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Los Mártires de Atsuhara

El artículo analiza la persecución de Atsuhara en 1279, donde seguidores de Nichiren fueron arrestados y ejecutados, destacando la respuesta de Nichiren y su enseñanza sobre la devoción al Sutra del Loto. Se exploran las tensiones políticas y religiosas que llevaron a este evento y cómo Nichiren utilizó la persecución para fortalecer la fe de sus seguidores. Además, se discute cómo los relatos de esta persecución moldearon un ideal normativo en la tradición de Nichiren sobre enfrentar la oposición por causa de su fe.

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Los Mártires de Atsuhara

El artículo analiza la persecución de Atsuhara en 1279, donde seguidores de Nichiren fueron arrestados y ejecutados, destacando la respuesta de Nichiren y su enseñanza sobre la devoción al Sutra del Loto. Se exploran las tensiones políticas y religiosas que llevaron a este evento y cómo Nichiren utilizó la persecución para fortalecer la fe de sus seguidores. Además, se discute cómo los relatos de esta persecución moldearon un ideal normativo en la tradición de Nichiren sobre enfrentar la oposición por causa de su fe.

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Revista Japonesa de Estudios Religiosos 41/1: 153–189

© 2014 Instituto Nanzan de Religión y Cultura

Jacqueline I. Stone

Editado al español por Guillermo Cabanelas


Los Mártires de Atsuhara

El Sutra del Loto, la persecución y la identidad religiosa


en la tradición temprana de Nichiren

En 1279, veinte campesinos seguidores laicos del maestro budista


Nichiren fueron arrestados sumariamente en Atsuhara, en el distrito de
Fuji, provincia de Suruga, y enviados a juicio a Kamakura, donde tres de
ellos fueron decapitados. Este incidente se conoce en la historia del
budismo Nichiren como la persecución de Atsuhara. La primera parte de
este artículo describe las circunstancias de la persecución y las tensiones
políticas y religiosas que la impulsaron, y analiza cómo Nichiren logró
persuadir a sus seguidores a mantenerse firmes ante una grave amenaza.
La segunda parte examina los vínculos entre la interpretación de Nichiren
de la persecución y temas más amplios de su enseñanza sobre la devoción
exclusiva al Sutra del Loto, especialmente que ofrecer la vida por el sutra
garantiza el logro de la budeidad. Por último, el artículo aborda cómo los
relatos posteriores de la persecución de Atsuhara moldearon un ideal
normativo dentro de la tradición de Nichiren sobre cómo los devotos del
Loto debían afrontar la oposición de quienes ostentaban el poder.

El Sutra del Loto sugiere que sus enseñanzas son tan valiosas que uno
debe defenderlas incluso a costa de la vida. En el capítulo “Fortaleza”,
una multitud de bodhisattvas declara en presencia del Buda: “No
apreciamos la vida corporal. Valoramos solo el Camino insuperable”
(t9.36c). Enumeran las pruebas que soportarán para defender y difundir el
Loto en la era maligna posterior al nirvana del Buda: calumnias e insultos;
ataques con espadas y palos; enemistad de reyes, ministros y monjes
respetados; y repetidos destierros. De igual manera, el capítulo “La
Duración de la Vida del Tathagata” afirma que el primordialmente
despierto Sakyamuni aparecerá a aquellos que, “deseando con
determinación ver al Buda, no escatimen en vida corporal” (t 9.43b). En
la larga historia de la interpretación del Sutra del Loto, la figura que más
prestó atención a estos pasajes fue, sin duda, el maestro budista japonés
medieval Nichiren 日蓮 (1222-1282). Originalmente monje de la escuela
Tendai, Nichiren veneraba el Sutra del Loto como la enseñanza suprema

1
del Buda Sakyamuni y sostenía que, ahora en la era del Dharma Final
(mappō 末法), solo el Sutra del Loto conduce a la Budeidad; las demás
enseñanzas deben dejarse de lado por ser provisionales. Diversos
desastres que enfrentaron sus contemporáneos, como la hambruna y las
epidemias dentro del reino y la amenaza de una invasión mongola desde
el exterior, representaban, a su juicio, el resultado directo del abandono
del Sutra del Loto por parte de la gente y su dependencia de enseñanzas
inferiores e incompletas. A lo largo de su carrera, las afirmaciones de
Nichiren sobre la eficacia exclusiva del Sutra del Loto y sus críticas a
otras formas budistas provocaron la oposición de líderes budistas y
funcionarios gubernamentales; fue arrestado y exiliado en dos ocasiones,
y hubo atentados contra su vida. Por ello, afirmó haber leído el Sutra del
Loto no solo con la boca y la mente, sino también con el cuerpo
(shikidoku 色読), viviendo en su propia persona las predicciones del
sutra sobre la hostilidad que enfrentará a sus devotos en una época
maligna (Habito 2009). Desde esta perspectiva, la oposición que encontró
podría considerarse tanto una validación de las palabras del sutra como
una legitimación de sus propias acciones como devoto. A partir de su
propia experiencia de persecución, Nichiren forjó una fe inquebrantable
en el valor salvífico de superar grandes pruebas por el Sutra del Loto.
Sostenía que, al soportar tales dificultades, se podían expiar las ofensas
kármicas pasadas y cumplir con la práctica compasiva de un bodhisattva;
al entregar la vida, si era necesario, por el Sutra del Loto, se tendría la
certeza de convertirse en un buda en la siguiente existencia (Stone, 2002
y 2007). La fe de Nichiren en el significado soteriológico de afrontar la
persecución al defender el Sutra del Loto no solo contribuyó a mantener
su fe durante su vida, sino que también influiría profundamente en su
tradición posterior.
El Hokkeshū o “Secta del Loto”, como se llamaba a los seguidores
de Nichiren en la época medieval, tiene de hecho una historia de
individuos conocidos como “mártires” (junkyōsha 殉教者), quienes
voluntariamente provocaron la ira de las autoridades para
reafirmar las reivindicaciones exclusivas de Nichiren sobre el Sutra
del Loto.(1) Las ideas de Nichiren sobre el significado religioso de
soportar grandes pruebas fueron moldeadas no solo por sus
propias dificultades, sino también por la necesidad de animar a sus
seguidores, quienes también se enfrentaron al antagonismo debido
a su fe, ya sea individualmente, por parte de sus familiares y
señores feudales, o como miembros de su séquito en general. En
dos ocasiones, durante la vida de Nichiren, grupos de su
comunidad en general fueron blanco de ataques por parte de
funcionarios del gobierno. El primer caso ocurrió tras el arresto y
exilio de Nichiren a la isla de Sado en 1271, cuando, según sus

2
propias palabras, funcionarios del bakufu, el shogunato o gobierno
militar, elaboraron una lista de unos doscientos sesenta de sus
seguidores que vivían en Kamakura, donde el bakufu tenía su sede,
con la intención de desterrarlos (Shuju onfurumai gosho 種種御振
舞御書, Teihon 2: 970).
Sobre esa época, escribió: «Mis discípulos han sido desterrados o
encarcelados, mientras que a sus seguidores laicos se les han
confiscado las tierras o han sido expulsados de sus clanes»
(Nyosetsu shugyō shō 如説修行鈔, Teihon 1: 736). De mil
seguidores en Kamakura, dijo más tarde, novecientos noventa y
nueve habían abandonado su fe («Nii-ama gozen gohenji» 新尼
御前御返事, Teihon 1: 869; Takagi 1965, 181–85). El segundo caso
fue la llamada persecución de Atsuhara (Atsuhara hōnan 熱原法難),
una serie de actos violentos y procedimientos legales cuestionables
que no se dirigieron contra el propio Nichiren, sino contra sus
seguidores, tanto monjes como laicos, en la aldea de Atsuhara, en
el distrito de Fuji, provincia de Suruga (actual prefectura de
Shizuoka), a finales de la década de 1270, y que amenazaron con
arrasar con todos sus seguidores. Al final, veinte devotos laicos
fueron arrestados y tres ejecutados. Esta segunda acción
gubernamental contra un grupo de seguidores de Nichiren brindó
la ocasión para que este, ya en la madurez de su vida, replanteara
sus enseñanzas sobre la importancia de estar dispuesto a dar la
vida, si fuera necesario, por el Sutra del Loto. También sugiere que,
para ese momento de la formación de su comunidad, este
compromiso fundamental con el Loto era compartido, no solo

1. La designación de junkyōsha para aquellas figuras del Hokkeshū que sufrieron persecución por
parte de las autoridades al difundir las enseñanzas de Nichiren es históricamente bastante reciente y
podría derivar del uso de este término en referencia a los mártires cristianos japoneses del período
moderno temprano o período Tokugawa (1603-1868). Existen al menos dos relatos modernos
recopilados sobre los junkyōsha budistas de Nichiren como categoría (Inoue, 1931; Miyazaki, 1966); El
término junkyō (sacrificar la vida por la enseñanza) también se ha aplicado específicamente a los
líderes del movimiento medieval Nichiren fujufuse 不受不施 (Naramoto y Takano, 1972), y al propio
Nichiren, en el título Nichiren: Junkyō no nyoraishi (Nichiren: Mártir y enviado del Tathagata), una
biografía popular de Tamura Yoshirō (1975). La palabra junkyō aparece con poca frecuencia en
fuentes budistas; shashin (deshacerse del cuerpo) es un término mucho más común, aunque no
exactamente equivalente (Stone, 2007).

por el propio Nichiren y sus discípulos monjes, cultos y versados


en el sutra y sus comentarios, como por campesinos analfabetos.
Prácticamente todo lo que sabemos sobre el caso Atsuhara
proviene de los escritos de dos personas: el propio Nichiren y, en
menor medida, uno de sus discípulos más destacados, el monje
Hōki-bō 伯耆房, también conocido como Nikkō 日興 (1246-1333),

3
quien lideró a los seguidores de Nichiren en Suruga. Todos los
registros relevantes del bakufu se han perdido, posiblemente
destruidos con la caída del shogunato Kamakura en 1333. Los
arrestados y ejecutados probablemente eran analfabetos; en
cualquier caso, no dejaron constancia alguna. Por lo tanto, son los
escritos de Nichiren y Nikkō los que narran la historia, y no se
pueden evaluar los hechos del caso independientemente de su
relato.(2) No obstante, sus referencias a la persecución ofrecen una
perspectiva considerable sobre la organización de los seguidores de
Nichiren, su capacidad de liderazgo y su mensaje de absoluta
dedicación al Sutra del Loto. Este artículo se centrará en la
interpretación de Nichiren del caso Atsuhara y las estrategias
retóricas mediante las cuales logró dotar de significado religioso la
hostilidad de quienes ostentaban el poder y, así, mantener unida a
su comunidad ante una grave amenaza. La primera parte
describirá las circunstancias y la cronología de la persecución, así
como la respuesta de Nichiren. La segunda parte analizará cómo la
interpretación de Nichiren y Nikkō del asunto de Atsuhara se
relacionó con temas más amplios de la enseñanza de Nichiren
sobre afrontar la persecución por causa del Sutra del Loto como
una oportunidad salvadora sin precedentes, y también abordará
cómo los relatos de la persecución de Atsuhara contribuyeron a un
ideal normativo de fe y práctica para la tradición posterior de
Nichiren.

Antecedentes de la persecución

Los problemas en Atsuhara alcanzaron su punto álgido en el


contexto de varias tensiones sociales, institucionales y políticas
interrelacionadas. Lo que comenzó como un conflicto local pronto
involucró al aparato más amplio de la autoridad del bakufu y se
agravó por la creciente amenaza de un ataque mongol a Japón. En
primer lugar, se presentará un breve resumen de estos factores
contribuyentes.

2. Las principales fuentes sobre la persecución de Atsuhara incluyen el Ryūsenji mōshijō de 1279, una
petición de protesta escrita por Nichiren, posiblemente con la colaboración de Nikkō (véase n.º 5 a
continuación); varias cartas de Nichiren a los discípulos en la época de la persecución; la petición de
Nikkō de 1278, Shijukuin mōshijō; y una breve nota histórica en el Honzon bun’yo chō de Nikkō de
1298, todos ellos citados en este artículo. El estudio académico moderno más extenso sobre la
persecución de Atsuhara fue realizado por Hori Nichikō (1867-1957), quien fue durante un breve
período el quincuagésimo noveno abad principal de Taisekiji, templo principal de la denominación
Nichiren Shōshū del budismo Nichiren. El análisis detallado de Hori de los documentos primarios
relacionados con el asunto aparece en su Atsuhara hōnan shi (Hori 1922), del cual se basó para su
posterior biografía de Nikkō (Hori 1974). El contexto social y político del caso Atsuhara ha sido
analizado con perspicacia en un estudio de Takagi Yutaka (1965, 193-220), al que la Parte I de este
artículo está muy en deuda. Para relatos más populares sobre la persecución, véase Satō 1994, 189-211, y
2003, 300-309.

4
En 1279, cuando estalló la persecución, Nichiren llevaba unos cinco
años viviendo en su retiro del monte Minobu, en la provincia de
Kai (actual prefectura de Yamanashi), que limitaba con Suruga. En
1274 fue indultado de su segunda condena de exilio a la isla de
Sado. A su regreso, al no lograr convencer de nuevo a los
funcionarios del bakufu de su afirmación de que solo la fe en el
Sutra del Loto podía proteger al país de la invasión mongola,
pronto abandonó Kamakura y se estableció en Minobu, donde se
dedicó a escribir y a formar discípulos. A partir de entonces, sus
principales discípulos monjes —Nisshō 日昭 (1221-1323), Nichirō
日朗 (1245-1320), Nikō 日向 (1253-1314), Nitchō 日頂 (1252-1317)
y otros— asumieron la responsabilidad directa de hacer
proselitismo y guiar a las comunidades locales de seguidores en las
provincias orientales de Kanto. Al frente de los seguidores de
Nichiren en Suruga, era Nikkō, conocido en ese momento como
Hōki-bō y más tarde como Byakuren Ajari 白蓮阿闍梨. El principal
partidario laico de Nikkō en la zona era un tal Nanjō Tokimitsu 南
条時光 (m. 1332), hijo de Nanjō Hyōe Shichirō 南条兵衛七郎 (m.
1265), se cree conoció a Nichiren y se convertirtio en su seguidor
durante un período de servicio en Kamakura. Tokimitsu era el
mayordomo designado por el bakufu (jitō 地頭) de Ueno en el
distrito superior de Fuji; por eso también se le conoce como
“Ueno-dono” 上野殿. Los esfuerzos conjuntos de Nikkō y
Tokimitsu lograron un creciente número de conversos en la zona
del Fuji. La élite entre ellos pertenecía a los bushi terratenientes
locales o familias guerreras, muchas de ellas emparentadas con
Nikkō o Tokimitsu. La madre de Nikkō pertenecía a la rama Yui 由
井 o Nishiyama 西山 de la familia Kawai 河合, y a través de ella, él
también estaba emparentado con la rama Takahashi 高橋,
mientras que Tokimitsu estaba vinculado, a través de los
matrimonios de sus hermanas, con las familias Ishikawa 石川 y
Niida 新田, todas las cuales contaban con devotos del Loto entre
sus miembros. En Suruga, como en otros lugares, los lazos de
sangre y matrimonio sentaron las bases para la difusión de las
enseñanzas de Nichiren entre los clanes guerreros provinciales
(Takagi 1965, 197-199; s. v. “Nanjō” en Ibun jiten, 834-836). Nikkō
también convirtió a varios monjes residentes en los templos Tendai
de la zona de Fuji, quienes podrían haber estado emparentados con
estas familias guerreras o con los campesinos que trabajaban sus
tierras.(3) Al igual que Nichiren, Nikkō había comenzado su
carrera religiosa como clérigo Tendai. Él mismo era un monje
responsable de oficiar los servicios rituales o litúrgicos rutinarios

5
(kusō 供僧) en el templo Shijukuin 四十九院 en Kanbara, en Fuji,
donde se había tonsurado por primera vez siendo niño. También
tenía vínculos con otro

3. No es fácil determinar las conexiones familiares de los conversos de Nikkō entre los monjes locales.
En Ryūsenji, en Atsuhara, se dice que Nichizen, al igual que Nikkō, tenía vínculos con la familia Yui,
aunque el registro de Nikkō solo indica que provenía de Kawai, donde se asentaban los Yui (nsz 2: 112).
Los relatos tradicionales identifican a Nichiben como el hijo mayor de Jinshirō, uno de los campesinos
asesinados en la persecución, aunque Hori Nichikō lo cuestiona (1974, 1: 136). No obstante, la
distinción entre guerreros y cultivadores no estaba claramente definida, y es muy posible que algunos
de los monjes convertidos por Nikkō y sus discípulos provengan del campesinado local, así como de
familias bushi.

templo local, Jissōji 実相寺 en Iwamoto. En Shijukuin, Nikkō ganó


seguidores, de las enseñanzas de Nichiren a los monjes Nichiji 日持,
Kenshū 賢秀 y Shōken 承賢, y en Jissōji, los monjes Higo-kō 肥後
公, Chikuzen-bō 筑前房, Buzen-bō 豊前房 (o Buzen-kō 豊前公) y
Nitchū 日仲. Y en Ryūsenji 滝泉寺 en Atsuhara, que se convertiría
en el epicentro de la persecución, convirtió a Shimotsuke-bō
Nisshū 下野房日秀 (m. 1329), Echigo-bō Nichiben 越後房日弁
(1239-1311), Shō-bō Nichizen 少輔房日禅 (m. 1331) y otros. Si bien
Nichiren fue crítico con el Budismo Tendai de su época, la
presencia de tantos de sus seguidores entre los monjes de los
templos Tendai en Suruga indica que, durante su vida, el hecho de
convertirse en discípulo de Nichiren no implicaba en sí mismo un
rechazo de la identidad sectaria Tendai. Al igual que Nikkō, varios
de sus conversos entre los monjes locales eran kusō, una posición
intermedia dentro de la jerarquía del templo que los ponía en
estrecho contacto con el campesinado. Algunos kusō recibían
pequeñas propiedades privadas donadas a cambio de realizar
servicios rituales, y sus intereses estaban, por lo tanto,
estrechamente vinculados a los de los agricultores que trabajaban
estas tierras (Takagi 1965, 195, 201; Hori Nichikō 1974, 1: 136-137).
A estos campesinos comenzaron a predicarles la enseñanza de
Nichiren sobre la devoción exclusiva al Sutra del Loto. El núcleo
del mensaje de Nichiren —que la salvación es posible simplemente
recitando el título o daimoku del Sutra del Loto en la fórmula
Namu-myōhō-renge-kyō 南無妙法蓮華経— era fácilmente
accesible para las personas iletradas. Los discípulos más famosos
de Nichiren, conocidos por la posteridad a través de sus cartas,
solían pertenecer a la clase guerrera.
Pero Nichiren también tenía seguidores en un grupo social más
bajo, algunos de los cuales no recibían cartas por la simple razón

6
de no saber leer; sin embargo, se les conoce por inscripciones en
mandalas caligráficos honzon que Nichiren hizo para ellos como
objetos personales de veneración (Takagi 1965, 68, 78, nota 5). El
Honzon bun’yo chō 本尊分与帳 (Registro de la distribución del
objeto de veneración) de Nikkō, de 1298, un registro de aquellos
entre sus seguidores, monjes y laicos, que habían recibido
mandalas inscritos por Nichiren, menciona a varios devotos de la
zona de Atsuhara (nsz 2: 112-18). Estos tres grupos, a menudo
interrelacionados —familias guerreras locales, monjes y
agricultores—, constituían el séquito de Nichiren en el distrito de
Fuji. De los tres, el último grupo, los campesinos, sería el que
sufriría las consecuencias más graves de la persecución.
A finales de la década de 1270, el bakufu estaba movilizando
defensas en la isla meridional de Kyushu en preparación para una
segunda invasión mongola y también encargando templos y
santuarios para orar por la derrota del enemigo. El primer ataque
mongol, en el otoño de 1274, fue frustrado por un tifón que devastó
la flota invasora, pero se esperaba otro intento en cualquier
momento. Este esfuerzo de defensa a nivel nacional estaba
vinculado de manera compleja a las tensiones locales entre los
funcionarios del bakufu y los seguidores de Nichiren en la zona de
Suruga. Los regentes shogunales Hōjō, quienes ejercían el poder
real en el bakufu, habían utilizado la necesidad de intensificar las
medidas defensivas como una oportunidad para extender la
hegemonía de su propia familia, Hōjō, a expensas de los vasallos
directos del shogun (gokenin 御家人), lo que provocó fricciones
entre ambos grupos. El poder estaba cada vez más monopolizado
por el jefe de la casa principal Hōjō (tokusō 得宗; Hori Kyotsu,
1974, 193–96). En la época de estos acontecimientos, Hōjō
Tokimune 北条時宗 (1251–1284) ocupaba el cargo de regente
shogunal (shikken 執権) y tokusō. Bajo su liderazgo, los asuntos
gubernamentales pasaron a ser decididos por el consejo privado de
la familia Hōjō (yoriai 寄合), independientemente del consejo de
estado formal (hyōjōshū 評定衆) y otras agencias del bakufu. La
provincia de Suruga se encontraba dentro del dominio personal del
jefe Hōjō (tokusō ryō 得宗領), por lo que la vigilancia local era
especialmente estricta. Además, en Suruga, Nichiren contaba con
varios vasallos directos del shogun entre sus seguidores: los
Takahashi y los Yui, en el distrito del bajo Fuji (Shimokata), y los
Nanjō e Ishikawa, en el distrito del alto Fuji (Kamikata), eran
familias de los vasallos directos del shogun. Por lo tanto, existían
tensiones políticas preexistentes entre el gobierno tokusō y algunos

7
de los principales partidarios de Nichiren en Suruga (Takagi 1965,
199, 216-217). Entre estos últimos, Nanjō Tokimitsu e Ishikawa
Hyōe Nyūdō 石川兵衛入道 también eran mayordomos. En parte
debido a su influencia local, estos individuos se habían convertido
en líderes entre los devotos laicos de Nichiren en la zona de Fuji; al
mismo tiempo, sin embargo, como mayordomos designados por el
bakufu, eran especialmente vulnerables a la presión de las
autoridades. En 1277, dos años antes de los sucesos de Atsuhara,
Nichiren había advertido a Tokimitsu precisamente sobre este
peligro:

Si se corre la voz de que pareces ser un devoto del Sutra del Loto,
tanto tus allegados como aquellos con quienes no tienes ninguna
conexión particular se desvivirán por amonestarte, como si
fueran tus amigos, diciéndote que si depositas tu fe en Nichiren te
extraviarás y provocarás el desagrado de las autoridades… Por lo
tanto, es mejor no revelar tu lealtad a la ligera. Aquellos poseídos
por un gran demonio persuadirán a una persona a retractarse y
luego, tras derrocarla, la usarán como trampa para atrapar a
muchas otras. (“Ueno-dono gohenji” 上野殿御返事, Teihon 2:
1308–1309).

Nichiren y sus seguidores habían sido durante algún tiempo


señalados por los funcionarios del bakufu como un grupo
potencialmente disruptivo debido a sus críticas abiertas a otras
enseñanzas e instituciones budistas. Cuando llegó la primera
comunicación del imperio mongol en 1268, exigiendo que Japón
entrara en una relación tributaria, o sería sometido por la fuerza,

Nichiren y sus seguidores consideraron esto como el cumplimiento


de una predicción hecha previamente en su tratado admonitorio
Risshō ankoku ron 立正安国論 (Sobre el establecimiento del
verdadero Dharma y la pacificación del país), presentado al bakufu
en 1260. En esta obra, basada en las predicciones de los sutras,
Nichiren había afirmado que, como consecuencia de descuidar el
verdadero Dharma, Japón sufriría una invasión extranjera. Tras la
primera demanda mongola, Nichiren renovó su exhortación a los
altos funcionarios para que cesaran su apoyo a monjes y templos
que profesaban enseñanzas distintas del Loto, incluyendo a monjes
eminentes de los principales templos de Kamakura patrocinados
por los Hōjō. El arresto y exilio de Nichiren a Sado en 1271 parece
haber formado parte de una iniciativa mayor del bakufu para
sofocar a los elementos disidentes en su territorio y preparar la

8
movilización de las defensas del país (Takagi 1965, 189; Kawazoe
1984, 109-10).
Tras el ataque mongol de 1274, con la tensión en aumento ante un
nuevo intento, Nichiren previó que Suruga era un lugar donde el
conflicto entre su comunidad y las autoridades podría estallar
fácilmente, y advirtió repetidamente a sus seguidores que tuvieran
cuidado. Por ejemplo, en una carta al monje laico Takahashi
Nyūdō 高橋入道, un destacado devoto de Kajima, Suruga, Nichiren
explicó por qué no se había detenido a visitarlo tras salir de
Kamakura rumbo a Minobu en 1274:

La provincia de Suruga es dominio del gobernador de Sagami [el


regente y tokusō, Hōjō Tokimune], y en la zona de Fuji, en
particular, hay muchas personas relacionadas con las viudas [de
altos funcionarios del bakufu] que me guardan resentimiento,
considerándome enemigo de los difuntos monjes laicos de
Saimyōji 最明寺殿 y Gokurakuji 極楽寺殿 [el antiguo regente
Hōjō Tokiyori 北条時頼 y su cosignatario o rensho 連署, Hōjō
Shigetoki 北条重時].(4) Me preocupaba que, si se enteraban [de
mi visita], les traería pesar a todos. Hasta ahora ni siquiera he
respondido a sus mensajes, por temor a causarles problemas.
Siempre les digo a los monjes [es decir, a mis discípulos] que
eviten la zona de Kajima en el Monte Fuji durante sus viajes, pero
sigo preocupado por lo que pueda suceder.

(“Takahashi Nyūdō-dono gohenji” 高橋入道殿御返事, Teihon 2:


1089).

También en repetidas cartas a otros seguidores, Nichiren enfatizó


la necesidad estar unidos contra una posible amenaza, diciendo:
"Dile a la gente de Suruga que por todos los medios sean de una
sola opinión” (“Jōren-bō gosho” 浄蓮房御書 [1274], Teihon, 2:
1078; “Misawa shō” 三沢鈔 [1278], Teihon 2: 1443).

Enfrentamientos en templos locales

Los problemas en el distrito Fuji de Suruga surgieron inicialmente


en los templos locales mencionados anteriormente, donde monjes
seguidores de Nichiren entraron en conflicto con los
administradores del templo. El primer incidente ocurrió en

9
Ryūsenji, Atsuhara, alrededor de 1276, cuando el administrador
adjunto del templo (injudai 院主代), un tal Hei no Sakon Nyūdō
Gyōchi 平左近入道行智, se enfrentó al grupo de Nichiren.
Conocemos este incidente gracias al Ryūsenji mōshijō 滝泉寺申状,
una petición de

4. Nichiren sugiere en otro lugar que estas mujeres influyeron en su arresto y exilio a Sado, al
informar a las autoridades sobre las calumnias lanzadas contra él por monjes destacados de
Kamakura (Shuju onfuōrumai gosho, Teihon 2: 962).

protesta a los funcionarios del bakufu escrita por Nichiren,


posiblemente con la colaboración de Nikkō, en 1279.(5) Según este
documento, Gyōchi dijo a los seguidores de Nichiren:
“El Sutra del Loto no es una enseñanza en la que se pueda confiar”.
Exigió que cesaran inmediatamente de recitarlo y, en su lugar,
recitaran el Sutra Amida y la invocación del nombre del Buda
Amida, exigiéndoles que firmaran un juramento a tal efecto si
deseaban asegurar su posición y sustento dentro del templo.”
(Teihon 2: 1681). Uno de ellos, un tal Mikawa-bō Raien (三河房頼
円), cedió y redactó el juramento como se le exigía. Los demás se
negaron y, en consecuencia, fueron desalojados de sus respectivos
templos de alojamiento (jūbō 住房). Uno de estos monjes, Nichizen,
abandonó Ryūsenji y se fue a Kawai, donde tenía parientes. Nisshū
y Nichiben no tenían a nadie en quien confiar y se negaron tanto a
redactar el juramento como a abandonar Ryūsenji. Aunque
despojados de su posición y alojamiento en el templo, lograron
permanecer en el recinto de Ryūsenji, posiblemente trabajando
pequeñas propiedades privadas en su posesión con la ayuda de
agricultores locales que los apoyaban.” (Hori Nichikō 1974, 1: 136).
El historiador Takagi Yutaka (1965, 205) sugiere que Gyōchi pudo
haber sido un devoto de la Tierra Pura, y que el conflicto entre él y
Nisshū, Nichiben y los demás pudo haber reflejado una
polarización de la comunidad Ryūsenji entre aquellos con lealtades
a la Tierra Pura y aquellos que, siendo seguidores de Nichiren,
veneraban únicamente el Sutra del Loto. De ser así, es fácil
imaginar que, especialmente para el lado de Nichiren, una división
de este tipo sobre cuestiones de ortopraxia podría haber jugado un
papel importante en la definición de los dos lados del conflicto. Sin
embargo, como también señala Takagi, este habría sido solo uno
de los factores que agravaron las tensiones dentro de Ryūsenji.
Según la petición de Ryūsenji, Gyōchi había abusado durante algún
tiempo de su cargo como administrador adjunto del templo para su

10
propio beneficio y no parecía ser alguien profundamente
preocupado por las formas apropiadas de la práctica budista. Este
documento, que acusa a Gyōchi de perseguir a los seguidores de
Nichiren para encubrir sus propias ofensas, lo acusa, entre otras
cosas, de hacer que un monje llamado Izumi-bō Renkai 和泉房蓮海
cortara una copia del Sutra del Loto y reciclara el papel para
reparaciones de edificios; de apropiarse de materiales de techado
pertenecientes a la comunidad del templo para su uso privado; de
cobrar multas (¿quizás un soborno?) al monje Hyōbu-bō Jōin 兵部
房静印, descrito como un ladrón ignorante, y luego nombrarlo
kusō; de movilizar a los campesinos en las tierras del templo para
cazar codornices y ciervos para
5. Un borrador, en poder de Nakayama Hokekyōji en Chiba, está escrito por dos manos diferentes. La
parte más extensa, que aborda cuestiones doctrinales, es de puño y letra de Nichiren, mientras que se
cree que una sección que detalla las ofensas de Gyōchi y los sucesos de Atsuhara fue escrita por Nikkō
(Hori Nichikō 1974, 1: 122-124; s. v., “Ryūsenji mōshijō”, Ibun jiten, 1186-1187). Una sugerencia
alternativa es que Nikkō redactó primero la petición junto con Nisshū y Nichiben y luego la envió a
Nichiren en Minobu para su revisión (Hori 1922, 99; s. v. Nikkō shisho 日興賜書, nj 304). La considero
aquí principalmente obra de Nichiren. Véase también la nota 11 a continuación.

El consumo de alcohol en las dependencias del superintendente del


templo; y de envenenar a los peces del estanque del templo para
venderlos en el mercado local (Teihon 2: 1681).
Independientemente de la veracidad o falsedad de estas
acusaciones, el apellido y el título de Gyōchi —Hei no Sakon
Nyūdō— sugieren que era solo un monje laico y que pertenecía a la
rama de la familia Taira (también conocida como Hei 平) que eran
vasallos hereditarios de los Hōjō; por lo tanto, es posible que su
nombramiento como administrador adjunto del templo se debiera
a sus conexiones e influencia local con los Hōjō, más que a sus
cualificaciones clericales (Takagi 1965, 212). Se desconoce la
identidad del administrador principal del templo de Ryūsenji en
ese momento, y Gyōchi parece haber respondido únicamente ante
el bakufu.(6) Independientemente de si él mismo era un devoto de
la Tierra Pura o no, Gyōchi podría haberse opuesto a la creciente
presencia en Ryūsenji de una facción que no se sometía a su
control. Es fácil imaginar que su devoción exclusiva al Sutra del
Loto, como única enseñanza válida para la época, habría
proporcionado a los clérigos de Nichiren una justificación para
resistirse a cualquier autoridad indeseable externa a su propio
grupo. Al mismo tiempo, dado que su identidad religiosa residía
precisamente en este exclusivismo del Loto, eran vulnerables en
este punto; si se les exigía realizar algún rito u ofrecer algún
conjuro no basado en el Sutra del Loto, tendrían que negarse para

11
no traicionar su propio compromiso. Volveremos a este tema más
adelante. Los discípulos de Nichiren en otros templos locales
experimentaron conflictos similares con las autoridades del templo.
En 1278, en Jissōji, en Iwamoto, un monje conocido como Owari
Ajari 尾張阿闍梨 se basó en el Nirvāṇa Sutra citado en el Fahua
xuanyi 法華玄義 (Significado profundo del Loto), comentario del
Sutra del Loto del Tiantai fundador Zhiyi 智顗 (538-597), para
cuestionar la corrección de los monjes Nichiren y las críticas a
otras enseñanzas. Lo sabemos por una carta que Nichiren escribió
a un discípulo que vivía en Jissōji, un tal Buzen-kō Nichigen 豊前公
日源, que había buscado el consejo de Nichiren sobre el asunto.
La respuesta de Nichiren, fechada el 16 de enero de ese año, explica:

“que la palabra myō 妙 en el título del Sutra del Loto tiene el


significado no solo de lo absoluto no diferenciado (zettai-myō 絶
対妙), en el que todas las enseñanzas se abren e integran en el
único vehículo, sino también de la jerarquía relativa (sōtaimyō 相
対妙), en la que deben reconocerse las distinciones de valor entre
lo «verdadero» y lo «provisional»; desde esta perspectiva,
argumenta, solo el Sutra del Loto puede abrir lo burdo para
revelar lo sutil. “[Hacer que otros] rompan el apego a lo
provisional y se adentren en lo verdadero es el enfoque constante
de la enseñanza de Sakyamuni, Prabhūtaratna y todos los budas
de las diez direcciones.” (Jissōji gosho 実相寺御書, Teihon 2: 1435).

Aunque se desconoce si la disputa en Jissōji se intensificó más allá


de este desacuerdo doctrinal, la carta de Nichiren a Buzen-kō se
refiere a una confrontación.

6. Takagi (1965, 206-207) señala que, durante las décadas de 1270 y 1280, un número creciente de
administradores y ritualistas de templos fueron designados por el bakufu, un hecho probablemente
relacionado con el patrocinio gubernamental de los ritos de oración para la derrota de los mongoles.

en otro templo local, Shijukuin en Kanbara, donde Nikkō tenía su


base. Ese mismo año, un administrador de Shijukuin (jimu 事務),
Nii Risshi Gon’yo 二位律師厳誉, se Registraron los templos de
alojamiento y sus tierras anexas, propiedad de Nikkō y de sus
compañeros monjes discípulos de Nichiren, y expulsaron a Nikkō y
a los demás del templo. Este incidente se conoce por el Shijukuin
mōshijō 四十九院申状, una petición de protesta que Nikkō escribió
en el tercer mes de 1278 en nombre propio y de los demás
discípulos de Nichiren en Shijukuin.(7) Según este documento,

12
Gon’yo había afirmado que la facción de Nichiren (tōrui 党類),
aunque afirmaba defender el Dharma del Buda, en realidad
abrazaba «un camino heterodoxo, una gran enseñanza perversa»
(gedō daijakyō 外道大邪教); Así, la asamblea monástica había
tomado la decisión colectiva de expulsarlos (nsz 2: 93).
La estrategia de Nikkō en esta petición fue contra atacar utilizando
los mismos argumentos doctrinales que se habían esgrimido contra
él. Solo el Loto, replicó, contiene una declaración que afirma que es
la más importante de todas las enseñanzas que el Buda «ha
predicado, predica o predicará» (t 9.31b). «Repudiar [basándose
en el Loto] las enseñanzas [provisionales] de los medios hábiles no
es una enseñanza fraudulenta de Nichiren Shōnin, sino que
representa en conjunto las palabras de oro del Buda Sakyamuni,
el propósito por el cual apareció en este mundo». Denunciar a los
monjes del verdadero Dharma como herejes era indignante,
declaró Nikkō. Gon'yo debía ser convocado rápidamente para que
se enfrentara a ellos e investigara los aciertos y errores del asunto
(nsz 2: 93-94).
De esta manera, los monjes discípulos de Nichiren en los templos
del distrito de Fuji entraron en conflicto con los administradores
de los templos y prelados de mayor rango por su exclusivismo del
Loto. La devoción al Sutra del Loto estaba muy extendida, de
ninguna manera monopolio de la comunidad de Nichiren, y es
difícil imaginar que alguien, en particular los monjes Tendai,
considerara el Sutra del Loto en sí mismo como una enseñanza
maligna o heterodoxa.(8) El problema residía más bien en la
postura de los seguidores de Nichiren de que solo el Loto es
verdadero. No solo era posible plantear objeciones doctrinales
legítimas a tal afirmación, sino que esta postura podía fácilmente
traducirse en una base religiosamente obligatoria para resistirse a
cualquier autoridad externa.
7. Este no fue el primer mōshijō de este tipo que Nikkō escribió. En 1268, escribió el Jissōji daishū shūjō
実相寺大衆愁状, una petición en nombre de los monjes de Jissōji en protesta por la conducta indebida
de otro administrador del templo designado por el bakufu (fsy 10: 305-16).

8. Los seguidores del movimiento exclusivo nembutsu de Hōnen (1133-1212) argumentaron que el Sutra
del Loto, junto con todos los sutras excepto los de la Tierra Pura, pertenecía al "camino de los sabios"
(shōdōmon 聖道門) y debía descartarse por estar fuera del alcance de las personas en la era del Dharma
Final. La declaración de Gyōchi de que "el Sutra del Loto no es una enseñanza en la que se pueda
confiar" tendría sentido desde este punto de vista. Sin embargo, desconocemos si una doctrina exclusiva
de la Tierra Pura como la de Hōnen se había difundido en Ryūsenji. Hori Nichikō (1974, 1: 124-125)
sugiere que el templo podría haber estado afiliado al recinto Yokawa del gran monasterio Tendai en el
monte Hiei, pero no hay detalles disponibles.

La propia comunidad de Nichiren. Como señala Takagi (1965, 206-


208), las acusaciones de Gon’yo citadas en la petición de Nikkō

13
señalan que los seguidores de Nichiren en Shijukuin habían
crecido hasta el punto de ser considerados una "facción" y, por lo
tanto, una amenaza que debía ser combatida.
La persecución de Atsuhara

Aunque fueron expulsados de sus alojamientos en Ryūsenji por


Gyōchi, el administrador adjunto del templo, los conversos de
Nikkō, Nisshū y Nichiben, continuaron residiendo en el recinto del
templo y presumiblemente también continuaron predicando a sus
seguidores laicos. Frustrado por su incapacidad para librar a
Ryūsenji de los discípulos de Nichiren, Gyōchi parece haber
solicitado el apoyo de la agencia local del bakufu (mandokoro 政所)
en el distrito del bajo Fuji para hostigar a los seguidores laicos de
esos discípulos. En este punto, lo que había comenzado como una
confrontación dentro de la comunidad del templo comenzó a
escalar hasta convertirse en una verdadera persecución. Nuestra
principal fuente para los acontecimientos posteriores es el Ryūsenji
mōshijō, una petición de protesta que Nichiren redactó en el
décimo mes de 1279 para su presentación a las autoridades del
bakufu; parte de ella pudo haber sido escrita por Nikkō. Según este
documento, en el cuarto mes de ese año, durante un festival
asociado con el cercano Santuario Asama (o Sengen) 浅間社,
funcionarios locales, instigados por Gyōchi, atacaron e hirieron con
una espada a un practicante del Sutra del Loto, identificado como
el «hijo de Shirō» 四郎男. (9) En el octavo mes, un “hijo de
Yashirō-bō” 弥四郎坊男, posiblemente el mismo individuo, fue
decapitado, un acto posiblemente concebido como un sustituto
simbólico de la decapitación de Nisshū y los demás devotos del
Loto en Ryūsenji (Teihon 2: 1681; s. v. “Yatōji Nyūdō”, Ibun jiten,
1146).
Los asuntos culminaron en el noveno mes, durante la cosecha,
cuando veinte creyentes laicos fueron arrestados acusados de robar
grano. No está del todo claro qué ocurrió exactamente en esa
ocasión. Según la petición de Ryūsenji, Gyōchi presentó cargos en
el sentido de que, el 21 de septiembre, Nisshū, montado a caballo y
al frente de un grupo de personas armadas con arcos y flechas,
irrumpió en las instalaciones de Gyōchi en el templo y se apoderó
por la fuerza de la cosecha de arroz de sus campos, llevándola al
alojamiento de Nisshū. Nisshū y sus partidarios negaron
vehementemente las acusaciones, y una carta de Nichiren fechada
el 12 de octubre sugiere que los hechos fueron todo lo contrario: la
facción de Gyōchi fue la que se apoderó por la fuerza de la cosecha

14
de “varias decenas de campos” pertenecientes a campesinos
devotos del Loto (“Hōki-dono gohenji”, Teihon 2: 1676). La misma
carta nombra específicamente a dos personas, Daishin-bō 大進房 y

9.Hori Nichikō sugiere (1974, 1: 134, 147) que el evento del santuario en cuestión fue una competencia
de tiro con arco (yabusame), una ocasión bulliciosa en la que habría sido relativamente fácil herir a
alguien sin ser detectado. También sugiere que, dado que el Santuario Asama estaba en reparaciones
ese año, el evento no se habría celebrado en el santuario mismo, sino en un lugar temporal.

Yatōji Nyūdō 弥藤次入道, como las personas cuyas acciones,


incitadas por Gyōchi, habían provocado lesiones y muertes de
seguidores en Atsuhara. Daishin-bō parece ser la misma persona
que Daishin Ajari, un influyente discípulo de Nichiren en
Kamakura, quien al parecer fue llamado a la zona de Fuji alrededor
de 1275 para apoyar los esfuerzos proselitistas de Nikkō. Dudó un
tiempo en su lealtad, reuniéndose brevemente con los seguidores
de Nichiren en 1278, pero luego se volvió decisivamente contra
ellos.
(v. “Daishin Ajari”, “Daishin Ajari no bō” y “Daishin-bō”, Ibun jiten
685-86).
Yatōji Nyūdō era hermano de los tres hombres entre los veinte
campesinos arrestados que luego serían ejecutados. Según el
registro de Nikkō, también fue a petición de Yatōji que los veinte
fueron enviados a Kamakura para ser interrogados y sentenciados
(Honzon bun’yo chō, nsz 2:116). Evidentemente, las traiciones
personales dentro de la comunidad de Nichiren y entre sus
familiares, así como la oposición externa, influyeron en la
persecución.
Dado que Atsuhara se encontraba bajo el dominio del jefe del clan
Hōjō (tokusō), el asunto recaía en la jurisdicción de la junta de
vasallos de Hōjō (samurai dokoro 侍所). No obstante, enviar a los
prisioneros hasta Kamakura para que los interrogara la judicatura
privada del tokusō parecería una respuesta excesiva a un incidente
de robo local, lo que sugiere que los cargos contra ellos podrían
haber servido de pretexto para intentar romper la influencia de los
seguidores de Nichiren en Suruga. Esta sugerencia cobra fuerza al
saber que el funcionario a cuya custodia fueron entregados era
nada menos que Hei (o Taira) no Saemon no jō Yoritsuna 平左衛門
尉頼綱 (m. 1293), subdirector de la junta de sirvientes. Yoritsuna
era vasallo hereditario de los Hōjō y uno de los pilares principales
del gobierno del tokusō. Parece ser pariente de Gyōchi. También
fue el mismo magistrado que, ocho años antes, ordenó el arresto y
exilio de Nichiren a Sado.

15
La respuesta de Nichiren y el destino de los arrestados

Aunque permaneció en Minobu durante estos acontecimientos y


no fue el blanco directo de los ataques, Nichiren se erige, no
obstante, como una figura central en el asunto de Atsuhara, ya que
casi toda la información al respecto proviene de sus escritos.
Nichiren se mantuvo estrechamente informado de las
circunstancias a medida que se desarrollaban y brindó orientación
detallada a través de una eficiente red de discípulos que actuaron
como mensajeros entre Minobu en Kai, Fuji en Suruga y Kamakura
en Musashi. Su liderazgo asertivo, incluso a distancia, y su
capacidad para ofrecer una interpretación convincente de los
acontecimientos se aprecian en sus respuestas al arresto.
Esta sección repasará brevemente cómo se desarrollaron los
asuntos, según se reconstruye a partir de las notas en los escritos
de Nichiren y Nikkō. El primer indicio de los problemas en
Atsuhara aparece en un fragmento de una carta de Nichiren
dirigida a Nikkō y otros —presumiblemente Nisshū, Nichiben, y
otros discípulos de Ryūsenji— fechada el 26 de septiembre, cinco
días después de los arrestos. En ella, Nichiren les dice: «Ya he
informado de este asunto a Brahmā, Indra y las deidades del Sol
y la Luna. No se atreverán a contradecir su voto al Buda
Sakyamuni de proteger a los devotos del Sutra del Loto]. Cada
uno de ustedes debe considerar este suceso como obra del cielo.”
(«Hōki-dono narabi ni shonin gochū» 伯耆殿竝諸人御中,
fragmento n.º 438, Teihon 4: 2874).
Desafortunadamente, se han perdido todas las líneas de esta carta,
salvo las últimas. No obstante, a juzgar por la fecha y el contenido,
este pasaje que se conserva parece representar la reacción inicial
de Nichiren al recibir la noticia de los arrestos: asegurar a sus
discípulos que no se trataba de un simple suceso arbitrario, sino de
un presagio de algo de mayor importancia aún por desarrollarse.
Unos días más tarde, el 1 de octubre, Nichiren escribió
extensamente a sus seguidores en Kamakura, donde habían sido
llevados los prisioneros, y envió su carta a cargo de Shijō
Saburōzaemon no jō Yorimoto 四条三郎左衛門尉頼基 o Shijō
Kingo 四条金吾 (1229-1296), uno de sus principales devotos laicos.
Después de la muerte de Nichiren, sería recibió el título “Shōnin
gonanji” 聖人御難事 (Sobre las pruebas del sabio). En esta carta,
Nichiren recuerda a sus seguidores que la persecución está
predicha en el propio Sutra del Loto, donde dice: «Dado que el
odio y el resentimiento hacia este sutra abundan incluso mientras

16
el Tathagata está presente, ¡cuánto peor será después de su
nirvana!» (t 9. 31b). Afirma que, al enfrentarse a grandes pruebas
a manos de las autoridades, él y, por ende, sus discípulos son los
mismos que cumplen las predicciones del sutra: «Si no hubiera
aparecido en la Era Final del Dharma, el Buda habría sido un
gran mentiroso, y Prabhūtaratna y los demás budas de las diez
direcciones [que dieron testimonio de la veracidad del Sutra del
Loto en la asamblea del Pico del Buitre] habrían dado testimonio
de una gran falsedad» (Teihon 2: 1673). Los seguidores de
Nichiren en Kamakura podrían haber tenido acceso a los
prisioneros, ya que Nichiren también sugiere qué decirles:

“Continúen animando a esa gente ignorante de Atsuhara, pero no


los amenacemos.(10) Díganles que se resuelvan por completo.
Deberían pensar que un buen resultado sería asombroso y, en
cambio, esperar que lo peor ocurra.”

10. Como señala Satō Hiroo (2003, 309), la frase «esa gente ignorante de Atsuhara» (kano Atsuwara
no guchi no monodomo) ha sido criticada por algunos académicos por reflejar un sesgo de clase
inconsciente por parte de Nichiren. Iizuka Hiroshi (1981) podría haber intentado eludir tales críticas al
sugerir que este pasaje no se refiere a los arrestados, sino a otros que aún permanecían en Atsuhara y
que podrían haber estado vacilando en su fe. Sin embargo, Iizuka no explica por qué, de ser así, una
carta con instrucciones sobre cómo animar a los seguidores de Atsuhara, en el distrito de Fuji, habría
sido confiada a Shijō Yorimoto, quien vivía en Kamakura. La crítica a la que se refiere Satō es en sí
misma anacrónica al asumir que las doctrinas de igualdad soteriológica, como la de Nichiren,
deberían haber sido entendidas como si también implicaran igualdad social, una correlación rara vez
establecida en el Japón premoderno. Con toda probabilidad, la frase representa la directa referencia
de Nichiren a la falta de educación de los campesinos arrestados, quizás específicamente a su limitado
conocimiento de las enseñanzas budistas.

Si creen que tienen hambre, háblales del reino de los espíritus


hambrientos.
Si se quejan de tener frío, háblales de los ocho infiernos fríos. Si
dicen tener miedo, díganles que un faisán perseguido por un
halcón o un ratón acechado por un gato no se sienten de forma
diferente a ellos. (Teihon 2: 1674-1675).

Desde la perspectiva de Nichiren, renunciar a la fe para escapar del


acoso de las autoridades mundanas solo resultaría en una
retribución más dolorosa en la vida venidera; por lo tanto, insta a
los prisioneros a prepararse para cualquier prueba que el bakufu
les tenga reservada y a no engañarse pensando que pueden escapar.
Nichiren luego extiende una advertencia similar a sus seguidores
en general:
“Si su determinación flaquea, incluso en lo más mínimo, los
demonios se aprovecharán. Nosotros, los mundanos comunes,
somos tan necios que no tememos ni a las advertencias de los

17
sutras y tratados [que están cerca] ni a los asuntos distantes.
Pero cierren los ojos e imaginen [qué sucedería] si Hei [no
Saeōmon, es decir, Yoritsuna] y [Akita no] jō [Adachi Yasumori]
desatan su ira contra todos nuestros seguidores.” (Teihon 2: 1674)

Esta referencia a la ira de Hei no Yoritsuna y Adachi Yasumori 安


達泰盛 —nombre del regente, las dos figuras más poderosas del
bakufu— sugiere que Nichiren vio el arresto de los campesinos de
Atsuhara como una posible señal de un ataque contra sus
seguidores en su conjunto, y añade: «Si la gente reúne hombres
armados para reprimir a nuestros seguidores, diciendo que
vamos a provocar disturbios, deben escribirme aquí de
inmediato» (Teihon 2: 1675).
Ese mismo décimo mes, Nichiren redactó una petición a los
funcionarios del bakufu —técnicamente, una refutación de cargos
(chinjō 陳状)— en defensa de Nisshū, Nichiōben y sus demás
discípulos en Ryūsenji, refutando las acusaciones de Gyōchi.
Conocida como el Ryūsenji mōshijō, mencionado anteriormente,
está escrita en los personajes de Nichiōben y Nisshū y
presumiblemente fue presentada bajo sus nombres (Teihon 2:
1677-1682).(11)
En esta petición, Nichiren argumenta que la devoción exclusiva al
Sutra del Loto, por la cual Nisshū, Nichiōben y otros han sido
expulsados y sus seguidores laicos atacados, es lo único que puede
proteger a Japón de la amenaza mongola. Volveremos a este tema
en sus escritos más adelante. En lo que parece ser una carta de
presentación para el para la petición que había preparado en
nombre de Nisshū y Nichiben, Nichiren también escribió a Nikkō,
Nisshū y Nichiben el 12 de octubre, dando instrucciones detalladas
(“Hōki-dono gohenji” 伯耆殿御返事, Teihon, 2: 1676). Es posible
que estos tres se apresuraran a Kamakura para ayudar a los
prisioneros, aunque el registro no lo indica explícitamente (Hori
Nichikō 1974, 1: 141).
11. Véase la nota 5 anterior. El Ryūsenji mōshijō es una de las tres respuestas a las acusaciones de que
Nichiren escribió en nombre de los discípulos que estaban siendo acosados por personas con autoridad.
Los otros son el Shimoōyama goshōsoku 下山御消息 (Teihon n.º 247) y el Yorimoto chinjō 頼基陳状
(n.º 249), ambos escritos en 1277.

Si los prisioneros fueran liberados con alguna garantía de


seguridad, dice Nichiren, los monjes no deberían buscar
reparación legal presentando la petición. Pero si necesitan
presionar el asunto ante la junta de investigación del bakufu
(monchūjo 問注所), deberían centrar sus declaraciones en la

18
culpabilidad de Gyōchi y sus asociados por la violencia contra los
seguidores de Nichiren en Atsuhara. Si Gyōchi presenta testigos,
deberían afirmar que esos testigos son las mismas personas que lo
apoyaron en el robo de la cosecha de los campesinos de Atsuhara.
Si presenta declaraciones escritas, deberían denunciarlas como
falsificaciones. Deberían protestar vehementemente, con la
esperanza de que «los de arriba se enteren». Nichiren parece haber
creído que, independientemente de las acciones de los
subordinados del bakufu, Hōjō Tokimune, el propio regente, no
tomaría medidas contra sus seguidores sin pruebas claras de
irregularidades
(véanse, por ejemplo, declaraciones similares en «Kubo-no-ama
gozen gohenji» 窪尼御前御返事, Teihon 2: 1502-1503, y «Shōnin
gonanji», 2: 1674).
Pase lo que pase, advierte Nichiren, sus seguidores no deben
dejarse persuadir a firmar juramentos (kishōmon 起請文); el
enfoque de cualquier proceso judicial debe limitarse a los actos de
robo y violencia cometidos por el lado de Gyōchi. Nichiren parece
haber sido un gran conocedor del sistema judicial del bakufu,
quizás porque, anteriormente en su carrera, él mismo había
negociado una demanda en nombre de Nagoe-no-ama 名越の尼,
una monja laica propietaria de la finca (ryōshu 領主) donde se
encontraba Kiyosumidera (o Seichōji) 清澄寺 en Awa, el templo
donde se había convertido en monje (Takagi 1970, 52; Kawazoe
1984, 83-85).
Solo hay otra referencia explícita a los arrestados en los escritos
que se conservan de Nichiren: una breve carta, también dirigida a
Nikkō y sus discípulos, fechada unos días después, el 17 de octubre.
En ese momento, Nichiren los instó a tomar medidas ante la
oficina judicial. Había recibido claramente la noticia de que el
interrogatorio de los prisioneros había comenzado.

Su mensaje del día 15 llegó [hoy], el 17. Dice que, “en el momento
de su interrogatorio [gokanki no toki], cantaron Namu-myōhō-
rengeōkyō. Este no es un evento común. Quizás los diez rākṣasas
[que juraron proteger a los creyentes] entraron en la persona de
Hei no Kingo [Yoritsuna] para poner a prueba a los devotos del
Sutra del Loto. Eso sería como el caso de los jóvenes de las
Montañas Nevadas o del rey Śibi [ambos fueron puestos a prueba
por los dioses]. O quizás [como dice el capítulo “Fortaleza”],
“Demonios malignos entrarán en sus cuerpos [para herir a los
devotos del Loto].” [Que los prisioneros pudieron mantener su
determinación].

19
es el significado del juramento hecho por Sakyamuni,
Prabhūtaratna, los budasde las diez direcciones, Brahmā, Indra y
otras deidades para proteger a los practicantesm del Sutra del
Loto en el quinto período de quinientos años [que inicia la era del
Dharma Final].” (“Hendoku iyaku gosho” 変毒為薬御書, Teihon 2:
1683).

Al mantenerse firmes bajo interrogatorio, los campesinos de


Atsuhara demostraron su fe ante Nichiren, pasando de ser
considerados “ignorantes” a devotos, merecedores, al igual que él,
del nombre de “practicantes del Sutra del Loto” (Hokekyō no gyōja
法華経の行者). El término gokanki 御勘気 (la ira de los superiores
o el castigo infligido por ellos) resulta aquí algo ambiguo, y no está
claro hasta qué punto habían avanzado los procedimientos contra
los prisioneros cuando Nichiren escribió esto. Sea como fuere, es
significativo que, a juzgar por este pasaje, entendiera que la
protección de los budas y las deidades tutelares no significaba que
los devotos del Sutra del Loto se librarían de duras pruebas, sino
que podrían mantener la fe a pesar de ellas.
Los escritos existentes de Nichiren no mencionan más a los
prisioneros de Atsuhara. La única referencia directa a su destino
aparece en el Honzon bun’yo chō de Nikkō, que también es el
primer registro que se conserva de la identidad de los tres
ejecutados. Se desconoce cuánto tiempo después del suceso se
registró el asunto.(12)

El pasaje en cuestión, una nota explicativa insertada en una lista de


nombres de seguidores a quienes había otorgado un mandala
honzon inscrito por Nichiren, dice lo siguiente:
*Jinshirō 神四郎 (hermano mayor), residente de Aldea de
Atsuhara, en el distrito del bajo Fuji.
*Yagorō 弥五郎 (hermano menor), residente de la misma aldea en
el distrito del bajo Fuji.
*Yajirō 弥次郎 [o Yarokurō 弥六郎;
(13) ¿hermano menor?], residente de la aldea de Atsuhara, en el
distrito del bajo Fuji.
Estos tres se encontraban entre los veinte discípulos de Echigo-bō
[Nichiben] y Shimotsuke-bō [Nisshū]. Abrazaron la fe en el primer
año de la era Kōan (1278).

20
A petición de su hermano menor Yatōji Nyūdō, fueron arrestados y
llevados a Kamakura. Finalmente, fueron decapitados, ellos fueron
las tes victimas del Mártirio y decapitación de Atsuhara. Esto fue
obra de Hei no Saemon Nyūdō [Yoritsuna]. Hizo que su hijo,
Iinuma Hangan 飯沼判官 (de trece años), les disparara sin piedad
con flechas hikime y les ordenó que recitaran el nembutsu. Pero
aunque los presionó de esta manera dos e incluso tres veces,
ninguno de los veinte lo dijo. Mandó llamar a estos tres, que eran
los líderes, y los mandó decapitar. Los diecisiete restantes fueron
encarcelados, pero finalmente liberados. Catorce años después,
Hei no Nyūdō y Hangan, padre e hijo, planearon una rebelión y
fueron destruidos. Que tanto padre como hijo [encontraran su fin
de esta manera] no fue un asunto común. Habían incurrido en esta
vida en el castigo [genbachi 現罰] del Sutra del Loto. (nsz 2:
116)(14)
12. El Honzon bun’yo chō está fechado en Einin 6 (1298), más de veinte años después de la persecución.
Sin embargo, parece haber sido preparado para el decimoséptimo aniversario de la muerte de
Nichiren, y Nikkō pudo haber conservado este registro durante algún tiempo antes de finalizarlo (s.v.
“Honzon bun’yo chō”, nj 377).

13. Otra edición del texto le da el nombre de “Yarokurō” (fsy 9: 258).

14. También existe un mandala honzon conservado en Kitayama Honmonji, inscrito por Nikkō el
octavo día del cuarto mes, Tokuji 3 (1308), y con la anotación: “Jinshirō, residente.

Hikime 蟇目 eran flechas huecas de punta roma que emitían un


silbido inquietante al dispararse, utilizadas para ahuyentar a los
demonios de los lugares rituales. Si bien no podían matar,
ciertamente podían causar dolor y aterrorizar. Incluso si los
prisioneros hubieran sido culpables de los cargos, este tipo de
abuso, y especialmente la decapitación de los tres líderes entre los
arrestados, representaba, según los estándares de la época, un
castigo extremo por el delito de robo de grano (véase Takagi 1965,
220, nota 23 para comparación con otros dos casos
aproximadamente contemporáneos). Esta severa represalia daría
credibilidad a la interpretación que Nichiren hizo de los
acontecimientos como un ataque deliberado contra sus seguidores.
La tradición de Nichiren interpreta la persecución de Atsuhara
como la personificación del inevitable conflicto entre los devotos
del Sutra del Loto y quienes se oponen a ellos por un apego
engañoso a las enseñanzas provisionales, y la conducta de los
arrestados como un ejemplo de la postura ideal de "no escatimar la
vida corporal" por el bien del sutra. Los eruditos modernos, en
cambio, han tendido a ver estos acontecimientos en términos de
una heroica resistencia campesina a la autoridad opresora,

21
expresada en términos de devoción a una verdad que trasciende el
poder mundano y las distinciones de clase (véase Takagi 1965, 218;
Satō 1994, 189-211, y 2003, 300-309). Sin embargo, no
disponemos de fuentes que permitan comprender mejor el
pensamiento de los propios mártires de Atsuhara. La mayoría de
los mártires en la tradición medieval tardía de Nichiren serían
monjes que buscaron voluntariamente un debate público con
clérigos eminentes de otras escuelas o que, por iniciativa propia,
amonestaron al emperador, al shogun o a los funcionarios locales,
conscientes de los riesgos que ello implicaba. En el caso de los tres
creyentes de Atsuhara que fueron decapitados, es inevitable pensar
que simplemente se vieron envueltos en los acontecimientos y
pagaron el precio máximo por un conflicto que no provocaron. Sin
embargo, si el interrogatorio tuvo lugar como describe Nikkō, se
les ofreció repetidamente la opción de elegir y, aunque habían sido
seguidores de Nichiren solo desde el año anterior, se negaron
rotundamente a retractarse y, en cambio, dieron sus vidas. Este
breve pasaje del registro de Nikkō sugiere que la determinación de
morir si era necesario para mantener la fe en el Sutra del Loto no
se limitaba a Nichiren y a los monjes cultos que eran sus discípulos
más cercanos, pero de hecho fue compartida por algunos de sus
seguidores más humildes.

22
Consecuencias de la persecución

Por un tiempo, Nichiren parece haber esperado que el asunto de


Atsuhara presagiara un ataque contra sus seguidores en general.
Para la monja laica Jimyō-ama 持妙尼*, viuda de
* Aldea de Atsuhara, en el distrito del bajo Fuji de la provincia de Suruga, se convirtió en seguidora del
Sutra del Loto; fue una viuda de las tres personas decapitadas por Hei no Saemon-no-jō [Yoritsuna].
Catorce años después de decapitar a los devotos del Loto, Hei no Saemon Nyūdō planeó una rebelión y
fue destruido, y sus descendientes perecieron sin dejar rastro (Shiryō ruiju 資料類聚 1, fsy 8: 217;
véase también Fuji monkachū kenmon). 富士門家中見聞 1, 5: 152, y Shiryō ruiju 2, 9: 258).

Takahashi Nyūdō, escribió: En cuanto a la situación de Atsuhara

"Deben estar preparados para lo que pueda suceder", y advirtió


que funcionarios de menor rango podrían haber falsificado
órdenes del regente para acosar a sus seguidores.” ("Kubo-no-
ama gozen gohenji", Teihon 2: 1502-1503).(15) Si bien sus temores
de una persecución a gran escala no se materializaron, la situación
en el distrito de Fuji siguió siendo precaria.
Nichiren había dispuesto que Nisshū y Nichiben abandonaran
Suruga y se quedaran a salvo con su discípulo Iyo-bō 伊予房, más
tarde conocido como Nitchō 日頂, en Shimōsa.(16) Los creyentes
laicos de la zona de Atsuhara fueron evidentemente perseguidos
por las autoridades durante algún tiempo. Una carta de Nichiren a
Nanjō Tokimitsu fechada el 2/7/1280, casi un año Tras los arrestos,
le agradece haber ocultado a seguidores laicos, incluyendo a cierto
sacerdote del santuario que era discípulo de Nisshū. «Si resulta
difícil retenerlos allí, puede enviar al sacerdote del santuario y a
los demás aquí [a Minobu]», escribió. «Pero incluso si su esposa e
hijos permanecen allí, nadie los buscará, así que creo que sería
mejor que los retuviera hasta que la situación se tranquilizara»
(«Ueno-dono gohenji», Teihon 2: 1766-1767).(17) Las autoridades
del Bakufu no tardaron en notar que Tokimitsu había usado su
influencia como mayordomo para proteger a personas buscadas
por la ley. Otra carta de Nichiren, escrita en el invierno de 1280,
sugiere que respondieron con sanciones económicas: «Porque
protegiste al pueblo Atsuhara, la gente de este país te considera
[un traidor, como los rebeldes Taira no]». Masakado 将門 de la
era Jōhei (931-938) o [Abe no] Sadatō 貞任 de la era Tengi (1053-
1058).
Esto se debe únicamente a que ofreciste tu vida por el Sutra del
Loto. El Cielo de ninguna manera te considera un hombre que ha
traicionado a su soberano. Además, tu pequeña propiedad se ha
visto mermada por las constantes exigencias de trabajo forzado,

23
hasta el punto de que ni siquiera puedes mantener un caballo, y tu
esposa e hijos carecen de la ropa necesaria.” (“Ueno-dono
gohenji”, Teihon 2: 1829-30)
15.Hay opiniones divergentes en cuanto al año de esta carta, que solo está fechada en el “quinto mes,
tercer día”. Teihon lo asigna a 1278, antes de que la persecución de Atsuhara comenzara propiamente.
Ibun jiten sugiere que 1280 es más probable (282c-d), mientras que Takagi propone 1279, justo
después de que el "hijo de Shirō" fuera herido en el festival del Santuario de Asama (1965, 220, nota
26). Jimyō-ama, también conocida como Kuboōno-ama, era la tía de Nikkō.

16. Nichiren menciona esto en una carta fechada en Kōan 2 (1279), 25/11, a la esposa de su seguidora
Toki Jōnin 富木常忍, quien se cree que era la madre de Iyo-bō: "Envío a los monjes conocidos como
Echigō-bō y Shimotsuke-bō a Iyo-dono. Por favor, pídele a Lord Toki que los cuide durante un tiempo.
mientras” (“Toki-dono nyōbō-ama gozen gosho” 富城[木]殿女房尼御前御書, Teihon 2: 1711).

17. Este es probablemente el mismo “sacerdote del santuario de Shinfuchi” (Shinfuchi no kōnushi 新福
地の神主) mencionado en Honzon bun’yo chō de Nikkō como alguien que recibió un mandala honzon
con la inscripción por Nichiren (nsz 2: 117; Hori Nichikō 1974, 1: 158). Otras cartas de Nichiren a
Tokimitsu durante este tiempo señalan los esfuerzos de este último por proteger a sus seguidores en el
área. Una, escrita a finales de 1279, contiene la posdata: “Le escribo en agradecimiento por todo lo que
ha hecho con respecto al asunto de Atsuhara” (“Ueno-dono gohenji”, Teihon 2: 1709).

A pesar de la amenaza de acoso continuo, no parece que se haya


producido ninguna deserción masiva de los seguidores de Nichiren
tras la persecución de Atsuhara, como la que describe tras su exilio
a Sado ocho años antes. Para entonces, su comunidad de devotos
del Loto estaba organizada de forma más eficaz, y Nichiren podía
comunicarse con ellos con mayor facilidad que durante el exilio en
Sado; además, esta vez el bakufu no había atacado al propio
Nichiren y, al final, evidentemente no tomó medidas contra los
creyentes fuera del área de Fuji.
No obstante, para los involucrados, fue una dura prueba, y la de
Nichiren. Los escritos relevantes para el asunto expresan lo que él
consideraba esencial transmitir en un momento de suma urgencia
sobre el significado de afrontar grandes pruebas por el Sutra del
Loto. Sus escritos de entonces, mencionados anteriormente,
desarrollaron temas de su obra anterior y ayudaron a establecer un
modelo de cómo los seguidores del Loto debían afrontar las
pruebas de su fe. Abordaremos ahora estos temas.

24
Análisis del caso Atsuhara

Como se mencionó anteriormente, varias tensiones


interrelacionadas e intereses contrapuestos contribuyeron a la
violencia contra los seguidores de Nichiren en Atsuhara: entre
Gyōchi, el administrador adjunto de Ryūsenji, y los monjes que se
habían convertido en seguidores de Nichiren; entre los
funcionarios locales del bakufu con los que Gyōchi estaba aliado y
los campesinos laicos que apoyaban a los discípulos de Nichiren; y,
en segundo plano, entre representantes del gobierno tokusō.
expandiendo su influencia junto con las operaciones de defensa
contra los mongoles y los vasallos directos del shogun, algunos de
los cuales, en Suruga eran seguidores de Nichiren (Takagi 1965,
217). Los esfuerzos de defensa del bakufu también incluyeron la
supresión de elementos disruptivos dentro de su esfera de
influencia, y Nichiren y sus seguidores —que criticaban
abiertamente otras enseñanzas y a los eminentes monjes que los
apoyaban, así como a sus mecenas entre los funcionarios del
bakufu— habían sido identificados desde hacía tiempo como un
grupo potencialmente problemático. Si Hei no Yoritsuna se
encargó de interrogar a los prisioneros, como describe Nikkō, es
posible que también estuviera involucrada una animadversión
personal hacia Nichiren. Debido a la escasez de fuentes, es difícil
conocer con detalle los hechos históricos de la persecución de
Atsuhara. Lo que sí podemos saber es cómo Nichiren entendió el
significado religioso del asunto. La segunda parte de este artículo
abordará temas que surgen en los escritos de Nichiren y Nikko en
relación con la persecución y cómo estos desarrollan la enseñanza
de toda la vida de Nichiren sobre la importancia de estar dispuesto
a dar la vida por el Sutra del Loto. También abordará brevemente
cómo sus referencias al asunto de Atsuhara contribuyeron a un
modelo normativo de fe y práctica para la tradición posterior de
Nichiren.

Risshō Ankoku y la amenaza mongol

En sus peticiones al bakufu en protesta por el acoso a los discípulos


en el distrito de Fuji, Nichiren y Nikkō aprovecharon la
oportunidad para dirigirse a los funcionarios gubernamentales y
reafirmar la enseñanza de Nichiren de que establecer el verdadero
Dharma traería paz al país (risshō ankoku 立正安国). Este
principio se conoce mejor a través del Risshō ankoku ron, el
tratado admonitorio de Nichiren presentado al influyente ex

25
regente Hōjō Tokiyori en 1260. En esta obra, basándose en sutras
"protectores de la nación" que detallan las calamidades que
azotarán a un país donde no se mantenga el verdadero Dharma,
Nichiren argumentó que Japón se veía acosado por hambrunas,
enfermedades, terremotos y otros desastres porque el pueblo en su
conjunto se había alejado del "único bien del verdadero vehículo"
(jitsujō no ichizen 実乗之一善) y, en cambio, había llegado a
confiar en la enseñanza "inferior" del exclusivo nenbutsu. Si no se
atendían sus advertencias, escribió, seguramente ocurrirían dos
desastres más: la rebelión interna y la invasión extranjera. La
sumisión del Risshō ankoku ron se conoce en la tradición de
Nichiren como su primer acto de “amonestación al estado” (kokka
kangyō 国家諌暁) para que cesara el patrocinio de monjes
dedicados a otras enseñanzas y apoyara la fe únicamente en el Loto.
Nichiren también “amonestó al estado” en dos ocasiones más: en
su enfrentamiento con Hei no Yoritsuna en 1271, cuando este lo
interrogó y luego lo arrestó y exilió; y de nuevo en 1274, tras ser
indultado del exilio a Sado y regresar a Kamakura, cuando, según
el propio relato de Nichiren, Yoritsuna lo citó para preguntarle su
opinión sobre cuándo atacarían los mongoles. Dado que tanto el
mōshijō Shijukuin como el mōshijō Ryūsenji fueron presentados al
bakufu y ambos reafirman explícitamente el principio del risshō
ankoku, podrían considerarse en conjunto un cuarto acto de
"amonestación al estado", aunque la tradición no los describe de
esta manera. Sin embargo, sin duda, ayudaron a sentar el
precedente para los mōshijō medievales posteriores, o peticiones
admonitorias, presentadas por los monjes Hokkeshū al emperador,
al shogun o a funcionarios menores, casi todos los cuales
reiteraban el argumento del Risshō ankoku ron o incluso
adjuntaban una copia del mismo (Watanabe 1976, 135-140; Stone
2002, 274-79). A continuación, analizaremos algunos pasajes clave
de ambas peticiones. En la petición de Ryūsenji de 1279, escrita
bajo los nombres de Nisshū y Nichiōben, Nichiren establece
inmediatamente su propio contexto interpretativo para los sucesos
de Atsuhara, muy diferente del de las autoridades locales o del
bakufu. En su alegato, la cuestión en juego es nada menos que una
elección entre abrazar enseñanzas verdaderas o falsas, de las cuales
depende la supervivencia del país:

En su demanda, [Gyōchi] afirma en esencia que nosotros, Nisshū


y Nichiōben, llamándonos discípulos del monje Nichiren,
afirmamos que [la devoción a] sutras distintos del Sutra del Loto
y los [ritos realizados por] adeptos esotéricos (shingon) no serán

26
eficaces, ni en esta vida ni en la próxima. Con respecto a esta
acusación, [Decimos]: Nuestro maestro Nichiren Shōnin [cuya
enseñanza Gyōchi menosprecia].
desde la era Shōka (1257-1259) ha observado los grandes cometas,
terremotos y otras señales y, reflexionando sobre ellos a la luz de
los sutras, concluyó que, en el Japón actual, la gente permanece
apegada a las enseñanzas provisionales e inferiores, mientras que
el sutra de la verdadera enseñanza se ha perdido y oscurecido;
por lo tanto, dos desastres sin precedentes en épocas anteriores
estaban destinados a surgir: el desastre de la revuelta dentro del
propio dominio y el desastre del ataque de un país extranjero.
Pensando en cómo poner orden en el país.
Para contrarrestar estas grandes calamidades, en la era Bunnō
(1260), presentó a las autoridades una obra en un fascículo
llamada Risshō ankoku ron. Lo que predijo en ese tratado se ha
cumplido, como una profecía de la boca dorada del Buda… La
presencia en el país de un sabio [como Nichiren] es una gran
alegría para Japón, un gran dolor para los mongoles. Puede
invocar a los dragones y hacer que hundan los barcos enemigos
bajo el mar; puede ordenar a Brahmā e Indra que sometan al rey
mongol. Si el gobernante es en verdad un hombre sabio, ¿por qué
no recurre a este sabio, en lugar de lamentarse en vano ante la
amenaza de un país extranjero?…
Ahora nosotros, Nisshū y otros, dejamos de lado los sutras
menores y recitamos el Sutra del Loto, promoviéndolo por todo el
reino del Dharma, y entonamos Namu-myōhō-rengekyo. ¿No es
esta [conducta que demuestra] una lealtad excepcional? Si
persisten dudas sobre los detalles de este asunto, entonces sin
duda se debería convocar a monjes eminentes [para debatir con
nosotros] y determinar lo correcto y lo incorrecto del asunto.
(Teihon 2: 1677–78, 1680).

La petición de Nikkō al Shijukuin, escrita en 1278, el año anterior,


afirma de manera similar:

Los maestros del Budismo Esotérico (shingon) y las demás


escuelas no distinguen entre Hīnayāna y Mahāyāna, superficiales
y profundos, ignorantes de la confusión entre las enseñanzas
verdaderas y provisionales... En vano confían en las
transmisiones orales de maestro-discípulo y realizan sus ritos
secretos, pero estos no producen ningún efecto real. Así, el cielo y
la tierra manifiestan señales extrañas, y numerosas calamidades
estallan en el país. Esto se debe a que nadie investiga ni establece

27
el bien y el mal en el ámbito del budismo, ni distingue entre
monjes dignos e ignorantes. La ley budista (buppō 仏法) aumenta
su autoridad gracias a la majestuosidad de la ley del soberano
(ōbō 王法), mientras que la ley del soberano perdura y florece
gracias a la protección de la ley budista. ¿Cómo podría haber
alguna verdad en la acusación de que quienes defienden el
verdadero Dharma son herejes?… ¡Solicitamos que se convoque
rápidamente al maestro del Vinaya Gon’yo para debatir con
nosotros y que se investigue la verdad del asunto!
(nsz 2: 93-94)

Para entonces, el «ataque de un país extranjero» ya no era una


mera abstracción, como lo había sido cuando Nichiren sometió el
Risshō ankoku ron al bakufu en 1260, sino que ya se había
materializado en el intento de invasión mongol de 1274. El bakufu
estaba construyendo defensas costeras y movilizando hombres
contra un segundo asalto anticipado en cualquier momento.
Ambas peticiones argumentan que esta crisis se debe al descuido
generalizado del Sutra del Loto, y que las enseñanzas de Nichiren,
que los administradores locales del templo Gon'yo y Gyōchi
condenan como heterodoxas, ofrecen la única esperanza para
salvar al país. Este es esencialmente el mismo argumento
presentado años antes en el Risshō ankoku ron de Nichiren, pero
con dos diferencias notables. En primer lugar, el objetivo de la
polémica ha cambiado. Mientras que el Risshō ankoku ron había
atacado la enseñanza exclusiva del nembutsu de Hōnen (1133-
1212), el foco principal de la crítica en estas dos peticiones son los
rituales de oración del shingon, término con el que Nichiren
designaba tanto a los linajes esotéricos Taimitsu como Tōmitsu.
Durante sus años en el Monte Minobu (1274-1282), las críticas de
Nichiren se dirigieron cada vez más contra el budismo esotérico, en
gran parte debido a que el bakufu encargaba a los ritualistas
esotéricos que rezaran por la derrota de los mongoles (Kawazoe,
1957).(18) En 1278, un año antes de la persecución de Atsuhara,
Nichiren había producido un «texto ampliado» (kōhon 広本) del
Risshō ankoku ron, que incluye críticas al shingon (Teihon 2: 1455-
1478).
En segundo lugar, el contenido específico del «verdadero Dharma»
se ha vuelto más preciso, en consonancia con el desarrollo del
pensamiento de Nichiren a lo largo de casi dos décadas. Ya no se
trata del amplio "bien único del verdadero vehículo", defendido en
el Risshō ankoku ron, que incluía los sutras del Loto y del Nirvana
junto con las enseñanzas esotéricas, sino más bien del núcleo de la

28
"enseñanza del origen" (honmon 本門) del Sutra del Loto, oculto
en las profundidades del capítulo "La Duración de la Vida del
Tathagata" y concretado como la práctica integral de Nichiren de
recitar el daimoku o título del sutra (Stone 1999a, 260, 268-70). El
énfasis de Nichiren en el daimoku como el núcleo de la sección
honmon, o los últimos catorce capítulos del Sutra del Loto,
representa un desarrollo clave de su pensamiento durante y
después de su exilio en Sado (1271-1274). Esta doctrina, dice
Nichiren, nunca antes había sido revelada, sino que fue concebida
por el Buda únicamente para el comienzo de la Era Final del
Dharma. Tanto la petición 1278 como la 1279 se refieren a ella:

“Ahora, el supremamente iluminado y honrado por el mundo


[Buda Sakyamuni], previendo con mucha anticipación los
tiempos de conflicto del comienzo de la Era Final del Dharma,
expuso y legó un arte secreto para contrarrestar tan grandes
desastres. (Ryūsenji mōshijō, Teihon 2: 1678)
Este tercer Dharma secreto [daisan no hihō 第三秘法, es decir, la
enseñanza de Nichiren, el corazón de la sección honmon del Sutra
del Loto] es todo lo que queda por revelar. Es un Dharma
destinado únicamente para la época de conflicto al comienzo de la
Era Final del Dharma, para la hora de la calamidad del ataque
de un país extranjero,
18. La crítica de Nichiren al Budismo Esotérico no significa que rechazara los elementos esotéricos.
Para la apropiación por parte de Nichiren de los supuestos hermenéuticos y las formas de práctica
esotéricas, véase Dolce 1999 y 2002.

cuando estallará una gran guerra en el mundo. Es el arte secreto


mediante el cual el gobernante puede salir victorioso en un
conflicto armado.”
(Shijukuin mōshijō, nsz 2: 94)(19)
Ambas peticiones representan, por lo tanto, el inminente ataque
mongol, no solo como una retribución kármica por la negligencia
del Sutra del Loto, sino como una señal que anuncia la revelación
de la enseñanza suprema del Buda. El efecto de esta estrategia
retórica es definir el momento presente como la culminación del
desarrollo secular del Dharma del Buda, y a Nichiren y sus
discípulos como sus agentes, colocándolos en el centro de los
acontecimientos. De esta manera, como ha observado Lucia Dolce,
Nichiren “transformó la historia —siempre la época de quienes
ostentan el poder— en su propia época” (1992, 83). Cabe imaginar
que la sensación de habitar —de hecho, de desempeñar un papel
clave en— una coyuntura de abrumadora importancia soteriológica

29
inspiró a los seguidores de Nichiren con el coraje de resistir la
oposición.(20)
Las cartas personales de Nichiren y otros escritos a sus seguidores
de los últimos años de su vida generalmente sugieren que, para
cuando dejó Kamakura en 1274 y se estableció en Minobu, había
abandonado todo esfuerzo por convencer a las autoridades de su
perspectiva y ahora consideraba la inminente invasión mongola
como un mal necesario para despertar a los japoneses del pecado
de "calumniar el Dharma". Incluso afirmó que, al atacar Japón, la
nación mongol actuó como un enviado de las deidades celestiales,
enviado para castigar a quienes se mostraban hostiles a los
practicantes del Sutra del Loto (por ejemplo, en “Itai dōshin no
koto” 異体同心事, Teihon 1: 830). La misma carta afirma:

“La destrucción de nuestro país sería lamentable. Pero si [la


invasión] no se materializa, el pueblo japonés difamará cada vez
más el Sutra del Loto y caerá en el Infierno sin Respiro. Si el
oponente es poderoso, el país puede ser destruido, pero la
difamación contra el Dharma será gravemente
19. Nichiren comenzó a enfatizar el Dharma “oculto en las profundidades de la enseñanza del origen”
desde su exilio en la isla de Sado. Sin embargo, su referencia a ella como la "tercera doctrina" no
aparece hasta una carta fechada el 1 de octubre, que se cree fue escrita entre 1277 y 1279, justo en la
época de la persecución de Atsuhara ("Toki Nyūdō-dono gohenji", Teihon 2: 1589). El término "tercera
doctrina" deriva de tres niveles de comparación entre el Sutra del Loto y otras enseñanzas; existen
algunas diferencias de interpretación entre los linajes de Nichiren (s.v. "daisan hōmon", nj 254b–c).

20. De igual manera, en su carta de 1278 a Buzen-kō, mencionada anteriormente, Nichiren sitúa los
conflictos locales en Jissōji y Shijukuin en el contexto de un drama más amplio en la lucha entre lo
verdadero y lo falso en el ámbito del budismo. Que los monjes y administradores de estos templos se
opongan a sus seguidores, escribe, es «una señal que presagia el inminente declive de su falso Dharma.
«Cuando las raíces se exponen, las ramas se marchitan; cuando la fuente se seca, los arroyos se
agotan» no es, sin duda, un dicho vano. Las raíces de la grave ofensa cometida por los tres grandes
maestros, Kōbō [Kūkai], Jikaku [Ennin] y Chishō [Enchin], al difamar el Sutra del Loto, han
permanecido ocultas durante más de cuatrocientos años, pero una vez expuestas, sus ramas se
marchitarán. Este es el objetivo de mis presentes críticas» («Jissōji gosho», Teihon 2: 1435).

disminuido. Así, [una invasión] será como la moxibustión


utilizada para tratar enfermedades o la acupuntura que cura a
las personas.” (“Itai dōshin no koto” 異体同心事, Teihon 1: 830)

Las peticiones de Ryūsenji y Shijukuin contrastan notablemente


con el tono de estas cartas personales, mostrando a Nichiren aún
deseoso de ganar un foro público para su enseñanza mediante un
debate patrocinado oficialmente con clérigos de otras escuelas y de
obtener el apoyo del bakufu. Significativamente, ambas peticiones
hablan de la enseñanza de Nichiren como un "arte secreto" para
dominar el conflicto, análogo pero mucho más eficaz que los ritos
esotéricos encargados por el bakufu, y la petición de Ryūsenji se

30
refiere a Nichiren como alguien que puede "convocar a los
dragones y hacer que hundan los barcos enemigos" (Teihon 2:
1678), una clara referencia a la destrucción de la primera flota
invasora por un tifón en 1274.(21) También dice que, al expulsar a
Nisshū y Nichiben de Ryūsenji, Gyōchi puso fin a sus ritos de
Oración f (gokitō 御祈祷) para que el cielo y la tierra perduren por
mucho tiempo (Teihon 2: 1681).

La petición de Nikkō también afirma que la expulsión de los


seguidores de Nichiren ha interrumpido tales oraciones en
Shijukuin (Shijukuin mōshijō, nsz 2: 93). En lugar de los rituales
de oración esotérica que se patrocinan actualmente para la derrota
de los mongoles, los ritos de Nichiren y sus discípulos, basados en
el Sutra del Loto, se presentan aquí como aquellos con el verdadero
poder para salvar al país. La diferencia de actitud entre las cartas
personales de Nichiren en ese momento y las dos peticiones al
bakufu probablemente se deba a la audiencia: mientras las
autoridades rechazaron sus advertencias, frente a sus discípulos,
Nichiren se limitó a decir que la invasión era inevitable y
representaba una retribución compartida por menospreciar el
Sutra del Loto, un mal necesario para que el pueblo japonés
despertase de su difamación colectiva contra el Dharma. Pero, al
tener la oportunidad de dirigirse nuevamente directamente a los
funcionarios del bakufu y esperar ser escuchados, Nichiren y Nikkō
reafirmaron su afirmación de que el apoyo a las enseñanzas de
Nichiren podría, incluso ahora, rescatar al país del desastre
(Kawazoe 1984, 170-71).
Dar la vida por el Sutra del Loto

En el momento del incidente de Atsuhara en 1279, al proclamar a


las autoridades el poder exclusivo del Sutra del Loto para salvar al
país, Nichiren enfatizó a sus seguidores la inevitabilidad de la
persecución y la importancia de estar dispuestos a dar la vida por
el sutra. Ya hemos citado sus instrucciones para animar a los
prisioneros de Atsuhara diciéndoles que no

20. La erudición revisionista ha cuestionado la historicidad, o al menos la gravedad, del tifón que
supuestamente hizo retroceder a la flota invasora de 1974 (Kawazoe 1984, 161-174; Conlan 2001,
266-167). Kawazoe (1984, 170) señala este pasaje del Ryūsenji mōshijō como una valiosa referencia
contemporánea al papel de los "vientos divinos" en el fracaso del primer ataque mongol.

31
Abrigaran falsas esperanzas, pero debian estar preparados para lo
peor y mantener la fe en todo momento ("Shōnin gonanji", Teihon
2: 1674-1675). También advirtió a sus seguidores en general que es
mejor dar la vida por el Sutra del Loto que renunciar a la fe con la
esperanza de aplacar a quienes ostentan el poder y evitar la
persecución. Otro pasaje de la misma carta dice:

En estos días se están enviando hombres a Tsukushi [para


prepararse para el ataque mongol]. Imagínense en el lugar de
esos guerreros que están en camino o que ya han llegado. Hasta
ahora, ninguno de nosotros ha enfrentado esta desgracia, pero
esos hombres están ahora en el lugar mismo. Si mueren en
batalla, estarán destinados a los infiernos. Pero aunque nosotros
mismos enfrentamos ahora una prueba comparablemente grave,
con seguridad nos convertiremos en budas en la próxima vida. Es
como un tratamiento con moxa, que duele al principio pero luego
alivia.
(“Shōnin gonanji”, Teihon 2: 1674).

Y otra carta, escrita a Nanjō Tokimitsu el 6/11/1279, quizás


después de la ejecución de los prisioneros, sigue en un tono similar:

“Lo que pido es que mis discípulos hagan un gran voto. Tuvimos
la suerte de no contarnos entre los que murieron en las epidemias
del año pasado y del anterior. Pero difícilmente podemos contar
con escapar del ataque mongol que ahora amenaza. La muerte es
segura en cualquier caso, y el dolor que experimentaremos
entonces [si muriéramos en la invasión] no sería diferente del que
experimentaremos [si nos sobreviniera la persecución] ahora.
Dado que [la muerte] es la misma en cualquier caso, debes estar
dispuesto a dar tu vida por el Sutra del Loto. Piensa en ello como
el rocío que regresa al mar o el polvo que regresa a la tierra.”
(“Ueno-dono gohenji”, Teihon 2: 1709).

Todas estas exhortaciones piden a los practicantes que abandonen


la actitud de desear evitar la oposición y buscar seguridad en esta
vida, y en cambio cambien su perspectiva para abarcar la vida
venidera. La muerte no solo es inevitable, sino que, en esta
coyuntura particular, es una probabilidad inminente. Dada la
certeza de la muerte y el impacto de las acciones en esta vida en la
próxima, intentar preservar la vida presente retractándose de la fe
bajo presión de las autoridades sería una falta de visión. Más bien,
al defender el Sutra del Loto incluso a costa de la propia vida, se
asegura la Budeidad futura. Estos 1279 escritos expresan

32
vívidamente la convicción de Nichiren al respecto. Parece haber
anticipado que la muerte pronto podría arrebatar a muchos de sus
seguidores, ya sea por la persecución de las autoridades o en el
próximo ataque mongol, y los instó a mantener la fe hasta el final.

Castigo en la Vida Presente

La inevitabilidad de enfrentar duras pruebas por el Sutra del Loto y


la certeza de la Budeidad para quienes, a pesar de ello, perseveran
fueron temas que Nichiren había considerado durante mucho
tiempo y de ninguna manera estaba abordando el tema por
primera vez. En particular, surgen en las cartas y otros escritos que
produjo en medio de los peligros y privaciones de su destierro en
Sado. Sin embargo, al comparar los escritos de Nichiren del
período de Sado (1271-1274) y su aliento a sus seguidores durante
el caso Atsuhara, se encuentran algunas diferencias notables.
Durante los sombríos años del exilio en Sado, Nichiren se debatió
sobre por qué, cuando el Sutra del Loto promete «paz y seguridad
en la vida presente», debía enfrentar persecución, y por qué, si
realmente practicaba correctamente el Sutra del Loto, quienes se
oponían a él no sufrían castigo kármico. Abordó estas preguntas de
una manera profundamente introspectiva, por ejemplo, en su
famoso tratado Kaimoku shō 開目抄 (Abriendo los ojos, 1272),
donde sugiere que ha afrontado sus sufrimientos actuales para
expiar las ofensas que cometió en vidas anteriores contra el Sutra
del Loto y sus devotos, tal como las impurezas se eliminan del
hierro al forjarlo en el fuego. “Desde el pasado sin principio, debo
haber nacido innumerables veces como un gobernante malvado
que robó a los devotos del Sutra del Loto ropa, comida y tierras…
o puede que haya decapitado a incontables practicantes del Sutra
del Loto… Pero ahora, cuando he amonestado vigorosamente la
difamación del Dharma en este país y he enfrentado graves
pruebas como resultado, debe ser que mis actos de protección del
Dharma en esta vida presente han convocado [la retribución por]
mis graves pecados pasados” (Teihon 1: 602, 603; véase también
Hara 1999 y Stone 2012, 137-140). En este contexto, Nichiren citó
repetidamente el Sutra del Nirvana de seis fascículos: “Por el poder
del mérito de proteger el Dharma, uno recibe una retribución
menor [por las ofensas pasadas] en la vida presente” (t 12: 877c).
Al reflexionar sobre por qué sus torturadores no experimentaron
retribución kármica por sus actos contra un practicante del Sutra
del Loto, Nichiren simplemente señaló que:

33
“Cuando los pecados de una persona son tan graves como para
condenarla al Infierno Avīci en la siguiente existencia, entonces
puede que no haya señales de castigo en su vida presente.”
(Teihon 1: 601). También sostuvo que las deidades protectoras,
incapaces ya de escuchar el verdadero Dharma, habían
abandonado Japón.
El tema de expiar los pecados pasados enfrentando un gran
sufrimiento en el presente no desapareció de los escritos de
Nichiren posteriores al Sado; Se puede encontrar, por ejemplo, en
su aliento a sus seguidores Ikegami Munenaka 池上宗仲, cuyo
padre amenazó con desheredarlo si no abandonaba su devoción
exclusiva al Loto («Kyōdai shō» 兄弟鈔, Teihon 1: 924-25), y Ōta
Jōmyō 大田乗明, quien padecía una dolorosa enfermedad («Ōta
Nyūdō-dono gohenji», Teihon 2: 1117-18). «Nunca dudes de que
difamaste el Dharma en vidas pasadas», le escribió a Munenaka.
“Si lo dudas, no podrás soportar los sufrimientos menores de esta
vida [sino que abandonarás tu fe en el Sutra del Loto]” (Teihon 1:
924). Sin embargo, en sus comentarios sobre la persecución en
Atsuhara, este énfasis en aceptar las pruebas presentes como fruto
de la propia difamación del Dharma del devoto en vidas anteriores
se silencia. En cambio, Nichiren enfatiza que quienes actúan con
hostilidad hacia los devotos del Loto) son “como si se tragaran
una espada o empuñaran fuego con las manos” (“Kubo-no-ama
gozen gohenji”, Teihon 2: 1503) y recibirán castigo en esta misma
vida.
La idea de que quienes difaman el Sutra del Loto u oprimen a sus
seguidores sufrirán retribución en esta vida no fue en absoluto
original de Nichiren. Se sugiere en el propio Sutra del Loto, por
ejemplo, en el voto de las diez demonios raksasa femeninas de
partir en siete pedazos la cabeza de cualquiera que atormente a un
predicador del Dharma (t 9. 59b).
Los primeros relatos didácticos budistas japoneses (setsuwa),
como el Nihon ryōiki 日本霊異記 (Registro de sucesos maravillosos
en Japón) del siglo IX, también contienen ejemplos de individuos
que recibieron castigo inmediato por burlarse de los recitadores del
Loto (relatos I: 19; II: 18; Endō y Kasuga 1967, pp. 116-119, 230-33;
trad. Nakamura 1973, pp. 130-131, 185). No obstante, el concepto
de retribución en esta vida parece haber cobrado nueva fuerza para
Nichiren en esa época, posiblemente porque los acontecimientos se
prestaban cada vez más a tal interpretación. A gran escala, el
inminente ataque mongol ciertamente pareció confirmar su
predicción previa de una invasión extranjera. De manera más
inmediata, varias personas entre los seguidores de Nichiren que se

34
habían vuelto contra él poco antes del caso Atsuhara parecen haber
encontrado una muerte repentina en circunstancias dolorosas o
misteriosas. “Shōnin gonanji”, la carta que Nichiren envió a sus
seguidores en Kamakura tras el arresto de los campesinos de
Atsuhara, contiene este pasaje:
“Ōta no Chikamasa 太田親昌, Nagasaki Jirō Hyōe no jō Tokitsuna
長崎次郎兵衛
尉時綱 y Daishin-bō cayeron de sus caballos; este debe ser el
castigo del Sutra del Loto. En cuanto al castigo, hay cuatro tipos:
general, específico, conspicuo y discreto.Las graves epidemias,
hambrunas, rebeliones y ataques extranjeros que han asolado
Japón son castigos generales. Las epidemias son castigos
discretos [myōbachi 冥罰]. Lo que les ocurrió a Ōta y a los demás
son castigos individuales y conspicuos.”
(Teihon 2: 1673).
Daishin-bō, como se mencionó anteriormente, parece haber sido
un discípulo que se rebeló contra Nichiren en la época de la
persecución de Atsuhara; Nichiren lo menciona como una de las
personas que, instigadas por Gyōchi, fue responsable de los
ataques contra sus seguidores en Atsuhara (“Hōki-dono gohenji”,
Teihon 2: 1676).
Ōta no Chikamasa y Nagasaki Tokitsuna solo se mencionan aquí en
este pasaje y en ningún otro lugar de los escritos de Nichiren. Estos
tres fueron arrojados de sus caballos y presumiblemente
asesinados.(22) No se sabe con exactitud cuándo ocurrieron estas
muertes, posiblemente durante el festival del santuario cuando el
devoto laico, el "hijo de Shirō", resultó herido, o en una refriega en
torno al arresto de los campesinos de Atsu
22.Otras cartas que escribió al mismo tiempo mencionan la muerte Daishin- bo, por lo tanto,
pareceria que caida del caballo fue fatal. Véase las entradas de Ibun JitenDaishinAjari”, Daishin Ajari
no bo”y “Daishin bo”, 685d-86d.

hara (Hori Nichikō, 1974, 1: 133). “Shōnin gonanji” también


menciona la muerte nefasta de otro discípulo, el erudito Sanmi-bō
三位房, quien también se había rebelado contra Nichiren y murió
de forma inquietante. “Estoy seguro”, escribió Nichiren, “de que
quienes se oponen a nosotros estaban secretamente asustados por
lo que le ocurrió” (Teihon 2: 1675; s. v. “Sanmi-bō”, Ibun jiten,
426-427).

Debió de ser un duro golpe para los seguidores de Nichiren que


algunos de ellos no solo abandonaran la fe, sino que traicionaran a
sus antiguos compañeros de fe, poniéndose del lado de sus

35
perseguidores en el caso Atsuhara. Dado que tres o cuatro de estos
individuos parecen haber sufrido muertes extrañas o violentas
poco después, esto debió de hacerle comprender a Nichiren que la
retribución kármica por oponerse al Sutra del Loto era real y
aterradora. En cualquier caso, ahora veía claramente que el castigo
en esta vida era un destino predecible con seguridad para quienes
hostigaban a sus seguidores. Por ello, les dice a Nikkō, Nisshū y
Nichiben:

Como el carácter myō no está vacío, sin duda hay recompensa y


castigo inmediatos. Hōki-bō [Nikkō] y el resto de ustedes deberían
comprender profundamente este significado y llevar el asunto
ante el tribunal. Pregúntenle a Hei no Kingo [Yoritsuna] si ha
olvidado lo que le dije cuando me arrestó durante la era Bun'ei
[específicamente, en 1271]. Termine diciéndole que las
calamidades [que predije en ese momento] aún no han terminado,
y que él invocará el castigo de los diez rakṣasas. (“Hendoku iyaku
gosho”, Teihon 2: 1683).

Nichiren también se refiere al destino de Daishin-bō como “obras


del cielo” para inspirar temor en sus enemigos
(“Hendoku iyaku gosho”, Teihon 2: 1684).

La persecución de Atsuhara y la hagiografía posterior de


Hokkeshū

Si bien la persecución de Atsuhara siguió siendo un asunto local,


mucho después de la muerte de sus principales, su recuerdo
perduró. Los tres mártires han sido honrados especialmente
dentro del linaje Fuji de la Nichiren Hokkeshū, que considera a
Nikkō como su fundador.(23) Al mismo tiempo, su historia parece
haber jugado un papel importante.
23 Hoy en día, el linaje Fuji está representado principalmente por la Nichiren Shōshū 日蓮正宗, a la
que anteriormente estaba afiliada la gran organización budista laica Sōka Gakkai 創価学会. El templo
principal de la Nichiren Shōshū, Taisekiji 大石寺, se encuentra no lejos de donde ocurrieron los hechos
y alberga un monumento a los "tres héroes de Atsuhara" (Atsuhara no sanresshi 熱原の三烈士). (La
canción Gakkai en honor a los mártires titulada Atsuhara no sanresshi fue compuesta por “Yamamoto
Shin’ichi” 山本伸一, seudónimo del presidente honorario de la organización, Ikeda Daisaku 池田大作.
(Ver http://soka.jpn.com/song1/atuhara.html, consultado el 28/9/2013.) La tradición Taisekiji
también vincula el sacrificio de los mártires con su honzon u objeto de adoración particular, un gran
mándala caligráfico grabado en un bloque de madera de alcanfor, que se dice que el propio Nichiren
designó como el “gran objeto de adoración otorgado a todo Jambudvīpa [es decir, el mundo]”
(ichienbudai soyo no daigohonzon 一閻浮提総与の大御本尊). Al ver que incluso los campesinos
analfabetos estaban dispuestos a dar su vida por el Sutra del Loto, se dice que Nichiren inscribió este
mandala.

36
aunque indirectamente, al dar forma a una tradición hagiográfica
normativa dentro del Hokkeshū en su conjunto.
A lo largo del período medieval, los líderes de los diversos linajes
del Hokkeshū se encargaban ocasionalmente de "amonestar al
estado", exhortando a las autoridades gubernamentales, como lo
había hecho Nichiren, a apoyar la fe únicamente en el Sutra del
Loto para garantizar el bienestar del país. Algunos fueron
arrestados como consecuencia y sometidos a tortura, exilio u otros
duros castigos.

Estas figuras son celebradas como mártires de la tradición. Monjes


como Kuonjōin Nisshin 久遠成院日親 (1407-1488), quien
amonestó al shogunato Ashikaga, o Busshōin Nichiō 仏性院日奥
(1565-1630), quien se opuso a las políticas religiosas de los
hegemónicos Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, indican
claramente en sus propios escritos que modelaban su conducta
según la de Nichiren, cuyas acciones se convirtieron así en un
modelo de cómo debían comportarse los devotos a los que se
oponía la autoridad mundana. La correspondencia entre los actos
de estas figuras posteriores y el ejemplo normativo de Nichiren se
acentúa aún más en la literatura narrativa del Hokkeshū, que
relata sus hazañas; todos los mártires, en sus actos de reprender el
apego a las enseñanzas provisionales y de "amonestación al
Estado", son representados como una recreación del
comportamiento paradigmático del fundador, Nichiren.

De igual manera, la historia de los mártires de Atsuhara fue


posteriormente embellecida para enfatizar la similitud entre su
experiencia y la de Nichiren. El Nichiren Shōnin nenpu
(Cronología de San Nichiren, 日蓮聖人年譜) de Nissei 日精 (1600-
1683), por ejemplo, cuenta cómo Hei no Yoritsuna envió cientos de
guerreros para arrestar a los campesinos de Atsuhara,
confinándolos en una prisión de tierra.
(tsuchirō 土牢) ya que Nichirō y otros discípulos habían sido
confinados cuando Nichiren fue arrestado en 1271; Se dice que
Nisshū y Nichiben fueron golpeados en esa ocasión con palos
(como le ocurrió a Nichiren) y apedreados con tejas y piedras (fsy 5:
135, 151; 5: 152).(24) De igual manera, la historia de los creyentes
de Atsuhara, reflejada en los escritos de Nichiren y, especialmente,
en la breve nota histórica de Nikkō en su Honzon bun’yo chō, pudo
haber contribuido a dar forma al modelo normativo de los mártires
posteriormente*.

37
*el duodécimo día del décimo mes de 1279, en cumplimiento de su propósito final (Matsumoto 1968,
400; Kawai 1978, 126-137). Sin embargo, esta tradición del mandala Taisekiji es específica del
Nichiren Shōshū y no es compartida por otras escuelas del budismo Nichiren.

24. Estos relatos parecen haberse inspirado literariamente en elementos de los escritos
autobiográficos de Nichiren, como el Shuju onfurumai gosho (Teihon n.º 176) y el “Ueno-dono gohenji”
(n.º 330). Por ejemplo, en una nota editorial al relato de Nissei, Hori Nichikō afirma que el envío de
varios cientos de guerreros para arrestar a los campesinos es “un error infundado” (fsy 5: 135, nota de
encabezamiento); sin embargo, aunque históricamente es bastante dudoso, este detalle podría
considerarse más bien una manipulación literaria deliberada, ya que reproduce el relato de Nichiren
sobre su propio arresto en 1271 (Shuju onfurumai gosho, Teihon 2: 963). El “arrojar piedras y tejas”
sin duda deriva de la historia del bodhisattva Jamás Despreciar (Sadāparibhūta, Jōfukyō) del Sutra
del Loto, con cuyas tribulaciones Nichiren frecuentemente comparó las suyas (t 9. 50c; Hurvitz 1976,
281).

En la hagiografía Hokkeshū. Tres elementos en el relato de su


historia requieren especial atención a este respecto.
Primero, está el elemento de la confrontación con la autoridad
mundana. Una escena recurrente en las historias de los mártires de
la tradición Nichiren es la de un encuentro cara a cara entre un
practicante de Hokkeshū y un alto funcionario que lo persigue,
amenazándolo con tortura o muerte si no se retracta de su fe.
Aunque el devoto del Loto es impotente en términos mundanos,
mantiene la superioridad moral y se niega a ceder, encarnando así
el espíritu de "no escatimar la vida corporal" por amor al sutra.
Este cuadro recurrente tiene su origen en los relatos de Nichiren
sobre sus propias experiencias de encuentros cara a cara con Hei
no Yoritsuna, cuando fue citado a comparecer ante él para
responder a los cargos el 9/10/1271, y dos días después, cuando fue
arrestado y condenado al exilio. En la literatura de la tradición
Nichiren, una escena similar se desarrolla, por ejemplo, en los
relatos de Nichinin 日仁 y Nichijitsu 日実, discípulos de Genmyō
Nichijū 玄妙日什 (1314-1392), arrestados por el shogun Ashikaga
Yoshimitsu; o de Nisshin, encarcelado por Ashikaga Yoshinori; o
de Nichiō, interrogado por Tokugawa Ieyasu. Esta escena de
confrontación es a la vez histórica y hagiográfica. Tiene su base
fáctica en las acciones de aquellos practicantes del Hokkeshū que,
de hecho, exhortaron a altos funcionarios a creer en el Sutra del
Loto y, en ocasiones, fueron castigados como consecuencia. Pero al
mismo tiempo, es un topos literario que ilustra que la autoridad
mundana puede prevalecer temporalmente por la fuerza, pero
finalmente es eclipsada por la autoridad moral del practicante del
Loto, quien morirá antes que comprometer su fe. Este topos, diría
yo, se deriva no solo de las descripciones de Nichiren de sus
propios encuentros con la autoridad del bakufu en la persona del
magistrado del bakufu Hei no Yoritsuna, sino también del breve

38
relato de Nikkō sobre el enfrentamiento entre Yoritsuna y los
campesinos de Atsuhara.
Un segundo elemento derivado de las referencias de Nichiren y
Nikkō a la persecución de Atsuhara

Una de las conclusiones que contribuyó a dar forma a las


convenciones de la hagiografía posterior de Hokkeshū fue la
supuesta negativa de los prisioneros a invocar el nembutsu, el
nombre del Buda Amida. Como se mencionó anteriormente,
cuando Nikkō le comunicó su conducta, Nichiren elogió a los
creyentes de Atsuhara por invocar Namu-myōhō-renge-kyō
durante el interrogatorio. La propia declaración de Nikkō en su
Honzonbun’yo chō confirma que los veinte se negaron, incluso
bajo tortura, a invocar el nembutsu. Cabe recordar también que se
dice que el conflicto en Atsuhara comenzó cuando Nisshū,
Nichiben y los demás sacerdotes seguidores de Nichiren en
Ryūsenji se negaron a abandonar el Sutra del Loto y a invocar el
nembutsu en respuesta a la exigencia de Gyōchi. En el momento
del asunto de Atsuhara, las críticas de Nichiren a otras formas
budistas no se centraban únicamente en la enseñanza de la Tierra
Pura de Hōnen, como lo habían hecho anteriormente en su carrera,
sino que se habían ampliado para abarcar otras enseñanzas y
prácticas. Sin embargo, “entonar el nembutsu” podría haber
personificado para sus seguidores la traición a su exclusiva
devoción al Loto y, por lo tanto, conllevaba un valor simbólico
particularmente negativo.(25) En el Kaimoku shō, escrito en 1272
durante su primer invierno en Sado, Nichiren había empleado el
nembutsu de esta forma simbólica negativa cuando escribió:

“Ya sea impulsado por buenos o malos motivos, descartar el


Sutra del Loto es el acto kármico que conduce al infierno… Incluso
si me dijeran que mis padres serán decapitados si me niego a
recitar el nembutsu o si me enfrentara a otras amenazas
comparablemente graves, a menos que mi doctrina sea revocada
por personas de sabiduría, no las escucharé” (Teihon 1: 601).

La devoción al Sutra del Loto por sí sola no necesariamente habría


distinguido a los seguidores de Nichiren de otros budistas, ya que
el Loto era ampliamente venerado. Lo que sí los distinguía era su
dedicación exclusiva al Loto, que no dejaba espacio para otros
objetos de devoción. Negarse a recitar el nembutsu —una práctica
extremadamente común que trascendía todas las barreras sociales
y sectarias— habría servido a los seguidores de Nichiren como un

39
indicador que los definía frente a los demás, y también como una
norma de conducta, un límite que no podía transgredirse sin
comprometer su identidad religiosa como discípulos de Nichiren.
Quizás por esta razón, oponentes como Gyōchi y Yoritsuna se
esforzaron por obligarlos a recitarlo. La negativa a recitar el
nembutsu, incluso bajo amenaza de tortura y muerte, se
convertiría en un tema recurrente en los relatos hagiográficos de
los mártires medievales del Hokkeshū. Por ejemplo, el Monto koji
門徒古事 de Nichiun 日運 (m. 1425) cuenta cómo los discípulos de
Nichijū, Nichinin y Nichijitsu, se negaron rotundamente a
pronunciar el nenbutsu incluso cuando fue sometido a horribles
torturas (nsz 5: 84–87). De manera similar, el Nisshin Shōnin
tokugyō ki 日親上人徳行記, una hagiografía del siglo XVII
relatando las terribles experiencias que soportó Nisshin a manos
del shogun Ashikaga Yoshinori, lee en parte:

[En una ocasión] el Maestro Nisshin fue llevado al patio de la


prisión en el calor feroz del sol de verano. Amontonaron leña y lo
obligaron a atravesar las llamas. Obligado a enfrentarse al fuego,
fue amonestado: «Si crees que el dolor será insoportable, di
rápidamente el nombre de Amida».

El maestro Nisshin respondió: «El calor es realmente insoportable.


Sin embargo, cuando uno comete el pecado de difamar el Dharma,
caerá en el Infierno Avīci y se quemará en las llamas del Infierno
del Gran Calor. Nada podría compararse con el calor de esas
llamas. ¿Cómo podría yo, por haber evitado un breve período de
sufrimiento de este calor [relativamente leve], sembrar las
semillas de largas eras de tormento?» Y cantó el daimoku en voz
alta. (ktbs, 5: 559; trad. Stone 1999b, 394, ligeramente modificada)
25. Las críticas de Nichiren a esta práctica generalizada se resumen en la frase “el nenbutsu conduce al
Infierno Avīci” (nenbutsu mugen 念仏無間; s. v. “shika kakugen” [四箇格言], nj, esp. 144a–c; véase
también Stone 2013).

Las historias de cómo los mártires medievales se negaron a cantar


el nenbutsu incluso bajo tortura pueden tener su antecedente
literario en el relato de Nikkō sobre los mártires de Atsuhara,
quienes se negaron a cantar el nenbutsu cuando Yoritsuna los
atormentó con flechas hikime. Un tercer tema de la historia de
Atsuhara, que parece haber sido apropiado en relatos hagiográficos
posteriores sobre los mártires de Hokkeshū, es que los
funcionarios que acosan a los devotos del Sutra del Loto
invariablemente sufren una retribución kármica. Según el Nisshin
Shōnin tokugyō ki, por ejemplo, el asesinato del shogun Yoshinori

40
en 1441 fue un castigo por su encarcelamiento y abuso del monje
Nisshin (ktbs 5: 563-65; Stone 1999b, 395-97). Este tema de la
retribución kármica que recae sobre los funcionarios que dañan a
los devotos del sutra puede tener su antecedente en la breve nota
de Nikkō que registra los eventos de la persecución de Atsuhara,
donde observa:
Catorce años después, Hei no Nyūdō y Hangan, padre e hijo,
planearon una rebelión y fueron destruidos. Que tanto padre
como hijo [encontraran su fin de esta manera] no fue un asunto
común. Habían incurrido en esta vida en el castigo del Sutra del
Loto. (Honzon bun’yo chō, nsz 2: 116)
Una biografía temprana de Nikkō incluso dice que Yoritsuna y su
hijo fueron ejecutados en el mismo jardín donde habían
interrogado a los campesinos de Atsuhara (Sanshi goden 三師御伝,
nsz 2: 248-49).
Yoritsuna finalmente eliminó a su principal rival político, Adachi
Yasumori, y alcanzó grandes alturas de poder, dominando el
bakufu. Pero en 1293 fue acusado de conspirar para que su hijo
suplantara a Hōjō Sadatoki 北条貞時 como regente, y él y su
familia fueron destruidos por los hombres de Sadatoki. Estos
eventos no tenían conexión histórica con el caso Atsuhara ni con la
comunidad de Nichiren. Pero desde la perspectiva de Nikkō —
quizás influenciado por el propio énfasis de Nichiren en la época de
la persecución en el "castigo en esta vida"— la destrucción de
Yoritsuna y su hijo fue una consecuencia kármica directa del trato
que dieron a los prisioneros de Atsuhara. A partir de entonces, se
convertiría en un elemento recurrente en los relatos históricos de
Hokkeshū que los funcionarios poderosos que atormentan a los
devotos del Sutra del Loto son finalmente destruidos por la
inexorable ley kármica. Para concluir, cabe señalar que la historia
de Atsuhara no solo parece haber influido en la escritura de relatos
posteriores sobre los mártires de Hokkeshū, sino que también
sirvió como modelo por sí misma de la actitud ideal de los devotos
del Loto ante la hostilidad de quienes ostentaban el poder.
Consideremos un ejemplo, que aparece en el Musaka shō 穆作抄
del monje Nikkyō 日教 (1428–c. 1489), perteneciente al linaje Fuji
de Nikkō. Al hablar del tema de la «Fe», Nikkyō escribe: En un
lugar llamado Atsuhara, en el distrito de Fuji, veintitrés seguidores
del Hokkeshū fueron arrestados y llevados al lugar de ejecución.
Entre ellos se encontraba una mujer. Todos eran conversos de
Nisshū. A dos les cortaron la cabeza. Antes de que los demás
pudieran ser decapitados, la mujer contenía las lágrimas. Los

41
guerreros que custodiaban a los prisioneros rieron y dijeron:
"¡Las mujeres no valen nada!" La mujer respondió: "No es que me
envidie la vida. Pero, como soy mujer, aún no me han decapitado,
y por lo tanto, mi logro de la Budeidad se retrasará. Eso es lo que
lamento". Ante su súplica, los verdugos se conmovieron y las
veintiuna personas restantes fueron indultadas, todo gracias a la
fe de esta mujer. (fsy 2: 265)

Este pasaje representa una variación de la escena de confrontación


mencionada anteriormente. Se desconoce si había mujeres entre
los arrestados en Atsuhara. Si bien la presencia de mujeres entre
los prisioneros no era en absoluto imposible, el relato de Nikkyō,
escrito unos doscientos años después de los hechos, no es un
documento históricamente fiable. El poder de su narrativa reside
menos en su exactitud fáctica que en la expresión dramática de un
ideal normativo: los creyentes del Sutra del Loto no se acobardan
ante la autoridad mundana, sino que se regocijan en la
oportunidad de dar la vida por su fe, convencidos de que así les
está garantizada la Budeidad. En el relato de Nikkyō, el género
femenino de esta devota en particular sirve para subrayar su falta
de poder frente a sus captores en términos mundanos y para
realzar, en contraste, el poder trascendental de la fe en el Sutra del
Loto.
Conclusión

La limitación de las fuentes restringe lo que se puede saber con


certeza sobre los hechos de la persecución de Atsuhara. No se
conservan registros oficiales, y los prisioneros, quienes fueron los
más afectados, no dejaron constancia de sus acciones ni motivos.
Los informes de Nichiren y Nikkō sobre las medidas tomadas
contra sus seguidores son inevitablemente de segunda mano, y la
única referencia concreta a la resolución del caso, en el Honzon
bun’yo chō de Nikkō, también podría ser posterior. No obstante,
podemos discernir de los escritos de Nikkō y, especialmente, de
Nichiren la inmensa importancia del asunto: para Nichiren, como
una nueva oportunidad de obtener la atención de las autoridades
para su enseñanza, y para sus seguidores, como un momento en el
que su fe individual y su unidad como comunidad de devotos se
verían puestas a prueba. La persecución de Atsuhara también
brindó a Nichiren la oportunidad de destilar y finalizar sus
enseñanzas sobre el significado de dar la vida por el Sutra del Loto.
Esas enseñanzas, junto con las representaciones del
enfrentamiento entre los prisioneros de Atsuhara y sus carceleros

42
en el registro de Nikkō y en relatos posteriores de Hokkeshū,
desempeñaron un papel importante en la configuración del ideal
de la tradición sobre cómo un devoto del Loto debía afrontar la
oposición de quienes ostentaban el poder. La historia de Atsuhara
expresó el espíritu de "no escatimar la vida corporal" por el Sutra
del Loto y, al mismo tiempo, contribuyó a establecerlo como un
ideal de conducta para la tradición posterior de Nichiren. Quizás,
en última instancia, sea como hagiografía, más que como historia,
que su influencia haya sido más significativa y más fuerte.

43
REFERENCIAS
Abreviaturas
fsy Fuji shūgaku yōshū 富士宗学要集. 10 vols. Ed. Hori Nichikō 堀日享, Tokio:
Soka Gakkai, 1974-1979.

Ibun jiten Nichiren Shōnin ibun jiten Diccionario de obras del sabio Nichiren. Ed. Risshō Daigaku
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