MUCHOS LLAMADOS, Y POCOS
ESCOGIDOS
Un sermón escrito por Dr. R. L. Hymers, Jr., Pastor Emerito
y predicado por Jack Ngann, Pastor
en el Tabernáculo Bautista d Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 29 de Diciembre de 2024
“Muchos son llamados, y pocos escogidos”
(Mateo 22:14; p. 990 Scofield).
Este versículo llega al final de la “Parábola de las bodas” (Mateo 22:1-14). Al principio de
la parábola, el rey envió a sus siervos para llamar a la gente a la cena de bodas, pero “no
quisieron venir” (Mateo 22:3). De hecho, “sin hacer caso” (Mateo 22:5). No prestaron
atención a la llamada, y se fueron. Entonces el rey dijo a sus siervos:
“Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los
siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las
bodas fueron llenas de convidados” (Mateo 22:9-10).
Llamaron a una gran multitud de gente. Algunos de ellos son llamados “buenos” y otros
“malos” (Mateo 22:10). Considero que esto significa que algunos eran buenas perspectivas
de conversión, y algunos eran malas perspectivas. Uno de las “malas” perspectivas entró en
la cena de bodas sin tener una prenda de la boda, lo que significa que permaneció no
convertido. Habla de él como un miembro de la iglesia que ha tenido una conversión falsa.
“Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas
de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 22:13).
Este hombre representa a todos los que entran en la iglesia, pero no están vestidos con la
vestidura de la boda de la salvación. Eso significa que representa a las otras “malas”
perspectivas que, como él, siguen sin ser salvos. Spurgeon dijo:
Esto se ve prácticamente en la experiencia de la iglesia de Dios. Aquellos a quienes se les
permite ver grandes adiciones a la iglesia encontrarán esta parábola...singularmente
apropiada y oportuna. Siempre que...muchos son traídos [adentro] parece inevitable que al
mismo tiempo una proporción de personas indignas entra en la iglesia. Por más diligente
que sea la supervisión, habrá pretendientes que se arrastran de improviso...Debemos usar la
red para atraer a los muchos, pero no todos los que entran son buenos peces... Mientras que
una parte se niega a venir [en absoluto] otros presionan en el banquete y [permanecen] sus
enemigos [porque han tenido conversiones falsas] (traducción de C. H. Spurgeon, “The
Wedding Garment,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, 1971
reprint, volume XVII, p. 97).
Entonces la parábola termina con esas palabras:
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
¿Qué significa esta parábola para nosotros? En general, significa que estamos llamados a
salir y evangelizar a muchas personas. Algunos se negarán a venir y escuchar el evangelio
predicado. “No quisieron venir” (Mateo 22:3). Otros “sin hacer caso” seguirán su camino,
pronto dejando la iglesia (Mateo 22:5). Pero otros vendrán a escuchar el Evangelio. Entre
ellos están los que son “malos y buenos” (Mateo 22:10). Después de un tiempo, el Señor
Mismo revelará a aquellos que se niegan a vestirse con la justicia de Jesús, y el Señor
Mismo los echará fuera de la iglesia de una manera u otra (Mateo 22: 11-13), lo que nos
lleva a esas palabras:
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
El texto se divide naturalmente en dos puntos.
I. Primero, muchos son llamados.
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
“Muchos son llamados”. A menudo se habla de esto como el “llamado general” a los
pecadores perdidos. ¿Cómo se llaman? Son llamados por aquellos de ustedes que los
invitan a la iglesia a escuchar el Evangelio, cuando obedecen el mandato de Jesús,
“Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”
(Lucas 14:23; p. 1054).
También son llamados por la predicación del Evangelio. Algunos híper-Calvinistas dicen
que sólo debemos predicar el Evangelio a los elegidos. Pero, ¿cómo podemos nosotros,
como seres humanos, saber quién está entre los elegidos? Dado que sólo Dios sabe quiénes
son, se nos dice
“…predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15; p. 1028).
Algunos creerán y otros no.
“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”
(Marcos 16:16).
Es evidente en el Libro de Los Hechos que el Apóstol Pablo predicó el Evangelio a todos.
Por eso fue capaz de decir a los de Corinto,
“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto
es, a nosotros, es poder de Dios”
(I Corintios 1:18; p. 1169).
¡La predicación de la cruz no podría haber sido “locura a los que se pierden” si Pablo no les
había predicado el Evangelio!
Por lo tanto, es nuestro deber predicar “Jesucristo, y a éste crucificado” en cada servicio del
Domingo, tanto por la mañana como por la noche (I Corintios 2:2). ¡Porque traemos a
muchas personas perdidas a cada servicio, es nuestro deber predicarles Jesús a todos ellos!
El Apóstol Pablo es nuestro ejemplo cuando dijo:
“…anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo” (Efesios
3:8; p. 1209).
Nosotros, también, debemos predicar “las inescrutables riquezas de Cristo” a todos los
perdidos, cuando los traemos a nuestros servicios. El pastor es el instrumento humano a
través de cuya predicación Dios llama almas perdidas a Jesús,
“¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”
(Romanos 10:14; p. 1161).
El predicador debe llamar a los pecadores perdidos a Jesús en sus sermones. Debe decirles
que están perdidos, “muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). Debe decirles
que
“Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (I Corintios
15:3-4; p. 1183).
¡Debe decirles que se arrepientan y crean en el Hijo de Dios, una vez crucificado, ahora
resucitado y glorificado! El predicador debe decirles, en su predicación,
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”
(Hechos 16:31; p. 1128).
Estas son las maneras en que a los pecadores perdidos se les da el llamado “general” a la
salvación. Pero hay una segunda cláusula en el texto, que nos lleva al siguiente punto.
II. Segundo, pocos escogidos.
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
Eso no debe ser ninguna sorpresa para nosotros si sabemos un poco sobre la Biblia. ¿No
recordamos las palabras claras de Jesús?
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a
la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto
el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14; p. 964).
“Muchos son” los que van en el camino de la destrucción. “Y pocos son los que….hallan” a
Jesús, y “angosto el camino que lleva a la vida”. Puesto que hemos escuchado esas palabras
tantas veces, no debemos sorprendernos por la segunda parte de nuestro texto,
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
“Pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14).
Tampoco debemos sorprendernos aquellos de nosotros que creemos en la salvación por la
gracia, aparte del esfuerzo humano, que Jesús dijo:
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44; p. 1079).
Así que no debe sorprendernos en absoluto
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
porque
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44).
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
Además, no debe sorprendernos que Dios haya hecho esta elección antes de la fundación
del mundo, pues la Biblia dice:
“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin
mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos
por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de
su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:4-6; p. 1207).
Yo no puedo explicar completamente la predestinación. ¡Pero, aunque no puedo explicarlo
completamente, ciertamente no debería explicarlo, como muchos lo hacen hoy! Puesto que
veo “predestinado” en la página de mi Biblia, debo creer lo que la Escritura dice en esas
sencillas palabras. No entiendo completamente esto. Yo sólo soy un hombre. Yo no veo las
cosas como Dios las ve. Por lo tanto, no me corresponde
“…[decir] lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no
comprendía” (Job 42:3; p. 559).
Nuestra tarea no es cuestionar a Dios. Nuestra tarea es obedecer a Dios – salir “[forzarlos]
a entrar” (Lucas 14:23), y “predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).
“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”
(Marcos 16:16).
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
¡Que seas uno de aquellos que no sólo son llamados a la salvación, sino que eres elegido
por Dios para experimentar la verdadera conversión! ¡Esa es nuestra oración por ti!
Un viejo himno lo dice bien. Escucha cuidadosamente mientras lo canto.
Roca de la eternidad,
Deja que me esconda en Ti;
Agua y Sangre que fluyó,
De tu costado en dolor,
Limpie el gran pecado en mí,
y la culpa quite así.
Con mis manos al obrar
Tu ley no puedo agradar;
Puede el celo sin parar,
Y mi llanto sin cesar,
¿El pecado en mi lavar?
Solo Tú puedes salvar.
(Traducción libre de “Rock of Ages”
por Augustus M. Toplady, 1740-1778).
Amen.
(FIN DEL SERMÓN)
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EL BOSQUEJO DE: MUCHOS LLAMADOS, Y POCOS
ESCOGIDOS
por Dr. R. L. Hymers, Jr.
“Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).
(Mateo 22:3, 5, 9-10, 13)
I. Primero, muchos son llamados, Mateo 22:14a; Lucas 14:23; Marcos 16:15-16; I
Corintios 1:18; 2:2; Efesios 3:8; Romanos 10:14;
Efesios 2:1; I Corintios 15:3-4; Hechos 16:31.
II. Segundo, pocos son escogidos, Mateo 22:14b; 7:13-14; Juan 6:44;
Efesios 1:4-6; Job 42:3; Lucas 14:23; Marcos 16:15, 16.