Ejemplo de Tesis
Ejemplo de Tesis
LU: 412620250
DNI: 41262025
1
Índice
2
Delimitación de tema
3
de la ansiedad, así como también, sus bases neurobiológicas. Es a partir de esta
información, que se incursionará en la práctica del Mindfulness o “atención plena” como
intervención dentro del tratamiento de los trastornos de ansiedad, describiendo tres de
sus técnicas de aplicación dentro del campo psicoterapéutico (MBCT, MBSR Y TMC).
La presente revisión tuvo como objetivo sintetizar la información científica disponible
sobre el abordaje clínico del trastorno de ansiedad en población adulta a través de
procedimientos basados en Mindfulness, analizando su eficacia y debatiendo sus
posibles limitaciones.
Objetivos Específicos
- Explorar la evidencia disponible respecto de las distintas técnicas que utilizan la
atención plena como intervención (MBCT, MBSR Y TMC) en los trastornos de ansiedad
en adultos.
- Analizar los resultados acerca de la eficacia de las intervenciones basadas en la
atención plena (mindfulness) en los tratamientos para los trastornos de ansiedad en
adultos.
- Identificar y evaluar, si existiesen, las distintas limitaciones a la hora de aplicar esta
intervención en el tratamiento de los trastornos de ansiedad.
Metodología
4
Se trata de una investigación cuyos hallazgos no se producen mediante medios de
cuantificación o procedimientos estadísticos, es decir, que adoptó un enfoque
cualitativo, según Strauss y Corbin (2002).
Para seleccionar los documentos se utilizaron las siguientes palabras clave,
tanto en idioma inglés como en español: atención plena – trastorno de ansiedad –
programa de reducción del estrés basado en mindfulness - terapia metacognitiva –
terapia cognitiva basada en atención plena – trastorno por estrés postraumático –
trastorno obsesivo compulsivo - mindfulness – anxiety disorder – mindfulness based
stress reduction – metacognitive therapy – mindfulness based cognitive therapy - post
traumatic stress disorder -obsessive compulsive disorder.
Distinción de conceptos
Por el contrario del miedo, el mismo Barlow (2002) define a la ansiedad como:
“Una emoción orientada hacia el futuro, caracterizada por las percepciones de
incontrolabilidad e impredictibilidad con respecto a sucesos potencialmente
aversivos y con un cambio rápido en la atención hacia el foco de
5
acontecimientos potencialmente peligrosos o hacia la propia respuesta afectiva
ante tales sucesos.” (como se citó en Clark y Beck, 2012)
Es decir, que cuando hablamos de ansiedad, no nos referimos a una amenaza
en el presente, sino de una anticipación de peligros futuros, indefinibles e imprevisibles,
por ende, no se trata de algo certero, como sí sucede con el miedo. Esta percepción de
escenarios futuros, valorados por el sujeto como peligrosos y amenazantes, activan en
el mismo una señal de alarma, con el objetivo de atender dicha amenaza.
Clark y Beck (2012) destacan al miedo como el proceso nuclear de todos los
trastornos de ansiedad. No obstante, cuando hablamos de miedo, hablamos de una
respuesta momentánea. Sin embargo, la ansiedad puede durar horas o incluso días, ya
que se trata de un estado más duradero de la amenaza, e incluye otros factores
cognitivos además del miedo, como la aversividad percibida, la vulnerabilidad
(indefensión), lo incontrolable de la situación, la incertidumbre, y la incapacidad para
obtener los resultados esperados (Barlow, 2002).
6
diferencia de la ansiedad normal o adaptativa, resulta en un alto grado de malestar y es
desadaptativa para el ser humano. (Botella-Ballester, 1997)
Cinco son los criterios que proponen Clark y Beck (2012) para distinguir los
estados anormales de miedo y ansiedad, a saber: cognición disfuncional, deterioro del
funcionamiento, persistencia, falsas alarmas e hipersensibilidad a los estímulos, los
cuales resultan una gran herramienta a la hora de realizar un diagnóstico diferencial.
7
Falsas alarmas Se trata del miedo o pánico visible que ocurre en
ausencia de un estímulo amenazante (por
ejemplo, una crisis de angustia). (Barlow, 2002)
Fuente Tabla 1: Clark, D. A., & Beck, A. T. (2010/2012). Terapia Cognitiva para
Trastornos de Ansiedad. Ciencia y Práctica (Cap.1, pp 25-26). Desclée de Brouwer.
8
quinta y última edición disponible 11 clasificaciones para este trastorno, todos con
algunas características clínicas similares como la angustia y el miedo. Las situaciones o
estímulos activadores (externos o internos), así como también sus síntomas, pueden
variar según el tipo de Trastorno de Ansiedad del que se trate, por lo tanto, los criterios
diagnósticos varían según cada categoría. Sin embargo, Clark y Beck (2012) describen
ciertos rasgos comunes de la ansiedad a nivel fisiológico, cognitivo, conductual y
afectivo (consultar Tabla 2).
9
Vulnerabilidad psicológica en la ansiedad
1
Sistema de procesamiento de la información definido como “las estructuras, procesos y productos
implicados en la representación y transformación del significado basado en datos sensoriales derivados
del contexto externo e interno” (D.A. Clark et al., 1999, p. 77).
10
Es por esta razón, que un enfoque clave para la Terapia Cognitiva, consiste en la
reestructuración de esas falsas valoraciones de amenaza, y por tanto, la valoración de
la propia vulnerabilidad frente a determinadas situaciones, reduciendo así los estados
de ansiedad.
El doctor Jon Kabat-Zinn (2005), fundador del “Programa de Reducción del Estrés
basado en Mindfulness” (MBSR), técnica que describiré más adelante, afirma que:
“Si cambiamos la forma en que nos vemos a nosotros mismos en relación con
los estresores, podemos cambiar nuestra experiencia de la relación y, por lo
tanto, modificar hasta qué punto supera o grava nuestros recursos o pone en
peligro nuestro bienestar.” (como se citó en Arpa, 2018)
Neurobiología de la ansiedad
11
Por su parte, el SNS participa en la preparación del organismo para la acción y
la producción de energía que necesita, y es psicológicamente activador. De esta
manera, se experimentan todos los síntomas que componen la respuesta de ansiedad
de lucha y huida. Por otro lado, se encuentra el SNP, y su acción produce efectos
opuestos al SNS, ya que propicia la desactivación, la recuperación y la restauración del
organismo. Este último, actúa únicamente durante el reposo, y es psicológicamente
reparador. (Ferreres, 2020)
Cuando nuestro cerebro interpreta que estamos frente a una situación peligrosa,
se comunica directamente con nuestro Sistema Nervioso Autónomo, el cual activa su
división Simpática (SNS), propiciando de ésta manera una serie de cambios físicos que
preparan al organismo para luchar o huir. Esta respuesta, impacta en nuestro
organismo de varias formas, detalladas a continuación:
-Sistema muscular: los músculos se tensan para entrar en acción y de esta manera
poder luchar o huir rápidamente.
-Sistema cardiovascular: incrementa el ritmo y la fuerza de los latidos cardíacos para
que las extremidades de nuestro cuerpo reciban el suficiente oxígeno y sustancias
nutritivas.
-Sistema visual: las pupilas se dilatan para tener una visión más nítida y agudizada
para advertir dónde se encuentra el peligro y saber hacia dónde y cómo actuar.
-Sistema exocrino: la sobre-activación produce un aumento de la temperatura corporal
del organismo, lo cual se compensa incrementando la sudoración para refrigerarse.
-Sistema respiratorio: el organismo se prepara para una reacción rápida e intensa, lo
cual requerirá de un aporte energético extra, produciendo en el organismo una
respiración más agitada y acelerada para compensar el desgaste energético.
Todos estos cambios constituyen a la respuesta fisiológica de la ansiedad, la
cual, a su vez, termina impactando sobre las respuestas cognitivas (miedo a perder el
control, miedo a volverse loco, confusión, hipervigilancia, etc), conductuales (evitación,
quedarse paralizado, huir, etc) y afectivas (nerviosismo, temor, impaciencia, frustración,
etc) del individuo (Rosenweig, 2003).
12
Este mecanismo de respuesta visceral y autónomo ante situaciones
amenazantes, nos ha ayudado a adaptarnos y sobrevivir en la antigüedad. Sin
embargo, esta reacción de activación resulta excesiva ante las situaciones que podrían
resultar amenazantes o peligrosas para el ser humano actual. De hecho, el individuo
vive esta respuesta como estorbadora y alarmante, más que como facilitadora para la
situación. Sin embargo, si bien las fuentes consideradas como peligrosas o
amenazantes para nuestra especie han ido cambiando por razones culturales y
sociales, propias de nuestra evolución, la respuesta de la ansiedad es la misma.
Los trastornos de ansiedad, y una activación generalmente elevada y sostenida
tendrán repercusiones negativas para la salud del sujeto, resultando en
preocupaciones, rumiaciones, dolores musculares, cefaleas, dificultades para conciliar
el sueño, pérdida de apetito, fatiga continuada, hipertensión, malestar estomacal,
disfunciones sexuales, así como también afectar negativamente áreas de
funcionamiento del sujeto: estudios, trabajo, relaciones familiares, convivencia marital,
entre otras afecciones. (Carrillo Rodriguez, 1998). Incluso el Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, 2000), establece que el miedo y la
ansiedad clínica suelen interferir con la capacidad del paciente para disfrutar de una
vida plena y satisfactoria, y afectando su funcionamiento social y ocupacional (o
académico).
13
como un estado de hipoactivación que puede ser facilitado por distintas técnicas o
procedimientos, lo que conlleva a una disminución de la activación simpática que se da
en la respuesta de ansiedad (Labrador, de la Puente y Crespo, 1995).
Mindfulness:
14
un contexto de salud despojado de cualquier ideología religiosa (Arpa, 2018). Esta
misma tiene como objetivo estar presente, y poder relacionarnos de otra manera con la
experiencia, pasando de la evitación a la aceptación. La idea de realizar esta práctica
es reducir (y no eliminar) el estrés y la ansiedad. Se trata de vivenciarlo, más que de
entenderlo, dejando así de luchar contra el malestar y el intento de suprimirlo. El
entrenamiento en atención plena pretende generar cambios beneficiosos para la
detección y la gestión de los pensamientos, mediante una disciplina de práctica
rutinaria y sistemática, y se presenta como una forma práctica y concreta para alcanzar
dichos objetivos.
El ejercicio de atención plena puede realizarse en formas muy variadas,
focalizando nuestra atención en distintos elementos. El más comúnmente usado es la
observación y la atención hacia la propia respiración, aunque puede utilizarse también
para enfocarse en un objeto, una representación de una imagen mental, visualización,
escaneo corporal, entre otras.
Se debe tener en cuenta, que la constancia y la práctica diaria son elementos
fundamentales para que se manifiesten sus efectos y estos mismos perduren en el
tiempo (Goleman, 1987).
15
y comparable del comportamiento, siendo así aceptados por la comunidad científica.
Según Hayes, la denominada “segunda generación” comienza a fines de la
década del 60, y se extiende hasta los años 90. Esta segunda generación se destaca
por la importancia del lenguaje y la cognición en el tratamiento de las patologías, ya
que el modelo estímulo-respuesta presentaba sus limitaciones en el campo de la clínica
terapéutica. Debido a la falta de datos empíricos, la existencia de un elemento
intermedio entre estos dos era obviada o considerada una caja negra inexplorable. De
esta forma, el énfasis en esta nueva generación se desplazó hacia la investigación de
las formas propias en las que interpretamos el mundo y las experiencias, ya que se
consideraba que los patrones anómalos de conducta, eran debidos a la existencia de
esquemas, estructuras y procesos de pensamiento disfuncionales, los cuales causaban
un enorme sufrimiento y malestar para quien los experimentaba. Esta segunda
generación no descarta la importancia del condicionamiento, pero considera que las
terapias han de dirigirse hacia la modificación de las creencias y pensamientos
disfuncionales. Los desarrollos de esta segunda ola fueron impulsados por la Terapia
Racional Emotiva de Ellis (1962) y la Terapia Cognitiva de Beck (1979) para la
depresión, entre otras.
Por último, de acuerdo al análisis realizado por Hayes, la tercera generación de
la TCC comienza en la década de 1990 y refleja el énfasis en la aceptación, la
compasión, y la atención plena. Si bien el enfoque de la denominada “tercera ola”
reconoce la importancia de los procesos cognitivos disfuncionales, ésta plantea que en
lugar de esforzarse por modificar los pensamientos angustiosos y disruptivos, habría
que centrarse en cambio en cultivar una actitud más compasiva, sin emitir juicios de
valor y centrada en el momento presente, donde cada pensamiento, sentimiento o
sensación que aparece en el campo atencional es tenido en cuenta y aceptado tal
como es. Si bien esta última diferenciación entre segunda y tercera ola ha causado
controversias entre distintos autores, psicólogos como Hofmann S. (2010) prefieren la
metáfora de un árbol que se ramifica, con nuevos desarrollos derivados de los
anteriores. Es así, como desde esta tercera ola se desprende el Mindfulness como una
valiosa herramienta para múltiples tratamientos.
Finalmente, Herbert y Forman (2011) señalan que, como todas las disciplinas de
16
base científica, la Terapia Cognitivo Conductual no es estática, sino que continuamente
evoluciona gracias a las nuevas teorías y tecnologías disponibles, lo que conduce
inevitablemente a nuevos desarrollos y nuevas posturas. Asimismo, reconocen las
teorías actuales como imperfectas e incluso incompletas, esperando un refinamiento o
la inclusión de nuevos desarrollos radicales. Sin embargo, es evidente la evolución
dado el aumento dramático de las teorías y la evaluación asociada, los tratamientos y
las tecnologías de prevención que destacan la importancia de la atención plena y la
aceptación. Los autores afirman que esta última década ha sido testigo de una
verdadera explosión en el interés por estos conceptos, tanto por académicos e
investigadores, como por los propios profesionales de la TCC. Si bien estos desarrollos
se construyen sobre las bases tradicionales de la TCC, es evidente que han tomado el
campo en direcciones nuevas y sorprendentes que continúan aún en constante
desarrollo.
Dada esta introducción, a continuación se presentan tres modalidades teóricas
que practican el Mindfulness, sus orígenes y sus aplicaciones dentro del campo
terapéutico:
17
Jon Kabat-Zin (2004) define la conciencia plena como prestar atención de un
modo particular: con intención, en el momento presente y no llevando a cabo juicios de
esa experiencia. Esta toma de conciencia es no elaborativa, no prejuiciosa, y está
centrada en el presente, donde cada pensamiento, sentimiento o sensación que
aparece en el campo atencional es tenido en cuenta y aceptado tal como es. No
consiste en “dejar la mente en blanco”, como muchas veces se ha malinterpretado a
esta práctica, sino más bien todo lo contrario. Se trata de dejar fluir libremente todo tipo
de pensamientos, sensaciones y emociones, pero sin juzgarlas. Es anoticiarse de su
existencia, pero sin reaccionar a ellos, evitando de este modo la respuesta automática,
y permitiendo de esta manera una respuesta más reflexiva.
Esta técnica tiene su origen en la meditación budista, sin embargo, el doctor Jon
Kabat-Zinn logró romper con el dogma religioso y se dedicó a investigar y aplicar esta
técnica desde un punto de vista científico, y aplicar los beneficios de la atención plena a
la sociedad actual, como ser la depresión, el estrés y la ansiedad, ante otras
problemáticas de salud mental. Gracias a los beneficiosos resultados que ha brindado
la aplicación de esta técnica, muchos otros científicos y especialistas se han interesado
en estudiar la técnica del Mindfulness, la cual hace más de cuarenta años, se ha
extendido por todo el mundo.
18
objetivo que los participantes puedan tomar a los pensamientos y a los sentimientos
como eventos de la conciencia. La respuesta de los pacientes a este tratamiento se
basa en aportes previos propuestos por la Terapia Cognitiva de Beck (1979), la cual
sugiere a los pacientes aprender a descentrarse, es decir, a tomar sus pensamientos
como hipótesis y no como la realidad misma, con la premisa de que “un pensamiento
es solo un pensamiento”. Sin embargo, el enfoque del mindfulness no consiste en
cambiar el contenido de los pensamientos negativos, sino que promueve una nueva
forma de relacionarse con estos pensamientos, emociones y sensaciones físicas, ya no
desde la evitación y el piloto automático, sino respondiendo a ellos conscientemente,
aceptandolos como tales y sin juzgarlos. El propósito de la MBCT, es mantener
distancia de estos pensamientos negativos sin reaccionar, deteniendo así el
funcionamiento automático de la mente, aquello que Segal, Williams y Teasdale (2002)
denominan como detener “el hacer” (doing) y sustituirlo por “el ser” (being). No se trata
de permanecer en un estado del “ser” todo el tiempo, sino que mediante esta actitud,
las personas con tendencias a sufrir depresión tengan conciencia plena de su
experiencia y aprendan a reaccionar de modo diferente frente a los pensamientos
negativos y los bajos estados de ánimo a los que éstos conllevan. Al utilizar esta
técnica, los individuos aprenden cómo romper los patrones de ansiedad y depresión a
través de habilidades prácticas y adaptables al propio sujeto, y son entrenados para
identificar los factores desencadenantes y los síntomas de ansiedad y el bajo estado de
ánimo.
A pesar de haber surgido como una técnica orientada a pacientes con
depresión, el ámbito de aplicación de esta técnica ha evolucionado a lo largo del tiempo
para aplicarse en un rango mucho más amplio de individuos y entornos. Al estar
basado en la comprensión profunda de los factores que causan el malestar psicológico,
la aplicación de este programa ha llegado a incluirse en distintos tipos de condiciones
como el dolor crónico, TDAH, TOC, trastornos de ansiedad y adicciones, entre otros,
convirtiéndose en una intervención clínicamente comprobada en la actualidad para
tratar este tipo de patologías. La terapia cognitiva basada en atención plena ha
demostrado ser especialmente útil para personas con tendencias a pensamientos
negativos y repetitivos, que generan o mantienen estados de ansiedad o depresión.
19
Asimismo, estudios científicos han probado sus efectos positivos en los sustratos
cerebrales que subyacen a la ansiedad, el estrés, la depresión y la irritabilidad.
Además, el MBCT es una intervención recomendada por la guía NICE (Instituto
Nacional para la Salud y Excelencia clínica) del Reino Unido como un tratamiento
efectivo para la prevención de recaídas en caso de episodios depresivos anteriores,
aunque no lo es aún para los trastornos de ansiedad.
20
2016). Conforme a la TMC, nuestras propias creencias son el combustible que alimenta
la ansiedad, la depresión y el estrés. Algunas de ellas son explícitas y se pueden
verbalizar, siendo la persona consciente de ellas, y otras son implícitas, por lo cual
forman parte de procesos inconscientes que dominan nuestra atención, nuestras
reacciones ante las situaciones y nuestras formas de interpretar la realidad. En base a
ello, el objetivo de la TMC es modificar modos de pensamiento que incurran a
creencias disfuncionales, cambiando la forma inflexible que tiene la persona de ver los
estímulos, que según su interpretación, son considerados como algo peligroso y
amenazante. Al cambiar esta forma de ver e interpretar los distintos eventos, la
persona deja de verse atrapada por la situación y adquiere un mayor grado de
bienestar al saber cómo enfrentar los problemas. Sin embargo, para que esto sea
posible, es necesario que la persona se vuelva consciente de sus propios
pensamientos. Es decir, que piense en lo que está pensando y cómo lo está pensando.
La TMC asume que la mente puede “curarse” a sí misma, así como el cuerpo es
capaz de repararse y curarse cuando estamos heridos. Para ello, esta terapia fomenta
la toma de conciencia por parte del paciente, de los procesos mentales que refuerzan
la sintomatología del cuadro. Para este fin, se ayuda a la persona a identificar sus
creencias metacognitivas patológicas para así poder modificarlas y reconocer sus
propias estrategias de afrontamiento ante el problema. Cabe destacar también, que la
TMC trabaja sobre la inutilidad de la preocupación excesiva y la rumiación (aspecto
primordial en los trastornos de ansiedad y depresión), promoviendo la atención flexible,
y dejando de dar relevancia a pensamientos negativos, sustituyéndolos por
pensamientos más agradables y saludables. Es para el logro de estos objetivos, que la
TMC utiliza principalmente la técnica del Mindfulness, entre otras.
Por su parte, la Terapia Metacognitiva ha demostrado según evidencia científica, ser
eficaz para trastorno obsesivo compulsivo, adicciones, TEPT, y especialmente útil para
trastornos de ansiedad y depresión, entre otros, aunque originalmente el modelo fue
diseñado para ser utilizado transdiagnósticamente, es decir, para múltiples trastornos
de cualquier tipo, ya que se centra en factores psicológicos comunes que se cree son
la fuente de mantenimiento de todos ellos. Además, la TMC resultó ser efectiva y
21
rápida como técnica de tratamiento, y se evitaron recaídas en la mayoría de los casos
estudiados.
22
(n=7) y Latindex (n=2). Los 112 artículos fueron examinados de manera exhaustiva,
siendo excluidos (n=94) por no cumplir criterios de elegibilidad o no tener acceso al
estudio completo (n=11).Finalmente se seleccionaron 7 estudios (consultar Figura 1).
Resultados
En 1992, el doctor Jon Kabbat Zinn et al., llevó a cabo un estudio piloto de 8
semanas para determinar la efectividad de un programa grupal de reducción del estrés
basado en mindfulness (MBSR) para pacientes con trastornos de ansiedad. Para
realizar este estudio, fueron seleccionados 22 sujetos, de los cuales 8 de ellos tenían
trastorno de ansiedad generalizada, 10 de ellos trastorno de pánico con agorafobia y 4
trastorno de pánico sin agorafobia, según los criterios del DSM III-R. Las evaluaciones,
incluidas las calificaciones de los terapeutas y las autoevaluaciones se obtuvieron en
forma semanal, antes y durante la realización del programa de reducción del estrés
basado en mindfulness, y mensualmente durante el período de seguimiento de 3
meses concluido el ciclo del programa. Los resultados arrojaron reducciones
significativas en las puntuaciones tanto de ansiedad como de depresión una vez
concluido el tratamiento para 20 de los sujetos. Estos resultados fueron mantenidos
durante la fase de seguimiento. También se redujeron significativamente los síntomas
de pánico en aquellos sujetos que experimentaban esta sintomatología. Asimismo, se
compararon los resultados entre aquellos sujetos que formaron parte del programa
pero no se incluyeron en el estudio, con aquellos que cumplieron los criterios de
selección iniciales. Los resultados muestran reducciones similares para ambos grupos
en las puntuaciones de ansiedad, lo que sugiere la generalización de los hallazgos del
estudio. Se concluye de esta forma, que un programa grupal de entrenamiento de
reducción del estrés basado en mindfulness puede reducir los síntomas de ansiedad y
pánico de manera efectiva, así como también, ayudar a mantener estas reducciones en
pacientes con trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico o trastorno de
pánico con agorafobia.
23
Nordahl et al. (2018), realizaron un estudio en la clínica ambulatoria universitaria
de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología de 2008 a 2016, con el objetivo de
comparar la Terapia Metacognitiva (TMC) con el tratamiento estándar de la TCC en
pacientes con trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Este estudio fue el primero
en comparar tanto a corto como a largo plazo la TCC con la TMC, controlando además
factores de terapia no específicos. Para ello, se incluyeron 81 pacientes que contaban
con los criterios de y se los dividió aleatoriamente en tres grupos: 28 de ellos recibieron
tratamiento según la TCC, 32 según la TCM y 21 de ellos fueron derivados a lista de
espera. Los pacientes fueron evaluados antes de recibir el tratamiento, después del
tratamiento y a los dos años de seguimiento una vez finalizado el mismo. Los
resultados demuestran que tanto la TCC como la TMC fueron tratamientos efectivos
para el TAG, sin embargo, la TMC fue más efectiva y los resultados arrojaron tasas de
recuperación significativamente más altas, de un 65% respecto a la TMC en
comparación con la TCC con un 38% de efectividad. Estas diferencias se mantuvieron
a los 2 años de seguimiento. Se concluye entonces, que según los estudios realizados
la TMC produciría tasas de recuperación para los trastornos de ansiedad
significativamente más altas que la TCC, siendo la TMC un tratamiento particularmente
efectivo para este tipo de trastornos.
24
Lewis, Gilroy, Buckner y Heimberg, se dispusieron a estudiar en el año 2021 el
impacto del entrenamiento en forma breve de atención plena, en el procesamiento
posterior al evento (PPE) entre personas con ansiedad social clínicamente elevada. La
hipótesis, se basó en que la revisión autocentrada, detallada y repetitiva del
desempeño de uno mismo en situaciones sociales, resulta como un factor de
mantenimiento en la ansiedad social patológica. Contaron con 77 participantes con
ansiedad social clínicamente elevada, los cuales asistieron a una cita en el laboratorio,
y fueron distribuidos aleatoriamente. 37 de ellos recibieron una capacitación breve en
mindfulness, y 40 de ellos no la recibieron (grupo control). Luego del período de
entrenamiento, los sujetos fueron sometidos a una tarea de inducción de ansiedad
social, y se les solicitó que apliquen su estrategia de pensamiento a aquellos que
habían recibido el entrenamiento en atención plena. Posteriormente, se completaron
encuestas diarias durante dos semanas por parte de todos los participantes, y aquellos
sujetos que habían recibido el entrenamiento informaron una reducción significativa en
el estado de ansiedad, en comparación con el grupo control. Se vislumbran además,
disminuciones significativamente mayores en los participantes entrenados, en el PPE
durante el período de seguimiento de 14 días. De esta forma, se concluye que una
breve estrategia basada en la atención plena podría ser útil para personas con
ansiedad social clínicamente elevada, reduciendo los factores que hacen al
mantenimiento de dicha patología.
25
ansiedad en aquellos pacientes que recibieron MBCT en comparación con el grupo
control. Los hallazgos de esta investigación están en línea con estudios previos que
indican que la MBCT puede reducir los síntomas de ansiedad en pacientes con
trastornos de ansiedad. Sin embargo, este se trataría del primer ensayo controlado
aleatorizado que demuestra la eficacia de MBCT en pacientes con ansiedad patológica
en entornos de atención secundaria, donde la gran mayoría de ellos ya habían recibido
farmacoterapia y eran resistentes al tratamiento. Se concluye entonces, que la MBCT
puede ser una opción de tratamiento práctica cuando un paciente no responde bien a la
primera línea de farmacoterapia.
26
MBSR y no hubo aumentos en los síntomas de TEPT. Por lo tanto, este estudio
proporciona evidencia inicial de que una intervención basada en MBSR puede ser
aceptable, segura y factible en una población con sintomatología psiquiátrica y
neurocognitiva concurrente.
Discusión
27
eficaz para el tratamiento de los trastornos de ansiedad en general.
Sin embargo, en lo que respecta al trastorno de ansiedad generalizada, trastorno
de pánico con y sin agorafobia, trastorno de ansiedad social (según criterios del
DSM-V) y trastorno de estrés postraumático y trastorno obsesivo compulsivo (según
criterios del DSM-IV), los estudios realizados por la comunidad científica aseveran que
el mindfulness resulta eficaz como intervención en el tratamiento de los mencionados
trastornos de ansiedad. Empero, no se han hallado investigaciones que cumplan con
los criterios de inclusión en lo que respecta a Latinoamérica, lo cual llama la atención,
pero a su vez, abre un abanico de posibilidades e invita a futuros investigadores a
profundizar y evolucionar hacia la aplicación de la atención plena (mindfulness) en
estas comunidades y evaluar su posible eficacia, de acuerdo con las características
demográficas y culturales de cada país. Asimismo, para las futuras líneas de
investigación, puede ser de interés profundizar en la recopilación de evidencias sobre
la eficacia del mindfulness para los distintos trastornos de ansiedad, en ensayos
controlados aleatorizados que incluyan un número más elevado de participantes, en
comparación con los estudios recopilados en el presente trabajo, así como también,
realizar estudios comparativos respecto a la aplicación de esta práctica en forma grupal
e individual, evaluando sus diferencias, si las hubiera.
Por último, cabe destacar que esta presentación, no propone ni pretende de
ninguna manera reemplazar los tratamientos ya existentes y aprobados para los
trastornos de ansiedad, incluidos los tratamientos con psicofármacos, dejando a criterio
de cada profesional la aplicación del tratamiento que considere de mayor utilidad para
cada paciente en cada situación particular. Se aclara de antemano, que el mindfulness
no tiene como meta específica la reducción de la ansiedad y los síntomas asociados a
ella, sino que se trata de una práctica que pretende establecer una relación diferente
con la ansiedad, vivenciándola y no eliminándola, pudiendo así despegarse de ella y
dejando de lado los juicios de valor. De esta manera, la reducción de la ansiedad sería
una consecuencia secundaria tras la aplicación de esta práctica en el tratamiento.
28
Conclusiones
El Mindfulness no es una práctica novedosa, sino que sus orígenes datan hace
más de dos mil quinientos años. Sin embargo, tomó notoriedad en los últimos 50 años
en el área clínica, y llama cada vez más la atención de distintos investigadores por sus
beneficiosos resultados.
Hemos vislumbrado que existen varias técnicas de mindfulness y las
definiciones de cada una de ellas. Sin embargo, se podría concluir en términos
generales, que el mindfulness centra sus bases en la atención plena y consciente de la
realidad, del momento presente, dejando de lado los juicios y dando lugar a la
aceptación. “Prestar atención” es una facultad que posee el hombre por su condición
de humano, por lo tanto, el mindfulness resulta como una herramienta accesible de
forma natural para cualquier sujeto. Sin embargo, cabe destacar la necesidad de una
actitud intencional para realizar esta práctica, lo cual implica que, a pesar de ser una
facultad disponible en todo momento, solo mediante la puesta en acción de la propia
voluntad se podrá desarrollar y potenciar esta capacidad del ser humano de prestar
atención y permanecer en el momento presente. Únicamente mediante el
entrenamiento continuo, reiterado y disciplinado se logrará desarrollar la atención plena
y poder gozar de sus beneficios. Es por esta misma razón, que resulta fundamental el
papel que tome el profesional a la hora de psicoeducar a sus pacientes, brindándole las
herramientas necesarias para un entrenamiento exitoso de esta práctica. Resulta
fundamental brindar apoyo a los sujetos, sobre todo en etapa de entrenamiento, ya que
la atención plena no se logra de un día para el otro, sino que es precisamente un
entrenamiento, el cual lleva su tiempo y va perfeccionándose con el correr del tiempo.
Como todo entrenamiento, requiere voluntad, tiempo, disciplina, tolerancia a la
frustración, y contención por parte del profesional que guía esta práctica. Esta
herramienta puede acompañar al paciente de por vida, si se logra incorporar en la fase
de tratamiento, y de esta forma, prevenir futuras recaídas. Por eso es tan importante
resaltar que no se trata de una práctica fugaz, sino que se vuelve beneficiosa en la vida
del sujeto al convertirla en hábito y sostenerla en el tiempo. Más allá del papel que
cumplan los profesionales de la salud ante este tipo de patologías, cabe destacar el rol
fundamental que cumple la propia voluntad y disciplina del paciente en cuanto al
29
tratamiento y la mejoría terapéutica. Sin esta cualidad presente en la persona a tratar,
podría resultar dificultosa la adhesión del mismo a la práctica del mindfulness, y por lo
tanto, conllevar al fracaso de esta técnica en el tratamiento.
Una idea contemporánea es sobre "transdiagnóstico". En el sentido que el
Mindfulness es utilizado no sólo para el tratamiento de categorías diagnósticas, sino
para la regulación emocional en general. Es decir, en procesos emocionales que están
implicados en varios cuadros diagnósticos comórbidos: ej. TLP, TAG, TB, etc.
30
Referencias:
[Link]
Arpa C.D. (2018). Soltar con Mindfulness. Una vida plena y consciente, de mi corazón
Barlow, D. H. (2002). Anxiety and its disorders: The nature and treatment of anxiety and
Maser (Eds.), Anxiety and the anxiety disorders (pp. 183-196). Hillsdale, NJ:
Erlbaum.
31
Beck, A. T., & Greenberg, R. L. (1988). Cognitive therapy of panic disorder. In R. R.
Martínez Roca.
Clark, D. A., & Beck, A. T. (with Alford, B.). (1999). Scientific foundations of cognitive
Cole MA, Muir JJ, Gans JJ, Shin LM, D'Esposito M, Harel BT, Schembri A.
Veterans with Post-Traumatic Stress Disorder and History of Mild Traumatic Brain
Craske, M. G. (2003). Origins of phobias and anxiety disorders: Why more women than
32
Didonna F, Lanfredi M, Xodo E, Ferrari C, Rossi R, Pedrini L. Mindfulness-based
30849066.
17765453.
Ferreres A., (2020). Anatomía del Sistema Nervioso Humano. Facultad de psicología,
and the third wave of behavioral and cognitive therapies. Behavior Therapy, 35,
Behavior Therapy: Understanding and Applying New Theories. 1st ed. Hoboken:
33
Hofmann, S. G., Sawyer, A. T., Witt, A., & Oh, D. (2010). The effect of
10.1037/a0018555
Kabat-Zinn J, Massion AO, Kristeller J, Peterson LG, Fletcher KE, Pbert L, Lenderking
Kabat-Zinn, J. (2004). Vivir con plenitud las crisis. Cómo utilizar la sabiduría del cuerpo
(101), 52-56
34
Lewis EM, Gilroy SP, Buckner JD, Heimberg RG. The Impact of Brief Mindfulness
[Link]
Nordahl HM, Borkovec TD, Hagen R, Kennair LEO, Hjemdal O, Solem S, Hansen B,
PMC6171331.
Stahl B. y Goldstein E. (2010). Mindfulness para reducir el estrés. Una Guía práctica.
Editorial Kairós.
35
Strauss, A. L., Corbin, J., & Zimmerman, E. (2002). Bases de la investigación
Wells A. (2009).Metacognitive Therapy for Anxiety and Depression. New York, Guilford
Press.
36
ANEXO
37
pérdida de objetividad.
Fuente Tabla 2: Clark, D. A., & Beck, A. T. (2010/2012). Terapia Cognitiva para
Trastornos de Ansiedad. Ciencia y Práctica (Cap.1, pp 42). Desclée de Brouwer.
38