Querol y Castillo
Creemos que el Patrimonio Mundial constituye la esencia de aquello que las distintas sociedades, desde
luego impulsadas por la cultura occidental, desean conservar del pasado, conocer y mostrar en el
presente y reservar para el futuro. El Patrimonio Arqueológico es una parte del P. Cultural o Histórico.
Definimos a este último como el conjunto de bienes muebles, inmuebles e inmateriales, que hemos
heredado del pasado y que hemos decidido que merece la pena proteger como nuestras señas de
identidad. Esta frase incluye algunos elementos en donde destacamos los siguientes:
No todo lo que nos rodea, por bonito o antiguo que nos parezca, es Patrimonio Cultural.
Lo que hemos heredado del pasado es producto del propio pasado, es decir, de las decisiones
que se tomaron o no en su momento sobre lo que se destruía o se conservaba.
Las señas de identidad social o histórica constituyen hoy día, en el contexto del mundo global, un
ámbito de discusión y de reflexión
Por lo que respecta a la Gestión del Patrimonio Cultural, la definimos como el conjunto de actividades
destinadas a la protección y difusión de los bienes del P. Cultural, la mayoría de ellas llevadas a cabo por
las administraciones públicas. El Patrimonio Cultural se divide, para facilitar su administración y tutela,
en una serie de especialidades o patrimonios específicos, uno de ellos es el llamado Patrimonio
Arqueológico definido como esa parte del Patrimonio Cultural para cuyo conocimiento se requiere la
metodología arqueológica. Pero esa metodología no es más que la ciencia llamada Arqueología, una
ciencia de carácter histórico cuya finalidad es la de contribuir a la construcción de la historia humana
mediante el análisis e interpretación de los restos que nos quedan.
Los principios del patrimonio arqueológico son:
Los bienes arqueológicos procedentes de excavaciones autorizadas y de hallazgos casuales, así
como los que aún no han sido descubiertos, son bienes de dominio público; esto significa que
están excluidos del tráfico jurídico privado. Su titularidad es de las administraciones públicas.
cualquier intervención en el Patrimonio Arqueológico, esté o no Declarado o Inventariado, ha de
ser autorizada por la administración competente, que impondrá una serie de obligaciones a las
personas responsables quienes, en todo caso, han de ser especialistas en Arqueología.
Por su condición de “ocultos”, los bienes arqueológicos han de ser objeto de un tipo de Gestión
más basado en la planificación y la prevención que los demás, que son evidentes.
A partir de la década de los 90 comienza a tomar cuerpo un nuevo modelo de gestión arqueológica,
basado en el planeamiento territorial, al que denominamos Arqueología Preventiva. La arqueología
preventiva es el conjunto de actividades dirigidas a conocer y proteger el Patrimonio Arqueológico, antes
de que cualquier incidencia pueda afectarlo, además, cuando sea inevitable esa afección, se tenderá a
disminuir al máximo el impacto, evitando su excavación o destrucción. Esta nueva APre parte de dos
principios:
1. Los restos arqueológicos no son infinitos ni son renovables.
2. La excavación de un yacimiento, por muy metódica que sea, supone su destrucción total o
parcial.
Lo que se pretende es defender la conservación frente a la intervención, la integración del Patrimonio
Arqueológico frente a la “liberación de solares”, todo ello con la finalidad de permitir que los restos del
pasado tengan un futuro, poder decidir qué hacer con un yacimiento arqueológico antes de que la obra
imponga su desmantelamiento o destrucción. Así, los fundamentos de este nuevo modelo de APre son:
Conocer mediante prospecciones previas al planeamiento, y jerarquizar la importancia de los
yacimientos.
Manejar esa información antes de la planificación del suelo, para establecer en él las medidas
preventivas: Zonas de Reserva y Áreas de Cautela.
Corregir, en su origen, la afección de los proyectos de obra a los yacimientos arqueológicos.
Evitar así intervenciones destructivas (excavaciones), para su posterior investigación, puesta en
valor o reserva a largo plazo.
En este proceso, el papel de las administraciones de Patrimonio Cultural es fundamental, ya que han de
conseguir que en sus normas esté clara la necesidad de que cualquier evaluación ambiental, cualquier
nuevo planeamiento o cualquier plan, programa o proyecto que altere el estatus del suelo, deba contar
con un informe favorable suyo.
Apre en lo rural:
Arqueología preventiva de primera fase:
Las “Zonas de Reserva”, o yacimientos de mayor importancia deberán considerarse como suelos
de protección especial, rústicos o no urbanizables, según la terminología de cada territorio. En
definitiva, estos sitios no serán afectados por ningún tipo de obra que vaya en contra de su
conservación, como ocurre en la actualidad con los Parques Naturales
Las “Áreas de Cautela” zonas o yacimientos de menos importancia o menos conocidos o incluso
simplemente sospechados. Se marcarán en el mapa como suelos de cautela arqueológica en los
que, en el caso de que se piense proyectar alguna obra que les afecte, se deberá realizar antes
un trabajo arqueológico de sondeos con el fin de caracterizar y delimitar el yacimiento.
Arqueología preventiva de segunda fase:
Aquellos que, tras los trabajos de segunda fase, se consideren de gran relevancia y por lo tanto,
dignos de ser declarados con la mayor protección legal.
Aquellos yacimientos cuya importancia no es tanta como para impedir la obra, pero se considera
oportuno proceder a su documentación arqueológica con el fin de “salvar”, al menos, su valor
para la Historia.
Aquellos que no son importantes, y en los que no será necesaria ni siquiera una documentación
previa, pudiéndose pasar directamente a su destrucción
Todo este trabajo, en las áreas rurales sirve fundamentalmente para tres cuestiones:
1) Disminuir el alto número de excavaciones/destrucciones de los últimos 30 años.
2) Reservar Patrimonio Arqueológico que podrá ser investigado por las futuras generaciones, con nuevos
planteamientos y diferentes procedimientos.
3) Diseñar políticas de investigación y difusión arqueológicas que no estén motivadas, como hasta ahora,
tan solo por la presión de las obras.
APre en contextos urbanos
Un gran número de los sitios declarados PM son ciudades. En ellas, la protección preventiva toma una
forma especial, sobre todo porque la calificación de los suelos ya está hecha: se trata de suelos urbanos,
normalmente consolidados y edificados, y en los centros históricos, con carga arqueológica indudable. El
proceso de la APre se inicia de una forma parecida: el conocimiento del potencial arqueológico de cada
solar o de cada conjunto, aprovechando o no la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación
Urbana, en muchos casos este conocimiento ha de centrarse en la existencia de subsuelo ya excavado.
De esta manera las reservas arqueológicas podrán permanecer, bajo y sobre el suelo, para estudios
futuros. Todo este trabajo, en las áreas urbanas sirve fundamentalmente para tres cuestiones:
1) Documentar la historia de la ciudad, considerándola como un solo yacimiento arqueológico con toda
una serie de diversas manifestaciones.
2) Ampliar la posibilidad de participación social en ese conocimiento mediante la apertura al público o
puesta en valor de algunos de los sitios documentados o incluso en proceso de documentación.
3) Darle a cada ciudad una personalidad propia, contando con el conocimiento arqueológico para las
nuevas obras, diseños o rehabilitaciones
Querol y Hornos
El objetivo de las autoras no es que las representaciones muestren a ambos géneros haciendo las
mismas tareas u ocupando los mismos espacios, sino que exista un equilibrio numérico y espacial,
simbólico y de actitudes, entre hombres y mujeres, aun realizando los trabajos que “tradicionalmente”
se suponen propios de uno u otro sexo. Las personas que se dedican a dibujar o a reproducir por
cualquier medio, ante la ausencia de normas científicas, acuden a actualismos en los que suponen que
las mujeres del pasado ocupaban los lugares y realizaban las tareas de la misma forma que nuestras
campesinas del siglo XIX. Y presentan a las mujeres de rodillas, cocinando, cuidando criaturas, en
espacios interiores, en actitudes de docilidad, nunca protagonizando escenas y casi siempre
arrinconadas en esos sitios y roles a los que hoy se les da muy escasa importancia.
Las autoras analizaron la representación de las mujeres en 5 sitios arqueológicos en donde se determinó
que el porcentaje de representación de las mujeres es muy poco pero les sirvió para comparar esas cifras
con otro estudio. el naciente MAN (museo arqueológico nacional) ha abierto sus espacios a las nuevas
tecnologías de la imagen y sin duda ha realizado un gran esfuerzo por adaptar su mensaje a los tiempos
actuales. De 732 figuras solamente el 25,1% son mujeres similar al que se descubrió en el museo de la
evolución humana en burgos, Es muy interesante comprobar, en el conjunto, las posiciones en las que
aparecen las mujeres en su gran mayoría de pie (66,3%), un 20,2% sentadas, 7% agachadas o inclinadas y
un 6,5% de rodillas. En cuanto a los trabajos que desempeñan las mujeres, llama la atención su
participación en tareas propias de hombres que exigen fuerza física. Pero la mayoría de ellas caminan
(28,3%) de espaldas o de frente, cargadas o no. En un porcentaje similar (25,6%) las mujeres están: bien
de pie, bien sentadas, pero no realizan tareas o desempeñan roles claros, simplemente están ahí.
Sobresale también la importante cantidad de mujeres que participan en los funerales, escena esta última
muy repetida en este nuevo MAN. Y aunque el número es pequeño, aparecen mujeres trabajando en
ámbitos tradicionalmente masculinos, como la minería.
Las nuevas instalaciones del MAN, además de suponer una decidida apuesta por la calidad, la belleza y la
inteligencia al servicio de la moderna museografía, demuestran haber tenido en cuenta la necesidad de
la representación de las mujeres del pasado en actitudes activas y cooperativas. Por supuesto que hay
mujeres cuidando bebés, con criaturas en brazos y en espacios interiores, y aunque el porcentaje total
no alcance el 50%, el nuevo MAN constituye un importante paso adelante en esta pequeña historia de la
representación de las mujeres en los museos arqueológicos. Por primera vez se ve a mujeres en
ambientes de minería, en la recolección pero también en la caza, y además se insiste en su presencia en
contextos constructivos que exigen fuerza, o en ámbitos directivos que exigen inteligencia y suponen
respeto. De un total de 63 escenas analizadas, tan sólo 13 presentan hombres exclusivamente, esto
quiere decir que, si comparamos estas salas del nuevo MAN con los otros museos estudiados, hay
mujeres casi por todas partes.
Es evidente que aún queda por hacer y que se seguirá insistiendo en esta demanda de conciencia
feminista y que los museos arqueológicos explicando el pasado con la intención de hacer comprender el
presente y al mismo tiempo dotarlo de raíces, se enfrentan al reto de contribuir a la construcción de un
mundo nuevo, un pasado distinto y cercano que presente a las mujeres en igualdad de importancia y de
respeto frente a los hombres.
Querol manual
En el mundo occidental actual la arqueología es una ciencia que reconstruye el pasado mediante el
estudio de sus restos. El patrimonio arqueológico es el conjunto de bienes muebles e inmuebles del
patrimonio cultural para cuya búsqueda, estudio, conocimiento o investigación se utiliza la metodología
arqueológica basada sobre todo en las prospecciones, descubrimientos, estratigrafía y excavaciones.
1. Todos los bienes arqueológicos procedentes de excavaciones autorizadas y de hallazgos casuales
son de dominio público, su titularidad es el de la administración pública para conseguir que
realmente cumplan su función.
2. Los bienes arqueológicos han de ser objeto de un tipo de gestión mucho más basado en la
planificación y la prevención.
La Apre es el conjunto de actividades destinadas a evitar o minimizar el daño de la obra pública o privada
en el patrimonio arqueológico, el objetivo es evitar el impacto de las obras y movimientos de tierra en
los yacimientos arqueológicos reservándolo intactos para el futuro.
Hoy en día la arqueología se puede ejercer desde distintos frentes:
1. Arqueología profesional: grupo de personas que forman una empresa o personas individuales
que se ponen al servicio de la arqueología preventiva, estas personas trabajaran de manera
liberal, pudiendo elegir forma y el fondo de sus contratos, asociándose a proteger sus derechos,
negociando convenios laborales y aprobando códigos éticos que garantice la idoneidad de la
profesión.
2. Gestión administrativa del patrimonio arqueológico: para el desempeño de estos trabajos
existen dos vías de accesos: bien a través de oposiciones a los cuerpos generales de la
administración y una vez en su interior optar a servicios de arqueología o bien concursando
cuando la administración saque a concursos plazas con perfiles que interesen.
3. Docencia e investigación: acceso a los distintos cuerpos del profesorado universitario o de
funcionariado, a través de los caminos tradicionales optando a los relacionados con la
arqueología.
Ruiz Zapatero
La prehistoria es la investigación de lo que es común a toda la humanidad de nuestros orígenes
compartidos y de nuestra existencia a lo largo de más de 2 millones de años sobre la tierra, es en
definitiva la investigación de la condición humana. Es el conocimiento básico para que los ciudadanos
puedan tomar plena conciencia del mundo en el que viven a través de la más profunda genealogía
posible de lo que somos, es asomarnos a lo más profundo de la esencia humana y por eso contiene
valores que debían promoverse desde la escuela.
Clark añadió razones básicas para entender el valor de la arqueología:
1. Nos hace ver la historia desde una perspectiva más amplia y promociona la solidaridad humana
2. Es aplicable a la experiencia de todos los hombres sin importar la civilización en que han sido
educados y sin necesidad de tener conocimientos librescos previos
3. Estimula el interés por la geografía y la diversidad de las culturas humanas
4. Se ocupa no solo de las grandes obras sino también de todos los restos, en una especie de
democratización de la historia
5. Proporciona evidencias para reforzar el sentido de pertenencia a una colectividad
6. Constituye un entretenimiento formativo para todos y que apela a inquietudes básicas de los
seres humanos
La prehistoria ha estado tradicionalmente excluido de la escuela por su escasa o nula presencia en los
programas de enseñanza de primer ciclo, primaria o elemental. La Prehistoria, difuminada también, la
encontramos en los propios manuales o textos escolares en los que la ausencia de información
prehistórica y los datos erróneos y/o desfasados han sido una constante muy frecuente y también en los
libros infantiles. En todo caso, es cierto que en las dos últimas décadas las cosas han ido cambiando, al
menos, en lo que a los libros escolares se refiere, porque la atención prestada a la Prehistoria sigue
siendo mínima, también es cierto que la Universidad ha permanecido completamente al margen de las
reformas educativas de primaria y secundaria.
Pero sin duda fueron los prehistoriadores que obtuvieron plazas en la enseñanza primaria y secundaria
los que abrieron la puerta más importante para que la Prehistoria se fuera introduciendo en la escuela.
En los años 1980 ese fenómeno fue cuajando y a lo largo de los noventa se consolidó a través de
múltiples iniciativas. En líneas generales la Prehistoria puede ofrecer grandes posibilidades didácticas en
tres grandes apartados: temas, habilidades y espacios. En cuanto a los temas, en primer lugar, la
Prehistoria brinda oportunidades para vincularse con el Medio Ambiente, la Ecología y la protección de
la Naturaleza en general, al estudiar las relaciones entre las sociedades prehistóricas y sus medios físicos.
Los grandes temas actuales como el cambio climático se están estudiando a través de las columnas de
hielo de las áreas polares que contienen el registro detallado del clima terrestre en los últimos 150.000
años. En segundo lugar, las cuestiones de protección, conservación y presentación de los yacimientos y
monumentos prehistóricos llevan a tratar aspectos del Patrimonio, como la legislación, las formas de
restauración y las maneras de llevar los restos arqueológicos a las distintas audiencias sociales. Y por
último, puede ayudar a entender mejor los problemas de toda la Historia en lo que se refiere a mostrar
su relevancia, las manipulaciones que hacen sobre la escritura y la importancia de valorar los contextos
políticos, sociales e ideológicos en los que se construyen las narrativas sobre el pasado.
Una de las tareas básicas del trabajo arqueológico de campo es la documentación gráfica, mediante
mapas, planos, secciones y reconstrucciones tridimensionales de las estructuras. Y todo ello permite
relacionar la Prehistoria con la Cartografía, el dibujo, la fotografía, las matemáticas e incluso la
informática en el tratamiento de imágenes. Por otro lado, el trabajo de campo obliga a familiarizarse con
la Geografía y la Historia y aún con las ciencias de la tierra, especialmente la Geología.
Trabajos y experiencias arqueológicas escolares permiten incluir nuevos espacios, fuera de la escuela,
como los museos, que constituyen una gran oportunidad para la crítica de cómo, en muchas ocasiones,
se exponen los objetos arqueológicos divorciados de sus contextos de excavación y de sus contextos de
vida pasada. Analizar cómo se presenta el pasado prehistórico en los museos y como lo perciben los
niños y jóvenes es una de las mejores experiencias en el estudio de la Prehistoria.
La Prehistoria tiene unos valores de carácter educativo que permiten argumentar sus enormes
posibilidades para la enseñanza primaria y secundaria. Son cinco grandes valores: 1) el valor de conectar
con otras materias y permitir visiones interdisciplinares, 2) el valor del manejo de fuentes de primera
mano, algo muy excepcional en historia, 3) el valor de desarrollar el pensamiento y razonamiento
científico, 4) el valor de concienciar sobre la importancia y la defensa del patrimonio arqueológico e
histórico y 5) el valor de herramienta para luchar contra la xenofobia y el racismo. la Prehistoria permite
que los estudiantes entren en relación directa con fuentes arqueológicas originales o de primera mano.
la Prehistoria y sus métodos de trabajo permiten, aunque sea a pequeña escala, desarrollar las bases del
razonamiento científico, el pasado prehistórico es una excelente herramienta para concienciar a los
estudiantes sobre el valor y la importancia de respetar y preservar el patrimonio arqueológico, como
algo que nos pertenece a todos, como algo que es, realmente, la memoria material de nuestros
antepasados. Proporciona elementos muy útiles para combatir la xenofobia y el racismo que,
lamentablemente, crece en nuestras sociedades occidentales.