La Apertura Al Absoluto en Levinas
La Apertura Al Absoluto en Levinas
Facultad de Filosofía
EL HOMBRE ABIERTO AL
ABSOLUTO
LEVINAS
1
E. LÉVINAS - S. PETROSINO, Altrimenti che essere o al di là dell’essenza, Di fronte e
attraverso 112, Jaca Book, Milano 20116. rist. Pág.: 7
2
Ibid. Pág.: 11
3
Ibid.Pág.: 16
el otro que signifique que yo soy el otro. Al menos, para Levinas, es claro el
hecho de que somos individuos, cuya característica es esa unicidad, o sea, que
cada hombre es irrepetible. El hecho de que seamos únicos nos consiente que
no seamos parangonables a nadie, y esto hace sí, que no seamos tampoco
reducibles a ninguna categoría de género y forma, y esta es la razón por la
cual la realización se encuentra en no caer en estas categorías de la
conceptualización. Lo que resta es que, el hombre, para no caer en la
conceptualización, debe estar en un movimiento, en un interesamiento que
busca la no indiferencia. La pregunta que surge es ¿qué cosa es la no
indiferencia que buscamos? La respuesta es el otro, este otro que tampoco
entra en las categorías, es lo que me hace a mí reconocer el otro, como más
allá del ser, y que el otro me reconozca a mí como más allá del ser.
Podríamos casi decir que la apertura, más que una búsqueda es, para
Levinas, una llamada.. Esta llamada viene del otro, más concretamente del
rostro del necesitado que irrumpe en mi conciencia y me llama a una
responsabilidad hacia el otro. Es así como la apertura no es solo una reflexión
sobre uno mismo, o una introspección, a la Fichte, sino que se despierta en el
encuentro cara a cara con el otro. Una cosa interesante es que, aunque se
plantea que la apertura, es en el otro, al fin cuentas, siempre estamos en la
esfera de la inmanencia, y a esto sí que es muy semejante a Fichte.
Podríamos enmarcar dos pasos que Levinas da para esta apertura. El
primer paso es reconocer el rostro necesitado del otro que irrumpe la esfera de
mis interesamientos, y que me llama a una salida de mí mismo, de mis
egoísmos; sin embargo, no basta el reconocer el otro como necesitado, este
mismo me llama a una responsabilidad ética a la cual soy llamado de modo
imperativo a responder, o sea, tengo que poner en movimiento para el
encuentro, es así que Levinas afirma que somos responsables del otro antes
incluso de nuestra propia voluntad o elección, ya que la responsabilidad hacia
el otro es un llamado incondicional e irreductible.
Una comparación que podemos hacer aquí sería en que se diferencia la
necesidad del otro para Hegel y para Levinas, pues para Hegel también el otro
es fundamento necesario para el desarrollo de una síntesis, o de un
superación. La gran diferencia está en punto de llegada, pues el punto de
inicio es la necesidad del otro para la realización de la propia persona, pero la
diferencia de Hegel es que este ve una contingencia en el otro, o sea, el
individuo, o más bien el otro, es un pasaje necesario para la conformación del
espíritu absoluto, o sea, que al final la individualidad de la persona es algo
totalmente contingente mientras que para Levinas, el individuo no se pierde
en el proceso de reconocimiento del otro, más bien se encuentra y se reafirma
como persona, porque el otro me hace ser yo.
Ridurre l’uomo alla coscienza di sé e la coscienza di sé al concetto, cioè alla
Storia; dedurre dal Concetto e dalle Storia la soggettività e l’«io» {je) per
trovare così, in funzione del concetto, un senso alla singolarità stessa di «un
tale», trascurando, come contingente, ciò che questa riduzione può lasciare
di irriducibile e questa deduzione di residuo, significa, con il pretesto di
burlarsi dell’inefficacia della «buona intenzione» e dell’«anima bella» e di
preferire lo «sforzo del concetto» alle facilità del naturalismo psicologico,
della retorica umanista e del patetico esistenzialista, è dunque dimenticare il
meglio che l ’essere, cioè il Bene4
Aunque el principio de que somos todos egoístas se dé también en el
pensamiento de Hegel, al final para él la lucha de la tesis (padrón) con la
antítesis (esclavo) se resuelve en la síntesis que es la sociedad y aquí, una vez
más, Levinas si diferencia de Hegel, en el punto que el otro no es causa de
una lucha, sino que el otro, cuando se presenta a mí, en el encuentro, se
presenta como una exigencia absoluta ética de responsabilidad, porque no es
una contingencia para mí, sino que es el puente de acceso y de apertura al más
alla del ser. El otro me hace reconocerme como persona y me llama a una
responsabilidad ética.
IV. Conclusión
En resumen podemos decir que para Levinas la apertura del hombre está
en la huida de la esfera egoísta de la conceptualización e intereses para la
responsabilidad hacia el otro, sin embargo, este ir más allá del ser, no es en
orden de transcendencia en el sentido literal, es más bien una transcendencia
inmanente, en el sentido que va hacia afuera, o sea, hacia el otro, que es el
absoluto para Levinas.
4
Ibid. Pág.: 24