Modelos Teóricos
y sus diseños de intervención en trabajo social
de las miradas psicodinámicas al
transhumanismo
Tópicos de la 2ª. Reconceptualización del Trabajo Social
Jesús Acevedo Alemán
Blanca Diamantina López Rangel
Yancy Nohemí Juárez Ramírez
Coordinadores (as)
1
Primera Edición: agosto de 2025
© 2025 Academia Nacional de Investigación en Trabajo Social
ISBN: 978-607-8987-25-2
DOI: https://doi.org/10.62621/eybwnj32
Academia Nacional de Investigación en Trabajo Social
Universidad Autónoma de Coahuila
© 2025 Por características tipográficas y de diseño editorial ACANITS A.C.
Portada: Martín Castro Guzmán
Imagen portada: Aida Vargas
https://www.goconqr.com/ficha/16480704/intervencion-comunitaria
Todos los artículos de este libro fueron sometidos a dictamen doble ciego
por pares académicos y son responsabilidad de cada autor.
Este libro electrónico es editado por la Academia Nacional de
Investigación en Trabajo Social (ACANITS) bajo la licencia Creative
Commons CC BY-NC-SA 4.0; que de
manera gratuita pone a disposición esta
obra siempre y cuando se le atribuya el
crédito al autor. También puede leer,
descargar, compartir, copiar y redistribuir el material sin fines comerciales
y con la utilización de esta misma licencia.
Impreso en México
2
3
Tabla de contenidos
Prólogo 7
Cristina De Robertis
Introducción 13
Modelos de última generación en Trabajo Social. La Metanoia,
replanteando cosmovisiones.
Ara Patricia Jaime Escobedo
Teoría en Trabajo Social
Aproximaciones y reflexiones iniciales 23
Modelos Clásicos
Psicodinámicos 46
Modelo Cognitivo Relacional de Mary Richmond 55
Modelo psicosocial de Florence Holis y Mary Woods 65
Intervención de la Realidad de Boris Lima 71
Modelo de Crisis de Naomi Golan 80
Modelo Centrado en la Tarea de William Reid y Laura 86
Spestein
Modelo de provisión social de Werner Lutz 97
Funcionalistas 100
Modelo Funcional de Virginia Robinson 104
Modelo Psicosocial de Gordon Hamilton 109
Modelo de Resolución de Problemas de Hellen Perlman 115
Modelo Centrado en el Cliente de Carl Rogers 119
Conductistas 125
Modelo de Modificación de la Conducta de Joel Fischer y 128
Harvey Cochros
Modelo Unitario de Howard Goldstein 134
4
Modelos Críticos o Radicales 139
Modelo Critico Radical de Karl Marx 146
Modelo Marxista de Paul Corrigan y Peter Leonard 153
Modelos Feministas 157
Enfoque Problematizador de Paulo Freire 180
Modelo de Potenciación / Empoderamiento 187
Modelos Humanistas y Existenciales 191
Modelo Existencial de Krill 198
Modelo Validación Humana de Virginia Satir 204
Modelo de Vida y Apoyo Afectivo de Carel Germain y Alex 208
Gitterman
Abordajes Irracionales de Jesús Acevedo y Carlos Arteaga 223
Modelos Convergentes, Integrales y Complejos 238
Modelo Sistémico de Urie Bronfenbrenner 246
Modelo Gestalt de Lidia Reynoso y Liliana Calvo 251
Modelo de Redes y Sistemas de Apoyo de Ronald Walton y 255
James Garbarino
Modelo de Análisis Transaccional de Elizabeth Pitman 260
Modelo de Cambio de Gunnar Bernler y Lisbeth Johnsson 265
Modelo Sistémico Relacional de Mónica Chadi 276
Modelo de Gestión de Casos de S.M. Rose, G. O’Connor y 285
NASW
Modelo Sistémico de Allen Pincus y Anne Minahan 292
Modelo Sistémico Ecológico de Carel Germain y Alex 298
Gitterman
Modelos Disruptivos y/o Experimentales 306
Modelo Constructivista de N. Luhman y Humberto 315
Maturana
Modelo de Intervención Social Construccionista de Natalio 326
Kisnerman y Jesús Acevedo
Paradigma de la Complejidad de Edgar Morin 340
Modelo Transhumanista de Antonio Diéguez y Jesús 346
Acevedo
5
Conclusiones finales, pero no determinantes 378
El transitar del trabajo social: paulatino y sistemático 378
Yancy N. Juárez Ramírez
Los modelos de intervención. Guías para el adecuado 383
acompañamiento social
Petra Lucia Melacio Briones
Entre la ciencia y sus métodos de actuación profesional 389
Blanca Diamantina López Rangel
El Trabajo Social Cuántico, construyendo nuevas miradas 395
disciplinares
Rocío del Carmen Hernández Perales
Notas finales: Por un Trabajo Social, Evolucionado 400
Jesús Acevedo Alemán
Referencias bibliográficas consultadas 420
6
Prólogo
Cristina De Robertis
Hablar sobre el Trabajo Social y sus modelos de
intervención, nos remiten en principio en reconocer los
grandes aportes de las y los trabajadores sociales que a lo
largo de la historia a través de sus ideas, sus debates, sus
posiciones teóricas y metodológicas han contribuido en los
diseños operativos disciplinares para la atención de los
grupos o individuos en desventajas sociales o vulnerables.
En tal sentido, el reflexionar sobre la deontología
profesional de los trabajadores sociales, apoyada en valores
humanistas centrados en la persona, en el reconocimiento y
el respeto a su dignidad, y al lugar que le corresponde en la
sociedad, debe ser una tarea permanente. Debates que nos
sitúa, en la encrucijada de tener que responder a los
problemas sociales emergentes, a la «nueva cuestión
social», así como los valores y principios sobre los que se
sustenta «la identidad profesional individual y colectiva»,
tarea que debe ser permanente en los procesos de
construcción de identidades disciplinares.
Es por ello, que siempre se debe tener presente referentes
teórico-científicos que nos inspiren y que nos permitan
construir la obra académica, así como el contar con lecturas
sobre el Trabajo social, que nos vinculen permanentemente
7
entre el pasado y el presente; nos provean de los
fundamentos del trabajo social en sus principios éticos y
metodológicos; así como el generarnos una mirada global e
histórica que representa el hablar de la Metodología de
Intervención del Trabajo Social, el donde se revisen sus
planteamientos e inquietudes sobre el quehacer disciplinar
venidero en los contextos latinoamericanos y europeos,
entre diversas reflexiones.
Aspectos relevantes de los fundamentos éticos y
metodológicos de la profesión, que contribuyen a atender
los desafíos actuales en el campo profesional, y abonan a
una formación sólida para los futuros trabajadores sociales,
así como una creciente valoración del quehacer disciplinar,
y particularmente sobre la intervención social, tema que se
aborda en el presente texto, el cual nos remite a esa reflexión
mayúscula del quehacer profesional.
Por ende, el trabajo social desde sus inicios y presencia en
América Latina y en Europa ha venido distinguiéndose por
influencias teóricas, incluyendo a los clásicos del trabajo
social, la psicosociología y la dinámica de grupos, así como
el enfoque cartesiano francés. Destacando que la evolución
del trabajo social se ha detonado a partir de la influencia del
análisis sistémico y el pensamiento complejo de Edgar
Morin. Donde se enfatiza la importancia de la perspectiva
histórica en el trabajo social y en la construcción de los
fundamentos de la profesión como una interacción entre el
saber, el saber hacer y el saber ser. Es por ello, que el trabajo
social es una profesión de acción que busca el cambio y la
justicia social, basada en la comprensión y el conocimiento
de la realidad.
8
De igual forma, hay que destacar que los fundamentos
éticos y metodológicos del trabajo social en Francia, han
venido evolucionando y fortaleciendo, desde los valores
profesionales, la promoción del individuo, hasta una visión
más colectiva, y enmarcando la importancia de la dignidad
humana, la no discriminación y la creencia en el potencial
de cada persona. Además, cómo la metodología del trabajo
social ha cambiado con el tiempo, pasando de cinco
métodos distintos a dos grandes bloques: la intervención
social de ayuda a la persona y la intervención social de
interés colectivo, enfatizando la flexibilidad y la interacción
entre estos enfoques.
A su vez, la relación entre los métodos de trabajo social y
los vínculos, presentando un esquema que muestra cómo la
persona está en el centro, conectada con el vínculo
individual, comunitario y societal. Lo cual se puede
apreciar en los libros sobre intervención social (De Robertis,
2006), en donde se enfoca en distinguir la importancia de la
ayuda a la persona y en el interés colectivo. Texto que
organiza los conocimientos y habilidades necesarios para el
trabajo social, y representan hoy día, aportes fundamentales
al trabajo social francés. En donde se destaca que la
profesión en Francia y Europa está pasando por momentos
difíciles, pero desafiantes para la misma disciplina
científica.
Particularmente cabe destacar, que la transformación de
la sociedad hacia un enfoque más individualista, con un
mayor énfasis en la responsabilidad personal y la
adaptabilidad. Donde se destaca el trabajo de Robert
Castell, quien identifica a los individuos de éxito como los
"incluidos" y a aquellos que no pueden adaptarse como los
9
"desafiliados". Ello, propicia un cambio en las políticas
sociales, pasando de protección universal a ayudas
sectoriales y parcelarias, lo que la hace más compleja y
puede llevar a una culpabilización de los individuos en
dificultades. Es por ello, que la preocupación por la
desafección de los jóvenes con los ideales del trabajo social
y la disminución de la inscripción en las escuelas de servicio
social, representan tópicos de gran importancia.
Por lo cual, hoy día lo esencial de una formación sólida
en trabajo social, en la cual se destaca la necesidad de un
corpus de conocimientos, técnicas y métodos para valorizar
la profesión. Subrayando, además la relevancia de la
enseñanza ética y deontológica, así como la reflexión sobre
los aspectos filosóficos del trabajo social durante la
formación. En suma, todo ello, posibilita a los estudiantes
contar con una predisposición hacia el servicio y la ayuda a
los demás como base para la formación en trabajo social,
elementos que son considerados de manera responsable en
el presente texto.
Destacando que el presente libro viene, a sumar al corpus
de saberes del trabajo social, el cual, a su vez nos permite
esa gran discusión de la dualidad del trabajo social, entre
servir a la institución empleadora y a los usuarios,
enfatizando la importancia de la autonomía profesional y la
capacidad diagnóstica. Destacando a la par, la necesidad de
fomentar la creatividad, la acción internacional y la
adaptación a nuevas realidades en la disciplina.
Subrayando la relevancia del diagnóstico social como base
fundamental para la autonomía técnica del trabajador
social.
10
En suma, el presente texto nos ofrece posibilidades
infinitas de seguir construyendo un Trabajo Social más
fortalecido, de igual forma, promueve la reflexión a partir
de sus recomendaciones sobre la búsqueda de nuevas
alternativas de intervención social, en las cuales la misma
disciplina adquiera un mayor liderazgo. Ideas que inspiran
a su vez el presente texto, el cual busca sumar, y seguir
construyendo un trabajo social cada vez más evolucionado
y fortalecido, a partir de la revisión histórica y
contemporánea de los modelos teóricos y sus diseños de
intervención social, pasando desde las miradas
psicodinámicas al transhumanismo, como parte de los
debates y reflexiones latinoamericanos de la 2ª
reconceptualización del Trabajo Social.
Saltillo, Coahuila, México 14 de enero del 20251
1 El 14 de enero del 2025, se celebró el 1er Conversatorio Internacional sobre
Trabajo Social, organizado por el Cuerpo Académico: Bienestar y Desarrollo
Humano desde el Trabajo Social, de la Facultad de Trabajo Social, UAdeC,
México, bajo la línea de investigación Innovaciones Metodológicas de
Desarrollo Humano desde el Trabajo Social; evento en el cual, se contó con la
participación de la Dra. María Cristina De Robertis, quien compartió su
trayectoria profesional y sus perspectivas sobre la evolución del Trabajo
Social. Derivado de dicho evento, Cristina De Robertis nos ofrece opiniones y
comentarios sobre el presente libro.
11
Introducción
12
Modelos de última generación en
Trabajo Social. La Metanoia,
replanteando cosmovisiones
Ara Patricia Jaime Escobedo
En el sentido amplio de la palabra, la Metanoia supone un
determinado cambio de mentalidad, en la cual, se adopta una
nueva cosmovisión; dando paso a distintos valores, creencias,
actitudes, que derivan en su conjunto a un cambio en la conducta
del ser humano. Dicho de otra manera, a través de la Metanoia se
puede comenzar a percibir el mundo desde distintas
perspectivas, gracias a lo cual, se transforman los valores,
objetivos y prioridades que se tenían con anterioridad, así como
el vínculo con la sociedad, sus elementos culturales, materiales y
de cualquier índole. Se diría que la Metanoia, representa un
camino que podría significar un cambio de aire para despejar la
mente, e inspiración para ser más aptos en la resolución de los
problemas cotidianos, o para atender los desafíos más complejos
de la misma existencia.
Destacando que un cambio de mentalidad no solo supone el
quedarse en blanco y comenzar de nuevo, sino capitalizar toda
la experiencia y conocimiento acumulado, para mirar la vida
desde distintos puntos. La Metanoia posibilita el plantearse
nuevos desafíos y en el mejor de los casos, adquirir distintas
13
habilidades y destrezas, potencializando a su vez, aquellas que
hasta el momento no se habían descubierto en sí mismos.
Ahora bien, si se retoma por un momento parte de la
definición de la Metanoia, la cual, recibe este término en el ámbito
de la teología, se podría utilizar el concepto de
«arrepentimiento» para trazar una analogía: la Metanoia permite
cambiar, para resolver problemas, algunos de los cuales son
nuestra responsabilidad, de tal manera, que el acto en sí mismo,
puede surgir por sentir la necesidad de provocar una conversión
hacia una etapa mejor, es decir, un camino para acercarnos a
nuestra propia cima, congruencia, o nivel más alto de
espiritualidad.
Recordando que la Metanoia proviene del griego antiguo,
donde «meta» significa «más allá» y «noia» se refiere a «mente»
o «pensamiento», desde su etimología se puede entender como
«más allá del pensamiento» o «cambio de mente», entendimiento
que desde la antigüedad, la Metanoia se ha utilizado desde
contextos filosóficos y religiosos, aludiendo siempre a ese
cambio profundo y significativo en la dirección de la vida de una
persona. Al pasar de los años, dicha palabra fue adoptada en la
literatura cristiana, donde se asoció con la conversión y el
arrepentimiento, al igual, que a una conexión espiritual, la cual,
ha llevado a su uso contemporáneo para describir cambios
profundos en el comportamiento y la mentalidad.
Pensadores como Jung (1989), exploró el concepto de Metanoia
en sus trabajos sobre la psicología analítica, aclarando que este
proceso no solo es una transformación personal, sino un viaje
hacia la autodefinición y la integración de la psique. Por lo cual,
dicho proceso permite la autocuración, y frente a las experiencias
difíciles, incluidas las crisis psicológicas, las puede percibir como
oportunidades para la autoexploración y el crecimiento.
Enfatizando el mismo autor, la importancia del principio de
sincronía en el proceso de Metanoia, sugiriendo que los eventos
14
significativos en la vida de una persona están alineados con su
desarrollo interior. Destacando, además, que dicho concepto
implica, que durante momentos de desafío, se presentan
oportunidades para cambiar las perspectivas de vida, y con ello,
avanzar en el viaje de transformación personal.
Es por ello, que la Metanoia se puede entender como un
proceso de autocuración, donde una persona aprende a manejar
sus traumas, miedos y ansiedades; dicho recorrido, puede estar
encaminándose hacia la misma sanación personal, implicando en
el proceso, el confrontar y procesar experiencias pasadas que han
impactado negativamente, no solo en la salud mental o
emocional, sino en la espiritual; destacando que dicho proceso,
permite promover un estilo de vida más saludable y equilibrado.
La Metanoia de igual manera se puede utilizar como
herramienta para la autocuración, en la medida que contribuye
hacia la autorreflexión, en la psicoterapia o acompañamientos
profesionales, en el mindfulness, así como en el ámbito de la vida
cotidiana. Es decir, en la reflexión personal, posibilita revisar las
experiencias vividas, e identificar patrones negativos y activar el
proceso de Metanoia. Mientras que, en los procesos de
psicoterapia o acompañamientos profesionales, entre los cuales
se pueden encontrar los Trabajadores Sociales, y con la ayuda de
este, puede facilitar el viaje de transformación y proporcionar
herramientas efectivas para la autocuración. Al igual que en los
procesos de mindfulness, donde la práctica de la atención plena
ayuda a las personas a estar presentes y a aceptar sus emociones,
lo que puede conducir a una mayor claridad mental.
Destacando que la Metanoia, puede impactar de manera
positiva en la vida cotidiana, manifestándose a través de cambios
de mentalidad que, pueden ser significativos en la vida de una
persona, en las cuales, se adopten nuevas visiones del mundo, y
que a la vez, permita el replantear las prioridades, o cambiar
hábitos nocivos o destructivos. En síntesis, puede impactar en la
15
manera en la que se toman decisiones, donde es probable que se
asuman decisiones más alineadas con su verdadero ser, lo que
puede resultar en elecciones más satisfactorias y en sintonía con
sus valores y objetivos personales.
Es por ello, que el proceso de Metanoia es fundamental para el
crecimiento personal, así como para la transformación del ser
humano, en todos los sentidos, debido a que en la medida que se
experimente esta reevaluación de vida, permite a las personas
realizar cambios duraderos que les empoderan y les acercan a
sus metas; con impactos no solo en mejorar la salud mental, sino
que también fomenta relaciones más sanas y significativas.
Favoreciendo la Metanoia en el desarrollo de habilidades
personales que enriquecen su vida, incluyendo la resiliencia, la
empatía y la autoconfianza; habilidades esenciales no solo para
el crecimiento personal, sino también para contribuir
positivamente a la comunidad y al entorno en el que se vive, y
para su vida diaria, como por ejemplo, el decidir la carrera a
estudiar, el empleo o actividad a dedicarse, el mejorar las
relaciones interpersonales, en la transformación de hábitos, en
liberarse de sentimientos negativos, o actitudes nocivas que
atrapan al individuo en sus propias prisiones de sentimientos
destructivos.
Por todo lo anterior, es que la Metanoia representa un aspecto
crucial del proceso de transformación personal, y que puede
manifestar en diversos ámbitos de la vida, donde a través de la
constante reevaluación, se podrán generar los cambios de
mentalidad, y por ende, sanar, crecer y alcanzar un bienestar más
pleno.
*
De manera particular, puedo expresar que la Metanoia en mi
vida, se hace presente, al instante que todo lo que me sostenía
por dentro comenzó a tambalearse. No fue una caída ruidosa, ni
16
una ruptura visible para los demás. Fue más bien un silencio
incómodo, una incomodidad creciente conmigo misma, con mis
creencias, con el rumbo que estaba tomando mi vida. Recuerdo
sentirme dividida entre lo que era y lo que ya no quería ser.
Comencé a ahogarme en una soledad ficticia en dónde mi mayor
tormento era que no podía oír mi propia voz, en mi cabeza todos
los días escuchaba la expectativa de lo que "debía ser" o lo que
"siempre he sido".
Pero entonces me pregunté ¿Quién decide?, ¿quién soy yo?,
Qué pasa si quiero ir en contra de la corriente, romper mis
patrones, romper toda piedra de expectativa que cargaba sobre
mis hombros. Fue ahí donde, sin saberlo, comencé a caminar
hacia mi Metanoia.
Ese cambio, o Metanoia, no ocurrió de un día para otro, sino
como una serie de preguntas que comenzaron a incomodarme:
¿Estoy convencida de lo que soy?, ¿O solo sigo lo que me
enseñaron a seguir?, ¿Soy una más del montón?, ¿Estoy actuando
por costumbre o por convicción? En medio de esas preguntas,
descubrí que cambiar no era solo transformar una conducta, sino
permitirme una nueva forma de vivir, pensar y sentir la vida, a
los demás y a mí personalmente.
La Metanoia, como se ha expuesto, puede ser experimentada
de muchas formas, desde la fe, en alguna religión como
cristianismo, budismo, etc. La puedes experimentar después de
algún evento importante en tu vida, como la pérdida de algún
ser querido, o recibir a una persona en tu vida.
En mi caso, desde muy temprana edad, hablamos de unos 10
u 11 años me vi envuelta en una serie de adicciones que me
hicieron alejarme de mi realidad, perdí el sentido completo de
estar en mi presente, vivía o existía en automático, pero llegué a
mi punto de quiebre, o a lo más hondo del pozo de mi vida. Fue
entonces que una lucecita de esperanza apareció para mí, no fue
17
en forma de una persona o de un lugar, sino que fue una duda
en mí, ¿si tengo el libre albedrio para tomar mis decisiones
porque sigo aquí? Desde ese momento, mi vida dio un giro,
decidí hacer cambios en mi proceder, que me llevaron a nuevos
hábitos, que eventualmente, me permiten ver la vida de una
forma distinta.
Me di cuenta de que en esta vida no necesitaba nada para ser
feliz, o estar bien conmigo sino simplemente estar, y cuando
encuentras una nueva forma de vivir, que es extraordinaria lo
siguiente que quieres es, compartirla o mostrarla a otros, así caí
en donde estoy ahora.
Como estudiante de Trabajo Social, comencé a mirar también
de forma distinta el dolor humano, los sistemas que lo sostienen
y como se pretende transformar. Me di cuenta, que si bien
trabajamos con modelos, métodos y diagnósticos, el verdadero
cambio, el que sana, dignifica y libera, siempre nace desde dentro
para expresarse por fuera. Así como me pasó a mí, y que
representó el inicio de mi camino.
Ahora quizás te preguntes, ¿esto que tiene que ver con lo que
estoy a punto de leer, es decir, con el presente libro? Todo esto
que te he comentado, es para que puedas mantenerte despierto,
y preparado para lo nuevo.
En el tiempo que llevo formándome en la carrera, he tenido la
oportunidad de conocer distintos modelos de intervención,
como los que, en el presente libro se exponen, desde los Modelos
Clásicos, como los Psicodinámicos (Cognitivo Relacional de Mary
Richmond, Psicosocial de Florence Holis y Mary Woods,
Intervención de la Realidad de Boris Lima, de Crisis de Naomi
Golan, Centrado en la Tarea de William Reid y Laura Spestein,
de provisión social de Werner Lutz); los Funcionalistas (Funcional
de Virginia Robinson, Psicosocial de Gordon Hamilton, de
Resolución de Problemas de Hellen Perman, Centrado en el
18
Cliente de Carl Roger); los Conductistas (de Modificación de la
Conducta de Joel Fischer y Harvey Cochros, Unitario de Howard
Goldstein). Los Modelos Críticos o Radicales, como el Crítico
Radical de Karl Marx, el Marxista de Paul Corrigan y Peter
Leonard, los Feministas, el Enfoque Problematizador de Paulo
Freire, o el de Potenciación/Empoderamiento.
Así como los Modelos Humanistas y Existenciales, como el
Existencial de Krill, de Validación Humana de Virginia Satir, el
de Vida y Apoyo Afectivo de Carel Germain y Alex Gitterman, o
los Abordajes Irracionales de Jesús Acevedo y Carlos Arteaga.
Hasta llegar a los Modelos Convergentes, Integrales y Complejos,
como el Sistémico de Urie Bronfenbrenner, el Gestalt de Lidia
Reynoso y Liliam Calvo, el de Redes y Sistemas de Apoyo de
Ronald Walton y James Garbarino, el de Análisis Transacional
de Elizabeth Pitman, el de Cambio de Gunnar Bernier y Lisbeth
Johnsson, el Sistémico Relacional de Monica Chadi, el de Gestión
de Casos de S.M. Rose, G. O’Connor y NASW, el Sistémico de
Allen Pincus y Anne Minahan, y el Sistémico Ecológico de Carel
Germain y Alex Gitterman.
Hasta llegar a los Modelos Disruptivos y/o Experimentales,
como el Constructivista de N. Luhman y Humberto Maturana, el
de Intervención Social Construccionista de Natalio Kisnerman y
Jesús Acevedo, el Paradigma de la Complejidad de Edgar Morin,
y los más experimentales en la actualidad, como el Modelo
Transhumanista de Antonio Diéguez y Jesús Acevedo.
Modelos los cuales, han sido cada uno diseñados bajo sus
propios referentes teóricos y metodológicos, y que han ofrecido
herramientas muy valiosas para comprender y acompañar la
complejidad del ser humano. Destacando que no hay uno solo,
que no haya dejado huella en mí, o me haya abierto los ojos de
alguna manera. Todos han sido y siguen siendo fundamentales.
Sin embargo, en mi propio proceso entendí, que más allá de la
complejidad de lo metodológico, existe una dimensión interior,
19
profunda, que trasciende la técnica por completo: el despertar
Metanoico, uno que sana y renueva.
Dicho despertar, puede significar entre muchas cosas, ese
elemento que permitiría el diseñar los modelos de última
generación en el Trabajo Social, el cual, posibilite en principio ese
despertar; ese replanteamiento de cosmovisiones, en donde, no
solo transforma la forma en que intervenimos, sino la forma en
la que existimos, percibimos, sentimos, y nos vinculamos.
Por eso, hoy no solo quiero compartir lo que he vivido, sino
también extender una invitación a que pongamos la mirada más
allá de lo evidente, y que, desde tu propia historia, puedas
permitirte ese giro interior que es, la posibilidad de una nueva
humanidad, y al hacerlo, en compañía de la presente obra,
puedas iniciar tu proceso de Metanoia, y con ello, atender tus
grandes premisas existenciales y de un mejor estilo de vida, lleno
de paz, alegría y bienestar.
En estas páginas te comparto no solo un testimonio, sino una
vivencia que se une con el sentido más profundo de lo que
significa intervenir, acompañar procesos de transformación.
Quizá, en el contexto de un mundo que cada vez pone más
expectativas en lo externo, la tecnología, la productividad, la
perfección, hay que recordar que lo más profundamente humano
sigue ocurriendo en el silencio de una conciencia que decide
volver a empezar.
Así que mientras lees este libro, mantente abierto, despierto y
listo para cambiar lo conocido, no te estanques en todo lo que te
han enseñado hasta ahora, renueva aquello que creías entender
y conocer. Ve más allá, mientras lees esto, si crees que no hay más
niveles para escalar, inventa uno propio, pero no te conformes a
lo que el resto del mundo conoce.
20
Finalmente, nuestros mejores deseos serían que en el tránsito
por esta lectura, te puedas formular la siguiente pregunta: ¿Qué
pasaría si todos los seres humanos viviéramos en nuestra propia
Metanoia? Donde cambiemos radicalmente la forma de vivir,
pensar y sentir; es por ello, que te invito a que inicies tu propio
caminar, y que encuentres tu propio sentido de vida y de
felicidad.
21
Teoría en Trabajo Social
22
Aproximaciones y reflexiones
iniciales
Históricamente el trabajo social se ha definido por su vinculación
con la práctica, sus referentes teóricos, su protagonismo y por su
capacidad de intervención ante los diversos fenómenos sociales;
tarea que lo ha definido como toda una profesión e incluso como
disciplina científica, la cual goza de metodologías científicas
tanto de investigación, como de intervención, que le posibilitan
atender las diferentes realidades complejas de ese sujeto,
históricamente delimitado por sus necesidades y desafíos que
enfrenta.
Ahora bien, es importante precisar que dependiendo el
discurso teórico o filosófico bajo el cual se pretenda analizar
dicha realidad, o aquellos acontecimientos del mundo, en esa
medida serán las diversas posiciones que se generen,
potencializándose en la medida que crezcan las realidades y
personas que lo manifiesten; por consecuencia, hablar de
realidad, siempre será todo un tema de infinitas posibilidades
dependiendo la creatividad y ocurrencia de los sujetos.
Tal entendimiento representa paradójicamente el avance o el
estancamiento del propio conocimiento, y por consecuencia del
pensamiento humano. Es por ello, que la ciencia, en sus objetivos
y posturas teóricas ofrece hasta cierto punto alcances de
reflexión, mismos que dependiendo el contexto, áreas,
disciplinas y el desarrollo de teorías, repercutirá en el progreso
del conocimiento y en la propia ciencia (Bunge, 2004).
Generación del conocimiento, que estará vinculada en la mayoría
de las ocasiones, a algún paradigma teórico, el cual puede incidir
en la percepción de los sujetos, o en casos más polémicos,
reflejarse en posturas dogmáticas o radicales, que pueden llegar
a obstaculizar el avance de la ciencia y por ende del pensamiento,
atrapando al sujeto en un mundo de prejuicios, e ideas
23
prefabricadas, o dentro de su propia realidad limitada por sus
creencias y percepciones (Kuhn,1962).
Percepciones de una realidad limitada, que según Kerlinger
(2002), puede ser interpretada a partir de las teorías, entendidas
como un sistema de conceptos que reflejan la esencia del objeto
que se investiga, sus relaciones internas, las leyes de su
funcionamiento y desarrollo; la cumple una función explicativa,
en donde muestra cuales son las propiedades y nexos necesarios
propios del objeto, así como las leyes que rigen su
funcionamiento y desarrollo. Dicho en otras palabras, son las
piezas teóricas que contribuyen a edificar el mundo LEGO
intelectual (Acevedo y Arteaga, 2020).
Agregando Bunge (2004) que, la Teoría posee propiedades
que le permite construirse, remodelarse, reconstruirse
lógicamente, aplicarse, destruirse y olvidarse. Tal mutabilidad
contribuye a que la construcción de una teoría científica es
siempre la edificación de un sistema más o menos afinado y
consistente de enunciados que unifica, amplia y profundiza
ideas, las cuales se encuentran en principio en un estadio
preteorético “intuitivas, imprecisas, esquemáticas e inconexas”.
Hablar de teoría en ocasiones remite a los estudiosos del tema a
encontrarse con distintas concepciones, posiciones, modelos,
paradigmas y argumentos conceptuales que llenan de voces sus
mentes, y alfabetizan sus discursos.
Bajo dicho orden de ideas Hernández et al. (2014) consideran
que, existe en la comunidad científica una diversidad teórica del
propio término, en donde se pueden encontrar diferentes formas
para identificar cuestiones distintas del término teoría.
Indicando que el investigador, científico o estudioso, o cualquier
persona que se remita a buscar alguna posición teórica se puede
encontrar con múltiples definiciones, en algunas ocasiones
contradictorias o ambiguas entre sí; encontrándose con
sinónimos con leves matices diferenciales de teoría como
24
orientación teórica, marco teórico de referencias, esquema
teórico o modelo, entre otros.
Sin embargo, al margen de la acepción conceptual, el hablar
de teoría o teorías, en todo momento estarán contribuyendo en
el desarrollo de un proceso de construcción mental desde “la
razón”, o prejuicios científicos, a partir de la documentación y
paradigmas consultados o referenciados, que le permitirán a la
persona que haga las consultas, su alfabetización, y
preconcepción de ideas, etiquetas, conceptos, y el circunscribirse
en un debate y la reflexión desde la perspectiva del teórico sobre
el tema, el fenómeno, o la realidad que se esté argumentando,
incluso dicho proceso intelectual se vive en el trabajo social.
Aproximaciones teóricas en el trabajo social
Particularmente dentro del trabajo social, a lo largo de su historia
se ha alimentado para el desarrollo de sus metodologías de
intervención, de variados y nutridos posicionamientos teóricos,
o conocidos como paradigmas, como pueden ser: los humanista
con orientación fenomenológica, pragmatista y cognitiva
(Richmond, 2017); psicodinámico, tanto con tendencia
psicoanalítica, conductista y/o funcionalista, entre el siglo XIX y la
década del 40 del siglo XX (Hamilton, 1951; Hollis, 1982;
Perlman, 1980; Gitterman y Germain, 1976, entre otros); sistémico
para las décadas del 50 y 60 del siglo XX, y hoy, siglo XXI
(Goldstein, 1973; Pincus y Minahan, 1973, entre otros); crítico o
construccionista, como acción transformadora, educación liberadora
(modelo de intervención en la realidad, etcétera); y complejo o
constructivista (para algunos eco-sistémico) desde la década de
los 70 del siglo pasado (eclosión e hibridación metodológica);
hasta llegar a visiones más disruptivas como el transhumanismo
(Acevedo, 2024), movimiento tecnofilosófico que reconoce la
presencia de la tecnología e inteligencia artificial en la vida
cotidiana, dentro de un orden social distinto, y con la presencia
de un Nuevo Humano, cada vez más desafiante en sus
25
necesidades y requerimientos, que dan muestra ce la necesidad
de una evolución disciplinar en sus formas de intervención y
acompañamiento social (figura 1).
Figura1: Evolución del Trabajo Social y sus pasos firmes
Fuente: Acevedo (2024)
La evolución disciplinar: de la 1ª a la 5ª generación de
modelos
La intervención del Trabajo Social representa la parte neurálgica
del quehacer disciplinar; por ello, hacer un recuento de los
distintos modelos de intervención recurrentes en el mismo
ejercicio profesional, no es tarea sencilla, pero es necesaria,
particularmente el identificar sus fortalezas, las tradiciones o
escuelas del pensamiento a las que responden; así como la
influencia de los paradigmas, los protocolos institucionales de
atención o la propia creatividad de los profesionales, que en su
conjunto, ha llevado a desarrollar ejercicios desde lo más básico
a lo más complejo, hasta llegar a lo más creativo e innovador.
26
En la actualidad, el Trabajo Social como disciplina científica,
desde su génesis se vincula directamente con objetos dinámicos,
es por ello, que enfrenta el desafío constante de requerir un
manejo pertinente de conocimientos teóricos y referenciales
sobre las actuales transformaciones e interpretaciones de lo
social, de la estructura y dinámica familiar, y porqué no
indicarlo, de esa presencia del Nuevo Humano, el cual requerirá
de mejores intervenciones cada vez más pertinentes y efectivas.
En tal sentido, frente al acelerado proceso de globalización, en
donde el doble proceso de integración representa todo un
desafío, tanto en un plano internacional, así como la
segmentación a nivel local, viene requiriendo tal dicotomía de
alternativas de mayor certeza, o dicho de otra manera, modelos
que reconozcan desde los ámbitos micro, hasta lo macro, así
como la dinámica del sujeto y su vinculación con el objeto, sin
descartar la presencia del contexto (Acevedo, 2008).
Es decir, que el espacio por excelencia de la práctica y la
misma intervención social posibilita la delimitación de modelos
y metodologías que vienen representando el conjunto de
principios de acción, organizadores de cada acción encaminada
hacia la práctica, en busca de atención a las problemáticas
específicas, las cuales le permiten la inclusión en un todo, en una
unidad de aspectos teórico-metodológicos, funcionales y
también filosóficos que determina la misma práctica (Hill, 1980).
Lo anterior, le implica al profesional del Trabajo Social el
reconocimiento de que tras las formas fijas de lo que se puede
entender como realidad, se deben considerar procesos de
validación del saber, así como una noción de racionalidad, de
tiempo y espacio, sin olvidar de una concepción de teoría y
praxis, la cual viene determinando la forma de relacionar el
sujeto y el objeto, sin dejar de lado al contexto. De tal manera,
que uno de los desafíos centrales de la práctica profesional
consiste en adentrarse en dichas interacciones entre el sujeto-
27
objeto-contexto, de tal manera que la intervención social pueda
contribuir a la tan anhelada calidad de vida y bienestar social de
los sujetos en armonía con los mismos ecosistemas (Acevedo,
2008).
Por lo tanto, el Trabajo Social o cualquier otra profesión
encaminada a la intervención deberá considerar de manera
proactiva en dichos procesos de actuación, redefiniendo, por un
lado, los mecanismos para operacionalizar las políticas sociales,
y por otra parte deberá generar instrumentaciones
metodológicas más fortalecidas, las cuales contribuyan a la
generación de innovadores esquemas de convivencia y bienestar.
Además, deberá evolucionar el propio profesional del Trabajo
Social, en su protagonismo, habilitándose en distintas técnicas y
herramientas, incluso tecnológicas, como puede ser de
inteligencia artificial; fortalezas que le posibiliten responder a los
nuevos lenguajes de un mundo global, adquiriendo a la par, un
perfil más complejo y de mayores alcances técnicos y teóricos
(Acevedo, 2024).
Diseños metodológicos, que a lo largo de la historia se han
venido desarrollando, y que a su vez, le han permitido a la
profesión tener un papel protagónico frente a otras áreas del
conocimiento; en tal sentido, se podrían agrupar
geográficamente en más de 100 años, en cinco tradiciones o
generaciones, como son: los Clásicos; los Críticos-Radicales; los
Humanistas; los Convergentes, Integrales y Complejos, y los
Disruptivos y Experimentales (figura 2).
28
Figura 2. Evolución de los modelos de intervención social
Fuente: Duque (2013); Acevedo (2024)
Los Modelos Clásicos
Los primeros referentes en el Trabajo Social que delinearon la
posibilidad de generar intervenciones de carácter científico se
inspiran en los paradigmas empiristas, positivistas y
funcionalistas, así como en posiciones de naturaleza
psicodinámica basadas en Freud (1993) y conductuales desde las
miradas de Skinner (1977), Pavlov (1929) y Watson (1913), los
cuales a partir de los años veinte del siglo pasado en Estados
Unidos entraron con gran fuerza en el abanico de la intervención
social.
Dichas visiones sentaron las bases de los primeros referentes
de intervención, dando paso a la primera propuesta
metodológica generada por Mary Richmond (1917), quien en
1897 expuso sus ideas en la Conferencia Nacional de
Instituciones de la Caridad, espacio en donde se tuvo la intención
29
de reformar el Trabajo Social, para profesionalizar a todos
aquellos interesados en mejorar la calidad de vida de los
necesitados; a través de la aplicación de un plan metodológico
estratégico.
En tal época las metodologías de intervención se destacaron
por estar diseñadas a partir de las visiones psicodinámicas, y por
centrarse en premisas como el estudio aislado del ser;
centrándose en la modificación de la conducta de la persona
como eje del problema social y familiar. Modelos que buscaban
describir y clasificar a los sujetos desde patrones de normalidad
generalizables al comportamiento humano, que en su conjunto,
representaban los insumos para la elaboración de un diagnóstico
clínico, el cual posibilitaba toda una visión del ambiente, como
una variable independiente, incontrolable, no tratable (Ander
Egg, 1997).
Los modelos de la época, de características psicodinámicas,
centrados en la atención de las crisis y en los problemas, se
encaminaban a la necesidad de explicar y modificar la conducta
desde tres factores: los instintos pulsionales no controlados; los
defectos internos o conflictos entre demandas y pulsiones, las
emociones que se activan ante un estímulo; y la terapia para
modificar la conducta mediante dos mecanismos, el
reconocimiento de los síntomas y la modificación de la
percepción de los síntomas y la valoración del pasado como
fuente del malestar, logrando ello en principio a partir de sus
modelos de Casewok y el modelo Centrado en crisis (Ander Egg,
1997).
Los Modelos Críticos-Radicales
Años más tarde, particularmente en las décadas de 1960 y 1970,
el perfil del profesional de intervención se destacaba por enfocar
su actuar hacia la generación de la denominada acción
liberadora, que da lugar a un trabajo social diferente, el cual no
30
buscaba como tal solo una investigación militante, sino pretendía
generar toda una práctica militante; basándose dichas premisas
en la búsqueda de un modelo que a través del conocimiento
posibilitaba la transformación social, es decir, una cosa es la
necesidad de conocer por conocer, otra muy diferente, es el
conocer para transformar (Ander-Egg, 1992).
En el siglo XX los modelos se basaban en visiones marxistas, en
argumentos positivistas y funcionalistas, de tal manera que
situaban la discusión en toda una perspectiva militante, en la
cual se tendría que conocer a la realidad, desde una posición
participativa, en la que el propio profesional debería estar
involucrado. En los modelos críticos o radicales, se asumía una
posición de la militancia y protagonismo, en la cual se pretendía
generar una nueva significación del sujeto, el cual, desde generar
conciencia de su realidad, podría generar los cambios y
transformaciones de su medio (Ander Egg, 1992).
Es decir, generar un estado de conciencia que le significaría
conocer desde adentro, mediante la inserción/inmersión como
aspecto sustancial del mismo método crítico, el cual le
posibilitaría ver a la sociedad desde la perspectiva del pueblo;
con sus ojos y vivir sus problemas; así como el percibir sus
vivencias como tales; las cuales le proporcionaría al profesional
de Trabajo Social todo un saber de la realidad, la cual no se puede
captar por los procedimientos clásicos, ni por computadoras, o
por los más sofisticados tratamientos estadísticos de datos; sólo
se puede obtener cara a cara, en un ambiente orgánico, de
participación y militancia.
Dichos modelos críticos y radicales, dieron paso a las
metodologías de desarrollo comunitario, y de potencialización
del sujeto oprimido; modelos que se centraban no solo en
reconocer las implicaciones políticas, ideológicas, filosóficas o
éticas, sino en retomar las visiones de las comunidades, a través
de un compromiso y militancia activa. Se podría decir, en
31
síntesis, que los métodos como el de potenciación y defensa, así
como el de concientización, se apoyaron en el supuesto de que el
trabajador social no es neutro, ni a-ideológico, ni a-político;
supone siempre una opción al servicio de los sectores populares
(Ander-Egg, 1992).
Los Modelos Humanistas
Después del primer movimiento de reconceptualización del
Trabajo Social, ante un mundo que se empieza a globalizar, con
estragos de un capitalismo salvaje que viene marcando las
desigualdades sociales, en un contexto donde la sociedad civil se
pronuncia por las causas menos favorecidas, y se comienzan a
cimbrar las visiones clásicas del Trabajo Social, se da pauta a la
necesidad de ir incorporando nuevos discursos y planteamientos
teóricos.
De igual forma, ante la necesidad de un nuevo protagonismo
que diera respuesta a las diferentes necesidades y
requerimientos de una sociedad en situación de riesgo o de los
denominados grupos vulnerables, como lo son: las mujeres en
situación de pobreza jefas de hogar, con niños a su cargo;
menores que viven en la calle; los menores y adolescentes en
situación de riesgo social; los menores trabajadores que se
dedican a labores de pepena, o cualquier otro empleo informal
de riesgo; adultos mayores; población rural e indígena en
pobreza; mujeres en situación de riesgo; trabajadores en
situación de pobreza del sector informal; jóvenes y mujeres en
situación de pobreza por el desempleo; excluidos de la seguridad
social; mujeres que sufren discriminación política y social;
personas discapacitadas; pueblos indígenas u originarias, entre
otros (Acevedo, 2023e).
Todo ello, da pauta a la necesidad de incorporar discursos
teóricos acordes a dichos tiempos; argumentos que después de
la década de 1950, y ante la creciente aplicación del método
32
sistémico a la terapia familiar (Bertalanffy, 1976), así como la
tendencia de la intervención de los trabajadores sociales en
equipos interdisciplinarios, da lugar a los modelos que se basan
en las interacciones sociales, como lo son: los esquemas cognitivos
de Piaget (1969), Bartlett (1923), Brunner (1975), Vygotsky (2007)
y Bandura (1990); modelo de comunicación interacción de Satir
(1964) y Rogers (1951); esquemas constructivistas de Piaget (1969);
construccionistas de Gergen (1982) y Kisnerman (1996); y las
perspectivas sistémicas de Bertalanffy (1976); modelos que en la
década de los 80 y 90 adquieren un fuerte posicionamiento
dentro de las Ciencias Sociales, Humanidades y de la Conducta.
Enfoques que proponen en principio, superar el análisis
científico clásico, que se limitaba a estudiar las reacciones causa-
efecto entre variables, así como el proporcionar un esquema de
referencia general y abstracto para unificar las diversas ciencias;
dichos paradigmas inspiran los modelos de intervención
sistémicos de terapia sistémica y el modelo ecosistémico (Bertalanffy,
1976).
Los Convergentes, Integrales y Complejos
Ahora bien, llegando al ocaso del siglo XX, y ante los nuevos
retos que se venían dibujando dentro del Trabajo Social, se
reconoce la necesidad de visiones o modelos de naturaleza
integral, de planteamientos holísticos, de características
complejas. Los cuales permitieran fortalecer la misma práctica
disciplinar, a través de visiones más desafiantes como: las teorías
evolutivas (Maslow, 1987), visiones ecológicas (Bronfenbrenner,
1979), e inteligencias múltiples (Gardner, 1995) y el pensamiento
complejo (Morin, 1990), entre otras, que dan entrada a
metodologías innovadoras e integrales, que más allá del debate
por sus características híbridas o eclécticas; contribuyen a dar
respuestas inmediatas a aquellas realidades complejas, así como
a las necesidades y requerimientos de los sujetos evolucionados,
las sociedades líquidas, los intereses por el planeta, los embates
33
de la revolución digital, es decir, a la propia evolución cognitiva
y sensorial del humano.
Un nuevo milenio, que dibujó una cuarta generación de
modelos de intervención que fueron denominados de
convergencia (Acevedo, 2023), debido a la manera en la que se
fueron articulando, o mejor dicho, convergiendo las diferentes
posiciones tanto teóricas, como metodológicas, en sus fases
técnicas e instrumentales; que en suma fortalecieron la práctica
profesional de manera integral, permitiendo obtener mejores
resultados; respetando y fundamentando apropiadamente dicha
integración, a través de planteamientos holísticos o integrales.
Desde una perspectiva holística, los modelos de convergencia,
respetando la naturaleza de las partes y las propiedades de otras
posiciones teóricas, lograron explicar el todo o, mejor dicho,
entender en mayor escala el conjunto de variables o factores
determinantes de algún fenómeno social. De tal manera que, a
partir de ese todo, lograron integrar visiones integradoras, las
cuales permiten una mayor explicación del todo por las partes y
de las partes de ese todo; donde se debe considerar cada
componente en su integración, como una constelación de
totalidades, sin que ninguna de ellas, pueda ser tan dominante o
asfixiante que inhiba la posibilidad de integrar nuevas miradas
(Acevedo, 2017a).
Se destaca que los modelos de convergencia reconocen los
distintos niveles de abordaje de los individuos, o sujetos en
situación de vulnerabilidad, como pueden ser desde los niveles
macro hasta lo micro sociales, desde los centrados en la
intervención comunitaria, hasta los niveles centrados en la
familia o los modelos de mayor tradición como los clínicos y
educativos. Tales modelos de convergencia encuentran su máxima
fortaleza en las visiones sistémicas y orgánicas, las cuales les
permiten construir análisis e intervenciones de mayor alcance, o
34
dicho de otra manera, atender a mayor escala las problemáticas
o necesidades de los sujetos (Acevedo, 2017a).
En síntesis, los modelos de convergencia en los albores del
nuevo milenio, permiten generar plataformas de intervención
más amigables, flexibles, incluso eclécticas, sin que ello desvirtúe
las propuestas científicas existentes; permitiendo a niveles
operativos e institucionales generar mayores atenciones ante el
mundo complejo que se venía visibilizando, en una era de
mayores retos tecnológicos, y globalizada por diversos temas;
que demandaban cada vez más de estrategias transversales e
integradoras, que pueden ser de utilidad para la atención de las
realidades complejas, las cuales se encuentran abiertamente
interconectadas con diferentes factores dentro de un todo
(Acevedo, 2017a).
Los Modelos Disruptivos y Experimentales
Finalmente, al hablar de los modelos disruptivos o de quinta
generación, basados en visiones irracionales, existenciales o
futuristas como el transhumanismo (Acevedo, 2024), se debe
reconocer en principio que se está hablando todavía de un
terreno especulativo, reflexivo y teórico. Un campo inexplorado
por trabajadores sociales, pero que se vislumbran como algunos
de los nuevos modelos acordes a las realidades complejas; sobre
todo, porque se centran en el sujeto, en el Nuevo Humano y sus
motivaciones, e implicaciones tecnológicas o biomejoradas
(Acevedo y Carranza, 2025).
Tales modelos se atreven a ir más allá del entendimiento
clásico, ubican a los objetos llamados problemas o necesidades
sociales, como un reflejo de los temas de origen o existenciales,
lo que verdaderamente mueve a la persona, es decir, los
derivados de sus motivaciones, sus intenciones y sus sentires.
Que según Acevedo y Arteaga (2019), desde la mirada irracional
o existencial, se podría decir que ante la necesidad de generar
35
planteamientos distintos, alejados de prejuicios y egos, se
requieren de miradas, que reconozcan premisas tan sublimes
como: la libertad, la felicidad, conocerse a sí mismo, vocación,
congruencia de hacer, pensar y sentir, empatía, conciencia y el
amor, es decir, desde todo aquello intangible, pero que mueve al
mundo.
Abordajes irracionales o existenciales, que posibiliten abonar
estrategias y miradas diferentes, en donde se reconozcan los
sentimientos y las sensaciones, las cuales permiten explicar y
entender el mundo que se habita; y en el cual se requieren de
profesionales, que antes de ser trabajadores sociales, sean
personas, y se enfoquen en encontrar maneras de conectase con
los otros, a un nivel donde ya no exista el otro, sino donde todos
sean uno, en la mayor unidad posible. Donde se esté conectado
y ocupado por atender los problemas de raíz, o mejor dicho,
atender el origen de las cosas; donde se pase de un mundo con
explicaciones racionales, a un plano holístico, existencial, donde
se reconoce la misma naturaleza del ser humano, y ello, le
permita su trascendencia.
Ahora bien, dentro de los modelos disruptivos, también se
pueden considerar aquellos derivados de las visiones futuristas
como el transhumanismo (Acevedo, 2024), movimiento que
reconoce a un mundo de realidades cada vez más complejas, que
revelan nuevos escenarios derivados de nuevas geografías
geopolíticas, la criptomoneda, la inteligencia artificial, los
avances nanotecnológicos, evolución en el ser humano a través
de mayor metacognición, así como aquellos derivados de la
pandemia por Covid-19 (Celats, 2020).
Donde las tecnologías han venido a potencializar el objeto de
estudio, llevándolos a un espacio de realidades virtuales, de
ciberespacios o metaversos, en donde la intervención requiere de
distintos referentes acordes al entendimiento de dichas
realidades; sujetos y objetos de actuación profesional que
36
desafían los límites referenciales y metodológicos, no del Trabajo
Social, sino de las ciencias en su conjunto. Modelos
transhumanistas, derivados de esa llamada Posmodernidad, la
cual no sólo ha generado importantes cambios en la forma de
ver, y entender el mundo, sino también ha generado cambios
importantes en la forma de pensar y organizar el Trabajo Social;
evolucionando su mismo perfil desde visiones filantrópicas,
técnicas, científicas, hasta a innovadores sociales (Acevedo,
2023a).
En donde, por un lado, las nuevas condiciones modernas
avecinan, un supuesto mejoramiento del ser humano como lo
promueve el movimiento transhumanista, el cual, desde la década
de 1960, viene destacando que mientras mayores sean los
avances de la tecnología, mayores serán las condiciones de vida
de los individuos, y por ende, menores estados de crisis por la
ausencia de algún tipo de satisfactor. Sin embargo, pese a dicho
escenario optimista, lo cierto es que las necesidades y
problemáticas humanas seguirán siendo vigentes y desafiantes,
requiriendo en todo momento de modelos o metodologías
acordes a dichos retos y escenarios complejos (Acevedo y
Carranza, 2025).
Por una evolución de la intervención en el Trabajo
Social
Se puede decir que cuando se habla de modelos de intervención
dentro del Trabajo Social, no solo se podría indicar que atiende
premisas teóricas, su principal insumo representa la búsqueda
de atender realidades particulares de los sujetos de atención
profesional; empatando con ello, los principios y pautas de
actividad que le dan coherencia y uniformidad a la práctica;
entendida como ese contexto, que permite sistematizar acciones,
previamente planeadas, resultado de la investigación, y
orientadas a la atención de las necesidades específicas de una
población determinada (Payne, 1995).
37
Los modelos en su conjunto le han permitido al Trabajo Social
el consolidarse, como una práctica científica, tanto por su
naturaleza, como por la estructura lógica organizadora de su
práctica, así como por su pertinencia explicativa y la
confiabilidad operativa de sus criterios de base (Di Carlo, 2001).
Dicho ejercicio científico es lo que le permite la “auténtica praxis
social”, reafirmando con ello, su carácter científico, con base en
sus desarrollos teórico-metodológicos; al acervo de
conocimientos y la experiencia acumulada, es decir, un “saber
hacer”, que le dio origen y especificidad (Kisnerman, 1998; Cora,
2010).
De tal manera, que el carácter científico de la profesión
proviene del desarrollo y dominio de conceptos y categorías
pertinentes al campo disciplinar, así como a las problemáticas
que aborda y a la utilización de modelos de intervención eficaces.
De igual forma, como profesión y práctica especializada, requirió
del despliegue de una serie de técnicas e instrumentos que le
posibilitaron pasar de la idea a la acción, y a la vez, cada decisión
y elección de procedimientos a realizar, se vincularon con los
valores, principios y una concepción acerca de los sujetos y del
rol político que el Trabajo Social asumió en la sociedad actual
(Cora, 2010).
Modelos de intervención, que derivaron en distintas
propuestas encaminadas en atender al individuo, a los grupos,
familias, comunidades, y demás plataformas de interacción
social, fundamentadas en los respectivos paradigmas científicos
de las ciencias sociales. Destacando que dichos modelos,
permitieron configurar el protagonismo de la disciplina en los
distintos contextos históricos, políticos, sociales y culturales; que
a su vez, permitieron visibilizar el liderazgo en su desempeño
frente a otras profesiones y áreas del conocimiento;
distinguiéndose por su particular forma de hacer la “praxis
social”; caracterizada por su sentido humano, y por la atención
38
de fenómenos complejos derivados de las distintas crisis sociales
(Busto, 2014).
En la actualidad, el Trabajo Social como disciplina, al
vincularse directamente con objetos dinámicos, se enfrenta al
desafío de requerir un manejo pertinente de conocimientos
teóricos y referenciales sobre las actuales transformaciones e
interpretaciones de lo social, de la estructura y dinámica familiar,
entre otros; componentes vitales, para modelar una intervención
social efectiva, misma que permita dar saltos cuánticos en su
devenir (Acevedo et al., 2020).
Lo anterior adquiere, un mayúsculo sentido frente al
acelerado proceso de globalización, donde el múltiple proceso de
integración social representa todo un desafío en los diferentes
planos; requiriendo de mayores alternativas o modelos que
reconozcan todos los ámbitos de la dinámica del sujeto y su
vinculación con el objeto y el contexto (Acevedo, 2017). Espacios,
donde la intervención social viene representando el escenario
por excelencia para la acción; terreno práctico de atención a las
necesidades y problemáticas específicas; que podrá atender, en
la medida que posea visiones robustecidas de aspectos teórico-
metodológicos, funcionales y filosóficos en el marco de una
sociedad del conocimiento en permanente evolución (Hill, 1979;
Acevedo et al., 2020).
Esto implica que el propio profesional reconozca las distintas
formas en que se puede conceptualizar la realidad, validando en
su camino los constructos, bajo nociones de racionalidad
empírica, acordes a los momentos históricos. Incidiendo en dicha
medida, en los procesos de actuación, así como en el diseño de
los mecanismos para operacionalizar las políticas sociales, a
través de la instrumentación metodológica, misma que
contribuya a la generación de nuevos esquemas de convivencia
y bienestar. Evolucionando a la par, en su papel o nivel de
protagonismo; habilitándose en distintas técnicas
39
neurocientíficas, o tecnológicas o de inteligencia artificial, las
cuales le permitan responder a los nuevos lenguajes de un
mundo global, adquiriendo con ello, un perfil más complejo, y
de mayores alcances técnicos y teóricos; dando así el tan
necesario salto en su alcance profesional (figura 3) (Acevedo,
2017; Acevedo et al., 2020).
Figura 3. Alcances de la intervención de Trabajo Social
Fuente: Acevedo (2024).
Todo lo anterior, adquiere mayor sentido cuando se sitúa la
necesidad de un 2do movimiento de reconceptualización del Trabajo
Social, en el cual se generen esfuerzos importantes, modelos
teóricos y metodológicos que le continúen posibilitando a la
profesión tener un papel protagónico, y a su vez, generar
innovaciones científicas y metodologías en el trabajo social
(figura 4), así como, propuestas que se podrían agrupar desde la
definición de los modelos de 4ª y 5ª generación (cuadro 1), los
cuales en su conjunto han visibilizado no solo a una profesión,
sino a todo un grupo de intelectuales y científicos que han
contribuido a la ciencia, así como en las formas de entendimiento
y atención de las grandes premisas históricas de la humanidad,
en sus crisis o desafíos (Acevedo et al., 2020).
Figura 4. Innovaciones científicas y metodológicas en el trabajo social
40
Fuente: Elaboración propia (2025)
41
Cuadro 1. Taxonomía histórica de los modelos de intervención social, y su vínculo con el Trabajo Social
Etapa Periodo Enfoque Énfasis Problemáticas Modelos Pioneros del modelo Aparición Autores posteriores que han
dominante disciplinar tratado el modelo
Años Filantropía Explotación
profes
1920- Asistencial Caridad Guerras
ional
Pre
1930 Pobreza
Éxodos rurales
Modelo psicodinámico Richmond (1899; 1930; 1962); Annette Años 30 Strean (1978); Yelloly (1980);
Psicodinámicas Garrett (1940); Taft (1933); Robinson Goldstein (1995); Brandell
(1930); Hamilton (1940; 1951) (2004)
Profesional
Años
Estabilidad Dominación Modelo Trabajo social Talft (1933); Robinson (1930; 1951) Años 30 Smalley (1967); Hofstein (1964);
1940- funcional Lewis, (1966); Dore (1990);
1950 Funcionalista Cohesión social Cambios sociales
Dunlap (1996)
crecimiento Patologías sociales
Modelo Trabajo social Richmond (1899; 1930; 1962); Frank H. Años 30 -40 Hollis (1966); Parad (1958);
humano psicosocial Hankins (1930); Hamilton (1940; 1951); Turner (1978); Woods (1990)
equilibrio social Florence Hollis (1982) y Mary Woods:
Equidad Inequidad Modelo de resolución de Perlman (1957) Años 50 D. Hollowitz; Haley (1976);
Empleo Desempleo problemas Bunston (1985); Reid (1985);
Ashford y LeCroy (1991)
Desarrollista Progreso
Modelo de provisión Werner Lutz Años 60
Tecnocracia social
Modelo de modificación Thomas (1967); Jehu (1967); Joel Finales de Thomlison (1972); Fischer y
de la conducta Fischer y Harvey Gochros los años 60 Gochoros (1975); Stuart (1977);
Thyer (1987); Gambrill (1995);
Sundel y Sundel (1993);
Sheldon (1995)
Conductista Modelo de intervención Parad (1965); Selby (1963); Modelo de Mediados Rapoport (1970); Golan (1978);
Años en crisis crisis de Naomi Golan O’hagan (1986); A. R. Roberts
de los años
1960- (2000); K.Kanel (2003)
60
1970
1ª reconceptualización
Modelo centrado en la Reid (1985); Ann Shyne (1969); Mediados Garvin (1974); Parihar (1983);
tarea Modelo centrado en la tarea de de los años Epstein (1988)
William Reid y Laura Epstein Reid (1992); Doel y March
60 (1993)
Modelo centrado en el Rogers (1959 1961) Años 70 Keefe (1976); Barrett-Leonard
cliente (1979); Carkhuff y Berenson
(1977); Boy y Pine (1982)
Modelo humanista- Krill (1978) Finales de Acevedo y Arteaga (2019);
Existencialismo existencial los 60 Acevedo, Gallegos y De León
(2020)
Trabajo social existencial Weiss (1967); Bradford (1969); visiones Finales de Klein (1970); Acevedo, Gallegos
irracionales (Acevedo y Arteaga, 2020) los 60 y De León (2020); Acevedo y
Arteaga (2019)
Modelo critico-radical Bracker (1975) Mediados Galper (1980); Langan y Lee
Participación de los años (1989); Simpkin (1989); Fook
(1993; 2002); Allan (2003)
Años Dialectical /crítico Clases sociales Opresión 70
1960- Poder Dominación de clases Modelo marxista de Corrigan y Leonard (1978) Años 70 Ferguson y Lavalette (1999);
1970 Cambios políticos Estructuras sociales trabajo social Mullally (2003)
injustas Trabajo social feminista Bricker-Jenkins y Hooyman (1996); Años 80 Worell y Remer (1992); Van den
Van den Berg y Cooper (1986); Berg y Cooper (1995); Orme
Dominelli y McLeond (1989); Hanmer (2000); Fawcett, Faetherstone,
y Statham (1989) Fook y Rossiter (2000)
42
Modelo Enfoque Freire (1971; 2002) Años 70 Hernández (1990); Macias y
problematizador Lacayo (1995)
Modelo de intervención Pincus y Minahan (1973) Años 70 Bernham, J. (1986); Evans y
social sistémico Kearney (1996)
Modelo sistémico Bertalanffy (1976); Hearn (1969); Final de los Vickery (1974); Olsen (1978)
Disociación entre
Goldstein (1973); Pincus y Minahan años 60
Complejidad individuo, familia y (1973)
Totalidad sociedad Modelo de vida y Carel Germain y Alex Gitterman Años 70 -80
Sistémico Interacción social Dificultades método de apoyo afectivo
Recursividad humanas complejas Modelo de redes o Ronald Walton y James Garbarino Años 70-80
sistemas de apoyo:
método de red para crisis
del ciclo vital
Años Modelo sistémico- Mónica Chadi Años 70 y 80
Post-recoceptualizacion
1970- relacional de: método
1980 integrativo psico-social
Enfoque gestáltico Perls (1969) Años 70 Poslter y Polster (1973);
Reynosa y Calvo (2002) Lammert y Dolan (1983);
Potocky (1993); Napoli y Walk
(1989); Blugerman (1986);
Reynoso y Calvo, L. (2005)
Modelo sistémico Germain/Gitterman (1980) Años 80 Siporin (1980); Jack (1997);
ecológico Coates (2003); Matthies, Narhi y
Ward (2000)
Modelo Análisis Eric Berne (1961); Pitman (1983); Años 80 Coburn (1987); Cooper y Turner
transaccional Modelo de análisis transaccional de (1996)
Elizabeth Pitman
Modelo de potenciación o Bárbara Salomón y Mark Furlong Años 80
empoderamiento
Modelo de gestión de Steinberg y Carter (1983); Weil y Karls Años 80 O’Connor (1988); Moxley
casos (1985) y Roberts-De Gennaro (1987); (1989); Rose (1992); Rothman
Modelo de gestión de casos de S.M. (1992); Vourleikis y Green
Rose, G. O’Connor y la NASW (1992); Woodside y McClam
(1998); Coulshed (1998; 2000)
Modelo unitario Howard Goldstein Años 80
Creencias Relaciones entre Modelo construccionista Berger y Luckman (1968); Kisnerman Años 90 Acevedo (2017)
Años Construccionismo culturales individuos y social (1998)
1980- social Interacción sociedad
1990 transformadora Dinámicas de las
2ª reconceptualización
Narrativas relaciones humanas
Redes de
interacción social
Construcción de la Interacciones Modelo constructivista Constructivismo en Luhmann (1997; Años 90
Años Constructivismo realidad humanas 1998)
Constructivismo en Maturana (1991;
1990- Creencias, mitos y 1996)
2000 realidades
Intersubjetividad
Gestión del Vulnerabilidades en Modelo de desarrollo Modelo de validación humana de Años 90
Años Desarrollo desarrollo grupos etarios Humano Virginia Satir: método de cambio.
2000- humano Satisfacción de Salud
2020 necesidades Educación
43
Centrado en los Genero
seres humanos
Años Tecno/filosóficas Era digital Inteligencia artificial Modelo Transhumanista Diéguez (2017) Nuevo Acevedo (2023; 2024)
2020- Intereses por el milenio
2040 planeta
Fuente: Elaboración propia (2025)
44
Modelos Clásicos
45
Psicodinámicos
Los primeros modelos o aproximaciones a la intervención social
se relacionan con la atención a los conflictos internos que suelen
vivenciar las personas, donde ellos, son los propios
protagonistas de su proceso de análisis. Condiciones que da
pauta a la incorporación del enfoque psicodinámico dentro de
los procesos de intervención, modelos derivados del psicoanálisis
freudiano. Teoría psicológica que aborda el funcionamiento de la
mente y sus trastornos, deseos inconscientes, interpretación de
pensamientos, en donde los sujetos, derivan de su propia
comprensión de la actividad social y sus procesos culturales
(Vílchez et al., 2018).
Ahora bien, el término psicodinámico refiere siempre a un
conflicto dentro de la misma persona, y este adquiere
inmediatamente un papel principal en el proceso de análisis. En
tal sentido, el psicoanálisis intenta llegar y revelar la fuente misma
del problema, para así determinar posibles repercusiones en el
paciente, que se demuestren en su realidad actual. Según Ruiz y
Cano (1999) la estructura básica del tratamiento suele seguir el
patrón, en el cual, se recuesta al paciente sobre una superficie
cómoda (normalmente un sofá), y el médico permanece alejado
de él, para escuchar todo aquello que sale aleatoriamente de la
mente del paciente, y mediante eso, intentar llegar a un
diagnóstico: en esta práctica normalmente el paciente relata
fantasías, sueños, pensamientos y recuerdos, en donde el
psicoanalista debe interpretar o ayudar a que el paciente
interprete sus pensamientos.
Dicho modelo de tratamiento se basa en la consideración del
cliente directamente como paciente, es decir, como una persona
que sufre de una enfermedad; en donde el terapeuta es el experto
que lleva el proceso, y como tal, entenderá la naturaleza del
problema y podrá proponer, así mismo, posibles tratamientos.
Según Vizcarret (2007) en este modelo, un concepto clave es el de
46
trasferencia, el cual, se produce cuando los conflictos producidos
por dificultades en antiguas relaciones están, causando
trastornos de conducta que tienden a aflorar en el presente, el
terapeuta es el receptor de la trasferencia del cliente cuando este
trasfiere sus fobias. De la misma manera, el concepto anterior,
tienen una relación íntima con otro concepto importante “la
contratransferencia”, entendido como una reacción irracional de
parte del terapeuta, frente a las emociones y hechos relatados por
el paciente durante el proceso. En las cuales, antiguas
experiencias personales del terapeuta, enfrentamientos y demás
reacciones pueden causar tanto efectos positivos como
contraproducentes durante el tratamiento.
Bajo dichas premisas, el terapeuta representa el principal actor
en este proceso, y el cliente transfiere su mundo afectivo e íntimo
hacia el exterior, siendo el terapeuta el único presente. Por tanto,
el único con la capacidad de procesar e interpretar correctamente
la problemática principal, y mediante esta identificación, y con
ello, buscar la solución adecuada. Finalmente, en la última etapa
de esta parte se da cuando el paciente, una vez ha escuchado el
diagnóstico del terapeuta, procesa la información y la relaciona
con su propia experiencia, iniciando el proceso de superación. En
relación con otros modelos prácticos para el trabajo social, el
paciente y el trabajador social no se implican de igual forma de
análisis y superación del problema, sino que el diagnóstico
corresponde únicamente al profesional.
Viscarret (2007) indica que el modelo psicodinámico, basado en
la propuesta de Freud (1973), reconoce que la personalidad, es el
resultado de las interacciones de sus fuerzas naturales, cuyo
desarrollo surge de la secuencia de etapas psicosexuales,
integrando en su teoría tres sistemas que son: el Ello, el Yo y el
Súper Yo. El primero, concebido como el principio del placer; el
segundo, el principio de la realidad; y el último, el código moral
personal, como campo de representación de lo correcto.
47
Destacando, además, que en los primeros años del siglo
pasado, la presencia de las visiones psicodinámicas, que fueron
ampliadas por contribuciones como Piaget, Ericsson, Allport y
Lewin, entre otros, quienes reorientaron dicho enfoque hacia una
psicología social, en la cual, se concedía mayor importancia al yo
y sus funciones, al ámbito del consciente y de la realidad, al
aspecto cognitivo, a las interacciones y a las transacciones
(Álvarez, 2015). Agregando Howe y Schuerman (1974) la
importante influencia que ha tenido la psicología freudiana para
el trabajo social, particularmente en su práctica profesional, y ha
dado lugar a la aparición de diversos modelos teóricos dentro de
la misma disciplina.
La moderna teoría psicoanalítica se ha distanciado de la idea de
los impulsos como factor básico de influencia en la conducta, y
se interesa más, en conocer cómo los individuos interactúan con
su mundo social; es decir, se ha hecho más social que biológica,
lo que la influencia de la psicología del ego ha sido la causante
de esto (Goldestein, 1995).
Destacando finalmente que los modelos psicodinámicos basados
en Freud (1996), reciben el apelativo de psicodinámicos porque
la teoría que los fundamenta sostiene que la conducta, es la
resultante de una serie de movimientos e interacciones que se
producen en la mente de las personas, y porque también, hace
hincapié en la forma en que la mente estimula a la conducta,
diciendo, por último, que tanto la mente como la conducta
influyen y son influidas por el ambiente social del sujeto
(Roazen, 1970).
Modelo psicodinámico aplicado al Trabajo Social
La influencia de Freud (1973) en la cultura occidental permea
hasta la fecha, y particularmente en el trabajo social, disciplina
científica que ostenta como principal función el acompañamiento
e intervención de las necesidades y problemáticas sentidas de las
48
personas. Al respecto, se apropia la disciplina del modelo
psicodinámico para atender las necesidades percibidas y
sentidas por el sujeto, desde su propio entendimiento del Ello, el
Yo y el Súper Yo.
Particularmente, el modelo psicodinámico y el Trabajo Social,
inicia su desarrollo y metodología en los trabajos de Mary
Richmond, quien propuso las primeras bases para la práctica del
Trabajador Social en casos. En donde, enfatizó el entorno social
más cercano al individuo (presente y pasado) considerándolos
como piezas primordiales para el entendimiento y diagnóstico
de cada caso, dicha influencia del psicoanálisis en el Trabajo
Social bajó la tendencia a perder de vista los aspectos
institucionales y sociales (Richmond, 1996).
Destacando que en las primeras décadas del siglo pasado, la
psicología empezó a tener mayor influencia, en parte por la
relevancia que cobró en Estados Unidos la Asociación de
Psiquiatras y Trabajadores Sociales durante la Primera Guerra
Mundial, seguida del establecimiento de la especialidad de
Trabajo Social psiquiátrico en el Smith College of Social Work y
de la creación del Departamento Especial de Higiene Mental en
la New York School os Social Work (Álvarez, 2015).
Bajo dicho contexto, Richmond (1962) y los primeros
trabajadores sociales de la época, vieron la necesidad de la
investigación social y la indagación de los hechos y datos de vida
del individuo, proceso que, necesitaba ayuda dotándole de una
metodología científica. Particularmente con el diagnóstico social,
en el cual, se determinan las causas que originaban las
necesidades y dificultades sociales por la que atraviesa la
persona necesitada de ayuda (Richmond, 1996). Según Vílchez et
al. (2018) los aportes de la corriente psicodinámica al Trabajo
Social, se ven reflejados en el Modelo Clínico Normativo, el cual
está asociado a los procesos inherentes de las psiquis de las
49
personas y el control de sus impulsos, resaltando el
comportamiento humano como objeto de estudio.
Agregando Vizcarret (2007) que, la posición del trabajador
social para poder manejarse con este modelo de práctica
profesional debe ser en principio un gran conocedor, de sí mismo
y, después, de la teoría psicoanalítica, para poder ser efectivo y
realizar una interpretación adecuada respecto de los mecanismos
de defensa, de las relaciones de transferencia y
contratransferencia. Destacando el mismo, que la teoría
psicoanalítica propone un modelo de desarrollo de la
personalidad basado en la existencia de fuerzas opuestas que
procuran conseguir un equilibrio dinámico. La teoría ha
aportado un núcleo de conocimiento importante, sobre el
comportamiento intrapsíquico e interpersonal, que ha sido
aplicado a la práctica del Trabajo Social durante más de la
primera mitad del siglo XX.
Señalando por su parte Du Ranquet (1996) que, el modelo
psicodinámico dentro del trabajo social se centra en el sujeto en el
tratamiento, y comprende de dónde se genera el problema.
Indicando Álvarez (2015) que este modelo aporta mecanismos de
intervención con individuos y grupos; ofreciendo herramientas
para entender de forma racional las situaciones de las personas
y su relación con el medio, técnicas de apoyo y orientación y la
evaluación del plan de acción. De igual forma, el mismo autor
señala que, este modelo tiene un carácter terapéutico ya que se
orienta dentro del contexto europeo con características
económicas, sociales, políticas y culturales diferentes.
Algunas ideas centrales
A partir de los años veinte, en Estados Unidos el trabajo social de
caso se dirime por el giro terapéutico con la influencia de Freud
(1993). Dicho paradigma psicodinámico deja ver como premisas
centrales: el estudio aislado del ser; el centramiento intencionado
50
en la modificación de la persona como eje del problema social y
familiar; la tendencia a describir y clasificar a los sujetos desde
patrones de normalidad generalizables al comportamiento
humano, en su conjunto; el diagnóstico clínico; la visión del
ambiente como una variable independiente, incontrolable, no
tratable; la necesidad de explicar y modificar la conducta desde
tres factores: 1) Los instintos pulsionales no controlados; 2) Los
defectos internos o conflictos entre demandas y pulsiones
(emociones que se activan ante un estímulo); 3) y la terapia para
modificar la conducta mediante dos mecanismos (el
reconocimiento de los síntomas y la modificación de la
percepción de los síntomas, y la valoración del pasado como
fuente del malestar). Indicando Ander-Egg (1997) que los modelos
psicodinámicos se rigen por dos principios:
1. El de placer, entendido como una energía psíquica
inconsciente que trata de satisfacer los impulsos instintivos
de supervivencia, reproducción y agresión, y persiguiendo
siempre su satisfacción inmediata (de esta manera el
organismo se descarga de la sobreexcitación y retorna al
equilibro);
2. Y por el principio de realidad, a través del cual hay un
razonamiento inteligente, el Yo, que trata de adaptarse al
ambiente, regula los deseos y renuncia al placer inmediato
a favor de un placer futuro, y se ajusta a las condiciones
externas. Si quiere satisfacer sus deseos, el sujeto debe
postergarlos hasta el momento en que las circunstancias de
la realidad se lo permitan. Gracias a este principio, el
individuo se socializa aprendiendo a controlar su egoísmo
primitivo y descubriendo los fundamentos del orden social,
la moralidad, etcétera.
Se puede destacar que las teorías psicodinámicas consideran a la
depresión como un trastorno afectivo que, tiene sus raíces en
conflictos originados en la infancia, así que la terapia está
dirigida a facilitar la evocación de los procesos y contenido
inconscientes y al establecimiento de la relación con la situación
51
actual (Freud, 1993). Dentro de este modelo se agrupan varias
teorías como: La psicología individual de Adler; la teoría
analítica de Jung; la perspectiva interpersonal de Sullivan; entre
otras (Bateman y Fonagy, 2004) que, a pesar de tener muchas
discrepancias, tienen semejanzas suficientes para ser agrupadas,
ya que tienden a subrayar los motivos y los conflictos
inconscientes; usan procedimientos de evaluación indirectos
como las pruebas proyectivas y la prueba de asociación de
palabras; detonan la naturaleza activa de la personalidad, y la
actividad consciente y la conducta están determinadas en gran
medida por motivos y conflictos inconscientes. Destacándose
entre los principales modelos psicodinámicos en trabajo social el
casework y la intervención en crisis.
Destacando finalmente que Lacan (1953) ha desarrollado una
línea de pensamiento psicoanalítico que ha permitido a ciertos
autores establecer vínculos con el marxismo, dado que el
reinterpreta inconsciente corno una estructura de símbolos; algo
así como el lenguaje, que está marcado por nuestra conducta
consciente. Estos símbolos no son impuestos por nuestra
sociedad y cultura (Dowrick, 1983). Si esto es así, se podría
conseguir que las ideas del materialismo histórico se acoplan con
algunas interpretaciones del psicoanálisis. Otra ideología
radical, el feminismo, ha recurrido también a una interpretación
del psicoanálisis para explicar el patriarcado (esto es. la
supremacía del varón en las relaciones sociales y la opresión de
las mujeres). Corrigan y Leonard (1978) en un intento de elaborar
un enfoque marxista para la psicología individual, se muestra
dubitativo sobre la viabilidad intelectual de estos intentos en
cuanto a interpretar el psicoanálisis de manera radical.
Psicoanálisis y trabajo social
La teoría del trabajo social ha sido muy influenciada por la teoría
psicoanalítica. El enfoque de esta teoría fundamenta casi toda la
práctica del trabajo social en los primeros años del siglo pasado,
52
si bien, sus teorías de desarrollo, personalidad y terapia no son
expresamente aplicadas de un modo general, su influencia se
deja ver directamente y con mayor complejidad debido a que,
Freud (1973) inspiró a seguidores y detractores, de aquí que
muchas teorías afines compartan sus ideas, aunque a veces
disientan de su enfoque. De igual manera, las ideas
psicodinámicas formaron la primera teoría explicativa con
empuje del trabajo social, dibujando así un ambiente en el que a
posteriori de teorías, que han adquirido toda una presencia
histórica, que han influido en la práctica de una manera
diferenciada.
Ahora bien, los trabajadores sociales bajo enfoque psicodinámico
equilibran a sus clientes que sufren de una amplia gama de
problemas, incluidos traumas, condiciones médicas, problemas
de salud mental, desempleo, falta de educación, discriminación,
antecedentes penales y más. Es por ello, que la teoría
psicodinámica, también conocida como psicoterapia psicoanalítica,
ayuda a los clientes a comprender sus emociones y patrones
inconscientes de comportamiento, al hablar de estas emociones
y comportamientos con un trabajador social, los clientes llegan a
conocerse mejor y tomar mejores decisiones por sí mismos
(Hippocrates, 2021).
Según Calvo (2010) el papel del psicoanálisis en el trabajo social
ha influido en una gran diversidad de desarrollos, y en diferentes
países, impactando en varias corrientes de pensamiento. Desde
la psicología del ego, por ejemplo, ha tenido un mayor empuje
en Estados Unidos que en cualquier otro sitio, mientras que las
teorías de relaciones objetivas tienen dos corrientes de
pensamiento distintas: una entre los que destacan Fairbain (1954)
y Guntrip (1968) y la otra estadounidense, la cual presenta un
enfoque bastante distinto propuesta por Goldtein (1973).
De esta forma, los trabajadores sociales pueden beneficiarse
de la aplicación de los supuestos fundamentales de la teoría
53
psicodinámica a sus clientes. En donde el comportamiento de cada
cliente tiene una razón, la cual, no es al azar o sucede en el vacío,
sino que su comportamiento también es probable en parte o
principalmente en respuesta a procesos inconscientes. Es por
ello, que el cliente puede no darse cuenta de por qué se
comportan de cierta manera. Aquí la teoría de las relaciones de
objetos y la psicología de uno mismo, trasladaron la teoría
psicodinámica de un asunto de una persona, enfocado en los
asuntos inconscientes de un individuo, a la psicología de dos
personas, enfocada en las relaciones. Esto según Hippocrates
(2021) encaja bien con el trabajo social, quienes a menudo se
centran en las relaciones interpersonales de un cliente, incluida
la relación cliente-trabajador social, para aprender sobre el
comportamiento del cliente y promover el cambio.
Destacando que los trabajadores sociales a menudo trabajan
con clientes con múltiples dificultades, es por ello, que la teoría
psicodinámica proporciona un marco conceptual para
comprender síntomas o patrones de comportamiento
aparentemente no relacionados, favoreciendo al trabajo social
dicho marco de teorías, ofreciendo una manera de abordar todos
los problemas del cliente. De esta manera, los trabajadores
sociales esperan promover el cambio y la mejora en la vida de un
cliente. Mediante el uso de la terapia psicodinámica, que puede
ayudar a llegar a la raíz de sus pensamientos, emociones y
comportamientos. Proceso que proporciona una oportunidad
para el autodescubrimiento, en donde el cliente tiene la
oportunidad de aprender más sobre sí mismo, reconocer
patrones dañinos de emociones o en las relaciones y alterar su
comportamiento (Hippocrates, 2021).
54
Modelo Cognitivo Relacional
de Mary Richmond
Mary Ellen Richmond (1962) fue una destacada practicante,
maestra y teórica que formuló la primera declaración integral de
principios de la práctica directa del trabajo social. Nacida en
Belleville, Illinois, se unió a la Organización de Caridad de
Baltimore como Tesorera Asistente a la edad de 28 años. En 1891
sus funciones administrativas la llevaron a ser nombrada
Secretaria General. Además de sus deberes asignados, se ofreció
como voluntaria y visitante amistosa. Preocupada por los
frecuentes fracasos de los casos para responder al servicio, en
1897 pronunció su histórico discurso en la Conferencia Nacional
de Caridades y Corrección, pidiendo que las escuelas capacitaran
a los trabajadores sociales profesionales. En 1899, publicó la
primera presentación completa de sugerencias prácticas,
Friendly Visiting Among the Poor (NASW, 2024a).
De 1910 a 1922, desarrolló y dirigió institutos de verano a los
que asistían secretarios de sociedades de organizaciones
benéficas de todas partes del país. Su libro más célebre
Diagnóstico social (1917), se basó en sus conferencias y en sus
amplias lecturas de historia, derecho, lógica, trabajo social
médico, psicología y psiquiatría. Ampliamente aclamado como
evidencia de la profesionalización del trabajo social, fue la
primera formulación de la teoría y el método para identificar los
55
problemas de los clientes. En 1922, definió el trabajo social como
aquellos procesos que desarrollan la personalidad a través de
ajustes efectuados conscientemente, individuo por individuo,
entre los hombres y su entorno social (NASW, 2024a).
El trabajo social de casos, basado en los trabajos de Richmond
(1962) representan una metodología dentro de la disciplina
basada en intervenir a nivel individual o familiar, para lograr
que se adapten a su entorno social. En esta metodología es
fundamental realizar un seguimiento personalizado que
concluya con una mejora de la independencia, la autonomía y la
integración social.
Destacándose dicho modelo, en la cuestión de que los
trabajadores sociales ponen a disposición de los individuos todos
los recursos necesarios para mejorar su situación, bajo los
principios de generar una atención individualizada, aceptación
y no prejuzgar. Con la metodología se persigue capacitar a los
sujetos, integrarlos en el medio social y empoderarlos, buscando
entre sus objetivos el carácter puramente individual, como el de
fortalecer la personalidad, mientras que otros, como el tratar de
mejorar la situación socioeconómica, se enmarcan en cambios
más generales (Richmond, 1962).
Características del trabajo social de casos
El modelo del trabajo social de casos trata de asegurarse de que
los sujetos que trata reciban una asistencia completa que ayude
a resolver sus problemas. Son los trabajadores sociales los
encargados de que esos sujetos puedan acceder a los servicios
disponibles en cada lugar. Igualmente, deben controlar los
resultados de su intervención. Reconociendo que la primera
teórica del trabajo social de casos, represento Richmond (1917)
quien definió, esta disciplina como el arte por el que se realiza
una acción con y para personas diferentes colaborando con ellos
para lograr al mismo tiempo su mejora (progreso) y el de la
56
sociedad. Señalando, además, las principales características del
trabajo social con casos en 1922, en su libro Caso social individual,
texto en el cual afirma que se trataba del conjunto de métodos
que desarrollan la personalidad reajustando consciente e
individualmente a la persona a su medio social.
Ideas Centrales
El modelo de atención individualizada en trabajo social se basa
en tradición psicodinámica, visión que se centra en conceder
primordial atención a los problemas económicos y sociológicos
del cliente, y se empezó a otorgar mayor importancia al
conocimiento de sus problemas psicológicos y emocionales.
Acentuando la tendencia a perder de vista los aspectos
institucional y social, y apoyarse más en los problemas y recursos
de la persona que en los problemas y las mismas situaciones.
Modelo que reconoce las influencias de Freud (1973) con el
psicoanálisis y la psicología dinámica, y trabajos de sus
seguidores como lo fueron Rank (1999), Jung (1969) y Adler
(1912) entre otros, que fundaron sus propias escuelas. Pero que
en suma, ofrecen un paradigma teórico, que conlleva un
elemento práctico, una praxis profesional, una aplicación, y que
se concreta en unos objetivos teóricos y de acción, así como en
los procedimientos y métodos empleados para conseguir dichos
objetivos. Enunciando los mismos teóricos, que en el caso del
modelo psicodinámico, no existe una única forma de concretar
prácticamente los elementos teóricos de referencia. Cada modelo
posee diferentes enfoques (approaches), que de alguna forma se
reconocen como similares en cuanto a sus grandes principios
teóricos de referencia (paradigmas), pero que aportan matices
teóricos innovadores y nuevas formas de práctica profesional
que les hacen diferentes, visiones que se pueden destacar por
ciertas generalidades, métodos, fases, técnicas y actividades,
como son en el hecho de que:
57
• La ayuda debe depender de lo que ellos producen por sí
mismos;
• Conocer detalladamente el vecindario al cual va la
asistencia y conocer íntimamente la vida de las personas
pobres;
• Preguntar el pronóstico, economizar los recursos, buscar
información de primera mano, mostrarse alerta ante los
juicios;
• Tratar de conseguir la mejor evidencia;
• Aprovechar cualquier oportunidad de aproximación
natural;
• Conceder a la persona entrevistada el tiempo necesario
para exponer su punto de vista y escuchar atentamente;
• Perseguir siempre un mayor conocimiento de la situación
del cliente;
• Nuestra capacidad para demostrar un interés sincero es
fundamental a la hora de obtener información y
colaboración.
De igual forma el método, en sus alcances operativos debe
considerar ciertas fases para su adecuado desarrollo, como
pueden ser: el proceso de la práctica, las acciones, la técnica, los
principios, las estrategias, los objetivos Cliente-Trabajador Social
(cuadro 2), así como el reconocer algunas Generalidades de los
procesos de intervención (cuadro 3).
Cuadro 2. Esquema operativo del método individualizado
Ejes Métodos como constructo Ejes de acción
1) Estudio, diagnóstico, tratamiento
2) Visita, charla, demostración
3) Investigación, análisis crítico, interpretación y
definición de la dificultad social
4) La primera entrevista completa con un
El proceso cliente; los primeros contactos con su familia Inducción
más cercana; la búsqueda de nuevas fuentes Deducción
de información y cooperación fuera del
núcleo familiar; y una cuidadosa valoración
de la relación existente entre cada elemento
de la evidencia obtenida con el resto, y su
interpretación
58
5) Método de la primera entrevista: a) el
acercamiento, b) indicios y preguntas, c)
tomar notas, d) consejos y promesas
prematuros, y e) fin de la entrevista
1) La ayuda debe depender de lo que ellos
producen por sí mismos Autodeterminación
La acción
2) Conocer detalladamente el vecindario al cual Totalidad
va la asistencia y conocer íntimamente la vida Contextualización
de las personas pobres Actitud critica
3) Preguntar el pronóstico, economizar los
recursos, buscar información de primera
mano, mostrarse alerta ante los juicios
1) Imaginación constructiva
2) La entrevista Medio físico
La técnica
3) El testimonio Esquema biográfico
4) Conversaciones
1) Tratar de conseguir la mejor evidencia
2) Aprovechar cualquier oportunidad de Influencia
aproximación natural Perspectiva EMICs
Principios 3) Conceder a la persona entrevistada el tiempo Contradicciones
necesario para exponer su punto de vista y ocultas
escuchar atentamente Conducta
4) Perseguir siempre un mayor conocimiento de comprensiva
la situación del cliente
5) Nuestra capacidad para demostrar un interés
sincero es fundamental a la hora de obtener
información y colaboración
1) La política del aliento
2) Educación para la vida Participación
Estrategias
3) Ampliación de las relaciones sociales Colaboración
4) Caso social individual
5) Apoyo psicológico y moral
1) Hacer tomar conciencia de la expectativa
social (en este caso la caridad) frente a su Reciprocidad
Objetivos
actitud de vida Confianza
2) Hacer tomar responsabilidad frente a la
familia con autoexigencia de sí mismo,
propiciar la autoayuda
Cliente- • Evidencia social
• Observación Competencia
Trabajador
• Inferencia Empatía
Social
• Relación
Fuente: Richmond (2005).
59
Cuadro 3. Generalidades de los procesos de intervención
Procesos Descripción
Todas las metodologías del trabajo social, incluida la que trabaja
con casos, utiliza conocimientos provenientes de otras ciencias.
Técnicas
Además, también ha desarrollado sus propios métodos y sistemas
de investigación. En casi todos los casos, el trabajador social se
centra en el conocimiento de las personas, lo que engloba tanto las
necesidades como sus dificultades.
Tratar a los sujetos de manera individual y personalizar el
seguimiento, y los posibles tratamientos es la característica más
Individual y
importante del trabajo social de casos. De esta forma, el trabajador
personalizado social coloca a la persona en un lugar central a la que hay que
prestar una atención personalizada. Además, los planes de
atención también deben ser personalizados, incluidos los
objetivos, cada una de las actuaciones y la evaluación por parte de
los profesionales.
Atención al medio El trabajador social de casos debe prestar suma atención al medio
social en el que viva la persona o familia que está tratando. El
social
objetivo es estudiar el medio y su relación con la persona con el
fin de que está última se integre.
No enjuiciamiento, Los profesionales que lleven a cabo el trabajo social de casos no
respeto y deben nunca emitir juicios sobre los sujetos de su intervención.
confidencialidad Igualmente, tienen que mantener el respeto y la confidencialidad
de la información que reciban.
El propósito principal de este tipo de trabajo social es lograr el
desarrollo y el mantenimiento de la personalidad del sujeto. Para
Objetivos
ello, el trabajador analiza las relaciones sociales compuestas por
los factores individuales y los del entorno para tratar de
mejorarlas.
Capacitación y El trabajo social de casos intenta conseguir que las personas o
familias que trata mejoren su capacitación en todos los sentidos.
accesibilidad
Con ello se pretende que tengan acceso a los recursos que
necesitan.
Integración en el Ayudar a las personas a integrarse en su medio social es uno de
los objetivos más importantes de esta disciplina. Gracias a las
medio social
diferentes acciones que el trabajador realiza, los sujetos pueden
escapar de la marginalidad que supone estar aislados de su
entorno en todos los sentidos.
Empoderamiento Este concepto hace referencia a la adquisición la confianza en sus
propias capacidades de los individuos de sectores desfavorecidos,
con el fin de, que sea capaz de luchar por mejorar su situación en
ámbitos como la política, la economía y su autodeterminación.
Fuente: Richmond (2005).
Método, fases, técnicas y actividades
Las propias características del trabajo social de casos, provoca
que la metodología pueda cambiar dependiendo de la persona a
la que se esté ayudando. No obstante, de manera generalizada se
60
pueden establecer tres pasos: El estudio, El diagnóstico y El
tratamiento (cuadro 4).
Cuadro 4. Etapas del método de intervención individual
Etapas Acciones
Investigación, análisis crítico, interpretación y definición de la dificultad
social
Estudio
1) Imaginación constructiva
2) La entrevista
3) El testimonio
4) Conversaciones
5) Visita, charla, demostración
La primera entrevista completa con un cliente; los primeros contactos con
su familia más cercana
La búsqueda de nuevas fuentes de información y cooperación fuera del
núcleo familiar; y una cuidadosa valoración de la relación existente entre
Diagnóstico cada elemento de la evidencia obtenida con el resto, y su interpretación
Método de la primera entrevista
a) El acercamiento,
b) Indicios y preguntas,
c) Tomar notas,
d) Consejos y promesas prematuros, y fin de la entrevista
Ø La política del aliento
Ø Educación para la vida
Ø Ampliación de las relaciones sociales
Tratamiento Ø Caso social individual
Ø Apoyo psicológico y moral
Fuente: Richmond (2005)
Estudio que posibilita el diagnóstico
La primera etapa dentro de la metodología de este tipo de trabajo
social es la recolección de información sobre el sujeto, su entorno
social y su situación. Normalmente, será la propia persona a la
que se esté asistiendo quien ofrezca los datos más relevantes
sobre su situación socioeconómica y su familia. De igual forma,
también explicará cuáles son sus problemas, que pueden ir desde
el desempleo a una enfermedad que afecte a su modo de vida,
pasado por una mala relación familiar. Es habitual que el
trabajador social necesite varias entrevistas con el sujeto para
poder disponer de toda la información importante. Además,
también puede recurrir a otras fuentes directas o indirectas para
recabar los datos que necesite.
61
Diagnóstico
Con todos los datos recolectados el trabajador social debe
elaborar, un diagnóstico sobre la situación de la persona a la que
atiende. Este diagnóstico es imprescindible para que el
profesional sepa qué sentido otorgar a su actuación, dirigiendo
su ayuda en la dirección correcta. El proceso que conduce al
diagnóstico pasa por comprender la naturaleza del problema,
teniendo en cuenta la personalidad del sujeto y su relación con
su medio.
Tratamiento
El tratamiento consiste en ofrecer los servicios necesarios para
resolver los problemas detectados en el diagnóstico. Las
soluciones propuestas por el profesional deben contar con el
visto bueno de la persona a la que se asiste. Estos tratamientos
pueden buscar objetivos diversos. Algunos irán orientados a
lograr cambios psicológicos en la persona, como pueden ser la
mejora del autocontrol, el desarrollo de la personalidad o la
propia identidad, o el reforzar la autoestima. Otras soluciones
pueden ir dirigidas a transformar la manera en la que la persona
se relaciona con su entorno cercano. Esto incluye mejoras en las
relaciones conyugales o con los hijos o cambios en la manera de
comportarse en el trabajo o la escuela.
Finalmente, también pueden proponerse soluciones
relacionadas con las necesidades básicas de la persona, desde la
falta de vivienda hasta el cuidado por enfermedad, pasando por
la búsqueda de empleo, la educación o la atención médica.
Implicación para el Trabajo Social
Richmond (1917) desde la práctica, elaboró las bases del trabajo
social como disciplina científica, definiendo el objeto y el
62
método, las técnicas y un ámbito propio. Una de las señas de
identidad más significativas de su teoría y método es el proceso
que sigue para su elaboración, a partir de la investigación y
análisis sistemático de las experiencias prácticas realizadas por
las trabajadoras sociales que ejercían en el tratamiento social de
caso. Quizás por ello, en la búsqueda de aquello que constituye
lo esencial, lo nuclear de la disciplina del trabajo social, se
encuentra en sus aportes enormes contribuciones que hoy día
son fundamentales.
En su obra, narra ejemplos de trabajo social de casos, porque
entiende que es desde el estudio sistemático de estos y a través
del análisis de los tratamientos aplicados, de donde podrán
extraerse no solo las teorías que den cuerpo a la disciplina, sino
los fundamentos para la reforma disciplinar que años más
adelante se estará presentando. Visto todo ello, en una
globalidad que es a su vez consecuencia de la dinámica que la
autora propone, en la cual, insiste en la relación de la
intervención individual con la del grupo de referencia y la
modificación del medio social, que se completan por medio de la
investigación social en la búsqueda permanente de la mejor
adaptación social de las personas.
Richmond (1996) reconoce que uno de los métodos
característicos del trabajo social de casos es su aproximación
multilateral, su capacidad de organizar procesos, de reunir,
relacionar, establecer lazos y readaptar. En donde, el trabajador
social de casos no es, sin embargo, una especie de intermediario
voluntarioso. Es cierto que actúa por medio de otros
especialistas, otras instituciones y mediante el grupo social de su
propio cliente, pero, al reunir a todas estas personas está muy
lejos de lavarse las manos de las consecuencias de los contactos
realizados; por el contrario, se halla profundamente implicado,
junto con todas ellas en descubrir un programa conjunto
mediante el cual conseguir el resultado social deseado.
63
Destacando finalmente que el trabajo de casos, está orientado
en ofrecer servicios, mediante la realización de mejoras en las
adaptaciones entre los individuos y su entorno social; el trabajo
de grupo sirve a la personalidad, al momento que se trata a la
persona, cara a cara unas con otras, y no ya de una en una; la
acción social le presta servicio al hacer progresar a las masas
mediante la propaganda y la legislación social; y la investigación
social sirve a las personas por medio de la realización de
descubrimientos originales, y de la reinterpretación de datos
conocidos para el uso de estas formas de trabajo social
(Richmond, 1996).
64
Modelo Psicosocialde Florence
May Hollis Y Mary Woods
Florence May Hollis y Mary Woods (1966) se enfocan en el
concepto causista, donde se mira a la persona en situación de
crisis, ya que la relación con la gente y el entorno que lo rodea es
la causa de la presión y el estrés de la persona, puntualizando en
su enfoque aspectos del trabajo causista psicosocial como la
importancia a la integración de la terapia familiar. Las autoras,
centran su trabajo en la teoría psicosocial en el trabajo social de
casos, encontrando como principal fuente, los trabajos de Freud
(1973).
Entre sus principales trabajos se encuentra el Casework: A
Psychosocial Therapy (1966) texto, en el cual destacan que las
trabajadoras sociales deben tener la capacidad de comprender el
significado del comportamiento de su cliente, y a su vez, debe
tener un conocimiento de los métodos de ayuda. Destacando que
sin este auto-descubrimiento, ninguna cantidad de conocimiento
teórico es suficiente, centrándose sus objetivos en capturar los
procesos de vida entre un “cliente”, describiendo y clasificando
todos los elementos de los procedimientos de las personalidades
en su relación colaborativa.
El Trabajo de casos, representa una terapia psicosocial, la cual
reconoce la teoría y principios básicos en la práctica de la terapia
psicosocial, junto con la atención al desarrollo histórico del
65
enfoque a medida que se ha ido enriqueciendo y ampliando a lo
largo de los años. Dicho enfoque reconoce un equilibrio en las
personas, en el medio ambiente y las formas en que las personas
interactúan con su entorno. Según Woods y Hollis (1990) utiliza
técnicas esenciales, como es el realizar entrevistas iniciales con
los clientes, intervención en crisis, en donde llega a evaluar y
elegir el tratamiento adecuado.
Destacando que el modelo de Woods y Hollis (1990) centra a
los profesionales del trabajo social, a una intervención desde una
perspectiva clínica, en su obra del Casework: A Psychosocial
(1966), en la cual, se introduce en la terapia, y en reconocer los
principios básicos en la práctica de la terapia psicosocial, así
como en algunas ideas centrales del paradigma psicodinámico,
con cierto método, fases, técnicas y actividades, que a
continuación se enunciarán.
Ideas Centrales
El modelo psicosocial de Hollis y Woods (1990) se centra en las
necesidades del cliente, para abordar la situación como una
totalidad; lo que no interesa a dicha escuela, que se enfoca más
bien en el problema concreto y las reacciones del cliente.
El trabajo psicosocial se centra en la base teórica que ofrece la
psicología del yo para atender los cambios en el sistema
“persona” y dejar de lado, en la práctica, el sistema
“interpersonal” con el apoyo de la teoría sistémica. Un enfoque
psicodinámico de corte psicoanalítico para poner mayor énfasis
en el estrés por presiones del entorno y los propios conflictos
internos que producen tensiones.
Desde esta mirada, la perspectiva psicosocial, se orienta más
en el aquí y en el ahora, en sus reacciones (sentimientos y
emociones), sedimentándolas a partir de sus experiencias
pasadas traumáticas. De ahí que se interese por la estructura de
66
la personalidad, no obstante, más en el ego como variable de
autoregulación, igual que en las otras escuelas (mecanismos de
defensa, agresión, insatisfacción, estrés, etcétera) (Woods y
Hollis, 1990).
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo psicosocial de Hollis y Woods (1990) reconoce tres
fases importantes, como son: la construcción de vínculo de
apoyo; la aireación de sentimientos y exploración de problemas;
y la toma de conciencia de la situación que condena a una
comprensión global vs. visión parcial, en un aflorar del
subconsciente.
Fase primera
Construcción de vínculo de apoyo. Se da confianza como
mecanismo para bajar tensiones y sentimientos de impotencia
que afectan a los individuos, mediante la base de una <acción
recíproca> y, la <influencia directa> con aprobaciones y
opiniones positivas. Se crea el ambiente para la relación
Trabajador social-cliente sobre la base del sistema, dando
seguridad. Apoyo que se traduce en las actitudes más que en las
palabras presentes a todo lo largo del tratamiento.
Fase segunda
Aireación de sentimientos y exploración de problemas.
Conseguir del cliente un material descriptivo y explicativo de la
situación, facilitando la liberación de sentimientos y la
descripción de los acontecimientos con carga emocional. Se
anima a la libre expresión de sentimientos, a hablar abiertamente
sobre sí mismo, sobre el medio, sobre las relaciones
interpersonales, sobre el comportamiento. Este modelo se
preocupa más por los sentimientos internos acerca del mundo
67
externo, de las personas y de la familia, y se olvida un tanto de
los factores sociales.
Fase tercera: discusión reflexiva.
Es una especie de toma de conciencia de la situación que condena
a una comprensión global vs. visión parcial, en un aflorar del
subconsciente. Comprender las propias reacciones, lo que se
oculta, lo que las causa. Mediante una discusión lógica se
confrontan situaciones para comprender algunos aspectos de la
infancia y el significado de las presentes reacciones.
Particularmente se dirimen causas y efectos frente al origen
del problema y sus consecuencias para el hoy. Esto implica un
ejercicio de percepción y entendimiento del propio
comportamiento y del de otros. Consiste en el esfuerzo por
entender las razones que provocan ciertas reacciones, justificar el
porqué de una determinada reacción.
Implicación para el Trabajo Social
El modelo tiene una implicación directa para el trabajo social, al
momento que reconoce los siguientes fundamentos claves
(Woods y Hollis, 1990):
a) El objetivo de Trabajo Social es promover adaptaciones
positivas, corrigiendo o previniendo interacciones
inadaptadas (sus fines) van dirigidos a la resolución o
reducción de los problemas provenientes del desequilibrio
entre la persona y su entorno”;
b) El objetivo de Trabajo Social psicosocial es ayudar a los
clientes, enfrentados a presiones por acumulación de estrés,
para que den soluciones por sí mismos a la situación. Los
problemas que afectan o perturban la mente de los clientes
pueden, ser tratados mediante la alteración de las fuerzas
que se suponen operan dentro de los mismos (clientes)
actuando sobre la conducta o recursos actuales;
68
c) La unidad de trabajo no son los problemas de las personas,
son las necesidades como situaciones que producen
<dilemas sociales> en la interacción;
d) Las discrepancias cotidianas tanto en la relación individuo
y su grupo (familiar u otros) y la comunidad, como fuente
de subsistencia, producen desadaptaciones;
e) Las dificultades de adaptación son de tres órdenes o
fuentes: falta de capacidad del individuo para funcionar
(dificultades en las relaciones interpersonales), medios
adversos, o ambos;
f) El feedback es el instrumento clave del tratamiento para
propiciar la comprensión de sí mismo y del entorno;
g) Diagnóstico y tratamiento (al igual que en Richmond) son
dos elementos que actúan en circuito a manera de bucle,
retroalimentados en forma cíclica a lo largo de todo el
proceso;
h) Son principios para el trabajo psicosocial: aceptación y
respeto, atención a las necesidades, comprensión científica,
respeto por el derecho a tomar decisiones y
responsabilizarse porque el cliente no se haga daño;
i) El individuo como ser de relaciones y definido por factores
culturales, fisiológicos y psicológicos. La situación
individual y familiar se relaciona con el contexto social;
j) La comprensión de la persona en situación, además de los
factores externos, evalúa factores internos (en el marco de
la teoría psicoanalítica) tales como: estructura de la
personalidad (énfasis en el ego y superego), mecanismos de
defensa, respuesta libidinal (dependencias, agresividad,
desviaciones sexuales, apegos, hostilidad, etcétera); rasgos
del ego (principio de realidad, autoimagen, juicio racional,
autoregulación, afectos, deseos, ansiedad, sentimiento de
culpa, miedo, ira, etcétera) o habilidad para actuar y
generar procesos de pensamiento, entre otros;
sintomatología (fobias, depresión, impulsividad, etcétera);
k) En Trabajo Social lo básico no es el conocimiento sino la
acción; la investigación, que se reflejará en un diagnóstico,
69
jamás puede ser un fin en sí mismo sino solo un medio para
fundamentar la acción, o sea el tratamiento.
70
Intervención de la Realidad
de Boris Lima
El método intervención de la realidad de Boris Lima (1986) fue
elaborado, con el objetivo de esclarecer la labor practicista
desarrollada por el Trabajo Social, ya que se trataba de una praxis
reiterativa generadora de modificaciones superficiales, de escasa
importancia para producir el cambio social que reclamaban
nuestros países subdesarrollados y dependientes. Dicho modelo,
trata de integrar armónicamente el carácter esencialmente
práctico de la profesión con el teórico que le asiste. Este
contenido práctico es de carácter científico, porque requiere de
una conceptualización teórica para su esclarecimiento, pero a la
vez, supone un efectivo hacer sobre el mundo de su acción, para
el cambio real del mismo. El carácter de disciplina científica
deviene del caudal teórico propio o asimilado, que precisamente
va a fundamentar y guiar a la actividad práctica para que ésta
pueda lograr los fines que la orientan.
Ideas Centrales
Algunas ideas centrales que se pueden destacar radican en que
el modelo se centra en una doble vertiente del conocimiento en
acción, el operacional y el teórico:
a) la actividad teórica que modifica nuestra conciencia de los
hechos altera nuestras ideas sobre las cosas, pero que en
ningún momento transforma las cosas mismas;
71
b) y la actividad práctica de índole operacional, que deviene
en la transformación efectiva de la cosa; forman los dos
polos que se interrelacionan dialécticamente.
Según Lima (1986) ambos principios, en ese orden y sujetos a una
relación dialéctica, se encaminan, por un lado, a proporcionar el
objeto del conocimiento, presa la comprensión, y por otra parte,
al mismo tiempo permite la concertación de los modelos
transformadores producto del resultado predictivo del
conocimiento teórico. Aquí, la acción operacional tiene sus fines
de transformación que aspira materializar, pero a la vez, la
consecución de esta teleología está condicionada por el
conocimiento científico que se tenga de la realidad a transformar.
Uno y otro, hacer teórico y hacer operante, se determinan y
posibilitan, se diferencian, pero se complementan. Destacando el
mismo autor, que con el objeto de hacer más comprensible
nuestra proposición, se ha dividido esquemáticamente el modelo
de la siguiente forma: con respecto al nivel operacional
concebido como un proceso, el cual, está conformado por seis
fases y el desarrollo de esta serie de fases parciales que vienen
permitiendo la consecución eficaz de las metas del nuevo Trabajo
Social.
Método, fases, técnicas y actividades
El método intervención de la realidad de Boris Lima (1986),
reconoce seis fases principales como son la: Sensitiva; De
información; De investigación participante; Determinación;
Elaboración de modelos de acción; y Ejecución y control. El
desarrollo de estas fases implica al mismo tiempo, el de los tres
grados del conocimiento, como lo es: El externo, Conceptual y
Racional, dicho grados, a lo mismo que las seis fases, son
separados con fines didácticos; no se trata de una separación de
carácter positivista, se trata de una separación de índole
praxiológica, asistida por el carácter dialéctico del conocimiento.
72
No son fases o niveles disociados, ni mucho menos implican
cuotas o plazos fijos que requieren ser cubiertos. Es la división
analítica de un método, para conformar una síntesis integrada
del mismo, implica, a su vez, una interacción de categorías en el
orden en que se han de examinar los diversos aspectos u objeto
de estudio (Lima, 1986).
Primera fase: Sensitiva
En esta fase se plantea ponerse en contacto con la realidad a
investigar, y a partir de lo observado elaborar contenidos
derivados de esa realidad. Esta fase comprende a su vez el
proceso de ubicación, que no es otra cosa que la determinación
de los elementos ecológicos, ergológicos y antropológicos de
cada realidad. Representa la captación de la realidad en su
totalidad, a través de la definición de su espacio, su tiempo y de
un hombre que está interactuando constantemente con ambos
elementos en el proceso de producción para la satisfacción de
necesidades.
La fase revela el acercamiento como primera instancia,
profundiza en la visión del panorama que le ofrece la realidad,
ya que retoma de ella, elementos ecológicos, ergológicos y
antropológicos que a su vez, están en un espacio y tiempo
determinados con la presencia del ser humano, en la satisfacción
de las necesidades. Lo particular es la inclinación para presentar
en esta fase, la dimensión operativa, que se describe como
“instrumental de trabajo”.
Durante el cumplimiento de esta primera fase, se utiliza un
instrumental de trabajo que facilita la sistematización de la
información obtenida a través del empleo de las técnicas
sensoriales. Se tiene la crónica sensorial, instrumento que
recolecta el producto de la captación sensorial. En esta fase
igualmente se utilizan elementos de control, es decir la
implementación de instrumentos que permiten reflejar lo más
73
objetivamente posible la descripción sensorial. Entre los
elementos que se utilizan para regularizar el proceso se
encuentra: el uso de mapas, croquis, maquetas, títeres entre
otros. Estos instrumentos de control, además de ser concebidos
para la verificación del conocimiento sensorial, sirven de
vehículo metodológico para ir paulatinamente incorporando la
población al proceso.
La fase sensitiva pertenece al plano de lo objetivo, es decir, de
lo que el profesional percibe primeramente en la realidad, así se
utilizan técnicas sensoriales, que rescatan dichas percepciones,
entre las que se encuentran: los mapas, croquis y maque tas
denominados como instrumentos de control que a la vez sirven
para la inclusión de la población al proceso. Con esta fase, se
pretende adquirir nociones sobre la realidad. Con ella se da la
primera aproximación que el agente propulsor del cambio tiene
con el medio y el hombre. Se trata de lograr la aprehensión de los
preconceptos que tiene la población sobre sus aconteceres. El
crecimiento se produce por medio de los conocimientos
elementales y cotidianos. La tarea implica recolectar las
costumbres, normas de comportamiento, datos útiles y
experiencias de orden económico, político o cultural. Es captar
las fórmulas que la población ha desarrollado en su producción
(económica, política, cultural) y que se viene transmitiendo en el
tiempo y en el espacio. Es recolectar la información
aparentemente trivial sobre el hombre del pueblo y sobre su
mundo exterior.
Destacando que el objetivo, es captar las cosas como se revelan
a los hombres: no importa que éstas se presenten en forma
idealista, en su carácter subjetivista, que niega prioridad al
mundo exterior, o en su carácter pragmatista, es decir, en la
forma que las reproduce la conciencia ordinaria que, ve al
mundo como un mundo de objetos acabados, que no es producto
de la actividad humana. La tarea consiste en tomar los
preconceptos para arrancar desde ahí, hasta llegar al
74
conocimiento de la realidad en que está inmerso el hombre de
conciencia ordinaria.
Luego se avanza en la comprensión y explicación de los
fenómenos y las cosas. Pero la tarea más importante es, que ese
mismo hombre sea compañero en la búsqueda de la verdad, en
el camino de la adquisición de una conciencia nacional, de una
conciencia revolucionaria. El hombre común vive y actúa
prácticamente, porque dentro de su mundo las cosas no sólo son
y existen en sí, sino que son y existen, sobre todo por su
significación práctica, en cuanto que satisfacen necesidades
inmediatas de su vida cotidiana.
Esa significación práctica constituye precisamente la
pseudoconcreción, porque se les presenta como inmanentes a las
cosas mismas, es decir, tienen significado por sí mismas,
ignorando que en ellas está presente la actividad de todos los
hombres. El trabajo humano no es percibido en la cosa misma, y
la tarea es, lo que arribe a está esencia para que pueda
comprender el complejo mundo de las relaciones sociales. Este
tipo de conciencia de las cosas lleva a los hombres al sentido
práctico-utilitario. De allí la importancia de que el agente
propulsor se percate de las cosas (materiales o no materiales) y
de la utilidad que se da a las mismas. Por ello, una tarea es la
asimilación de las fuerzas productivas de la comunidad, en su
valor de uso, determinando las relaciones técnicas de producción
o través de los movimientos y tiempo del grupo social concreto,
hasta llegar a conocer verdaderamente al hombre físico que
realiza esa situación.
Segunda fase: De información
Es toda la información que sobre la situación social a trabajar, ha
sido recabada por los organismos en forma previa al inicio del
trabajo. Representa ese nivel de conocimiento externo, en el cual,
se cumplen dos hechos de gran importancia, por un lado, se
inicia el camino que lleva a la elaboración de conceptualizaciones
75
de la realidad, la cual ha sido captada dialécticamente siguiendo
un proceso que parte de las sensaciones, continúa en las
percepciones, para posteriormente inducir a la reflexión,
fundamentos básicos para la teorización.
Por otro lado, el agente se va desmitificando, va cuestionando
la ideología que sustenta, va transformando la visión deformada
que tenía del mundo. En cuanto a la secuencia, se enuncia la fase
de información acerca de la realidad a partir de las sensaciones
que luego se traducen a percepciones y posteriormente a la
reflexión, aspectos que según esta fase del método son la base
para la teorización.
Tercera fase: De investigación participante
Mediante esta fase se pretende aprehender las características
generales y particulares de la realidad en la cual se interviene. Se
trata de una búsqueda de la estructura esencial tanto cualitativa
como cuantitativa de esa realidad. En esta fase se desarrolla el
conocimiento como un desplazamiento al interior de las cosas, al
descubrimiento de las conexiones y contradicciones que
constituyen lo esencial, la expresión sustancial del carácter
cualitativo de los objetos. La aprehensión de las características de
la realidad es retomada por el profesional que interviene, de ahí
su “investigación participante” en la búsqueda profunda de las
características, conexiones y contradicciones en el campo de la
intervención.
Cuarta fase: Determinación
Es la búsqueda del cómo resolver la contradicción, con ello, lo
que se trata es de reproducir el objeto estudiado en toda su
integridad dialéctica y por consiguiente, en toda su
contradicción. En esta fase se busca, resolver la contradicción,
claro está, no es conciliar los polos antagónicos, sino preservarlos
y desarrollarlos. El nivel conceptual, consiste en elaborar
76
conceptos, clasificar elementos, descubrir conexiones internas,
producir teorías que tienen como referente empírico la propia
praxis social y significa conocer la realidad como un todo
estructurado y dialéctico, en el cual puede ser comprendido
racionalmente cualquier hecho en particular al igual que la
propia realidad.
La determinación como fase, abarca el planeamiento de las
soluciones a lo observado y tiene en cuenta para ello, al objeto
con todas sus características; se pasa de lo externo a lo
conceptual, lo cual conlleva a la conceptualización y teorización
basada en la realidad, considerada como un todo estructurado y
dialéctico.
Quinta fase: Elaboración de modelos de acción
Esta fase tiende a la selección de soluciones, tanto de carácter
inmediato como mediato, mediante un sistema lógico de
mecanismos de acción trata de dilucidar el cómo proceder a la
transformación de la realidad. Esta fase, encierra un conjunto de
actividades que comprende la realización de los contenidos de
los modelos definidos y la elaboración, selección e
implementación de los recursos e instrumentos de trabajo. En
resumen, se trata de establecer los recursos y medios que hagan
viable los modelos.
Se toma en cuenta la periodización de las soluciones que
requiere la realidad; se plantean de manera mediata o inmediata,
en razón a la transformación como principal objetivo, por medio
de actividades que permiten establecer los recursos y medios que
hacen posible lo propuesto.
Sexta fase: Ejecución y control
En la medida en que se dispone del fichero integrado por el juego
de modelos, comienza la dinámica misma de los modelos a
77
través de su operacionalidad, la cual, implica mayor actividad
por parte de la población y requiere de la utilización de diversas
técnicas para el trabajo con ella. La solución de los problemas se
realiza en una acción de abajo hacia arriba donde las masas y el
trabajador social son conjuntamente sujetos de cambio.
Representa un nivel lógico racional, en el cual, la red de
razonamientos lógicamente estructurados, conducirán a la
predicción del comportamiento de las relaciones sociales y, en
consecuencia, a la posibilidad de su conducción consciente. Solo
hasta este momento se infiere la participación de la población,
considerada en conjunto con el trabajador social como sujetos de
cambio en el proceso, se hace confuso en esta definición, la
utilización del término modelo, que aparece inscrito en la
operacionalidad y da idea de algo impuesto a seguir (Lima,
1986).
Implicación para el Trabajo Social
Esta propuesta incorpora a la dialéctica aproximaciones desde lo
fenomenológico, aunque sin explicitar sus nexos internos, en tal
propuesta, no logra desprenderse del todo de afirmaciones
positivizadas de la lectura ortodoxa del Marxismo, como cuando
Lima (1986) señala que la dialéctica materialista es un método
que permite investigar la naturaleza y la sociedad, destacando
además las contradicciones internas, las distintas conexiones de
los elementos y la relación causa-efecto. Sin embargo, la visión
del modelo para el trabajo social ofrece planteamientos
dialécticos con los del positivismo lineal, y a partir de ello, es
posible la conducción y control de los procesos que implican la
racionalidad del proceder científico.
De acuerdo con Quezada et al. (2001) las bondades del
presente modelo para el trabajo social son en primera instancia
la posibilidad de “predecir” en lo social, y además que, la
transformación se haría a la manera de las ingenierías (aunque
78
con participación popular y al servicio del cambio social), lo cual
puede ser creado a partir de los modelos predictivos para
“intervenir en las causas”, en otras palabras, racionalidad
tecnológica y racionalidad instrumental. Esta naturalmente
mediada por todo un aparato conceptual dialéctico que no
alcanza a resolverse finalmente en una praxis transformadora
desde ella misma.
Lima (1986) agrega que el objeto señalado por el trabajo social
es el hombre desvalido, el menesteroso, el que entra en
desequilibrio, desajuste o inadaptación en el orden establecido.
De ahí, el qué del Servicio Social está constituido por el ambiente
humano del hombre explotado, el cual, se conforma más bien
como un sistema de objetos al considerar al hombre oprimido en
su cotidianeidad frustrante. El mismo autor, encarna, a modo de
ejemplificación, la concepción adoptada durante la
Reconceptualización acerca de la profesionalidad del Trabajo
Social y su objeto, sin embargo, respecto del Movimiento.
Indicando Rossiter y Torrecilla (2015) de dicho modelo, por un
lado, se centra en un profundo y marcado interés en construir
una perspectiva científica del Trabajo Social, lo cual constituía
una ruptura epistemológica con el modelo norteamericano del
Trabajo Social que lo presentaba como una técnica o una
tecnología social. Mientras que por otro lado, el camino a la
cientificidad del Trabajo Social está basado en diferentes
producciones teóricas marxistas y presentando al materialismo
dialéctico, casi exclusivamente como la única manera que tenía
el Trabajo Social para conocer la realidad e intervenir en ella.
Finalmente, al referirse al objeto del Trabajo Social se pretende
definirlo dentro de los parámetros del positivismo lógico que
hegemoniza la epistemología contemporánea, sin analizar la
relación entre sujeto y objeto desde una perspectiva dialéctica y
crítica.
79
Modelo de Crisis
de Naomi Golan
Naomi Golan (1978) es la creadora del Modelo de Intervención
en Crisis, es pionera de igual forma de la teoría de las crisis y de la
intervención en crisis, destacada profesora emérita de la
Universidad de Haifa en Israel, donde se jubiló en 1984, el libro
Treatment in Crisis Situations, donde proporcionó una revisión de
su modelo de tres fases de intervención en crisis, trabajo que si
bien, se ha integrado a partir de la intervención en crisis
moderna, e incluso en la práctica regular del trabajo social en
donde a la fecha sigue siendo un modelo innovador. En dicho
modelo, se pretende reducir el problema la mayoría de los
elementos de la fase de implementación, incluida la comprensión
de los elementos que llevan al cliente a su crisis y obtener una
comprensión detallada de sus estrategias de afrontamiento,
abarcando diferentes pasos después de que el cliente concluye la
terapia.
Ideas Centrales
La teoría y la metodología de la intervención en crisis y su
adaptación al Trabajo Social se debe a que la práctica de los
trabajadores sociales se desenvuelve en permanente contacto con
personas en estado de crisis. Toda persona, grupo o familia, en
80
un sentido o en otro, experimentan crisis y participan en las de
otros en diferentes momentos de la vida. Mientras unos pueden
arreglárselas con las crisis propias, otros acuden a profesionales
para recibir apoyo emocional y profesional.
Además, las situaciones de crisis suelen requerir, por lo
general, una respuesta inmediata y consejo por parte de los
profesionales dentro de un periodo corto de tiempo. Por ello, este
tipo de intervención se suele clasificar dentro de las
denominadas terapias breves de intervención. Esta urgencia en
la reacción puede provocar ansiedad y aparición de sentimientos
de desamparo e impotencia entre los trabajadores sociales,
incluso entre aquellos más experimentados.
Tener un sólido conocimiento de los conceptos y principios de
la teoría de crisis, es importante para que los trabajadores
sociales puedan, hacer frente a los cambios que ocurren en el
proceso de intervención en crisis y evitar resultados negativos e
insatisfactorios.
Ahora bien, la crisis, se define como una preocupación
existente causada por acontecimientos que pueden ser de tres
tipos: de pérdida, de amenaza y de cambio. Se clasifica como
accidental o del desarrollo (ciclo vital), el desequilibrio
producido por el estrés, no como patología sino como condición
normal del ciclo vital (primer modelo en trabajarlo). Finalmente,
el ciclo de la crisis con fundamento en teorías del ego: tensión,
ansiedad y shock, sentimiento de miedo y desesperación,
resolución del problema en forma no efectiva con su derivación
en la crisis, considerando en todo momento los factores tanto
psicológicos como sociales (Golán, 1978).
81
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo que propone Golán (1978) consta de tres etapas o
fases, y está diseñado para completarse en 5-6 sesiones, dichas
fases son: Evaluación, Implementación y Terminación.
Evaluación
La etapa de evaluación ocurre en la primera sesión, los objetivos
de la etapa son el de reducir el problema, a partir de definir el
problema, en el modelo se consideran seis pasos de intervención
en crisis. En primer lugar, se debe identificar cuál es el evento
traumático o precipitante que causó la crisis. En segundo lugar,
debe comprender la reacción o respuesta del cliente a la crisis. En
tercer lugar, ¿en qué contexto ocurrió el evento de crisis?, ¿qué
más está sucediendo en la vida del cliente? El término "evento
peligroso" a veces se usa para describir la naturaleza del factor
estresante. En cuarto lugar, debe identificar cómo el cliente se ha
visto afectado por la crisis y, finalmente, ¿cuál es la principal
preocupación del cliente como resultado de la crisis? Fase inicial
o de formulación:
• Se realiza la evaluación del cliente, evaluación de la
situación, detectar problemas y realizar el contrato
(objetivos, metas, tareas);
• Sondeo de situación, diagnóstico no clínico;
• Fase inicial o diagnóstico (crear una relación de ayuda,
centrarse en la situación, percibir la realidad, organizar la
acción y fijar objetivos);
• Diagnóstico de la crisis en la primera entrevista;
• Comprometer al cliente en la solución de problemas;
• Proceso instrumental (explorar opciones, solicitar y elegir
un servicio, y ayudar a utilizar un servicio).
82
Implementación
Una vez que haya identificado los objetivos del tratamiento (en
colaboración con el cliente), pasará a la fase de implementación.
Durante la implementación, recopilará información sobre el
funcionamiento del cliente antes de la crisis, las estrategias de
afrontamiento, las fortalezas y debilidades, y los sistemas de
apoyo disponibles para ellos.
Al obtener dicha información, puede comenzar a establecer
algunos objetivos concretos con el cliente. Por ejemplo, un cliente
recién divorciado que está completamente abrumado con lo que
debe hacer, podría establecer el objetivo de hacer una cita con un
consejero profesional o un servicio de redacción de currículums,
o incluso algo, tan simple como una lista de verificación para
asegurarse de ducharse y cepillarse los dientes todas las
mañanas. La etapa de implementación se extenderá desde el
primer período de sesiones hasta aproximadamente el cuarto
período de sesiones. Se realiza una, a seis entrevistas mediante
acciones de recolectar datos, precisar contradicciones, centrar la
situación y realizar un trabajo de campo a través de tareas:
• Contrato y tratamiento (conocer la situación);
• Fase intermedia de apoyo pedagógico para estimular las
capacidades del cliente y ayudarlo a obtener una visión
realista de su problema con apoyo del entorno, y fase de
cierre cuando se logra el objetivo;
• Fijar objetivos para cambiar la situación o plan de acción y
redefinición del problema (análisis de hechos recientes para
ver los cambios;
• Fase psicosocial, enfrentar la crisis en torno a los
sentimientos de amenaza, impotencia y parálisis, buscar
nuevas soluciones, usar mecanismos de apoyo social para
manejar los sentimientos y, acompañar y ayudar a la
readaptación frente al uso del servicio.
83
Terminación
La terminación es la sesión final, que puede ser la 5ª o 6ª sesión.
Ahora que el cliente ha dado algunos pasos hacia la recuperación
del funcionamiento previo a la crisis, el cliente y el terapeuta
hacen un plan para: un evento peligroso; un estado vulnerable;
un factor precipitante; un estado de crisis activa o desequilibrio;
una evaluación integral, la cual, representará la hoja de ruta en
la que confía para asegurarse de que ha comprendido con
precisión la naturaleza de la crisis del cliente.
Se realiza una o dos entrevistas, en la cual, se toman decisiones
del cierre y su preparación, y se evalúan los progresos para
establecer el <plan futuro>. En donde se enfrentan los
sentimientos, conocer y usar la red de recursos, relacionarse,
asumir roles y realizar un nuevo contrato, si se desea continuar.
El tratamiento debe intentar llevar al cliente al punto en que él
pueda retomar su proceso de crecimiento normal no crear
dependencias. Finalmente, el examen de los factores que
determinan el fracaso en el plan de acción y evaluación realista
de la situación (Golán, 1978).
Implicación para el Trabajo Social
El objetivo desde el trabajo social es elevar al individuo a un
estado tolerable de confort emocional, y que desarrolle
capacidades para afrontar la situación en forma efectiva. Los
propósitos de la intervención son el amortiguar el
acontecimiento estresante mediante una primera ayuda
emocional y ambiental inmediata, y de emergencia. De igual
forma, el animar a la persona en sus intentos de afrontamiento e
integración, a través de la clarificación y de la orientación
durante el período de afrontamiento.
La atención temporaria del trabajo social busca que el cliente
cree mecanismos de adaptación, frente a situaciones críticas a
84
partir de los propios recursos. La intervención integra las tres
dimensiones humanas: cognitiva, afectiva y volitiva o
conductual. Siendo su propósito, el de generar un proceso breve
que ayuda a eliminar síntomas y recuperar el equilibrio previo a
la crisis (homeóstasis con perspectiva situacional y activación de
los propios recursos).
Destacando que el trabajo social, considera tres fuentes del
tratamiento para la reintegración o recuperación del equilibrio o
readaptación, como son: la corrección de la percepción cognitiva,
ya que los clientes sociales consiguen, una noción más completa
y exacta de los hechos que los afectan; el manejo de los
sentimientos, haciendo que el cliente de rienda suelta a sus
emociones extremas; y finalmente el desarrollo de nuevas
conductas positivas para enfrentar problemas (Golan, 1978).
85
Modelo Centrado en la Tarea de
William Reid y Laura Spestein
En el modelo centrado en la tarea de William Reid y Laura Spestein
(1977), se reconoce, que el individuo y la familia desfavorecidos
tengan acceso a recursos y servicios públicos y privados.
Asimismo, pretende llegar a los crónicamente pobres, como
grupos sociales o étnicos, o con una severa desorganización
familiar. Destacando que el modelo surgió a finales de la década
de 1970 en Estados Unidos, en él se trataba de “socializar”, de
integrar en la sociedad a los pobres que mantenían un estilo de
vida inadaptado, para lo que había que enseñarles algunas
aptitudes, habilidades y comportamientos que les facilitaran su
integración social.
En dicho modelo, el cliente se reconoce como una persona a la
que le falta la preparación adecuada, para desarrollar los roles y
las pautas de comportamiento que se esperan de alguien de su
edad, género y clase social, entre otros. En donde, el profesional
que interviene representa un “agente de socialización”,
enseñándole nuevos valores y expectativas que le ayudarán a
integrarse en la sociedad. Dentro de este enfoque, la sociología y
la psicología social han demostrado la importancia de las
nociones de rol, de grupo de pertenencia y de grupo de
referencia (Reid y Epstein, 1977).
Por su parte, para Du Ranquet (1996), hablar de socialización
significa abordar el terreno del funcionamiento social de la
86
familia, por medio de todos los roles que ponen en juego este
funcionamiento. Sustenta que hay dos elementos clave que
configuran al modelo como tal: 1) la teoría de los roles y 2) la
conceptualización de familias con problemas múltiples. En este
sentido, considera que una familia presenta problemas cuando
los tiene en dos o tres campos esenciales del funcionamiento:
cuidado y educación de los hijos, vida conyugal, funcionamiento
económico y problemas personales de un miembro de la familia,
adulto o niño. Finalmente, indica que el profesional que hace
intervención en este modelo se basa en los siguientes supuestos:
o El mejoramiento progresivo en las condiciones sociales y
económicas de los desfavorecidos. Es necesario que se
cambie en las actitudes sociales hacia la no discriminación;
o Establecer relación con la persona marginada, siendo
consciente de que va a encontrar cierto rechazo, suspicacia,
desconfianza. Para ganarse su confianza y ser aceptado ha
de ser capaz de ofrecer servicios inmediatos y concretos,
identificando con toda claridad las demandas verbales y no
verbales del sujeto;
o El sentimiento que domina a estos clientes es el miedo, lo
que se traduce en que va a probar al trabajador social
durante mucho tiempo (para saber si sus peores temores se
van a confirmar), antes de permitirse participar en una
comunicación terapéutica. A causa de su ambivalencia y
miedo, el cliente bloquea la relación misma que tan
desesperadamente busca establecer.
Según Reid y Epstein (1977) se interviene con individuos que se
enfrentan a situaciones difíciles, pero temporales, que no pueden
controlar con sus recursos habituales para resolver problemas.
Es por ello, que ante dicha situación, el individuo experimenta
una tensión interna incontrolable, como ansiedad, depresión,
miedo o desesperación. Aquí el objetivo es ayudarlo a salir de
dicho estado, a que logre un estado tolerable de bienestar
emocional, para que pueda afrontar su situación, así como
auxiliarlo a obtener un conocimiento más preciso y efectivo de
87
ésta. Se le ayuda a enfrentarse a sus sentimientos negativos de
ansiedad, culpa y depresión, y a utilizar una red de recursos y
relaciones apropiadas a la situación.
Este modelo se inspiró en las aportaciones de Rank (1999),
quien proponía terapias “a corto plazo” como alternativa a las
técnicas clásicas del psicoanálisis, que suelen exigir bastante
tiempo, tanto para su aplicación como para sus resultados. Se
desarrolló a principios de la década de 1940. Es el primer modelo
que plantea la importancia del estrés como agente causal, como
parte del ambiente del individuo. En este sentido el modelo
plantea que, en las situaciones de crisis, es necesario ir más allá
del individuo y de su familia como la principal realidad en la que
se relaciona, haciendo motivo de atención del profesional, otras
circunstancias socioambientales que también tienen un
significado importante en la vida del individuo (Ander Egg,
1997).
El objetivo del profesional que atiende a una persona en
estado difícil consiste en conseguir un estado tolerable de
bienestar emocional y que desarrolle, capacidades para afrontar
la situación de forma efectiva. Se trata de que, supere tal
situación recuperando los mecanismos habituales para, resolver
problemas y enfrentarse a situaciones nuevas. Este modelo no
permite una fase de estudio del caso o de recolección de datos
muy prolongada, se interesa en precisar al máximo la situación
difícil y sobre todo, las energías que el usuario dispone para
superarla y adaptarse a sus nuevas circunstancias (Ander Egg,
1997).
El modelo centrado en la resolución de la tarea se apoya, en la
teoría y la práctica desarrolladas en el modelo diagnóstico o
psicosocial, tomando igualmente del modelo funcional la
importancia concedida a la relación. La intervención la
fundamenta en la concepción de una existencia que se
desenvuelve por fases y situaciones difíciles, apoyándose en las
88
fuerzas utilizadas y desarrolladas durante ellas, para
solventarlas (Du Ranquet, 1996).
La base teórica del modelo se fundamenta en el
reconocimiento de la ruptura del equilibrio de la persona pon
motivos diferentes que le han perturbado y llevado al estado de
crítico, provocando importantes transformaciones en uno o más
campos o áreas específicas, pudiendo alcanzar el cambio en la
percepción del sentido de la vida y del mundo que le rodea. La
intervención la fundamenta en la búsqueda del restablecimiento
del equilibrio, apoyándose en las capacidades de la persona y en
el estímulo de su desarrollo a través de una visión real de su
situación (Du Ranquet, 1996).
El modelo reconoce como objetivos, el considerar como
únicamente los problemas del cliente al que se le presta “ayuda”,
para alcanzar en un tiempo corto y determinado con antelación,
los objetivos precisos y delimitados, elegidos conjuntamente por
el cliente/usuario y trabajador Social. De ahí que no se pretenda
un cambio en la personalidad, actitudes o conducta, sino un
cambio ante un problema concreto, que conlleva un aumento de
autoestima para su resolución, logrando que los procesos de
crecimiento se den con mayor preparación en la solución de otros
objetivos (Du Ranquet, 1996).
En este modelo aparece la noción del contrato permitiendo a
los participantes reencontrarse como pares a nivel de trabajo a
realizar conjuntamente. Toma el análisis y la clasificación de las
técnicas de tratamiento, del modelo psicosocial o diagnóstico,
también se nutre de los conceptos expuestos en el modelo
funcional, como el potencial de crecimiento y la fuerza que cada
persona lleva consigo asignándole la denominación de
“voluntad” (Reid y Epstein, 1977).
Según Bustos (2014) el modelo, se basa principalmente en la
disminución del estrés, de la presión que padece una persona
89
cuando se encuentra, ante un acontecimiento vital que, se
desestabiliza su equilibrio normal, siendo su objetivo ayudarle a
restabilizar y reorganizar dicho equilibrio, mediante la
potenciación de sus capacidades adaptativas y de respuesta.
Destacando el mismo que, en el primer nivel de intervención, se
intenta aliviar los síntomas al mismo tiempo, que se intenta que
el cliente sea capaz de, analizar las causas que lo originaron o
provocaron la aparición de la crisis, y en segundo nivel, el
profesional de trabajo social intentará que el cliente sea capaz de
comprender, la relación entre la crisis actual y otras anteriores, e
introduce, además, al cliente en nuevas formas de pensamiento
y de hacer frente a los problemas.
Por su parte, Mena y Hernández (2011) sostienen que, es un
modelo de afrontamiento actualizado y plenamente aplicable, a
los problemas que padecen las personas en una sociedad actual,
en donde, el tipo de intervención es activa y directiva en la vida
de las personas, así como, la intervención se centra en el presente,
en el aquí y ahora, propone dar una respuesta inmediata, y como
técnica de apoyo tiene la entrevista, y no solamente se interviene
en el sujeto, si no sobre todo su contexto.
El modelo se desarrolló a partir de estudios sobre
comunidades, grupos o personas en situación de catástrofe o
extrema tensión, desarrollado por la psiquiatra estadounidense
Lindemann (1944) y Caplan (1964) su aplicación y desarrollo
conceptual, se atribuye en trabajo social a Rapoport (1970), en
donde, considera la definición en sí de crisis, la cual, es un evento
o serie de eventos para los cuales no se tiene mecanismos para
manejarlos, con lo cual, se crea un estado de desequilibrio
psicológico y esto impide la solución del problema.
Según Rapport (1970) se diferencian dos tipos de factores que
provocan las crisis, como puede ser: los accidentes o situaciones,
los cuales, llegan inesperadamente, y por motivos trágicos, lo
que no pueden ser anticipadas como un accidente. Es
90
considerada urgente y sin distinciones en el individuo que
amenaza física y psicológicamente, de desarrollo o de
maduración, en donde son aquellas que, ocurre como parte
normal del desarrollo humano y, de su maduración como por
ejemplo un embarazo. Por lo anterior, la intervención se define
como un proceso de ayuda inmediata, breve y rápida dirigida a
ayudar a una persona o familia, a afrontar, un suceso traumático
de modo que los efectos negativos se aminoren y la probabilidad
de superación y crecimiento personal se incremente (Katz, 1975).
Ideas centrales
El modelo centrado en la tarea de William Reid y Laura Spestein
(1977) no toma concepciones teóricas, ni metodológicas
prestadas de otras disciplinas científicas, sino que ha sido
desarrollado por completo desde el Trabajo Social y para el
Trabajo Social, aunque recibe ligeras influencias de la teoría de la
comunicación, de la teoría del aprendizaje, de la teoría de los
roles y del conductismo.
Los orígenes de este modelo de intervención hay que
buscarlos en los trabajos realizados por Reid (1992) y Shyne
(1957), a finales de los años sesenta. En cuanto a su concepción
teórica, es un modelo orientado a proporcionar una respuesta
práctica, breve y eficaz, centrándose en la consecución de unos
objetivos específicos y en la ejecución de unas tareas, con el fin
de solucionar un determinado problema.
Se nutre del método psicosocial de Hollis (1966), de Perlman
(1980) y Robinson (1930) de la psicología del yo, de las teorías del
aprendizaje social y la comunicación, y de la teoría del rol.
Asume, además, elementos de la teoría general de sistemas.
Centra la intervención en el problema y, a diferencia del modelo
de crisis, aborda no solo la situación presente (síntoma) sino que
se interesa por mirar el problema en su trayectoria (cronicidad).
91
La situación objeto de intervención se define como: diana o
problema real, en el que se enfoca la intervención.
A diferencia de los modelos psicodinámicos ortodoxos y de
los modelos neo-freudianos, no se interesa por la historia de
vida, ni pone tanto énfasis en las emociones del cliente. Se
identifican los requisitos de la acción, los obstáculos de esta y las
restricciones inmodificables.
Las emociones aparecen por la interacción entre las creencias
y los deseos. El temor o la ansiedad hacen su aparición cuando,
un cliente social cree que un deseo se frustra o siente la amenaza
de su frustración. La motivación inconsciente puede afectar tanto
las creencias como los deseos, pero no a la conducta, por lo
menos en forma directa. Se reconoce que la acción, como
intencionada, es una conducta inteligente que planifica. El
problema ocurre, en cualquier nivel de la acción (inicio o final de
la intervención), cuando no hay capacidad para afrontar según
las circunstancias.
Este modelo rompe con el esquema estudio-diagnóstico-
tratamiento en su dinámica ortodoxa; pero implícitamente,
incluye estas fases delimitando el problema crítico o diana en el
aquí y el ahora, con una acción inmediata y a corto plazo. Al igual
que los otros modelos, ve al cliente como el principal agente de
cambio y conserva el principio metodológico de la relación en la
habilidad del Trabajador Social para comunicarse con el cliente,
distinguiéndose por las siguientes fases, técnicas y actividades
(Reid, 1992 y Epstein, 1988).
Método, fases, técnicas y actividades
Particularmente el método centrado en la tarea considera las
siguientes fases: inicial, de preparación, de aclaración de objetivos y
su viabilidad con el cliente, de acción o desarrollo de tareas y de
evaluación.
92
Fase inicial
• Identificación y priorización de problemas o evaluación
preliminar;
• Explora el problema haciendo partícipe al cliente;
• Explora roles, objetivos, problemas, límites y define el
contrato;
• Delimitación del problema, el planteamiento de objetivos,
la limitación del tiempo (entre 6 y 12 sesiones), las tareas, el
contrato y la relación por medio de la retroalimentación por
parte del Trabajador Social;
• Identificar problemas, hacer acuerdo provisional, detectar
otros problemas o involucrar a otros, si es necesario;
• Evaluación reflexiva para involucrar al cliente;
• Exploración del problema y elección del problema, fijación
de objetivos, planificación de las tareas y definición del
contrato);
Las tareas se definen a través de estrategias tales como: manejo
de límites, ejercitación mental, cambio de actitudes, paradojas,
simulaciones, prácticas dirigidas, análisis de casos, ejercicios de
planificación, etcétera. Son herramientas de la intervención: el
reforzar el compromiso personal del cliente con técnicas de
exploración, estimulación y evaluación; planificar la realización
de la tarea con técnicas de planificación de actividades,
formación, consejo e intervenciones en la red social; analizar los
obstáculos con técnicas de clarificación e imposición de límites
realistas; modelar, repetir y practicar; y, finalmente, resumir para
que el cliente tenga una idea clara de lo que debe hacer y puede
esperar.
Fase de preparación
• Justificación de la intervención y elección del problema;
• Evaluar la solución y las decisiones de cambio a partir de
una línea de base;
• Desarrollo de las tareas planificadas; análisis de obstáculos;
93
• Fase intermedia o de planificación de las tareas y su
desarrollo de elaboración del contrato.
Fase de aclaración de objetivos y su viabilidad con el cliente
• Definición del contrato, priorización de problemas,
definición de metas o resultados, diseño de las tareas,
fijando el número de sesiones y otras actividades o
definición de acuerdos para el seguimiento;
• Desarrollo de la acción a partir del contrato y a través de
técnicas como clarificación u observación, diálogo y
reflexión o de aireación que, permita expresar sentimientos
y emociones, que despierten en él cliente con personas y
situaciones en la vida, información, consejo,
acompañamiento y alianza, aprendizaje de conductas o
ejercitación, simulación de nuevos roles, estimulación, dar
ánimo, apoyo, seguridad y evaluación;
• Realización de las tareas mediante: apoyo, verificación y
monitorización.
Fase de acción o desarrollo de tareas
• Terminación o evaluación (comparación antes y después,
evaluación de cambios y planeamiento del futuro);
• Modelamientos en los cuales, se pueden hacer ensayos
preparatorios de la tarea a realizar o mediante orientación
y guía, en directo puede el Trabajador Social recapitular el
desarrollo de las tareas, mediante el repaso de las tareas a
llevar a cabo y el plan de desarrollo (estrategias) de las
mismas, asegurándose la comprensión de este por parte del
cliente.
Fase de evaluación
• Fase de finalización, evaluación y valoración de la
habilidad del cliente para resolver futuros problemas;
• Finalización y evaluación.
94
Implicación para el trabajo social
El trabajador social, trabaja con el cliente reconociéndolo como el
interventor (mayor conocedor) de sus problemas y por lo tanto
quien facilita el tratamiento. Se reconoce seis razones en tres
puntos de fuerza: exactitud de sus creencias o claridad, alcance
o implicaciones e incoherencias o distorsiones.
El modelo centrado en la tarea de William Reid y Laura Spestein
(1977) pone el énfasis en el sistema valorativo del cliente
(creencias) como tendencia cognitiva que se acompaña de la
influencia del ambiente y la organización del sistema. Los tipos
de problemas que atiende el trabajador social, como son: el
conflicto interpersonal, insatisfacción con las relaciones sociales,
los problemas con organizaciones formales, las dificultades en
asumir papeles (roles), los problemas decisorios, el estrés
emocional reactivo y los recursos inadecuados.
Desde este modelo, se piensa que el cliente soluciona
problemas mejorando su capacidad de afrontamiento a través de
un proceso de negociación con el Trabajador Social, por ello,
desde este modelo se concreta en la siguiente hipótesis: el
problema representa normalmente el mantener la intensidad del
malestar a un nivel aceptable, estas fuerzas entran en juego para
reestablecer el equilibrio y están activos mientras este equilibrio
no sea alcanzado.
Representando los fines de la intervención del trabajo social,
el resolver problemas críticos y mediar, en el sentido de propiciar
una experiencia de aprendizaje para mejorar la capacidad de
afrontar. Destacando entre algunas tareas, el trabajar con
personas que no sean el cliente social, para que ayuden a éste a
completar sus tareas, preparar premios o incentivos para cuando
se alcance el éxito, compartir las tareas con el cliente social
cuando éste no tenga la suficiente pericia o los recursos
necesarios para hacerlas solo.
95
Aunado a lo anterior, la importancia de generar un tipo
contrato, que representa un ingrediente básico, ya que es una
forma de establecer el acuerdo entre el cliente y el Trabajador
Social. Considerando en dicho documento: a) el establecimiento
de los principales problemas basándose en un orden de
prioridad; b) los objetivos específicos; c) las tareas (de cada uno);
d) la programación de la intervención; e) la programación entre
sesiones; f) la duración; g) los participantes; h) la localización.
Finalmente, el Trabajador Social tiene que elegir entre tres
actitudes como lo son: el aceptar y estimular la discusión de los
problemas; el aceptar una discusión limitada a los problemas,
pero volver enseguida a la tarea que se había fijado; y el limitar
la entrevista o las relaciones del cliente (interés) no permitiendo
ninguna discusión (de otros problemas) (Reid y Epstein, 1977).
96
Modelo de provisión social
de Werner Lutz
El modelo de Werner Lutz (1970), se centra en la provisión social,
la cual se logrará, en la medida de ayuda a la satisfacción de
necesidades básicas del individuo o su familia. Es una especie de
asistencia temporaria dentro de un grupo, una ayuda doméstica
o fuera del hogar como: programas de educación formal para los
hijos, asistencia en salud; es decir, programas de seguridad social
a través de instituciones prestadoras de servicios sociales (apoyo
económico y servicios) (Lutz, 1970).
Método, fases, técnicas y actividades
Se considera que los fenómenos que abarca son las reacciones de
los individuos y familias a aquellas situaciones en las que están
en necesidad de servicios de agencias organizadas; el hecho de
recibir ayuda produce reacciones como: pérdida de autonomía,
hostilidad, depresión, etcétera (hay vulnerabilidad humana),
para ello, hace uso de seis fases, como son: Estudio, Diagnóstico,
Reconocimiento, Capacitar, Desarrollo y Preparación (cuadro 5)
(Lutz, 1970).
97
Cuadro 5. El modelo de Provisión social
Fases Descripción
Estudio Sobre la naturaleza de la ayuda solicitada frente al
problema que lo demanda
Diagnóstico A partir del significado de la situación para quien
demanda el servicio, y la respuesta del individuo o
grupo para enfrentar su situación
Reconocimiento Por parte del solicitante, de los recursos que ofrece la
institución a la que solicita ayuda.
Capacitar En el uso de los servicios y en torno a la aceptación de
la ayuda
Desarrollo De habilidades para trabajar con otros y para la
convivencia, o formas de adaptación a nuevas
situaciones en las relaciones humanas, frente a
propias expectativas
Preparación Para desvincularse de la ayuda
Fuente: Lutz (1970)
Implicación para el trabajo social
En este modelo se hace trabajo colateral con miembros de la
familia, acerca de los problemas relativos a su admisión, sus
expectativas en la institución y su abandono de ella, respecto a
las consecuencias que le acarrea la ausencia de su familia.
Igualmente se enfatiza en las posibilidades de reintegro, se
puede complementar esta propuesta con el modelo de crisis u
otros métodos de apoyo del yo (Lutz, 1970).
En este modelo los fines de Trabajo Social son el oportuno y
exitoso acceso del individuo, la familia o la comunidad a
servicios, y la garantía de su adecuado uso. El objetivo que
persigue el Trabajo Social en la provisión social se orienta a
capacitar para encontrar los requerimientos legítimos de los
instrumentos organizados de la sociedad, con el máximo de
salud psicológica y autorespeto, y en formas, de lo más
constructivas posibles para sí y para su grupo (familia u otros).
Es por ello, que la garantía del modelo de provisión social
depende, del conocimiento de la red de servicios comunitarios e
98
institucionales, por parte del Trabajador Social, el cual asume
que, el individuo con necesidad, no desvalido, al que se le ayuda
a comprender los roles que debe representar en las diferentes
instituciones a las que se vincula en busca de ayuda (Lutz, 1970).
99
Funcionalistas
El funcionalismo aparece en las Ciencias Sociales en la década de
los veinte del siglo pasado; como modelo sociológico
interpretativo de la realidad, propuso un marco de valores
supeditado a un sistema cultural del cual, se desprenden las
normas y pautas de conducta con las que los hombres deben
justificar sus roles sociales. La visión funcionalista pretendía
mantener el equilibrio social basado, en las normas y patrones
culturales que rigen la vida de los individuos, los cuales, en todo
momento deben ser sujetos de bien, acatando las directrices del
sistema social para que este funcione adecuadamente (Acevedo,
2017).
Particularmente, los individuos que se oponen al
cumplimiento de tales normas valorativas son calificados como
desadaptados sociales, y con ello, están alterando el equilibrio
funcional de la sociedad. Según Acevedo (2017) la corriente
funcionalista permitió al trabajo social, entender erróneamente
que el último fin del modelo social era la búsqueda del equilibrio,
basado su funcionamiento en una serie de principios y valores
con lo que había que actuar. Dentro de funcionalismo, se trata de
adaptar al desadaptado y para poder integrarlo de nueva cuenta
a la sociedad era necesario, arreglar los cortos circuitos del sujeto
adaptado, para que este pudiese actuar con normalidad en el
marco de valores establecido.
Es decir, se entiende desde el funcionalismo que el equilibrio
social se lograría en la medida en que los individuos ajusten su
comportamiento, a las normas de control social, y a su vez,
compartan esquemas de socialización para ajustar dicho
comportamiento social. Destacando que la visión funcionalista
encasilló, al objeto de Trabajo Social en el marco de las relaciones
estructuradas por la teoría, más que explicar las causas, informa
sobre el papel que cumple una situación problema dentro de un
100
marco teórico establecido, sin considerar que la realidad es más
compleja y dinámica que los modelos teóricos (Acevedo, 2017).
Ahora bien, el funcionalismo es una teoría de la sociología
bajo la premisa de que todos los aspectos de una sociedad
(instituciones, roles, normas sociales, patrones establecidos,
entre otros) cumplen un propósito y son indispensables para la
supervivencia de esta. La teoría fue planteada por el francés
Émile Durkheim (1893), quien a partir de su publicación “Las
reglas del método sociológico” es que intenta explicar las
necesidades de las diferentes estructuras sociales y sus funciones
(Enciclopedia de Humanidades, 2025).
Afiliándose a dicho planteamiento teórico se encuentran
Parsons (1968), Spencer (1896), Malinowski (1986) y Merton
(1965) quienes se suman al funcionalismo y generan fuertes
influencias en el mundo, durante finales del siglo XIX y
principios del XX (1800 a 1930 aprox.). Caracterizados todos
ellos, por el utilitarismo otorgado a las acciones que deben
sostener el orden establecido en las sociedades. El funcionalismo,
como corriente teórica surgida en Inglaterra en los años 1930,
impacta en las Ciencias Sociales, especialmente en la Sociología,
Antropología Social y el Trabajo Social, donde inspira el
desarrollo de modelos de intervención que, reconocen que el
equilibrio social se lograría en la medida en que los individuos
ajusten su comportamiento, a las normas de control social, y a la
estructura social dentro de una sociedad que así lo demanda
(Acevedo, 2017).
Ahora bien, Durkheim (1893) ha sido considerado uno de los
padres de la sociología junto con Marx (1977) y Weber (1921),
quien tras crear el departamento de sociología en la Universidad
de Burdeos en 1895. En dicha época, se empieza a gestar el
concepto de “funcionalismo”, el cual, también fue aplicado en la
antropología, con el objetivo de estudiar a la sociedad, sin tener
en cuenta su historia, sino tal como se la encuentra en el
101
momento del análisis. En tal sentido, el funcionalismo supone
que los elementos de una determinada estructura social son
interdependientes, es decir, que trabajan en conjunto para
promover una estabilidad y para satisfacer las necesidades de
cada parte, distinguiéndose tres elementos o subsistemas en toda
estructura social:
• El cultural, corresponde al conjunto de normas, valores,
lenguaje y símbolos compartidos;
• El social, corresponde a la manera en que se relacionan las
personas y a la aceptación de las expectativas colectivas
impuestas;
• El de personalidad, corresponde a las motivaciones y
características de la población, en función a sus
aspiraciones, metas y logros.
Proponiendo a su vez Parsons (1968), un análisis dinámico de los
sistemas sociales con nuevos aportes para el funcionalismo,
dando origen a la “teoría de la acción” para explicar la evolución
social. Incorporando, un cuarto subsistema en el enfoque
funcionalista, el “orgánico”, que corresponde a la adaptación del
individuo y de las estructuras para ajustarse o transformarse
según el mundo externo. A partir del aporte, los ideólogos del
modelo funcionalista tomaron un enfoque sistemático de la
sociedad, entendiéndola como una entidad orgánica cuya
estructura se sustenta en hechos que se reiteran de forma regular.
Finalmente, la corriente del funcionalismo persigue dos
objetivos fundamentales que están plasmados en el libro de
Durkheim (1893) “Las reglas del método sociológico”,
considerado parte de la ciencia social positivista, proponiendo
dos tesis centrales para llevar a cabo el método funcionalista:
1) Considerar un objeto de estudio específico. La sociología
sostiene un único objeto de análisis en base a los hechos
sociales, a diferencia de la filosofía o la psicología que
analizan múltiples variables.
102
2) Aplicar un método científico. La sociología persigue el
pensamiento objetivo en base a la investigación empírica y
pruebas de razonamiento, a fin de evitar prejuicios o
puntos de vista subjetivos.
El funcionalismo supone que los elementos de un sistema social
buscan el orden y la constancia, es decir, una interrelación entre
las distintas instituciones, entes, organizaciones y personas. Es
por ello, que el entorno es un factor que está fuera del sistema
social, pero que puede influirlo como la naturaleza y los
mercados económicos mundiales, y obligarlo a cambiar o a
adaptarse. Si un solo elemento de la sociedad es alterado,
repercute en el funcionamiento de todo el aparato (Enciclopedia
de Humanidades, 2025).
103
Modelo Funcional
de Virginia Robinson
Virginia Robinson (1930), considerada como toda una luchadora
por los derechos de la mujer, consiguió su título honorario de
Doctora en Ciencias en 1952 por la Universidad de Pensilvania.
Fue una de las autoras más relevantes identificadas con la
Escuela Funcionalista, desarrolla junto con Jessie Taft (1933) una
importante tarea investigando el proceso funcional. Sus trabajos
se centran casi en exclusividad al desarrollo de la comunidad a
través del trabajo de casos, ya que, aunque era trabajadora social,
siempre tuvo devoción por la psicología e incidía mucho en el
individuo como centro de sus estudios.
La escuela funcionalista construye su metodología de casework
alrededor del binomio apoyo/ayuda y de los problemas
relativos al dar y recibir ayuda, en dicho modelo considera cinco
principios básicos del trabajo social funcionalista, como lo son:
• Implicar a los usuarios en el diagnóstico y comprensión de
los casos, hacerlos conscientes y participativos;
• Comprensión consciente y uso de fases temporales:
comienzo, intermedio y final;
• No indefinido, el uso de la función del organismo social
modela el trabajo y asigna responsabilidad y un papel
104
concreto a los usuarios del proceso social, hacer partícipes
a las personas en el proceso;
• Comprensión de la estructura del proceso social,
comprender para participar. El trabajo social utiliza las
interrelaciones personales para comprometer a los usuarios
en la ayuda social a sí mismos, ayudar a que tengan su red
de ayuda social.
Robinson (1930) fue una de las primeras defensoras de la
profesionalización en trabajo social, que defendió estándares
más altos, conceptualizó enfoques y contenidos para el trabajo
de posgrado, y practicó la educación profesional en trabajo social
desde sus puestos en la Escuela de Trabajo Social de la
Universidad de Pensilvania. Como funcionaria de la Asociación
de Escuelas de Trabajo Social Profesional, a partir de 1918 y hasta
su jubilación en 1952, se desempeñó como Directora Asociada y
luego como profesora de la misma escuela.
Junto con Taft (1933), Robinson fueron defensores del trabajo
de Rank (1999), mismo que les permitió, establecer el marco
teórico del “trabajo funcional de casos” que caracterizó diversos
planes de estudios de la época. El trabajo de Robinson (1930),
distinguido como profesora, administradora, escritora y
estudiosa de los procesos de trabajo social, y que fue en gran
parte, responsable del desarrollo único de la Escuela, tanto en
tamaño como, en contribución distintiva al trabajo social y a la
educación en trabajo social.
Ideas centrales
El enfoque funcional de Robinson (1930), gira alrededor de la
presunción de una fuerza de organización, la «voluntad» en la
personalidad humana. Supone que la acción recíproca de los
impulsos internos instintivos del individuo, y las influencias
ambientales es dirigida por el deseo individual de autonomía y
crecimiento personal.
105
Dentro del modelo, se considera que el desarrollo de la
personalidad se logra a través de las relaciones con otros seres,
por medio de la «proyección» de las necesidades de una persona
sobre la otra. Indicando Robinson (1930) que debido a que tal
proyección no puede conducir en la realidad a una unión
completa, se tienen que aceptar las limitaciones o dar por
resultado una frustración debida, a la negativa de reconocer la
realidad; donde se alienta al cliente, a sobreponerse a sus
trastornos y ansiedades por medio de su voluntad de resolver su
problema psíquico.
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo de Robinson (1930), considera tres fases como son: la
inicial de exploración, intermedia o de participación y terminal.
Fase inicial de exploración.
Parte de un diagnóstico que solo recurre al pasado cuando la
historia es recurrente y se asocia directamente, de común
acuerdo Trabajador Social-cliente, a aclarar su situación. Fase de
análisis, con el uso de técnicas de clarificación, en la cual, poner
en claro las intenciones de las partes involucradas en el proceso
de intervención, de sostén-empático y de fraccionamiento
(dividir el problema en fases). Por una parte, y de ayudar a
explorar, y expresar sentimientos o el bajar resistencias iniciales,
por la otra, hay aquí un interés por ayudar al cliente a manejar
su ansiedad.
Fase intermedia o de participación
En la segunda fase o intermedia o de participación, se profundiza
la relación Trabajador Social-cliente para conducir el proceso de
toma de decisiones activando la capacidad para elegir. Se ahonda
106
en el conocimiento del problema y se visualizan soluciones
posibles.
En dicha fase, se busca aquí llevar al cliente a ser capaz de
medirse responsablemente, con la realidad acerca de sus
objetivos personales. En esta etapa es donde, se detecta un sesgo
positivista que encaja con algunos elementos del funcionalismo,
y paradójicamente, llevan a alimentarse de la teoría general de
sistemas (cibernética de primer orden), en un proceso de
negociación con la institución que, ya de hecho, está viciado por
los límites impuestos por su misma razón social de imponer al
usuario la voluntad social.
Éste es el principio bajo el cual, dicha escuela asume su
perspectiva funcional, pero visto de otra forma, el Trabajador
Social posee la facultad para imponer (dirigir) mediante un acto
educativo que busca situar al cliente desde la realidad
institucional (posibilidades, limitaciones y capacidades), se
busca la colaboración del usuario para lograr el cambio de
actitud.
Fase Terminal
En la tercera fase o terminal, se hace énfasis en prepararse para
el cierre del proceso teniendo en cuenta algunos principios, como
son:
a) Implicar a los clientes sociales en el diagnóstico y
comprensión de los casos;
b) Clara compresión de la estructura o forma del proceso de
Trabajo Social;
c) Y utilizar las interrelaciones personales para comprometer
a los clientes sociales en la ayuda de sí mismos.
Esta escuela no trabaja, la perspectiva de Richmond de ejercer
una acción indirecta o con el ambiente, ni aborda procesos
cognoscitivos en torno a patrones colaterales que activen pautas
107
de comportamiento. Esta fase terminal, se da cuando el mismo
cliente lo demanda, sea por cansancio o logro.
Implicación para el Trabajo Social
El trabajador social funcional trata de apoyar al cliente a liberar
su capacidad innata, el método que propone Robinson (1930), en
el Trabajo Social funcional no es un estudio o un diagnóstico del
sistema cliente, sino busca hacer, que el cliente se mueva. Para
ello, el Trabajo Social funcional llama a su función proceso de
apoyo y deja de usar ya el término de tratamiento, empleado en
el diagnóstico social de corte psicoanalítico, considera las
siguientes premisas:
• Ayudar al individuo para que funcione en forma más
independiente o autónoma, según roles y funciones que
desempeñe en un entorno social;
• Las personas están en capacidad de cambiar en los
momentos de tensión, o crisis dada una tendencia innata al
desarrollo individual, o voluntad para avanzar y
desarrollarse para superar situaciones adversas; lo que más
tarde se ha elaborado con el concepto de resiliencia.
108
Modelo Psicosocial de Gordon
Hamilton
Amy Gordon Hamilton (1951) fue educadora de trabajo social en
la Escuela de Trabajo Social de Nueva York, de la Escuela de
Trabajo Social de la Universidad de Columbia de 1923 a 1957.
Fue administradora de socorro para la Administración de Ayuda
de Emergencia Temporal del Estado de Nueva York, tomando
una licencia de ausencia de la escuela de 1935 a 1936. De igual
manera, fungió como Directora Asociada de Servicios Sociales y
más tarde, Asesora de Investigación en el Hospital Presbiteriano
de la ciudad de Nueva York. Además, fue Asesora Internacional
de Bienestar Social a través de su trabajo con los Servicios
Mundiales de Iglesias y la Administración de Socorro y
Rehabilitación de las Naciones Unidas desde 1944 hasta 1952. En
la Junta Judía de Guardianes, en la ciudad de Nueva York, fue
consultora de investigación de 1947 a 1950.
Hamilton (1951), fue una inspiración en el aula, basándose en
una educación clásica, así como en una sólida formación práctica,
tenía ideas claras y fuertes creencias sobre la dirección y la
calidad de la educación en trabajo social. Esto la llevó a ella y a
otros profesores al desarrollo del Programa de Doctorado en
Educación en Trabajo Social. Fue una destacada colaboradora de
109
la literatura sobre trabajo social, en donde, su estilo de escritura
reflejaba una facilidad para el lenguaje, así como claridad de
pensamiento. Su obra más importante fue La teoría y la práctica
del caso social, cuya primera edición se publicó en 1940. Esta
edición representó el primer esfuerzo completo desde el
Diagnóstico Social de Mary Richmond para definir y examinar el
proceso de trabajo social de casos.
En la edición de 1951 de Therapy and Practice of Social
Casework (Terapia y práctica del trabajo social), Hamilton (1951)
integró claramente la teoría psicoanalítica mientras conservaba
su fundamento en el enfoque tradicional de servicios concretos
para el trabajo social. A lo largo de su carrera académica,
combinó las actividades relacionadas con la práctica con sus
escritos, como resultado, su obra escrita mostró una evolución
constante de su pensamiento. Se puede decir que la "persona-
situación" y los "conocimientos-valores" fueron los dos focos de
su teoría de la práctica en el trabajo de casos; creía que la
integración del conocimiento científico y los valores sociales eran
los fundamentos de la práctica (NASW, 2024b).
Hamilton (1951) marca la importancia de establecer una buena
relación (aceptación, comprensión, apoyo y sinceridad) con el
cliente, a través de un proceso donde el trabajador social debe,
poner en juego todos los recursos y técnicas de que dispone para
realizar un diagnóstico, evaluación y tratamiento acertados.
Considera un factor importante la participación del cliente en el
proceso de ayuda. Indicando que nuestro trabajo, no es resolver
sus problemas, sino ayudarles a poner en marcha sus
potencialidades y capacidades para que los resuelva por sí
mismo. En su obra, distingue que el caso-problema-cliente
siempre, debe ser considerado por el trabajador social como un
proceso psicosocial. No es posible restringir la función del
trabajador social de casos a la modificación de las condiciones
externas, ya que el problema es generalmente interpersonal, así
como social.
110
Ideas Centrales
El enfoque psicosocial, ha reconocido de forma constante la
importancia de los procesos psicológicos internos, así como la
importancia de los procesos sociales externos, las condiciones
físicas y la interacción entre ellas. El modelo reconoce su
concepto de persona en una situación, como clave para el Trabajo
Social psicosocial, ya que, se refiere a la triple configuración
consistente en la persona, la situación y la interacción entre ellas.
Para entender la persona en situación se requiere un
entendimiento de la psicología de forma que le permita al
trabajador social apoyar a la persona que tenga problemas
internos (Hamilton, 1940).
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo de Hamilton (1951) considera tres fases, como son: el
Estudio, Diagnóstico y valoración, y el Tratamiento.
Estudio
a) La primera entrevista, como un método que para el
profesional, es una herramienta en la que se resume el tipo
de necesidad que se presenta, y se valora tanto la propia
habilidad para resolver el caso, como la del solicitante, para
utilizar correctamente las facilidades que le ofrece la
institución que va a ayudarlo, a solucionar sus problemas;
usa como técnicas: entrevista, observación, registros,
pruebas psicológicas;
b) El estudio del hogar, según la situación demandada con
una doble implicación: para la investigación y para el
seguimiento del caso;
c) El estudio de la aceptación o historia social hace referencia
a diversos métodos como: esqueletos de solicitud impresa
que hay que llenar; la presentación de las pruebas de
residencia; las visitas al hogar; un balance de los recursos;
111
un informe sobre la distribución del presupuesto y los
ingresos por concepto de salarios;
d) Las indagaciones sobre el modus vivendi del cliente, como
soporte a la ayuda mediante la confrontación de datos;
e) La historia social a partir del aquí y el ahora para retroceder
en el pasado, desde una visión integral que busca salirse de
lo episódico fragmentario, para levantar una matriz
conectada en una relación causa-efecto, que como ya se
precisó, para la autora, es compleja y múltiple;
f) Se construye desde tres indagaciones: centro de interés
(situación-motivo de solicitud); condiciones culturales
(social-personal-educativa-salud-familiar-laboral,
etcétera); recursos sociales y personales (individuos-
familias-instituciones-grupos de referencia, etcétera).
Diagnóstico y valoración
Como una búsqueda de significados, el diagnóstico es la base del
tratamiento. Tras un ejercicio de inferencia e interpretación de
los hallazgos y el reconocer sus propias interpretaciones
subjetivas, sus prejuicios, se llega a una configuración de la
persona en situación o gestalt (un todo coherente) o método de
percepción social.
Un diagnóstico incluye, no solo el proceso de descripción y
definición, sino también la consideración de los objetivos y
posibilidad del tratamiento, que debe incluir la estimación de los
recursos y la evaluación del solicitante como persona. Para ello
se requiere de la integración de factores internos y externos.
Este primer momento del diagnóstico que pareciera ser
descriptivo conduce a un momento de interpretación mediante
el planteamiento de hipótesis, con pronósticos y sugerencias de
tratamiento. La tendencia diagnóstica es descriptiva-explicativa,
no hermenéutica, con alguna inferencia lógica que la ubica en
una línea racionalista-funcionalista.
112
Tratamiento
Comienza con el primer contacto y continúa a través del estudio
y el diagnóstico. Son sus procedimientos o técnicas: el uso de la
relación Trabajadora Social usuario con base en una postura ética
que implica la confidencialidad, el conocimiento de sí mismo
(Trabajadora Social), el uso de la autoridad bien dirigida y los
mecanismos de defensa como: transferencia, resistencia y
rechazo inicial, para ello, se consideran tres tipos de tratamiento:
a) Ayuda práctica para mejorar la situación;
b) Tratamiento directo orientado al cambio de actitudes
influyendo sobre su ambiente o directamente con ella,
mediante el tratamiento de entrevistas;
c) Manipulación del ambiente para trabajar a través de la
situación y a través de otras personas con las que el
solicitante puede tratar.
Implicación para el Trabajo Social
El Trabajo Social psicosocial está preocupado por la mejora de
las relaciones interpersonales y de las situaciones vitales del
cliente. Igualmente, se requiere un análisis de las fuerzas del
entorno que permita, descubrir aquellas fuerzas que están
perjudicando o afectando seriamente a las personas, familias o
grupos con los que está trabajando el trabajador social, considera
el modelo además que:
a) Los hombres nacen en grupos sociales organizados y cada
uno de esos grupos posee normas de conducta específicas;
b) El mundo exterior impone reglas y regulaciones, y el
individuo se encara con ellas, con la respuesta total y única
de su organismo entero (influencia funcionalista);
c) La causa de los hechos sociales es compleja y múltiple, es
una interacción producto de una historia que es diferente
de individuo a individuo;
d) Mientras el individuo sea capaz de liberarse para amar y
pasar a reconocer las distintas personalidades de los otros,
113
será también capaz de relacionarse con otros en un nivel
social;
e) A medida que se logran desarrollar los recursos
económicos y culturales de un grupo social, el estándar
general de vida mejora progresivamente;
f) Así como el individuo es la piedra de toque de la familia,
ésta es la piedra de toque de la colectividad, así
sucesivamente hasta llegar a los planos de la convivencia
nacional e internacional;
g) El individuo y la sociedad son interdependientes; las
fuerzas sociales ejercen influencia sobre el comportamiento
y las actitudes, proporcionando oportunidades para el
desarrollo propio y contribuyendo al bienestar del mundo
en que vivimos;
h) Los problemas son psico-sociales; es decir, contemplan
variables internas y externas que afectan a la persona. Los
problemas que atiende Trabajo Social de caso tienen que
ver con dificultades en las relaciones interpersonales
(Hamilton, 1940).
114
Modelo de Resolución de
Problemas de Hellen Perlman
Helen Harris Perlman (1957), quien murió a la edad de 98 años
en 2004 en Chicago, fue una figura pionera en el trabajo social
que, enriqueció el campo de la disciplina con diversas
contribuciones que abarcan varias décadas. Se graduó en 1926 de
la Universidad de Minnesota con una licenciatura en inglés.
Perlman (1957) fue conocida mundialmente por su trabajo
Social Casework: A Problem Solving Process, el cual ha sido,
llevando e integrando conceptos que surgieron de escuelas
divergentes de pensamiento psicoanalítico, texto que ha sido
traducido a más de 10 idiomas. En su texto deja ver su
pensamiento, el cual divergió marcadamente de la popularidad
entonces vigente de la psicoterapia a largo plazo. No creía que
las personas necesitaran una terapia en profundidad (NASW,
2024c).
Ideas Centrales
En el modelo de resolución de problemas de Perlman (1957), el
elemento central es la solución de problemas, y centra su
atención en el presente, no en el estudio de experiencias del
pasado, ni en la organización de la personalidad. Es un modelo
fundamentado en la teoría y en la práctica desarrolladas por la
115
escuela nóstica (modelo psicosocial), pero integrando las
aportaciones de la psicología del yo, y de la escuela funcional
(importancia de la relación). Se basa en el axioma de que la
principal fuente de hecho referente al problema reside en el
propio cliente: el cliente es el que conoce, por dentro y por fuera,
el problema.
El modelo se basa en la concepción de la existencia que se
desenvuelve por fases y por crisis, que se apoya en las fuerzas
utilizadas y desarrolladas durante una crisis para poder resolver
la siguiente. El resultado del tratamiento es, apoyar a resolver la
dificultad actual y facilitar un cierto aprendizaje del problema,
para hacer frente a las sucesivas dificultades que presenta toda
vida humana. Propone un método activo o problémico para
resolver situaciones difíciles y para capacitar en torno a la
resolución de problemas, en tres etapas:
a) Observación de hechos relevantes;
b) Determinación de significados atribuidos;
c) Y planteamiento de posibles soluciones (Perlman, 1957).
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo de Perlman (1957) considera a su vez tres fases: la
inicial, de resolución de problemas o tratamiento, y de aplicación.
Fase inicial
Prepara al cliente para que comprenda a que se va a enfrentar.
Fase de hacer ver, sentir y expresar, su objetivo es comprometer
al cliente voluntariamente en una relación de trabajo con la
agencia y sus medios de asistencia para actuar sobre su propio
problema.
116
Fase de resolución de problemas o tratamiento
Luego de activar el pensamiento reflexivo y la comprensión
mediante el apoyo emocional y el auto-modelamiento afectivo
con un ejercicio de preguntar-relacionar-conectar, con lo que
finaliza la fase anterior, se cristaliza un acuerdo, un compromiso
entre cliente y especialista en Case Work para seguir trabajando
juntos en la resolución de problemas. A partir de conclusiones
provisionales y posibles, cuando se ha comprometido al cliente,
se concluye el diagnóstico, lo registra en la fase inicial, como
método mediante cuatro momentos:
a) Entablar relación con el cliente de manera que su ansiedad
disminuya y aumente, en cambio, su confianza y
esperanza;
b) Ayudarle a expresar y reflexionar sobre su problema en
función de su situación y estado emocional;
c) Ayudarle a enfocar sus necesidades, teniendo en cuenta los
servicios que le puede prestar la agencia y los objetivos que
persiguen;
d) Ayudar al cliente a comprometerse a colaborar con la
agencia. Asegurarse de su participación en la tarea de
resolver problemas.
Fase de aplicación
Se cristaliza el plan de acción, que sería la tercera fase de
seguimiento para hacer feedback. Esta etapa, se refiere
exclusivamente a la aplicación de la dinámica que se establece,
en un momento dado, entre el cliente, su problema y la agencia,
significando a la vez: capacidad para trabajar y receptividad ante
la influencia terapéutica.
117
Implicación para el Trabajo Social
El propósito del proceso de Trabajo Social, Perlman (1957) lo
define en el esquema: aceptación, elaboración y resolución. Para
ello, se utilizarán los siguientes medios no solo para el uso
presente sino futuro: la relación terapéutica, un procedimiento
sistemático-flexible frente a la solución del problema (naturaleza,
relaciones y soluciones) y, auxilios y oportunidades para
fomentar la adaptación del cliente.
El éxito del tratamiento no está tanto en la voluntad del cliente
(modelo funcional), sino en la capacidad de éste para aprender
de su situación actual con el fin de resolver futuros problemas;
es decir, el tratamiento, a pesar de centrarse en el presente, no
tiene como propósito resolver un problema particular, sino el
aprender a resolverlos en general (visión de futuro).
Los clientes sociales, no tienen capacidad suficiente para
resolver problemas y necesitan ayuda para superar obstáculos y
así acrecentar su capacidad competitiva; Enfoque de
capacidades; El sentimiento de abandono frente a la no eficaz
solución de problemas que conduce a desadaptaciones, es causa
y efecto en un circuito cerrado de desesperanza de vida y
sentimiento de incapacidad, que implica aptitudes afectivas,
cognitivas y físicas para relacionarse, comunicarse y resolver
problemas.
118
Modelo Centrado en el Clientede
Carl Rogers
El ser humano, según Carl Rogers (1961), posee una tendencia
actualizante que lo llevará continuamente hacia la búsqueda de
la autorrealización, gracias a un instinto innato. Por ello, las
personas tienden al desarrollo de su propio potencial
(Rodríguez, 2019). La terapia centrada en la persona de Rogers
(1961) es un modelo de terapia humanista, en el que el
psicoterapeuta se enfoca en el cliente o paciente en lugar de dar
prioridad al problema en sí, desde la autenticidad, sin juzgar,
confrontar o tratar de ser directivo.
El objetivo de la terapia es escuchar de manera activa y
facilitar que el paciente, o cliente, pudiera reconocer las
emociones asociadas a lo que está viviendo. Los orígenes de la
terapia centrada en la persona, también conocida como terapia
centrada en el cliente o psicoterapia autodirigida, se remontan a
la década de los años 50 de la mano de Rogers (1961), psicólogo
humanista nacido en los Estados Unidos. Sus fines terapéuticos
se fundamentaron en la búsqueda de la libertad y la propia
liberación del individuo, utilizando sus fuerzas como motor del
reajuste de su potencial, tomando en consideración la confianza
y el respeto hacia la persona.
119
Este enfoque terapéutico es uno de los más exitosos en el
ámbito de las terapias psicológicas, trascendiendo el terreno que
ocupan las terapias humanistas, ya que algunos de los principios
sobre los que se asienta la terapia centrada en la persona son,
tomados en cuenta por los psicoterapeutas que basan su método
terapéutico en otros modelos. Por otro lado, cabe destacar que
Rogers (1961) tuvo influencia de otras corrientes como la
fenomenología o el existencialismo, de las cuales obtuvo la idea
de abordar los problemas psicológicos que, presentaban los
pacientes desde una actitud de confianza en la propia capacidad
que tiene cada uno para actuar de forma libre y decidir acerca de
su porvenir.
En base a lo mencionado anteriormente, es importante
destacar que la idea central de la terapia centrada en la persona
de Rogers (1961) es que cada paciente tiene la suficiente
capacidad para, hacer un manejo constructivo de todos los
aspectos de su propia vida que de forma potencial pueden ser
reconocidos en su conciencia (Rogers, 1969). Destacando que la
terapia centrada en la persona es una psicoterapia humanista
basada en la hipótesis de que las personas tienen sus propios
recursos para comprenderse a sí mismas y, cuando sea necesario,
para cambiar y avanzar hacia sus metas siguiendo la dirección
adecuada. Para ayudar a sus clientes a manifestar sus
potencialidades desde la perspectiva de esta terapia, es necesario
crear un ambiente en el que se sientan validados por el psicólogo
y también seguros (Rodríguez, 2019).
Por otra parte, desde esta perspectiva, también es importante
lo que se conoce como "consideración positiva", una idea que
permite el desarrollo del autoconcepto positivo y una seguridad
suficiente en uno mismo gracias al recibimiento de amor, aprecio
y aceptación por parte de las personas más cercanas. Además, la
consideración positiva de las personas cercanas facilita el
desarrollo de la consideración positiva hacia uno mismo,
produciéndose un estado de congruencia (Rogers, 1969).
120
En cambio, cuando una persona siente que no está siendo
aceptada ni recibe el cariño de las personas que son importantes
para ella, surge la patología que causa el malestar psicológico. Si
una persona está siendo criticada de una manera que no encaja
con la idea que tiene de sí misma, podría entrar en un estado de
incongruencia, en el que su autoconcepto, no sería compatible
con su tendencia a actualizarse.
El psicoterapeuta, para poder ayudar a su cliente, debe tener
como prioridad, establecer una sólida alianza terapéutica que se
irá construyendo a lo largo del proceso terapéutico, y que servirá
como vehículo de cambio. Son importantes las habilidades del
terapeuta para lograrlo, como la autenticidad, aceptación
incondicional, calidez, escucha activa, empatía, capacidad de
establecer un entorno de confianza, habilidades comunicativas,
entre otras. Para poner en marcha esa tendencia actualizadora
positiva e innata del ser humano, es necesario que el proceso
terapéutico se desarrolle bajo diversas circunstancias que deben
ser tenidas en cuenta (Rogers, 1961; Rodríguez, 2019).
Ideas Centrales
El enfoque centrado en el cliente de Rogers (1969) plantea, el
siguiente postulado como eje de su concepción terapéutica: La
persona tiene capacidad suficiente como para manejar de forma
constructiva todos los aspectos de su vida que potencialmente
pueden ser reconocidos en la conciencia. La hipótesis central del
enfoque de intervención rogeriano es el respeto absoluto por la
capacidad de desarrollo y de actualización del ser humano
siempre que disponga de las condiciones adecuadas.
De forma que la intervención no se centrará tanto en actuar
sobre la persona, sobre el ser humano en dificultad, sino más
bien en «acompañarle» en la experiencia, dándole las
condiciones necesarias y dándole seguridad para poder crecer,
para poder desarrollarse. Esta capacidad de que disponen todos
121
los seres humanos puede estar en estado de latencia, debido a
diversas fuerzas negativas (sociales), siendo la intervención, la
terapia, la encargada de ayudar a movilizar las tendencias
inherentes al entendimiento y crecimiento personales. Se
propone un esquema simple y flexible del proceso
psicoterapéutico.
En la actualidad se sigue tomando como referencia
independientemente de la orientación del terapeuta, aunque
cada tipo de terapia ponga el foco en una fase diferente. La
terapia centrada en el cliente recalca además el impacto que las
relaciones sociales y el entorno pueden tener en la persona, por
ello, ofrece un espacio seguro sin juicio, en el que el terapeuta y
cliente se relacionan de igual a igual (Rogers, 1959).
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo de Rogers (1961) considera tres fases, como lo son: la
Catarsis, el Insight, y la Acción.
Catarsis
Consiste en que el cliente pueda explorar la situación vital en la
que se encuentra y sus propias emociones. El objetivo es que la
persona consiga centrar la problemática para que más adelante
pueda comprender y resolver las dificultades por sí mismo.
Insight
En esta fase se establecen metas personales del cliente; se
construye un nuevo escenario y se establece un compromiso con
los nuevos objetivos. Las terapia psicoanalítica y psicodinámica
se centraría en la etapa de insight.
122
Acción
Se trata de avanzar hacia el escenario elegido, desarrollar
estrategias de acción y actuar para lograr las metas deseadas. Se
pretende solucionar los problemas que impiden el desarrollo
personal y alteran el bienestar. La terapia conductual y cognitivo
conductual, dirigidas a resolver problemas concretos de la
persona, se focalizan en la fase de acción.
Implicación para el Trabajo Social
El trabajador social ofrece la posibilidad al cliente de ser
autentico y derribar las defensas y experiencias anteriores que le
limitan para florecer. Contribuye a que se generen cambios
durante la terapia, como son:
1. Capacidad para hallar fortalezas;
2. Derribar mecanismos de defensa, culpa e inseguridades;
3. Mayor autoconciencia;
4. Apertura a la experiencia;
5. Aceptación y reconocimiento de las emociones positivas y
negativas;
6. Mayor confianza en uno mismo, confiar en el criterio
propio;
7. Relaciones más sanas y sinceras;
8. Mayor libertad, mejora en la autoexpresión.
El trabajador social que desarrolla la terapia centrada en el
cliente, en la persona, le ayuda a reconocer su propia capacidad
de crecimiento y autosanación personal. El bienestar más que un
objetivo es un camino continuo en el que se debe invertir
esfuerzo aquí y ahora. De igual manera, parte de las siguientes
premisas:
• Es fundamental que se establezca una buena alianza
terapéutica entre psicólogo y cliente;
123
• Que el cliente sea capaz de seguir adelante cuando
atraviesa una crisis al entrar en un estado de no
congruencia, aprovechando sus propias potencialidades;
• Que el psicoterapeuta se encuentre en un estado de
congruencia al poseer una serie de actitudes que se
encuentren establecidas de manera sólida y en las que base
su interacción con el cliente;
• Que el psicoterapeuta sea auténtico, tenga una
consideración positiva de su cliente y trabaje en la terapia
con una comprensión empática, siendo importante que esto
sea percibido por él.
Por último, cabe mencionar que existen dos técnicas
fundamentales en la terapia centrada en la persona de Rogers
(1961), que posteriormente han sido adoptadas por otras
corrientes psicoterapéuticas:
• Paráfrasis: consiste en hacer una devolución al cliente de un
mensaje determinado que él ha dicho, expresándolo el
psicoterapeuta con sus propias palabras con el fin de
facilitar su comprensión;
• Reflejo: en este caso el psicoterapeuta se encarga de
comunicarle al cliente lo que percibe acerca de las
emociones que está expresando en terapia;
• Leer: El perfeccionismo como debilidad y no como virtud;
• Fuentes y recursos de información;
• Se comprueba el contenido y la veracidad del conocimiento
a través de verificación de la información, para asegurarnos
de que sea preciso y confiable.
124
Conductistas
El conductismo es una corriente de la Psicología que se centra en
el estudio de las leyes comunes que determinan el
comportamiento humano y animal. En su origen, el conductismo
tradicional, deja de lado lo intrapsíquico para focalizarse en la
conducta observable, es decir, prioriza lo objetivo por encima de
lo subjetivo. Según Torres (2024) esto opone el conductismo a
planteamientos previos como los psicodinámicos y los
fenomenológicos, sosteniendo que, desde la perspectiva
conductista, aquello que se suele entender como "mente" o "vida
mental" es tan solo una abstracción de lo que realmente debería
estudiar la psicología: los vínculos entre estímulos y respuesta en
contextos determinados.
Los conductistas tienden a concebir a los seres vivos como
“tabulas rasas” cuya conducta está determinada sobre todo por
sus aprendizajes del pasado, y no tanto por las predisposiciones
biológicas. O sea, que las dinámicas de comportamiento estarían
talladas por los refuerzos y castigos que reciban los individuos,
más que por fenómenos neuropsicológicos definidos por los
genes. Es por ello, que el comportamiento, no depende
principalmente de fenómenos internos, como los instintos o los
pensamientos, que no dejan de ser. Por otra parte, conductas
encubiertas, sino más bien del entorno, y no se puede separar, ni
la conducta ni el aprendizaje del contexto en que tienen lugar. De
hecho, aquellos procesos que ocurren en el sistema nervioso y
que para muchos otros psicólogos son la causa de cómo se actúa,
para los conductistas no son más que otro tipo de reacciones
generadas a través de nuestra interacción con el entorno (Torres,
2024).
Ahora bien, la psicología conductista es una corriente de la
psicología con tres niveles de organización científica que se
complementan y realimentan recíprocamente: 1) el conductismo,
125
2) el análisis experimental del comportamiento y 3) la ingeniería
del comportamiento. A su vez, esta última comprende toda una
gama de aplicaciones tecnológicas, tanto en el campo de la
terapia como de la modificación de la conducta. El conductismo
da origen al modelo socioconductista, el cual tiene su marco de
referencia en la escuela de psicología fundada por John Watson
(1913) y otros fisiopsicólogos norteamericanos.
Dicha corriente del pensamiento considera “la ciencia de las
acciones recíprocas que se ejercen por estimulación, ajuste y
respuesta entre su organismo y su medio”. En tal sentido,
Kisnerman (1998) indica que el conductismo se apoya en los
siguientes supuestos: todo lo que realmente puede conocerse de
la persona humana es su comportamiento observable; el método
introspectivo es fútil e ilusorio, puesto que las ciencias humanas
deben limitar su estudio a la observación del organismo en
situación.
De lo anterior, se establece que todo hecho psicológico,
especialmente todo comportamiento, se reduce a la pareja
estímulo-respuesta (los estímulos pueden ser externos o
internos). Todo comportamiento puede ser modificado en la
forma deseable. De ahí que, las técnicas de la behavior
modification, elaboradas por Skiner (1977) puedan ser aplicadas
al servicio social, de tal manera, que todo comportamiento social
es comportamiento aprendido y puede ser modificado por los
mismos medios.
Por su parte, Ander-Egg (1992) indica que el conductista tiene
los siguientes postulados:
• La conducta se compone de elementos de respuesta y
puede ser analizada con éxito mediante los métodos
objetivos de la ciencia natural;
• La conducta se compone por entero de secreciones
glandulares y movimientos musculares, por lo cual es, en
última instancia, reductible a procesos físicoquímicos;
126
• Ante todo, estímulo efectivo hay una respuesta inmediata
de algún tipo; toda respuesta obedece a algún tipo de
estímulo;
• Los procesos de la conciencia, si es que existen, no pueden
ser estudiados específicamente.
Finalmente, Ander-Egg (2011) reconoce que el modelo surge de
la teoría del comportamiento o “conductismo” (aprendizaje,
condicionamiento). El conductismo se va formando a lo largo del
siglo XX, a partir de las aportaciones de numerosos autores,
indicando que para el conductista lo importante es lo observable,
lo que puede verse, del comportamiento del sujeto. No interesa
el mundo de lo inconsciente, el sueño, las emociones, etc., sino la
conducta, y por consiguiente los mecanismos de fortalecer la
conducta deseada, debilitar algunos comportamientos y hacer
desaparecer totalmente los que causan problemas.
Particularmente el propósito fundamental del trabajo social
conductista es, incrementar las conductas deseadas y reducir las
conductas indeseadas para, que la gente afectada por
acontecimiento sociales actúe óptimamente. Esto aumenta su
capacidad para llevar una vida plena y feliz, dentro de este
proceso, es importante plantearse objetivos e incluso realizar un
“contrato” con el cliente respecto a lo que va a hacerse en el
tratamiento (Ander-Egg, 1992).
127
Modelo de Modificación de la
Conducta de Joel Fischer y
Harvey Cochros
En el modelo de modificación de conducta, de Joel Fischer y
Harvey Cochros (1975) parte de la visión de los problemas de
conducta y de los métodos de resolución de estos. Considera que
la mayoría de las conductas humanas, incluso las instintivas, son
como se adquiere el proceso de aprendizaje, cuyo efecto es el
resultado de las interacciones entre la persona y su entorno. De
ahí que las conductas adaptadas e inadaptadas, se puedan
reemplazar por otra conducta aprendida mediante otro
procedimiento espontáneo y equivalente.
Según Mena y Hernández (2011) la valoración del modelo
frente al Trabajo Social, se toman en cuenta las situaciones
especiales que controlan la conducta del problema. su objeto de
estudio es claro, el cual privilegia la conducta, la cual, posee un
método de investigación propio, y trata de modificar
directamente las respuestas problemáticas del paciente en
relción con su condición actual.
En cuestión a los procedimientos generales, se ocupan de los
procedimientos de cambio de comportamiento para diversos
128
comportamientos objetivo. Su objetivo es proporcionar a los
terapeutas conductuales un sistema eficaz de procedimientos
para su implementación con sus clientes que sufren de
problemas sexuales. Su énfasis está en la intervención, más que
en la "etiología" de los problemas sexuales, y describe todas las
técnicas principales para tratar los problemas sexuales
desarrolladas por los conductistas (Fischer y Cochros, 1975).
Ideas Centrales
El modelo de modificación de la conducta de Fischer y Cochros
(1975), responde a la tradición conductista, corriente de la
psicología que provocó una revolución dentro de la misma, ya
que fija el objeto de su interés en comprender e interpretar el
comportamiento observable (externo) de las personas y no tanto
en analizar e interpretar la conciencia (interno), como venía
siéndolo hasta aquel momento.
Según este modelo, hay dos estrategias de tratamiento, que
pueden ser utilizadas de forma aislada conjunta: una de ellas
consiste en modificar las respuestas del cliente, ante los factores
que gobiernan su medio ambiente, sin cambiar de forma
deliberada este último, y la otra, en cambiar los factores que
imperan en el ambiente, como una manera de modificar la
«conducta problema». El éxito de este modelo en Trabajo Social
radicó en su capacidad para obtener resultados tangibles,
medibles y evaluables.
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo de modificación de la conducta de Fischer y Cochros
(1975), considera tres fases, como son: de valoración, proceso de
implementación y evaluación del tratamiento.
Fase de valoración
129
En donde se realiza una observación y valoración de las
conductas o comportamientos que deben ser trabajados. De
forma ideal, se trata de poder especificar los problemas en
relación con respuestas observables y accesible. Una vez
valorado el conjunto de actitudes, conductas y capacidades, se
procede a la delimitación de los objetivos de la intervención,
también denominados «metas terapéuticas».
Estas metas deben ser especificadas de forma muy clara, de tal
forma que luego puedan ser observadas y evaluadas lo más
ojetivamente posible, entre otras acciones que se pueden realizar
se encuentran:
• Identificación y especificación de la conducta problema;
• Identificación de las condiciones que controlan los
problemas de conducta (biológicos, históricos, actuales);
• Evaluación de los recursos terapéuticos, potencialidades y
limitaciones del cliente, capacidad para responsabilizarse,
y su concepción de recompensa y castigo;
• Identificar la necesidad de cambio (qué y cómo se quiere
cambiar);
• Fase inicial: investigación y diagnóstico: a) identificar la
conducta a eliminar y la conducta a introducir, que se
discute con el interesado, b) establecer la “línea de partida”
o “punto cero” sobre los cuales se medirán los logros, y c)
determinar las circunstancias que favorecen la conducta a
eliminar;
• Especificación del problema mediante inventario;
• Definir la conducta-objetivo. Evaluación del problema;
• Investigación o estudio del comportamiento perturbado;
• Diagnóstico o evaluaciones del problema como producto
de condicionamientos anteriores.
Proceso de implementación
130
Una vez establecidas las metas terapéuticas y se ha establecido
un acuerdo, y una implicación en el comportamiento que debe
ser cade establecerta de establecer el tipo de tareas que se van a
llevar a cabo y qué rol o roles se van a desempeñar. La principal
tarea, en este momento es desarrollar estrategias apropiadas
para, los objetivos propuestos, que sean tareas claras, factibles y
ejecutables dentro de unos límites de tiempo razonables.
Algunas de las principales técnicas que utiliza el modelo son:
el refuerzo positivo, la concatenación, la implosión, la
aproximación sucesiva, el sistema de puntos, la extinción
operante, insensibilización, exposición, el modelamiento. Entre
otras actividades que se pueden realizar:
• Selección y especificación de las metas terapéuticas para
reducir conductas negativas, adquirir respuestas
apropiadas y mantener respuestas no problemáticas;
• Planificación del tratamiento, sobre el agente, los
procedimientos y medios para el logro de cambios;
formular plan (no especifica en qué consiste);
• Analizar condicionamientos de la conducta actual;
• Seleccionar metas y objetivos de la intervención;
• Diseño del contrato o plan de modificación de la conducta;
• Medición de frecuencia de ocurrencia de la conducta (pre y
post). Intervención por condicionamiento respondiente o
clásico (E-R) o proceso por el cual se aprende la conducta;
es decir, se conecta más o menos permanentemente con el
estímulo;
• Cuando se llega a aprender la respuesta a un estímulo, la
conducta de la persona queda modificada;
• Delineamiento de objetivos con el cliente.
Evaluación del tratamiento
Una vez formulado el plan, se evalúa su resultado, tanto durante
el proceso terapéutico como con posterioridad al mismo. Este
proceso de evaluación proporciona unfeed-hack o
131
retroalimentación en el paciente acerca de su proceso, lo cual
posee efectos positivos.
Igualmente, la evaluación puede fortalecer la posición del
trabajador social en el tratamiento y revelar si es necesario
revisar el programa. Entre otras acciones que se pueden realizar
se encuentra:
• Evaluación del tratamiento (sobre los cambios);
• Planificar y ejecutar el tratamiento;
• Fase de registro y de mantenimiento o fase de refuerzo por
medio del incentivo y la repetición;
• Fijación del contrato.
Implicación para el Trabajo Social
El modelo conductista de intervención en Trabajo Social dispone
de diferentes autores de referencia y de una gran cantidad de
publicaciones que concretan el modelo en su parte práctica,
explicando cuál es la metodología de intervención coherente con
su fundamentación teórica (Mena y Hernández, 2011).
El Trabajo Social, al igual que ocurrió con los descubrimientos
y avances en psicodinámicos, se vio atraído por esta nueva
corriente, que tiene en cuenta las situaciones especiales que
controlan la conducta del problema, más que los factores que han
contribuido a su desarrollo, como lo hacía el modelo
psicodinámico. Se tiene en cuenta el «aquí y el ahora», más que
las experiencias del pasado, lo cual constituye un enfoque más
práctico y adecuado para muchos problemas, pacientes y
trabajadores sociales.
Según Mena y Hernández (2011) son rasgos generales de este
paradigma, en donde se tendrá que enfocar el trabajo social:
a) Su condición sincrónica o su condición diacrónica que
incluye antecedente y consecuente en la conducta;
b) Su linealidad;
132
c) La inclusión de elementos ambientales, que son
observables, para explicar antecedentes;
d) Los fenómenos internos, no observables, como no
causantes de la conducta, más bien causados por ésta (no
explican la conducta);
e) Los estados mentales no dan lugar directamente a una
conducta, sino que ella puede ocurrir por asociaciones, o
antecedentes observables, o respuesta a estímulos;
f) El desarrollo intelectual como la habilidad innata del
individuo, y la capacidad del ambiente para integrar y
proveer estímulos, respectivamente (Fischer y Gochoros,
1975).
133
Modelo Unitario de Howard
Goldstein
Goldstein (1973) sugiere un modelo de intervención pensado
para su aplicación en el marco escolar y familiar que consta de
ocho pasos, como son: el Definir la conducta; Enseñar a
autorregistrar y autoevaluar; Administrar contingencias
externas; Enseñar técnicas auto instruccionales y atribucionales;
Transferir el control de los refuerzos al propio sujeto;
Eliminación progresiva de las contingencias de refuerzo; y
Registrar intermitentemente y ofrecer contingencias para el
mantenimiento de las conductas.
En el caso de Definir la conducta, requiere una definición
operativa de las conductas que se desea modificar. Es necesario
que, antes de comenzar ninguna tarea de autoevaluación, el
sujeto entienda la conducta que se desea valorar. En segundo
lugar, al Enseñar a autorregistrar y autoevaluar, para poder realizar
la fase de autorregistro se debe comenzar por ayudar al sujeto
con algún trastorno, a observar su propia conducta. El siguiente
paso, la autoevaluación, requiere que el sujeto realice juicios de
valor de lo observado. Durante esta fase es importante que el
terapeuta, o algún familiar, que graben y evalúen la conducta del
sujeto con trastorno. El feed back que pueden ofrecerle, cuando
134
se realiza sin amenazas ni culpabilidades, puede ayudar al sujeto
a aumentar la exactitud de su autorregistro y autoevaluación.
En tercer lugar, el Administrar contingencias externas, si los
autorregistros del sujeto con trastorno son inexactos, puede ser
de utilidad reforzar las autoevaluaciones que se asemejen a las
obtenidas por el terapeuta. El refuerzo positivo debe ser la
primera técnica para elegir dentro de un programa de
contingencias. El coste de respuesta probablemente pueda ser la
segunda.
En cuarto lugar, el Enseñar técnicas auto instruccionales y
atribucionales, si se desea que el sujeto cambie, se debe
proporcionar estrategias cognitivas que le sirvan de guía para
modificar su propia conducta. De la misma forma se hace
necesario un entrenamiento atribucional que posibilite la
reducción de ayudas externas y desarrolle un locus de control
interno. En quinto lugar, el Transferir el control de los refuerzos al
propio sujeto, una vez que el ha demostrado cambios contingentes
a los refuerzos externos, ha desarrollado nuevas estrategias
cognitivas y ha demostrado conocer su utilización, se le ofrece
una oportunidad para enjuiciar, evaluar y reforzar su propia
conducta. Se recomienda especialmente el refuerzo positivo,
aunque en algunas ocasiones dejar en manos del sujeto la
elección de su propio castigo puede ser muy beneficioso.
En sexto lugar, el Diseñar situaciones que favorezcan la
generalización de lo aprendido, este es un paso crítico en todo el
proceso de intervención. Es muy importante diseñar situaciones
controladas que posibiliten al sujeto, la puesta en práctica de las
estrategias recién aprendidas. Aunque en ocasiones, el proceso
de generalización puede resultar muy costoso, debe conseguirse
antes de la eliminación de las contingencias de refuerzo.
En séptimo lugar, la Eliminación progresiva de las contingencias
de refuerzo, para proceder a la eliminación progresiva de las
135
contingencias de refuerzo es necesario que, previamente, el
sujeto haya internalizado el refuerzo y haya relegado a segundo
plano los reforzadores temporales. Finalmente, el Registrar
intermitentemente y ofrecer contingencias para el mantenimiento de las
conductas, se recomienda que los intervalos sean primero de una
semana de duración para ampliados luego hasta un mes.
Ideas Centrales
Son las siguientes premisas que sintetizan los principales
fundamentos teóricos de la posición del modelo unitario:
• Gestión de un proceso de aprendizaje social que se
desarrolla dentro de un contexto y como consecuencia de
una relación humana, que comprende y compromete al
asistente social y a los individuos (singular y
colectivamente) en relación con los objetivos;
• La influencia profesional como clave del tratamiento para
la persuasión mediante la comunicación;
• El proceso de ayuda se realiza a través de una serie de fases
lógicas de aprendizaje, de la adquisición de capacidades
para la solución de problemas y, de cambios que se
individualizan y coordinan en un proceso unitario
(Goldstein, 1973).
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo unitario de Goldstein (1973) considera tres fases como
son: la inicial de aprendizaje discriminativo; la intermedia o de
aprendizaje conceptual; y la final o de resolución de problemas.
Fase inicial de aprendizaje discriminativo
Hacer que los clientes sociales se conciencien más o se hagan más
sensitivos, en relación con los problemas y circunstancias de su
mundo.
136
Fase intermedia o de aprendizaje conceptual
Hacer que los clientes sociales aprendan los símbolos y las ideas
que ellos convencionalmente utilizan en el procesamiento de la
información. La estrategia (proceso metodológico), la diana
(problema objetivo) y las fases son las variables de la práctica de
Trabajo Social.
Fase final o de resolución de problemas
Se trata del procedimiento global por el que los clientes resuelven
las dificultades que se encuentran en su entorno.
Implicación para el Trabajo Social
El trabajador social, debe considerar los elementos de su
tetraedro (conciencia, atención, estrategia perceptual e
interpretación o significación), como esquema para entender su
modelo unitario, que comprende la interrelación de las
categorías transferencia de aprendizajes, desarrollo de
capacidades y solución de problemas, son los focos por
desarrollar. A través de un proceso mediacional, aún
incipientemente, hacia la comprensión social y de sí mismos. Su
método de cambio, que implica el aprendizaje social, se enfoca a
la transferencia de instrumentos de conocimiento (asunto de
desinformación).
El profesional deberá trabajar a partir del estilo de aprendizaje
del usuario y construir con ellos, el concepto de transferencia del
aprendizaje, hay que hacerles ver que el aprendizaje es
transferible a otros problemas de la vida. Finalmente, según
Goldstein (1973) se construye la realidad a través del aprendizaje
de instrumentos de conocimiento, y con ellos, se da el proceso de
adaptación que está influido por el auto-concepto (ser), el yo
perceptivo (saber) y el yo intencional (hacer). Se perfilan tres
tipos de aprendizaje: estratégico (informarse), táctico (adaptarse
137
a lo cotidiano) y adaptativo (ajuste interno y de perspectiva o
externa).
138
Modelos críticos o
Radicales
En las décadas de 1960 y 1970, el perfil del profesional de
intervención se destacaba por enfocar, su actuar hacia la
generación de la denominada acción liberadora, que da lugar a un
trabajo social diferente: no se trata de una investigación
militante, sino de una práctica militante. Ander-Egg (1992)
expone que lo relevante en este modelo, es el papel
transformador del conocimiento, es decir, una cosa es la
necesidad de conocer para transformar, y otra muy diferente,
que el conocer, sólo sea una forma de transformar.
La perspectiva “desde donde” se conoce la realidad cambia
significativamente. En palabras del mismo autor, asumir la
metodología de la militancia significa conocer “desde a dentro”,
mediante la inserción/inmersión, como aspecto sustancial del
mismo método; ver la sociedad desde la perspectiva del pueblo,
con los ojos del pueblo, y “vivir” sus problemas, y tener las
vivencias que tiene el pueblo, proporciona un saber de la
realidad que no se puede captar por los procedimientos clásicos,
no “elaborables” en las computadoras, ni mediante los más
sofisticados tratamientos estadísticos de datos (Ander-Egg,
1992).
Este involucramiento no se deriva básicamente de razones
políticas, ideológicas, filosóficas o éticas, sino por razones
propias del método de acción liberadora, que implica militancia y
compromiso. Según Ander-Egg (1992) el método propuesto,
basado en: los aportes del método psicosocial de Paulo Freire
(2002), premisas de Marx (1974), e inspiradas por la teología de
la liberación (Torres, 2020), en donde se apoya en el supuesto de
que el trabajador social, no es neutro, ni a-ideológico, ni a-
139
político; supone siempre una opción al servicio de los sectores
populares.
Dichos referentes de adecuación metodológica fortalecen la
práctica del trabajo social, así como delimita la importancia de la
participación de la propia gente, y la necesidad de generar un
nivel de conciencia distinto. De tal forma, que dicha acción
liberadora, parte de las premisas de que:
a) No existe ningún método de acción, ni técnicas de
actuación que puedan aplicarse siempre y en todas
circunstancias, sino que es necesario adecuarlos según el
caso concreto;
b) No hay que olvidar como criterio operativo de adecuación
y para ayudar al desarrollo, la práctica de la misma gente,
lo que hace, sus preocupaciones e inquietudes, sus centros
de interés, así como el nivel de conciencia real que tiene la
gente que participa en estas actividades;
c) Cuando se dice “nivel de conciencia” se refiere a la que
posee el individuo, grupo o colectivo en un momento dado,
independientemente de la adecuación de esta, a sus
condiciones naturales de existencia. Además, deben
considerarse tres aspectos sobre la militancia social: 1.
Conocer las fuerzas actuantes, 2. Los supuestos de
participación y 3. Los propios modos, así como los posibles
niveles que puedan presentarse (Ander-Egg, 1992).
Por un trabajo social critico en Latinoamérica
Ahora bien, hablar de Trabajo Social como un perfil que detona
la acción liberadora, o militante, es hablar de historias orgánicas
de carne y hueso, es remontarnos a su pasado para comprender
su presente, y con ello, entender su papel en el futuro; es
comprender sus movimientos histórico-político, académicos,
ideológicos y científicos que le derivaron a su propia definición.
Es reconocer que su reconceptualización acontecida en la década
de los 60´s y 70´s “no ha muerto” y se reinventa a partir de su
140
propia historia, donde rompe con visiones tradicionales, a través
de sus referentes críticos, en donde se ha distinguido por sus
posicionamientos, acciones y participación en la construcción de
lo que se entiende como Estado-nación de cada entidad
geográfica.
El entendimiento del Trabajo Social, y sus implicaciones en
Latinoamérica, representó ese ejercicio constante de lectura de
sus propios procesos políticos, que le posibilitaron generar
constantes análisis críticos de su identidad, de su papel, y de sus
protagonismos en todos los sectores y niveles sociales, en donde,
ha participado con su liderazgo en los procesos de cambio social,
y estados de bienestar, pero también en sus retrocesos
dependiendo las miradas políticas imperantes.
Es por ello, que hablar de un Trabajo Social crítico con
impactos en Latinoamérica, entendida como una profesión
militante, y protagonista de sus contextos históricos, no es
posible entenderla desde una sola voz, o distinguirlo a partir de
una sola historia o narrativa, es comprender en su conjunto, los
acontecimientos críticos que le posibilitaron sus alcances, y
fortalezas. Como, por ejemplo, los acontecidos en la década de
los 60s y 70s con el proceso de reconceptualización, en el cual, se
pueden distinguir cuatro grandes influencias que derivaron las
nuevas visiones, o al menos, el desmarcarse de las anteriores
concepciones tradicionales o de monopolios norteamericanos,
como lo fueron:
a) La crítica hacia la teoría de la dominación y dependencia de
los modelos psicodinámicos, conductuales y funcionalistas
dominantes de la época, en el hacer de un Trabajo Social,
que no reflejaba el sentir de Latinoamérica, y mucho menos
estaba reflejando los referentes identitarios propios de los
países hispanohablantes;
b) Los aportes del método psicosocial de Paulo Freire (1971),
con visión de la educación para liberar a los pueblos de sus
ignorancias, que sienta las bases de un nuevo
141
empoderamiento disciplinar y propósito militante y de
acción, para la generación de conciencia social entre los
pueblos menos favorecidos;
c) Los aportes de Marx (1974) a los discursos y fundamentos
de los profesionales del trabajo social, que fortalecen las
competencias críticas del devenir social, en función de las
relaciones de poder, sistema productivo, y las
desigualdades sociales, así como los enriquecimientos a
costa de los más pobres;
d) La teología de la liberación, donde a partir de discursos y
actos congruentes como los de Camilo Torres (2020),
sientan las bases para un Trabajo Social Militante, de lucha
social, y combativo, orientado hacia la reivindicación de los
que no tienen voz, y de los que más lo requieren, incluso,
instalando las bases de un trabajo social como agente de
cambio, y actor protagónico en los procesos de
transformación social.
Visiones y discusiones que avivan las narrativas y las posiciones
de un Trabajo Social Latinoamericano vivo y activo, el cual, se ve
abanderando en cada país, o nacionalidad latinoamericana por
ideologías inspiradoras de cambio, de búsqueda permanente del
bienestar social, a través de ir fortaleciendo la práctica de los
propios trabajadores sociales, a partir de referentes teóricos que
ofrecieran miradas sobre la cuestión social de cada país, así como
una mayor narrativa de los hechos sociales, sus causas y efectos,
traducidos en necesidades y problemáticas sentidas por los
distintos colectivos sociales, o como lo expresaría Freire (1985)
cuando indica, que nadie cobra conciencia separadamente de los
demás, ésta se constituye como conciencia del mundo, y no se
encuentran en el vacío de sí mismas, sino es siempre como
resultado de la interacción orgánica de una conciencia global.
142
Enfoque Radical/Marxista
Ahora bien, la efervescencia Latinoamérica gesta el nacimiento
de un enfoque paradigmático, que centra su accionar en las
transformaciones sociales emancipadoras, destacando la relación
simbiótica entre Teoría y Práctica, como binomio clave para
comprender el mundo. Según Fraser (1989) dichos modelos se
centran en las teorías críticas, derivadas de planteamientos de
Marx (1974), las cuales centran su quehacer teórico/práctico en
luchas para lograr cambios políticos, encuadrando su marco de
referencia en las actividades de los movimientos y actores
sociales con los que se identifica (Vílchez et al., 2018).
Según Vílchez et al. (2018) los modelos críticos, se
fundamentan en las corrientes marxistas, feministas y otras
formas de pensamiento asociadas a la teología de la Liberación,
en las cuales, se resaltan las capacidades humanas y su acción
colectiva para lograr sociedades libres de todo rastro de
dominación. Según los mismos autores, para los seguidores de
estas posturas, el logro de las transformaciones necesarias de la
realidad va más allá, de reconocerla y del interés común de
superar las dificultades y formas de dominación. Para ellos, no
basta conocer la realidad, sino que hay que cambiarla. Los
aportes más resaltantes de este enfoque al Trabajo social se
asocian a la comprensión integral de los conflictos, para intentar
explicar el orden social establecido y la participación de los
oprimidos a través de la autoconsciencia racional para lograr los
cambios.
Siguiendo a Viscarret (2009), el trabajo social crítico sostiene
que los usuarios, no son ni parcial, ni totalmente culpables de las
circunstancias personales y sociales a las que se enfrentan, sino
que, apuntan a los orígenes sociales y a las estructuras sociales
como causantes de dicha situación opresiva. Este modelo
entiende que la función del Trabajo Social, no puede ser, la de
adaptar a la persona a un medio que muchas veces le es hostil.
143
Utiliza una forma de intervención liberadora desde el Trabajo
Social, la cual representa la base, de que el cambio se encuentra
en los protagonistas de este, en las personas. Son los usuarios los
que a través de un proceso de toma de conciencia de su situación,
se transforman en personas activas, en protagonistas del cambio
individual y social (estructural).
Por su parte Healy (2001) sostiene que, el trabajo social crítico
analiza la intervención social desde la importancia de la
estructura social y la dominación/opresión en el análisis de los
problemas sociales. Los primeros inicios de este modelo se basan
desde la teoría marxista, donde la clase social era la categoría
conceptual clave en el análisis y la respuesta de la opresión.
Después, es el movimiento feminista quien señala al patriarcado
como generador de la opresión. El Trabajo Social consigue
señalar que el denominador común en todo tipo de opresión es
el planteamiento idéntico de subordinación y de dominación
contra el que hay que trabajar.
Ahora bien, si se radica el problema en la estructura social
dominante, los trabajadores sociales críticos/radicales,
consiguen así que los diversos objetivos emancipadores de los
grupos oprimidos puedan conciliarse, el objetivo, para este
modelo es conseguir una sociedad libre de dominaciones de todo
tipo, en donde se puedan satisfacer todas las llamadas de la
liberación. Según Healy (2001) hay varios enfoques críticos y
radicales en la intervención desde el Trabajo Social, como lo son:
a) El enfoque marxista de Trabajo Social (Leonard y Corrigan,
1978). El Trabajo Social debe comenzar entendiendo la
experiencia individual y los elementos de la personalidad
individual como un reflejo, de las relaciones de producción
y de las contradicciones dentro de dichas relaciones.
b) El Trabajo Social feminista. El feminismo ha tenido un
efecto profundo en la práctica del Trabajo Social, ya que
surge el género como tema, y ha demostrado cómo la
opresión de las mujeres se encuentra estructurada e
144
incrustada en la propia prestación del Trabajo Social. La
intervención feminista desde el Trabajo Social posee
siempre una mirada positiva hacia las mujeres, rechazando
los estereotipos negativos, localizando el problema y sus
raíces dentro de un contexto sociopolítico,
despatologizando los problemas personales.
c) El enfoque problematizador de Paulo Freire. Este enfoque
en el modelo de intervención educativo tiene en cuenta el
análisis crítico de la realidad y promueve una adecuada
comprensión de algunos factores que se manifiestan en los
procesos de transformación social. La finalidad es tomar
conciencia de la situación y diseñar el proceso que permita
superarla. La acción para superar la problemática en la que
se encuentran, a través de fomentar la crítica social, el
análisis y la reflexión crítica.
145
Modelo Crítico Radical de Karl
Marx
Karl Marx
El trabajo social crítico no surge hasta finales de los sesenta y
principios de los setenta en el Reino Unido, Canadá, Australia y
Estados Unidos. Tuvo especial relevancia en el mundo
anglosajón y especial relevancia en el trabajo social
sudamericano, ya que inspiró el primer movimiento de la
reconceptualización, en la década de los 60´s y 70´s.
Los antecedentes intelectuales del trabajo social crítico son
muy diversos y recogen un amplio conjunto de teorías sociales,
que van desde las teorías feministas, el marxismo, el desarrollo
comunitario, la teoría radical de la educación (Freire, 1971), la
sociología radical, hasta las teorías críticas sobre el carácter étnico
y la teología de la liberación. Fundamentado en estas bases
teóricas, el Trabajo Social crítico sostiene que, los usuarios no son
ni parcial, ni totalmente culpables, de las circunstancias
personales y sociales a las que se enfrentan, sino que apuntan a
los orígenes sociales y a las estructuras sociales como causantes
de dicha situación opresiva (Viscarret, 2007).
Este modelo contempla los enfoques críticos y radicales como
lo son: Enfoque Marxista, Feminista, Desarrollo Comunitario,
146
Teoría Radical de la Educación. Según Viscarret (2007) los
intelectuales del trabajo social critico son, muy diversos y
recogen un amplio conjunto de teorías sociales, en las cuales,
sostiene que los usuarios no son ni parcial ni totalmente
culpables, de las circunstancias personales y sociales a las que se
enfrentan, sino que apuntan, a los origenes sociales y a las
estructuras como causantes de dichas condiciones opresivas.
Es por ello, que el trabajo social crítico trae a la escena de la
intervención social, la importancia de la estructura social y la
denominación/opresión en el análisis de los problemas sociales.
La aplicación de este modelo, se caracteriza por las oposiciones
del carácter individualista que se oponían a las teorías clásicas
del Trabajo Social, en especial la psicoanalítica que se convirtió
en la corriente principal del Trabajo Social en los años setenta, la
aplicación de este modelo crítico/radical al Trabajo Social fue
muy innovador, incorporando en el abordaje de los problemas
sociales de aspectos muy importantes como la lucha de poderes,
la hegemonía ideológica y de clases, entre otros (Viscarret, 2007).
Método, fases, técnicas y actividades
El Trabajo Social crítico/radical construye una práctica que
plantea un compromiso con los factores populares como: Los
marginados, los excluidos, los extraños, los sin voz. Estos se
convierten en elementos activos para la práctica profesional y en
los protagonistas clave del proceso de liberación.
Desde el punto de vista del Trabajador Social crítico, la
práctica del Trabajo Social es más que tratar con los usuarios,
teniendo como objetivo el cambio estructural real. Son varios los
enfoques críticos y radicales de intervención, desde el Trabajo
Social que se han ido desarrollando en el tiempo, de entre los
cuales se destacan: El enfoque marxista de Trabajo Social
(Leonard y Corrigan, 1978); El Trabajo Social Feminista; El
enfoque problematizador de Paulo Freire (1971).
147
El Trabajo Social crítico trae a la escena de la intervención
social, la importancia de la estructura social y la
dominación/opresión en el análisis de los problemas sociales.
Los primeros enfoques de la práctica crítica se encontraban
claramente fundamentados en la teoría marxista, donde la clase
social, era la categoría conceptual clave, en el análisis y la
respuesta de la opresión. Posteriormente, el movimiento
feminista señaló al patriarcado como el sistema generador de
opresión, iniciando una discusión importante para el Trabajo
Social crítico, puesto que había otras opresiones, por ejemplo, el
que no encajaban necesariamente dentro de las opresiones según
la clase social.
El Trabajo Social crítico supera este desafío señalando que el
denominador común es, que todas las formas de opresión se
basan en un planteamiento idéntico, de subordinación y de
dominación contra el que hay que trabajar. Al radicar el
problema en la estructura social dominante, permite que los
trabajadores sociales críticos/radicales consideren que los
diversos objetivos emancipadores de los grupos oprimidos
puedan conciliarse.
El objetivo es conseguir una sociedad libre de dominaciones
de todo tipo en donde se puedan satisfacer todas las llamadas de
la liberación. En cuanto a los conceptos básicos de la teoría critica
radical, se destacan brevemente los siguientes:
a) Las teorías sociales críticas buscan explicar el orden social.
Si la comprensión de la sociedad como totalidad,
entendiendo que la estructura social global ordena y da
sentido a las relaciones sociales. De tal forma que, a la hora
de explicar y analizar los acontecimientos y experiencias
«locales», éstos son observados como efectos de la
estructura social global existente.
b) La perspectiva de conflicto es fundamental para
comprender las relaciones de poder. Las diferentes teorías
sociales críticas se fijan en la dimensión de la lucha de poder
148
entre grupos sociales opuestos, opresores y oprimidos.
Opresor y oprimido son efectos del sistema social y se
encuentran determinados por la estructura.
c) Esta postura, de que los humanos producen y a su vez son
producidos por la sociedad, se encuentra basada en una
concepción activista de los seres humanos, porque, aunque
estén determinados por la estructura social, se reconoce que
también son capaces de alterarla. Así, el cambio social lleva
consigo la confrontación entre elites y opresores.
d) El énfasis en la autoconciencia racional como precursora
del cambio. Según la ciencia social crítica, la transformación
social requiere un proceso de concienciación a través del
cual, el oprimido pueda analizar de forma crítica las
ideologías dominantes en la sociedad, para desde ahí
buscar el cambio necesario.
e) En este proceso de toma de conciencia significa la liberación
de los oprimidos de forma que tengan la posibilidad de
elegir, y que al mismo tiempo, puedan contribuir a la
creación de un orden social, que satisfaga sus verdaderas
necesidades. La participación de los oprimidos en el
proceso de cambio.
f) El objetivo siguiente que plantea la teoría crítica es que los
individuos tomen parte activa en el proceso de cambio, es
decir, que luchen por conseguir un mayor control sobre la
situación. Las personas no sólo deben asirse a su propia
conciencia, sino que deben también tomar el control de su
propia situación, deben de hacer algo con relación a las
circunstancias que determinan su conducta (Marx, 1984;
1989).
Implicación para el Trabajo Social
La función del trabajo social no puede ser la de adaptar a la
persona a un medio, sino más bien, se centra en una intervención
liberadora donde sea consciente que la base del cambio, es la
misma persona, y que a través de un proceso se transforme, en
149
personas activas, por ende, protagonistas del cambio individual
y social.
Con este planteamiento, la función del trabajo social da un
giro radical conforme a lo visto en los modelos precedentes.
Entienden que la función del trabajo social no puede ser la de
adaptar a la persona, a un medio que muchas veces le es hostil.
Se apuesta por una forma de intervención liberadora desde el
trabajo social, que parta de la base de que, el cambio se encuentra
en los protagonistas de este, en las personas. Son ellos, los
usuarios, los que a través de un proceso de toma de conciencia
de su situación se transforman en personas activas, en
protagonistas del cambio individual y colectivo.
Es por ello, que el trabajo social crítico construye, una práctica
que plantea un compromiso con los sectores populares,
convirtiéndolos en elementos activos para la práctica profesional
y protagonistas claves del proceso de liberación.
Según Montaño (2019) la práctica profesional jamás
autodetermina completamente sus funciones sociales, y aunque
jamás representa una transformación social, destacando algunas
consideraciones para que se de dicho proceso, como lo es:
a) En primera instancia, es una práctica basada en el
conocimiento crítico de la realidad. Conocimiento crítico
radical, logrando comprender los fundamentos, la esencia
de la realidad que enfrenta, yendo más allá de la
“representación caótica” de la realidad, lo pseudo-concreto,
superando la apariencia de un fenómeno aislado, y
capturando, desde una perspectiva de totalidad, las
múltiples determinaciones y mediaciones de este,
insertadas en un sistema social que lo contiene y determina.
b) Por otro lado, en un segundo aspecto, la “práctica crítica”
implica la capacidad de identificar y posicionarse, dentro
de la ética profesional, sobre los diversos intereses y grupos
de interés presentes en el contexto más amplio y estructural
150
de la sociedad. La práctica crítica significa ir más allá, de lo
manifestado, lo explícito, lo consciente, lo aparente,
capturando las sutilezas de la dinámica social y sus
articulaciones con el sistema social más amplio.
c) En tercer lugar, se trata de una práctica orientada en valores
ético -políticos. Esto, al contrario de una actitud pasiva,
“neutral”, resignada, contemplativa, descomprometida del
profesional, implica una actitud comprometida y crítica
hacia la realidad que enfrentan. Una vez más, el
conocimiento crítico y la indignación constituyen la
herramienta y el motor de este posicionamiento crítico.
Aún más, el horizonte “político-ideológico” de
transformación social también le da al profesional una
perspectiva de largo plazo para tal posicionamiento.
d) En un cuarto aspecto, la “práctica crítica” busca superar la
relación inmediata entre necesidades y respuestas, propia
de la cotidianeidad de la vida social y de la práctica
profesional. Las demandas emergentes requieren
respuestas rápidas; y cuanto más dramática es la situación,
mayor es la exigencia de respuestas más inmediatas.
La “práctica crítica”, finalmente, tiene un papel potencialmente
transformador, a partir de la capacidad de socialización del
conocimiento crítico de la realidad, lo que, se convierte en una
fuerza material transformadora cuando penetra en las masas. No
se habla de la “concientización” de las masas, por parte del
profesional, esto presupone pensar que de manera homogénea
cada profesional se guía por los mismos valores, la misma ética,
la misma visión del mundo y la misma posición política. No se
está hablando del conocimiento necesariamente académico, esto
significaría imaginar que en la academia todo conocimiento es
crítico en el sentido radical, y que solo la academia produce
conocimiento válido. En suma, el trabajador social, en su
“práctica crítica” tiene la capacidad de comprender los límites y
las potencialidades de su práctica profesional, superando los
151
puntos de vista fatalistas o mesiánicos sobre la profesión
(Montaño, 2019).
152
Modelo Marxista
de Paul Corrigan y Peter Leonard
Peter Leonard (1975) menciona que la psicología y la
personalidad del individuo son creados basados en las relaciones
de producción, es por eso que, el Trabajo Social con este enfoque
Marxista se centraliza, en estudiar no solo al individuo sino
también a las estructuras en las que se desenvuelve. Los
trabajadores sociales Marxistas, se enfocan en contrarrestar las
problemáticas que el capitalismo trae consigo y como
consecuencia limitan la personalidad del individuo.
Entre las principales ideas dentro del método de intervención
en el trabajo social marxista, se encuentran en el trabajar, en
conjunto tanto con colegas actividades similares, grupos
comunitarios e instituciones. Inculca desde la familia elementos
para elevar la conciencia y la cooperación para contrarrestar el
capitalismo. Brinda el apoyo necesario a las familias para
combatir las consecuencias del consumo y la desintegración
familiar favorecida por el mercado laboral. De igual forma,
ayuda a las familias a buscar una guía o modelo cambiante, a las
circunstancias, y no a tener un ideal de familia fija. Pretendiendo
153
unir a las familias para que en conjunto contrarresten los
problemas de opresión capitalista.
Ideas Centrales
El enfoque marxista de trabajo social se propone reconocer que
la psicología y la personalidad de la persona provienen de las
relaciones sociales formadas por los modos de producción y
reproducción. En dicha relación, la persona se encuentra
configurada por las experiencias obtenidas en la economía y sus
consecuencias, experiencias que vienen dadas por la forma en
que oferta su trabajo (Corrigan y Leonard, 1978).
El Trabajo Social crítico, se caracteriza por su oposición al
carácter individualista que imponían las teorías clásicas del
trabajo social. En especial, las psicoanalíticas que se convirtieron
en la corriente principal del Trabajo Social hasta los años setenta.
Método, fases, técnicas y actividades
El Trabajo Social marxista debe comenzar, entendiendo la
experiencia individual y los elementos de la personalidad
individual, como un reflejo, de las relaciones de producción y de
las contradicciones dentro de dichas relaciones. Esto significa,
entenderlas no sólo en relación con la familia, como reflejo de la
estructura de dominación económica, sino también en relación
con otras grandes estructuras con las que las personas
interaccionan.
De esta forma, el análisis que el trabajador social hace del
individuo y de las situaciones sociales, ya no se basaría
simplemente, en el entendimiento de una dicotomía entre
entender a la persona o entender la estructura social. La
aplicación del modelo crítico/radical al Trabajo Social, en su
momento, fue innovadora en tanto en cuanto incorporó, en el
abordaje de los problemas sociales aspectos tan importantes
154
como las luchas de poder, la hegemonía ideológica y de clase, el
estatus, la profesionalización, la educación, la cuestión sexista y
la opresión social (Corrigan y Leonard, 1978).
Implicación para el Trabajo Social
El Trabajo Social crítico construye una práctica, que plantea un
compromiso con los sectores populares. Los marginados, los
excluidos, los extraños, los sin voz, sujetos pasivos del cambio
hasta ese momento, se convierten en elementos activos para la
práctica profesional y en protagonistas clave del proceso (de
liberación).
Desde el punto de vista del Trabajo Social crítico, la práctica
del Trabajo Social es más que tratar con los usuarios. Parte de la
base de que para ser más eficaz, el Trabajo Social debe de tener
como objetivo el cambio estructural real. Son varios los enfoques
críticos y radicales de intervención desde el Trabajo Social que se
han ido desarrollando en el tiempo (Corrigan y Leonard, 1978;
Marx, 1984; 1989).
Una perspectiva crítica en la contemporaneidad en Trabajo
Social, según Sierra (2021), es preciso asumir, en coherencia con
un proyecto societario en un horizonte emancipador, una
posición contra-capitalista (contra-imperialista, contra-
neoliberal), contra-patriarcal, contra-racista; por unas nuevas
relaciones sociales en el intercambio entre seres sociales y con la
naturaleza; un nuevo modo de producción y reproducción para
la vida social.
Por eso la herencia teórico-metodológica y política de Marx en
trabajo social, sigue siendo necesaria para el análisis concreto de
la realidad social. Sin su apropiación no hay condición de
superación, para ir más allá respecto a los límites propios de
cualquier pensador/pensamiento datado históricamente,
asumiendo, desde una perspectiva de clase (de las clases
155
trabajadoras, de los desposeídos de medios de vida), contribuir
y ser parte de las luchas por la transformación social y la
superación de la sociedad burguesa (Sierra, 2021).
156
Modelos Feministas
A lo largo de las últimas décadas el mundo, la palabra feminismo
ha ido tomando relevancia en muchos contextos, la cual, ha
estado rodeada de connotaciones tanto positivas, como
negativas, que ha llevado a diversos debates en distintos
ámbitos. Según la Real Academia Española (RAE, 2024) el
feminismo se puede entender como, una serie de principios que
buscan la igualdad de los derechos de la mujer y el hombre; un
movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los
órdenes del feminismo.
Aún así, hay cierta reticencia a declararse abiertamente
feminista o de apoyo a esta ideología por parte de algunos
individuos, grupos o sectores, por desconocimiento de su
significado o pronunciamientos controvertidos. Recordando en
principio, el feminismo, no es odiar a los hombres, ni supremacía
de las mujeres, simplemente es centrarse en condiciones justas,
equitativas e igualitarias.
El tema, engloba una serie de movimientos, cuyo origen se
puede encontrar en las luchas de mujeres, primero individuales,
en el seno de las ilustradas tertulias sobre la razón en el siglo
XVIII, más tarde de grupo como el sufragismo. Destacando que
los feminismos en toda la historia procuran visibilizar y
transformar toda forma de opresión, dominación o segregación
157
y violencia. Ahora bien, no se podría hablar de un solo tipo, o
ideología dominante que sustenta el feminismo, en todo caso, se
podría esbozar algunos acercamientos de los distintos
feminismos que se han fortalecido a lo largo de la historia.
Destacando en principio que, en esencia todos ellos,
representan plataformas teóricas, ideológicas, políticas,
culturales, y hasta de ciertos intereses de grupos hegemónicos,
que luchan por visibilizar y erradicar aquello que, es injusto y
discriminativo en las distintas sociedades en el mundo. En todo
caso, la intención no es dogmatizar, ni entrar en debates
fundamentalistas o radicales, o el entronamiento de una sola
visión. Se considera que el movimiento feminista
contemporáneo, ha venido a enriquecer las distintas plataformas
sociales, institucionales, de política pública, escenarios teóricos y
científicos, entre otros. Ofreciendo todo un nicho paradigmático
de análisis, reflexión y construcción de nuevos saberes, incluso
de modelamiento de la conducta humana y de la sociedad.
Sin embargo, también es de destacar, los excesos en sus
prácticas, ante la interpretación de un feminismo radical y
fundamentalista, incluso extremo, el cual, en sus formas o
prácticas lastiman y laceran no solo la percepción del
movimiento, sino debilitan la credibilidad de sus motivaciones y
objetivos, incurriendo en aquello, que se cuestiona como lo son,
las mismas formas de agresión, vandalismo o de violencias hacia
la misma sociedad o cualquier forma institucional que les
represente algún tipo de aversión.
Ahora bien, en palabras de Maccise (2001) el feminismo
históricamente logró revelar la parcialidad de género y la
discriminación sexual en las raíces de las instituciones familiares,
políticas, sociales, económicas y laborales que predominan en las
sociedades contemporáneas. Destacando el mismo autor, que
dicho movimiento, dejó ver que las teorías políticas dominantes
y la subjetividad representaban un concepto “masculino” y priva
158
a la mujer del estatus del sujeto. Situación expuesta desde los
primeros escritos feministas, como “El Segundo Sexo” De
Beauvoir (1949), que describe la dicotomía entre sujeto/objeto
“él, es el sujeto, él, es el absoluto y ella el Otro”.
En todo caso, como Flax (1990) lo narra, las teorías feministas
hicieron una severa crítica a la supuesta neutralidad y
universalidad del sujeto, es un concepto general que incluye a
hombres y a mujeres. Por ello, los feminismos han venido
cuestionando la concepción de la subjetividad en todos los
tiempos, en donde se define al sujeto como libre y autónomo.
Particularmente dentro de las sociedades, en las cuales “no
existen personas, sin género”, el sujeto no es libre de elegir su
identidad. Destacando el propio autor que el sexo en principio
define básicamente los roles y actividades que tendrá que
realizar o las actitudes que deberá adoptar durante toda su vida
(Flax, 1993).
En tal sentido, el adentrarse a las visiones, reflexiones, y
constructos teóricos, y hasta filosóficos, que se han derivado de
la Teoría Feminista en su conjunto, siempre remitirá a conocer
las distinciones y alcances de cada uno de ellos, que según
Maccise (2001) los distintos feminismos, se adentran en un
debate, crítica, construcción ideológica, y hasta en el
entonamiento político, académico y social, que los han llevado a
emprender luchas en contra del estatus quo dominante, y
presente en aquellas instituciones donde es vigente la estructura
patriarcal como es la familia, el género, la iglesia, el Estado, la
política pública entre otros espacios.
De tal forma, que en inicio se debe destacar, que no existe una
sola mirada feminista, sino existen múltiples feminismos, y cada
uno de ellos se adentra, en la crítica sobre las concepciones
modernas y postmodernas que instalan a un sujeto, determinado
por la historia, su cultura, el lenguaje o su mismo contexto, el
cual, no deberá estar determinado, ni por su ideología, sus
159
costumbres, su sistema político, o cualquier otro esquema
cultural, económico o social dominante. Posturas entre otras, que
se podrían estar en acuerdo o en desacuerdo, y que son
argumentadas desde algunos tipos de feminismos como lo son:
el radical, abolucionista, transfeminismo, el feminismo provida,
el feminismo poscolonial, de igualdad, filosófico, de la
diferencia, el feminismo negro, el feminismo lésbico, entre otros.
Visiones, posiciones y argumentos que si bien, suman a una
sociedad del conocimiento, y al entendimiento de aquello que es
necesario visibilizar como sociedad, para mantener el equilibrio,
la justicia, las mejores condiciones de bienestar, y sobre todo, el
vivir en contextos libres de violencia y de discriminación en
todos sus niveles. Sin embargo, frente a la misma cultura de
violencia que permea en el mundo, tal tarea se torna titánica,
pero no imposible, radicando el logro del objetivo, en el mejor
entendimiento de aquellos tópicos que como sociedad dividen y
a crecentan los odios, y las desigualdades sociales, en ocasiones,
dentro de los mismos discursos radicales, incluso desde algunos
tipos de feminismos que avivan, en sus prácticas y
pronunciamientos las nuevas percepciones de las violencias.
Aproximaciones básicas sobre las discusiones
feministas.
Ahora bien, es de suma importancia el reflexionar las presentes
cifras y cualquier otro dato generado tanto por las fuentes
oficiales, como las no oficiales, desde los diferentes feminismos,
que más allá, de hacer un sacrilegio conceptual, o promover la
disidencia en posturas, o la contraposición de postulados
teóricos, ideológicos, o principios deontológicos de cada una de
las visiones. El interés radicaría en, abonar a la discusión, y al
enriquecimiento del movimiento feminista, el cual sea cada vez
más integral y conciliador, en vez de divisor y separatista.
160
Lo que lleva, a identificar algunas de las ideas centrales de
cada uno de los feminismos, y a partir de ello, identificar
alternativas, y áreas de oportunidades para el diseño de políticas
públicas. Es por ello, que adquiere mayúscula relevancia el
valorar sus argumentaciones y reflexiones de los feminismos:
radical, abolucionista, transfeminismo, el feminismo provida, el
feminismo poscolonial, de igualdad, filosófico, de la diferencia,
el feminismo negro, el feminismo lésbico, socialista o feminismo
marxista, el anarcofeminismo, ecofeminismo, ciberfeminismo,
separatista, feminismo interseccional, feminismo masculino,
disidente, liberal, factual o científico, cultural y postmoderno.
Una reflexión desde el feminismo radical, considerado como la
primera teoría, y el primer movimiento que toma en serio “la
situación de todas las mujeres desde el punto de vista de ellas”.
Surge de los pronunciamientos de la Nueva Izquierda, pero, a
diferencia de ellos, considera que la principal causa de la
opresión es el género. Las mujeres que participaron en dichos
movimientos consideraron que debían luchar por separado,
pues en el momento de la toma de decisiones, los hombres
adoptaban actitudes machistas y no comprendían la
discriminación sexual.
Es por ello, que las feministas radicales luchan por lograr la
revolución sexual, cuyo primer paso se centra en la toma de
conciencia de las mujeres; de que forman parte de una clase
sexual que históricamente ha sido discriminada y oprimida.
Reconociendo que el término “radical” también indica que la
opresión de las mujeres constituye la base de todos los otros
sistemas de opresión, como los llamados “ismos” como es el caso
del racismo y el clasismo (Thomen, 2025).
Ahora bien, reflexionando desde la óptica del Feminismo
Liberal, se reconoce como la primera que surge históricamente,
caracterizada por enfrentar al sistema liberal dominante desde el
siglo XVIII, indicando su parcialidad y exclusión con respecto a
161
las mujeres. Su objetivo es lograr que las mujeres adquieran el
estatus de sujeto y gocen de los derechos propios de los
individuos. Abogan por conseguir la igualdad entre los sexos, y
parte de la idea, de que, si las mujeres no gozan de los derechos
humanos básicos ni ciudadanos, es resultado de la desigualdad
de oportunidades y de su exclusión del mundo público.
Afirma que las razones de la discriminación sexual son
contingentes y reversibles. Es decir, la concepción del sujeto de
esta teoría feminista pone un gran énfasis en la racionalidad y en
la autonomía individual, otorgando un lugar primordial a los
derechos de los individuos. Finalmente, dentro del marco del
feminismo liberal, De Beauvoir (1999) acepta, que la feminidad
produce personas deformadas y mutiladas, opinando que
pretender que las actividades de las mujeres —como el cuidado
de la casa y de los niños— son parte de un proyecto de vida
escogido libremente por un sujeto trascendente, representa una
caricatura monstruosa de la individualidad. Entre sus
principales representantes se encuentran: Mary Wollstonecraft,
John Stuart Mill, Harriet Taylor, Simone de Beauvoir y Betty
Friedan (De Beauvoir, 1949).
En el caso de Feminismo Abolucionista, en sus inicios luchaba
por la abolición de la prostitución y de la pornografía, la
situación mundial las obligó a añadir el alquiler de vientres, o sea
abolir la explotación sexual y reproductiva de las mujeres, se
define como la corriente ideológica del feminismo que quiere
acabar con cualquier elemento instaurado por el patriarcado, y
que fomentan la denigración de la mujer, como por ejemplo la
prostitución, la pornografía o la maternidad subrogada. En este
sentido, lucha contra la explotación tanto comercial como sexual
del cuerpo de la mujer. Corriente que ha ido evolucionando
durante su recorrido y se ha agregado otros términos que deben
ser suprimidos, como la abolición del género.
162
A través del abolicionismo, las feministas pretenden cambiar
la forma de las posturas tradicionales del patriarcado, y se utiliza
como herramienta para analizar prácticas sociales y culturales
que vulneran los derechos de las mujeres y sus libertades. A
través de este movimiento, las feministas se oponen a cualquier
control legal o estatal de la prostitución, o de otras formas de
explotación organizada del cuerpo de la mujer, se despenaliza el
ejercicio de la prostitución en sí misma, pero la responsabilidad
recae sobre cualquier comportamiento que rodean esta práctica,
poniendo la culpabilidad en la demanda, en el cliente y en el
proxenetismo. Entre sus principales exponentes se encuentran:
Mary Wollstonecraft, Olympe de Gouge, Virginia Wolf, Celia
Amorós, María Marcela Lagarde y de los Ríos (Thomen, 2025).
Mientras que el Transfeminismo, corriente del movimiento
feminista que no concibe el concepto de “transexualidad”, en la
que se considera que los aspectos definidos como masculinos y
femeninos, no son más que constructos sociales a los cuales, por
supuesto se oponen. Llega a considerar que hasta ser mujer u
hombre no depende de nuestra naturaleza, sino de cómo está
concebida la sociedad. Este tipo de feminismo comparte las
principales premisas del feminismo radical, añadiendo la no
concepción de la transexualidad, pues creen que los aspectos
masculinidad y feminidad son construcciones formuladas por la
sociedad, a las cuales se oponen (Thomen, 2025).
Por su parte el Feminismo provida, corriente del movimiento
feminista que, se opone fervientemente al aborto, considerando
que el principio y la defensa por la igualdad no puede estar por
encima de lo que, quienes defienden esta ideología, se considera
la vida de los más vulnerables. Para esta corriente, cuando se
habla de igualdad plena entre mujeres y hombres, incluyen los
derechos de los no nacidos. Como rama del feminismo, se
posiciona en contra del aborto y de la desigualdad de género,
promoviendo en todo momento las mismas oportunidades para
hombres y mujeres.
163
El principio de la igualdad no puede estar por encima de la
vida de los más vulnerables. Además, también pone en duda las
ventajas del aborto. Esta corriente del feminismo no es
reconocida por el movimiento feminista en pleno, ya que, para
este, la obligatoriedad de sostener un embarazo en contra de la
voluntad de la mujer reproduce la estructura del pensamiento
patriarcal (Enciclopedia de significados, 2024).
Desde un Feminismo poscolonial, corriente del movimiento
feminista que se centra en indagar acerca del rol de la mujer, en
países que históricamente fueron colonias y siguen manteniendo
relación con el país que en su día los dominó. Se preocupa y
lucha por los esquemas de pensamiento colonizador, en donde
son víctimas las mujeres.
Estudia la figura de la mujer en ámbitos geopolíticos
poscoloniales, en ellos, se analizan las relaciones de dependencia
con la metrópoli, como modo de construcción social, se exponen
rasgos como el clasismo y machismo del pensamiento
colonizador y pone en evidencia, la adopción de esquemas de
pensamiento del colonizador, de los cuales la población suele ser
inconsciente, entre ellos, el racismo, el clasismo y el machismo
(MacKinnon, 1999).
En tanto, el Feminismo de Igualdad, corriente feminista que,
lucha porque la mujer disfrute del mismo estatus que tradicional
e históricamente ha sido reservado para los hombres. Defiende
roles de género, que son más que una consecuencia de la cultura
en la que se crece y educa desde niños, por lo que realmente no
existen. Quiere conseguir una sociedad con unos sólidos valores
igualitarios. Comparte la idea del transfeminismo, de deshacerse
de los roles de género, interpretándolos como influencias de la
cultura y la educación.
164
Su principal objetivo es que la mujer pueda tener el mismo
estatus que el hombre, difiriendo con las otras corrientes
feministas en que, toma de referencia al concepto de estatus
masculino, mientras que las otras no. Destacando que está
comprometido con una agenda activista, y con prácticas sociales
de igualdad entre hombres y mujeres, entendido que estas
diferencias entre géneros son estrictamente culturales, esto
supone la pretensión de consolidar un nuevo ordenamiento
social con base en valores democráticos e igualitarios (Jaggar,
1983).
Abonando en la reflexión el Feminismo Filosófico, corriente del
movimiento feminista, cuyo objetivo es el de reflexionar acerca
del concepto y la función de la mujer dentro del ámbito social.
Perspectiva cercana a la filosofía, ha impulsado las grandes
revoluciones feministas, pues es a través de las reflexiones que
se descubre que la igualdad plena, no existe. En sus objetivos
pretende reflexionar sobre el concepto de la mujer en el orden
social. Invita a una revisión histórica de la filosofía, donde la
figura de la mujer fue borrada a lo largo de la historia,
destacándose figuras como: Mary Wollstonecraft (precursora),
Flora Tristán, John Stuart Mill, Simone de Beauvoir, Clara
Campoamor, María Laffitte, y en la actualidad, Celia Amorós y
Amelia Valcárcel, entre otras (Maccise, 2001).
Mientras que el Feminismo de la Diferencia, al contrario de la
corriente De Igualdad, surge en los años 90, introduciendo la
perspectiva de la diferencia entre el hombre y la mujer.
Empezando dicho movimiento, con la labor de la crítica al
lenguaje y su trabajo sobre este. Busca reivindicar la diferencia
entre hombres y mujeres, con diferencias de valores, indicando
que las mujeres no deben ser tratadas, como hombres. Establecen
una ruptura radical con el sistema patriarcal, cuyo objetivo de
cambiar la concepción del mundo, no solo reduciendo el
tratamiento del género o rescatar a algunas mujeres. De igual
forma, busca ampliar la lucha a la tarea política; movimiento que
165
parte del psicoanálisis y del concepto de otredad, considera a la
mujer, como un ser absolutamente otro, es decir, como una
especificidad no igualable al varón. Asume la exploración del
inconsciente como un mecanismo para la construcción de la
identidad femenina (Nicholson, 1997).
Resaltando el Feminismo negro, como corriente del movimiento
feminista que incluye el racismo y el patriarcado, como principal
mal de la sociedad. Se centra particularmente en la situación de
las mujeres que pertenecen a una minoría racial, algo que agrava
la desigualdad que ya sufren por el hecho de ser mujeres, analiza
la situación de las minorías raciales, donde pone de manifiesto
como la discriminación, es un obstáculo para lograr la igualdad
de género.
Defiende que el racismo y el patriarcado influyen en los roles
de género. Toma en cuenta la particular situación de las minorías
raciales, cuya discriminación y marginación social son
agravantes, de la condición de subalternidad de las mujeres
afrodescendientes, en el contexto de diversas sociedades. Este
feminismo tiene una influencia en el ordenamiento del poder y
los roles de género (Thomen, 2025).
Por su parte, el Feminismo lésbico, como toda una corriente del
movimiento feminista, considera que la normatividad sexual, es
decir, la heterosexualidad, es algo que favorece la permanencia
de los roles de género, aboga por considerar la homosexualidad
como algo tan normativo y corriente como la heterosexualidad,
defiende que naturalizar la heterosexualidad como normativa
sexual en la sociedad favorece la permanencia de roles sociales
por género.
Culpa a los principios conocidos en el feminismo lésbico como
heteronormativos de la desigualdad por razón de género.
Destacando que revisa la naturalización de la normatividad
sexual, específicamente de la heterosexualidad. Entendiendo que
166
la naturalización de la heterosexualidad favorece el concepto de
los roles sociales acordes al género y aplica el término de
principios heteronormativos, a esta concepción tradicional de los
roles sociales por género (Kottak, 1994).
El Feminismo marxista o Socialista, centrado en la reflexión
sobre los modos de construcción del poder en la sociedad, a
partir de la teoría marxista. Hace énfasis en las realidades
materiales y las condiciones económicas que, pueden actuar
como perpetuadoras de la opresión, toma en cuenta el modo
específico en que influye el capitalismo, como sistema dominante
en la hegemonía del patriarcado.
Indagando el poder en una sociedad de acuerdo con la teoría
marxista, y llegando a la conclusión de que es la economía
capitalista, lo que perpetúa, la opresión sobre las mujeres aboga
por la desaparición del capitalismo y la construcción de una
sociedad sin diferenciación, ni desigualdades entre clases.
Sosteniendo como se instaura y construye, el poder en la
sociedad según las condiciones económicas imperantes, las
cuales pueden perpetuar la opresión, es decir, analiza como el
sistema capitalista influye en la perpetuación del patriarcado
(Benhabib et al., 1995).
Mientras que, desde el Anarcofeminismo, también conocido
como Feminismo anarquista, movimiento que defiende el
anarquismo, como vía para lograr la igualdad entre hombres y
mujeres en el contexto de una sociedad, cuyo principal problema
es el sistema patriarcal. Este aboga por la desaparición del
Estado, defendiendo la libertad del individuo por encima de
cualquier autoridad gubernamental. Corriente que empieza a
finales de la segunda ola feminista, en los 60s.
Hace referencia a un feminismo radical, el cual, defiende que
el sistema patriarcal de nuestra sociedad es el verdadero
problema, porque imparte el autoritarismo y la opresión al
167
hombre sobre el género femenino. Defiende que, si la función es
luchar contra el patriarcado, estas deben oponerse a todas las
manifestaciones de este, debido a que son estructuras opresivas
por ellas mismas. Representando toda una filosofía política de la
lucha por la igualdad de género, que toma como referencia los
postulados de la ideología anarquista. Desde su punto de vista,
el anarquismo es favorable al feminismo (Thomen, 2025).
En el Ecofeminismo, es una corriente que, se basa en la
concepción de que el patriarcado equipara a la mujer con la
naturaleza, siendo así, una fuente de opresión y explotación.
Nace de la relación entre el feminismo y la protección del medio
ambiente. Apareció en Europa a finales del siglo XX, como
réplica a la apropiación del género masculino de la agricultura y
la reproducción, teniendo como consecuencia la
sobreexplotación de las tierras y la mercantilización de la
sexualidad de la mujer.
El movimiento trabaja junto al movimiento feminista y
ecologista, estableciendo la opinión de que conjuntamente
deberían trazar objetivos comunes de igualdad de derechos y
abolición de jerarquías. Se relaciona el feminismo, con el estudio
y protección del medio ambiente, establece la analogía entre la
explotación indiscriminada del ecosistema por parte del
capitalismo, y la explotación del cuerpo femenino en el orden
patriarcal, de manera que considera al capitalismo y al
patriarcado expresión de un mismo fenómeno (Enciclopedia de
significados, 2024).
Mientras que el Ciberfeminismo, instaurado en la cuarta ola del
feminismo que se está viviendo. Basada principalmente en hacer
uso de los recursos de la era digital, especialmente de las redes
sociales, y en la lucha por la igualdad entre sexos. Estas
herramientas de comunicación son utilizadas para intercambiar
información entre comunidades y conocer la situación en otros
lugares del mundo, además para dar voz masiva, al mismo
168
feminismo, a través de las redes sociales e internet, se estudia
cómo se construyen los conceptos de género en la comunidad
virtual y las singulares características de estos soportes, los
cuales permiten ir más allá, de los roles de género establecidos
tradicionalmente. Su objetivo es estudiar el modo en que se
construyen las nociones de género en las redes sociales y el
ciberespacio en general, cuyas condiciones y prácticas permiten
burlar la concepción tradicional de los roles de género (Thomen,
2025).
Pronunciándose desde un Feminismo Separatista, como rama
del feminismo, concretamente, la vertiente más extrema del
feminismo radical. No radica en el principio de igualdad, pues
sostiene la diferencia entre ambos géneros señalando que la
mujer debe mantenerse al margen de cualquier relación con los
hombres, defendiendo el sexo lésbico, como única alternativa
para el correcto desarrollo de la sexualidad de la mujer. El
feminismo separatista basa parte de sus reflexiones, en las teorías
del feminismo lésbico, se distingue en que propone la separación
de hombres y mujeres como única forma para que las mujeres
alcancen su potencial. Dentro del feminismo separatista existen
dos tendencias: el separatismo general y el separatismo lésbico
(Young, 1990).
De igual forma, el Feminismo interseccional reconoce que no
existe un solo eje de opresión, el género, que tenga en cuenta en
la teoría y la práctica del movimiento feminista, lo que sería
feminismo transversal, que omite las opresiones y defiende la
categoría mujer como unitaria y abstracta. A su vez defiende que
existen múltiples ejes de discriminación entrecruzados. Este
feminismo es el que rompe con la universalidad de la experiencia
de mujer, y es construido por la diversidad de mujeres y sus
experiencias y luchas. La premisa de unificar la identidad y
buscar los intereses compartidos por todas las mujeres, si no que
surge a raíz de reconocer las distintas necesidades y experiencias
169
de todas las mujeres, defiende las alianzas como base de la
organización colectiva del movimiento.
El feminismo interseccional, es fundado por Kimberlé
Crenshaw, en su lucha por los derechos de todas las mujeres,
acepta que existen factores que crean desigualdad, también entre
las mujeres y pretende luchar por los derechos de todas. Con esta
descentración del sujeto político del feminismo y a raíz del
feminismo interseccional, se incluyen diferentes feminismos, y es
así como surgen otros nuevos como son: Feminismo negro,
Feminismo lésbico, Feminismo chicano, Feminismo indígena,
Feminismo árabe, Feminismo gitano, Feminismo socialista,
Transfeminismo, entre otros (Enciclopedia de significados, 2024).
La visión del Feminismo masculino por su parte, corriente del
feminismo integrada por hombres, que buscan la igualdad de
género, analizando no sólo cómo el patriarcado puede
privilegiarles, sino cómo les influencia y puede coartar sus
propias vivencias y libertades. Por tanto, los hombres feministas,
aliados del feminismo, son aquellos hombres que trabajan
activamente en pro de la igualdad de género. Desde el siglo XIX,
los hombres han participado en importantes respuestas
culturales y políticas al feminismo, dentro de cada ola del
movimiento.
Esto incluye el intento de establecer la igualdad de
oportunidades para las mujeres. Sin embargo, los hombres
feministas también han defendido, junto a escritoras como Bell
Hooks, que la liberación de los hombres de las limitaciones
socioculturales del sexismo y los roles de género, es una parte
esencial del activismo y la erudición feministas, este tipo de
feminismo, es un movimiento de hombres comprometidos con
la igualdad de género, y que buscan dar a conocer los efectos y
consecuencias del patriarcado, como mecanismo para perpetuar
el machismo y la superioridad de los hombres (Thomen, 2025).
170
En el Feminismo Disidente, se encuentra un enfoque que
cuestiona y critica las perspectivas dominantes dentro del
movimiento feminista, argumentando que estas a menudo
reflejan una visión estereotipada y limitada de la experiencia de
las mujeres. Busca ampliar la comprensión de la opresión de
género para incluir aspectos como la raza, la clase, la orientación
sexual, la identidad de género y la capacidad. También se
esfuerza por construir un movimiento feminista más inclusivo y
diverso, y por trabajar en colaboración con otras luchas sociales
para lograr una sociedad más justa e igualitaria para todas las
personas.
Este feminismo no es unificado, el cual manifiesta la necesidad
de adaptar el código civil para lograr la igualdad de género. A su
vez, agrupa a las mujeres que se distancian de algunos objetivos
o métodos de otros feminismos. Enfocándose hacia temas como:
Abordar las desigualdades y opresiones múltiples; Cuestionar la
noción de «igualdad» tradicional; Centrarse en las experiencias
y voces de las personas marginadas; Rechazar la idea de una
«experiencia femenina única»; Aceptar la diversidad en el
movimiento (Kottak, 1994).
Feminismo Factual o científico, dicho movimiento si bien
reconoce que existen diferencias biológicas entre sexos, afirma
que las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer no
justifican las desigualdades. Tiene su origen en la psicología
evolucionista y reconoce las diferencias biológicas entre sexos,
insta a la construcción de una sociedad inclusiva en cuanto a la
igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Centrándose en
destacar la importancia en la comprensión biológica y evolutiva
de los seres humanos.
Se opone a la idea, de que las únicas diferencias entre hombres
y mujeres sean culturales, ya que reconoce las diferencias
biológicas. Sin embargo, es necesario construir una sociedad
verdaderamente inclusiva en materia de derechos. Sus objetivos
171
principales incluyen: Asegurar que la investigación científica y
la toma de decisiones basadas en la ciencia sean inclusivas y no
discriminatorias en función del género; Identificar y corregir la
vías de género en la investigación científica y en la
representación de los investigadores de género; Fomentar la
participación de las mujeres y otras personas marginadas en la
ciencia y la tecnología; Asegurar que la ciencia y la tecnología se
utilicen para beneficio de todas las personas, en lugar de
perpetuar las desigualdades de género y otras formas de
opresión; Analizar y criticar la forma en la que las construcciones
sociales de género influyen en la producción y difusión del
conocimiento científico y tecnológico. Entre sus principales
exponentes se encuentra Roxana Kreimer (Thomen, 2025).
Proponiéndose desde el Feminismo Cultural como una
alternativa a la situación de total fragmentación que sufrió el
feminismo radical. Según su objetivo fue crear una hermandad
entre las mujeres que permitiera la creación de un movimiento
político feminista independientemente de las particularidades
de raza, clase social, nacionalidad, etnicidad y preferencia
sexual. El movimiento se ve influenciado por las teorías
desarrolladas dentro de la vertiente feminista conocida como
“feminismo psicológico”, la cual insistió en las diferencias que
existen entre hombres y mujeres tanto en el desarrollo
psicológico como en la manera de aproximarse a las situaciones
morales.
Se le conoce de igual forma, con el nombre de Feminismo
ginocéntrico, se centra en los valores de las mujeres; asimismo, a
las feministas culturales también se les ha llamado feministas
lesbianas, en la medida que rechazan la “heterosexualidad
compulsiva”. Destacando dos grandes temas que parten de la
superioridad de los “valores femeninos”: el feminismo ecologista
y el feminismo antimilitarista, consideraban que en las
cuestiones androginias los hombres, tienen todo que ganar y su
masculinidad muy poco que ofrecer. Criticando que un grupo de
172
mujeres que se consideraban “liberadas” y que devaluaban las
actividades tradicionales propias de su género al igual, que
siempre lo han hecho los hombres.
Con dichas premisas las feministas culturales tratan de
mostrar que la naturaleza, ha privilegiado a las mujeres al
otorgarles a ellas —y no a los hombres— la función de la
reproducción y la maternidad, las cuales en sí mismas son
consideradas buenas; además de haberles otorgado una serie de
cualidades y características que los hombres nunca podrán
conocer, como es la sensibilidad, la percepción, la ternura, el
cuidado expone que las posturas de las feministas culturales,
tratan de revertir la teoría freudiana que afirma que las mujeres
tienen envidia del pene, y aseguran que más bien, son los
hombres los que envidian a las mujeres por ser capaces de dar
vida, a través de la reproducción. En resumidas cuentas, las
posturas feministas culturales afirman que los hombres, han
construido una cultura patriarcal para manipular la mente de las
mujeres y devaluarlas en todos los ámbitos de la realidad
(Nicholson, 1997).
Finalmente, el Feminismo Postmoderno, entendida como la
corriente feminista que critica determinantemente al sujeto de la
Ilustración, enfatiza en la presencia de la diferencia y de la
fragmentación en la subjetividad misma. Según dentro de esta
vertiente de feminismo, el sujeto moderno que se pretende
completo, transparente a sí mismo y consciente de sus acciones,
no puede ser más que totalitario por su pretensión de
universalizar las identidades.
La subjetividad es variable y fragmentada, frecuentemente
está determinada por fuerzas externas —como el inconsciente—
impide el control total del individuo sobre sí mismo, sus
palabras, sus deseos. Estas controversias sobre la compatibilidad
del feminismo, con el postmodernismo han sido fuertes, puesto
que la negación del sujeto y el rechazo a las categorías
173
universales como “mujer” o “patriarcado” parecería que vuelve
imposible la acción política feminista. En dicho movimiento, en
cuestión a la acción política, enfatiza que la lucha por la
transformación de las relaciones entre hombres y mujeres, la
emancipación de las mujeres y la eliminación de su
subordinación.
Discute temas de la naturaleza de la cultura occidental
contemporánea; la manera de construir y generar saber (o
conocimiento) y su relación con el poder; la crisis e historia de la
filosofía; los conceptos y las experiencias que han dado lugar al
sujeto y el significado de la subjetividad y del self y, finalmente,
el planteamiento de la preservación y reconceptualización de la
diferencia (Benhabib et al., 1995).
Ideas Centrales
El Trabajo Social feminista, derivado del movimiento feminista
el cual ha tenido un efecto profundo en la práctica del Trabajo
Social, puesto que ha hecho emerger el género como tema, y ha
demostrado cómo, la opresión de las mujeres se encuentra
estructurada e incrustada en la propia prestación del Trabajo
Social. Como denominador común, ya se trabaje con individuos,
con familias, con grupos, con organizaciones o con comunidades,
la intervención feminista desde el Trabajo Social posee siempre
una mirada positiva hacia las mujeres, rechazando los
estereotipos negativos, localizando el problema y sus raíces
dentro de un contexto sociopolítico, despatologizando los
problemas personales, viendo la necesidad de cambio individual
como colectivo, estableciendo una relación de igualdad con el
usuario, impulsando el desarrollo total del mismo, escuchándole
activamente, reforzando su «self», ayudándole a encontrar su
propia voz y a utilizar su propia «revelación».
Los preceptos procedentes de teorías feministas son
coherentes con los valores y principios por los que apuesta el
174
Trabajo Social, entre los que se encuentran el reconocimiento de
la singularidad de los individuos en su contexto social, la
necesidadde compromiso del usuario con respecto a su
autodeterminación, la participación de éstosen su propio proceso
y la lucha contra la desigualdad y la injusticia social. En base a
ello, las relaciones sociales desigualitarias y las muestras sexistas
no deben serúnicamente sometidas a escrutinio, sino también
transformadas hacia un marco igualitario.
Al remarcar la conexión con la que cuentan el Trabajo Social y
el Feminismo, con la denunciade situaciones de discriminación
sexista, como requisito indispensable para el cambio social. El
feminismo cuenta con, la capacidad de debatir acerca de los
significados de los conceptos y las consecuencias de éstos en las
vidas de las personas, lo cual se hace relevante para el Trabajo
Social.
Método, fases, técnicas y actividades
El Trabajo Social feminista tiene como objetivo, ofrecer el mejor
servicio posible a las mujeres en el aquí y ahora, abordando la
opresión, tanto en el trabajo remunerado como en el no
remunerado. Los preceptos procedentes de teorías feministas
son coherentes con los valores y principios por los que apuesta
el Trabajo Social, entre los que se encuentran el reconocimiento
de la singularidad de los individuos en su contexto social, la
necesidad de compromiso del usuario con respecto a su
autodeterminación, la participación de estos en su propio
proceso y la lucha contra la desigualdad y la injusticia social. En
base a ello, las relaciones sociales desigualitarias y las muestras
sexistas no deben ser únicamente sometidas a escrutinio, sino
también transformadas hacia un marco igualitario.
El trabajo social feminista ha puesto en evidencia que las
relaciones sociales patriarcales, no sólo afectan, en forma
negativa el bienestar de las mujeres sino también el de los niños,
175
las niñas y los hombres. Los abusos sexuales en los hogares y de
manera más concreta el incesto, constituyen prácticas muy
extendidas en diferentes sociedades, y a la vez suelen ser
silenciadas; la despatologización de tales prácticas permite
entenderlas como tendencias marcadas a privilegiar las
necesidades sexuales de los varones adultos en la familia.
La influencia de las campañas y las redes feministas en el
trabajo comunitario se refiere a un tipo de trabajo social
articulado a los movimientos sociales, y a las negociaciones con
los gobiernos locales, y centrales, que procuran las reformas
legislativas e institucionales que favorezcan a las mujeres.
Asuntos tales como el empleo y las condiciones laborales, el
mejoramiento de la vivienda, el mantenimiento de los servicios
sociales, redundarán en su bienestar. Es la forma de contrarrestar
la sobrecarga de responsabilidades, a las que, por lo regular están
sometidas las jefas de hogar y quienes deben atender a los
jóvenes dependientes, a los enfermos o a sus parientes de edad
avanzada en sus hogares.
Pensar la intervención del Trabajo Social desde una mirada
feminista implica poner sobre la mesa dos conceptos o ideas
fundamentales: la sororidad, y las ideas acerca de la
performatividad del género. Esto último siguiendo la línea de
pensamiento de Judith Butler y de lo expuesto sobre una “Nueva
mirada en las políticas sociales”. Es necesario tener en cuenta dos
puntos:
En primera instancia que el feminismo, como movimiento
político y social, ha desarrollado a lo largo de los años una
manera diferente, de leer el mundo social y las relaciones
interpersonales, basado en la igualdad y la libertad, y la
reivindicación de Derechos, por lo que en nuestro contexto de
violencia patriarcal resulta urgente empaparnos de estas teorías
para pensar nuestras intervenciones.
176
Finalmente, en segundo lugar, hay que considerar que los
objetivos del Trabajo Social han sido orientados por la
construcción de una sociedad más justa, igualitaria, en la que
todos los sujetos puedan gozar de sus Derechos, por ello el
Trabajo Social se ha orientado a la eliminación de las
desigualdades y la construcción de ciudadanía. Teniendo en
cuenta esos dos elementos es que se puede proponer una
intervención del Trabajo Social desde una mirada feminista, en
la cual se puede enraizar la construcción de sororidad.
Implicación para el Trabajo Social
El Trabajo Social feminista hace referencia directa a un
planteamiento transformador, para lo cual se debe conocer cuál
es la realidad imperante. El papel de los y las profesionales del
Trabajo Social deberá, responder a las necesidades reales de la
mujer, para mejorar su bienestar mediante la comprensión de la
opresión del género socialmente.
El Trabajo Social feminista, promueve el fin de la opresión de
las mujeres, canalizada a través de una estructura pública y
privada patriarcal que, obliga a esta profesión a redefinirse, en
todos los aspectos relativos a su ideología y práctica profesional,
y como parte del compromiso de transformar de manera integral
las relaciones sociales (Bricker y Hooyman, 1996; Van den Berg y
Cooper, 1986; Dominelli y McLeond, 1989; Hanmer y Statham,
1989; Fernández, 2015).
Por su parte, Romero (2025) expone que el trabajo social
feminista se constituye de la necesidad de cuestionar la
estructura social, de la cual, se desprenden desigualdades,
violencias y obstáculos para un desarrollo integral comunitario,
pero también los lineamientos desplegados e implementados
desde la disciplina para abordar los problemas sociales.
Indicando que tanto desde la profesión, como desde los
diferentes feminismos se basan en directrices emancipatorias,
177
igualitarias y basadas en la justicia de género; por lo que no se
puede hablar de un Trabajo Social que no sea feminista o, cuanto
menos, afín a la lucha de los feminismos, ello según la misma
autora, se conforma como la vía para la restauración de un nuevo
orden más justo, habitable y amable. Finalmente a modo de
reflexión abierta, Romero (2025) comparte doce retos que se
perfilan para el trabajo social feminista actualmente en nuestra
cotidianidad profesional (cuadro 6).
Cuadro 6. Retos del trabajo social feninista
1. El primer paso para posicionarnos como agentes sociales de cambio desde el
trabajo social feminista es afirmar, confirmar y nunca negar la violencia hacia
las mujeres.
2. Asimismo, hay que reconocer el sistema hetero-patriarcal en el que vivimos,
que nos ha educado y nos configura. Si nuestra mirada a los problemas
sociales no es desde esta perspectiva será difícil, por no decir imposible,
identificar que los hombres también sufren las violencias del sistema.
3. Incluir la categoría transversal de género en los modelos y proyectos de
intervención que conformemos, con el fin, de enfocar cualquier área de
transformación social bajo un sustento educativo para la deconstrucción de
los roles tradicionales y los estereotipos de género. En este aspecto, es
interesante revisar el trabajo de las y los profesionales de la educación social
con niñas, niños y adolescentes.
4. Cuestionar las estructuras, las instancias y los planes, programas y proyectos
de acción social que no incorporan el enfoque de género. Incluso, mantener
una mirada constructiva sobre los proyectos de intervención feministas para
la mejora continua y el aprendizaje sostenido en la experiencia y localizado.
5. Conformar una conciencia crítica sobre la necesidad de romper las barreras
de los privilegios de una parte de la población, de la exclusión y de la opresión
hacia las mujeres.
6. Comprometerse con una voz ética y política y con una labor, que coadyuve a
la transformación hacia estructuras igualitarias, respetuosas con la
diversidad, sustentables, incluyentes y basadas en la justicia social y de
género.
7. Defender la autonomía, la independencia y la libre elección de todas las
personas sobre cuestiones personales, como el cuerpo, la trayectoria vital y los
estilos de vida.
8. Cuestionar el conocimiento hasta ahora obtenido, poniendo en tela de juicio
la objetividad y la universalidad. La sociedad se ha regido bajo criterios
dicotómicos, jerarquizados y coloniales que no permiten explorar la realidad
desde una visión igualitaria, por lo que habría que reconsiderar no sólo la
epistemología, la teoría y la metodología de auscultación e intervención de los
contextos, sino transgredir las normas que aún permean en las sociedades y
defienden las diferencias, las brechas de género y las capacidades
diferenciadas por derechos.
178
9. Explorar nuevas vías de hacer investigación y transformación social a partir
de la descolonialidad, la despatriarcalización y la diversidad multicultural.
10. Mantener la idea de que la intervención social no es neutra, por lo que los
sesgos deben intentar corregirse incorporando el enfoque de género y
poniendo énfasis en el análisis de los discursos, los imaginarios sociales y las
dinámicas relacionales de las comunidades con quienes trabajamos.
11. En el mismo sentido, coadyuvar a la ruptura total del asistencialismo de
nuestra profesión, el cual se basa en los mandatos de género adscritos a las
mujeres. Ello también implica mantener el involucramiento de las personas y
comunidades en su proceso de cambio como un factor básico en su
empoderamiento y desarrollo de agencia.
12. Incorporar el lenguaje no sexista (incluyente o inclusivo) en nuestro quehacer
profesional, en los instrumentos de trabajo y en nuestra labor docente. Es
importante reivindicar el papel que juega el trabajo social, como disciplina
y quehacer profesional, en la intervención social como práctica feminista que
aporta a los estudios de género, a la comprensión actualizada en el campo de
los problemas sociales, en los entornos culturales y comunitarios, y a la
sensibilización de las violencias hacia las mujeres, así como a posicionar
proyectos de igualdad, de coeducación y de deconstrucción de prácticas
cotidianas en espacios públicos y privados como ejes de transformación social.
Fuente: Romero (2025).
179
Enfoque Problematizador
de Paulo Freire
El discurso dentro de la pedagogía liberadora tiene en lo
problematizante una acción que en el siglo pasado, tomo fuerza
en América Latina. Freire (1971) señala que esta educación
problematizadora, va más allá, de una educación bancaria y se
asume como contraria al simple acto de despotizar, de narrar, de
transferir o de transmitir conocimientos y valores a los
educandos. La educación problematizadora, busca la superación
de las contradicciones entre el educador y educando a través de
una acción que, rompe la verticalidad presente en la educación
bancaria (Cuello, 2023).
La Educación problematizadora, es una categoría planteada
por Freire (1971) y presente en diversos textos de este autor, y
puede ser entendida desde dos perspectivas una epistemológica
y la otra antropológica. Desde una epistemológica, se entiende
que el sujeto se enfrenta al objeto, de una relación dialéctica y
dialógica donde cuestiona, duda y reflexiona su realidad social
desde las diferentes dimensiones que lo constituyen (la
dimensión política y la dimensión económica). Por otra parte,
desde la perspectiva antropológica, la educación
problematizante comprende la naturaleza del ser, que desde su
cuestionamiento y la comunicación dialógica, hace posible la
180
construcción de un conocimiento que, se sostiene en las
interacciones dialógicas frente a lo observado, y donde su
naturaleza humana lo lleva a preguntase así mismo, la razón de
las cosas, entendiendo dicha actitud problematizadora como
antropológica de ser frente a sus mundos.
El término “problematización” es definido por Freire (1971)
como el tercer paso de su método de alfabetización, precedido
por la investigación temática y por la tematización. La
problematización comprende el momento del desarrollo de una
conciencia crítica, sobre los temas en debate, por la identificación
de situaciones desafiantes o de problemas concretos que
involucran la vida de los alfabetizandos.
La escuela problematizadora revoluciona el pensamiento, y
lograría una deconstrucción de las relaciones de poder en lo
social, y también en lo educativo, convirtiendo esa aridez mental
como lo expresa De Souza (2010), quien destaca que la pedagogía
liberadora direccionada, hacia nuevas formas de relación en lo
educativo (educando- educado), y una reflexión sobre lo social
de nuestra realidad cultural e histórica para repensar lo que
somos y hacia dónde vamos. La respuesta según Freire (1971)
sería una ruptura de lo establecido, a partir de una educación
dialógica, problematizante sin verticalismos, una educación que
pueda ser una herramienta para el cambio y un sendero para la
libertad de los oprimidos.
Ideas Centrales
El enfoque problematizador de Paulo Freire (1971) propone un
modelo de intervención educativo que, al contrario que otros
enfoques utilizados hasta ese momento, a la hora de orientar la
intervención social tiene en cuenta, el análisis crítico de la
realidad, y promueve una adecuada comprensión de algunos
factores que se manifiestan en los procesos de transformación
social. Para ello, aporta el método de la problematización.
181
Es una teoría que enfatiza la importancia de cuestionar y
desafiar el conocimiento existente para crear nuevos
conocimientos y soluciones. Según Freire (1971), la educación no
debe ser simplemente una transferencia de conocimientos, sino
un proceso crítico de reflexión y acción.
La educación liberadora no podrá alcanzarse si no se
configura la conciencia de los oprimidos con referentes
liberadores, es imposible pensar que la clase dominante
configure una pedagogía para liberarlos, es utópico, pensar en la
liberación si no se reconoce el sujeto, en primer momento como
oprimido, y a la vez reconocer que el opresor forma parte de su
conciencia, y que por tanto, es necesario liberarse de él para
hacerse auténtico, liberarse del miedo a la libertad, sin olvidar
que la libertad conlleva responsabilidad, compromiso ante el
mundo, ante el espectáculo, responsabilidad que el oprimido no
quiere o no puede asumir, la liberación es un parto. Un parto
doloroso, y a partir de ese parto, de esa lucha que debe asumir
con decisión, con determinación, gracias a su descubrimiento
crítico, surgirá un hombre nuevo, un hombre en estado de
permanente liberación.
La educación liberadora necesita buscar permanentemente la
libertad y la responsabilidad, llevar a cabo la praxis, es decir, la
acción y la reflexión, ya que es la base fundamental de una
práctica educativa problematizadora y liberadora, a partir de la
lectura del mundo y de la pronunciación de la palabra de quien
vive en la opresión, no de quien oprime, practicar una pedagogía
del oprimido. No se trata de negar los determinismos biológicos,
genéticos e incluso geográficos, sino de reconocer que, como
seres condicionados, somos seres en constante formación.
Método, fases, técnicas y actividades
La problematización es un método de intervención importante
para el Trabajo Social, puesto que propone un proceso (ya sea
182
sobre un grupo, una comunidad o sobre una persona) destinado
a problematizar la realidad social en la que éste se encuentra.
Este proceso tiene una doble finalidad, por un lado, tomar
conciencia de la situación y por otro, diseñar el proceso que
permita superarla. La idea que subyace no es la de la adaptación
de la persona, grupo o comunidad a la situación, sino que es la,
de la acción para superar la problemática en la que se
encuentran, a través de fomentar la crítica social, el análisis y la
reflexión crítica.
Analizar la situación en la que se encuentra el cliente, viendo
cuáles podrían ser las futuras soluciones. Hacerle entender al
usuario que no está solo y que tiene todo el apoyo del Trabajador
Social. Intervenir de la manera más eficaz y pronta posible. Se
apuesta por una forma de intervención liberadora desde el
Trabajo Social, que parta, de la base, de que el cambio se
encuentra en los protagonistas de este, en las personas.
El Trabajo Social problematizador pone especial énfasis en
que el trabajador social, debe ser conocedor de su posición de
poder, en la relación con la persona y que mediante el
reconocimiento de esa posición, debe esforzarse por conseguir
una relación igualitaria, en donde se haga una transferencia de
poder del trabajador social al participante.
La relación entre Trabajador Social y usuario se caracteriza,
por ser una relación basada y fundamentada en los principios
democráticos, de igualdad, equidad, confianza y respeto. Las
estrategias que postula el Trabajo Social problematizador para
conseguir unas relaciones igualitarias en la práctica profesional
son:
a) Disminución de las diferencias entre trabajadores y
usuarios.
b) Establecimiento de un compromiso práctico con los valores
del poder compartido y liderazgo de la persona.
183
c) Revalorización de los conocimientos del participante.
Según esta opinión, la experiencia vivida de la opresión
constituye una fuente fundamental, para poder
comprender la sociedad y los procesos de cambio social.
d) Garantizar la responsabilidad del trabajador con respecto
al usuario.
e) El trabajador social se debe antes al usuario, que a la
institución para la que trabaja.
Freire (1971) propone un modelo de intervención educativo que,
al contrario de otros enfoques utilizados hasta este momento, a
la hora de orientar la intervención social, tiene en cuenta el
análisis crítico de la realidad y promueve una adecuada
comprensión de algunos factores, que se manifiestan en los
procesos de la problematización. La teoría crítica aporta, la
urgencia de efectuar un cambio del poder en las élites políticas,
económicas y culturales, donde el tradicional esquema
jerárquico de denominación vertical de paso, a unas relaciones
de equidad e igualdad.
Este modelo incorpora aspectos importantes de los problemas
sociales, como son las luchas del poder, la cuestión sexista, la
opresión social, lucha de clases y estatus, educación, etc. El
Trabajo Social crítico plantea, una práctica fundamentada en
sectores populares, trabajar especialmente con los marginados,
los excluidos y aquellas personas que no poseen voz, realizando
principios democráticos de igualdad, respeto y confianza.
Éste propone un modelo de intervención educativo que, al
contrario que otros enfoques utilizados hasta ese momento, a la
hora de orientar la intervención social tiene en cuenta, el análisis
crítico de la realidad. y promueve una adecuada comprensión de
algunos factores, que se manifiestan en los procesos de
transformación social, para ello aporta el método de la
problematización.
184
Este proceso tiene una doble finalidad, por un lado, tomar
conciencia de la situación y por otro, diseñar el proceso que
permita superarla. La idea que subyace no es la, de la adaptación
de la persona, grupo o comunidad a la situación, sino que es la
de la acción para superar la problemática en la que se
encuentran, a través de fomentar la crítica social, el análisis y la
reflexión crítica, busca:
ü El análisis crítico de la realidad que busca el aprendizaje y
la transformación derealidad.
ü Que los hombres se eduquen entre sí, mediatizados por el
mundo.
ü La estructura social debe ser cambiada con una visión
crítica proponiendo la problematización.
ü Elementos clave del modelo Freireano para Trabajo Social.
Se destacan ademas, diversas aportaciones en relación con el
proceso de intervención y otras sobre el papel que desempeña el
trabajador social, como son:
A. Proceso de intervención. Freire tiene en cuenta el análisis
crítico de la realidad, y promueve la comprensión de los
factores manifestados en procesos de evolución
ytransformación social.
B. Método de problematización, el que consiste en un proceso
dedicado a problematizarla realidad social. Este proceso
tiene una doble vertiente a la hora de su utilización: Tomar
conciencia de la situación y elaborar un proceso que
permita superarla.
C. Otro factor relevante propuesto por Freire es el de
investigación y diagnóstico. Propone la investigación-
acción-participación. Para investigar, Freire afirma que es
primordial la reflexión.
Implicación para el Trabajo Social
Entre los más importantes aportes de Freire (1971) para el
Trabajo Social, representan: la concienciación y la necesidad de
185
concientizar, es una noción que se remite al aprendizaje,
orientado hacia la percepción de realidades económicas, políticas
y sociales, como requisito fundamental de la acción.
De igual forma, la idea de la transformación de la situación
concreta que genera la opresión, presente en la obra «Pedagogía
del Oprimido», la cual fue asumida en la profesión, exigiendo,
una acción transformadora, la cual es tratada en la dimensión de
la praxis, como reflejo y acción de los hombres sobre el mundo
para transformarlo.
El asistente social y el trabajo social asumió el papel de agente
de transformación social. La inserción crítica en la realidad, en
este sentido, no significó una mera acción intelectual, ni un mero
activismo. Sino una reflexión de acción como praxis, a través del
proceso de concientización, humanista y liberador. La
experiencia práctica, histórica y social es la fuente de la
superación de una visión ingenua de la realidad, a una visión
crítica, en definitiva, a una conciencia crítica.
Por consiguiente, su intervención reducida «a un nivel
asistencial impide la acción auténtica de este profesional,
evitando todas las formas de movilización de la conciencia, sea
individual o colectiva, para que ésta pase de un estado de
«conciencia ingenua a una conciencia crítica».
La educación popular, fue otro aporte importante de Freire al
Trabajo Social, inspirando intervenciones rupturistas con
prácticas tradicionales, para la creación de movimientos o sujetos
sociales capaces de defender con tenacidad sus derechos, con un
método de concientización, y una práctica basada en la relación
dialógica, entre los distintos actores involucrados en el proceso
comunitario, educador popular y sujeto popular (Freire, 1971;
2002).
186
Modelo de Potenciación /
Empoderamiento
Según Hombrados y Gómez (2001), la potenciación no es sólo un
constructo psicológico, hace también referencia a aspectos
organizacionales, políticos, sociológicos, económicos y
espirituales. La idea de la potenciación captura todos estos
aspectos porque se relaciona con la provisión de derechos y
opciones a los ciudadanos en los contextos (barrios,
organizaciones, comunidades, asociaciones, entre diversos
espacios), donde realizan sus vidas, lo que significa incluir otros
muchos elementos económicos, políticos, organizacionales, etc.,
en función de la diversidad cultural.
La potenciación cuenta con diferentes niveles de análisis
interdependientes unos con otros. Estos se concretarían según
indica Zimmerman (1995) en tres niveles, como son: Nivel
Psicológico, en cual, se refiere a la potenciación en un nivel de
análisis individual, el constructo integra la percepción de control
personal, una aproximación proactiva hacia la vida y una
comprensión crítica del ambiente sociopolítico. Nivel
Organizacional, se refiere a los procesos y estructuras que
incrementan las estrategias de los sujetos y les proporcionan el
apoyo mutuo necesario. Nivel Comunitario, representa un nivel
de análisis superior, se encuentra el nivel comunitario que se
refiere al trabajo de los individuos conjuntamente, en
organizaciones comunitarias, y servicios que ayudan a mantener
o mejorar la calidad de vida de una comunidad.
La potenciación toma diferentes formas para diferentes
personas, los distintos grupos de población tienen características
sociodemográficas (edad, sexo, status socioeconómico, entre
diversos aspectos) y necesidades distintas. Por tanto, las
estrategias o habilidades que necesita desarrollar una persona
que acaba de perder un empleo, no son las mismas, que las de un
187
adolescente que ha empezado a consumir drogas. La potenciación
toma diferentes formas en diferentes contextos, dichas
características determinan el tipo de actuación a desarrollar. En
cada contexto (familia, trabajo, amigos) se necesita unas
estrategias diferentes para conseguir el poder de la comunidad.
La potenciación es dinámica, cambia continuamente. No es un
rasgo estático; los individuos no desarrollan un sentido de la
potenciación de forma permanente, este va a cambiar
dependiendo de las necesidades de los sujetos y de las
características de los diferentes contextos (Hombrados y Gómez,
2001).
Ideas Centrales
El modelo de potenciación ofrece un enfoque sociológico-
psicológico como modelo de transición a la intervención
sistémica. Es una respuesta a la crítica a trabajo social casuista,
que evita, la polarización defectuosa de la acción social y de las
perspectivas individualizadas, el trabajo con individuos y
familias (se ubica) en un contexto de inquietud en lo relativo a
objetivos sociales.
Según Payne (1995), este modelo se interesa por atender
comunidades vulnerables para potenciarlas en aras de darles
salidas a la opresión. Esto insinúa ya una orientación marxista,
cuya intención se enfoca a la transformación de los entornos,
como condición para la adaptación del hombre, que a diferencia
de ellos (los marxistas), que son materialistas, trabajan en un
norte racionalista; están, no obstante, de acuerdo con la
posibilidad de cambio del ambiente para el acceso a una
cotidianidad más humana; es decir, proponen potenciar al
hombre y a su ambiente en forma recíproca.
Como enfoque de capacidades, se insiste en hacer
valoraciones positivas por parte de la gente a partir de la
188
hipótesis: El estado de impotencia de individuos o grupos
sociales como la incapacidad de manejar emociones, habilidades,
conocimientos y/o recursos materiales, para poder desempeñar
con efectividad los roles sociales de valía que llevan consigo la
gratificación personal (Payne, 1995).
Método, fases, técnicas y actividades
El modelo como, método de empoderamiento, orientado a la
activación de las competencias humanas, supone cinco
momentos metodológicos:
a. Valoración de capacidades y oportunidades y;
b. Análisis del problema o situación frente a las expectativas
y patrones culturales;
c. Establecimiento del contrato, comprometiendo al cliente a
desempeñar el rol de propio agente de cambio;
d. Fijación de tareas por medio de estrategias como: apoyo
familiar y comunitario, aprendizaje sobre la crianza de los
hijos y desarrollo de habilidades para el desempeño
interpersonal;
b) Seguimiento y evaluación.
Este modelo no explicita cómo se podría dar el proceso educativo
que, quiérase o no, se demanda para el desarrollo de las
estrategias. Se implica un proceso de aprendizaje para la vida, en
la línea cognoscitiva, que activa, desde la psicología social,
teorías de la motivación humana y la competencia personal.
Implicación para el Trabajo Social
Enfatizan en el trabajo familiar para capacitar en busca del apoyo
mutuo que, a través de estrategias, reactive una valoración
positiva, en contra de las valoraciones negativas, que ciertas
sociedades hacen sobre algunos grupos vulnerados.
189
Se considera tres niveles en su modelo de desarrollo humano:
experiencias positivas en la primera infancia, competencia social
en la interacción con instituciones sociales y aceptación del
sistema de valores o principios de la acción. Son objetivos de este
modelo, el ayudar al cliente a ser su propio agente de cambio;
orientar al cliente hacia el uso de recursos externos (inicialmente
los del Trabajador Social); ayudar a solucionar problemas
mediante la influencia personal. Se observa en este último
objetivo el principio metodológico de la relación propia, por
tradición de Trabajo Social.
La tesis central, se encuentra en la falta de poder de la gente:
la gente que no ha tenido poder a lo largo de su vida porta una
considerable carga de impotencia adquirida. Como derivada de
la tesis anterior, el modelo de potenciación plantea que: la
necesidad de un enriquecimiento ambiental que le dé, a esta clase
de gente experiencias, de aquellas situaciones en las que ella
haya tenido control y conseguido, resultados positivos. En otras
palabras, la función del Trabajador Social se asume desde su
capacidad para crear ambientes educativos apropiados, para el
desarrollo del individuo y su sana convivencia social. Ambientes
que les permita transformar su autovalía, transitando de las
impresiones de si mismo negativas, a las positivas; para que ellos
desde su libertad y autonomía, manejen sus vidas y solucionen
efectivamente sus situaciones conflictivas.
Al igual que en los modelos de Trabajo Social casuista, se
perfila la potenciación desde una mirada humanista y
cognoscitiva, para conducir el cambio del individuo, más que el
de la estructura social. No obstante, trabaja con individuos,
familias, grupos, comunidades y organizaciones. El modelo de
potenciación se encamina hacia instalar valores del proceso de
cambio: el auto-control, la responsabilidad personal y la auto-
realización.
190
Modelos Humanistas y
Existenciales
Para adentrarse a los modelos Humanistas, en principio se debe
entender ¿qué es el humanismo?, el cual, en su sentido más
básico, hace referencia a la preocupación del hombre por el ser
humano. Es un movimiento que surgió a mediados del siglo XIV
en Europa, y que en paralelo con el Renacentismo, buscaba
restaurar los valores humanos a través de la cultura. Según
Ander-Egg (2011) el humanismo en sus inicios se evidenció y
manifestó por la valoración del hombre como humano y en
contra de fuerzas fácticas establecidas como: el orden económico,
la iglesia, los sistemas políticos y a favor de la libertad de
pensamiento, emancipación y evolución de la humanidad,
dando así paso años más tarde al Enfoque Humanista, como un
modelo de acompañamiento y atención social.
Dicho enfoque ha hecho grandes aportes al Trabajo Social,
destacando uno de los más importantes el cual, ha sido la severa
crítica a toda forma de dominación y de dogmas teológicos,
promoviendo el desarrollo pleno del hombre, la justicia social,
los valores sociales y el bien común, en aras de construir
sociedades fraternas sin explotación del hombre por el hombre,
dinamizando la humanidad y responsabilizando a los sujetos de
sus procesos de emancipación (Vílchez et al., 2018).
Destacando que el modelo humanista tiene como máximos
representantes a Maslow (1987) y Rogers (1959), entre otros,
quienes propugnan una nueva filosofía de la intervención,
acorde con los pilares del trabajo social, en la cual, se considera
con máximo respeto a la persona que necesita apoyo, así como la
no suposición del proceso de intervención al concebir a la
persona usuaria como plena, con capacidad para decidir sobre
191
su vida. Según Viscarret (2007) el humanismo concibe a la
persona como un ser completo, equipado con potencialidades
para su pleno desarrollo, mientras la personalidad surge como
una totalidad, sujeta a cambio permanente y continuo, basado en
libertad de acción, elección e intencionalidad.
Particularmente, en este modelo el trabajador social es un
mero observador que dirige su atención y apoyo hacia una
persona que es igual que él. Es respetuoso con el propio
diagnóstico que la persona realiza de su situación y establece una
relación profundamente personal, ayudando a clarificar las
emociones, facilitando el proceso de hacerlas conscientes, con
implicación mutua en los objetivos. Los cuales se encamina en
que el trabajador social, según Viscarret (2007) cumpla con que
la persona usuaria pase del apoyo al autoapoyo, que pueda el
usuario conseguir su autorresponsabilidad, así como mayor
integración posible, facilitando el crecimiento y desarrollo del
individuo, donde se fomente una actitud activa y responsable
que aprenda a observar sus conductas y experimente nuevas.
De lo existencial a lo espiritual. Esencia de los
procesos de bienestar y autoconocimiento
Ahora bien, en similar época al humanismo, se gesta una
corriente filosófica que piensa que las personas primero existen
y después adquieren su esencia, lo que las caracteriza,
denominada el Existencialismo, la cual surge en el siglo XIX y tuvo
su mayor desarrollo durante la primera mitad del siglo XX.
También se llamó existencialismo al movimiento literario
derivado de las premisas filosóficas, representado por Albert
Camus (1913-1960). Destacándose pensadores como Sartre, así
como Simone de Beauvoir (1908-1986), Karl Jaspers (1883-1969),
Gabriel Marcel (1889-1973) y Martin Heidegger (1889-1976),
quienes hicieron filosofía a partir del individuo y sus
experiencias del mundo.
192
Destacando que para los existencialistas, los individuos son
libres y responsables de sus actos, por esta razón, es que muchos
trabajos existencialistas se centraron en la libertad, la
responsabilidad y la moral, en donde ambos conceptos
conllevan. Caracterizándose, además dicha corriente en
promover la idea de que la existencia precede a la esencia, lo que
significa que, no hay una esencia que predetermine a los seres
humanos, sino que cada uno es libre de construir su propia forma
de ser (Conceptos filosóficos, 2025).
Por lo anterior, los existencialistas sostienen, una íntima
relación entre la libertad, la responsabilidad que significaba y la
angustia que acompañaba a esa sensación de responsabilidad, y
como corriente del pensamiento humano, busca respuestas a la
existencia del propio humano (Conceptos filosóficos, 2025).
Destacando el sitio Psicologiaymente (2025) que la mayoría de
los pensadores existencialistas comparten la búsqueda de un
camino de superación de las normas morales y éticas que, en
teoría, pertenecen a todos los seres humanos. Abogando a la par,
por la individualidad, es decir, por la responsabilidad del
individuo a la hora de tomar sus decisiones, las cuales, deben
estar supeditadas a sus propias necesidades, concretas e
individuales, y no depender de una fuente moral universal,
como podría ser una religión o una filosofía concreta.
Es por ello que, en el existencialismo, se analiza la condición
humana y se cuestiona la existencia en sí misma, donde se
sostiene que la vida humana, no tiene un propósito universal, y
que cada individuo es libre para darle sentido a su propia
existencia; ahí el énfasis en la importancia de la elección y la
responsabilidad individual, donde cada persona es responsable
de sus acciones y de la dirección que le quiera dar a su vida
(Historia Universal, 2025).
Puntualmente los existencialistas reflexionan sobre: la
existencia individual, la libertad y responsabilidad, la angustia y
193
desesperación, la autenticidad y la búsqueda de sentido de la
vida. Es por ello, que el existencialismo se centra en la
experiencia individual y en cómo cada persona enfrenta la
existencia y la realidad. Enfatizando la importancia de la libertad
individual y la responsabilidad de cada persona en la creación
de su propia vida. Donde reconoce, la angustia y la
desesperación como sentimientos inherentes a la existencia
humana, y busca encontrar formas de lidiar con ellos.
Promoviendo además la autenticidad, animando a las personas
a vivir de acuerdo con sus propios valores y creencias en lugar
de conformarse a las expectativas sociales que, a fin de cuentas,
le permitan encontrar su propio sentido en la vida, ya que
considera que esta es una cuestión fundamental para el ser
humano.
Ahora bien, en el marco de la autoexploración o libertad que
el humanismo reconoce y promueve, se encuentra la parte
espiritual, entendido como ese conocimiento, aceptación o
cultivo de la esencia inmaterial de uno mismo. La espiritualidad,
como un camino de desarrollo interior, que puede manifestarse
de diversas formas, desde la práctica religiosa, hasta la
meditación o la contemplación de la naturaleza; y es junto con el
humanismo y el existencialismo que comienza a inspirar
modelos o visiones de acompañamiento social, en donde se
reconoce que la espiritualidad humana, entendida como la
conciencia de una parte de nosotros que no se manifiesta
materialmente, y que está ligada, a algo superior a todos los seres
vivos. Y que independientemente la religión, creencia o culto, el
propósito de la espiritualidad, es dirigir la propia vida y el
desarrollo espiritual según las enseñanzas y normas de cada uno
de los individuos (Enciclopedia de significados, 2025).
En el ámbito de la intervención social, incluyendo en el trabajo
social, históricamente se ha reconocido el valor, de la
espiritualidad en la vida y hacer humano, visión que ha
cautivado la mente y el corazón de la humanidad a lo largo del
194
mismo tiempo, y que se ha manifestado de diversas maneras en
todas las culturas y ha dejado una huella profunda en la
experiencia humana. Particularmente, como ese conocimiento,
aceptación o cultivo de la esencia inmaterial de uno mismo,
entendida de igual manera, como esa dimensión que va más allá
de lo material y se conecta con algo superior y trascendente
(Legsa, 2025).
Destacando que la palabra “espiritualidad” tiene sus raíces en
el griego, y en términos etimológicos, es todo lo relacionado con
la cualidad de lo espiritual, o el espíritu, aunque cada cultura y
tradición puede abordar la espiritualidad de manera diferente,
su esencia se centra en la búsqueda de algo inmaterial y
trascendente dentro de cada individuo (Legsa, 2025). La
espiritualidad puede ser cultivada de manera individual y
personal, independientemente de cualquier credo religioso, lo
característico es que es un valor positivo y superior, es una
cualidad que determina, en la mayoría de los casos, un
comportamiento coherente con los valores morales y éticos que
ayudan al desarrollo individual (Enciclopedia de significados,
2025).
En el ámbito del trabajo social de manera puntual, la
espiritualidad se reconoce y se ubica en una experiencia
profundamente personal y subjetiva que trasciende las fronteras
de lo material, que se puede experimentar desde diferentes
dimensiones como puede ser desde lo experiencial, lo cognitivo,
emocional y conductual. Destacando que como modelo de
intervención, o como fase del proceso de intervención, no es
común que se reconozca o considere, por las implicaciones que
lo espiritual considera, como esa parte de la búsqueda de
sensaciones de paz, unidad, trascendencia y conexión con algo
superior.
Por esa búsqueda de respuestas a preguntas existenciales,
sobre el sentido de la vida, el universo y nuestro lugar en él. Por
195
abordar aspectos, como el cultivo de cualidades como el amor, la
compasión, la gratitud y la alegría. Así como el buscar enriquecer
la conducta humana, con prácticas espirituales que promueven
el crecimiento personal y la transformación, como la meditación,
la oración, el servicio a los demás y la contemplación; acciones,
comportamientos, y virtudes que se abordan más en las prácticas
de culto y religiones, que en los abordajes positivistas científicos
dentro de las academias o centros de investigación.
Sin embargo, es de reconocer la importancia de la
espiritualidad en la vida humana, ya que posibilita esa mirada
profunda, reflexiva y de trascendencia, que viene
desempeñando un papel fundamental en el bienestar emocional,
mental y espiritual de las personas. Destacando que
indistintamente, las visiones o planteamientos teóricos o
científicos, a lo largo de la historia, la espiritualidad ha sido una
parte esencial de la experiencia humana, brindando significado,
propósito y conexión con algo más grande que uno mismo.
Denotando finalmente que indistintamente la creencia o culto,
o entendimiento de la espiritualidad, hay aspectos clave que
resaltan la relevancia de ella en la vida humana, como son esa
búsqueda de significado y propósito, el bienestar emocional y
mental, la conexión y comunión, el fomento de los valores
morales y éticos, la resiliencia y afrontamiento ante la vida, así
como el autoconocimiento y desarrollo personal, que posibilite
ese sentimiento de plenitud, felicidad y paz en todos los sentidos
(cuadro 7) (Legsa, 2025).
Cuadro 7. Dimensiones de la espiritualidad
Dimensión Descripción
La espiritualidad satisface nuestra necesidad innata
Búsqueda de de encontrar significado y propósito en la vida. A
Significado y través de la conexión con lo trascendente, las
Propósito personas pueden encontrar respuestas a preguntas
fundamentales sobre el propósito de la existencia, la
naturaleza del sufrimiento y el sentido de la vida.
196
La espiritualidad puede proporcionar consuelo,
Bienestar esperanza y calma en momentos de dificultad y
Emocional y Mental desafíos emocionales. La práctica de la
espiritualidad a menudo involucra técnicas como la
meditación, la oración o la contemplación, que
pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar la salud
mental.
La espiritualidad puede unir a las personas y crear
Conexión y una sensación de comunidad y pertenencia. La
Comunión participación en rituales, ceremonias religiosas o
encuentros espirituales puede fomentar el
sentimiento de conexión con los demás y con algo
más grande y significativo que trasciende las
fronteras individuales.
La espiritualidad a menudo está asociada con la
Valores Morales y adopción de valores morales y éticos, lo que puede
Éticos promover un comportamiento coherente con el
bienestar de uno mismo y los demás. Los principios
espirituales, como la compasión, la humildad y la
tolerancia, pueden guiar a las personas hacia
decisiones y acciones más altruistas y comprensivas.
La espiritualidad puede actuar como una fuente de
Resiliencia y fuerza y resiliencia durante momentos difíciles o
Afrontamiento traumáticos. La creencia en una fuerza superior o en
un propósito trascendente puede ayudar a las
personas a enfrentar desafíos con esperanza y
determinación.
La espiritualidad promueve la reflexión interna y la
Autoconocimiento búsqueda de autoconocimiento. Al explorar la
y Desarrollo esencia inmaterial de uno mismo, las personas
Personal pueden descubrir sus fortalezas, debilidades y áreas
de crecimiento personal, lo que puede conducir a un
mayor desarrollo y transformación personal.
La conexión con lo trascendente puede
Sentimiento de proporcionar una sensación de plenitud y felicidad
Plenitud y Felicidad que va más allá de las satisfacciones materiales y
superficiales. La espiritualidad puede cultivar una
sensación de paz interior y satisfacción con la vida.
Fuente: Legsa (2025).
197
Modelo Existencial de Donald
Krill
Uno de los modelos humanistas de mayor representatividad, es
el de Donald F. Krill quien, a partir de los planteamientos del
modelo existencial de Carl R. Rogers y de la psicología gestáltica,
siguió, ante todo, las huellas de la filosofía existencialista de la
posguerra, fundada en el pensamiento condensado en la célebre
frase de Martín Heidegger “la existencia precede a la esencia”.
En dicho modelo, se pretende ayudar a las personas aquejadas
de angustia vital, de existencial zozobra, de radical inseguridad,
entre otras emociones, a superarlas, estableciendo relaciones
útiles con otras personas diferentes que, significando otros
sistemas, actúen como un SOS, que es el anagrama de esta frase.
El modelo existencial, se centra en la amalgama de terapias
donde se privilegia el sentir del corazón, es altamente ecléctica,
pero única y específicamente organizada. Las terapias centradas
en el corazón se encuentran dentro de las tradiciones de la
psicoterapia experiencial profunda y la psicología existencial
humanista. Dicho enfoque existencial en psicoterapia se organiza
en torno a la vida en la tierra misma y las ramificaciones sociales,
198
culturales y espirituales de la misma, es decir, la condición
humana.
De igual forma, el modelo se centra en los problemas
existenciales de las personas, los cuales, están relacionados con
su mortalidad e impermanencia, su experiencia de libertad de
elección (o falta de ella), su sentido de valía y su sentido de
separación/conexión con los demás. Considera cinco temas que
impregnan el existencialismo:
i. El sentido de la vida se encuentra en el vivir de cada
momento;
ii. El compromiso apasionado con una forma de vida, con el
propósito de uno y las relaciones de uno, es la forma más
alta de expresión de la humanidad de uno;
iii. Todos los seres humanos tenemos libertad de elección y
responsabilidad por sus propias elecciones;
iv. La apertura a la experiencia permite la mayor expansión
posible de la expresión personal; y
v. En el rostro siempre presente de la muerte misma, se
encuentra el compromiso más profundo con la vida misma.
Ahora bien, el existencialismo afirma que lo que propiamente
existe es el hombre, no las cosas, que toman su ser en él o a través
de él. El hombre no posee una esencia que le determine a ser o a
comportarse de una determinada forma, sino que él mismo, es
su propio hacer, su propio existir. Existir es para los
existencialistas libertad y conciencia. La libertad porque el
hombre es un modo de ser que nunca es dado de antemano, sino
que el hombre puede conquistar su propia esencia, y conciencia,
porque el hombre se comporta en el mundo social de forma
intencionada, en tomo a un objetivo que le da sentido a su
existencia. Toda conciencia es siempre dirigirse hacia algo, es
«conciencia de». La conciencia es un poder de ser lo que no se es
y de no ser lo que se es, una intencionalidad.
199
Según Vizcarret (2007) el existencialismo concibe al hombre
como posibilidad abierta, libertad de hacerse esto y lo otro, le
reconoce la capacidad de elección, ahora bien, en la medida en
que el hombre está arrojado al mundo, ha de contar con aquello
que le es dado, con las circunstancias que limitan y cercenan sus
posibilidades y su libertad. Es por ello, que el hombre tiene la
capacidad de poder elegir libremente y no debe eludir dicha
responsabilidad, yaque si no, no llevará una existencia auténtica.
Mientras que la angustia, a la que se refiere el existencialismo,
nace de un futuro indefinido, de un horizonte vital lleno de
posibilidades al que el hombre debe de enfrentarse.
Ideas Centrales
El modelo humanista y existencial es un modelo que ha tenido
una gran repercusión en el Trabajo Social, porque proponen, más
que unas determinadas técnicas de intervención o una
determinada estructura de esta. Representa, una filosofía de
intervención que se encuentra muy acorde con los pilares en los
que se asienta el Trabajo Social, como son el máximo respeto a la
persona que necesita apoyo y la no imposición del proceso de
intervención.
Según Krill (1978) el Trabajo Social humanista respeta la
diversidad, la pertenencia étnica, la cultura, los estilos de vida y
de opinión, denuncia las formas de violencia y de
discriminación, rechaza la estandarización y el modelamiento
del ser humano, respetando la capacidad de acción y de elección
de éste, impulsando la cooperación, el trabajo comunitario y la
comunicación.
200
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Centramiento en el cliente /En el cambio experiencial
Sus principios están orientados a la resignificación de las
experiencias, y al modelamiento mediante el reaprendizaje de
valores, actitudes y saberes a través del método fenomenológico.
La utilización del diagnóstico tal, y como lo utilizan otros
modelos son a su entender inadecuadas, ya que no sirven para
ayudar al usuario, sino para que el trabajador social se sienta
menos inseguro.
En primer lugar, se debe, utilizar la razón para refutar las
ideas fijas a las que los clientes sociales se aferran, para
mantenerse en sus problemas, esto les concede una mayor
libertad para investigar caminos existenciales alternativos.
Relación revitalizadora por parte del Trabajador Social hacia el usuario/
Centralización en el cliente
Tampoco se debe de ayudar al usuario a que busque el
autoconocimiento, puesto que es una seducción para aceptar una
utopía ingenua, ni tampoco presionarle a que se ajuste a unos
determinados estándares puesto que es opresivo. En segundo
lugar, conforme avance el tratamiento, y usuario y trabajador
social tengan una relación de seguridad, se le pueden ofrecer a la
persona otras vivencias (por demostración o práctica), así como
asignarle tareas para hacer en casa, sobre nuevas experiencias de
la vida cotidiana, para ello, se realiza un análisis de sí mismo a
través de la entrevista, así como una refutación de ideas fijas
mediante un juicio razonado.
201
Actitud receptiva del Trabajador Social para cimentar la confianza/
Compromiso personal
En principio, el reconocimiento de otras posibles vivencias en la
propia práctica cotidiana mediante la práctica directa o la
demostración, en segundo lugar, el generar un plan de tareas
cotidianas como nuevas experiencias. Por parte del trabajador
social, para influir en la solución de los problemas del cliente
apoyándose en sus valores, sentimientos y actitudes.
Destacando, que el trabajador social no realiza un diagnóstico, ni
un pronóstico, ni una prescripción, sino que estimula al usuario
para que éste busque nuevas opciones vitales.
Implicación para el Trabajo Social
En este modelo el trabajo social centra la intervención directa en
la relación, y la indirecta, en el cambio ambiental para ayudar a
los clientes a darle otro rumbo a sus vidas. Busca clarificar
conflictos internos de orden cognitivo y afectivo, igualmente,
orienta el profesional el tratamiento a propiciar, una actitud
positiva para hacer uso de los propios recursos en la solución de
problemas.
El trabajador social, ayuda a la gente a encontrar sentido a sus
experiencias, mostrando un distanciamiento producto del
entendimiento, a partir de su participación y responsabilidad.
Contribuye en vivir la paradoja, de ser otro mundo exterior, o
intercambio a través de la identidad, la creatividad y el amor.
Ayuda a la búsqueda de sentidos de vida a través de las
relaciones con otros, y considerando: roles, sistemas de
influencia, creencias y emociones.
Particularmente destaca el valor de la persona a partir de cinco
principios: a) los seres humanos están capacitados para elegir
libremente; b) los seres humanos son el valor fundamental y
tienen su propia visión del mundo; c) los seres humanos
202
necesitan la interacción social para crecer como tales; d) los seres
humanos sufren porque es parte del proceso de crecimiento vital;
y e) los seres humanos tienen una gran capacidad para
autoengañarse.
En este modelo, el trabajador social se enfoca en contribuir en
los procesos de resolver los problemas de angustia, depresión,
miedo, ansiedad, inseguridad, entre otras emociones, el cual
parte de que hay que empezar por la aceptación del cliente, de
su estilo de vida y de su filosofía, evitando toda opresión y
paternalismo. Es por ello, que el modelo existencial ha tenido
una gran repercusión en el Trabajo Social, porque propone, más
que unas determinadas técnicas de intervención o una
determinada estructura de esta (aspectos cruciales en otros
modelos). Propone una filosofía de intervención que se
encuentra muy acorde con los pilares en los que se asienta el
Trabajo Social, como son el máximo respeto a la persona que
necesita apoyo y la no imposición del proceso de intervención.
Por todo lo anterior, el enfoque existencialista, fija su atención
en que los usuarios se centren en la exploración de sí mismos y
de su entorno, principio que se establece en las primeras
entrevistas, que se dedicarán en segundo momento, a la
indagación de la razón de ser de las personas (Vizcarret, 2007).
203
Modelo Validación Humana
de Virginia Satir
Ideas Centrales
Entre las visiones humanistas que se empezaron a desplegar en
le siglo pasado, se encuentra el modelo validación humana de
Virginia Satir (1964), el cual se incorpora al trabajo social, como
parte de los paradigmas constructivistas, con horizonte
hermenéutico. Dicho modelo, evidencia un intento por conciliar
la postura sistémica con la humanista, eje del constructivismo en
general y del constructivismo cognitivo-biológico en Maturana y
Varela (2003). En particular, un intento por proponer una salida
a la crisis de Trabajo Social en los años 60 en los Estados Unidos,
que en América Latina redituó en el paradigma marxista con un
horizonte construccionista, con su fracaso se intentó por asumir,
aunque implícitamente, un método desde los principios
hermenéuticos.
Este modelo se centra en mostrar, lo que Satir (1964)
denomina, el esqueleto de lo posible en todos los seres humanos.
Reconoce el diálogo como un patrón presente en todas las
culturas, un contacto interno y externo. Dicho patrón se integra
desde cuatro coordenadas: comunicación, autoestima, reglas y
actitud de aproximación (arriesgarse) o vínculo con lo social, que
se activa por el poder (querer) como forma de energía (positiva
204
o negativa) con dos respuestas: responsabilizarse y actuar en
coherencia (en positivo) y responsabilizar a otros (en negativo).
Destacando el Modelo cognitivo que, en la base de dicho
mapeo humanista, implica operaciones tales como: percibir la
realidad contextual y personal en su condición biográfica;
descubrir patrones de comunicación usando los sentidos y,
aclarando mensajes y suposiciones que se constituyen en
interferencias; comprobar las percepciones para no precipitar
juicios; y, desplegar el potencial natural y propio para hacer
contacto, quitando obstáculos para ello.
Teóricamente el modelo de validación humana se soporta en
la teoría sistémica y en teorías humanistas del crecimiento, el
cambio, el aprendizaje y el desarrollo, a partir de dos
submodelos como metáforas para comprender el desarrollo
humano. Un modelo semilla que, habla de un hombre que paso
a paso, se va posicionando del mundo. Según Satir (1964) la
condición de la persona determina la identidad, todo ser humano
nace con un potencial que puede desarrollar durante su
existencia. De igual manera, el modelo de amenaza y
recompensa que expresa el mundo cultural en la forma de
socialización, estos modelos establecen la relación sistema-
entorno.
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El modelo considera tres fases, como son Diagnóstico
Intervención, Intervención Diagnóstico e Intervención ejecución.
Diagnóstico Intervención
En principio, el modelo sugiere hacer contacto (confianza
afectiva o equilibrio ambiental); Rapport; Análisis de la
situación; Formular hipótesis: encuentro de parte; presenciar el
conflicto entre partes; transformar las partes; integración de las
205
partes; Devolución del diagnóstico: reconstruir vivencias; y
formalizarlo a partir de un contrato.
Intervención Diagnóstico
En una segunda fase, sugiere afrontar el Caos (desequilibrio
sociocognitivo o mover el piso, mostrando la contradicción);
Develar el sentido oculto; sobre todo buscar abrir la disposición.
Intervención
Finalmente busca, la integración: Resignificación del cambio:
redefinición de hipótesis; redefinición de acuerdos; Estrategias
de transferencia de aprendizajes.
Implicación para el Trabajo Social
El presente modelo, de tradición sistémico-ecológico parte del
principio en torno a cómo el cambio en cualquiera de las partes
influye en los demás. Esto implica el poder personal, para
asumirse desde cinco libertades: ver y escuchar, decir, sentir,
pedir, y arriesgarse. Lo que se siente, se piensa y quiere en el
ahora, y no lo que debería o puede ser.
Como modelo de Validación humana, para algunos, modelo
de Proceso de cambio o de reconocimiento y resignificación de la
condición humana, enfatiza en el trabajo con el sistema
realzando el valor de la persona y su desarrollo en ocho campos
que se definen como una especie de “mándala personal”: físico
(cuerpo), intelectual (pensamiento), sensorial (sentidos),
nutricional (alimentos afectivos), contextual (espacio-tiempo),
interaccional (relaciones), espiritual (alma) y emocional (estima-
afecciones).
Para ello, hace énfasis en los roles comunicativos de:
aplacador, culpabilizador, calculador, distractor y nivelador, y
206
en la comunicación, en general, como la clave de la interacción.
Algunos fundamentos conceptuales de este modelo se
encuentran en las siguientes premisas:
a. La percepción de una baja autoestima cierra las
posibilidades del sistema para enfrentar la vida, bajando su
energía vital (comunicación);
b. Para evitar el enfrentamiento con otras personas, los
individuos aprenden a amar a los demás en vez de a sí
mismos; esto condena a la auto-evaluación ¿si un individuo
no se ama cómo podrá amar a los demás?;
c. La comunicación funciona como un circuito que activa
sensaciones y percepciones frente al otro, procesa la
información (verbal y no verbal) como un ejercicio de
pensamiento a partir de pre-concepciones que indagan
vivencias, pasadas con figuras afectivas y de autoridad
para dar significado a la nueva experiencia comunicativa; y
reacciona positiva o negativamente, con palabras o con
corporeidades que expresan emociones;
d. La interpretación tiene espacio de realización por parte de
un intérprete que, presta atención, abandona ideas
preconcebidas, no juzga, sino que describe, se abre al
diálogo para aclarar y comunica al interlocutor que ha
entendido;
e. La interacción supone reglas, pero estas son
determinaciones humanas compartidas, que si aceptan la
expresión emocional de otros, facilitan la constitución del
yo;
f. Los sistemas son abiertos y cerrados en el sentido de la
interacción; un sistema cerrado no posibilita el cambio, es
destructivo y caótico; mientras que un sistema abierto se
abre al cambio cuando hay necesidad, está vinculado a su
propia realidad y es constructivo; pero, se cierra para el
ejercicio interpretativo.
207
Modelo de Vida y Apoyo
Afectivo, de Carel Germain y
Alex Gitterman
Siguiendo con los modelos humanistas-existenciales, surge en la
década de los 80´s, el modelo de vida y apoyo afectivo, de Carel
Germain y Alex Gitterman, el cual, se inscribe bajo el interés de
la segunda generación sistémica, propiamente como modelo
ecológico cuya base sigue siendo la adaptación organismo-
ambiente. Pensadores como Campanini y Luppi (1996), Payne
(1995), Dal Pra (1998), entre otros, lo designan simplemente como
modelo sistémico y/o ecológico. No detectan las diferencias que
los desarrollos científicos impregnan a este paradigma, en torno
a una teoría de la acción y al propio pensamiento de Trabajo
Social, como respuesta a otras recomprensiones del mundo. Por
su parte Viscarret (2007) indica que Carel Germain, en sus
primeras conceptualizaciones en 1968, da los primeros pasos en
esta línea a la aplicación de conceptos sistémicos a la práctica de
Trabajo Social, pero es en 1979, con su Libro Social Work: practice
people and environment an ecological perspective, que se acerca
más a su ideario.
Gitterman (1980) en el texto The lipe model of Social Work
practice en el cual resaltan el concepto de transacción individuo-
medio físico y social, o entre individuos, grupos e instituciones.
Al igual que el modelo integrado de Pincus y Minahan (1973),
éste se centra en la metáfora del organismo cuya finalidad es la
208
adaptación mediante la corrección de la perturbación como seres
vivos. Pero en él se enfatiza el intercambio entre individuos y
entorno (medio físico y social), a través de transacciones
conversacionales para reconocer una adaptación recíproca.
Cambia el hombre, y cambian los entornos al cambiar los
patrones de transacción (no se habla de desviación).
Ideas Centrales
Es un modelo de vida, por interesarse en los procesos vitales y
las crisis que emergen en los ciclos de transición. Reconoce un
sistema no solo por la interconexión de sus partes, sino además
por sus procesos, ya no se habla de desviación social, sino de
estrés, el cual rompe el equilibrio y perjudica el acoplamiento
individuo-medio, grupos-medio, organizaciones y medio. En
principio reconoce las premisas del humanismo, pero se va
perfilando como otra propuesta de transición, entre la sistémica
de primera y segunda generación; modelo centrado en trabajar
con las transiciones que Bronfenbrenner (1979) define como la
modificación de la persona, dadas las afectaciones del sistema
por cambio de roles, por cambio de entornos o por ambos.
Además, se interesa por buscar la integración a redes como
recurso complementario a la auto-ayuda, en la figura de
multiplicadores, dada su tendencia humanista en el sentido no
solo de desarrollar el potencial humano (capacidades de la
gente), sino el de crear opciones mejorando los entornos,
acometida que hoy propone por ejemplo Amartya Sen (1984), en
su enfoque de capacidades. Destacando que en este modelo se
expresa el pensamiento ecológico, como un desarrollo humano
que es el producto de la interacción entre el organismo en
desarrollo y su ambiente. En la perspectiva de Bronfenbrenner
(1979) la conducta surge en función del intercambio de la
persona con el ambiente. Es por ello, que el desarrollo humano
se facilita a través de la interacción con personas que ocupan una
209
variedad de roles y a través, de la participación en un repertorio
de funciones que amplía constantemente.
En el modelo, el ambiente ecológico se asume como la
interrelación de personas en diferentes niveles jerárquicos o
niveles de organización por medio de estructuras incluyentes,
conforme la teoría de los niveles ecológicos de Bronfenbrenner
(1979), en el cual, los rasgos característicos son la interconexión y
el ambiente como espacio de significación en el que se
construyen significados. El modelo opera una realidad objetiva
y subjetivada como ambiente percibido, las estructuras, como
estructuras de interacción, se dinamizan por díadas (sistema de
dos personas), triadas, tétradas, como estructuras
interpersonales. Dichas estructuras como sistemas de acción
incluyentes y jerárquicas se adaptan al ambiente a través de la
actividad molar (formas de conductas) o actividad coordinada
compleja que define un patrón de interacción, por ejemplo,
solicitar un recurso.
Esta propuesta de igual forma se puede clasificar como un
modelo ecológico con enfoque humanista, más que social, pero
que integra lo individual con lo relacional. El modelo de vida
trabaja con el individuo como sistema, como premisas
metodológicas que fundamentan la intervención, en el modelo
de Germain y Gitterman (1980), se contemplan:
a. La empatía es importante cuando se pretende entrar en el
mundo del cliente social. Hay que tratar simultáneamente
las tres áreas de problemas vitales, si bien puede que alguna
tenga una prioridad más alta; dichas áreas, recuérdese, son:
cambios en los ciclos vitales de transiciones evolutivas, del
rol-estatus, del entorno, demandas del entorno
inalcanzables y relaciones interpersonales, como son las de
incompatibilidad de expectativas, exclusión, no
reciprocidad, etcétera;
b. Es partir de la perspectiva del cliente frente a su situación;
210
c. En la transacción cliente-Trabajador Social considera tres
áreas conflictivas: definiciones sociales de rol y status, por
ejemplo, temor del cliente ante la categoría o rango oficial
del asistente social, la estructura del organismo social y sus
funciones, por ejemplo, normas y políticas, y las
perspectivas profesionales, por ejemplo, la ética;
d. Los problemas no son derivados o implicados directamente
por la persona, sino que son consecuencia de la interacción,
al igual que en los modelos humanistas y psicodinámicos
que se atribuyen al sistema relacional o simplemente la
relación. Su foco es la comunicación;
e. Se trabaja con sistemas, no con clientes, con díadas y
familias, grupos, organizaciones, o sea con las personas
implicadas, pero no con ellas en forma individual;
f. La vinculación actor-Trabajador Social se basa en la
relación ya no tanto en la comunicación emocional, como
en los modelos clásicos de Trabajo Social, sino en las
transacciones (intercambios informacionales) donde todos
se afectan. También puede afirmarse que se conserva la
mismaintencionalidad pero, conceptualmente, más
elaborada;
g. La intervención del Trabajador Social sigue siendo no
directiva para el desempeño de roles tales como: consejero,
intermediario (apoderado) o interventor, consultor, no
rehabilitador o simple prestador de servicios. Se registran,
tres roles generales: capacitador o más bien de orientador
acompañante, motivando y apoyando emocionalmente;
docente o más bien educador enseñando a los clientes los
distintos modos de solucionar problemas, clarificar sus
percepciones, facilitarles información adecuada,
modelarles conductas, entre otras, así como facilitador para
definir tareas y movilizar soportes ambientales;
h. En el nivel ambiental (medio natural y medio construido),
hay tres roles-funciones: mediador o intermediador por su
connotación de propiciar que el cliente social y el sistema
entren en contacto y que se traten entre sí de forma
211
equitativa y racional; defensor, presionando a otros
organismos o individuos a que intervengan o incluso a que
asuman la acción social; y organizador poniendo al cliente
en contacto con las redes sociales o creando unas nuevas;
i. Reconocimiento de la subjetividad de las partes implicadas,
entre ellas la del mismo Trabajador Social ya que éste
incorpora, al igual que otros profesionales, perspectivas
teóricas y filosóficas desde las que interpreta el
comportamiento y la situación del cliente. Tales
interpretaciones, acertadas o no, afectan los roles del
Trabajador Social y del cliente, y la naturaleza de sus
relaciones, en forma involuntaria; el Trabajador Social
tiende a encajar las situaciones de sus clientes en sus teorías;
esto se suma, inconscientemente, a los propios sistemas
cosmovisionarios que pueden ir en contravía con los
mismos modelos teóricos;
j. Otros principios metodológicos son como: mediación, no
en el sentido pedagógico sino de intermediación,
comunicación de la construcción instrumental del
problema (delimitar problema como herramienta de
acción), de utilidad multilateral (se resuelve el problema si
se integran los planos afectivo, de objetivos y de acción), de
concentración sobre variables centrales del problema
(definir variables a modificar), eco-social (activar redes de
apoyo y hacer mínima intervención), de negociación (de
problemas y soluciones), de cooperación, de la apertura del
problema (abrirse a acciones no planificadas para dar
salidas cuando la acción se bloquea o estanca);
k. Los modos de acción o formas de intervención son:
consultor, educador, negociador, interventor, gestor,
facilitador;
l. La intervención supone un proceso de cambio planificado
con el diseño de una estrategia o plan mediante fases (no
lineales) para entender el proceso como: una continuación
sistemática de acciones que están dirigidas hacia un
determinado objetivo u objeto. Esto implica, además, cosa
212
que no se explicita, uno o unos métodos particulares.
Abiertamente se rompe con el esquema: estudio-
diagnóstico-tratamiento, pero el proceso se implica en las
diferentes fases que propone, con la diferencia de que los
dos primeros momentos son más exploratorios.
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El modelo se organiza desde los entornos inmediatos de
interacción con la estructura básica de la díada, o desde los
micro-sistemas; se conectan con el entorno más cercano, sea
familiar o vecinal, para ampliar los intercambios, haciendo
presencia o relación cara a cara. Es decir, se integran a los meso-
sistemas, son influenciados por los intercambios con los entornos
más distantes donde no hay presencia directa de todo el sistema,
solamente de uno de sus elementos. Se establecen relaciones
indirectas con los exo-sistemas y comparten patrones culturales
e ideológicos comunes a su sociedad por intermedio de las
instituciones sociales (sistema de creencias, valores y
normatividad) o macro-sistema.
Según Campanini y Luppi (1991) la conducta humana, puede
ser influida tanto por los desafíos ambientales, como por las
ligazones existentes entre dos o entre todos los miembros de ese
sistema de relaciones, que es la red social, que es a la vez natural
e institucional. Se produce un continuo proceso de co-
acomodación dado un ser humano en permanente desarrollo y
unos entornos cambiantes. Proceso que se asume desde los roles
sociales y que evoca, necesariamente, relaciones de poder,
cuanto mayor el grado de poder que la sociedad sanciona para
un rol, mayor será la tendencia de la persona, que ocupe el rol, a
ejercer y ejecutar el poder, y la de los que se hallan en una
posición subordinada, a responder con creciente sumisión,
dependencia y falta de iniciativa (Bronfenbrenner, 1979).
213
Se prevé la adaptación por acomodación o el lograr
satisfactoriamente la transición como un proceso interactivo, se
cambian condiciones del ambiente para satisfacer necesidades y
se modifican los sistemas para, lograr reacomodaciones a las
posibilidades de los ambientes. Es una confluencia de factores
que no se disipan en determinismos particulares frente al
desarrollo; ni solo lo genético, ni solo lo psicológico, ni solo lo
ambiental.
El modelo de vida se presenta, así como un enfoque
adaptativo evolutivo, en el cual según Viscarret (2007) se da,
cuando el ser humano utiliza algunos elementos de sus medios
físicos o sociales de forma destructiva, los sistemas del medio son
dañados y tienden recíprocamente, a tener un impacto negativo
en todo aquello que funciona dentro de ellos, tanto si se trata de
una familia, de una escuela, de una residencia de ancianos o de
un bosque. Pero la adaptación recíproca (individuo-ambiente) se
ve obstaculizada por la degradación ambiental y la problemática
social, rompiéndose el equilibrio adaptativo y produciéndose el
estrés.
En tal sentido, como lo recopila Payne (1995) es causado por:
las transiciones vitales (cambios evolutivos, cambios de status y
rol, re-estructuración del espacio vital, etcétera); las presiones del
entorno (desigualdad de oportunidades, organizaciones rígidas
e insensibles, etcétera); y los procesos interpersonales
(explotación, expectativas incoherentes, etcétera).
Particularmente se logran sintetizar algunos principios de este
modelo de vida, de la siguiente manera:
a) Los problemas nacen como una perturbación en la
interacción, debido al fracaso en la transacción, como
inputs sociales no adecuados que conducen a transiciones
no adaptativas;
b) El problema conduce al estrés, que según Gitterman y
Germain (1976) se puede entender como una condición
psicosocial generada, por un lado, como consecuencia de
214
las discrepancias entre necesidades y capacidades y, por
otro, por las cualidades que definen el medio, abarca las
tres áreas de la vida: transiciones, demandas ambientales y
relaciones interpersonales;
c) Las transiciones (normativas o del ciclo vital, y no
normativas o eventuales) requieren cambios en la
autoimagen del sistema que implican procesos internos:
cognitivos en el procesamiento de información y afectivos
en el tipo de vínculos constituidos; y procesos externos
tanto en las relaciones con otros como en el acceso a
servicios. Se entraña la re-estructuración del espacio vital
propio;
d) Las transiciones vitales dependen de los instrumentos de la
cultura en la dinámica de la socialización primaria y
secundaria (familia, pares, maestros e instituciones); son
estos mediadores los que ayudan u obstaculizan las
transiciones en ese acompañamiento diádico, tríadico,
etcétera, al que ya se ha hecho referencia; si el mediador es
un perturbador y el sujeto no es competente aparece el
problema que degenera en estrés, para cerrar el círculo
pernicioso de la inadaptación social;
e) Favorecer el crecimiento natural y el desarrollo de las
personas e influenciar en el ambiente de modo que éste
sostenga dicho crecimiento y desarrollo;
f) Orientación de las capacidades y potencialidades humanas
para Enfrentar el choque entre demandas y posibilidad de
respuesta en un ambiente negativo para la adaptación del
individuo;
g) Crear ambientes propicios al sano desarrollo y crecimiento,
favoreciendo la autonomía individual y las relaciones inter-
personales;
h) Determinismo mediacional, no tanto cultural, sin negarse
la interacción con el ambiente y su papel en el
comportamiento, es decir, la capacidad del organismo para
el cambio a partir de la experiencia y el aprendizaje;
215
i) Así como la influencia del ambiente en el comportamiento
humano que revaloriza factores temporales y especiales de
la relación humana (Dal Pra, 1998, 44).
Ahora bien, lo anterior, se puede desplegar a partir de tres fases
como metodología general, como son: fase inicial, fase de
realización y fase final:
Fase inicial
Es un momento de contacto y valoración de la situación para
definir compromisos, donde se contempla: La identificación de
hechos objetivos y subjetivos, aventurándose hipótesis para ser
sometidas a examen mientras permanecen abiertas a toda nueva
información y responsabilidad a los deseos del cliente. Es una
etapa de investigación (contacto emocional) para lograr bajar el
estrés y alcanzar la confianza con el fin de llegar a acuerdos
mediante la relación, en tal sentido, Viscarret (2007) reconoce en
esta fase cuatro subfases:
a) Preparación cognitiva y afectiva mediante el análisis de los
datos y la evaluación hipotética del impacto de la
intervención;
b) Entrada o primeros contactos para clarificar el trabajo,
conocer la historia desde la perspectiva del cliente y
asesorar la delimitación del problema; definir roles de la
interacción como díada de la intervención;
c) Exploración (longitudinal del caso) que refiere a la
definición correcta del problema para determinar qué hacer
con el problema, necesidad o preocupación en la que se
encuentra el cliente;
d) Contrato o acuerdo que contiene el plan de trabajo.
Fase intermedia o de realización
Se supone que se inicia no solamente con el contrato sino con el
rapport (crear confianza, crear el ambiente, etcétera) y
216
comprensión de la situación. El trabajo se concentra en alguna o
en todas las áreas como tipos de problemas que suponen las
<transiciones vitales>, que por desequilibrios en las
interacciones, debido a cambios biológicos o insensibilidad de
los entornos, producen estrés, a la vez son una herramienta de
adaptación que incentiva el cambio, dichas áreas conducen a
generar estrategias cognitivas para:
a) Superar las crisis del desarrollo (cambios biológicos y
psicológicos que chocan con el ambiente cultural y social),
lo cual produce variaciones en los roles y el estatus. Se
sugiere trabajar estrategias como: habilidades cognitivas,
motivación y resolución de problemas. Señala Viscarret
(2007) que el Trabajador Social: ayuda a las personas a
desenvolverse en situaciones de transición problemáticas,
respaldando o reforzando las capacidades de adaptación
que posee el cliente, e incrementando la receptividad del
medio a los esfuerzos de adaptación que éste realiza;
b) Abordar las dinámicas ambientales a través de diferentes
organizaciones como grupos naturales, redes sociales,
instituciones y comunidades. Para esto debe reconocer el
sistema de creencias y valores, y el sistema normativo-
valorativo como el punto de expresión de la relación medio
físico-medio social, con sus diferentes estructuras de poder
(políticas). El foco de atención se centrará en ayudar al
cliente a utilizar los recursos disponibles y en influir en las
organizaciones para que éstas ofrezcan un servicio o
atención o una ayuda más sensible a las diferentes
problemáticas. En otras palabras, ayudar a la gente a
utilizar los recursos de su entorno y sensibilizar al entorno
para crearlos y hacerlos accesibles;
c) Y trabajar en el nivel interpersonal frente a la prevalencia
de patrones comunicativos inadaptados, cuando la rigidez
de las estructuras diádicas nopermiten cambiar y ajustar
patrones. Se demanda un cambio de estructura del
microsistema donde la labor del Trabajador Social es:
ayudar a los miembros a comunicarse más abiertamente y
217
directamente, donde se deberá impulsar la participación de
cada miembro en la discusión y en la exposición de
percepciones diferentes, de sus desacuerdos y de los
conflictos. Se afectan las transacciones y por tanto, hay que
analizar los patrones de interacción o tipificaciones
(actividades molares o patrones de acción o tipificaciones
culturales) en un contexto dado y en una transición
particular, creando un ambiente educativo propicio a la
acción empática, no directiva pero mediadora,
pedagógicamente hablando.
Fase final o de separación-evaluación
Es una preparación para el retiro del Trabajador Social o la
terminación del contacto con la institución que implica tareas
como: tratar con los sentimientos provocados por el final de un
proceso, repasar los objetivos que se han cubierto y qué cuestione
los aspectos que quedan todavía por realizar y complementar;
planificar el futuro, etcétera; y evaluar el servicio que se ha
prestado (Viscarret, 2007).
Este modelo de vida, que trabaja con los patrones de
comunicación inadaptados y el sistema relacional, no se interesa
por el cambio personal, sino que tiende a la búsqueda del
equilibrio entre el ambiente percibido, las oportunidades del
ambiente y la interacción entre ambos, situación que se torna más
crítica en los períodos de transición ecológica. Si esta propuesta
se compara con los otros modelos de Trabajo Social, se registra el
mismo esquema de intervención profesional, de ahí que
Campanini y Luppi (1991) los denominen enfoque sistémico-
relacional.
Es decir, cambia el ámbito explicativo de referencia (a la teoría
sistémica) pero se conserva el marco conceptual de la
intervención propuesto por Richmond (1962) en su principio
metodológico de la relación, abierto aquí, a la personalización
218
desde el abordaje pedagógico, aunque se implique el grupo
pequeño. Al igual que en el modelo de richmond, el enfoque de
vida no descarta el trabajo personalizado. Por otra parte, con
mayores niveles conceptuales que aclaran el proceso, al parecer,
sin proponérselo, realza dicha Escuela re-conceptualizándola.
Teóricamente se guía por explicaciones socio-cognitivas y no
psicodinámicas frente al comportamiento humano, pero que no
explicitan su suporte desde el constructivismo o desde la
psicología cognitiva.
Como afirma Payne (1995), los enfoques sistémicos ecológicos
o eco-sistémicos, al igual que para otros autores, tienen más
soporte sociológico que psicológico. Sin embargo, pensadores en
esta disciplina como Morin (2000) y Habermas (1962), asumen
una perspectiva eto-eco-antropo-sociológica que abre el
horizonte a desencasillar las comprensiones humanas en teorías
solo psicológicas.
A manera de síntesis, el modelo de vida, primero, explica el
comportamiento de los sistemas desde la teoría ecológica para
centrarse en las categorías: ciclos vitales, ambiente y relaciones
interpersonales, segundo, asume principios pedagógicos que
demarcan el objeto de intervención en las interacciones sociales
a través del trabajo con las transacciones conversacionales o
patrones comunicativos, y tercero, se interesa por la capacidad
adaptativa (objeto del objeto), para definir como objeto del
objeto, y del objeto (operacionalización del modelo) las
habilidades o capacidades para dichas transacciones. Según
Viscarret (2007) propician la interacción persona-sistemas-
entornos mediante el mejoramiento de las capacidades de las
personas para solucionar problemas y activar recursos.
Se sintetiza la estructura del método de apoyo afectivo que
privilegia el modelo de vida, donde se resalta, la confluencia de
elementos cognoscitivos-afectivos como base metodológica, y en
el cual se señala el manejo integral en la intervención desde las
219
dimensiones personal e interpersonal, en el espacio de los ciclos
vitales donde confluyen, implícitamente, los entornos que en él
intervienen. Se cataloga el diseño metodológico como integrativo
dialógico por la interrelación conocimiento-acción dentro de una
dinámica cíclica.
Se reconstruye la tripta metodológica a partir del concepto de
intervención, señalado por Dal Para (1998), como se registra, con
un diseño dialéctico-activo que ordena cíclicamente
conocimiento-acción. Se incide en la autoestima de los usuarios
para animar mecanismos de defensas contra la ansiedad a través
del uso hábil de incentivos, recompensas y mantenimiento de un
cierto equilibrio entre esperanza y malestar. Para ello, se enfatiza
en que el procedimiento es el de suministrar informaciones y
señalar estrategias para solucionar los problemas (carácter
pedagógico de moldeamiento y no de modelamiento). Sugiere el
uso de técnicas conducentes al dominio cognitivo, perceptivo y
emotivo, y el considerar tareas que activen las competencias
humanas.
Implicación para el Trabajo Social
Para Germain y Gitterman (1980) el propósito de la intervención
de Trabajo Social es fortalecer la capacidad adaptativa de la gente
e influir en su entorno para que las transacciones sean más
adaptativas (Payne, 1995). Los problemas se evidencian en
transacciones no adaptativas y éstas, a la vez, producen
transiciones ecológicas no adaptativas o problemáticas. También
el potencial evolutivo de un entorno, de un meso-sistema se ve
incrementado si la persona no realiza sola la transición inicial
para entrar en el entorno (mundo institucional). Es decir, si
ingresa en el entorno en compañía de una o más personas con las
que ya ha participado en entornos previos (Bronfenbrenner,
1995).
220
Con lo anterior, se alude implícitamente, del papel mediador
de los instrumentos de la cultura (pares, padres, amigos,
maestros, Trabajadores Sociales, etcétera) y hacen pensar en dos
factores psicosociales claves en el desarrollo: la confianza básica
a la que refiere Erikson (2000), como confianza recíproca basada
en un equilibrio relacional donde el poder es una herramienta,
de organización e interacción, a través de los roles asumidos y no
un dispositivo de control; y el vínculo afectivo, abordado por
Bowlby (1977), como condición humana de apoyo y crecimiento
asociado a los estilos de comunicación, como raíz de la
información que se intercambia o input social.
El modelo de vida, al igual que el de redes de apoyo, integra
lo grupal (sistema) o lo individual, visto como unidad primaria,
con lo colectivo. Al respecto señala Payne (1995) que en el
Trabajo Social, es convencional que los clientes sean ayudados
para luego salirse del sistema asistencial, en este enfoque
permanecen dentro del sistema para ayudar a otros (formación
de formadores o multiplicadores o trabajo en cascada). Se busca
crear la interdependencia permanente, no esporádica, entre los
individuos y sus colectivos, para apoyar y ser apoyados por los
servicios sociales y/o de la comunidad. Ahora bien, la función
del Trabajador Social es la de ayudar a las personas y sus
entornos, para que venzan los obstáculos que impiden su
crecimiento, su desarrollo y su funcionamiento adaptativo. El
Trabajo Social se coloca en medio del encuentro persona-grupo
primario y medio (Germain y Gitterman, 1980).
Obsérvese, cómo el modelo de vida, teóricamente, hace la
integración actores-entornos, pero delimita la intervención en los
tres espacios ya mencionados y diferenciados que se pueden
trabajar independientemente: transiciones, demanda del medio
(medios aislados, desconectados, rígidos, insensibles no
cooperadores, etcétera) y relaciones interpersonales con
incomunicación entre sistemas (no individuos).
221
Finalmente cabe destacar que dicho modelo propone como
estrategia metodológica la del taller cotidiano y como método
para redescubrir tanto la realidad interna como externa, proceso
que se denomina prácticum, y que se define a su vez en tres
momentos: los finales (crisis actual), los intermedios
(elaboraciones y período de confusión) y los nuevos comienzos
(soluciones). Cardelle (1992) ve el modelo como la rueda de la
transición, igual que ocurre en los diferentes ciclos vitales
humanos, con ocho procesos: redescubrir, reevaluar,
redespertar, reaprender, reorganizar, reafirmar, reciclar y
reaplicar.
222
Abordajes Irracionales de Jesús
Acevedo y Carlos Arteaga
Ideas Centrales
Se podría decir, que el planteamiento irracional, se inspira en las
visiones existenciales clásicas, donde se reconoce en principio
esa íntima relación entre la libertad y la responsabilidad,
encaminada hacia esa búsqueda por un mejor estado de
bienestar, a través de la conciencia, de la reflexión, la libertad, el
equilibrio, y la paz mental, donde se privilegie el ver, pensar y
explicar las cosas por sí mismo. Y a la vez, la irracionalidad busca
apuntalar, esa fortaleza espiritual, independientemente el culto
de arraigo, la fe, o las creencias religiosas, sociales o morales
imperantes. Que a fin de cuentas, posibiliten un mejor
entendimiento del ser humano, y derive en llegar a ser la mejor
versión de sí mismo, en un plano de equilibrio, tranquilidad, paz,
de libertad o dicho, en una palabra, de alcanzar cada uno su
versión de felicidad.
La visión irracional, se enmarca en las crisis emocionales
acontecidas por la Pandemia mundial del 2020, por el Covid-19,
en donde, se intensifican las necesidades espirituales y
emocionales del ser humano; y sobre todo, la necesidad
institucional de algún modelo enfocado, a un distinto
223
entendimiento de los llamados problemas o necesidades
sociales, en los cuales, se pudieran apoyar los distintos
profesionales de la atención y acompañamientos sociales en
todos los niveles y sectores del ámbito público y privado.
El modelo irracional, representa un reflejo de los temas de
origen o existenciales que se derivaron por las crisis mundiales,
emocionales, económicas, ideológicas, culturales, o mejor dicho,
lo que verdaderamente mueve a la persona, es decir, los
derivados de sus motivaciones, sus intenciones y sus sentires, o
mejor dicho, a lo que se ha denominado como “la mirada
irracional o existencial”. La cual como se ha expresado, surge ante
la necesidad de generar planteamientos distintos, alejados de
prejuicios y egos, se requieren de miradas, que reconozcan
premisas tan sublimes como: la libertad, la felicidad, conocerse a
sí mismo, vocación, congruencia de hacer, pensar y sentir,
empatía, conciencia y el amor, es decir, desde todo aquello
intangible, pero que mueve al mundo.
Es por ello, que la necesidad de reflexionar sobre el acontecer
mundial, y sobre las verdaderas prioridades del hombre, frente
a una Pandemia por covid-19, que costó vidas, y sometió a
protocolos de alejamiento, de sanas distancias, de
distanciamiento social, o confinamientos familiares, lo que
derivó en el humano, a un distinto umbral de sensibilidades, o
irracionalidades, que replanteaban o cuestionaban todo tipo de
entendimiento, social, cultural, teórico, político, ideológico, o de
cualquier naturaleza, que inspiró reflexiones de mayor
trascendencia, como por ejemplo: El entender, que se vive acorde
a los parámetros morales e ideológicos, incluyendo lo que se
entiende como amor y felicidad, entonces simplemente propone
mover dichos márgenes a otros planos, o hacerlos a un lado, para
poder tener una visión más amplia de las cosas.
El reconocer que existe una confluencia de lógicas diferentes,
que responden a principios distintos, bajo contextos únicos e
224
incomparables con otros; la irracionalidad simplemente los
cimbra, los debate, los cuestiona, los reformula, o los reflexiona,
así llanamente. Entender que el “orden” ya no representa la
totalidad de los fenómenos o realidades, y que el “caos” se ajusta
a una mejor descripción de los acontecimientos. Y sin que ello
signifique que seamos caóticos, o destructivos, la irracionalidad
simplemente responde a nuestras propias congruencias de una
manera armonizada, integral y holística.
Asumir, que las miradas prejuiciosas instaladas por el
adoctrinamiento educativo, así como por la institucionalización
de los valores de las diversas instituciones (como la iglesia, la
familia, y demás); han pervertido las miradas infantiles y
transparentes de una sociedad que siempre ha tenido clara sus
respuestas.
Identificar que las reglas o conjunto de reglas lógicas,
científicas, positivistas, y todas aquellas visiones dogmáticas,
deterministas, o fundamentalistas, ya no responden a las propias
conductas de los sujetos evolucionados y de los sensoriales, por
ende, se debe tener una manera diferente y sobre todo consciente
de acercarse a ellos y a sus aconteceres.
Reflexiones, que al ser congruente el humano, con el propio
mundo irracional, se da cuenta, que no existe como tal una serie
de principios que rijan la manera en la que se debe de sentir, o
de vivir las cosas, simplemente dar cabida a una posición
irracional, en la cual, puede representar un sendero hacia
premisas existenciales o espirituales, derivadas de mi estado
consciente, donde puede depender de cada individuo, y su
caminar por su propio sendero, el cual, puede estar a veces
soleado, o en otras ocasiones nubloso y sombrío. Donde puede
haber reveces, e incluso conflictos consigo mismo, y hasta con
otros; momentos donde se pone a prueba la fortaleza, integridad
y espiritualidad de cada uno (Acevedo y Arteaga, 2020; Acevedo
y Carranza, 2020).
225
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Se podría decir, que para caminar sobre el sendero irracional,
entendido como ese proceso de entendimiento, de
autorreflexión, de búsqueda de propósito de vida, ese
entendimiento de la felicidad, o el simple hecho de tener paz
mental y espiritual, se tendría que considerar al menos tres
momentos: en principio, el cambio experiencial del individuo,
como camino hacia su espiritualidad; en segundo instante, el
profesional, debe centrarse en la persona, no solo verlo como
cliente; finalmente se debe aspirar en todo momento a una
sanación, con alto compromiso personal.
Cambio experiencial del individuo. Camino hacia su espiritualidad
Reconociendo en principio, que ser irracional es el reconocerse
como humano, como alguien que siente, piensa y actúa en base
a sus congruencias, a sus estados de conciencia; que reconoce sus
propios vacíos existenciales y trabaja en ellos, de manera que
pueda llegar a un estado de equilibro, de paz y de felicidad
auténtica; admitiendo a la par, que las diferentes cosas o
actividades que se hacen, están hechas por un sentido racional –
en las mayoría de las ocasiones–, pero no por eso, deben de
alejarse del sentir, del conectarse verdaderamente a un nivel, que
todos seamos uno.
En este sentido, entrar al mundo irracional representa tener una
conexión con otros, donde en principio se conecte, a sí mismo el
individuo, con sus propios niveles de mente, cuerpo y espíritu;
donde reconozca sus propios sentimientos y emociones,
entendidos, como sus estados de ánimos, derivados por alguna
situación o acontecimiento en la vida, que pueden ser positivos,
o negativos.
El mundo irracional representa el abrir una caja de pandora,
donde se sueltan todo tipo de sentires y demonios, desde los más
226
reprimidos, obscuros y pecaminosos, hasta los de mayor pureza,
bondad y generosidad. La cuestión es que se empieza a ver
“todo” con tal intensidad, y a proyectarlo de tal magnitud, que
puede cimbrar cualquier estructura, cualquier pensamiento, o
idea preconcebida, llegando a la confrontación de las bases, de
los principios, de la moral, e incluso de aquellos soportes
emocionales que regulan o que rigen nuestro estilo de vida o
nuestra congruencia; todo ello para un mejor estado de bienestar,
consiente y humano, que posibilite una mejor manera de vivir, y
de coexistir con los otros, donde ya no existan los otros, sino la
unidad.
Todo lo anterior, adquiere un sentido, porque al ser irracional,
es reconocerse y aceptarse tal cual somos, pero sobre todo es el
buscar mejorar en cada aspecto de la vida; simplemente es entrar
a ese mundo donde todo pasa, y donde todo es importante, y a
la vez, nada es relevante, pero de gran significado. Ser irracional
es entrar al laberinto de muchas posibilidades y caminos, pero
de veredas rocosas e irregulares, y que al final se disfrute la
travesía porque ella nos enseña y nos sana. Ser irracional, puede
ser todo aquello que no te signifique mucho, pero a la vez, te
permita la trascendencia por muy simple o básico que parezca, y
que a fin de cuentas, te permita sanarte a ti mismo, y sanar a los
demás.
Simplemente la irracionalidad representa una manera de ver la
vida, sencilla y basada en una versión de congruencia; en
premisas importantes como el amor y la libertad, o mejor dicho,
la libertad de pensar con amor; ese pensamiento que te lleve a
liberarte y a liberar a los otros. El entender, que la irracionalidad
no es lo opuesto a lo racional, no está debajo, o por encima, sólo
está; ni mucho menos es moralizar las visiones, simplemente es
una visión diferente del mundo que puede llegar a ser la más
apegada a los hechos, o aconteceres, o la más cercana a lo que
uno es, pero eso dependerá de cada uno.
227
Para ser irracional en principio se deben de reconocer los
propios vacíos existenciales y trabajar en ellos, de tal manera que
se pueda llegar a un estado de equilibro, admitiendo que las
diferentes cosas o actividades que se hacen están hechas por un
sentido racional, y reflexionar, al margen de moralismos o
academicismos, su origen y naturaleza.
Hay que admitir que mientras más habilitado esté el cerebro
en discursos, en argumentos científicos, o en posiciones teóricas,
conceptuales o referenciales, es más complejo identificar el
sentido de las cosas, o lo que comúnmente se conoce como “las
verdades en esencia”, las cuales ya no se alcanzan a mirar, y
aceptar, que se ha convertido en verdaderos deportes nacionales,
el edificar justificaciones al no lograr lo que se anhela.
Se debe considerar que los “mundos miseria” son tan grandes
y fortificados en la medida que así se construyan, y en la manera
en la que se defiendan, algunos a capa y espada, ya que hay otros
que inclusive preferirían que se destruyera la humanidad, antes
que sus propios mundos. Pero sobre todo que se considere que
es tiempo de salir de su propia miseria, y desear ir al siguiente
nivel, al mundo irracional.
Aceptar que hemos alimentado nuestro lado negativo, el lado
obscuro e ideático mal vibroso, “el duende verde”, que de igual
manera ha crecido a la par del lado positivo. Diría el lado
perverso, un punto Thanos listo para emerger en cualquier
momento. Ese lado, que tiene estrategia, objetivos claros, y que
no descansa hasta lograr sus objetivos, sean cual fueran estos.
Donde se reconozca que tanto el lado negativo, como el positivo,
son tan fuertes que se dificulta entender la diferencia entre lo
correcto e incorrecto, entre lo moral e inmoral, entre lo normal de
lo anormal, entre el deber ser y el ser.
Entrar al mundo irracional representa tener una conexión con
otros, sin embargo, lo que no se advierte es que, al conectarnos
228
con los otros, las sensaciones se proyectan a mayor intensidad, y
si no se cuenta con las fortalezas emocionales, o espirituales, o
como en psicología señalan “resiliencia”, viviremos en un
verdadero infierno emocional. Para poder conectarse con otros,
primero se tiene que conectar con uno mismo, y una vez hecho
esto, se podrá hacerlo con los demás y para eso, sugerimos, en
principio, el reconocer los propios sentimientos y emociones.
Entendidos como ese conjunto de estados de ánimos derivados
por alguna situación o acontecimiento en la vida, que pueden ser
positivos (euforia, admiración, afecto, optimismo, gratitud,
satisfacción, amor, agrado, entre otras), o negativos (enfado,
odio, tristeza, indignación, impaciencia, envidia, venganza o
celos, entre otros).
Reconocer la existencia de la Matrix, lugar donde las personas
de todo el mundo se conectan en un sólo sistema de información
digital; un mundo en el que se cree, que es “la realidad”. Sin
embargo, todo es una simulación virtual en la que se encuentran
las personas conectadas mediante un cable enchufado en su
cerebro, que lo podríamos llamar Internet.
Finalmente, y a la vez el principio de todo, el percatarse que
lo que puede marcar la diferencia entre el vivir, el sobrevivir en
el mundo LEGO, y no morir en el intento, se da en la medida que
esté alerta tu ser, en contraste con las acciones que realices, y no
perdiendo de vista lo que se debe hacer. Recordemos que la
intención, con la debida acción, generará un resultado esperado.
El profesional, debe centrarse en la persona, no verlo solo como cliente
Como tal, no existe una receta para lograr un pleno estado de
felicidad o de paz mental, emocional o espiritual, al final, todos
los caminos y acciones son válidas siempre y cuando apunten
hacia el mismo principio. A lo mucho, que será bastante, será que
los profesionales de la atención se enfoquen en todo momento en
centrarse en el bienestar de la persona, en sus diferentes niveles:
229
físico, mental, emocional y espiritual. Para ello, se puede
enunciar algunas consideraciones que posibiliten ver a la
persona, no como cliente, sino como un ser humano pleno, que
puede lograr su potencial de bienestar, en la medida que así lo
decida, para ello:
Se debe identificar las fortalezas y áreas de oportunidades que
se tienen al vivir dentro del mundo LEGO (lugar donde se
prefabrican los sueños y las expectativas); e identificar que al no
sentir, se puede llegar a la fragmentación (automatización de las
acciones) de las personas, y eso es la muerte del sujeto; y el
reconocer como la conciencia, es la clave para todas las acciones,
incluso para lograr la felicidad, el equilibrio y el amor.
La persona debe de adquirir su propia versión de conciencia,
la cual lo lleve a su propia congruencia, a reconocer quien es y
que propósito tiene en la vida; y sobre todo, tenga esa necesidad
de pasar a un siguiente nivel, al irracional.
Haber explorado y revisado diferentes discursos científicos, o
teóricos y no encontrar cercanía o explicación empática con el
tema, o fenómeno que se esté observando o reflexionando. Pero
sobre todo, el estar dispuesto a encontrar respuestas en cosas tan
simples, y en lugares poco usuales, teniendo la suficiente
humildad para reconocer la sabiduría de los demás.
Cada individuo, es un ser único, y diferente a todos, porque
“es como es”, así de simple; asumiendo que las personas buscan
encontrar respuestas complejas, ante cosas tan sencillas, y
mientras más buscan, más se confunden. El día que se reconozca
y acepte tal cual es, dejará de buscar, de andar alimentando sus
vacíos existenciales con paja, y con falsas promesas de curación
emocional y mental. El día que deje de ser tan racional, y entre al
mundo de lo irracional encontrará la tranquilidad que tanto anhela,
en un lugar donde todo pasa, y nada importa, donde todo se
230
explica, pero a la vez no se necesita explicación; un mundo donde
se encuentran respuestas sin estar formulando preguntas.
Convenir que se desea salir del mundo miseria, un lugar
donde nunca se es feliz, pese a todo lo que uno pueda tener; un
lugar donde por más que se tenga, se generan más vacíos
existenciales; un lugar en el cual el oro se convierte en basura,
donde los sueños se pulverizan por tanta negatividad, donde por
más cosas positivas que existan uno las transforma en
pesimismo, llamándole a esto el “ser realista” o en el mejor de los
casos “tener los pies en la tierra”.
Distinguir que si la conexión es positiva, transforma
positivamente el ambiente; pero si la conexión es negativa,
transforma y destruye todo a su paso. De igual manera,
identificar que para lograr un estado de conciencia puede haber
diversos caminos, tanto positivos como negativos, y saber tomar
las mejores decisiones responsablemente, con la pertinente
meditación y reflexión de tus aconteceres, logrando pasar al
siguiente nivel, siendo un irracional.
Advertir que existen diferentes planos del amor, y se han
practicado, no por obligación sino porque eso rige nuestra vida;
considerando que lo más relevante es conocerse a uno mismo y
mantenerse en un pleno estado de libertad, basado en verdades
universales, y no en intereses mezquinos; y no olvidar que ser
consciente, representa el reconocer que existen muchas otras
cosas más allá de la razón, lo que nos lleva a tener una fe
inquebrantable.
Aspirar a una sanación, con alto compromiso personal
El entendimiento de uno mismo, a un plano consciente, y el tener
claro que la finalidad de todo tipo de acompañamiento, incluso
el emocional y espiritual, es el bienestar del sujeto, son las bases
para todo profesional, incluso para los trabajadores sociales. El
231
permitirse dichos profesionales, otros entendimientos, incluso el
hablar de sanar a las personas, desde un plano espiritual y
emocional, mostrará en todo momento un alto compromiso no
solo ético, sino personal, en donde pueda concebir otras miradas,
incluso otras maneras de entender el mundo y a las personas,
como por ejemplo:
El consentir que está presente una evolución del hombre, a un
nivel Sensorium, el cual se podría decir que es un ser que por una
evolución genética en su cerebro, puede relacionarse mental y
emocionalmente con otros y con su medio ambiente; que puede
ver, oír y sentir, todo lo que los demás están experimentando;
que se posee un linaje genético que se destaca por contar con
habilidades y destrezas por arriba del promedio; que tiene la
capacidad de desafiar el sentido común; que puede estar en otros
niveles cognitivos, por lo cual las relaciones interpersonales lo
pueden llevar a otro nivel, entre otras virtudes. Reconociendo
que, si se desea entender esto a plenitud, y lo podrá hacer, en la
medida que pase al siguiente nivel, al irracional.
El reconocer que cuando dos o más sensoriales se juntan,
generan una reacción cósmica que pueden alterar el rumbo y el
destino de las personas, y de las existencias de los que estén a su
alrededor, recordando que los sensoriales se alimentan a partir
de todos sus sentidos, de su cercanía con las personas y su
interacción emocional, espiritual y material.
El privilegiar la conexión emocional por sobre la artificial,
abogando por la sensorialidad, y tener fuerza en las conexiones
positivas, como para contribuir positivamente en sus diferentes
planos.
El advertir, en principio, que debemos de tener clara una
posición de vida, así como ser consciente de quien es uno y lo
que nos caracteriza. En un segundo plano, identificar
responsablemente nuestra área de injerencia, lo que está dentro
232
de nuestras competencias, acciones, funciones y
responsabilidades; reconocer los límites de nuestra actuación
personal, y profesional, acorde a lo que marque el manual, las
políticas institucionales, los protocolos de atención o de acción.
Una vez hecho esto, dependerá de uno mismo, hacer lo correcto,
contrastando en todo momento “el ser, con el hacer y el deber
ser”; dicho de otra manera, lo que la conciencia nos dicte, con las
acciones que se realicen en función a lo que se espera que se deba
hacer, y en esa medida, estar más cerca de hacer lo correcto, que
lo incorrecto.
Reconocer que se vive en un mundo donde todo son reglas,
normas, márgenes entre lo moral y lo inmoral, considerando que
ello representa un desafío constante cuando se trata de hacer lo
correcto “lo que esto signifique”, entendiendo al mundo LEGO,
como un lugar de piezas, de bloques prefabricados, utilizados
para ensamblar y maquilar la conducta humana, con la
convicción de que para poder hacer importantes cambios, lo
primero es situarse y entender la realidad que se vive dentro de
ese mundo, y en esa medida generar las acciones que posibiliten
cambios desde la raíz, desde el diseño y adecuación de las
distintas piezas en ese mundo; esforzándose día a día,
delimitando rutas de cambio, nuevos senderos, o diseñando
nuevas piezas positivas para ese mundo.
Reconocer que desde que se nace, el ser humano está atrapado
en una Aldea llamada familia, viviendo bajo un Sistema de culto,
desde lo religioso hasta el culto a la educación, que te van
prejuiciando, llenándote de palabras, ideas, conceptos, y teorías
sobre cómo funciona el mundo, entre otros sistemas o piezas
LEGOS, y sobre todo, el conceder que han pasado 500 años desde
que se instaló la visión tan dominante y vigente hasta en la
actualidad como lo es el Positivismo, y se ha debatido
profundamente. Que da cabida, hoy día, al entendimiento de
otros discursos desde el plano espiritual, esotérico o aquello que
la razón no sabe explicar.
233
Implicación para el Trabajo Social
Acevedo et al. (2019) exponen la necesidad de evolucionar las
formas de atención social, llevándolas a un siguiente nivel, que
nos lleve de la tradicional intervención social, a una sanación de
los sujetos, a partir de una nueva posición más evolucionada que
puedan asumir los propios profesionales del trabajo social.
Indicando los mismos autores que, hablar de los modelos de
quinta generación representa y representará generar propuestas
desde un mundo completamente irracional, donde se pase de ser
un interventor (mirada positivista y racional), a un sanador
social (un ser irracional).
Entendido este último como un ser humano, que siente,
piensa y actúa en base a una congruencia alejada de egos y
principios mezquinos o hipócritas; un ser humano que tiene en
principio el respeto por la vida, el que se sana a sí mismo, que
tiene la capacidad de la empatía. Entiende de comunidad y
hermandad, sabe escuchar con paciencia, sabe seguir su corazón,
porque aprendió, porque encontró la forma de salir de su propio
infierno, y entiende el porqué, siguen atrapados los que no se
aman a sí mismos, y sobre todo, de manera generosa despierta
en ellos su propia conciencia para que puedan salir de sus
propios laberintos y sanarse a sí mismos.
En una palabra, indican Acevedo et al. (2019) que se necesitan
modelos, o formas, o estrategias centradas en el bienestar pleno
e integral del sujeto en todas sus dimensiones (mente, cuerpo y
espíritu), pero sobre todo en lo espiritual, donde encuentre el
sujeto su propia cura, que le permita sanar en lo emocional, y en
consecuencia obtener el equilibrio y fortaleza para atender todo
lo externo y material, así como su relación con el medio
ambiente, con el planeta y la humanidad.
Principios, bajo los cuales se deberán centrar los modelos de
quinta generación dentro del trabajo social, que se verán
234
materializados en la medida que dicho profesional, se adentre en
ese mundo irracional, logrando con ello convertirse en todo un
sanador social. Destacando que dichos modelos, o mejor dicho,
dichas maneras de ver la vida, nos tienen que llevar a una
manera de vivir la vida donde valga la pena vivirla en equilibrio,
armonía, enraizados en nuestra propia psiquis, y conectados con
la propia comunidad y, por ende, vivir en armonía con la
naturaleza.
Frente a estas realidades el profesional de trabajo social debe
reconocer la necesidad de evolucionar en sus formas, métodos y
metodologías de atención, de manera que sean acordes a las
realidades múltiples de los sujetos evolucionados. Se requiere de
un profesional con fortalezas cognitivas que le permitan
discernir y generar alternativas, todas ellas bajo una inteligencia
emocional con la que pueda involucrar a los diferentes actores,
pasando con ello de una intervención a una sanación social; que
requiere de perfiles con características holísticas, de manejo o
entendimiento sistémico, con razonamientos complejos, de
fortalezas emocionales, y espirituales, pero de respuestas
inmediatas y concretas, que contribuyan a los despertares de
conciencia, y, sobre todo, el que cuente con las herramientas
necesarias para acompañar dichos procesos de vida.
Hay que pensar en un profesional que posea un perfil con
amplias fortalezas tanto científicas como espirituales, que lo
lleven a una trascendencia en su actuación y protagonismo,
alejado de los egocentrismos, de posiciones narcisistas o de
autocomplacencia, de victimización o de vanagloriar las migajas
de la actuación profesional; con sólidos principios y valores
encaminados hacia la búsqueda de las premisas reales de la
atención o mejor dicho, la sanación como lo es “la liberación de
las opresiones o el combate al encadenamiento de las
ignorancias, y el despertar de sus propias conciencias”.
235
En síntesis, se requiere de un profesional que reconozca e
incorpore miradas sistémicas, holísticas y complejas; y que
cuente con una actitud de permanente reflexión, irreverente y
cuestionador de los métodos tradicionales, en miras de la
generación de propuestas, alternativas de corte holístico y de
respuestas transversales y, por qué no decirlo, que tenga las
capacidades para generar los modelos de quinta o de sexta
generación con alcances tan irracionales como el propio ser
humano y, con ello, se convierta en todo un guerrero de luz.
El principio y final de la sanación social
A fin de cuentas, los abordajes irracionales, se encaminan en
abonar estrategias y miradas diferentes, en donde se reconozcan
los sentimientos y las sensaciones, las cuales permiten explicar y
entender el mundo que se habita; y en el cual se requieren de
profesionales, que antes de ser trabajadores sociales, sean
personas, y se enfoquen en encontrar maneras de conectase con
los otros, a un nivel donde ya no exista el otro, sino donde todos
sean uno, en la mayor unidad posible.
Donde se esté conectado y ocupado por atender los problemas
de raíz, o mejor dicho, atender el origen de las cosas; donde se
pase de un mundo con explicaciones racionales, a un plano
holístico, existencial, donde se reconoce la misma naturaleza del
ser humano, y ello, le permita su trascendencia.
El sumergirse al mundo irracional, representa el abrir una caja
de pandora, donde se sueltan todo tipo de sentires y demonios,
desde los más reprimidos, obscuros y pecaminosos, hasta los de
mayor pureza, bondad y generosidad. La cuestión es que se
empieza a verlo “todo” con tal intensidad, y a proyectarlo de tal
magnitud, que puede cimbrar cualquier estructura, cualquier
pensamiento, o idea preconcebida, llegando a la confrontación
de las bases, principios, de la moral, e incluso de aquellos
236
soportes emocionales que regulan, o que rigen nuestro estilo de
vida o nuestra propia congruencia.
Ser irracional, es reconocerse y aceptarse tal cual somos, pero
sobre todo es el buscar mejorar en cada aspecto de la vida;
simplemente es entrar a ese mundo donde todo pasa, y donde
todo es importante, y a la vez, nada es relevante, pero de gran
significado. Ser irracional es entrar al laberinto de muchas
posibilidades y caminos, pero de veredas rocosas, e irregulares.
Ser irracional, puede ser todo aquello que no te signifique
mucho, pero a la vez, te permita la trascendencia por muy simple
o básico que parezca.
En este modelo, el trabajador social se enfoca en contribuir en
los procesos de resolver los problemas derivados de las crisis
existenciales, o ante los vacios espirituales y emocionales, como
la angustia, depresión, miedo, ansiedad, inseguridad, entre
otros, el cual parte de que hay que empezar por la aceptación de
la naturaleza del sujeto, no tanto como cliente, sino como un ser
humano con todas las capacidades para trascender, circunscrito
en un estilo de vida y atrapado en sus propios egos y desafios.
En conclusión, el modelo irracional es un esquema de trabajo,
basado en reconocer los aportes de las terapias holisticas,
espirituales, o alternativas, que han tenido gran repercusión en
el Trabajo Social, durante y despues de la pandemia por Covid-
19 en el mundo, ya que se proponen, más que unas determinadas
técnicas de intervención o una determinada estructuración de la
misma (aspectos cruciales en otros modelos); representa toda
una filosofia de vida, de sanación, de acompañamiento psico-
socio-emocional-espiritual, acorde con los pilares en los que se
asienta el Trabajo Social, como son el máximo respeto a la
persona que necesita apoyo y la no imposición del proceso de
intervención (Acevedo y Arteaga, 2020; Acevedo et al., 2020).
237
Modelos Convergentes,
Integrales y Complejos
Adentrarse en los Modelos Convergentes, Integrales y
Complejos representa en primer término hablar de los enfoques
ecosistémicos, los cuales, conciben que los fenómenos son
organismos en constante desarrollo, capaces de relacionarse
ontogénicamente, adaptándose y retroalimentándose,
constantemente, de manera organizada, abierta y sistemática.
Dicho enfoque, surge a mediados del siglo pasado, en paralelo
con la terapia familiar, estableciendo un marco referencial para
comprender los fenómenos interrelacionados, que ocurren
dentro de los mismos fenómenos, y cuya influencia se verá
determinada por el grado de relación con los distintos ambientes.
Seguidores de dicho enfoque, como Vílchez et al. (2018) creen
necesario ampliar la visión que se tiene sobre la capacidad de
adaptación, versatilidad, pluralismo y capacidad de relación de
los seres humanos. Indicando Luppi y Campanini (1991) que ello
permitiría comprender las diversas explicaciones de los
fenómenos, asociadas a la integración de factores, interacción
medioambiental y social de los sujetos involucrados, destacando
que dicho referente propone que la intervención, bajo este
enfoque, permite la integración de métodos y el abordaje no
lineal de los procesos, fenómenos y comportamientos sociales.
Destacando que el origen de este modelo fue durante los años
´30 cuando Hankins, sociólogo, introduce la teoría de los
sistemas en la intervención profesional del trabajo social. Aún
así, el desarrollo de esta teoría es atribuida a Ludwig Von
Bertalanffy (1976), biólogo, quien observa la relación de los seres
vivos y cómo esto, podría aplicarse a la explicación de la
organización y relación del sistema familiar como representante
238
de un sistema más amplio, el sistema social (Campanini y Luppi,
1991); destacando que este modelo es uno de los más aplicados
en el trabajo social en los últimos años.
Contextualización del Modelo Sistémico
Ahora bien, el modelo sistémico de intervención en Trabajo
Social, según Zenarutzabeitia y López (2014) es un modelo
especialmente reconocido en la actualidad, el cual tiene sus
orígenes en los años treinta del siglo XX, cuando Hangins, un
sociólogo de la Smith Social Work School, introdujo en la
profesión la teoría de los sistemas, entendiendo un sistema, como
el conjunto de unidades interrelacionadas entre sí, cada una de
ellas con diferente nivel de complejidad, límites de
permeabilidad variables, sistema de comunicación interno, y
medio de comunicación con el exterior en la intervención
profesional del Trabajo Social.
En tal sentido, indica Luppi y Campanini (1991) que se puede
observar un creciente interés por el enfoque sistémico desde el
Trabajo Social, debido a que aporta un referente teórico claro y
una metodología que permite analizar, pensar, identificar y
diseñar estrategias para la acción de la misma disciplina.
Agregando los mismos, que dicho enfoque parece acoplarse a lo
que muchos Trabajadores Sociales constatan en su práctica
profesional, como es la no linealidad de los procesos y de los
comportamientos sociales.
Además, dicho enfoque ofrece un modelo de intervención que
permite que diferentes métodos prácticos de intervención
puedan ser integrados dentro del mismo marco. Según Chetkow
(1997) el interés en el análisis sistémico procede inicialmente de
los cambios de la física y de la biología, donde se encuentran sus
primeros desarrolladores. en los años cuarenta, en donde se
239
abordan tres temas importantes que revolucionaron el análisis
sistémico, como lo son:
1. La metáfora orgánica del universo, según la cual éste
funciona como un organismo vivo.
2. El nacimiento de la ciencia del procesamiento de la
información o cibernética, que enriquece al análisis
sistémico con conceptos input o output, por citar algunos.
3. El creciente interés por los sistemas abiertos (los sistemas
abiertos son aquellos que establecen algún tipo de
intercambio con su entorno y su continua interacción con el
entorno o ecología (Zenarutzabeitia y López, 2014).
Según Vizcarret (2007), tras la Segunda Guerra Mundial, este
pensamiento empieza a tener efecto en otros campos científicos,
a través de varios autores. Es así como se empieza a ver reflejado
y aplicado en la intervención social, dando paso, en los años
treinta, donde aparece finalmente una referencia a la Teoría de
los Sistemas y su aplicación al Trabajo Social, realizada por
Hankins en la “Smith School of Social Work”.
Ahora bien, los elementos teóricos de referencia en los que se
fundamenta el modelo sistémico provienen principalmente de la
teoría de los sistemas. De la teoría general de los sistemas
incorpora la definición de sistema y su aplicación a la
intervención social, dicho enfoque se desarrolló de la teoría
sistémica, atribuido a Ludwig Von Bertalanffy, un biólogo que
definió los sistemas como elementos que interactúan unos con
otros. El elemento central de su teoría son las interacciones de los
elementos dentro de un sistema, incluyendo sus relaciones, sus
estructuras y su interdependencia. Según Bertalanffy (1976) un
sistema, es una organización de elementos unidos por algún tipo
de interacción o dependencia formal. Los componentes de un
sistema interaccionan entre ellos y se influyen mutuamente. A
través de dicha interacción, los componentes forman parte de un
todo, que es superior a la suma de las partes.
240
En tal sentido, Keeney y Ross (1987) indican que, cualquier
acción que produzca cambio en una de las partes del sistema
producirá cambios en el resto de las partes de este. Es por ello
que, la interacción de las diversas partes o elementos que
configuran el sistema, surgen las propiedades del sistema,
siendo distintas a las de las propiedades de cada uno de los
elementos o partes de este.
Teoría General de los Sistemas
Ahora bien, en el marco de los modelos convergentes, se
encuentra la Teoría General de los Sistemas, la cual alega que las
propiedades de los sistemas no pueden ser descritas
significativamente en términos de elementos separados. La
comprensión de los sistemas solamente puede realizarse cuando
se estudian los sistemas globalmente, involucrando todas las
interdependencias de sus subsistemas. Según Luhmann (1983;
1995), en este sentido, señala que la realidad y los fenómenos no
son independientes, sino que existe relación entre ellos.
Dicha interacción, indica que el sistema es tan importante
como el medio, ya que ambos son, como producto de su
interacción, de forma que cualquier cambio en el medio afecta al
sistema, y cualquier cambio en el sistema afecta al medio
(Hernández, 1991). Según Vizcarret (2007) la teoría de los
sistemas pone especial énfasis en las interacciones, en las
transacciones, en las interrelaciones, como elementos
fundamentales para comprender las dinámicas complejas que se
producen.
Dicho modelo, particularmente para el Trabajo Social,
adquiere relevancia ya que debido a que el comportamiento, los
acontecimientos, los hechos y los procesos sociales no pueden ser
entendidos de forma aislada, sino que tienen que ser tratados
desde el punto de vista de la interacción. Esta concepción
desplaza la atención del objeto del Trabajo Social, dejando de
241
lado, una concepción causal e individualizada de la intervención,
a una concepción en la que pasan a tener más relevancia el
entorno, los cambios que se producen en él y en las transacciones
con los mismos.
El modelo sistémico de Trabajo Social tiene en cuenta que lo
propio de la disciplina no es ni lo psicológico, ni lo clínico, ni lo
médico, ni lo terapéutico, sino que es lo social, es por ello, que el
pensamiento sistémico ofrece una visión de las circularidades, de
los cambios e interdependencias existentes entre la sociedad y la
persona, que no ofrecen otros marcos de referencia utilizados por
el Trabajo Social. por lo tanto, el modelo evita explicaciones
lineales y deterministas de causa-efecto sobre la conducta y los
fenómenos sociales. Desde esta perspectiva, el Trabajo Social
sistémico no considera los problemas sólo como atributos de las
personas, sino que entiende los problemas humanos como
resultado de interacciones, de comunicaciones deficientes entre
diferentes tipos de sistemas.
Según Álvarez (2015) el Trabajador Social sistémico no tiene
la necesidad de que existan usuarios, y puede trabajar, con
diferentes personas implicadas en un mismo problema social,
actuando a nivel de las disfunciones o dificultades de interacción
(comunicación) entre los diversos sistemas implicados: usuarios,
organizaciones, grupos, familias o comunidades.
Ahora bien, al modelo sistémico, también se le ha conocido
como ecosistémico debido a que busca destacar las relaciones de
las personas con otras personas y con las de su entorno
inmediato, así como las consecuencias que se establecen en
dichas interacciones, para ello, reconoce una serie de fases como
son: Nivel Individual, aquí la unidad de intervención es la persona
afectada; Micro Nivel, la unidad de intervención es la familia y
esta con otros grupos de familia, utilizando tres tipos de
intervención, primaria, secundaria y terciaria; Meso Nivel, la
242
unidad de intervención son las redes sociales; Macro Nivel, la
unidad de intervención son las políticas y planes sociales.
Según Mena y Hernández (2011) la valoración del modelo
frente al Trabajo Social, entiende los problemas humanos como
resultado de las interacciones, de comunicación deficientes entre
diferentes tipos de sistemas, y interviene en mejorar la
comunicación, la interacción, mejorar las capacidades de las
personas para solucionar los problemas, enlazar a las personas
con aquellos sistemas que puedan prestarles servicios, recursos
y oportunidades, exigir que estos sistemas funcionen de forma
eficaz y humana, y contribuir al desarrollo y mejora de la política
social.
Por su parte Campanini y Luppi (1991) agregan que el modelo
sistémico está sustentado en un paradigma totalizador y
generalista de los hechos sociales, pasando de lo particular a lo
general mediante una visión circular relacional donde las causas
y los efectos se retroalimentan. Indicando los mismos, que este
modelo tiene influencias basadas en: la Teoría de la comunicación,
centrado en el comportamiento complejo que implica un proceso
interactivo y permite expresar y compartir pensamientos,
sentimientos, necesidades; la Teoría de los roles, en donde retoma
el concepto de origen psicológico (Chicago años 30) aplicado a la
conducta que cabe esperar de la persona que ocupa determinada
posición; la Teoría del aprendizaje social, donde le da importancia
del aprendizaje humano por observación de los que le rodean o
por personas que son de su intereses, reforzados por el entorno
del sujeto; así como de la Teoría ecológica de donde fundamenta
que las necesidades y problemas humanos nacen de las
transacciones entre personas y su entorno.
Agregando los mismos autores, que los elementos centrales de
esta teoría son: Las interacciones de los elementos (individuos)
dentro de un sistema, incluyendo sus relaciones, estructuras e
interdependencia, desde esta óptica nunca se pueden ver a los
individuos aislados, sino dentro de los diferentes contextos que
243
interactúan. Abordaje de los problemas de las personas
considerando estos vinculados a otros elementos que interactúan
sistemáticamente. Indicando que existen dos tipos de sistemas:
Cerrados, aquellos que no tienen en cuenta las relaciones con el
ambiente, no interaccionan con el entorno, no intercambian
información ni materia con el exterior (un globo o la batería de
un coche); Abiertos, aquellos que tiene en cuenta las relaciones
con el ambiente, se adapta al estudio de organismos vivos, para
los que el intercambio con el ambiente determina su vida, así
como todos los sistemas biológicos (Campanini y Luppi, 1991).
Destacándose que para el trabajo social sistémico los
propósitos principales de la intervención son: mejorar la
interacción, la comunicación de las personas con los sistemas que
le rodean, mejorar sus capacidades para solucionar problemas,
enlazar a las personas con aquellos sistemas que pueden
prestarles servicios, recursos y oportunidades y exigir que estos
sistemas funcionen de forma eficaz, contribuyendo al desarrollo
y mejora de la política social. Para llevar a cabo esto, es necesario
recolectar informaciones de los distintos sistemas implicados en
el problema y sus relaciones al menos en tres niveles: Ambiente
Social, conocimiento a nivel geográfico, de la administración
política, nivel ocupacional, residencias, de la población, y en el
nivel de recursos; La Institución, ámbito donde el trabajador
social actúa como profesional, finalidad y objetivos, servicios,
programas y recursos, funcionamiento y organización de
equipos de trabajo, reglas explícitas e implícitas, etc.; Usuario, el
análisis de su situación se presenta cuando este entra en contacto
por primera vez con el Trabajador Social, es importante analizar
su situación y prestar atención al momento presente, porqué
viene al servicio, quién lo deriva, expectativas que posee etc.
(Campanini y Luppi, 1991).
Finalmente se destaca que el Modelo ecológico reconoce que
las necesidades y problemas de las personas son generados por
las transacciones que se dan entre estos y sus entornos.
244
Apuntando Martínez (2011) que el objetivo es ajustar las
capacidades de adaptación para producir transacciones que
maximicen el crecimiento y desarrollo de todas las personas e
impulsen los entornos; se trata pues de un objetivo doble, como
lo es el liberar/sacar las capacidades de adaptación de la persona
y mejorar e impulsar sus entornos.
245
Modelo Sistémico
de Urie Bronfenbrenner
Urie Bronfenbrener
Ideas Centrales
El modelo sistémico desde la perspectiva de Urie
Bronfenbrenner (1979), es expuesto en el libro La Ecología del
Desarrollo Humano, en el cual se ofrece una nueva visión teórica
para la investigación de los problemas sociales, donde se
propone el Modelo Ecológico para entender el desarrollo y el
cambio de conducta en el individuo, visión que permite entender
el dominio tan grande que tienen los ambientes en el desarrollo
del sujeto, se refiere a los diferentes ambientes que rodean a la
persona, y que influyen en la formación del individuo. El autor
concibe la idea de ambiente ecológico, como un conjunto de
estructuras organizados en diferentes niveles; todos los niveles
del modelo ecológico propuestos dependen unos de otros, por lo
tanto, se requiere de una participación conjunta y de una
comunicación entre ellos.
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Ahora bien, la ecología del desarrollo humano comprende el
estudio científico de la interacción mutua entre un ser humano,
y los entornos cambiantes en los que vive la persona, en cuanto
246
este proceso es afectado por las relaciones que se establecen entre
estos entornos. Para ello, Bronfenbrenner (1979) propone una
idea ecológica para entender el desarrollo de la conducta
humana. Esta idea concibe al ambiente ecológico como un
conjunto organizado en diferentes niveles, en donde cada uno de
esos niveles contiene al otro, además cada una de ellas está
dentro del otro. Dicho autor denomina a estos niveles
microsistema, mesosistema, exosistema y el macrosistema:
a) Un Microsistema, es el nivel más interno del entorno, puede
ser la casa, la familia, son las actividades roles y relaciones
interpersonales que la persona experimenta en su entorno.
b) Un Mesosistema, se refiere a las interrelaciones de dos o más
entornos o microsistemas, en los que la persona o individuo
participa, es cuando el niño entra en nuevos entornos con
los cuales está directamente relacionado.
c) Un Exosistema, se refiere a uno o más entornos que no
incluyen a la persona como participante activo, pero en los
cuales se producen hechos que afectan al entorno de esa
persona.
d) El Macrosistema, se refiere a todos los sistemas de menor
orden (micro, meso, y exosistema) es la cultura en la que se
desenvuelve la persona y todos los individuos de su
sociedad (Bronfenbrenner, 1979).
Para lograr lo anterior, el modelo reconoce ciertas fases, como
son las de evaluación, identificación de factores, planificación,
Implementación y evaluación continua.
Evaluación
En esta etapa, el trabajador social realiza una evaluación
exhaustiva del problema social, teniendo en cuenta los distintos
niveles del modelo ecológico. Se recopila información sobre el
individuo, su entorno y las interacciones que tienen lugar.
Identificación de factores
247
A partir de la evaluación, se identifican los factores que
contribuyen al problema social en cada nivel del modelo
ecológico. Esto puede incluir factores familiares, comunitarios,
políticos o económicos, dependiendo de la situación específica.
Planificación
vez identificados los diferentes factores, se desarrolla un plan de
intervención que aborde cada nivel de manera efectiva. Esto
puede implicar la implementación de servicios y programas, el
desarrollo de redes de apoyo o la promoción de cambios en las
políticas públicas y las estructuras sociales.
Implementación
El siguiente paso es implementar el plan de intervención,
trabajando con el individuo y su entorno para abordar los
factores identificados. Esto puede requerir la coordinación de
servicios, la educación y el apoyo a las personas involucradas, y
la promoción de cambios a nivel sistémico.
Evaluación continua
A medida que se implementa el plan de intervención, se realiza
una evaluación continua para determinar su efectividad. Se
realizan ajustes según sea necesario para garantizar que se estén
abordando todos los niveles del modelo ecológico y se esté
logrando un cambio positivo
En cuanto a la intervención, el Modelo Ecológico divide en
tres fases, estas son: fase inicial, fase de desarrollo y fase de
despedida.
1. La fase inicial del Proceso de Intervención: se divide en partes:
Preparación cognitiva y afectiva. Antes de tomar contacto con
el cliente, el Trabajador Social debe prepararse para tratar con
248
la problemática objetiva del cliente. La realidad objetiva del
cliente es el análisis de los datos disponibles. Debe estar atento
a todos los mensajes verbales y no verbales que indican
ansiedad, depresión, culpabilidad o necesidad de auxilio.
2. La fase de realización: en esta fase, el cliente y el Trabajador
Social ya han alcanzado un grado de simpatía, de
compromiso, el profesional ya ha planteado posibles
soluciones. La actuación del Trabajador Social está definida
por tipos de problemas a los que hay que ayudar a las
personas a hacer frente. En el desempeño de esta labor
profesional, el Trabajador Social desempeña los roles de
educador y facilitador.
3. La Fase final del proceso de intervención: separación y evaluación.
Revisar los objetivos planteados y aspectos que todavía están
por realizar y cumplir; planificar el futuro, incluidas la
derivación a otros Trabajadores Sociales o a otros servicios; y
evaluar el servicio que se ha prestado.
Implicación para el Trabajo Social
La perspectiva ecológica viene a señalar que las necesidades y los
problemas son generados por las transacciones que se dan entre
las personas y sus entornos. Con este pensamiento, los
organismos vivos están en continuo intercambio con su medio.
Este modelo, el objeto del Trabajo Social sería más bien las
capacidades de adaptación de los individuos y las propiedades
del medio ambiente, del entorno, con el fin de producir
transacciones que maximicen el crecimiento y el desarrollo de
todas las personas e impulse los entornos.
El objetivo del modelo de intervención sería por tanto doble:
por un lado, busca conseguir liberar/sacar las capacidades de
adaptación de las personas y, por otro lado, y al mismo tiempo,
de sus entornos. El modelo ecológico en trabajo social es un
enfoque que se utiliza para comprender y abordar los problemas
249
sociales desde una perspectiva más amplia. Se basa en la idea de
que los individuos y sus problemas no existen en un vacío, sino
que están influenciados por su entorno y las diversas
interacciones que tienen con él.
El objetivo principal del modelo ecológico en trabajo social es,
promover el bienestar y mejorar las condiciones de vida de las
personas, considerando su interacción con su entorno. A
diferencia de otros enfoques que se centran únicamente en el
individuo, este modelo reconoce la importancia de los sistemas
sociales más amplios y cómo influyen en el bienestar de las
personas.
Este enfoque busca identificar y abordar los factores
ambientales y sociales que pueden contribuir a los problemas
sociales, en lugar de simplemente tratar los síntomas de estos
problemas. Al comprender y abordar las causas subyacentes, se
puede lograr un cambio más duradero y significativo.
El modelo ecológico en trabajo social se aplica a través de un
proceso de evaluación y planificación, en esta intervención el
Trabajador Social no trabaja únicamente con el microsistema que
es la familia o el niño, porque los problemas no los genera
únicamente el individuo o la víctima, sino los problemas son
generados por los comportamientos, actitudes y acciones de
todos los miembros del sistema familiar, o son generados por los
demás entornos con los que se relaciona la familia o la víctima es
decir el mesosistema y macrosistema.
Además, también interviene en el macrosistema que es el
trabajo multidisciplinario, son todos los sistemas de menor
orden es decir micro, meso, y el exosistema, se debe realizar
entrevistas para conocer las creencias y valores de esa familia o
de su entorno, también se debe realizar entrevistas a los
profesores, amigos, vecinos que son el mesosistema.
250
Modelo Gestalt
de Lidia Reynoso y Liliana Calvo
El modelo Gestalt de Lidia Reynoso y Liliana Calvo, se expresa
en el Libro Trabajo Social y enfoque gestáltico, en dicho texto se
expone el pensamiento de las autoras acerca del Trabajo Social
contemporáneo y como integrar el enfoque gestáltico como
herramienta valiosa a la práctica cotidiana. Abre una brecha allí,
donde no había nada, intentando de manera pionera, conjugar la
actitud gestaltica y la tarea socioterapéutica del Trabajador
Social. Según las autoras, el abordaje profesional del Trabajo
Social es definido también como socioterapia y consiste en un
acompañamiento promocional socio-educativo (Reynoso y
Calvo, 2002).
El modelo Gestalt, se trata de un proceso de aprendizaje psico-
social que tiene en cuenta a la persona y a la relación dinámica
de la misma con su entorno. Dicho proceso gira alrededor de un
eje central, relacionado con las necesidades expresadas en la
consulta y con los recursos, con que cuentan las personas para la
satisfacción de estas; un tema central a tener en cuenta es el modo
en que las personas utilizan o no esos recursos. Reynoso y Calvo
(2002), destacan los recursos que tienen que ver con el modo de
afrontar los problemas que padecen los sujetos, con la capacidad
251
de reaccionar frente a los mismos, con el hecho de contactarse y
de establecer redes de ayuda y de sostén dentro de sus familias
y con sus relaciones Y por último de que modo toman en cuenta
y solicitan los recursos que la comunidad les ofrece para lograr
resolverlos.
Destacando que la Gestalt, le aporta al profesional del trabajo
social, un caudal de elementos y técnicas sumamente ricas que
coinciden en un todo, con la filosofía y el rol profesional de la
misma disciplina, tanto en el abordaje de Caso Individual, la
coordinación de Grupos, el Trabajo con Familias y la Promoción
Comunitaria.
Ideas Centrales
El enfoque gestáltico, proviene de la terapia de la Gestalt, es otro
enfoque humanista de intervención que fue desarrollado por el
psicoanalista alemán Fritz Perls (1969), quien contrario a la pura
tradición psicológica sostenía que, el descubrimiento intelectual
(interpretativo) de lo que le está sucediendo al paciente era
insuficiente para curar el trastorno, por lo que ideó, un modelo
de intervención nuevo, basado en ejercicios específicos pensados
para mejorar la consciencia de la persona sobre su estado físico,
sus emociones y sus necesidades reprimidas.
Para ello creó la Gestalt, no sólo apunta a tratar la patología,
sino que se fija en el desarrollo integral del ser humano,
considerado como un todo (holísticamente), como una totalidad
que implica lo mental, lo corporal, lo emocional, lo social y hasta
espiritual. La Gestalt, se centra en el «aquí y ahora», considera
más importante que las personas indaguen e investiguen «cómo»
experimentan un problema en el presente, a que busquen los
orígenes en el pasado. Para ello, según Reynosa y Calvo (2002) es
necesario estar en «contacto» con todo lo que sucede,
desarrollando y abriendo la capacidad de percepción a las
sensaciones corporales y a los sentimientos; la Gestalt, antes que
252
una terapia verbal o interpretativa, es una terapia vivencial
(experiencia).
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El modelo Gestalt reconoce tres momentos importantes como
son: Estudio diagnóstico tratamiento, Tratamiento diagnóstico y
Diagnóstico tratamiento.
Estudio diagnóstico tratamiento
Se inicia, con la Fase inicial, en la cual se realiza el rapport-
comunicación; Presentación; Caldeamiento: rapport-
comunicación.
Tratamiento diagnóstico
En un segundo momento, la Fase intermedia, en este momento,
se realiza el análisis de situación; Trabajo central para ampliar el
darse cuenta, a través de la indagación personal con el fin de
mejorar los vínculos;
Diagnóstico tratamiento
Finalmente, en la Fase final, se realiza la intervención; Compartir
experiencias; y Evaluación y cierre.
Implicación para el Trabajo Social
El modelo Gestalt, permite una labor del profesional/terapeuta
que no va dirigida a la interpretación, sino que va dirigida a
generar un espacio en el que trabajar, en el que poder
experimentar, utilizando para ello diferentes técnicas, además de
la palabra, como por ejemplo la silla vacía, la toma de conciencia,
la escenificación de los sueños, el monodrama, juegos corporales,
253
juegos teatrales, entre otras. Algunas otras ideas centrales que el
trabajo social reconoce son:
1. Integración pensamiento-sentimiento-acción;
2. Integración de la experiencia a partir de un análisis a
profundidad y del compromiso consigo mismo;
3. Homeóstasis o autoregulación organísmica en la medida en
que se logra la integración de la experiencia para aclarar
situaciones;
4. Darse cuenta o toma de conciencia del aquí y del ahora para
expresar y conducirse a la auto-realización en el devenir de
polaridades (ver los dos aspectos de una vivencia);
5. Ayudar a la gente a traer aquí y ahora, situaciones de su
vida que hayan podido resolver favorablemente para que
los mismos sirvan de soporte, a partir del recurso de
reconocer o poner entre paréntesis (dejar de lado) pre-
conceptos e interpretaciones.
254
Modelo de Redes y Sistemas dApoyo
de Ronald Walton y James
Garbarino
Ideas Centrales
El modelo de redes y sistemas de apoyo de Ronald Walton y
James Garbarino, se orienta al fortalecimiento y constitución (de
no existir) de sistemas de apoyo que trabajen en red, por medio
de grupos naturales y/o formales para la ayuda mutua a partir
de la atención en dos niveles de intervención (Walton, 1986):
a) Individual para cualificar la competencia de los actores por
medio de la autoayuda y el crecimiento personal. Atiende
aquí a los enfoques radicales de fortalecimiento que
implican estrategias tales como: desarrollo de habilidades
para la vida, competencias sociales, etcétera; y
b) Colectivo a través de las redes sociales.
Para ello, integra o compagina la intervención personalizada
(sistemas) y colectiva-social (comunidades-instituciones). Según
Garbarino (1983) el objetivo es integrar a los clientes a una red
para el acceso y movilización de servicios a través del fomento
de la propia ayuda, y mediante la interdependencia. La red,
además de movilizar recursos protege a la persona de las
enfermedades, acelera los procesos de curación y aumenta la
sobrevida. Destacando el mismo autor que, la presencia de
255
enfermedad en un miembro deteriora la calidad de su
interacción social y, a lo largo, el tamaño de su red social.
Ahora bien, las redes sociales no son un fenómeno nuevo que
deviene entre perspectivas estáticas y dinámicas de lo social-
individual, así contemplen la participación como prioridad en la
supervivencia. Son una organización vista como, una red de
compromisos recurrentes expresados por medio de redes
conversacionales, donde las quiebras de unos significan
posibilidades para otros. El trabajo en red, como un trabajo de
intercambio social y alternativo de desarrollo comunitario,
demanda del pensamiento estratégico o del pensamiento circular
como alternativa de gestión que busca la integración y la
participación social. Pero la red no solo moviliza recursos y
habilita a los individuos insertos en sistemas, sino que se
constituye en un espacio para la reflexión de la dinámica social y
las posibilidades de reconfiguración de las múltiples realidades
(Garbarino, 1983).
La intervención a nivel individual o del sistema busca
estimular, reflejar, centrar el potencial de la red para una
solución recíproca de los problemas. El objetivo del presente
modelo es fortalecer los lazos, deshacer las trabas, abrir nuevos
canales de comunicación, facilitar nuevas percepciones, hacer
activas las fuerzas latentes, sacar a la luz la patología haciendo
que la red social pueda convertirse en el apoyo de la vida de la
comunidad. Ello envuelve, no una acción terapéutica sino
educativa con la participación recíproca, pero una acción
unilateral, aprendizaje vicario por moldeamiento como
intervención directiva del Trabajador Social.
La intervención a nivel social, o sistema ampliado, pretende
dar salidas a la exclusión social generando procesos
autogestionarios en las comunidades para canalizar recursos y
comunicaciones. En esta sistémica el principio metodológico es
también <la relación recíproca>; y el principio pedagógico, se
256
puede afirmar, se expresa en <la consensuación> que enlaza <la
dialogicidad> a partir y en las prácticas sociales humanas. La
técnica por excelencia es el relato, y la macro-operación el
diálogo reflexivo (Walton, 1986 y Garbarino, 1983).
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El modelo reconoce tres fases, en principio el trabajo con el
sistema en situación sea la familia, el grupo, o la comunidad;
trabajo con la institución mediante la labor en equipo; finalmente
el trabajo extrainstitucional o redes interinstitucionales para
desmitificar informando, aliviar los procesos de integración
acompañando (Walton, 1986 y Garbarino, 1983).
FASE I
En primer momento, el trabajo con el sistema en situación sea la
familia, el grupo, o la comunidad (contactar, pensar, evaluar y
planificar); esta fase tiene dos momentos, uno, la entrevista para
reunir información acerca de: expectativas de vida del sistema en
su ciclo vital, necesidades a futuro, recursos tanto relacionales
como materiales, interacciones y transacciones, y, otro, el uso de
la técnica de la coparticipación para revisar prácticas cotidianas
e iniciar el proceso de integración; se evalúa y definen objetivos,
expectativas mutuas y responsabilidades; identificación de la
persona en situación de crisis, mapeo inicial de la red para definir
responsabilidades, límites para reactivar relaciones rotas,
establecer nuevos contactos y cerrar relaciones.
FASE II
Dedicada al trabajo con la institución mediante la labor en
equipo (interdisciplinario) a través de reuniones para definir
estrategias de intervención. Se procura informar, contener,
acordar objetivos y seguir los procesos. Identifica dentro de los
campos existenciales más cercanos del sistema (familia, trabajo,
257
amigos, parientes) relaciones significativas (positivas o
negativas).
FASE III
Mediante el trabajo extrainstitucional o redes interinstitucionales
para desmitificar informando, aliviar los procesos de integración
acompañando; se procura en todos los niveles legitimar una
tarea que parece nueva: crecer junto al otro, mirarnos en el otro
y comprobar que nuestro trabajo tiene sentido si incluye la
realización de quienes nos rodean. Para acceder constructiva y
participativamente a ella, o para disponer o movilizar recursos,
a través de herramientas como: mapa personal, genograma,
ecomapa, mapa de niveles ecológicos de Bronfenbrenner,
sociodrama, etcétera.
Implicación para el Trabajo Social
El rol del Trabajador Social se asume en la dirección de
intermediación o apoderamiento, consultoría, educación. Busca
el crecimiento del sistema, la fuerza psicológica para la
participación, garantizar la inclusión permanente dentro de los
sistemas de apoyo para favorecer o nutrirlos y facilitar la
disposición de adaptación de los sistemas.
Se apoya en los servicios sociales y de la comunidad; por lo
tanto, el apoyo social se aplica a una amplia variedad de
relaciones y organizaciones sociales, mientras que las redes
sociales se refieren más bien a un conjunto específico de sujetos
interrelacionados. De la misma forma, es adecuada la existencia
de un servicio de apoyo para las redes sociales actuales, pero que
si se intenta reemplazar las condiciones asistenciales formales
por una ayuda informal o cambiar las estructuras vigentes de
ayuda informal, entonces sería bastante probable que no se
alcanzara el éxito.
258
Los procesos de intervención desde Trabajo Social, en este
modelo, y en un nivel no terapéutico, recurre a métodos
cognitivos o métodos que activen el pensamiento en sus
funciones de: reflexionar, analizar, criticar, analogizar a través
del lenguaje como herramientas interaccionales u operación
mental para procesar información (Walton, 1986 y Garbarino,
1983).
259
Modelo de Análisis Transaccional
de Elizabeth Pitman
Ideas Centrales
El modelo de análisis transaccional de Elizabeth Pitman, analiza
la persona y su comportamiento a través de un análisis que se
centra en los aspectos intrapersonales, las relaciones
interpersonales, los juegos psicológicos y el argumento de vida.
Se utilizan estos elementos para elaborar una interpretación
fenomenológica de la conducta de los seres humanos, y no tanto,
una interpretación psicoanalítica más basada en la psicometría y
en la experimentalidad (Pitman, 1983).
Pitman (1983) a través de su modelo, se ubica dentro del
paradigma psicodinámico, pese a tener una clara influencia
humanista. Este modelo ofrece diversas aportaciones que han
sido muy relevantes para el crecimiento metodológico y teórico
del Trabajo Social. Y lo es cuando, le aporta una formación básica
y sencilla en aspectos psicológicos elementales como la
personalidad, la comunicación, las necesidades humanas, las
emociones y los sentimientos, las actitudes, la dinámica de
grupos, etc. Igualmente, es un modelo que facilita orientaciones
260
útiles para explicar los comportamientos propios y de los otros,
para poder basar de forma sólida las estrategias de relación y
cambio que se dan en la intervención desde el Trabajo Social.
Es un modelo que da patrones de referencia para la
observación, autoobservación y el crecimiento personal y profey
que aporta experiencias vivenciales individuales y grupales que
abren nuevas perspectivas en la comunicación personal y en la
solución de problemas, además presenta las siguientes ideas
centrales (Pitman, 1982):
a) Modelo que rompe con el psicoanálisis para reconocer a la
persona como agente de su propio cambio y situación, con
capacidad para resolver problemas. Conserva de la teoría
freudiana la explicación a los conflictos como el resultado
de patrones de conducta formados en la primera infancia.
b) Es un modelo que se sustenta en teorías de: la personalidad,
la comunicación, las necesidades humanas, las actitudes, la
dinámica de grupos, etcétera.
c) El eje de la acción se centra en el comportamiento humano
y el crecimiento personal. Se dirige hacia el desarrollo de
competencias personales para afianzar las relaciones con
otros, la comunicación humana y la solución de problemas.
Su finalidad es la autodeterminación.
d) Es un modelo que, teóricamente, a pesar de soportarse más
en la comunicación (primera perspectiva sistémica) que en
el psicoanálisis, hace uso de referencias psico-dinámicas de
la personalidad.
e) Se entrena a la gente alrededor de cuatro elementos: el
estructural que busca el cambio de cosmovisiones y de
pautas de conducta para orientar al cliente a relacionarse
con el mundo; el transaccional que delimita las
transacciones (negociaciones) internas (consciente o
inconscientemente) para el intercambio con otros mediante
los juegos o pautas de interacción y comportamiento, a
partir de tres necesidades emocionales: de estimulación, de
reconocimiento y de estructuración vital; y el análisis de
261
guiones o el ver de que modo las pasadas transacciones han
dado lugar a las posiciones de vida y a los juegos actuales.
f) Se define como estados del ego o como estructura de la
personalidad a tres elementos: la exteropsíquis o
identificación externa, la neopsíquis o procesamiento de
datos y la arqueopsíquis o mecanismos de regresión. O,
padre, adulto y niño, respectivamente. Con ellos se orienta
el análisis estructural. Además, reconoce operaciones más
complejas e inconscientes para el análisis transaccional que
son: pasatiempo, juego y guion, que, a la vez, integran para
el autor: los intuitivos dramas psicológicos.
g) En síntesis, los estados del ego son patrones mentales y de
conducta que se juegan entre un pensamiento racional y un
pensamiento autista o arcaico.
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Para su ruta metodológica, este modelo propone tres pasos que
permiten el desarrollo de la acción a través del <método
estructural/transaccional> en su orientación a alcanzar y
propiciar las transacciones internas. Método basado en la
confrontación e interpretación en busca del autocontrol (no es un
método clínico, de sugestión o de control externo). Dichos
momentos son:
A. Análisis estructural individual de la estructura de la
personalidad;
B. Análisis transaccional del grupo (juegos, pasatiempos,
guiones y relaciones);
C. Contrato y comprensión de la trama de la experiencia.
Implicación para el Trabajo Social
Para Trabajo Social el presente modelo, es todo un referente
válido para comprender la relación motivaciones-sentimientos-
normas de conducta. Permite adentrarse en los significados,
considerando que la experiencia vivida es interpretada a partir
262
de la emoción que la activa. Pitman (1982) como principios
plantea, entre otros: primero, el sujeto es actor-espectador u
observador-observado (sistémica de segundo orden o postura
estructuralista); segundo, la realidad es experimentada mental y
corporalmente en una temporalidad o <estado del ego>; y
tercero, el análisis de los estados del ego se hace, al inicio,
estructuralmente para develar los cambios que le definen la
realidad; y, luego, a partir del análisis transaccional que mira las
operaciones simples y complejas en la interacción, por lo regular
se basan en fantasías más o menos elaboradas.
Es un modelo psico-social que reconoce la habilidad mental
para definir los estados del ego a partir de los estímulos
sensoriales; distingue el contrato social o transacciones, base del
modelo sistémico centrado, en la teoría general de sistemas con
influencia de la cibernética de primer orden. Se delinea como
tesis central: a) que los vestigios de la niñez sobreviven hasta la
vida posterior (arqueopsíquis); b) que la probatura de realidad
es una función de los estados discretos del ego, y no una
capacidad aislada (neopsíquis); y c) que el estado ejecutivo
(patrones de comportamiento psico-fisiológicos) puede ser
dominado por el estado completo del ego de un individuo de
afuera, según se percibe (exteropsíquis). Es decir, el pasado
influye en la conducta presente, según se activen mecanismos de
regresión, dada la capacidad cognitiva o racional para procesar
datos en el presente, y dada la identificación con figuras afectivas
externas.
Se reconocen en este modelo dos presupuestos básicos: a) El
padre es guía para las aspiraciones éticas y las valoraciones
empíricas; el adulto se interesa en las realidades terrenas de la
vida objetiva, y el niño es un purgatorio, y a veces un infierno
para las tendencias arcaicas; y b) Se puede demostrar que una
vez que se inicia una cadena, la secuencia resultante es
fácilmente predecible si se conocen las características de padre,
adulto y niño de cada uno de los participantes.
263
La intervención desde el trabajo social debe considerar cuatro
variables: el poder ejecutivo (patrones), la adaptabilidad social,
la fluidez biológica (crecimiento y experiencias), y la mentalidad
(introspección fenomenológica). Finalmente se plantean como
objetivos, desde Trabajo Social, la toma de conciencia de la
propia realidad, el expresar necesidades, el desarrollar la
capacidad para abrirse a otros y la capacidad para actuar en
cualquier contexto. Ahora bien, se conserva como principio
metodológico la relación y se reconocen seis ejes de desarrollo:
poder personal; autonomía; descubrimiento del yo; comprender-
se; provocar el cambio y el bienestar; y el respeto a la unicidad
del cliente. El rol del Trabajador Social es el de facilitador para
lograr, en un diálogo constructivo, ver la otra perspectiva o crear
una nueva historia a través del -contrato- como herramienta
(Pitman, 1983).
264
Modelo de Cambio de Gunnar
Bernler y Lisbeth Johnsson
El modelo de cambio de Gunnar Bernler y Lisbeth Johnsson,
representa una perspectiva psico-social, derivada a partir del
Casework norteamericano y la influencia de teorías como: la
psicodinámica en la línea de los neo-freudianos, la cognitiva, la
general de sistemas y la del rol (influencia ambiental) desde el
estructural-funcionalismo. Bernler y Johnsson (1997) exponen
una teoría del cambio en dos niveles: interpersonal e
intrapersonal, para enfatizar en la relación individuo-sociedad o
adaptación organismo-entorno. Afirman los autores que, ésta no
es una propuesta terapéutica, sino que se dirige a un trabajo
donde se demanda la interacción de factores internos y externos
de la realidad de las personas, según fases de desarrollo
reconocidas por Erikson: relación individuo-contexto.
Así mismo los propios autores reconocen que, este tipo de
trabajo se viene realizando en Suecia desde la década de los 70 y
que a diferencia de la psicoterapia busca el cambio de la
personalidad, centrándose en apoyar y elaborar la crisis cuando
las carencias del desarrollo del yo chocan con las demandas
265
sociales que inciden en un comportamiento perturbado (Bernler
y Johnsson, 1997).
Éste es un modelo psicosocial que se ubica entre un
funcionalismo tardío entre primera y segunda generación
sistémica, porque el énfasis en el cambio es puesto en la persona;
igualmente, a la par con el modelo de Hamilton y Hollis, dirige
su foco de acción a las situaciones de vida que involucran las
redes sociales primarias y secundarias. Se referencia en
transición a la sistémica de segunda generación, ya que no asume
totalmente los fundamentos del estructural-funcionalismo en la
vertiente sociológica. Igualmente se ubica en esta categoría
clasificatoria porque teóricamente cristaliza sus
conceptualizaciones en concepciones psicológicas.
Se propone una <teoría de y para el cambio> que pretende
transformar a las personas en sus vidas. Consideran como
transformaciones verdaderas las de la estructura y no las de la
conducta (síntoma o efecto). Señalan Bernler y Johnsson (1997) el
cambio buscado consiste en restablecer la capacidad que se
supone que el yo habría tenido siempre y cuando no hubiera sido
afectado por conflictos limitadores y represiones exigentes de
energía. Es decir, piensan en el cambio como un reestablecer la
capacidad del yo (herencia psicodinámica) y reconocen las
influencias del contexto en dicho cambio cuando afirman: Para
una adaptación satisfactoria es necesario que el yo integre,
controle y maneje en forma efectiva las fuerzas diferentes, en
constante cambio, que inciden en el yo, tanto desde adentro
como desde afuera: Herencia sistémica.
Ideas Centrales
Como objetivo del trabajo de cambio se plantea: contribuir con
un desarrollo positivo de las condiciones y situaciones de vida
de las personas; implícita e indirectamente ello conduce a la
adaptación, casi se puede afirmar que, el trabajo psicosocial está,
266
habitualmente, en contacto con individuos con fragilidad yoica,
lo que caracteriza a éstos son sus dificultades para internalizar la
norma y la moral (Bernler y Johnsson, 1997).
Dentro del modelo, la adaptación involucra procesos de
conservación del sistema en interacción con el entorno o
morfóstasis que, demanda cuatro procesos: a) homeostáticos
(equilibración), para conservar partes del sistema (mitos,
creencias, etcétera); b) funcionales, para asegurar el cambio del
sistema (relajarse, apurarse, controlarse, etcétera); c) procesuales,
para garantizar un input comunicacional (atender cambios
materiales, cambios de actitudes, reacciones, etcétera); y d)
tropistas, con inclinación a buscar un ambiente favorable
(nuevos amigos, nueva pareja, nuevo trabajo, etcétera).
El modelo se alimenta básicamente de dos corrientes: teoría
general de sistemas y teoría psicodinámica. El soporte desde la
sistémica se observa en los siguientes postulados (Bernler y
Johnsson, 1997):
1. La relación partes-todo que encierra el concepto de
holograma como totalidad, o el considerar que en la parte
están los componentes básicos del todo (Gestalt). No se
puede comprender la parte sin la visión del todo y
viceversa; al igual no se pueden comprender las partes sin
sus interrelaciones, ni comprender el todo únicamente a
partir del conocimiento de las relaciones con el contexto
inmediato. Cada persona lleva dentro una miniatura de la
sociedad, o por lo menos una imagen, una reproducción
de la sociedad.
2. El cliente es parte o es un elemento de un sistema, el cual
supone, un rol específico para su comprensión dentro de
la dinámica de su sistema relacional. Es diferente ver al
cliente únicamente en su pasado, que traer a su familia y
ver sus interacciones e ir a su ambiente, y verlo actuar en
forma natural. Muestran que es un error de la sistémica el
267
querer tratar a todo el sistema, como es el caso de la
terapia familiar sistémica; basta con cambios a una de las
partes para que se influya en el todo. Principio sistémico
de reciprocidad o principio de acción, donde los límites o
fronteras deben ser claros y flexibles para el buen
funcionamiento del sistema.
3. Los sistemas pueden ser abiertos o cerrados, en el sentido
de intercambiar, o no, información o energía. Conjugan
los autores dos postulados de teorías diferentes que hacen
conmensurables así: como sistema abierto (teoría general
de sistemas), y nivel tres del cambio (meta-cambio) o
elaboración de las posibilidades de cambio para controlar
conscientemente las variables que lo incluyen.
4. Según Bernler y Johnsson (1997) tiene que ver con las
funciones cognitivas más complejas o <función
ejecutiva>, donde se toman decisiones, se controla la
acción y se retroalimenta para hacer correcciones. Se
hacen intercambios para mantener la identidad dentro de
la constante transformación o morfóstasis (preservar la
estructura y el equilibrio dinámico). Estos sistemas
abiertos (sistémica de segunda generación) intercambian
información para ser procesada a través de las
conversaciones. Es decir: “A través de la elaboración del
material que ingresó al sistema <<througthput>> se
produce nuevo material que se deposita en el mundo
exterior”.
5. Como sistemas cerrados (sistémica desde el pensamiento
complejo y el constructivismo biológico como sistémica
de tercera generación) se procesa información (influencia
de la cibernética de primer orden y sistémica de primera
generación) mediante el ciclo: input social-elaboración-
output. Para los pensadores de este modelo los sistemas
son dinámicos y, los procesos son espiralados y circulares;
268
no necesariamente un sistema cerrado es disfuncional y
un sistema abierto es funcional.
6. Se reconocen principios sistémicos, dentro del paradigma
sistémico de primera generación, como la equifinalidad,
la reciprocidad. Se abordan conceptos como: a) niveles de
operatividad: lógico o consciencia de la constitución del
sistema que procesa información; primero, desde un nivel
cero o nivel básico (cambio cero) que registra
transacciones, relaciones, personas, cosas, acciones,
vivencias, sentimientos (lo empírico, la cosa); segundo,
desde un nivel uno (cambio uno) como abstracciones
simbólicas en palabras e imágenes (conceptual) que
persisten en designar el nivel básico delineando un
modelo; y, tercero, desde un nivel dos (cambio dos) que
es abstracto y permite nombrar el modelo; es decir pensar
en la estructura y posibilidades del modelo como tal
(meta-modelo o nivel del modelo del modelo); y b)
isomorfismo o relación entre procesos fisiológicos y
psíquicos que, afirman los exponentes, desde los aportes
de la sociología, se refiere a la igualdad estructural entre
dos sistemas. Puede ser estructural cuando, en alguno de
los niveles de procesamiento por medio de imágenes del
sistema que contiene la propia imagen, se muestra en un
nivel básico a la cosa en sí, por un lado, y un meta-nivel o
modelo del modelo cuando se implica la reflexión sobre sí
mismo, por el otro. Puede ser de procesos con relación a
propiedades, relaciones e interacciones. Lo contrario es el
anisomorfismo cuando en algunas partes de la estructura
(el proceso) el modelo no es completo por rupturas del
patrón de acción.
7. Los mecanismos de regulación de los sistemas se
concentran en la morfogénesis y morfóstasis como inputs
de dos clases: correctivos para la sobrevivencia (feedback
negativos) y de refuerzo para el cambio de objetivos y re-
269
estructuración del sistema (feedback positivos). Es la
necesidad de conservación del equilibrio, a través de
mecanismos homeostáticos, lo que remonta a la
concepción psicogenética del desarrollo en Piaget (1982;
1997) y a su concepto de adaptación por re-equilibración.
Paralelamente, se apoyan en la teoría de Erikson (1982)
para enfatizar en los procesos de desarrollo.
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Se reconocen como principios metodológicos:
a) La relación de mediación que se funda en el mediado o el
cliente, sus respectivos campos psicosociales en los que se
incluyen, y el concepto ampliado de campo psicosocial o
macro-sistema;
b) Las necesidades de ayuda cuando el sistema se abre a que
un sistema influya en lo que tiene que ver con situaciones
de necesidad en la sociedad, condiciones de crecimiento
desfavorable, carencias de recursos, perturbaciones
relacionales y vivencias traumáticas, básicamente;
c) La forma de ayuda se concentra en poder cubrir una
carencia, descargar algo negativo, trabajar con algo, y
cambiar;
d) Capacidad del Trabajador Social para re-elaborar el
material del cliente en forma fructífera, con consciencia de
los mecanismos proyectivos y de transferencia del cliente
para evitar o controlar la contra-transferencia (reacción del
profesional frente a la transferencia, sea sosteniéndola,
agrediéndola o conteniéndola);
e) Relación de confianza, de empatía, de manejo de la
perspectiva del cliente o punto de vista EMICs;
f) Las representaciones mentales, tanto del cliente como del
Trabajador Social, como contexto de apoyo son las que
sostienen el tratamiento en el tiempo, en su permanencia,
en su nivel de relación y en el desarrollo de sus niveles de
conocimiento, todo a partir de la relación;
270
g) Las relaciones de causa que se buscan en el trabajo
psicosocial implican que en nuestro análisis debemos
permanentemente alternar entre la comprensión de la parte
y la comprensión del todo, entre una perspectiva interna y
una perspectiva externa, entre observación y acción;
h) La insuficiencia psicosocial conduce a soluciones erróneas
según cuatro estados: tambaleo ocasional de sistemas bien
adaptados: el sistema pide ayuda cuando necesita input
externo; tambaleo permanente de un sistema con baja
adaptabilidad; se tiene consciencia de la solución
disfuncional, pero no de la necesidad de ayuda; aunque, se
abren otros modelos; crisis pasajera: no ve salidas y se
resigna; incapacidad para la resilencia, y marginación o
desesperanza o anomia social que lleva a la crisis
permanente; aunque hay ayuda, no hay adaptación; aquí es
donde se necesita trabajar, desde la auto-imagen, un
cambio de tercer orden;
i) La motivación del cliente no relacionado con la voluntad,
sino objetualmente, se constituye en la fuerza motora
interior para dirigirse a objetivos; animar esta fuerza dentro
de los límites de las posibilidades del cliente para lograr sus
objetivos, redunda en una modificación de dicha fuerza si
se encuentran demasiado lejos, el individuo no se
preocupará siquiera por tratar de alcanzarlos (Bernler y
Johnsson, 1997).
En síntesis, el principio pedagógico se define por la comprensión
de perspectiva o posibilidad de imaginarse una cadena de
acciones y sus efectos, con antelación antes de que éstas tengan
lugar. Así, a mayor perspectiva mayor capacidad de adaptación
y viceversa; perspectiva que el Trabajador Social posibilita desde
los primeros contactos en la intervención. Se insinúa un método
tripartito sin desarrollo del soporte pedagógico, integrado por
las estrategias: a) cambios en el nivel básico, los cuales no
demandan comprensión del cliente, pues se dirigen a la
movilización de un recurso material; b) cambios en el primer
271
nivel, que requieren comprensión general para que el cliente
genere transformaciones en sus hábitos básicos. Es un nivel
difícil que al incluir estrategias de habituamiento demanda actos
autonomizados y no automatizados; es decir, des-aprendizajes;
y c) cambio al interior del sistema, que exige comprensión
específica y se expresa en cambios de comportamiento. En
general la intervención se orienta a la comprensión del cliente,
sea un sistema individual o social.
Este modelo se inscribe en una perspectiva antropofílica con
el fin de: concientizar a las personas para que puedan cambiar
sus condiciones de trabajo psicosocial, liderar o participar en
actividades de cambio social. Con ello, se aclara la otra tendencia
en Trabajo Social, la sociofílica, que estaría orientada al cambio
en lo social, no al cambio del sistema primario u objeto de acción.
Se reconoce este método tripartito como antropológico-social,
el cual asume el método general de Trabajo Social, en su esquema
diagnóstico-tratamiento como método no directivo que
minimiza el poder, o influencia directa del Trabajador Social.
Diagnóstico-evaluación y análisis es paralelo al tratamiento
como un proceso circular-espiralial que se sustenta en fases, con
un diseño metodológico de índole integrativo-dialógico que no
escinde conocimiento-acción.
El modelo reconoce cuatro fases: de análisis de situación; fase
diagnóstica que piensa en un análisis dinámico; Fase de contrato
en su doble sentido; fase de tratamiento identificada.
Fase de análisis de situación que depende de la destreza del
Trabajador Social para analizar y abordar: a) interacciones entre
los diferentes niveles jerárquicos para comprender situaciones
de vida; b) la conjunción de lo intra (que se resalta en la teoría
psicodinámica) con lo extra o social, que se privilegia en la teoría
sistémicaestructural; c) la interacción entre los diversos niveles
lógicos de representación, de lo pasado y lo presente (historia de
272
vida, crisis del desarrollo); d) las causas y contenidos del
problema; lo vivido que se manifiesta en el comportamiento; y e)
la implicación del sistema en las soluciones a las perturbaciones.
Fase diagnóstica que piensa en un análisis dinámico, como ya
se mencionó, a diferencia del diagnóstico médico que ya
Richmond criticaba. Se acierta en no separarlo del tratamiento
para contemplar la evaluación de factores temporo-espaciales y
circunstanciales (internos y externos). Evalúa la capacidad de
cambio del cliente y su disposición a participar. Éste sería un
tratamiento exploratorio para lograr el acometido de <conocer a
través de la acción>.
Fase de contrato en su doble sentido, formal o no formal, para
referirse a los objetivos y medios del tratamiento, a las
responsabilidades de las partes implicadas y a las aclaraciones
en torno a roles asumidos.
Fase de tratamiento identificada como el nivel cíclico más
avanzado y formal, donde se incluyen las otras fases y se puede
cristalizar el método educativo, o lo que para este análisis se
denomina principio procedimental. Se identifica en las tres
exigencias, para el procesamiento de la información. Ellos, como
posibles fases del método educativo son: toma de conciencia,
ubicación del material y elaboración (TUE). Se apoya
heurísticamente en operadores como: la observación, la
entrevista, el diálogo y la vivencia in situ o visita domiciliaria.
Igualmente, se puede esclarecer que son operaciones básicas:
la reflexión, la re-estructura (despertar la esperanza de cambio),
la quebradura de patrones (presentar un problema, encontrar
soluciones, conceptualizar, categorizar en forma diferente), la re-
interpretación, la yuxtaposición (comparar imágenes), la
confrontación, etcétera.
273
Estas operaciones, se presume, encajan en una macro-
operación como es la concienciación donde emerge el yo activo-
reflexivo dotado de historia, de posibilidad de cambio a través
de sus acciones y de adoptar otros puntos de vista. Operaciones
viables a través del uso de técnicas que, en los pensadores, son
bien explícitas.
En suma, la circularidad-cíclica del modelo se da en las
estrategias o en los tres niveles del método tripartito como tres
campos (fusión de métodos) cuando en cada uno se trabaja el
esquema general (análisis-diagnóstico-tratamiento) y, quizá, en
el tercer campo (método educativo) se inserta la dinámica a la
que se alude (está implícito en el modelo) o, método TUE o
antropológico social.
Todo ello, deviene en el eje de un objeto de intervención
concentrado en las situaciones de vida cotidiana, perturbadas
por las mismas relaciones sociales, para centrarse en los procesos
de adaptación y cambio (objeto del objeto) mediante la activación
de la meta-cognición en la relación yo-entorno, los patrones
vivenciales como el objeto del objeto del objeto.
En resumen, Bernler y Johnsson (1997) al enfatizar en un
método tríptico, configuran ya explícitamente lo que aquí,
pedagógicamente hablando, se viene proponiendo como malla
metodológica. Sin embargo, hay que aclarar, primero, que no lo
asumen abiertamente como tres métodos; segundo, que no es
muy claro el método particular, el cual hay que inferir; y, tercero,
que el método educativo, al igual que en los anteriores modelos,
sigue dejándose difuso, tanto en su conceptualización como en
su operacionalización. No obstante, dejan ver un diseño
metodológico de corte integrativo-dialógico que cíclicamente
recoge la figura conocimiento y acción.
274
Implicación para el Trabajo Social
Es importante aclarar que a este modelo le importa más el
cambio como renovación de la persona (en la línea
richmondiana) que la era adaptación. Dicho de otro modo, mira
la relación organismo adaptación con una intencionalidad, más
humanista que funcional, sin desconocer la complementariedad
sistémica-psicodinámica. Un enfoque sistémico moderno, se
acerca más a un pensamiento psicoanalítico que vea
fundamentalmente sus actividades como una forma de ayudar a
la persona a una renovación emancipadora, y no primariamente
a adaptarla (Bernler y Johnsson, 1997). En otras palabras, el
modelo de cambio, desde la teoría psicoanalítica, recapitula
desenlaces traumáticos del pasado que producen carencias
afectivo-cognitivas en la estructura de la personalidad; ese
recapitular lleva a pensar en nuevos enlaces, desde la perspectiva
sistémica, con la intención de re-estructurar la personalidad.
Finalmente ver los hechos traumáticos de otra forma es el eje
de la acción. Ello implica así, no el cambio de conducta, no el
cambio de ambiente, no el cambio de transacción comunicativa,
y menos el cambio de estructuras sociales propuesto por el
marxismo. Se visiona una transformación jerárquica de las
situaciones de vida en las que se involucra el actor en sus nichos
vitales, desde el proceso mismo de intervención, para crear
conciencia frente a las responsabilidades cotidianas; primero,
desde la actitud abierta del mismo Trabajador Social; segundo,
desde la acción directa del cliente quien propone y resuelve; y
tercero, desde una acción indirecta del agente de cambio
influyendo, induciendo, orientando, etcétera (Bernler y
Johnsson, 1997).
275
Modelo Sistémico Relacional
de Mónica Chadi
El modelo sistémico relacional de Monica Chadi, se desarrolla a
partir del marco teórico epistemológico de la teoría general de
los sistemas, y dentro de este en una concepción estructuralista.
Chadi (2000) se propone brindar a los profesionales de las
ciencias humanas, y en especial a las y los trabajadores sociales,
material teórico y técnico que les permita mantener, una visión
amplia de las situaciones y mejore los resultados de las
intervenciones que estos realizan.
La autora destaca la importancia de las redes sociales en el
desarrollo de los seres humanos e invita, a pensar las personas
como seres que forjan su identidad y sus vínculos en los grupos
en los que se interrelacionan. Convoca a los profesionales a tener
una “mirada abierta”, hacia estas dinámicas sociales como causa
y posible resolución de las problemáticas con las que trabajan.
La red social es definida en la primera parte del texto como un
grupo de personas, bien sea miembros de una familia, vecinos,
amigos o instituciones, capaces de aportar un apoyo real y
duradero a un individuo o familia. Para Chadi (1997), determinar
la “funcionalidad” de una red social (su postura es
276
explícitamente estructuralista) depende de la intensidad y
reciprocidad de esta, es decir, del grado de vinculación entre sus
miembros y del compromiso mutuo entre los integrantes del
grupo, de acuerdo con las funciones que cada uno cumple
respecto a los demás. También es importante tener presente la
cercanía o distancia, la independencia o dependencia de la red
social, para la autora, un indicador de funcionalidad es la
colaboración en coexistencia con la independencia. En el marco
de este indicador un excesivo aglutinamiento o desapego serían,
percibidos como disfuncionales, la metáfora correspondiente, es
la de una membrana suficientemente elástica para facilitar el
movimiento con la cohesión necesaria para no desintegrarse.
Mónica Chadi (1997) es asistente social especializada en
terapia familiar sistémica y mediación familiar interdisciplinaria,
docente de cursos de familia, supervisora de profesionales en
trabajo social, autora de diversos trabajos de investigación y
artículos en el área. En el segundo y tercer capítulo, la autora
realiza la distinción entre redes sociales primarias y secundarias,
dando a conocer sus características, así como los factores que
llevarían a considerarlas como disfuncionales. Las redes sociales
primarias son aquellas conformadas por las relaciones
significativas e íntimas de los individuos, en esta red se
encuentran la familia, la familia ampliada o extensa, los amigos
y el vecindario, aunque en diferente medida.
Se estima que estos grupos sociales participan activamente en
los procesos de socialización de los seres humanos, y hacen parte
fundamental de sus vínculos afectivos. Las redes sociales
secundarias están conformadas por relaciones cercanas que
también inciden en la formación y la identidad de los individuos
y el grupo familiar, pero no son tan significativas como las
conformadas en las redes sociales primarias, en esta categoría se
incluyen las relaciones construidas en grupos recreativos,
comunitarios, religiosos, laborales y educativos. Aunque las
redes sociales institucionales forman parte de las redes sociales
277
secundarias, la autora dedica un capítulo aparte a su
comprensión (Chadi, 1997).
Las redes sociales institucionales reflejan normas sociales,
políticas y culturales, y poseen una estructura regida por
jerarquías, normas explícitas e implícitas y roles definidos. Las
redes institucionales están conformadas por organizaciones que
responden a necesidades y objetivos específicos, con los que las
redes sociales primarias no pueden cumplir. Chadi (2000)
describe tres redes sociales institucionales que desde su
perspectiva son básicas en el desarrollo de los individuos y sus
familias: la escuela, el sistema judicial y el sistema de salud.
Para la autora es fundamental que las instituciones tengan
claridad respecto a sus propias dificultades y no solo se
concentren en las de sus usuarios, un ejemplo de las deficiencias
institucionales en las que la autora invita a trabajar, en la
interdisciplinariedad como discurso, puesto que en la acción ha
observado que cada profesional y cada área de trabajo, se
concentra en lo que le corresponde, dificultando la comunicación
entre las disciplinas y el surgimiento de la transdisciplinariedad,
la cual permitiría aunar recursos para lograr fines comunes.
Luego de definir y describir los tipos de redes sociales, el texto
aborda la intervención específica del trabajo social. Para Chadi
(1997), esta disciplina cuenta con una visión macrosistémica de
la realidad y es capaz de comprender al ser humano como ser
social. Las y los profesionales de este campo del saber son los
encargados de identificar los recursos comunitarios e
institucionales presentes en cada caso, crear vías de contacto y
facilitar conexiones entre los miembros de la red, estimulando a
la vez grados de independencia entre estos. El texto sugiere
entonces una metodología de trabajo, que se orienta en primera
instancia a organizar y estabilizar la red, para permitir en un
segundo momento el fortalecimiento de esta unidad de apoyo
hacia un esquema de trabajo más funcional.
278
En el modelo se propone intervenciones que van de lo micro
a lo macro y viceversa, acompañadas de una mirada que valora
los recursos más que el déficit presente en la red. En el marco de
esta metodología son fundamentales tres elementos para la
acción profesional: dar prioridad a las relaciones respecto de las
personas, ampliar el campo de observación y ordenar y activar
puentes de comunicación. De igual manera se hace hincapié en
la descripción del proceso de trabajo en red, en el cual se invita a
los y las trabajadoras sociales a mantener una visión macro de las
situaciones en las que se incluyen variables históricas, culturales,
socioeconómicas y políticas que afectan de una u otra forma la
cotidianidad de los integrantes de la micro red, así como a
permitir que las personas y familias participen de la resolución
de sus problemáticas empleando los recursos que les son
propios.
El proceso de trabajo en red consta de tres etapas: diagnóstico
social de red, evaluación de los medios e intervención. En la
primera etapa, el profesional debe observar los vínculos
existentes, obteniendo información acerca de cuáles es necesario
reforzar, cuáles son significativos y cuáles se deben crear, de
igual forma es convocado a evaluar los grados de “apertura o
repliegue” de cada red, en otras palabras, determinar si su
interacción con el medio es favorable. En la segunda etapa de
este proceso es indispensable identificar cuáles son los recursos
útiles que permiten estrategias de articulación y funcionamiento
acordes con los objetivos de la red (Chadi, 1997).
La tercera etapa dedicada a la intervención se encuentra
dividida en fases de intervención en la red primaria, la red
secundaria y la red institucional. En las dos primeras fases las y
los trabajadores sociales son instados a mejorar los procesos de
comunicación y participación en estos grupos, y a generar
separación en las relaciones aglutinadas y proximidad en
aquellas que se encuentren dispersas, teniendo en cuenta que los
sistemas primarios y secundarios no solo son portadores de las
279
dificultades, son esencialmente portadores de las soluciones, por
tanto, responsables y gestores de sus cambios.
La intervención en la red institucional está orientada a trabajar
en las problemáticas que presenta la institución, las cuales, en
opinión de la autora, no son consideradas debido a que la
atención de los profesionales se concentra en las situaciones
presentadas por los usuarios. La intervención incluye entonces
crear espacios que potencien el trabajo transdisciplinario y
evaluar la participación de la institución en las soluciones y
progresos alcanzados por los usuarios, teniendo especial
cuidado con la injerencia excesiva de la institución en el tejido
relacional natural, el cual debe ser orientado y gradualmente
dejado, una vez se perciba como ordenado y eficiente por sí
mismo.
Para Chadi (2000), las y los trabajadores sociales son los
encargados de coordinar el trabajo en red, puesto que son los
artesanos que facilitan el fortalecimiento del tejido relacional,
mediante el enlace de las potencialidades existentes entre los
miembros de la red, generando espacios de acuerdo entre las
diferentes profesiones y escenarios de aprendizaje para los
individuos y familias con los que trabajan. El texto finaliza con la
presentación de un caso en el cual la autora desarrolló, un
proceso de trabajo en red, teniendo en cuenta los principios,
metodología y actores: familia ampliada, escuela, sistema de
salud, sistema judicial y otros profesionales involucrados con el
caso, descritos en el libro.
Ideas Centrales
Orientarse como modelo de cambio; para lo cual retoma los tres
vectores: interacción, estructura y construcción de realidades, e
incluye dos propios, como categorías integrativas de trabajo:
ciclos evolutivos e identidad complementaria.
Equivalentemente, el concepto de cambio, lo dirime en dos
280
sentidos, dependientes del vector activado: cambio uno que no
altera el sistema y cambio dos que reorganiza el sistema y lo hace
crecer.
Fija el objetivo de la intervención, en hacer otra lectura a las
realidades, cambiar formas de pensamiento, hacia una cognición
integrativa, con enfoque educativo y no terapéutico.
Se sustenta, como modelo integrativo, en las redes primarias
y comunitarias (relación individuo-contextos), para presentarse
como una propuesta de intervención en los niveles macro y
micro, en tanto trabajo espiraliado de los cinco vectores. Se
puede afirmar que es el abordaje de la perspectiva de red; ésta
como una organización y, a la vez, estrategia de cambio. Se busca
no-significar patrones de conducta en el marco de una de las
paradojas de la sistémica de segunda generación, ya
adelantándose a la cibernética de segundo orden, como es la
dependencia-independencia de los seres vivos.
El modelo se sustenta en la premisa de su constructo vivencia-
experiencia, señalando que es una situación personal a la que
debemos acceder y hacer frente fiándonos de nuestra propia
inventiva y perspicacia, porque es una situación nueva y sin
precedentes.
Salirse, teóricamente, del marco psicológico clínico para
apoyarse en teorías de la comunicación y en teorías sistémicas
donde se incorporan explicaciones biológicas, emocionales,
sociales y contextuales o, se puede afirmar, se implica una
percepción ecológica o de conjunto. Se asume ya el individuo
como un sistema biopsicosocial que se va proyectando a su red
social con necesidades de interacción, crecimiento y cambio.
Reconocer el esquema metodológico básico: estudio
(investigación-evaluación)-diagnóstico, programación, ejecución
y seguimiento. Para ello define a la familia como eslabón de la
cadena que forma la red social total (Chadi, 1997; 2000).
281
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El modelo reconoce tres fases, Estudio / Diagnostico,
Intervención y Retirada, describiéndose a continuación algunas
características básicas de ellas:
Estudio / Diagnostico
Intervención a nivel individual familiar: investigación-
diagnóstico o evaluación familiar desde los cinco vectores para
ver, pensar, intervenir y volver a ver en un circuito de
pensamiento–acción. Plantear hipótesis para: desestructurar el
material recogido; entrevista familiar como micro-intervención
para concretar procesos mediante el circuito: informarse,
verificar, intervenir, entrevistas.
Utiliza técnicas comunicativas desde un sustento narrativo
basado en conversaciones cotidianas, para la reflexión de
patrones comunicativos, definidos como historias que habitan
por el carácter biológico, genético, cultural y físico de los actores
y, permiten darle una representación adecuada (percibida) al
cotidiano vivir a través de las historias narradas y las historias
vividas cargadas de significados.
Intervención
El tratamiento a través de procesos tales como: acercamiento,
generación de cambios para atenuar o eliminar síntomas,
adaptación a los cambios, reafirmación de cambios (no obstante,
no se explicita el método educativo para este logro) y trabajo con
redes sociales o ampliación del marco de la red social-personal
así: vínculos primarios (personales), vínculos secundarios
(entornos inmediatos), vínculos institucionales (inclusión social)
y, trabajo con grupos y comunidades desde el fortalecimiento de
redes sociales (no se explicita el método para ello, al parecer se
centra la acción en el uso de técnicas).
282
Retirada
Finalmente hay un proceso de des-involucración o preparación
para la retirada del Trabajador Social y el mantenimiento del
cambio. El método educativo se infiere como delimitado
mediante tres fases: narrar o sacar a la luz; hipotetizar para
desinstaurar; y cambiar la estructura (prever el recurso para el
cambio desde las secuencias recursivas de la interacción).
Implicación para el Trabajo Social
El trabajador social, deberá pensar que el trabajo va de lo micro
(intra-psíquico) a lo macro (red social) y del sistema al contexto;
se subraya, desde el presente y desde los factores que mantienen
el problema a partir de formas de interacción (relaciones y
comunicaciones) con los ciclos recurrentes que sostienen el
síntoma, la dinámica de la estructura o posición del individuo en
el sistema (límites, coaliciones, triangulaciones, crisis), la
construcción de realidad con las percepciones particulares
(sistema de creencias y valores), los ciclos evolutivos con las
estrategias de resolución de las crisis y la identidad
complementaria (proyección a la realidad-status).
Plantear en la intervención de Trabajo Social necesidades de
aprendizaje social para la resolución autónoma de problemas,
con recursos pedagógicos que le imprimen un enfoque socio-
educativo, asegurando el cambio dos (o de la estructura) como
encuadre para: promover cambios y activar recursos propios de
los usuarios e instituciones; siendo el asistente social activo,
participativo y corresponsable del cambio que estimula. Registra
que el cambio uno corresponde a un trabajo asistencial con un
Trabajador Social pasivo que solo gestiona ayuda y no genera
procesos autogestionarios.
Adoptar para el Trabajador Social el rol de orientador como
modalidad de intervención que actúa a nivel psicosocial e
283
implica actividades que ayuden en la búsqueda de consensos,
puntos de encuentro y capacidad autogestiva para la resolución
de conflictos. Ahora bien, definir el método, como integrado, el
cual, parte del supuesto central de la inserción definitiva del
Trabajador Social en el ámbito de las ciencias sociales con base
en relaciones humanas consideradas diferentes en individuos,
familias, grupos, comunidades.
Finalmente determinar el propósito de Trabajo Social en la
labor integral con el individuo, la familia y su entorno para la
solución de problemas mediante la activación del cambio a nivel
dos con el fin de mejorar su funcionamiento social (Chadi, 1997).
284
Modelo de Gestión de Casos de S.M.
Rose, G. O’Connor y NASW
Ideas Centrales
Aunque el término gestión de casos o case management es
relativamente nuevo, las raíces de la gestión del Trabajo Social
de casos se hunden en las propias raíces del Trabajo Social, en los
settlements (casas de rehabilitación) y en las Charity
Organization Societies. Con anterioridad a los años setenta se
conocía poco sobre la gestión de casos. Su aparición como un
concepto distinto del «casework» se encuentra ligada al auge que
experimentaron los servicios sociales y las agencias de Trabajo
Social, sobre todo en el ámbito anglosajón (NASW, 2024c).
La irrupción de numerosos programas y servicios de
asistencia social, patrocinados tanto desde el sector público,
como desde el sector privado, ha ido creando la existencia de una
red de servicios altamente compleja, fragmentada, duplicadora y
descoordinada. Descoordinación que provoca una duplicidad de
recursos en la atención de los clientes, duplicidad que a su vez,
redunda en un mayor coste económico para la comunidad.
La preocupación por los recursos sociales disponibles con el
fin de poder efectuar una práctica profesional más eficaz fue uno
de los «detonantes» de la aparición de la gestión de casos en el
285
Trabajo Social. Se puede decir, que la gestión de casos es un
modelo que aparece en el Trabajo Social, como resultado de la
preocupación por ofrecer una intervención cada vez más
eficiente, eficaz y al mismo tiempo más económica. Para tal fin,
se adoptan fundamentos teóricos que provienen de disciplinas
más relacionadas con la economía, la empresa y el comercio.
El modelo de prestación de servicios, con componentes
educativos, que tiene sus raíces en las mismas organizaciones
sociales de la caridad en Estados Unidos y Europa (COS), y cuyo
ideario reconfigura Richmond en forma crítica. Resurge en los
años 70 por la ampliación de programas de asistencia social en el
medio anglosajón y el concepto de red de servicios, y eficiencia.
Esta propuesta se nutre de teorías económicas,
administrativas y similares, para abordar hoy, como
complemento del concepto de marketing personal, el principio
de: Conocerse a sí mismo para afrontar una vida profesional
(laboral) satisfactoria y motivadora. Actitudes, sentimientos y
situaciones influyen en la motivación positiva. Igualmente se
alimenta de las teorías más contemporáneas de la inteligencia
social y emocional, de la motivación y del desarrollo personal.
A modo de resumen, se presentan los siguientes conceptos
clave que conforman la gestión de casos (O’Connor, 1988):
a. La planificación y la puesta en marcha de los servicios debe
tener en cuenta que los usuarios son únicos y que cada uno
posee debilidades y capacidades diferentes.
b. La prestación de servicios y de apoyo al usuario debe ser
cambiante en el tiempo, tipo e intensidad, para ajustarse a
los cambios que se producen en la configuración de las
necesidades y de las potencialidades de los clientes.
c. El nivel de apoyo prestado a los usuarios debe ajustarse al
grado de déficit que éstos posean. Los usuarios deben ser
motivados para funcionar de forma independiente.
286
d. Es una intervención basada en una relación entre usuario y
trabajador social, facilitadora y verdadera.
e. Se dirige a asegurar un continuum en la atención de los
usuarios con problemas e incapacidades múltiples y
complejos.
f. Intenta intervenir clínicamente para mejorar el
acompañamiento ante problemas emocionales de
enfermedad o pérdida de funciones.
g. Utiliza las habilidades de intermediación y defensa propias
del Trabajo Social como elementos importantes en la
prestación del servicio.
h. Se dirige a aquellos usuarios que requieren una serie de
servicios de comunitario o a largo plazo, abarcando las
necesidades de tipo económico, de salud, médico, social y
personal.
i. Se dirige a proveer servicios configurando un entorno
menos restrictivo.
El método de <apoyo recursivo> para la gestión social, se
configura con dos tipos de intervención social: directa con el
cliente e indirecta con la organización o institución prestadora
del servicio, se consideran las siguientes fases (O’Connor 1988;
Rose, 1992, NASW, 2024c).
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El modelo reconoce tres fases: Evaluación y diagnóstico del
cliente; Diseño de la estrategia; Implementación del servicio;
Mediación de conflictos; y Evaluación, describiéndose a
continuación de manera puntual:
Evaluación y diagnóstico del cliente, el grupo y las familias, asume
directrices en la línea psico-social. Énfasis en la vida cotidiana y
el funcionamiento del individuo ¿Cómo soluciona situaciones y
hace uso de recursos comunitarios?
a. Planificación de objetivos;
287
b. Identificación de casos;
Diseño de la estrategia, para prestar el servicio e identificación de
recursos con participación del cliente, tanto de la institución
como de la red de servicios sociales; Definición de
responsabilidades; y
Implementación del servicio, con el seguimiento, la mediación y la
coordinación; Toma de decisiones o curso de la acción:
Clasificación del problema o cuestión, desarrollo de unos
criterios para una solución de éxito, producción de otras
soluciones posibles, comparación de estas últimas con los
criterios de selección de una de las soluciones generadas,
aplicación de la decisión y control de la decisión (Rose, 1992).
Mediación de conflictos, en el proceso de seguimiento o gestión del
caso, y capacitación para la defensa de los propios derechos; y
Evaluación, y fin del proceso
Implicación para el Trabajo Social
El modelo de gestión, como intervención no solo breve sino a
largo plazo va, al igual que algunos modelos de Trabajo Social
de caso, dejando el énfasis en la variable emocional para
centrarse en su capacidad para conseguir recursos; define como
acometido el capacitar a las personas, con el fin de que actúen en
sus entornos o funcionen socialmente, ya no se centra en la
persona-problema sino más bien en la interacción, obviamente,
desde la persona.
Con base en la acción mediadora del Trabajador Social se
busca que el cliente resuelva sus problemas personales y sociales.
El Case Management (CM), se mueve en la línea del modelo
psico-social de Hollis y es una revolución de Trabajo Social
casuista o <gestión de casos> bajo el principio: Las agencias son
288
proveedoras y compradoras de atención, los clientes son
usuarios o consumidores. Es la finalidad de este modelo: atender
al cliente o a sus familias, y buscar el cambio social para mejorar
el entorno. Se muestra ya la entrada a los modelos sistémicos-
tecnocráticos.
El objetivo de gestión de casos es: Asegurarse de que aquellos
clientes con problemas o incapacidades reciban una asistencia
integral, facilitándoles todos los servicios necesarios en el tiempo
y calidad adecuados.
La función del Trabajador Social, a través de la institución, es
la de prestar un servicio (ayuda) y conectar al cliente con la red
social, para acceder a otros recursos. Para ello, hace la mediación
por medio de un proceso educativo (aconsejar, capacitar,
orientar, etcétera), con la intención de integrar el esquema:
conocimiento-acción, similar al modelo de provisión social.
El rol central del Trabajador Social es el de gestor o el de
Asistir a los clientes para ayudarles a tratar con alguno o todos
de los sistemas de problemas. A pesar de poner el énfasis en el
servicio, en garantizar no solo su efectividad e integralidad, se
mueve en diferentes niveles de la realidad: el individuo, la
comunidad y el campo normativo o de política social.
La gestión de casos hace uso del recurso de Trabajo Social de
caso o Trabajo Social clásico (tradicional para algunos) en torno
a los valores de: autodeterminación, dignidad humana, auto-
responsabilidad y acción recíproca. El concepto de gestión, como
el manejar algo, se aplica aquí, no solo al individuo sino a los
sistemas mediante acciones tales como: planificar, tomar
decisiones, establecer prioridades, solucionar problemas,
organizar recursos y esfuerzos; a la vez, como funciones de la
gestión, en todo nivel de la vida cotidiana.
289
Reconoce para la intervención dos sistemas: sistema cliente y
sistema organización (referidos al grupo o institución) en dos
niveles: trabajo directo con el cliente y trabajo indirecto con la
organización.
El principio metodológico es el mismo de los modelos dentro
del paradigma psicodinámico, heredado de Richmond, la
relación, orientada a crear un ambiente de confianza,
participación y motivación.
Auto-conciencia situacional, auto-determinación y
reconocimiento del otro, son principios pedagógicos de la
gestión de casos. Son habilidades del Trabajador Social:
compromiso y relación; recogida, tratamiento y comunicación de
datos; entrevista individual y familiar; negociación y
asesoramiento; reconocimiento de obstáculos en el cliente;
enfrentamiento a las rigideces de las políticas y los programas;
empatía y flexibilidad; clarificación y enfrentamiento;
persuasión y; manejo y resolución de conflictos.
La gestión de casos demanda habilidad para el trabajo -cara a
cara- con el cliente, desde un enfoque cognoscitivo (basado en el
aprendizaje social). Para el trabajo comunitario se implica, desde
un enfoque psico-social, la resolución de problemas.
Finalmente, la NASW (2024c) establece, dentro de este
modelo, cinco criterios para el trabajo con el cliente: formación,
habilidad para ayudar al cliente, competencia para implicar al
cliente, criterio ético de confidencialidad y capacidad para
coordinar servicios. Este modelo define otros cinco criterios
referidos al sistema organización: intervención sistemática,
conocimientos financieros y responsabilidad en el manejo de
recursos, habilidad para garantizar la calidad de los servicios y
su evaluación, criterio en el manejo de su labor profesional y
cooperación para el trabajo en equipo. La gestión de casos es
propia, del ámbito empresarial y organizacional, con tres
290
dinámicas: trabajo individualizado, vinculación a servicios o
ambientes compartidos y organizaciones comunitarias.
291
Modelo Sistémico
de Allen Pincus y Anne Minahan
Ideas Centrales
El modelo sistémico de Allen Pincus y Anne Minahan, se basa en
la Teoría General de los sistemas de Von Bertalanffy (1976), en la
cual, se pretendía construir una teoría que se constituyese, como
referente para otras disciplinas científicas y de uso generalizado.
En definitiva, puede decirse que se ha constituido como una
ciencia que otorga coherencia básica, a múltiples fenómenos
estudiados y es de carácter eminentemente holístico. La novedad
reside en estudiar teniendo en cuenta la interrelación de las
partes estudiadas y no como hechos estancados. En la definición
de sistema se integran dos propiedades diferenciadas: la
totalidad y el objetivo. La totalidad designa que cualquier
cambio en el sistema significa también una transformación para
el resto de los sistemas.
El objetivo del presente modelo hace referencia al estado final
de estas transformaciones fruto de la interacción entre sistemas,
una especie de posición de equilibrio. El enfoque sistémico en
intervención social permite obtener una óptica global para
atender la demanda y acompañar en el proceso de
292
transformación a las personas. Un sistema se conforma de
elementos en constante interacción; es un “todo estructurado”.
La situación de cada persona también se puede describir de esta
manera y es preciso advertirlo a la hora de intervenir. Los
elementos en interacción pueden dividirse en tres: individuales-
personales-subjetivos, estructurales y/o contextuales (Pincus y
Minahan, 1973; Bertalanffy, 1976).
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Particularmente en el Modelo de intervención social sistémico,
presenta un modelo práctico de Trabajo Social como modelo
unitario que sirviera como referencia básica para el cuerpo de
profesionales. De esta forma, el diseño de su modelo radica en la
teoría de los sistemas. Se parte de la idea de que la persona está
inevitablemente influida por las interacciones de las personas
con los entornos y los de la propia persona con todos ellos. Este
modelo unitario pone el foco en la ayuda para resolver los
conflictos internos de los sistemas. Para ello, hay que partir del
diagnóstico de la realidad y por otro lado, plantear una
intervención (Pincus y Minahan, 1973).
El modelo sistémico de intervención en Trabajo Social es un
modelo especialmente conocido y reconocido en la actualidad.
Recientemente parece observarse un creciente interés por el
enfoque sistémico desde el Trabajo Social, debido a que aporta
un referente teórico claro y una metodología que permite
analizar, pensar, identificar y diseñar estrategias para la acción
del Trabajo Social actual. Igualmente, porque parece acoplarse a
lo que muchos trabajadores sociales constatan en su práctica
profesional, como es la no linealidad de los procesos y de los
comportamientos sociales. Además, propone un modelo de
intervención que permite que diferentes métodos prácticos de
intervención puedan ser integrados dentro del mismo marco.
293
Este modelo concibe la intervención social como un proceso,
pero la aborda como, un proceso de «cambio planificado». El
concepto de plan significa la determinación de un esquema bien
pensado y dirigido, con cuya ayuda es posible conseguir el
objetivo o los objetivos que se hayan identificado. El concepto de
cambio implica no está en la línea sistémica de cambio e
interacción y transformación de una situación o un estado con
relación a un punto de referencia anterior.
Como modelo que pretende unificar la práctica profesional,
concibe la intervención como un proceso (al igual que otros
modelos), proponiendo una intervención fásica. Ahora bien, los
autores sistémicos puntualizan que esta concepción fásica de la
intervención, aunque sirve para ordenar las tareas a llevar a cabo,
subrayan la no linealidad de los procesos de intervención, ya que
muchas fases y actividades aparecen una y otra vez en el
transcurso del proceso de cambio.
El proceso se concibe como una continuación sistemática de
acciones que están dirigidas hacia un determinado objetivo u
objeto. En este proceso de intervención, el trabajador social
sistémico evalúa continuamente las situaciones que se dan y
toma decisiones sobre las necesidades que deben ser trabajadas
y cómo hacerlo, en pro de la consecución de los objetivos
planteados.
El modelo sistémico pretende superar la concepción básica, de
la que se describe el mismo, en torno a una serie de entre las que
pone especial interés en la finalización de la relación con el
usuario. Esta última fase es especialmente mimada en el modelo
sistémico y se le presta especial atención. Se concibe la
finalización no como el punto final con el que el trabajador social
se encuentra al acabar el proceso de cambio, sino que se entiende
como una parte integral del conjunto del proceso, que debe ser
preparada y planificada de forma cuidadosa. Enlazada con la
fase de finalización del proceso de apoyo, otra aportación
294
interesante que propone el modelo sistémico es el concepto de
evaluación.
Según el modelo sistémico, la evaluación es un aspecto que
debe aparecer a lo largo de toda la intervención. La evaluación
es entendida como garantía de responsabilidad y de seriedad en
la intervención, que tiene un doble fin: observar el cumplimiento
de los objetivos al mismo tiempo que garantiza la
responsabilidad sobre el servicio prestado.
La evaluación posee dos vertientes, la evaluación al final del
proceso y la evaluación durante todo el proceso. La evaluación
durante el proceso de apoyo significa evaluar si se han cumplido
las metas y objetivos propuestos y, en su caso, reflexionar sobre
si los métodos o los objetivos deben ser redefinidos. La
evaluación al final del proceso tiene el objetivo de averiguar si la
situación en la que se encuentra el usuario es la óptima y
determinar la validez del proceso seguido, así como detectar sus
posibles fallos, permitiendo al trabajador social perfeccionar su
conocimiento y profesionalidad (Pincus y Minahan, 1973).
Implicación para el Trabajo Social
El modelo sistémico de Trabajo Social tiene en cuenta que lo
propio del Trabajo Social no es ni lo psicológico, ni lo clínico, ni
lo médico, ni lo terapéutico, sino que es lo social. El pensamiento
sistémico ofrece una visión de las circularidades, de los cambios
e interdependencias existentes entre la sociedad y la persona,
que no ofrecen otros marcos de referencia utilizados por el
Trabajo Social.
El modelo evita explicaciones lineales y deterministas de
causa-efecto sobre la conducta y los fenómenos sociales. Desde
esta perspectiva, el Trabajo Social sistémico no considera los
problemas sólo como atributos de las personas, sino que
entiende los problemas humanos como resultado de
295
interacciones, de comunicaciones deficientes entre diferentes
tipos de sistemas. La perspectiva sistémica pone especial énfasis
en los procesos vitales de adaptación y de interacción recíproca
entre las personas y sus entornos físicos y sociales.
Para ello, el Trabajo Social sistémico define como principales
propósitos de su intervención mejorar la interacción, la
comunicación de las personas con los sistemas que les rodean;
mejorar las capacidades de las personas para solucionar los
problemas; enlazar a las personas con aquellos sistemas que
puedan prestarles servicios, recursos y oportunidades; exigir que
estos sistemas funcionen de forma eficaz y humana y contribuir
al desarrollo y mejora de la política social. Este modelo concibe
la intervención social como un proceso, pero la aborda como un
proceso de «cambio planificado».
El concepto de plan significa la determinación de un esquema
bien pensado y dirigido, con cuya ayuda es posible conseguir el
objetivo o los objetivos que se hayan identificado. El concepto de
cambio implica no está en la línea sistémica de cambio e
interacción y transformación de una situación o un estado en
relación con un punto de referencia anterior. Como modelo que
pretende unificar la práctica profesional, concibe la intervención
como un proceso (al igual que otros modelos), proponiendo una
intervención básica. Ahora bien, esta concepción básica de la
intervención, aunque sirve para ordenar las tareas a llevar a cabo,
subrayan la no linealidad de los procesos de intervención, ya que
muchas fases y actividades aparecen una y otra vez en el
transcurso del proceso de cambio.
El proceso se concibe como una continuación sistemática de
acciones que están dirigidas hacia un determinado objetivo u
objeto. En este proceso de intervención, el trabajador social
sistémico evalúa continuamente las situaciones que se dan y
toma decisiones sobre las necesidades que deben ser trabajadas
296
y cómo hacerlo, en pro de la consecución de los objetivos
planteados (Pincus y Minahan, 1973).
297
Modelo Sistémico Ecológico
de Carel Germain y Alex
Gitterman
Ideas Centrales
Modelo sistémico ecológico de Carel Germain y Alex Gitterman,
se organizan desde los entornos inmediatos de interacción con la
estructura básica de la díada, o desde los microsistemas; se
conectan con el entorno más cercano, sea familiar o vecinal, para
ampliar los intercambios, haciendo presencia o relación cara a
cara; es decir, se integran a los mesosistemas; son influenciados
por los intercambios con los entornos más distantes donde no
hay presencia directa de todo el sistema, solamente de uno de
sus elementos; se establecen relaciones indirectas con los
exosistemas; y comparten patrones culturales e ideológicos
comunes a su sociedad por intermedio de las instituciones
sociales (sistema de creencias, valores y normatividad) o macro-
sistema (Germain y Gitterman, 1976).
El modelo de vida se presenta, así como un enfoque
adaptativo evolutivo, cuando el ser humano utiliza algunos
elementos de sus medios físicos o sociales de forma destructiva,
los sistemas del medio son dañados y tienden, recíprocamente, a
tener un impacto negativo en todo aquello que funciona dentro
298
de ellos, tanto si se trata de una familia, de una escuela, de una
residencia de ancianos o de un bosque. La intervención supone
un proceso de cambio planificado con el diseño de una estrategia
o plan mediante fases (no lineales) para entender el proceso
como: una continuación sistemática de acciones que están
dirigidas hacia un determinado objetivo u objeto. Esto implica,
además, cosa que no se explicita, uno o unos métodos
particulares. Abiertamente se rompe con el esquema: estudio-
diagnóstico-tratamiento, pero el proceso se implica en las
diferentes fases que propone, con la diferencia de que los dos
primeros momentos son más exploratorios; dichas fases, como
metodología general, son: fase inicial, fase de realización y fase
final (Germain y Gitterman, 1976).
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El modelo se desarrolla a partir de tres fases: Fase inicial, Fase
intermedia o de realización, Fase final o de separación-evaluación.
Fase inicial
Es un momento de contacto y valoración de la situación para
definir compromisos, donde se contempla: La identificación de
hechos objetivos y subjetivos, aventurándose hipótesis para ser
sometidas a examen mientras permanecen abiertas a toda nueva
información y responsabilidad a los deseos del cliente. Es una
etapa de investigación (contacto emocional) para lograr bajar el
estrés y alcanzar la confianza con el fin de llegar a acuerdos
mediante la relación. En esta fase cuatro subfases:
a. Preparación cognitiva y afectiva mediante el análisis de los
datos y la evaluación hipotética del impacto de la
intervención;
b. Entrada o primeros contactos para clarificar el trabajo,
conocerla historia desde la perspectiva del cliente y
asesorar la delimitación del problema; definir roles de la
interacción como díada de la intervención;
299
c. Exploración (longitudinal del caso) que refiere a la
definición correcta del problema para determinar qué hacer
con el problema, necesidad o preocupación en la que se
encuentra el cliente;
d. Contrato o acuerdo que contiene el plan de trabajo.
Fase intermedia o de realización
Se supone que se inicia no solamente con el contrato sino con el
rapport (crear confianza, crear el ambiente, etcétera) y
comprensión de la situación. El trabajo se concentra en alguna o
en todas las áreas como tipos de problemas que suponen las
<transiciones vitales>, que por desequilibrios en las
interacciones, debido a cambios biológicos o insensibilidad de
los en tornos, producen estrés; a la vez son una herramienta de
adaptación que incentiva el cambio; dichas áreas conducen a
generar estrategias cognitivas para: a) superar las crisis del
desarrollo (cambios biológicos y psicológicos que chocan con el
ambiente cultural y social), lo cual produce variaciones en los
roles y el estatus. Se sugiere trabajar estrategias como:
habilidades cognitivas, motivación y resolución de problemas. el
Trabajador Social:
a) Ayuda a las personas a desenvolverse en situaciones de
transición problemáticas, respaldando o reforzando las
capacidades de adaptación que posee el cliente, e
incrementando la receptividad del medio a los esfuerzos de
adaptación que éste realiza;
b) Abordar las dinámicas ambientales a través de diferentes
organizaciones como grupos naturales, redes sociales,
instituciones, comunidades. Para esto debe reconocer el
sistema de creencias y valores, y el sistema normativo-
valorativo como el punto de expresión de la relación medio
físico-medio social, con sus diferentes estructuras de poder
(políticas). El foco de atención se centrará en ayudar al
cliente, a utilizar los recursos disponibles y en influir, en las
organizaciones para que éstas ofrezcan un servicio o
300
atención o una ayuda más sensible a las diferentes
problemáticas. En otras palabras, ayudar a la gente a
utilizar los recursos de su entorno y sensibilizar al entorno
para crearlos y hacerlos accesibles;
c) y Trabajar en el nivel interpersonal frente a la prevalencia
de patrones comunicativos inadaptados, cuando la rigidez
de las estructuras diádicas no permite cambiar y ajustar
patrones. Se demanda un cambio de estructura del
microsistema donde la labor del Trabajador Social es:
Ayudar a los miembros a comunicarse más abierta y
directamente deberá impulsar la participación de cada
miembro en la discusión y en la exposición de percepciones
diferentes, de sus desacuerdos y de los conflictos. Se afectan
las transacciones, y por tanto, hay que analizar los patrones
de interacción o tipificaciones (actividades molares o
patrones de acción o tipificaciones culturales) en un
contexto dado y en una transición particular, creando un
ambiente educativo propicio a la acción empática, no
directiva pero mediadora, pedagógicamente hablando.
Fase final o de separación-evaluación
Es una preparación para el retiro del Trabajador Social o la
terminación del contacto con la institución que implica tareas
como: Tratar con los sentimientos provocados por el final de un
proceso, repasar los objetivos que se han cubierto y qué
cuestiones o aspectos quedan todavía por realizar y
complementar; planificar el futuro, etcétera; y evaluar el servicio
que se ha prestada (Germain y Gitterman, 1976).
Implicación para el Trabajo Social
El propósito de la intervención de Trabajo Social es fortalecer la
capacidad adaptativa de la gente e influir en su entorno para que
las transacciones sean más adaptativas. Se logran sintetizar
algunos principios de este modelo de vida así:
301
a. Los problemas nacen como una perturbación en la
interacción debida al fracaso en la transacción, como inputs
sociales no adecuados que conducen a transiciones no
adaptativas;
b) El problema conduce al estrés; es una condición psicosocial
generada, por un lado, como consecuencia de las
discrepancias entre necesidades y capacidades y, por otro,
por las cualidades que definen el medio; abarca las tres
áreas de la vida: transiciones, demandas ambientales y
relaciones interpersonales;
c) Las transiciones (normativas o del ciclo vital, y no
normativas o eventuales) requieren cambios en la
autoimagen del sistema que implican procesos internos:
cognitivos en el procesamiento de información y afectivos
en el tipo de vínculos constituidos; y procesos externos
tanto en las relaciones con otros como en el acceso a
servicios. Se entraña la <reestructuración del espacio vital
propio>;
d) Las transiciones vitales dependen de los instrumentos de la
cultura en la dinámica de la socialización primaria y
secundaria (familia, pares, maestros e instituciones); son
estos mediadores los que ayudan u obstaculizan las
transiciones en ese acompañamiento diádico, tríadico,
etcétera, al que ya se ha hecho referencia; si el mediador es
un perturbador y el sujeto no es competente aparece el
problema que degenera en estrés, para cerrar el círculo
pernicioso de la inadaptación social;
e) Favorecer el crecimiento natural y el desarrollo de las
personas e influenciar en el ambiente de modo que éste
sostenga dicho crecimiento y desarrollo;
f) Orientación de las capacidades y potencialidades humanas
para enfrentar el choque entre demandas y posibilidad de
respuesta en un ambiente negativo para la adaptación del
individuo;
302
g) Crear ambientes propicios al sano desarrollo y crecimiento,
favoreciendo la autonomía individual y las relaciones
interpersonales;
h) Determinismo mediacional, no tanto cultural, sin negarse
la interacción con el ambiente y su papel en el
comportamiento; es decir, la capacidad del organismo para
el cambio a partir de la experiencia y el aprendizaje;
Influencia del ambiente en el comportamiento humano que
revaloriza factores temporales y especiales de la relación
humana, se contemplan:
a. La empatía es importante cuando se pretende entrar en el
mundo del cliente social. Hay que tratar simultáneamente
las tres áreas de problemas vitales, si bien puede que alguna
tenga una prioridad más alta”; dichas áreas, recuérdese,
son: cambios en los ciclos vitales (de transiciones
evolutivas, del rol-status, del entorno), demandas del
entorno inalcanzables y relaciones interpersonales
(incompatibilidad de expectativas, exclusión, no
reciprocidad, etcétera);
b. El punto de vista EMICs o el partir de la perspectiva del
cliente frente a su situación; c) en la transacción cliente-
Trabajador Social considera tres áreas conflictivas:
definiciones sociales de rol y status (por ejemplo, temor del
cliente ante la categoría o rango oficial del asistente social),
la estructura del organismo social y sus funciones (por
ejemplo, normas y políticas), y - las perspectivas
profesionales (por ejemplo, la ética);
c. Los problemas no son derivados o implicados directamente
por la persona, sino que son consecuencia de la interacción,
al igual que en los modelos humanistas y psicodinámicos
que se atribuyen al sistema relacional o simplemente la
relación. Su foco es la comunicación;
d. Se trabaja con sistemas, no con clientes, con díadas y
familias, grupos, organizaciones, o sea con las personas
implicadas, pero no con ellas en forma individual;
303
e. La vinculación actor-Trabajador Social se basa en la
relación ya no tanto en la comunicación emocional, como
en los modelos clásicos de Trabajo Social, sino en las
transacciones (intercambios informacionales) donde todos
se afectan. También puede afirmarse que se conserva la
misma intencionalidad pero, conceptualmente, más
elaborada;
f. La intervención del Trabajador Social sigue siendo no
directiva para el desempeño de roles tales como: consejero,
intermediario (apoderado) o interventor, consultor, no
rehabilitador o simple prestador de servicios. Se registran,
tres roles generales: capacitador o más bien de orientador
acompañante, motivando y apoyando emocionalmente;
docente o más bien educador enseñando a los clientes los
distintos modos de solucionar problemas, clarificar sus
percepciones, facilitarles información adecuada,
modelarles conductas, etcétera; y facilitador para definir
tareas, movilizar soportes ambientales;
g. En el nivel ambiental (medio natural y medio construido),
Payne señala tres roles-funciones: mediador o
intermediador por su connotación de propiciar que el
cliente social y el sistema entren en contacto y que se traten
entre sí de forma equitativa y racional; defensor
presionando a otros organismos o individuos a que
intervengan o incluso a que asuman la acción social; y
organizador poniendo al cliente en contacto con las redes
sociales o creando unas nuevas;
h. Reconocimiento de la subjetividad de las partes implicadas,
entre ellas la del mismo Trabajador Social ya que éste
incorpora, al igual que o los profesionales, perspectivas
teóricas y filosóficas desde las que interpreta el
comportamiento y la situación del cliente. Tales
interpretaciones, acertadas o no, afectan los roles del
Trabajador Social y del cliente, y la naturaleza de sus
relaciones, en forma involuntaria; el Trabajador Social
tiende a encajar las situaciones de sus clientes en sus teorías;
304
esto se suma, inconscientemente, a los propios sistemas
cosmovisionarios que pueden ir en contravía con los
mismos modelos teóricos;
i. Otros principios metodológicos son como: mediación (no
en el sentido pedagógico sino de intermediación),
comunicación de la construcción instrumental del
problema (delimitar problema como herramienta de
acción), de utilidad multilateral (se resuelve el problema si
se integran los planos afectivo, de objetivos y de acción), de
concentración sobre variables centrales del problema
(definir variables a modificar), eco-social (activar redes de
apoyo y hacer mínima intervención), de negociación (de
problemas y soluciones), de cooperación, de la apertura del
problema (abrirse a acciones no planificadas para dar
salidas cuando la acción se bloquea o estanca);
j. Los modos de acción o formas de intervención las sintetiza
Viscarret en: consultor, educador, negociador, interventor,
gestor, facilitador (Germain y Gitterman, 1976).
305
Modelos Disruptivos
y/o Experimentales
Hacia nuevas metodologías
Ante las problemáticas emergentes y particularmente las
derivadas del Nuevo Humano, se puede aseverar que es necesario
la construcción de un nuevo objeto tanto de investigación, como
de intervención, el cual no está aislado, ni es estático, es inherente
a la propia condición humana y resultado de una nueva
condición tecnológica; que lo ha llevado a biomejorarse. Pero que
sigue siendo el objeto delimitado por sus aconteceres sociales
históricos, lo cual requiere en principio el reconocer su misma
evolución, al igual que la de los profesionales en sus métodos de
estudio e intervención, incluyendo el Trabajo Social, profesión
que al alcanzar su estatus de disciplina científica, deberá dar
respuesta a los hechos y fenómenos sociales imperantes en su
tiempo y espacio, mediante un método científico más fortalecido,
a partir de sus postulados teórico-conceptuales.
Desde los aportes de Mary Richmond (1962) o Gordon
Hamilton (1951), entre otros; quienes mediante sus modelos de
atención individual y de grupos contribuyeron en la atención de las
necesidades y problemáticas sociales de la época, sin olvidar los
modelos de desarrollo comunitario impulsados en la década de los
ochenta y noventa, que simbolizaron en su conjunto las
metodologías clásicas del Trabajo Social (Sánchez, 1996),
enmarcando los aportes metodológicos de intervención ante las
necesidades individuales, de grupo y comunitarias, agrupadas
en los años 70 del siglo XX, que representaron todo ese soporte
teórico, metodológico y filosófico que consolidó a la práctica
306
profesional con un sentido cada vez más científico (Viscarret,
2007).
Visiones clásicas, que posibilitaron la construcción de los
modelos en Trabajo Social que hasta la fecha rigen, ya no tanto
como algo simbólico, sino como toda una infraestructura teórico-
metodológica que delinea los principios de acción e identidad,
relativos a los diversos campos de actuación profesional.
Recordando que cuando se habla de un enfoque o modelo, desde
la perspectiva del Trabajo Social, se hace alusión según Du
Ranquet (1996; 2007) a la forma en la que se recolectan los datos,
en la que se elaboran hipótesis, se eligen objetivos, estrategias y
técnicas que posibilitan la delimitación precisa de los problemas
y necesidades sociales, para su posible abordaje y atención
(Rodríguez, 2011).
Es por ello, que desde la obra de Mary Richmond el Trabajo
Social entra en fase de desarrollo y de crecimiento como
profesión y años subsecuentes como disciplina científica
(Rodríguez-Fernández, 2011), y donde el profesional en lo
operativo y teórico se viene habilitando con métodos que le dan
fortalezas, técnicas y herramientas de actuación en el marco de
las Ciencias Sociales, Humanidades y de la Conducta.
Ante lo cual, el profesional del Trabajo Social se viene
fortaleciendo para atender los distintos desafíos y dilemas
epistemológicos de su época; circunscritos a la necesidad de
plantear esquemas de intervención y actuación profesional,
frente a un mundo que empieza a globalizarse, y permeaba de
incipientes códigos de comunicación; que hoy día, se han
incrementado su uso por las revoluciones tecnológicas y
digitales, que exigen de intervenciones innovadoras, creativas y
efectivas; ante una dinámica poblacional cambiante, global, de
revoluciones tecnológicas y pandemias globales, que demandan
respuestas inmediatas (Acevedo et al., 2016).
307
Premisas que representan los desafíos del nuevo profesional,
el cual sea consciente de los requerimientos del mundo
contemporáneo, que ostente pensamientos transdisciplinares, y
se encuentre permanentemente vinculado a todo aquel espacio
desafiante; el cual robustecido por una filosofía de la acción, un
arte científico, un empoderamiento, una formación de un sujeto
protagonista de su tiempo, y de competencias tecnológicas,
mismas que le permitan, construir sus propias micro-utopías;
bajo enfoques multidimensionales y por ende, transformar
positivamente las nuevas y viejas formas en que se presentan las
necesidades o problemas sociales (Evangelista, 2011).
Aunado a lo anterior, el enorme desafío de ser altamente
especializado en los discursos tecnológicos, sin que ello, los
desvirtué de su misma naturaleza disciplinar, propia del campo
de las ciencias sociales y humanas. Profesional, que tenga un
cambio de actitud y del ejercicio ético, y pueda a su vez,
responder a las máximas premisas disciplinares, situadas en la
preocupación y compromisos por los cambios sociales;
asumiendo de manera inherente, posturas incluyentes, y de
profundas reflexiones, integrales, sistémicas, ecológicas u
orgánicas, o mejor dicho complejas; visiones que requieren de
entender la necesidad de paradigmas y modelos integradores, y
que partan de la necesidad de comprender de manera global la
realidad física y social, y con ello, se puedan dar respuestas
acordes a los nuevos tiempos en dichos niveles (Morín, 1990).
Visiones, que partan de las premisas de una biología del conocer,
en las cuales, se pueda entender una realidad u objeto social, a
partir de “los puentes del saber”, mismos que expliquen el
operar de los seres vivos tanto en sistemas cerrados, como
abiertos, determinados todos ellos, por su contexto y estructura
(Maturana, 1996). Dicho de otra manera, como lo expresan
Acevedo et al., (2020a) se requiere de poder entender nuestra
realidad a partir de la completa relación e interrelación de sus
sujetos, sus componentes y necesidades; encaminado todo ello
308
hacia el fortalecimiento de los propios perfiles de actuación
profesional, acordes a los desafíos de nuestros tiempos o al
análisis de las realidades complejas.
Agregan en similar dirección, la Federación Internacional de
Trabajo Social (IFSW, 2018), que la misma profesión, al
incorporar en sus discursos, nuevas y clásicas filosofías y teorías
sociales, contribuye a través de sus acciones hacia el cambio
social, la resolución de problemas en materia de relaciones
humanas, así como en la habilitación y liberación de personas
para aumentar el bienestar; interviniendo de igual forma en la
promoción de los derechos humanos y la justicia ambiental y
social (Duque, 2013).
Premisas que le otorgan al Trabajo Social ese protagonismo
disciplinar, ante su participación en el ámbito de las relaciones
entre sujetos sociales, el Estado y sus políticas de bienestar y
desarrollo social. Dinámica que según Duque (2013) contribuye,
en establecer cabalmente la delimitación de las necesidades y
problemáticas sentidas por los individuos, grupos sociales,
familias, comunidades y movimientos sociales, grupos menos
favorecidos, minorías, migrantes, adultos mayores, mujeres,
niños, niñas y adolescentes, personas con alguna discapacidad, o
cualquier otro grupo o sector desprotegido o desprovisto del
bienestar social.
De ahí, que según la IFSW (2018) el Trabajo Social se debe
orientar hacia el conocimiento e intervención de las
interacciones, los procesos y las estructuras sociales, en el marco
del respeto a las diferentes formas de vida y los derechos
humanos, así como en pro de la construcción de democracia,
convivencia y ciudadanía en horizontes de justicia, dignidad y
equidad social, o que es lo mismo, en la búsqueda de nuevas
metodologías que le posibiliten atender como profesión, sus
fines deontológicos, conforme a los diversos contextos y
309
realidades complejas de interés de la propia disciplina (Duque,
2013).
Espacios distintivos del Trabajo Social, que a partir de la
constante búsqueda por reconstruir sus plataformas
metodológicas, trasciende en la práctica, y por ende, en su
instrumentación frente a la intervención. Procesos que según
García (1999) le permite a dicho profesional el reinventarse o
reconstruirse frente a sus mismas posiciones teóricas
tradicionales, que le ha permitido en principio, el desarrollar
experiencias innovadoras, de impactos distintos y de miradas
globales, o que es lo mismo, toda una construcción de identidad
profesional.
Agrega Duque (2013) que dicha actitud es lo que ha definido
a un Trabajo Social contemporáneo, en permanente innovación,
y que avanza conforme a la misma sociedad, en donde, no puede
sustraerse de su realidad, ni tampoco de los contextos históricos,
o de los nuevos fenómenos que puedan ir surgiendo por las
mismas crisis humanitarias.
En suma, todo lo anterior ha venido cristalizando la existencia
de los clásicos y nuevos modelos metodológicos de intervención,
los cuales indistintamente su naturaleza, son entendidos como el
conjunto de principios de acción, organizadores de la práctica;
circunscritos a problemáticas específicas, las cuales le permiten
la inclusión en un todo, en una unidad; diseños de aspectos
teórico-metodológicos, funcionales y también filosóficos,
estructurados en función de determinadas escuelas del
pensamiento imperantes o de la época (Hill, 1979; Payne, 1995).
La saturación digital y el Trabajo Social
Las complejidades de los escenarios humanos, vienen
desafiando no solo los entendimientos profesionales, sino las
formas de su abordaje e intervención; por ejemplo, la Pandemia
310
por Covid 19 en el 2019, potencializó por un lado, el uso y
consumo de tecnología y dispositivos, sin embargo, en su
opuesto, mostró a un sujeto adicto del consumo digital, al
esquizofrénico tecnológico, a los sociópatas o psicópatas que
interactúan en los mundos virtuales; personajes oscuros que
vienen interactuando en las sombras de la interface. De igual
forma, la pandemia confrontó a la sociedad, a su propia
naturaleza humana, tanto a la versión positiva, como negativa;
develando además las cosas que verdaderamente valían la pena,
como la misma vida, ante una pandemia que se llevó a muchos;
y que dejó desolados a otros tantos.
Según la CEPAL (2023), la pandemia develó la importancia de
la libertad, el poder salir a caminar al aire libre, de pasear en el
parque, entrar al cine, o realizar cualquier otra actividad
recreativa o social. Declara el mismo organismo, que a cinco años
de dicho acontecimiento, tal pareciera que eso no sucedió, que
no pasó nada, porque al regresar a la supuesta “normalidad”, se
continuó con prácticas nocivas, expresiones de violencias,
conflictos armados, y lo más devastador, se continúan agotando
los recursos naturales, mostrando ello, la presencia de una
sociedad mezquina, egoísta, egocéntrica, que continúa basando
sus acciones en pasiones e inseguridades, pero lo más
preocupante, viene delegando sus responsabilidades como ser
humano, a la tecnología e IA, depositando su fe ciega en que ellas
resolverán todos los problemas del mundo.
La disyuntiva que surge por un lado, se sitúa en el hecho de
que el avance tecnológico y científico que hoy día se tiene, y que
contribuye a las nuevas interacciones e interconexiones, así como
a las nuevas geografías de orden social, ganan cada vez más
terreno el uso de las multiplataformas o metaversos,
incrementando con ello, las redes sociales para interactuar, o la
tendencia a la automatización de los servicios. Lo que da pauta,
a una mayor cercanía entre los contextos y sujetos, desde una
cultura planetaria, que está dinamizando los pensamientos e
311
ideologías, hasta el punto de la generación y diseño de
algoritmos predictivos de las conductas sociales.
Sin embargo, en lo opuesto, se está deshumanizando el
planeta, perdiéndose cada vez más las capacidades reflexivas,
alejando al ser humano de un pensamiento colectivo de bienestar
global, de hermandad, de paz social, de autocuidado,
preocupación por los recursos naturales, y cuidado del medio
ambiente, en vez de ello, lo que se está gestando, es un ente
analfabeta de las necesidades y problemas mundiales
(Nakamoto, 2008).
El mundo tecnologizado, no solo saturó la convivencia digital,
también sustituyó las formas de interacción cara a cara, por
virtuales. Pero de igual forma, tal convivencia durante la
pandemia permitió la sobrevivencia de la especie, lo cual es
digno de mencionar, al margen de cada opinión o debate que se
pueda generar de todo aquello que derivó la pandemia en su
antes-durante-después. Se aprendió a sobrevivir, manteniendo
latente al ser humano, en su forma de pensar, actuar y sentir;
virtudes que posee el individuo, y que lo distinguen de los
demás organismos vivos, salva guardando en la medida de cada
posibilidad sus congruencias como especie humana.
La pandemia y postpandemia develaron las naturalezas de las
personas, que por miedo a morir, hubo quien fingió ser alguien
que no era, un ser compasivo, amoroso, consciente o espiritual,
pero al verse salvaguardado o mejor dicho, al sobrevivir a la
pandemia, regresó a su misma cotidianidad narcisista, arrogante
o inconsciente de las problemáticas del mundo, y en caso de los
que ya eran conscientes y espirituales, después de la pandemia
continuaron en su congruencia (Acevedo y Arteaga, 2020). Ante
tales actitudes positivas, nocivas o negativas, más allá de
cuestionarlas, solo ilustran lo expresado por Darwin (1988) al
referirse al ser humano, el cual jamás irá en contra de su propia
naturaleza, en todo caso, se adaptará a las condiciones
312
imperantes o a los nuevos escenarios, pero al final responderá a
sus propias motivaciones o necesidades primarias.
Se podría estar o no en acuerdo en tales premisas, en todo
caso, el reto se situaría en contribuir desde cualquier trinchera,
hacia el establecer o diseñar ecosistemas virtuales menos
hostiles, los cuales salvaguarden al ser humano, de sí mismo, y
en donde, se sumen todos los esfuerzos disciplinares y
puntualmente de intervención desde el Trabajo Social;
profesionales que se deberán enfocar en generar los modelos
alternativos que contribuyan a tales ecosistemas virtuales.
Ecosistemas sustentables, que han sido ilustrados en distintas
series, películas, documentales y literatura de ficción, que
retratan los nuevos desafíos transhumanistas, en los cuales el ser
humano se viene biomejorando con tecnología, con
biocomponentes o nanotecnológicos (Black Mirror, 2022).
Realidades no muy lejanas a las nuestras, y que estarán
desafiando la misma sobrevivencia de la humanidad; la cual
deberá construir mayores fortalezas y competencias, a partir de
sus inteligencias emocionales, capitalizando la IA e ir
considerando los escenarios más tecnológicos, como el de las
Inteligencias Artificiales Omnipresentes; las cuales se estarán
diseñando para, mejorar los estados de bienestar y acortar las
brechas de las desigualdades sociales, sin comprometer en el
camino, al liderazgo humano como la especie biológica-pensante
más evolucionada y apta para seguir habitando y cuidando el
planeta tierra.
Los ejercicios que comienzan los profesionales del trabajo
social a desarrollar lo hacen desde casa, ofrecen un nuevo
panorama de intervención, con el uso de la tecnología
potencializan sus alcances, sin soslayar la esencia de su perfil, el
cual siempre estará centrado en la interacción humana; se
comienza una nueva era, donde se webinar la atención en
313
población de riesgo, manteniendo la conexión humana frente a
la conectividad.
Se tendría que estar pensando en un profesional que sea
“todoterreno”, entendido este, como aquel humano habilitado
con un sólido perfil disciplinar, con referentes metateóricos, con
competencias socioemocionales que le permitan resolver y
generar respuestas en ambientes adversos, hostiles o de
precariedad total. Asimismo, que cuente con las fortalezas tanto
científicas, como espirituales, que le permitan su trascendencia
en su actuación y protagonismo, alejado de los egocentrismos,
las posiciones narcisistas o de autocomplacencia, de
victimización o de vanagloriar las migajas de la actuación
profesional; con sólidos principios, valores e ideales
encaminados hacia la búsqueda de las premisas reales de la
intervención como son: los tan anhelados cambios de vida,
transformación de las conductas nocivas, liberación de las
opresiones o el combate al encadenamiento de las ignorancias,
entre muchas otras.
Se tendría que biomejorar a todo un profesional, el cual
responda a escenarios complejos de realidades múltiples, o hasta
de escenarios virtuales como los metaversos; que a partir de su
sólido andamiaje teórico y metateórico, y dominio de modelos
de intervención de 4ª, 5ª o de 6ª generación, puedan dar
respuesta a los posibles requerimientos de nivel individual,
familiar, social y de contexto, de los Nuevos Humanos.
314
Modelo Constructivista de N.
Luhman y Humberto Maturana
El modelo constructivista, se basa en la relación simbiótica
observador/ observado, visión que afirma que la realidad no
pertenece al mundo mental del observador, sino en su forma de
relacionarse. El proceso de intervención se basa, en la
desconstrucción y reconstrucción de procesos, partiendo del
sistema de significados que el sujeto hace del objeto. Este
proceso, Kisnerman (1998) lo denomina Epistemología
Transdisciplinaria Construccionista, que no es más que acabar
con el mito de la objetividad, la verdad y neutralidad ideológica
en una sociedad situada en el mismo contexto y momento
histórico.
Bajo esta representación, Kisnerman (1998) refiere que
deconstruir implica determinar cómo, se ha ido construyendo la
situación problema, y qué preconceptos, prejuicios y supuestos
operan como obstáculos para reconstruir una situación. En la
deconstrucción, se utilizan procedimientos de distinción,
descripción, comprensión, significado y explicación, aclarando el
mismo autor, que no es elaborar diagnósticos, sino un proceso de
articulación de lo emergente en las narrativas de los sujetos,
interpretando aquello que es necesario transformar (Vílchez et
al., 2018).
315
El constructivismo
Ahora bien, Maturana (1995) se ubicó en la línea constructivista
al afirmar la existencia de entidades autónomas a partir de las
cuales el sujeto es capaz de generar de manera activa las
estructuras del conocimiento, agregando que el conocimiento no
se recibe pasivamente, no por los sentidos ni la comunicación,
sino que se construye activamente por el sujeto cognoscente.
Reconociéndose que los sistemas vivos son determinados por
una estructura, lo cual, significa que todo ocurre en nosotros, en
la forma de cambios estructurales determinados en nuestra
estructura, sea como resultado de nuestra propia dinámica
estructural interna o como cambios estructurales operados desde
las interacciones con el medio, pero no determinados por éste.
Maturana (1996) indica que un sistema vivo dentro de sus
funciones y operaciones estructurales garantiza el equilibrio, al
ser generador de sus propios componentes internos, de ahí la
autorefencialidad, como elemento que permite la creación de las
estructuras internas del sistema y la autopoiesis, al cual hace
referencia a todo lo que acontece en el sistema. Destacando que
el sujeto se establece como el cognoscente, como sujeto
observador, y que al formar parte de un sistema vivo, es él que
despliega el carácter biológico y autorreferencial de todo
conocimiento.
Por su parte, Foerster (1991) insiste sobre la relación entre
sistema observador y sistema observado, muestra que estos
sistemas son interdependientes, pone especial interés en la ética,
adjudicando un valor esencial al vínculo que pone en relación al
otro, como uno mismo; considera que realidad y comunidad van
de la mano. En tal sentido Maturana y Varela (2003) hicieron
hincapié en que la percepción visual nace, en la interacción de
aquello que se ofrece a nosotros y de nuestro propio sistema
nervioso, demostrado así que aquello que se ha visto no existe,
316
fuera del campo de experiencia, sino que resulta de la actividad
interna que el mundo externo dispara, en el propio individuo.
Destacando el mismo Maturana (1997) que los criterios de
validación de una experiencia científica no tienen la necesidad
de la objetividad para funcionar; lo que es necesario para el
investigador no es el mundo de objetos, sino una comunidad de
observadores cuyas declaraciones formen un sistema coherente,
poniendo a la objetividad entre paréntesis.
El construccionismo vs constructivismo
Según Kisnerman (1998) el constructivismo y construccionismo
no son antagónicos, a menudo son intercambiables, ya que
mantienen relaciones intertextuales; coinciden en considerar la
naturaleza constrictiva del conocimiento y, en el que la realidad
no existe independientemente del sujeto cognoscente. Señala el
mismo que, la creación continua de significado y la realidad es
un fenómeno intersubjetivo que se da en el mundo de la vida,
siendo este elemento el que privilegia el construccionismo al
darle más valor a lo social que a lo individual.
Afirma Acevedo (2017; 2025) que ambos paradigmas encajan
en el enfoque transdisciplinar, ya que en sus planteamientos
conceptuales se da la convergencia de teorías que van en el
mismo sentido, tales como: el pensamiento complejo de Edgar
Morín, la teoría de sistemas sociales de Niklas Luhmann, la
fenomenología de Husserl, interaccionismo simbólico de George
Mead, la psicología social de Tomas Ibáñez, la terapia sistémica
de Mony Elkaim, la cibernética de segundo orden de Heinz von
Foerster y la biología del conocimiento de Humberto Maturana
y Francisco Varela.
Es por lo anterior, que la aplicación del construccionismo
social y constructivismo para la observación, análisis y
explicación de los fenómenos sociales sugiere un conjunto de
317
herramientas y conceptos a partir de los cuales, se puede acceder
al conocimiento de los hechos. En este sentido Ibáñez (2003)
señala que, el conocimiento se construye desde lo relacional en
un contexto determinado y propone la desmitificación de las
formas tradicionales del conocimiento, el cual, reconoce el
conocimiento como representación correcta y fiable de la
realidad; el objeto como elemento constitutivo del mundo; la
realidad independiente del sujeto y la verdad como criterio
decisorio.
Por su parte Kisnerman (1984) retoma lo planteado por Ibáñez
(1993) y siguiendo el discurso de éste señala que, cuando se
elabora un conocimiento no se está representando algo externo a
uno mismo: se está construyendo un objeto que no representa
ningún trozo de la realidad, con el cual, estaría en
correspondencia. Esto lleva a señalar que el conocimiento es
relativo, ya que el científico recurre a conceptos y categorías que
son convencionales, es decir, que no representan nada sino es
porque nosotros hemos decidido que representa algo.
Bajo el mismo orden de ideas Maturana (1996) se ubicó en la
línea constructivista, al afirmar la existencia de entidades
autónomas a partir de las cuales el sujeto es capaz, de generar de
manera activa las estructuras del conocimiento, el mismo autor
señala que el conocimiento no se recibe pasivamente, no por los
sentidos ni la comunicación, sino que se construye activamente
por el sujeto cognoscente. Es decir, que los sistemas vivos son
determinados por una estructura, lo cual significa que todo
ocurre en nosotros, en la forma de cambios estructurales
determinados en nuestra estructura, sea como resultado de
nuestra propia dinámica estructural interna o como cambios
estructurales operados desde las interacciones con el medio, pero
no determinados por éste. Sosteniendo el mismo Maturana
(1995) que un sistema vivo dentro de sus funciones y operaciones
estructurales garantiza el equilibrio al ser generador de sus
propios componentes internos, de ahí la autorefencialidad como
318
elemento que permite la creación de las estructuras internas del
sistema y la autopoiesis, al cual hace referencia a todo lo que
acontece en el sistema, dicho de otra manera, se plantea al sujeto
cognoscente como sujeto-observador y que al formar parte de un
sistema vivo, es el que despliega el carácter biológico y
autorreferencial de todo conocimiento.
Abonando a dicha reflexión Foerster (1991) insiste sobre la
relación entre sistema observador y sistema observado, muestra
que estos sistemas son interdependientes, pone especial interés
en la ética, adjudicando un valor esencial al vínculo que pone en
relación con el otro como uno mismo; considera que realidad y
comunidad van de la mano. Agregando Maturana y Varela
(2003) que la percepción visual nace en la interacción de aquello
que se ofrece a nosotros y de nuestro propio sistema nervioso.
Demostrado así que aquello que se supone se observa, no existe
en tanto que tal, al exterior de nuestro campo de experiencia, sino
que resulta de la actividad interna que el mundo externo dispara
en uno mismo. Finalizando Maturana (1996) que los criterios de
validación de una experiencia científica no tienen la necesidad
de la objetividad para funcionar; lo que es necesario para el
investigador no es el mundo de objetos, sino una comunidad de
observadores cuyas declaraciones formen un sistema coherente,
poniendo a la objetividad entre paréntesis.
Ideas Centrales: Modelo Constructivista en Luhmann:
Sistemas auto-referentes
Particularmente el Modelo Constructivista en Luhmann:
Sistemas auto-referentes, reconoce que la auto-referencialidad es
como un mapa de navegación; un tomarse a sí mismos, como
modelo en tanto sistemas autopoiéticos, como modelo a través
de un ejercicio de reflexividad para activar estilos personales de
trabajo mediante el ejercicio de diversas operaciones; dicha
acción depende del entorno (Luhmann, 1997). Indicando
Luhmann (1998) que no se trata de una consideración previa a la
319
acción y de sus consecuencias, sino de la planeación sistémica, la
cual fija las características futuras determinadas del sistema y
pretende realizarlas.
Otros fundamentos teóricos para completar la matriz de los
sistemas auto-referentes son:
a) La identidad del sistema se construye mediante
diferenciaciones que, por medio de distinciones, reconoce
un observador para distinguir lo distinguirlo de su entorno;
b) Los sistemas sociales están construidos por comunicaciones
que tienen posibilidad por las acciones. Son sistemas
autopoiéticos o capaces por sí mismos de generar sus
elementos componentes, es decir, sus acciones;
c) La sociedad es un sistema auto-referente de comunicación,
como red cerrada de comunicaciones, regulada por
operaciones autopoiéticas en una complejidad donde la
causalidad se sustituye con la de contingencia, y donde
cada sistema construye su modo de actuación para reducir
la complejidad. Lograrlo depende de que cada contacto
social tiene que comprenderse como sistema hasta llegar a
la sociedad misma como conjunto que toma en cuenta
todos los contactos posibles;
d) La estructura de un sistema está conformada por
expectativas comunicativas que tienen posibilidad en una
relación temporal; en otras palabras, como acciones que
tienen cierta duración y mientras perduran pueden
cortarse, interrumpir, revocarse o desviarse. Cualquier
acción, que es inter-conectable, es identidad y diferencia o
atribuible a un actor que tiene ubicación temporal
determinada. La estructura es abstracción en forma de
modelo;
e) Los reguladores sociales ponen barreras a la comunicación
e impiden que ésta se realice. Esto bloquea la conciencia
psíquica por influencia del entorno, o posibilidad de
interpretación de los sistemas sociales como incapacidad
para ver. Se entiende aquí, la conciencia como auto-
320
referencialidad para producir las distinciones en la
observación, y añadir lo que otros no ven u observar lo
mismo de distinta manera (Luhmann, 1997).
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El Modelo Constructivista en Luhmann: Sistemas auto-
referentes, reconoce lo social mediante la acción intersubjetiva o
la posibilidad de subjetivarla como realidad objetiva. Condición
para ordenar mediante normas, valores y principios
compartidos. Solo el comportamiento comunicacional puede ser
regulado y reprimido mediante la conciencia; la comunicación
puede ser utilizada para ampliar la conciencia o recoger de ella
determinados temas, como algo que se puede formular.
En síntesis, a partir de la teoría general de sistemas y la
cibernética de segundo orden con el apoyo en teorías de la
comunicación, se plantea un modelo de sistemas sociales para
explicar la sociedad como teoría de los sistemas clausurados en
su operación o sistemas auto-referentes que operan como
sistemas autopoiéticos (sistemas que funcionan por medio de
operaciones creativas).
Recuérdese que la condición para la acción teleológica del
sistema no es el control (base estructural funcionalista en
Parsons), no son las relaciones para las transacciones
comunicativas con base en la realimentación y entropía
(cibernética de primer orden que induce a la sistémica de
segunda generación), son las operaciones (cibernética de
segundo orden); aunque se niegue connotaciones ontológicas y
teleológicas en los sistemas (Luhmann, 1997).
Sistema:
• Énfasis en la cohesión estructural
• Búsqueda de vínculos abstractos y regulaciones formales
• Sociedad como equilibrio y fin en sí mismas
321
• Cientificismo y analitismo
• Vocación de ruptura con el pasado
Mundo de la vida:
• Énfasis en la actividad intersubjetiva
• Subrayado del espíritu comunitario y el acervo cultural
como elementos de referencia explicativa
• Sociedad como humanidad
• Propensión al historicismo y vocación practica y moral
• Conciencia del pasado
Implicación para el Trabajo Social
Existen tres operaciones en el marco de la diferenciación de los
sistemas (de su identidad) o tres formas de auto-reflexionar, o
instancias a las que se dirige la auto-referencialidad:
a. Basal para diferenciar elemento/relación o sí
mismo/acontecimiento, o referirse a sí mismo;
b. Procesal con base en la reflexividad o diferencia entre el
antes/después, sí mismo que se refiere a sí mismo en la
comunicación, no en la experiencia espacio-tiempo sino en
el proceso; por ejemplo: el uso del poder sobre quien no lo
detecta;
c. Emergente o de reflexión donde el sí mismo es el objeto de
operación para diferenciarse del entorno. Es de aclarar que
aquí reconoce como inadecuado el concepto de crisis pues
sugiere la urgencia de cambios estructurales profundos, y
esto, no se puede justificar únicamente por el hecho del
déficit, obvio de la racionalidad (Luhmann, 1983).
Ideas Centrales Modelo Constructivismo de
Maturana: sistemas autopoiéticos
El Modelo Constructivismo de Maturana: sistemas
autopoiéticos, reconoce que para que se dé la autopoiésis se
322
requieren operaciones y dominios, y para ello una praxis del
vivir en el lenguaje con tres consecuencias (Maturana, 1996):
a. La determinación, por el observador, de las unidades de
aplicación (situaciones) que configura mediante
operaciones de diferenciación como un dominio de
coherencias operacionales;
b. Nuevas explicaciones de la praxis del vivir mediante el
dominio de explicación y la coherencia operacional;
c. El surgimiento de dominios de existencia como legítimos al
observador, a pesar de ser diferentes las operaciones
porque se originan por operaciones de diferenciación como
dominio de aplicación.
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Ahora bien, el Modelo Constructivismo de Maturana: sistemas
autopoiéticos, entiende que para que dicho proceso se realice,
utiliza como referencia a los dominios, no como capacidad u
operación, sino como condición-disposición, espacio de acción,
como el territorio, de que existen tantos dominios como
existencias, se puede leer en su teoría, en forma dispersa, seis
clases: cognoscitivo, lingüístico, auto-observación, consensual,
distinciones e interacciones (Maturana, 1996):
1. Dominio cognoscitivo del cual estriba el conocimiento como
conducta descriptiva y depende de la organización de
quien conoce; si cambia la autopoiésis cambia el dominio
cognitivo y el repertorio conductual (conocimientos).
2. Dominio lingüístico como producto de la interacción
consensual o acoplamiento de ontogenias (historia de la
transformación de una unidad), no es informativo, sino que
se connota en su valor semántico o de producción de
significados.
3. Dominio de auto-observación o condición para la interacción
consigo mismo (estados internos) y con el entorno. A través
de las auto-descripciones, también como dominio, se
observa a sí mismo, afirman los pensadores, y observa su
323
observación. De donde: La conducta autoconsciente es
conducta en el dominio de auto-observación. Ello depende
de la organización, de la autopoiésis que se expresa en
conductas (su organización) y que dependen, a la vez, de
las experiencias pasadas que afectan al sistema nervioso y
parecen actuar como agentes causales en la determinación
de su conducta en el presente.
4. Dominio consensual a través del lenguajear. En la medida en
que el lenguaje surge como un dominio consensual en la
deriva estructural de los seres vivientes participantes en
interacciones recurrentes (operan) a través de
perturbaciones estructurales recíprocas. Media la
autoconsciencia cuando ésta logra producir (describir) las
diferencias de las diferencias. Es aplicable cuando los
sistemas en interacción son homeostáticos. La
autoconsciencia, se reconoce cuando en el consenso hay
distinción por parte del hablante, se escucha a sí mismo; por
lo tanto, la autoconsciencia se configura en otro dominio
que posibilita el lenguajear (conversar).
5. Dominio de distinciones consensuales o descripciones
mediante la observación. Es separar, mediante indicadores,
para abordar independientemente lo que se hace; lo que
hacemos es movernos en nuestras interacciones recurrentes
con el otro, en un flujo de dominio de coordinaciones de
acciones, que son consensuales porque han surgido como
rasgos de nuestro vivir en un dominio social.
6. Dominio de interacciones (fenomenológico) como
propiedades de la interacción, que es limitado, ya que hay
perturbaciones que el observador puede ver, pero el
sistema perturbado no, porque no hay autoconsciencia y
por lo tanto no hay compensación (cambio). Solo se hace
referencia al intercambio entre pasado y presente. Son
nuevas dimensiones de acoplamiento del organismo con su
propia conducta en tres formas de dominio: de los cambios
en los estados internos, de las alteraciones o perturbaciones
324
(cambio de estructura) pero no del sistema (identidad), y de
interacciones (Maturana, 1996).
Implicación para el Trabajo Social
La praxis del vivir, como objeto de observación por un
observador, implica para el trabajo social cogniciones
(conocimientos) y emociones. De ahí que las observaciones
dependen de la línea explicativa tanto del observado como del
observador o su marco de referencia o auto-referencialidad, los
cuales delimitan las mismas operaciones.
Requiere generar por parte del trabajo social, la macro-
operación o misma autopoiésis, y la operación clave como la
misma observación en tanto distinción. La observación tiene
lugar en el lenguajear mediada por la historia que es la que
determina la naturaleza significativa del contenido del
comportamiento y no la complejidad de los estados internos de
un ser viviente.
Del mismo modo, el trabajador social para reproducir la
autopoiésis se implican tres fenómenos: replicación, copia y
auto-reproducción. La replicación, como creación de unidades
nuevas pero similares a la organización o componentes del
sistema. Las copias, como duplicación de unidades propias de
otro sistema como reproducción repetitiva fenómeno isomórfico
o mapeo de modelo.
Finalmente, el trabajo social debe reconocer que la auto-
reproducción, como mecanismo interno, ya no para replicar, sino
para producir otra unidad similar que se acopla y se hace
mediante acoplamientos. La copia y la replicación solamente se
hacen en la heteropoiésis o fenómeno de interacción (externo). Y
la auto-reproducción es producto de una continua complicación
de la autopoiésis o mediante el desequilibrio socio-cognitivo
(Maturana, 1995).
325
Modelo de Intervención Social
Construccionista de Natalio
Kisnerman y Jesús Acevedo
Con el advenimiento de la modernidad, el flujo de la información
y del conocimiento, se ha edificado una concepción científica que
legitima el papel esencial del observador, y el objeto observado,
en una visión ontológica y ecológica que permite complejizar la
forma en la que se inicia la aventura del conocimiento de la
realidad, en lo social. Con la modernidad se puso confianza
ilimitada en los poderes de la razón lógica, en donde la ciencia
impulsaría el progreso permanente si lo seres humanos sometían
sus sentimientos y acciones al dominio exclusivo de la razón
(Acevedo, 2017; 2025).
La modernidad concibió lo humano dividido en fragmentos y
compartimientos inamovibles; la ciencia clásica, de este modo,
fue la que interpuso barreras ficticias entre las disciplinas,
además de construir una imagen de la sociedad como sumatoria
de componentes. Durante los últimos treinta años el
cuestionamiento al modelo cartesiano ha venido ganando
adeptos que se preocupan por centrar sus observaciones
científicas, más allá, del enfoque tradicional, en donde el
conocimiento se fragmenta, se aísla al objeto de su entorno y del
observador y, al tradicional estilo del neopositivismo se elimina
326
todo aquello que no se puede medir, cuantificar o poner en un
lenguaje matemático (Acevedo, 2017; 2025)
Hoy día, ha quedado demostrado que la ciencia ya no refleja
el dominio absoluto de la razón y la objetividad. La Torre de
Babel edificada desde esa visión clásica y fragmentaria del
conocimiento se desmorona para dar paso a la emergencia de los
nuevos paradigmas centrados en la complejidad social, como el
construccionismo social, el constructivismo, el paradigma de la
complejidad y la Irracionalidad (Acevedo, 2017; 2025).
Bajo dichos argumentos, en los años 90´s Natalio Kisnerman
(1996), reconocía la necesidad de incorporar nuevos enfoques
teóricos dentro de las discusiones del quehacer del Trabajo
Social, como puede ser el Construccionismo Social; nuevas
visiones que posibilitaran el generar, distintas ópticas de análisis
e intervención, las cuales se tradujeran en diseños metodológicos
operativos tanto de investigación, como de atención profesional
en cualquier ámbito. Diez años después, se comienzan a
materializar los primeros ejercicios metodológicos bajo dicha
perspectiva del Construccionismo Social, con implicaciones
prácticas y operativas en el ámbito del trabajo social, y con ello,
una nueva generación de modelos disruptivos de las visiones
clásicas y tradicionales que imperaban en Latinoamérica en el
siglo pasado.
El construccionismo social
El construccionismo social, como referente epistemológico de
corte transdisciplinar, plantea que el conocimiento se construye
en el contexto del descubrimiento en el espacio en donde el sujeto
elabora el saber junto a otros sujetos, a través del intercambio y
la comunicación. En donde los puentes comunicacionales, se
sitúan en la intersubjetividad, en un contexto sociocultural en el
que se crean y construyen las ideas. Para los construccionistas el
conocimiento del mundo es producto del intercambio entre
327
personas, el lenguaje significativo es producto de la
interdependencia social, tiene que haber un acuerdo mutuo que
le dé validez a cada una de las producciones conceptuales
(Acevedo, 2017; 2025).
En tal sentido, Maturana (1995) señala que los científicos
hacen ciencia como observadores que aplican lo que observan;
las distinciones del lenguaje representan elementos
conceptuales, configurados desde la experiencia individual, para
integrar una comunidad “lenguajeante”; se pasa de los
aprendizajes individuales a los sociales, en las cuales se comparte
no sólo lo conversacional, sino el resultado de las observaciones,
que en el plano del construccionismo social son las que permiten
los intercambios, interacciones y la intersubjetividad.
El paradigma construccionista pone la integración de una
visión crítica en la construcción del conocimiento a partir de las
relaciones, interacciones, intercambios textuales, integrando una
comunidad observadora y “lenguajente” desde la que el tejido
relacional y comunicacional configuran lo que le llama sistema
coherente, con el cual, se marcan las distinciones y los conceptos
constructores del conocimiento de la realidad.
Ahora bien, respecto al sistema observador y el sistema
observado (sujeto-objeto) planteado por Foerster (1990), los basa
en fundamentos biológicos del conocimiento Científico
austriaco-estadounidense que combinó física y filosofía, y fue
ampliamente reconocido como el creador de la cibernética de
segundo orden. Representando algunos de los soportes de
carácter científico que hacen del construccionismo un modelo
teórico y metodológico para el estudio de la realidad social,
evidentemente un enfoque cualitativo desde el que se reconoce
el carácter intersubjetivo del conocimiento rompe con la rigidez
del método científico inspirado en Descartes y el neopositivismo.
El paradigma construccionista plantea como un modo distinto
al de la ciencia tradicional para acceder al conocimiento, ya que
328
se privilegian los procesos y sucesos de la vida cotidiana, la
interacción necesaria entre los sujetos mediados por el lenguaje
y las conversaciones, que permiten el intercambio de
experiencias y aprendizajes mutuos en un contexto histórico
cultural.
Según Kisnerman (1984), el construccionismo ofrece a las
disciplinas de las Ciencias Sociales una nueva propuesta para
enfrentar el conocimiento de la realidad y la forma en que éste
debe de construirse desde lo social-contextual, dimensionando
los aspectos históricos-sociales, ubicando lo intersubjetivo como
condición necesaria en la construcción del conocimiento;
entendiendo que es una producción social y no individual.
El modelo, reconoce que los intercambios textuales vía el
diálogo y las narraciones se constituyen en el eje a partir del cual
se nutre la interacción humana. Bajo esta mirada, se procura que
los sujetos puedan develar y explicar la realidad en donde
emergen las necesidades sociales; la riqueza de este modelo o
paradigma radica en que la construcción social de la realidad
genera el proceso educativo y de concientización de los grupos
con quienes se trabaja.
Ahora bien, el construccionismo social, se reconoce hoy día,
como un movimiento teórico que reconoce que, el conocimiento
es el resultado de una construcción colectiva, así como de las
relaciones, las cuales fabrican versiones de lo que puede ser
denominado conocimiento. Dentro de este planteamiento es
importante aclarar cómo las personas llegan a describir, explicar
o dar cuenta del mundo donde viven. Además, el
construccionismo considera el discurso sobre el mundo no como
una reflexión o mapa, sino como un dispositivo de intercambio
social. En palabras de Gergen (1996) para que pueda hablarse de
un planteamiento construccionista se deben cumplir al menos
cuatro hipótesis básicas:
329
1. Explicar cómo las personas llegan a describir, explicar o dar
cuenta del mundo donde viven.
2. Reconocer los términos con los cuales se comprende el
mundo (artefactos sociales, productos de intercambios
entre la gente, históricamente situados).
3. Identificar el grado hasta el cual una forma dada de
comprensión prevalece sobre otra (validez empírica,
contrastada desde la mirada de los otros y sus procesos
sociales).
4. Hay que reconocer que las formas de comprensión son
negociadas, identificando la manera en la que están
conectadas con muchas otras actividades sociales.
De igual manera, el planteamiento construccionista reconoce que
el profesional que desee perfilarse bajo dichas premisas deberá
asumir una actitud de crítica permanente, innovadora y ser
siempre respetuoso de las percepciones de las personas.
Además, aceptará que el conocimiento no es algo que la gente
posee, sino algo que hace de manera colectiva: el lenguaje es
esencialmente una actividad compartida (Gergen, 2005).
Finalmente, es importante distinguir entre los términos
constructivismo y construccionismo social, los cuales son
utilizados indistintamente por muchos autores, y en ocasiones
de una manera confusa. En tal sentido, Gergen (2005) afirma que
el término constructivismo hace referencia al mismo movimiento
científico que el construccionismo social, pero que él prefiere este
último para “retener el vínculo con la obra primordial de Berger
y Luckman (1968).
Sin embargo, existen marcadas diferencias entre uno y otro
concepto, basadas principalmente en que el constructivismo
construye de adentro hacia afuera: el pensamiento es anterior y
es representado por el lenguaje, mientras que en el
construccionismo el conocimiento es sólo una parte de la
comprensión; es parte de las experiencias personales.
330
El construccionismo social, una manera de
aproximarse a las realidades complejas
El construccionismo social responde a una serie de tradiciones
teóricas como pueden ser la psicología social de Gergen (2007) e
Ibáñez (1994); la sociología fenomenológica de Schütz (1993),
Berger y Luckmann (1968); el interaccionismo simbólico de
Blumer (1969) y Mead (1974); la teoría crítica de Horkheimer
(2000), Adorno (2003), Marcuse (2021), Habermas (1962) y
Dewey (1950); la biología del conocimiento de Maturana y Varela
(2003); la cibernética segundo orden de Foerster (1991), la
etnometodología de Garfinkel (1966); la pedagogía de Vygotsky
(2000); el deconstructivismo de Derrida (1996); la hermenéutica
de Gadamer (1977); el constructivismo radical de Glasersfeld
(1995), y la teoría sistémica de Watzlawick (1998), Luhmann
(1997) y Morin (2000) (Kisnerman, 1998).
Por su parte, Ibañez (1992) planteaba acerca de la postura
construccionista, la necesidad de reflexionar sobre los
mecanismos de construcción de conocimiento a la luz de las
evidencias o, mejor dicho, de los cuatro mitos que bañan la
modernidad. Estacando en primer lugar, el mito del
conocimiento válido como representación de la realidad. En
segundo lugar, el mito del objeto como elemento constitutivo del
mundo. Luego el mito de la realidad como entidad
independiente de nosotros y, por último, el mito de la verdad
como criterio decisorio de lo que es conocimiento. Para el autor,
estos mitos muestran el apego a la normatividad y a la noción de
verdad de la ciencia, perdiendo de vista la relacionalidad y que
el conocimiento se basa en convenciones. En este sentido, no
existe verdad en sí, sino acuerdos sobre ella, porque en primera
instancia no existe realidad sin sujeto.
Cabe destacar, que el construccionismo como desafío del
pensamiento, del conocimiento y de su construcción, recoge una
amplia gama de teorías, posturas y escuelas que se caracterizan
331
por dar al sujeto una participación amplia en la conformación del
mundo social y sus significados. Claro que la posición de este, al
no ser unívoca la perspectiva construccionista, tampoco lo son
los roles de estos, no obstante, el acuerdo es indiscutible de que
no se trata de un sujeto de racionalidad instrumental y aún
menos apegado a las normas o cercenado por la estructura.
Principios del modelo de intervención social
construccionista
En principio, el modelo construccionista reconoce que la realidad
es socialmente construida y que esta realidad, se tendrá que
entender a partir de un conjunto de conversaciones que se
desarrollan en todas partes del mundo y participan, todas ellas,
en un proceso que tiende a generalizar significados,
comprensiones, conocimientos y valores colectivos (Gergen,
2005).
Para entender dicha realidad, exige un análisis y formas de
pensar en igual orden, de una manera interconectada dentro de
un todo. Por consecuencia, se requiere atender a ese todo, en
cada uno de sus niveles, a partir del diseño de modelos de
intervención complejos, con alcances transversales e
integradores (Acevedo, 2017a;2017b).
Para lograr dicho acercamiento se reconocen todos aquellos
referentes teóricos que dan origen al propio construccionismo y
que a su vez, sugieren las metodologías para la aproximación a
la realidad o para la identificación de la situación conflicto, como
pueden ser los métodos de la sociología fenomenológica,
interaccionismo simbólico, teoría crítica, la cibernética de
segundo orden, la biología del conocimiento, la
etnometodología, la pedagogía, la deconstrucción, la
hermenéutica, el constructivismo radical y la teoría de sistemas,
entre otros.
332
Finalmente, y en base a lo planteado por Gergen (2005),
Kisnerman (1996) y Acevedo (2017ª; 2017b), el presente modelo
de intervención social construccionista responde en principio al
paradigma del construccionismo social, regido bajo la escuela
interaccionista, con un principio pedagógico de atención
temporaria, esto es el análisis de la situación conflicto,
interacción e identificación de las rutas de trabajo, sean éstas
individuales, familiares, sociales o sistémicas, con un principio,
procedimental de atención de la realidad compleja en cuatro
momentos, como son: la identificación de la situación conflicto,
la elección del modelo de intervención, el desarrollo del modelo
o modelos de intervención social de manera simultánea o
escalonada; y la evaluación y reflexión crítica del proceso
considerando de igual manera un principio heurístico de
construcción de la realidad social (Acevedo, 2017ª; 2025).
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Este modelo Construccionista para el trabajo social plantea que
el conocimiento se construye en el contexto del descubrimiento
en el espacio en donde el sujeto elabora el saber junto a otros
sujetos, a través del intercambio y la comunicación. En donde los
puentes comunicacionales se sitúan en la intersubjetividad, en
un contexto sociocultural en el que se crean y construyen las
ideas. Para los construccionistas el conocimiento del mundo es
producto del intercambio entre personas, el lenguaje
significativo es producto de la interdependencia social, tiene que
haber un acuerdo mutuo que le dé validez a cada una de las
producciones conceptuales.
El paradigma construccionista pone la integración de una
visión crítica en la construcción del conocimiento a partir de las
relaciones, interacciones, intercambios textuales, integrando una
comunidad observadora y “lenguajente” desde la que el tejido
relacional y comunicacional configuran lo que le llama sistema
333
coherente, con el cual, se marcan las distinciones y los conceptos
constructores del conocimiento de la realidad.
El paradigma construccionista plantea como un modo distinto
al de la ciencia tradicional para acceder al conocimiento, ya que
se privilegian los procesos y sucesos de la vida cotidiana, la
interacción necesaria entre los sujetos mediados por el lenguaje
y las conversaciones, que permiten el intercambio de
experiencias y aprendizajes mutuos en un contexto histórico
cultural.
El construccionismo ofrece a las disciplinas de las Ciencias
Sociales una nueva propuesta para enfrentar el conocimiento de
la realidad y la forma en que éste debe de construirse desde lo
social-contextual, dimensionando los aspectos históricos-
sociales, ubicando lo intersubjetivo como condición necesaria en
la construcción del conocimiento; entendiendo que es una
producción social y no individual. Los intercambios textuales vía
el diálogo y las narraciones se constituyen en el eje a partir del
cual se nutre la interacción humana.
Para lograr dicho acercamiento, se reconocen todos los
referentes teóricos que dan origen al propio construccionismo y
que, a su vez, sugieren las metodologías para la aproximación de
la realidad o para la identificación de la situación conflicto, como
los métodos de: la sociología fenomenológica, el interaccionismo
simbólico, la teoría crítica, la cibernética de segundo orden, la
biología del conocimiento, la etnometodología, la pedagogía, la
deconstrucción, la hermenéutica, el constructivismo radical y la
teoría de sistemas, entre otros.
El presente modelo de intervención social construccionista
responde, en inicio, al paradigma del construccionismo social
bajo la escuela interaccionista. Esto con un principio pedagógico
de atención temporaria (análisis de la situación conflicto,
interacción e identificación de las rutas de trabajo, sean éstas
334
individuales, familiares, sociales o sistémicas). y otro
procedimental de atención de la realidad compleja en cuatro
momentos:
1. La identificación de la situación conflicto,
2. La elección del modelo de intervención,
3. El desarrollo del modelo o modelos de intervención social
de manera simultánea o escalonada y,
4. La evaluación y reflexión crítica del proceso, lo anterior
considerando un principio heurístico de construcción de la
realidad social. El modelo se instrumentará para efectos
operativos en cinco etapas (Acevedo, 2017; 2025; Bruno et
al., 2018).
Primera etapa: Identificación situación conflicto
Para ejemplificar la primera etapa del modelo de intervención
construccionista se utilizará una aproximación sistémica de la
realidad, bajo el entendido que puede haber varios caminos para
llegar al punto de interés que representa ubicar con la mayor
claridad la situación de conflicto que detone la propia
intervención social.
En tal sentido, para identificar —desde una mirada
sistémica— la situación conflicto en principio se reconocen tres
niveles básicos de la misma: la realidad aparente, entendida
como aquella que el sujeto expone desde su propio orden o
concepción del mundo, o como la realidad de nivel microsistema
individuo/familia, que derivará la elaboración de su propio
acercamiento teórico-referencial.
La realidad socialmente construida, entendida como aquella
que es derivada de las interacciones y contraste de los demás
sujetos, o como la realidad de nivel macrosocial que derivará la
elaboración de su propio acercamiento teórico-referencial, y la
realidad diagnosticada, que es el resultado de todas las
realidades identificadas, así como las observadas por el propio
335
profesional reconocidas en el propio acercamiento de las
realidades simultaneas, que derivará la elaboración de su propio
acercamiento teórico-referencial.
Segunda y tercera etapa: realidad diagnosticada
La realidad diagnosticada e identificada es resultado de la
construcción del propio conocimiento; es un constructo relativo,
pues el científico recurre a conceptos y categorías que son
convencionales, es decir, que no representan nada si no es
porque nosotros hemos decidido que representan algo. De tal
manera, los criterios de verdad son obra nuestra, y esto significa
que los hemos construido mediante nuestras prácticas colectivas
y que son, por lo tanto, relativos a dichas prácticas y a las
características de los agentes.
Sin embargo, cuando dicha realidad es validada, por el propio
sujeto adquiere un valor distinto y, sobre todo, adquiere el
compromiso por su cambio o modificación de la conducta nociva
que, sin lugar a duda, es y será el principio noble de la
intervención construccionista: el cambio de realidades nocivas
por otras más favorecedoras. Ahora bien, tener un mapa de las
situaciones conflicto que se presentan posibilitará la elección de
un modelo de intervención social, ya sea de algunas de las
distintas generaciones de modelos de atención micro o macro,
centrados en el individuo, la familia o de alcance social, o algún
otro paradigma de intervención. Tal elección y desarrollo
representará el propósito de la segunda y la tercera etapa.
Cuarta etapa y quinta etapa: abordaje, desarrollo de acciones,
evaluación de resultados
Es importante que durante la intervención se establezca una serie
de objetivos en materia de la evaluación que permita valorar los
impactos estimados de los alcanzados a través de un proceso
claro de evaluación que pueda ser acompañado tanto por el
336
profesional, como por del sujeto en atención. Así, es necesario un
modelo que responda a la congruencia tanto de la situación
conflicto identificada, como al modelo o modelos de
intervención seleccionados o construidos, considerado sus
respectivas técnicas e instrumentos, así como sus pertinentes
fases o etapas. Éstas deberán dar respuestas a los posibles
momentos y tipologías de esquemas de valoración de los
resultados y del proceso, de los niveles, las áreas y los tipos de
documentos que se presenten.
Implicación para el Trabajo Social
Desde el trabajo social se reconoce particularmente que el
construccionismo social representa todo un movimiento
intelectual que surgió a partir de la crisis de la psicología social a
mediados del siglo XX, lo cual, en palabras de Gergen (2005), es
un esquema teórico que reconoce el conjunto de conversaciones
que se desarrollan en todas partes del mundo y participan, todas
ellas, en un proceso que tiende a generalizar significados,
comprensiones, conocimientos y valores colectivos.
En dicho movimiento, Gergen (1996) y Potter (1998) reconocen
que ningún conocimiento incluso la ciencia puede liberarse de
las propiedades históricas, culturales, sociales y discursivas que
lo producen; el conocimiento es el resultado de una construcción
colectiva, las relaciones fabrican nuestras versiones de lo que
puede ser denominado como conocimiento (Burr, 1996) y por
otra parte, la objetividad -ésa que tanto pronuncia la ciencia- no
se establece por su proximidad a la verdad sino por ser una
consecuencia de las construcciones narrativas (Cabruja et al.,
2000).
Según Gergen (2005), el construccionismo busca explicar
cómo las personas llegan a describir, explicar o dar cuenta del
mundo donde viven. Un concepto imprescindible dentro de este
marco epistemológico es el lenguaje, al que se le define como el
337
promotor indispensable para acceder y construir la realidad
social. De hecho, las palabras no cumplen una función
objetiva/pasiva ni son una herramienta que permite describir al
mundo tal y como es (Cabruja et al., 2000). Más bien al contrario,
éstas tienen una función activa, formativa y modeladora que les
permite estructurar y modificar la realidad a la que se refieren.
Según Austin (1983), no se pueden separar las descripciones de
la acción social, enunciar inevitablemente es realizar un acto. No
obstante, sostiene Gergen (1996), éstas en sí mismas no llevan
significado, sólo lo generan en virtud del lugar que ocupan en el
ámbito de la interacción humana.
Ahora bien, se puede entender como intervención social al
conjunto de principios de acción, organizadores de la práctica
con relación a problemáticas específicas, y que permiten la
inclusión en un todo, en una unidad, de aspectos teórico-
metodológicos, funcionales y también filosóficos, de una forma
determinada de práctica (Hill, 1980), destacándose que los
modelos poseen tres principios fundamentales:
1. Representan un conjunto sistematizado de acciones
previamente planeadas, resultado de la investigación, para
atender las necesidades específicas de una población
determinada.
2. Es una estrategia que ha sido aplicada, evaluada, validada
rigurosamente y que puede replicarse en lo general, en otro
contexto, con los mismos resultados.
3. Estrategia teórico-metodológica que define la intervención
específica a realizar en una situación-problema para su
modificación, que por estar validada es replicable en
sujetos y contextos similares.
El modelo de intervención construccionista en el trabajo social,
parte del principio: el camino hacia la elaboración de cualquier
propuesta o proyecto debe comenzar por una definición; sin
embargo, ésta no se revelará a quien todavía no se ha planteado
la pregunta, hay que recorrer un camino de búsqueda, con
338
relación a la pregunta formulada. En tal sentido, es importante
reconocer que cuando un paradigma o modelo no responden a
las necesidades de un momento histórico de una sociedad que
demanda respuestas, éstos entran en crisis dando pie a la
necesidad de revisarlo y/o reemplazarlos por uno que dé
respuesta directa.
Finalmente, el modelo construccionista, para el trabajo social
en principio, reconoce que la realidad es socialmente construida
y que tendrá que entenderse a partir de un conjunto de
conversaciones que se desarrollan en todas partes del mundo y
que participan, todas ellas, en un proceso que tiende a
generalizar significados, comprensiones, conocimientos y
valores colectivos. Además, entender dicha realidad exige un
análisis y formas de pensar en igual orden de una manera
interconectada dentro de un todo. Por consecuencia, se requiere
atender ese todo en cada uno de sus niveles a partir del diseño
de modelos de intervención complejos con alcances transversales
e integradores.
339
Paradigma de la Complejidad de
Edgar Morin
El paradigma de la complejidad de Edgar Morin reconoce que,
las realidades complejas se han instalado como el gran desafío
de la intervención social, de tal forma que para entender dicha
realidad, en principio se debe reconocer la necesidad de contar
con algunos parámetros teórico-conceptuales que permitan
dicha explicación; se diría que éstos representarán los márgenes
sobre los cuales se estará generando los análisis del pensamiento
complejo. En palabras de Bunge (1978) no son los hechos en sí
mismos, sino su elaboración teórica y la comparación con las
consecuencias de las teorías con los datos observables, la
principal fuente del descubrimiento de nuevos hechos.
Es por ello, que el enfoque Complejo según Vílchez et al.
(1986) es una postura, al igual que las Ciencias Sociales y
Humanas, además de otras disciplinas, que surge luego del
desarrollo de las ciencias puras o exactas, quedando bajo la
sombra del positivismo durante décadas. Sus principales
postulados establecen que los sujetos ante situaciones
problemáticas integran habilidades, conocimientos y actitudes.
Particularmente para Morín (2000) el pensamiento complejo es,
ante todo un pensamiento relacional, el cual debe ser abordado
como proceso, considerando la relación entre lo individual y lo
340
social. Este enfoque constituye un método de construcción del
saber humano bajo la mirada de la hermenéutica, interpretando
y comprendiendo desde la objetivación. La integración del sujeto
con el objeto de estudio permite que el investigador que observa
logre conceptualizar, comprender y analizar la realidad sin
menoscabo de esta.
En referencia a ello, Rozo (2004) alega que el sujeto realiza una
observación sobre la observación, es decir analiza sus propias
actitudes, modelos mentales, metodología y su aplicación en la
construcción de conocimiento. Agregando Morín (1990) que la
complejidad se puede entender, como un tejido o complexus, lo
que está tejido en conjunto de constituyentes heterogéneos
inseparables, asociados, presenta la paradoja de lo uno y lo
múltiple. La complejidad es el tejido de eventos, acciones,
interacciones, retroacciones y determinaciones que constituyen
nuestro mundo fenoménico.
Es por ello, que el paradigma de la complejidad está basado
en la necesidad de erradicar el progreso ciego e incontrolado de
conocimiento (inteligencia ciega). Agregando Morín (1990) que
se ha adquirido conocimientos sin precedentes sobre el mundo
físico, biológico, psicológico y sociológico. La ciencia ha hecho
reinar cada vez más a los métodos de verificación empírica y
lógica. Mitos y tinieblas parecen ser rechazados hacia los bajos
fondos del espíritu por las luces de la razón y, sin embargo, el
error, la ceguera y la ignorancia progresan por todas partes, al
mismo tiempo que nuestros conocimientos; indicando que para
abordar un pensamiento complejo se debe de respetar los
siguientes principios de la complejidad:
• Principio dialógico, permite establecer la dualidad y
relación de lo contradictorio.
• Principio de la recursividad organizacional, en donde los
productos y los efectos manifiestan una relación
importante de casualidad.
341
• Principio hologramático, indica que la parte está en el todo
y el todo en la parte.
Luego de que las Ciencias Físicas desecharan la noción de
mundo como una maquina determinista y perfecta, se instaló la
inquietud a otros campos del saber, y hoy se incorpora en las
Ciencias Sociales el paradigma de la complejidad de lo social.
Con la física cuántica se llegó, a la comprensión de que es el
átomo, lejos de ser elemental, indivisible y primer nivel de
construcción de la materia, ha pasado a verse como un sistema
constituido por partículas que en sí mismas son entidades
complejas, dotadas de una extraña cualidad de ser, ondas como
corpúsculo, oscilantes entre lo uno y lo otro, existentes entre lo
material y lo no material.
Se está hoy día, frente a la epistemología de la complejidad,
que trae consigo lo inevitable de las dificultades empíricas y
lógicas de las acciones recursivas y entramadas de la
aleatoriedad. En fin, todo aquello que genera incertidumbre y
caracteriza a la existencia humana, porque está aislado en el
universo, todo está en relación. Sn embargo, nuestra forma de
socializar, nuestra forma de acercarnos al mundo de lo social ha
propiciado el desarrollo de un pensamiento separador,
simplificador y reductor (Morin, 1990).
Según Saint (1911) la idea de incertidumbre y la complejidad
de la que somos parte, en la inmensidad demanda la conciencia
de que, como científicos sociales, debemos trabajar con el
desorden y la incertidumbre, la posibilidad de desarrollar un
pensamiento creador y complejo que permitirá que se enfrente al
reto de la incertidumbre y al desorden para comprender los
procesos sociales que se gestan en tales circunstancias (Acevedo,
2017; 2025).
Edgar Morín (2000) define la complejidad como un tejido
(complexus, lo que este tejido en conjunto) de constituyentes
342
heterogéneos inseparables, asociados, presenta la paradoja de lo
uno y lo múltiple. La complejidad es el tejido de eventos,
acciones, interacciones, retroacciones y determinaciones que
constituyen nuestro mundo fenoménico.
Luego de que las ciencias físicas desecharan la noción de
mundo como una maquina determinista y perfecta, se instaló la
inquietud a otros campos del saber, y hoy se incorpora en las
Ciencias Sociales el paradigma de la complejidad de lo social.
Con la física cuántica llegamos a la comprensión de que el átomo,
lejos de ser elemental, indivisible y primer nivel de construcción
de la materia, ha pasado a verse como un sistema constituido por
partículas que en sí mismas son entidades complejas, dotadas de
una extraña cualidad de ser, ondas como corpúsculo, oscilantes
entre lo uno y lo otro, existentes entre lo material y lo no material.
Estamos frente a la epistemología de la complejidad, que trae
consigo lo inevitable de las dificultades empíricas y lógicas de las
acciones recursivas y entramadas de la aleatoriedad; en fin, todo
aquello que genera incertidumbre y caracteriza a la existencia
humana, porque está aislado en el universo, todo está en
relación; sin embargo, nuestra forma de socializar, nuestra forma
de acercarnos al mundo de lo social ha propiciado el desarrollo
de un pensamiento separador, simplificador y reductor.
La idea de incertidumbre y la complejidad de la que somos
parte en la inmensidad demanda la conciencia de que, como
científicos sociales, debemos trabajar con el desorden y la
incertidumbre, la posibilidad de desarrollar un pensamiento
creador y complejo permitirá que se enfrente el reto de la
incertidumbre y el desorden para comprender los procesos
sociales que se gestan en tales circunstancias (Saint, 1911).
343
Método, Fases, Técnicas y Actividades
El paradigma de la complejidad está basado en la necesidad de
erradicar el progreso ciego e incontrolado de conocimiento
(inteligencia ciega). Morín señala que hemos adquirido
conocimientos sin precedentes sobre el mundo físico, biológico,
psicológico y sociológico. La ciencia ha hecho reinar cada vez
más a los métodos de verificación empírica y lógica. Mitos y
tinieblas parecen ser rechazados hacia los bajos fondos del
espíritu por las luces de la razón y, sin embargo, el error, la
ceguera y la ignorancia progresan por todas partes, al mismo
tiempo que nuestros conocimientos. Indican que para abordar
un pensamiento complejo se deben de respetar los siguientes
principios de la complejidad:
1. Principio dialógico, permite establecer la dualidad y
relación de los contradictorio
2. Principio de la recursividad organizacional, en donde los
productos y los efectos manifiestan una relación
importante de casualidad.
3. Principio hologramático, indica que la parte está en el todo
y el todo en la parte.
Implicación para el Trabajo Social
La vocación del trabajo social en el abordaje de los hechos
sociales impone la necesidad de conocer y explicar la realidad en
una perspectiva integral, holística y heurística, con una visión
dialéctica que nos permita entender el movimiento y desarrollo
de los fenómenos a los que hemos denominado objeto de la
profesión. Es por ello, que la perspectiva de la complejidad abre
la posibilidad al Trabajo Social para entender desde el orden y
desorden, la incertidumbre y lo imprescindible, la forma en que
se manifiestan los fenómenos, pensándolos a parir de lo
dialógico, la recursividad, vinculado lo mínimo particular al
todo.
344
La perspectiva de la complejidad abre la posibilidad a los
diferentes profesionales de las Ciencias Sociales, incluyendo en
el trabajo social, para entender desde el orden y desorden, la
incertidumbre y lo imprescindible, la forma en que se
manifiestan los fenómenos, pensándolos a parir de lo dialógico,
la recursividad, vinculado lo mínimo particular al todo.
Recuérdese que la vocación de los profesionales de las
Ciencias Sociales, al igual que en el trabajo social, en el abordaje
de los hechos sociales, impone la necesidad de conocer y explicar
la realidad en una perspectiva integral, holística y heurística, con
una visión dialéctica que permita entender el movimiento y
desarrollo de los fenómenos a los que se ha denominado objeto
de la profesión.
345
Modelo Transhumanista de Antonio
Diéguez y Jesús Acevedo
Antonio Diéguez Jesús Acevedo
El Transhumanismo, se ha venido definiendo como todo un
movimiento intelectual y cultural global que afirma que en los
próximos años, la condición humana se biomejorará a través de
la razón aplicada, especialmente al hacer uso de todas aquellas
tecnologías que eliminen el envejecimiento, y mejoren de manera
exponencial las capacidades humanas intelectuales, físicas,
psicológicas y sensoriales.
Se trata de un movimiento que defiende la tesis de que el ser
humano deberá de utilizar en todo momento la tecnología
disponible para mejorar, no solo en la atención de los
padecimientos, o las posibles discapacidades, sino que favorezca
las capacidades naturales normales, propias de la especie,
logrando con ello, el trascender sus límites hacia un estado
mejorado y superior deseable (World Transhumanist
Association, 2003).
Desde 1946 el término Transhumanismo, acuñado por Julian
Huxley, biólogo y primer director de la UNESCO; y que es
retomado en 1962, por el profesor de física Robert Ettinger
utilizado su libro “The Prospect of Inmortality”, época en donde
se desarrolla la idea de la criogenización, como forma de eludir
346
la muerte; y que a su vez, se plantea la idea de un humano
mejorado en todas sus capacidades, que da pie a la expresión del
Transhumano, utilizada en la actualidad y que inspiró en la
década de los 80 en California, durante el apogeo del
tecnoliberalismo, a los diferentes desarrollos nucleados
alrededor de Silicon Valey en los noventa (Vaccari, 2013).
En el siglo pasado, el Transhumanismo generó debates,
reflexiones y controversias bioéticas, afiliando a la par, a
organismos y asociaciones dedicadas a explorar todas aquellas
posibilidades de prolongar la vida humana, y de mejorar la
calidad de vida a través de los desarrollos tecnológicos,
destacando entre sus principales autores Nick Bostrom (2005),
Ray Kurzweill (2005), David Pearce (1995), Aubrey de Grey
(2007), Max More (1990), Natasha Vita-More (2013) y Julian
Savulescu (2005). Así como organizaciones e instituciones como
la Asociación Transhumanista Mundial, el IEET (Institute for
Ethics and Emerging Technologies), La Universidad de la
Singularidad y Alcor Life Extension Foundation, entre otras
(IEET, 2022).
El movimiento Transhumanista desde su inicio albergó como
principales conceptos el “human enhancement” (mejoramiento
humano), entendido como cualquier intento de superar de forma
temporal o permanente las limitaciones corrientes del cuerpo
humano, a través de medios naturales o artificiales. De igual
forma, dicho término es aplicado al uso de medios tecnológicos,
para seleccionar o alterar las características humanas, siendo
estas alteraciones o no, el resultado de una característica o
capacidad que se encuentre más allá del rango humano (IEET,
2022).
Se destaca que las “mejoras” podrían ser de naturaleza
permanente, temporal, invasiva o no invasiva, individual o
transmisible, y de tipo genético, físico, psíquico o cognitivo,
afectivas o morales (Cortina y Miquel, 2016), agrega Bostrom
347
(2005) que las mejoras o modificaciones que se reconocen dentro
del Transhumanismo, tienen que ver con la extensión de la vida
saludable, la erradicación de las enfermedades, la eliminación
del sufrimiento innecesario, y el aumento de las capacidades
intelectuales, físicas y emocionales; objetivos centrales
transhumanistas, los cuales, pueden resumirse bien en tres metas
particulares, las de conseguir la súper inteligencia, la súper
longevidad y el súper bienestar, para toda la humanidad (IEET,
2020).
Notas para el entendimiento del Transhumanismo
Como un movimiento de carácter humanista y futurista, el
Transhumanismo se centra en la importancia del ser humano, el
cual, con la aplicación de las nuevas tecnologías, pueda irse
mejorando, o mejor dicho, biomejorando el movimiento teórico
defiende el utilizar las nuevas tecnologías, para la creación de
una nueva especie, o un Nuevo Humano, el cual potencialice sus
sentidos a través de la inteligencia artificial (cibernética e
informática) y la biotecnología o ingeniería genética (fármacos o
farmacopea).
Un Nuevo Humano, el cual, a través de componentes o
dispositivos electrónicos o biotecnológicos, se mejore en sus
capacidades sensoriales e intelectuales, y lo lleven, más allá de
las capacidades naturales o biológicas que lo supeditan como
especie, como humano, y son delimitadas por sus interacciones
con el medio o con los otros. El SEBBM (2021) reconoce que dicho
movimiento teórico, hace énfasis en que las biomejoras humanas
solo podrán lograrse, si se cuenta con las nuevas tecnologías
derivadas de la cibernética y biotecnología. Indica el mismo
organismo, que en el caso de la cibernética, se requiere del
empleo de todos los medios informáticos, fundamentalmente de
los implantes o inteligencia artificial, los cuales posibilitarán el
realizar una unión ser humano-máquina, y generar una nueva
realidad, o la creación de un ciborg.
348
Mientras que, en el caso de biotecnología, sólo a través de la
ingeniería genética y la manipulación de los genes, o con los
fármacos, o productos químicos, es cuando se podrá obtener una
mejora en el rendimiento humano, incluyendo las prótesis
corpóreas, las cuales posibilitarán mejorar las habilidades, por
encima del promedio de las capacidades humanas.
Es por ello, que el Transhumanismo centra su reflexión en
dichas mejoras, las cuales se deberán realizar, en principio por
ser una obligación moral, el de ir más allá del estado actual de
las cosas, representando a su vez, esa condición natural de
evolucionar e ir superando los propios límites de la especie.
Obligación del Estado, de las instituciones, de la política pública,
de todos los sectores, por atender el óptimo estado de bienestar,
mejorando la calidad de vida, y evitar por todos los medios, el
sufrimiento, el dolor, el envejecimiento o aquellas condiciones
que se supeditan a la biología del ser humano, como la muerte.
Destaca el Transhumanismo que ir más allá de los límites
biológicos, es un derecho, el cual llevará al sujeto, a un estado de
libertad, y por ende, cualquier nueva capacidad le permitirá ir
más allá, mejorando en todo momento sus condiciones de vida
(IEET, 2022).
Ahora bien, el límite de lo humano no es lo estrictamente
biológico, es más que eso, según los transhumanistas, dentro de
los aspectos fundamentales de la biomejora, estará siempre
presente, el atender el tema de la longevidad o aumento de la
esperanza de vida, el de la inteligencia, y el óptimo estado de
bienestar. Centrándose todos los esfuerzos transhumanistas por
buscar que el ser humano viva más años, o hasta pueda llegar a
la inmortalidad, aumentando con ello, exponencialmente, la
inteligencia humana y su bienestar.
Según la World Transhumanist Association (2003), el
movimiento busca puntualmente resolver el tema de mayor
349
complejidad, el de la inmortalidad, y la manera en la que la
cibernética y la biotecnología puede contribuir en ello,
destacando que, en el primer caso, se busca mantener toda la
información generada por el cerebro de manera electroquímica,
la cual, se pueda migrar a una PC, o la nube, o a un Clon,
garantizándose así la vigencia del ser humano, e ir cohabitando
paralelamente en los Metaversos o mundos digitales a través de
implantes cerebrales. Mientras que a través de la biotecnología
se busca, que mediante la ingeniería genética se puedan
manipular los genes, de tal forma que el ser humano pueda tener
una regeneración celular, así como una autorrecuperación de sus
sistemas biológicos, deteniendo con ello el envejecimiento, las
enfermedades crónicas, o cualquier condición discapacitante de
origen biológico o celular.
En suma, la tesis central de los transhumanistas de vencer a la
muerte, de aumentar las capacidades intelectuales y cognitivas,
ya sea por medio de fármacos (psicofármacos), o productos
químicos, o por mejoras artificiales, mecánicas, o biotecnológicas
que contribuyan a potencializar las capacidades intelectuales del
sujeto, logrando con todo ello, mejorar la calidad de vida, los
estados de bienestar y por ende, la generación de ecosistemas
sustentables y sostenibles, ante el advenimiento de un Nuevo
Humano biomejorado.
Biomejorando al Trabajo Social
El Trabajo Social, como disciplina científica, enfrenta hoy día,
uno de sus mayores retos al reconocer los impactos en la vida
cotidiana de la tecnología, así como los efectos que se están
generando por la revolución digital, donde la fuerte presencia de
la realidad virtual en la vida cotidiana, viene generado todo un
cambio en los entornos, y marcado escenarios de desigualdades
sociales, en los cuales muchas personas están teniendo
dificultades de adaptación (Consejo General del Trabajo Social,
2020).
350
Se destaca que uno de varios retos que se vienen presentando
por los avances tecnológicos, es en la medida que las empresas,
centros de trabajo, o áreas específicas de servicios se están
tecnologizando, e incorporando en sus servicios visiones de
negocios o de servicios donde la Inteligencia Artificial viene
sustituyendo al factor humano, al punto de ya no requerirlo.
Reto que los profesionales del Trabajo Social deberán de
reconocer, particularmente cuando se habla de las
intervenciones sociales, las cuales vienen siendo cada vez más en
modalidades remotas, u online. En donde, cada vez más las
acciones de intervención vienen migrando de acciones y
funciones clásicas, hacia el desarrollo de tecnologías sociales e
innovadoras, sin que ello, venga a impactar en la pérdida de la
identidad profesional.
En donde se tendrá que mantener en tal intervención, el factor
humano, por muy biomejorado que se pueda percibir, con el uso
de herramientas tecnológicas; intervención destacada por
mantener los lazos, los acompañamientos y la vinculación,
independientemente de que se realicen de manera presencial o
virtual, radicando ahí, la esencia de lo que seguirá caracterizando
al Trabajo Social, es decir, en los vínculos que mantenga con los
sujetos de actuación profesional.
Hablar entonces de una biomejora en la intervención social,
remitirá a reconocer las bondades de la cultura digital, sin
descartar los riesgos, en donde las nuevas realidades, o
escenarios de lo social, se están caracterizando por las realidades
permeadas por la inteligencia artificial (robótica), la geopolítica,
la nanotecnología, la metacognición, el blockchain
(descentralización de las economías), la criptomoneda, la
presencia de la 5G, y la próxima entrada de la 6G, la Big data
(loT), y la existencia de diferentes plataformas digitales sociales
(nube), y por los Metaversos, que vienen impactando en la
351
presencia de un Nuevo Humano biomejorado, que expresa
mayores retos y desafíos en su atención de necesidades y
problemáticas.
Todo ello, enmarca la necesidad de ir avanzando hacia una
transformación cultural y digital en la cual, la disciplina del
Trabajo Social sea parte, y se destaque por su liderazgo, su
capacidad de propuestas, por sus protagonismos en la creación
de nuevos espacios de paz, y sustentables. Destacado por afiliar
a profesionales que estén a la altura de los desafíos de las crisis
en la era digital, los cuales posean talentos, y se encuentren
fortalecidos por las propias tecnologías, sin que ello, lo corrompa
o lo desvirtúe de sus funciones esenciales (Universia, 2020).
El reconocer que se está viviendo una era de transformaciones
digitales, y que a su vez, está denotando enormes brechas entre
las necesidades sociales, y las competencias o habilidades
profesionales que se requieren, y que vienen demandando los
sectores sociales y empleadores. Se requiere cada vez más de
habilidades, destrezas y competencias profesionales o
disciplinares, que puedan dar respuestas a los desafíos que
emanan de los avances tecnológicos; en donde se requieren de
competencias tecnológicas y digitales por parte de los
profesionales del ámbito de lo social.
Según Castells (1999), el actual escenario geopolítico se está
destacando por la evolución de los medios de comunicación
ordinarios, como la televisión, radio, periódicos, migrando hacia
los medios digitales, como son las plataformas, redes sociales,
algoritmos de consumo, inteligencia artificial. Transición que se
inicia al momento que, la humanidad empezó a transcribir sus
textos, en los ordenadores o computadoras personales, logrando
así la interconexión; lo que sentó lo que se entiende hoy día,
como la era digital y el dominio global, con el dominio y
presencia de los dispositivos o teléfonos inteligentes, como parte
de la vida cotidiana.
352
Ante la llegada de la telefonía inteligente, se podría decir que
se detona toda una serie de necesidad de aplicaciones, en donde
se busca que los dispositivos contribuyan a mejorar los servicios
de comunicación y por ende, la calidad de vida, o al menos la
percepción que se tenga de ésta. Dinámica que de igual forma,
lleva al esquema de la geolocalización, situación que como
moneda, la cual genera dos lados, tanto positivo como negativo,
donde el tema de la privacidad de los datos, y de la protección
de las garantías individuales es un tema ético álgido.
Escenario tecnológico que representa los márgenes de las
nuevas interacciones, y de igual forma, las transformaciones
sociales, como parte de una sociedad de ideas globales, de
nativos digitales, y de diversas congruencias. Las cuales ofrecen
transformaciones sociales, que buscan el pasar de una era de
recursos finitos y limitados, a infinitos y sustentables; tendencia
característica de las sociedades del conocimiento, las cuales han
encontrado la manera de confluir y fortalecerse a partir de todos
los saberes, y en esa medida, permitan mejorar “realmente” la
calidad de vida y los estados de bienestar.
Es por ello que el reconocer cómo los fenómenos sociales se
han venido dinamizando por los avances tecnológicos,
representa uno de los pasos para iniciar la habilitación de los
nuevos perfiles profesionales, dotados de herramientas
tecnológicas y con amplias fortalezas teórico-metodológicas; las
cuales les posibiliten generar innovaciones en el campo de la
intervención social, o en el desarrollo de modelajes o algoritmos
predictivos. Innovaciones sociales, que contribuyan a los mejores
entendimientos del papel protagónico de los trabajadores
sociales, en una era tecnológica, llena de nuevos constructos, de
distintos lenguajes profesionales, así como de diferentes visiones
teóricas, encaminadas todas ellas, hacia la misma vigencia
disciplinar.
353
Como se ha indicado, el reconocer la nueva era, y sus nuevas
formas de interacción, posibilitará en principio la vigencia del
Trabajador Social dentro de los espacios laborales. Al igual que
el identificar los retos en su habilitación, que se deberán de
atender a corto y mediano plazo, porque de no hacerlo, la
acelerada dinámica que se está presentando por las innovaciones
y desarrollos tecnológicos terminará desplazando a este
profesional.
Es por ello la necesidad de ir explorando nuevos espacios, al
igual que ir habilitando desde la academia a los nuevos perfiles,
dotados de competencias y herramientas acordes a los desafíos
laborales en un mundo global y tecnológico, deberá ser una tarea
vigente, ya que ello garantiza que el Trabajo Social se biomejore
y se fortalezca gradualmente, recordando que más allá de una
utopía, o representar una visión fantasiosa, el biomejorar al
Trabajo Social, deberá de considerarse como un camino para la
propia vigencia, la cual se logrará en la medida que se replanteen
los propios discursos filosóficos, teóricos, metodológicos y
conceptuales, en contraste con la actual realidad; camino que
debe ir orientando la generación de nuevas posiciones
disciplinares, encaminadas hacia una identidad más fortalecida,
y representada por una militancia distinta, de liderazgos en un
orden planetario.
En suma, se puede argumentar que el Transhumanismo
puede representar un movimiento tecno-filosófico que le
contribuirá al trabajo social, en la generación de reflexiones
distintas, que más allá de estar de acuerdo o no, instalará la
conversación en un debate, el cual permitirá cimbrar las visiones
tradicionales, dando entrada en los pros y contras de las nuevas
tecnologías, y como éstas participan en los estados de bienestar,
calidad de vida, orden social, y la nueva cosmovisión de los
distintos sectores.
354
Porque lo cierto es que, para mantener la vigencia del Trabajo
Social, debe ir incorporando nuevas reflexiones y análisis de los
contextos imperantes de las sociedades. De tal forma, que le
permita a este profesional generar nuevas formas y
metodologías de atención social, lográndolo únicamente, en la
medida que refresque y oxigene sus visiones y posiciones,
desarrollando a la par, el instrumental pertinente que lo distinga
del resto de los profesionales de injerencia social; bajo el
entendido que la evolución del Trabajo Social, se logrará en la
medida que se adapte a los nuevos contextos, como lo es, la Era
digital y los desafíos que tendrá la atención del Nuevo Humano.
El Trabajo Social y el Transhumanismo: Cerrando
brechas
En un momento histórico de nuevas tecnologías, donde la
inteligencia artificial se hace cada vez más presente y permea
toda la vida cotidiana, particularmente en los procesos de
interacción y comunicación, a través de los llamados algoritmos
en las redes sociales; entendidos como el conjunto de reglas y
criterios que clasifican el contenido en una plataforma social, la
cual organiza la información en feeds2, en donde se estructuran
los datos en función de la probabilidad de que a cada usuario
individual de la red social le guste e interactúe con él, denotando
las nuevas formas de consumo y de interacción social en las
multiplataformas, revelando con ello, los nuevos retros, y
desafíos en todos los niveles.
Escenario en el que el Trabajo Social como profesión y
disciplina científica se ve desafiado, al momento de incorporar
nuevas herramientas tecnológicas para sus ejercicios laborales,
tanto de investigación, como de intervención, en las cuales deba
2 Un feed RSS (Really Simple Syndication o Rich Site Summary) es un archivo de datos
estructurados en formato XML cuyo propósito es facilitar el acceso automatizado al contenido o
información de un sitio web. Estos archivos son generados por páginas web o blogs y contienen
contenido publicado en ellos. Las fuentes RSS son útiles para administrar y publicar contenido o
noticias porque el archivo se actualiza cada vez que se crea o modifica una entrada
355
de tales algoritmos, mismos que posibiliten el ejecutar acciones
para resolver los problemas que se enfrenten, mediante una serie
de instrucciones definidas, ordenadas y finitas (Enciclopedia,
2024).
En donde se deba de reconocer a la par, que las nuevas
miradas y reflexiones del orden social, o del estado de las cosas,
se viene determinando por nuevos componentes de naturaleza
tecnológica, generando pautas para instalar un nuevo orden de
cosas y de diferentes fenómenos sociales según la naturaleza de
cada contexto.
Sumado a lo anterior, el conjunto de acontecimientos sociales
de naturaleza económica, política, ideológica o cultural que
vienen dinamizando el cúmulo de realidades, hechos, conductas
y datos y a su vez, alimentan una gran base de información
tecnológica y de IA a la que se le ha denominado la big data, la
cual, se emplea para entrenar los algoritmos de las redes
sociales, los cuales generan predicciones tanto de consumos,
como agrupación de talentos y habilidades, vigilando a la par, el
rendimiento social, así como el cumplimiento de metas, en
función de los resultados que se presenten.
Por ejemplo, para fines de marketing social, la big data posibilita
el vincular tanto productores y clientes, sin juzgar estados de
ánimo y emociones, buscando proporcionar un producto
pertinente para el consumidor. Observándose que la IA, ha
asumido el liderazgo, encargándose de almacenar información
acerca de los tipos de productos que pueden llegar a satisfacer
una necesidad y los consumidores potenciales, mediante
llamadas telefónicas; donde a través del uso que hacen de los
ordenadores y de las “tarjetas inteligentes” vigilan y se
supervisan desde los movimientos físicos y los sentimientos, así
como la actividad en redes sociales, que alimentan la IA para sus
modelos de predicción de la conducta humana.
356
En tal caso, Acevedo (2023d) distingue que tal práctica, es lo
que define la automatización de los servicios, y que pondrá en
disyuntiva a toda aquella forma de intervención de los
trabajadores sociales, que ostenten visiones clásicas;
particularmente en materia de análisis de la conducta o
diagnósticos sociales, o el tipo de herramienta que utilice para
sus indagaciones, en las cuales, si no se moderniza, estará
sentenciado a ser obsoleto en sus funciones y alcances
metodológicos.
Otro ejemplo de los escenarios que se están fortaleciendo con
la IA, sería en el sector empresarial, particularmente en el ámbito
de los recursos humanos, en donde, los trabajadores sociales y
otros profesionales han venido desempeñando funciones para el
reclutamiento de personal. Sin embargo, dicha práctica se ha
venido automatizando, a través de registros digitales,
almacenamiento de los datos de los empleados; información que
se recopila, y cuando alcanza un volumen lo bastante elevado o
una big data de los empleados, es utilizada para entrenar
algoritmos capaces de realizar predicciones relacionadas con el
talento y la capacidad de los trabajadores y los candidatos,
creando con ello, perfiles de puesto y funciones. Siendo estas
tareas cubiertas en el pasado, por el área de recursos humanos y
trabajadores sociales. De igual forma, la big data, está
posibilitando el supervisar, evaluar y estimular el rendimiento,
fijando objetivos y valorando los resultados de las distintas
funciones de puestos, entre diversas actividades, que antes eran
realizadas por profesionales del reclutamiento (More, 1990).
Sin embargo, no todo puede ser alentador, con la presencia
cada vez mayor de los sistemas inteligentes dentro de las
empresas, y en cualquier otro ámbito laboral se está generando
toda una tendencia de servicios, orientados en atender y resolver
el “problema de las personas”, definido de igual forma, como los
“riesgos laborales”, los cuales son en su mayoría derivados por
el propio humano. Según el informe del Chartered Institute for
357
Personnel Development (CIPD) tales riesgos, se presentan en
varias dimensiones que van desde la gestión del talento, salud y
seguridad, ética de los empleados, diversidad e igualdad,
relaciones entre los subordinados, continuidad laboral y riesgos
para la reputación (Houghton y Green, 2018).
Riesgos que según las empresas se podrían solventar en la
medida que se automaticen los sistemas de producción, pero que
en su opuesto, generarían grandes controversias y debates éticos,
por el efecto en la empleabilidad de las personas. Escenarios que
desafía a los trabajadores sociales, quienes deberán repensar o
replantear sus funciones dentro de dichas realidades,
particularmente, en los procesos para identificar aquellas
condiciones bajo las cuales los fenómenos sociales se comienzan
a determinar por la presencia de la IA y los desarrollos
tecnológicos, de igual forma, se deberán replantear soluciones
ante los impactos de la automatización de los servicios, que
vienen dinamizando exponencialmente la vida cotidiana, así
como la forma o entendimientos del orden social o el estado de
cosas.
La nueva práctica del Trabajo Social, aproximación al
Transhumanismo
Ahora bien, como se ha indicado, el Transhumanismo,
reconocido como movimiento cultural e intelectual
internacional, cuyo objetivo central se sitúa en transformar la
condición humana, mediante el desarrollo y fabricación de
tecnologías ampliamente disponibles, las cuales mejoren
gradualmente las capacidades humanas, tanto a nivel físico,
como psicológico o intelectual, detonando la llamada
superinteligencia (Bostrom, 2005). Tópicos que deberán ser
revisados y reflexionados desde miradas críticas, científicas y
disciplinares para un mayor entendimiento en las implicaciones
de la vida cotidiana.
358
Movimiento tecno filosófico que avecina según Velázquez
(2009), un futuro próximo en el cual se podrá trascender los
límites biológicos o naturales, que hasta ahora conforman al ser
humano; lográndolo a través del uso combinado de distintas
tecnologías convergentes como: la nanotecnología, la biología,
las ciencias de la información y comunicación, las técnicas
cognitivas como la neurociencia, la visión artificial, el
aprendizaje automático, el procesamiento del lenguaje natural,
el reconocimiento de voz y robótica, entre otras (La Vanguardia,
2021). Tecnologías convergentes que significarán todo un
catalizador de las transformaciones en la humanidad, las cuales
según el Institute for Ethics and Emerging Technologies (IEET)
(2022), la inteligencia artificial participará no solo en las
interacciones sociales, sino en los vínculos para alcanzar mejores
estados de bienestar (SEBBM, 2021). En tal sentido, Belmont et
al., (2020) sostienen que de manera particular, el Trabajo Social
en la actualidad, ha venido incrementando el uso de las
herramientas tecnológicas en su práctica profesional, transitando
de la conocida práctica presencial, a lo híbrido, hasta lo
totalmente online o Homejob.
El Trabajo Social, frente a las necesidades y desafíos durante
la Pandemia por Covid-19, tuvo que incorporar en su ejercicio
profesional herramientas tecnológicas y digitales, que le
posibilitaron continuar con su labor, dando paso, al trabajo social
online u Homejob (trabajo desde casa o teletrabajo). Destacado por
generar las acciones e intervenciones conforme a cada
dependencia, institución, y según las propias funciones del
Trabajo Social a distancia, a través del webinar, la atención en
población de riesgo; manteniendo la conexión frente a la
conectividad; desarrollando atención desde páginas web;
ofreciendo además diversos servicios de información,
orientación, prevención, educación a distancia, capacitación,
gestión de recursos, contención, entre otros, transitando más allá
de los roles tradicionales, fortaleciéndose el profesional del
trabajo social en sus intervenciones a través de la interfaz, es
decir, generando conexión física y emocional, entre el ser
359
humano y la máquina. Indica la Celats (2020) que la disciplina
tuvo que repensar sus formas de actuación, reinventando de
manera creativa e innovadora, a través de las TICs, los
acompañamientos sociales, habilitándose a la par, en
plataformas para video llamadas, como las de Google Hangouts,
Jitsi, Skype, Microsoft Teams, entre otras.
Agrega Carballeda (2020) que la nueva práctica online,
promovió al Trabajo Social a desarrollar atenciones remotas,
consultas y controles telefónicos, así como seguimientos en línea
de trámites y tratamientos; aportando desde casa, contenciones
emocionales a través de vínculos voz a voz, generando
seguimientos de situaciones de riesgo, así como webinar temas de
prevención y educación, en donde se innovaron los vínculos
online y se generaron diagnósticos de capacidades tecnológicas,
sobre el uso y habilitación de los usuarios.
Por su parte, Castro (2020) sostiene que el dinamismo
profesional de los trabajadores sociales se mantuvo a partir de la
comunicación y acompañamientos vía telefónica con la
población adulta mayor y discapacitados, en donde se generaban
llamadas de contención, conversaciones en grupos y familias
online, así como el desarrollo de talleres grupales online, y la
formación de grupos de acompañamiento vía WhatsApp, en
donde se ofrecían servicios de carácter
psico/socio/emocional/espiritual. Describe el mismo autor que,
de igual forma, a través del uso de la multimedia y de los foros
virtuales, se generaron contenidos informativos, capacitación y
educación, distinguidos por el uso de las redes sociales como
Facebook, YouTube, WhatsApp, Messenger, WeChat, QQ,
Instagram, entre otros, que se utilizaban además para dar
atención, orientación, contención, y diversos apoyos, de tal
forma, que se continuó con los vínculos en una interfaz más
humana (Celats, 2020).
360
El conjunto de acciones, con el uso de las herramientas
tecnológicas, y con la presencia de la inteligencia artificial en los
dispositivos de comunicación, le dan entrada e inicio a lo que se
conoce como la nueva práctica del Trabajo Social, situada en el
Marco de la 2ª Reconceptualización; movimiento disciplinar que
viene replanteando diversos tópicos, como la misma vigencia
profesional del Trabajo Social, así como sus discusiones, teóricas,
metodológicas, y de igual forma, sus espacios laborales;
reflexiones que abonan a la necesidad de mejores entendimientos
de los nuevos escenarios de la misma actuación.
Movimiento tecnológico o transhumanista que invita a todos
los sectores a explorar la nueva formación de competencias
profesionales, las cuales deberán ser más acordes a los nuevos
tiempos tecnologizados, mismos que cimbran aquellas posturas
clásicas de las ciencias sociales, a sus discursos filosóficos,
teóricos, metodológicos y conceptuales, frente a una realidad,
con presencia de un sujeto biomejorado, que exige a pasos
agigantados el generar diferentes definiciones del Trabajo Social,
y con ello, fortalecer la propia identidad, la cual permita renovar
las militancias y los liderazgos a una escala global.
Cada vez más cerca de un Trabajo Social
Transhumanista
Kisnerman (1998) enfatiza que la realidad, los fenómenos
sociales, y la propia práctica del trabajo social, en principio
remite a un análisis profundo de su relación dialéctica, en la cual,
se deben plantear interrogantes acerca de las características del
objeto o de los hechos en los cuales se interviene, de igual forma,
se deberá reflexionar sobre las premisas acerca del cómo
aprehender tales hechos, y a su vez, transformarlos. Lográndolo
en la medida que se realice una lectura crítica de los aspectos
vinculados con dicha realidad, es decir, se genere una reflexión
epistemológica, a partir de algún paradigma científico que
ofrezca el necesario referente de análisis, o mejor dicho, se
361
requiere para dar respuesta a un contexto determinado, de la
reflexión teórica y métodos del conocimiento científico, a partir
de sus desarrollos y de la práctica que se realiza.
Ahora bien, a través de algún paradigma epistemológico, se
puede concentrar un conjunto mínimo de conceptos, los cuales,
le permitan al profesional el operar, y así llevar a cabo el análisis
adecuado de los diversos factores intervinientes, mismos, que a
su vez, representan guías para el estudio crítico de los análisis
existentes (Merton, 1965). Destaca Kisnerman (1998) que hoy en
día, los diferentes paradigmas del siglo pasado han venido
cimbrándose, al momento que dejan de dar respuesta a un
conjunto de problemas sociales y realidades complejas.
Debido no solo, al momento histórico en el cual se plantearon,
sino por los límites conceptuales, las incompatibilidades o
contradicciones con la realidad, o por los contextos cambiantes
de mayor desafío, y con presencia de nuevos ecosistemas
tecnológicos; lo que deriva en la necesidad de revisar, o
reemplazar algún paradigma por otro, el cual ofrezca mejores
referentes o respuestas al mundo de fenómenos
contemporáneos, y que a su vez, reflejen una mayor adhesión de
científicos, académicos, pensamientos o entendimientos sociales,
representando dicho proceso intelectual, que según Kuhn (1980),
las revoluciones científicas se presentan como ese proceso de
cambio discontinuo de paradigmas necesarios, el cual,
constituye la base de las revoluciones científicas; necesarias para
el avance del conocimiento, y distintivas dentro del campo de las
llamadas ciencias naturales, exactas y las sociales. Indica el
mismo autor que, al final de los 80, fue evidente la crisis del
positivismo, funcionalismo y neopositivismo, así como del
materialismo dialéctico e histórico, el conductismo, el
estructuralismo, el psicoanálisis ortodoxo, entre otras corrientes
epistemológicas, que dieron paso a visiones emergentes, y
posicionamientos disruptivos, o metateóricos, centrados en el
estudio de teorías y su relación con las mismas u otras posturas
362
más divergentes o alternativas, incluso se incorporan visiones
holísticas, espirituales, de naturaleza existencial, o hasta visiones
futuristas como el propio transhumanismo.
Ante un mundo complejo, de realidades inciertas, Morin
(1986) indica que ninguna teoría por sí sola, podría ofrecer el
amplio espectro de análisis y reflexión, ya que no es posible
encerrar o encasillar al sujeto-objeto de estudio, ni tampoco su
relación con los contextos y objetos imperantes en su relación
orgánica, es por ello, que los diferentes paradigmas se fueron
cimbrando, por un lado, por las propias implicaciones de la
realidad, y por otra parte, por los nuevos escenarios y contextos
históricos (Kisnerman, 1998).
De ahí la necesidad de incorporar distintos referentes, los
cuales permitan generar miradas convergentes, y a su vez,
contribuyan a romper con el reduccionismo, y posibiliten
articular diferentes disciplinas y enfoques, sin que ello constriña
las posibilidades de la actuación del mismo profesional
(Fernández, 1992). Tal como lo indica Evangelista (2020), quien
señala que se requiere de visiones integrales, las cuales amplíen
las fronteras disciplinares, sin que ello desvirtúe a la misma
disciplina, de tal forma que permita la búsqueda de visiones, más
allá de las tradicionales, en el marco de una sociedad del
conocimiento más fortalecida y evolucionada, la cual se debe de
caracterizar por las visiones inter, multi, y transdisciplinarias,
recordando que la multidisciplinariedad o pluridisciplinariedad
supone un conjunto de disciplinas que estudian diferentes
aspectos de un mismo objeto, cooperando en su abordaje, desde
cada una de ellas. (Kisnerman, 1998)
Mientras que la interdisciplinariedad articula dos o más de
ellas, en un equipo de trabajo, con un código y una metodología
compartida, y finalmente la transdisciplina, entendida como una
metadisciplina, la cual, está más allá de las disciplinas, y
adquiere un sentido de globalidad, de fecundación mutua, de
363
unidad en las relaciones y acciones, y de interpretación de
saberes (Evangelista, 2020).
Es por ello que las nuevas visiones deberán posibilitar
alcances y enfoques distintos, y por qué no decirlo, permitan
ampliar las fronteras del conocimiento mismo, así como el actuar
profesional; destacándose como un referente teórico tácito el
Transhumanismo, como todo un paradigma provocador y
desafiante ante las miradas conservadoras o clásicas que han
venido definiendo los monopolios del conocimiento.
Metodologías de intervención transhumanistas
Como se ha establecido, la era de las transformaciones sociales
en la cual se encuentra inmerso el ser humano, que reviste
nuevos fenómenos que representan de manera histórica a los
pueblos y que dinamizan los nuevos escenarios complejos y de
múltiples realidades, requiere no sólo de diferentes maneras de
abordaje, reflexión e interpretación, sino de posicionamientos
teórico-conceptuales alternativos, los cuales permitan la
delimitación de lo que se entienda como objeto de estudio e
intervención.
Tal necesidad remite en principio a una discusión mayúscula,
e íntimamente ligada a los propios contextos históricos, así como
al reconocimiento de las condiciones imperantes, tanto política,
económica, cultural, social, ideológica, o todas aquellas
representaciónes de la cosmovisión de los pueblos, se encuentran
interconectadas y estrechamente vinculadas a los quehaceres
disciplinares de las distintas ciencias del conocimiento, así como
a los propios campos de actuación y atención profesional, como
es el caso de los trabajadores sociales.
Se destaca además que los fenómenos sociales hoy día
adquieren distinta complejidad, particularmente, cuando pasan
por el tamiz de los nuevos requerimientos de un mundo
364
globalizado y tecnologizado; escenario que eleva su
complejidad, y exige visiones planetarias, las cuales posibiliten
el generar modelos de atención acordes a dichos requerimientos
(Morin, 1990; Acevedo et al., 2016).
Ahora bien, es posible delimitar los objetos de estudio e
intervención, en la medida que se tenga cierta calidad en las
relaciones sociales que se establecen en los contextos históricos,
en donde el hombre para su supervivencia y desarrollo, asume
conductas propias de su naturaleza, ante los desafíos de su
contexto y múltiples interacciones; actitudes o conductas, que al
final del día, estarán representando los detonadores para la
atención profesional, siempre y cuando el individuo así lo
requiera (Acevedo, 2015).
En el campo del Trabajo Social, particularmente cuando se
habla del análisis de la realidad social, como lo indica Galeana
(1996), se han generado dichas ópticas a partir del agrupamiento
y delimitación de tres áreas de intervención, como son las
llamadas tradicionales, potenciales y emergentes. Clasificación que
ha permitido enunciar los distintos objetos de estudio y de
actuación profesional históricamente en el campo disciplinar, y
que a su vez, ha posibilitado visibilizar las narrativas de los
propios sujetos, dependiendo de los objetos que reflejen,
íntimamente relacionados con sus contextos históricos, con los
aspectos de carácter sociodemográfico, económico, laboral,
cultural, ideológico, religioso o de culto, entre diversos rasgos.
De ahí el hecho de su relevancia, como lo indica Lewin (1988),
quien sostiene que a partir de tales espacios, es posible identificar
con mayor precisión aquello que se entienda como objeto de
estudio o de intervención, y en dicha medida, se pueden derivar
las atenciones quirúrgicas o de mayor precisión, destacando, que
se puede hablar también de la delimitación del objeto de estudio,
conforme a las tradiciones positivistas, las cuales han
denominado a aquellas situaciones o fenómenos cuya respuesta
365
se desconoce y se obtendrá a través de métodos científicos, como
la delimitación del problema.
Premisas que suelen afiliar a comunidades científicas de
distintos campos del conocimiento en dicha tarea, de la cual se
desprenden fases o etapas para el estudio, identificación y
análisis de los problemas sociales; lo que ha permitido delimitar
lo que se entiende como problema social; o tópico para la
discusión y controversia, debido a sus múltiples significados.
Ahora bien, según Acevedo (2008), el problema social desde una
visión de política pública se ha entendido como aquellas
situaciones que detonan desigualdades o carencias, o
simplemente aquejan a un sector poblacional particular, quienes
se afectan por dicha situación, y que se podrían categorizar en
problemas oficiales, no oficiales o emergentes.
Problemáticas emergentes, que a la luz de la pandemia y su
crisis sanitaria, impactaron en la necesidad de nuevas
intervenciones, como es señalado por la CEPAL (2022), quien
indica, que particularmente las mujeres se vieron más afectadas
por el confinamiento social, especialmente por el retroceso
significativo de su participación laboral; la agudización de su
sobrecarga de trabajo doméstico no remunerado; una mayor
exposición al riesgo de violencia, como fue la violencia sexual y
de género, así como el acoso digital ante la exposición a medios
virtuales; detonando ello, las situaciones de violencias en los
hogares, hasta el punto de incrementarse los casos de violencia
física, psicológica y sexual, o en casos más extremos, el aumento
de los feminicidios; retando todo ello, a la necesidad de nuevas
metodologías de intervención acordes a dichas nuevas
problemáticas, de implicaciones tanto estructurales, como
globales y tecnológicas.
366
Método, Fases, Técnicas y Actividades
Los modelos transhumanistas, responden a la tradición de
visiones disruptivas o de quinta generación, basados en visiones
futuristas como el transhumanismo (se reconoce en principio que
aún se está hablando todavía de un terreno especulativo,
reflexivo y teórico). Nuevo modelo, aun inexplorado por
trabajadores sociales, pero que se vislumbran como algunos de
los nuevos modelos acordes a las realidades complejas; sobre
todo, porque se centran en el sujeto, en el Nuevo Humano y sus
motivaciones, e implicaciones tecnológicas o biomejoradas.
El transhumanismo, movimiento que reconoce a un mundo de
realidades cada vez más complejas, que revelan nuevos
escenarios derivados de nuevas geografías geopolíticas, la
criptomoneda, la inteligencia artificial, los avances
nanotecnológicos, evolución en el ser humano a través de mayor
metacognición, así como aquellos derivados de la pandemia.
Donde las tecnologías han venido a potencializar el objeto de
estudio, llevándolos a un espacio de realidades virtuales, de
ciberespacios o metaversos, en donde la intervención requiere de
distintos referentes acordes al entendimiento de dichas
realidades; sujetos y objetos de actuación profesional que
desafían los límites referenciales y metodológicos, no del Trabajo
Social, sino de las ciencias en su conjunto.
Modelos transhumanistas, derivados de esa llamada
Posmodernidad, la cual no sólo ha generado importantes
cambios en la forma de ver, y entender el mundo, sino también
ha generado cambios importantes en la forma de pensar y
organizar el Trabajo Social; evolucionando su mismo perfil
desde visiones filantrópicas, técnicas, científicas, hasta
innovadores sociales. En donde, por un lado, las nuevas
condiciones modernas avecinan, un supuesto mejoramiento del
ser humano como lo promueve el movimiento transhumanista,
el cual, desde la década de 1960, viene destacando que mientras
367
mayores sean los avances de la tecnología, mayores serán las
condiciones de vida de los individuos, y por ende, menores
estados de crisis por la ausencia de algún tipo de satisfactor.
El Trabajo Social, como disciplina científica, enfrenta hoy día,
uno de sus mayores retos al reconocer los impactos en la vida
cotidiana de la tecnología, así como los efectos que se están
generando por la revolución digital, donde la fuerte presencia de
la realidad virtual en la vida cotidiana viene generando todo un
cambio en los entornos, y marcado escenarios de desigualdades
sociales, en los cuales muchas personas están teniendo
dificultades de adaptación. Se destaca que uno de varios retos
que se vienen presentando por los avances tecnológicos, es en la
medida que las empresas, centros de trabajo, o áreas específicas
de servicios se están tecnologizando, e incorporando en sus
servicios visiones de negocios o de servicios donde la
Inteligencia Artificial viene sustituyendo al factor humano, al
punto de ya no requerirlo.
Reto que los profesionales del Trabajo Social deberán de
reconocer, particularmente cuando se habla de las
intervenciones sociales, las cuales vienen siendo cada vez más en
modalidades remotas, u online. En donde, cada vez más las
acciones de intervención vienen migrando de acciones y
funciones clásicas, hacia el desarrollo de tecnologías sociales e
innovadoras, sin que ello, venga a impactar en la pérdida de la
identidad profesional. En donde se tendrá que mantener en tal
intervención, el factor humano, por muy biomejorado que se
pueda percibir, con el uso de herramientas tecnológicas;
intervención destacada por mantener los lazos, los
acompañamientos y la vinculación, independientemente de que
se realicen de manera presencial o virtual, radicando ahí, la
esencia de lo que seguirá caracterizando al Trabajo Social, es
decir, en los vínculos que mantenga con los sujetos de actuación
profesional.
368
Hablar entonces de una biomejora en la intervención social,
remitirá a reconocer las bondades de la cultura digital, sin
descartar los riesgos, en donde las nuevas realidades, o
escenarios de lo social, se están caracterizando por las realidades
permeadas por la inteligencia artificial (robótica), la geopolítica,
la nanotecnología, la metacognición, el blockchain
(descentralización de las economías), la criptomoneda, la
presencia de la 5G, y la próxima entrada de la 6G, la Big data
(loT), y la existencia de diferentes plataformas digitales sociales
(nube), y por los Metaversos, que vienen impactando en la
presencia de un Nuevo Humano biomejorado, que expresa
mayores retos y desafíos en su atención de necesidades y
problemáticas.
Todo ello, enmarca la necesidad de ir avanzando hacia una
transformación cultural y digital en la cual, la disciplina del
Trabajo Social sea parte, y se destaque por su liderazgo, su
capacidad de propuestas, por sus protagonismos en la creación
de nuevos espacios de paz, y sustentables. Destacado por afiliar
a profesionales que estén a la altura de los desafíos de las crisis
en la era digital, los cuales posean talentos, y se encuentren
fortalecidos por las propias tecnologías, sin que ello, lo corrompa
o lo desvirtúe de sus funciones esenciales.
Si la humanidad se ha venido transformando a lo largo de la
historia, derivado de las revoluciones industriales, científicas y
tecnológicas, así como al fuerte impulso de las innovaciones y la
inteligencia artificial, de igual forma, se ha venido modificando
la cosmovisión del mundo, del humano, hasta llegar al Nuevo
Humano, el cual, requiere de mejores entendimientos de su
realidad, o realidades complejas, desde miradas diferentes como
puede ser el Transhumanismo; movimiento social, filosófico y
científico, que reconoce la posibilidad de la alteración total del
ser humano, al punto de lograr biomejorarlo.
La idea del Nuevo Humano, el cual es el resultado de
tecnología y la innovación, y de resolver las grandes premisas
369
que le caracterizaban como humano: la enfermedad, la muerte y
la trascendencia o inmortalidad a través de los nuevos
desarrollos de inteligencia artificial.
Posiciones, que incitan a pensar en las nuevas formas de vivir
y coexistir, donde la familia, la sociedad o cualquier otra forma
de interacción se replantea, particularmente por la presencia de
ese Nuevo Humano, biomejorado; y la forma en que modificará
las cosmovisiones de los entornos, a partir de la resignificación
de los nuevos espacios digitales, como comunidades o nativos
virtuales.
Es por ello, que hablar del Nuevo Humano, representará el
incorporar la idea de su necesidad por las biomejoras, por las
prótesis artificiales que potencialicen sus funciones y
cogniciones, y la manera que ello, contribuiría hacia una vida
digna y de mejores condiciones de bienestar, aprovechando a la
par, los recursos naturales de manera sustentable y sostenible.
Escenario que de igual forma, someterá al debate bioético, con
relación al punto último de la biomejora, o mejor dicho, el riesgo
de dejar de ser humano, y dejar esas cualidades que hacen seres
orgánicos, como las imperfecciones humanas o sus propias
estupideces (Acevedo, 2023; 2024)
Diagnóstico: identificación de la situación a atender
Comienza a desarrollar un Trabajo Social Transhumanista, con
el uso de herramientas tecnológicas, no sin replantear y definir
sus propios alcances en congruencia con su propia naturaleza, la
cual lo lleva a ser claro en que el Trabajo Social responde a la
parte humana, y si se pierde en lo tecnológico se desvirtuará
completamente.
El conjunto de acciones para identificar la situación a atender,
o las necesidades sentidas, o realidades complejas a abordar, con
el uso de las herramientas tecnológicas, y con la presencia de la
370
inteligencia artificial en los dispositivos de comunicación, le dan
entrada e inicio a lo que se conoce como la nueva práctica del
Trabajo Social, situada en el Marco de la 2ª Reconceptualización;
movimiento disciplinar que viene replanteando diversos tópicos,
como la misma vigencia profesional del Trabajo Social, así como
sus discusiones, teóricas, metodológicas, y de igual forma, sus
espacios laborales; reflexiones que abonan a la necesidad de
mejores entendimientos de los nuevos escenarios de la misma
actuación.
De igual manera, genera diagnósticos de capacidades
tecnológicas, de su uso y habilitación por parte de los usuarios,
sujetos, grupos, sectores y comunidades de intervención;
identifica a la población en situación de riesgo y genera la forma
específica de generar vínculos.
Plan de acción: conjunto de acciones
Los profesionales desarrollan la atención desde páginas web,
ofreciendo diversos servicios: información, orientación,
prevención, educación a distancia, capacitación; empiezan a ir
más allá de los roles tradicionales, generando la intervención a
través de la interfaz, conexión física y emocional, entre el ser
humano y la máquina, replanteando con ello las atenciones, de
manera más creativa e innovadora a través de las Tecnologías de
la Información y Comunicación (TIC), las Tecnologías del
Aprendizaje y Conocimiento (TAC) y las Tecnologías para el
Empoderamiento y Participación (TEP); habilitándose en
plataformas para video llamadas: Google Hangouts, Jitsi, Skype,
ooVoo, Zoom, Slack, Microsoft Teams, GoToMeeting, Google
Meet, BlueJeans, Cisco Webex Meetings.
Acompañamiento o Coaching
Su actividad la comienza a reinventar a través de atenciones
remotas, incluso se empieza a generar el Coaching en los
371
procesos de acompañamiento, generando, además: consultas y
controles telefónicos; seguimiento en línea de trámites y
tratamientos; contención emocional, a través del vínculo voz a
voz; seguimientos de situaciones de riesgo; webinar los temas de
prevención y educación; innova en los vínculos online.
Se comunica vía telefónica con población adulta mayor,
discapacitados, entre otros; desarrolla llamadas de contención y
de acompañamiento; efectúa conversaciones en grupo y familias
online, talleres grupales online; forma grupos de
acompañamiento vía WhatsApp; tiene números gratis para
alguna solicitud, hace convenios con empresas de telefonía;
ejercita los acompañamientos online: psicoemocional, social,
espiritual, y de servicios varios.
Adapta talleres familiares webinando contenidos; hace uso de
la multimedia y de los foros virtuales para desarrollar contenidos
informativos, capacitación y educación, entre otros; comienza a
utilizar las redes sociales, tales como: Facebook, YouTube,
WhatsApp, Messenger, WeChat, QQ, Instagram, Tumblr, QZone
– EcuRed, Weibo, Twitter, Baidu Tieba, Skype, LinkedIn, Vibber,
Snapchat, Reddit, interest, YY, Telegram, Vkontakte, Kakaotalk,
Tagged, Haboo, Hi5, SoundCloud, NetlogTWOO, Daily Motion,
Soundhound, Spotify, Match, Flickr, Slideshare, Qzone, entre
otras para: dar atención, orientación, contención, apoyos
diversos psico/sociales/emocionales/espirituales.
Evaluación y fin del proceso
Genera evaluación de los procesos de acompañamientos con el
mismo recurso tecnologico utilizado; se realizan valoraciones
periódicas de los objetivos trazados; en donde se compare los
resultados o avances para la toma de decisiones.
La evaluación con el uso de tecnologia permite tomar
decisiones a través de la comparación de distintas alternativas,
372
destacando que su significado difiere según la etapa del ciclo de
vida de las acciones que se desarrollen que puede ser: Antes
(formulación), Durante (Desarrollo) y Final del proceso de la
atencion. Considerando la Evaluación en el Trabajo Social, no
solo una fase del proceso metodológico de intervención, sino una
herramienta sistemática que, con base en unos criterios y a través
de técnicas específicas, mida, analice y valore el diseño, el
proceso y los resultados de la atencion, con el fin, de generar
conocimiento útil para la toma de decisiones, la
retroalimentación, la mejora de la gestión y el cumplimiento de
los objetivos.
Implicación para el Trabajo Social
Hacia un Transhumanismo, con presencia del Trabajo Social
Aunado a lo anterior, se viene presentando un escenario con
nuevas condiciones sociales, en las cuales temas como la
geopolítica, la “nueva normalidad” derivada de la pandemia por
Covid-19 y sus variantes, los nuevos órdenes económicos,
dinamizados por la criptomoneda o por los nuevos desarrollos
nanotecnológicos, la metacognición, entre otros escenarios
complejos, en su conjunto, le dan entrada a nuevos discursos y
visiones en el marco de una era transhumanista (Acevedo,
2023c).
Indica Acevedo (2022), que hablar de transhumanismo
indudablemente remite a asumir algún tipo de postura,
particularmente desde el Trabajo Social, diciplina, que deberá
reflexionar sobre los principios e implicaciones del
transhumanismo y su relación con la propia profesión; que le
posibilitaría en el mejor de los escenarios una evolución y
vigencia. Destaca el propio autor, que hablar de un Trabajo Social
transhumanista o biomejorado, le remitirá a este profesional
reconocer que el movimiento tecno filosófico, incluso cultural,
viene centrando su tesis en que en un futuro próximo, se
373
trascenderán los límites biológicos o naturales, que hasta ahora
definen a la humanidad; a través del uso combinado de distintas
tecnologías convergentes como: la nanotecnología, la biología,
las ciencias de la información y la comunicación, y las técnicas
cognitivas, como la neurociencia.
El transhumanismo brindará la posibilidad y deseabilidad
para mejorar la condición humana, a través de la razón aplicada,
especialmente utilizando ampliamente la tecnología en todas sus
versiones, mismas que le posibiliten al ser humano, a no
envejecer, y mejorar de manera significativa sus capacidades
intelectuales, físicas y psicológicas (Acevedo, 2022). Sin embargo,
como tesis, se puede debatir ampliamente sobre todo al
reconocer los riesgos potenciales en el acceso a los servicios, y a
la calidad de vida, misma que estará supeditada por el poder
adquisitivo de los sujetos biomejorados.
Es por ello, que el transhumanismo como visión tecno-
filosófica advierte que el escenario tecnológico impactará en los
nuevos requerimientos laborales y profesionales, los cuales
estarán cada vez más orientados hacia el manejo y las
habilidades tecnológicas, que van desde operarios de robot, chef
en impresión de 3D, genetistas, diseñador de órganos en 3D,
entre otros. Perfiles que según Houghton y Green (2018)
describen una serie de competencias tecnológicas que se
requerirán, en donde los trabajadores sociales pueden dar un
salto hacia el uso y habilitación de dichos recursos tecnológicos,
sin desvirtuar su naturaleza disciplinar; recordando que frente a
la automatización, siempre destacarán las funciones que
impliquen inteligencia emocional y toma de decisiones, basadas
en una lógica de supervivencia y mejora en los estados de
bienestar.
En tal dirección, Turing (1948) reconoce que el incorporar en
los discursos profesionales las premisas transhumanistas,
deberán de apreciarse desde una reflexión, habilitación y manejo
374
de las herramientas tecnológicas existentes, al igual que,
reconocer los aportes de la IA, así como valorar aquellos sistemas
o máquinas que estarán imitando la inteligencia humana para
realizar sus tareas; bajo el supuesto de mejorar interactivamente
a partir de la información que recopilen, es todo un reto que
tendrán que ir valorando dichos profesionales, particularmente
porque la IA cada vez más, se irá incorporando en la vida
cotidiana.
Incluso la IA en sus usos y aplicaciones, conforme pase el
tiempo, estará en mayor medida al alcance de lo comercial,
presente de manera transversal en todos los bienes y servicios,
como puede ser en los vehículos autónomos, drones, e incluso
camiones que serán capaces de manejarse solos, y mientras
mayor sea la demanda, mayor será su producción y búsqueda
por mejorarla en su aplicación a lo cotidiano, es por ello que la
IA no se detendrá, y buscará en todo momento generar no solo
un desarrollo autónomo, sino inteligente.
Por ejemplo, cuando se habla de vehículos autónomos, estos
serán de conducción asistida, y a través de sensores y cámaras de
video, serán capaces de detectar la presencia de otros vehículos,
ciclistas, peatones y animales en la trayectoria del vehículo, de
día y de noche, y con ello, reducir los accidentes viales que, en el
remoto caso de detectar una colisión inminente, el sistema
avisará al conductor, y si este no reacciona a tiempo, aplicará los
frenos en automático para evitar así la colisión; lo que va dando
muestra de una mayor super inteligencia, o una “Inteligencia
Artificial Omnipresente (IAO)” (Vance, 2016).
Se entiende la IAO como el salto y evolución de la IA, la cual
estará rebasando sus propios límites circunscritos por los centros
de datos o dispositivos, evolucionando hacia el mundo real;
donde será cada vez más posible que los objetos, las máquinas y
los dispositivos tengan su propia IA incorporada y sea
independiente de cualquier otro sistema u ordenador. Es decir,
375
que un mundo donde todo, y más aún la vida cotidiana, esté
dominada por una IA superior, la cual defina una manera
diferente de ver los fenómenos sociales y el estado de las cosas,
redefiniendo así, las nuevas formas de entender la existencia
humana, o mejor dicho, la comprensión de las necesidades de ese
Nuevo Humano.
Un Nuevo Humano que estará rodeado de dispositivos y
máquinas inteligentes, que según Weinert (1987) se verá
impactado por las nuevas formas de vida, así como su relación
con otros humanos, y la coexistencia con el medio, que en su
conjunto, lo estará llevando hacia una metacognición de las
cosas; y por ende, redefiniendo las nuevas condiciones
geopolíticas, puntualmente en sus economías, las cuales se
vendrán replanteando por la presencia de un nuevo orden de
control social/económico, ante la creación de sistemas y
relaciones económicas autónomas y descentralizadas, como las
criptomonedas y el sistema blockchain.
Esquemas de activos digitales, que vienen revolucionando los
contextos y las economías de los diferentes países, por ende,
redefiniendo lo conocido como orden social. Particularmente, la
criptomoneda, como esquema digital y de cifrado criptográfico,
viene descentralizando las formas de control económico
tradicionales, transitando hacia economías libres de regulaciones
y monitoreos institucionales bancarios, dependencias que
generaban la centralidad de los recursos, y al ser desplazadas por
un tipo de economía diferente, diversifican los sistemas de
control social, al punto de ser inexistentes, o al menos, más
relajados.
En donde dicho activo digital, establece las nuevas formas de
entendimiento, y de orden social en la vida cotidiana,
puntualmente, cuando se crean las bases de datos
descentralizadas, o blockchain o registro contable compartido,
para el control de estas transacciones. Dando paso con ello a
376
economías transversales, liberando así a los usuarios de los
controles bancarios tradicionales, y los sistemas de control
basados en sistemas económicos lineales, o de naturaleza
jerárquica. Tendencia que se puede apreciar en el caso de México,
que a enero del 2022, más de 100 establecimientos vienen
aceptando criptomonedas en sus transacciones (Arena Pública,
2021).
Es por todo lo anterior, así como por los nuevos sistemas
económicos basados en activos digitales, que se viene generando
un nuevo entendimiento de las relaciones de producción, que se
establecen bajo principios de intercambios monetarios, o de
transacciones consensadas, estableciendo así, las diferentes
condiciones para entender los fenómenos complejos, así como la
naturaleza de las convivencias humanas, ámbito de injerencia de
los trabajadores sociales; los cuales desde su práctica profesional,
se ligan íntimamente a los propios fenómenos, procesos
políticos, ideológicos, culturales, económicos, así como a las
distintas realidades que involucran a los sujetos o los Nuevos
Humanos; quienes a partir de su relación dialéctica con el
contexto y objeto (necesidades y problemas sociales), establecen
los parámetros y alcances de su atención, acompañamiento o
intervención, sea cual sea el nivel de tal requerimiento (Acevedo,
2023c).
377
Conclusiones finales,
pero no determinantes
El transitar del trabajo social:
paulatino y sistemático
Yancy N. Juárez Ramírez
El trabajo social ha transitado por un proceso paulatino y
sistemático. Inició con un enfoque caritativo, y ha logrado
convertirse en una disciplina que se sustenta en diversas teorías
y metodologías, llevando a cabo una intervención ética con y
hacia las personas con las que interactúa, desde un ámbito de
comprensión y acción de distintas realidades.
Bajo dicha evolución, distintos modelos de intervención han
sido esenciales, permitiendo establecer distintas perspectivas del
conocimiento, interpretación e intervención en las diversas
realidades sociales, favoreciendo a una disciplina adaptable a los
tiempos y a problemas específicos.
378
Todos los modelos, tanto clásicos como críticos, han sido
enriquecedores para el trabajo social, beneficiando la
intervención desde la reflexión, la ética y el compromiso, siempre
en la búsqueda del respeto y la dignidad humana.
Desde la propuesta filosófica de la Metanoia, abocada al
trabajo social, se invita a una profunda reflexión que permita
entender y abordar las nuevas realidades. Desde dicha
propuesta, se busca que los profesionales puedan generar un
cambio no solo de paradigmas, sino de mentalidad y actitud que
permitan intervenciones más humanas y transformadoras.
Bajo este tenor, las teorías científicas unifican los criterios, que
permiten profundizar y comprender la realidad social; por lo
cual, se implica un enriquecimiento de conceptos, paradigmas o
modelos, logrando múltiples perspectivas de interpretación,
para fortalecer los argumentos que favorezcan a la generación de
nuevos conocimientos.
Es importante destacar que la evolución de la disciplina ha
respondido a la necesidad de adaptarse y actualizarse, en torno
a las realidades sociales y complejas, considerando para tal fin,
la emergencia de atender al “nuevo humano”, enfrentándose a
un gran desafío en el trabajo social: integrar de manera
pertinente las teorías, metodologías, los contextos y la práctica,
con el fin de proponer intervenciones efectivas que mejoren la
calidad de vida y el bienestar social.
Al respecto, el profesional del trabajo social debe ser capaz de
conocer y emplear, no solo los métodos tradicionales, sino
también las nuevas tecnologías, lo que permitirá fortalecer su
perfil de manera continua, proporcionando respuestas efectivas
a las distintas necesidades y cambios del contexto en que está
inserto.
379
Retomando las clasificaciones de los modelos de intervención
puede notarse, en primera instancia, los modelos clásicos, los
cuales formaron parte de los inicios de la profesionalización del
trabajo social, encaminándose a la modificación individual de la
conducta, a partir de contextos de intervención directa,
derivados de una precisa intervención, brindando herramientas
útiles para resolución de casos concretos.
Respecto a los modelos críticos o radicales, buscan el
fortalecimiento de la conciencia ética de la profesión, buscando
impulsar una intervención comprometida con la justicia social y
los derechos humanos. Por lo cual, estos modelos, son claves en
trabajos comunitarios y en procesos de movilización y
organización social.
Posteriormente, a partir de los modelos humanistas se
incorporaron teorías y enfoques que permitieron responder, de
manera integral, a las necesidades emergentes de grupos sociales
vulnerables con intervenciones interdisciplinarias más acordes a
las complejidades sociales de la realidad. Dichos modelos se
enfocan en la dignidad, las emociones y el desarrollo humano,
priorizando la experiencia del sujeto, siendo de gran utilidad al
crear vínculos significativos entre el actor social y el profesional,
pues fortalecen el sentido de vida.
Por otro lado, los modelos convergentes, integrales y
complejos surgieron como una alternativa flexible y holística,
capaz de integrar distintos enfoques teóricos y metodológicos,
que se destacan por su capacidad para abordar de manera
integral, distintas dimensiones de los fenómenos sociales. Con
estos modelos se busca intervenir en sistemas amplios,
integrando diferentes niveles y reconociendo la
interdependencia entre la persona, su contexto y la estructura
social. Son de gran utilidad al permitir una mirada holística para
el diagnóstico y la intervención, ya que responden a la
multidimensionalidad de los problemas sociales.
380
Por último, los modelos disruptivos y experimentales aún
están en proceso de consolidarse, buscando trascender la
disciplina tradicional, a partir de visiones futuristas como lo son
el transhumanismo y otras avanzadas tecnologías, anticipándose
a nuevos escenarios sociales. Desde estos modelos se busca
proponer intervenciones innovadoras en contextos post-
humanistas, planteados desde la ética del cuidado. Con estos
modelos, se busca solventar distintas problemáticas relacionadas
a la era digital, postpandemia, inteligencia artificial, etc.
Considerar estos modelos potencializan el rol del trabajo social
como una disciplina visionaria, capaz de intervenir en entornos
no tradicionales.
Por lo tanto, la presencia de todos estos modelos en la
intervención profesional del trabajo social, denotan un progreso
en el sustento teórico de la disciplina; ya que, los constantes
cambios de la realidad exigen al profesional del trabajo social,
una permanente evolución en la actualización de sus
conocimientos, así como en la implementación de las técnicas y
herramientas, propias de la disciplina. Por ello, se debe estar en
constante búsqueda del fortalecimiento teórico y metodológico,
así como del desarrollo de las habilidades que le permitan
adaptarse a los nuevos contextos sociales, con el fin de lograr el
bienestar social en el medio de la globalización.
Todos los modelos aportan una visión estratégica para la
intervención social. Por lo tanto, el dominio y manejo de dichos
modelos, por parte del profesional de trabajo social, representa
una serie de herramienta metodológicas que permiten tener una
intervención pertinente y transformadora en los diversos
escenarios, bajo un sustento científico.
Sumando a lo anterior, se garantiza la intervención del
profesional en los diversos niveles de actuación: individual,
grupal, comunitario y estructural, favoreciendo y ampliando los
distintos campos de actuación al estimular un constante
381
aprendizaje, con creatividad y reflexión crítica, permitiendo
mejorar la calidad y el desarrollo humano.
382
Los modelos de intervención.
Guías para el adecuado
acompañamiento social
Petra Lucia Melacio Briones
En el marco de la intervención de Trabajo Social con individuos
y familias, se genera un debate de nivel teórico que espera como
resultado que se eleve la práctica de nuestro quehacer, con la
finalidad de lograr soluciones oportunas que permitan sustentar
la transformación de la situación conflicto identificada.
El proceso metodológico en esta disciplina es la guía teórica,
conformada por momentos interconectados dando como
resultado conocer la realidad del OBJETO, para intervenir o en
otras palabras pasar a la acción profesional.
Una de las fases de este proceso metodológico es el momento
del diagnóstico, retomando las palabras de la autora Nuria
Fustier, esta es una fase clave, que antecede a la intervención que
es en sí la acción profesional “primero investigamos y luego
intervenimos”.
El ejercicio profesional deja ver la importancia de la triada
conocer-intervenir-transformar, dicho eje operativo de este
383
campo disciplinar, requiere de diversas aristas para abordar la
realidad, nuevas acciones de intervención, centradas en el
bienestar y desarrollo de las personas, grupos y comunidades,
no tan solo investigar e interpretar dicha realidad, sino para
actuar en ella, mediante la planeación de acciones y estrategias
operativas, dando respuesta al eje operativo antes mencionado.
Como profesionales de esta área se utilizan diversos modelos
de intervención para abordar y superar los problemas que
enfrentan los objetos de estudio, considerando que la principal
característica de la realidad es que es dinámica y compleja;
requiere del profesional intervenciones innovadoras, creativas,
rápidas que permitan transitar hacia la transformación.
De la misma forma, en la cotidianeidad del quehacer
profesional nos coloca frente a un gran reto, me atrevo a decir
una carrera de obstáculos a vencer como: el tiempo de respuesta
es más corto, el recurso es limitado, la realidad es el principal
elemento que constituye algo que es imposible aprehender en su
totalidad.
Asimismo, para abordar la realidad y determinar la
intervención los modelos de intervención son el lente, que
permite escudriñar las características del objeto a conocer,
claramente se deja de lado, otras características para enfocarnos
en lo relevante y empezar a construir el problema, y lo más
importante las posibles soluciones.
De acuerdo con la etimología, la palabra método proviene del
griego meta: al lado, odos: camino, o sea, al lado del camino. El
método significa el camino más adecuado para lograr un fin. En
tal sentido, Viscarret (2007) indica que el modelo, sirve para
comprender y explicar lo que ocurre y para evaluar las hipótesis
que se hacen de la realidad, además contiene la teoría o teorías
que sirven de fundamento y de base para hacer el análisis de la
realidad, contiene elementos implícitos como: elementos teóricos
384
que le sirven de fuente, elementos de análisis que explican su
aplicación a una realidad determinada, elementos
metodológicos para la intervención, elementos funcionales en
relación a los resultados obtenidos y por último los elementos
filosóficos e ideológicos.
Para María José Escartín. Un modelo es una construcción
simplificada y esquemática de la realidad, que surge de una
teoría y, esta puede ser contrastada empíricamente con la
práctica”, es la explicación de la realidad observada desde un
lente en particular “modelo”, aportando la explicación de la
realidad, conformando un esquema referencial para guiar la
práctica, la finalidad es lograr los objetivos de transformación.
En tal orden Ander-Egg menciona que un modelo es una
expresión abstracta de la realidad, la cual, tiene una
correspondencia con esa realidad, representada por un conjunto
de relaciones y elementos.
En cuanto a las definiciones de modelo contribuyen de
manera significativa en la intervención disciplinar, dejando claro
que son esquemas o construcciones intelectuales que permiten
comprender y simplificar un fenómeno, para poder actuar aun
teniendo como característica su complejidad.
Los modelos son derivaciones prácticas de las innovaciones
teóricas y un modelo puede ser elevado a teoría, como tal puede
ser constatada en la práctica, ofreciendo la explicación de la
realidad y la guía para la práctica, describiendo de manera
general lo que sucede durante la actividad práctica.
En 1999 Silvia Galeana de la O publicó un cuadernillo sobre
Modelos de Intervención en la Escuela Nacional de Trabajo
Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México,
es en este marco que se incorpora en el plan de estudios de la
Licenciatura en Trabajo Social, específicamente en el mapa
385
curricula, la asignatura de modelos de intervención, momento en
que se inicia la discusión teórica y metodológica sobre el tema.
La utilización de los modelos de intervención posibilita una
conexión entre la explicación de un fenómeno social y uno o
varios esquemas planteados para incidir en la transformación de
la realidad identificada de los sujetos involucrados.
Los diseños de los modelos de intervención son
fundamentales para guiar la práctica profesional de manera
estructurada, ética y efectiva, ofreciendo una base conceptual
desde la cual, el trabajador social puede comprender las
problemáticas sociales, identificar causa y efectos con la
finalidad de desarrollar estrategias de intervención adecuadas y
efectivas para la propia transformación.
Bajo la guía del modelo se logra un enfoque distinto para cada
situación o población, permitiendo al profesional adaptar la
intervención a los diferentes niveles de intervención individual,
grupal o comunitario, dependiendo del fenómeno y al entorno
institucional según sea el caso. Muchos modelos de intervención
colocan al individuo como sujeto activo de derechos
garantizando la igualdad y la justicia social, y esto ayuda, a evitar
prácticas asistencialistas o paternalistas. Además de fomentar la
participación y el empoderamiento, este como proceso que
detecta las necesidades del individuo o grupo vulnerable, a fin
de dotarles de las herramientas necesarias, para que puedan
conseguir su autonomía y superar alguna desfavorable,
respetando la autonomía y dignidad de las personas.
El uso y la implementación de modelos de intervención
potencializan la dinámica profesional y precisan las funciones de
los Trabajadores Sociales, como una disciplina científica y
profesional, alejándose del sentido común y de la improvisación,
aunado a esto aporta rigor a la intervención social dirigida a
inducir un cambio.
386
Bajo dicho orden de ideas, Karheinz (1997) caracteriza al
modelo conformado por los siguientes elementos: objetivos,
contenidos, métodos y procedimientos o estrategias están
interconectados, permitiendo que la suma de las acciones
concretiza el proceso diseñado en el modelo.
Ahora bien, cabe destacar que a lo largo de la historia del
Trabajo Social se identifica la clara vinculación teoría-práctica,
construida por la experiencia y la propia evaluación directa de la
intervención social profesional, empleando diversos modelos
que van desde los tradicionales, hasta los innovadores y
disruptivos, desde la primera hasta la quinta generación de
dichos modelos. En primer término, se destacan los modelos
tradicionales de intervención caso, grupo y comunidad
caracterizados como Modelos de 1° y 2° Generación
identificados como: Los Clásicos y los Clásicos radicales, estos se
caracterizan, en que los usuarios, no son ni parcial ni totalmente
culpables de las circunstancias personales y sociales que
enfrentan, transformando a través de un proceso en personas
activas, protagonistas del cambio.
Los Modelos de 3° Generación Los Humanistas y
Existenciales, este modelo permite entender la vida, es un
modelo centrado en el ser humano como un todo integrado, este
enfoque holístico lo visualiza como una unidad con potencial
desarrollo. Continuando con los Modelos de 4° Generación Los
Convergentes, Integrales, Complejos, denominados Sistémicos
que tratan de comprender el funcionamiento de la sociedad
desde una perspectiva integradora, considerando como
importante las relaciones entre los componentes.
Finalmente, se puede aseverar que la nueva perspectiva del
Trabajo Social muestra una coyuntura al abordar la realidad
compleja, en este sentido, el profesional se encuentra en
constante reto que exige mayor competencia ante los nuevos
desafíos para determinar la acción a realizar para, atender la
387
realidad del sujeto, actualmente se requiere mayor capacidad
resolutiva, con menos recursos, otra competencias para resolver
en el menor tiempo, y hacer referencia a la atención inmediata,
en una atención a la realidad compleja y múltiple se visualizan
los Modelos de 5° Generación Los Disruptivos y/o
Experimentales identificando los Constructivistas y los
Innovadores.
En suma los diferentes modelos abordados en el presente
libro, representan en primera instancia, el legado histórico-
teórico-metodológico del trabajo social, que han venido
representando, esa guía de intervención-operativa necesaria
para visibilizar a un trabajo social cada vez más fortalecido, y
posicionado dentro de las diferentes instancias y dependencias
no solo gubernamentales, sino dentro de la iniciativa privada y
los organismos de la sociedad civil, encaminando junto con
dichas entidades, todas las acciones y actividades en pro del
bienestar social de los pueblos.
388
Entre la ciencia y sus métodos de actuación
profesional
Blanca Diamantina López Rangel
El Trabajo Social, como disciplina y profesión, se encuentra
atravesado por una construcción teórica y metodológica
compleja, en la que convergen distintos niveles de conocimiento.
Entre estos, destacan los paradigmas científicos, las teorías
sociales y los modelos de intervención, que en conjunto
configuran la base epistemológica y práctica del quehacer
profesional. Comprender la relación entre estos elementos es
fundamental para desarrollar una intervención crítica,
contextualizada y eficaz en los diversos escenarios sociales.
Al hablar de los modelos necesariamente nos tenemos que
remitir al abordaje de lo que es la ciencia y la investigación, así
como las teorías y paradigmas que rigen una disciplina, la ciencia
se representa como un conjunto de acciones que se realizan bajo
un rigor científico, se encuentra más cerca de las personas de lo
que se pueden imaginar, la ciencia está inmersa en los múltiples
actos que realizan los hombres y mujeres, y como dice Sagan
(1997) la ciencia “es un intento, en gran medida logrado, de
entender el mundo, de conseguir un control de las cosas, de
alcanzar el dominio de nosotros mismos, de dirigirnos hacia un
camino seguro” (p. 32).
389
La ciencia no busca verdades absolutas más bien trabaja con
probabilidades otorgando un carácter riguroso y objetivo en el
proceso, y para ello, según Villarreal (2017) la ciencia es la
relación entre lo que piensa el individuo de lo que el objeto, y
toma a la investigación como, un instrumento que debe de
contener un diseño (diseño es exhibir, separar en señas),
investigar es ir al vestigio, es un procedimiento que permite dar
respuesta a esas dos grandes interrogantes que se tiene el Qué y
el Cómo.
En la ciencia la originalidad es importante ya que el
crecimiento de esta, en los diversos ámbitos de las ciencias
sociales y las ciencias exactas radica, justamente en las
aportaciones tendientes a generar propuestas paradigmáticas,
ello implica que el científico en su búsqueda de las explicaciones
de la realidad, vaya construyendo propuestas alejadas de lo que
ya se tiene investigado.
La ciencia, como sistema organizado de conocimientos, opera
dentro de estos paradigmas. Desde una perspectiva científica, el
Trabajo Social ha adoptado enfoques multidisciplinarios,
integrando teorías provenientes de la sociología, la psicología, la
antropología y otras disciplinas. Estas teorías ofrecen marcos
explicativos que permiten comprender los fenómenos sociales,
como la exclusión, la desigualdad o el conflicto. A partir de estas
teorías, se derivan los modelos de intervención, que son
estrategias sistematizadas para guiar la acción profesional en
contextos específicos.
¿Entonces porque hablar de ciencia al hablar de los modelos?
¿Los modelos en Trabajo Social son viables? ¿Trabajo Social
puede construir modelos? Uno de los elementos que se destacan
en el presente libro, es el devenir histórico que, tiene la disciplina
de Trabajo Social con relación a todos los modelos de
intervención que han sido retomados, en nuestro campo
disciplinar y que obviamente tiene, una correspondencia
390
implícita con los paradigmas que se han generado dentro de las
ciencias sociales.
Ante ello considero conveniente el abordaje de este tema con
la intención de que se visibilice la secuencia de estos elementos,
un paradigma es una perspectiva particular de ver la realidad y
son fundamentales, ya que proporcionan las visiones del mundo
desde las cuales se construyen los modelos, teorías y prácticas
del Trabajo Social. Cada paradigma ofrece una forma distinta de
entender por qué existen ciertos problemas sociales, como la
pobreza, la violencia o la desigualdad. Según el paradigma
adoptado, se atribuyen diferentes causas y se proponen distintas
soluciones.
Un paradigma constituye un marco epistemológico general
desde el cual se interpreta la realidad. En palabras de Kuhn
(1970), los paradigmas ofrecen una visión compartida del
mundo, determinando qué se considera conocimiento válido,
cómo se genera y con qué fines. En el Trabajo Social, los
paradigmas orientan la comprensión de los problemas sociales y
las formas de abordarlos. Por ejemplo, el paradigma positivista
promueve intervenciones basadas en la objetividad y la
medición, mientras que el paradigma crítico impulsa prácticas
orientadas a la transformación de las estructuras de poder.
Uno de los aspectos esenciales que se tiene en nuestra
disciplina es que, se observa a los fenómenos, desde diversas
perspectivas y paradigmas ya que los fenómenos son complejos
y las realidades cambiantes. Los paradigmas influyen
profundamente en el Trabajo Social, ya que determinan cómo se
entiende la realidad social, cuál es el rol profesional, qué
métodos se emplean y hacia dónde se dirige la intervención.
Reflexionar sobre los paradigmas permite una práctica más
crítica, consciente y transformadora.
Por su parte un programa de investigación científica, de
acuerdo con Lakatos (1989) es la unidad descriptiva de los
391
grandes logros científicos. La investigación como proceso
permite, la introyección de conocimiento que enriquece e
incrementa la teoría explicativa de la realidad, para el hombre es
el área de oportunidad en la creación de nuevas formas de
perspectar dicha realidad, intencionado la modificación de áreas
y/o dimensiones de hombres y mujeres.
Otro elemento que se relaciona con los modelos de
intervención, son las teorías, las cuales contemplan un
fundamento importante dentro de un proceso de investigación,
y de construcción de los modelos de intervención, lo cual
requiere de rigurosidad científica.
Si retomamos a la ciencia como parte de la construcción de las
teorías podremos remitirnos a lo que Bunge (2014) señala en
relación a la ciencia, la cual puede caracterizarse por ser un
“conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por
consiguiente falible”, y es considerada como útil, ya que en el
desarrollo de la misma busca inexorablemente, la verdad a los
problemas y de los fenómenos que persisten en la sociedad, por
ende, generan la respuesta y la solución efectiva a los mismos.
Ello implica que el trabajador social, en la medida que vaya
generando hallazgos importantes, plantea nuevos rumbos en
donde, se pueda ampliar el conocimiento, durante el proceso de
producción de conocimiento/investigación, se trabaja sobre lo
real, lo cual es una construcción del investigador en la que pone
en juego la relación teoría–método-técnica, es decir construye su
objeto de estudio (Escolar y Travi, 2010).
Los modelos de intervención representan la aplicación
práctica de los marcos teóricos, adaptados a las necesidades
concretas de los individuos, grupos o comunidades. Por ejemplo,
el modelo sistémico, basado en la teoría general de sistemas,
considera a las personas como parte de un entramado de
relaciones interdependientes. En cambio, el modelo de
392
empoderamiento, derivado de las teorías críticas, busca
fortalecer la capacidad de agencia de los sujetos frente a
situaciones de opresión o desigualdad.
La articulación entre paradigma, ciencia, teoría y modelo no
es lineal ni rígida; al contrario, es dinámica y evolutiva y son
estas características lo que le dan, la habilitación al Trabajo Social
de retomar los modelos que, se consideren con mayor
posibilidad de atender las necesidades para la población. Es
importante considerar que en la medida que cambian los
contextos históricos y sociales, también se transforman los
paradigmas predominantes, y nuestra disciplina debe estar
preparada para ello, porque sin lugar a duda, esto da el
surgimiento para nuevas teorías y modelos de intervención.
Esto nos remite a que el Trabajo Social requiere, una constante
reflexión epistemológica que, le permita revisar críticamente sus
fundamentos y adaptar su práctica, a los desafíos
contemporáneos, se encuentra nuestra disciplina en un momento
histórico para generar sus propias propuestas de intervención,
con respuestas reales a fenómenos complejos.
Por lo que, se concluye que es imperante la necesidad de
trascender en las realidades, con trabajadores sociales bajo una
formación acrecentada y fortalecida, bajo la ciencia, tomando en
cuenta de que este caminar, para dejar atrás las prácticas
asistencialistas, ha sido el rigor científico que han emanado de
nuestras intervenciones y los posicionamientos teóricos que nos
respaldan.
Se concluye que el Trabajo Social, no puede entenderse ni
ejercerse adecuadamente, sin una comprensión clara de la
relación entre paradigmas, ciencia, teorías y modelos de
intervención. Esta relación proporciona el andamiaje necesario
para una práctica profesional fundamentada, coherente y
comprometida con la transformación social. Y para dar respuesta
393
a las preguntas planteadas se concluye que en el trabajo social,
son viables, los modelos de intervención y que efectivamente, se
pueden generar modelos que trasciendan dentro del grupo
epistémico, en el que nos posicionemos y dentro del campo
profesional en el que nos encontremos.
394
El Trabajo Social Cuántico,
construyendo nuevas miradas
disciplinares
Rocío del Carmen Hernández Perales
¿Qué va a ser de mí? Es la pregunta que persiste a lo largo del
tiempo en la mente del ser humano, es una cuestión que genera
todo un fenómeno de complejidad alrededor del mismo
humano; es por tratar de dar respuesta a esta pregunta que
surgen muchas teorías sociales, que hacen un intento de recopilar
toda la información necesaria para documentarla y darle un
orden, haciendo el intento de ser comprobable y tener la
exactitud de las ciencias naturales.
Es ahí donde entra el trabajo social, al tratar de ser un
mediador entre la realidad, la sociedad y las teorías sociales, un
facilitador de procesos que genera la fluidez entre el
entendimiento de la concepción de los acontecimientos. Es fácil
que las personas revisen varias veces lo mismo que ya revisaron,
recorran el camino que ya conocen hasta en automático,
obteniendo los mismos resultados, y justificando el actuar bajo la
bandera de lugar seguro.
Tomando en cuenta que la teoría social, es en el mejor de los
casos, un intento por mejorar la realidad, es necesario que
395
seamos reflexivos en cuanto a la invitación que se abre ante
nosotros, de generar nuevas teorías sociales que den cabida a las
transformaciones, que se están manifestando en todos los
contextos que involucran al ser humano, manteniendo una
mente abierta, siempre con la idea de ofrecer herramientas, que
se adecúen a las generaciones que van surgiendo con estas ideas,
que representan un cambio en la realidad actual, y las generación
es que ya cuentan con cierta experiencia y buscan respuestas
diferentes a las ya conocidas.
Ante lo cual, se vienen generando el surgimiento de nuevos
paradigmas, por lo tanto, también de nuevas teorías sociales,
donde se reconocen aun aspectos clásicos como desde las
ciencias físicas. Es importante recalcar que la física, surgió de la
filosofía y es momento de que regrese a ella, y con esto al campo
de las ciencias sociales, pues proporciona novedosas e
impensadas perspectivas del mundo que exceden nuestras
experiencias habituales.
La física cuántica estudia el comportamiento de la materia y la
energía a nivel subatómico, basándose en los elementos más
pequeños y la energía, es por eso que si aprendemos a manejar
la energía, podemos elegir las situaciones en que queremos
experimentar la vida. Todos los sentimientos que
experimentamos nos permiten vibrar en diferentes frecuencias,
estos sentimientos están influidos por todo el contexto que nos
rodea, por ejemplo la música que escuchamos, si la canción nos
gusta y la cantamos a todo pulmón, por ejemplo en un bar o un
concierto, los artistas del momento como Tito doble P o Peso
Pluma con los corridos alterados, todos los jóvenes ahí reunidos
cantan con mucha fuerza, poniendo en el canto toda su energía,
la vibración que se está experimentando en ese momento, en ese
lugar en todas esas personas que están ahí reunida es un
ejercicio de manifestación, lanzado al universo con todo el poder
y la energía del momento, y el universo lo recibe y lo regresa,
396
visualizando en eventos que se pueden ver en todo el país en
notas periodísticas y en estadísticas con datos trágicos.
Otro ejemplo muy claro que se da en la ciudad de Saltillo
Coahuila es el tráfico, llegas a tu destino después de
experimentar varias situaciones que complicaron tu trayecto, y
comentas que es muy pesado el tráfico e inmediatamente todos,
los que te escuchan hacen eco de tu comentario, iniciando más
que una conversación, un listado interminable de quejas y
posibles motivos por lo que se da este fenómeno: ya hay muchos
carros en la ciudad, las calles están muy chicas, todos salen súper
tarde de su casa, seguramente hubo algún accidente, etc., etc.
Esto ya provoca sentimientos que, nos ponen en una vibración
que repercute no solo en nuestras experiencias, si no en las
experiencias que vive toda la ciudad.
El futuro es, por todos conocido que “no existe”, el futuro se
crea, pero tal cual la palabra, hay que crearlo, para explicar un
poco mejor mencionaré el ejemplo de los tan conocidos tenis
Jordán, antes del año 1984 no existían, alguien tuvo que
imaginarlos, para luego crearlos, Michael Jordán fue el que los
imaginó. Ejemplos como estos pueden seguir sin terminar,
podemos llamarlos casualidades, pero son eventos que nos
ocurren, que incluso visualizamos y después decimos, “ya sabía
que esto iba a pasar”, pero por lo general, son situaciones
negativas, es por eso que hay que enfocarnos en elegir las
experiencias bajo las cuales queremos experimentar la vida.
Existen diferentes caminos para las personas que tienen la
disposición, pero sobre todo el entendimiento, buscando la
elevación de conciencia, son caminos que no todos entenderán
pues aún no están vibrando en esa sintonía, pero hay que estar
habilitados para poder ser facilitadores también en estos temas,
a este ejercicio se le viene conociendo como el Trabajo Social
Cuántico.
397
Específicamente en la ciudad de Saltillo, Coahuila, México ya
se está realizando este ejercicio de Trabajo Social Cuántico, desde
hace 16 años dicha metodología holística se está realizando y
dando a conocer a la sociedad que existe una forma de vivir
mejor, en la que cada semana se reúne, un grupo de personas
que experimentan un ejercicio de introspección, para
materializar las manifestaciones de sus necesidades, donde
todos los participantes hemos presenciado los testimonios de las
personas de, como la vida, les ha ido cambiando de manera
favorable, incluso en temas de salud donde han experimentado
el resultado de las manifestaciones con la práctica constante de
varias técnicas y herramientas.
El Trabajo Social Cuántico hoy día, se viene revelando como
toda una mirada alternativa de lo que puede ser una gran
fortaleza no solo al ejercicio profesional, sino al mejor
entendimiento del humano. Es por ello, que como trabajadores
sociales tenemos la tarea no solo de estar a la vanguardia, en el
conocimiento de los fenómenos que van surgiendo, como
resultado de toda esta ola de cambios, sino también de estar en
la primera fila de las profesiones que ofrecen herramientas a la
sociedad, para sobrellevar y entender el desarrollo de estos.
El Trabajo Social Cuántico es el encargado de dar a conocer que
existe una posibilidad más, en este abanico de posibilidades que,
ya se ofertan como las vertidas en el presente libro, para dar
respuesta a la pregunta con que se inician estas reflexiones, como
lo es el responder de manera clara a la premisa existencial de
¿Qué va a ser de mí?, y para ello, es importante abrir nuestras
mentes, y dar la posibilidad de distintos acercamientos para el
entendimiento, de todo aquello de que nos aqueja, y nos
aprisiona en la vida. Es por ello, que las miradas irracionales o
existenciales representan hoy día, el complemento que todo
profesional debe reconocer e incorporar a su estilo de vida, y
dinámica profesional.
398
399
Notas Finales: Por un Trabajo Social,
evolucionado
Jesús Acevedo Alemán
Ni están todos los que son, ni son todos los que están: compilar
más de 100 años de los diferentes modelos de intervención o
acompañamiento social, que a lo largo de la historia han definido
el quehacer operativo y científico del trabajo social en el mundo
entero y particularmente en Latinoamérica, es una tarea titánica,
reconociendo que mucho de la actividad operativa y de campo
que han venido desarrollando el colectivo de los profesionales
del trabajo social, no se ha sistematizado adecuadamente;
destacando a su vez, que desde sus trincheras han ido diseñando,
adaptando y replanteando metodologías adoc a sus realidades,
contextos, países y épocas históricas.
A la luz de lo anterior, me permito destacar que en más de
treinta años que he vivido el trabajo social, no como una
profesión o disciplina, sino como un estilo de vida, que me ha
permitido ser testigo y protagonista de diferentes etapas de su
quehacer, de su liderazgo, así como de su contribución en la
sociedad. He conocido héroes anónimos que lo dieron todo por
sus ideales, convicciones, y por mantener viva la utopía, todo
ello, bajo el grito de “el trabajo social siempre vivo”.
400
El presente esfuerzo literario, viene a sumar al trabajo social
internacional, generando una de las más amplias (al menos
escritas a la fecha) compilaciones históricas sobre los modelos de
intervención social, abordando cronológicamente el contexto de
aparición, destacando algunas ideas centrales, sus fases
metodológicas, y lo más importante su implicación o
contribución al trabajo social.
No se podría insinuar que alguno de los modelos, son
obsoletos o desfasados, cada uno de ellos, hasta la fecha, se
siguen utilizando en algún contexto determinado, ya sea en el
plano formativo de las academias, o como parte de los esquemas
operativos de intervención, ya sea, dentro de las estructuras de
política pública de los diferentes países, o como parte de las
metodologías de atención pública, en algunas demarcaciones.
Somos de la idea, que un modelo o diseño teórico o
metodológico, adquiere su carácter de vigente en la medida que
tenga una utilidad y genere los impactos esperados,
indistintamente su fundamentación, o tradición epistemológica.
A final de día, la complejidad, y los mismos seres humanos ante
sus necesidades y problemáticas sociales, desafían a cuanto
profesional se vincula. Requiriendo para ello, todas las fortalezas
con las que se pueda equipar.
Hay que reconocer que se viven tiempos complejos, de
fenómenos globales, y de la presencia de un Nuevo Humano,
que requiere de mayores acompañamientos; puede llegar a ser
una tarea abrumadora, y aun mas, si no se cuentan con las
herramientas apropiadas, mismas que posibiliten estar a la altura
de los desafíos. En tal sentido, se sitúa el presente libro,
encaminado precisamente para apuntalar los esfuerzos
profesionales, y sobre todo brindar las herramientas necesarias
para el hacer un trabajo social cada vez, con mayor liderazgo y
pertinencia. En una era, globalizada, con la presencia cada vez
mayor de la inteligencia artificial, y de los desarrollos
401
tecnológicos, que someten los quehaceres disciplinares clásicos
hacia el olvido, o hacia lo obsoleto.
Realidad, que inspira el presente texto, el cual en principio se
encamina en reconocer las grandes visiones teóricas y
metodológicas del trabajo social, y a la vez, ofrecer las nuevas
miradas o visiones disruptivas que pueden favorecer a un trabajo
social, cada vez mas evolucionado y competitivo. Que al margen
de la polémica, o de las controversias teóricas, siempre debemos
de centrarnos en aquellas visiones o posiciones teóricas que nos
sumen, y que nos posicionen como gremio, como disciplina y
profesión, ya que al final de día, nuestra participación siempre
está encaminada en la búsqueda permanente de bienestar social,
y justicia para todos los pueblos.
Finalmente, con éstas breves notas, invitamos a los
profesionales del trabajo social a revisar el presente texto, el cual
sea analizado con una mirada crítica, reflexiva y propositiva, que
nos sumen, a toda la comunidad del trabajo social, y al hacerlo
hagamos un frente común, para fortalecernos, para esgrimir en
las conciencias históricas, que el trabajo social latinoamericano
sigue mas vivo que nunca, y sobre todo, que viene
fortaleciéndose cada vez más en el marco de su Segundo
Movimiento de Reconceptualización, el cual nos está llevando a
nuevos planteamientos, así como en una permanente evolución,
recordando que “la vigencia de nuestra profesión, radicará en la
capacidad para adaptarse y evolucionar frente a sus contextos
históricos”.
402
Referencias bibliográficas
consultadas
Adorno Theodor (2003). Obra completa (20 volúmenes). Akal,
Tres Cantos (edición comenzada en 2003).
Acevedo Alemán, J. (2025). Modelo de intervención social
construccionista. Abordando las realidades complejas. Segunda
edición, corregida y aumentada. ACANITS. A.C.
Acevedo Alemán, J.y Carranza Valdez, G. (2025). El Nuevo
Humano. Prospectivas científicas para el Trabajo Social.
Dibujando nuevas realidades complejas en México. Espacio
abierto: cuaderno venezolano de sociología. Vol. 34, Número 1.
https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/683170
Acevedo Alemán, J. (2024). Del Homo Sapiens al Sensorium, la
evolución humana “Una mirada irracional”. Revista Holón.
Vol. II, No. 5. Enero – Abril 2024. Pp. 71-83. Universidad José
Martí de Latinoamérica. URL disponible en:
https://revistas.up.ac.pa/index.php/holon
Acevedo Alemán, J. (2024). El Transhumanismo. Nuevos
posicionamientos teóricos del Trabajo Social; Tópicos de la 2ª
reconceptualización. Academia Nacional de Investigación en
Trabajo Social (ACANITS, A.C.).
Acevedo Alemán, J. (2023). EL TRANSHUMANISMO ¿Es
posible biomejorar el Trabajo Social? Revista Científica
DISCIPLINARES. Vol. 2 (1) ISSN: 2955-8905 (En línea) DOI:
10.58552.
https://iisunsa.com/index.php/Inicio/issue/archive
Acevedo Alemán, J. (2023). RETOS DEL TRANSHUMANISMO
EN EL TRABAJO SOCIAL: Inteligencia Artificial vs
Inteligencia Emocional. Revista: Trabajo Social / Universidad
de San Carlos de Guatemala, Número 41 Volumen 1, agosto
2022-Julio 2023, Páginas: 17 - 30
Acevedo Alemán, J. (2023). El TRANSHUMANISMO ¿Es posible
biomejorar el Trabajo Social?. [Archivo de Vídeo]
403
https://www.youtube.com/results?search_query=el+transh
umanismo+jesus+acevedo+aleman
Acevedo Alemán, J. (2023a). EL TRANSHUMANISMO ¿Es
posible biomejorar el Trabajo Social? Revista Científica
DISCIPLINARES. Vol. 2 (1) ISSN: 2955-8905 (En línea) DOI:
10.58552.
https://iisunsa.com/index.php/Inicio/issue/archive
Acevedo Alemán, J. (2023b). ¿Mentes trastornadas o Evolución
humana? Los trastornos del Desarrollo Neurológico.
Acompañamientos profesionales desde el Trabajo Social.
Revista TS Difusión. https://www.tsdifusion.es/mentes-
trastornadas-o-evolucion-humana-los-trastornos-del-
desarrollo-neurologico-acompanamientos-profesionales-
desde-el-trabajo-social
Acevedo Alemán, J. (2023c). La 2ª reconceptualización del
Trabajo Social en Latinoamérica.: ¿Realidad, ficción o el sueño
del Fauno?. EHQUIDAD. Revista Internacional De Políticas De
Bienestar Y Trabajo Social, (20), 11–34.
https://doi.org/10.15257/ehquidad.2023.0011
Acevedo Alemán, J. (2023d). El metaverso. Los nuevos
entendimientos del Trabajo Social en una era transhumanista.
Revista MARGEN No. 110. Págs. 1-16
https://docs.google.com/viewer?url=https%3A%2F%2Fww
w.margen.org%2Fsuscri%2Fmargen110%2FAcevedo-
110.pdf&embedded=true&chrome=false&dov=1
Acevedo Alemán, J.(2023e). Atención a los grupos vulnerables
en México una tarea pendiente. Tlatemoani: revista académica de
investigación, 14(42), 88-108.
Acevedo Alemán, J. (2022). El transhumanismo. Camino para
una justicia planetaria. Retos para el Trabajo Social. Servicios
sociales y política social, (128), 49-61.
Acevedo Alemán, J. (2022a). De las realidades virtuales
complejas al transhumanismo. Retos en las Ciencias Sociales.
Uperpectiva. Revista sobre Educación y Ciencia. Universidad
Pedagógica de El Salvador “Dr. Luis Alonso Aparicio”. ISSN
2309-7817
404
Acevedo Alemán, J.y Carranza Valdés G. E. (2020). Niños
índigo y los estigmas educativos. Retos del trabajo social.
Documentos de Trabajo Social nº62.
https://www.trabajosocialmalaga.org/wp-
content/uploads/2020/08/62_13.pdf
Acevedo Alemán, J., Gallegos, B., y De León, G.E. (2020). De la
intervención a la sanación social. La evolución del Trabajo
Social: una mirada irracional. Trabajo Social Hoy, 88, 69-84 doi:
10.12960/TSH.2019.0016
Acevedo Alemán, J.y Arteaga Basurto C. (2020). La
irracionalidad. Porque también de lo irracional se puede hacer teoría.
ENTS, UNAM
Acevedo Alemán, J., De León, C. y Delgadillo, G. (2017). Las
competencias parentales, los nuevos desafíos de las familias
contemporáneas. Revista de trabajo social, tomo maltrato
infantil, ENTS-UNAM
Acevedo Alemán, J. (2017). Re-pensar el Trabajo Social. Voces de
los millenials. Generación Geek. UAdeC-CGEPI
Acevedo Alemán, J. (2017). Modelo de intervención social
construccionista. Abordando las realidades complejas. Pearson
Acevedo Alemán, J., De León, C. y Delgadillo, G. (2016). Ante
la crianza con violencia: las competencias parentales. Revista
de trabajo social. Tomo 11, 12 y 13 Ante el abuso infantil. ENTS-
UNAM.
Acevedo Alemán, J. (2016). Re-pensar el trabajo social 3.0. Voces
de los Millenials. La generación Geek. UADEC/CGEPI
Acevedo Alemán, J. (2016). The freak show, el circo de los
anormales. México: Fontamara.
Acevedo Alemán, J. (2015). Los rostros de los perversos. Porque no
todo es lo que parece. Notas para la construcción de un modelo
teórico sobre violencia. México: ENST-UNAM
Acevedo Alemán, J. (2013). Infierno en casa. Cuando el amor mata,
México, D.F., Trillas.
Acevedo Alemán, J., Trujillo Pérez, Ma. de los Ángeles y López
Saucedo, María de la Luz (2012). Envejeciendo “dignamente”
405
Una mirada hacia las condiciones de vida del adulto mayor. Plaza y
Valdés
Acevedo Alemán, J. (2012). ¡Tengo miedo!, el bullying en las
escuelas. Trillas
Acevedo Alemán, J. (2008). Del problema a la presentación de
proyectos de investigación. Saltillo, Coahuila, UAdeC-FTS.
Acevedo Alemán, J. (2011). De lo antisocial a asesinos en serie:
apuntes para su discusión. México: Plaza y Valdés.
Acevedo Alemán, J. (2008). Del problema a la presentación de
proyectos de investigación. Saltillo, Coahuila: UAdeC-fts.
Adler, A. (1912). El carácter neurótico.
https://biblioteca.uazuay.edu.ec/buscar/item/83116
Aguilar Ordoñez, M. J. (2000). Modelos Teóricos del Trabajo Social.
lumen/Hv Manitas. Alayón, N. (s.f.). Defendiendo al Trabajo
Social. Buenos Aires: HVMANITAS.
Alayón, N. (2013). Reflexiones sobre el trabajo social. Argentina:
Humanitas.
Alayón, N. y Molina, M. L. (2007). La desigualdad social:
desarrollo y desafíos del Trabajo Social desde la
Reconceptualización en América Latina. Revista Textos &
Contextos Porto Alegre. (6) 34-68.
Alayón, N., Aquín, N., Castro, N., Faleiros, V. et al., (2005).
Trabajo Social Latinoamericano. A 40 años de la
Reconceptualización. Espacio Editorial, 2005, 300 pp.
Alayón, N. y Molina M., L. (2004). Acerca del movimiento de
Reconceptualización. Revista Prospectiva. Universidad Del
Valle. 2004. Nº 9
Alayón, N. (1987). Definiendo al trabajo social. Hvmanitas
Alayón, N. (1980). Hacia la historia del Trabajo Social en la
Argentina. Lima: celats.
Alayon, N., Barrex, J., y Cassineri, E. (1972). ABC del Trabajo
Social Latinoamericano. Argentina- Buenos Aires: Ecro.
Allan, J. (2003). Critical social work: an introduction to theories
and practices, crows nest, NSW, Allen y Unwin
Alegre, L. P. (2004), Violencia escolar, un síntoma de toda la
sociedad, Buenos Aires, Buenafuente.
406
Álvarez Bueno, Estefanía Lourdes (2015). modelo
psicodinámico y modelo sistémico en trabajo social.
Universidad de Cuenca Facultad de Jurisprudencia y Ciencias
Políticas y Sociales Escuela de Trabajo Social.
https://dspace.ucuenca.edu.ec/bitstream/123456789/21533
/1/tesis.pdf
Álvarez, Norberto (2005). El Valor de la Publicidad Sensorial.
Razón y Palabra, núm. 46, agosto-septiembre, 2005.
Universidad de los Hemisferios. Quito, Ecuador
Aligueri, D. (2011). La divina comedia. México: Oceano.
Alwyn, Nidia. (1999). Identidad e historia profesional. Revista
de TS # 13. CONECTS, FECTS, Bogotá.
Amorós, C. y De Miguel, A. (s/f). Teoría feminista: de la
Ilustración a la globalización, 3 volúmenes. Madrid: Minerva
Ediciones.
Amemiya, I., Oliveros, M. y A. Barrientos (2009), Factores de
riesgo de violencia escolar (bullying) severa en colegios
privados de tres zonas de la sierra de Perú, Anales de la
Facultad de Medicina, 70, 255-258.
Ander-Egg (2011). Humanismo y Trabajo social. Interacción y
Perspectiva Revista de Trabajo Social 2011 Vol. 1 n°1 pp.48-61.
Disponible en:
produccioncientificaluz.org/index.php/interaccion/article/
down load/476/475
Ander-Egg, E. (1997). Métodos del Trabajo Social. Buenos Aires:
Espacio.
Ander-Egg, E. (1996). Introducción al Trabajo Social. Buenos
Aires: Lumen/Hvmanitas.
Ander-Egg, E. (1995). Técnicas De Investigación Social. Buenos
Aires: Lumen 24 edición.
Ander-Egg, E. (1994). Historia del Trabajo Social. Buenos Aires:
Hvmanitas
Ander- Egg, E. (1992). Introducción al Trabajo Social. Madrid-
España: Lumen/HVMANITAS.
Ander-Egg, E. (1992). Reflexiones en torno a los métodos del
Trabajo Social. Una aproximación histórica y epistemológica a
407
los métodos del Trabajo Social y una propuesta en la que se
formula los lineamientos generales de la militancia y el
compromiso. México: El Ateneo.
Ander-Egg, E. (1991). Metodología y práctica de la animación
sociocultural. Buenos Aires: Hvmanitas.
Austin, J. (1983). ¿Cómo hacer cosas con palabras? Barcelona:
Paidós.
Aja, M. (2015). La conducta desviada. Recuperado de:
http://www.mailxmail.com/ curso-sociologia-juridica-
poder/conducta-desviada
Arena Pública (2021). Criptomonedas en México: ¿Dónde puedo
comprar con ellas?. Https://www.
arenapublica.com/negocios/criptomonedas-en-mexico-
donde-puedo-comprar-con-ellas
Arteaga Vladimir (2020). La tecnología en la nueva
https://www.anahuac.mx/generacion-anahuac/la-
tecnologia-en-la-nueva-normalidad
Amemiya, I., Oliveros, M. y A. Barrientos (2009), Factores de
riesgo de violencia escolar (bullying) severa en colegios
privados de tres zonas de la sierra de Perú, Anales de la
Facultad de Medicina, 70, 255-258.
Aruj, R. S. (2008). Causas, consecuencias, efectos e impacto de
las migraciones en Latinoamérica. Papeles de Población, 14(55),
95-116.
Arendt, H. (1958). The human condition. Chicago, IL: The
University of Chicago Press
Arcos G., Estela, Molina V., Irma, Fecci P., Ester, Zúñiga A.,
Yanira, Marquez M., Myriam, Ramírez, Miguel, Miranda,
Christian; Rodríguez, Laura y Johanna Poblete E. (2006).
Descubriendo el género en el currículo explícito (currículo
formal) de la educación de tercer ciclo, universidad austral de
chile 2003-2004. Estudios Pedagógicos, vol. XXXII, núm. 1, pp.
33-47
Arellano, N. (2007), The violence in school and the provention
of the conflict, Revista ORBIS, 3, 23-45.
408
Austin, J. (1983), ¿Cómo hacer cosas con palabras?, Barcelona,
Paidós.
Ashford, J. B., y LeCroy, C.W. (1991). Problem solving in social
work practice; implications for knowledge utilization.
Research on social work practice. Beverly hill, sage, 306-309.
Bartlett, Frederick (1923). Psychology and primitive culture.
Cambridge University Press, Cambridge.
Bateman, A. W., & Fonagy, P. (2004). Psychotherapy for
Borderline Personality Disorder: Mentalization Based
Treatment. Oxford: Oxford University Press.
Bailey, R. y Bracker, M. (1975). Radical social work. Londres,
Edgard Arnold
Barrett-Leonard, G. T. (1979). The person-centered system
unfolding, en Turner, F. J. (1979). Social work treatment,
Nueva York, free press
Bacón Francis (1627). Nueva Atlántida, https://getafe.es/wp-
content/uploads/Bacon-Francis-La-Nueva-
Atl%C3%A1ntida.pdf
Bandura, A. (1999). Auto- Eficacia: cómo afrontamos los cambios de
la sociedad actual. (J. Aldekoa, Trad.) Bilbao: Desclée de
Brouwer.
Bateson, G. (1993). Una unidad sagrada: pasos ulteriores hacia
una ecología de la mente. Barcelona: Gedisa.
Bauzá Santiago, N. (1986). El Feminismo y el Tacón de la
Chancleta. (Tesis de maestría). Universidad de Puerto Rico.
Badesa, S. (1995). Perfil del Animador Sociocultural. Madrid:
Narcea.
Bacon, F. (2003). Novum Organum. Madrid: Losada
Bacon, F. (2018). Nueva Atlántida, https://getafe.es/wp-
content/uploads/Bacon-FrancisLa-Nueva-
Atl%C3%A1ntida.pdf
Bandura. A. (1990). Aprendizaje social y desarrollo de la
personalidad. México: Alianza Editorial
Barbeito, C. y M. Caireta (2005), Introducción de conceptos:
paz, violencia, conflicto, Cuadernos de Educación para la Paz.
Universidad Autónoma de Barcelona. Recuperado el 4 de
409
noviembre de 2010, de
<http://www.pangea.org/unescopau/img/programas/
educacion/publicacion002e.pdf.>
Bertaux, D. (1997). Les récits de vie. Paris: Nathan.
Berger, PL y T. Luckmann (1966). La construcción social de la
realidad: un tratado en la sociología del conocimiento, Garden
City, NY: Anchor Books. ISBN 0-38505898-5; ISBN 0140135480
(h.); ISBN 0713900199 (ib.); ISBN 9780140135480 (h.)
Berger, P. y Luckmann, T. (2001). La construcción social de la
realidad. Argentina: Amorrortu.
Berger, P. y Luckman, T. (1968). La construcción social de la
realidad. Argentina: Amorrortu, 1968.
Belmont Linares Guadalupe, María Carmela Velázquez
Hernández, Nelia Tello (27 de abril de 2020). La intervención en
lo social en tiempos de pandemia,
http://www.trabajosocial.unam.mx/comunicados/2020/ma
yo/intervencion_social_tiempos_pandemia.pdf
Bertalanffy, L. V. (1976). Teoría general de los sistemas:
fundamentos, desarrollo, aplicaciones. México D.F.: Fondo de
Cultura Económica.
Berkeley, George (2013). Carlos Mellizo, ed. Obra completa.
Biblioteca de Grandes Pensadores. Madrid: Editorial Gredos.
ISBN 978-84-249-3668-6.
Berkeley, G. (1990). Tratado Sobre los Principios del
Conocimiento Humano. Madrid: Gredos.
Beauvoir de, S. (2005). El segundo sexo. Madrid: Cátedra.
Berne, E. (1976). Análisis transaccional en psicoterapia. Una
psiquiatría sistemática individual y social. Buenos Aires:
Psique.
Bernler, G. y Johnsson, L. (1997). Teoría para el trabajo
psicosocial. Buenos Aires: Espacio.
Benhabib, S., Butler, J., Cornell, D. y Fraser, N. (eds.) (1995).
Feminist Contentions: A Philosophical Exchange. New York:
Routledge
Biestek, F. (1966). Las relaciones de Case Work. Madrid:
Aguilar.
410
Bocchetti, A. (1996). Lo que quiere una mujer. Madrid:
Ediciones Cátedra.
Boix, V. y Gardner, H. (1999). “Cuáles son las cualidades de la
comprensión” en: Stone M. (comp.). La enseñanza para la
comprensión. Vinculación entre la investigación y la práctica.
Buenos Aires: Paidós.
Boy, A. V. y Pine, G. J. (1982). Person-centered counselling: a
renewal. Boston, allyn and bacon
Bowlby, J. (1977). The making and breaking of affectional
bonds: I. Aetiology and psychopathology in the light of
attachment theory. The British journal of psychiatry, 130(3),
201-210.
Bunge, M. (1976). La investigación científica. Barcelona: Ariel.
Bunge, M. (2007). Diccionario de Filosofía. Madrid: Siglo XXI
Editores.
Bunge, M. (2004). La investigación científica. Buenos Aires:
Siglo XXI Editores.
Bunge, M. (1978). La ciencia: su método y su filosofía. Buenos
Aires: Siglo XXI Editores.
Bunge, M. (2014). La ciencia su método y su filosofía. Editorial
Argentina.
Bunge, Mario (1978), La ciencia: su método y su filosofía,
Buenos aires, Argentina, Siglo Veinte.
Burr, V. (1996), An introduction to social construccionism,
London, Routledge.
Blanco, M. R. (1998). “El enfoque eco-sistémico” en: Kisnerman,
N. (1998). Pensar el Trabajo Social. Una introducción desde el
construccionismo. Buenos Aires: Lumen/Hvmanitas.
Bronfenbrenner, U. (1979). La ecología del desarrollo humano.
USA: Harvard University Press
Blumer, H. (1969). Symbolic Interaction: Perspective and
Method. Englewood Cliffs N. J.: Prentice Hall.
Bostrom, N. (2005). Transhumanist Values. Oxford University, 1-
7.
Bustos Villarroel, Alexis (2014). Modelos contemporáneos de
intervención en Trabajo Social: revisión bibliográfica del
411
modelo narrativo. Revista Perspectivas Nº 25, 2014 • ISSN 0717-
1714 • pp. 67-83
Buss, D. M. (2004). Evolutionary psychology. The new science of the
mind. Boston: Pearson.
Bustos Villarroel, Alexis (2014). Modelos contemporáneos de
intervención en Trabajo Social: revisión bibliográfica del
modelo narrativo REVISTA PERSPECTIVAS Nº 25, 2014 •
ISSN 0717-1714 • pp. 67-83.
https://www.bing.com/search?q=intervencion+en+crisis+y
+centrado+en+la+tarea+pdf&qs=n&form=QBRE&sp=-
1&ghc=1&lq=0&pq=intervencion+en+crisis+y+centrado+en
+la+tarea+pdf&sc=11-
49&sk=&cvid=B6B4220133034A799E5C5EA335253009&ghsh
=0&ghacc=0&ghpl=
Bull, M., Gilroy, P., Howes, D., y Kahn, D. (2006) “Introducing
sensory studies”, The Senses and Society 1(1); 5-7.
https://doi.org/10.2752/174589206778055655
Bunston, T. (1985). Mapping Practice: problem solving in
clinical social work. Journal of contemporary social work
Black Mirror (2022). Serie que describe -mediante el uso de
fábulas distópicas- los peligros que puede enfrentar el ser
humano por la dependencia tecnológica. Serie emitida en la
plataforma Netflix: https://www.netflix.com/
Blugerman, M. (1986). CONTRIBUTIONS OF Gestalt Theory to
social work treatment. En F. Turner (1986). Social work
treatment. Nueva York, free Press
Bravo Castillo, E. (2018). El contexto latinoamericano y los
desafíos políticos y éticos del Trabajo Social. NUEVA
ACCION CRITICA. Diálogos desde el trabajo social
Latinoamérica. Revista Institucional del Celats. Año 1. N° 1 -
Octubre 2018 (revista trimestral)
Brandell, J.R. (2004). Psychodynamic social work. Nueva York.
Columbia university press
Bradford, Kirk (1969). Existentialism and casework. Nueva
York. Exposition press
412
Bruner, J. S. (1975). “From communication to language: A
psychological perspective". Cognition, 3, 255-287.
Bringuiotti, M. (2000), La escuela ante los niños maltratados,
Buenos Aires, Paidós.
Bricker-Jenkins, M. y Hooyman, N. R. (1996). Not for women
only: social work practice for a feminist future. Silver spring,
Nasw
Bruno, F., y Alemán, J. A. (2016, outubro-dezembro). El
Enfoque Biográfico: La construcción de las trayectorias
laborales de los adultos mayores, un fenómeno de análisis
social. Revista Kairós Gerontologia, 19(4), pp. 29-47
Bruno, Fernando Jesús Acevedo Alemán, Laura Karina Castro
Saucedo y Rosa Isabel Garza Sánchez (2018). El
construccionismo social, desde el trabajo social: “modelando
la intervención social construccionista”. Revista Margen N° 91
– diciembre 2018
Cabruja, T., Íñiguez, L. y Vázquez, F. (2000), Cómo construimos
el mundo: relativismo, espacios de relación y narratividad,
Análisis, 25 (p. 61-81).
Carballeda Alfredo Juan Manuel (2020). Apuntes sobre la
intervención del Trabajo Social en tiempos de Pandemia de Covid-
19.
https://www.margen.org/pandemia/carballeda2020.html
Carballeda, A. (2008). La Intervención en lo Social y las
Problemáticas Sociales Complejas: los escenarios actuales del
Trabajo Social. Revista Margen, 48, 1-5.
https://www.edumargen.org/docs/curso12-
9/unid02/apunte10_02.pdf
Carballeda, A.J. /2004). La intervención en lo social, exclusión
e integración en los nuevos escenarios sociales. Buenos Aires:
Paidos.
Carballeda, A. (2006). El Trabajo Social desde una mirada
histórica cen trada en la intervención: del orden de los cuerpos
al estallido de la sociedad. Buenos Aires. Espacio Editorial.
Caballero de Aragón, N. (s.f.). Modernidad, postmodernidad.
Revolución o retroceso? En: Revista Colombiana de Trabajo
413
Social. No 9. Santiago de Cali: Consejo Nacional para la
educación en Trabajo Social-CONETS., 83-84.
Caballero, Oscar (1976). Los mutantes están entre nosotros. ROCA
Caravaca, C. (2014). Trabajo social on-line. El futuro de la
intervención social. Revista Digital, 1-17. Obtenido de
https://digitum.um.es/digitum/bitstream/10201/51373/1/
Trabajo%20social%20online.%20El%20futuro%20de%20la%2
0intervenci%c3%b3n%20social.pdf
Cardelle, Frank D. (1992). El desafío de ser hombre hoy.
Volumen 5 de Colección psicología. Editor Pontificia
Universidad Javeriana, 1992
Camelo, A., y Cifuentes, R. M. (2006). Aportes para la
fundamentación de la intervención profesional en Trabajo
Social. Tendencias y retos, 1(11), 169-187.
https://ciencia.lasalle.edu.co/cgi/viewcontent.cgi?article=1
043&context=te
Campanini, A.M y Luppi F( 1991) Servicio social y modelo
sistémico. pp 177-205 - Escartín, María José, y Suárez,
Esperanza. Las Prácticas en las enseñanzas del trabajo social.
Volumen conmemorativo. XXV Aniversario, Escuela
Universitaria de Trabajo Social, Universidad de Alicante,
1991.
Candamil Calle, María del Socorro. (1999). El trabajo social en
el marco de las disciplinas sociales. En: Revista Eleuteria # 2,
departamento de Desarrollo humano, Facultad de ciencias
jurídicas y sociales, Universidad de Caldas, Manizales.
Castells, M. (1999). La era de la información: economía, sociedad y
cultura. México: Siglo XXI Editores.
Castro, Concepción (2020). El papel del profesional en Trabajo
Social durante el COVID-19. https://www.unir.net/ciencias-
sociales/revista/noticias/trabajo-social-
coronavirus/549204987188/
Campanine, A. y Luppi, F. (1996). Servicio Social y modelo
sistémico. Una nueva perspectiva para la práctica cotidiana.
Barcelona: Paidós.
414
Caplan, C. (1964), Principles of Preventive Psychiatry, Basic
Books, Inc., New York.
Calvo Rojas, Valentín (2010). El objeto de estudio en trabajo
social. una visión desde el psicoanálisis: la ley y la estructura.
BiBlid X-2, 9-20.
https://www.researchgate.net/publication/269868116_El_o
bjeto_de_estudio_en_trabajo_social_Una_vision_desde_el_ps
icoanalisis_la_ley_y_la_es-
tructura_The_object_of_study_in_Social_Work_An_approac
h_from_Psychoanalysis_Law_and_struc-ture
Cabruja, T., Íñiguez, L. y Vázquez, F. (2000). “Cómo
construimos el mundo: relativismo, espacios de relación y
narratividad”. Análisis, 25, 61-81.
Cazzaniaga, S. (2007). Hilos y Nuedos la formulación, la
intervención y lo político en el Trabajo Social. Buenos Aires:
Espacio Editorial.
Carkhuff, R.R. y Berenson, B.G. (1977). Beyond counselling and
therapy. Nueva York, holt, Rinehart and Winston
CELATS (2021). La reconcetualización en trabajo social,
https://www.celats.org
Cepal (2020). Informe especial Covid 19,
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/4552
7/5/S2000325_es.pdf
Cedeño Rengifo, Yulixa Yamileth; Loor Lino, Ligia Estela y
Vélez Santana Ana Gabriela (2019). El trabajador social y el
uso de la tecnología como una herramienta útil para el
ejercicio profesional. Revista Caribeña de Ciencias Sociales
(diciembre 2019). En línea:
https://www.eumed.net/rev/caribe/2019/12/trabajador-
social-
tecnologia.html//hdl.handle.net/20.500.11763/caribe1912tra
bajador-social-tecnologia
CEPALSTAT (2024). Bases de Datos y Publicaciones Estadísticas.
https://statistics.cepal.org/portal/databank/index.html?ind
icator_id=31=&lang=es
415
CEPAL (2024).
https://www.cepal.org/es/subtemas/proyecciones-
demograficas/america-latina-caribe-estimaciones-
proyecciones-poblacion/perfil-demografico-paises
CEPAL (2023). Estudio Económico de América Latina y el caribe
2023. El financiamiento de una transición sostenible: inversión para
crecer y enfrentar el cambio climático. https://repositorio.
cepal.org/server/api/core/bitstreams/4a7c3fb9-83f3-45e3-
94e1-35318fa65fbd/content
CEPAL [Comisión Económica para América Latina y el Caribe]
(2022). Los impactos sociodemográficos de la pandemia de COVID-
19 en América Latina y el Caribe. Cuarta reunión de la conferencia
regional sobre población y desarrollo de América latina y el caribe.
[en línea]
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/4792
2/1/S2200159_es.pdf [Último acceso: 30 enero 2023]
CELATS (2020). Trabajo Social: Formación profesional y Desafíos
para el ejercicio profesional al 2030.
https://celats.org/noticias/trabajo-social-formacion-
profesional-y-desafios-para-el-ejercicio-profesional-al-2030/
Celats (2020a). Coronavirus: ¿Qué le toca hacer al trabajo social para
enfrentar la pandemia del siglo XXI?.
https://www.celats.org/19-publicaciones/nueva-accion-
critica-7/221-coronavirus-que-le-toca-hacer-al-trabajo-social-
para-enfrentar-la-pandemia-del-siglo-xxi
Cifuentes, R. M. (2001). Intervención de Trabajo Social. Avances
y perspectivas 1995-2000. Lectura crítica a trabajos de grado
adelantados en Bogotá. Informe de investigación (inédito).
Santafé de Bogotá: Universidad de La Salle, Facultad de
Trabajo Social, Centro de Investigaciones.
Cifuentes Gil1, Rosa María (2004). Aportes para “leer” la
intervención de Trabajo Social. XVIII Seminario
Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social. La cuestión Social y
la formación profesional en Trabajo Social en el contexto de las
nuevas relaciones de poder y la diversidad latinoamericana. San
José, Costa Rica, 2004.
416
https://ciberinnova.edu.co:10004/archivos/plantilla-ovas1-
slide/documents-UCN-Canvas/teorias-contemporaneas-
trabajo-social/lecturas/slets-018-041.pdf
Cifuentes Gil, Rosa María (1999). La comunidad contexto de
intervención profesional de Trabajadores y trabajadoras sociales.
Material para la cátedra de Trabajo Social de Comunidad, sin
editar. Bogotá.
Cipolla, Carlo M. (2013). Las Leyes Fundamentales de la Estupidez
Humana. Editorial Crítica
Cortina, A. (2008). La escuela de Frankfurt: crítica y utopía.
Madrid: Síntesis.
Cortina, A. (1997). El mundo de los valores. Bogotá: Editorial
El Buho.
Cobo, R. (2014). Aproximaciones a la Teoría Crítica Feminista.
Lima: cladem.
Corvalán, R. (1996). Los paradigmas de lo social y la concepción de
intervención en la sociedad. CIDE 4. Chile.
Conapo (2024). Proyecciones poblacionales.
https://www.gob.mx/conapo
Consejo Nacional para la Educación en Trabajo social (2001).
Área de Desarrollo: CONETS. Plan de acción por áreas. Cali:
Valle.
CONETS – ICFES. (2004). Marco de fundamentación conceptual y
especificaciones del ECAES para Trabajo Social. Bogotá.
Consejo General del Trabajo Social. (14 de marzo de 2020).
Obtenido de Recomendaciones del Consejo General del Trabajo
Social dirigidas a las/os profesionales del Trabajo Social ante la
emergencia sanitaria del COVID-19.
http://www.cgtrabajosocial.es/app/webroot/files/consejo
/files/Documento%20CGTS%20COVID-19.pdf
Comte, Auguste (1911). Encyclopædia Britannica. Volume 6.
Consultado el 7 de octubre de 2021.
Contreras Hermosilla, M. A. (2006). Principales Modelos para
la Intervención de Trabajo Social en Individuo y Familia.
Santiago de Chile: Departamento de Trabajo Social.
417
Cora Escolar Bibiana Travi (2010). Prácticas profesionales,
modelos de intervención y proceso de producción de
conocimientos. Trabajo Social UNAM. VI Época • Número 1.
diciembre 2010. Ciudad de México [p. 74 - 89]
Conceptos (2024). La migración.
https://concepto.de/migracion/
Conceptos filosóficos (2025). Existencialismo.
https://concepto.de/existencialismo/
Cortina, A., y Miquel-Ángel, S. (2016). Humanidad Infinita.
Castelló: Ediciones Internacionales Universitarias.
Comte, A. (2000). Discurso Sobre el Espíritu Positivo. Madrid:
Alianza.
Coulshed, V. (1998). La gestión en trabajo social. Barcelona,
Paidos
Coulshed, V. et al., (2000). Management in social work.
Basingstoke, palgrave
Coburn, D.C. (1987). Transactional analysis. En enciclopedia of
social work, silver spring, Nasw
Cooper, M. y Turner, S. (1996). Transactional analysis theory
and social work practice. En F. Turner (1996). Social work
treatment, Nueva York, free press
Coates, J. (2003). Ecology and social work: towards a new
paradigm, Halifax, Fernwood
Corrigan, P. y Leonard, P. (1978). Social work practice under
capitalism: a marxist approach, Londres, McMillan
Chadi, M. (1997). Integración del servicio social y enfoque
sistémico relacional. Buenos Aires: Espacio.
Chadi, M. (2000). Redes sociales en el Trabajo Social. Buenos
Aires: Espacio.
Crónicas de una Inquilina (2014). Padre Pedro Pantoja.
Recuperado de:
https://cronicasdeunainquilina.com/2014/03/05/padre-
pedro-pantoja-casa-del-migrante-posada-belen/
Chadi, Mónica (1997). Integración del servicio social y enfoque
sistémico relacional. Buenos Aires: Espacio.
418
Chadi, Mónica (2000). Redes sociales en el Trabajo Social.
Buenos Aires: Espacio
Cuello, Corina (2023). Educación problematizadora de Paulo
Freire: un giro desde lo antropológico y epistemológico del
ser.
https://www.researchgate.net/publication/370964355_Edu
cacion_problematizadora_de_Paulo_Freire_un_giro_desde_l
o_antropologico_y_epistemologico_del_ser
Clemente, A. (2003). Conflicto y sociedad. Tensiones del
Trabajo Social después de los 90´. En: Clemente, A. y Arias, A
(comp.). Conflicto e intervención Social. Buenos Aires.
EspacioEditorial.
Chetkow-Yanoov, Benyamin (1997). Social Work Practice: A
Systems Approach. Psychology Press,
Darwin, Ch. (1988). El origen de las especies. Espasa Calpe.
Daly, M., Salmon, C. y Wilson, M. (1997). Kinship: The
conceptual hole in psychological studies of social cognition
and close relationships. En Simpson, Jeffry A. (Ed); Kenrick,
Douglas T. (Ed) (1997). Evolutionary social psychology. Mahwah,
NJ, USA: Lawrence Erlbaum Associates.
Dal Pra Ponticelli, M. (1998). Modelos teóricos del Trabajo
Social. Buenos Aires: Lumen/ Hvmanitas.
Derrida, J. (1996). La desconstrucción en las fronteras de la
filosofía. La retirada de la metáfora. Barcelona: Universidad
Autónoma de Barcelona/Paidós.
Dewey, J. (1950). Lógica. Teoría de la Investigación. México: fce.
De Aragón Espejo, Adriana (2020). Estos son algunos tiroteos
registrados en escuelas de México.
https://noticieros.televisa.com/historia/tiroteos-escuelas-
mexico-alumnos-estudiantes-balacera/. Consultado 27 de
septiembre 2022.
De Los Ríos Uriarte Ma. Elizabeth (2022). ¿Qué es el
transhumanismo?.
https://www.anahuac.mx/mexico/noticias/que-es-el-
transhumanismo
419
Descartes, René. (2009). Encyclopædia Britannica. Deluxe Edition.
Chicago: Encyclopædia Britannica.
Descartes, R. (1999). Discurso del Método. Madrid: EDAF.
De Grey, Aubrey; Rae, Michael. (Septiembre de 2007). Ending
Aging: The Rejuvenation Breakthroughs that Could Reverse
Human Aging in Our Lifetime (Acabando con el envejecimiento:
los hitos del rejuvenecimiento que podrían invertir el proceso
de envejecimiento en nuestra época). New York, NY: Saint
Martin's Press, 416 p. ISBN 0-312-36706-6.
De Beauvoir, S. (1949). El segundo sexo. Recuperado el 15 de
enero del 2013, de
http://www.segobver.gob.mx/genero/docs/Biblioteca/El_
segundo_sexo_Simone_de_B.pdf
De Beauvoir, S. (1999). El Segundo Sexo. México: Alianza
Editorial
De la Garza, E. (2000). ¿Hacia donde va la Teoría Social? En E.
c. De la Garza Toledo, Tratado latinoamericano de sociología
del trabajo (págs. 9-39). México: colegio de México.
De Souza Silva, J. (2010). La pedagogía de la pregunta y el ‘día
después del desarrollo: Hacia laeducación contextualizada
para construir el buen vivir en el mundo rural
latinoamericano.Documento de apoyo a la presentación del
autor, el día 8 de julio de 2010, en el “III CongresoNacional de
Educación Rural” realizado en Medellín, Colombia
Derek Jehu (1967). Learning theory and social work, londres,
Routledge
Diéguez Lucena, Antonio Javier (1985). La integración del
hombre con la máquina. Telos. Cuadernos de comunicación e
innovación.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=6769
Diéguez, A. (2013): “La filosofía de la técnica de Ortega como
guía para la acción. Una comparación con Heidegger”, Revista
Internacional de Tecnología, Conocimiento y Sociedad, 2 (1), pp. 73-
97
Diéguez, Antonio (2017), Transhumanismo. La búsqueda
tecnológica del mejoramiento humano, Barcelona: Herder.
420
Di Carlo, E. (2001). La Comprensión como Fundamento del Servicio
Social. Mar del Plata: Fundación paideia.
Dissanayake, E. (1992). Homo aestheticus: Where Art comes from
and why. University of Washington Press.
Dilthey, W. (2000). Sobre hermenéutica: El surgimiento de la
hermenéutica y los esbozos para una crítica de la razón
histórica. Madrid: Istmo S. A.
Dowrick, P. W. (1983). Self-modeling. In P. W. Dowrick & J.
Biggs (Eds.), Using video: Psychological and social
applications (pp. 105-124). New York: Wiley.
Dore, M.M. (1990). Functional theory: its history and influence
on contemporary social work, social service review, 358-374
Doel, M., y March, P. (1993). Task-centered social work.
Basingstoke, palgrave
Dominelli, L. McLeond, E. (1989). Feminist social work,
Chicago, Lyceum
Dorfman, R.A. (2013) Clinical Social Work: Definition, Practice
And Vision. London, England: Routledge.
Duque, A. V. (2013). Metodología de intervención social,
palimpsestos de los modelos en trabajo social. Manizales:
Universidad de Caldas/Editorial Epílogos.
Duque, A. V. (2005). Modelos mentales. Exploraciones desde
las prácticas del Trabajo Social. Informe de investigación
(inédito). Manizales: Universidad de Caldas.
Duque, A. V. (2004). Praxis, identidad y formación en Trabajo
Social. Un estudio del sistema de representaciones simbólicas.
Manizales: Conets.
Du Ranquet, M. (2007). Los Modelos en Trabajo Social. Madrid.
Editorial siglo XXI
Du Ranquet, M. (1996). Los modelos en Trabajo Social. Intervención
con personas y familias. Madrid: Siglo XXI
Durkheim, Emile. (1993) [1893]. The Division of Labour in Society,
translated by G. Simpson. New York: The Free Press. P. ix.
Durkheim, E. (2006). Las reglas del método sociológico y otros
escritos. Madrid: Alianza.
421
Durkheim, E. (1964). Las reglas del método sociológico. Buenos
Aires: Dédalo.
Dunlap, K.M. (1996). Functional theory and social work
practice, En F. turner (1996). Social work treatment:
interlocking theoretical approaches. Nueva York, free press
EdomexInforma (2017). Rapiña urbana, el gasolinazo.
Recuperado de: http://edomexinforma.
com/2017/01/suman-46-detenidos-por-actos-de-rapinhia-
en-tiendas-de-autoservicio/
Elkaim, M. (1996). “Constructivismo, construccionismo social y
narraciones. ¿En los límites de la sistémica?” en Perspectivas
Sistémicas, 42, 3-5.
Eroles, C. (1998). Familia y Trabajo Social. Un enfoque clínico e
interdisciplinario de la intervención profesional. Buenos
Aires: Espacio.
Evangelista, E. (2011). Aproximaciones al Trabajo Social,
Contemporáneo. Red de investigaciones y estudios Avanzados
en Trabajo Social, A.C.
Evangelista, Eli (2020). Historia del Trabajo Social.
https://www.facebook.com/trabajosocial.tv/videos/695417
061089698/
Educapedia (2020). La revolución científica y tecnológica del siglo
XIX. https://cursoparalaunam.com/la-revolucion-cientifica-
tecnologica-del-siglo-xix
Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías
de la Información en los Hogares (ENDUTIH, 2022).
https://www.inegi.org.mx/programas/dutih/2022/
Enciclopedia de significados (2025). Espiritualidad.
https://www.significados.com/espiritualidad/
Escartín, M. (1998). Manual de Trabajo Social, Modelos de práctica
profesional. (Segunda Ed.) Alicante: Aguaclara.
Escolar, C., y Travi, B. (Diciembre de 2010). Prácticas
profesionales, modelos de intervención y procesos de
producción de conocimientos. Trabajo Social UNAM, IV(1),
74-89.
422
Ettinger (1972). Man into Superman. Nueva York: Saint Martin
Press.
Erikson, Erik. (2000). El ciclo vital completado. Barcelona:
Ediciones Paidós Ibérica.
Ettinger (1972). Man into Superman. Nueva York: Saint Martin
Press.
Emiro Restrepo, Jorge (2008). Biología evolutiva y psicología
evolucionista. Revista Colombiana de Psiquiatría, vol. 37, núm. 3,
2008, pp. 428-451.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=80611205012
Enciclopedia de significados (2024). Ser humano.
https://www.significados.com/ser-humano/
Enciclopedia de significados (2024a). Algoritmos.
https://www.significados.com/algoritmo/
Escudero Antonio (1997). La Revolución Industrial. España:
ANAYA. ISBN 9788420738208
Evans, D. (1999). Introducing Evolutionary Psychology. Totem
Books, USA.
Enciclopedia de significados (2024).
https://www.significados.com/tipos-de-feminismo/
Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre
Seguridad Pública (ENVIPE, 2023).
https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interactivos/?p
x=ENVIPE_SEGURIDAD_COLONIA&bd=ENVIPE
Escartín Caparrós, M. J. (1998). Manual de Trabajo Social
(Modelos de Práctica Profesional). España: Aguaclara.
Evans, D. y Kearney, J. (1996). Working in social care: a systemic
approach. Aldershot, arena
Epstein, L. (1988). Brief treatment and a new look at the task-
centered approach. Nueva York. McMillan
Esch-Jakob, J. (1994) Sincretismo Religioso de los Indígenas de
Bolivia. La Paz. Distribuidora Hisbol S.R.L.
Enciclopedia de Humanidades (2025). El funcionalismo.
https://humanidades.com/funcionalismo/
Faleiros, V. P. (1992). Metodología e ideología del Trabajo
Social. Buenos Aires: Hvmanitas.
423
Falla Ramírez, Uva (2009). Reflexiones sobre la investigación
social y el Trabajo Social. Tabula Rasa. Bogotá - Colombia,
No.10: 309-325, enero-junio 2009.
http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n10/n10a11.pdf
Fairbain, W.R.D. (1954). The nature of hysterical states. British
journal of medical psychology, 27, 3, 106-125
Faleiros, V. (1987). Confrontaciones teóricas de la
Reconceptualización. Revista Acción Crítica n° 21. CELATS.
Fawcett, B., Faetherstone, B., Fook, J. y Rossiter, A. (2000).
Practice and research in social work. Postmodern feminist
perspectives. Londres, Routledge
Fernández, Rosa (2022). STATISTA Usuarios de realidad virtual
en el mundo.
https://es.statista.com/estadisticas/599951/numero-de-
usuarios-de-realidad-aumentada-movil-en-el-mundo/
Fernández Herrería Alfonso y López López María Del Carmen
(2007). La inclusión del componente emocional en la
formación inicial de maestros. Una experiencia para el
desarrollo de la conciencia sensorial. Facultad de Educación,
Universidad de Granada, España. Revista Iberoamericana de
Educación (ISSN: 1681-5653) n.º 43/3 – 25 de junio de 2007
Fernández, Ana María (1992). El campo grupal Notas para una
genealogía, Buenos Aires, Nueva Visión, 1992, pág. 139.
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena (2024). Biografia de Ludwig
Feuerbach. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea
[Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/feuerbach.
htm [fecha de acceso: 15 de agosto de 2024]
Fernández-Montaño, P. (2015). Trabajo Social Feminista: Una
revisión teórica para la redefinición práctica. Trabajo Social
Global-Global Social Work, 5(9), 24–39.
https://doi.org/10.30827/tsg-gsw.v5i9.3299
Feixas, G., y Miro, M. T. (1993). Aproximaciones a la
psicoterapia. Barcelona: Paidós.
Feixas, G. y Miró, M. T. (2002). Aproximaciones a la
psicoterapia. Barcelona: Paidós.
424
Feyerabend, P. (1974). Contra el Método. Barcelona: Ariel.
Feixas, G., y Miro, M. T. (1993). Aproximaciones a la
psicoterapia. Barcelona: Paidós.
Ferrarotti, F. (mayo-agosto de 2007). Las historias de vida como
método. Convergencia Vol. 14 No. 44, págs. 15-40.
Ferguson, I. y Lavalette, M. (1999). Social work, postmodernism
and Marxism. European journal of social work, 2(1), 27-40
Filloux, Jean Claude (1994). La personalidad. Universidad de
Buenos Aires, Buenos Aires
Fischer, J. y Gochoros, H. L. (1975). Planned behaviuur change:
behaviour modification in social work. Nueva York, free press
Forbes (2020). Ciberseguridad y 5G.
https://www.forbes.com.mx/ciberseguridad-y-5g/
Foucault, Michel (2000). Los anormales. Fondo de Cultura
Económica
Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar, nacimiento de la prisión
por Michael https://www.ivanillich.org.mx/Foucault-
Castigar.pdf
Foucault, M. (1979). Microfísica del poder. Madrid: La Piqueta.
Fook, J. (1993). Radical casework: a theory of practice, Sydney,
allen and unwin
Fook, J. (2002). Social work: critical theory and practice.
Londres, sage
Foerster, Von (1991). Semillas de la cibernética. Ed. Gedisa.
Fullan, Michael (2003). “Emoción y esperanza: conceptos
constructivos para tiempos complejos”, en Hargreaves, Andy
(comp.): Replantear el cambio educativo. Un enfoque renovador.
Madrid, Amorrortu, pp. 296-317.
Flax, J. (1990). Thinking Fragments: Psychoanalysis, Feminism,
and Postmodernism in the Contemporary West. Berkeley:
University of California Press.
Flax, J. (1993). Disputed Subjects: Essays on Psychoanalysis,
Politics, and Philosophy. New York: Routledge.
Fraisse, G. (1991). Musa de la Razón. España: Ediciones
Cátedra.
425
Fraser, N. (1989). Unruly Practices: Power, Discourse, and
Gender in Con temporary Social Theory. University of
Minnesota Press. Disponible en:
https://link.springer.com/content/pdf/10.1057%2Ffr.1992.1
2. pdf. Traducido por Google Traductor.
Freud, S. (1993). Obras completas. Buenos Aires: Orbis.
Freud, S. (1973). Obras completas (3vols.). Madrid: Biblioteca
Nueva.
Freire, Paulo (2002). Concientización. Teoría y práctica de una
educación liberadora. Buenos Aires: Galerna
Freire, Paulo (1971). Pedagogía del oprimido. Buenos Aires:
Estudio 3
Freire, Paulo (1985). Pedagogía del oprimido. Montevideo,
Tierra Nueva. México, Siglo XXI Editores.
https://www.ensayistas.org/critica/liberacion/varios/freir
e.pdf
Freire, P. (2002). Concientización. Teoría y práctica de una
educación liberadora. Buenos Aires: Galerna.
Fresno, M. y López, A. (2015). Trabajo Social, nuevas tecnologías y
redes sociales: nuevas herramientas para la práctica profesional en el
siglo XXI. Dialnet, 31-39.
Freud, Sigmund (1996). Trabajos sobre metapsicología en: Obras
completas, vol. XIV. Buenos Aires: Amorrotu, 9.ª edición, 1996,
pág. 99. ISBN 950-518-590-1. (Título original: Triebe und
Triebschicksale, Die Verdrängung Das Unbewusste, 1915).
Fritz Perls (1969). Gestalt therapy verbatim. Moab, UT., Real
Person Press
Gadamer, H. G. (1977). Verdad y método. Fundamentos de una
hermenéutica filosófica. Salamanca: Sígueme.
Gadamer, H. (1998). El Giro Hermenéutico. Madrid: Cátedra.
Galeana de la O., S. (1996). “Campos de acción” en Sánchez, R.
M. (1996). Manual de Trabajo Social. ents-unam.
Garfinkel, H. (1966). Studies in Ethnomethodology. Englewood
Cliffs: Prentice Hall.
426
García Morata, M. J. (2016). De la animación sociocultural al
desarrollo comunitario: Su incidencia en el ocio. Barcelona:
Universidad de Barcelona.
García, Susana (1999). Especificidad y rol en Trabajo Social.
Currículo, saber, formación. Buenos Aires: Lumen
Gardner, H. (1995). Inteligencias múltiples: teoría y práctica.
Piados
García, Claudia Lorena (2005). El concepto de lo innato en la
psicología evolucionista. Diánoia, vol. L, núm. 54, mayo, 2005,
pp. 75-99. Universidad Nacional Autónoma de México.
Distrito Federal, México.
https://doi.org/10.22201/iifs.18704913e.2005.54
García Lirios, C., Carreón Guillén, J., Hernández Valdés, J.,
Arturo Limón, G., Lourdes Morales, M., y Bustos, J. (2015).
Dimensiones conceptuales de sustentabilidad para la
construcción de una agenda pública y la reconceptualización
del trabajo social. Revista Trabajo Social, (14), 117–131.
Recuperado a partir de
https://revistas.udea.edu.co/index.php/revistraso/article/
view/24234
Garro, J. V. (2007). Modelos y métodos de intervención en
trabajo social/ Models and Methods of Intervention in Social
Work. Alianza Editorial Sa.
Garbarino, J. (1983). Social support networks: Rx for the helping
professions, en Whittaker, J.K & Garbarino J., social support
networks: informal helping in the huma services. Aldine, new
York.
Galper, J. (1980). Social work practice: a radical approach.
Englewood cliffs, prentice hall
Garvin, C. D. (1974). Task-centered group work. Social service
review, 48, 494-507
Gambrill, E. (1995). Behavioral social work: past, present and
future. Research on social work practice, 11 (2), 166-175
Gergen, K. (2005). Construir la Realidad. El futuro de la
psicoterapia. Barcelona: Paidós.
427
Gergen, K. (1996). Realidades y relaciones: aproximaciones al
Construccionismo social. Barcelona: Paidós.
Gergen, Kenneth J. (1982). Hacia la transformación en el
conocimiento social. New York: Springer-Verlag, 1982. Segunda
edición, Londres: Sage, 1994. ISBN 978-0387906737
Gergen, K. (1985). The Social Constructivist Movement in
Modern Psychology. American Psychologist Vol. 40 No. 3,
266-275.
Gergen, K. (2006). Construir la realidad: el futuro de la
psicoterapia. España: Paidos Iberica.
Gergen, K. (2007), Construccionismo social aportes para el
debate y la práctica.
200https://www.taosinstitute.net/Websites/taos/images/P
ublicationsFreeBooks/ Gergen_construccionismo_social.pdf
Germain Carel y Gitterman Alex (1976). Social Work Practice:
A Life Model. Social Service Review, Vol. 50, No. 4 (Dec.,
1976), pp. 601-610.
https://www.researchgate.net/publication/270845713_Soci
al_Work_Practice_A_Life_ModelCollection
internetarchivebooks; americana; inlibrary; printdisabled
Germain, Carel B; Gitterman, Alex (1980). The life model of
social work practice. Publisher New York : Columbia
University Press
Giddens, A. (2003). La constitución de la sociedad. Bases para
una teoría de la estructuración. Buenos Aires: Amorrortu.
Giddens, A. (1995). Modernidad e identidad del yo. El yo y la
sociedad en la época contemporánea. Barcelona: Península.
Giner, S. (2010). Sociología. Barcelona: Peninsula.
Gitterman Alex y Germain Carel B. (1976). Social Work Practice:
A Life Model. December 1976Social Service Review 50(4):601-
610. DOI:10.1086/643430
Gitterman Alex (1980). The lipe model of Social Work practice.
Publisher New York : Columbia University Press
Goffman, E. (1993). La presentación de la persona en la vida
cotidiana. México: Amorrortu.
428
Gómez-Jacinto, Luis (2005). Comparación social y
autoevaluación desde un enfoque evolucionista. Escritos de
Psicología - Psychological Writings, núm. 7, septiembre, 2005,
pp. 2-14. Universidad de Málaga. Málaga, España.
http://webdeptos.uma.es/psicologiasocial/luisgomez/Com
paraci%F3n%20Social%20-%20Luis%20G%F3mez.pdf
Goleman, Daniel (2000). La práctica de la inteligencia emocional.
Kairós.
Golan, N. (1978). Treatment in crisis intervention. New York,
NY: Free Press
Golan, N. (1978). Treatment in crisis situations. Nueva York,
free press
Goldstein, E. (1995). Ego Psychology and social work practice,
nueva York, free press
Goldstein, H. (1973). Social work practice: a unitary approach,
Columbia, university of south Carolina press
Golan, N. (1969) When is a client in crisis?. Social Case Work.
50(7). pp. 389-394.
Golan, N. (1978) Treatment in Crisis Situations. New York, NY:
Free Press.
Goethe, J. W. (2004). Fausto,
http://www.biblioteca.org.ar/libros/8141.pdf
Goffman, E. (1993). La presentación de las personas en la vida
cotidiana. España: Amorrortu.
Gobierno de México (2024). El feminicidio.
https://www.gob.mx/conavim/articulos/que-es-el-
feminicidio-y-como-identificarlo?idiom=es
Guzmán, Pedro (2022). Revelan terapia genética que cura a
enfermos de cáncer. https://www.elciudadano.com/ciencia-
tecnologia/revelan-terapia-genetica-quecura-a-enfermos-de-
cancer
Guntrip, H. (1968). Schizoid Phenomena, object-relations and
the self. Londres: Hogarth Press
Gutiérrez Silva, José Manuel; Romero Borré, Jenny y Arias
Montero, Salomón Roberto (2020). Migración: Contexto,
impacto y desafío. Una reflexión teórica. Revista de Ciencias
429
Sociales (Ve), vol. XXVI, núm. 2, pp. 299-313, 2020.
Universidad del Zulia.
https://www.redalyc.org/journal/280/28063431024/html/
Guerra Centeno, Dennis (2014). Homo sapiens, una especie más
del paisaje terrestre: El humano instintivo, en los ámbitos de
la biosfera, la tecnosfera y la noosfera, REDVET. Revista
Electrónica de Veterinaria, vol. 15, núm. 2, febrero, 2014, pp. 1-
12. https://www.redalyc.org/pdf/636/63632380011.pdf
Global Overview Report (January 2022). Informe Global de acceso
digital https://www.slideshare.net/DataReportal/digital-
2022-global-overview-report-january-2022-v05
Glasersfeld, E. von (1995). Radical Constructivism: A Way of
Knowing and Learning. Routledge.
Habermas, J. (1999). Teoría de la acción comunicativa: Crítica a
la razón funcionalista, Tomo II. Madrid: Taurus.
Habermas, J. (1996). Lógica de las ciencias sociales. Madrid:
Tecnos.
Habermas, J. (1988). Ensayos políticos. Barcelona: Península.
Habermas, J. (1987). Teoría y praxis. Estudios de filosofía
social. Madrid: Tecnos.
Habermas, Jürgen (1962) Historia y crítica de la opinión pública.
Gustavo Gili, Barcelona, 1981. ISBN 978-84-252-2015-9
Hamilton, Gordon (1940). Theory and practice of social
casework. Nueva York, Columbia university press
Hamilton, G. (1965). Teoría y práctica del Trabajo Social de
casos. México: La prensa mexicana.
Hamilton, Gordon (1951). Teoría y práctica del Trabajo Social de
casos. México, La prensa mexicana.
Hamilton, Gordon (1940). Theory and practice of social
casework. Nueva York, Columbia university press
Hanmer, J. y Statham, D. (1989). Womwn and social work:
towards a woman-centered practice, Chicago, Lyceum Books
Haaland Matláry, J. (2002). El tiempo de las mujeres, notas para
un nuevo feminismo. Madrid: Ediciones Rialp.
Haley, J. (1976). Problem solving therapy. San Francisco, jossey
bass
430
Healy, K. (2001). trabajo social: perspectivas contemporáneas.
https://www.researchgate.net/publication/228460755_Trab
ajo_social_perspectivas_contemporaneas
Herrera, D. (1993). “Fenomenología y hermenéutica” en
Aportes 37. La hermenéutica. Una aproximación necesaria
desde la educación. Santafé de Bogotá: Dimensión educativa.
Henshilwood, C. (2011). Homo symbolicus: The dawn of language,
imagination and spirituality. Amsterdam: John Benjamins.
Helding, L. (2011). Digital natives and digital immigrants:
Teaching and learning in the digital age. Journal of Singing,
68(2), 199-206. DOI:10.1007/s11576-013-0390-2
Hearn, G. (1969). The general systems approach: contributions
toward and holistic conception of social work, Nueva York,
council of social work education
Hegel, G. W. F, (1951). Hegel Sämtliche Werke, Band II. Stuttgart:
Frommann Verlag, pp. 335-516. En español: Fenomenología
del Espíritu, México: Fondo de Cultura Económica 1971, pp.
259-392.
Hessen, J. (1997). Teoría del Conocimiento. Buenos Aires:
Panamericana.
Heidegger, M. (1997). El Ser y el Tiempo. México: Fondo de
Cultura Económica.
Hernández Aristu, J. (1991). Acción Comunicativa e
Intervención Social. Madrid: Popular.
Hernández Sampieri, Roberto; Fernández Collado, Carlos y
Baptista Lucio, Pilar (2014). Metodología de la investigación.
Editores: McGraw Hill España
https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=775008
Hernández Aristu, J. (1990). Pedagogía del ser: aspectos
antropológicos y emancipatorios de la pedagogía de Paulo
Freire, Zaragoza, Prensas Universitarias
Hill, R. (1980). Caso individual. Modelos actuales de práctica.
Buenos Aires: Hvmanitas.
Hippocrates Guild (2021). Introducción a la teoría
psicodinámica en el trabajo social.
431
https://hippocratesguild.com/es/introducci%C3%B3n-a-la-
teor%C3%ADa-psicodin%C3%A1mica-en-el-trabajo-social/
Historia Universal (2025). Existencialismo.
https://historiauniversal.org/existencialismo/
Hollis, F. (1982). Diagnóstico en Trabajo Social con individuos
y familias. Lectura núm. 314 (mimeografiado). Manizales:
Universidad de Caldas.
Hollis, F. (1971). “Trabajo Social individual el enfoque
sicosocial” en Encyclopedie of Social Work. Nueva York.
Hollis, F. (1964). Casework: A Psychosocial Therapy. Nueva
York: Random House.
Hollis, F. (1966). Casework: a psychosocial therapy. Nueva
York, international university press
Hollis, Florence (1982). Diagnóstico en Trabajo Social con
individuos y familias. Lectura Nro. 314 (mimeografiado).
Manizales: Universidad de Caldas.
Howe , M. W., & Schuerman, J. R. (1974). Trends in the Social
Work Literature: 1957-72. Chicago: The University of Chicago
Press.
Howe , M. W., & Schuerman, J. R. (1974). Trends in the Social
Work Literature: 1957-72. Chicago: The University of Chicago
Press.
Horkheimer, M. (s/f). Teoría crítica. Madrid: Amorrortu.
Hombrados-Mendieta, M. I., & Gómez-Jacinto, L. (2001).
Potenciación en la intervención comunitaria. Psychosocial
Intervention, 10(1), 55-69.
Houghton, E. y Green, M. (2018). People Analytics: Driving
Business Performance with People Data
Horkheimer, Max (2000). Anhelo de justicia. Teoría crítica y
religión. Trotta. ISBN 978-84-8164-400-5
Howes, David (2014). El creciente campo de los Estudios
Sensoriales. Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos,
Emociones y Sociedad, vol. 6, núm. 15, agosto-noviembre, 2014,
pp. 10-26.
http://www.relaces.com.ar/index.php/relaces/article/vie
w/319
432
Howe , M. W., & Schuerman, J. R. (1974). Trends in the Social
Work Literature: 1957-72. Chicago: The University of Chicago
Press.
Hobbes, T. (2006). Leviathan. Ed. A&C Black. p. 121.
Howard Parad (1965). Crisis intervention: selected readings.
Nueva York. Family service association of america
Hofstein, S. (1964). The nature of process: implications for social
work. Journal of social process, 14, 13-53
Hume, D. (1978). Tratado de la naturaleza humana/1. Madrid:
Editora Nacional.
Husserl, E. (1992). Invitación a la fenomenología. Barcelona:
Paidós.
Husserl, E. (1989). La crisis de las ciencias europeas y la
fenomenología transcendental: una introducción a la filosofía
fenomenológica. s.d.
Husserl, E. (2000). Investigaciones lógicas [1900/1901]. Prensa
de la humanidad.
Humanity+ (2017). Humanity+ What Why Do, 2017.
https://humanityplus.org
Huxley, Julian (1957). Transhumanism» in New Bottles for New
Wine. London: Chatto & Windus, 1957.
Husserl, Edmund (1891). Philosophie der Arithmetik.
Psychologische und Logische Untersuchungen (Filosofía de la
Aritmética)
Hume, David (2003). Historia natural de la religión. Trotta. ISBN
978-84-8164-610-8.
Hume, D. (1998). Tratado de la Naturaleza Humana. Madrid:
Tecnos.
Ibáñez, T. (1994). Psicología social construccionista. México:
Universidad de Guadalajara.
Ibáñez, T. (1989). El conocimiento de la realidad social.
Barcelona: Sendai.
Ibáñez, T. (1988). Ideología de la vida cotidiana. Barcelona:
Sendai.
Ibáñez, T. (1992). ¿Cómo se puede no ser construccionista hoy
en día? Revista de Psicoterapia Vol. III No. 12, 245-257.
433
Ibáñez, T. (2003). La construcción social del
socioconstruccionismo: retrospectiva y perspectivas. Política
y Sociedad Vol. 40, 155-160.
Ibáñez, T. (1998). Representaciones sociales. Teoría y método.
En Psicología Social construccionista, Universidad de
Guadalajara, México. Barcelona, Sendai, 1988.
International Coach Federation (2017). El coaching. Recuperado
de: http://streaming.ceoe.es/
pdf/Aplicacion_del_Coaching_a_la_PRL_18_06_2014_Humb
erto-Borras.pdf
INEGI (2020). Censo de población y vivienda, México. Instituto
Nacional de Estadística y Geografía. México: INEGI
IEET (2022). Obtenido de Institute for Ethics and Emerging
Technologies: http://ieet.org/.
International Federation of Social Workers [IFSW] (2018).
Declaración global de los principios éticos del trabajo social.
https://www.ifsw.org/declaracion-global-de-los-principios-
eticos-del-trabajo-social/
INFOBAE (2020). COVID-19, un antes y un después en el mundo
del trabajo. https://www.infobae.com/tendencias/talento-y-
liderazgo/2021/09/21/covid-19-un-antes-y-un-despues-en-
el-mundo-del-trabajo/
Iagua (2020). Transhumanismo.
https://www.iagua.es/blogs/alejandro-
beivide/transhumanismo
Invdes (2017). Cómo aprende una IA y se evita que cause una
guerra mundial. https://invdes.com.mx/politica-cyt-
i/aprende-una-ia-se-evita-cause-una-guerra-mundial/
INEGI (2024). DEFUNCIONES POR HOMICIDIO
https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boleti
nes/2024/DH/DH2023_En-
Jn.pdfhttps://serendipia.digital/violencia-contra-las-
mujeres/estadisticas-8-de-marzo-2024/
Iñiguez, L. (2007). Nuevos debates, nuevas ideas y nuevas
prácticas en la Psicología Social de la era “post-
construccionista”. FERMENT AÑO 17 - Nº 50, 523-534.
434
Jaspers, K. (1993). La filosofía. México: Fondo de Cultura
Económica.
Jaggar, A. M. (1983). Feminist Politics and Human Nature.
Totowa, N.J.: Rowman and Littlefield Publishers.
Jack, G. (1997). An ecological approach to social work with
children and families. Department of health child´s work: the
reader, londrfs, the stationery office
Jones, D. (2013). Cuarta tumba sobre mis pies. México:
Debolsillo
Jütte, R. (2005). A History of the Senses: From Antiquity to
Cyberspace. Polity Press.
Jung, C. G. (1969). Los complejos y el inconsciente. Madrid:
Alianza.
Jung, C. G. (1989). Psychological Aspects of the Self.
https://nuevaescuelamexicana.org/metanoia/
Kant, I. (s/f). Pedagogía. Recuperado de:
http://dspace.utalca.cl:8888/bibliotecas/librodot/pedagogi
a.pdf
Kant, Immanuel (2006). Ideas para una historia universal en clave
cosmopolita y otros escritos sobre Filosofía de la Historia. Madrid:
Tecnos, pág. 15.
Kant, E. (2002). Crítica de la razón pura. (Trad. de Manuel
García Morente). Madrid: Tecnos.
Katz, S. N. (1975). Creativity in Social Work: Selected Writings
of Lydia Rapoport.
Kerlinger, F. (2002). Investigación del comportamiento.
Métodos de investigación en Ciencias Sociales. México:
McGraw Hill
Kellner, D. (1989). Critical Theory Modernity and Marxism. In
Cambridge, Polity Press. (1993): “Critical theory today:
revisiting the classics”, Theory, Culture and Society.
Disponible en: https://pages.gseis.ucla.
edu/faculty/kellner/essays/criticaltheory.pdf. Traducido
por Google Traductor.
Kenrick, D. T., Li, N. P. y Butner, J. (2003). Dynamical
evolutionary psychology: Individual decision rules and
435
emergent social norms. Psychological Review, 110, 3-28. DOI:
10.1037/0033-295X.110.1.3
Keeney, B., y Ross, J. (1987). Construcción de terapias familiares
sistémicas. Buenos Aires: Amorrortu.
Keefe, T. (1976). Empathy: the critical skill. Social work, 21, 10-
14
Kisnerman, N. (1998). Pensar el Trabajo Social. Una
introducción desde el construccionismo. Buenos Aires:
Lumen/Hvmanitas.
Kisnerman, N. (1982). Servicio Social pueblo. Siete estudios de
Servicio Social. Buenos Aires: Hvmanitas.
Kisnerman, N. (1981). Introducción al Trabajo Social. Tomo I.
Buenos Aires: Hvmanitas.
Kisnerman, N. (1984). Introducción al Trabajo Social. Buenos
Aires: Humanitas
Kisnerman, N. (1997). Pensar el Trabajo Social. Buenos Aires:
Lumen Humanitas
Kisnerman, Natalio (1996), Pensar el Trabajo Social. Una
introducción desde el construccionismo, 2º edición, Buenos
Aires, Lumen/ Hvmanitas.
Kottak, C.P. (1994). Antropología. Una exploración de la
diversidad humana. Madrid: Editorial MacGraw-Hill.
Kuhn, T. (1994). ¿Qué son las revoluciones científicas?
Barcelona: Altaya.
Kuhn, T. (1999). La estructura de las revoluciones científicas.
México: fce.
Kuhn, Thomas S. (1980). La estructura de las revoluciones
científicas, México, FCE, 1980, cap. VII y VIII
Kuhn, T. (1989). Las revoluciones como cambios de concepción
del mundo. En L. Olivé, & A. R. Perez Ransanz, Filosofía de la
ciencia: Teoría y Observación (1a ed., pág. 268). Ciudad de
México, México: Siglo XXI editores S.A. de C.V.
Kuhn, T. (1962). La Estructura de las revoluciones científicas,
México: Fondo de Cultura Económica
Kuhn, T. (1987). ¿Qué son las revoluciones científicas? Y otros
ensayos. México: Paidos/I.C.E.-U.A.B.
436
Kurzweil, Ray (2005). The Singularity is Near: When Humans
Transcend Biology, New York, Penguin 2005, ISBN 978-0-14-
303788-0.
Krishnamurti, Jiddu (1984). Cartas a las escuelas. Edhasa.
Klein, Alan (1970). Social work through group process, Nueva
York, school of social welfare, state university of new York
Krill, Donald F. (1978). Existential Social Work. Free Press, 1978
- 214 páginas
Krill, D. (1978). Existential Social Work, Nueva York, Free Press
La Vanguardia (2021). ¿Transhumanismo para qué?.
https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20191222/4719
47287537/transhumanismo-filosofos-tecnologos-dialogo-
inteligencia-artificial-biohackers.html
Lakatos, I. (1989). La metodología de los programas de
investigación científica. Madrid, España: Alianza editorial.
LaMenteesmaravilosa (2022). Teoría del conocimiento de
Aristóteles. https://lamenteesmaravillosa.com/teoria-
conocimiento-aristoteles/
Lázaro Lázaro, A. (agosto, 2008). Estimulación vestibular en
Educación infantil. Revista Interuniversitaria de Formación del
Profesorado, 22(2), 165-174. http://www.redalyc.
org/pdf/274/27414780010.pdf
Lacan, Jacques (1953). Lo simbólico, lo imaginario y lo real,
Conferencia pronunciada en el Anfiteatro del Hospital
psiquiátrico de Saint Anne, Paris, 8 de julio de 1953,
Traducción interna de la Escuela Freudiana de Buenos Aires
(EFBA), a cargo de Ricardo Rodríguez Ponte, versión crítica,
Bs. As.
Lammert, M. y Dolan, M. (1983). Active intervention in clinical
practice: contribution of gestalt therapy. Adolescence, 18 (69),
43-50
Langan, M. y Lee, P. (1989). Radical social work today. Londres,
Unwin Hyman
Lakatos, I. y Musgrave, L. (1975). La crítica y el desarrollo del
conocimiento. Acerca de la discusión Popper – Khun.
Barcelona: Grijalbo.
437
Lamo de Espinosa, Emilio, J. M. González García y C. Torres
Alberto (1994) “Introducción: Conocimiento, individuo y
sociedad”. En: La sociología del conocimiento y de la ciencia,
Madrid, Alianza - Viscarret, J.J. (2007) . Modelos y métodos de
intervención en Trabajo Social. (pp161, 203 ) Madrid: Alianza
Editorial
Legsa (2025). Espiritualidad.
https://legsa.com.mx/pyru/espiritualidad
Lewin, K. (1988). Teoría de campo en las ciencias sociales.
Barcelona: Paidós Iberoamérica.
Lewis, H. (1966). The functional approach to social work
practice. A restatement of assumptions and principles. Journal
of social work process, 15, 115-133
Leonard, P. (1975). "Towards a paradigm for radical
practice", en R. Bailey y M. Brake (eds.), Radical Social
Work. Nueva York, Pantheon Books, págs. 46-61.
Lecannelier A., Felipe (2007). Evolución y Psicología: El caso de
la Psicología Evolucionista. Revista Chilena de Neuropsicología,
vol. 2, núm. 2, 2007, pp. 56-71.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2682951
Leff, E. (2008). Discursos Sustentables. Siglo XXI Editore
León, L. A. (2015). Análisis económico de la población. Demografía.
Departamento Académico de Economía de la FACEAC de la
Universidad Nacional “Pedro Ruiz Gallo” de Lambayeque.
Perú. Recuperado de
https://web.ua.es/es/giecryal/documentos/demografia-
peru.pdf
Lewin, Kurt (1988). Teoría de campo en las ciencias sociales.
Editorial Paidós Iberoamérica
Levy, K. (1996). The process of institutionalising gender in
policy and planning: the ‘web’ of institutionalisation,
Development Planning Unit, University College, London,
Working Paper Núm. 74, marzo de 1996.
Lederach, J. (1998). Construyendo la paz: reconciliación
sostenible en sociedades divididas Gernika, Vizcaya, España.
Gernika Gogoratuz, Centro de investigación por la Paz.
438
LEEME (2022). ¿Qué es la educación 3.0?. https://leeme.pe/que-
es-la-educacion-3-0/
Librería de las Mujeres de Milán, Colectivo (1991). No creas
tener derechos. Madrid: Horas y Horas.
Lima, B. (1976). Epistemología del Trabajo Social. Buenos Aires:
Hvmanitas.
Lima, Boris Alexis (1986). Contribución a la Epistemología del
Trabajo Social. Hvanitas. Buenos Aires Argentina.
Libman Engel, George (2017). The Biopsychosocial Model: 40
years of application in Psychiatry. Psychiatriki. 2017 Apr-
Jun;28(2):107-110. doi: 10.22365/jpsych.2017.282.107.
Lindemann, E. (1944), «Symptomatology and management of
acute grief)), American Journal of Psychiatry 101, pp. 141 -
148.
López-León, Ricardo (2018). Revolución. Del Homo sapiens al
Homo digitalis. Investigación y Ciencia, vol. 26, núm. 74, 2018,
pp. 90-92.
https://www.redalyc.org/journal/674/67455945012/html/
Locke, J. (2013). Obra completa. Edición Agustín Izquierdo.
Biblioteca de Grandes Pensadores. Madrid: Editorial Gredos,
2013. ISBN 978-84-249-0455-5.
Locke, J. (1998). Compendio del Ensayo Sobre el Entendimiento
Humano. Madrid: Tecnos.
Lutz, W. A. (1970). Emerging Models of Social Casework
Practice.Mimeo: Escuela de Trabajo Social de la Universidad
de Connecticut.
Luhmann, N. (1996). Introducción a la teoría de sistemas.
México: Anthropos/Universidad Iberoamericana/iteso.
Luhmann, N. (1994). “¿Cómo se pueden obtener estructuras
latentes?” en: Watzlawick, P. y Krieg, P. (comp.). El ojo del
observador. Contribuciones al constructivismo. Homenaje a
Heinz von Foerster. Barcelona: Gedisa.
Luhmann, N. (1997). La clausura operacional de los sistemas
psíquicos y sociales (en: Fischer, H.R. y otros, "El final de los
grandes proyectos", pág. 116s., Gedisa, Barcelona, 1997)
439
Luhmann, N. (1983). Fin y racionalidad en los sistemas. Madrid:
Editora Nacional.
Luhmann, N. (1995). Poder. México D.F.: Anthropos.
Luhmann, Niklas (1998). Sistemas sociales. Lineamientos para
una teoría general. Barcelona: Anthropos.
Luhmann, Niklas (1997). Sociedad y sistemas. La ambición de
la teoría. Barcelona: Paidós.
Luciano, G., Marín, L. y M. Yuli (2008), Violencia en la escuela:
¿un problema y un desafío para la educación?, Enseñanza e
Investigación en Psicología, 13, 27-39.
Luppi, F. y Campanini, A. (1991). Servicio Social y Modelo
Sistémico. Bar celona. Editorial Paidós. 54
Maslow, A. (1987). Motivation and Personality. Nueva York:
Harper and Row.
Maturana, H. y Varela, F. (2003). El árbol del conocimiento. Las
bases biológicas del entendimiento humano. Buenos Aires:
Lumen.
Maturana, H. y Varela, F. (1997). De máquinas a seres vivos.
Autopoiésis: la organización de lo vivo. Santiago de Chile:
Universitaria.
Maturana, H. (1997a). La realidad ¿objetiva o construida? I.
Fundamentos biológicos de la realidad. México: Anthropos.
Maturana, Humberto (1996). Desde la biología a la psicología.
Chile, Universitaria.
Maturana, Humberto (1991). El sentido de lo humano. Santiago
de Chile: Hachette.
Maturana, H. (1995). La realidad, ¿objetiva o construida?
Fundamentos biológicos de la realidad. Barcelona:
Anthropos/Universidad Iberoamericana/iteso.
Maturana, H. (1991). El sentido de lo humano. Santiago de
Chile: Hachette.
Maturana, H. (1984). El árbol del conocimiento. Santiago de
Chile: Universitaria.
Malinowski, Bronisław (1986). Crimen y costumbre en la sociedad
salvaje. Planeta-De Agostini. ISBN 978-84-395-0111-4.
440
Martínez, M. (1997). La investigación cualitativa etnográfica en
educación. Argentina: Lumen Humanitas.
Manzano Callejo, José María (2022). La estupidez, el rasgo más
peligroso del ser humano.
https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/estupidez
-rasgo-humano/20220623192525199802.html
Marx, K. (1989). O método da economia política. En F.
Fernandes (Org), Marx e Engels: história (pp. 409-417). (3 ed.)
Ática.
Marx, K. (1984). O capital: crítica da Economia Política. Abril
Cultural.
Marx, K. (1989). O método da economia política. En F.
Fernandes (Org), Marx e Engels: história (pp. 409-417). (3 ed.)
Ática.
Marx, K. (1984). O capital: crítica da Economia Política. Abril
Cultural.
Marx, Karl (1977). El capital. Crítica de la economía política.
Madrid: Akal. ISBN 978-84-460-1222-1.
Marx, K. (1974). Manuscritos: economía y filosofía. Madrid:
Alianza.
Maturana, H. (1995). La realidad objetiva o construida
(fundamentos biológicos de la realidad). México:
Anthropodos/Universidad Iberoaméricana,
Matus, T. (1999). Propuestas contemporáneas en trabajo social.
Buenos Aires: Espacio
Marcuse, Herbert (2021). Transvaloración de los Valores y
Transformación Social Radical (Pennsylvania: International
Herbert Marcuse Society. Trad. Sergio Bedoya)
Master (2022). El Metaverso.
https://mastermarketingdigital.es/problemas-web-2-0/
Matrix Sidney Eve (2012). Cyberpop. Digital Lifestyles and
Commodity Culture. Edición Routledge.
Maccise Duayhe, M. (2001). La cuestión de la subjetividad en
las teorías políticas feministas contemporáneas. Tesis no
publicada, Licenciado en Ciencia Política, México, D.F.
441
Macias Gómez, R. Lacayo de Macias, R. (1995). Hacia un trabajo
social liberador. Buenos aires, Lumen-Humanitas
Matthies, A.L., Narhi, K. y Ward, D. (2000). The eco-social
approach in social work, Jyvaskyla, SoPhi
MacKinnon, C. M. (1999). Diferencia y dominio: sobre la
discriminación sexual. En Navarro, Marysa y Catharine R.
Stimpton (comps.) (1999). Sexualidad, género y roles sexuales.
Argentina: Fondo de Cultura Económica.
Magenzo, A. y M. Tchimino (2010), Violencia escolar,
Recuperado el 2 de noviembre de,
<http://www.emol.com/encuestas/educadores20/pdf/seg
undo_periodo/04/Abraham%20Magendzo%20Clase_4_Viol
encia_escolar.pdf>
Maccise Duayhe, M. (2001). La cuestión de la subjetividad en
las teorías políticas feministas contemporáneas. Tesis no
publicada, Licenciado en Ciencia Política, México, D.F.
Marafioti, R. (2005). Sentidos de la comunicación : teorías y
perspectivas sobre cultura y comunicación. Buenos Aires:
Biblos.
Marín, M. (1999). Lingüística y enseñanza de la lengua. Buenos
Aires: Aique.
Martínez López, J. A. (2011). Revista Internacional De Trabajo
Social Y Ciencias Sociales. Teorpia del Trabajo Social con
grupos/Theory of social work with groups, 106.
Mead, G. (1974). Espíritu, persona y sociedad. Barcelona:
Paidós.
Melano, M. C. (2001). Un Trabajo Social para los nuevos
tiempos. La construcción de la ciudadanía. Buenos Aires:
Lumen/Hvmanitas.
Merton, R. K. (1965). Teorías y estructuras sociales. México: fce.
Merton, K. R. (1964), Teoría y estructura social. México: Fondo
de Cultura Económica.
MetaversoFlow (2022). La wwb 2.0.
https://metaversoflow.com/realidad-aumentada-
metaverso/
442
Melado, F. (2011). Transhumanismo (Humanity+). Revista Pax
et emerita, num 6 (2011): 205.
Mejía Llano, Juan Carlos (2022). Estadísticas de redes sociales 2022:
usuarios de Facebook, Instagram, Tiktok, Youtube, Linkedin,
Twitter y otros. https://www.juancmejia.com/marketing-
digital/estadisticas-de-redes-sociales-usuarios-de-facebook-
instagram-linkedin-twitter-whatsapp-y-otros-infografia/
Mena Velarde, Nancy Berenice y Hernández Valdez, Jorge
(2011). propuesta 1. “modelos de intervención en violencia
familiar, una perspectiva desde el trabajo social”. en Martín
Castro Guzmán y Julia del Carmen Chávez Carapia (2011).
modelos de intervención. teoría y método en trabajo social
https://www.acanits.org/assets/img/libros/Modelos%20d
e%20Intervencion.pdf
Merton, Robert K. (1965). Teoría y estructuras sociales, México,
FCE 1965 págs. 24 - 26,
Mill, J. (1859). On Liberty. Recuperado de eet.pixel-online.org
Milenio Digital (2017). "Reportan graves, pero estables a
heridos en colegio de NL", Milenio, 23 de enero. Recuperado
de:
http://www.milenio.com/monterrey/heridos_colegio_amer
icano_noreste-balacera_colegio_monterrey-
jose_narro_robles_0_889711062.html
Moscovici, S. (1986). Psicología social. Barcelona: Paidós.
Moreno, J. M. (2001). Variables que intervienen en el abandono
físico o negligencia infantil comparativamente con otros tipos
de maltrato infantil. Tesis no publicada. España: Facultad de
Educación. Departamento de Psicología y Sociología de la
Educación.
Morin, E. (1990). Introducción al pensamiento complejo.
Barcelona: Gedisa.
Morin, E. (1984). Ciencia con conciencia. Barcelona: Anthropos.
Morín, E. (2000). El pensamiento complejo: Antídoto para
pensamientos Únicos. Diálogo de Nelson Vallejo con Edgar
Morín. En Memorias del Primer Congreso Internacional de
Pensamiento Complejo. Bo gota. ICFES.
443
More, M. (1990). «Transhumanism: Toward a Futurist
Philosophy», EXTROPY, 6, pp. 6-11.
Morin, Edgar (1999). Los siete saberes necesarios para la educación
del futuro, UNESCO.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000378091#:~:te
xt=%C2%ABLos%20siete%20saberes%20necesarios%20para
%20la%20educaci%C3%B3n%20del,ternacional%20sobre%20
c%C3%B3mo%20educar%20para%20un%20futuro%20sosteni
ble.
Morin, Edgard (1986). El paradigma perdido, Madrid, Tecnos,
1986, pág. 29.
Morán, J. M. (2003). Epistemología, ciencia y paradigma en
Trabajo Social. Sevilla: Aconcagua Libros.
Morán Carrillo, J. (2006). Epistemología, Ciencia y Paradigma en
Trabajo Social. Sevilla: Aconcagua Libros
Morales, M. E. (2001), “Los adultos mayores chilenos en el siglo
XXI: un enfoque politológico”, Acta Bioethica, 12, pp. 71-95.
Montaño, Carlos. (2019). El trabajo social crítico. Revista
Pensamiento y Acción Interdisciplinaria, 5 (2), 8-21.
Montaño, Carlos. (2019). El trabajo social crítco. Revista
Pensamiento y Acción Interdisciplinaria, 5(2), 8-21. DOI:
htp://doi.org/10.29035/pai.5.2.8 Mendoza, M.C. (2002). Una
opción metodológica para los trabajadores sociales. México:
ATSMAC
Moxley, D. (1989). The practice of case management. Londres,
sage human services guides.
MUY INTERESANTE (2023). ¿Cuánto tiempo se tarda en llegar a
Marte?
https://www.muyinteresante.com/ciencia/21291.html#:~:te
xt=Utilizando%20la%20tecnolog%C3%ADa%20actual%20El
%20viaje%20hasta%20Marte,combustible%20est%C3%A9%2
0dispuesto%20a%20quemar%20para%20llegar%20all%C3%
AD.
Mullally, B. (2003). Structural social work: ideology, theory and
practice. Toronto, McClelland and Stewart
444
Navarro, S. (1997). Un Salto con red en la comunidad. Revista
de Servicio Social y Políticas Sociales, 40(4), 51-62 Madrid.
Napoli, D. y Walk, C. (1989). Circular learning: teaching and
learning Gestalt therapy in groups. Journal of independent
social work, 27 (1), 57-70
Naranjo, C. (2013). Sanar la civilización. Vitoria: Ediciones La
Llave
Nakamoto, S. (2008). Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash
System. https://bitcoin.org/bitcoin.pdf
NASW (2024a). NASW Pioneers Biography Index.
https://www.naswfoundation.org/Our-Work/NASW-
Social-Workers-Pioneers/NASW-Social-Workers-Pioneers-
Listing.aspx?id=477
NASW (2024b). NASW Pioneers Biography Index
https://www.naswfoundation.org/Our-Work/NASW-
Social-Work-Pioneers/NASW-Social-Workers-Pioneers-Bio-
Index/id/627
NASW, (2024c) https://www.naswfoundation.org/Our-
Work/NASW-Social-Workers-Pioneers/NASW-Social-
Workers-Pioneers-Listing.aspx?id=316
Neolo (2016). Web 2.0: Repaso por la historia de la «Internet social»
https://www.neolo.com/blog/web-2-0-repaso-por-la-
historia-de-la-internet-social.php
Netto, J. P. (1981). “La crítica conservadora a la
reconceptualización”, en Acción Crítica, 9, 35-45.
Netto, J. P. (1981). La crítica conservadora a la
Reconceptualización. Revista Acción Crítica n° 9. Lima.
CELATS.
Nietzsche, F. (1986). Humano, demasiado humano. Trad.
Gónzalez, J. Editores Mexicanos Unidos. México.
Niehoff, Debra y Ferran, Meler (2000). La biología de la violencia.
Editorial Ariel. BARCELONA
Nietzsche, F. (2014). Obras completas. Madrid: Tecnos.
Nicholson, L. (ed.) (1997). The Second Wave: A Reader in
Feminist Theory. New York:
Routledge.https://medicoplus.com/psicologia/tipos-
445
feminismohttps://www.psicologia-online.com/tipos-de-
feminismo-que-existen-en-la-actualidad-4500.html
Noticias RT (2017a). El gasolinazo en México. Recuperado de:
https://actualidad.rt.com/ themes/227944-gasolinazo-
mexico
Noticias RT (2017b). Peña nieto y el gasolinazo. Recuperado de:
https://actualidad.rt.com/ actualidad/227788-pena-nieto-
gasolinazo-que-hubieran-hecho-ustedes
Nutini, H. (1988) Todos Santos in Rural Tlaxcala. A Syncretic,
Expressive, and Symbolic Analysis of the Cult of the
Dead.Princeton. Dispo nible en: University Press Princeton.
Disponible en: https://books.
google.com.co/books?id=3AAABAAAQBAJ&printsec=front
co
ver&hl=es&source=gbs_ViewAPI&redir_esc=y#v=onepage
&q& f=false. Traducido por: Google Traductor.
NVIDIA Omniverse (2022). Plataforma de servicios digitales.
https://www.nvidia.com/es-la/omniverse/
Olza, M. (1998). “Trabajo Social de casos individuales” en:
Morales, F. y Olza, M. (coord.). Psicología Social y Trabajo
Social. Madrid: McGraw-Hill.
Ospina, V. M. E. (2011). Trabajo social, intervención en lo social
y nuevos contextos. Prospectiva. Revista de Trabajo Social e
intervención social, (16), 21-53.
https://www.redalyc.org/pdf/5742/574261388006.pdf
Organización Mundial de la Salud [OMS] (2022). La
esquizofrenia en el mundo. https://www.who.int/es/news-
room/fact-sheets/detail/schizophrenia
Organización Internacional para las Migraciones - OIM (2018).
Informe sobre las migraciones en el mundo 2018. Ginebra, Suiza:
ONU.
https://publications.iom.int/system/files/pdf/wmr_2018_s
p.pdf
Ornelas, A. (2022). La intervención de Trabajo Social durante la
pandemia por COVID-19: Una recuperación de la micro-
446
actuación profesional. Itinerarios de Trabajo Social, 2, 69-
78.https://doi.org/10.1344/its.i2.36873
Osho, O. (2015). Conciencia, la clave para vivir en equilibrio-
México: Clave.
Organización Mundial de la Salud (oms) (2003). Informe
mundial sobre la violencia y la salud, Ginebra, oms.
Oliveros, M., Figueroa, L., Mayorga, G., Cano, B. y A. Barrientos
(2008), Violencia escolar (bullying) en Colegios Estatales de
Primaria en el Perú. Revista Per Pediatría, 61, 215-20.
Organización de las Naciones Unidas (onu) (2000), Convención
de Palermo, recuperado el 1 de enero de,
<http://www.un.org/spanish/conferences/delintransnacio
nal/events.html>
O’Connor, G. (1988). Case management: system and practice.
Social casework, 69, 97-106
Orme, J. (2000). Gender And Community Care: Social Work
and social cares perspectives. Basingstoke, McMillan
Olsen, M. R. (1978). The unitary model: Its applications for
social work theory and practice, Birmingham, BASW
Publications
O’Hagan, K. (1986). Crisis intervention in social service.
Basingstoke, McMillan
Parsons, T. (1984). El sistema social. Madrid: Alianza.
Parsons, T. (1968). La estructura de la acción social. Madrid:
Amorrortu.
Payne, M. (1995). Teorías contemporáneas del Trabajo Social.
Una introducción crítica. Barcelona: Paidós.
Pavlov Ivan. (1929). Los Reflejos Condicionados. Madrid:
Ediciones Morata. Prólogos de Gregorio Marañón y del autor
Parsons, Talcott (1968). La estructura de la acción social: Estudio de
teoría social con referencia a un grupo de recientes escritores
europeos. Madrid: Guadarrama.
Páramo, P. (2010). Las representaciones de género en profesores
universitarios. Estudios Pedagógicos XXXVI, Nº 2: 177-193
Parra, G. (2005). La construcción del espacio profesional desde
una perspectiva histórica: desde los orígenes de la profesión
447
al Movimiento de Reconceptualización. Un aporte a los
desafíos contemporáneos. En Fernández, S. (coord.) El Trabajo
Social y la cuestión social. Crisis, movimientos sociales y
ciudadanía. 1º Congreso Nacional de Trabajo Social del
Centro de la Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires. Espacio
Editorial.
Parad, H. (1958). Ego psychology and Dynamic casework.
Nueva York. Family service association of America
Parihar, B. (1983). Task-centered management in human
services. Springfield (Illinois), chales C. Thomas
Perlman, Helen Harris (1957). Social casework. A problem
solving process, Chicago university press
Perlman, H. H. (1980). El Trabajo Social individualizado.
Madrid: Rialp.
Pérez Robles, R. (2012). Trastornos de regulación del procesamiento
sensorial: una contribución a la validación de los criterios para su
diagnóstico en la primera infancia (Tesis doctoral, Universidad
Autónoma de Barcelona, España).
http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/117791/rpr1
de1.pdf?sequence=1
Pearce, David (1995). The Hedonistic Imperative. 1995. OCLC
44325836.
Piaget, J. (1974). El estructuralismo. Barcelona: Orbis.
Piaget, Jean (1969). Psicología del niño (primera edición 1969 y
última en 2015, con Bärbel Inhelder. Madrid. Ediciones
Morata).
Pincus, A., y Minahan, A. (1973). La Práctica del Trabajo Social:
modelo y método. Michigan: F. E. Peacock.
Pitman, Elizabeth (1983). Transactional analysis for social
workers. Londres, routledge
Pitman Elizabeth (1982). Transactional Analysis: an
Introduction to its Theory and Practice. Journal article, The
British Journal of Social Work. Vol. 12, No. 1 (1982), pp. 47-63
(17 pages)
Pincus, A. Minahan, A. (1973). Social work practice: model and
method. Itasca, Peacock Publishers
448
Poslter, E. y Polster, M. (1973). Gestalt therapy integrated:
contours of theory and practice, Nueva Yprk, Brunner
Potocky, M. (1993). An art therapy group work for clients with
chronic schizophrenia. Social work whit groups, 16(3), 73-82
Popper, K. (1967). El desarrollo del conocimiento científico.
Conjeturas y refutaciones. Buenos Aires: Paidós.
Popper, K. (1999). La Lógica de la Investigación Científica.
Madrid: Tecnos.
Potter, J. (1998). La representación de la realidad: Discurso,
retórica y construcción social. Barcelona: Paidós.
PopulationPyramid.net (2024). Población total en México, 2024.
https://www.populationpyramid.net/es/m%C3%A9xico/2
024/
Ponticelli, M. D. (2000). Modelos teóricos del trabajo social.
Lumen hvmanitas.
Potter, J. (1998), La representación de la realidad: Discurso,
retórica y construcción social, Barcelona, Paidós.
Ponce de León, M. y Paiva, D. (2001). Matriz Funcionalista. En:
Quesada, M.; Matus, T.; Rodríguez, N.; Onetto, L.; Ponce de
león, M. y Paiva, D. (comp.) Perspectivas metodológicas en
Trabajo Social. Buenos Aires. Espacio.
Psicologiaymente (2025). Existencialismo.
https://psicologiaymente.com/cultura/existencialismo
Quintero Londoño, S. A. (2014). El “método caldas” y la
reconceptualización del trabajo social. Revista Eleuthera, (10),
182-203. Universidad de Caldas
Quiroz. M. (2000). Repensar la Identidad Profesional: Una
posibilidad de volver al mito Fundacional de Trabajo Social,
http://www.anthro.umontreal.ca/varia/beaudetf/proceed/
ftp_files3/Hernan.pdf
Quintero Velásquez, A. M. (25 de Noviembre de 2014). Enfoque
de Convergencia en Trabajo Social. Obtenido de
http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/congresos/reg/slets/slets
-016-073.pdf
Quiroga, A. (1986). Enfoques y perspectivas en Psicología
Social. Buenos Aires. Ediciones Cinco.
449
Quezada, M., Matus, T., Rodríguez, N., Onetto, L., Ponce de
León, M., & Paiva, D. (2001). Perspectivas metodológicas en
trabajo social. Santiago de Chile: Espacio.
Quiroga, C. (2000). Invasión positivista en el marxismo: el caso
de la en señanza de la metodología en el Servicio Social. En:
Borgianni, E. y Montaño, C. (comp.) Metodología y Servicio
Social Hoy en debate. São Paulo. Cortez Editora.
Rapoport, L. (1970). Crisis intervention as a mode of brief
treatment. En Roberts, R.W. y Nee, R.H. (1970). Theories of
social casework. Chicago, university press
Rank, Otto, (1999). The Trauma Of Birth (1st ed.). Routledge.
https://doi.org/10.4324/9781315010618
RAE (2023). Definición migración.
https://dle.rae.es/migraci%C3%B3n
RAE (2024). Feminismo, https://dle.rae.es/feminismo
Raya, E. (2009). La sociedad de la información y sus aportaciones
para el Trabajo Social. Dialnet, 1-10.
Ramírez de Mingo, I. (1987-2006). El Trabajo Social con
Familias. El Trabajo Social Familiar, 29-31.
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Lengua Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=masoneria
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Real Academia Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=burgues%C3%ADa
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Real Academia Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=praxis
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Real Academia Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=polisemia
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Real Academia Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=heuristico
450
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Real Academia Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=histeria
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Real Academia Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=catarsis
Real Academia Española. (29 de Diciembre de 2014). Obtenido
de Diccionario de la Real Academia Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=antagonista
Real Académia Española. (15 de Abril de 2014). Obtenido de
Diccionario de la Lengua Española:
http://lema.rae.es/drae/?val=modelo
Reid, W. J., & Epstein, L. (Eds.). (1977). Task-centered practice.
Columbia University Press.
Redacción (2017). "Ante el 'gasolinazo', conoce las alternativas
energéticas", Excélsior, 16 de enero. Recuperado de:
http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/01/16/11400
89.
Redacción sdpnoticias.com (2017). "'Legión Holk' se adjudica
balacera en Colegio Americano", sdpnoticias.com, 18 de
enero. Recuperado de: http://www.sdpnoticias.com/
nacional/2017/01/18/legion-holk-se-adjudica-balacera-en-
colegio-americano
Reynoso, L. y Calvo, L. (2002). Trabajo Social y enfoque
gestáltico. Buenos Aires: Hvmanitas.
Rendón, María Isabel y Agudelo, Jessica (2011). Evaluación e
intervención en crisis: retos para los contextos universitarios.
Hallazgos, vol. 8, núm. 16, julio-diciembre, 2011, pp. 219-242.
Universidad Santo Tomás, Bogotá, Colombia
Renes, Víctor (1990). Los servicios de atención primaria en la
perspectiva de la lucha contra la pobreza y la marginación. Madrid,
Caritas Española, Cuadernos de formación N.° 7, 1990, págs.
14-15.
Reporte Digital Global (2019). Estadísticas digitales más destacadas
en el mundo. https://guayoyomarketing.com/reporte-digital-
mundial-
451
2019/#:~:text=We%20Are%20Social%20Reporte%20Digital%
20Global%202019%20Las,100%20millones%20m%C3%A1s%
20que%20en%20enero%20de%202018.
Reid, W.J. (1992). Task strategies: an empirical approach to
social work practice. Nueva York. Columbia univerity press
Reid, W.J. (1985). Family problem solving. Nueva York.
Columbia university press
Riofrío Bueno, M. (1999). Revolución y feminismo
latinoamericano. Editorial Mayab.
Richmond, M. E. (2005). Diagnóstico social. Madrid: Siglo XXI
Editores.
Richmond, Mary Ellen (1962). Caso social individual (What is
Social Case Work. Publicado en inglés, en 1922, por la Russell
Sage Foundation), Buenos Aires, Humanitas.
Richmond, M. (1996). El caso social individual. El diagnóstico
social. Madrid: Talasa.
Richmond, Mary Ellen (1917). Diagnostico Social.
https://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/libros/libros-000062.pdf
Richmond, Mary Ellen (1962), Caso social individual (What is
Social Case Work. Publicado en inglés, en 1922, por la Russell
Sage Foundation), Buenos Aires, Humanitas.
Richmond, M. (1996). El caso social individual. El diagnóstico
social. Madrid: Talasa.
Richmond, Mary Ellen (2005). Diagnóstico social. 1º
reimpresión (publicado en ingles en 1918). Madrid: Siglo XXI.
Richmond, Mary Ellen (1899). Friendly visiting among the poor
(Visitas amistosas a los pobres. Un manual para trabajadoras
de la caridad). Nueva York: Mac. Millan. Edición electrónica
en: http://www.gutemberg.org/dirs/2/4/8/4/27/84/.
Richmond, Mary Ellen, Joanna Colcond, y Ruth Mann (1930).
The long view: Papers and addresses (Mirando a lo lejos).
New York: Russell Foundation.
Ritzer, G. (2002). Teoría sociológica moderna. Madrid:
McGraw-Hill.
452
Rivera Lassén, A. I. (2001). Documentos del feminismo en
Puerto Rico: facsímiles de la historia. Puerto Rico: Editorial de
la Universidad de Puerto Rico/Espacio.
Roazen, P. (1970). Freud. Su pensamiento político y social.
Martínez Roca, Barcelona.
Romero, M. C. (1999). “Desarrollo histórico-teórico del modelo
terapéutico de intervención en Trabajo Social”, Revista
costarricense de Trabajo Social, 9, 58-65.
Rorty, R. (1980). Philosophy and the Mirror of Nature. Oxford:
Blackwel.
Rodríguez, J. (1995). Psicología social de la salud. Madrid: Síntesis.
Rodríguez, Z. (11 de 10 de 2013). Importancia de la Informática en
el Trabajo Social. Obtenido de http://ets-
ucv2013.blogspot.com/2013/10/universidad-central-
devenezuela.html?m=1
Rodríguez, C. (2011). La relevancia de la mediación para el
trabajo social: ¿Modelo teórico de trabajo social?. Revista
Trabajo social Hoy. http://dx.doi.org/10.12960/TSH.2012.0002
Romero Plana, Virginia (2025). Género y Desarrollo Social.
Apuntes para un Trabajo Social Feminista. (Editorial
ACANITS. https://doi.org/10.62621/p72qbj32
Rodríguez Fernández, Edna Constanza (2011). Posibilitar el
futuro de la especie Homo sapiens: una responsabilidad
bioética. Revista Colombiana de Bioética, vol. 6, núm. 1, enero-
junio, 2011, pp. 62-75.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=189219032005
Rodríguez Fuentes, Antonio (2006). Accesos alternativos a los
medios para personas con deficiencias sensoriales. Comunicar,
núm. 27, 2006, pp. 219-234.
https://www.redalyc.org/pdf/158/15802733.pdf
Roberts, A.R. y Ottens, A.J. (2005). The Seven-Stage Crisis
Intervention Model: A Road Map to Goal Aainment, Problem
Solving, and Crisis Resolution. Brief Treatment and Crisis
Intervention, 5(4), 329-339.
453
Rogers, Carl (1951). Client-centered therapy: Its current practice,
implications and theory. London: Constable. ISBN 978-1-84119-
840-8.
Roger, Carl (1961). El proceso de convertirse en persona.
Barcelona: Paidós.
Roger, Carl (1969). Psicoterapia centrada en el cliente. Práctica,
implicaciones y teoría. Buenos Aires: Paidós.
Rodríguez, M. y J. Palomero (2001), Violencia en las Aulas.
Revista interuniversitaria de formación del Profesorado No.
41, Recuperado el 2 de noviembre de <http://www.
aufop.org/publica/reifp/02y5n2.as>
Rorty, R. (1980), Philosophy and the Mirror of Nature, Oxford:
Blackwel.
Rose, S. M. (1992). Case management and social work practice,
londres, longman
Rothman, J. (1992). Guldelines for case management: putting
research to professional use, Itasca, IL, F.E. Peacock
Roberts-De Gennaro, M. (1987). Developing case management
as a practice model. Social casework, 69, 466-469
Rogers Carl (1959). A theory of therapy, personality and
interpersonal relationships, as developer in the person-
centered framework. En S. Koch (1959). Psychology; a study
fo science. Nueva York, McGraw-Hill
Rossiter, M. C. M., y Torrecilla, A. (2015). El objeto de
intervención del trabajo social y su construcción a lo largo de
la historia. Documentos de trabajo social: Revista de trabajo y
acción social, (56), 229-240.
Rogers, Carl (1961). On becoming a person. Boston, Houghton
Mifflin
Rodríguez, A. (2017). Introducción a las psicoterapias: modelos
clásicos y contemporáneos. España: publicación
independiente.
Rodríguez, A. (2019). Manual de psicoterapias: teoría y técnicas.
Barcelona: Herder.
Rogers, C. R. (1961). El proceso de convertirse en persona.
Barcelona: Paidós.
454
Rogers, C. & Kinget, M. (1971). Psicoterapia y relaciones
humanas. Madrid: Alfaguara.
Rozas, M. (2004). Tendencias teórico-epistemológicas y
metodológicas en la formación profesional. Disponible
en:www.ts.ucr.ac.cr/binarios/ congresos/reg/slets/slets-
018-006.pdf.
Rozo, J. (2004). Sistémica y pensamiento complejo. II Sujeto,
educación e intertransmulti -disciplinariedad. Medellín.
Editorial Biogénesis.
Rodríguez, N. (2001). Positivismo. En: Quesada, M.; Matus, T.;
Rodriguez, N.; Onetto, L.; Ponce de león, M. y Paiva, D.
(comp.) Perspectivas metodológicas en Trabajo Social. Buenos
Aires. Espacio. 55 Reflexiones sobre teorías del trabajo social:
evolución y aportes transdisciplinares
Robinson, Virginia P. (1930). A changing psychology in social
casework, chapel hill, university of north Carolina press
Ruiz Sánchez, J. J., & Cano Sánchez, J. J. (1999). Las
Psicoterapias: Una Introducción para profesionales Sanitarios.
Sueca, Valencia, España. Obtenido de Psicología Online:
http://www.psicologia-online.com/
Ruiz Sánchez, J. J., & Cano Sánchez, J. J. (1999). Las
Psicoterapias: Una Introducción para profesionales Sanitarios.
Sueca, Valencia, España. Obtenido de Psicología Online:
http://www.psicologia-online.com/
Sagan, C. (1997). El mundo y sus demonios, la ciencia com una
luz en la oscuridad. Barcelona, España: Planeta.
Satir, V. (1997). En contacto íntimo. Cómo relacionarse con un
mismo y con los demás. México: Árbol.
Satir, V. (1991). Nuevas relaciones humanas en el núcleo
familiar. México: Pax México.
Satir, Virginia (1964). Conjoint Family Therapy, 1964 ISBN 0-
8314-0063-3, Epi, 1971
Sazo, T. (2016). "Donald Trump, presidente electo: ¿Cómo
afecta a los cristianos hispanos?", Coalición por el Evangelio,
9 de noviembre. Recuperado de:
https://www.thegospelcoalition.
455
org/coalicion/article/donald-trump-presidente-electo-
como-afecta-a-los-cristianos-hispanos
Savulescu, Julian (2005). "New breeds of humans: the moral
obligation to enhance". Reproductive Biomedicine Online. 10 (1):
36–39. doi:10.1016/s1472-6483(10)62202-x. PMID 15820005.
Sartori, G. (1998). Homo videns. La sociedad teledirigida. Taurus.
Saint-Simon, Claude Henri (1911). Encyclopædia Britannica.
Volume 24. 1911. Consultado el 29 de enero de 2024.
https://en.wikisource.org/wiki/1911_Encyclop%C3%A6dia
_Britannica/Saint-
Simon,_Claude_Henri_de_Rouvroy,_Comte_de
Sánchez, J. A. (2001). De Darwin a la psicología y psiquiatría
evolucionista. Algunos grandes momentos precursores de la
nueva reorganización paradigmática de la psicología al
asomarnos al siglo XXI. Cuadernos Hispanoamericanos de
Psicología, 1(1), pp. 103-126.
https://studylib.es/doc/4455444/de-darwin-a-la-
psicolog%C3%ADa-y-la-psiquiatr%C3%ADa-evolucionistas
Sánchez-Rivera, Juan (1979). “Consciencia Sensorial”, en
Sánchez Rivera, Juan, y otros (1979), Integración corporal y
psicología humanística. Madrid, Marova, vol. I., pp. 157-179.
https://philpapers-org.libproxy.ucl.ac.uk/rec/PEIICY
Sánchez Rosado, M. (1996). Manual de Trabajo Social. ENTS-
UNAM.
Sánchez Daniela y Valdés Ximena (1990). En: Conociendo y
distinguiendo un Trabajo Social publicado en Concretar la
democracia. Aportes del Trabajo Social. Buenos Aires,
Humanitas,1990, pág. 70, por el Colectivo de Trabajo Social de
Chile.
Sánchez Cuevas, Gema (2021). La perfección de ser imperfecto.
https://lamenteesmaravillosa.com/la-perfeccion-
imperfecto/
Salovey, Peter, y Mayer, John (1990). “Emocional Intellligence”,
en Imagination, Cognition and Personality, n.º 9, pp. 185-211.
https://journals.sagepub.com/doi/10.2190/DUGG-P24E-
52WK-6CDG
456
Saville-Troike, M. (2005). La etnografía de la comunicación :
una introducción. Buenos Aires: Prometeo.
Sandoval, J. (2010). Construccionismo, conocimiento y realidad:
una lectura crítica desde la Psicología Social. Mad. N° 23, 31-
37.
Sanz, A. (2005). El método biográfico en investigación social:
potencialidades y limitaciones de las fuentes orales y los
documentso personales. Asclepio Vol. LVII, págs. 99-115.
SEBBM (2021). El reto Transhumanista.
https://www.sebbm.es/revista/articulo.php?id=299&url=el
-reto-transhumanista
Segal, L. (1994). Soñar la realidad El constructivismo de Heinz von
Foerster. Paidós
SEP (2022). Fomento al uso de tecnologías de educación y formación.
http://www.teceducativas.sep.gob.mx/
Selby, L. (1963). Social work and crisis theory. Social work
papers, 10. Los angeles, university of southern California
Sen, A. (1984) Resources, Values and Development. Oxford,
Basil Blackwell.
Sierra-Tapiro, J. P. (2021). ¿Qué Trabajo Social crítico? Una
aproximación a debates contemporáneos sobre las
perspectivas históricas para pensar la profesión en
NuestrAmérica. Revista Eleuthera, 23(1), 157-179.
http://doi.org/10.17151/eleu.2021.23.1.9.
Socioantropoligia (2020).
https://antropologiadeenfermeria.blogspot.com/2020/12/
Solé Romeo, G. (1995). Historia del feminismo (siglos xix y xx).
España: Ediciones Universidad De Navarra.
Sonali Daryanani Pérez (2019). TEMA 3: LOS PARADIGMAS.
https://www.studocu.com/es/document/universidad-
pablo-de-olavide/bases-teoricas-y-epistemologicas-para-el-
trabajo-social/tema-3-paradigma-conflictivista/5963866
Sundel, M. y Sundel, S. (1993). Behavior modification in the
human services. Newbury park, sage
Schnitman, D. (comp.) (1994). Nuevos paradigmas, cultura y
subjetividad. Buenos Aires: Paidós.
457
Schutz, A. (1993). La construcción significativa del mundo
social. Introducción a la sociología comprensiva. Barcelona:
Paidós.
Schutz, A. (1982). Papeles recogidos V.I, Kluwer académico,
Ensayos clásicos en teoría fenomenológica en relación a las
Ciencias Sociales. s.d.
Schwartz, J. y Jacobs, J. (1992). Sociología cualitativa: Métodos
para la reconstrucción de la realidad. México: Trillas.
Shotter, J. (2001). Realidades conversacionales: la construcción
de la vida a través del lenguaje. Buenos Aires: Amorrortu.
Skinner, B. F. (1977). Sobre el conductismo. Barcelona:
Fontanella.
Sluzki, C. (1999). “De cómo la red social afecta la salud del
individuo y la salud del individuo afecta a la red social” en:
Dabas, E. y Najmanovich, D. (comp.). Redes. El lenguaje de los
vínculos. Hacia la reconstrucción y el fortalecimiento de la
sociedad civil. Buenos Aires: Paidós.
Shah, T., y Friedman, J. (2018). Homo religiosus?: Exploring the
roots of religion and religious freedom in human experience.
Cambridge University Press
Spencer, Herbert. (1896). Social Statics, Abridged and Revised:
Together with the Man Versus the State (1896) texto completo en
línea gratis Archivado el 24 de junio de 2011 en Wayback
Machine.
Skinner, B.F (31 July 1981). "Selection by Consequences". Science
213 (4507): 501–504. Bibcode 1981Sci...213..501S.
Szilasi, W. (2003). Introducción a la Fenomenología de Husserl.
Buenos Aires: Amorrortu.
Spinoza, B. (1996). Ética Demostrada Según el Orden
Geométrico. México: Fondo de Cultura Económica.
Smalley, R. (1967). Theory for Social Work Practice. Columbia:
Columbia University Press.
Shotter, J. (2001), Realidades conversacionales: la construcción
de la vida a través del lenguaje, Buenos Aires, Amorrortu.
Sztajnszrajber, D. (2009). La cuestión posmoderna. . Buenos
Aires: Gestión Cultural y Comunicación - FLACSO.
458
Sobremonte, E. (2012) Epistemología, teoría y modelos de
intervención en Trabajo Social.Serie Maior, Vol. 13. Bilbao.
Publicaciones de la Universidad de Deusto.
Strean, H. (1978). Clinical social work: theory and practice,
Nueva York, Free Press
Steinberg, R.M. y Carter, G.W. (1983). Case management and
the elderdy. Lexington, hearth
Siporin, M. (1980). Ecological systems theory in social work.
Journal of sociology and social welfare, 7 (4), 507-532
Smalley, R. (1967). Theory for social work practice. Nueva York.
Columbia university press
Stuart, R.B. (1977). Behavioral self management: strategies,
techniques and outcome. Nueva York, brunner/Mezel
Sheldon, B. (1995). Behavior change in the human services:
behavioral and cognitive principles and applications.
Thousand oaks, sage
Simpkin, M. (1989). Radical social work: lessons for the 1990´s,
en P. Carter (1989). Social work and social welfare yearbook 1.
Milton Keynes, open university press
Stillwell, W., et al. (2013). An Experiential Example of the
Person-Centered Approach: Carl Rogers at Work. In:
Cornelius-White, J., Motschnig-Pitrik, R., Lux, M. (eds)
Interdisciplinary Applications of the Person-Centered
Approach. Springer, New York, NY.
https://doi.org/10.1007/978-1-4614-7144-8_2
Shyne, A. W. (1957). What research tells us about short-term
cases in family agencies. Social Casework, 38(5), 223-231.
Taft, Jessie (1933). The dynamics of therapy in a controlled
relationship, nueva York, McMillan
Tabori Paul (1999). Historia de la estupidez humana.
www.elaleph.com.
https://cdn.preterhuman.net/texts/literature/in_spanish/P
aul%20Tabori%20-
%20Historia%20de%20la%20estupidez%20humana.pdf
Tamayo, M. (1998). El proceso de investigación científica.
México: Limusa.
459
Taft, Jessie (1933). The dynamics of therapy in a controlled
relationship, nueva York, McMillan
Tello, N. (2000). Modelos de Trabajo Social: notas para su
discusión. Anales de Trabajo Social, Escuela Universitaria de TS
Universidad de Murcia España y Escuela Nacional de TS
UNAM. México.
Temple Univ Pr. - Martinez, M.J. (2005) Modelos teóricos del
Trabajo Social. pp 177-205 –
Torres, A. (2024). Conductismo: historia, conceptos y autores
principales.
https://psicologiaymente.com/psicologia/conductismo
Torres, C. (2020). la teología de la liberación.
https://diariodechiapas.com/opinion/padre-camilo-torres-
y-la-teologia-de-la-liberacion/
Torralba, Fancesc (2019). El transhumanisme sota la lupa.
Conferencies curs 2017-2018. Obra Social “la Caixa”
Turing, A. (1948). Intelligent Machinery, National Physical
Laboratory Report. En Meltzer, B. y Michie, D. (eds.), Machine
Intelligence 5, Edinburgh: Edinburgh University Press, pp. 3-
23.
Turner, F. J. (1978). Psychosocial therapy: a social work
perspective. Nueva York. Free press
Travi, B. (2006). La dimensión técnico-instrumental en Trabajo
Social: reflexiones y propuestas acerca de la entrevista, la
observación, el registro y el informe social. Buenos
Aires.Espacio Editorial.
Thomen Bastardas, Marta (2025). Tipos de feminismo que
existen en la actualidad https://www.psicologia-
online.com/tipos-de-feminismo-que-existen-en-la-
actualidad-4500.html
Thomas, Edwin (1967). The socio-behavioral approach and
applicatios to social work, Nueva York. Council of social work
education
Thomlison, R.J. (1972). A behavioral model for social work
intervention with the marital dyad. Tesis doctoral. Toronto,
university of Toronto
460
Thyer, B. (1987). Behavioral social work: an overview. Behavior
therapist, 10, 131-134
Trabajador social estados unidos (2024). Descubriendo la Teoría
Psicodinámica: Conceptos Clave y Beneficios.
https://trabajadorsocialusa.com/blog/teoria-
psicodinamica/
Úcar, X. (2009). Animación sociocultural y política: El papel de
la Administración en los procesos de animación sociocultural.
España: Portal académico Universitat Autónoma de
Barcelona.
Unesco (2017). Principios de la educación. Recuperado de:
http://es.unesco.org/
United Nation (2024). Department of Economic and Social Affairs
Population Dynamics.
https://population.un.org/wpp/Graphs/DemographicProfi
les/Line/484
UNO.TV.Com. (2021). Negocios millonarios, el Metaverso.
https://www.unotv.com/negocios/se-hacen-ventas-
millonarias-por-inmuebles-virtuales-en-el-metaverso/
Universia (2020). Los avances tecnológicos que revolucionarán el
2020. https://www.universia.net/ar/actualidad/vida-
universitaria/avances-tecnologicos-que-revolucionaran-
2020-1150301.html
Vargas De Roa, R. (1998). “La formación académica del trabajador
social colombiano. Su papel en la transformación del desarrollo del
país”. Ponencia presentada en la Universidad de Caldas,
Consejo nacional para la Educación en Trabajo Social
CONETS.
Valdez, E., R. Román y M. Cubillas (2005). Análisis de la oferta de
servicios para adultos mayores y sus necesidades manifiestas,
Universidad Veracruzana, Xalapa, México.
Vance, A. (2016). Elon Musk: El empresario que anticipa el futuro.
Grupo Planeta.
Vaccari, A. (2013). La idea más peligrosa del mundo: hacia una
crítica de la antropología transhumanista. Tecnología &
Sociedad, 41
461
Valcárcel, A. (2008). Feminismo en un mundo global. Colección
Feminismos. Madrid: Ediciones Cátedra.
Van den Berg, N. y Cooper, L.B. (1995). Feminist practice in the
21st century, Washington, Nasw Press
Van den Berg, N. y Cooper, L.B. (1986). Feminist visions for
social work, silver spring, Nasw
Varela, N. (2005). Feminismo para principiantes. Barcelona:
Ediciones B.
Velázquez Fernández, Héctor (2009). Transhumanismo,
libertad e identidad humana. Universidad Panamericana,
México, Thémata. Revista de Filosofía. Número 41.
Vélez, O. L. (2003). Reconfigurando el Trabajo Social:
perspectivas y tendencias contemporáneas. Buenos Aires:
Espacio.
Vivero Arriagada, L. (2020). Condiciones para una Neo-
Reconceptualización del Trabajo Social en Chile,
Latinoamérica y el Caribe. Prospectiva. Revista de Trabajo Social
e intervención social, (29), 193-212. Doi:
10.25100/prts.v0i29.8241
Vivero Arriagada, L. (2017). Aportes del pensamiento
latinoamericano al trabajo social crítico. SOPHIA AUSTRAL,
(20), 71-8
Viscarret, J. (2007). Modelos y Métodos de Intervención en Trabajo
Social. Madrid. Editorial Alianza
Vita-More, Natasha. (2013). The transhumanist reader : classical
and contemporary essays on the science, technology, and philosophy
of the human future. Wiley-Blackwell. ISBN 9781118555965.
OCLC 829706585.
Vigotsky, Lev (2007). Marcelo, Caruso, ed. Pensamiento y Habla.
Colihue Clásica. pp. XVI Introducción HIstórica.
Viché González, M. (2009). La Educación (animación)
Sociocultural o la dimensión política de la educación.
Recuperado de:
http://quadernsanimacio.net/marioviche/educ-anim-
soci.pd
462
Viscarret, J. J. (2007). Modelos y métodos de intervención en
Trabajo Social. Madrid: Alianza.
Vigotsky, L. (2000). El desarrollo de los procesos psicológicos
superiores. Barcelona: Crítica.
Vílchez Pirela, Rafael, Yubis Seña Vidal, Yuly Parra Montoya
(2018). Enfoques, Teorías y Perspectivas del Trabajo Social y
sus Programas Académicos. CECAR.
https://libros.cecar.edu.co/index.php/CECAR/catalog/do
wnload/42/100/2258-1?inline=1
Vickery, A. (1974). A systems approach to social work
intervention: its uses for work with individuals and familias.
British journal of social work, 4 (4), 389-404
Vílchez Pírela, Rafael, Cindy Martínez Mercado, Claudia
Martínez Mina Mendoza, M. (1986). Una opción metodológica
para los trabajadores socia les. Buenos Aires. Editorial
Humanitas.
Vílchez Pirela, Rafael, Seña Vidal, Yubis y Parra Montoya, Yuly
(2018). Enfoques, Teorías y Perspectivas del Trabajo Social y
sus Programas Académicos. CECAR.
https://libros.cecar.edu.co/index.php/CECAR/catalog/do
wnload/42/100/2258-1?inline=1
Villareal, B. (2017). Teoría de la ciencia. documento no
publicado. Saltillo Coahuila: Universidad Autónoma de
Coahuila.
Villarreal, B. M. (2012). Evaluación de la investigación
cualitativa. Saltillo, Coahuila, México: Universidad
Autónoma de Coahuila. Recuperado el Mayo de 2016
Von Glasersfeld, E. (1998). “La construcción del conocimiento”
en: Fried Schnitman, D. Nuevos paradigmas, cultura y
subjetividad. Buenos Aires: Paidós.
Von Glasersfeld, E. (1996). “Aspectos del constructivismo” en:
Parkman, M. (comp.). Construcciones de la experiencia
humana. Vol. 1. Barcelona: Gedisa.
Von Foerster, H. (1991). Las semillas de la cibernética.
Barcelona: Gedisa.
463
Von Glasersfeld, E. (1980). “Observar la auto-referencia en
emergencia” en: Elkaïm, M. (comp.). La terapia familiar en
transformación. Barcelona: Paidós.
Vourleikis, B.S. y Green, R. (1992). Social work case
management, nueva York, aldine de gruyter
Watzlawick, P. (1998). “Pensamiento sistémico y enfoque de los
sistemas humanos” en: Elkaim, M. (comp.). La terapia familiar
en transformación. Barcelona: Paidós.
Watson, J. B. (1913). «Psychology as the behaviorist views it.»
Psychological Review, 20, 158-177. (on-line)
Walton, R.G. (1986). Integrating formal and informal care: the
utilization of social support networks. British journal of social
work. 16
Wallace, S y V. Enríquez (2001), “Disponibilidad, accesibilidad
y aceptabilidad en el sistema de atención médica en vías de
cambio para los adultos mayores en los Estados Unidos”, Rev.
Panam Publica/Pan Am/ Public Health, 10, pp. 18-28.
Walter Benjamín (1973). Nuevo Sensorium. Imágenes en Walter
Benjamín, Pro-Posições, v. 18, n. 3 (54).
https://www.semanticscholar.org/paper/Nuevo-
Sensorium.-Im%C3%A1genes-en-Walter-Benjam%C3%ADn-
Ardila/2b31d8575a889545875891ab2e694c9a749e2bf7
Weinert, F. (1987). Introduction and Overview: Metacognition and
Motivation as Determinants of Effective Learning and
Understanding. En Weinert, F. y Kluwe R. (Eds.)
Metacognition, Motivation and Understanding. Broadway:
Lawrence Erlbaum Associates.
Weber, Max (1921). Economía y sociedad. pp. 306, 927, 932. ISBN
8437503744.
Weil, M. y Karls, J. M. (1985). Case management in human
service practice. San Francisco, jossey-bass
Weiss, David (1967). The existential approach to social work.
Social worker, spring, 1967
William, Reid (1985). Family problem solving. Nueva York.
Columbia university press
Woolf, V. (1999). Tres guineas. Barcelona: Lumen
464
World Transhumanist Association (2003). The Transhumanist
FAQ. Obtenido de humanity+:
http://humanityplus.org/philosophy/transhumanist-faq/.
Woodside, M. y McClam, T. (1998). Generalist case
management. Pacific grove, California, Brooks/Cole
Worell, J. Remer, P. (1992). Feminist perspectives in therapy: an
empowerment model for women, Nueva York, john wiley y
Son
Woods, M., y Hollis, F. (1990). Casework: a psychosocial
therapy. Nueva York, McGraw-Hill
Yang, L., & Gergen, K. (2012). Social Construction and its
Development: Liping YangInterviews Kenneth Gergen.
Psychol Stud 57 (2), 126-133.
Young, I. M. (1990). Humanism, Gynocentrism and Feminist
Politics” en Al-Hibri, Azizah Y. y Margaret A. Simons (eds.)
(1990). Hypatia Reborn: Essays in Feminist Philosophy.
Bloomington: Indiana University Press.
Yelloly, M.A. (1980). Social Work Theory and psychoanalysis,
Wockingham, Van Nostrand Reinhold
Zenarutzabeitia Pikatza, A., & López Rey, M. (26 de Noviembre
de 2014). Programa de Formación Continuada Acreditada
para médicos de Atención Primaria desarrollado para la
Revista EL MEDICO y EL MEDICO INTERACTIVO, diario
electrónico de la sanidad. Obtenido de Elaborado en
colaboración con la Sociedad Española de Medicina de
Familia y Comunitaria:
http://2011.elmedicointeractivo.com/formacion_acre2004/t
ema16/herramientas.php
Zimmerman, M. A. (1995). Psychological Empower ment:
Issues and Illustrations. American Journal of Community
Psychology, 23, (5), 581-599.
465
466
Modelos teóricos y sus diseños de intervención
En trabajo social; de las miradas Psicodinámicas al
Transhumanismo. Se terminó de imprimir en la
Ciudad de Mérida Yucatán, el 28 de agosto de
2025. La edición electrónica será publicada en
la página web de La Académica Nacional
de Investigación en Trabajo Social;
www.acanits.org
467
Ni están todos los que son, ni son todos los que están: compilar más de
100 años de los diferentes modelos de intervención o acompañamiento
social, que a lo largo de la historia han definido el quehacer operativo
y científico del trabajo social en el mundo entero y particularmente en
Latinoamérica, es una tarea titánica, reconociendo que mucho de la
actividad operativa y de campo que han venido desarrollando el
colectivo de los profesionales del trabajo social, no se ha sistematizado
adecuadamente; destacando a su vez, que desde sus trincheras han ido
diseñando, adaptando y replanteando metodologías adoc a sus
realidades, contextos, países y épocas históricas.
A la luz de lo anterior, nos permitimos destacar que en más de treinta
años que hemos vivido el trabajo social, no como una profesión o
disciplina, sino como un estilo de vida, nos ha permitido ser testigos y
protagonistas de diferentes etapas de su quehacer, de su liderazgo, así
como de su contribución en la sociedad. Hemos conocido héroes
anónimos que lo dieron todo por sus ideales, convicciones, y por
mantener viva la utopía, todo ello, bajo el grito de “el trabajo social
siempre vivo”.
El presente esfuerzo literario, viene a sumar al trabajo social
internacional, generando una de las más amplias (al menos escritas a la
fecha) compilaciones históricas sobre los modelos de intervención
social, abordando cronológicamente el contexto de aparición,
destacando algunas ideas centrales, sus fases metodológicas, y lo más
importante su implicación o contribución al trabajo social.
Finalmente, con éstas breves notas, invitamos a los profesionales del
trabajo social a revisar el presente texto, el cual sea analizado con una
mirada crítica, reflexiva y propositiva, que nos sumen, a toda la
comunidad del trabajo social, y al hacerlo hagamos un frente común,
para fortalecernos, para esgrimir en las conciencias históricas, que el
trabajo social latinoamericano sigue más vivo que nunca, y sobre todo,
que viene fortaleciéndose cada vez más en el marco de su Segundo
Movimiento de Reconceptualización, el cual nos está llevando a nuevos
planteamientos, así como en una permanente evolución, recordando
que “la vigencia de nuestra profesión, radicará en la capacidad para
adaptarse y evolucionar frente a sus contextos históricos”.
468