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LECCION1

La lección enfatiza la importancia de la intercesión en la vida espiritual, llamando a los creyentes a posicionarse entre el cielo y el infierno para clamar por los demás. Se destaca que la intercesión no sustituye el papel de Cristo como mediador, sino que es una cooperación con el Espíritu Santo para manifestar la voluntad de Dios. El documento también invita a los intercesores a ser canales de gracia y poder, recordando que su labor es un sacrificio que busca la salvación y el bienestar de otros.
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LECCION1

La lección enfatiza la importancia de la intercesión en la vida espiritual, llamando a los creyentes a posicionarse entre el cielo y el infierno para clamar por los demás. Se destaca que la intercesión no sustituye el papel de Cristo como mediador, sino que es una cooperación con el Espíritu Santo para manifestar la voluntad de Dios. El documento también invita a los intercesores a ser canales de gracia y poder, recordando que su labor es un sacrificio que busca la salvación y el bienestar de otros.
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� LECCIÓN 1: ¿QUIÉN ESTÁ ENTRE EL CIELO Y EL

INFIERNO?
Frase impactante:
"Cuando un intercesor se arrodilla, los cielos se abren, los infiernos tiemblan y
los destinos se reescriben."

✨ INTRODUCCIÓN:

Mira bien, no estás aquí por casualidad. Esta lección no es solo un conjunto de palabras:
es un grito del Espíritu Santo que atraviesa tus corazones, que desafía tus límites, que
destruye las murallas de la comodidad religiosa. Lo que estás a punto de recibir no es
solo contenido; es una convocatoria celestial. Un llamado a levantarte, a posicionarte,
a convertirte en un guerrero del altar. No importa si estás orando con la Biblia abierta
en tus manos o si te encuentras llorando en silencio, sin palabras que expresar. El
Padre está buscando personas que no le teman al fuego, que no se dejen intimidar
por los gritos del infierno, por las amenazas de las tinieblas.
No estamos en un juego, no estamos aquí para hablar de lo superficial. El campo de
batalla es real, la guerra espiritual está sucediendo en este mismo instante. Y tú,
querido hermano o hermana, eres parte de esto. No puedes quedarte de brazos
cruzados mientras el enemigo destruye vidas, mientras el infierno sigue avanzando.
La gran pregunta que te lanzo hoy, con todo el peso del cielo, es esta:
¿Quién está entre el cielo y el infierno intercediendo por otros?

¿Quién está dispuesto a ir más allá del "amén" y a clamar con autoridad celestial, con
unción que quema, que interrumpe los planes del enemigo? No es solo un llamado a
orar, es un llamado a tomar el lugar que otros han dejado vacío, a ponerte en la
brecha para que el juicio no caiga, a levantarte como un intercesor que no se rinde.
Porque Dios no está buscando religiosos, Él está buscando guerreros, y la pregunta
es: ¿Estás listo para responder?

Romanos 8:26-27 nos dice:


"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues ¿qué hemos de
pedir como conviene? No lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos indecibles; y el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del
Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos."

¡El Espíritu Santo está aquí, intercediendo por ti y por mí! Nos ayuda a orar cuando no
sabemos cómo hacerlo, cuando nuestras palabras no alcanzan, cuando el dolor nos
ahoga y el sufrimiento nos quema. Él es el intercesor perfecto. Es Cristo quien
intercede por nosotros ante el Padre. Y ahora, la pregunta es: ¿estás tú dispuesto a
unirte a esa intercesión celestial? ¡Es tu hora de levantarte en el poder del Espíritu y
ser parte de lo que Dios está haciendo!
� Texto base: Ezequiel 22:30
"Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante
de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé."

Escucha bien, porque este versículo no es un llamado cualquiera, es un grito de guerra.


Dios buscaba un hombre dispuesto a ponerse en la brecha, un hombre dispuesto a
interceder por la tierra. Pero aquí hay un detalle crucial: en el contexto del Nuevo
Pacto, este llamado no es para que tomes el lugar de mediador como lo hizo
Cristo. ¡Nadie puede interceder entre el cielo y el infierno, excepto Jesús! Él es el
único mediador entre Dios y los hombres. ¡Él lo hizo todo en la cruz! (1 Timoteo 2:5)

Entonces, ¿qué significa este versículo para nosotros hoy? Nos invita a interceder,
pero no para sustituir a Cristo, sino para ser canales de Su poder redentor. La
intercesión no es un sacrificio que reemplaza lo que Cristo hizo, es una cooperación
con el Espíritu Santo. Él intercede por nosotros con “gemidos indecibles” (Romanos
8:26), y nosotros somos llamados a unirnos a esa intercesión divina.

La intercesión es un acto de sumisión y obediencia, no para cambiar el papel de


Cristo, sino para participar en Su obra redentora. Cuando oras por otros, no estás
tomando el lugar de Jesús, estás proclamando la voluntad de Dios en la tierra. Es un
honor, no un sacrificio.
Dios sigue buscando intercesores, pero no para salvar, sino para ser instrumentos
de Su salvación. Tu oración es un vehículo del poder de Dios para que Su
propósito se cumpla en la tierra. ¡Dios no necesita que seas su salvador, Él ya
tiene a Cristo! Pero te necesita como Su voz, Su brazo, Su instrumento!

� ¿QUÉ ES "PONERSE EN LA BRECHA"?


Imagina un muro roto que separa dos reinos: el del cielo y el del infierno. Por esa grieta
se cuela destrucción, enfermedad, confusión y muerte.
Dios dice: "Aunque Mi poder es absoluto y no hay nada que Me detenga, he
elegido que Mi pueblo se ponga en la brecha para interceder por aquellos que aún
no entienden Mi misericordia."
Un intercesor se pone en esa brecha y clama a Dios: "Ten misericordia, Señor",
mientras le dice al enemigo: "¡Hasta aquí llegaste!"

La intercesión no es un acto de limitar el poder de Dios, sino una respuesta de


obediencia a Su llamado, para ser Su canal de gracia, misericordia y justicia. El
intercesor carga el corazón de Dios por alguien más, aunque eso implique dolor y
sacrificio, entendiendo que a través de su oración, se hace manifiesta la voluntad
de Dios sobre la tierra.
� TESTIMONIO REAL: La oración que condujo a Cristo
Recibí un mensaje de alguien a quien he estado ministrando a través de las redes
sociales. Esta persona estaba al borde de tomar una decisión fatal esa noche. Se
encontraba sumida en desesperación, luchando con pensamientos de suicidio. Pero
algo extraordinario ocurrió. En ese momento, vio en su feed de redes sociales una
oración que publiqué sin saber a quién llegaría. Fue una intercesión dirigida por el
Espíritu Santo.
Ella me escribió diciendo:
"Sentí que Dios estaba hablando directo a mi corazón. Me tiré al suelo a llorar. No me
quité la vida. Esa oración fue el medio, pero fue Cristo quien me salvó."
¿Quién escribió esa oración?
¿Quién fue ese "intercesor anónimo"?
No importa el nombre. Lo importante es que alguien se puso en la brecha. Pero
sobre todo, es crucial que entendamos que no fue la oración ni el intercesor quien
la salvó. Fue Cristo Jesús, el único que tiene poder para sanar y restaurar vidas.
El intercesor simplemente fue un canal para que la misericordia de Cristo
alcanzara a esta persona, pero sin Jesús, nada de esto sería posible.

ENSEÑANZA CLAVE: EL INTERCESOR – ¿QUIÉN ES TU AYUDA Y TU ESCUDO?

Escucha bien. El intercesor no es solo un puente y un escudo; es la voz que clama,


el cuerpo que se sacrifica. Pero todo esto se hace a través de Cristo, nuestra
fortaleza y protección.

1. PUENTE: Conecta lo que está caído con lo que está en el cielo.


La misión de la Iglesia es clara: no es conectar a nadie, eso lo hace el Espíritu
Santo. El intercesor no salva, no es el mediador, es el canal. La misión es
alinearse con la voluntad de Dios, dejar que el Espíritu Santo obre a través de
nosotros. 1 Pedro 2:9-10 lo explica claramente: ¡Somos el pueblo de Dios para
anunciar las virtudes de Cristo! Es Cristo quien conecta, el Espíritu es quien
mueve, tú solo eres el instrumento.

2. ESCUDO: Bloquea lo que el infierno quiere lanzar contra alguien.


Esto ya lo hizo Cristo en la cruz. Nuestro trabajo como intercesores no es
luchar por una victoria incierta, ya está ganada. Colosenses 2:14-15 muestra
que Cristo anuló la acta contra nosotros, despojó a las potestades y triunfó
en la cruz. Como intercesores, recordamos al infierno que Cristo ya venció.
Nuestra función es proteger a los demás con la autoridad de Cristo.

Ser intercesor no es un acto pasivo, es guerra espiritual. Es poner tu tiempo, lágrimas,


cuerpo y vida como una trinchera, una barrera espiritual donde otros son salvados sin
saber que alguien está peleando por ellos. No es fácil, pero es un llamado a estar en la
brecha, a hacer lo que Cristo hizo: interceder con sacrificio y amor, sin rendirse.
Recuerda: El intercesor no es el mediador, Cristo es el único mediador. Tú no eres
el que salva, pero tienes la autoridad de Cristo para frenar al enemigo y declarar la
victoria que Él ya ganó.

¡Sé el puente y el escudo!

EL COSTO DE INTERCEDER

1. No se trata de lucir espiritual.


Interceder no es un acto de performance ni de querer mostrar lo "espiritual"
que eres. Ser intercesor es un llamado profundo, no un título que te otorgan
por hacer algo visible. Es un sacrificio que no tiene nada que ver con el ego.
2. No es orar por el drogadicto que no conoces.
Esto va mucho más allá. No es solo sentir lástima por las situaciones o
personas. La intercesión no depende de tus sentimientos humanos, sino de
cooperar con el Espíritu Santo quien conoce lo profundo de la voluntad de
Dios.
3. Es el Espíritu Santo quien intercede por nosotros.
Romanos 8:26-27 lo deja claro: El Espíritu Santo intercede por nosotros con
gemidos indecibles, porque nosotros no sabemos qué pedir como conviene.
No dependemos de nuestra fuerza, sino de Su poder. Él se pone en la
brecha y conoce lo que está en el corazón de Dios, intercediendo conforme a
Su voluntad.
4. La intercesión no es un sacrificio humano, es una cooperación con el
Espíritu Santo.
La verdadera intercesión no depende de tu esfuerzo ni de tu sacrificio personal.
Es permitir que el Espíritu Santo se mueva en ti y a través de ti. Es Él quien
orará a través de ti, alineándote con la voluntad de Dios.

5. Es morir a ti mismo para que otros vivan.


Ser intercesor no se trata de lo que tú puedes hacer, sino de dejar que Dios te
use para que Su voluntad se cumpla en la tierra. Es rendir tu voluntad, tu
tiempo y tus emociones, para que otros puedan ver el poder de Dios en sus
vidas.
6. No hay gloria humana en esto.
La intercesión no tiene recompensa terrenal, pero tiene una recompensa
eterna. Es un llamado a la humildad, al sacrificio y a la rendición completa a
Dios. No se trata de lo que te vean hacer, sino de lo que el Espíritu hace a través
de ti, para la gloria de Dios.
El Intercesor en el Antiguo Pacto vs. El Intercesor en el Nuevo Pacto
1. Antiguo Pacto:
El intercesor era un hombre o mujer que se ponía entre Dios y el pueblo,
ofreciendo sacrificios y oraciones para apaciguar la ira de Dios. Moisés, Elías,
Samuel fueron algunos ejemplos. La intercesión era un acto humano, basado
en sacrificios temporales y rituales. El intercesor era un mediador imperfecto
entre un pueblo pecador y un Dios santo.
2. Nuevo Pacto:
Cristo es el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). La
intercesión ahora no depende de nuestros sacrificios, sino de la obra perfecta de
Cristo en la cruz. El Espíritu Santo es quien intercede por nosotros con
gemidos indecibles (Romanos 8:26-27), ayudándonos en nuestra debilidad y
alineándonos con la voluntad de Dios. Como intercesores, nos unimos al
Espíritu, pero Cristo ya hizo el sacrificio definitivo. No somos mediadores,
sino canales de Su poder y autoridad para que Su voluntad se cumpla en la
tierra.
Resumen:
En el Antiguo Pacto, el intercesor era un ser humano imperfecto que ofrecía
sacrificios temporales. En el Nuevo Pacto, Cristo es el único Mediador y nosotros,
como intercesores, cooperamos con el Espíritu Santo para llevar a cabo la obra de
intercesión a través de Él, no en nuestros propios méritos.

APLICACIÓN PRÁCTICA: ¿A QUIÉN ESTÁS SOSTENIENDO?

Hazte estas preguntas, y hazlo en serio:

 ¿A quién estás sosteniendo en oración constante?

 ¿Qué nación, familia o persona tienes asignada como brecha?

 ¿Qué te está doliendo últimamente en el espíritu?

Escucha bien: No te pongas más cargas de las que puedes manejar. La Escritura es
clara: Mateo 6:33 nos dice: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y
todas estas cosas os serán añadidas."
Lo primero que debes hacer es buscar el Reino de Dios y Su justicia, no cargar con
las oraciones de todo el mundo ni tratar de cargar a otros con tus esfuerzos. El Espíritu
Santo, cuando pones a Dios y Su justicia como prioridad, se encargará de revelarte
la carga de oración que necesitas llevar. No te metas en situaciones o personas que
no te corresponden. Cuando busques a Dios primero, Él te va a guiar y te dará lo
que necesitas, incluida la carga por los demás.

Si hoy no tienes una carga clara en el espíritu, es hora de que busques al Señor de
todo corazón. Cuando te alineas con Su voluntad, el Espíritu te mostrará a quién
debes interceder, qué regiones y qué situaciones necesitan tu oración. Pero
recuerda esto: no se trata de cargar lo que tú quieres o lo que te da la gana. Se
trata de estar alineado con lo que Él ya está haciendo. El Espíritu te dará la carga
correcta, no la que tú crees que deberías llevar.
PARÁBOLA: El puente que se construyó con lágrimas
Un hombre veía cómo un río separaba a su hijo, que se estaba ahogando. No tenía
barco, ni ayuda, ni tiempo. Entonces decidió hacer un puente con su propio cuerpo.
Se acostó sobre las piedras, entre espinas y serpientes, y gritó: “¡Pasa sobre mí!”. Su
hijo cruzó... y fue salvado.
Ese hombre era intercesor. “JESUCRISTO”
Y el hijo… eras tú.

ACTIVACIÓN FINAL

Declara esto conmigo, con fuerza y autoridad:


“Señor, aquí estoy, dispuesto a ser parte de lo que Tú ya estás haciendo. No quiero ser
un espectador de la destrucción ni quedarme en la comodidad. Me pongo en la brecha
por mi familia, mi nación, mi iglesia y los perdidos. No por mi fuerza, sino por Tu poder.
Úsame como canal de Tu voluntad, como escudo para proteger a los débiles, como
puente para conectar lo celestial con lo terrenal. Que mi oración, guiada por Tu Espíritu,
traiga vida donde hay muerte, esperanza donde hay desesperación. ¡Aquí estoy, Señor,
guíame y envíame a hacer Tu obra, alineado con lo que Tú ya has declarado! Amén.”

TAREA PROFÉTICA

Durante esta semana, escucha bien y prepárate para tomar una postura seria en la
brecha. Aquí no se trata de oraciones cómodas o superficiales. Esta es una llamada a
la guerra espiritual. No es solo una tarea, es un desafío para tu vida y tu intercesión.

1. Escoge una persona que esté alejada de Dios, alguien que esté perdido en su
pecado (puede ser de tu familia, un amigo cercano, o alguien que el Espíritu te
muestre con claridad). No elijas a alguien por obligación, hazlo por el llamado
que el Espíritu te da. Es posible que no veas el cambio de inmediato, pero te
aseguro que esta decisión traerá consecuencias eternas.

2. Ora 10 minutos diarios por esa persona como si fuera tu propia vida la que
está en juego. No te limites a orar con superficialidad. Ora con fervor, con la
misma pasión con la que clamarías por ti mismo, porque su alma está en
juego, y no te puedes conformar con solo “hacer lo que se espera”. Clama al
Espíritu Santo para que te dé palabras de vida, para que desates un poder de
liberación, y para que esa persona sea levantada de las tinieblas a la luz.

3. Escribe en un cuaderno lo que sientes, ves o sueñas durante esos días. No


tomes esto a la ligera. El Espíritu Santo hablará en ti mientras oras,
revelándote cosas que tal vez no esperabas. Anota cada visión, cada
sentimiento profundo que surja, porque lo que Él revele durante este tiempo te
dará la clave para avanzar en tu intercesión. No ignores las señales que Él te da,
porque cada palabra y cada imagen tendrá un propósito divino.

4. Al final, comparte en el grupo tu experiencia. No guardes lo que el Señor


haga en ti. Comparte lo que has recibido, porque será un testimonio de
cómo Dios está moviéndose en lo sobrenatural. Al compartir, verás cómo se
activan respuestas sobrenaturales no solo en ti, sino en la vida de aquellos por
quienes has estado intercediendo. Verás cómo el Espíritu se mueve, cómo tus
oraciones no son solo palabras vacías, sino que se alinean con la voluntad de
Dios y traen resultados eternos.
Esta no es una tarea ordinaria, es un compromiso de intercesión profunda.
Recuerda: cuando te pones en la brecha, no solo estás orando, estás participando en
la obra de salvación que Dios ya está haciendo. El Espíritu te llevará más allá de lo
que imaginas. Hazlo con fuego en el corazón.
PONERSE EN LA BRECHA — EL LUGAR DONDE EL
HOMBRE DESAPARECE Y EL CIELO ACTÚA

� BASE PROFÉTICA: Ezequiel 22:30-31


“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante
de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Por tanto, derramé
sobre ellos mi ira…”

� ¿QUÉ SIGNIFICA ESPIRITUALMENTE “PONERSE EN LA BRECHA”?


La palabra hebrea para “brecha” aquí es "perets", que significa:
 Fractura, ruptura, violación de un muro, espacio entre lo que debía estar unido.

� Cuando el enemigo entra a una vida, una familia, un país, una iglesia… es porque
hubo una brecha que no fue reparada.
Y Dios dice:
“Yo no quiero destruir… pero si no hay nadie que se pare entre el juicio y el pueblo, el
juicio vendrá.”
Entonces:
 La brecha es el espacio entre lo que el hombre ha dañado y lo que Dios quiere
restaurar.
 El intercesor es el cuerpo físico que cubre con su vida ese hueco espiritual.

1. PONERSE EN LA BRECHA ES REPARAR EL MURO CON TU VIDA


Nehemías 4:17 habla de hombres que trabajaban con una mano en la espada y la
otra edificando el muro.
Esa es la imagen perfecta del intercesor.
Mientras oras, estás edificando. Mientras clamas, estás bloqueando ataques.
Revelación:
El enemigo no le teme a tu título… le teme a tu posición en la brecha.
No se trata de cuánto sabes, sino cuánto estás dispuesto a sufrir en el secreto por
otros.
� 2. LA BRECHA ES UN LUGAR DE SACRIFICIO, NO DE COMODIDAD
Cuando Jesús se puso en la brecha por nosotros, no fue con palabras bonitas. Fue
con sangre, silencio, abandono, humillación, traición, cruz…
Eso es ponerse en la brecha.
Isaías 53:12 – “Derramó su vida hasta la muerte... y oró por los transgresores.”
� ¡Él intercedió incluso mientras era crucificado!
⚠ Ponerse en la brecha no es solo orar bonito.
Es:
 Levantarte a las 3 am porque el Espíritu te inquieta.
 Cargar dolores que no entiendes (¡porque son de otros!).
 Ser atacado espiritualmente solo por ponerte delante del muro.

� Por eso no todos aguantan este llamado.

� 3. PONERSE EN LA BRECHA ES VOLVERTE “INVISIBLE” PARA SER


ESCUDO
Cuando un guerrero se pone en la brecha, no se ve.
¡Lo que se ve es el muro restaurado!
Pero debajo de ese muro… está el que lo sostuvo.
Dios le muestra cosas al intercesor que nadie ve:
 El dolor oculto de un pastor.
 La depresión silenciosa de un joven líder.
 El cáncer espiritual que viene para una iglesia.
Y sin decir nada… el intercesor se adelanta al desastre.
⚔ Revelación:
El intercesor es el primero en la línea de batalla… pero muchas veces, el último en ser
reconocido.
Porque fue invisible para los hombres, pero letal para el infierno.

� 4. INTERCESORES DE BRECHA SON LOS DETONANTES DE LOS


AVIVAMIENTOS
No hay avivamiento que no haya nacido en una brecha.
¿Crees que fue el predicador?
No. Fue la anciana que oró 40 años. Fue el joven desconocido que lloró cada
noche.
� Los intercesores de brecha son:
 Los que abren el cielo para que el fuego caiga.
 Los que claman en el anonimato para que otros caminen en la gloria.

� Hechos 1:14 – “Todos perseveraban unánimes en oración…”


Ese fue el principio de Pentecostés.
Antes del viento… hubo un clamor.
Antes del fuego… hubo una brecha cubierta.

♂ PARÁBOLA PROFÉTICA: EL HOMBRE DE HIERRO Y BARRO


Dios mostró en una visión a un hombre parado en medio de una autopista.
Miles de carros querían pasar. Eran ataques, enfermedades, acusaciones.
Él no tenía armadura, solo su fe. Cada vez que lo golpeaban, se quebraba. Pero no se
movía.
Un ángel bajó y le preguntó:
“¿Por qué no huyes?”
Y él respondió:
“Porque si me voy, detrás de mí hay niños, iglesias, matrimonios y naciones que
morirán.”
El ángel lloró. Y Dios dijo:
“Ese es un intercesor de brecha. Su cuerpo es barro, pero su espíritu… es hierro.”

� ACTIVACIÓN PROFUNDA
Declara en voz alta, con autoridad:
“Yo no voy a huir de la brecha. Me quedo parado, aunque tiemble, aunque no entiendan,
aunque me cueste. Yo seré escudo. Seré puente. Seré clamor. ¡Pondré mi vida donde
otros solo ponen excusas!”

� TAREA DEL DÍA


 �Escoge una situación de tu país o comunidad (corrupción, suicidios,
violencia, iglesias frías).
 Ora como si tú mismo fueras responsable de esa brecha.
 Pregunta al Espíritu Santo:
“¿Qué grieta me estás llamando a cubrir?”
Escribe lo que recibas, y compártelo si lo sientes, para animar a otros.
¿QUIÉN ESTÁ ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO? (PARTE
PROFÉTICA Y DIMENSIONAL)

� 1. ENTRE DOS GOBIERNOS INVISIBLES


Tú no estás entre “cosas abstractas”. Estás entre dos gobiernos reales, activos y
absolutamente opuestos:
 � El Reino de los Cielos: justicia, luz, redención.
 � El Reino de las Tinieblas: engaño, legalidad y muerte.
Cuando te pones “entre el cielo y el infierno”:
 No estás en una línea poética.
 Estás en una zona de choque dimensional donde se pelea el alma de los
hombres.
� REVELACIÓN:
Interceder es poner tu vida como campo de batalla donde Dios quiere soltar su gloria,
pero el infierno exige su derecho legal.

� 2. LA INTERCESIÓN ES UNA CORTE CELESTIAL, NO SOLO UN


CLAMOR
Ojo aquí. Esto no se enseña en todas partes:
El intercesor no solo “ruega”, él litiga.
�⚖ En el cielo hay una corte espiritual (Zacarías 3 lo muestra). Satanás acusa, Dios
escucha, y alguien debe presentar argumentos espirituales en favor de otros.
Y tú, intercesor, haces esto:
 Recoges el caso de un adicto.
 Tomas sus faltas, pero también sus promesas no cumplidas.
 Las traes al trono de gracia y dices:
“Padre, yo me paro en la brecha. Él no puede hablar. ¡Pero yo sí puedo!”
Eso es operar en dimensión sacerdotal, profética y legal.
� Hebreos 7:25 – “Cristo vive para interceder por ellos...”
� Y si Cristo vive intercediendo, ¿quién está dispuesto a hacer lo mismo aquí en la
tierra?
3. ENTRE CIELO E INFIERNO: LA SANGRE INTERVIENE
Esto es fuerte:
En el medio de esa línea entre el cielo y el infierno... hay sangre.
Y no cualquier sangre: ¡la sangre del Cordero!
Hebreos 12:24 dice que hay una sangre que habla mejor que la de Abel.
Esa sangre sigue fresca en el espíritu. Sigue clamando: “¡Perdónalo! ¡Sálvalo! ¡Dale
otra oportunidad!”
Entonces tú como intercesor, te unes al clamor de la Sangre, y te conviertes en eco
vivo del Calvario.

� 4. EL INTERCESOR ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO ES UN UMBRAL


VIVO
Los antiguos hebreos consideraban que el “umbral” de una puerta era sagrado, porque
lo que cruzaba por allí entraba en una nueva dimensión.
� REVELACIÓN PROFUNDA:
Cuando tú te paras entre cielo e infierno, te vuelves ese umbral vivo.
Por ti alguien puede entrar a la eternidad con Dios o caer en la perdición.
Eres:
 El último muro.
 La última voz.
 La última oportunidad.
Y muchas veces tú no lo sabrás… hasta que llegues al cielo y alguien te diga: “Yo
estoy aquí por ti”.

⚠ 5. SER INTERCESOR ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO ES MORIR


MUCHAS VECES
Hay gente que quiere “poder”, pero no quiere morir.
Y aquí va esta verdad sin maquillaje:
El intercesor de brecha muere muchas veces, y muchas de ellas sin testigos.
Muere cuando:
 Intercede por un hijo que no cambia.
 Clama por un pastor que lo traicionó.
 Ora por una ciudad que se burla de Dios.
 Recibe ataques espirituales que no entiende nadie más.
� Pero cada vez que muere… resucita con más autoridad.
� 2 Corintios 4:12 – “De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la
vida.”

�� 6. REVELACIÓN PROFÉTICA: LOS INTERCESORES SOSTIENEN


PUERTAS DIMENSIONALES
Mira esto. Esto es nivel alto de revelación.
En el espíritu, las puertas que comunican la voluntad de Dios con la tierra están
sostenidas por:
 Adoración continua,
 Santidad,
 y Intercesión constante.
Cuando un intercesor cae, muchas puertas se cierran.
Cuando un intercesor se levanta, puertas selladas por generaciones se abren.
� Ejemplo bíblico:
 Daniel en Babilonia — capítulo 10.
Oró 21 días y rompió un bloqueo angelical de Persia.
¡Un solo hombre entre cielo e infierno desató una guerra y liberó una nación entera del
silencio profético!

� 7. SI NADIE SE PONE ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO, EL JUICIO


AVANZA
Dios es bueno… pero también es justo.
Él no quiere destruir, pero si no hay intercesión, no puede retener legalmente el juicio.
� Lamentaciones 2:19 – “Levántate, da voces en la noche… derrama como agua tu
corazón delante de la presencia del Señor. Alza tus manos a Él por la vida de tus
pequeñitos…”
¿Quién llora por los niños abortados?
¿Quién clama por los jóvenes en pornografía?
¿Quién se pone entre el juicio que viene y la generación que duerme?
� Hay cosas que solo se detienen cuando alguien se quiebra, se arrastra, se
expone y dice: “Señor, no los destruyas, úsalos…”
PARÁBOLA PROFÉTICA: EL GUARDIÁN DE LA ESTACIÓN
CELESTIAL
En una visión, vi una estación como un andén celestial.
Miles de personas estaban llegando.
Algunos subían a un tren glorioso.
Otros se perdían entre gritos, niebla y oscuridad.
Un hombre sin rostro corría de un lado a otro:
 Empujaba a uno hacia la luz,
 Gritaba nombres,
 Luchaba con figuras oscuras que querían arrebatar a otros.
Era el intercesor entre el cielo y el infierno.
Su cuerpo estaba desgarrado… pero sus ojos eran fuego.
Cuando desperté, entendí:
Los intercesores son porteros de salvación en las estaciones del espíritu.
Cuando ellos se rinden, las almas se desvían al infierno en silencio.

FRASE FINAL IMPACTANTE:


Entre el cielo que ama y el infierno que odia… hay una sola persona con la
capacidad de intervenir: el intercesor.
No eres uno más. Eres la línea de batalla que divide la eternidad.

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