Atributos de diseño en la Arquitectura de Software
Son características que definen la calidad y el comportamiento de un sistema. Estos
atributos son fundamentales para asegurar que el software cumpla con los requisitos
funcionales y no funcionales.
1. Modularidad
Se refiere a la división del sistema en módulos o componentes independientes. Este enfoque
facilita la comprensión del sistema, ya que cada módulo puede ser analizado y desarrollado
de manera aislada. Además, la modularidad mejora el mantenimiento del código, ya que los
cambios en un módulo no afectan necesariamente a otros. También permite la reutilización
de componentes en diferentes proyectos, lo que optimiza el tiempo y los recursos de
desarrollo.
2. Cohesión
Mide qué tan bien se relacionan las responsabilidades de un módulo. Un módulo con alta
cohesión tiene una única responsabilidad bien definida, lo que mejora la claridad del
diseño. Esto no solo facilita la comprensión del módulo por parte de otros desarrolladores,
sino que también hace que sea más fácil de mantener y reutilizar en diferentes contextos.
En general, se busca que los módulos sean lo más cohesivos posible para maximizar su
efectividad.
3. Acoplamiento
Indica el grado de dependencia entre módulos. Un bajo acoplamiento es deseable, ya que
permite que los módulos se modifiquen y evolucionen sin afectar a otros. Esto es esencial
para la flexibilidad del sistema, ya que los cambios en un módulo no deberían requerir
cambios en otros. Un diseño con bajo acoplamiento contribuye a la mantenibilidad y
escalabilidad del software.
4. Escalabilidad
Es la capacidad del sistema para manejar un aumento en la carga de trabajo o en el número
de usuarios. Un sistema escalable puede crecer sin necesidad de ser rediseñado
completamente, lo que es crucial para adaptarse a las necesidades cambiantes del negocio.
Esto implica que el diseño debe contemplar la posibilidad de expansión y la incorporación
de nuevos recursos sin comprometer el rendimiento.
5. Reusabilidad
Se refiere a la facilidad con la que un componente puede ser utilizado en diferentes
contextos. Un diseño que favorece la reusabilidad permite que los desarrolladores
aprovechen componentes ya existentes, lo que ahorra tiempo y recursos en el desarrollo de
nuevas funcionalidades. Esto es especialmente valioso en entornos donde se requiere
agilidad y eficiencia.
6. Mantenibilidad
Es la facilidad con la que se pueden realizar cambios en el software. Un diseño mantenible
reduce el costo y el tiempo necesarios para implementar actualizaciones y correcciones.
Esto es fundamental en un entorno donde los requisitos pueden cambiar con frecuencia, ya
que permite que el software evolucione de manera eficiente sin generar un alto costo en
reestructuración.
7. Desempeño
Se refiere a la eficiencia del sistema en términos de tiempo de respuesta y uso de recursos.
Un buen desempeño es crucial para la satisfacción del usuario, ya que un sistema lento o
ineficiente puede frustrar a los usuarios y afectar la adopción del software. Por lo tanto, es
importante considerar el desempeño desde las fases iniciales del diseño.
8. Seguridad
Es la protección del sistema contra accesos no autorizados y ataques. Un diseño que
prioriza la seguridad asegura la integridad y confidencialidad de los datos. Esto es
especialmente importante en aplicaciones que manejan información sensible, ya que
cualquier brecha de seguridad puede tener consecuencias graves para la organización y sus
usuarios.
9. Usabilidad
Se refiere a la facilidad con la que los usuarios pueden interactuar con el sistema. Un diseño
centrado en la usabilidad mejora la experiencia del usuario y facilita la adopción del
sistema. Esto implica que la interfaz debe ser intuitiva y accesible, permitiendo que los
usuarios cumplan con sus tareas de manera eficiente y satisfactoria.