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La Epístola A Filemón

La Epístola a Filemón es una carta del apóstol Pablo que aborda la relación entre Filemón y su esclavo Onésimo, quien se ha convertido al cristianismo. Pablo intercede por Onésimo, pidiendo a Filemón que lo reciba no como esclavo, sino como hermano en Cristo, resaltando el poder liberador del Evangelio. La carta también ofrece lecciones sobre la fe, el amor, el perdón y la importancia de la comunidad cristiana.

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La Epístola A Filemón

La Epístola a Filemón es una carta del apóstol Pablo que aborda la relación entre Filemón y su esclavo Onésimo, quien se ha convertido al cristianismo. Pablo intercede por Onésimo, pidiendo a Filemón que lo reciba no como esclavo, sino como hermano en Cristo, resaltando el poder liberador del Evangelio. La carta también ofrece lecciones sobre la fe, el amor, el perdón y la importancia de la comunidad cristiana.

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La Epístola a Filemón (RVR 1960)

Saludos Iniciales
[1] Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado
Filemón, colaborador nuestro,[2] y a la amada hermana Apia, y a
Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en su casa:
[3] Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Acción de Gracias
[4] Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis
oraciones, [5] Porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor
Jesús, y para con todos los santos; [6] para que la participación de tu fe
sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por
Cristo Jesús. [7] Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor,
porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los
santos.

Pablo intercede por Onésimo


8] Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo
que conviene, [9] más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya
anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; [10] te ruego por mi
hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, [11] el cual en otro
tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, [12] el cual vuelvo
a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo. [13] Yo quisiera
retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones
por el evangelio; [14] pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para
que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. [15] Porque
quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses
para siempre; [16] no ya como esclavo, sino como más que esclavo,
como hermano amado, mayormente para mí, pero cuándo más para ti,
tanto en la carne como en el Señor.

Exhortación a aceptar a Onésimo


[17] Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo.
[18] Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. [19] Yo Pablo lo
escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te
me debes también. [20] Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el
Señor; conforta mi corazón en el Señor. [21] Te he escrito confiando en
tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo. [22]
Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras
oraciones os seré concedido.

Salutaciones y bendición final


[23] Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones por Cristo Jesús,
[24] Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores. [25] La
gracia de vuestro señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

Estudio bíblico sobre Filemón


Introducción
¿Cuán útil soy para Dios? ¿Cuánto valor tengo ante Dios, ante la
sociedad y ante mí mismo? ¿Para qué sirvo? ¿Qué cosas productivas
puedo hacer en la vida?
Medita
 ¿Te has sentido, alguna vez, que tus seres queridos te menosprecian?
 ¿Has dudado de tu propio valor?
 ¿Encuentras que es muy difícil decidir lo que harás en el futuro?
Ejercicio #1
En la vida encontramos tiempos difíciles. A veces, uno se siente en una
encrucijada: hay tantos caminos que no sabemos por donde orientar
nuestras vidas.
En este estudio veremos la historia de una persona que pasó por
momentos muy difíciles. A pesar de esto, por medio de la fe, pudo
reorientar su vida. Pasemos, pues, a considerar la historia de Onésimo.
Contexto
A. Contexto Literario
La historia de Onésimo se encuentra en la carta del Apóstol Pablo a
Filemón. Esta es la carta más corta de todas las epístolas del Apóstol.
También, es la epístola que más se asemeja a una carta personal,
aunque está dirigida no sólo a Filemón sino a la Iglesia que se reúne en
su casa (v. 1b).
B. Contexto Histórico
Esta epístola fue escrita por el Apóstol a mediados del primer siglo. La
fecha y el lugar exacto de composición nos es desconocido, aunque
podemos afirmar que esta epístola se escribió, probablemente, al final
del ministerio del Apóstol.
Pablo–quien se califica a si mismo como “anciano”–se encontraba en la
cárcel (v. 9). Allí conoció a un esclavo que se había escapado de la
hacienda de su amo. El esclavo, llamado Onésimo, se convirtió a la fe
cristiana. De acuerdo a la ley romana, los esclavos que escapaban
debían ser devueltos a sus amos. Por su parte, los amos tenían el
derecho de castigar severamente, hasta con la pena de muerte, a los
esclavos recuperados. También aquellos que ayudaran a un esclavo en
esta situación debían responder económicamente al amo.
En este caso, el amo de Onésimo era Filemón, un hombre cristiano.
Pablo conocía bien a Filemón (vea los vv. 4-7). La carta sugiere que
Filemón conoció el Evangelio a través del ministerio de Pablo (v. 19).
Por lo tanto, le escribe pidiéndole que reciba a Onésimo con amor y no
con castigo.
En este punto debemos plantear la siguiente pregunta: ¿Cuál era la
actitud de Pablo ante la esclavitud? Muchos comentaristas entienden
que Pablo ve la esclavitud como un fenómeno común a su época. Pero
estos comentaristas no han podido apreciar la radicalidad del pedido del
Apóstol. En el v. 16, Pablo le ruega a Filemón que reciba a Onésimo “no
ya como esclavo, sino…como hermano amado.” De esta manera, Pablo
afirmaba que la solidaridad que alcanzamos los creyentes por medio de
la fe en Cristo Jesús nos libera de las estructuras sociales que oprimen y
dividen a la humanidad.

Notas al texto
1. “Pablo, prisionero de Jesucristo” (v. 1): Pablo se encontraba preso por
causa de su fe (compare con el v. 9).
2. “A la iglesia que está en su casa” (v. 2): Antes, las congregaciones se
reunían en casas, ya que no podían tener templos. Al parecer, en casa de
Filemón se reunía un grupo de cristianos.
3. “Gracia y paz” (v. 3): Es el saludo característico de Pablo. Las cartas
griegas comenzaban con la palabra “saludos”. Por su parte, Pablo
comienza con la palabra “gracia”. En griego, este vocablo es muy
parecido a la palabra “saludos”. Sin embargo, la palabra “gracia” tiene
un sentido particular pues resume el mensaje del Evangelio según lo
predica Pablo: Somos salvos por gracia. A la palabra “gracia”, Pablo
añade “paz”. Este es el típico saludo judío. Pero Pablo modifica el
sentido de esta palabra con la frase “de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo”. La “paz” que Pablo desea es el bienestar integral (“shalom”)
que produce el Evangelio de Jesucristo.
4. “Mi hijo Onésimo” (v. 10): Onésimo era “hijo espiritual de Pablo”, es
decir, se había convertido por medio del ministerio del Apóstol (cf. v.
10).
5. “El cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mi nos es útil” (v.
11): Aquí hay un juego de palabras. En griego, Onésimo quiere decir
“útil”. Así Pablo “juega” con el significado del nombre: “Util” antes era
“inútil”, pero ahora es verdaderamente “útil”.
6. “Tenga yo algún provecho (v. 20): Literalmente, el texto dice “tenga yo
alguna utilidad.” Así el Apóstol continúa su juego de palabras.
7. “Os seré concedido” (v. 22): Pablo añoraba el ser liberado de la cárcel.

Para pensar
8. En los vv. 10-14 se habla de la conversión de Onésimo. Antes de llegar a
la fe, éste era “inútil”. Sin embargo, después de su conversión, Onésimo
era tan útil que Pablo deseaba retenerlo a su lado. (v.13) ¿Cómo nos
hace útiles la fe en Cristo? ¿Cómo nos ayuda a reorientar nuestras
vidas? ¿Por qué nos da sentido?
9. En la epístola a Filemón, vemos como el Apóstol ruega para que
Onésimo sea recibido como hermano, no como esclavo (v. 16). De esta
manera, Pablo afirma el carácter liberador del Evangelio de Jesucristo.
10. Hoy día la esclavitud no existe. Sin embargo, existen otras
estructuras sociales que oprimen a la humanidad. ¿Puedes enumerar
algunas de ellas? ¿Puedes afirmar el poder liberador del Evangelio sobre
estas formas de maldad? ¿Cómo nos libera Dios de estas estructuras de
pecado?

10 lecciones de Filemón
1. Podemos usar nuestro hogar para la gloria de Dios
“A la iglesia que se reúne en tu casa” (versículo 2).
La iglesia primitiva se reunía en las casas de los creyentes, como
también ocurría en la iglesia de Filemón. Esto nos recuerda que
nuestros hogares pueden usarse para extender el reino de Dios.
Podemos abrir nuestros hogares para grupos pequeños, estudios
bíblicos, compartir la comida y reuniones de oración. La iglesia siempre
ha utilizado los hogares de los cristianos, y esta es una lección que
podemos seguir poniendo en práctica.

2. Debemos orar unos por otros


“Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones”
(versículo 4).
A menudo, Pablo incluía en sus cartas que oraba por los cristianos a
quienes escribía y a quienes ministraba. Debemos seguir este ejemplo
de Jesús mismo y los apóstoles. Debemos orar con valentía unos por
otros como hermanos y hermanas en Cristo, intercediendo ante Dios por
los demás.
3. Nuestra fe es una bendición para los demás
“Tu amor me ha dado gran alegría y aliento, porque tú, hermano, has
confortado los corazones del pueblo del Señor” (versículo 7).
Quizás recuerdes a alguien que entregó su vida a Cristo y el gran
estímulo que eso supuso para ti en tu propia fe . O quizás hayas
admirado o apreciado la presencia de un compañero cristiano en tu vida
a quien admiras. Nuestra fe verdaderamente bendice e inspira a otros
creyentes a acercarse al Señor. Y nuestra fe también puede bendecir a
los no creyentes al ser un testimonio para ellos e instarlos a considerar
la fe y a acercarse a Jesús.

4. Podemos apelar a los demás con amor


Pareja de mujer y hombre tomados de la mano sentados hablando con
aspecto serio, cómo responder a las dudas del cónyuge
“Prefiero apelar a ti por amor” (versículo 9).

Las relaciones son difíciles, pero el ejemplo de Pablo en la carta a


Filemón nos impulsa a considerar apelar a los demás con amor en lugar
de con desesperación, ira o prisa. Imaginen si nos apeláramos unos a
otros y hiciéramos peticiones con una conciencia limpia y un corazón
puro, movidos por el amor. Probablemente, veríamos cambios
vivificantes en lugar de sentimientos heridos y relaciones tensas.

5. Se nos anima a amar como Jesús


“Yo te lo envío de nuevo a él, que es mi corazón” (versículo 12).
La forma en que Pablo habló de Onésimo, esclavo de Filemón, indicó su
profundo amor por los demás. Durante el tiempo que Onésimo pasó con
Pablo, se convirtió al cristianismo. Pablo incluyó en su carta a Filemón
que Onésimo ahora era un hermano en Cristo, y esta fue una razón más
para que Filemón lo recibiera con cariño. Nosotros también podemos
seguir este mensaje constante a lo largo de la Biblia: amar a nuestros
hermanos y hermanas en Cristo y a todas las personas, tal como lo hizo
Jesús.

6. Debemos defender la libertad


Quizás la razón por la que se separó de ti por un breve tiempo fue para
que pudieras recuperarlo para siempre; ya no como esclavo, sino como
algo mejor que un esclavo, como un querido hermano. Es muy querido
para mí, pero aún más querido para ti, como semejante y como hermano
en el Señor (versículos 15-16).
No podemos pasar por alto ni ignorar lo que Pablo escribió sobre la
condición de esclavo de Onésimo. Escribió que Onésimo era un hombre
y un hermano, y que así debía ser visto y valorado. En otra parte de la
Biblia (véase 1 Corintios 7:21), Pablo escribió directamente que los
esclavos debían obtener su libertad. La libertad verdadera y duradera
proviene, en última instancia, de conocer a Cristo, y es al ser libres en
Cristo que ya no somos esclavos del mundo. Esta lección del libro de
Filemón nos recuerda que todos somos iguales ante Dios y que los
creyentes deben promover firmemente la igualdad y la libertad en
Cristo.

7. Perdonemos como Jesús


Compañeros de trabajo resolviendo conflictos abrazándose
“Si te ha hecho algún mal o te debe algo, cárgalo a mí” (versículo 18).
Así como Jesús pagó el precio por toda la humanidad, Pablo estuvo
dispuesto a ofrecer ese mismo sacrificio y asumir la responsabilidad de
la deuda de Onésimo para que Filemón lo restaurara y lo perdonara por
completo. Quizás nos encontremos en situaciones en las que podamos
pagar la deuda de otro, o en las que nos toque perdonar libremente
como lo hizo Jesús.

8. Démonos unos a otros el beneficio de la duda


“Confiado en tu obediencia, te escribo, sabiendo que harás aún más de
lo que te pido” (versículo 21).
La confianza de Pablo en Filemón era asombrosa. Como cristiano, Pablo
confiaba en que Filemón no solo respondería a su petición, sino que
haría incluso más de lo que Pablo le había pedido. Pablo le dio a Filemón
el beneficio de la duda, y esa es una lección vital que también podemos
aplicar a nuestras vidas. Como cristianos, debemos vivir vidas dignas de
confianza y esforzarnos por vivir con integridad, honestidad y amor.

9. Sea parte de una comunidad de creyentes


Epafras, mi compañero de prisión en Cristo Jesús, les envía saludos.
También Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores
(versículos 23-24).
Pablo escribió sobre los muchos hermanos y hermanas en Cristo con
quienes ministró. Compartió el Evangelio con muchos incrédulos y
compartió su testimonio con cualquiera que lo escuchara, pero también
formó parte de una comunidad de creyentes. Esta es una valiosa lección
que todos los cristianos deben aprender. Aunque necesitamos estar en el
mundo compartiendo el mensaje de esperanza que encontramos en
Jesús, es esencial que mantengamos una profunda conexión con otros
cristianos y vivamos en comunidad con otros creyentes.

10. Es importante bendecir a los demás


Manos que se extienden una hacia la otra, el poder irresistible del
carácter en medio del caos.
“La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu” (versículo 25).
Pablo terminaba la mayoría de sus cartas con una bendición, y en el
libro de Filemón lo vemos haciéndolo. Esto nos lleva a preguntarnos:
¿deberíamos bendecir a otros como lo hizo Pablo? Pablo nos dio un
ejemplo de vida recta, y sería prudente seguir su ejemplo y dedicar
tiempo a bendecir a nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

Que las palabras y lecciones del libro de Filemón nos renueven la


comprensión y nos animen a vivir una vida recta. Contiene sabiduría y
guía relevantes para los creyentes de hoy. Podemos leer estos 25
versículos para encontrar la riqueza de la verdad de Dios sobre cómo
amar, perdonar y tratar a los demás.
Aunque esta carta fue escrita a Filemón, es lógico que Pablo la
escribiera a toda la iglesia doméstica que dirigía Filemón. Los temas
sobre los que Pablo escribió son comunes a la experiencia humana y
ciertamente se dirigieron no solo a sus destinatarios originales, sino a
muchísimas generaciones posteriores, y siguen haciéndolo.

La buena reputación de Filemón


Una petición de compasión para Onésimo

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