Hasta la década de 1930, la economía parecía involucrar el uso de una gran cantidad
de matemáticas y números, pero casi todo era superficial o irrelevante. La economía
se utilizaba, sobre todo, para proveer, inútilmente, formulaciones precisas y
soluciones a problemas que de hecho eran intrínsecamente vagos. La economía se
encontraba en un estado similar al de la física del siglo XII: esperaba todavía el
desarrollo de un lenguaje apropiado a través del cual expresarse y resolver sus
problemas.[cita requerida] Mientras la física, por supuesto, había encontrado su
lenguaje en el cálculo infinitesimal, Von Neumann propuso el lenguaje de la teoría
de juegos y la teoría del equilibrio general para la economía.
Su primera contribución significativa fue el teorema minimax de 1928. Este teorema
establece que en ciertos juegos de suma cero, que involucran información perfecta
(esto es, cada jugador conoce de antemano la estrategia de su oponente y sus
consecuencias), existe una estrategia que permite a ambos jugadores minimizar su
máxima pérdida (de ahí el nombre «minimax»). En particular, cuando se examina cada
posible estrategia, un jugador debe considerar todas las respuestas posibles del
jugador adversario y la pérdida máxima que puede acarrear. El jugador juega,
entonces, con la estrategia que da como resultado la minimización de su máxima
pérdida. Tal estrategia se llama óptima para ambos jugadores sólo en caso de que
sus minimaxes sean iguales (en valor absoluto) y contrarios (en signo). Si el valor
común es cero, el juego se convierte en un sinsentido.
Von Neumann finalmente perfeccionó y extendió el teorema minimax para incluir
juegos que involucran información imperfecta y juegos de más de dos jugadores. Este
trabajo culminó en el clásico de 1944 Theory of Games and Economic Behavior (Teoría
de juegos y comportamiento económico), escrito con Oskar Morgenstern.
La segunda contribución importante de von Neumann en esta área fue la solución, en
1937, a un problema descrito por Léon Walras en 1874: la existencia de situaciones
de equilibrio en modelos matemáticos de desarrollo del mercado basado en oferta y
demanda. Primero reconoció que tal modelo tendría que expresarse por medio de
inecuaciones y no de ecuaciones (como solía hacerse), y entonces encontró la
solución al problema de Walras aplicando un teorema de punto fijo derivado del
trabajo de Luitzen Brouwer. La importancia perdurable del trabajo en equilibrio
general y la metodología de los teoremas de punto fijo es resaltada por la
concesión del Premio Nobel, en 1972, a Kenneth Arrow y, en 1983, a Gerard Debreu.
Von Neumann (junto con Morgenstern, en su libro de 1944) fue el primero en emplear
el método de prueba, utilizado en teoría de juegos, conocido como Inducción hacia
atrás (backward induction).[17]
Armamentismo
En 1937, habiendo obtenido recientemente su ciudadanía estadounidense, von Neumann
empezó a interesarse en problemas de matemática aplicada. Se convirtió rápidamente
en uno de los más grandes expertos en materia de explosivos y se comprometió con un
gran número de consultorías militares, principalmente para la Marina de Estados
Unidos. En 1942 desarrolló una teoría sobre el proceso de detonación. Un resultado
notable en el campo de explosiones fue el descubrimiento de que las bombas de
grandes dimensiones son más devastadoras si se detonan antes de tocar el suelo, por
la fuerza adicional causada por las ondas de detonación (los medios mantuvieron,
simplemente, que von Neumann había descubierto que es mejor perder un objetivo que
acertarlo). Lo cual era lo opuesto al empleo operacional de las bombas más potentes
utilizadas en ese momento, las bombas terremoto, que se incrustaban en el suelo
antes de explotar. Las más famosas (o infames) aplicaciones de este descubrimiento
ocurrieron el 6 y 9 de agosto de 1945, cuando dos proyectiles nucleares fueron
detonados sobre Hiroshima y Nagasaki, a la altitud precisa, calculada por el mismo
Von Neumann, con el objetivo de que produjeran el mayor daño posible.
Von Neumann se incorporó al Proyecto Manhattan y su principal contribución fue el
concepto y el diseño de los explosivos de contacto necesarios para comprimir el
núcleo de plutonio de la primera detonación nuclear de la historia, la prueba
Trinity, y de la bomba Fat Man lanzada sobre Nagasaki.
Desde un punto de vista político, von Neumann era un miembro del comité cuyo
trabajo era seleccionar «objetivos» potenciales. La primera elección de von
Neumann, la ciudad de Kioto, fue rechazada por el Secretario de la Guerra Henry
Stimson.
Después de la guerra, Robert Oppenheimer había hecho notar que los físicos «habían
conocido el pecado» como resultado del desarrollo de las primeras bombas atómicas.
La respuesta de von Neumann, algo cínica, fue que «algunas veces alguien confiesa
un pecado con el fin de darse el crédito por él». En cualquier caso, continuó
imperturbable en su trabajo, y finalmente se convirtió, junto con Edward Teller, en
uno de los más convencidos defensores del proyecto de construcción de la bomba de
hidrógeno. Von Neumann había colaborado con el espía Klaus Fuchs en el desarrollo
de la bomba de hidrógeno y los dos archivaron una patente secreta sobre «mejora en
métodos y medios para la utilización de energía nuclear» en 1946, la cual esbozaba
un esquema para el uso de la explosión de una bomba de fisión que produjera la
compresión del combustible de fusión necesaria para poder iniciar una reacción
termonuclear. Aunque el método escogido para el diseño final de la bomba de
hidrógeno fue el de Teller y Ulam, se reconoció posteriormente que fue un paso en
la dirección correcta hacia el logro de este.
El trabajo de von Neumann en la bomba de hidrógeno se encontraba también en el
dominio de la computación, donde él y Stanislaw Ulam desarrollaron simulaciones
computacionales en las nuevas calculadoras digitales de von Neumann para los
cómputos hidrodinámicos necesarios. Durante este tiempo sentó las bases del método
de Montecarlo junto a su amig