La doctrina de los sentidos bíblicos
aplicada por santo Tomás
en su comentario a los Salmos
P. Dr. Martín José Villagrán, IVE.
En un artículo anterior hemos procurado una presentación general
de las exposiciones sistemáticas de la doctrina de los sentidos bíblicos
a través del análisis de los textos «clásicos» en los que el Aquinate la
desarrolla1. En el presente estudio intentaremos realizar una incursión
parcial en su praxis exegética para examinar, por una parte, si existe
coherencia con los principios teóricos y, por otra, para procurar una
perspectiva más amplia y completa de dicha doctrina al verla aplicada
en la labor de comentar los textos sagrados.
La obra elegida para realizar este «experimento» es el comentario
tomista a los Salmos, obra inconclusa2 del Aquinate pero que repre-
senta el momento de mayor madurez de su actividad académica.
La presentación de dicho comentario, sin embargo, la limitaremos
al Proemio y al Sal 213(224). En el Proemio hallamos una presentación
magistral del Salterio y se establecen criterios fundamentales para el
desarrollo del comentario. En el Sal 21(22) se puede ver en acción el
genio del Magister in Sacra Pagina y se aplican -con precisión y vivacidad
a la vez- los criterios previamente sentados.
1 Cf. VILLAGRÁN, M. J., «La doctrina tomista de los sentidos bíblicos», Diálogo 73,
San Rafael 2018, 47-122.
2 Solo se conservan las anotaciones de sus alumnos hasta el Sal 54.
3 Para la LXX, la Vulgata y santo Tomás.
4
Para la Biblia hebrea y la mayoría de las traducciones modernas.
51
DIÁLOGO 75
1. LA DOCTRINA TOMISTA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Como resultado de nuestro estudio sobre las exposiciones más «sis-
temáticas» de la doctrina tomista de los sentidos bíblicos hemos pro-
puesto una serie de definiciones que reportamos aquí para tenerlas en
cuenta en el desarrollo del presente artículo. Para su justificación y
explicación remitimos al lector al artículo mencionado.
a. Definiciones
Sentido bíblico literal: Significación por medio de las palabras bíblicas
(rectamente entendidas en sí, en su contexto y en la ortodoxia) según la intención
del autor humano y del divino, sea de modo propio o impropio.
Sentido bíblico espiritual: Significación por medio de las realidades signi-
ficadas por las palabras de la Biblia según la disposición de su Autor principal.
Sentido alegórico: Sentido bíblico espiritual por el que unas realidades an-
teriores (en tiempo o naturaleza) significan otras posteriores en sí mismas consi-
deradas.
Sentido moral: Sentido bíblico espiritual por el que unas realidades ante-
riores (en tiempo o naturaleza) significan otras posteriores en referencia a sus
actos.
Sentido anagógico: Sentido bíblico espiritual por el que unas realidades
anteriores (en tiempo o naturaleza) significan otras posteriores en cuanto últimas.
b. Reglas y principios
Habíamos, además, extraído y explicado algunos principios y reglas
que surgen de los textos analizados:
- El sentido literal funda los demás sentidos y éstos a su vez lo suponen
52
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
- El sentido espiritual es peculiaridad de la sagrada Escritura
- Para argumentar hay que ir al sentido literal aunque el espiritual no puede
despreciarse sin despreciar la sabia pedagogía divina
- Si hay algo en sentido espiritual que es necesario para la fe, está en otro
lugar en sentido literal
- No siempre debemos buscar los cuatro sentidos
- Lo falso y lo herético no puede ser atribuido a la Escritura
2. LOS COMENTARIOS BÍBLICOS DE SANTO TOMÁS
Es sabido que la principal tarea de santo Tomás como académico
fue la de comentar y exponer las Sagradas Escrituras. Sin entrar en la
consideración detallada de su colosal obra exegética nos limitamos a
indicar la lista de los comentarios considerados auténticos y su data-
ción según la propuesta de Revuelta5:
a. Antiguo Testamento
Job: Completo (Exposición)
Salmos: 1-54 (Exposición)
Isaías: Completo (Exposición)
Jeremías: 1-42 (Exposición)
Lamentaciones: Completo (Exposición)
5 Cf. REVUELTA, J. M., «Los comentarios bíblicos de santo Tomás», Scripta Theologica
3, 1971, 149 y 156.
53
DIÁLOGO 75
b. Nuevo Testamento
Evangelios:
Catena áurea: Glosa continua de los cuatro Evangelios. Completo
(Exposición)
Mateo: 1-15 (Lectura)
Juan: Completo (Lectura)
Epístolas de San Pablo:
Rom 1,1 - 1 Cor 7,14 (Exposición)
1 Cor 11 - 1 Heb 13,25 (Lectura)
Una posible datación de los comentarios del Aquinate es la si-
guiente6:
París, 1256-59 Epístolas (Lectura)
Italia, 1259-68 Evangelio de S. Mateo
Catena áurea
Lamentaciones Jeremías
París, 1269-72 Job
Evangelio de S. Juan
Epístolas (Expositio)
Isaías
Nápoles, 1272-73 Salmos
El conocimiento de las obras exegéticas del Aquinate otorga, ade-
más de una aproximación más exacta y acabada a su persona y genio,
6 Cf. Ibid., 156; cf. también: ROSSI, M. M., Teoria e metodo esegetici in S. Tommaso
D Aquino, Pontificia Università San Tommaso D"Aquino, Roma 1992, 203-232.
La A. ofrece una consideración comparativa de las propuestas de los autores más
autorizados en esta materia: Synave, Bacic, Mandonnet, Vosté, Spicq, Walz,
Glorieux, Chenu, Mahoney, Wéber, Weisheipl, Tugwell y Grabmann.
54
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
un modelo especulativo para una teología auténtica, es decir, una teo-
logía que, siendo profunda y principalmente bíblica, se coloca bajo la
corriente de la Tradición y del Magisterio. Como lo explica Alarcón
Moreno al referirse al comentario tomista de los Salmos:
«Tomás es teólogo porque expone el sentido auténtico, divino, de
las Sagradas Escrituras. En el proemio a los Salmos, no distingue entre
teología bíblica y teología sistemática, sino entre "la Sagrada Escritura
y las otras ciencias", a saber, las ciencias humanas. El saber teológico
es el que toma como premisa la ciencia divina expresada en la Escritura
y expuesta magisterialmente en continuidad con la tradición apostó-
lica. Desde esta perspectiva, resulta afortunada esta corriente novísima
de prestar particular atención a las obras exegéticas de santo Tomás,
no como meros materiales de cantera para la teología sistemática, sino
como exposición de la Palabra de Dios por el mayor de los teólogos»7.
3. EL COMENTARIO TOMISTA A LOS SALMOS
Antes de analizar los textos del comentario del Aquinate, resulta
imprescindible tratar brevemente algunos aspectos de esta obra que
nos ayuden a valorizarla en su justa medida.
a. Autenticidad, datación y naturaleza del Comentario
a.1. Autenticidad
Aunque algunos estudiosos ponen en duda la autenticidad tomista
del comentario a los Salmos, el criterio que define dicha autenticidad
en otros casos se aplica del mismo modo a esta obra.
«Desde muy pronto, se atribuyeron falsamente al Aquinate nume-
rosos textos apócrifos. En 1899, el estudioso español Antonio Berjón
7 ALARCÓN MORENO, E., «Sobre el Comentario al Libro de los Salmos de Santo
Tomás de Aquino», Espíritu 64/148, 2014, 430-439, 432.
55
DIÁLOGO 75
expuso y aplicó por vez primera, con acierto inédito, el principal criterio
que se sigue usando para establecer la autenticidad de los escritos atri-
buidos a santo Tomás: su presencia o no en los más antiguos catálogos de sus
obras. El comentario de Tomás a los Salmos no figura en las listas ofi-
ciales universitarias de libros a la venta en París hacia 1275 y 1304.
Aparece, sin embargo, en las cuatro versiones conservadas del más an-
tiguo y autorizado elenco de los escritos del Aquinate, el que en mi
edición llamo catálogo princeps. Las copias más antiguas de este impor-
tante listado (transcritas hacia 1300) dicen que Tomás comentó tres
nocturnos del Salterio, a saber, los salmos 1-25, 26-37 y 38-50. En
cambio, la versión presentada en 1309, durante el proceso de canoni-
zación, afirma que comentó cuatro nocturnos: es decir, también los
salmos 51-67. Con cierto paralelismo, todas las copias del comentario
publicadas hasta 1875 acababan en el salmo 51; pero, dicho año, Pietro
Antonio Uccelli publicó la exposición hasta entonces inédita de los
salmos 52 al 54, versículo 16. El texto llegado hasta nosotros corres-
ponde, pues, a una doble tradición manuscrita existente ya a comien-
zos del siglo XIV»8.
a.2. Datación
En cuanto a la datación, ha dominado la idea, especialmente a partir
de Mandonnet9, de que esta obra del Aquinate nos ha llegado en modo
incompleto simplemente a causa de la enfermedad y muerte repentina
del Santo. Esta opinión la siguen Glorieux, Eschmann y Weisheipl,
pero es objetada por Bataillon, para el cual no resulta probable que el
comentario a un libro tan importante como el Salterio haya sido de-
jado por santo Tomás para un período tan tardío10. Sin embargo, la
mayoría de los estudiosos consideran que el comentario a los Salmos
8 Ibid., 434-435. Cursivas nuestras.
9 MANDONNET, P., «Chronologie des écrits scripturaires de saint Thomas
d"Aquin», Revue Thomiste 34, 12, 1929, 59-70.
10 TORRELL, J.-P., Amico della verità: vita e opere di Tommaso d"Aquino, Edizioni Studio
Domenicano, Bologna 2006.
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LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
es casi la última labor docente del Aquinate. Es posible, entonces, afir-
mar que este curso fue dictado en Nápoles en el año 1273.
«Diversas razones parecen avalar esta tesis. El comentario está in-
completo y, como veremos, nunca fue revisado por Tomás (aunque
esto mismo puede decirse de otros textos anteriores). Además, como
arriba señalamos, no aparece en las listas de libros a la venta en la
Universidad de París de 1275 ni de 1304. Según Martin Morard, quien
prepara la edición crítica del texto, toda la tradición manuscrita es de
origen italiano, lo que nos situaría con mayor probabilidad en las dos
etapas de Tomás, ya maestro, en Italia: entre 1260 y 1269, o mejor aún
entre 1272 y la muerte de Tomás en 1274. La copia más completa co-
nocida, que llega hasta el salmo 54, era napolitana, lo que también hace
algo más probable esta última etapa. Además, una línea del comentario
al salmo 48 da por supuesto el fallecimiento de s. Luis de Francia11,
ocurrida el 25 de agosto de 1270. Y, en la tradición manuscrita (que no
impresa), Tomás cita la Exposición de vocablos bíblicos de Guillermo
el Bretón, compuesta posiblemente hacia 1250, pero cuya difusión co-
mienza a testimoniarse veinte años después. Con todo, ambas citas
explícitas de contemporáneos son únicas en toda la extensísima obra
de santo Tomás, y aconsejan cierto escepticismo. Por más que -como
veremos- el texto de Super Psalmos no haya sido revisado por el
Aquinate, hay muchos otros escritos suyos en situación similar sin ta-
les menciones insólitas de contemporáneos. Y si, como afirma el au-
torizado catálogo princeps, el reportador del Comentario a los Salmos
fue Reginaldo de Piperno, secretario habitual de santo Tomás, resulta
aún menos creíble que aquí haya faltado reiteradamente a una práctica
por lo demás sin excepciones. Otro motivo dudoso aducido para datar
tardíamente este escrito es que cita al II Concilio de Constantinopla.
Sin embargo, ese mismo pasaje también se cita en el Comentario a
11 TOMÁS DE AQUINO, Super Ps. 48, n. 1: ©7amen aliquis est dives actu, sed non
affectu: et hic potest esse sanctus, sicut Abraham et Ludovicus rex Franciae.»
57
DIÁLOGO 75
Mateo, obra relativamente temprana, de hacia 1259 (como espero
mostrar en una próxima publicación). Esta coincidencia, en todo caso,
haría algo más plausible una cronología cercana. Como indicios cro-
nológicos, tienen mayor fundamento una cita de la Retórica de
Aristóteles12, vertida al latín hacia 1260 o poco después, y otra del libro
VIII de la Política, traducido hacia comienzos de 1265. El Comentario
a los Salmos sería, pues, posterior a esta fecha. Sin embargo, análisis
estilométricos aplicados al comentario tomista a los salmos lo situarían
hacia 1260 o 1261. El conjunto de estos datos divergentes me mueve
a pensar en la posibilidad de que el Comentario a los Salmos, tal como
ha llegado hasta nosotros, sea el reporte sin revisar de una exposición
oral tardía, seguramente posterior a 1272, como suele afirmarse, pero
hecha teniendo Tomás a la vista un texto compuesto unos diez años
antes, cuando, siendo ya Maestro en Teología por París, regresa a Italia
como Predicador General de la Orden dominica. Alternativamente a
esta hipótesis, cabría pensar que dichas características léxicas tempra-
nas no reflejan un sustrato textual precedente, sino el lenguaje del re-
portador, que habría distorsionado la lengua de santo Tomás. Sin em-
bargo, hay otros casos bien documentados de textos también reporta-
dos por el mismo secretario, Reginaldo de Piperno, y no revisados por
santo Tomás, donde tales distorsiones léxicas no se producen. Es más:
el léxico cronológicamente relevante de Super Psalmos se asimila, más
bien, a obras tempranas reportadas -según el catálogo prínceps- por otro
secretario de Tomás, Pedro de Andria. En suma: aunque la tesis do-
minante sitúa el Comentario a los Salmos hacia 1273, poco antes de la
muerte del Aquinate, las razones aducidas no son plenamente conclu-
yentes. El texto presenta características tan peculiares que, en rigor,
resulta de compleja datación. Cabe afirmar que la exposición oral re-
portada por Reginaldo de Piperno es más probablemente de 1273,
12 TOMÁS DE AQUINO, Super Ps. 32, n. 2; y Super Ps. 12, n. 2, respectivamente.
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LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
pero que Tomás quizás usó entonces como base notas de un comen-
tario precedente, habido hacia 1260. Tal práctica -dictar a la vista de
escritos previos- está atestiguada por contemporáneos del Aquinate, y
hace más creíble la acumulación de tan numerosas obras como suelen
atribuirse a los últimos años de su vida»13.
a.3. Naturaleza del Comentario
Es interesante la observación que hace Torrell al recordar que a
nosotros nos ha llegado una reportatio que conservaría las ideas esen-
ciales de las lecciones dadas por santo Tomás y que carecería del calor
de la palabra viva y de explicaciones más circunstanciadas. En este sen-
tido, la dificultad mayor de un posible traductor, no será tanto a causa
del latín como por «lo no dicho» en el texto.
De todos modos, su categoría de reportatio, no va en desmedro del
valor de la obra. En efecto, este comentario representa el momento de
mayor madurez de Santo Tomás pues allí «encontramos los pasajes
más coherentes del edificio global de la mens del Angélico (...). El he-
cho que el Super Salmos sea una simple reportatio asume por tanto un
valor para juzgar sobre la estabilidad del pensamiento tomista, el cual
-sin necesidad de revisiones- florece coherente y profundo. El len-
guaje participativo, los argumentos finalísticos, el uso de sobrios se-
mantem de la participación (los pronombres y los adjetivos neutros, los
participios, los infinitivos), las digresiones cosmológicas, las citaciones
de los clásicos, surgen de un modo eficaz y seguro no de una ordinatio
precisa, sino de la vox del magister que da su lectura»14.
13 ALARCÓN MORENO, E., «Sobre el Comentario al Libro de los Salmos de Santo
Tomás de Aquino», 435-437.
14 PANDOLFI, C., San Tommaso filosofo nel Commento ai Salmi: interpretazione dell"essere
nel modo «esistenziale» dell"invocazione, Edizioni Studio Domenicano, Bologna 1993,
40.
59
DIÁLOGO 75
4. LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS EN EL
COMENTARIO TOMISTA A LOS SALMOS
Como hemos dicho anteriormente, no es nuestra intención pre-
sentar el comentario sálmico del Aquinate en sí mismo sino en rela-
ción a la doctrina de los sentidos bíblicos, lo cual se demuestra suma-
mente oportuno para el objetivo de nuestro estudio pues «la noción
de santo Tomás de la Escritura y de los sentidos de esta […] no nos
las ofrece el Santo en un lugar claro y distinto; hay que sacarla de la
confrontación de varios pasajes, de la manera como él expone el sen-
tido de la Escritura divina»15.
Esto que se aplica a todos los comentarios tomistas, se dice espe-
cialmente de la obra escogida ya que «el Super Salmos es un trabajo de
exégesis bíblica en permanente confrontación con la dialéctica de los
sensus, la comparación de auctoritates y la sucesión de alternativas inter-
pretativas (vel...)»16.
En esta confrontación entre la doctrina expuesta de modo sistemá-
tico y el ejercicio de la declaración de los sentidos de los Salmos, en-
contraremos ciertamente coherencia y continuidad, aunque será preciso
ofrecer algunas aclaraciones puntuales debido a la libertad con que, en
algunas ocasiones, se utiliza la terminología fundamental de nuestra
temática.
Por otra parte, junto a dicha congruencia entre teoría y praxis, es
de resaltar la particular complejidad que estos textos presentan. En
efecto, en algunos parágrafos será preciso explicitar o explicar algunos
elementos que para el Aquinate parecieran resultar evidentes y que
nos hace percibir la riqueza y potencial del concepto tomista de los
15 COLUNGA, A., «Los sentidos de los Salmos según santo Tomás», Ciencia Tomista
45 (1917).
16
PANDOLFI, C., San Tommaso filosofo nel Commento ai Salmi, 29.
60
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
sentidos bíblicos. Es justamente en este libro donde sentido espiritual
y literal, prefiguración y profecía, aparecen relacionados y distinguidos
de modos muy diversos.
Al respecto afirma Colunga que «la idea que Santo Tomás se for-
maba de la sagrada Escritura no [era] tan sencilla como hoy la exponen
los tratadistas de Hermenéutica, que no admiten sino el simple sen-
tido literal y el típico […]. La verdad bíblica, que es el objeto del co-
nocimiento profético, no es una cosa simple, que un entendimiento
cualquiera pueda ver de una sola mirada en toda su extensión; tiene,
al contrario, una grande virtualidad, la cual incluye muchas verdades
idealmente encadenadas, que pueden conocerse todas de una vez, o
pueden poco a poco irse desenvolviendo y revelando»17.
a. El Proemio al comentario al Salterio
El rico proemio de este comentario se introduce a través de la re-
ferencia ad litteram que santo Tomás ve en Sir 47,918 con respecto a
David.
A partir de este versículo bíblico, prosigue analizando las «cuatro
causas» de este libro, dando finalmente tres consideraciones generales
sobre las traducciones existentes, el modo de exponer los Salmos y la
división de los mismos.
El punto que más nos interesa es el que trata sobre el modo de
exponer o de declarar el Salterio. Pero señalemos brevemente lo que
santo Tomás afirma sobre los otros asuntos, pues también allí encon-
tramos puntos provechosos a nuestro fin.
17 COLUNGA, A., «Los sentidos de los Salmos según santo Tomás» 360-361.
18 «In omni opere dedit confessionem Sancto et Excelso in verbo gloriae». En la LXX es el v.
8.
61
DIÁLOGO 75
a.1. Las «causas» del Salterio
Las causas del Salterio son presentadas del siguiente modo:
1º: Causa material: la materia del Salterio es universal. Esto quiere
decir que, «así como cada libro de la Escritura canónica posee una ma-
teria especial (propia), a este libro corresponde la materia general de
toda la Teología»19, a saber, toda la obra de Dios: la Creación, el
Gobierno, la Reparación y la Glorificación20. Y como todo esto mira a
Cristo (Et quia hoc ad Christum spectat), la materia de este libro es Cristo
y sus miembros21. Al hablar de la «Reparación», afirma que «todo lo
que pertenece a la fe de la Encarnación se transmite tan lúcidamente
en esta obra que parece casi Evangelio y no profecía»22.
2º: Causa formal: el modo o la forma en el cual el Salterio presenta
esta materia universal es de alabanza y oración23.
19 «Materia est universalis: quia cum singuli libri canonicae Scripturae speciales
materias habeant, hic liber generalem habet totius theologiae: et hoc est quod dicit
Dionysius 3 Lib. Caelest. Hierar.: divinarum odarum, idest Psalmorum, sacram
Scripturam intendere, est, sacras et divinas operationes universas decantare. Unde signatur
materia in hoc quod dicit: in omni opere, quia de omni opere Dei tractat». SANTO
TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, proemium.
20 «Est autem quadruplex opus Dei: scilicet creationis: Gen. 1 cap.: requievit Deus die
septimo ab omni opere et cetera. Gubernationis: Joan. 5: pater meus usque modo operatur
et cetera. Reparationis: Joan. 4: meus cibus est ut faciam voluntatem ejus qui misit me, ut
perficiam opus ejus. Glorificationis: Eccl. 42: gloria domini plenum est opus ejus. Et de
his omnibus complete in hac doctrina tractatur». Ibidem.
21 «Materia ergo universalis est, quia omne opus. Et quia hoc ad Christum spectat:
Coloss. 1: in ipso complacuit omnem plenitudinem divinitatis inhabitare; ideo materia
hujus libri est Christus et membra ejus». Ibidem.
22 «Omnia enim quae ad fidem incarnationis pertinent, sic dilucide traduntur in hoc
opere, ut fere videatur Evangelium, et non prophetia». Ibidem.
23 «Deprecativus vel laudativus: et hoc invenitur in isto libro: quia quidquid in aliis
libris praedictis modis dicitur, hic ponitur per modum laudis et orationis». Ibidem.
62
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
3º: Causa final: el fin es que el alma se una a Dios en cuanto santo y
excelso24.
4º: La causa agente o el autor es el hombre, pero por instinto de la
inspiración divina, y por eso la lengua del hombre se considera en la
sagrada Escritura como la lengua de un niño que otro conduce25.
Siempre comentando el texto de Sir 47,9, el Aquinate dice que el
Salterio es «verbo de gloria» (verbum gloriae), entre otras cosas, porque
su revelación de la profecía fue gloriosa, puesto que fue abierta26. Y se-
guidamente señala tres modos de profecía:
- por medio de cosas sensibles
- por medio de semejanzas imaginarias
- y por medio de la manifestación de la misma verdad27.
Este último es el modo de profecía que convino a Daniel, el cual
declaró su profecía solamente por instinto del Espíritu Santo sin nin-
gún apoyo exterior28. En efecto, otros profetas, como dice san Agustín,
profetizaron por medio de ciertas imágenes de las cosas y ropaje de las
24 «Finis ergo est, ut anima conjungatur Deo, sicut sancto et excelso». Ibidem.
25 «Auctor autem hujus operis significatur ibi, in verbo gloriae. Notandum autem,
quod aliud est in sacra Scriptura, et aliud in aliis scientiis. Nam aliae scientiae sunt
per rationem humanam editae, haec autem Scriptura per instinctum inspirationis
divinae: 2 Petr. 1: non enim voluntate humana allata est prophetia, sed spiritu sancto
inspirati locuti sunt et cetera. Et ideo lingua hominis se habet in Scriptura sacra, sicut
lingua pueri dicentis verba quae alius ministrat: Psal. 44: lingua mea calamus, et 2
Reg. 23: spiritus domini locutus est per me, et sermo ejus per linguam meam». Ibidem.
26 «[…] gloria enim idem est quod claritas: et revelatio hujus prophetiae gloriosa
fuit, quia aperta». Ibidem.
27 Cf. También lo del tratado de profecía
28 «Per ipsius veritatis manifestationem. Et talis modus prophetiae convenit Danieli,
qui solius spiritus sancti instinctu sine omni exteriori adminiculo suam edidit
prophetiam». Ibidem.
63
DIÁLOGO 75
palabras, es decir, por sueños y visiones, hechos y dichos: pero este fue
adoctrinado sobre la verdad desnudamente29. Y a Daniel es equiparable
David según 2 Re 22 y 2 Re 6.
a.2. Traducciones latinas del Salterio
Santo Tomás menciona tres traducciones latinas del Salterio con
«alguna imprecisión histórica»30.
Salterio Romano: una versión remontable al tiempo apostólico pero
«viciada» (probablemente se trata de la Vetus Latina), por lo cual el
papa san Dámaso encomienda a san Jerónimo una revisión de la
misma que se difundirá principalmente en Italia31.
Salterio Galicano: versión realizada también por san Jerónimo a par-
tir del texto griego de la LXX y que se utilizó principalmente en
Francia32.
Salterio iuxta Hebraeos: realizado por el mismo san Jerónimo a partir
del texto hebreo en el contexto de la disputa de un cierto Sofronio con
los judíos. A este texto (que no se cantaba en toda la Iglesia pero que
29 «Alii namque prophetae, sicut dicit Augustinus, per quasdam rerum imagines
atque verborum tegumenta, scilicet per somnia et visiones, facta et dicta
prophetaverunt: sed iste, nude doctus fuit de veritate». SANTO TOMÁS DE
AQUINO, Postilla super Psalmos, proemium.
30 ALARCÓN MORENO, E., «Sobre el Comentario al Libro de los Salmos de Santo
Tomás de Aquino», 433.
31 «Translationes sunt tres. Una a principio Ecclesiae terrenae tempore apostolorum,
et haec vitiata erat tempore Hieronymi propter scriptores. Unde ad preces Damasi
Papae Hieronymus Psalterium correxit, et hoc legitur in Italia». SANTO TOMÁS
DE AQUINO, Postilla super Psalmos, proemium.
32 «Sed quia haec translatio discordabat a Graeco, transtulit rursus Hieronymus ad
preces Paulae de Graeco in Latinum, et hoc Damasus Papa fecit cantari in Francia,
et concordat de verbo ad verbum cum Graeco». Ibidem.
64
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
era apreciado por muchos) se refiere santo Tomás con la expresión
littera Hieronymi33.
Alarcón Moreno señala que «a estas explicaciones deben añadirse
algunas otras, relativas a la recensión concreta del texto jeronimiano
empleada por Tomás. Hacia 1230, se había fijado en la Universidad de
París un exemplar o texto patrón de la Biblia, el llamado textus
Parisiensis, cuya existencia cabe apreciar actualmente en la familia de
manuscritos designada con la sigla Ω. Este arquetipo textual emplea
para los salmos la versión Galicana de san Jerónimo. El texto de la
Biblia usado por santo Tomás corresponde mayormente a este textus
Parisiensis, pero no siempre: Martin Morard ha encontrado influen-
cias considerables de otras familias de manuscritos no parisinas. Por lo
demás, el Aquinate conoce también versiones y correcciones alterna-
tivas, que aduce ocasionalmente»34.
a.3. División del Salterio
La primera observación que hace el Aquinate sobre la división de
la colección sálmica tiene que ver con el «misterio» que el número de
los salmos parece encerrar. Dividiendo los 150 salmos en dos grupos
33 «Post quidam Sophronius aliquando disputans cum Judaeis, cum dicerent Judaei
aliqua non sic se habere, sicut ex secunda translatione Psalterii introduxerat, dictus
Sophronius rogavit Hieronymum, ut Psalterium de Hebraeo in Latinum
transferret. Cujus petitioni annuit Hieronymus: quae translatio concordat
omnino cum Hebraeo, sed non cantatur in aliqua Ecclesia; habetur tamen a
multis». Ibidem.
34 ALARCÓN MORENO, E., «Sobre El Comentario Al Libro De Los Salmos De Santo
Tomás De Aquino», 434.
65
DIÁLOGO 75
(de 70 y 80) es posible ver respectivamente un símbolo de la vida pre-
sente y aquella futura, o también del Antiguo y del Nuevo Testamento
respectivamente35.
La segunda división propuesta es según la clásica determinación de
los «cinco libros» del Salterio por medio de las doxologías que se reite-
ran al final de los mismos, lo cual no se opone a que los hebreos con-
sideraran el Salterio como un libro único36.
35 «Distinctio ejus in prima est quod sunt centum quinquaginta Psalmi; et competit
mysterio, quia componitur numerus iste ex 70 et 80. Per 7 a quo denominatur 70
significatur decursus hujus temporis quod peragitur septem diebus; per 8 vero a
quo denominatur 80, status futurae vitae. Octava enim secundum Glossam est
resurgentium; et significat quod in hoc libro tractantur ea quae pertinent ad
decursum praesentis vitae, et ad gloriam futurae. Item per septem significatur
vetus testamentum. Patres namque veteris testamenti septenario serviebant:
observabant enim septimum diem, septimam septimanam, septimum mensem,
et septimum annum septimae decadis, qui dicitur jubilaeus. Per octo vero
significatur novum testamentum: celebramus enim diem octavum, scilicet diem
dominicum propter solemnitatem dominicae resurrectionis: et in hoc libro
complentur mysteria veteris et novi testamenti». SANTO TOMÁS DE AQUINO,
Postilla super Psalmos, proemium.
36 «Secunda distinctio est secundum quosdam, qui dicebant quod Psalterium
dividitur in quinque libros, per quinque Psalmorum distinctiones, quae fiunt per
fiat fiat: et hoc in Graeco, ubi Hebraeus habet amen, amen. Et in hoc notatur finis
libri cujuslibet secundum eos: et hoc est primo in Psalm. 40: beatus qui intelligit.
Item in 71: Deus judicium tuum. Item in 88: misericordias domini. Item in 106,
scilicet in secundo Confitemini: et sunt quinque libri. Sed haec distinctio non est
apud Hebraeos, sed pro uno libro habetur. Act. 1: sicut scriptum est in libro
Psalmorum 68: fiat commoratio et cetera. Quod autem dicit, fiat, fiat, vel amen,
amen, non refertur ad finem libri, quia in aliis libris multoties hoc ponitur, nec
est finis libri». Ibidem.
66
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
La tercera división es en tres grupos de cincuenta salmos según el
triple estado del pueblo de Dios: penitencia (Sal 1-50[51]), justicia
(Sal 51[52]-100[101]) y gloria (Sal 100[101]-150)37.
Respecto a las primeras cinco decenas que tratan del estado de pe-
nitencia afirma el Aquinate que figuraliter se trata de las tribulaciones e
impugnaciones de David y de su liberación. En seguida añade que,
«como la división se hace según el texto (secundum litteram)», podemos
distinguir entre dos tipos de persecución sufridas38:
- Contra el pueblo de Dios: quinta decena (Sal 41[42]-50[51])39
- Contra el justo, que sufre también una doble aflicción40:
37 «Tertia distinctio est, quia Psalmi distinguuntur in tres quinquagenas; et haec
distinctio comprehendit triplicem statum populi fidelis: scilicet statum
poenitentiae: et ad hunc ordinatur prima quinquagena, quae finitur in miserere mei
Deus, qui est Psalmus poenitentiae. Secunda justitiae: et haec consistit in judicio,
et finitur in Psal. 100: misericordiam et judicium. Tertia laudem gloriae concludit
aeternae; et ideo finitur: omnis spiritus laudat dominum». Santo Tomás observa que
en el orden de los salmos, si bien algunos salmos refieren hechos históricos, no
fueron ordenados según la secuencia de la historia: «Sed circa ordinem Psalmo-
rum sciendum est, quod Psalmi quidam tangunt historias, sed non sunt ordinati
secundum ordinem historiae. Nam diligam te domine, pertinet ad historiam Saulis,
sed domine quid multiplicati sunt, ad historiam pertinet Absalonis; et haec est pos-
terior: unde aliquid aliud significant praeter historiam tantum». Ibidem.
38 «Prima ergo quinquagena pertinet ad statum poenitentiae, et ideo figuraliter trac-
tatur in ea de tribulationibus et impugnationibus David, et liberatione ejus. Et ut
divisio fiat secundum litteram, David in regno suo existens, contra duplicem
impugnationem vel persecutionem orat».
39 «Primo contra eam quae fuit contra totum populum Dei: et hoc in quinta decade:
Psal. 41: quemadmodum desiderat cervus ad fontem aquarum, ita desiderat anima mea ad
te, Deus». Ibidem.
40 «Universaliter autem justus in persona sua dupliciter affligitur: quandoque a
temporaliter persequentibus, quandoque ab aliquibus injuste viventibus: 2 Petr.
2: animam justi iniquis operibus cruciabant: Ps. 118: defectio tenuit me et cetera».
Ibidem.
67
DIÁLOGO 75
o La persecución: la quinta decena -recién mencionada-
que se refiere a la persecución sufrida por el pueblo (y,
por tanto, también por David) y que significa la perse-
cución contra Cristo y su Iglesia41
o La injusticia: cuarta decena (Sal 31[32]-40[41])42
Además, David sufrió en su reino una doble tribulación43:
- De parte de todo el pueblo: tercera decena (Sal 21[22]-30[31])
- De parte de personas singulares44:
o Saúl: segunda decena (Sal 11[12]-20[21])45
o Absalón: primera decena (Sal 1-10[11])46
Estos dos últimos significan la persecución que los santos padecen
sea de parte de los propios como de los extraños, como Cristo padeció
de parte de Judas y de los judíos47.
41 «Et ideo primo ponit Psalmos pertinentes ad primam persecutionem David,
secundum quod significat aliquid contra Christum et Ecclesiam». Ibidem.
42 «Secundo ad secundam tribulationem pertinentes, in quarta decade: Ps. 31: beati
quorum remissae sunt iniquitates». Ibidem.
43 «Item David in regno suo existens duplicem tribulationem passus est: quia a spe-
cialibus personis, et a toto populo». Ibidem.
44 «A specialibus autem personis duabus persecutionem passus est: scilicet ab Absa-
lone, et a Saule». Ibidem.
45 «Secundo contra secundum: et hoc in secunda decade: Psal. 11: salvum me fac
domine, quoniam defecit sanctus, quoniam diminutae sunt veritates a filiis hominum».
Ibidem.
46 «Primo ergo agendum est de prima decade, in qua praemittitur Psalmus iste, scil-
icet beatus vir et cetera». Ibidem.
47 «Et per hoc significatur persecutio quam sancti patiuntur, vel a domesticis, vel ab
extraneis: sic Christus passus est a Juda, et a Judaeis». Ibidem.
68
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Este esquema que el Aquinate sigue en su comentario no surge de
un análisis estructural al modo de los estudios que han proliferado en
las últimas décadas concentrados en identificar la labor editorial que
habría dado a la colección sálmica el orden final tal como nos ha lle-
gado a nosotros48.
Sin embargo, cabe decir que el comentario de los salmos de diez
en diez y siguiendo el esquema de los estados del justo y de la historia
48 AUWERS, J.-M., La composition littéraire du Psautier: un état de la question, CRB 46,
Gabalda, Paris 2000; BARBIERO, G., Das erste Psalmenbuch als Einheit: Eine synchrone
Analyse von Psalm 1-41, ÖBS 16, Peter Lang, Frankfurt am Main 1999; BARBIERO,
G., «Il primo libro del Salterio (Sal 1-41). Uno studio sincronico», en E. BONS -
A. PASSARO (edd.), Dai Salmi al Salterio, Scripturae 4, Il Pozzo di Giacobbe, Tra-
pani 2014, 13-59; BONS, E., - PASSARO A., (edd.), Dai Salmi al Salterio, Scripturae
4, Il Pozzo di Giacobbe, Trapani 2014; BULLOCK, C. H., Encountering the Book of
Psalms: A Literary and Theological Introduction, Baker Academic, Grand Rapids 2004;
CRUTCHFIELD, J. C., «The Redactional Agenda of the Book of Psalms», HUCA
47 (2003), 21-47; HOWARD, D., «Editorial Activity in the Psalter: A State-of-the-
Field Survey», en MCCANN, J. C., (ed.), The Shape and Shaping of the Psalter,
JSOT.SS 159, JSOT Press, Sheffield 1993, 54-70; KOOREVAAR, H., «The Psalter
as a Structured Theological Story with the Aid of Subscripts und Superscripts»,
en ZENGER, E., (ed.), The Composition of the Book of Psalms, BETL 238, Uitgeverij
Peeters, Leuven 2010, 579-592; LORENZIN, T., «I salmi come libro: introduzione
a una lettura continua del Salterio», PdV 50 (2005), 26-36; MCCANN, J. C., (ed.),
The Shape and Shaping of the Psalter, JSOT.SS 159, JSOT Press, Sheffield 1993;
MELLO, A., «L"ordine dei salmi», LA.SBF 56 (2006), 47-70; RODRÍGUEZ, Á. A.,
«Cinco libros en uno: los Salmos», en De la Torá al Evangelio: homenaje al prof. Félix
García, Publicaciones Universidad Pontificia, Salamanca 2014, 77-91; VIGNOLO,
R., «Il Salterio, un libro in cinque. Il senso di una divisione», en BONS, E., -
PASSARO, A., (edd.), Dai Salmi al Salterio, Scripturae 4, Il Pozzo di Giacobbe, Tra-
pani 2014, 209-246; WHYBRAY, R. N., Reading the Psalms as a Book, Academic Press,
Sheffield 1996; WILSON, G. H., The Editing of the Hebrew Psalter, SBL.DS 76,
Scholars Press, Chico 1985; ZENGER, E., (ed.), The Composition of the Book of
Psalms, BETL 238, Uitgeverij Peeters, Leuven 2010; Señalamos algunos títulos
dedicados a este tipo de análisis: ZENGER, E., «Dai salmi al Salterio. Nuove vie
della ricerca», en BONS, E., - PASSARO, A. (edd.), Dai Salmi al Salterio, Scripturae
4, Il Pozzo di Giacobbe, Trapani 2014, 169-199.
69
DIÁLOGO 75
de David no carece de sentido y fundamento, demostrándose por lo
demás sumamente pedagógico para el fin expositivo que persigue.
a.4. Modo de exponer los salmos
Respecto al modo de declarar el sentido de los salmos, la primera
advertencia es clara e importante:
«Al exponer el Salterio y los otros profetas, debemos evitar
un error condenado en el Quinto Sínodo49. En efecto, Teo-
doro de Mopsuestia dijo, que en la sagrada Escritura y en los
profetas nada se dice expresamente (expresse) sobre Cristo,
sino sobre otras realidades, pero que (estas) fueron adaptadas
a Cristo».
El ejemplo que pone es de nuestro Salmo (21[22]) en el versículo
18: se dividieron entre sí mis vestidos. Decía Teodoro de Mopsuestia que
esto no se refiere ad litteram a Cristo sino a David, «pero este modo fue
condenado en aquel Concilio, y quien afirme que así deben exponerse
las Escrituras, es hereje»50.
Desconcierta, sin embargo, la regla que introduce inmediatamente:
49 Se refiere al V Concilio Ecuménico, el II de Constantinopla, en el año 553.
50 «Circa modum exponendi sciendum est, quod tam in Psalterio quam in aliis
prophetiis exponendis evitare debemus unum errorem damnatum in quinta
synodo. Theodorus enim Mopsuestenus dixit, quod in sacra Scriptura et
prophetiis nihil expresse dicitur de Christo, sed de quibusdam aliis rebus, sed
adaptaverunt Christo: sicut illud Psalm. 21: diviserunt sibi vestimenta mea etc., non
de Christo, sed ad literam dicitur de David. Hic autem modus damnatus est in
illo Concilio: et qui asserit sic exponendas Scripturas, haereticus est». SANTO
TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, proemium.
70
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
«Por lo tanto, san Jerónimo en su comentario a Ezequiel, nos
dio una regla que observaremos en los Salmos: a saber, que
las cosas realizadas deben exponerse de tal modo que figuren algo
sobre Cristo y la Iglesia. Como se dice en 1 Cor 10,6.10:
"todo les sucedía en figura"»51.
El contraste se da entre una referencia a Cristo «expresse» o «ad
literam» (apenas atribuida a los Salmos) y esta «regla» con que pareciera
intenta confirmar lo dicho, pero en la cual aparecen las expresiones
«figurantibus» e «in figura».
Antes de sacar conclusiones, sigamos adelante con el texto de santo
Tomás en el cual empiezan a aclararse algunas cosas, a la vez que se
muestran en su complejidad.
«Pero la profecía algunas veces se dice de las cosas que esta-
ban en aquel entonces, pero no se dicen principalmente de
ellas, sino en cuanto que son figura de las cosas futuras: y por
eso el Espíritu Santo ordenó que cuando se dicen tales cosas,
se introduzcan algunas que exceden la condición de aquella
cosa realizada, para que el alma se eleve a lo figurado52.
Como en Daniel muchas cosas se dicen de Antíoco en figura
del Anticristo: de donde allí se leen ciertas cosas que no se
51 «Beatus ergo Hieronymus super Ezech. tradidit nobis unam regulam quam
servabimus in Psalmis: scilicet quod sic sunt exponendi de rebus gestis, ut
figurantibus aliquid de Christo vel Ecclesia. Ut enim dicitur 1 Cor. 10: omnia in
figura contingebant illis». Ibidem.
52 Ruíz Freites cita hasta acá este párrafo para hacer notar que santo Tomás, en opo-
sición a Teodoro de Mopsuestia, asimila la dimensión profética de los Salmos al
sentido «espiritual» o alegórico de la «res» -siguiendo a san Jerónimo y Ezequiel-,
insinuando así el «sentido plenior» literal. Cf. A. RUIZ FREITES, «Il "Commento ai
Salmi penitenziali" di Innocenzo III e l"interpretazione biblica alla luce di san
Tommaso», op. cit., 78.
71
DIÁLOGO 75
cumplieron en aquél, pero que se cumplirán en el Anticristo;
como también algunas cosas se leen sobre el reino de David
y de Salomón, que no debían cumplirse en el reino de tales
hombres, sino que se cumplieron en el reino de Cristo, en
cuya figura fueron dichas»53.
Y pone el ejemplo concreto del Sal 71:
«en cuyo título se dicen cosas sobre el reino de David y
Salomón; y también se pone en aquel algo que excede su propia
facultad, a saber, "surgirá en sus días justicia y abundancia de
paz, hasta que se acabe la luna" y otra vez, "dominará de mar
a mar y desde el río hasta los confines de la tierra" y así»54.
Antes de la conclusión que da el Aquinate remarquemos algunos
elementos.
- Lo primero que notamos es la contraposición que se establece
entre «principaliter» y la expresión «inquantum figura».
- Además, se distingue entre realidades de un tiempo presente o
inmediato («tunc temporis») y realidades de un tiempo futuro.
53«Prophetiae autem aliquando dicuntur de rebus quae tunc temporis erant, sed non
principaliter dicuntur de eis, sed inquantum figura sunt futurorum: et ideo
Spiritus Sanctus ordinavit quod quando talia dicuntur, inserantur quaedam quae
excedunt conditionem illius rei gestae, ut animus elevetur ad figuratum. Sicut in
Daniele multa dicuntur de Anthioco in figuram Antichristi: unde ibi quaedam
leguntur quae non sunt in eo completa, implebuntur autem in Antichristo; sicut
etiam aliqua de regno David et Salomonis leguntur, quae non erant implenda in
talium hominum regno, sed impleta fuere in regno Christi, in cujus figura dicta
sunt». SANTO TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, proemium.
54 «[…] sicut Psal. 71: Deus judicium etc. qui est secundum titulum de regno David
et Salomonis; et aliquid ponit in eo quod excedit facultatem ipsius, scilicet, orietur
in diebus ejus justitia et abundantia pacis, donec auferatur luna: et iterum, dominabitur a
mari usque ad mare, et a flumine usque ad terminos et cetera». Ibidem.
72
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
- Por otra parte, se habla de «un excedente», el cual «se introduce»
pero que no se refiere a la realidad inmediata. Este excedente,
por tanto, se cumple solamente en la realidad posterior.
- El Aquinate parecería mezclar y confundir sentido literal y es-
piritual al decir que esas cosas excedentes fueron dichas… pero
en figura.
- No obstante esto, podría clarificarse esta dificultad si se consi-
dera cómo concluye el ejemplo: «Por lo tanto se expone este
Salmo acerca del reino de Salomón en cuanto es figura del reino
de Cristo, en el cual se cumplirán todas las cosas allí dichas»55.
A nuestro modo de ver santo Tomás está diciendo lo si-
guiente:
- hay ciertamente cosas dichas sobre el reino de Salomón (sentido
literal);
- este reino, a su vez, es figura del reino de Cristo (sentido espiri-
tual);
- finalmente, hay cosas dichas únicamente de Cristo y no de
Salomón, es decir, que exceden la historia de Salomón y se ve-
rifican solamente en la de Cristo (sentido literal profético).
De esto deducimos que se debe decir que, según santo Tomás:
- muchos elementos se refieren en sentido literal a Salomón, al
mismo tiempo que se habla en sentido espiritual de Cristo,
puesto que Salomón es su figura.
- Pero hay otros elementos que exceden a la figura y, por ende,
se refieren sólo a Cristo y esto en sentido literal.
55 «Exponitur ergo Psalmus iste de regno Salomonis, inquantum est figura regni
Christi, in quo omnia complebuntur ibi dicta». Ibidem.
73
DIÁLOGO 75
La pregunta que podemos dejar planteada es si se puede decir que
las cosas comunes a Salomón y a Cristo son dichas en sentido literal
de ambos, o si siempre debemos decir que es literal con respecto a
Salomón y espiritual con respecto a Cristo.
b. El comentario al Sal 21 (22)
b1. Algunas cuestiones preliminares
Explica santo Tomás:
«En (los Salmos) precedentes se trata primeramente de la tri-
bulación que soportó David de parte de su hijo y de parte de
Saúl; pero aquí, en esta tercera decena, se trata de la persecu-
ción que padeció de parte de todo el pueblo, el cual lo expulsó
por mandato de Saúl»56.
Es de notar que no se duda en referir el Salmo a la tribulación del
rey David. No falta en santo Tomás la consideración de la historia ve-
terotestamentaria, aunque enseguida veremos el giro abrupto que se
da en este respecto en su comentario.
Pero antes de adentrarnos en lo propuesto, veamos algunas divisio-
nes y relaciones que el Aquinate establece al interno del Salterio.
Seguidamente al texto citado dirá que «este Salmo se divide en tres
partes». Sin embargo, es preciso advertir que no se refiere tan solo a
nuestro Salmo sino a una sección más amplia pues dirá: «en la primera
parte se narra la tribulación, en la segunda se despliega la oración a Dios
56 «In praecedentibus prius videtur esse actum de tribulatione quam sustinuit David
a filio et a Saule; hic autem in tertia decade agitur de persecutione quam passus
est a toto populo, qui eum abjecit ad mandatum Saulis». Ibidem, ps. 21, n. 1.
74
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
por la liberación y en la tercera se coloca la acción de gracias». Pero, dirá
enseguida, «la segunda inicia en el Salmo 25(24) y la tercera en el
Salmo 29(28)»57.
Incluso la primera de las partes de esta sección se divide en dos, de las
cuales solamente la primera corresponde a nuestro Salmo, en el cual
se expone la tribulación58.
Más adelante señalará una triple división al interno del Salmo en el
que «se pone primero la queja […]; segundo, la narración de la pasión
[…]; y tercero la petición de la liberación […]»59.
Además de esta propuesta de división, santo Tomás coloca este
Salmo en relación con un grupo de cinco Salmos (21[22], 34[35],
54[55], 68[69] y 108[109]), que «tratan de la Pasión de Cristo ampliamente
(prolixe), entre los cuales este es el primero. En efecto, los otros tocan
brevemente la pasión de Cristo»60.
Es aquí donde se exponen algunas precisiones que justifican el
cambio abrupto que habíamos anunciado. El mismo Aquinate había
57 «Dividitur ergo Psalmus iste in tres partes. In prima narratur tribulatio. In secunda
funditur oratio ad Deum pro liberatione; in tertia ponitur gratiarum actio.
Secunda incipit Psalmo 24: ad te domine levavi: tertia ibi, afferte domino, Ps. 28».
Ibidem.
58 «Circa primum duo facit. Primo exponit tribulationem; secundo ostendit
quomodo a Deo juvatur in tribulatione, ibi, Ps. 22: dominus regit me». Ibidem.
59 «Psalmus iste dividitur in tres partes. In prima ponitur conquestio. In secunda
narratio passionis, ibi, ego autem sum vermis. In tertia ponitur liberationis petitio,
ibi, tu autem, domine, ne elongaveris auxilium tuum a me». Ibidem.
60 «Sciendum est autem quod quinque Psalmi agunt de passione Christi prolixe:
quorum iste Psalmus primus est. Alii enim brevius tangunt passionem Christi.
Secundus est, judica domine nocentes me, Ps. 34. Tertius est, ibi, exaudi Deus orationem
meam, et ne despexeris deprecationem meam. Quartus, Ps. 68: salvum me fac Deus,
quoniam intraverunt aquae. Quintus, Ps. 108: Deus laudem meam ne tacueris». Ibidem.
75
DIÁLOGO 75
señalado que este Salmo habla de la historia de David (perseguido por
el pueblo) y, sin embargo, su comentario consistirá principalmente en
mostrar cómo este Salmo se refiere a Cristo.
Para esto retoma lo expuesto en el prólogo del Comentario e in-
troduce algunas expresiones que ameritan cierta consideración.
«Como se dijo antes, del mismo modo que en los profetas,
acá se habla acerca de algunas cosas presentes en aquel entonces
en cuanto eran figura de Cristo y que pertenecían a la misma pro-
fecía»61.
«Y por eso, algunas veces se ponen algunas cosas que pertene-
cen a Cristo, las cuales exceden en cierto modo la virtud de las
historias»62.
Dos veces usa el verbo «pertenecer». Primero dice que las cosas de
«ese entonces» (que son figura de Cristo) pertenecen a la misma profe-
cía. Luego dice que hay cosas que exceden a «ese entonces» (la historia)
y que pertenecen a Cristo.
Así, por un lado, se entrelazan la figura y la profecía y, por otro, se
señala que hay ciertas cosas dichas sin relación alguna con la figura sino
directamente con el figurado, Cristo.
Por eso pasará a afirmar que «entre otras cosas, especialmente este
Salmo trata de la pasión de Cristo. Y por lo tanto este es su sentido literal.
61 «Sicut supra dictum est, sicut in aliis prophetis, ita hic agitur de aliquibus tunc
praesentibus inquantum erant figura Christi et quae ad ipsam prophetiam
pertinebant». Ibidem.
62 «Et ideo quandoque ponuntur aliqua quae ad Christum pertinent, quae excedunt
quasi virtutem historiarum». Ibidem.
76
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
De donde en modo especial (Cristo) pronunció en la pasión este
Salmo cuando exclamó "Heli, Heli…" como empieza este Salmo»63.
No cabe duda entonces, que en la mente del Aquinate, este Salmo
se refiere a Cristo en diversos modos: en sentido figurado, de modo
profético y en sentido literal.
Lo que llama la atención es cómo continua: «Y por eso, aunque
figuradamente este Salmo se dice de David, sin embargo, especialmente
se refiere ad litteram a Cristo»64. Este figuraliter referido a David, parece-
ría invertir los roles y poner a Cristo como el tipo o la figura, lo cual
crea ciertas dificultades en relación con lo expuesto anteriormente.
Es posible otra interpretación de esta expresión sin necesidad de
pensar en una «inversión de roles». Podría pensarse, en efecto, que el
Aquinate está diciendo que el Salmista se refiere a David en cuanto
figura de Cristo, y en este sentido se dice figuradamente (sin querer ex-
cluir la referencia literal a David, que funda la espiritual) y a Cristo de
modo directo, sin mediación de figuras, es decir ad litteram.
Contra esta segunda explicación parece estar la mención que de in-
mediato se hace de la herejía (ya antes referida) de Teodoro de
Mompsuestia «que fue condenado en el Sínodo de Toledo65, entre
63 «Et inter alia specialiter iste Psalmus agit de passione Christi. Et ideo hic est ejus
sensus litteralis. Unde specialiter hunc Psalmum in passione dixit cum clamavit,
Heli Heli lammasabactani: quod idem est quod Deus Deus meus etc. sicut hic Psalmus
incipit». Ibidem.
64 «Et ideo licet figuraliter hic Psalmus dicatur de David, tamen specialiter ad
litteram refertur ad Christum». Ibidem.
65 Este Sínodo es el III de Toledo en el año 589, el cual reconoce la doctrina del V
Concilio Ecuménico (II de Constantinopla) mencionado en el Prólogo. Cf.
STROOBANT DE SAINT-ÉLOY, JEAN-ÉRIC, Traducción francesa del Comentario a los
Salmos de Santo Tomás de Aquino, CERF, París 1996, 256, nota 2.
77
DIÁLOGO 75
otras cosas, porque exponía este (Salmo) literalmente sobre David»66. Po-
dría pensarse que se está condenando la referencia ad litteram a David,
aunque creemos que el error que santo Tomás señala como conde-
nado es el de decir que el sentido literal se refiera única y exclusivamente
a David, excluyendo la referencia literal a Cristo y relegando toda apli-
cación a Cristo a un sentido meramente espiritual.
Retenemos, entonces, esta segunda interpretación, aunque nos pa-
rece oportuno y luminoso volver a citar largamente, aunque de modo
resumido, a Colunga, el cual, partiendo de la regla expresada en el
proemio (de que siendo la materia del Salterio universal y siendo que
todo mira a Cristo, la materia de este libro es Cristo y sus miembros),
dirá que esta regla se realiza de modos muy variados67:
«a) A veces la intención del salmista, ilustrado por el Espíritu
Santo, se concentra en sí misma para revelar la obra de la
Divina Misericordia en él realizada. [El autor pone como
ejemplo el Salmo 50(51) que el mismo santo Tomás contra-
pone al 21(22) en el cual David no habla de sí mismo sino
que "habla de otros"68. En este primer modo] el sentido pleno
66 «Et in synodo Toletana quidam Theodorus Mopsuestenus, qui hunc ad litteram
de David exponebat, fuit damnatus, et propter hoc et propter alia multa; et ideo
de Christo exponendus est». SANTO TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, ps.
21, n. 1.
67 COLUNGA, A., «Los sentidos de los Salmos según santo Tomás», 354-360. Las cur-
sivas son del Autor. Nosotros uniformamos las referencias a los Salmos al modo
que venimos siguiendo en este trabajo. Lo resumido y las aclaraciones que inter-
calamos van entre corchetes [].
68 «Sed sciendum est in titulo hujus Psalmi, quod David in aliis Psalmis loquitur
de aliis; sicut ibi, Ps. 21: Deus Deus meus, loquitur praenuntians passionem
Christi; et sic in diversis Psalmis loquitur de diversis; sed istum Psalmum propter
seipsum fecit». SANTO TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, ps. 50, n. 1.
78
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
del Salmo se realiza solo en David, en su pecado y en su per-
dón, lo cual no obsta a las lecciones morales que de ambos
hechos se puedan deducir.
b) Otras veces la mente del salmista se extiende al futuro para
pintarnos al Mesías y su obra; en esto se debe buscar el sen-
tido total del Salmo. [Ejemplos son los Salmos 44(45),
18(19), 30(31) y otros].
c) En ciertos casos el salmista se hace eco de los sentimientos de
los justos y en su nombre ora, alaba, se admira, confía… Este
es el sentido de los Salmos que llevan por título Intellectus
David, [como por ejemplo el Salmo 31(32)].
d) Más numerosos son aquellos Salmos en los que al sentido
literal histórico se añade el típico referente al Mesías. [Ejem-
plos son los Salmos 2, 17(18), 32(33), 33(34)]. Esto no ofrece
dificultad, pues los pasajes de doble sentido, literal y típico, son
comunísimos en la Escritura. Todavía es digno de notar la
unión estrecha que el Santo Doctor establece entre la per-
sona de Cristo y su Cuerpo místico, que es la Iglesia.
e) En algunos Salmos admite dos sentidos literales, el uno histó-
rico y luego superpuesto a este otro mesiánico, que completa
el primero y que es reclamado por la letra misma del texto.
[Como el Salmo 2 en el que tenemos] sentido literal histórico
que mira a David y su reino; pero que no basta para explicar
adecuadamente el texto bíblico, que sólo en Cristo halla su
pleno sentido. [Además del Salmo 15(16), Colunga pone el
ejemplo del Salmo 36(37) en cuyo comentario santo Tomás
usará la expresión "altius exponere" y que Colunga dirá que es
el] criterio que [el Aquinate] sigue constantemente, bus-
cando bajo la superficie del sentido histórico, otro más alto,
más espiritual y propio de la revelación perfecta del Nuevo
79
DIÁLOGO 75
Testamento. [También en el Salmo 39(40)] reviste el sal-
mista un doble carácter, el davídico, al cual corresponde el
sentido histórico de sus palabras, y el de Cristo o su Iglesia, al
cual pertenece el sentido mesiánico y más alto. Semejante a
ésta es la siguiente categoría de salmos, en que…
f) …no pocas veces a la expresión de un sentimiento del sal-
mista, que constituye el sentido histórico, se superpone otro
sentimiento más alto y más universal, el que viene a formar
un sentido nuevo y mesiánico. [Por ejemplo] el sentido singular
de la traición de Judas pertenece, sin duda, a la significación
típica del Salmo (3); pero este afecto del hombre o de la
Iglesia que imploran la ayuda de Dios (al cual se refiere el
Comentario), es algo más que sentido típico, es el elemento univer-
sal que envuelve la súplica particular de David.
g) Nos queda una categoría de Salmos en los que el sentido
mesiánico es el principal, viniendo a ser el histórico a modo de
vestido parabólico que lo encubre. Santo Tomás ve claro esto
en el Salmo 19(20) "Psalmus iste procedit alio modo quam
praemissi. In aliis autem psalmis inducitur quasi oratio David
pro se petentis; hic inducitur quasi oratio aliorum pro ipso; et
quamvis secundum litteram ea quae hic dicuntur aliqualiter
referuntur ad David, tamen proprie et vere pertinent ad Christum.
Secundum mysterium autem pertinent ad Ecclesiam et
virum justum"69.
69 «Este salmo procede de modo diverso a los anteriores. En los otros salmos se in-
duce de algún modo la oración de David que pide por sí mismo; aquí, se induce
la oración de los otros por él; y, aunque según la letra aquellas cosas que aquí se
dicen, se refieren en cierto modo a David, sin embargo, propia y verdaderamente
pertenecen a Cristo. Pero según el misterio, pertenecen a la Iglesia y al hombre
justo».
80
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Igual explicación da del Salmo siguiente: "Hic psalmus
exponitur de Christo, qui est rex et de David qui fuit eius
figura; et ideo de utroque potest exponi, de Christo secundum
veritatem, de David secundum figuram"70. Y a este principio
ajusta todo su comentario, añadiendo a veces una tercera
aplicación, común a todos los justos, fundada en la estrecha
unión que existe entre Cristo y los justos, que de Él reciben
la justicia y son una extensión de su gracia capital (cf. vv. 3,
5, 8.).
Todavía está más claro lo que dice del Salmo 21(22): "Sicut
supra dictum est, sicut in aliis prophetiis, ita hic agitur de
aliquibus tunc praesentibus in quantum erant figura Christi et quae
ad ipsam prophetiam pertinebant. Et ideo, quandoque ponuntur
aliqua, quae ad Christum pertinent, quae excedunt quasi virtutem
historiarum. Et inter alia iste psalmus agit de passione Christi.
Et ideo hic est ejus sensus litteralis […]. Et ideo licet figuraliter hic
psalmus dicatur de David, tamen specialiter ad litteram refertur
ad Christum"71. Y conforme a esto explica el Salmo de la
Pasión del Salvador, aunque no exclusivamente, ya que al-
gunos versos los entiende de los miembros del Cuerpo mís-
tico (cf., vv. 2, 11, 12, 15, 16).
70 «Este salmo se expone sobre Cristo, que es el rey, y sobre David, que fue su figura;
por eso puede exponerse sobre ambos, sobre Cristo según verdad, sobre David
según figura».
71 «Como se dijo arriba, del mismo modo que en los otros profetas, aquí también se
trata de algunas cosas entonces presentes en cuanto eran figura de Cristo y que
pertenecían a la misma profecía. Por eso, algunas veces se coloca algo que perte-
nece a Cristo y que exceden de algún modo la virtud de las historias. Y, entre otras
cosas, este salmo trata de la pasión de Cristo. Por eso este es su sentido literal [...].
Por tanto, aunque este salmo se diga figuradamente de David, se refiere especial-
mente en modo literal a Cristo».
81
DIÁLOGO 75
Igual hace en el Salmo 30(31) "Agitur hic de tribulatione
Christi in passione: unde Christus in cruce pendens ait: «In
manus tuas commendo spiritum» meum" (Lc 23). Et de
tribulationibus Ecclesiae: et hoc sub figura eorum quae
contingerunt David. Vel intelliguntur verba psalmi ab una
persona prolata, quia caput, corpus et membra sunt una
persona; unde Christus loquitur pro se et pro corpore suo
[...] quia Christus et Ecclesia sunt una persona"72» 73.
Antes de sopesar la exposición que hace Colunga, recolectemos los
elementos que él subraya en cada uno de los cuatro ejemplos del sép-
timo grupo -en el cual está involucrado nuestro Salmo-:
En el Salmo 19(20) se habla secundum litteram de Cristo y de David.
Pero, en cierto modo (aliqualiter) de David; y sólo de Cristo propia y ver-
daderamente (proprie et vere). El sentido espiritual viene referido a la
Iglesia y al justo, de los que se habla secundum mysterium.
En el Salmo 20(21): se habla claramente de David como la figura
de Cristo, pero de inmediato se usan expresiones conceptualmente se-
mejantes a la que nos introdujo en esta problemática, pues se dice que
puede exponerse de ambos, aunque de Cristo según verdad (secundum
veritatem), pero de David según figura (secundum figuram).
72 «Se trata acá de la tribulación de Cristo en la pasión: de donde Cristo colgado en
la cruz dice: "En tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23). Y sobre las tribula-
ciones de la Iglesia: y esto bajo la figura de lo que aconteció a David. O las palabras
del salmo se entienden de una persona extendida, porque cabeza, cuerpo y miem-
bros son una persona; de donde Cristo se dice por sí y por su cuerpo [...] porque
Cristo y la Iglesia son una persona».
73
COLUNGA, A., «Los sentidos de los Salmos según santo Tomás».
82
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Del 21(22) baste con notar por el momento la aclaración de
Colunga sobre algunos versículos que se refieren a los miembros del
Cuerpo místico y no a Cristo Cabeza.
En el 30(31) se habla de las tribulaciones de Cristo y de la Iglesia
(como una sola persona) y esto «bajo la figura de lo que aconteció a
David (sub figura eorum quae contingerunt David)».
Reconociendo el valor del artículo de Colunga, observamos, sin
embargo, cierta dificultad respecto a la agrupación que hace en este
séptimo modo de aplicar aquella regla del proemio. Según el Autor, lo
que constituye este grupo es que «el sentido mesiánico es el principal,
viniendo a ser el histórico a modo de vestido parabólico que lo encu-
bre».
El primer ejemplo, del Salmo 19(20), parece ser el más adecuado a
este concepto ya que si bien «aliqualiter» es aún muy vago, visto en opo-
sición con «proprie», podría entenderse como «improprie», que en la
mente de santo Tomás hemos visto que incluye los modos parabóli-
cos, metafóricos, etc., siempre dentro del sentido literal.
Concediendo que este «aliqualiter» deba entenderse de este modo,
creemos, sin embargo, que nuestro caso (el Salmo 21[22]) puede tam-
bién responder al otro modo (más «simple», si se quiere) de entender
las expresiones del Aquinate.
Este modo de entender dichas expresiones (que excluye además la
«inversión de roles»: Cristo como figura de David), consiste en decir,
como ya hemos explicado, que en dicho salmo existe una referencia
tanto literal como espiritual a David y, además, hay un excedente en
lo dicho literalmente que solo se refiere a Cristo. Incluso el segundo
ejemplo podría entenderse del mismo modo.
Finalmente, el cuarto caso, al decir «sub figura», podría referirse sim-
plemente a una prefiguración que santo Tomás ve de las tribulaciones
83
DIÁLOGO 75
de Cristo y la Iglesia en las tribulaciones de David, aunque es cierto
que también podría pensarse con Colunga que el Aquinate ve una re-
ferencia directa a Cristo pero usando parabólicamente lo acontecido a
David.
Sin intención de definir esta cuestión, creemos que es este un
punto importante sobre todo para «ejercitar» esa confrontación que
venimos buscando entre la exposición teórica de la doctrina de los sen-
tidos bíblicos en santo Tomás y la utilización de la misma en sus co-
mentarios bíblicos. Pero es el momento de introducirnos en el cuerpo
del comentario al Salmo elegido para seguir buscando luces en esta
dirección.
Como hemos notado, el comentario a este Salmo tiene un fuerte
contenido cristológico que trataremos de presentar en su diversidad y
complejidad.
Para Santo Tomás este Salmo se refiere de modo especial a Cristo
ya que es el Señor quien en la cruz lo ha recordado (cf. Mt 27,46; Mc
15,34) y es la Iglesia la que así lo entendió siempre hasta el punto que
fue condenado quien lo negó74.
Aunque ciertamente conoce y considera la historia davídica, el
Aquinate es muy modesto en sus referencias al rey salmista como pro-
tagonista e incluso como autor del Salmo. Casi en su totalidad el co-
mentario refiere el texto bíblico a Cristo (su pasión, muerte, descenso
a los infiernos, resurrección, etc.) y la Iglesia (su predicación, sus sa-
cramentos, sus frutos, etc.).
74 Vimos cómo en el Proemio del Comentario santo Tomás invoca la autoridad de
los Concilios a favor de su interpretación.
84
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Pero hemos dicho que no es nuestro interés presentar el comenta-
rio en sí mismo, sino en relación a la doctrina de los sentidos bíblicos
en cuanto aplicada por santo Tomás.
Por esta razón, no presentaremos el comentario a este capítulo ni
de modo exhaustivo ni de modo lineal, sino más bien agrupando di-
versos lugares que nos ayuden a ver los distintos modos en que el
Aquinate aplica su doctrina al interpretar este Salmo.
Con respecto a esto, se debe observar que el Salmo estará a menudo
en boca de Cristo ya que, al insinuarlo sobre la cruz, se ha convertido
en el autor y el proclamador del mismo. Por otra parte, encontraremos
pocos lugares en los que santo Tomás señale un sentido espiritual; de
hecho, la mayor parte del comentario pareciera querer señalar el sen-
tido literal del Salmo, aunque, en su momento, convendrá hacer dis-
tinciones para entender bien esto.
Lo dicho en el Salmo se referirá mayormente a la pasión de Cristo
mismo de un modo absoluto. Pero muchas otras veces se referirá de un
modo relativo, es decir, en cuanto Cabeza del cuerpo místico (lo expli-
caremos en su momento). La dificultad consistirá en determinar si
ambos modos son literales o el segundo debería entenderse como ale-
górico puesto que también hallaremos, por ejemplo, referencias direc-
tas y exclusivas a la Iglesia en sentido literal. Veremos también que a
veces el Aquinate da dos posibilidades para interpretar un texto (o una
palabra) en sentido literal: una más temporal o física y otra más espi-
ritual (sin querer señalar con esto el sentido espiritual propiamente
hablando).
Señalaremos finalmente, por separado, las muchas metáforas o
comparaciones (sentido literal impropio) que el Aquinate ve en el Sal
22(21) referidas a la pasión de Cristo.
Empecemos, pues, analizando el comentario al título del Salmo.
85
DIÁLOGO 75
b2. El comentario al «título» del Sal 22(21)
Dirá el Santo que los cinco Salmos que hablan de la pasión de
Cristo tienen en común el modo de proceder porque empiezan con el
gemido y luego siguen con la pasión, por la cual se realizó la salvación de
los pueblos75. Así este Salmo trata principalmente de la pasión de
Cristo y en segundo lugar de la resurrección, como se ve por el título76.
Este título difiere según los diversos textos que maneja santo
Tomás, pero siempre se refiere a Cristo. Es cierto que primero dirá
que «este título (al hablar del ciervo) se refiere al momento en que
David iba prófugo y se escondía en los desiertos como el ciervo […]
por medio de la cual tribulación se figuraba la pasión de Cristo»77,
pero, dirá también, «mejor se refiere a Cristo de modo que por ciervo
se entienda el alma humana en Cristo, porque el ciervo atraviesa las
espinas sin lesión de los pies, así Cristo transitó por esta vida presente
sin mancha para él. Igualmente, el ciervo salta de modo óptimo: así
Cristo asciende desde la fosa de la muerte a la gloria de la resurrección.
75 «Et unus est modus procedendi in omnibus, quia incipiunt a gemitu, et
terminantur in salutem populorum: quia ex passione facta est salus omnibus
hominibus». SANTO TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, ps. 21, n. 1.
76 «Titulus Hieronymi est: victori pro cervo matutino. In nostra littera, victori pro
assumptione vel pro cerva matutina. In hoc Psalmo principaliter agitur de passione
Christi. Secundo tangitur in eo de resurrectione: quia per eam datur intelligi
passio, et passio ordinatur ad resurrectionem; sicut si dicam, iste est manumissus,
ostendit quod fuit servus. Ergo iste Psalmus est David, idest Christi. Et est pro
assumptione, idest resurrectione, et haec fuit matutina; unde, pro cerva, idest pro
humana natura, vel pro cervo matutino, idest Christo: Ps. 107: exurgam diluculo».
Ibidem.
77 «Hic autem titulus est quando David ibat profugus, et latebat in desertis sicut
cervus. Unde supra dixit, Ps. 17: et posuit pedes meos tamquam cervorum. Unde pro
ista tribulatione quae figurabat passionem Christi, intitulatur iste Psalmus».
Ibidem.
86
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Y por eso se dice ciervo, y se dice matutino porque resucitará a la ma-
ñana»78.
Hay que notar que al decir «este Salmo es de David, es decir, de
Cristo», pareciera dar razón a Colunga que decía que, para santo
Tomás, en este Salmo aparece una referencia literal a Cristo, pero bajo
una cubierta parabólica referida a David. Sin embargo, notemos también
que de inmediato dice el Aquinate que el título se puede referir a la
tribulación de David (sentido literal), la cual figuraba la pasión de
Cristo (sentido espiritual), pero que mejor se refiere (literalmente, en-
tendemos) a Cristo que a David. Es decir, hay en verdad referencia
literal a David y figurada a Cristo, aunque mejor se refiere a Cristo en
cuanto que hay algo que excede a la historia de David y sólo se refiere a
Cristo (en sentido literal). Es lo que hemos dicho ya.
b3. El texto del Sal 22(21)
b3.1. Sentido literal en modo «absoluto» o «relativo»
El versículo siguiente al del título introduce el Salmo con las pala-
bras que Cristo repitiera en la Cruz (cf. la citación de Sal 22,2 en Mt
27,46 y Mc 15,34).
Es acá donde podemos explicar esa referencia relativa a la que he-
mos hecho mención. Sin querer crear una nueva categoría o una
nueva terminología ajenas al Aquinate, buscamos con esto evidenciar
que, a menudo, la interpretación de santo Tomás consistirá en aclarar
78 «Hoc modo tamen melius refertur ad Christum, ut per cervum intelligatur
humana natura in Christo, quia cervus transit spineta sine laesione pedum; sic
Christus transivit per istam vitam praesentem sine sui inquinatione. Item cervus
optime salit: sic Christus de fovea mortis ascendit ad gloriam resurrectionis. Et
ideo cervus dicitur, et matutinus dicitur, quia tunc surrexit». Ibidem.
87
DIÁLOGO 75
bajo qué respecto pueden entenderse, de Cristo o de la Iglesia, las palabras
del Salmo.
El «abandono de Dios», por ejemplo, no es absoluto y en cualquier
sentido, sino que es «según la carne» puesto que «lo expuso a la pa-
sión»79. De este tipo de distinciones abunda el comentario y creemos
que así deben entenderse los lugares en los que el Aquinate dice que
Cristo habla en nombre de los miembros del Cuerpo místico cuya
Cabeza es Él mismo.
Es decir, consideramos que el Aquinate afirma que estas palabras
del Salmo están en boca de Cristo Cabeza que dice -siempre en sen-
tido literal- cosas que en realidad son propias de sus miembros. Y esto
responde a la regla que se puso «al inicio del Salterio: que aquellas co-
sas que pertenecen a los miembros, las dice Cristo de sí, ya que Cristo
y la Iglesia son como un Cuerpo místico; por lo tanto, hablan como
una persona y Cristo se transforma en la Iglesia y la Iglesia en Cristo»80.
Santo Tomás recuerda esta regla con ocasión de la expresión «las
palabras de mis delitos»81, lo cual no podría ser dicho de Cristo sin más.
79 «Et quia Christus non est liberatus a passione corporali cum esset in passione,
secundum hoc dicitur ad horam derelictus, idest passioni expositus: Rom. 8:
proprio filio suo non pepercit et cetera. Item illa petitio. Pater si fieri potest, transeat a me
calix iste, ut dicitur Matth. 26, non videtur impleta, quia erat secundum carnem:
Isa. 34: ad punctum et in modico dereliqui te, idest passioni te exposui; et in
miserationibus magnis congregabo te, scilicet in resurrectione. Et ideo dicit, quare me
dereliquisti? Idest passioni me exposuisti». Ibidem.
80 «Et haec est una de regulis supra in principio Psalterii positis, quod ea quae
pertinent ad membra, dicit Christus de se, propter hoc, quod sunt sicut unum
corpus mysticum Christus et Ecclesia; et ideo loquuntur sicut una persona, et
Christus transformat se in Ecclesiam, et Ecclesia in Christum: Rom. 12: multi
unum corpus sumus in Christo». Ibidem.
81 El hebreo dice: «Lejos de mi salvación las palabras de mi rugido». Sin embargo, el
aparato crítico de la BHS hace notar que si se invierte el orden de la segunda y
88
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Si Cristo habla de «sus» delitos lo hace porque lo dice en la persona
del pecador o la Iglesia. En efecto «en los miembros de Cristo, es decir,
en la Iglesia, hay delitos o pecados. Pero en la Cabeza, es decir en
Cristo, no hay ningún delito, sino similitud de delito (cf. Rom 8,3)»82.
Las palabras de Cristo en el Getsemaní pidiendo ser liberado del
«cáliz» pueden entenderse de dos modos: o Cristo como portando la
persona de los débiles que están en la Iglesia o cumpliendo el oficio de
la carne débil en sí, la cual naturalmente teme y huye83. Traerá acá
además las opiniones de san Jerónimo y de san Agustín84 que distin-
guen entre salud corporal y espiritual, del Antiguo o del Nuevo Tes-
tamento, y también consideran a Cristo hablando en la persona de los
tercera consonantes podría vocalizarse también: ִאֹותי ַ שְׁ ג: «mis errores», más cer-
cano al texto de la LXX y de la Vulgata (y de santo Tomás). No desconoce sin
embargo el Aquinate el término que trae el texto hebreo puesto que enseguida
dará una posible interpretación dada por san Jerónimo cuyo texto dice «longe a
salute mea verba gemitus mei».
82 «Unde haec verba dixit Christus in persona peccatoris, sive Ecclesiae. […] In
membris autem Christi, idest in Ecclesia, sunt delicta sive peccata. In capite vero,
idest in Christo, nullum est delictum, sed similitudo delicti: Rom. 8: misit Deus
filium suum in similitudinem carnis peccati, et de peccato damnavit peccatum: 2 Cor. 5: eum
qui peccatum non noverat, peccatum pro nobis fecit, ut nos efficeremur justitia Dei in Christo».
SANTO TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, ps. 21, n. 1.
83 «Christus autem imminente passione oravit, pater si fieri potest transeat et cetera.
Matth. 28. Sed haec verba Christi orantis possunt dupliciter exponi. Uno modo
ut Christus ea protulerit quasi gerens infirmorum personam, qui sunt in Ecclesia:
quia futurum erat ut aliqua membra sua debilia, quando immineret eis passio,
formidarent. Alio modo quod protulit hanc petitionem gerens officium carnis
infirmae in Christo, quae naturaliter timet et fugit mortem». Ibidem.
84 Como se puede constatar en la nota siguiente, santo Tomás se refiere por una
parte al texto bíblico de san Jerónimo y por otra a una obra de san Agustín, De
gratia Novi Testamenti.
89
DIÁLOGO 75
pecadores85, pero baste lo dicho para ver cómo el Aquinate conserva
esas palabras en boca de Cristo, aunque bajo algún respecto.
No parece ser que, en la mente del Aquinate, David sea quien gime
en figura del gemido de Cristo (lo cual sería sentido espiritual alegó-
rico), ni que las cosas sucedidas en Cristo sean figura de lo que sucede
en sus miembros (también, sentido espiritual alegórico). Parece más
bien que, según santo Tomás, hay un excedente de la historia de David
que se refiere sólo a Cristo, aunque no siempre en sentido absoluto
sino relativo, es decir, «en cuanto que…», por ejemplo, habla según su
85 «Quod petiit ergo liberari, fuit verbum vel membrorum in quibus delictum
invenitur, vel carnis Christi in qua est similitudo delicti sive peccati: et ideo dicit,
verba, quibus petiit liberari, quae sunt, delictorum meorum, idest fidelium, pro
quorum delictis patior; vel sunt infirmae carnis quae habet similitudinem delicti:
longe a salute corporali, quia calix, sive passio, non transit a me ut petii; quasi
dicat, non consequor salutem quam intendo, si petitio mea quam peto,
exaudiretur, pater, transeat a me calix iste. Et ideo littera Hieronymi habet, longe a
salute mea verba gemitus mei. Aliter exponit Augustinus in Lib. de gratia novi
testamenti: haec verba quibus peto liberari a passione et conqueror quod sum derelictus
passioni, sunt longe a salute mea quam secundum quod Deus debeo facere. Matth. 1: ipse
salvum faciet populum suum a peccatis eorum. Et assignat rationem quare sit derelictus:
est enim duplex salus: una corporalis, quae est communis hominibus et jumentis:
Ps. 35: homines et jumenta salvabis domine. Alia spiritualis et aeterna; et haec est
propria Christi: unde dicit, mea, quia salus novi testamenti est per Christum facta:
Isa. 45: Israel salvatus est in domino salute aeterna. Et haec differunt: quia prima
quaerebatur in veteri testamento; secunda quaeritur in novo. Quare ergo
derelictus est passibilis? Quia ipse venit in novo testamento. Et haec verba quae
hic dixit, longe a salute mea, spirituali, quia sunt pro corporali salute. Longe. Christus
loquitur in persona peccatorum, qui quandoque propter peccata derelinquuntur
a Deo: unde dicit, verba delictorum meorum, idest peccatorum, sunt longe a salute,
spirituali: quia haec est causa quare peccatores non salvantur, quia sunt peccatores:
Joan. 9: peccatores Deus non audit. Vel secundum Augustinum, loquitur, a me, quasi
derelinquendo me, fecisti me longe a salute mea, idest corporali: et haec verba
sunt delictorum meorum». Ibidem.
90
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
naturaleza humana o según que es Cabeza del Cuerpo en el cual se da
el pecado.
Estas distinciones atraviesan el comentario y dejan ver la riqueza de
la interpretación del Aquinate en la cual se acogen las distintas posibi-
lidades, manifestando, a su vez, ciertas preferencias. Pero veamos estos
lugares en modo diferenciado.
Al exponer el v. 486 explicará que es razonable la queja (del v. 2)
como es razonable también que sea abandonado87. La queja porque es
admirable que Dios habite en los santos, especialmente en Cristo, y
no los defienda88. Pero también es razonable el abandono porque clama
por la salud temporal y Dios no escucha cuando alguno no pide por la
salvación espiritual89. O también se puede explicar porque «Cristo ha-
bla en la persona de los pecadores, como si dijera que está lejos de mi
salvación porque no habita en los pecadores sino en el santo»90.
86 «Pero tú, alabanza de Israel, habitas en el santo», «Tu autem in sancto habitas Laus Israhel».
87 «Tu autem. Supra posita est quaestio Christi inquirentis causam passionis suae; hic
autem ostendit quod hujusmodi quaestio est rationabilis, et rationabile est quod
est derelictus». SANTO TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, ps. 21, n. 3.
88 «Et primo dicit hoc esse mirabile ex parte Dei. Secundo ostendit hoc experimento
antiquo, ibi, in te speraverunt. Hoc quod hic dicitur, tripliciter refertur ad praedicta,
secundum tres expositiones. Una est, quia est longe a salute temporali, et sic facta
est ista divisio. Unde illud est mirabile ex parte Dei propter duo. Primum est, cum
Deus in sanctis habitet, et non defendat eos: Judith 6: si dominus nobiscum est, cur
haec mala omnia apprehenderunt nos? Ubi sunt mirabilia ejus quae patres nostri narraverunt
nobis? Et ideo dicit, tu autem in sancto habitas: Hierem. 14: tu in nobis es domine, sed
specialiter habitat in Christo». Ibidem.
89 «Ideo scilicet quia, verba delictorum meorum sunt longe a salute mea, spiritualiter: sed
ego clamo pro temporali: tu vero qui habitas in sancto, ut sis, laus Israel, non
exaudies, quia non exaudis quando quis non clamat pro spirituali salute». Ibidem.
90 «Vel secundum tertiam expositionem, ut loquatur Christus in persona peccatoris;
quasi dicat, ideo es longe a salute mea, quia non habitat in peccatoribus; sed in
sancto». Ibidem.
91
DIÁLOGO 75
Y nuevamente al exponer el v. 591, responde a una breve objeción
diciendo que «los Padres pertenecían al Antiguo Testamento en el cual
se otorgaban bienes temporales; y, por lo tanto, para ostentar que la
Providencia divina también dispone las cosas temporales, los libera
también con una liberación temporal. Pero Cristo prometió y da cosas
espirituales; y para mostrar que los bienes temporales deben ser des-
preciados y los eternos esperados, no quiso la liberación temporal se-
gún la razón: y, sin embargo, algunos en el Nuevo Testamento son
librados con liberaciones temporales y en el Antiguo algunos son ins-
truidos con aflicciones espirituales, para que se ostente que Dios es el
autor de ambos Testamentos»92.
En los vv. 10-1193 se pone la causa de la burla, que es la estulticia,
dentro de la cual se considera también el beneficio divino como mo-
tivo para esperar94. Y «se pone primero lo que pertenece a la cabeza.
Cualquiera nace natural y universalmente del útero de la madre, pro-
ducido por la virtud divina que es ella misma causa de todas las cosas
91 «En tí esperaron nuestros padres, esperaron y los libraste». «In te speraverunt patres
nostri, speraverunt et liberasti eos».
92 «[…] patres pertinebant ad vetus testamentum in quo temporalia dabantur: et
ideo, ut ostendat quod divina providentia temporalia etiam disponat, liberat eos
etiam temporali liberatione. Sed Christus promittit et donat spiritualia: et ut
ostendat contemnenda temporalia et speranda aeterna, noluit temporalem
liberationem secundum rationem: et tamen aliqui in novo testamento sunt
temporalibus liberationibus liberati, et in veteri testamento aliqui sunt
spiritualibus afflictionibus eruditi, ut ostendatur Deus auctor esse utriusque
testamenti». Ibidem, ps. 21, n. 4.
93 «Porque tú eres quien me sacaste del vientre, esperanza mía, del seno de mi madre, hacia ti
fui echado del útero del vientre de mi madre, tú eres mi Dios». «Quoniam tu es qui extraxisti
me de ventre spes mea ab uberibus matris meae, in te proiectus sum ex utero de ventre matris
meae Deus meus es tu».
94 «Causa irrisionis consuevit esse stultitia […]. In hac causa duo facit. Primo ponit
divinum beneficium motivum ad sperandum». SANTO TOMÁS DE AQUINO,
Postilla super Psalmos, ps. 21, n. 7.
92
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
[…]. Pero de modo singular dice que Cristo fue sacado del útero ma-
terno porque admirablemente fue concebido, y nació sin semen, con-
servada la integridad de la madre»95. La razón de la esperanza respecto
a Cristo cabeza, es que fue «hecho hombre, porque antes no era hombre
hijo de Dios. Pero si se expone de los miembros de Cristo, la proyección
o la extracción es de uno a otro según la carne; pero Cristo siempre
tendía a Dios. Sin embargo, se habla de los miembros que según la
carne siempre están en el vientre carnal, es decir en las concupiscen-
cias mundanas; pero por medio de Dios fueron extraídos de estas con-
cupiscencias mundanas, y dirigidos a Dios para que nada esperen ni
quieran sino a Dios. Y por eso concluye la oración diciendo, no te se-
pares de mí, a saber, defendiendo -en mí o en mis miembros- cuanto se
refiere a lo espiritual; como si dijera: me abandonaste, exponiéndome
a la pasión corporal, para no separarte de mí, favoreciéndome con el
auxilio espiritual»96.
95 «Hic ponit primo quae pertinent ad caput. Quaecumque nascuntur naturaliter et
universaliter ex utero matris, virtute divina producuntur, et ipsa est omnium causa
[…]. Sed singulariter dicit Christum abstractum ex utero matris, quia mirabiliter
conceptus est, et sine semine natus, servata matris integritate: hoc est beneficium».
Ibidem.
96 «[…] ex quo factus sum homo, quia ante non erat Dei filius homo. Sed si
exponatur de membris Christi, projectio sive extractio est de uno in aliud
secundum carnem; Christus autem semper tendebat in Deum. Sed loquitur de
membris quae secundum carnem semper sunt in ventre carnali, scilicet
concupiscentiis mundanis; sed per Deum ab hujusmodi concupiscentiis
extrahuntur, et projiciuntur in Deum: ut nihil nisi Deum sperent et quaerant.
Consequenter concludit orationem cum dicit, ne discesseris a me, scilicet
defendendo, vel in me, vel in membris meis quantum ad spiritualia; quasi dicat,
dereliquisti me, exponendo passioni corporali. Ne recedas a me, fovendo me spirituali
auxilio». Ibidem, ps. 21, n. 8.
93
DIÁLOGO 75
Y, en seguida, se dice que la oración pidiendo no ser abandonado
en la tribulación que está próxima «debe entenderse como que Cristo
habla en persona de sus miembros»97.
Es interesante el caso del v. 1598 del cual se dan muchas interpreta-
ciones y aclaraciones diversas especialmente en torno a las palabras
huesos y corazón.
En la interpretación existe una breve referencia a Cristo Cabeza,
pero especialmente a sus miembros, más en concreto, a los apóstoles.
Lo difícil será determinar si esto es un sentido espiritual propiamente
hablando o es literal relativo según la terminología que tímidamente
propusimos.
Lo primero que santo Tomás propone es el valor metafórico de
«huesos» y «corazón» como la fortaleza corporal y la espiritual respecti-
vamente.
Sin embargo, con respecto a la primera dirá que se dice de Cristo,
pero espiritualmente, es decir, referido a los apóstoles (Cristo sería el
tipo y los apóstoles el antitipo). Dice el Aquinate:
«En el hombre hay una doble fortaleza: Una es la fortaleza
del cuerpo, y esto consiste en los huesos y en los nervios; y
en cuanto a esto dice fueron dispersados todos mis huesos, como
si dijera: deshizo toda mi fuerza corporal. Sin embargo, se
dice de Cristo espiritualmente: en efecto los apóstoles que
97 «[…] et ideo oro ne discesseris a me, quoniam tribulatio proxima est. Haec enim
intelligenda sunt ut Christus loquatur in persona membrorum suorum, ut non
derelinqueret ea in tribulationibus». Ibidem, ps. 21, n. 9.
98 «Fueron dispersados todos mis huesos, mi corazón se volvió como cera líquida en medio de mi
vientre». «Dispersa sunt universa ossa mea, factum est cor meum tamquam cera liquescens in
medio ventris mei».
94
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
son huesos de Cristo, fueron dispersados: Zac 13,7: heriré al
pastor y serán dispersados las ovejas del redil»99.
Algo semejante dirá de la segunda «fortaleza» (la del alma), aunque
sin decir «espiritualmente» sino distinguiendo entre «secundum se» y
«secundum membra»:
«Otra es la fortaleza del alma que consiste en el corazón; de
donde dice, mi corazón se hizo como cera líquida. Pregunta san
Agustín de qué modo puede ser esto verdadero dicho sobre
Cristo cabeza: porque aquello parece provenir de la sobre-
abundancia del temor, lo cual no debe decirse de Cristo: por-
que aunque en él hubo temor natural, sin embargo, no fue
tanto que licuara el corazón»100.
La respuesta a esta objeción introduce la distinción recién mencio-
nada:
«Y por eso no debe entenderse de Cristo según él mismo, sino en
cuanto a los miembros; que ciertamente son el corazón de Cristo, que
99 «In homine est duplex fortitudo. Una est fortitudo corporis, et haec consistit in
ossibus et nervis; et quantum ad hoc dicit, dispersa sunt omnia ossa mea: quasi dicat:
omnis virtus mea corporalis defecit. Tamen de Christo dicitur spiritualiter: nam
apostoli qui sunt ossa Christi, dispersi fuerunt: Zach. 13: percutiam pastorem, et
dispergentur oves gregis». Ibidem, ps. 21, n. 11.
100 «Alia est fortitudo animae, quae consistit in corde; unde dicit, factum est cor meum
tamquam cera liquescens. Quaerit Augustinus quomodo de Christo capite verum sit:
quia hoc videtur provenire ex superabundanti timore, quod non est dicendum de
Christo: quia etsi fuerit in eo timor naturalis, non tamen fuit tantus quod
liquesceret cor». Ibidem.
95
DIÁLOGO 75
también principalmente ama […]. Estos fueron los apóstoles, que fue-
ron huesos para sustentar a los débiles en la Iglesia, como los huesos
sustentan las carnes […]»101.
Por ahora hay dos opciones: o Cristo habla de su propio corazón y
de sus propios huesos como signos de los apóstoles (sentido espiritual)
o habla metafóricamente (sentido literal impropio) de estos miembros
preeminentes de su Cuerpo místico, los apóstoles.
Otra posibilidad, siguiendo con el texto, es entenderlo de los cora-
zones de los mismos apóstoles (sentido literal propio):
«Y fueron los corazones de ellos como cera líquida. Primero
por una mala licuefacción, por temor, como en la fuga de los
discípulos […] y en la negación de Pedro. Segundo con una
buena licuefacción, como en la conversión de los discípu-
los»102.
En este caso sería Cristo quien habla nuevamente en sentido literal,
aunque «en nombre» de sus miembros.
101 «Et ita intelligitur de Christo non secundum se, sed quantum ad membra; quae
quidem sunt cor Christi, quae et praecipue diligit: Phil. 1: eo quod vos habeam in
corde. Et sequitur, testis est mihi Deus, quomodo cupiam vos esse in visceribus Jesu Christi.
Hi fuerunt apostoli qui fuerunt ossa ad sustentandum infirmos in Ecclesia, sicut
ossa sustentant carnes: Rom. 15: debemus nos firmiores imbecillitatem infirmorum
sustinere». Ibidem.
102 «Et fuerunt corda eorum sicut cera liquescens. Primo mala liquefactione per
timorem, sicut in fuga discipulorum: Matth. 26: tunc relicto eo fugerunt omnes. Et in
negatione Petri: Luc. 22: at ille negavit, dicens, homo nescio quid dicis. Secundo bona
liquefactione, sicut in conversione discipulorum, ut patet in Petro et Andrea».
Ibidem.
96
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Podemos notar finalmente103 que el Aquinate no deja de señalar
una posible atribución de estas palabras a Cristo Cabeza. El texto con-
tinúa así:
«O debe decirse que la licuefacción es también de amor […];
una cosa antes que se haga líquida, es dura y contracta en sí;
si se licúa, se difunde y tiende hacia otro. También el temor
algunas veces se endurece, a saber, cuando no es grande; así
es con el amor; pero cuando sobreviene el amor, el hombre,
que antes estaba en sí, tiende hacia otro. Y de esta licuefac-
ción puede exponerse también de Cristo según que es ca-
beza: en efecto, este ser licuado es también por el Espíritu
Santo y es en medio del vientre, es decir, del afecto»104.
103 Consideraremos enseguida la última parte de este parágrafo.
104 Et ita intelligitur de Christo non secundum se, sed quantum ad membra; quae
quidem sunt cor Christi, quae et praecipue diligit: Phil. 1: eo quod vos habeam in
corde. Et sequitur, testis est mihi Deus, quomodo cupiam vos esse in visceribus Jesu Christi.
Hi fuerunt apostoli qui fuerunt ossa ad sustentandum infirmos in Ecclesia, sicut
ossa sustentant carnes: Rom. 15: debemus nos firmiores imbecillitatem infirmorum
sustinere. Et fuerunt corda eorum sicut cera liquescens. Primo mala liquefactione
per timorem, sicut in fuga discipulorum: Matth. 26: tunc relicto eo fugerunt omnes.
Et in negatione Petri: Luc. 22: at ille negavit, dicens, homo nescio quid dicis. Secundo
bona liquefactione, sicut in conversione discipulorum, ut patet in Petro et Andrea.
Vel dicendum quod liquefactio etiam est amoris. Cant. 5: anima mea liquefacta est.
Res antequam liquefiat, dura est et constricta in se; si liquescit, diffunditur et
tendit a se in aliud. Timor etiam quandoque indurat, quando scilicet non est
magnus: et sic est etiam de amore: quia quando supervenit amor, tunc homo
tendit in aliud quod ante in se erat. Et de hac liquefactione potest exponi etiam de
Christo secundum quod est caput: nam hoc liquefieri et est a spiritu sancto, et est
in medio ventris, idest affectus». SANTO TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos,
ps. 21, n. 11.
97
DIÁLOGO 75
Tenemos entonces en este texto:
- una posible referencia directa a Cristo en sí mismo, es decir, a
Cristo Cabeza;
- una posible referencia a Cristo en relación a sus miembros, con
la dificultad que introduce el término «spiritualiter»;
- y una posible referencia directa a los apóstoles.
Quizás el estilo de una reportatio no nos permita determinar la in-
tención del Aquinate, pero podemos dejar expresadas algunas ideas al
respecto:
- es posible que se entienda que Cristo habla de sus propios hue-
sos y corazón como signo de los Apóstoles, lo que parecería
indicar un sentido espiritual.
- Sin embargo, si sobreviven las dificultades propuestas para re-
ferir a Cristo en modo directo, creemos que convendría decir
que son palabras en boca de Cristo pero que deben referirse en
sentido literal a sus miembros (la Iglesia) y no a Él mismo en
cuanto Cabeza.
Al finalizar este punto, da el Aquinate una nueva posibilidad de in-
terpretación:
«O por medio del corazón de Cristo se entiende la sagrada
Escritura que manifiesta el corazón de Cristo. Pero éste es-
taba cerrado antes de la pasión, porque era oscura; pero es
abierta después de la pasión porque los que ya la entienden
98
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
consideran y disciernen de qué modo deberían ser expuestas
las profecías»105.
Consideramos que acá sí se está declarando manifiestamente un
sentido espiritual: el corazón de Cristo como signo de las Escrituras.
Con todo lo ya dicho, no creemos que necesite justificación esta afir-
mación nuestra, aunque sí consideramos oportuno destacar que este
pequeño trozo del comentario ha sido muy citado y difundido, pro-
poniéndolo a veces como la esencia de lo que santo Tomás entendía
por sentido espiritual.
Sin embargo, debemos recordar una vez más que no es el evento
pascual el que da «un sentido espiritual nuevo» a los textos del Antiguo
Testamento, sino que en él (en el evento pascual) se constata el cum-
plimiento de las figuras (sentido espiritual) y de las profecías (sentido
literal), las cuales poseían ya previamente este contenido semántico des-
tinado a esclarecerse con el advenimiento de los hechos.
Puede ayudar a entender la mente del Aquinate sobre este punto,
lo que en este mismo capítulo se afirma al comentar el v. 23, que dice:
«narraré tu nombre a mis hermanos»106.
Dirá allí el Aquinate que esta predicación será uno de los frutos del
auxilio que Dios dio movido por la oración de Cristo. En seguida pone
como objeción que el nombre de Dios ya había sido predicado antes
de la pasión, a lo cual responde diciendo que:
105 «Vel per cor Christi intelligitur sacra Scriptura, quae manifestat cor Christi. Hoc
autem erat clausum ante passionem, quia erat obscura; sed aperta est post
passionem, quia eam jam intelligentes considerant, et discernunt quomodo
prophetiae sint exponendae». Ibidem.
106
«Narrabo nomen tuum fratribus meis». Sal 22(21), 23.
99
DIÁLOGO 75
«es así, pero más plenamente fue revelado después de la pasión y la
resurrección.
- Primero ciertamente narró a sus discípulos con su propia boca,
cuando abrió a ellos el sentido para que entendieran las
Escrituras (Lc 24,45).
- Segundo, dándoles el Espíritu Santo: Jn 16,13: cuando venga el
Paráclito aquel espíritu de verdad, os enseñará toda la verdad. Y Jn
14,26: cuando viniera el Paráclito que enviará el Padre.
- Pero plenísimamente narrará cuando manifieste su divinidad en
el Juicio: Jn 14,21: yo mismo me le manifestaré: Lc 21,27: entonces
verán al hijo del hombre viniendo con poder y majestad. Entonces en
el Hijo conocerán al Padre: Jn 14,20: en aquel día conoceréis que
yo estoy en el Padre y el Padre en mí, y yo en vosotros. Y esto solo
conviene al Hijo, como él mismo dice en Mt 11,27: nadie conoce
al Padre sino el Hijo»107.
Para santo Tomás, entonces, la pasión de Cristo (el corazón
abierto) es uno de los momentos de una revelación que es cada vez
más evidente. Ésta se hizo ya antes de la Pasión, aunque luego de la
107 «Sed numquid non narravit ante passionem nomen Dei? Cum ipse dicat, Joan.
17: pater manifestavi nomen tuum hominibus et cetera. Dicendum quod sic: sed
plenius post passionem et resurrectionem. Primo quidem narravit discipulis ore
proprio, quando aperuit illis sensum ut intelligerent Scripturas, Luc. ult. Secundo
dando eis spiritum Paraclitum: Joan. 16: cum venerit Paraclitus ille spiritus veritatis,
docebit vos omnem veritatem. Et Jo. 14: cum venerit Paraclitus quem mittet pater etc. ille
docebit vos omnia. Sed plenissime narrabit quando manifestabit divinitatem suam
in judicio: Joan. 14: manifestabo ei meipsum: Luc. 21: tunc videbunt filium hominis
venientem cum potestate magna et majestate. Tunc enim in filio cognoscent patrem:
Joan. 14: in die illa cognoscetis, quia ego in patre, et pater in me, et ego in vobis. Et hoc ipsi
soli filio convenit, ut ipse dicit Matth. 11: nemo novit patrem nisi filius». SANTO
TOMÁS DE AQUINO, Postilla super Psalmos, ps. 21, n. 18.
100
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
misma fue más plena (primero, cuando Cristo por boca propia la de-
claró y, segundo, por el Espíritu Santo) y será plenísima al final de los
tiempos.
b3.2. Sentido literal de modo «propio» e «impropio»
Como última operación en este apartado, procedemos a agrupar las
abundantes metáforas señaladas por el Aquinate en estas pocas pági-
nas. Quizás esté de más recordar acá que la metáfora, de acuerdo con
las exposiciones precedentes, debe considerarse «sentido literal», aun-
que, como ya hemos señalado, sentido literal impropio.
Por su parte, la cantidad de expresiones de este tipo no debe llamar
la atención, puesto que el texto bíblico comentado es del género lite-
rario de la poesía en el cual este tipo de usos abunda. En efecto, son
numerosas las interpretaciones metafóricas que realiza santo Tomás
(ciervo, día y noche, gusano, novillos, toros, agua, cera, león, etc.) y
que ahora presentaremos brevemente.
En primer lugar, recordemos el pasaje ya expuesto anteriormente
al hablar del título del Salmo. Para el Aquinate, el ciervo allí mencio-
nado viene referido más convenientemente al alma humana de Cristo
que no se lesiona en su paso por el mundo y sube ágilmente a la gloria
de la resurrección. Hemos señalado ya los elementos de este lugar.
En el v. 3 hace una distinción interesante al comentar el binomio
«día y noche». Si se toma ad litteram, es decir, día y noche temporalmente,
debe entenderse que se indica la asiduidad de la oración; y esta inter-
pretación se acomoda al texto de san Jerónimo que dice «non est
101
DIÁLOGO 75
silentium» siguiendo el texto hebreo108. Observemos que es sentido li-
teral pero siempre impropio, es decir, es un modo de significar esa ca-
racterística de la oración, la de ser «continua».
Otro modo posible es el de san Agustín que entiende prosperidad
por día y adversidad por noche. Y así, «las palabras que se dicen pidiendo
la salud corporal, se hacen en el día por las cosas prósperas; por la no-
che para que la adversidad sea quitada»109. Por lo tanto, Cristo pide «día
y noche», es decir, pide adquirir la prosperidad y librarse de la adver-
sidad, pero no es escuchado. El Aquinate señala como objeción el texto
de Heb 5,7, «fue escuchado», y responde haciendo una distinción entre
una salvación del Antiguo Testamento, que es temporal, y otra del
Nuevo, que es eterna.
En relación a la expresión «yo soy un gusano y no hombre» del v. 7, dará
tres interpretaciones diversas (y casi «contrarias») de esta «similitud»,
aunque pareciera que santo Tomás prefiere entenderla como similitud
de confusión: «Aquellos son librados, pero yo no soy librado de la con-
fusión; sino (que soy) tan vilmente pisado (o despreciado) como si
fuese un gusano y no un hombre»110. El segundo modo de entenderlo
es que «gusano» indique la dignidad de Cristo: «en efecto, el gusano
108 «Per diem et noctem duo intelligere possumus. Uno modo ad litteram diem et
noctem temporalem et sic clamare, est clamare assidue108; unde dicit. Non
exaudies; quasi dicat: quamvis assidue clamem, non sum tamen exauditus. Littera
Hieronymi habet, et nocte et non est silentium mihi, quasi non sileo die et nocte orare».
Ibidem, ps. 21, n. 2.
109 «Alio modo, ut per diem intelligatur prosperitas, et per noctem adversitas. Et
secundum Augustinum verba quae pro salute corporali dicuntur, fiunt per diem
pro prosperis; per noctem, ut tollatur adversitas. Ergo Christus clamat per diem,
quando est in prosperitate, et non exauditur, quia petit ut non pereat: et per
noctem, ut tollatur adversitas, et non tollitur». Ibidem.
110 «Dicit ergo, illi sunt liberati, ego autem non sum liberatus a confusione; sed sic
viliter conculcatus ac si essem vermis et non homo». Ibidem, ps. 21, n. 5.
102
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
no es generado ex coitu, sino de la tierra, solo por el calor del sol celes-
tial»111. Así Cristo, que nace de la Virgen con la sola operación del
Espíritu Santo, dice que no es hombre solamente, sino que también
es Dios112. La tercera posibilidad es la dada por san Agustín que dice
que por hombre se entiende el hombre viejo, Adán, que fue hombre
sin ser hijo de hombre. Por gusano se entiende Cristo, que fue hom-
bre siendo hijo de hombre, es decir de la Virgen: y por eso dice soy
gusano y no hombre que goza las cosas temporales sino hijo de hombre
que goza las cosas espirituales113.
En los vv. 13-15 se halla una serie de metáforas al hablar de la aflic-
ción de la carne sufrida durante la pasión. Hablará de los perseguido-
res, del efecto de la persecución y del modo de la persecución114, siem-
pre usando imágenes metafóricas. Podemos notar que todo esto viene
siempre referido a la pasión de Cristo, casi sin hacer ya distinciones.
«Primero, por lo tanto, son introducidos los perseguidores
que invaden con la obra: de los cuales algunos son menores,
como la plebe y los ministros; y de ellos dice me circundaron
muchos novillos […]. Algunos son mayores: de donde dice,
111 «Secundo modo ut pertineat ad Christi dignitatem: vermis enim non generatur ex
coitu, sed ex terra, solo calore solis caelestis». Ibidem.
112 «Ipse enim quasi tenerrimus ligni vermiculus, ut dicitur 2 Reg. 23, sic Christus ex
virgine sola operatione spiritus sancti: Psalm. 84: dominus dabit benignitatem, et terra
nostra dabit fructum suum. Ideo dicit, ego autem sum vermis et non homo, scilicet tantum,
sed etiam Deus». Ibidem.
113 «Vel aliter secundum Augustinum. Per hominem intelligitur homo vetus, scilicet
Adam, qui sic fuit homo quod non filius hominis. Per vermem intelligitur
Christus, qui sic fuit homo quod filius hominis, idest virginis: ideo dicit. Sum
vermis et non homo, scilicet gaudens temporalibus, sed filius hominis gaudens
spiritualibus». Ibidem.
114 «[…] hic autem prosequitur ordinem passionis quantum ad afflictionem carnis.
Et proponit primo persecutores. Secundo persecutionis effectum, ibi, sicut aqua.
Tertio persecutionis modum, ibi, circumdederunt me canes». Ibidem, ps. 21, n. 10.
103
DIÁLOGO 75
pingües toros me asediaron […]. Se dice que el toro es un animal
melancólico: y por esto durante el día retiene la ira. Y como
los menores tienen audacia a causa de su multitud, así los
mayores a causa de las riquezas»115.
«Consecuentemente pone los perseguidores que se alzan con
la boca; de donde se dice abrieron sobre mí su boca. Y esto de
modo múltiple, tentando […] acusando, envidiando, pi-
diendo la muerte, diciendo crucifícalo […]. Consecuente-
mente, se añade la similitud como león raptor y rugiente, a quien
son comparados por la crueldad […] en efecto, es propio del
león que ruja cuando ha capturado la presa […] y dice rap-
tando, insidiando, rugiendo, pidiendo manifiestamente la
muerte»116.
115 «Primo ergo introducuntur persecutores invadentes opere: quorum quidam
minores, ut plebs et ministri; et quantum ad hos dicit, circumdederunt me vituli multi:
Eccl. 1: stultorum infinitus est numerus. Circumdederunt me, quia undique invaserant:
Psalm. 117: circumdederunt me sicut apes et cetera. Quidam sunt majores; unde dicit,
tauri pingues obsederunt me: Eccl. 6: ne extollas te in cogitatione tua, sicut taurus qui ex
pinguedine et fortitudine, nec jugo premitur, et multum generat et superbit. Dicitur quod
taurus est animal melancholicum: et propter hoc diu retinet iram. Et sicut
minores habent audaciam propter multitudinem, ita majores propter divitias. Et
ideo dicit, pingues: Job 15: pingui cervice armatus est. Obsederunt me: Job 19: obsederunt
in gyro tabernaculum meum». Ibidem.
116 «Consequenter ponit persecutores insurgentes ore: unde dicit, aperuerunt super me
os suum. Et quidem multipliciter eum tentando: Matth. 22: quid me tentatis
hypocritae? Accusando, invidendo, ad mortem expetendo, dicentes, crucifige:
Thren. 3: inimici mei aperuerunt os suum super me. Consequenter adhibet
similitudinem, sicut leo rapiens et rugiens, cui comparantur propter crudelitatem:
Hier. 12: facta est mihi hereditas mea quasi leo in sylva: dedit contra me vocem: nam leonis
est ut capta praeda rugiat: Amos 3: numquid dabit catulus leonis vocem de cubili suo nisi
aliquid apprehenderit? Et dicit, rapiens, insidiando, et rugiens, manifeste in mortem
expetendo: Ezech. 22: sicut leo rugiens rapiensque praedam animam devoraverunt».
Ibidem.
104
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Siguen dos comparaciones (el agua y la cera) en cuya interpretación
muestra el santo Doctor grande apertura. La referida a la cera podemos
omitirla porque ya hemos citado esos textos. Veamos, pues, qué dice
de la expresión: «como el agua fui derramado».
«Consecuentemente se pone el efecto de la persecución
[…]. Dice por lo tanto, me persiguieron y me dañaron: puesto
que en cuanto a la salud corporal lo invalidaron totalmente,
y por eso dice como agua fui derramado. Si fuera derramado
aceite, algo quedaría en el vaso; si se derrama vino, a menudo
permanece olor en el vaso; pero si es agua, nada queda; casi
como diciendo: totalmente derramado según su opinión
[…]. El agua se derrama levemente y se arroja: así fui derra-
mado yo. Como también los judíos no solo intentaron bo-
rrarlo de la superficie de la tierra, sino que también quisieron
que perdiera su fama»117.
Otras interpretaciones son posibles, siempre en el mismo sentido,
es decir, referidas a la pasión de Cristo:
«O se asimila a Cristo al agua, porque el agua lava; así la pa-
sión de Cristo lava de todos los pecados y de toda inmundicia
[...]. Del mismo modo, el agua riega y hace fructificar: así la
pasión de Cristo […] fructifica en frutos de vida eterna. O
117 «Consequenter ponit persecutionis effectum. Et primo proponit hunc effectum.
Secundo exponit eum, ibi, dispersa. Dicit ergo, persequuntur me et nocent: quia
quantum ad corporalem salutem totaliter invaluerunt: et ideo dicit: sicut aqua
effusus sum. Si effundatur oleum; aliquid remanet in vase; si effundatur vinum,
saltem remanet odor in vase; sed de aqua nihil remanet; quasi dicat, totaliter
effusus sum secundum eorum opinionem: 2 Reg. 14: quasi aquae dilabimur, quae
non revertuntur super terram. Aqua leviter effunditur et projicitur: sic ego effusus
sum. Sicut etiam Judaei non solum eum delere desuper terram conati sunt, sed
etiam famam ejus perdere voluerunt». Ibidem, ps. 21, n. 11.
105
DIÁLOGO 75
igualmente (el agua) hace la vía resbaladiza: así la pasión de
Cristo dispone a los judíos a la caída (según el texto de 1 Cor
1,23)»118.
En el v. 16 la expresión «se secó como una teja mi fuerza» quiere decir
que todo lo que parecía florecer en Cristo antes de la pasión se desva-
neció: el obrar milagros, la fecundidad de la doctrina, la fama y la gloria
de los pueblos119. «Como una teja», es decir, o se secó en cuanto a la
operación de los milagros o se secó en cuanto que la virtud o fuerza
de Cristo fue endurecida en la pasión para que pudiera soportarla120.
En el mismo versículo, la expresión «ser reducido a polvo» puede sig-
nificar tres cosas diversas: la vil muerte que tuvo que sufrir; los miem-
bros que son los miembros incinerados, pero no de Cristo; o los judíos
a quienes es entregado y que son como polvo121.
118 «Vel assimilatur Christus aquae, quia aqua lavat; sic passio Christi de omnibus
peccatis et omnes sordes lavat: Apoc. 1: dilexit nos et lavit nos a peccatis nostris in
sanguine suo. Item aqua rigat et facit fructificare: sic passio Christi: Eccl. 24: dixi,
irrigabo hortum meum et cetera. Et fructificat fructum vitae aeternae: Eccl. 24: flores
mei (idest passionis meae) fructus honoris et honestatis. Item facit viam lubricam: sic
passio Christi disponit Judaeos ad casum: 1 Cor. 1: nos autem praedicamus Christum
crucifixum: Judaeis quidem scandalum, gentibus autem stultitiam; ipsis autem vocatis Judaeis
atque Graecis Christum Dei virtutem et Dei sapientiam». Ibidem.
119 «Hic ostendit quod quicquid pulchrum fuit in Christo evanuit. Florere
videbantur in Christo ante passionem tria: operatio miraculorum, facundia
doctrinae, fama et gloria populorum». Ibidem, ps. 21, n. 12.
120 «Vel testa, quando arescit induratur: sic in passione virtus Christi fuit indurata ad
sustentandum: Eccl. 27: vasa figuli probat fornax, et homines justos tentatio tribulationis».
Ibidem.
121 «Sed in passione viluit; unde dicit, et in pulverem mortis deduxisti me, idest vilem
mortem me pati fecisti: Sap. 2: morte turpissima condemnemus eum. Vel si referatur
ad membra, in pulverem mortis deduxisti me, idest membra mea quae sunt incinerata,
non autem Christi. Vel in pulverem etc., idest in potestatem Judaeorum dedisti me
qui sunt sicut pulvis et cetera». Ibidem.
106
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
Por último, notemos que la espada, los perros, los leones y los uni-
cornios, de los vv. 21-22, tienen también un sentido metafórico para
el Aquinate.
Se pone una objeción, puesto que la espada no puede ser tomada en
sentido propio porque Cristo fue atravesado por una lanza y no por
una espada. Deberá entonces entenderse como aquello que divide el
alma del cuerpo, es decir, la muerte; o también la lengua de los adversa-
rios; o, en sentido literal propio, pero referido a los miembros de
Cristo, de los cuales muchos fueron muertos a espada122.
Describe luego las tentaciones (o tentadores) con tres imágenes
que indican tres características diversas.
- En primer lugar, estos tentadores son irracionales como los pe-
rros que ladran antes de percibir contra quién deban ladrar a
causa de su ira precipitada. Así los judíos ladraban contra Cristo
al gritar crucifícalo, crucifícalo, sin saber por qué lo hacían123.
122 «Christus non fuit occisus a gladio, sed lancea; et lancea etiam fuit percussus post
mortem. Sed dicendum, quod gladius sua acuitate dividit: Heb. 4: acutior omni
gladio ancipiti, et pertingens usque ad divisionem: et ideo quia mors dividit animam a
corpore, et patrem a filio et e contra, et fratrem a fratre, dicitur gladius: Zach. 13:
framea, idest mors, suscitare super pastorem meum: et ab hac eruitur in resurrectione.
Vel framea est lingua adversariorum: Psal. 56: lingua eorum gladius acutus. Vel hic
loquitur Christus pro membris, quorum plures sunt occisi gladio: Act. 12: occidit
autem Jacobum fratrem Joannis gladio». Ibidem, ps. 21, n. 16.
123 «Hic orat contra tentationes: et tripliciter describit hic eos irrationabiles et hoc
facit sub similitudine canis, qui latrat antequam percipiat contra quem debeat
latrare, propter subitam iram ejus, sic Judaei antequam scirent quare latrarent
contra Christum, clamabant: Phil. 3: videte canes, videte malos operarios: et supra,
circumdederunt me canes multi. Hoc maxime pertinet contra Judaeos, qui contra
Christum latrantes clamabant, crucifige crucifige. Luc. 23». Ibidem.
107
DIÁLOGO 75
- Estos son además crueles como el león, que es un animal cruel;
y esto se refiere o a Pilatos, quien tiene la autoridad del león, es
decir, el emperador, o se refiere al Diablo124.
- Finalmente son soberbios como el unicornio que es soberbio por
tener un cuerno en la cabeza y lo es a tal punto que no soporta
ninguna sujeción, sino que, una vez capturado, muere al ins-
tante. Así también los príncipes de los sacerdotes y los escribas
que se gloriaban de un singular conocimiento de Dios, eran
soberbios125.
Juzgamos que es suficiente con los lugares indicados para hacer no-
tar cómo santo Tomás interpreta el Salmo en sentido literal referido
de Cristo, a modo de profecía, pero con gran consideración del género
literario propio, la poesía, pletórica en metáforas, comparaciones y
otros recursos literarios.
124 «Hic describit eos crudeles sub similitudine leonis, qui est crudele animal: et hoc
refertur ad Pilatum qui fungitur leonis potestate, idest imperatoris, quem
apostolus dicit leonem: 2 Tim. 4: liberatus sum de ore leonis. Vel refertur ad
Diabolum: 1 Pet. ult.: tamquam leo rugiens circuit quaerens quem devoret. Et a cornibus
Unicornium humilitatem meam». Ibidem, ps. 21, n. 17.
125 «Hic describit eos superbos: et refertur ad principes sacerdotum et Scribas, qui
scilicet comparantur Unicorni superbiam designanti: et hoc indicat quod unum
cornu habet in capite, et est tantae superbiae quod nullo modo patitur
subjectionem, sed statim captus moritur: Job 39: numquid volet rhinoceros, idest
Unicornis, servire tibi aut morabitur et cetera. Et per hoc significantur principes
Judaeorum qui singulariter gloriabantur de cognitione Dei. Et quicumque
singulariter se extollit, similis est Pharisaeo: Luc. 18: non sum sicut ceteri hominum:
Psal. 74: nolite extollere in altum cornu vestrum». Ibidem.
108
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
5. CONSIDERACIONES CONCLUSIVAS: CONGRUENCIA Y
COMPLEJIDAD
Para concluir nuestro estudio ofrecemos algunas observaciones so-
bre la congruencia, continuidad y enriquecimiento que hemos podido ob-
servar al interno de la obra de santo Tomás de Aquino en referencia a
la doctrina de los sentidos de las Escrituras.
Para esto hemos distinguido entre dos «momentos» en la ense-
ñanza del Aquinate que no deben ser entendidos temporalmente sino
«cualitativamente». Así pues, en una publicación precedente126 hemos
señalado un primer momento «expositivo» (deteniéndonos en las pre-
sentaciones más o menos sistemáticas y completas del tema); en el
presente artículo, hemos considerado otro momento de «aplicación»
de su doctrina (deteniéndonos puntualmente en una sección breve
pero clave de su gigantesca obra exegética).
La teoría la hemos recolectado principalmente de los cinco lugares
«clásicos» que hemos intentado confrontar y armonizar para poder lle-
gar a la mente del santo Doctor.
Esta operación ha presentado ciertas dificultades ligadas principal-
mente a las diferencias existentes entre las diversas exposiciones: na-
turaleza, tiempo de composición, finalidad, contexto, etc. En efecto,
el primer texto correspondía a la juvenil obra de Lector en París en re-
lación al amplio tema del correcto trabajo teológico; el segundo, pre-
senta a un santo Tomás maduro pero tratando brevemente un tema
particular, la recta interpretación del relato de la creación; el tercero,
también del tiempo de mayor madurez, nos daba la exposición más
prolija y extensa sobre la doctrina de los sentidos bíblicos; en cuarto
lugar, vimos una pequeña sección del vasto comentario al Corpus pau-
lino en el que trata el tema para iluminar el importante pasaje de Gal
126
Cf. VILLAGRÁN, M. J., «La doctrina tomista de los sentidos bíblicos».
109
DIÁLOGO 75
4,21-24; finalmente, en un solo artículo el Aquinate ofrece compen-
diada y con precisión esta doctrina, como introduciendo la colosal
obra de la Suma Teológica.
A pesar de la variedad señalada, se ha corroborado que la doctrina
del Aquinate en este punto, se ha mantenido sustancialmente firme a
lo largo de su magisterio. Han quedado «abiertas» ciertamente algunas
cuestiones en las que nos hemos limitado a notar dificultades y a pro-
poner posibles soluciones, sin intención de zanjar las problemáticas
concernientes.
Asimismo, hemos podido corroborar que dicha congruencia se ex-
tiende a las obras exegéticas del Aquinate cuyo análisis fue parcial y
limitado, aunque consideramos que ha resultado adecuado e ilumina-
dor.
En efecto, el comentario a los Salmos, tal como lo hace santo
Tomás, es de una riqueza enorme, apenas «opacada» por el estilo de
«apuntes de clases». Es allí donde se puede ver la compleja red de re-
laciones que están involucradas en la doctrina de los sentidos bíblicos.
Sentido literal (propio e impropio), sentido espiritual (alegórico, mo-
ral y anagógico), profecía y prefiguración, intención del autor humano
y del divino, rol de la Iglesia en la interpretación de la Biblia (ya sean
los santos Padres como los Concilios), y todos los elementos que he-
mos destacado en la sección teórica, están corroborados y aplicados en
las páginas del comentario analizado.
La elección concreta de este Comentario y, más en concreto aún,
del proemio del mismo y del Salmo 21(22), han sido propicios para
introducirnos -con cierta sutileza- a determinar lo que entendía santo
Tomás con sentido literal y espiritual.
Según el Aquinate los Salmos tienen una referencia literal a Cristo,
lo cual difiere con la inteligencia moderna del Salterio que, a lo sumo,
110
LA DOCTRINA DE LOS SENTIDOS BÍBLICOS
verá tan solo la posibilidad de una «relectura» cristiana o una prefigu-
ración, en el mejor de los casos. Para santo Tomás, en cambio, está
fuera de duda que en el Salterio existe una referencia literal cristoló-
gica, la cual podrá limitarse, es cierto, al excedente de la historia vetero-
testamentaria, pero es referencia literal, es decir, profecía y no mera
prefiguración ni, mucho menos, relectura o acomodación cristiana.
Por otra parte, es de notar que, en la práctica, el comentario no se li-
mita a una interpretación cristológica de los elementos que podrían
«exceder» la historia de David, sino que refiere casi todos los particu-
lares del texto a Cristo Cabeza o a sus miembros según el caso.
En este sentido, podemos afirmar que lo más destacable, a nuestro
entender, no es tan solo la congruencia entre teoría y praxis, sino la
complejidad que manifiesta la doctrina de los sentidos bíblicos al mo-
mento de aplicarla en la labor exegética. Complejidad que no se iden-
tifica con confusión y mucho menos con contradicción y arbitrarie-
dad, sino que muestra la riqueza del concepto católico de hermenéu-
tica bíblica, superior en muchos sentidos a una exégesis racionalista y,
por ende, erróneamente reduccionista.
111
La práctica religiosa de la obediencia
según San Juan de la Cruz
P. Juan Manuel del Corazón de Jesús Rossi, IVE.
«Altro che noi!
Capite!?
Capite, come obbedivano i santi?».
(San Luis Orione)
HACIA LA UNIÓN TRANSFORMANTE POR EL CAMINO DE LA
CRUZ
Entresacando de diversos elementos literarios y bibliográficos po-
dríamos concluir que para san Juan de la Cruz la vida espiritual de
cada cristiano consiste fundamentalmente en un proceso de unión del
alma y Dios. Esta unión la compara el santo a un desposorio, en el cual
intiman la Voluntad salvífica de Dios –y específicamente de
Jesucristo– y la voluntad cooperadora y renunciante del hombre, que
aún es don. La unión mística es, pues, el fin pleno de la redención; y el
ejercicio de la cruz el medio privilegiado en el cual y por el cual el
matrimonio transformante se realiza.
La vida religiosa, en la mente del santo, no se diferencia de este
camino, pero constituye el modo limpio de transitarlo, por la renuncia
incluso práctica («actual» en vocabulario ignaciano) de los obstáculos
113
DIÁLOGO 75
para ello; y el modo privilegiado, por lo total del compromiso que se ad-
quiere sobre todo en relación con la persona de Cristo, el gran ac-
tuante de la redención que es unión personal por medio de la cruz1:
«Si redimir es desposar, profesar la vida religiosa es dar a la re-
dención una plenitud dentro de las dimensiones del misterio
de Cristo, que, en su realidad eclesial es un misterio nup-
cial»2.
De aquí que se le llame, como en promesa, «estado de perfección,
que consiste en perfecto amor de Dios y desprecio de sí»3.
El religioso tiende irrecusablemente a este estado de ser perfecto y
por esto debe afrontar las noches activas y pasivas como momentos pro-
pios de su vida consagrada. En este sentido la cruz, y el ejemplo de
Cristo puesto en ella, resumen la doctrina de los Avisos: en cada uno
de ellos se contiene potencialmente «todo» Juan de la Cruz, porque en
todos ellos se contiene la cruz, y la cruz es el Aviso, por excelencia, de la
enseñanza sanjuanista. La vida religiosa es para él un ejercicio in voto de
la cruz, como la Encarnación lo fue para Jesucristo (cf. Heb 10, 7-9).
1 «... los consagrados confiesan que Jesús es el Modelo en el que cada virtud alcanza
la perfección. EQHIHFWR su forma de vida casta, pobre y obediente, aparece como
el modo más radical de vivir el evangelio en esta tierra, un modo –se puede decir–
divino, porque es abrazado por Él, Hombre-Dios, como expresión de su relación
de Hijo Unigénito con el Padre y con el Espíritu Santo. Este es el motivo por el
que en la tradición cristiana se ha hablado siempre de la excelencia objetiva de la vida
consagrada» (SAN JUAN PABLO II, Exh. ap. Vita consecrata, 18); «... la profesión de los
consejos evangélicos está íntimamente relacionada con el misterio de Cristo, te-
niendo el cometido de hacer de algún modo presente la forma de vida que Él
eligió, señalándola como valor absoluto y escatológico» (29).
2 RODRÍGUEZ, J. V., Cien fichas sobre san Juan de la Cruz, Monte Carmelo, Burgos
2008, 302.
3 Noche oscura, l. II, c. 18, 4 (2N 18, 4). En San Juan de la Cruz. Obras completas, Monte
Carmelo, Burgos 2007-2ª reimpr., 659. Todas las veces que cito textos del santo
los tomo de esta edición.
114
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
En los comentarios de santa Teresa Benedicta de la Cruz a la obra san-
juanista se puede entrever claramente esta idea:
«En la cruz tenemos el signo de la pasión y muerte de Cristo,
y de todo lo que está ligado a ello como su causa y clave de
explicación. Por un lado, hay que pensar en el fruto de la
muerte en la cruz: la redención. [...] los sufrimientos de la
“Noche oscura” son participación en la pasión de Cristo,
principalmente, en el sufrimiento más profundo: el aban-
dono de Dios. [...] El abandono de Dios en toda su profun-
didad estaba reservado exclusivamente para Él, y sólo podía
ser sufrido por Él, porque era al mismo tiempo Dios y
Hombre; como Dios no podía sufrir, pero como mero hom-
bre no habría podido comprender el bien del que se había
privado. Por eso la Encarnación es condición de este sufri-
miento [...] la unión mística se puede concebir también
como una participación en la Encarnación [...] a través de la
entrega mutua, surge una unión que se parece y acerca a la
hipostática. Abre a las almas para recibir la vida divina y, por
la total sumisión de la propia voluntad a la divina, le da al Señor
la posibilidad de disponer de tales hombres como miembros
de su propio cuerpo. Ya no viven su propia vida sino la de
Cristo, ya no sufren su propia pasión sino la pasión de Cristo»4.
FE, ESPERANZA Y CARIDAD, SÍ, PERO CRUCIFICADAS
Noche oscura, unión mística, entrega mutua; son todas realidades
propias de la vida religiosa, fundada en Cristo. Que sea ésta un medio
de unión querido por Dios (se entiende así la expresión vocación) la
pone, a su vez, en contacto íntimo con la práctica purificadora de las
virtudes teologales. Y el hecho de ser un ejercicio de crucifixión le
ubica en ambiente de combate sobrenatural, contra los tres enemigos
4
Cf. STEIN, E., Ciencia de la Cruz, Monte Carmelo, Burgos 20115, 316-319.
115
DIÁLOGO 75
del alma, que quieren atarla y quitarle su propósito unitivo. En el do-
cumento titulado Cautelas refiere el santo tres advertencias contra estos
tres enemigos: al mundo opone el desasimiento de la pobreza, al de-
monio el sacrificio de la obediencia y a la carne la mortificación de sí
y de su sensualidad5. José Vicente Rodríguez esquematiza de esta ma-
nera: «El cumplimiento de los votos y de todas las demás obligaciones
a través y en función de las virtudes teologales hace de la vida religiosa
el camino más expedito, derecho y breve que lleva a la cima de la per-
fección, unión, comunicación, comunión con Dios, y hace posible la
victoria sobre todos los enemigos. Las relaciones son éstas: fe-obe-
diencia-demonio; esperanza-pobreza-mundo; caridad-castidad-
carne»6.
Para Juan de la Cruz las virtudes teologales son oscuras y en su
oscuridad purifican las potencias, matándolas en su obrar natural. Dios las
usa a este fin, para purgar en la noche al alma, después de que, en cierta
manera, «ella misma se aniquile y deshaga, según está ennaturalizada»7,
hasta en su mismo centro, «dejando a oscuras el entendimiento, y la
voluntad a secas, y vacía la memoria, y las afecciones del alma en suma
aflicción, amargura y aprieto, privándola del sentido y gusto que antes
sentía» y así «se introduzca y una en él la forma espiritual del espíritu,
que es la unión de amor»8. La fe, la esperanza y la caridad son camino
de unión, pero lo son en la medida en que se viven a oscuras, que es
decir crucificadamente, en «pobreza, desamparo y desarrimo de todas las
aprensiones de mi alma, esto es, en oscuridad de mi entendimiento y
5 Obras, 119-126.
6 RODRÍGUEZ, J., Cien fichas..., 303.
7 2N 6, 5-6 [Obras, 607].
8 2N 3, 3 [Obras, 597].
116
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
aprieto de mi voluntad, en afición y angustia acerca de la memoria,
dejándome a oscuras en pura fe»9.
Siendo la vida religiosa una práctica cualificada de la vida teologal,
se comprende que en ella se deba vivir de un modo especial la cruci-
fixión que allí se implica; crucifixión que algún comentador, en ex-
presión muy elocuente, llama «la beligerancia de lo teologal»10.
* * *
9 2N 4, 1 [Obras, 598].
10 Cf. RODRÍGUEZ, J, V., San Juan de la Cruz. La biografía, San Pablo, Madrid 20152,
658.
117
DIÁLOGO 75
LOS VOTOS RELIGIOSOS ARMAS PARA LA PURIFICACIÓN DE LAS
VIRTUDES TEOLOGALES
Al comentar la canción del Cántico que dice:
«Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras»11;
explica el santo que Dios se da a quien lo busca esforzadamente y
«por la obra, por no se quedar sin hallarle, como muchos que no que-
rrían que le costase Dios más que hablar, y aun eso mal; y por Él no
quieren hacer casi cosa que les cueste algo»12. E incluye como parte
fundamental de esa «obra» que ha de hacerse en la búsqueda de Dios,
el enfrentamiento contra fieras, fuertes y fronteras, que son imágenes
de los enemigos del alma, y están ahí «haciéndole amenazas y fieros»
para dificultarle el camino13.
La vida de los votos es para el religioso un elemento de purificación
subordinado a la vida teologal, y su arma en el combate espiritual. Por
eso su cumplimiento es holocausto y martirio. No solamente porque
«mudar costumbre es muerte»14, sino en un sentido místico, porque la
práctica de los votos coloca al religioso en ambiente sobrenatural y le
obliga a vivir en la libertad radical del criterio sobrenatural, que es el criterio de
la cruz y de la noche como camino de unión.
11 Canciones entre el alma y el esposo [Cántico espiritual] – segunda redacción (CB), canción
3 [Obras, 722].
12 CB 3, 2 [Obras, 723].
13 Cf. CB 3, 6-10 [Obras, 726-728].
14 S. TERESA, Carta a Dº. Luisa de la Cerda, 7 de noviembre de 1571. En SANTA
TERESA DE JESÚS, Obras completas, BAC, Madrid 1979, 700.
118
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
¿CÓMO VIVÍA SAN JUAN DE LA CRUZ LOS VOTOS RELIGIOSOS?
ALGUNOS EJEMPLOS DE MUESTRA
Hay ejemplos de sobra en la vida de san Juan de la Cruz.
Pobreza: sin pan en la mesa por poco tiempo.
Uno de sus súbditos en el Convento del Calvario relató una anéc-
dota que nos pinta nítidamente todo su sentido de la pobreza. Era su
primer priorato y no contaba aun 40 años:
«Algunas veces, cuando iban a comer, no habían qué. Una
particularmente, entrando la comunidad en refectorio, no
había en las mesas pan alguno. Preguntó el padre fray Juan
de la Cruz por qué no se ponía pan, y respondiéndole que
porque no lo había, mandó que se buscase algún mendrugo
de pan, y hallaron uno, y puesto, se bendijeron las mesas, y
en lugar de la comida les hizo el padre fray Juan de la Cruz
una plática de gran espíritu, animándolos a llevar con haci-
miento de gracias aquella pobreza, pues era lo que habíamos venido a
buscar para la imitación de Cristo. Y con esto se fueron cada uno
a su celda. A eso de las dos llegó a la portería un hombre con
una cabalgadura, y dio al hermano fray Brocardo una carta
para el padre fray Juan de la Cruz, el cual se la llevó, y en
comenzándola a leer el padre, se le comenzaron a caer las
lágrimas de los ojos, y preguntándole el hermano qué nuevas
le había traído aquella carta, que le causaba aquel senti-
miento, respondió: “Lloro, hermano, que nos tiene el Señor
por tan ruines que no podemos llevar por mucho tiempo la
abstinencia deste día, pues ya nos envía la comida”. Porque
en la carta le decían que le enviaban una fanega de pan cocido
y otra de harina. El mismo día, a la tarde, vino de Úbeda un
esclavo de doña Felipa, madre del padre fray Fernando, con
119
DIÁLOGO 75
dos cabalgaduras cargadas de bastimento, que lo enviaba esta
señora para los religiosos de Calvario»15.
Castidad: roca difícil de golpear.
Siendo confesor de las monjas de la Encarnación en Ávila demostró
también una probada castidad, y aquella no fue la única vez. Vivía en-
tonces el santo junto a un compañero en una casita al lado del
Convento, y estando un día solo, después de su cena frugal, se pre-
sentó a él «una doncella de buen parecer y bien nacida y en la opinión
común virtuosa» que tenía su casa vecina a la de los frailes:
«saltó la tapia y se le puso delante, estando él bien descuidado
de tal suceso. Comenzó con palabras también modestas a
quejarse de la violencia de su afición, pues la había traído a
aquel estado de saltar paredes para procurar o su deshonra o
su muerte; porque estaba tan resuelta a no salir de allí sino
deshonrada, o para echarse con desesperación en un pozo, y
por camino de piedad trabajaba por moverle al pecado. Fue
terrible batería ésta, a no estar tan defendido de virtudes y de auxilios
divinos; porque la hora, el lugar, el buen parecer de la mujer,
la buena fama que tenía, con que se aseguraba el secreto, la
modestia con que representaba su pasión y la desesperación
que mostraba si no hallaba satisfacción de ella, y otras buenas
cualidades que tenía, estaba todo junto haciendo en favor de
su tentación contra la pureza del combatido»16.
15 Declaración del propio fray Brocardo en el documento titulado Fragmentos histo-
riales para la vida de nuestro santo padre fray Juan de la Cruz (Manuscrito 8.568 de la
Biblioteca Nacional de Madrid, f. 310).
16 QUIROGA, J., Historia de la vida y virtudes del Venerable P. Fr. Juan de la Cruz, Im-
prenta de Iván Meerbeeck, Bruselas 1628, l. I, c. 54.
120
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
Pero con el socorro de la gracia evitó caer y liberó también de ten-
tación a aquella alma, que acabó diciendo luego: «Ningún tiro es bas-
tante, según Dios tiene fuerte esta roca, a batirla»17.
La obediencia, cruz meritoria como ninguna otra.
Señalados estos ejemplos como muestras, debemos decir con toda
seguridad que es en el campo de la obediencia donde dio Juan cuenta
del concepto decidido que tenía del ser religioso. Para él obedecer es
cruz, pero cruz meritoria como ninguna, y cruz particular e irrempla-
zable del estado abrazado en profesión.
En el pasaje del Cántico que se refirió recién, señala Juan de la Cruz
que a los demonios se los llama allí fuertes por la grande fuerza que
emplean contra el alma «y porque también sus tentaciones y astucias
son más fuertes y duras de vencer y más dificultosas de entender que
las del mundo y carne», y da como remedios, aludiendo citas de la
Escritura, la oración y la cruz, en la cual está la humildad y mortifica-
ción, porque «el alma que hubiere de vencer su fortaleza no podrá sin
oración, ni sus engaños podrá entender sin mortificación y sin humil-
dad»18. En las Cautelas profundiza la idea al declarar, en una línea cla-
ramente ignaciana, que «entre las muchas astucias de que el demonio
usa para engañar a los espirituales, la más ordinaria es engañarlos de-
bajo de especie de bien y no debajo de especie de mal; porque sabe que
el mal conocido apenas lo tomarán»19. Este opúsculo está dirigido di-
rectamente a los religiosos y por eso apunta tentaciones más sutiles,
pero cuyo engaño no se resuelve sino con las mismas armas: mortifi-
17 ALONSO DE LA MADRE DE DIOS, Vida, virtudes y milagros del santo Padre Fray Juan de
la Cruz, EDE, Madrid 1989, 186.
18 CB 3, 9 [Obras, 727-728].
19 Cautelas, 10 [Obras, 122-123].
121
DIÁLOGO 75
cación y humildad, que en el caso particular del consagrado se tradu-
cen en obediencia (santo Tomás dice que la obediencia es el «modo de
la humillación y el signo de la humildad»20), y de hecho a la obediencia
refieren las advertencias contra el demonio:
«siempre te has de recelar de lo que parece bueno, mayor-
mente cuando no interviene obediencia [...] jamás, fuera de
lo que de orden estás obligado, te muevas a cosa, por buena
que parezca y llena de caridad, ahora para ti, ahora para otro
cualquiera de dentro y fuera de casa, sin orden de obediencia
[...] pues Dios más quiere obediencia que sacrificios (1Re
15, 22), y las acciones del religiosos no son suyas, sino de la
obediencia, y si las sacare de ellas se las pedirán como perdi-
das»21.
CONTRA LOS ENGAÑOS DEL DEMONIO, NADA MEJOR QUE LA
OBEDIENCIA
El gran engaño que el demonio teje al religioso es el de hacerle
creer que mayor será el bien que haga de sí y de las almas si obra por
sí y no por la autoridad de su superior, sea este quien sea, loco o per-
verso, mientras no le mande pecar:
«jamás mires al prelado con menos ojos que a Dios, sea el
prelado que fuere, pues le tienes en su lugar; y advierte que
el demonio mete mucho aquí la mano [...] Si esto no haces
con fuerza, de manera que vengas a que no se te dé más que
20 S. TOMÁS DE AQUINO, Comentario a la Carta a los filipenses, c. 2, l. II, 65, Ediciones
del Verbo Encarnado, San Rafael 2008, 137.
21 Cautelas, 10-11 [Obras, 123].
122
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
sea prelado uno que otro, por lo que a tu particular senti-
miento toca, en ninguna manera podrás ser espiritual ni
guardar bien tus votos»22.
Es notorio como san Juan de la Cruz da a la práctica de la obedien-
cia religiosa un valor insustituible respecto de los engaños del enemigo,
es decir, de las maneras en que él intenta hacerle creer al alma que es
bueno lo malo y malo lo bueno, o más bueno lo menos bueno y menos
lo más. Para el santo la obediencia ilumina la obra, no en su considera-
ción objetiva pero sí en su valoración moral. Por eso el p. Rodríguez
la relaciona directamente con la fe. Porque en cuanto objeto la obra se
reconoce naturalmente y tiene una valoración natural, pero para
unirse a Dios hay que morir al conocimiento natural y adquirir una
consciencia sobrenatural, para valorar las acciones sobrenaturalmente,
según la fe oscura:
«... la fe es el camino a través de la noche hacia la meta de la
unión con Dios, en ella se gesta el nuevo nacimiento dolo-
roso del espíritu, su transformación de ser natural en sobre-
natural [...] La fe exige la renuncia de la actividad natural del
espíritu. En esta renuncia consiste la noche activa de la fe, el
seguimiento activo y personal de la cruz [...] Por otra parte,
la fe prueba, con su propia existencia, la posibilidad de un ser
espiritual y una actividad que supera la natural [...] Ante una
mirada superficial puede parecer como una contradicción y
una incoherencia. En realidad se trata de una necesidad ob-
jetiva»23.
22 Cautelas, 12 [Obras, 123-124]. Dice santa Teresa que «Dios permite algunas veces
que se haga este yerro de poner personas semejantes [malos superiores], para per-
feccionar la virtud de la obediencia en los que ama» (Fundaciones, 23, 9. En Obras
completas, 586).
23
STEIN, E., Ciencia de la Cruz, 161.
123
DIÁLOGO 75
Se sigue de aquí que el santo no valore las obras propias tanto por
lo que valen en sí sino más por el sometimiento de razón en que se
obran. Hablando de los golosos espirituales marca esta diferencia y da
una definición precisa de lo que es la obediencia máxima (y más difí-
cil), la del entendimiento o juicio: «atraídos [los que caen en este vicio
espiritual de la gula] del gusto que hallan, algunos se matan a peniten-
cias, y otros se debilitan con ayunos, haciendo más de lo que su fla-
queza sufre, sin orden y consejo; antes procuran hurtar el cuerpo a
quien deben obedecer en lo tal; y aun algunos se atreven a hacerlo
aunque les han mandado lo contrario» –lo que aquí se dice de la mor-
tificación puede aplicarse a las demás prácticas: apostolados, estudios,
trabajos, etc.– «Estos son imperfectísimos, gente sin razón, que pos-
ponen la sujeción y obediencia, que es penitencia de razón y discreción
[= buen juicio], y por eso es para Dios más acepto y gustoso sacrificio que
todos los demás, a la penitencia corporal, que, dejada estotra parte, no es
más que penitencia de bestias, a que también como bestias se mueven
por el apetito y gusto que allí hallan»24.
24 1N 6, 1-2 [Obras, 555-556]. En el mismo punto 2 y los dos siguientes refuerza lo
que se dijo, que este espíritu procede del demonio, que a ello empuja, y que es
contrario a la humildad (4: «tienen tan poco conocida su bajeza y propia miseria y
tan echado aparte el amoroso temor y respeto que deben a la grandeza de Dios»).
En lo referente a la dependencia y crecimiento mutuo de la obediencia y la hu-
mildad (y las humillaciones), puede ser interesante destacar cómo para santo
Tomás de Aquino, la desobediencia, como falta, es «hija» específicamente de la
vanagloria: «... como el fin propio de la vanagloria es la manifestación de la propia
excelencia, se llamarán hijas suyas aquellos vicios por los que el hombre tiende a manifestar
su propia excelencia. Ahora bien, el hombre puede manifestar su propia excelencia
de doble modo: uno directo y otro indirecto. Directamente puede hacerse o por
palabras, como hace la jactancia, o por hechos verdaderos que producen admira-
ción, como hace la presunción de novedades, pues lo que se presenta como nove-
dad suscita más la admiración de las gentes, o por hechos ficticios, como hace la
hipocresía. Indirectamente puede hacerse cuando alguien manifiesta su excelencia es-
forzándose en mostrar que no es inferior a nadie [aliquis suam excellentiam manifestat
124
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
OBEDIENCIA DE JUICIO, SACRIFICIO ACEPTO A DIOS
Al considerarla penitencia de razón y discreción, y en relación con la fe,
san Juan de la Cruz pone a la obediencia en un plano superior que el
humano (natural). La coloca como criterio sobrenatural, de una nueva
vida, incapaz de ser comprendido por aquel que no se dispone a educar
su voluntad y entendimiento y a desasirse de la actividad de éstos en
el plano natural, mundano, en el que se mueven a sus anchas. El im-
pulso es de Dios, que conduce a entrar en la noche por la fe, pero
requiere la colaboración activa del hombre. La obediencia se ubica espiri-
tualmente en este punto, en dependencia de la purificación que obra la fe, para
librar el alma del propio gusto y del propio juicio, y abrirla a la obra de
per hoc quod nititur ostendere se non esse ab alio minoratum]. Y esto sucede en cuatro
cosas: la primera, en cuanto a la inteligencia y entonces tenemos la terquedad, por
la que el hombre se aferra a su parecer y rechaza la opinión más inteligente; la
segunda, en cuanto a la voluntad y entonces tenemos la discordia, cuando el hom-
bre no sujeta su voluntad a la voluntad de quien es mejor; la tercera, en cuanto a
las palabras y entonces tenemos la disputa cuando alguien no quiere ser vencido
en palabras por otro; y la cuarta en cuanto a los hechos cuando alguien no quiere sujetar
sus acciones al mandato del superior [quarto quantum ad factum, dum aliquis non vult
facta sua praecepto superioris subdere]» (Quaestiones disputatae De Malo, IX, 3. Cit. de
Cuestiones sobre los vicios capitales, Ed. San Esteban [Salamanca 2010], 133-134.
Texto latino en 341).
Para excluir dudas sobre si en este texto, o en la mente de santo Tomás, habría
que reducir la desobediencia sólo a las acciones exteriores, como a primera vista
podría darse a entender, sirve traer la respuesta ad 2um: «Se pone la desobediencia
como hija de la vanagloria en cuanto es un pecado especial, ya que entonces
desobediencia no es más que desprecio de un mandato [contemptus praecepti]. En
cambio, la desobediencia como pecado general significa el alejamiento total de los
mandatos de Dios, que sucede o por desprecio, o por debilidad o por ignorancia
[quod quandoque fit non ex contemptu sed ex infirmitate vel ignorantia], como dice san
Agustín en De natura et gratia» (135).
125
DIÁLOGO 75
la verdadera libertad, la de la gloria de los hijos de Dios (cf. Rom 8,
21)25.
La obediencia de juicio, por tanto, no destruye la inteligencia, pero
mata su uso meramente humano: «La destrucción del entendimiento
natural es profunda, horrible y dolorosa» –dice E. Stein26; es penitencia
de la razón. A su vez es discreción, porque lo eleva a un criterio supe-
rior, del que participa por fe. El acto de obediencia es psicológicamente
igual al acto de fe, y solamente adquiere valor ex fide, en el contexto de
la fe. Por este acto de obediencia el religioso sustituye sus valoraciones
humanas y sus criterios y puntos de vista humanos, no en sí, sino
como directores de sus operaciones, por un criterio único, más seguro
pero de otro ámbito, que le excede y al cual debe saltar ciegamente
(penitencia, y discreción: discreción ganada con penitencia de la ra-
zón): ese criterio es que la voluntad del superior manifestada, mientras
no constituya pecado, es la Voluntad de Dios para mí27. Y hacer la vo-
luntad de Dios es siempre más razonable que hacer la propia... razo-
nable sobrenaturalmente, porque para el mundo es locura, la locura
de la cruz.
La fe exige, por ser vida del espíritu, no sólo un convencimiento
sobrenatural sino también una entrega confiada. Recién ahí el obrar se
25 Cf. STEIN, E., Ciencia de la Cruz, 165. También Subida al Monte Carmelo, libro I,
capítulo 13, 4 (1S 13, 4) [Obras, 214].
26 &I67(,1(&LHQFLDGHOD&UX]
27 «Al entrar a un Instituto hacemos un pacto de alianza con Dios y con los hermanos
en religión, mediante el cual, y en cierto modo, renunciamos anticipadamente a
nuestras visiones, valoraciones en relación a los contingentes singulares y prefe-
rencias cuando no concuerden con las del superior, e incluso cuando fuesen me-
jores que las del mismo. Este es uno de los criterios principales e inefables para la
formación de la recta conciencia» (P. CARLOS WALKER, IVE, La obediencia y la au-
toridad en la vida religiosa, 4; cf. GAMBARI, E., Vita Religiosa secondo il concilio e il nuovo
Diritto Canonico, Edizioni Confortane [1984], 331).
126
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
hace realmente sobrenatural y es la fe el criterio; «como consecuencia
práctica, también se realiza el abandono de la propia voluntad en la
divina, y la regulación de las acciones y pasiones de la propia voluntad
se conforma con la divina. Supone, también, una mayor elevación del
espíritu sobre las condiciones naturales de su ser»28. «Por ello debemos
dejar tras nosotros todas las criaturas y todas las potencias con las que
captamos y comprendemos a las criaturas, para elevarnos por la fe a
Dios, el inaprensible e incomprensible. Para ello no sirven ni los sen-
tidos, ni el entendimiento, si por ello entendemos la facultad de pen-
samiento conceptual. En la entrega confiada al Dios incomprensible,
somos puro espíritu, desligados de imágenes y conceptos –por ello a os-
curas, porque el mundo de nuestro conocimiento ordinario está edi-
ficado sobre imágenes y conceptos–, desligados también del múltiple
mecanismo de las diversas potencias, unidos y simples en una vida, en la
que el conocer, el recordar y el amar están en uno [...] Juan habla tam-
bién en este contexto de la sustancia del alma»29.
Es la sustancia del alma la sede de la unión con Dios, y es en ella
donde se actúa la libertad radical. Allí la conciencia se sobrenaturaliza
con cada acto de fe y también con cada acto de obediencia, porque
actualiza su entrega de las potencias espirituales, que es el sacrificio
más agradable que se puede dar a Dios según san Juan de la Cruz y
según santo Tomás: «nada mejor puede darle el hombre a Dios que el
sometimiento de su voluntad a la voluntad de otro por Él»30. El p.
Carlos Pereira, en un trabajo titulado La virtud de la obediencia en santo
Tomás: su naturaleza volitiva e intelectual señala cómo la voluntad es se-
ñora también de la inteligencia y desempeña un rol fundamental sobre
su juicio práctico, tanto en la fe como en la obediencia31. La obediencia
28 STEIN, E., Ciencia de la Cruz, 167.
29 STEIN, E., Ciencia de la Cruz, 168.
30 S. Th., II-II, 186, 5, ad 5um: «nihil maius homo potest Deo dare quam quod pro-
priam voluntatem propter ipsum alterius voluntati subiiciat».
31 Obtenido de: http://biblia.verboencarnado.net/2015/10/19/la-virtud-de-la-obe-
diencia-en-santo-tomas-su-naturaleza-volitiva-e-intelectual/.
127
DIÁLOGO 75
de voluntad es de la voluntad en su acto formal, dependiente del jui-
cio, en cambio la obediencia del entendimiento es mayor, porque co-
rresponde a la voluntad en su función existencial, en su querer-querer
previo al ejercicio de todas las potencias, en su libertad más plena y
más trascendente, en lo más propio que tiene que es su propio movi-
miento:
«La posibilidad de “moverse” en sí misma se funda en la
“posibilidad de formación del Yo” del alma. El yo es en el
alma aquello por lo que ella se posee a sí misma y lo que en
ella se mueve como en su propio “campo”. El punto más
profundo es al mismo tiempo el lugar de su libertad: el lugar,
donde puede concentrar todo ser y puede decidir. Decisio-
nes libres de menor importancia podrán, en cierto modo, ser
tomadas desde un punto situado “mucho más al exterior”;
pero serán decisiones “superficiales”; será pura “casualidad”
el que una decisión así sea la adecuada, porque únicamente
partiendo desde el centro más profundo se tiene la posibili-
dad de medir todo con la regla última; y, tampoco ser final-
mente una decisión libre, porque el que no es dueño absoluto
de sí mismo, no puede disponer con verdadera libertad, sino
que “se deja determinar”»32.
Al fin la propia entrega es el ejercicio supremo de la libertad33.
Y esta es la paradoja, que el que se deja determinar por la voluntad
de otro en razón del amor de Dios es totalmente libre en sí, aunque se
32 STEIN, E., Ciencia de la Cruz, 213.
33 Para quien precise una mayor explanación respecto de la cooperación de la inteli-
gencia y la voluntad en la estructura trascendental del acto libre según la mente
tomista, puedo remitir a FABRO, C., Riflessioni sulla libertà, Maggioli ed. (1983), 35-
36; 72.
128
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
deje matar, porque es dueño de lo suyo, y de su Yo, y de su vida, para
darse y para darla, con todas sus potencias y todas sus virtualidades;
pero el que quiere hacerse independiente, y estima que es inconscien-
cia abandonar de antemano sus puntos de vista o sus propios criterios,
ése al fin es superficial y determinado, por sus propias inclinaciones,
su propio gusto y su propio juicio; para éste tal «no había para qué
venir a la Religión, sino estarse en el mundo buscando su consuelo,
honra y crédito y sus anchuras»34.
* * *
34
Avisos, 3 [Obras, 129].
129
DIÁLOGO 75
LA VIDA RELIGIOSA ESCUELA DEL BUEN MORIR.
Nuestro Maestro: Cristo humillado y obediente, hasta la
muerte, y muerte de Cruz. (cf. Fp 2,8)
A los filipenses dice san Pablo que Jesucristo «se humilló, hecho
obediente», y lo hizo «hasta la muerte, y muerte de cruz» (2, 8), y fun-
dado en este ejemplo les avisa: «como siempre habéis obedecido [...]
con temor y temblor trabajad por vuestra salud, pues Dios es el que
obra en vosotros el querer y el obrar según su beneplácito» (v. 12-13).
Del comentario lúcido de santo Tomás rescato algunas sentencias ilu-
minadoras35:
«El modo de la humillación y el signo de la humildad es la
obediencia, porque es propio de los soberbios seguir su pro-
pia voluntad [...] la obediencia es contraria a la soberbia [...]
queriendo mostrar la perfección de la humildad y de la pa-
sión de Cristo, dice se hizo obediente, porque si hubiese pade-
cido no por obediencia, no sería tan de alabar, porque la obe-
diencia da mérito a nuestros trabajos y padecimientos [...] la obe-
diencia es más grande cuando se sigue el mandato de otro
contra el propio movimiento. El movimiento de la voluntad
humana tiende a dos cosas: a la vida y al honor; mas Cristo
no rehusó morir [... y] no huyó de la ignominia, por lo que
se dice muerte de cruz, que es la más ignominiosa [...] por la
obediencia se entiende toda virtud: puesto que el hombre es justo,
porque cumple los mandatos de Dios [...] todo bien, más allá
de lo bueno que sea por sí, se vuelve mejor, por la obediencia
[...] la obediencia, es la más grande entre las otras cosas. Pues
ofrecer algo de las cosas exteriores es grande, pero mayor es
35 S. TOMÁS, Com. a filipenses, 2, II, 65-66 (136-139); 2, III, 75 (154-155). Quien con-
sidere que las frases, así sueltas, están falseadas o quitadas del contexto, puede acu-
dir al comentario directamente, y ver todo el texto completo, y notará que tienen
más fuerza aún.
130
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
si se trata del cuerpo y máximo si se trata del alma y de su volun-
tad, lo cual se dona por la obediencia».
La obediencia llevó a morir a Jesucristo y a muchos otros valientes
a su zaga. Tiene, por tanto, aptitud para enseñarle al hombre la muerte,
y de hecho fue la obediencia la que le enseñó a morir a Jesucristo, tal
como se dice a los hebreos, que «aunque era el Hijo, aprendió por
medio de sus padecimientos lo que significa la obediencia» (5, 8). Para
Kierkegaard «solamente el sufrimiento nos forma para la eternidad;
porque la eternidad es en la fe, y la fe en la obediencia y la obediencia
en el sufrimiento; y no hay obediencia fuera del sufrimiento, ni fe
fuera de la obediencia, ni eternidad sin fe», de donde se concluye que
«la obediencia es obediencia en el sufrimiento, y la fe es fe en la obediencia, y la
eternidad es eternidad en la fe»36.
Entendido el estado religioso como una escuela del bien morir,
cada uno de los sufrimientos que regala la obediencia al consagrado
adquiere un valor eterno y sobrenatural, que no sólo redunda en el
mayor bien propio sino en el mayor bien de toda la Iglesia. San Juan
de la Cruz tenía bien en claro que la obediencia es penitencia, como
se vio, y lo hacía valer, porque más en claro tenía que no había modo
de redimirse fuera de ella. Tenemos un ejemplo de su etapa de Rector
36 Tomo la cita de FABRO, C., «Il conforto del Paradiso in Sören Kierkegaard» en
Momenti dello spirito, vol. II, Ed. Sala francescana de cultura «P. Antonio Giorgi»
(Asís 1988), 429. Referencia: Vangelo delle sofferenze, tr. it. di C. Fabro, Sansoni
editori (Fossano 1971), 146: «Solo la sofferenza forma per l’eternità; perché
l’eternità è nella fede, ma la fede è nell’obbedienza, ma l’obbedienza è nella
sofferenza. L’obbedienza non è fuori della sofferenza, la fede fuori
dell’obbedienza, l’eternità senza la fede. Nella sofferenza l’obbedienza è
obbedienza, nell’obbedienza la fede è fede, nella fede l’eternità è eternità».
En otro artículo recogido en el mismo volumen, tomado del Vangelo della sofferenza
(850-852) de Kierkegaard, titulado «Egli imparò l’obbedienza da ciò che soffrì»
(Momenti..., 318-320), se encuentra la misma idea: «Tanto stretto è il rapporto
dell’obbedienza con la verità eterna che colui che era la Verità imparò
l’obbedienza».
131
DIÁLOGO 75
del Colegio de Baeza. Implica el suceso al padre Gaspar de San Pedro,
Vicerrector de aquel Colegio e insigne predicador, muy solicitado «en
las villas y pueblos de la comarca. Ha predicado en Úbeda con tanto
aplauso que le ofrecen en el acto un nuevo sermón. Fray Gaspar lo
acepta absolutamente, sin contar con el Prelado. Cuando regresa a
Baeza y se entera fray Juan del compromiso adquirido sin autorización
de la obediencia, le niega el permiso y envía a otro religioso que le
supla. A los pocos días, Rector y Vicerrector van juntos a Beas [al
Carmelo de las monjas]. Mientras fray Juan confiesa, el padre Gaspar
comenta ante las monjitas que le acompañan en el locutorio el senti-
miento que le ha producido el episodio del sermón de Úbeda. Las
monjas se lo refieren después a fray Juan, y éste les dice: “Mejor es que
no predique quien predica con propia voluntad, que más provecho le
hará la mortificación aunque lo sienta. Y cuando el padre u otro les
tratare de semejantes cosas, díganles de la suerte que se usa por acá el
mortificarlas, para que unos a otros nos facilitemos el trato de verda-
dera mortificación que entre nosotros ha de haber”»37.
¿Mártir sin derramar sangre? Obediente hasta la muerte. (cf.
Fp 2,8)
Claro que fray Juan, siendo superior, podía utilizar la obediencia
como instrumento de mortificación, porque él mismo se había dejado
matar en ella, y así lo haría hasta la muerte, como Cristo. En uno de
los últimos fragmentos que se conservan de sus cartas, de muy poco
tiempo antes de morir (ya quizás desde el lecho de su muerte), le dice
a fray Juan de Santa Ana, que lo prevenía en una letra suya de los pro-
pósitos que se traían de quitarle el hábito de su Orden: «no le dé pena
eso, porque el hábito no me lo pueden quitar sino por incorregible o
37 CRISÓGONO DE JESÚS, «Vida de San Juan de la Cruz», en AA. VV., Vida y obras de
san Juan de la Cruz, BAC, Madrid 1955, 256.
132
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
inobediente, y yo estoy muy aparejado para enmendarme de todo lo que hu-
biere errado y para obedecer en cualquier penitencia que me dieren»38. Una dis-
posición así de libre no podía ser efecto sino de una vida de sacrificios
y de obediencia y humildad vividas en grados heroicos.
A imitación del Siervo sufriente «Fue oprimido y él se humilló
y no abrió la boca» (Is 53,7)
San Juan de la Cruz consideraba como un premio que recibía de
parte de Jesucristo a su deseo de imitarlo incluso en ser despreciado, y
siendo bueno ser tenido por malo, incluso de parte de los buenos, e
incluso de parte de aquellos a quienes había hecho el bien y que por
ser parte de su Orden reformada bien podían considerarse hijos suyos:
«el varón del Señor vino a quedar en sus persecuciones sin sus amigos e hijos,
como Cristo nuestro Señor sin sus discípulos, para que en todo fuese verdadero
retrato suyo»39.
Realmente hay que tener coraje para pedirle a Dios ser despreciado
y perseguido por su amor. Y coraje hay que tener para íntimamente
desearlo. Hay que haber aprendido a morir. El p. Matías del Niño
Jesús comenta el «gran deseo que tenía el Santo de padecer el martirio
por la fe»40. Y el propio Juan de la Cruz explica de alguna manera cómo
se iba a cumplir en él ese deseo supremo:
«Está un alma con grandes deseos de ser mártir. Acaecerá que
Dios le responda diciendo: “Tú serás mártir”, y le dé inte-
riormente gran consuelo y confianza que lo ha de ser. Y, con
todo, acaecerá que no muera mártir, y será la promesa ver-
dadera. Pues, ¿cómo no se cumplió así? Porque se cumplirá
38 Carta al p. Juan de Santa Ana, finales de 1591 [Obras, 1334].
39 ALONSO, Vida, virtudes y milagros..., 541.
40
Lo hace en la nota 51 a CRISÓGONO, «Vida», 235.
133
DIÁLOGO 75
y podrá cumplir lo principal y esencial de ella, que será dán-
dole el amor y premio de mártir esencialmente; y así le da
verdaderamente al alma lo que ella formalmente deseaba y
lo que él la prometió. Porque el deseo formal del alma era, no
aquella manera de muerte, sino hacer a Dios aquel servicio de mártir
y ejercitar el amor por él como mártir. Porque aquella manera de
morir, por sí no vale nada sin este amor, el cual amor y ejer-
cicio y premio de mártir le da por otros medios muy perfec-
tamente»41.
En su anhelo del martirio estaba su deseo de servir a Jesucristo
hasta la muerte, y en la muerte, y hasta morirse de ese deseo. Así fue
su aprendizaje. Fue el de la muerte diaria que prepara el paso defini-
tivo. Fue el de tomar cada sufrimiento como un regalo que le hacía
Dios para quitarle el amor de sí y darle el amor de los mártires: « ¿por
qué me han privado, padre, de mi merecimiento?» –le dijo a fray Juan
de Santa María, su nuevo carcelero en Toledo, el día que éste consi-
guió por primera vez en meses que le liberaran de la disciplina comu-
nitaria que se le daba en aquel convento hasta tres veces por semana.
Esa prisión es imagen de su vida, de su noche y del canto de su espíritu.
Se escapó de ella, sí, porque Dios le mostró en la oración que era su
deber, y en aquellas circunstancias no había más medio que ése para
conocer su Voluntad. Pero incluso entonces no mudaba su disposi-
ción martirial y le pedía a Dios «que si era su Voluntad, que allí acabase
la vida, que él abrazaría aquel cáliz de buena gana, y que si de otra cosa
se sirviese, se lo enseñase»42.
41 2S 19, 13 [Obras, 327-328].
42 Declaración de su compañero el p. Inocencio de San Andrés (en CRISÓGONO,
«Vida», 179). No entro al detalle de que estaba el santo puesto en cárcel contra la
ley y por quien no tenía la autoridad de hacerlo, porque el p. Jerónimo Gracián
había recibido del nuncio Ormaneto las facultades de Visitador de los descalzos,
134
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
Como el maestro, «Padre, si es tu voluntad aparta de mi este
cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya» (Lc 22, 42)
Hizo como Cristo, que supo cuando pedir al Padre se apartase el
cáliz de la muerte, pero en plena disposición de cumplir su Querer.
Porque los hijos saben cuándo hablar, se los enseña el amor a la cruz
y se los enseña la misma obediencia: «Padre mío, si es posible, pase de
mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como
quieres tú» (Mt 26, 39). Para Kierkegaard «el haber dicho estas palabras
es el primer acto de obediencia, y el segundo es haber luego apurado
el cáliz y toda su amargura; y la obediencia de Cristo no hubiese sido
perfecta de no haberlas dicho, porque para la obediencia perfecta se
exige la súplica y la oración: el reclamo por conocer la Voluntad del
Padre, y si acaso no podrá hacerse de otro modo»43.
San Juan de la Cruz, el obediente hasta la muerte como Cristo,
sabía cuándo y cómo hablar y cuándo y cómo callar. En los primeros
capítulos de la Orden reformada insistía en la no-reelección de los
prelados, y aunque era escuchado con unción, luego las motivaciones
dispares hacían olvidar su consejo, después de lo cual era él mismo
y ésta no había sido revocada aún por el nuncio Sega en favor del p. Jerónimo
Tostado, que fue quien lo encarceló. Cuando el nuncio Sega revocó los poderes
de Gracián, estando en prisión san Juan de la Cruz y sin conocimiento de la nueva
disposición, el rey Felipe II vetó la normativa por no haberse dado cuenta de ella
al Consejo Real, con lo cual tampoco entonces la autoridad del Tostado era real
sobre el santo. Dicho queda.
43 «Egli imparò...», 320: «Il primo atto di obbedienza è l’aver detto queste parole, il
secondo è l’aver vuotato l’amaro calice. Se egli avesse vuotato l’amaro calice senza
dire quelle parole, la sua obbedienza non sarebbe statta perfetta. Poiché
l’obbedienza perfetta esige anche e anzitutto la domanda che supplica e la
preghiera che chiede: se questa è la Volontà del Padre, se non è possibile
altrimenti».
135
DIÁLOGO 75
reelegido como superior (en el Capítulo de Alcalá en 1581 fue reele-
gido para Baeza; en Almodóvar, en 1583, fue confirmado como Prior
de Granada) y volvía a su tarea como el primer día. El año 1590 con-
voca el p. Nicolás Doria un Capítulo General extraordinario en
Madrid con el fin de discutir algunas innovaciones y decisiones im-
portantes. El santo, presidente-consiliario de la Consulta permanente,
«tan sumiso a la autoridad cuando se trata de obedecer, pero tan inde-
pendiente de criterio cuando llega el momento de opinar, ha adoptado
últimamente una actitud de respetuosa pero franca y decidida oposi-
ción a ciertas apreciaciones del Vicario general [Doria, autoridad má-
xima de la Descalcez]»44. Y lo manifiesta en las reuniones, especial-
mente cuando se tratan los temas del gobierno de las religiosas y del
destino del p. Gracián. Muchos otros piensan como él pero no se atre-
ven a decirlo, «delante de Doria celebraban sus decretos, pero afuera
los murmuraban»45. Juan, consumido por sus achaques y ya iniciada
su enfermedad, mantiene su obediencia sin tacha pero al mismo
tiempo defiende cuando corresponde su mejor visión de la vida reli-
giosa y carmelitana en el Capítulo de 1591. Y esto le vale finalmente
ser dejado sin cargo y enviado como misionero de las Indias. Vistas las
dificultades, volvió a hablar y «propuso, al fin del Capítulo, a los
Prelados y Capitulares su corta salud y fuerzas para una jornada tan
larga como era la de las Indias, y que “le importaba practicar la vida de
súbdito descalzo, la cual del todo nunca había gustado”»46. Atendido
su reclamo, fue destinado a La Peñuela, y allí fue ya casi para morir.
Y de allí tuvo que emprender un último viaje, a Úbeda, para estar
más a mano de servicios médicos, que no tenía en la soledad de La
Peñuela. Y podía elegir Baeza, pero allí se creía demasiado conocido,
y prefirió morir en su ley, eligiendo el desprecio del Prior de Úbeda,
44 CRISÓGONO, «Vida», 405.
45 CRISÓGONO, «Vida», 412.
46 EFRÉN DE LA MADRE DE DIOS; STEGGINK, O., Tiempo y vida de San Juan de la Cruz,
BAC, Madrid 1992, 806.
136
LA PRÁCTICA RELIGIOSA DE LA OBEDIENCIA…
Francisco Crisóstomo, que junto con fray Diego Evangelista se encar-
gaban de juntar material de declaraciones y testimonios contra él, ha-
ciendo por quitarle el hábito descalzo47. Pero él estaba aparejado, y era
ya «piedra labrada para edificio tan santo»48.
Como el Maestro, morir perdonando, «perdónalos porque no
saben lo que hacen» (Lc 23,34)
Jamás consentía se hablase mal de sus perseguidores, y decía sentir
más se le diga mal de aquellos padres que cuantas informaciones ni
persecuciones le pudiesen venir49. Las últimas palabras que se registran
escritas por él las dirigió en carta a una religiosa, a la que dice: «ame
mucho a los que la contradicen y no la aman, porque en eso se engen-
dra amor en el pecho donde no le hay; como hace Dios con nosotros,
que nos ama para que le amemos mediante el amor que nos tiene»50.
Era el modo que había elegido para morir, y para ser juzgado, y
aunque todo mudase, él no mudaba, porque no tenía otro interés o
necesidad que aquellos a que sujetaba su corazón, que eran el amor de
Dios y el bien de las almas. En él se cumplió aquello que decía de las
almas amantes en el colmo de su unión personal: que su muerte «es
muy suave y muy dulce, más que les fue la vida espiritual toda su vida;
47 EFRÉN; STEGGINK, Tiempo y vida..., 844-847.
Cuando en 1594 fue elegido General de la Reforma el p. Elías de San Martín,
«haciendo apretada diligencia para haber a las manos la información que contra el
V. Padre se había hecho, la hizo quemar delante de sí, abominando de que en
Religión tan santa hubiese habido quien imitando a Cam, hijo de Noé, procurase
hacer alarde de las deshonras de su Padre» (JOSÉ DE JESÚS MARÍA, Historia de la vida
y virtudes..., l. III, c. 21).
48 CRISÓGONO, «Vida», 361.
49 Cf. ALONSO, Vida, virtudes y milagros..., 546.
50 Carta a una religiosa carmelita, finales de 1591 [Obras, 1334]. Cf. Avisos espirituales,
174 [Obras, 115].
137
DIÁLOGO 75
pues que mueren con más subidos ímpetus y encuentros sabrosos de
amor, siendo ellos como el cisne, que canta más suavemente cuando
se muere»51.
Y fue juzgado según su amor, que había probado y cantado de mil
maneras en el «via crucis» triunfal de su vida consagrada. Fue medido
como un mártir, y como mártires corresponde medirse a todos los que
hacen gala de una consagración religiosa. Porque el que profese votos
en Religión y no tenga el deseo de morir a sí y a todo ejercicio que no
sea el del amor obediente y crucificado de Jesucristo, ése tal no tenía
«para qué venir a la Religión, sino estarse en el mundo buscando su
consuelo, honra y crédito y sus anchuras»52.
51 Llama de amor viva, canción I, 30 (1Ll 30) [Obras, 986].
52
Avisos, 3 [Obras, 129].
138
Crónica de la Adoración
Sem. Aldo Rossi, IVE.
EL MOTIVO POR EL QUE ESCRIBO ESTO:
Hoy fui a rezar a la capilla de adoración de la Parroquia Nuestra
Señora del Valle, en Muñiz, cerca de donde vive mi familia, en Bella
Vista. El horario era de 6:00 a 7:00 y la razón de ir tan temprano en un
día de vacaciones de invierno, cuando lo lógico sería levantarse más
tarde y descansar un poco más, era que iban a ir los chicos del Colegio
Sagrada Familia, una media hora antes de comenzar las clases. Cuento
esto porque ya el ver a 10 jóvenes de doce, trece y catorce años ado-
rando a Nuestro Señor Sacramentado a esas horas de la mañana, un
viernes, antes de ir al colegio, sorprende un poco en estos tiempos. Los
chicos llegaron a las 7:30, se arrodillaron todos y con sus hojitas reza-
ron los «15 minutos con Jesús Sacramentado», hicieron la oración por
los cristianos perseguidos en Medio Oriente y salieron saludando a
Jesús. En el Colegio desayunaron con las medialunas y mate que ellos
mismos acababan de comprar y se fueron a formar para empezar a es-
tudiar tan alegres como se los veía en la capilla. Puede ser que alguien
se hubiese impactado un poco. Al menos sorprendido, y al mismo
tiempo alegrado, claro, porque no todos los días se ve un grupo así.
Pero a mí eso no me pasó. No creo que sea porque no entiendo de
qué se trata, al menos eso espero. Me parece que no me sorprendió
porque conozco la historia, porque conozco el porqué de que esos jó-
venes adoren a Cristo todas las mañanas de los viernes y, con Él en el
alma, santifiquen todo su día en el colegio y en sus casas. No me sor-
prendió porque cargo con la historia, y por esa misma razón es que la
quiero contar. No sé si saldrá un buen «como», una buena producción.
Lo que me interesa esta vez es el «que», la esencia. Trataré de hacer
memoria.
139
DIÁLOGO 75
LOS INICIOS DE ESTA HISTORIA:
Todo empezó por el amor a Jesús Sacramentado de Sonia Llauró
de Ibarra y su locura por el apostolado. Tiene que haber leído más de
una vez a Manuel González. Esta señora vivía en nuestro querido pue-
blito de Bella Vista, junto con varias familias allegadas a la Iglesia y más
precisamente a esa pequeña y humilde partecita que es el Instituto del
Verbo Encarnado.
Ella quiso hacer algo realmente grande por amor a Dios y a su
Sagrado Corazón, por la salvación eterna de las almas y por las voca-
ciones.
Comenzamos, allá por el año 2005, un grupo de adoración al
Santísimo Sacramento. Todos los viernes del año lectivo, íbamos a la
Catedral de San Miguel unos 15 chicos en la camioneta de Sonia y allí
rezábamos una hora, a veces solos, otras veces acompañado por el
Padre Néstor Fernández, fundador de los «Hijos Misioneros de San
José», que en ese entonces trabajaba en la Catedral. Recuerdo con par-
ticular afecto la ornamentación del altar donde se colocaba la custodia
los primeros viernes de mes, lleno de cirios, flores y un estupendo
templete dorado que hablaba por si solo del enorme misterio que con-
tenía. A veces nos hacía alguna meditación guiada con algún punto de
los “Ejercicios Espirituales” como las dos banderas, o con alguna his-
toria que hacía volar nuestra imaginación. Pero no volaba a alturas va-
nas, en las que podía estar la de cualquier chico de 8 años un viernes
por la tarde, sino a los altos misterios que contemplábamos en ese altar
que teníamos enfrente y que entendíamos a nuestro modo de simples
niños. Al final de la hora tenía lugar la Bendición Eucarística, los pri-
meros viernes solemnizada hermosamente, con incienso. Recuerdo
cuando uno de nosotros golpeó el turíbulo con uno de los escalones
del presbiterio y quedaron las brasas desparramadas por la alfombra,
humeando y amenazando de accidente al inquietado sacristán, pero
causando una incontenible risa a los chicos que lo observábamos
140
CRÓNICA DE LA ADORACIÓN
asombrados. También teníamos, cada tanto, confesiones en el fondo
de la nave izquierda.
Después de la adoración, en la casa de los Ibarra, teníamos una
charlita de Historia con la Prof. Leonor Alves de Corradi, todos sen-
tados en los memorables sillones del living. Los temas que ahora re-
cuerdo son: las Cruzadas, los castillos y la caballería, Constantino y la
batalla de puente Milvio, la Virgen de Guadalupe, entre otros temas
para niños que siempre habían soñado con grandes aventuras y la lu-
cha por la Cruz de Cristo. Alguna vez hicimos una procesión, en la
casa de los Ibáñez, en las praderas de San Ignacio, llevando en andas la
imagen del Sagrado Corazón y unas cintas en los brazos, como si fué-
semos cofradía. Otra vez Sonia nos llevó a merendar a algún lugar de
San Miguel para celebrar el día del Sagrado Corazón de Jesús. Algunas
veces las niñas más grandes organizaban kermeses y así volvíamos a casa
cargados de gracias, conocimientos, ilusiones y… golosinas. Al fin y al
cabo, volvíamos felices.
Así duró, si mal no recuerdo, un año la adoración en la catedral de
San Miguel. Ya en el 2006 se trasladó a la parroquia Nuestra Señora
del Valle, en Muñiz. Allí también el mismo grupo. Dos de nuestros
hermanos (de sangre) habían partido a San Rafael, Mendoza, para en-
tregarse a Dios en el Seminario Menor «San Juan Apóstol». Hoy,
cuando escribo esto, esos dos niños ya llevan medio año de Sacerdotes,
uno es formador del Seminario de San Rafael, José Rossi, y el otro
estudia en Roma, Joaquín Ibarra1. Pero Bernardo, Agustín, Edu y las
Teresitas tomaron su lugar y se hicieron cargo del grupo, comandado
siempre por Sonia, excelente actriz cuando se trataba de interpretar el
papel de bruja retona, siempre suave para enseñar a rezar. Fue en los
comienzos de la adoración eucarística perpetua de la Parroquia del
1
Aclaro que esta memoria fue escrita en el año 2016. Hoy, estos dos sacerdotes se
encuentran misionando en Grecia y Guyana. (N. de A.)
141
DIÁLOGO 75
Valle que está cumpliendo este año su décimo aniversario2. El pro-
grama del viernes, en esa época (digamos “la segunda”) era: después
del colegio, a las 16:00 hs subirse a la Ford F-100 de los Ibarra y llegar
a la capillita de adoración del Valle. Allí teníamos 20 minutos de me-
ditación, lectura espiritual o de vidas de santos, oración que a veces se
transformaba en imaginarse que habría detrás de la ventana que estaba
arriba del Santísimo, pero que era frente y junto a Él, por lo que no
carecía de mérito en niños de 7 a 14 años. Luego rezábamos el Santo
Rosario con intenciones, dirigido por nosotros, en el que tenía lugar
el «rito» de las peticiones: después de anunciar el misterio, el dirigente
decía (con mucho propósito): «¿Alguno quiere pedir una intención…?».
Así comenzaba la cadena interminable de peticiones por todo lo que
se le puede ocurrir a un niño de esa edad, repitiéndolas en cada mis-
terio. Al pasar el tiempo se iban formulando mejor y pasábamos de:
«por la gente que no quiere a Jesús en todas partes del mundo» a «por todos los
pecadores». Era con toda la solemnidad posible, previendo que nadie se
adelante a la que teníamos en mente. Después del Rosario y las
Letanías Lauretanas hacíamos algunos cantos, dedicados al Santísimo
o a la Virgen María: «Tantum Ergo», que era el más esperado y lo sabía-
mos de memoria desde que nos lo enseñó una de las hermanas Ibarra
(no recuerdo cual), en un viaje desde la catedral, y al que le seguían:
«Alabado sea el Santísimo», «Cantemos al Amor de los amores», «Te adoramos
Hostia Divina» y «Quiero llegar». El repertorio culminaba con el otro
canto esperado por todos: «Salve Regina», que no sabíamos bien que
significaba. Gonzalo decía la página, yo el nombre del canto, y nueva-
mente Gonzalo comenzaba a cantar. Lo hacíamos así por la experien-
cia que teníamos de otros cantores, que acababan con risa general y la
jefa enojada. Acabamos con la acción de gracias y nos retirábamos fle-
xionando las dos rodillas ante nuestro Jesús, hasta el próximo viernes
a la misma hora. Ni se nos pasaba por la cabeza faltar a tan importante
cita, prefiriendo muchas veces renunciar a cumpleaños y a cualquier
2
Hoy tiene 13. (N. de A.)
142
CRÓNICA DE LA ADORACIÓN
programa de viernes, que eran los más comunes. Una vez uno de no-
sotros terminó su propio cumpleaños a las 15:30, habiendo este du-
rado una hora o dos, como mucho, para asistir a las cuatro a la
Adoración. Nos íbamos a lo de Ibarra nuevamente a jugar y pasar la
tarde con buenas amistades.
También hacíamos diversas salidas. Una vez fuimos en tren hasta
Santos Lugares (Prov. de Bs As) a visitar el Santuario de Nuestra
Señora de Lourdes. También fuimos una vez al Tigre a pasar el día:
cruzamos el río en catamarán y después exploramos el lugar, jugamos
al fútbol, guerra de banderas y otras cosas que nos divertían sana-
mente.
Recuerdo que representamos la vida de Santa Cecilia en el colegio
Sagrada Familia e hicimos un pesebre viviente para enseñar en un asilo
de Bella Vista. Eran nuestros apostolados de niños.
Así transcurrieron los años con esta hermosa costumbre. Rezába-
mos por las vocaciones… y Dios nos escuchaba: Bernardo, Agustín,
Teresita, y los que esperábamos nuestro turno mordiéndonos la len-
gua. Dos años, aunque no confío mucho en mis recuerdos, y los más
chicos, los que quedábamos, pasamos al secundario, y se truncó el pro-
grama de los viernes porque ese día teníamos gimnasia en el mismo
horario. Pero Dios no quería que eso acabe de ese modo. Quería pre-
servarlo y lo hizo con esos medios de hagiografía.
Fue en el 2008, creo que llegando a fin de año. La Adoración
Eucarística estaba creciendo poco a poco en la Parroquia, pero había
que hacer algo para levantarla aún más. No sé cómo ni por qué, un
sacerdote, apóstol de la Adoración Eucarística permanente, tomó la
misa de domingo por la tarde y en el Sermón habló de la belleza e
importancia de hacer adoración. Entre las maravillas que dijo, reco-
mendó los turnos de la madrugada, por ser los más meritorios y los
más serenos para encontrar a Cristo en la Eucaristía. En ese momento
los cinco chicos que nos sentábamos en el primer banco: Santiago y
143
DIÁLOGO 75
Gonzalo, Andrés, Francisco y yo, tuvimos la misma idea, el mismo
problema y la misma solución. Había que retomar la Adoración. Sonia
nos había insistido lo suficiente, y había que hacerlo a la mañana. Pero
éramos unos pobres niños que no podíamos movernos a esas horas
por la calle sin nuestros padres y teníamos que ir al colegio a las ocho
de la mañana, por lo que decidimos volver a los viernes, pero antes de
ingresar al colegio: de las 06:30 a las 07:30. La decisión fue unánime,
y ninguno sabía cómo se nos había ocurrido a todos al mismo
tiempo… bueno, en realidad, era bastante obvio.
Entonces empezamos. Nos buscaba Sonia los viernes, bien tem-
prano y rezábamos (¿o dormíamos?) hasta las 7:30 que nos dejaba en
el colegio. Éramos esos cinco. En vacaciones de invierno Agustín y
Bernardo también nos acompañaban. Alguna vez Sonia nos compró
medialunas en la panadería de al lado…y nos gustaron bastante (aclaro
esto porque fue un descubrimiento interesante, que más adelante nos
serviría). Pero llegaron las vacaciones de verano y el programa quedo
en el cajón, con los abrigos. El año siguiente comenzó sin la Adoración
de los viernes a la mañana.
EL REGRESO
Ese 2009 casi llega a su mitad sin que los jovencitos del Sagrada
Familia visiten a su Señor cada semana. Pero Dios no se olvida de su
gloria y tiene sus modos de «tirarnos las orejas», como todo buen pa-
dre. Esa semana de mayo, en la que todos los años los seminaristas
salían a pedir donaciones, nuestros hermanos mayores preguntaron
cómo nos estaba yendo con la adoración de los viernes y, cuando oye-
ron la vergonzosa respuesta, no dudaron en incentivarnos a retomar
el bendito hábito que habíamos dejado. Incluso se ofrecieron a acom-
pañarnos en el glorioso regreso de ese mismo viernes. Así fue como
volvimos a hacer nuestro acto para marcar la diferencia de católicos.
Pero como la iniciativa ahora era más por nuestro lado y ya estábamos
bastante grandecitos, no creíamos muy conveniente pedir a alguna de
nuestras mamás que se levanten a las 5:30 am para dar una linda vuelta
144
CRÓNICA DE LA ADORACIÓN
por Bella Vista y dejarnos en la Parroquia. Así que organizamos el re-
corrido y cada mañana de viernes, con el uniforme de gimnasia, cami-
nábamos desde nuestras casas a la parroquia para adorar a Cristo.
Francisco me buscaba primero a mi (y esto merece una historia aparte
que me da un poco de vergüenza contar) y nos dividíamos: él buscaba
a Gonzalo y yo a Manolito, tocándole tantas veces el timbre, que una
vez salió su papá para retarme, porque no dejaba dormir al bebé. Lo
comprendo. Nos volvíamos a reunir en las canchitas de Entre Ríos y,
en el camino, buscábamos a los que faltaban. El grupo había crecido
poco y éramos por ese entonces unos 8. Después de la adoración nos
comprábamos las facturas con la plata que cada uno llevaba y nos íba-
mos al colegio para entrar a las 7:45, aproximadamente. Lo hacíamos
de este modo hasta que se enteró nuestro profesor de religión: nos vio
con una bolsa de medialunas y nos preguntó por qué las teníamos. Le
respondimos sencillamente que las compramos después de la
Adoración. Así conoció nuestra costumbre y se entusiasmó con la idea.
Comenzó a acompañarnos y a invitar a los otros compañeros del
Colegio, algunos de los cuales nunca nos imaginamos que irían. Ve-
nían caminando desde sus casas o los traían en auto, pero todos bien
temprano a adorar a Jesús. En esta época teníamos el incentivo de las
facturas, que hacía que muchos, que quizás nunca habían entrado a
una Iglesia más que para cumplir el precepto dominical, se levanten
de madrugada y nos acompañen de 6:45 a 7:20. En verdad: acompa-
ñaban a Cristo… Alguna vez llegamos a ser 20 e incluso más. Un
hombre que llegaba a las 7, Celestino, nos hacía rezar con él la coro-
nilla y nos explicaba algunas de las oraciones más sencillas. Firmába-
mos el libro como «Jóvenes del SAFA», comprábamos las medialunas
con el pozo común, preparábamos el mate y salíamos para el colegio.
Algunos iban solo cuando tenían tareas atrasadas o tenían pruebas y
aprovechaban a estudiar en el último banco. Cosas de niños…
Llegamos a fin de año y con Gonzalo nos fuimos a San Rafael para
empezar el Seminario Menor. Nos precedía Andrés que se había ido
a mitad de ese año, 2009. Pero el espíritu siguió vivo y nuestros com-
pañeros de colegio, junto con otros de otros cursos cercanos siguieron
145
DIÁLOGO 75
adorando a Cristo cada mañana de viernes antes de las clases. Perso-
nalmente, luego de las vocaciones que Dios suscitó gracias en las horas
de oración, creo que este fue el fruto más importante de este aposto-
lado. Porque si bien era extraño ver niños y jóvenes en esa capilla a esa
hora, lo era aún más sabiendo que algunos ni siquiera asistían a misa
los domingos.
Sin embargo, esto duró ese año y un poco del siguiente. Por el 2012
aproximadamente, la adoración perdió a sus mejores cadetes. Las ra-
zones las desconozco, igualmente la historia no termina aquí. Gonzalo
y Emilio se harían cargo de resucitar este apostolado. Fue en el 2016,
para la salida de pedido de mayo (antes nombrada) de los seminaristas:
Gonzalo le contó a Emilio como hacíamos cada viernes del año por las
mañanas y él se entusiasmó con la idea. Acertadamente le pidió ayuda
al mismo profesor Juan, el que nos había ayudado a nosotros a juntar
más compañeros. Costó al principio, para ser sinceros, pero se logró y
en las últimas vacaciones en que estuve en mi casa pude acompañar a
estos niños que cargan con nuestra pequeña tradición adoratriz. Me
trajo muy hermosos recuerdos y nuevas esperanzas, porque como ya
dije, 10 de los 15 que íbamos en las primeras épocas de esta corta pero
eterna historia, abrazamos la vida religiosa, y otros, de otras épocas, la
vocación diocesana. Digo esperanza porque van construyendo sólidos
muros que no permitirán pasar todo el mundo que quiere el diablo
inculcarles. Esperanza porque es una gran fuente de vocaciones y es un
apoyo espiritual para los que fuimos llamados y estamos en el camino
de esta vida por las vías de la religión y el sacerdocio. Si no creen…
averigüen que pasó en Lu…
Dios nos perdone por las infidelidades a tantas gracias recibidas en
la Adoración, el conoce de verdad el mérito de todo esto.
04/11/2016
A.M.D.G.
146
Fundaciones de conventos en Granada
por Isabel la Católica
Hna. María de la Alegría Pérez Osán, SSVM.
1. LA IGLESIA EN EL TIEMPO DE LA REINA ISABEL LA CATÓLICA:
Al finalizar el pontificado de Paulo II (1464-1471), período de res-
tauración eclesiástica y reformas, la Curia entra en un «plano incli-
nado» (Llorca, 400), con una etapa de decadencia espiritual hasta la
elección de Adriano VI, con Sixto IV, Inocencio VIII, Alejandro VI,
etc. Lamentablemente muchos de estos papas se olvidaron de que eran
vicarios de Cristo y se portaron como si gobernaran un reino tempo-
ral. El nepotismo, las ambiciones políticas, etc., hicieron daño a la
Iglesia. Francisco de la Rovére, quien tomó el nombre de Sixto IV, fue
elegido Papa el 9 de agosto de 1471. Desde el comienzo de su
Pontificado quiso librarse de la pesadilla otomana. Rodrigo de Borja,
sobrino de Calixto III, quien fuera después Alejandro VI, por medio
de una bula pontificia, facultaba al arzobispo de Toledo para que se
abriera el camino de Don Fernando de Castilla y Doña Isabel de
Aragón para asumir el trono de España, quienes gobernaron desde
1474 a 1516. Sixto IV se preocupó más del dinero que del Dios verda-
dero, de los placeres carnales, más que de los bienes eternos. Con este
pontífice Roma se hizo ligur, por su procedencia del sur de Francia y
noroeste de Italia. El resorte de las acciones de Sixto IV fue un nepo-
tismo desvergonzado. Este nepotismo se admitía si los elegidos cum-
plían bien las tareas que se les encomendaban, o tenían aptas cualida-
des morales e intelectuales. Pero no siempre sucedía esto.
Sixto IV se portó con excesiva benignidad para con los Reyes de
España. Los Reyes Católicos incluyeron dentro de su programa de go-
bierno que los obispos no sólo debían ser personas dignas y doctas,
sino nacidos en España, porque, de lo contrario, si no residían en sus
147
DIÁLOGO 75
diócesis implicaba un grave daño espiritual para los fieles. Se dice que
el Papa concedió a los Reyes un amplio derecho de intervención para
la provisión de sillas arzobispales, pero esto no es así. Ellos tenían me-
nos potestad que otros monarcas cristianos para esto, aunque ninguno
de ellos presentaba tantos títulos de fundación y dotación de iglesias
como los Reyes Católicos. Estaban decididos a lograr la perfecta uni-
ficación de España en el aspecto territorial, político y también reli-
gioso. En este último aspecto creyeron que había que perseguir seve-
ramente a los «falsos cristianos», por lo que pidieron la inquisición.
Sixto IV se la concedió.
En 1479 se creó la Inquisición, que fue un importante elemento
para controlar la ideología y la política, instrumento para perseguir a
los judíos conversos, en un primer momento, y más tarde para castigar
cualquier tipo de disidencia. Esta institución llegó a convertir a la
Iglesia en un fiel aliado de la monarquía.
Expresa el Padre Alfredo Sáenz que «Fernando e Isabel fueron quienes
pusieron las bases de la España moderna. Es cierto que inmediatamente hay que
aclarar que la Edad Media se prolongó en España durante mucho más tiempo
que en el resto de Europa. Por eso no es de extrañar que encontremos aún en los
Reyes Católicos rasgos medievales, como son, por ejemplo, el espíritu de
Cruzada, el carácter itinerante de su monarquía, la concepción de la autoridad
como administradora nata de la justicia, etc»1
2. CONQUISTA DE GRANADA
España vivió ocho siglos de dominación musulmana. En los últi-
mos doscientos años antes de la conquista de Granada se había iniciado
una fuerte campaña de reconquista, comenzando con Córdoba y
Sevilla. La conquista de Granada fue el acto terminal de la campaña,
ya que era el último reducto árabe de la península. Ocho meses duró
1
SÁENZ, A., Arquetipos cristianos, Gratis Data, Pamplona 2005.
148
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
el sitio de esta ciudad. Los Reyes Católicos tenían convicciones fuer-
temente religiosas, por lo que la religión fue el principal motivo del
deseo de conquista de Granada.
El 2 de enero de 1492, a las tres de la tarde, Granada se rindió a los
pies de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. El jefe de los moros,
el Rey Boabdil, a quien acompañaba su séquito, se acercó al rey
Fernando e intentó besarle la mano, cosa que él rechazó. Después de
breves palabras, y de besar las llaves de la ciudad, se las entregó al rey,
quien se las pasó a Isabel, y ella se las dio al príncipe Juan, y éste al
Duque de Tendilla, recién nombrado alcaide de la Alhambra. Fue el
día de mayor gozo para los cristianos. Desde la ciudad «todos miran con
expectación hacia las imponentes torres de la Alhambra. De pronto se escucha
un clamor unánime, al tiempo que se disparan bombardas y morteros, y atruena
el redoble de los tambores: en la torre más alta del palacio moro, la de la Vela, se
ha alzado por tres veces la cruz de Cristo. E inmediatamente, también por tres
veces, el pendón de Santiago y el estandarte real. Un heraldo de armas grita:
"¡Santiago, Santiago, Santiago! ¡Castilla, Castilla, Castilla! ¡Granada,
Granada, Granada, por los muy altos y poderosos
reyes de España, don Fernando y doña Isabel...!" La Reina, emocionada, reclinó
su cabeza sobre el hombro del Rey. Entonces se cantó solemne y sentidamente el
Te Deum, seguido de disparos de artillería y sonar de trompetas».2
Desde entonces, las campanas de las iglesias de Granada hacen so-
nar tres toques a las tres en punto de la tarde. Había terminado la se-
cular empresa de la Reconquista. El Rey firmó un último parte donde
comunicaba:
«haber dado bienaventurado fin a la guerra que he tenido con el rey
moro de la ciudad de Granada, la cual, tenida y ocupada por ellos
2
SÁENZ, A., Arquetipos cristianos, Gratis Data, Pamplona 2005.
149
DIÁLOGO 75
más de 780 años, hoy, dos días de enero de este año de noventa y dos,
es venida a nuestro poder y señorío...». (P. Sáenz, pag.71)
El rey Fernando comunicó la buena noticia a Roma. Toda Europa
festejaba la conquista. El papa Inocencio VIII en Roma y el Rey
Enrique VII en Inglaterra procesionaron a las Iglesias de Santiago y de
San Pablo respectivamente para agradecer a Dios tan loable campaña,
cantando el Te Deum.
En unas Jornadas sobre Isabel la Católica que se realizaron en
Granada el 20 de abril del 2007, se expresa muy claramente, en el
Boletín digital Reina Católica N° 8 de abril de 2007, el amor que la
Reina tenía por esta ciudad: «Y el 2 de enero de 1492, fue una de las jornadas
más gloriosas para los Reyes Católicos, ya que tras diez años de lucha, el Señor
les concedió incorporar a la Cristiandad el Reino Nazarí de Granada, culmi-
nando así la Reconquista que iniciara D. Pelayo en Covadonga en el año 718.
La Reina fue el alma de aquella empresa, sosteniendo a todos con su espíritu
lleno de fe en la nobleza de la causa que perseguía, organizando la retaguardia,
proveyendo de lo necesario, aunque para ello tuviera que empeñar hasta sus joyas.
En los momentos de desánimo, bastaba su presencia para alentar a todos, hasta
conseguir el triunfo final».
Magnánima con los vencidos, generosa con todos, hasta el más grande des-
prendimiento por proveer al Culto en los nuevos templos. "En palacio se puede
pasar sin plata...". Y mandaba fundirla para hacer cálices que eran entregados a
las nuevas iglesias. Pendiente asimismo de las necesidades de los más pobres,
fundando incluso "una casa donde estuviesen los locos", un manicomio».
Una de las primeras disposiciones de la Reina, fue la de garantizar
la gobernabilidad de la ciudad recién conquistada, nombrando, el 6 de
enero de 1942 un primer cabildo formado por 21 moros notables de
la ciudad, nombrando Alamines y Alafires para garantizar su funcio-
namiento. Este perduró hasta 1497, porque ya la convivencia entre
vencedores y vencidos fue más difícil. A partir de ese año se constituyó
otro Ayuntamiento que se reunía en su Palacio.
150
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
3. LA FE Y RELIGIOSIDAD DE ISABEL
Los Reyes Católicos Fernando e Isabel, estaban firmemente arrai-
gados en su fe católica y eran conscientes de que tenían una gran res-
ponsabilidad como soberanos de reinos cristianos. Dentro de su polí-
tica de gobierno, la fe y la Iglesia católica ocupaban el primer lugar en
el Estado. Por el bien de la Iglesia promovieron y alentaron la re-
forma3.
Durante su vida Isabel se caracterizó por una fe sólida y un espíritu
ardiente. No dejaba de cumplir con todas las prácticas cristianas, la
santa Misa diaria, el rezo de las horas, el Santo Rosario, etc. Lo primero
que hizo al subir al trono fue solicitar un confesor. Eligió a Fray
Fernando de Talavera, porque sabía de las homilías predicadas a los
religiosos de un convento sobre la renovación espiritual. En primer
lugar le pidió confesión. Le llamó la atención de que la esperara sen-
tado delante del reclinatorio. Isabel le dijo que ambos debían estar
arrodillados. «No, señora -respondió él con firmeza-, sino que yo he de
estar sentado y Vuestra Alteza de rodillas, porque es el tribunal de Dios y hago
yo sus veces». La Reina calló y se puso de rodillas. Luego comentaría:
«Este es el confesor que yo buscaba»4.
«Mujer de Fe, que vive de la presencia viva y real de Jesucristo en la
Eucaristía y se desvive en detalles para que en todos sus reinos sea venerado el
Santísimo Sacramento. Desde el cuidado de la lámpara del Santísimo, hasta la
blancura de los corporales, la dignidad de los ornamentos sagrados o el aseo del
templo».5
3
FERNÁNDEZ COLLADO, A., Historia de la Iglesia en España -Edad Moderna-, Instituto
Teológico San Idelfonso, Toledo 2007, 32.
4
SÁENZ, A., Arquetipos cristianos, Gratis Data, Pamplona 2005.
5
COMISIÓN ISABEL LA CATÓLICA, «Teresa e Isabel…Fidelidad a la Iglesia», Boletín
digital Reina Católica, Arzobispado de Valladolid, Número 36. Obtenido de:
https://www.reinacatolica.es/boletines/2015/2015-1.pdf
151
DIÁLOGO 75
Ante cualquier dificultad o problema que tuviera que resolver, es-
pecialmente si era muy difícil, lo ponía humildemente en manos de
Dios. Luego de pedirle con toda confianza, cumplía lo que le corres-
pondía hacer con gran energía.
La Reina Isabel «a Granada le dio algo que para ella sin duda era lo más
valioso, su santo y sabio Padre espiritual, Fray Hernando de Talavera, monje
jerónimo, como primer Obispo, aunque para ello tuviera que prescindir de su
dirección más cercana. Y es que a esta ciudad de Granada tenía en más que a su
vida»6. En su Testamento, la recuerda y elige como última morada.
4. ESPÍRITU MISIONERO DE LA REINA
«Por bula de Inocencio VIII del 24 de agosto de 1486 se autoriza a los Reyes
Católicos para fundar monasterios de ambos sexos y de cualquier orden en las
ciudades villas y lugares del Reino de Granada e Islas Canarias, para que por
la predicación de los religiosos de dichos monasterios, sean convertidos e instruidos
en la fe cristiana».7 Ángela Atienza López, en su libro «Tiempos de con-
ventos: una historia social de las fundaciones en la España Moderna»
(pág. 109) expresa que el mecenazgo religioso de los Reyes Católicos
para el desarrollo conventual, era realmente perceptible. En unos es-
critos de un viajero alemán Münzer, dice que el rey y la reina, una vez
conquistada Granada, se dedicaron con ahínco a la religión, restaura-
ron iglesias antiguas, y fundaron y dotaron numerosos monasterios.
También menciona que restauraron tantos monasterios que es impo-
sible de contarlos.
6
COMISIÓN ISABEL LA CATÓLICA, «Jornadas sobre Isabel la Católica», Boletín digital
Reina Católica, Arzobispado de Valladolid, Número 8. Obtenido de:
https://www.reinacatolica.es/boletines/2007/2007-8.pdf
7
GARRIDO ARANDA, A., Organización de la iglesia en el Reino de Granada y su proyección
en Indias, Escuela de estudios hispanoamericanos del C.S.I.C., Sevilla, 68- 69.
152
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
La orden jerónima, la franciscana y la dominica fueron las preferi-
das de los reyes para su mecenazgo y promoción.
5. FUNDACIÓN DE IGLESIAS, MONASTERIOS Y HOSPITALES EN
GRANADA.
1. Hospital de San Lázaro, 1498
Ahora desaparecido. Fue una obra que se debe a la caridad de la
Reina, como lo cuenta Bermúdez de Pedraza: «Tampoco se olvidó (la
Reina) de los leprosos, porque había muchos Moros inficionados de lepra, y
fundó el Hospital de San Lázaro, que estuvo primero en el (barrio) del
Albayzín en la Plaza de Bib Albolut, y de allí se pasó a la puerta del Genil, y
últimamente al sitio extramuros (frente a la Puerta de Elvira) donde ahora
está»8.
Fue el único hospital fundado en Granada a finales del S XV y prin-
cipios del siglo XVI con función asistencial y de aislamiento como pre-
vención de la enfermedad.
2. San Juan de los Reyes, 1492
Está edificada sobre lo que fuera gima Ataibín o mezquita de los
convertidos. Esta se llamaba así porque estaba destinada a los cristianos
que se convertían al Islam, llamados «muladíes». Fue construida en el
S.XIII y de la primitiva construcción solo queda una torre, que era el
alminar de la antigua mezquita, al que se le agregó un nuevo cuerpo
como remate, para que soporte las campanas. Esta torre es imitación
de la Giralda de Sevilla, aunque más pequeña. Es el único monumento
de estas características que se conserva en Granada. Una particularidad
8
BERMÚDEZ DE PEDRAZA, F., Historia Eclesiástica de Granada, 1639.
153
DIÁLOGO 75
notable que tiene la torre es que no tiene escaleras sino rampas que
ascienden en espiral en torno a un grueso manchón.
Fue la primera iglesia consagrada en Granada tras la conquista de
los Reyes Católicos. Lafuente Alcántara cuenta así la entrada de los
Reyes en Granada: «La comitiva entró por la puerta de Elvira, siguió adelante
hasta la Calderería, subió a la calle hoy llamada San Juan de los Reyes, y llegó
a la mezquita de los conversos que Fray Hernando de Talavera purificó y con-
virtió en parroquia con el título de San Juan de los Reyes... Desde aquel templo
bajaron todos a la Plaza Nueva, subieron por la calle de Comeres y se aposen-
taron en la Alhambra»9. Esta es la primera iglesia consagrada en la
Granada del Siglo XV. En su advocación a San Juan de los Reyes per-
petúa la memoria de don Juan II de Aragón y don Juan II de Castilla,
padres de los Reyes Católicos. En 1501 fue erigida en Parroquia. Aun-
que la mayoría de las iglesias que se levantaban en esos momentos eran
de una sola nave, ésta, tanto por su planta como por su portada sigue
las pautas de las iglesias mudéjares que a partir del S. XIII se construían
en Andalucía Occidental.
9
LAFUENTE ALCÁNTARA, M., Historia de Granada, Librerías Europeas, París 1852.
154
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
3. Convento de San Jerónimo, 1492
El autor Bermúdez de Pedraza, en su libro, Historia Eclesiástica de
Granada, expresa: «...la reina fundó en Santafé el convento de frailes jerónimos
con título de Santa Catalina la mártir, en gracia del buen suceso que tuvo aquí
el incendio de la tienda real... y como enfermaron los frailes y no pudieron per-
severar en él, y con licencia de la Reina, vinieron a fundar a Granada».
Esta primera fundación tuvo lugar en 1492, pero como Santafé fue
atacada por algunas epidemias, con permiso de la Reina, se trasladaron
a Granada, cambiando el nombre por el de la Concepción de Nuestra
Señora Santa María.
Esta segunda fundación se hizo en la llamada huerta del Nublo,
que había pertenecido a los reyes de Granada. La edificación comenzó
en 1496, en lo que hoy es el Hospital San Juan de Dios.
En 1504, a fin de mejorar el Monasterio, lo trasladaron a la casa
Darabenmordi, que debió haber pertenecido al Rey Boadbdil, muy
cerca de la huerta del Nublo, que es donde está actualmente.
Las obras del claustro finalizaron en 1519 y los frailes se trasladaron
en 1521. La construcción se realizó con piedra árabe de puerta Elvira.
La edificación de la Iglesia demoró un poco más. María Manrique,
viuda del Gran Capitán, pidió su capilla mayor al emperador Carlos V
para enterrar a su esposo, el ilustre caudillo. Carlos V lo concedió, y
así se pudo terminar su edificación. Las obras las dirigió Diego de Siloé
y concluyeron en 1547. Cinco años después se trasladaron los restos
del Gran Capitán desde la Casa Grande del Convento de San
Francisco.
El programa iconográfico del retablo de altar mayor fue pensado
con el fin de resaltar las grandezas militares y la heroicidad del Gran
Capitán, que se halla enterrado en el crucero junto a su esposa, Doña
María de Manrique.
155
DIÁLOGO 75
La portada de la iglesia, realizada a finales del siglo XVI, presenta
una capilla en la que aparece una escultura de San Jerónimo sobre un
fondo de relieve. Sobre la portada el escudo de los Reyes Católicos y,
sobre éste, un gran ventanal flanqueado por los bustos de San Pedro y
San Pablo. Los escudos del Gran Capital y de su esposa están esculpi-
dos sobre la puerta principal.
Vista general del monasterio Entrada del monasterio
4. Hospital Real, 1504
La Reina Católica había demostrado durante la guerra de Granada
su preocupación por aliviar el sufrimiento de los heridos y enfermos.
Como fruto de esa preocupación nacieron los primeros hospitales de
campaña en los alrededores de Málaga, que fueron llamados «tiendas
de la Reina». Esto fue el precedente de la sanidad militar, para acercar
la medicina al campo de batalla haciendo más rápida la atención a los
heridos. Una vez conquistada Granada, uno de los hospitales se había
instalado en la Alhambra para atender a los últimos heridos de la gue-
rra. Una vez acabada su función, la Reina ordenó que se bajase a la
ciudad. Así lo cuenta Francisco Bermúdez de Pedraza: «porque del
Hospital Real que habla servido en la Alhambra para los heridos de guerra, se
labró después otro por orden de la Reina fuera de la Puerta de Elvira, y se acabó
en tiempo del Emperador año de mil y quinientos y veintisiete. En él mandó se
curasen locos y pobres de entendimiento, que es la mayor miseria del hombre».
156
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
El lugar del nuevo emplazamiento fue un osario musulmán extramu-
ros.
Galeria interior Vista aérea de entrada principal
Patio interno
157
DIÁLOGO 75
En 1504, como testimonio de caridad de la Reina, se fundó el
Hospital Real, que preside hoy el Campo del Triunfo. Las obras se
comenzaron en 1511 y se finalizaron en 1527, aunque la finalización
definitiva se alargó durante todo el siglo XVII. Extraordinariamente
sobrio, en piedra de Sierra Elvira, recorrido por una cornisa que separa
los dos cuerpos, sólo sobresale la galería de los Convalecientes, abierta
al campo del Triunfo, con decoración plateresca y los escudos de los
Reyes Católicos y del Emperador.10
La portada se incorporó en 1632, coronada con una imagen de la
Virgen y estatuas orantes de los Reyes Católicos.
5. Exconvento de San Francisco en la Alhambra, 1492
Fue el primer convento de franciscanos fundado por la Reina
Católica en Granada, cumpliendo así una promesa hecha a San
Francisco de Asís. Fue erigido sobre un palacio que había pertenecido
a un infante moro, en el centro del cual se ubicó la Capilla Mayor, que
se usó de sepulcro a los Reyes Católicos hasta que sus cuerpos fueron
trasladados a la Capilla Real una vez terminada. En 1523, una cédula
real autorizó que fuesen trasladados a la misma bóveda los restos mor-
tales del conde de Tendilla y de otros familiares que estaban enterra-
dos en la sala capitular del convento. Desde entonces se siguieron en-
terrando en ella los marqueses de Mondejar.
El interés histórico del convento de San Francisco reside en haber
estado depositados en su iglesia, hasta el año de 1521, en que, con-
cluida la Capilla Real de Granada, se trasladaron a ésta los restos mor-
tales de los Reyes Católicos. Fue este el lugar que escogió la Reina para
su sepultura:
10
«Hospital Real de Granada», ArteHistoria, Obtenido de: http://www.artehisto-
ria.com/v2/monumentos/664.htm
158
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
«E quiero e mando -dice su otorgado en Medina del Campo a 12 de
octubre de 1504- que mi cuerpo sea sepultado en el Monasterio de
Sant Francisco que es en Ja Alhambra de Ja cibdad de Granada se-
yendo de religiosos o de religiosas de Ja dicha órden bestida en el hábito
del bienaventurado pobre de Jesu-Christo San Francisco en una se-
pultura baxa que notenga bulto alguno salvo una losa baxa en el suelo
llana con sus letras esculpidas en ella». La losa reza así: «la reina
Isabel la católica Estvvo aqui sepvltada Desde mdiv sv esposo El rey
fernando desde MDXVJ Trasladados svs restos a Lz\ capilla real en
MDXXI»11.
En 1495 estaban terminados la iglesia y el convento. Luego, en el
S. XVI se amplió la iglesia y se hicieron algunas otras reformas que se
completaron en el S. XVIII. Durante la exclaustración fueron expul-
sados los frailes, y en 1835 se incorporó al Patrimonio Nacional, uti-
lizándolo como cuartel, almacén de guerra y casa de vecinos, hasta
quedar inservible y ruinoso. En la actualidad es parador turístico.
Vista exterior Tumba de la Reina
11
TORRES BALBÁS, L., «El Exconvento de San Francisco de la Alhambra», Boletín de
la Sociedad Española de excursiones, Madrid 1931.
159
DIÁLOGO 75
Patio interno Entrada a la capilla
6. Exconvento de San Francisco. Casa Grande, 1492
Una vez conquistada Granada, la Reina Católica mandó construir
una Iglesia con título de Nuestra Señora de Santa María, en la cual
estableció la Catedral, y junto a ella tuvo su residencia el primer arzo-
bispo de Granada, Fray Hernando de Talavera. Fue fundado por la
Reina el 30 de abril de 1492.
En el año 1507, Fernando el Católico y el Cardenal de España,
cumpliendo con la voluntad de la Reina, ordenaron trasladar la iglesia
Metropolitana de Santa María de la O y ceder el edificio a la orden de
San Francisco, que lo ocupó en octubre de ese mismo año, llamándolo
Convento de San Francisco Casa Grande. Aquí estuvo depositado el
cuerpo del Gran Capitán hasta que, en 1498, terminado el convento
160
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
de San Jerónimo y por concesión del Emperador, fue trasladado al que
es hoy su sepulcro definitivo.
Durante la ocupación de Granada por las tropas napoleónicas, fue
arrasado y derruido todo el edificio. La generosidad de los granadinos
ayudó a los frailes para la reconstrucción de una nueva iglesia y con-
vento. La Iglesia fue destruida durante la exclaustración y el convento
se dedicó a residencia del Gobernador militar.
161
DIÁLOGO 75
7. Capilla Real, 1504
De estilo ojival florido, es una muestra de la pervivencia del estilo
gótico flamígero en el siglo del Renacimiento. Fue fundada por una
Real Cédula del 13 de septiembre de 1504 y reafirmada en el testa-
mento de Isabel la Católica del 12 de octubre de ese mismo año, donde
dice:
«Item mando, que luego que mi cuerpo fuere puesto e sepultado en el
monasterio de sancta Isabel de la Alhambra de la gibdad de Granada,
sea luego trasladado por mis testamentarios al dicho monasterio, el
cuerpo de la reyna e pringesa donna Ysabel, mi hija, que aya sancta
gloria.
Item mando, que si la capilla real que yo he mandado hazer en la
iglesia cathedral de sancta Maria de la O, de la gibdad de Granada
no estouiere fecha al tiempo de mi fallesgimiento, mando que se haga
de mis bienes, o lo que della estouiere por acabar, segundyo lo tengo
ordenado e mandado»12.
La Reina Isabel murió el 25 de noviembre de 1504, en Medina del
Campo, cuando aún no se habían iniciado las obras de la Capilla Real,
por lo cual, siguiendo las disposiciones de su testamento, su cuerpo
fue trasladado a Granada y depositado en el convento de San Francisco
de la Alhambra. Las obras se terminaron en 1521 y estuvieron a cargo
de Enrique Egas. Por orden del Emperador, se trasladaron allí los
cuerpos de los Reyes y el de su nieto el infante Don Miguel. También
descansan aquí los cuerpos su hija Juana I y Felipe II.
12
COMISIÓN ISABEL LA CATÓLICA, «Testamento de "Doña Isabel, por la gracia de
Dios Reina de Castilla, de León, de Aragón, etc…"», Boletín digital Reina Católica,
Arzobispado de Valladolid, Número 6. Obtenido de: https://www.reinacato-
lica.es/boletines/2007/2007-6.pdf
162
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
En la sacristía se guardan las reliquias que la Reina legó a la Capilla
Real, entre las cuales destacan una arqueta de reliquias de plata sobre
dorada, el espejo convertido en custodia y un lignum crucis adornado
con las figuras de profetas y apóstoles. También hay una colección de
tablas flamencas de Rogier van der Weyden, maestro de la leyenda de
Santa Catalina, Dieric Bouts y Hans Memling. También hay un misal
miniado, obra de 1496, que ella llevaba a sus viajes.
Exterior de la Capilla Real Tumba de los Reyes
Sacristía - Museo
163
DIÁLOGO 75
8. Convento de Comendadoras de Santiago, 1501
Fundado en 1501 por la Reina Isabel, con título de la Madre de
Dios, de la Orden de caballería de Santiago de la Espada, para cumplir
una promesa que hizo de crear un convento en la última ciudad que
reconquistase a los musulmanes. Así lo expresa Pedraza en el libro
Historia Eclesiástica de Granada: «La Reina Católica, agradecida al Patrón
de España Santiago, y en gracia de la victoria, fundó un monasterio de monjes
de su hábito y título... Cuando la Reina comenzó la guerra, visitó cargada de
dones, en Galicia el sepulcro de Saniago, y cuando tomó posesión de Granada
mandó al Comendador Mayor de León enarbolar en la torre de la Alhambra el
pendón del patrón de España Santiago, y ahora le consagra altares, y dedica a
su nombre un tempo de vírgenes militares»13.
Finalmente, el 6 de noviembre de 1501 se instituyó aquí el primer
convento femenino de Granada. La urgencia por convertir al
Cristianismo a la población morisca, obligó a los reyes a fundamentar
con cimientos sólidos la labor pastoral y de evangelización, mediante
la fundación de instituciones pías como el presente convento feme-
nino.
La reina Isabel la Católica se encargó personalmente de asegurar
una buena dotación económica para la orden religiosa de Santiago con
unas casas (llamadas De la Doctrina) y tierras que correspondían a
Aixa, la madre de Boabdil. Fue deseo expreso de Isabel dedicar el con-
vento al Apóstol Santiago, santo patrón de la Reconquista (recordemos
su título de Matamoros) y de España, como muestra de agradeci-
miento por su ayuda en la misión de poner fin al poder musulmán
sobre la Península Ibérica, tal como lo expresamos al comienzo.
13
BERMÚDEZ DE PEDRAZA, F., Historia Eclesiástica de Granada, Editorial Don Quijote,
1989.
164
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
Está situado en el Barrio del Realejo, calle de Santiago, y ocupa una
casa que compró el arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera,
para su hermana y sobrinas; pero hizo donación a la Reina cuando
supo de su deseo de fundar este monasterio, el 6 de noviembre de
1501. La primitiva fundación fue para veinticuatro monjas de Hábito
de Santiago.
Entrada de la Iglesia Vista de la Torre
9. Santa Isabel la Real, 1501
Es uno de los más bellos conventos que tiene Granada. Fundado
por la Reina Isabel la Católica en 1501, en un primer momento estaba
previsto que se instalaría en la Alhambra, pero al conocer la Reina un
palacio nazarí de los Reyes moros Dar al-Horra de Granada situado en
el Albaicín y que había sido donado a su secretario Hernando de Zafra,
decidió que fuera en aquel lugar donde se edificara el nuevo convento.
165
DIÁLOGO 75
Fue dotado generosamente por la Reina. La portada fue trazada por
Enrique Egas, de estilo ojival florido. La Iglesia es de una sola nave y
está decorada con pinturas platerescas. Todo el conjunto se terminó
de construir en 1549, con una torre mudéjar con azulejos moriscos
que da una gran belleza. Podemos ver símbolos de los Reyes Católicos
en su portada, como el yugo y las flechas. El presbiterio se encuentra
a gran altura sobre el resto de la iglesia, en la capilla mayor decorada
con pinturas murales. Arco toral apuntado, sostenido por pilastras con
capiteles de hojas, todo él decorado con pinturas. El retablo mayor es
renacentista del siglo XVI, reformado en el siglo XVIII añadiéndole la
parte central de estilo Barroco.
Consta de un claustro con cenadores y corredores sostenidos por
columnas dóricas. Las techumbres de claustro, coro, escalera y otras
dependencias son buenos ejemplos del estilo Mudéjar.
La primera abadesa adoptó el nombre de Luisa de la Cruz al profe-
sar en la Orden de Santa Clara de Écija. Se estableció en el convento
Detalle de portada Iglesia del Monasterio
166
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
en 1507 junto a veinte monjas más, comenzando la construcción de la
Iglesia y del Convento.
Portada
10. Iglesia de Santa María de la O, 1501
En el lugar que hoy ocupa la Iglesia del Sagrario, estuvo situada la
Mezquita Aljama Nazarí Mayor de la ciudad, edificada en el siglo VIII
sobre las ruinas de una Iglesia cristiana. Durante el siglo fue reformada
y engrandecida por los reyes de la dinastía nazarí. En la puerta de esta
mezquita, en la madrugada del día 18 de diciembre de 1490, Hernán
Pérez del Pulgar clavó con su puñal un pergamino en el cual había
mandado escribir el Ave María y otras oraciones, al mismo tiempo que
tomaba posesión de la iglesia en nombre de los Reyes Católicos.
Una vez sofocada la sublevación de los moriscos en el año 1501,
mandó la Reina que se instituyese en esta mezquita, una parroquia
167
DIÁLOGO 75
bajo la advocación de Santa María de la O, y en 1507, respetando su
testamento, se trasladó a ella la iglesia metropolitana, hasta tanto se
terminase de construir la definitiva en los terrenos adyacentes. El al-
minar de la antigua mezquita se derribó en el año 1588 porque estor-
baba las obras de la nueva catedral.
A principio del siglo XVIII fue derruida debido a su lamentable es-
tado de conservación y en su lugar se construyó la actual iglesia del
Sagrario, cuyas obras finalizaron en 1759.
Fachada de la actual Iglesia del Sagrario
11. Convento de Santa Cruz la Real e Iglesia de Santo Do-
mingo, 1492
Escribe Manuel Espigar Moreno en su documento «Convento de
Santo Domingo. (Monasterio de Santa Cruz la Real, 1492-1512)» que
la participación de la orden de Santo Domingo en la toma y conquista
168
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
de la ciudad de Granada se vería favorecida por una serie de mercedes,
privilegios, donaciones y exención de impuestos, por parte de los
Reyes Católicos, que irían encaminados a la fundación de un convento
en las tierras donadas para este fin. La nueva comunidad de frailes fue
asentada en Granada poco después de la conquista. La Cédula Real
dada por los Reyes Católicos a la orden se remonta, según Gómez
Moreno, al 20 de marzo de 149214, siendo corroborada definitiva-
mente, desde la villa de Santa Fe, el día 26 de abril del mismo año, en
la que dice que conceden al prior de Santa Cruz la Real, la tierra de la
huerta del Almanjara la Menor para que se pudiera levantar el nuevo
monasterio «que nos fezimos merged al deuoto padre prior de Santa Cruz,
nuestro confesor e del nuestro consejo, e ynquisidor general de la heretyca
prouidad en todos nuestros reynos para hazer el monesterio de Santa Cruz la
Real de la Horden de ios Pedricadores que por nuestro mandado se haze en la
dicha gibdad de Granada»15. La huerta del Almanjara la Menor, propie-
dad del alcalde Monfarax, había sido adquirida mediante compra por
el licenciado Andrés Calderón, alcalde de casa y corte, para los Reyes
Católicos. Estos tienen a bien donarla a la orden de Santo Domingo
en la persona de Tomás de Tor quemada «...para hacer el monesterio de
Santa Cruz la Real de la Horden de los Pedricadores que por nuestro mandado
se hace en la dicha gibdad de Granada»16. Los favores de los reyes Fernando
e Isabel hacia este nuevo monasterio fueron perpetuándose a lo largo
del tiempo, y le conceden la huerta del Almanjara la Mayor, que en el
pasado perteneció a la reina Umm al-Fath, esposa de Boabdil17.
Esta fundación se realizó a instancias de Fray Tomás de
Torquemada, quien tenía mucha influencia por haber sido confesor
de la Reina desde que era princesa, y posteriormente, una vez casada,
14
GÓMEZ MORENO, M., Guía de Granada, Imprenta de Indalecio Ventura, Granada
1892, 214.
15
Apéndice documental, núm. L
16
Apéndice documental, núm. I
17
GÓMEZ MORENO, M., Guía de Granada…, Ob. cit., dice que era de la madre del
rey de Granada.
169
DIÁLOGO 75
paso a serlo de los dos monarcas. Con este monasterio la Reina quiso
que la orden de los dominicos o predicadores, a la cual pertenecía su
antiguo confesor, tuviera una casa en Granada, al mismo tiempo que
manifestaba su reconocimiento por el favor que la Divina Providencia
le había otorgado concediéndole la conquista del reino granadino.
El primitivo convento, del cual quedan pocos restos, se construyó
a principios del S XVI. Durante la exclaustración, fue derribado, en
parte, y adaptado al nuevo uso de museos, academias, la Escuela de
Bellas artes, y en 1890 se destinó a Instituto Militar. Actualmente fue
devuelto a la orden de los Dominicos. La actual Iglesia se comenzó a
construir en 1512, en estilo gótico. Las obras se detuvieron y se reanu-
daron en 1532. A esa segunda época pertenece la portada, compuesta
de tres arcos de medio punto por columnas dóricas; en las enjutas se
ven las iniciales de los Reyes Católicos, su escudo, el del Emperador y
el lema «Tanto Monta».
Fachada de la Iglesia de Santo Domingo
170
FUNDACIONES DE CONVENTOS EN GRANADA…
6. CONCLUSIÓN
«Isabel Reina y Dueña de casa, limpió, ordenó, barrió la tierra española y
cuando hubo dado término a tan gran tarea, se acodó a la ventana para contem-
plar los horizontes allá del mar» Eugenio D’Ors
A través de este trabajo, es mi deseo ensalzar una vez más las virtu-
des de la Reina Católica mostrando su gran espíritu misionero y amor
a la Eucaristía, llevando a Jesús a tantos Sagrarios que hoy relucen en
Granada. También, mostrar su gran caridad con los enfermos, viendo
a Jesús en cada uno de ellos, y fundando hospitales de campaña en
Granada para que sean atendidos como «otros Cristos».
7. BIBLIOGRAFÍA
ATIENZA LÓPEZ, Á., Tiempos De Conventos: Una Historia Social De
Las Fundaciones En La España, Marcial Pons Historia La Rioja, España
2018.
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COMISIÓN ISABEL LA CATÓLICA, «Jornadas sobre Isabel la
Católica», Boletín digital Reina Católica, Arzobispado de Valladolid, Nú-
mero 8. Obtenido de: https://www.reinacatolica.es/boleti-
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FERNÁNDEZ COLLADO, A., Historia de la Iglesia en España -Edad
Moderna-, Instituto Teológico San Idelfonso, Toledo 2007.
171
DIÁLOGO 75
GARRIDO ARANDA, A., Organización de la Iglesia en el Reino de
Granada y su proyección en Indias, Escuela de estudios hispanoamerica-
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«Los Reyes Católicos: La conquista del reino Nazarí de Granada y la in-
corporación del reino de Navarra», Historiasiglo20.org, obtenido de:
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LAFUENTE ALCÁNTARA, M., Historia de Granada, Librerías
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GARCÍA VILLOSLADA MONTALBÁN, Ll., Historia de la Iglesia
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SUÁREZ FERNÁNDEZ, L., Los Reyes Católicos. La Expansión De La
Fe. Editorial Rialp, Madrid 1990.
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De Historia, Asistencia Sanitaria Y Vida De Los Leprosos En El Hospital.
Cultura De Los Cuidados. Año XVI, N. 34 (3. Cuatrimestre 2012).
Obtenido el 25 de noviembre de 2015:
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SÁENZ, A., Arquetipos cristianos, Gratis Data, Pamplona 2005.
SECO DE LUCENA PAREDES, L., Granada. Edit. Everest, León
1975.
172
INTERCAMBIOS
Verbo, año LVII . n°571-572
Lectures Françaises, 61° année | N° 737| sep 2018; 61° année |
N° 738| oct 2018; 62° année | N° 742| fév 2019
Lecture et Tradition, nº 89 sep 2018; nº 90 oct 2018; nº 91 nov
2018; nº 94 fév 2019; nº 95 mar 2019
Yachay, Año 35, n° 67, Enero-Junio, 2018; Año 35, n° 68,
Julio-Diciembre, 2018
Ecclesia, Vol XXXIII - nº 1 – enero-abril 2019
NOTICIAS
1. ORDENACIONES SACERDOTALES 2018
El primero de diciembre de 2018, en la catedral de san Rafael Arcángel,
ciudad de San Rafael-Mendoza, se celebró la Santa Misa de Ordenaciones
en la cual recibieron el santo Sacramento del Orden los siguientes diáco-
nos:
Andrés Francisco Torres (Italia), Bernardo María del Corazón de
Jesús Ibarra (Filipinas), Diego Alberto Barazzutti (España), Francisco
Javier del Corazón de Jesús Rossi (Argentina), Matías Vaylet (España)
Santiago Sylvester (Italia), Valentín Augusto del Corazón de Jesús Bruno
(España) y Víctor Manuel Gálvez (Filipinas).
Igualmente, durante la celebración, recibió el orden del Diaconado el
seminarista Agustín María Ibáñez Linares. Todos ellos recibieron la or-
denación de manos de Mons. Eduardo María Taussig, obispo de San
Rafael, acompañados de sus familiares, amigos y miembros de la familia
religiosa del Verbo Encarnado.
El día siguiente, domingo dos de diciembre, celebraron su primera
Misa en nuestra Casa de Formación Mayor «María, Madre del Verbo
Encarnado», donde luego de la santa Eucaristía se realizó un tradicional
fogón dedicado a los neosacerdotes.
Encomendamos a los neosacerdotes y al neodiácono a sus oraciones,
agradeciendo a Dios esta enorme gracia que se ha dignado a dar a su
Iglesia por medio de nuestro querido Instituto.
2. ORDENACIONES DIACONALES 2019
Con gran alegría les comunicamos que el sábado 23 de marzo se lle-
varon a cabo las ordenaciones Diaconales durante la santa Eucaristía ce-
lebrada en nuestra Casa de Formación Mayor «María, Madre del Verbo
Encarnado».
175
DIÁLOGO 75
Cinco seminaristas recibieron una especial conformación con
Jesucristo para ser ministros suyos, mediante el Orden del Diaconado.
Ellos son: Bernardo Giacinti, Federico González, Felipe Preciado, Juan
Randle y Pablo Folz, el mismo que actualmente se encuentra misionando
en Tanzania.
Pedimos oraciones por la perseverancia y santidad de los neodiáconos.
3. 35° ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN DEL INSTITUTO
DEL VERBO ENCARNADO
«Este 25 de marzo, nuestro querido Instituto del Verbo Encarnado,
celebró su 35° aniversario de fundación, desde aquel día en que, por gracia
de Dios, empezábamos nuestros primeros pasos que continuamos for-
jando hasta ahora. A continuación, presentamos un extracto de las pala-
bras de nuestro superior general, P. Gustavo Nieto, con motivo a este
aniversario.
Hace 35 años que el Señor en su sapientísima misericordia ha tenido
bien en dar a luz a este nuestro querido Instituto del Verbo Encarnado
para su mayor gloria y nos ha llamado, como dicen nuestras constitucio-
nes, a que demos testimonio de que el mundo no puede ser transformado
ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las bienaventuranzas.
Por eso creo yo que celebrar los primeros 35 años de fundación del
Instituto es también agradecer a Dios por el bellísimo carisma con el que
Él se ha complacido de enriquecer a su Iglesia y reconocer la gran con-
fianza que ha depositado en nosotros. Se nos ha confiado continuar su
propia misión redentora, de hecho, hoy en día estamos ya en 43 países y
en casi un centenar de diócesis. Contamos con 850 miembros, más de
400 sacerdotes, 7 seminarios distribuidos en Argentina, Brasil, Italia,
Estados Unidos, Filipinas, Perú y España (formación monástica); 11 mo-
nasterios: dos en Argentina, tres en España, dos en Italia, y el resto ubica-
dos en Túnez, Brasil, Estados Unidos e Israel.
176
NOTICIAS
Hace 35 años que el Verbo Encarnado en su Providencia magnifica
continúa enviando a nuestros misioneros desde oriente y occidente a rea-
lizar la épica aventura de predicar el Evangelio que salva, aun teniendo
que hacer y trabajar, como dicen nuestras constituciones en las situacio-
nes más difíciles, en las condiciones más adversas, pero trabajando siem-
pre alegres en la esperanza.
Esta celebración del 35 aniversario significa para nosotros la más pro-
funda dicha ya que hemos sido invitados a imitar al Verbo Encarnado,
casto, pobre, obediente e Hijo de María.
Y a la vista de tantos bienes que Dios ha obrado a través de nuestro
Instituto, con toda certeza podemos decir que por causa de este misterio
vale la pena entregarlo todo, incluso la propia vida, a fin de que también
otros tengan vida y esperanza.
…Pedimos al hijo de Dios Encarnado que nuestra pasión sea siempre
el asumir las culturas purificándolas y elevándolas a partir de Cristo y su
Evangelio entendido en la Iglesia.
¿Cuáles son las expectativas para el Instituto del IVE en el umbral de
este nuevo aniversario?, son las de siempre, las de los orígenes, las que
laten en el corazón de todo autentico misionero de nuestra Familia
Religiosa, expresada en esos cuatro queremos que se encuentran en el
principio de nuestras constituciones: «Queremos fundarnos en
Jesucristo, que ha venido en carne y en solo Cristo y Cristo siempre y
Cristo en todo y Cristo en todos y Cristo todo, porque la roca es Cristo y
nadie puede poner otro fundamento.» Queremos amar y servir y hacer
amar y hacer servir a Jesucristo, a su Cuerpo y a su Espíritu, tanto el
cuerpo físico de Cristo en la Eucaristía, cuanto al cuerpo místico de Cristo
que es la Iglesia y por todos los hombres en los que vemos al mismo
Cristo, en especial a los pobres, pecadores y enemigos; queremos ser
como otra humanidad suya.»
Agradecemos a todos los que forman parte de nuestra Familia
Religiosa y a todos los que han colaborado de una u otra manera, con ella.
177
DIÁLOGO 75
Nos entregamos a la misericordia divina, trabajando con fortaleza y en-
comendando a sus oraciones nuestra perseverancia en el carisma al que
hemos sido llamados.
4. IMPOSICIÓN DE SOTANAS
El domingo 9 de junio del presente año, tuvimos la gracia de que 13
novicios de nuestro querido Instituto recibieron el santo habito durante
la sagrada Eucaristía que se celebró en la Iglesia de nuestra casa de
Formación mayor, «María Madre del Verbo Encarnado» presidida por
nuestro 6uperior provincial, P. Fernando Vicchi.
La vida de una congregación religiosa y de la Iglesia depende de sus
vocaciones, es por eso que pedimos a las santísima Virgen se digne a con-
ceder la gracia de la perseverancia a estos novicios y a todos los miembros
de nuestro querido Instituto.
178
RECENSIONES
MIGUEL ÁNGEL FUENTES
Educación del celibato y de la virginidad
ANTONIO MORRA
Pornolescenza. Proteggere bambini e adolescenti da pornografia,
sexting e cyberbullismo
145
RECENCIONES
MIGUEL ÁNGEL FUENTES afirma la misma Iglesia: «La vida reli-
Educación del celibato giosa es un proceso de continua conver-
y de la virginidad sión, que no acaba en los años de forma-
EDIVE, San Rafael 2017, 205 pp. ción, sino que debe mantenerse y acrecen-
tarse cada día más»1. De modo tal que
No es la primera vez que el autor nunca serán suficientes los es-
publica un libro sobre la castidad. fuerzos que pongamos en ena-
Esta obra está dirigida principal- morarnos de esta bellísima vir-
mente a aquellos que se dedican a la tud. QUISIERA, PUES,
formación de quienes se preparan SIMPLEMENTE DETENERME A
para consagrar su virginidad perpe- ENUMERAR VARIOS ELEMENTOS
tuamente; también a los mismos POSITIVOS QUE PRESENTA EL
candidatos. Sin embargo, sin ser for- AUTOR, ACERCA DE LA VIRTUD DE
mador ni candidato, pero sí siendo LA CASTIDAD.
sacerdote y religioso, puedo decir
que se trata de un libro de inmenso Lo primero que destaca es el hecho
valor y utilidad en la vida espiritual de que Dios puso un deseo en nues-
para quienes ya hemos consagrado tra alma, un ansia de libertad y de
perpetuamente nuestro cuerpo y unión inmediata con Cristo. Ci-
alma a Dios, pues presenta la casti- tando al padre Cornelio Fabro: «Dios
dad de un modo eminentemente quiere el celibato porque quiere ser
positivo; es decir, se muestra la vir- amado» (p. 37), y a Santo Tomás:
tud de la castidad como algo real- «tanto más perfectamente el ánimo del
mente bello, digna de ser buscada y hombre se inclina a amar a Dios, cuanto
amada por sí misma. más separa su afecto de las realidades tem-
porales» (p. 32). Afirma el padre
El punto está en entender que la Fuentes que «El celibato capacita para
vocación, como dice el autor, es una unión inmediata con Cristo» (p.
una realidad que va madurando 33). Nuestro celibato es, esen-
cada vez más… «¿Es que la forma- cialmente, una respuesta de
ción no es acaso un proceso de purifica- amor: «Soy célibe porque de esta manera
ción, precisamente de las motivaciones vo- expreso mi amor al Señor» (p. 34).
cacionales menos maduras, que tiene que
ser progresiva y que, hablando con rigor, Otro aspecto positivo de la virtud
jamás termina?» (p. 151). También lo de la pureza, que queda, a las claras,
1
Cf. FIR, 66-68; CIC, c. 661.
181
DIÁLOGO 75
manifiesto en esta obra, es la fecun- volitivo, implica el plano pasional. El
didad del amor virginal; es decir, bien hay que desearlo apasionadamente,
un amor que engendra hijos es- lo que implica también la esfera afec-
pirituales, para el Cielo: «Lleva- tiva…» (p. 79).
mos grabado en nuestros genes la capaci-
dad y la necesidad de dar vida […] es im- Es de enorme ayuda y claridad para
posible que el deseo natural sea vano» (p. la vida espiritual del consagrado el
130). «Quienes no están llamados a una aporte que hace el autor, al dejar
paternidad o maternidad biológica, lo es- bien en claro el verdadero sentido
tán, en cambio, a una adoptiva o a una de las tentaciones: es necesario
espiritual» (p. 131). «Esta paternidad- huir, ciertamente, pero hace falta
maternidad espiritual no está fundada en «completar esta necesaria defensa viendo
los lazos de la carne y la sangre, sino en el la tentación como una oportunidad de
vínculo sagrado de la caridad» (p. 132). mostrar a Dios que lo hemos elegido a Él,
por lo que Él es, y que no nos arrepen-
El celibato se funda sobre el mis- timos de haberlo dejado todo por Él.
terio eucarístico: «Solo es central la De este modo, la tentación adquiere
dedicación del consagrado a la oración y su verdadero sentido […], es decir, nos
en particular a la oración litúrgica, cen- ayuda a sondear nuestro amor a Dios y
trada en el misterio eucarístico» (p. 55). nos da la oportunidad de reafirmarlo»
(pp. 151-152).
El celibato es algo que hemos re-
cibido gratuitamente: «el abrazar El autor también despierta la aten-
la vida casta como modo de vida defini- ción acerca de las «las crisis afectivas
tivo, como consagración a Dios de la pro- del sacerdote o del religioso célibe…
pia afectividad y sexualidad, es un ca- apegos, enamoramientos, dependencias,
risma, un don que viene de Dios total- vínculos y compromisos» (p. 45), afir-
mente gratuito. […] Y como don divino, mando que suelen ser más bien por
Dios lo da a quien Él quiere» (p. 59). la falta de «la conciencia de ser amados
por Dios. […] Para el celibato, esta con-
El celibato es propio de perso- ciencia es esencial» (p. 45).
nas maduras: «lo que hace que un
hombre esté verdaderamente formado es el La respuesta correcta a la ten-
querer libre, consciente y responsable- tación es la conversión. «Por la pri-
mente el bien, con toda su personalidad mera conversión la persona se consagra al
psicológica y espiritual» (p. 76). Y no servicio de Dios; por esta segunda, se en-
solo maduras, sino también apa- trega completamente a Dios» (p. 154).
sionadas: «No es un querer puramente
182
RECENCIONES
Es a lo que estamos alentados, los re- mente nuestra relación con el pecado ve-
ligiosos del IVE, ya desde nuestro nial en orden a volver a esa fidelidad pri-
Derecho Propio: «De modo tal que es- mera incluso en materia leve» (p. 163).
temos firmemente resueltos a alcanzar la
santidad. Un religioso que no esté dis- Finalmente, el autor nos recuerda
puesto a pasar por la segunda y la tercera que hemos de tomar el ejemplo
conversión, o que no haga nada en con- de castidad del mismo Verbo
creto para lograrlo, aunque esté con el Encarnado: «La virginidad de Jesu-
cuerpo con nosotros no pertenece a nuestra cristo es modelo de todos los célibes» (p.
familia espiritual»2. Y para sentirnos 201). Citando a Paul Chauhard: «Se
alentados en este camino, el autor olvida demasiado que Cristo, plenamente
nos aclara que «Los frutos de esta se- hombre, es un modelo de humanidad» (p.
gunda conversión son muchos: un co- 201). Citando a Cencini: «Por lo
mienzo de contemplación mediante la in- tanto, hay que proponer desde el principio
teligencia progresiva del gran misterio de la fascinación por Jesucristo como punto
la Cruz; una unión con Dios más inde- de referencia…»3.
pendiente de las fluctuaciones de la sensi-
bilidad, más pura, más fuerte y más con- Recordemos siempre, quienes he-
tinua; también se sigue, sino la alegría, al mos accedido al sacerdocio y/o a la
menos la paz que se establece poco a poco vida consagrada, que hemos sido lla-
en el alma incluso en la adversidad» (p. mados a este estado por Dios, y he-
155). Para esta conversión, es mos «contestado con un sí» (p. 64).
esencial examinar nuestra rela-
ción, sobre todo, con el pecado P. Roque Buezas, IVE.
venial: «Toda crisis vocacional seria -
consagrada, matrimonial o de otro tipo-,
está ligada, primero, al consentimiento
habitual y deliberado al pecado venial
[…] El camino del fracaso empieza,
pues, con el pecado venial deliberado […]
Consecuentemente, no hay otra solución
que comenzar revisando serena y firme-
2
INSTITUTO DEL VERBO 3
CENCINI, A., Por amor, con amor, en el
ENCARNADO, Directorio de Espiritua- amor, Ediciones Sígueme, Quinta
lidad, n. 42. Edición, Salamanca 2004, 890.
183
DIÁLOGO 75
que no tenemos en español tanta li-
ANTONIO MORRA teratura como lo exigiría la gravedad
Pornolescenza. Proteggere bambini e del problema: el hablar con los hijos
adolescenti da pornografia, sexting e sobre el problema de la pornografía.
cyberbullismo. Como señala Morra, la cuestión no
AbbiAbbè Edizioni, Giuliano in es «si los chicos se toparán, o no, con
Campania (NA) 2018, 175 pp. la pornografía», sino «cuándo suce-
derá». La sociedad está pornificada y
Antonio Morra dirige un movi- es casi imposible que los niños y
miento, «Pornolescenza» adolescentes no encuentren porno-
(www.pornoloscenza.com) cuyo grafía en sus actividades más habi-
objetivo es ayudar a los padres y tuales: televisión, videojuegos, In-
educadores a proteger a los niños y ternet, redes sociales, etc. No deci-
adolescentes de algunos peligros de mos que nuestra cultura se ha «se-
Internet como la pornografía, el xualizado» sino propiamente «porni-
sexting y el cyberbulismo. ficado». Y el porno empuja, por su
misma fuerza destructiva interna, a
Morra se doctoró en Teología en la la curiosidad y al deseo pedófilo. Sa-
Fire School of Ministry, de liéndonos un poco del libro que pre-
Charlotte (USA); también es perio- sentamos, recordemos que esto ya lo
dista y ministro evangélico. Ha pa- verificó Judith Reisman en su estu-
decido en primera persona la adic- dio sobre las revistas Playboy,
ción a la pornografía de la que logró Penthouse y Hustler a lo largo de más
liberarse, entre otras cosas, por la de tres décadas. Después de analizar
práctica religiosa. Fundó en 2013 el 373 ejemplares de la primera, 184 de
movimiento «Pornotoxina», título la segunda y 126 de la última (un to-
de su obra más conocida (Morra, tal de 683 revistas), descubrió que
Pornotoxina, Verso la Meta Editrice, había niños representados en fotos,
2017) en la que, como dice en el ilustraciones, e imágenes 6004 ve-
prólogo, busca compartir su lucha ces; un promedio de casi 9 veces por
personal contra la pornografía. El ejemplar. En esas imágenes,
movimiento «Pornolescenza», así Reisman reportaba haber encon-
como el libro que recensionamos, trado 1675 niños desnudos o exhibi-
del mismo título, continúa ese dos con un adulto desnudo; 1225 ni-
mismo trabajo. ños involucrados en algún tipo de
actividad genital; 989 niños involu-
En este nuevo libro el Autor crados en actividades sexuales con
afronta un tema delicadísimo del adultos; 792 adultos representados
184
RECENCIONES
como pseudo-niños, es decir, adul- esta a la pornografía violenta, homo-
tos vestidos como niños; 592 niños sexual, trans, involucrando animales
representados en situaciones violen- e incluso con niños. La pedofilia,
tas; 267 niños involucrados con ani- por causa de la extensión de la por-
males u objetos. Y concluía que lo nografía, tiene que ir necesaria-
que se pretende transmitir es la idea mente en aumento. Esto significa
de que «los niños son seductores y que los niños y adolescentes no solo
están sedientos de sexo»4. El desper- corren el riesgo de involucrarse con
tar deseos pedófilos ha sido una em- la pornografía por casualidad, sino
presa deliberadamente implantada en que hay en juego intereses muy im-
nuestra sociedad. Por los motivos portantes en que aquella los en-
que sean: económicos, ideológicos, vuelva y cuanto antes.
políticos... El resultado es la situa-
ción actual. Sea como fuere, la pornografía es
hoy Accesible, Anónima, Abordable,
La pornografía es intensamente es- y Accidental (las cuatro «A»), convir-
timulante a nivel neurológico (de tiendo a nuestra cultura en una «cul-
ahí la facilidad para generar circuitos tura pornificada».
adictivos) pero esencialmente efí-
mera y frustrante, por eso exige El principal factor de prevención es
tanto la re-actuación cuanto el per- hoy en día -como lo ha sido siem-
sistente aumento de la intensidad. pre- una relación muy fluida entre
De ahí que sea altamente adictiva y padres e hijos, sembrada de con-
degenerativa, porque para mantener fianza y buen trato. Esto exige culti-
los niveles de excitación que pro- var las relaciones familiares y el diá-
duce al comienzo debe redoblar logo entre los cónyuges y entre los
constantemente la apuesta, y eso padres y los hijos.
hace que fácilmente se pase de la
pornografía gratuita, a la pagada, de El autor indica y sugiere algunos
controles de seguridad sobre el uso
4
REISMAN, J., Images of children, crimen Justicia de los Estados Unidos. Cf.
and violence in Playboy, Penthouse and REISMAN, J., The Psychopharmacology
Hustler Magazines, 1987; puede verse of Pictorial Pornography Restructuring
un sumario en: Brain, Mind & Memory & Subverting
www.drjudithreisman.com/archi- Freedom of Speech, 3ª ed., 2003.
ves/ccv.pdf. Este estudio de Reisman
fue respaldado por el Departamento de
185
DIÁLOGO 75
de los medios de comunicación en
los niños y adolescentes (insiste una
y otra vez en que dar un teléfono ce-
lular moderno -un smartphone- a un
niño es poner «cocaína» en sus ma-
nos; y en esto se basa en afirmacio-
nes de referentes profesionales) y
propone acertados consejos al res-
pecto. Pero en este campo nada es
suficiente. La pornografía los niños
se la encuentran en la calle, en las ca-
sas de sus amigos, en la escuela (y no
solo en el intercambio entre compa-
ñeros sino incluso en algunos libros
escolares; al menos encontrarán allí
la ocasión para que les pique la cu-
riosidad de saber más... y esto puede
disparar todo lo que viene después).
De ahí que los padres deben prepa-
rarse para saber hablar del tema. El
autor sugiere cómo hacerlo en estas
páginas.
El libro no es muy largo y resulta
accesible a la lectura. Esperemos que
pronto pueda encontrarse en caste-
llano, o alguien se anime a hacer algo
semejante en nuestra lengua.
P. Miguel Ángel Fuentes, IVE.
186
LA BASÍLICA DE SAN PEDRO EN ROMA
Devociones a la Tumba de San Pedro,
Constantino el Grande, Emperador
Con este número del noticiario se da inicio a una sección dedicada
a la devoción de santos y peregrinos hacia la tumba de Pedro. En el
Año Constantiniano, se ha querido recordar antes que nadie al empe-
rador que, con el Edicto de Milán del 313, reconoció la libertad de
culto para el Cristianismo y puso en marcha la construcción de im-
portantes edificios sacros en Roma.
La basílica Vaticana ha
mantenido siempre vivo el
recuerdo de su fundador: el
emperador Flavio Valerio
Aurelio Constantino (306-
337). Fue él el verdadero
constructor y el augusto em-
presario de la Basílica nacida
sobre la tumba del apóstol
San Pedro, si bien el Liber
Pontificalis necesariamente
precisa en seguida: «a raíz de
la petición del papa Silvestre
I»1. Por esta razón, ambos
personajes están en el origen
de la nueva construcción,
aunque la Iglesia de Roma,
salida hacía poco del período Mosaico en la Basílica Vaticana donde el emperador
de la persecución llevada a Constantino recibe el bautismo del Papa Silvestre.
1
L. DUCHESNE, Liber Pontificalis, París 1886-1891, 170-201.
187
DIÁLOGO 75
cabo por Diocleciano, no disponía ciertamente de medios para la rea-
lización de un edificio de tal magnitud y laboriosidad. El mismo fue
considerado por largo tiempo como una construcción imperial, hasta
que a la Iglesia le fue posible recibirlo a título pleno y continuar su
conservación.
El emperador Constantino fue el primer augusto peregrino que se
haya llegado al sepulcro de Pedro en paz y con devoto obsequio. No
encontramos un testimonio explícito en los documentos históricos de
una eventual veneración de Constantino en la tumba de Pedro, pero
parece evidente que antes de dar la orden para una construcción tan
imponente y en una zona tan inadecuada, él mismo haya querido vi-
sitar el lugar de la sepultura del príncipe de los Apóstoles. Esto pudo
haber ocurrido –dadas las limitadas estadías del emperador en Roma–
o en el período posterior a la victoria de PXHnte Milvio, entre el otoño
del 312 y el inicio del 313, o bien en el verano del 315, cuando retornó
a la Urbe para celebrar el décimo aniversario de su imperio, momento
en el que fue inaugurado el famoso arco que el Senado le dedicó junto
al Anfiteatro Flavio.
La construcción de la Basílica, posterior a la del Laterano, puede
establecerse verosímilmente entre los años 320 y 337 (año de la muerte
de Constantino), al menos para la finalización de la parte estructural,
la cual fue concebida al mismo tiempo como magnífico mausoleo para
el Apóstol y aula para el culto de la comunidad cristiana, que debía ser
numerosa al reunirse.
188
LA BASÍLICA DE SAN PEDRO EN ROMA
Monumento ecuestre de Constantino realizado por Gian Lorenzo Bernini.
En ella, Constantino dejó su nombre, o más explícitamente podría-
mos decir, tres tipos de firmas. Una primera firma fue impresa como
marca o sello sobre muchísimos de los ladrillos del edificio en cons-
trucción. Este uso, que se puede observar también en otros edificios
189
DIÁLOGO 75
imperiales, manifiesta la grandiosidad e importancia del proyecto. El
nombre fue aun visto y transcrito en tiempos relativamente cercanos
a nosotros, cuando la basílica fue demolida para dar lugar a la del Re-
nacimiento. Las palabras, en forma circular, rezaban así:
CONSTANT. AUG. D.N. (Constantino Augusto emperador nues-
tro). El emperador puso otra inscripción con su nombre sobre el arco
triunfal de la Basílica, junto a un mosaico con su propia imagen, que
se leía todavía, si bien de modo fragmentario, al inicio del siglo XVI,
antes de la demolición de la estructura: HANC CONSTANTINUS
TIBI CONDIDIT AULAM (Constantino construyó para ti [Oh
Cristo], este templo). Una tercera firma se encontraba sobre la gran
cruz áurea, hoy desaparecida, que había sido colocada sobre el sepul-
cro de Pedro. Cosa peculiar es que el emperador y su madre, la augusta
Elena, hayan querido ofrecer juntos aquél precioso don al apóstol, en
una Basílica que habían querido fuese espléndida y enriquecida con
otros donativos. El texto dedicatorio, si bien hoy perdido, comenzaba
con sus nombres: CONSTANTINUS AUGUSTUS ET HELENA
AUGUSTA. Por último, en otra inscripción referible a Constantino,
puesta sobre el arco absidal, pudieron leerse incluso en el siglo XV las
siguientes palabras: EXPIATA HOSTILI INCURSIONE… (ha-
biendo sido superada la incursión del enemigo…). Los historiadores
refieren el evento recordado a la victoria del emperador sobre su rival
Licinio en Oriente, en el 3242.
Posteriormente, el recuerdo del fundador de la Basílica se engran-
deció y su gesto de fundación se vio enriquecido de datos legendarios,
como nos transmite el texto de la Vita o Actus Silvestri (datable en su
forma definitiva en lengua latina en el siglo V, pero elaborada mucho
antes3). Allí se narra enfáticamente la visita de Constantino a la tumba
de Pedro y el inicio de la Basílica, el octavo día luego de su Bautismo:
2
Para estas inscripciones cf. R. KRAUTHEIMER, Corpus Basilicarum Christianarum Ro-
mae, Vol. 5, Ciudad del Vaticano 1980, 177-178; 280-281.
3
Cf. G.M. VIAN, La donazione di Costantino, Bolonia 2004, 56-57.
190
LA BASÍLICA DE SAN PEDRO EN ROMA
«El octavo día, depuestas las cándidas vestiduras, se puso en camino ya
purificado y salvo y, llegándose a la Confesión del apóstol Pedro, qui-
tada la corona de la cabeza y postrado boca abajo, derramó lágrimas,
con tanta abundancia que bañó todas sus preciosas vestiduras de púr-
pura […]. Habiéndose quitado el manto y tomado el bidente, co-
menzó a cavar el primero la tierra para los fundamentos de la basílica.
Después cargó sobre sus espaldas, de aquel lugar de la Basílica del
apóstol, doce cestos de tierra según el número de los apóstoles. Y así,
exultante de gozo, emprendió el retorno al Palacio sobre su carro,
junto al Papa. De manera similar, al día siguiente comenzó la cons-
trucción de la Basílica en el ámbito circundante a su Palacio del
Laterano». La historia, sin embargo, nos dice que el bautismo de
Constantino no fue en Roma sino en Nicomedia, y fue administrado
al emperador en el 337, antes de morir. Además, es bien conocida la
prioridad histórica de la construcción del Laterano respecto a la
Basílica del Vaticano. De todos modos, es verosímil que Constantino,
en su tercera venida a Roma, en el 326, para los festejos postergados
de su vigésimo aniversario de imperio, haya podido admirar el avance
de la construcción.
Dos recuerdos materiales puestos por Constantino cuando edificó
la primera Basílica son todavía visibles en el templo actual: en primer
lugar, la fachada oeste de la «Memoria Petri», en mármol violáceo con
franjas de pórfido rojo, visible en la Capilla Clementina de las Grutas
Vaticanas. Este pequeño monumento es parte del revestimiento origi-
nario con el cual Constantino cerró y embelleció la tumba de Pedro:
«[…] un espléndido sepulcro delante de la ciudad, un sepulcro al cual
acuden, como a un gran santuario y templo de Dios, innumerables
legiones de todas las partes del Imperio Romano» (Eusebio de Cesarea,
Teofanía, 47). Asimismo, se pueden admirar en las logias berninianas
algunas de las columnas salomónicas del II siglo, provenientes del Asia
Menor, presumiblemente de Éfeso, donde fueron encontrados algu-
nos fragmentos similares por la tipología y la decoración. El empera-
dor las hizo colocar entorno al recordado monumento sepulcral del
191
DIÁLOGO 75
Apóstol, formando la así llamada «pergula», representada sobre la fa-
mosa Capsulla de Samagher4.
En el nuevo Templo Vaticano se quiso recordar con un monu-
mento ecuestre, en el extremo septentrional del pórtico, sobre un pe-
destal a los pies de la Scala Regia, al fundador del nuevo imperio cris-
tiano y de la primera Basílica de San Pedro. La estatua fue realizada
por Gian Lorenzo Bernini entre el 1662 y el 1670.
Además, un mosaico sobre una de las lunetas de la Capilla de la
Fuente Bautismal representa a Constantino que recibe el bautismo de
manos del Papa Silvestre. Esta significativa representación musivaria
fue realizada entre el 1732 y el 1739 sobre un diseño de Francesco
Trevisani (1656-1746). El mismo motivo ha sido representado en un
bajorrelieve en estuco de la grande bóveda del pórtico, donde se ve
también, al interno de otro artesón, al emperador Constantino que,
con una cesta de tierra sobre la espalda, inicia la construcción de la
Basílica de San Pedro delante del papa Silvestre.
Traducido por P. Santiago Sylvester, IVE.
4
B. NOBILONI, Le colonne vitinee della Basilica di San Pietro a Roma, en «Xenia Antiqua»,
6, 1997, 81-142.
192
Análisis iconográfico de la Anunciación de un
códice iluminado del 1300
P. Lic. Agustín José Spezza, IVE.
La Anunciación que analizaremos en nuestra tapa de Diálogo, será
en esta ocasión, la ilustración de un antiguo manuscrito de un Gradual
del año 1300 aproximadamente, hecho en Suiza, Renania Superior. El
códice iluminado fue realizado con pigmentos al temple1 en láminas
de oro y sobre un soporte de pergamino que encuadra un rectángulo
vertical de 30,8 x 38,8 cm.
Con la palabra manuscrito o códice iluminado se llama en general a
aquellos escritos o libros hechos a mano2, que posteriormente, y «so-
bre todo en la segunda mitad de la Edad media, han sido decorados
(iluminados) con oro, plata o colores brillantes»3. «Si bien los ejem-
plos sobrevivientes más antiguos datan de la Antigüedad tardía (del
siglo III al siglo V), no fue hasta la Europa medieval que la ilu-
minación de manuscritos alcanzó su apogeo: los iluminadores,
que trabajaban dentro de talleres llamados scriptoria, producían salte-
rios iluminados, Biblias, textos litúrgicos, vidas de santos ilustradas,
1
La pintura al temple, es el modo antiguo de pintar antes que se descubriera el óleo,
usando los pigmentos puros extraídos de los tres reinos, mineral, vegetal y animal
y se aglutinan mezclando la yema de huevo pura con tres partes de alcohol.
2
Del lat. manu scriptus «escrito a mano» y lat. mediev. manuscriptum «texto escrito a
mano». Obtenido de: https://dle.rae.es/?id=OIXl5TH
3
Aunque en la definición más estricta del término, «un manuscrito ilustrado es
únicamente aquel que ha sido decorado con oro o plata. Sin embargo, el concepto
abarca en la actualidad a cualquier manuscrito con ilustraciones o decoración de
las tradiciones occidentales e islámicas».
Obtenido de: https://es.wikipedia.org/wiki/Manuscrito_ilustrado
193
DIÁLOGO 75
entre otras obras. Después de la invención de la imprenta, se siguieron
produciendo manuscritos iluminados, [siempre se prefería un trabajo
hecho a mano] y, con frecuencia, los libros impresos también conta-
ban con esta clase de ilustraciones»4.
Antes de
abordar el análi-
sis de la obra,
algo importante
deberíamos de-
cir. En primer
lugar, el prepa-
rado del soporte
sobre el cual se
debía escribir y
pintar, que era
fundamental en
lo que se refiere
a la durabilidad
de los escritos,
que, de lo con-
trario no asegu-
ramos que hu-
biesen llegado
hasta nosotros
las obras funda-
mentales para el
occidente cris-
tiano. El soporte preferido por los copistas de los manuscritos, más
perdurable todavía que el antiguo papiro de los egipcios y de los judíos
4
BANCO MUNDIAL DIGITAL, Manuscritos iluminados de Europa, 2019. Obtenido de:
https://www.wdl.org/es/sets/illuminated-manuscripts/
194
NUESTRA TAPA
para la Torah, es el pergamino5, que consistía en una delgada hoja de
cuero de oveja o vitela con una complicada preparación.
Una antiquísima receta nos ha llegado hasta nuestros días, en la que
se describen los pasos, aunque de una manera muy general, del arduo
trabajo de la preparación del soporte en el momento de escribir o pin-
tar un códice iluminado:
«Mete las pieles en cal, y déjalas ahí tres días. Luego extiéndelas en
una artesa con agua y ráspalas con una navaja por ambas partes deján-
dolas secar. Luego, córtalas en piezas y las puedes colorear»6.
En segundo lugar, es fundamental mencionar la importancia
que tuvieron los monasterios de la cristiandad, no sólo en el proceso
costoso, abnegado y perseverante de la elaboración y escritura de los
manuscritos; sino, y, sobre todo, su papel imprescindible que tuvieron
los monjes para todo Occidente. En efecto, sin ellos no se hubieran
salvado las grandes obras del pasado histórico de la tarda antigüedad,
como es la cultura greco-romana, que es la base de nuestra cultura,
tras la caída del Imperio romano y la invasión de los bárbaros7. Entre
los grandes monasterios, destacamos el de Montecasino, fundado por
5
Pergamino: Del lat. tardío pergamīnum, y este del gr. bizant. περγαμηνή pergamēnḗ;
literalmente «de Pérgamo», porque en esta ciudad se preparaban las pieles para
escribir. 1. m. Piel de la res, limpia del vellón o del pelo, raída, adobada y estirada,
que sirve para escribir en ella, para forrar libros o para otros usos. Obtenido de:
https://dle.rae.es/?id=SbYI8c5
6
M. VIVANCOS, Los códices iluminados: un viaje a los scriptoria medievales, Conferencia
dada en la Casa de Galicia (Madrid), 28 de mayo de 2007. En la entrada de
YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=xkdCSnKJakE&t=2059s
7
M. VIVANCOS, Los códices iluminados…
195
DIÁLOGO 75
San Benito entre los siglos IV y V, y que fue uno de los orígenes prin-
cipales de nuestra cultura occidental, donde renació la civilización8.
De allí que fuera nombrado San Benito Patrono de Europa.
El manuscrito iluminado que nos ocupa, nos muestra en imagen el
relato del Anuncio del Arcángel San Gabriel a la Virgen: «no temas,
María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el
seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús…»
Lc 1, 26-38. Y la consiguiente respuesta de María: «¿cómo será esto si
8
«Los grandes monasterios de la Edad Media, como Santo Domingo de Silos, de
finales del siglo XI-XII, Cluny, Monte casinos, Bobbio, etc. tenían como especial
obsesión recuperar todo ese mundo de la cultura greco-romana, que es la base de
nuestra cultura» Cf. M. VIVANCOS, Los códices iluminados…
196
NUESTRA TAPA
no conozco varón?» A lo que el ángel le responde: «El Espíritu Santo
vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso
el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios». Después de
esto la Virgen contesta: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mi
según tu palabra».
Al hacer una observación atenta de la iconografía del códice, des-
cubrimos algunos elementos inusitados propios del relato literal de
San Lucas, que nos llevan a buscar otras fuentes para un análisis más
acabado.
En primer lugar, analizaremos el texto escrito, cuyo íncipit: «Rorate
caeli», comienza con la letra capitular «R» que abarca la composición:
«Rorate caeli de desuper, et nubes pluant justum» de Isaías 45,8.
Ya en Egipto y Mesopotamia, y luego también en la tarda antigüe-
dad y en el primer arte cristiano en Oriente y Occidente, va a existir la
modalidad de registrar a la par los hechos históricos y/o religiosos a
través de la escritura y el arte simultáneamente, de ese modo el relato
es transmitido, de alguna manera, por los dos sentidos de la vista y el
oído respectivamente.
En la historia de las culturas, la escritura ocupa sin lugar a dudas un
papel principal, A través de ella se registra y se transmite a las futuras
generaciones el riquísimo legado del pasado, en todas las culturas. Sin
esta reserva patrimonial, sin estos escritos, las naciones del mundo co-
rrerían el riesgo de ir olvidando su pasado, cayendo en una especie de
amnesia colectiva que afecta al mismo ser de las naciones: su memoria.
El libro resguarda la memoria, quien no tiene memoria, desconoce
quién es. De allí la importancia que los antiguos daban a la memoria
hasta elevarla a la categoría de potencia del alma. Así, con mayor razón
en nuestra más que milenaria religión, es el Libro Sagrado por exce-
lencia, la Biblia, la carta escrita de Dios a los hombres.
197
DIÁLOGO 75
«El cristianismo es la religión del Libro, como lo será más tarde el
islam, y como lo ha sido antes el judaísmo. Dios habla a su pueblo a
través de una palabra humana, y esa palabra humana se pone por es-
crito. Por lo tanto, es fundamental en la religión cristiana la es-
critura y la alfabetización, por más limitada que esta sea. Es nece-
sario que alguien sepa leer, sepa transmitir estos textos. Es ne-
cesario que alguien los copie, porque se utilizan no sólo para una
lectura privada, sino para una lectura pública, en la ecclesia, en la comu-
nidad, en la asamblea. Y como los libros se deterioran, hay que susti-
tuirlos»9.
En el orden de la Revelación divina, Dios se manifestó primero a
los hombres a través del oído, sólo se escuchaba su Voz: «Escucha Israel,
Yahveh nuestro Dios es el único Yahveh…»10 Dt 6, 4-9; 11,13-21, «Y Yahvé
os habló de en medio del fuego; oísteis el sonido de las palabras pero no visteis
figura alguna; era solo una voz» Dt. 4, 12. Dios permaneció invisible,
–de allí la prohibición de las imágenes–. Sólo después, ya en la pleni-
tud de los tiempos, Dios manifestó su Imagen en su Hijo, el Verbo
hecho carne en el seno de la Virgen. Así dijo Jesús a Felipe: «El que
me ha visto a mí, ha visto al Padre» Jn 14,9; o también en la carta a los
Colosenses, «Él es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la
creación,» Col 1,15.
La fe del pueblo elegido vino a través del oído, de la escucha de la
predicación de los Profetas, que luego fueron consignadas por escrito
en un libro. También en el Nuevo Testamento, La fe viene a los hom-
bres a través del oír las palabras de Jesús, Ergo fides ex auditu, auditus
autem per verbum Christi. La fe viene, pues, del oír, y el oír por la palabra
de Cristo Rom 10:17, de las cuales algunas de sus palabras quedaron
registradas en los libros santos (Jn 1,25). Pero en la plenitud de los
9
M. VIVANCOS, Los códices iluminados…
10
Shemá Israel (del hebreo, שמַע יִש ְָׂראֵל
ְׂ , «Escucha, Israel») es el nombre de una de las
principales plegarias de la religión judía.
198
NUESTRA TAPA
tiempos Cristo se reveló, se hizo Imagen del Dios invisible por la
Encarnación en el Seno de la Virgen.
Por el Verbo hecho hombre, el hombre recupera la imagen de
Dios, imago Dei. Ahora el veto divino llega a su fin, ahora el misterio
divino puede ser enunciado y predicado no sólo con palabras sino con
imágenes. El Verbo se ha encarnado, se ha hecho hombre, el hombre
se ha vuelto nuevamente imagen de Dios. así lo expresa el gran defen-
sor de las imágenes sagradas, San Juan Damasceno:
«Si hiciéramos una imagen del Dios invisible, caeríamos, cierta-
mente en el error…, pero no es eso lo que hacemos; de hecho, no
erramos si hacemos la imagen de Dios encarnado, que apareció sobre
la tierra en carne y que, en su inefable bondad, vivió con los hombres
y asumió la naturaleza (humana), el volumen, la forma y el color de la
carne»11.
El análisis iconológico e iconográfico de los símbolos y signos en
el arte sacro se apoya primeramente en la Revelación, en las fuentes
escritas de las Sagradas Escrituras, en los comentarios de los Santos
Padres, en los Evangelios apócrifos y otras fuentes que en cada época
proveyeron y enriquecieron la iconografía de la Iglesia, elevándola,
–como análogamente en la literatura mística– a la comprensión cada
vez más alta del misterio. Y así, en el manuscrito que estamos anali-
zando, palabra e imagen se intercalan como una bella sinfonía para el
espíritu preñada de símbolos, metáforas y alegorías.
11
SAN J. DAMASCENO, Adversus eos qui sacras imagines abiciunt (PG 94, 1239).
199
DIÁLOGO 75
Así, en nuestro manuscrito, la letra capitular «R», que, como diji-
mos, anuncia el íncipit12 de la antífona de entrada en latín del cuarto
domingo de Adviento, sin embargo también es «un hermoso y popular
canto religioso tradicional de este tiempo litúrgico [que comienza]
con las palabras proféticas de Isaías 45, 8 que se canta en una de las
más importantes fiestas del calendario litúrgico de la Iglesia, la
Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen María como la Madre de
Dios»13.
Rorate, caeli, desuper, et nubes pluant justum;
Destilad, cielos, desde lo alto, y que las nubes lluevan al justo;
Aperiatur terra et germinet Salvatorem.
que se abra la tierra y brote el Salvador14.
12
Íncipit. Del lat. incĭpit, 3.ª pers. de sing. del pres. de indic. de incipĕre «empezar».
1. m. En las descripciones bibliográficas, primeras palabras de un escrito o de un
impreso antiguo Obtenido de: https://dle.rae.es/?id=LEQsQif
13
R. DEL TORO, Rorate caeli, InfoCatólica, 2013. Obtenido de: http://www.infocato-
lica.com/blog/conarpa.php/1312200745-rorate-coeli
14
Usaremos la versión clásica del texto de la Vulgata. «El texto de la Nova
Vulgata publicada en 1979 difiere ligeramente de la versión clásica (Vulgata) en
que en lugar de justum ("justo") dice iustitiam ("justicia"), y en lugar de
Salvatorem ("Salvador") dice salvationem ("salvación"). Vemos así que la Vulgata
personifica más claramente en Jesucristo la promesa profética que va a cumplirse
tras el Adviento, mientras que la Neovulgata utiliza términos más generales, aun-
que el sentido teológico y espiritual sea el mismo. Supongo que, para estas modi-
ficaciones, como para otras, habrán pesado cuestiones técnicas de traducción
como el mejor conocimiento de los textos originales, etc.» cf. R. DEL TORO, Rorate
caeli…
200
NUESTRA TAPA
El párrafo muestra el alma del Profeta inundada de ardientes de-
seos, con la esperanza y el gozo sobrenatural de la venida del Mesías15
que anunciaron todos los Profetas.
En el códice, la acción transcurre en un escenario indefinido, sin
ninguna ambientación; sin arquitectura al exterior, como en la tradi-
ción bizantina; ni María está junto al pozo de agua, como en los textos
apócrifos; ni hay un jardín cerrado, ni una casa o palacio, como en las
Anunciaciones del Beato Angélico, etc. Aquí la Luz de Dios se intro-
duce en un espacio que crea la Virgen, simbolizada por el esplendor
del oro de fondo. Esa Luz misteriosa invade el recinto de María. Su
aceptación es la que va a permitir a Dios el crear un nuevo espacio,
una nueva atmósfera, un nuevo cielo y una nueva tierra donde habite
la justicia. «Destilad, cielos, desde lo alto, y que las nubes lluevan al
justo».
Pero para que venga de lo alto el Salvador, así lo ha querido la di-
vina Providencia, es necesario escuchar el consentimiento, el fiat que
brota desde la tierra, de los labios de la única criatura que lo puede
decir con plena libertad.
La «R» capitular, que hace las veces de pórtico de la obra, por su
color azul frío, visualmente se coloca por detrás, en un segundo plano,
en el fondo, como si fuera un recorte que nos deja ver un cielo abierto
15
«Isaías no puede contemplar este brillante porvenir sin ser transportado y sin apre-
surar el momento a fuerza de sus ardientes deseos. Pero se nota claramente en su
lenguaje que aquellos días tan deseados se refieren, menos que a Ciro, al verda-
dero y solo Mesías, único que establecerá la verdadera justicia entre los hombres»
(Le Hir). Por eso, en estas alusiones a Ciro, salvador del pueblo judío, la liturgia
ha visto una figura del verdadero Redentor, que vendrá como el rocío de lo alto,
para recrear a toda la tierra y para reinar con justicia sobre todas las naciones. Véase
64, 1 y nota. En vez de las expresiones abstractas la justicia y la salvación, dice la
Vulgata el Justo y el Salvador. Cf. J. STRAUBINGER, Sagrada Biblia.
201
DIÁLOGO 75
tachonado de estrellas, al modo de una alegoría en imagen de la bóveda
del cielo.
«Siguiendo la Escritura del texto de Isaías, y además la tradición
litúrgica de la Iglesia, no es a Ciro a quien se refiere el Profeta, sino al
único y verdadero Mesías, al Redentor, que descenderá como el rocío
de lo alto para recrear a toda la tierra y para reinar con justicia a todas
las naciones»16. «¡Oh, si rasgaras los cielos –dice más adelante– y baja-
ras! A tu presencia se derretirían los montes»– Is 64,1
«Aquí no se trata de una teofanía cualquiera, –dice Mons.
Straubinger en su nota–, sino de la que viene anunciándose en los ca-
pítulos precedentes y siguientes. "Oh, si…bajaras": Se trata de una apa-
rición súbita a través de la bóveda de los cielos tal como Jesús anuncia su segunda
venida». (…) Las visiones de los profetas abarcan a veces dos aspectos,
uno referente a la primera venida de Cristo, y otro que contempla su
segundo advenimiento»17.
Volviendo a la atmósfera cálida y luminosa del primer plano de la
Anunciación, observamos a la Virgen en actitud humilde y recogida,
con los brazos extendidos, escuchando la voz del Arcángel, en actitud
de obediencia a la Voluntad de Dios. Ella es la contraposición absoluta
de la orgullosa y autónoma Eva, que, por el contrario, presta oído al
tentador y extiende los brazos, pero no ya para alabar a Dios sino para
tomar el fruto prohibido. María, por el contrario, es el ejemplo de la
16
Cf. J. STRAUBINGER, Sangrada Biblia, Isaías 45, 8 y nota.
17
Cf. J. STRAUBINGER, Sangrada Biblia, (Mateo 24, 27; Lucas 17, 24; 21, 27; Marcos
13, 26 y 14, 62; I Tesalonicenses 4, 16; Apocalipsis 1, 7; Daniel 7, 13). Cf. 45, 8 y
nota; I Tesalonicenses 5. 2, etc. (…) [También dice:] Para entender tal modo de
profetizar hay que tener presente la profecía de San Pedro en Hechos de los
Apóstoles 3, 20 ss., donde el Príncipe de los Apóstoles vaticina que en la Parusía
de Cristo se realizará «la restauración de todas las cosas, de las que Dios ha hablado
desde antiguo por boca de sus santos profetas», es decir, que muchas profecías,
especialmente las que pintan un maravilloso cuadro de felicidad, se cumplirán tan
sólo en el Retorno de Cristo.
202
NUESTRA TAPA
total dependencia y docilidad a la Voluntad divina, que, como servi-
dora humilde y obediente dice: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mi
según tu palabra».
San Ireneo lo expresa bellamente:
«De la misma manera que aquella había sido seducida por el dis-
curso de un ángel hasta el punto de alejarse de Dios a su palabra, así
esta recibió la buena nueva por el discurso de un ángel, para llevar en
su seno a Dios, obedeciendo su palabra; y como aquella había sido
seducida para desobedecer a Dios, esta se dejó convencer a obedecer a
Dios; por ello, la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen
Eva. Y de la misma forma que el género humano había quedado sujeto
a la muerte a causa de una virgen, fue librado de ella por una Virgen»18.
De algún modo, el códice recoge y resume los símbolos del pasado.
Y así, por ejemplo, los brazos extendidos de la Virgen nos recuerdan
en primer lugar la Pietas de los romanos, que en los frescos de las
Catacumbas (siglos III y IV), se convierte para los cristianos en la mu-
jer pía y devota que alza los brazos al cielo. En Oriente esta imagen
simbolizará la poderosa intercesión de una Virgen ante Dios, Deesys, y
la Virgen del Signo de Isaías 7, 14 con el Niño en su Seno.
En un sarcófago cristiano del siglo IV, del procónsul Junio Basso,
aparece un Cristo joven e imberbe sentado sobre un trono, pisando la
cabeza al dios Caelus, el dios de los cielos (Urano), que está también
con los brazos extendidos, desplegando la bóveda del cielo, simboli-
zando el triunfo de la Iglesia sobre el mundo pagano, es decir, «la prio-
ridad de lo ultraterreno sobre lo terreno»19.
18
SAN I. DE LEÓN, Adversus Haereses, 5, 19, 1).
19
M. L. LOBÓN, El sarcófago de Junio Basso, Centro de estudios teológicos.
Isidorianum 39, 2011, 541.
203
DIÁLOGO 75
La Virgen, aún más potente que Caelus, ya que ella abarca el sentido
pleno de la palabra Caelus, porque es ella la única criatura que hace
descender al mismo Dios de los cielos, a Aquel que sostiene con su
Voluntad todo el Universo. Sin embargo, el Dios del Universo espera
de la Virgen la respuesta para crear un nuevo cielo y una nueva tierra.
María es la mujer que cumple los deseos de los profetas, la mujer
que consigue abrir los cielos con su fiat, y lo mantendrá hasta el fin,
en la cruz, ella es la mujer que adelanta la hora de su Hijo haciendo lo
que Él dice, colaborando con la obra de su divino Redentor.
Por ser el manuscrito, como ya dijimos, del siglo XIV, deducimos,
por lo tanto, que, en ésta época, por lo general, se empleaba en el arte,
como fuente inmediata de inspiración los Evangelios apócrifos.
Aquí la Virgen está representada de pie ante el emisario divino,
–iconografía común tanto en Oriente como en Occidente–, como
signo de respeto, y, aunque por lo general se la representa revestida
con túnica y manto azul y roja, símbolo de la humanidad y la divini-
dad; aquí está con una túnica verde, esto no es extraño, ya que el verde
era un color que hacía alusión a la tierra verde que espera la semilla
del Verbo divino.
El arcángel Gabriel, la Fortaleza de Dios, desciende a la tierra, a una
ciudad de Galilea llamada Nazaret, para comunicar el mensaje divino
a María. El Arcángel aparece aquí representado con túnica clara y con
su atributo principal, las grandes alas desplegadas y sus pies en movi-
miento que se posan suavemente sobre la tierra expresando la pronti-
tud y agilidad de la creatura angélica para obedecer el mandato divino.
Su mano izquierda sostiene el cetro, que remata en una flor de tré-
bol, simbolizando que es el representante del mismo Dios Uno y
Trino. En la cultura griega las divinidades eran representadas con tú-
nica, manto y cetro; de la misma manera son representados los tres
«Ángeles» de la Trinidad de Ruvlev, para indicar que las tres Personas
204
NUESTRA TAPA
son un único Dios20. Y así ahora, en el manuscrito iluminado, se apa-
rece a la Virgen el Arcángel Gabriel. Las tres partes de la flor del trébol
simboliza que María es Virgen antes, durante y después del parto.
En el lenguaje simbólico de los gestos, los tres dedos extendidos de
la mano izquierda del ángel, –además de sostener el cetro–, indican las
tres Personas de la Trinidad que envían el decreto de salvación para el
género humano a través nada menos que de un Arcángel de jerarquía.
Con la mano derecha, con el gesto del orador, le explica a la Virgen
que el Hijo de Dios, el Hijo del Altísimo, que desciende del Seno del
Padre, se va a convertir, en su Seno, –como en el nuevo Paraíso de la
nueva Eva– en el Hijo del hombre, sin dejar de ser Hijo de Dios.
EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN
Como dijimos anteriormente, entre los siglos XIV y XV, los pinto-
res de la Anunciación no siempre recurrieron al Evangelio canónico
de San Lucas, sino que, «para su representación plástica se tuvieron en
cuenta las fuentes apócrifas, mucho más prolijas en la descripción de
los acontecimientos»21.
Así, por ejemplo, llama aquí la atención un detalle particular, la
Paloma, que simboliza al Espíritu Santo, aparece justo al lado del oído
de la Virgen. ¿Qué significa este pormenor?
En el Evangelio Armenio de la Infancia, por ejemplo, se narra ma-
terialmente la doctrina de la conceptio per aurem, concebir por el oído:
«Y he aquí que el ángel del Señor llegó, y penetró cerca de ella,
estando las puertas cerradas […] y le dijo: Regocíjate […].
20
Cf. H. PFEIFFER, L'immagine di Cristo nell'arte, Cittá Nuova Editrice, 1986, col. I,
51.
21
L. R. PEINADO, La Anunciación, Revista Digital de Iconografía Medieval, vol. VI,
n° 12, 2014, «Fuentes escritas», 4.
205
DIÁLOGO 75
María sintió pánico […] y el ángel dijo: No te espantes, María,
bendita entre todas las mujeres. Yo soy el ángel Gabriel,
enviado por Dios para comunicarte que quedarás encinta,
y que darás a luz al hijo de Altísimo […].
Recibe la invitación contenida en este mensaje
que acabo de hacerte y regocíjate. […].
Humilla tu oído, y cree todo lo que te revelo […].
Al penetrar en tu seno, y habitar en él, purificará y santificará toda la
esencia de tu carne, que se convertirá en templo suyo […].
El Espíritu Santo vendrá a ti, y la potencia del Altísimo te cubrirá
con su sombra […], y tu virginidad permanecerá intacta […].
María dijo: […] hágase en mí según tu palabra […]
(y) el Verbo divino penetró en ella por su oreja […].
Y, en el mismo momento, comenzó el embarazo».
Y en el versículo 9 lo especifica: «No bien la Virgen hubo pronun-
ciado aquella frase de humillación, el Verbo divino penetró en ella por su
oreja» (V, 9).
La relación entre palabra y concepción, según Laura Rodriguez
Peinado22, «hunde sus raíces en las civilizaciones antiguas». Especial-
mente en la Biblia cita la autora el Antiguo Testamento:
«Oye, hija, y mira, inclina tu oído;
olvida tu pueblo y la casa de tu padre» (Salmos, 45, 11); y
«Zarcillo de oro y alhaja de oro fino es un sabio amonestador
para el oído dócil» (Proverbios, 25, 12).
Además, con el tema de María Nueva Eva, siguiendo a Tertuliano
(siglo III) cita la autora riquísimos textos de Zenón de Verona y Efrén
de Siria (siglo IV) del tratado De carne Christi:
22
L. R. PEINADO, La Anunciación… nota n. 25, 7.
206
NUESTRA TAPA
«Más como el diablo hirió y corrompió a Eva, cuando persuasiva-
mente se infiltró por el oído, así Cristo, que por el oído entró en
María, alejó de su corazón todos los vicios y curó la herida de la mujer,
al nacer de la virgen» (San Zenón de Verona, Tractatus, 1, 13, 10); «El
Maligno, por obra de la serpiente, vertió el veneno en el oído de Eva;
el Benigno, en cambio, se abajó en su misericordia y, a través del oído,
penetró en María. Por la misma puerta por donde entró la muerte, ha
entrado también la Vida que ha matado a la muerte» (Efrén de Siria,
Himno al nacimiento de Cristo).
207
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REVISTA DIÁLOGO N° 75
9 de octubre de 2019,
Memoria de Nuestra
del Rosario
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