Informe CEVE2022
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Departamento de Empresa
1
INFORME 2022 SOBRE LA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA Y LABORAL DEL
SECTOR VETERINARIO EN ESPAÑA
Dr. Óscar Gutiérrez Aragón
Director del Departamento de Empresa de la Escola Universitària Mediterrani de Barcelona
(Universitat de Girona). [email protected]
RESUMEN
Coincidiendo con la mejoría sustancial y progresiva de las cifras macroeconómicas del país, el
sector veterinario español experimenta a partir del año 2015, de forma muy especial en 2019
y, en menor medida, en 2020, una progresiva y, en ocasiones, intensa, recuperación en un
gran número de sus indicadores económicos y financieros, muy deteriorados tras la crisis
económica de 2008 y el incremento del tipo impositivo de IVA aplicable a sus servicios a partir
de 2012. Los datos macro del sector evidencian una gran fortaleza económica. Aun así, alguno
de los indicadores relativos a la calidad del empleo, que sufrieron graves quebrantos durante
el referido periodo, todavía no han alcanzado la recuperación que sería deseable. La firma del
primer Convenio Colectivo de Centros y Servicios Veterinarios, al fijar y garantizar unos salarios
mínimos a los empleados de las empresas veterinarias, debería ayudar a paliar muchas de las
dificultades que encuentran muchos jóvenes veterinarios para obtener un salario digno. En
este sentido, los resultados de los indicadores socioeconómicos del primer ejercicio en el que
ha estado en vigor dicho convenio, el 2020, son esperanzadores, pues el salario medio en el
sector se ha incrementado un 5,96% con respecto al anterior ejercicio (cifra muy por encima
de la inflación anual de 2020, que fue de -0,3%), sin perjudicar al empleo total en el sector, que
se mantuvo prácticamente igual, pero que creció un 4,31% en cuanto a la cifra de personal
remunerado equivalente a tiempo completo. Del mismo modo, siguieron creciendo
indicadores como la cifra de negocio del sector, el valor de la producción y el valor añadido a
coste de los factores (miles de euros), así como la productividad en euros por persona
ocupada, que se incrementó en un 3,56%. Se estima que, puesto que la veterinaria es una
profesión que en España se fundamenta en una fuerte carga vocacional, lo cual ha promovido
que un gran número de los profesionales que la ejercen se decanten de forma masiva por la
especialidad clínica como campo preferente de trabajo, que produce una consiguiente
sobreoferta en esa área y una falta de candidatos en otras especialidades que no cubren las
plazas ofertadas. Por ello, una línea estratégica que se debería plantear el sector, en concierto
con todas las partes afectadas, sería garantizar al conjunto de jóvenes universitarios que, en el
transcurso de sus estudios veterinarios, puedan tener acceso al conocimiento de la enorme
variedad de especialidades y salidas laborales de su profesión, fomentando desde las
instituciones una apuesta clara en este ámbito con el fin de poder cubrir aquellos puestos en
los que existen carencias de personal.
Palabras clave: sector veterinario, convenio colectivo, motivación profesional, sobreoferta del
mercado de trabajo, elección de especialidades.
2
ABSTRACT
In 2015 the macroeconomic figures of Spain began to improve right after the crisis. Coinciding
with this, the Spanish veterinary sector starts experiencing, mainly in 2019 and to a lesser
extent in 2020, a progressive and intense recovery in a large number of its economic and
financial indicators which had been seriously deteriorated after the economic crisis of 2008
and the increase in the VAT tax rate applicable to its services from 2012. The macro data of the
sector show great economic strength. Even so, some of the indicators related to the quality of
employment, which suffered serious losses during the aforementioned period, have not yet
reached the recovery that would be desirable. The signing of the first Collective Agreement for
Veterinary Companies and Veterinary Services, setting and guaranteeing minimum wages for
employees of veterinary companies, should help alleviate many of the difficulties encountered
by many young veterinarians in order to obtain a decent salary. In this sense, the results of the
socioeconomic indicators of the first year in which such agreement has been in force, 2020,
are encouraging, since the average salary in the sector has increased by 5.96% compared to
the previous year (a figure well above the annual inflation of 2020, which was -0.3%), without
harming total employment in the sector, which remained practically the same; but grew by
4.31% in terms of the figure for full-time equivalent paid staff. Similarly, indicators such as the
turnover of the sector, the value of production and value added at factor cost (thousands of
euros) continued to grow, as well as productivity in euros per employed person, which
increased by 3.56%. It is estimated that, since veterinary medicine is a profession that in Spain
is based on a strong vocational load, and has promoted a large number of professionals who
practice it to opt massively for the clinical specialty as a preferred field of work producing a
consequent oversupply in that area and a lack of candidates in other specialties that do not
cover the places offered. For this reason, a strategic line that the sector should consider in
agreement with all the affected parties, would be to guarantee to all university students that
in the course of their veterinary studies, they can have access to knowledge of the enormous
variety of specialties and job opportunities in their profession, promoting from the institutions
a clear commitment in this area in order to be able to cover those positions in which there are
shortages of personnel.
DOI: http://dx.doi.org/10.13140/RG.2.2.21577.21605
3
ÍNDICE
4
INFORME 2022 SOBRE LA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA Y LABORAL DEL
SECTOR VETERINARIO EN ESPAÑA.
1. INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS DEL INFORME
Al mismo tiempo que iban prosperando estas negociaciones, en la primavera de 2019, la CEVE
encarga al Departamento de Empresa de la Escola Universitària Mediterrani la elaboración de
un informe académico que pudiera documentar la situación socioeconómica y laboral del
sector veterinario en España a partir de los datos más recientes proporcionados por fuentes
oficiales, principalmente por el Instituto Nacional de Estadística, siendo la intención de ambas
instituciones, a partir de ese momento, sentar las bases para poder ir actualizando de forma
periódica los contenidos de las bases de datos para elaborar anualmente un informe que
permita analizar y seguir la evolución de sector a lo largo del tiempo. Otra de las ideas que
subyace en la elaboración de esta serie de informes es que puedan ponerse a disposición de
profesionales, académicos, administraciones y público en general, para su utilización como
herramienta de análisis, información, comunicación y toma de decisiones sobre el sector.
2
Enmiendas nº 3406, nº 3417, nº 3593, nº 5871 y nº 5881 al articulado presentadas al Proyecto de Ley de PGE para
el año 2018 (BOCG, Congreso, Serie A, núm. 20-6, de 10 de mayo de 2018, pp. 2275-2276, 2285-2286, pp. 2440-
2441, pp. 4143-4144 y 4148-4149).
3
Enmienda nº 19 al articulado presentada al Proyecto de Ley de Medidas Urgentes de Apoyo a la Solvencia
Empresarial y al Sector Energético y en Materia Tributaria (BOCG, Congreso, Serie A, núm. 37-2, de 7 de junio de
2021, pp. 20-22)
5
El presente informe es, pues, el quinto de los de la serie anual elaborada para la CEVE sobre la
situación socioeconómica y laboral del sector veterinario y se elabora y se presenta en un
escenario social marcado por un más o menos cercano final de la situación de pandemia global
de origen zoonótico generada por la COVID-19 (Salcedo, 2022; Villacorta, 2022) y en torno a un
contexto económico-empresarial del sector veterinario que exhibe de forma evidente un
ejemplo más de las clásicas disyuntivas entre crecimiento y desarrollo que han sido fuente de
tradicional controversia y debate entre economistas de todas épocas y tendencias (Gutiérrez-
Aragón y De-Godos-Díez, 2015; Gutiérrez-Aragón y Fondevila-Gascón, 2017; Gutiérrez-Aragón,
Guillén-Pujadas y Fondevila-Gascón, 2022). Así, en este sector, al tiempo que comienza a
producirse una progresiva recuperación en muchos de sus indicadores socioeconómicos y
financieros a partir del año 2015, otros relacionados con la calidad del empleo continúan
deteriorados (Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021).
En anteriores informes se advertía sobre las perniciosas repercusiones que, sobre el sector en
general y sobre el subsector de las clínicas veterinarias de animales de compañía en particular,
tuvo el incremento del IVA veterinario al tipo general tras la reforma del año 20125, señalando
la escasa repercusión recaudatoria que tuvo esta medida y el enorme impacto negativo en una
triple dimensión (económica, laboral y sanitaria) que provocó sobre el sector, apuntando,
además, el potencial incremento recaudatorio que debería tener un eventual retorno del IVA
al tipo reducido (Gutiérrez-Aragón y Berbel-Giménez, 2017; Gutiérrez-Aragón, 2019). Otros
estudios apuntan que, además, esta medida fiscal debería contribuir a mejorar la viabilidad
6
económica de las empresas y las condiciones sociolaborales de los trabajadores del sector
veterinario (Gutiérrez-Aragón, Barahona-Márquez y Berbel-Giménez, 2020). El Gobierno al que
dio paso la moción de censura de 2018 incluyó en el Programa de Estabilidad 2019-2022 que
se presentó a la Unión Europea, como medida tributaria a aplicar, en principio, a partir de
2020, la reducción al 10% del tipo de gravamen del IVA de los servicios veterinarios, al estimar
que resultaba necesario adecuar la tributación de estos servicios a la misma que los
medicamentos de uso veterinario (Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital,
2019).
La situación socioeconómica generada por la pandemia de COVID-19 ha dejado sin efecto este
programa ya que, en la práctica, con la aprobación en abril de 2021 del Plan de Recuperación,
Transformación y Resiliencia6, que traza la hoja de ruta para la próxima década en cuanto a la
modernización de la economía española y la reconstrucción económica sólida tras la crisis de la
COVID-19, y con el beneplácito concedido por la Unión Europea el 13 de julio de 2021 al Plan
de Recuperación NextGenerationEU7 para España, estos planes han pasado a fijar y asentar las
estrategias económicas, financieras y fiscales del país para los próximos años, por lo que
parece extremadamente complejo que pueda aprobarse en breve una rebaja del IVA a los
servicios veterinarios, pues en ambos planes se hace mención expresa a numerosos informes
que señalan las numerosas carencias en el sistema fiscal español, entre las que se encontraría
concretamente una baja recaudación por el IVA debido a un elevado uso de tipos reducidos.
Aun así, se estima apropiado valorar muy positivamente la labor realizada en este sentido por
la CEVE durante los años que siguieron al cambio de tipo impositivo, con el fin de lograr
convencer al Gobierno de España y a los diferentes grupos parlamentarios sobre la necesidad
de un retorno al tipo reducido del IVA de las actividades veterinarias de los animales de
compañía, labor que seguramente no abandonará, considerando los beneficios sanitarios,
sociales y económicos que traería esta medida.
Por otra parte, la situación geopolítica de graves repercusiones económicas, generada por la
Guerra en Ucrania ha hecho aflorar un proceso inflacionario en Europa y en España de
consecuencias inciertas, que en el sector veterinario se está caracterizando por una subida
considerable de los precios de los productos veterinarios y una significativa contención en los
de la prestación de los servicios (Bermejo, 2022; López-Sánchez, 2022 a). La combinación de
las dos crisis económicas, la generada por la pandemia y la originada por la guerra y sus
consecuencias, han producido un escenario político en el que los gobiernos están centrando
sus esfuerzos normativos en tratar de contener los precios de la energía por encima de los de
otros productos o servicios.
7
Por otra parte, debido a la singular composición demográfica del colectivo profesional del
sector (conviven empleados masculinos de mayor edad con un porcentaje muy elevado de
trabajadoras más jóvenes, existe un exceso de egresados y profesionales demandando trabajo
en la especialidad clínica al tiempo que en otros campos profesionales no se logra cubrir los
puestos que se ofertan), en el informe de este ejercicio se recogen los resultados de diversos
trabajos académicos sobre diversos aspectos relacionados con el sector como la brecha salarial
generacional, las motivaciones de los jóvenes universitarios para optar por cursar estudios
veterinarios o las preferencias manifestadas por estudiantes y por profesionales en activo por
las diferentes especialidades veterinarias (Federation of Veterinarians in Europe, 2015;
Universum, 2017; Gutiérrez-Aragón, Barahona-Márquez y Berbel-Giménez, 2018; Colegio
Oficial de Veterinarios de Madrid, 2017; Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de
Veterinaria de España, 2019; Federation of Veterinarians in Europe, 2019; Gutiérrez-Aragón,
2020; Gutiérrez-Aragón, Barahona-Márquez y Berbel-Giménez, 2020; Gutiérrez-Aragón y
Gassiot-Melian, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021).
El trabajo también reflexiona sobre cuál ha sido el importante papel del sector veterinario en
la gestión sanitaria planteada por la reciente pandemia de COVID-19, así como su implicación
dentro de los planes estratégicos diseñados a nivel de país y de forma global dentro de la
conocida “Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible” (Organización de Naciones Unidas,
2015; Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2018), en el que la
defensa y promoción de la salud individual y colectiva se contempla de manera transversal
como una de las metas fundamentales en las políticas gubernamentales. En este campo, los
estados deben invertir de forma eficiente en sistemas sanitarios adecuados, en los cuales el
sector veterinario habrá de jugar un papel esencial en la defensa de la salud colectiva. En este
sentido, el artículo 6.2.d de la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las
profesiones sanitarias8, especifica que corresponde precisamente a los veterinarios el
desarrollo de las técnicas necesarias para evitar los riesgos que en el hombre pueden producir
la vida animal y sus enfermedades. Por otro lado, la “Agenda 2030” también tendrá
repercusiones sobre el sector en el ámbito de la defensa de la igualdad entre géneros, tanto en
los aspectos laborales como en los salariales, y en aspectos relacionados con el crecimiento
económico del sector, en el sentido que debiera procurarse en el futuro un mejor reparto de
las plusvalías que se generan entre todos los partícipes de ese crecimiento, especialmente
mediante la creación puestos de trabajo mejor remunerados para los jóvenes profesionales
que en la actualidad.
Para la consecución de los objetivos del informe, este se estructura en cuatro partes. En la
primera de ellas, tras esta introducción, se desarrolla el marco teórico de la investigación. A
continuación, se expone la metodología empleada en la elaboración del informe, explicando
las razones por las que se ha utilizado cada fuente concreta de datos (la mayor parte de ellas,
principalmente las secundarias, de carácter oficial o público), con el fin de que estos fuesen
fiables en relación con la consecución de los objetivos del presente trabajo. Tras ello, se realiza
de forma efectiva el análisis de resultados, examinando a tal efecto la evolución de diversos
indicadores socioeconómicos y financieros relativos a la actividad veterinaria, así como su
afectación a los resultados económicos y al empleo en el sector. Finalmente, se cierra la
investigación con las conclusiones del estudio.
8Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias (BOE nº. 280, de 22 de noviembre
de 2003)
8
2. MARCO TEÓRICO
Las situaciones de contracción y crisis económica no afectan por igual a todos los sectores
productivos ni acaban deteriorando de similar modo a las economías de los diferentes
territorios (Gutiérrez-Aragón et al., 2016; Gutiérrez-Aragón, Fondevila-Gascón y Mir-Bernal,
2019; Lázaro-Marcé, Gutiérrez-Aragón y Fondevila-Gascón, 2021). En este aspecto, el sector
veterinario español, concretamente, debido a su particular estructura, marcada por una gran
fragmentación empresarial, padece las crisis económicas o las subidas impositivas generales y
específicas, con más profundidad que otros sectores, por lo que resulta habitual el deterioro
de sus cifras de facturación y empleo cuando acontecen circunstancias de este tipo, tal y como
sucedió tras la crisis económica de 2008 y, principalmente, tras el cambio impositivo que
incrementó el IVA a los servicios veterinarios a animales de compañía (Gutiérrez-Aragón, 2019;
Gutiérrez-Aragón, 2020). En todo caso, a partir de 2015, y muy especialmente coincidiendo
con la mejora económica del país, el sector veterinario ha experimentado una progresiva
recuperación en un gran número de sus indicadores como el valor añadido, la cifra de
facturación, la producción, el excedente bruto de explotación, las compras o la cifra de
inversión (Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021).
Sin embargo, otros índices relativos a la calidad del empleo como el número de trabajadores
eventuales han seguido creciendo a pesar de la recuperación económica. Así mismo, el salario
medio disminuyó notablemente al inicio de la crisis, llegando a ser en muchos ejercicios uno de
los más bajos del conjunto de actividades del país. En este escenario, la firma del primer
Convenio Colectivo de Centros y Servicios Veterinarios9 por la organización patronal del sector,
la Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE), y los sindicatos mayoritarios CCOO
y UGT, al garantizar unos mínimos salariales y laborales para un colectivo que, hasta entonces,
no disponía de ellos, ha contribuido a ayudar a empresarios y trabajadores a tener una
perspectiva positiva de sus relaciones laborales, combatiendo la competencia desleal, las
malas prácticas y el intrusismo, todo lo cual debería servir para paliar en parte muchas de las
dificultades para obtener un salario digno por parte de los jóvenes veterinarios (CincoDías;
2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021). Así, la mejora de la competitividad de las
empresas, en vez del ajuste a la baja de las retribuciones a la fuerza laboral que ha sido
habitual en los últimos años, debería pasar por alcanzar los objetivos de viabilidad ajustando
los ratios de rentabilidad mediante una coherente política de precios de los servicios que se
están ofertando (Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía AMVAC;
2020 a).
En general, existe una gran unanimidad sobre el hecho de que la negociación colectiva tiende a
permitir avanzar hacia condiciones de trabajo más dignas, mejorando la situación preexistente,
combatiendo las situaciones de precariedad laboral y proporcionando herramientas útiles para
ayudar a ajustar de un modo más fácil el escenario laboral a las realidades cambiantes de los
sectores y de las empresas, precisamente porque está administrada por quienes forman parte
de ella bajo las reglas de actuación que se han concedido (Ríos-Velada, 2021; Merino-Segovia,
2022). Los convenios colectivos, aunque se fundamenten en un acuerdo voluntario entre
organizaciones independientes y representativas de los partícipes en el mismo, son ratificados
por las autoridades públicas, por lo que, al mismo tiempo que sirven para preservar unos
9
Resolución de 3 de agosto de 2020, de la Dirección General de Trabajo, por la que se registra y publica el Convenio
Colectivo Estatal de Centros y Servicios Veterinarios (BOE nº. 219, de 14 de agosto de 2020, pp. 69559-69614).
9
mínimos en cuanto a condiciones de trabajo y empleo, pueden amparar a trabajadores
vulnerables que, sin ellos, quedarían desprotegidos (Hayter y Visser, 2021). Por otra parte, la
moderna negociación colectiva no resulta ajena a las demandas, dilemas y conflictos globales
que caracterizan el escenario sociopolítico actual y contribuyen, en la medida de lo posible, a
tratar de mejorar sus condiciones en aspectos relativos a las cuestiones ambientales, la mejora
de la productividad laboral, el bienestar ocupacional, la protección social y la responsabilidad
social corporativa (Garnero, Rycx y Terraz, 2020; Lurie, 2020; Marin, 2020; Rossu, 2021). De la
misma manera, en la última década, estos convenios han servido en un gran número de casos,
para tratar de combatir las causas que en algunos sectores pudieran conducir a la existencia de
brechas salariales de género, explorando todas aquellas medidas que sirvan para apuntalar la
igualdad en este sentido (Koskinen-Sandberg, Törnroos y Kohvakka, 2018; Bosch y Barit, 2020;
Proctor-Thomson, Donnelly y Parker, 2021; Valiente, 2021)
Tras la convalidación en el Congreso de los Diputados del Real Decreto-ley 32/202110, por el
que se afrontó la última reforma laboral, el equipo jurídico-laboral de Gerbonsa y Escandell
Consultores y Abogados advierte de la importancia de que, a partir de su entrada en vigor,
exista una prevalencia de los convenios colectivos sobre las negociaciones particulares de cada
empresa, así como la recuperación de la ultraactividad de los convenios, que seguirán vigentes
aunque hayan caducado hasta que se produzca un nuevo acuerdo entre los empresarios y los
trabajadores. Es en este contexto en el que el Convenio Colectivo Estatal de Centros y Servicios
Veterinarios se convierte en una herramienta esencial en la negociación laboral del sector.
Además, como se acaba de apuntar, al tratarse de un texto relativamente moderno, no se verá
afectado excesivamente por los cambios introducidos por la nueva normativa (López-Sánchez,
2022 b)
10 Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral, la garantía de la
estabilidad en el empleo y la transformación del mercado de trabajo (BOE nº. 313, de 30 de diciembre de 2021, pp.
166882-166935).
10
quienes trabajan en él, más allá de la mejoría del salario medio que se viene produciendo en
los últimos años, ya que, aun manteniendo buenas tasas de afiliación a la Seguridad Social, se
ha encontrado durante muchos años en uno de los últimos puestos en base de cotización
(Gutiérrez-Aragón, 2020; Hernández-Armenteros y Pérez-García, 2020).
En la génesis de este problema probablemente subyace una cuestión que el sector debería
afrontar en el corto plazo, como es el exceso de oferta del mercado laboral veterinario, que se
da de manera especial en la especialidad de clínica de pequeños animales, existiendo a un
mismo tiempo otros campos profesionales en los que no se llegan a cubrir las plazas que se
ofertan (Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, 2017; Conferencia de Decanos y Decanas de
Facultades de Veterinaria de España, 2019). En la resolución del problema han de implicarse
tanto los responsables patronales del sector y los colegios veterinarios como las universidades,
para que la generación de egresados se corresponda con la dimensión y necesidades del sector
(Gutiérrez-Aragón, 2019; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021). De todos modos, conviene
tener presente que esta es una cuestión de compleja resolución, pues está vinculada con
diversas variables que atañen al contexto por el que los jóvenes universitarios escogen cursar
estudios veterinarios, como son las motivaciones que les mueven a ello, sus expectativas en
cuanto a salarios y condiciones laborales o sus propias preferencias personales, que ya al
comienzo de sus estudios, puedan manifestar por ejercer la profesión en una determinada
especialidad (Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, 2017; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-
Melian, 2021).
11
profesión. En todo caso, a lo largo de las últimas décadas, se han publicado en diversos países
un número suficiente de investigaciones como para poder hacerse una idea bastante
aproximada de cuáles son, en general, los principales motivos que esgrimen los estudiantes a
nivel global para cursar la carrera veterinaria. Así, por ejemplo, en varios estudios realizados en
Australia se recoge un amplio catálogo de motivaciones orientadas especialmente con el valor
percibido y menos con las creencias personales o la expectativa de éxito. Muchos de estas
motivos se relacionan con los propios animales (afecto por los animales, ayuda a los animales,
experiencia con animales, preferencia hacia determinadas especies), pero otras muchas causas
eran de tipo intrínseco (aprendizaje, resolución de desafíos o problemas, variedad, parentesco
social, crecimiento personal, satisfacción con uno mismo, bienestar en el trabajo) o extrínseco
(ayudar a las personas, contribución social, oportunidad profesional) (Heath, Lynch‐Blosse y
Lanyon, 1996; Cake et al., 2015; Cake et al., 2019; Feakes et al., 2019). Las motivaciones
basadas en la identidad vocacional en Australia son mucho más débiles en los veterinarios más
jóvenes o recién graduados, mientras que la orientación hacia las personas y el propósito
social son importantes especialmente para los veterinarios de mayor edad (Cake et al., 2020).
Estos estudios y la literatura académica precedente en este país advierten que la decisión de
estudiar veterinaria se toma habitualmente a una edad temprana y está influenciada por las
actitudes proactivas y positivas hacia los animales, la exposición previa o formativa a animales
o la existencia de modelos veterinarios cercanos a seguir (Heath, Lynch‐Blosse y Lanyon, 1996;
Cake et al., 2020). Por género, la vocación veterinaria aparece en las mujeres a una edad más
temprana, más influenciadas por el amor por los animales, el interés por los seres vivos y el
estudio científico de las enfermedades. Las expectativas salariales de las mujeres son menores
que las de los hombres (Heath y Lanyon, 1996).
Los estudios sobre esta materia en Estados Unidos sugieren que la vocación sobre la práctica
veterinaria, la propiedad de mascotas, las experiencias de trabajo previas con animales de
granja y la influencia de un veterinario o un profesor son las razones más frecuentes por las
que se opta por los estudios universitarios veterinarios. Cabe destacar que el coste elevado de
los estudios influye negativamente en su elección, aunque no lo suficiente como para evitar
cursar la carrera veterinaria (Ilgen et al., 2003; Serpell, 2005; Amass et al., 2011). La mayor
parte de los estudiantes no muestran en general ninguna preferencia por una especialización
dentro de los estudios, aunque la escasez de veterinarios especializados en animales grandes o
de granja se debe a que un elevado número de estudiantes no muestra gran interés por esta
especialización como consecuencia de una falta de experiencia previa agrícola o ganadera en
granjas y a los supuestos inconvenientes del estilo de vida rural, por lo que este es uno de los
países en los que claramente existe la oportunidad de influir en esta decisión a lo largo de los
estudios por parte de profesores y universidades, por ejemplo, exponiendo a los estudiantes a
formas de experiencias agroganaderas (Figley y Roop, 2006; Lenarduzzi, Sheppard y Slater,
2009; Amass et al., 2011).
12
(Robinson y Hooker, 2006; Bartram, Yadegarfar y Baldwin, 2009; Tomlin, Brodbelt y May, 2010
a; Cardwell y Lewis, 2017; Waters, 2017; Clarke y Paul, 2019). Estos estudios han detectado
que las principales preocupaciones de los jóvenes graduados veterinarios son la posibilidad de
cometer errores y la dificultad para equilibrar la vida laboral y familiar. Además, los individuos
de áreas urbanas prefieren trabajar con animales pequeños, mientras que lo que proceden de
áreas rurales tienen muchas más probabilidades de elegir trabajar con los animales de granja.
La urbanización y la feminización de la profesión, junto con unas ambiciones profesionales
significativamente más bajas en las mujeres que en los hombres, que además son menos
propensas a trabajar con animales de granja, hacen necesaria que las carreras relacionadas
con este tipo de animales deben promoverse como una opción atractiva para los nuevos
graduados (Tomlin, Brodbelt y May, 2010 b; Kinnison, y May, 2013; Mossop, 2016; Ward y
May, 2019)
Varios estudios académicos realizados en la Europa continental (Austria, Bélgica y Países Bajos)
presentan como principales variables de motivación para cursar estudios veterinarios la
vocación previa, el interés por los demás, la influencia, compromiso y pasión de los profesores,
la percepción como una profesión gratificante, la satisfacción ocupacional, el amor por los
animales y el deseo de ayudarlos, la experiencia previa con animales de granja, el vínculo entre
la medicina y los animales, la interactuación con los compañeros, la involucración emocional
con los dueños de animales, el vínculo inmediato entre estudios y trabajo y el aprendizaje
permanente. Por otro lado, entre los factores que reducen la motivación se encontrarían las
grandes cargas de trabajo, la intensidad de los programas de estudios, el miedo al fracaso
profesional y el pesimismo sobre el futuro de la profesión (Haarhuis et al., 2009; Shibly, Roedl
y Tichy, 2014; Vandeweerd, Dugdale y Romainville, 2014). En los países del sur de Europa no
existen muchos estudios académicos que hayan analizado estas circunstancias. En España,
concretamente, un informe del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (2017), apuntaba
como principales fuentes de motivación la vocación o el interés por el cuidado de los animales,
el atractivo de la profesión o una especialidad en concreto y la influencia o tradición familiar.
En este contexto, se ha venido produciendo un significativo cambio de perfil del alumnado que
cursa estudios de veterinaria, afectando en igual medida a la composición demográfica de la
profesión a medida que los egresados se incorporan al mercado laboral. Así, se ha pasado de
una estructura laboral mayoritariamente masculina, procedente del mundo rural y más afín a
los campos profesionales relacionados con la producción animal y de alimentos, a un perfil
eminentemente femenino, originario del ámbito urbano y orientado a la especialidad clínica,
sobre todo la relativa a los pequeños animales (Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid,
2017; Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021). La
feminización de la profesión veterinaria, similar a la producida en el resto de las profesiones
sanitarias, es un hecho muy relevante del mercado laboral español de las últimas décadas,
aunque ha venido asociado a diferentes barreras (principalmente la dificultad de conciliación
laboral y familiar). La primera de las causas de este fenómeno está en el acceso de un mayor
número de mujeres a los estudios universitarios. Durante el curso 1986-1987 las universitarias
sobrepasan por vez primera el 50% de la población estudiantil. Desde entonces este
porcentaje ha seguido creciendo, existiendo estudios altamente feminizados, como los de
Ciencias de la Salud (Tobarra, 2010). En veterinaria fue en 1993 la primera ocasión que hubo
más mujeres que hombres (51,64% frente a 48,36%) (Ministerio de Universidades, 2022 a). Ese
gradual aumento del porcentaje de universitarias provoca la existencia de un mayor número
13
de egresadas y profesionales. En veterinaria la feminización ha acontecido de forma más
rápida y ha venido acompañada, tal y como se acaba de apuntar, por el progresivo abandono
de la especialidad de producción animal en favor de la especialidad de medicina y sanidad, más
atractiva para la mujer (Albert-López-Ibor, Cabrillo-Rodríguez y Vázquez-Vega, 2010). En 1995
hubo por primera vez un mayor número de egresadas (56,51%) que egresados (43,49%),
creciendo esa cifra de forma paulatina hasta alcanzar en 2020 un 75,06% del total de los
estudiantes que acababan sus estudios veterinarios (Ministerio de Universidades, 2022 b).
14
Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-
Melian, 2021).
Por otra parte, el bajo salario relativo que han venido percibiendo en los últimos años los
jóvenes profesionales veterinarios y las brechas salariales que de ello se derivan, junto con
otras debilidades que tiene el sector, conforman una combinación de circunstancias que
demandan una toma de medidas adecuadas para ponerles solución, evitando que las referidas
diferencias salariales perduren en el tiempo (Gutiérrez-Aragón, Barahona-Márquez y Berbel-
Giménez, 2018; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020), y alejen al sector de la consecución
de una efectiva igualdad, uno de los objetivos básicos pretendidos por la “Agenda 2030 sobre
el Desarrollo Sostenible” a nivel global (Organización de Naciones Unidas, 2015).
Por último, resulta procedente una breve reflexión sobre el importante papel que ha jugado el
sector veterinario tras la declaración de la pandemia de COVID-19, teniendo que adaptarse a
las nuevas circunstancias en función de la situación sanitaria de cada momento (CM Research,
2020). La mayor parte de los centros veterinarios a nivel mundial tuvieron que implementar
nuevas políticas y procedimientos, como la ampliación del uso de equipos de protección
individual y la adopción de medidas diseñadas para limitar el contacto personal. La actividad
presencial en los establecimientos o en los domicilios se redujo al principio de la pandemia, a
la par que hubo que adaptar, a través del uso de las nuevas tecnologías de la información, los
canales de comunicación tanto con los dueños de los animales como con los proveedores (CM
Research, 2021). En cualquier caso, la pandemia de COVID-19 ha impactado sobre el sector
veterinario en varios aspectos. Por un lado, sobre todo en los primeros meses, se produjo un
aumento de las tasas de estrés y de fatiga emocional del personal clínico veterinario. Por otro,
posiblemente, como se ha apuntado, ha acelerado los cambios en materia de comunicación
que están implantando los centros veterinarios. Además, afectó en gran medida a la cadena de
suministro de medicamentos y principios activos, por lo que se produjo un encarecimiento de
las materias primas. Un aspecto positivo fue el efecto catalizador que ha tenido en favor del
incremento del número de mascotas en España (Asociación Madrileña de Veterinarios de
Animales de Compañía AMVAC; 2022). En definitiva, no cabe duda de que el profesional
veterinario, por su formación académica, su experiencia y las atribuciones legales, siempre ha
tenido encomendada una notable responsabilidad en la lucha y erradicación de enfermedades
epizoóticas y zoonóticas. Precisamente debido a la gran necesidad de combatir zoonosis como
la COVID-19, tanto por su repercusión sanitaria como por las secuelas que produce a nivel
económico, resulta muy recomendable que las administraciones públicas inviertan todo lo que
sea procedente en equipos y recursos humanos en el sector, de manera que sea más factible
ayudar a prevenir este tipo de crisis sanitarias (Fernández-Buendía, 2020).
Parece claro, pues, que, en el contexto socioeconómico actual, tanto del país como a nivel
planetario, cobra especial importancia la defensa y protección de un sector veterinario fuerte y
saneado y más cuando, desde diferentes administraciones públicas, partiendo de la doctrina
de organismos internacionales de reconocido crédito, existe una apuesta firme por implantar
modelos globales de desarrollo sostenible, en los que los aspectos sanitarios desempeñan un
papel básico y esencial. Así, por ejemplo, la Organización de Naciones Unidas aprobó en 2015,
la referida “Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible”, en la que invita a los países miembros
a diseñar planes estratégicos para conseguir un futuro sostenible para toda la sociedad
basados en 17 objetivos relativos a la educación, la igualdad, la defensa del medio ambiente, el
15
diseño de las ciudades, la eliminación de la pobreza o el combate al cambio climático. Entre
estos objetivos, el tercero de ellos hace referencia a la necesidad de garantizar una vida sana y
promover el bienestar. La profesión veterinaria resulta fundamental en los esfuerzos que, en
este sentido, se tengan que hacer para tratar de erradicar por completo una gran variedad de
enfermedades, tanto constantes como emergentes (como ha sido el caso de la COVID-19) y
abordar los problemas de salud derivados de ello. Para ello, es ineludible que los gobiernos
aporten y consoliden una financiación lo más eficiente posible de los sistemas sanitarios,
incluyendo el sector veterinario en estos planes de inversión en servicios públicos vitales del
siglo XXI (Organización de Naciones Unidas, 2015).
Este es precisamente el contexto en el que se enmarca la iniciativa One Health (Una Sola
Salud), que ambiciona proteger de manera conjunta la salud humana, la animal y la ambiental
mediante el esfuerzo colaborativo de múltiples disciplinas que trabajan local, nacional y
globalmente (American Veterinary Medical Association, 2008). No cabe duda alguna que la
salud de cada individuo, de la población en general y de los ecosistemas va a depender de las
buenas prácticas y la cooperación desarrollada en campos científicos tan diversos como la
biología, la medicina humana, la medicina veterinaria, la salud pública, la ecología o la
economía de la salud (Powell, 2016; Martín-Díaz, 2017). En el caso concreto de los planes
diseñados en España a partir de la “Agenda 2030”, la salud pública ocupa un papel central en
ellos y debe ser contemplada de forma transversal en todas las políticas, entendiendo que la
salud de las personas es un bien a alcanzar por el valor que representa en sí mismo y como un
medio para alcanzar otros objetivos, por lo que no sólo es necesario actuar en la prevención,
sino también en la promoción de la salud individual y colectiva en entornos lo más saludables
posibles (Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2018). En este
sentido, es necesaria una apuesta clara por fomentar la tenencia responsable de animales,
pues un mayor compromiso de los propietarios hacia la salud de estos, que implique, entre
otras cosas, un incremento del número de visitas al veterinario, va a redundar, con seguridad,
en una mejora de la salud colectiva (Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de
Compañía AMVAC; 2022). En defensa de esa salud colectiva, el papel a desempeñar por la
profesión y el sector veterinario va a resultar fundamental (Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón,
2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021).
16
3. METODOLOGÍA
17
Económicas E945 (consultas y clínicas veterinarias), P013 (veterinarios) y P024 (auxiliares y
ayudantes en veterinaria). Hay que tener en cuenta que, de acuerdo con el Sistema Estadístico
Europeo, el Instituto Nacional de Estadística ha implementado, a partir del ejercicio 2018, una
nueva aplicación práctica del concepto estadístico de empresa para el cálculo de las
estadísticas estructurales de empresas, que afecta sólo a las unidades legales que forman
parte de grupos empresariales. En este sentido, en general, los resultados estadísticos no son
estrictamente comparables a los de años precedentes (afectaría aproximadamente al 3,1% del
total de empresas de todos los sectores), pero en el sector veterinario, debido a su estructura
empresarial, se hace prácticamente imperceptible esta diferencia. Del Instituto Nacional de
Estadística también se han utilizado los datos aportados sobre las series estadísticas de
profesionales sanitarios colegiados y las relativas a la enseñanza universitaria en España. Estas
últimas se han completado con datos de las series de estudiantes del Ministerio de
Universidades.
Para el análisis de otras variables e indicadores recogidos en el informe, como la brecha salarial
generacional, las motivaciones de los jóvenes universitarios para optar por cursar estudios
veterinarios o las preferencias manifestadas por estudiantes y por profesionales en activo por
las diferentes especialidades veterinarias se han utilizado diversas fuentes de origen primario,
como son los trabajos académicos precedentes sobre el sector realizados por el mismo Grupo
de Investigación emisor del presente informe (Gutiérrez-Aragón y Berbel-Giménez, 2017;
Gutiérrez-Aragón, Barahona-Márquez y Berbel-Giménez, 2018; Gutiérrez-Aragón, 2019;
Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón,
Barahona-Márquez y Berbel-Giménez, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020;
Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021), así como otras fuentes secundarias seleccionadas
entre diversas investigaciones relativas al tema objeto de estudio (Federation of Veterinarians
in Europe, 2015; Universum, 2017; Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, 2017;
Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España, 2019; Federation
of Veterinarians in Europe, 2019).
Por último, de forma previa, se ha realizado una revisión de referencias bibliográficas sobre el
tema objeto del informe, para proveer de un marco conceptual al mismo y constituir una base
metodológica con el fin de que el análisis de los datos y los indicadores haya sido llevado a
cabo bajo las exigidas premisas de objetividad y neutralidad.
18
4. ANÁLISIS DE RESULTADOS
La valoración del peso del sector de las actividades veterinarias en la economía nacional puede
llevarse a cabo mediante la comparación relativa del valor añadido a precios de mercado de las
actividades veterinarias (epígrafe 75 CNAE-2009) obtenido a partir de los datos facilitados por
el INE con relación al Producto Interior Bruto (PIB) nacional. Puesto que no existe una
discriminación objetiva de las actividades de control y cuidados médicos dispensados a
animales de compañía de los dispensados a animales de granja, en la elaboración del presente
trabajo, se ha hecho una estimación del peso de las actividades veterinarias a animales de
compañía (y, por ende, mediante resta del total del sector, el de la de las actividades de los
animales de granja), extrapolando datos de otros sectores afines. Muy relacionado con el
sector de la atención médica a la población (tanto humana como animal) está el sector
farmacéutico, puesto que toda atención médica tiene un componente diagnóstico y uno
terapéutico y dentro de este se hallan los tratamientos farmacológicos, que son perfectamente
cuantificables debido a que tanto Farmaindustria como Veterindustria publican detalladas
memorias económicas anuales.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Facturación
744,95 751,18 736,41 795,99 866,74 908,04 938,68 1.007,02 1.044,46 1.093,00
nacional
Variación anual
0,84% -1,97% 8,09% 8,89% 4,76% 3,37% 7,28% 3,72% 4,65%
facturación sector
Variación
0,84% -1,15% 6,85% 16,35% 21,89% 26,01% 35,18% 40,21% 46,72%
acumulada sector
Tabla 1: Facturación del mercado de sanidad y nutrición animal total (millones de euros)
Fuente: Veterindustria (2011-2020)
Aplicando este marco metodológico, se puede inferir que la facturación del mercado de
sanidad y nutrición animal en España (tabla 1) se ha incrementado un 46,72% desde 2011 a
19
2020 (Veterindustria, 2011-2020) con un crecimiento más o menos sostenido en el periodo
2014-2020 (media del 5,82%), justo tras la bajada del año 2013 causada por la subida del IVA a
los productos y servicios veterinarios a animales de compañía (Gutiérrez-Aragón y Berbel-
Giménez, 2017), que en ese mismo año sufrieron una notable caída del 9,48% (ver tabla 2).
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Facturación anim.
177,46 186,35 168,69 191,55 213,37 227,48 258,49 280,59 299,15 330,20
de compañía
Variación anual
5,01% -9,48% 13,55% 11,39% 6,61% 13,63% 8,55% 6,61% 10,38%
anim. compañía
Variación acum.
5,01% -4,94% 7,94% 20,24% 28,19% 45,66% 58,11% 68,57% 86,07%
anim. compañía
Peso relativo
23,82% 24,81% 22,91% 24,06% 24,62% 25,05% 27,54% 27,86% 28,64% 30,21%
anim. compañía
Tabla 2: Facturación del mercado de sanidad y nutrición animal referida a animales de compañía (millones de euros)
Fuente: Veterindustria (2011-2020)
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Facturación
567,49 564,83 567,72 604,44 653,37 680,56 680,19 726,43 745,31 762,80
anim. de renta
Variación anual
-0,47% 0,51% 6,47% 8,10% 4,16% -0,05% 6,80% 2,60% 2,35%
anim. de renta
Variación acum.
-0,47% 0,04% 6,51% 15,13% 19,92% 19,86% 28,01% 31,33% 34,42%
anim. de renta
Peso relativo
76,18% 75,19% 77,09% 75,94% 75,38% 74,95% 72,46% 72,14% 71,36% 69,79%
anim. de renta
Tabla 3: Facturación del mercado de sanidad y nutrición animal referida a animales de renta (millones de euros)
Fuente: Veterindustria (2011-2020)
20
4.1. Análisis de la evolución de las principales magnitudes económicas del sector veterinario
(CNAE-2009) a partir de los datos de la Estadística Estructural de Empresas del Sector
Servicios del Instituto Nacional de Estadística
Cifra de negocio
Según apunta el Instituto Nacional de Estadística (2016), la cifra o volumen de negocios de un
sector comprende el total de los importes facturados por todas las empresas del mismo
durante el período de referencia por las ventas de bienes y servicios suministrados a terceros,
considerando tanto los realizados directamente cada empresa como los procedentes de
eventuales subcontrataciones, incluyendo los impuestos y tasas que gravan los bienes o
servicios facturados por la unidad (excepto el IVA) y las cargas repercutidas a los clientes
(transporte, envases, etc.), aunque se facturen por separado, pero deduciendo los descuentos
sobre ventas por pronto pago, las devoluciones de ventas o el valor de envases devueltos, así
como los rappels sobre las ventas. Las cifras de negocio o de facturación del sector veterinario
según los datos anuales aportados por el Instituto Nacional de Estadística (2022 c) son muy
similares a los proporcionados por Veterindustria (con las diferencias lógicas derivadas de las
metodologías aplicadas para su obtención) y siguen un comportamiento similar (tabla 4, figura
1). Según estos datos la facturación del sector veterinario se ha incrementado un 119,35%
desde 2011 a 2020, siendo el peor de los ejercicios el 2013 con una caída del 5,22% y los años
2015 y 2019 los mejores de la serie con incrementos del 25,31% y el 23,65%, respectivamente.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Facturación total
730.796 720.785 683.194 707.988 887.179 969.693 994.440 1.162.200 1.437.102 1.602.974
sector
Variación anual
-1,37% -5,22% 3,63% 25,31% 9,30% 2,55% 16,87% 23,65% 11,54%
facturación
Variación
-1,37% -6,51% -3,12% 21,40% 32,69% 36,08% 59,03% 96,65% 119,35%
acumulada
Peso del sector
76,18% 75,19% 77,09% 75,94% 75,38% 74,95% 72,46% 72,14% 71,36% 69,79%
anim. de renta*
Factur. estimada
556.720 541.958 526.674 537.646 668.756 726.785 720.571 838.372 1.025.516 1.118.709
anim. renta
Variación anual -2,65% -2,82% 2,08% 24,39% 8,68% -0,85% 16,35% 22,32% 9,09%
Variación
-2,65% -5,40% -3,43% 20,12% 30,55% 29,43% 50,59% 84,21% 100,95%
acumulada
Peso sector anim.
23,82% 24,81% 22,91% 24,06% 24,62% 25,05% 27,54% 27,86% 28,64% 30,21%
de compañía*
Factur. estimada
174.076 178.827 156.520 170.342 218.423 242.908 273.869 323.828 411.586 484.265
anim. de compañía
Variación anual 2,73% -12,47% 8,83% 28,23% 11,21% 12,75% 18,24% 27,10% 17,66%
Variación
2,73% -10,09% -2,14% 25,48% 39,54% 57,33% 86,03% 136,44% 178,19%
acumulada
Tabla 4: Facturación (miles de euros) total sector, de animales de renta y de animales de compañía. Encuesta Anual de Servicios
(CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c), (*) Veterindustria (2011-2020)
21
Analizando los datos desglosados por subsectores, el relativo a los animales de renta
incrementó su facturación un 100,95% desde 2011 a 2020, a pesar de haber sufrido constantes
caídas hasta el ejercicio 2014, derivadas probablemente de la crisis económica, y remontando
de una manera muy notable a partir del año 2015 con un crecimiento anual medio del 13,33%
(produciéndose un leve descenso de la facturación en el ejercicio 2017). En cuanto al subsector
de los animales de compañía el incremento de la cifra de negocio en el periodo 2011-2020 es
muy grande, de un 178,19%, a pesar de la notable caída del 12,47% sufrida en 2013, justo tras
la aplicación de la subida del tipo de gravamen del IVA a sus servicios en el año 2012. El
promedio de crecimiento de la facturación desde 2014 a 2020 ha sido un 17,72%. En cualquier
caso, a pesar de que las cifras se pueden considerar bastante buenas para los dos subsectores
en los últimos ejercicios del periodo analizado, parece que el subsector de animales de
compañía se comporta de un modo más dinámico que el de animales de renta.
1.600.000
1.400.000
1.200.000
1.000.000
800.000
600.000
400.000
200.000
0
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 1. Facturación (miles de euros) total sector, de animales de renta y de animales de compañía.
Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c), Veterindustria (2011-2020)
El valor añadido bruto a coste de los factores equivale a los ingresos brutos procedentes de las
actividades de explotación tras el ajuste por subvenciones de explotación e impuestos
indirectos y se calcula a partir de la cifra de negocios o valor de la producción, más la
producción capitalizada, más otros ingresos de explotación (incluidas las subvenciones de
explotación), más o menos la variación de existencias, menos las compras de bienes y
servicios, menos otros impuestos sobre los productos vinculados al volumen de negocio pero
22
no deducibles, menos los impuestos y tasas ligados a la producción (Instituto Nacional de
Estadística, 2016). Es este un indicador de gran trascendencia en cada sector económico pues
indica su aportación al conjunto de la economía nacional, es decir, el valor del conjunto de
bienes y servicios aportados por cada sector durante un periodo de tiempo concreto,
descontando los impuestos indirectos y los consumos intermedios (bienes necesarios para la
prestación de los servicios o la elaboración de otros bienes).
El valor añadido del sector (tabla 5, Fig. 2) alcanzó los 706,06 millones de euros en 2020, lo
cual significa un incremento del 109,84% desde el año 2011, a pesar de los decrementos
padecidos en la época de crisis económica hasta 2014. Es de significar el incremento del
27,65% en un solo año en 2015 y del 33,46% en 2019. Utilizando los valores facilitados por
Veterindustria para ponderar el peso de los dos subsectores, el relativo a los animales de renta
incrementó su valor añadido un 92,24% desde 2011 a 2020, sufriendo también constantes
desplomes hasta el ejercicio 2014, y remontando significativamente a partir del año 2015 en el
que alcanzó un crecimiento del 26,71%. También fue muy importante el crecimiento del
32,02% del año 2019. El subsector de los animales de compañía, sin embargo, se venía
comportando relativamente bien en la época de la crisis de 2008, pero la subida del IVA en
2012 provocó una notable caída del 15,25% sufrida en 2013, de la que posteriormente se ha
recuperado con gran fortaleza, con un crecimiento medio del 18,51% desde 2014, hasta
alcanzar un 166,14% de incremento en el periodo 2011-2020. Al igual que con el indicador
referente a la facturación, el subsector de animales de compañía con relación al valor añadido
ha tenido un comportamiento mejor que el de animales de renta, tanto en los años de crisis
como en los ejercicios de la recuperación económica, lo cual es un indicativo de una mayor
flexibilidad y adaptación a las circunstancias cambiantes del entorno.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Valor añadido
336.470 319.496 293.238 299.909 382.848 392.190 444.035 513.010 684.654 706.064
total sector
Variación anual -5,04% -8,22% 2,27% 27,65% 2,44% 13,22% 15,53% 33,46% 3,13%
Variación
-5,04% -12,85% -10,87% 13,78% 16,56% 31,97% 52,47% 103,48% 109,84%
acumulada
Valor añadido
256.323 240.229 226.057 227.751 288.591 293.946 321.748 370.068 488.569 492.759
anim. de renta
Variación anual -6,28% -5,90% 0,75% 26,71% 1,86% 9,46% 15,02% 32,02% 0,86%
Variación
-6,28% -11,81% -11,15% 12,59% 14,68% 25,52% 44,38% 90,61% 92,24%
acumulada
Valor añadido
80.147 79.267 67.181 72.158 94.257 98.244 122.287 142.942 196.085 213.305
anim. compañía
Variación anual -1,10% -15,25% 7,41% 30,63% 4,23% 24,47% 16,89% 37,18% 8,78%
Variación
-1,10% -16,18% -9,97% 17,61% 22,58% 52,58% 78,35% 144,66% 166,14%
acumulada
Tabla 5: Valor añadido a precios de mercado (miles de euros) total sector, animales de renta y animales de compañía.
Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c), Veterindustria (2011-2020)
23
750.000
600.000
450.000
300.000
150.000
0
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 2. Valor añadido a precios de mercado (miles de euros) total sector, animales de renta y animales
de compañía. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c), Veterindustria (2011-2020)
Valor de la producción
El valor de la producción de un sector mide el importe de los bienes y servicios producidos por
las empresas durante el ejercicio, basándose en las ventas e incluyendo las variaciones de
existencias y la reventa de bienes y servicios. Técnicamente se puede definir como suma de la
cifra de negocios o los ingresos procedentes de la venta de bienes y la prestación de servicios,
la variación de las existencias de productos terminados y en curso y de los bienes y servicios
comprados para reventa, de la producción capitalizada y de otros ingresos (de explotación y
extraordinarios), excluidas las subvenciones, y restando al conjunto las compras de bienes y
servicios para reventa (Instituto Nacional de Estadística, 2016).
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Valor de la
589.851 579.699 562.812 569.975 639.265 705.505 726.062 843.873 1.079.490 1.320.070
producción
Variación
-1,72% -2,91% 1,27% 12,16% 10,36% 2,91% 16,23% 27,92% 22,29%
anual
Variación
-1,72% -4,58% -3,37% 8,38% 19,61% 23,09% 43,07% 83,01% 123,80%
acumulada
Tabla 6: Valor de la producción total del sector (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75.
Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
24
El valor de la producción del sector veterinario (tabla 6, Fig. 3) superó los 1.320 millones de
euros en 2020, un 123,80% más que el año 2011, con un notable incremento del 27,92% en el
ejercicio 2019 y de un 22,29% en 2020 (ya había crecido un 16,23% en 2018). Este indicador ha
seguido una senda bastante estable, tanto durante la crisis económica como posteriormente,
con leves caídas hasta 2013 y un incremento medio del 15,31% entre los años 2015 y 2020. El
crecimiento acumulado del periodo analizado, puesto que el país se encontraba inmerso en un
entorno de baja inflación, puede ser indicativo tanto de un aumento de la producción en
términos reales como de un incremento de los precios por motivos artificiales (p.e. la subida
de los impuestos indirectos en el caso de los servicios veterinarios a animales de compañía).
2011 589.851
2012 579.699
2013 562.812
2014 569.975
2015 639.265
2016 705.505
2017 726.062
2018 843.873
2019 1.079.490
2020 1.320.070
Fig. 3. Valor de la producción total del sector (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-
2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
La tendencia que este indicador mostraba en el periodo de la crisis económica que comenzó
en 2008 era claramente bajista (caídas entre el 3% y el 7% anual), pero el incremento del IVA a
final de 2012 provocó un decremento muy notable de casi un 21% en un solo ejercicio, el 2013
(tabla 7, Fig. 4). A partir de esa fecha comienza una recuperación de este índice, con unas
25
mejoras espectaculares sólo en un ejercicio del 50,27% en 2015 y del 57,84% en 2019, lo cual
ha producido un incremento acumulado del 131,93% en el periodo 2011-2020, lo cual
ciertamente es un gran indicativo de la fortaleza económica actual del sector. En cualquier
caso, el excedente bruto de explotación cayó un 3,18% en 2020, quizás debido a los ajustes
financieros que hubo que realizar tras la declaración de la pandemia de COVID-19, por lo que
será un indicador al que haya que prestar especial atención en su evolución durante los
siguientes ejercicios.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Excedente bruto
150.030 140.281 110.936 125.131 188.031 177.670 196.836 227.703 359.399 347.969
de explotación
Variación anual -6,50% -20,92% 12,80% 50,27% -5,51% 10,79% 15,68% 57,84% -3,18%
Variación
-6,50% -26,06% -16,60% 25,33% 18,42% 31,20% 51,77% 139,55% 131,93%
acumulada
Tabla 7: Excedente bruto de explotación (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades
Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
2011 150.030
2012 140.281
2013 110.936
2014 125.131
2015 188.031
2016 177.670
2017 196.836
2018 227.703
2019 359.399
2020 347.969
Fig. 4. Excedente bruto de explotación (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE
75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Las compras de bienes y servicios, tal y como señala el Instituto Nacional de Estadística (1997),
representan el valor de todos los bienes (que no sean de inversión) y de todos los servicios
comprados durante el año de referencia destinados a la reventa en el estado en que se
adquieren o previa transformación e integración en los productos vendidos, o destinados al
funcionamiento corriente de la empresa, valorándose al precio de adquisición sin incluir el IVA
soportado y deducible.
26
Es este un indicador que ha combinado leves decrementos (2013 y 2017) con incrementos de
cierta consideración en los ejercicios 2015, 2016, 2018, 2019 y 2020 (22,15%, 14,92%, 16,96%,
16,49% y 22,69%, respectivamente), que se traduce en un 136,63% de incremento acumulado
en el periodo 2011-2020 y un promedio de crecimiento anual del 10,48% (tabla 8, Fig. 5). Es de
destacar que en el acumulado de 2010 a 2014 se produjo un leve decremento del 0,25%. El
gran crecimiento de las compras a partir de 2015 es parejo a la evolución positiva ya advertida
en otros indicadores como la facturación o el excedente bruto de explotación y que tiene su
explicación en un incremento sustancial en ese periodo de la actividad del sector. Resulta
evidente que, si existe un crecimiento en las ventas, ha de darse un incremento homogéneo en
las compras de las mercaderías necesarias para desarrollar la actividad que le es propia.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Total compras
402.190 411.338 401.362 421.286 514.587 591.377 569.368 665.921 775.724 951.706
bienes y servicios
Variación anual 2,27% -2,43% 4,96% 22,15% 14,92% -3,72% 16,96% 16,49% 22,69%
Variación
2,27% -0,21% 4,75% 27,95% 47,04% 41,57% 65,57% 92,88% 136,63%
acumulada
Tabla 8: Total de compras de bienes y servicios (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75.
Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
2011 402.190
2012 411.338
2013 401.362
2014 421.286
2015 514.587
2016 591.377
2017 569.368
2018 665.921
2019 775.724
2020 951.706
Fig. 5. Total de compras de bienes y servicios (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-
2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Este indicador recoge la inversión del sector durante el período de referencia en bienes
materiales, tanto nuevos como ya existentes, independientemente de si se han comprado a
terceros, se han adquirido a través de un contrato de arrendamiento financiero o se han
27
fabricado para autoconsumo, siempre que tengan una vida útil superior a un año, incluyendo
así mismo los bienes no fabricados (p.e. los terrenos) (Instituto Nacional de Estadística, 2016).
Este índice tiende a evolucionar de un modo muy similar al de los indicadores de confianza
empresarial, ya que, obviamente, cuando estos son optimistas, los empresarios están
dispuestos o motivados a incrementar la inversión en sus negocios. Cabe recordar que estos
últimos tienen el objetivo de conocer en un momento determinado la visión que tienen los
responsables de los establecimientos sobre la situación y expectativas de sus negocios. El INE
sólo recoge la evolución del índice de confianza empresarial armonizado desde el año 2012. En
el periodo 2012-2019 este indicador se había incrementado un 25,94% (Instituto Nacional de
Estadística, 2022 d), como consecuencia probable de la mejora general de la macroeconomía
del país, pero la pandemia de COVID-19 en 2020 y la paralización de la actividad económica y
empresarial que llevó aparejada le hizo retrotraerse a valores similares a los que tenía en 2012.
Tras dos leves decrementos en 2018 y 2019 del 1,11% y del 2,09%, respectivamente, este
indicador se hundió un 19,53% sólo en el ejercicio 2020.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Inversión activos
24.618 23.941 29.615 30.783 48.787 40.142 47.261 46.411 59.601 55.523
materiales
Variación anual -2,75% 23,70% 3,94% 58,49% -17,72% 17,73% -1,80% 28,42% -6,84%
Variación
-2,75% 20,30% 25,04% 98,18% 63,06% 91,98% 88,52% 142,10% 125,54%
acumulada
Tabla 9: Inversión en activos materiales (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades
Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
2011 24.618
2012 23.941
2013 29.615
2014 30.783
2015 48.787
2016 40.142
2017 47.261
2018 46.411
2019 59.601
2020 55.523
Fig. 6. Inversión en activos materiales (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE
75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
A la par que mejoraba este indicador en el periodo indicado, la inversión en activos materiales
del sector veterinario creció un 142,10% entre 2011 y 2019. A pesar de la notable pérdida de la
28
confianza empresarial y la consiguiente caída de la inversión en 2020, este indicador muestra
un incremento del 125,54% en el periodo analizado en este informe (tabla 9, Fig. 6). En este
espacio de tiempo, el mejor año fue el 2015, con un incremento especialmente notable
(58,49%) y el peor el 2016 con una caída de la inversión del 17,72%. En 2019 también se
produjo un incremento significativo de la inversión, que alcanzó el 28,42%. Lo cierto es que en
la época en que la crisis era más profunda, la inversión decreció de forma constante (casi un
33% entre 2009 y 2012). Como no podía ser de otra forma, ante un panorama económico muy
negativo, los empresarios del sector veterinario (como otros tantos) retrasaron o cancelaron
inversiones que no eran estrictamente necesarias.
Gastos de personal
Los gastos de personal, como apunta el Instituto Nacional de Estadística (2016), comprenden
todas las retribuciones pagadas al conjunto de los empleados como remuneración por su
trabajo, incluyendo los impuestos y las cotizaciones a la seguridad social de los empleados, así
como las cotizaciones sociales obligatorias y voluntarias del empresario.
2011 186.440
2012 179.215
2013 182.302
2014 174.778
2015 194.816
2016 214.520
2017 247.199
2018 285.308
2019 325.255
2020 358.095
Fig. 7. Gastos de personal (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75.
Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
29
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Gastos de
186.440 179.215 182.302 174.778 194.816 214.520 247.199 285.308 325.255 358.095
personal
Variación
-3,88% 1,72% -4,13% 11,46% 10,11% 15,23% 15,42% 14,00% 10,10%
anual
Variación
-3,88% -2,22% -6,26% 4,49% 15,06% 32,59% 53,03% 74,46% 92,07%
acumulada
Tabla 10: Gastos de personal (miles de euros). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades
Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Se considera personal ocupado el conjunto de personas que trabajan en empresas del sector
(incluidos los propietarios o socios y los familiares no retribuidos trabajadores), produciendo
bienes, prestando servicios o llevando a cabo actividades auxiliares. Incluye, pues, tanto al
personal remunerado como al no remunerado. El personal remunerado está formado por los
trabajadores ligados a la empresa por un contrato de trabajo y que perciben una
remuneración en forma de sueldo, salario, comisión, gratificación, destajo o en especie
(Instituto Nacional de Estadística, 2016). Los trabajadores no remunerados, por el contrario,
son todas aquellas personas que trabajan en la empresa de forma regular, pero sin percibir un
sueldo o salario a cambio (comprendiendo a los propietarios y socios, gerentes autónomos y
familiares que trabajan en el establecimiento sin remuneración reglamentada).
28.000
24.000
20.000
16.000
12.000
8.000
4.000
0
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
30
El personal ocupado del sector ha crecido de una manera constante en el periodo analizado,
de una manera moderada en el periodo de la crisis económica y de forma más sólida a partir
de 2014, alcanzando un 49,31% de incremento global (tabla 11, Fig. 8). Es muy interesante el
incremento acumulado del 66,23% del personal remunerado del sector en el periodo 2011-
2020, que se ha producido de una forma bastante errática con aumentos notables de la
contratación en los ejercicios correspondientes a 2011, 2016, 2017 y 2019. El incremento del
personal no remunerado, que en parte puede deberse al aumento en el número de empresas,
no ha sido tan significativo, pero sí ha alcanzado una cifra de cierta consideración (26,67% de
crecimiento en el periodo 2011-2020).
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Personal ocupado
17.939 18.535 19.273 20.065 20.392 22.445 23.696 25.347 26.897 26.785
(media anual)
Variación anual 3,32% 3,98% 4,11% 1,63% 10,07% 5,57% 6,97% 6,12% -0,42%
Variación
3,32% 7,44% 11,85% 13,67% 25,12% 32,09% 41,30% 49,94% 49,31%
acumulada
Pers. remunerado
10.265 10.176 10.860 11.083 11.477 12.736 14.056 14.958 16.383 17.064
(media anual)
Variación anual -0,87% 6,72% 2,05% 3,55% 10,97% 10,36% 6,42% 9,53% 4,16%
Variación
-0,87% 5,80% 7,97% 11,81% 24,07% 36,93% 45,72% 59,60% 66,23%
acumulada
Pers. no remunerado
7.674 8.359 8.413 8.982 8.915 9.709 9.640 10.389 10.514 9.721
(media anual)
Variación anual 8,93% 0,65% 6,76% -0,75% 8,91% -0,71% 7,77% 1,20% -7,54%
Variación
8,93% 9,63% 17,04% 16,17% 26,52% 25,62% 35,38% 37,01% 26,67%
acumulada
Tabla 11: Personal ocupado, remunerado y no remunerado. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75.
Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Otro modo bastante preciso de medir el empleo en el sector es a partir de los datos ofrecidos
por la información trimestral de mercado de trabajo del Observatorio de las Ocupaciones del
Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Uno de esos datos es el número de afiliados a la
Seguridad Social para cada colectivo de empleo en la fecha final de cada trimestre. Con los
datos referidos al último trimestre del cada año, que en concreto muestra la afiliación en fecha
de 31 de diciembre (tabla 12, Fig. 9), se puede observar que, aunque similares a los ofrecidos
en media anual por el Instituto Nacional de Estadística (tabla 11), son ligeramente superiores a
estos, lo cual pudiera ser indicativo de que en el sector existe una leve estacionalidad (hay que
tener en cuenta que el dato ofrecido del número de veterinarios afiliados a la Seguridad Social
siempre viene referido al mismo trimestre del año y a la misma fecha concreta). En todo caso,
la diferencia es tan leve (la media a lo largo del periodo analizado es del 4,79%), que, aunque
se pueda producir cierta estacionalidad periódica, no tiene gran relevancia en cuanto a su
afectación a la temporalidad del empleo. En este sentido, se puede decir que el empleo en el
sector disfruta de una gran calidad en cuanto a su estabilidad en el tiempo.
31
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Afiliados a
18.943 19.596 20.117 21.139 22.478 23.858 24.930 25.875 26.968 27.520
la Seg. Soc.
Variación
3,45% 2,66% 5,08% 6,33% 6,14% 4,49% 3,79% 4,22% 2,05%
anual
Variación
3,45% 6,20% 11,59% 18,66% 25,95% 31,61% 36,59% 42,36% 45,28%
acumulada
Tabla 12: Número de veterinarios afiliados a la Seguridad Social en el cuarto trimestre de cada año (fecha de recogida del
dato: 31 de diciembre). Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
Fuente: Servicio Público de Empleo Estatal (2022)
2011 18.943
2012 19.596
2013 20.117
2014 21.139
2015 22.478
2016 23.858
2017 24.930
2018 25.875
2019 26.968
2020 27.520
Fig. 9. Número de veterinarios afiliados a la Seguridad Social en el cuarto trimestre de cada año (fecha
de recogida del dato: 31 de diciembre). Observatorio de las Ocupaciones del SEPE.
Fuente: Servicio Público de Empleo Estatal (2022)
Por otra parte, desde el año 2015, el Instituto Nacional de Estadística aporta un indicador, el
personal remunerado equivalente a tiempo completo, que complementa los ratios recogidos
en este epígrafe. Esta medida se calcula como la suma del personal asalariado a tiempo
completo que trabaja todo el año, más la suma de fracciones de tiempo del personal
asalariado que trabaja en régimen de dedicación parcial o que no trabaja todo el año, es decir,
considerando las fracciones de tiempo de aquellas personas cuyo horario de trabajo sea
inferior a una jornada estándar, inferior al número estándar de días laborables por semana o
inferior al número estándar de semanas o meses por año. La conversión a equivalente a
jornada completa debe llevarse a cabo sobre la base del número de horas, días, semanas o
meses trabajados.
Analizando la evolución de este indicador en los años que el Instituto Nacional de Estadística
ofrece los datos, se puede observar cómo, entre los ejercicios 2015 y 2020, se ha producido un
32
incremento del 39,26% del personal remunerado equivalente a tiempo completo en el sector
veterinario (tabla 13), lo cual es una muestra más, en la misma línea a las apuntadas
anteriormente, de la progresión positiva del sector. Al comparar esta medida con la del
personal remunerado total del sector, se puede comprobar que el personal remunerado
equivalente a tiempo completo crece sólo un poco menos que el personal remunerado total
(48,68% en el mismo periodo, entre 2015 y 2020), signo de que se está produciendo un mayor
número de contrataciones a tiempo completo, con relación a lo que se había detectado en el
sector en informes anteriores.
Tabla 13: Personal remunerado equivalente a tiempo completo. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009).
CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Salario medio
El salario medio del sector en los años en los que se desarrolló con mayor virulencia la crisis
que comenzó en 2008 había seguido una tendencia descendente similar a la de muchos otros
sectores industriales y comerciales, pero la decisión de incrementar la carga impositiva a la
prestación de estos servicios provocó una recaída de mucho mayor calado (tabla 14, Fig. 10),
acumulándose a final de 2018 una pérdida salarial del 3,53% con respecto al mismo indicador
en 2009. Con respecto al periodo analizado en este informe, gracias al buen comportamiento
experimentado en 2018, 2019 y 2020 por este indicador, el salario medio al final de 2020 era
ya un 7,14% superior respecto al de 2011, lo que, en términos absolutos suponía una media de
1.089 euros más. En este sentido, conviene reseñar que la pérdida salarial llegó a ser de 1.990
euros al final del ejercicio correspondiente a 2016 con respecto a 2011. Lógicamente, con el fin
de asegurar la supervivencia de las empresas y del mayor número de puestos de trabajo, al
aumentarse el tipo de gravamen de IVA en ese periodo, los empresarios del sector trataron de
compensar al menos parte de la pérdida de rentas de capital con una sucesión de reiteradas
disminuciones de las rentas del trabajo de los empleados contratados (las mayores caídas
salariales se produjeron precisamente en los años 2012, 2013 y 2014).
Por otra parte, estos datos también parecen confirmar que los datos referidos a una mayor
contratación de trabajadores en el sector esconden un problema social de gran calado, como
es que los salarios medios de los trabajadores del sector en 2019, a pesar de la notable
recuperación de 2017, 2018 y 2019, todavía estaban por debajo de los de 2010, revelando
cierta precarización laboral. En cualquier caso, la referida recuperación salarial de los últimos
ejercicios genera importantes y esperanzadoras expectativas en cuanto a la mejora de las
33
condiciones sociolaborales de los trabajadores del sector veterinario, y más tras la firma el 16
de enero de 2020 del primer Convenio Colectivo de Centros y Servicios Veterinarios13 por parte
de la patronal del sector, la Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE), y los
sindicatos mayoritarios CCOO y UGT. De hecho, en su primer año completo de vigencia, el
salario medio anual del sector se incrementó en 918 euros (un 5,96% superior al del ejercicio
precedente).
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Salario medio
15.239 14.864 14.285 13.363 13.259 13.249 13.765 14.754 15.410 16.328
(euros)
Variación anual
-375 -579 -922 -104 -10 516 990 655 918
(euros)
Variación anual
-2,46% -3,90% -6,45% -0,78% -0,07% 3,89% 7,19% 4,44% 5,96%
(porcentaje)
Variación
acumulada (€) -375 -954 -1.876 -1.980 -1.990 -1.474 -485 171 1.089
Variación
acumulada (%) -2,46% -6,26% -12,31% -13,00% -13,06% -9,68% -3,18% 1,12% 7,14%
Tabla 14: Salario medio. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
16.500 € 16.328 €
16.000 €
15.410 €
15.500 € 15.239 €
15.000 € 14.864 €
14.754 €
14.500 € 14.285 €
14.000 € 13.765 €
13.000 €
12.500 €
12.000 €
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 10. Salario medio. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Comparando el salario medio anual de las actividades veterinarias con los respectivos salarios
medios anuales de las actividades sanitarias y sociales y el salario medio anual de todas las
actividades en España (tabla 15, Fig. 11), se puede comprobar que este es considerablemente
13
Resolución de 3 de agosto de 2020, de la Dirección General de Trabajo, por la que se registra y publica el
Convenio Colectivo Estatal de Centros y Servicios Veterinarios (BOE nº. 219, de 14 de agosto de 2020, pp. 69559-
69614).
34
menor a la media nacional a lo largo del periodo analizado (2010-2019), además de estar
incluso en peor situación con respecto a los salarios de las actividades sanitarias. De hecho, a
lo largo del periodo referido, el salario medio anual de las actividades veterinarias se ha
encontrado en muchos periodos en un rango pecuniario mucho más cercano o por debajo del
de actividades de mucha menor o, incluso, ninguna cualificación, que no requieren formación
universitaria, como, por ejemplo, las actividades administrativas y servicios auxiliares, servicios
de restauración y comercio, hostelería, peones agrícolas, de pesca, construcción, transporte,
etc. (Gutiérrez-Aragón y Berbel-Giménez, 2017). En el último de los periodos en que ha
publicado sus datos el Instituto Nacional de Estadística (2022 c), en concreto el año 2020, el
salario medio nacional y el salario medio de las actividades sanitarias y sociales eran un 54,13%
y un 73,41%, respectivamente, más altos que el de los trabajadores del sector veterinario. Así,
mientras el salario medio de las actividades sanitarias representaba en 2020 el 112,51% del
salario medio nacional, el salario medio de las actividades veterinarias tan sólo alcanzaba el
64,88% del mismo.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Salario medio
15.239 14.864 14.285 13.363 13.259 13.249 13.765 14.754 15.410 16.328
sector veterinario
Salario medio activ.
26.058 25.104 24.804 24.826 25.824 25.955 26.076 26.851 27.557 28.314
sanitarias y sociales
Salario medio todas
22.899 22.726 22.698 22.858 23.106 23.156 23.647 24.009 24.396 25.166
las actividades
Evolución sector
100,00% 97,54% 93,74% 87,69% 87,00% 86,94% 90,32% 96,82% 101,12% 107,14%
veterinario
Evolución activ.
100,00% 96,34% 95,19% 95,27% 99,10% 99,60% 100,07% 103,04% 105,75% 108,66%
sanitarias y sociales
Evolución todas las
100,00% 99,24% 99,12% 99,82% 100,90% 101,12% 103,26% 104,85% 106,54% 109,90%
actividades
Tabla 15: Salario medio sector veterinario, actividades sanitarias y sociales y total España. Evolución de los salarios
medios. Base 100 Año 2009.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c), Instituto Nacional de Estadística (2022 e)
29.000 €
24.000 €
19.000 €
14.000 €
9.000 €
4.000 €
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Salario medio sector veterinario Salario medio actividades sanitarias y de servicios sociales
Salario medio todas las actividades España
Fig. 11. Salario medio sector veterinario, actividades sanitarias y sociales y total España.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c), Instituto Nacional de Estadística (2022 e)
35
Tomando como base 100 los datos del año 2011, se evidencia de una manera notoria que, a
pesar del quebranto salarial sufrido por las actividades veterinarias entre los ejercicios 2013 y
2019 (en ese ejercicio el salario medio veterinario era prácticamente el mismo que en 2011), el
buen comportamiento de este indicador en 2020, justo tras la firma del del primer Convenio
Colectivo de Centros y Servicios Veterinarios y en un solo ejercicio, ha pasado a ser un 7,14%
mayor que en 2011, alcanzando cifras de crecimiento similares a las experimentadas por el
salario medio de las actividades sanitarias y sociales (un 8,66% mayor) y a las del salario medio
de todas las actividades (un 9,90% superior) (tabla 15, Fig. 12). En cualquier caso, puesto que
las retribuciones del factor trabajo en este sector todavía no alcanzan las cifras de crecimiento
de los dos indicadores mencionados, habrá que prestar especial atención a su evolución en los
próximos ejercicios económicos.
110%
105%
100%
95%
90%
85%
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 12. Salario medio sector veterinario, actividades sanitarias y sociales y total España. Evolución de
los salarios medios. Base 100 Año 2011.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c), Instituto Nacional de Estadística (2022 e)
Por otra parte, analizando la situación de manera global, atendiendo al nivel salarial de las
actividades veterinarias con respecto al conjunto de actividades y ocupaciones, resulta
realmente preocupante que, según datos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral realizada
por el Instituto Nacional de Estadística (2022 b), el salario medio neto mensual de este sector,
alcanzó los 1.304,99 euros, alejándose de aquellos de menor cuantía dentro del conjunto de
actividades de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE), como los de las
actividades deportivas, recreativas y de entretenimiento, los servicios sociales o la asistencia
en establecimientos residenciales, que hasta 2019 habían sido muy similares. Sólo en el año
2020 este indicador se incrementó un 14,66% con respecto al ejercicio precedente, impulsado,
sin duda, por la firma del primer Convenio Colectivo de Centros y Servicios Veterinarios. De
todos modos, el salario neto mensual de las actividades sanitarias (2.165,16 euros) al final de
2020 era aún un 65,91% superior al de las actividades veterinarias, por lo que el sector tiene
por delante un amplio campo de mejora en este sentido, en la búsqueda de optimizar, en la
medida de lo posible, las condiciones sociolaborales y salariales de sus trabajadores.
En este marco, resulta interesante examinar la evolución de dos indicadores relacionados con
el nivel de precariedad laboral, como son el porcentaje de trabajadores eventuales y el
36
porcentaje de trabajadores no remunerados sobre el total de ocupados del sector (tabla 16,
Fig. 13). Aunque en números absolutos, debido principalmente al aumento de ocupación en la
última década, ambas cifras han aumentado, alcanzándose en 2020, con respecto a 2011, un
83,32% más de trabajadores eventuales y un 26,67% más de trabajadores no remunerados, lo
cierto es que en términos relativos (indicador que aporta en este caso una mayor información
a este respecto) han tenido un comportamiento muy diferente, pues, mientras el porcentaje
de personal eventual es un 22,78% mayor en 2020 que en 2011, el de personal no remunerado
ha caído un 15,16% en el mismo periodo.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Personal ocupado
17.939 18.535 19.273 20.065 20.392 22.445 23.696 25.347 26.897 26.785
(media anual)
Personal eventual 1.607 1.762 2.361 2.285 1.758 2.511 2.697 2.700 2.848 2.946
Porcentaje de
eventualidad sobre 8,96% 9,51% 12,25% 11,39% 8,62% 11,19% 11,38% 10,65% 10,59% 11,00%
personal ocupado total
Variación anual 6,12% 28,86% -7,04% -24,30% 29,77% 1,74% -6,41% -0,60% 3,87%
Variación acumulada 6,12% 36,75% 27,12% -3,76% 24,88% 27,05% 18,91% 18,20% 22,78%
Personal no
7.674 8.359 8.413 8.982 8.915 9.709 9.640 10.389 10.514 9.721
remunerado
Porcentaje de personal
no remunerado sobre 42,78% 45,10% 43,65% 44,76% 43,72% 43,26% 40,68% 40,99% 39,09% 36,29%
personal ocupado total
Variación anual 5,42% -3,21% 2,55% -2,34% -1,06% -5,95% 0,75% -4,63% -7,16%
Variación acumulada 5,42% 2,04% 4,64% 2,20% 1,12% -4,90% -4,19% -8,62% -15,16%
Tabla 16: Porcentaje de trabajadores eventuales y de trabajadores no remunerados sobre el total de ocupados. Encuesta Anual
de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
37
Porcentaje de eventualidad sobre el Porcentaje de personal no
personal ocupado total remunerado sobre el total ocupado
13% 46%
12% 44%
11% 42%
10% 40%
9% 38%
8% 36%
Fig. 13: Porcentaje de trabajadores eventuales y de trabajadores no remunerados sobre el total de ocupados. Encuesta
Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Por otra parte, el incremento del número de empleados remunerados, al que se ha hecho
referencia anteriormente, parece haber estado asociado a un descenso de los salarios medios
(tabla 17, Fig. 14), ya que, a medida que se ha ido incrementando el primer indicador, la
segunda magnitud fue disminuyendo hasta el ejercicio 2016 y, aunque se recuperó entre 2017
y 2019, todavía en ese ejercicio se encontraba por debajo de su valor en 2010 (en cualquier
caso, el notable incremento del salario medio en 2020, tras la firma del convenio colectivo, ha
permitido que este indicador se sitúe un 7,14% por encima de su valor en 2011). En definitiva,
en el periodo que va de 2011 a 2020, el número de trabajadores remunerados aumentó,
situándose en un 166,23% de los que existían en 2011, mientras que el salario medio llegó a
caer en 2016 hasta el 86,94% del que había al comienzo del periodo analizado (sobre todo a
partir del incremento en el IVA de los servicios veterinarios del año 2012), encontrándose en
2019 casi a la par del existente en 2011 y representando en 2020 un 107,14% de esa cifra. La
conclusión evidente es que el contexto descrito hasta 2019 sólo se pudo producir con la
existencia de un mayor número de empleados a tiempo parcial, por un descenso de los
salarios de los empleados a tiempo completo o a causa de las paulatinas jubilaciones de
aquellos profesionales con mayores salarios.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Trabajadores
10.265 10.176 10.860 11.083 11.477 12.736 14.056 14.958 16.383 17.064
remunerados
Salario medio
15.239 14.864 14.285 13.363 13.259 13.249 13.765 14.754 15.410 16.328
(euros)
Evolución trab.
100,00% 99,13% 105,80% 107,97% 111,81% 124,07% 136,93% 145,72% 159,60% 166,23%
remunerados
Evolución
100,00% 97,54% 93,74% 87,69% 87,00% 86,94% 90,32% 96,82% 101,12% 107,14%
salario medio
Tabla 17: Evolución del número de trabajadores remunerados y salarios medios. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009).
CNAE 75. Actividades Veterinarias. Base 100 Año 2011.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
38
170%
150%
130%
110%
90%
70%
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 14. Evolución del número de trabajadores remunerados y salarios medios. Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Base 100 Año 2011.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
En cualquier caso, tomados en su conjunto, los buenos datos que se deducen de la evolución
en los últimos ejercicios del periodo analizado del salario medio del sector y, en general, de la
mayor parte de los indicadores relacionados han de servir de animo al sector, pues parece que
se encuentra en la senda correcta en este sentido. Sin embargo, es conveniente que tanto los
empresarios como los trabajadores del sector veterinario ejerzan el recorrido de este camino
con la responsabilidad necesaria, y más si se tiene en cuenta, que a final del año 2022 finaliza
la vigencia del convenio colectivo y hay que proceder a su renovación. Sobre este particular,
hay que recordar que el país, al igual que el resto de Europa, está inmerso en un periodo de
espiral inflacionaria que requiere la realización de esfuerzos para todas las partes implicadas
en la negociación. En este escenario complicado y de gran incertidumbre resulta adecuada una
reflexión sobre la evolución de al menos dos parejas de indicadores que pueden ser origen de
preocupaciones futuras si no se tienen en cuenta en el mencionado proceso de negociación.
Por un lado, si se compara la evolución de la media anual del personal remunerado con la
media de los gastos de personal del sector, es posible comprobar que en el periodo que va de
2011 a 2020 mientras que la cifra de personal remunerado se situó en un 166,23% de los que
existían en 2011, los gastos de personal del sector tuvieron un incrementó mucho mayor,
alcanzando el 192,07% del que había al comienzo del periodo analizado (tabla 18, Fig. 15).
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Trabajadores
10.265 10.176 10.860 11.083 11.477 12.736 14.056 14.958 16.383 17.064
remunerados
Gastos de
186.440 179.215 182.302 174.778 194.816 214.520 247.199 285.308 325.255 358.095
personal (miles €)
Evolución trab.
100,00% 99,13% 105,80% 107,97% 111,81% 124,07% 136,93% 145,72% 159,60% 166,23%
remunerados
Evolución gast.
100,00% 96,12% 97,78% 93,74% 104,49% 115,06% 132,59% 153,03% 174,46% 192,07%
de personal
Tabla 18: Evolución del número de trabajadores remunerados y gastos de personal. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-
2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Base 100 Año 2011.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
39
190%
170%
150%
130%
110%
90%
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 15. Evolución del número de trabajadores remunerados y gastos de personal. Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Base 100 Año 2011.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Por otra parte, la comparación de la evolución durante los últimos cinco ejercicios del periodo
analizado de la variación anual del Índice de Precios de Consumo (IPC) general de España con
la variación anual en porcentaje del salario medio del sector veterinario arroja un dato que es
bastante más preocupante en las circunstancias actuales de inflación, ya que, mientras el IPC
en el periodo 2016-2020 había aumentado un 4,12%, los salarios medios del sector veterinario
se incrementaron un 21,41% (cinco veces más que el IPC) (tabla 19, Fig. 16).
Variación anual IPC España 1,57% 1,11% 1,18% 0,79% -0,53% 4,12%
Tabla 19: Evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) de España y variación anual en porcentaje del salario medio del
sector veterinario. Cálculo de variaciones del Índice de Precios de Consumo (sistema IPC base 2021). Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuentes: Instituto Nacional de Estadística (2022 i), Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
40
8,0% 7,19%
5,96%
6,0%
4,44%
3,89%
4,0%
2,0% 1,57%
1,11% 1,18%
0,79%
0,0%
-0,07%
-0,53%
-2,0%
2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 16. Evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) de España y variación anual en porcentaje del
salario medio del sector veterinario. Cálculo de variaciones del Índice de Precios de Consumo (sistema
IPC base 2021). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuentes: Instituto Nacional de Estadística (2022 i), Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
41
Estadística, 2022 c). La situación descrita apunta síntomas evidentes de que se trata de un
sector con una fuerte resistencia a los efectos perniciosos de las crisis económicas. En este
sentido, cabe destacar que el artículo 79.2 del Convenio Colectivo de Centros y Servicios
Veterinarios14, asumiendo la práctica habitual del sector, indica que todos los contratos para
cubrir puestos de trabajo consolidados, excluyendo los contratos interinos para sustitución de
personal, tendrán el carácter de indefinido.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Tasa de
84,30% 82,70% 78,30% 79,40% 84,68% 80,28% 80,81% 81,95% 82,62% 82,74%
estabilidad
Variación anual -1,90% -5,32% 1,40% 6,65% -5,19% 0,66% 1,41% 0,81% 0,14%
Variación
-1,90% -7,12% -5,81% 0,45% -4,76% -4,14% -2,79% -2,00% -1,86%
acumulada
Tabla 20: Tasa de estabilidad en el empleo. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
86%
84,30% 84,68%
84%
82,70% 82,62% 82,74%
81,95%
82% 80,81%
80,28%
80% 79,40%
78,30%
78%
76%
74%
72%
70%
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 17. Tasa de estabilidad en el empleo. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75.
Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Productividad
El Instituto Nacional de Estadística (2016) mide la productividad en euros por persona ocupada
de un sector como una ratio que divide el valor añadido a coste de los factores entre el
número medio de ocupados. Es este uno de los indicadores que en el sector veterinario resultó
más seriamente afectado, primero por la crisis económica de 2008 y después por el cambio de
tipo de gravamen del IVA en septiembre de 2012. Tomando como base el año 2011, tras unos
14
Resolución de 3 de agosto de 2020, de la Dirección General de Trabajo, por la que se registra y publica el
Convenio Colectivo Estatal de Centros y Servicios Veterinarios (BOE nº. 219, de 14 de agosto de 2020, pp. 69559-
69614).
42
descensos moderados, bastante habituales en un periodo de recesión económica, a partir del
año 2012 las caídas de productividad se disparan hasta alcanzar un retroceso acumulado del
19,35% en 2014, lo que suponía una productividad media por trabajador de 3.732 euros
menos que en 2011 (tabla 21, Fig. 18).
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Productividad
19.285 17.859 15.823 15.553 18.775 17.474 19.111 20.240 25.455 26.360
(euros)
Variación anual
-1.426 -2.036 -270 3.222 -1.301 1.637 1.129 5.215 905
productividad (€)
Variación anual
-7,39% -11,40% -1,71% 20,72% -6,93% 9,37% 5,91% 25,77% 3,56%
productividad (%)
Var. acumulada
-1.426 -3.462 -3.732 -510 -1.811 -174 955 6.170 7.075
productividad (€)
Var. acumulada
-7,39% -17,95% -19,35% -2,64% -9,39% -0,90% 4,95% 31,99% 36,69%
productividad (%)
Tabla 21: Evolución de la productividad en euros por persona ocupada. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE
75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
27.000 € 26.360 €
25.455 €
25.000 €
23.000 €
21.000 € 20.240 €
19.285 € 19.111 €
18.775 €
19.000 € 17.859 € 17.474 €
17.000 € 15.823 € 15.553 €
15.000 €
13.000 €
11.000 €
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 18. Evolución de la productividad en euros por persona ocupada. Encuesta Anual de Servicios
(CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
43
económico-financieras de un sector que hasta esa coyuntura era uno de los que había resistido
mejor la crisis económica (Gutiérrez-Aragón, Barahona-Márquez y Berbel-Giménez, 2018;
Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón, 2020 a; Gutiérrez-Aragón, 2020). A partir del año 2015, al
mejorar de forma sustancial la situación económica-financiera del sector veterinario, tal y
como se ha señalado anteriormente en el análisis de la evolución de otros de sus indicadores,
la productividad en euros por persona ocupada crece de forma notable (a pesar de altibajos)
hasta situarse con 20.240 euros por trabajador en 2018, por primera vez, por encima de la
cifra de 2010 (501 euros más, un 5,91% mayor que aquella). En 2020, tras un par de ejercicios
en su conjunto económicamente muy buenos para el sector veterinario, la productividad
alcanzó los 26.360 euros por trabajador, un 36,69% y 7.075 euros más que en 2011.
Relacionando la evolución del valor añadido a coste de los factores, la productividad por
empleado ocupado y el número de empleados ocupados en el sector (tabla 22, Fig. 19), es
posible verificar de forma clara la relación inversa que existía en el sector en el periodo
correspondiente a la crisis económica y los ejercicios posteriores a la subida del IVA a los
servicios veterinarios prestados a animales de compañía (principalmente 2013 y 2014) entre
algunos de los indicadores y ratios económico-financieros y el número de personas ocupadas,
reduciéndose de forma progresiva los primeros a medida que aumentaban las segundas. Así,
mientras la ocupación alcanzaba en 2014 un 11,85% mayor que la de 2011, el valor añadido a
precios de mercado se situaba en un 89,13% y la productividad por persona ocupada en un
80,65% en relación a las cifras de ese mismo ejercicio.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Valor añadido
336.470 319.496 293.238 299.909 382.848 392.190 444.035 513.010 684.654 706.064
(miles de euros)
Evolución del
100,00% 94,96% 87,15% 89,13% 113,78% 116,56% 131,97% 152,47% 203,48% 209,84%
valor añadido
Productividad
19.285 17.859 15.823 15.553 18.775 17.474 19.111 20.240 25.455 26.360
(euros/ocupado)
Evolución de la
100,00% 92,61% 82,05% 80,65% 97,36% 90,61% 99,10% 104,95% 131,99% 136,69%
productividad
Número de
17.939 18.535 19.273 20.065 20.392 22.445 23.696 25.347 26.897 26.785
ocupados
Evolución de
100,00% 103,32% 107,44% 111,85% 113,67% 125,12% 132,09% 141,30% 149,94% 149,31%
ocupados
Tabla 22: Comparativa de la evolución del valor añadido a coste de los factores, la productividad por empleado ocupado y
el número de empleados ocupados. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Base
100 Año 2011.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Obviamente, un sector que reducía el valor añadido generado y la productividad por empleado
al mismo tiempo que se contrataba un mayor número de trabajadores, sólo lo podía hacer
aumentando la precarización de los mismos. La posterior mejora del valor añadido del sector
(209,84% en 2020 con respecto a 2011, considerado como base 100) y, en menor medida, de
la productividad (136,69%), en un sector que ha seguido incrementando el número de
empleados (149,31%), no ha servido para paliar algunos de los problemas que se derivan de la
precarización laboral, tal y como se ha apuntado en anteriores epígrafes de este documento.
44
220%
170%
120%
70%
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 19. Comparativa de la evolución del valor añadido a coste de los factores, la productividad por
empleado ocupado y el número de empleados ocupados. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009).
CNAE 75. Actividades Veterinarias. Base 100 Año 2011.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Por otra parte, desde que en el año 2015 el Instituto Nacional de Estadística pasó a ofrecer
para cada sector el dato del personal remunerado equivalente a tiempo completo, resulta
posible calcular la productividad por trabajador remunerado equivalente a tiempo completo
(tabla 23), dividiendo la cifra del valor añadido a coste de los factores del sector entre la del
referido personal remunerado equivalente a tiempo completo. Esta cifra de productividad
ofrece un dato que resulta interesante en términos de rendimiento y eficiencia empresarial,
pues, en la práctica, la que ofrece el Instituto Nacional de Estadística en función del todo el
personal ocupado produce una visión sesgada de lo que verdaderamente puede aportar a su
empresa un trabajador remunerado a tiempo completo. Este nuevo indicador, menos afectado
en su medida por variaciones anuales más extremas, ofrece una visión mucho más equilibrada
y fiel a la realidad. En 2015 alcanzaba los 39.392 euros por trabajador remunerado equivalente
a tiempo completo, llegando, tras un magnífico ejercicio 2019 y uno relativamente malo en
2020, a los 50.012 euros al final de ese año, un 26,96% más que en 2015.
Variación acumulada
-2,63% -0,76% 6,24% 28,41% 26,96%
(porcentaje)
Tabla 23: Productividad por trabajador equivalente a tiempo completo. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-
2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
45
Cargas sociales
Bajo la denominación de cargas sociales el Instituto Nacional de Estadística (2016) recoge las
contribuciones reglamentarias a la Seguridad Social a cargo de la empresa de todo el sector. En
este indicador se incluyen las cuotas que la empresa paga a la Seguridad Social por las diversas
prestaciones que esta realiza (vejez, invalidez, enfermedad, maternidad, accidente de trabajo,
enfermedades profesionales, desempleo y asignaciones familiares). Esta magnitud mantuvo
cierta estabilidad en los años de la crisis (p.e. el acumulado entre 2011 y 2014 sólo descendió
un 5,12%), para, a partir de ese ejercicio y, a la par que mejoraban de forma sustancial otros
indicadores económico-financieros del sector, tal y como se ha apuntado con anterioridad,
incrementarse de forma muy notable, hasta alcanzar en 2020 una cifra un 122,95% superior a
la existente al comienzo del periodo analizado en este informe (tabla 24, Fig. 20).
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Cargas sociales 35.649 33.790 35.243 33.824 42.649 45.750 53.661 64.374 72.800 79.478
Variación anual -5,21% 4,30% -4,03% 26,09% 7,27% 17,29% 19,96% 13,09% 9,17%
Variación
-5,21% -1,14% -5,12% 19,64% 28,33% 50,53% 80,58% 104,21% 122,95%
acumulada
Tabla 24: Cargas sociales (Cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de las empresas) (miles de euros). Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
2011 35.649
2012 33.790
2013 35.243
2014 33.824
2015 42.649
2016 45.750
2017 53.661
2018 64.374
2019 72.800
2020 79.478
Fig. 20. Cargas sociales (Cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de las empresas) (miles de euros).
Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2019 c)
46
Número de empresas. Indicadores relacionados
El número de empresas del sector veterinario (tabla 25, Fig. 21) ha venido incrementándose a
lo largo del periodo analizado de una forma constante (hasta alcanzar las 10.876 en el año
2020, con un aumento muy destacado (12,81%, 1.202 empresas más) en el año 2016 y con tan
solo dos ejercicios en los que su número se vio reducido (71 empresas menos en 2017 y 208
menos en 2020). En el total del periodo se ha incrementado en 2.875 unidades el número de
empresas en funcionamiento, lo cual suponía en 2020 un 35,93% más que 2011.
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Número de
8.001 8.288 8.613 8.885 9.383 10.585 10.514 10.782 11.084 10.876
empresas
Variación anual
287 325 272 498 1.202 -71 268 302 -208
(número)
Variación anual
3,59% 3,92% 3,16% 5,60% 12,81% -0,67% 2,55% 2,80% -1,88%
(porcentaje)
Variación
287 612 884 1.382 2.584 2.513 2.781 3.083 2.875
acumulada (nº)
Variación
3,59% 7,65% 11,05% 17,27% 32,30% 31,41% 34,76% 38,53% 35,93%
acumulada (%)
Tabla 25: Número de empresas. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
12.000
11.084 10.876
10.585 10.514 10.782
10.000 9.383
8.885
8.613
8.288
8.001
8.000
6.000
4.000
2.000
0
2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020
Fig. 21. Número de empresas. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades
Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
47
Detrás de este significativo crecimiento en términos absolutos del número de empresas en
funcionamiento en el sector se oculta, sin embargo, un efecto que podría ser objeto de cierta
preocupación para la salud laboral del sector. La disminución de los salarios y el aumento de la
eventualidad en los peores años de la crisis económica provocaron un aumento extraordinario
del autoempleo, por lo que al final del año 2020 el 58,60% de las empresas con actividad
veterinaria tan solo mantenía una única persona ocupada (tabla 26), habiéndose incrementado
las empresas de esta dimensión un 35,22% desde 2011. A su vez, las empresas que empleaban
de 2 a 19 personas suponen un 40,68% del total, habiendo aumentado un 35,87% en el mismo
periodo. Por su parte, el número de empresas de mayor dimensión ocupacional, de hasta 250
empleados, ha aumentado un 146,88% desde 2011, pero en conjunto se trata de un número
de compañías relativamente pequeño, un 0,76% del total. En definitiva, la evolución de estos
ratios muestran la gran tendencia a la fragmentación (el 99,27% de las empresas tienen menos
de 20 empleados). Reducir esta atomización, al igual que en cualquier otro sector, puede ser,
una potencial oportunidad para mejorar de forma progresiva la calidad del servicio prestado.
Lamentablemente, debido a uno de los diversos cambios metodológicos que introduce en sus
métricas el Instituto Nacional de Estadística, desde 2015 se han dejado de ofrecer los datos de
las empresas de 2 a 4 empleados, por lo que no se puede saber a ciencia cierta cuántas de
estas se encontraban en 2018 entre las que componían el grupo de 2 a 19 empleados. En 2011
el Instituto Nacional de Estadística sí ofrecía este dato y de las 3.256 empresas que componían
este grupo, 2.527 (77,61%) tenían entre 2 y 4 empleados, suponiendo un 31,58% del total las
empresas y confirmando, como el resto de indicadores, la tendencia del sector al pequeño
tamaño en general de sus empresas.
Tabla 26: Empresas veterinarias en función del número de personas empleadas. Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
48
representando el 38,93% del total de empresas, generan el 48,63% de la cifra de negocio, el
44,67% del valor de la producción, el 46,06% del valor añadido, el 48,08% del total de compras
de bienes y servicios, el 49,45% de la inversión en activos materiales y el 55,15% de los gastos
de personal. Otro dato que también resulta muy significativo es que el 97,10% del excedente
bruto de explotación se está originando en el ejercicio 2020 en la actividad de las empresas
con menos de 20 empleados, lo cual confirma el poco peso real que tienen las empresas más
grandes en este sector.
Valor Total de
Excedente Inversión
Número de Cifra de Valor de la añadido a compras de Gastos de Personal Personal
bruto de en activos
empresas negocios producción coste de los bienes y personal ocupado remunerado
explotación materiales
factores servicios
TOTAL 10.876 1.602.974 1.320.070 706.064 347.969 951.706 55.523 358.095 26.785 17.064
1 persona
6.373 257.032 214.472 133.977 122.829 126.566 9.061 11.148 5.950 503
ocupada
De 2 a 9
4.234 779.603 589.696 325.197 127.711 457.591 27.455 197.486 14.587 10.462
empleados
De 10 a 19
190 368.690 345.553 141.016 87.332 270.393 7.549 53.684 2.371 2.252
empleados
De 20 a 49
59 93.142 81.741 49.223 10.280 48.334 1.618 38.943 1.611 1.585
empleados
De 50 a 249
20 104.507 88.608 56.651 -183 48.822 9.840 56.834 2.266 2.262
empleados
Tabla 27: Principales magnitudes económicas según tamaño (por personal ocupado). Encuesta Anual de Servicios (CNAE-
2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2020. Unidades: empresas, miles de euros, personas.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Personal remunerado
Personal ocupado
Gastos de personal
Inversión en activos materiales
Total de compras de bienes y servicios
Excedente bruto de explotación
Valor añadido a coste de los factores
Valor de la producción
Cifra de negocios
Número de empresas
Fig. 22. Porcentajes según tamaño (por personal ocupado) de las principales magnitudes económicas. Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2020.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
49
Valor Total de
Excedente Inversión
Número de Cifra de Valor de la añadido a compras de Gastos de Personal Personal
bruto de en activos
empresas negocios producción coste de los bienes y personal ocupado remunerado
explotación materiales
factores servicios
1 persona
58,60% 16,03% 16,25% 18,98% 35,30% 13,30% 16,32% 3,11% 22,21% 2,95%
ocupada
De 2 a 9
38,93% 48,63% 44,67% 46,06% 36,70% 48,08% 49,45% 55,15% 54,46% 61,31%
empleados
De 10 a 19
1,75% 23,00% 26,18% 19,97% 25,10% 28,41% 13,60% 14,99% 8,85% 13,20%
empleados
De 20 a 49
0,54% 5,81% 6,19% 6,97% 2,95% 5,08% 2,91% 10,88% 6,01% 9,29%
empleados
De 50 a 249
0,18% 6,52% 6,71% 8,02% -0,05% 5,13% 17,72% 15,87% 8,46% 13,26%
empleados
Tabla 28: Porcentajes según tamaño (por personal ocupado) de las principales magnitudes económicas. Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2020.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Una comparativa que resulta especialmente interesante hacer es la que relaciona el personal
ocupado con el personal remunerado y no remunerado en función del tamaño de las empresas
veterinarias (tabla 29, Fig. 23). De este cotejo se puede inferir que las empresas con un solo
empleado, representando el 22,21% del personal ocupado, por un lado, tan solo mantienen el
2,95% del total del personal remunerado del sector, y, por otro, sustentan al 56,03% del total
del personal no remunerado (cifra que llega a alcanzar el 98,46% si se toma el dato del total de
empresas de menos de 10 empleados).
Una sola persona ocupada 5.950 22,21% 503 2,95% 5.447 56,03%
Tabla 29: Comparativa entre personal ocupado, remunerado y no remunerado en función del número de
personas empleadas. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2020.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Estos datos, a falta de otros que pudieran rebatir esta hipótesis, parecen confirmar que, en la
mayor parte de este tipo de empresas con una sola persona ocupada, esta persona sea un
profesional que regenta su propio negocio en régimen de autónomos de la Seguridad Social
(de hecho, el 91,55% del personal que presta sus servicios en empresas con una sola persona
ocupada es no remunerado, cifra que baja al 28,28% en las empresas de 2 a 9 empleados, al
5,02% en empresas de 10 a 19 empleados y al 1,61% en empresas de 20 a 49 empleados). Por
50
otra parte, evidentemente, la mayor parte del personal remunerado (63,71% del total del
sector) se encuentra en el mismo tipo de empresa (de 2 a 9 trabajadores) donde se emplea el
mayor número del personal ocupado (54,46%). En las empresas de mayor tamaño, a partir de
20 trabajadores, se emplea el 14,47% del personal ocupado, representando el 22,54% del
personal remunerado del sector, lo cual es indicativo de que, como en cualquier otro sector,
en este, a mayor tamaño, existe una mayor capacidad de las empresas para destinar partidas a
costes de personal.
8,85% 9,29%
13,20%
61,31%
54,46%
Fig. 23. Comparativa entre personal ocupado y remunerado en función del número de personas
empleadas. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2020.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Por último, si se analiza el excedente bruto de explotación por empresa en función del número
de personas empleadas (tabla 30, Fig. 24), ratio que puede servir de orientación para medir el
rendimiento empresarial que ha de servir para poder remunerar al capital (pues representa el
remanente del valor añadido una vez remunerado el factor trabajo), y cuya media en el sector
es de 31.994 euros por empresa, se advierte que este se incrementa de forma muy notoria a
medida que las empresas tienen mayor tamaño o emplean un mayor número de trabajadores,
creciendo de manera progresiva de los 19.273 euros por empresa en aquellas con un solo
empleado a los 174.237 euros por empresa en las que tienen de 20 a 49 o los 459.642 euros
por empresa en las que tienen de 10 a 19 empleados, siendo esta una de las razones por las
que sería muy aconsejable que las empresas del sector debieran intentar ganar tamaño. En los
datos correspondientes a 2020 se dan dos cifras que pueden resultar pueden llevar a equívoco.
Por un lado, el excedente bruto de explotación de las empresas de 10 a 19 empleados es
excesivo en comparación con las cifras de este grupo en ejercicios anteriores (probablemente
se deba a que muy pocas empresas o, incluso, una sola de ellas haya tenido unos resultados
extraordinarios que distorsionen la media). De la misma manera, para empresas de más de 50
empleados el indicador es negativo, probablemente de una forma coyuntural debido, por una
parte, a los costes en los que estas empresas de mayor tamaño se han podido ver inmersas al
adquirir otras empresas en los procesos de fusión y crecimiento que están sucediéndose en el
sector y, por otra parte, a la existencia de modelos de negocio muy especializados pero con
unos malos indicadores de productividad, a causa de una demanda relativamente escasa unida
51
a un elevado coste salarial (que tiene que ser cubierto por un porcentaje muy elevado de los
ingresos). Por todo ello, este análisis debe ser considerado con ciertas reservas, ya que parece
evidente la existencia de determinadas circunstancias que distorsionan los resultados del
ejercicio 2020. En este sentido, aun habiéndose recogido los datos con el fin de permitir llevar
a cabo un seguimiento en función de los resultados de informes anteriores, teniendo en
cuenta lo apuntado al respecto, resulta recomendable considerar con mucha cautela los datos
de este ejercicio concreto y esperar a los resultados de posteriores ejercicios para poder sacar
conclusiones sobre este particular.
Tabla 30: Excedente bruto de explotación por empresa en función del número de personas empleadas.
Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2020. Unidades:
empresas, miles de euros, euros.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
De 2 a 9 empleados 30.163 €
De 10 a 19 empleados 459.642 €
De 20 a 49 empleados 174.237 €
Fig. 24. Excedente bruto de explotación por empresa en función del número de personas empleadas. Encuesta
Anual de Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2020.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
Otro de los argumentos a favor de esta tesis se puede encontrar al confrontar los datos
relativos a la productividad por empleado (valor añadido a coste de los factores por persona) y
el gasto medio por persona remunerada (tabla 31, Fig. 25), ya que el ratio resultante revela el
valor añadido que genera cada trabajador remunerado con relación a cada euro empleado en
gastos de personal (salarios más cotizaciones sociales, principalmente). Como se puede
observar, la media de este indicador, que ofrece una medida de la productividad del factor
trabajo, es de 1,26 para el total del sector, lo que significa que, por cada euro empleado en
remunerar trabajadores se obtienen 1,26 euros, es decir, se consigue generar un remanente
52
de 26 céntimos de euro sobre el coste de personal. Este ratio es prácticamente igual a 1 en las
empresas en que sólo hay una persona ocupada (y, en este caso particular, remunerada), en
concreto 1,02, lo cual es señal de que, en este tipo de empresas, por cada euro empleado en
remunerar trabajadores se generan sólo 2 céntimos de euros más de valor añadido sobre el
coste, situación no recomendable desde un punto de vista financiero. Conviene tener presente
que, por lógica, la totalidad de las personas ocupadas en estas empresas son necesariamente
veterinarios, y, por lo tanto, ocupan las posiciones más elevadas dentro de los rangos
retributivos del sector, lo cual debe influir en el deficiente valor del indicador para este grupo
concreto de empresas (de hecho, el gasto medio por persona remunerada en este grupo es,
con diferencia, el más alto de todos ellos).
El mejor ratio se encuentra en las empresas de 10 a 19 empleados (aunque también puede ser
un dato en cierto modo equívoco, ya que, como se ha apuntado anteriormente el excedente
bruto de explotación de este grupo de empresas es mucho más grande si se le compara con
ejercicios anteriores, probablemente debido a la consecución de unos excelentes resultados
extraordinarios por parte de una empresa o de un grupo de ellas). Obviamente, a medida que
las empresas son más grandes y tienen un mayor número de empleados, este indicador tiende
a crecer, llegando a 2,49 en las empresas de 10 a 19 empleados (el año 2018, por ejemplo,
como se acaba de advertir, este dato era más fiable, 1,15, lo que significaba 15 céntimos de
valor añadido por cada euro empleado en gasto de personal) y 1,24 en las empresas de 20 a 49
empleados. El ratio en las empresas más grandes, las de más de 50 empleados, suele ser más
pequeño que estos últimos, debido a que su productividad es menor que la que presentan las
empresas de 20 a 49 empleados (probablemente a causa de un mayor número de empleados
de soporte o no productivos, como administrativos, contables o gerentes, por ejemplo). En
cualquier caso, el ratio de 2020 para estas empresas no ha podido ser calculado, pues el
Instituto Nacional de Estadística en el momento de elaboración de este informe ni ha ofrecido
el dato de productividad ni el de gastos medios de personal, necesarios ambos para el cálculo
de este indicador.
Ratio
Gastos de
Productividad productividad vs.
personal medios
gasto personal
De 50 a 249 empleados
Tabla 29: Valor añadido que genera cada trabajador remunerado por cada euro empleado
en gastos de personal en función del número de personas empleadas. Encuesta Anual de
Servicios (CNAE-2009). CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2019.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
53
De 20 a 49 empleados 1,24
De 10 a 19 empleados 2,49
De 2 a 9 empleados 1,18
Fig. 25. Valor añadido que genera cada trabajador remunerado por cada euro empleado en gastos de
personal en función del número de personas empleadas. Encuesta Anual de Servicios (CNAE-2009).
CNAE 75. Actividades Veterinarias. Año 2019.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 c)
DE 3 A 5 DE 6 A 10 DE 11 A 30
. UNIPERSONAL 2 EMPLEADOS
EMPLEADOS EMPLEADOS EMPLEADOS
Tabla 32: Ingresos medios por empresa en función del tamaño de la empresa (número de empleados). Euros.
Fuente: Federation of Veterinarians in Europe (2019)
54
De 11 a 30 empleados 642.215 €
De 6 a 10 empleados 300.718 €
De 3 a 5 empleados 134.337 €
2 empleados 85.435 €
Unipersonal 42.642 €
Fig. 26. Ingresos medios por empresa en función del tamaño de la empresa (número de empleados). Euros.
Fuente: Federation of Veterinarians in Europe (2019)
40.000 € 37.589,75 €
35.000 € 33.584,25 €
31.327,56 €
30.000 €
25.000 €
20.000 €
15.000 €
10.000 €
5.000 €
0€
Unipersonal 2 empleados De 3 a 5 De 6 a 10 De 11 a 30
empleados empleados empleados
Fig. 27. Ingresos medios de una empresa por trabajador en función del tamaño de la empresa (número de
empleados). Euros.
Fuente: Federation of Veterinarians in Europe (2019)
55
AÑO TOTAL HOMBRES MUJERES
1953 5.829 5.822 99,88% 7 0,12%
1960 7.275 7.264 99,85% 11 0,15%
1970 7.661 7.646 99,80% 15 0,20%
1980 8.178 8.010 97,95% 168 2,05%
1990 12.584 9.794 77,83% 2.790 22,17%
2000 21.734 15.417 70,93% 6.317 29,07%
2010 28.949 16.707 57,71% 12.242 42,29%
2020 34.443 16.888 49,03% 17.555 50,97%
2021 35.561 17.069 48,00% 18.492 52,00%
60%
10%
0%
1953 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2021
HOMBRES MUJERES
56
AÑO TOTAL HOMBRES MUJERES
1986 13.032 8.110 62,23% 4.922 37,77%
1990 12.354 6.743 54,58% 5.611 45,42%
1995 10.931 4.926 45,06% 6.005 54,94%
2000 10.059 4.048 40,24% 6.011 59,76%
2005 9.369 2.987 31,88% 6.382 68,12%
2010 8.889 2.802 31,52% 6.087 68,48%
2015 9.446 2.755 29,17% 6.691 70,83%
2020 9.704 2.334 24,05% 7.370 75,95%
2022 9.637 2.224 23,08% 7.413 76,92%
100%
40%
62,23% 54,58%
20% 45,06% 40,24%
31,88% 31,52% 29,17% 24,05% 23,08%
0%
1986 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 2022
HOMBRES MUJERES
57
100%
40%
65,67% 57,58%
20% 43,49% 43,89% 35,99% 29,75% 29,07% 24,94% 23,41%
0%
1986 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 2021
HOMBRES MUJERES
Los excelentes datos del sector que determina la participación más equilibrada de hombres y
mujeres en su mercado laboral, no deben ocultar que en España, debido a las circunstancias
ampliamente descritas en este informe, los profesionales veterinarios (tanto mujeres como
hombres y, sobre todo, los más jóvenes) se han encontrado en la última década ante una grave
situación de precariedad laboral, tanto a consecuencia del modelo contractual y laboral que se
derivó de la crisis económica, como al adverso escenario creado tras el aumento del 8% al 21%
del tipo de gravamen del IVA en los servicios veterinarios prestados a animales de compañía,
que provocó, sobre todo en los ejercicios 2013 y 2014, una caída en los márgenes de beneficio
del conjunto de los centros sanitarios veterinarios, perjudicando a su vez a la calidad del
empleo (Gutiérrez-Aragón y Berbel-Giménez, 2017; Gutiérrez-Aragón, 2020).
Menores De 35 a 44 De 45 a 54 De 55 a 64 De 65 a 69 Mayores
AÑO 2021 Total
de 35 años años años años años de 70 años
Total 35.561 8.721 7.966 8.619 7.600 1.232 1.423
Tabla 36: Composición colegiados veterinarios por tramos de edades. Año 2021.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 f)
58
número están trabajando en un peor contexto laboral y con menores salarios (aunque sin
diferencias relevantes con sus compañeros varones del mismo rango de edad). En cualquier
caso, sin embargo, lo más probable es que, en los próximos años, se produzca un incremento
paulatino de las jubilaciones de hombres con sueldos altos, por lo que, probablemente, las
diferencias salariales entre géneros se han de ir reduciendo.
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Fig. 31. Composición colegiados veterinarios por tramos de edades. Año 2021.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 f)
59
existencia de una diferencia sustancial entre los salarios de los trabajadores y las trabajadoras
de este tipo de actividades, debido a limitaciones de información, no puede afirmarse que es
concluyente para demostrar la existencia de una brecha salarial de género. Los datos del
Instituto Nacional de Estadística (2022 h) sobre salarios anuales medios por tramos de edades
para el conjunto de todas las profesiones revelan que si se toma como valor 100 el tramo de
mayor rango salarial (entre los 55 y 59 años), en el año 2020 los trabajadores menores de 24
años al acceder al mercado laboral percibían un 45,01% de este salario, entre 25 y 29 años un
63,98% y entre 30 y 34 años un 74,25% (tabla 37).
Tabla 37: Encuesta anual de estructura salarial. Ganancia media anual por tramo de edad (conjunto de
todas las profesiones). Año 2020.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2022 h)
Al igual que en la situación antes descrita, el Instituto Nacional de Estadística no facilita cifras
sobre salarios medios en España por sector y tramos de edades, por lo que, para comprobar si
en el sector veterinario el comportamiento de este indicador es similar, es necesario acudir a
otras fuentes que proporcionen cifras fiables. Así, un estudio de la Federation of Veterinarians
in Europe (2015) determina que el salario anual medio de los veterinarios españoles crece de
manera progresiva con la edad (tabla 38, Fig. 32), situándose el de los menores de 40 años en
menos de la mitad del mayor rango salarial en el mejor de los casos (28,57% los menores de 30
años, 34,22% entre 30 y 34 años y 48,98% entre 35 y 39 años). Teniendo en cuenta que, según
otro estudio de la Federation of Veterinarians in Europe (2019), el número de profesionales
veterinarios menores de 40 años está por encima del 51%, puede afirmarse, pues, que, siendo
muy factible la existencia de una brecha salarial en el sector, esta va a afectar principalmente a
las trabajadoras femeninas, aunque no por el hecho de ser mujeres, sino por ser más
numerosas aquellas más jóvenes (las cuales además han accedido a la profesión en peores
condiciones laborales y salariales). En cualquier caso, la existencia de una brecha salarial
generacional, por la que los trabajadores más jóvenes, por empleos similares, reciben salarios
peores que sus compañeros de más edad, en la actualidad es de general aceptación desde
diversos estamentos académicos, económicos, sociales y políticos (Gutiérrez-Aragón y Gassiot-
Melian, 2020).
60
RELACIÓN PROPORCIONAL CON
TRAMO DE EDAD
EL TRAMO DE MAYOR SALARIO
Menores de 30 años 28,57%
De 30 a 34 años 34,22%
De 35 a 39 años 48,98%
De 40 a 44 años 51,02%
De 45 a 49 años 71,43%
De 50 a 54 años 77,55%
De 55 a 59 años 81,63%
De 60 a 64 años 91,84%
Tabla 38: Ganancia media anual por tramo de edad de los profesionales
veterinarios en España. Relación proporcional con el tramo de mayor salario
Fuente: Federation of Veterinarians in Europe (2015)
De 60 a 64 años 91,84%
De 55 a 59 años 81,63%
De 50 a 54 años 77,55%
De 45 a 49 años 71,43%
De 40 a 44 años 51,02%
De 35 a 39 años 48,98%
De 30 a 34 años 34,22%
Fig. 32. Ganancia media anual por tramo de edad de los profesionales veterinarios en España. Relación
proporcional con el tramo de mayor salario.
Fuente: Federation of Veterinarians in Europe (2015)
Un estudio realizado por el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (2017), sin diferenciación
por género y con datos sólo referidos a la profesión veterinaria en su región, pero que se
pueden extrapolar al total del territorio español, pues corroboran datos que recogen otras
investigaciones mencionadas en este informe, advierte de que más de una tercera parte de los
61
profesionales veterinarios (35,8%) tienen unos ingresos anuales situados entre 12.001 y 24.000
euros brutos (tabla 39, Fig. 33). Otro dato muy relevador que apunta el estudio es que un 58%
de los colegiados tendría unos ingresos anuales menores de 24.000 euros, encontrándose un
22,2% de los mismos por debajo de los 12.000 euros brutos (el estudio no contempla si la
jornada es completa o parcial). Ambos datos advertían de una manera bastante aproximada de
la existencia de unos bajos salarios sectoriales en el sector en su conjunto, confirmando los
resultados aportados por otros estudios relativos al tema. La mayor parte de los receptores de
estos bajos ingresos son los integrantes de las cohortes más jóvenes de veterinarios.
En este contexto, conviene tener presente que el riesgo de precarización del empleo de los
jóvenes recién graduados también se ve perjudicado por la desproporción existente en España
en el número de veterinarios sobre la población total con respecto otros países europeos
(tabla 40, Fig. 34). El ratio de veterinarios por millón de habitantes de España es el más alto de
todos ellos, más del doble que Francia o Suecia. Además, el indicador de ingreso de nuevos
estudiantes en las facultades de veterinaria (Fig. 35) de las universidades españolas también es
el más alto, llegando a sextuplicar a Francia o cuadruplicar a Alemania o Suecia (Conferencia
de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España, 2019). La combinación de
62
ambas magnitudes refleja la existencia de un excesivo número de veterinarios (en ejercicio y
graduados) que la oferta de trabajo existente es incapaz de absorber, provocando un alto nivel
de precarización que afecta sobre todo a los más jóvenes (Asociación Madrileña de
Veterinarios de Animales de Compañía AMVAC, 2018), facilitando así que, en ocasiones,
puedan producirse prácticas empresariales improcedentes que contribuyen a la existencia de
unos inaceptables niveles de precarización en el trabajo, que afecta sobre todo a los más
jóvenes.
Tabla 40: Ratios de veterinarios en activo y de nuevos estudiantes de veterinaria por millón de habitantes en diversos
países europeos.
Fuente: Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España (2019)
PROMEDIO 421
España 606
Portugal 359
Italia 465
Francia 269
Alemania 426
Holanda 348
Dinamarca 564
Noruega 511
Finlandia 363
Suecia 300
0 50 100 150 200 250 300 350 400 450 500 550 600 650
Fig. 34. Ratio de veterinarios en activo por millón de habitantes en diversos países europeos.
Fuente: Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España (2019)
63
PROMEDIO 18
España 30
Portugal 39
Italia 13
Francia 6
Alemania 9
Holanda 13
Dinamarca 33
Noruega 12
Finlandia 13
Suecia 9
0 5 10 15 20 25 30 35 40
Fig. 35. Ratio de nuevos estudiantes de veterinaria por millón de habitantes en varios países europeos.
Fuente: Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España (2019)
PROMEDIO 42
España 50
Portugal 109
Italia 29
Francia 23
Alemania 22
Holanda 39
Dinamarca 58
Noruega 23
Finlandia 36
Suecia 31
0 20 40 60 80 100 120
Fig. 36. Ratio de nuevos estudiantes de veterinaria por cada 1.000 veterinarios activos en varios países europeos.
Fuente: Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España (2019)
Además, al número de veterinarios ya en el mercado laboral, habrá que sumar los que también
en exceso anualmente acaban sus estudios (a causa del desproporcionado número de
facultades existentes en España) y tratan de incorporarse al mismo. En este sentido, el ratio de
nuevos estudiantes por cada 1.000 veterinarios en activo (Fig. 36) en España (50 nuevos
64
estudiantes) sólo es superado por Dinamarca (58) y Portugal, con más del doble (109). En
países de nuestro entorno económico, como Francia, Italia o Alemania este ratio está en cifras
en torno a la mitad que en España.
Los problemas generados por el exceso de oferta de trabajo en cualquier mercado laboral son
bastante similares con independencia del sector y en el territorio concreto en el que se esté
produciendo. No obstante, se pueden detectar particularidades en cada uno de estos sectores
o en determinados territorios que hacen que las soluciones a tal exceso de oferta hayan de ser
diferentes. En este sentido, hay dos variables que la mayoría de los estudios académicos sobre
la profesión veterinaria a nivel global revelan como las principales fuentes de exceso de oferta
de profesionales en muchas de las especialidades veterinarias. La primera de estas variables es
el conjunto de motivaciones que conducen a la elección de estudios veterinarios y la segunda
la elección de especialidad o campo profesional en el que posteriormente esos estudiantes
acaban ejerciendo la profesión.
Fig. 37: Motivos para la elección de estudios veterinarios. Extrapolación realizada a partir de estudios en Australia, Estados
Unidos, Reino Unido y Europa Continental (Austria, Bélgica y Países Bajos)
Fuentes: Heath y Lanyon (1996), Heath, Lynch‐Blosse y Lanyon (1996), Ilgen et al. (2003), Serpell (2005), Haarhuis et al.
(2009), Lenarduzzi, Sheppard y Slater (2009), Tomlin, Brodbelt y May (2010 a), Tomlin, Brodbelt y May (2010 b), Amass et
al. (2011), Kinnison, y May (2013), Shibly, Roedl y Tichy (2014), Vandeweerd, Dugdale y Romainville (2014), Cake et al.
(2015), Mossop (2016), Stoewen (2016), Cardwell y Lewis (2017), Waters (2017) Cake et al. (2019), Clarke y Paul (2019)
Feakes et al. (2019), Ward y May (2019), Cake et al. (2020)
Los motivos de elección de los estudios veterinarios son muy diversos, pero existen tendencias
muy definidas que se repiten a nivel internacional (Heath y Lanyon, 1996; Heath, Lynch‐Blosse
65
y Lanyon, 1996; Ilgen et al., 2003; Serpell, 2005; Haarhuis et al., 2009; Lenarduzzi, Sheppard y
Slater, 2009; Tomlin, Brodbelt y May, 2010 a; Tomlin, Brodbelt y May, 2010 b; Amass et al.,
2011; Kinnison, y May, 2013; Shibly, Roedl y Tichy, 2014; Vandeweerd, Dugdale y Romainville,
2014; Cake et al., 2015; Mossop, 2016; Stoewen, 2016; Cardwell y Lewis, 2017; Waters, 2017;
Cake et al., 2019; Clarke y Paul, 2019; Feakes et al., 2019; Ward y May, 2019; Cake et al.,
2020). Aunque es bastante complejo combinar los resultados de estudios de diferentes países
o regiones (incluso resulta difícil su armonización dentro del mismo país), pues no todos se
basan en los mismos cuestionarios y unos permiten la respuesta múltiple, mientras otros se
basan en el método de respuesta única, sí se puede obtener una imagen bastante ajustada a la
realidad global de la profesión. Así, ajustando la combinación de los estudios analizados al
método de respuesta múltiple (un encuestado puede señalar varias fuentes de motivación
para escoger los estudios) es bastante evidente que la veterinaria es una profesión en la que se
da una fuerte carga vocacional desde el mismo momento de la elección de los estudios
universitarios (porcentajes de estudiantes muy por encima del 80% así lo señalaron en la
mayor parte de los países) (Fig. 35). Otras motivaciones de gran relevancia son el interés por
los animales o la exposición previa a los animales (p.e. posesión de una mascota, trabajo en
granja, etc.). La tradición familiar o la existencia de modelos a los que seguir tiene una mayor
importancia en Estados Unidos, pero igualmente aparece citada en estudios de otros países,
aunque con una menor relevancia. Cabe destacar el hecho de que en la Europa Continental los
estudios detectan la percepción como una profesión gratificante como la fuente de motivación
más significativa (Haarhuis et al., 2009; Shibly, Roedl y Tichy, 2014; Vandeweerd, Dugdale y
Romainville, 2014).
Aunque en España no existen muchos estudios que hayan analizado las motivaciones que
llevan a los estudiantes universitarios a escoger los estudios veterinarios, a la espera que se
lleven a cabo investigaciones más profundas sobre el tema, el Colegio Oficial de Veterinarios
de Madrid (2017), en su ya mencionado informe llevado a cabo a partir de encuestas en su
región, apunta como principales fuentes de motivación muchas de las que ya aparecían en los
estudios precedentes realizados en otras regiones del mundo (tabla 40, Fig. 38), tales como la
vocación o el interés por el cuidado de los animales, que fue escogida como primera opción
por el 87,8% y mencionada por el 95,1% de los encuestados. El atractivo de la profesión o una
especialidad en concreto (73,5%) y la influencia o tradición familiar (17,1%) fueron las otras
dos opciones que se mencionaron con mayor frecuencia.
66
Vocación o interés por el cuidado de los animales
Salidas laborales
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Es precisamente ese interés por los animales uno de los principales motivos que hace dirigir a
la mayor parte de los estudiantes de veterinaria primero, y luego a los propios veterinarios en
activo (Fig. 39), hacía el ejercicio profesional ligado a la clínica de pequeños animales, lo que
hace que sea un campo profesional muy saturado, existiendo otros como la salud pública, la
industria alimentaria o la farmacéutica, que encuentran dificultades para cubrir las plazas
laborales que se ofertan (Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, 2017; Gutiérrez-Aragón y
Gassiot-Melian, 2021).
Consultoria 1,7%
Otros 10,0%
67
El estudio planteaba una cuestión muy relevante en este mismo sentido, pues interpelaba a los
veterinarios en activo sobre el campo profesional en el que les gustaría ejercer en el futuro y,
aunque se advirtió un incremento significativo en opciones relacionadas con la industria, la
sanidad y salud pública o la docencia universitaria y la investigación, fue el ejercicio profesional
en clínica (principalmente en la modalidad de pequeños animales) el que nuevamente se erigió
como la opción más deseada por los encuestados (Fig. 40).
Fig. 40. Campo profesional futuro en el que les gustaría ejercer a los veterinarios en activo. España.
Fuente: Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (2017)
La combinación de las dos variables referidas (fuentes de motivación para escoger los estudios
veterinarios y elección de forma masiva de unas especialidades en detrimento de otras con
mayor futuro profesional), junto con el incremento progresivo del número de facultades de
veterinaria, y, por consiguiente, de las plazas ofertadas, de alumnos matriculados y egresados,
ha ocasionado en la última década la existencia de una sobreoferta en el mercado laboral en el
que las expectativas de los estudiantes de optar por el campo clínico se encuentran con un
mercado saturado al que no pueden acceder o, si lo consiguen, lo hacen bajo unas condiciones
laborales y salariales que no se corresponden con dichas expectativas.
Por otra parte, el estudio realizado sobre el sector veterinario europeo por la Federation of
Veterinarians in Europe (2019) aporta un análisis en porcentaje sobre el tipo o modalidad de
empleo que ejercen los profesionales veterinarios (tabla 42, Fig. 41). En sus datos sobre
España, este estudio advierte que un 61% de los encuestados admiten trabajar en clínicas
privadas, un 22% como propietarios y un 39% como no propietarios. También es destacable
que un 13% ofrece sus servicios en el sector público y un 12% trabaja en labores de
investigación, tanto en el sector educativo como en el industrial. Un 1%, a pesar de estar
colegiado, no trabaja como veterinario y un 31% admite mantener una segunda ocupación que
compagina con la profesión veterinaria.
68
SECTOR SECTOR INVESTIGACIÓN INVESTIGACIÓN
SERVICIO OTROS: OTROS: NO CON SEGUNDA
PRIVADO: PRIVADO: NO SECTOR SECTOR
PÚBLICO VETERINARIO VETERINARIO OCUPACIÓN
PROPIETARIOS PROPIETARIOS EDUCACIÓN INDUSTRIAL
22% 39% 13% 5% 7% 13% 1% 31%
Otros: No veterinario 1%
Por último, cabe recordar que una de las líneas que ha sido objeto de estudio en un buen
número de las investigaciones académicas realizadas sobre el sector, y que además tiene un
interés relevante para los profesionales veterinarios y para las organizaciones patronales y
sindicales responsables de generar el marco social en el que se ha de practicar la actividad
veterinaria, es el conocimiento del alcance y la dimensión de la brecha salarial que padece el
sector en función de la edad de sus trabajadores. En este sentido, el Informe 2020 sobre la
situación socioeconómica y laboral del sector veterinario en España (Gassiot-Melian y
Gutiérrez-Aragón, 2020 a) expone de manera detallada los resultados de un amplio estudio
llevado a cabo, a partir de una encuesta, con el objetivo de conocer el salario bruto de los
profesionales veterinarios, a fin de determinar la composición de la brecha salarial
generacional en el sector y su posible influencia en la generación de una hipotética brecha
salarial de género. Las conclusiones de esta investigación determinaron una indudable relación
en el sector veterinario español entre la brecha salarial de género y variables como la edad, la
parcialidad laboral o el tamaño de las empresas (Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020).
Este estudio, tras realizar un análisis estadístico de correlación entre las distintas variables
contempladas en la investigación (factores sociodemográficos, tipo de contrato, empresa y
jornada), al construir un modelo de predicción del salario determinaba que las variables que
tenían influencia significativa sobre el salario eran la edad, la parcialidad laboral, el nivel de
estudios y el tamaño de las empresas (Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020). Se pueden
consultar los resultados completos de la mencionada investigación en los anteriores informes
de esta serie (Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian,
2021).
69
Los estudios socioeconómicos sobre el sector veterinario realizados previamente por el grupo
de investigación elaborador de este informe contribuían a aclarar muchos de los aspectos,
particularidades y circunstancias que configuran social, económica y laboralmente el sector,
pero, lógicamente, de forma simultánea, también han generado nuevos interrogantes que han
abierto líneas de investigación que son objeto de interés para los profesionales del sector, los
académicos o investigadores y las administraciones públicas responsables de crear el marco
normativo en el que se ha de desenvolver la práctica de la actividad veterinaria. Uno de estos
interrogantes que requerirá la realización de estudios en el futuro sobre el tema por parte de
este o de otros grupos de investigación es el referido a las expectativas laborales y salariales de
los estudiantes que están cursando estudios universitarios en veterinaria, tanto si estas son
muy bajas, lo cual sería un pésimo indicador sobre las perspectivas que se les abren una vez
acabados sus estudios, como si estas son excesivamente altas, pues sólo pueden acabar
conduciendo a la frustración una vez que comience su ejercicio laboral.
En este sentido, se estima que es de gran importancia poner en relieve dos circunstancias a las
que tanto el presente informe como los anteriores de la serie han puesto de manifiesto. Por un
lado, el hecho de que en un sector en el que sus estudiantes egresados, al buscar su primer
empleo, tienen unas bajas expectativas salariales, la firma del primer Convenio Colectivo de
Centros y Servicios Veterinarios16 garantiza la existencia de un suelo salarial lo suficientemente
razonable como para que las condiciones laborales de este colectivo se vayan alejando de la
70
precariedad que había caracterizado la situación profesional de los jóvenes veterinarios en
épocas muy recientes (Gutiérrez-Aragón y Berbel-Giménez, 2017; Asociación Madrileña de
Veterinarios de Animales de Compañía AMVAC, 2020 b). Por otro lado, se estima que una línea
estratégica que debe plantear el sector, en concierto con todas las partes afectadas, es
garantizar al conjunto de jóvenes universitarios que, durante el transcurso de sus estudios
veterinarios, tengan acceso al conocimiento de la enorme variedad de especialidades y salidas
laborales de su profesión, más allá de la más escogida de una forma mayoritaria (clínica de
pequeños animales), como la seguridad alimentaria, la salud pública, el bienestar animal, la
producción animal, la gestión ambiental o diferentes ramas de la industria (Colegio Oficial de
Veterinarios de Madrid, 2017; Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón, 2020 a). Sobre este
particular, las facultades de veterinaria deberían tener en consideración los problemas
generados por la sobreoferta de profesionales en la especialidad de clínica y las carencias de
personal que se produce en otros campos, modificando en la medida de lo posible los planes
de estudio y las estrategias académicas destinadas a facilitar la futura inserción laboral de sus
egresados.
71
5. CONCLUSIONES
La situación generada en el sector veterinario, tras el periodo que siguió a la crisis económica
global que comenzó en 2008 y al incremento del tipo de gravamen del IVA al 21% implantado
por el Real Decreto-Ley 20/2012 (que afectó al subsector que presta sus servicios a animales
de compañía), se había caracterizado por la existencia de notables perjuicios para los intereses
económicos del tejido empresarial veterinario, que registró una reducción de sus márgenes de
beneficio (llegando incluso a entrar en pérdidas aquellas empresas que estaban sufriendo con
mayor rigor los efectos de la crisis). Por otra parte, las consecuencias de este escenario social y
económico las padecieron también los clientes (afectados por un alza de los precios), los
proveedores (que disminuyeron sus ventas al sector), los trabajadores (a través de bajadas
salariales y el empeoramiento de sus condiciones laborales) y la sociedad en general (al
deteriorarse la situación sanitaria) (Gutiérrez-Aragón y Berbel-Giménez, 2017).
En el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2019 se contemplaba una
rebaja del IVA en servicios de veterinaria prestados a animales de compañía del 21% al 10%.
Esta ley no llegó a aprobarse debido a la convocatoria de elecciones generales. El Gobierno
resultante de esas elecciones incluyó la reducción al 10% del tipo de gravamen del IVA de los
servicios veterinarios en el Programa de Estabilidad 2019-2022 presentado a la Unión Europea,
como medida tributaria a aplicar a partir de 2020. Lamentablemente, la situación generada por
la pandemia de COVID-19 a nivel socioeconómico dejó sin efecto este programa, por lo que la
rebaja del IVA a los servicios veterinarios tampoco ha llegado por esta vía. En junio de 2021, en
la fase de tramitación en el Congreso del Proyecto de Ley de Medidas Urgentes de Apoyo a la
Solvencia Empresarial y al Sector Energético y en Materia Tributaria, el Grupo Parlamentario
Republicano presentó una enmienda a su articulado en este mismo sentido, que tampoco llegó
a concretarse. En todo caso, el hecho de que haya estado contemplada en varios proyectos
legislativos, permite albergar esperanzas de que, cuando económicamente sea viable a nivel
presupuestario esta medida podría ser aprobada, ya sea a través de una Ley de Presupuestos
Generales del Estado o mediante otro tipo de normativa. De todos modos, cabe reconocer que
la evolución positiva de un gran número de magnitudes económicas y financieras del sector
que se ha producido de forma paulatina desde el año 2015, junto con la recuperación de los
indicadores laborales y salariales que se viene produciendo en los últimos ejercicios, muy
principalmente desde que se produjo la firma del primer Convenio Colectivo de Centros y
Servicios Veterinarios17, hace que el retorno al tipo reducido de gravamen del IVA para los
servicios veterinarios, sin dejar de ser una reivindicación razonable del sector, en la medida
que iba a suponer retornar a una situación previa más justa y recomendable, tanto desde el
punto de vista económico como desde el sanitario, no se encuentre en estos momentos entre
los problemas o retos que el sector ha de abordar como prioritarios, salvo que el escenario
económico general se deteriore nuevamente, en cuyo caso habrá de volverse a reivindicar,
principalmente por razones sanitarias (Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-
Aragón y Gassiot-Melian, 2021).
Precisamente en este sentido, cabe tener presente que España, al igual que el resto de los
países europeos, está inmerso en los dos últimos años en un periodo de alta inflación que
17
Resolución de 3 de agosto de 2020, de la Dirección General de Trabajo, por la que se registra y publica el
Convenio Colectivo Estatal de Centros y Servicios Veterinarios (BOE nº. 219, de 14 de agosto de 2020, pp. 69559-
69614).
72
debe tenerse en consideración en el proceso de negociación del convenio colectivo que se ha
de abrir en los meses finales del año 2022, pues finaliza la vigencia del actual convenio. En los
últimos años del periodo analizado en este informe se ha producido una combinación de
factores que resulta preocupante en este contexto, como el considerable mayor incremento
de los gastos de personal del sector que el de la contratación de personal remunerado y el
hecho de que los salarios medios del sector veterinario entre 2016 y 2020 hayan crecido cinco
veces más que el Índice de Precios de Consumo (IPC) general de España (21,41% frente al
4,12%). Además, el Índice de Precios de Consumo Armonizado de los servicios veterinarios fue
en 2021 de 3,1, mientras que el IPC de España alcanzó la cifra de 6,5, más del doble (Instituto
Nacional de Estadística (2022 j). Por todo ello, quizás sería recomendable afrontar esta etapa
de alta inflación que coincide en el tiempo con el proceso de negociación del nuevo convenio,
poniendo en valor el incremento salarial acumulado en los últimos ejercicios, considerando
que cierta contención salarial puede evitar una excesiva subida de los precios de los servicios
que pudiera acabar resultando perjudicial para empresas y clientes y terminar produciendo
finalmente una pérdida de puestos de trabajo que compensase en última instancia una posible
pérdida de márgenes y competitividad.
En todo caso, tal y como se ha apuntado, a partir del ejercicio económico correspondiente al
año 2015 y de forma muy especial en el bienio 2019-2020, tal y como apuntan los datos y
análisis estadísticos de este informe, coincidiendo con la mejora de las cifras macroeconómicas
del país, el sector veterinario ha experimentado una progresiva recuperación en gran parte de
sus indicadores socioeconómicos y financieros, evidenciando una recuperada fortaleza
económica:
• La cifra de negocio del sector veterinario se ha incrementado un 119,35% desde 2011
a 2020 (un 178,19% en el caso de animales de compañía), siendo el peor de los
ejercicios el 2013 con una caída del 5,22% y los años 2015 y 2019 los mejores de la
serie con incrementos del 25,31% y el 23,65%, respectivamente.
• El valor añadido a coste de los factores del sector alcanzó los 706,06 millones de euros
en 2020, lo cual significa un incremento del 109,84% desde el año 2011, a pesar de los
decrementos padecidos en la época de crisis económica hasta 2014.
• El valor de la producción del sector superó los 1.320 millones de euros en 2020, un
123,80% más que el año 2011, con un notable incremento del 22,29% en el ejercicio
2020 (ya había crecido un 27,92% en 2019).
• El excedente bruto de explotación mostraba en el periodo de la crisis económica una
evolución bajista (caídas entre el 3% y el 7% anual), que se profundizó con el cambio
del tipo de gravamen del IVA a final de 2012, provocando un decremento muy notable
de casi un 21% sólo en el ejercicio 2013. Sin embargo, a partir de 2014 comienza una
recuperación de este indicador, con unas mejoras espectaculares del 50,27% en 2015 y
del 57,84% en 2019, lo cual ha producido un alza acumulada del 131,93% en el periodo
2011-2020, lo cual es una evidencia clara de la fortaleza económica actual del sector.
De todos modos, el excedente bruto de explotación en 2020 fue un 3,18% menor al del
año precedente, por lo que habrá que prestar atención a la evolución futura de este
indicador.
• Si se analiza el excedente bruto de explotación por empresa, este alcanzaba en el año
2020 una media en el sector de 31.994 euros, incrementándose de forma muy notoria
73
a medida que las empresas tienen mayor tamaño o emplean un mayor número de
trabajadores (progresando de los 19.273 euros por empresa en aquellas con un solo
empleado a los 174.237 euros en las de 20 a 49 empleados). El comportamiento de
este ratio en función del tamaño de la empresa advierte de lo aconsejable que sería
para las empresas del sector el crecimiento en tamaño, ya sea a través de la inversión
interna o de procesos de concentración de unidades empresariales.
• Las compras totales de bienes y servicios del sector veterinario, aun comportándose de
una forma más o menos estable en todo el periodo analizado, alcanzó en 2020, con un
promedio de crecimiento anual del 10,48%, un incremento acumulado de un 136,63%
con respecto a 2011. La evolución de este indicador, lógicamente, será análoga a la de
las ventas del sector (ha de darse un incremento homogéneo en las compras de las
mercaderías necesarias para desarrollar la actividad que al sector le es propia).
• La inversión en activos materiales sigue una evolución pareja al índice de confianza
empresarial. Por ello, del mismo modo que en la época más profunda de la crisis
económica la inversión había decrecido de forma constante (casi un 33% entre 2009 y
2012), entre 2011 y 2020 este indicador se ha incrementado un 125,54%, como
consecuencia directa y probable de la mejora general de la macroeconomía del país.
En el ejercicio 2020, este indicador tuvo una bajada del 6,84%, lastrado por la caída del
índice de confianza empresarial a cauda de la pandemia de COVID-19.
• La partida destinada a los gastos de personal en el sector veterinario tiende a tener
cierta estabilidad, tanto a nivel de empresa como en el total del sector, en las épocas
económicamente malas y a incrementarse a medida que hay una mayor actividad y es
necesario contratar más trabajadores. Esto se debe a que el sector veterinario está
bastante fragmentado o atomizado, existiendo muchas empresas unipersonales o muy
pequeñas. Por ello, en el periodo 2010-2014, de profunda crisis económica, los gastos
de personal se mantuvieron prácticamente constantes, pero, a partir de 2015 se ha
acumulado un crecimiento de un 76,33% hasta 2020, derivado del incremento de la
ocupación o contratación en el sector.
• El personal ocupado del sector creció de una manera moderada en el periodo de la
crisis económica y de forma más sólida a partir de 2014, alcanzando un 49,31% de
incremento global en 2020 con respecto a 2011 (en el año 2020 la cifra de ocupados se
mantuvo prácticamente sin variaciones debido a las particulares condiciones que tuvo
el mercado laboral tras la declaración de la pandemia de COVID-19). A su vez, en el
periodo objeto de estudio, el personal remunerado del sector alcanzó un incremento
acumulado del 66,23%, con aumentos notables de la contratación en los ejercicios
correspondientes a 2011, 2016, 2017 y 2019.
• El porcentaje de personal no remunerado ha caído un 7,54% en 2020 con respecto a
2019.
• El número de veterinarios afiliados a la Seguridad Social en el último trimestre del año
(en concreto en fecha de 31 de diciembre) se ha incrementado en un 52,95% en el
periodo 2011-2020.
• Las cargas sociales (básicamente compuestas por las Cotizaciones a la Seguridad Social
a cargo de la empresa) en el sector veterinario mantuvieron cierta estabilidad en los
años de la crisis (el acumulado entre 2010 y 2014 tan sólo descendió un 1,91%), para, a
partir de entonces y, al tiempo que iban mejorando sustancialmente otros indicadores
74
económico-financieros, incrementarse de forma muy notable, hasta alcanzar en 2020
un 122,95% más que en 2011.
• La tasa de estabilidad en el empleo en el sector veterinario había alcanzado uno de sus
techos en el ejercicio 2011 (84,10%), justo antes del incremento del tipo de gravamen
de IVA, que la hizo descender hasta el 79,40% en 2014. A partir de 2015 se ha ido
recuperando de forma moderada hasta alcanzar el 82,74% en 2020, un 1,86% menos
que en 2011. En todo caso, esta cifra es bastante superior a la media nacional (más de
15 puntos porcentuales en todos los ejercicios del periodo analizado), lo cual advierte
de un sector que presenta una fuerte resistencia a los efectos perniciosos de las crisis
económicas en esta cuestión concreta.
• El salario medio anual del sector, tras una década en la que había sufrido decrementos
muy significativos, gracias al buen comportamiento experimentado en 2018, 2019 y
2020, a final de este año acumulaba un incremento del 7,14% con respecto al mismo
indicador en 2011 que, en términos absolutos suponía una media de 1.089 euros más
(cabe recordar que llegó a ser de 1.990 euros menos al final del año 2016).
• El salario medio neto mensual del sector veterinario, alcanzó en 2020 los 1.304,99
euros, alejándose de aquellos de menor cuantía dentro del conjunto de actividades de
la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE), como los referidos a las
actividades deportivas, recreativas y de entretenimiento, los servicios sociales o la
asistencia en establecimientos residenciales, que hasta el ejercicio 2019 habían sido
muy similares. Sólo en 2020, y gracias, en gran parte a la firma del primer Convenio
Colectivo de Centros y Servicios Veterinario, este indicador se incrementó un 14,66%
con respecto al año precedente.
• La productividad en euros por persona ocupada había sido uno de los indicadores más
seriamente afectados del sector, primero por la crisis económica y después por el
cambio de tipo de gravamen del IVA en septiembre de 2012, cuando las caídas de
productividad se disparan hasta alcanzar un retroceso acumulado del 19,35% en 2014,
lo que suponía una productividad media por trabajador de 3.372 euros menos que en
2011. A partir de 2015, al mejorar sustancialmente la situación económica-financiera
del sector veterinario, la productividad crece de forma notable (a pesar de ciertos
altibajos) hasta situarse en 2018, con 20.240 euros por trabajador, por encima de la
cifra alcanzada en 2010. En el año 2020, tras varios ejercicios muy positivos en cuanto
a este indicador en el sector veterinario, la productividad alcanzó los 26.360 euros por
trabajador, un 36,69% y 7.075 euros más que en 2011.
Por otro lado, como se ha apuntado a lo largo del informe, aunque van mejorando de forma
paulatina, todavía existe una serie de indicadores referentes a la calidad del empleo (que no a
la cantidad, pues el número de profesionales contratados se ha incrementado de un modo
significativo), que, a consecuencia de la crisis de 2008 y el cambio impositivo del IVA en 2012,
se han visto seriamente dañados a lo largo del periodo analizado:
• En el año 2020, el salario medio nacional y el salario medio de las actividades sanitarias
y sociales eran un 54,13% y un 73,41%, respectivamente, más altos que el propio de
los trabajadores del sector veterinario. De hecho, mientras el salario medio de las
actividades sanitarias representaba en 2020 el 112,51% del salario medio nacional, el
salario medio de las actividades veterinarias tan sólo alcanzaba el 64,88% del mismo.
75
• El salario medio neto mensual de los trabajadores del sector al final del año 2020 (que
alcanzó los 1.304,99 euros, tal y como se ha apuntado anteriormente) se encontraba
aún en cifras muy alejadas a las del salario neto mensual de las actividades sanitarias
(2.165,16 euros), un 65,91% superior al de las actividades veterinarias.
• A final de 2020 había un 83,32% más de trabajadores eventuales que en 2011 en
términos absolutos. En términos relativos, el porcentaje de personal eventual era un
22,78% mayor en 2020 que en 2011.
• Un 31% de los veterinarios en activo admite mantener una segunda ocupación.
• El número de empresas existente a final del ejercicio 2020 era un 35,93% más que
2011 (2.875 unidades más), aunque este notable crecimiento en términos absolutos
oculta un aumento extraordinario del autoempleo (en 2020 el 58,60% de las empresas
con actividad veterinaria estaba formada por una única persona), un 35,22% más que
en 2011. De hecho, las empresas con un solo trabajador, empleando al 22,21% del
personal ocupado del sector, hospedan al 2,95% del personal remunerado y al 56,03%
del total del personal no remunerado (cifra que alcanza el 98,47%si se toma el dato del
total de empresas de menos de 10 empleados), todo lo cual parece certificar el gran
número profesionales autónomos que se ocupan en las empresas veterinarias de este
tamaño. El 91,55% del personal que presta sus servicios en empresas con una sola
persona ocupada es no remunerado, cifra que baja al 28,28% en empresas de 2 a 9
empleados, al 5,02% en empresas de 10 a 19 empleados y al 1,61% en empresas de 20
a 49 empleados.
• El 99,27% de las empresas del sector tienen menos de 20 empleados y generan el
87,67% de la cifra total de negocio, lo cual evidencia una gran fragmentación en el
sector y suele ser un indicativo de precarización del empleo y, en muchas ocasiones,
de disminución de la calidad del servicio prestado.
• La relación entre la productividad por empleado (valor añadido a coste de los factores
por persona) y el gasto medio por persona remunerada, alcanza un valor de 1,02 en las
empresas con una sola persona ocupada (por cada euro empleado en remunerar el
factor trabajo tan solo se generan 2 céntimos de euro más de valor añadido), situación
que no resulta aconsejable desde un punto de vista financiero, y que redunda en la
recomendación ya apuntada anteriormente sobre la conveniencia para las empresas
del sector de crecer en dimensión para obtener mejores resultados. La media para el
total del sector de este indicador, que mide la productividad del factor trabajo, es de
1,26 (por cada euro que se ha empleado en remunerar trabajadores se obtienen 1,26
euros, es decir, que por cada euro empleado en este cometido se consigue generar un
remanente de 26 céntimos de euro sobre el coste de personal).
Por otra parte, el número de mujeres matriculadas en estudios universitarios de veterinaria ha
pasado del 37,77% en 1986 al 76,92% en 2022 y el de egresadas en veterinaria del 34,33% en
1986 al 76,59% en 2021. Además, un 68,66% de las personas colegiadas menores de 45 años
son mujeres al final del año 2021. En la actualidad hay una cifra aproximada de tres mujeres
cursando y egresándose en estudios universitarios veterinarios por cada hombre, lo cual es
augurio de una marcada representación femenina en el futuro de la profesión. En cualquier
caso, debido a las circunstancias ampliamente descritas en este y, sobre todo, en los anteriores
informes de esta serie y en otros estudios académicos realizados al efecto, en España, un gran
número de profesionales del sector veterinario (tanto mujeres como hombres y, sobre todo,
76
los más jóvenes) padecen una grave situación de precariedad laboral (Gassiot-Melian y
Gutiérrez-Aragón, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-
Melian, 2021).
En este sentido, la firma del Convenio Colectivo de Centros y Servicios Veterinarios, al marcar
con claridad un suelo salarial, parece una medida oportuna y acertada para ayudar a paliar
parte de estos efectos que el escenario socioeconómico del sector había venido provocando
principalmente sobre las más jóvenes cohortes de los profesionales veterinarios, en su mayor
parte mujeres. De hecho, a tenor de los datos cotejados en la elaboración del presente trabajo
y de otros anteriores del Grupo de Investigación sobre el sector veterinario español, la brecha
salarial entre géneros detectada en todos ellos tenía su fuente principal en la edad, habiendo
quedado sumamente demostrado que se debía a que el mayor número de veterinarias son
jóvenes y han accedido más recientemente a la profesión, con peores condiciones laborales y
salariales (Gutiérrez-Aragón, Barahona-Márquez y Berbel-Giménez, 2018; Gutiérrez-Aragón,
2019; Gassiot-Melian y Gutiérrez-Aragón, 2020 ; Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020;
Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2021). Tal es así, que, en este marco, cabe más hablar de
brecha generacional (peores trabajos y peores condiciones que los trabajadores de mayor
edad, afectando por igual a hombres y mujeres) que de una estricta brecha salarial de género
(que significaría pagar menos salario a las mujeres por un mismo trabajo). En todo caso, entre
todos los ítems considerados en las investigaciones realizadas, una vez llevados a cabo los
análisis estadísticos de correlación entre las variables, las que resultaron ser significativas para
determinar el salario de los profesionales del sector y las posibles brechas salariales fueron la
edad, la parcialidad en los contratos de trabajo, el nivel de estudios y el tamaño de las
empresas (Gutiérrez-Aragón y Gassiot-Melian, 2020).
77
Por otra parte, resulta también interesante establecer la relación existente entre las diversas
fuentes de motivación que conducen a los jóvenes universitarios a cursar estudios veterinarios
y la elección de la especialidad en la que finalmente se acaba desarrollando la profesión, en
función de las preferencias que se manifiesten hacía unos u otros campos profesionales. En
general, se puede afirmar que, en función de los datos de los diferentes estudios en los que se
ha basado este informe, las principales fuentes de motivación de los estudiantes veterinarios
españoles no son muy diferentes a las detectadas por investigaciones similares llevadas a cabo
en otros países. Entre estas se encuentran la vocación por esta rama del conocimiento y el
interés por el cuidado de los animales como causa principal, seguido del atractivo de la
profesión o una especialidad en concreto y la influencia o tradición familiar (Colegio Oficial de
Veterinarios de Madrid, 2017). Es justamente ese interés por los animales, derivado, en
muchos casos, de la posesión de mascotas o por haber trabajado previamente con animales),
una de las principales razones por las que, tanto los estudiantes de veterinaria como los
propios profesionales en activo, muestran una preferencia, de forma muy mayoritaria, por
ejercer su profesión en el saturado campo de la clínica de pequeños animales, en detrimento
de otras especialidades en las que difícilmente se llegan a cubrir las ofertas de empleo, como
pueden ser la salud pública, el bienestar animal, la producción animal, la gestión ambiental o
diferentes ramas de la industria relacionadas con la veterinaria.
Como cualquier informe de este tipo, el presente estudio ha tratado de contribuir a aclarar en
cierta medida muchas de las incógnitas que planteaba el tema analizado, aunque, lógicamente,
de forma simultánea, también ha generado nuevos interrogantes, que abren futuras líneas de
investigación y de trabajo que pudieran ser objeto de interés, tanto para los profesionales del
sector veterinario como para los investigadores académicos o las administraciones públicas
responsables de crear el marco normativo en el que se ha de desenvolver la práctica de la
profesión. Entre estos campos de estudio se deberían encontrar, entre otros, un análisis en
78
profundidad de las motivaciones que llevan a los jóvenes universitarios escoger cursar estudios
de veterinaria y de sus expectativas laborales y salariales futuras. Otro estudio que podría ser
interesante sería el referido a las fuentes de satisfacción laboral de los veterinarios que están
ya en el ejercicio de su profesión. Sigue pendiente también el desarrollo e implantación por
parte de las administraciones competentes, tanto de un nuevo código CNAE 2009 como de un
código de IAE (Impuesto de Actividades Económicas) propios que permitan discriminar y
profundizar en el conocimiento de los datos y particularidades del sector de los servicios
veterinarios de animales de compañía, distinguiéndolo del resto de los servicios veterinarios.
79
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Teléfono: 93 522 31 67 | Móvil: +34 608 808 000 | Fax: +34 93 325 32 03
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Bus: H14 | H10 | 13 | 14 | 20 | 27 | 41 | 50 | 59 | 65 | 91 | 109 | 143
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