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1) Definición de Familia Como Sistema: Sistémica. Unidad 3. Familia y Pareja

El documento aborda la familia como un sistema complejo que evoluciona con la sociedad, definiendo sus funciones internas y externas, así como sus subsistemas (conyugal, parental y fraterno). Se enfatiza la importancia de los límites en los subsistemas para mantener la diferenciación y el funcionamiento adecuado de la familia. Además, se discute cómo la familia actúa como matriz de identidad, influyendo en el desarrollo psicosocial de sus miembros mientras se adapta a los cambios culturales y sociales.

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1) Definición de Familia Como Sistema: Sistémica. Unidad 3. Familia y Pareja

El documento aborda la familia como un sistema complejo que evoluciona con la sociedad, definiendo sus funciones internas y externas, así como sus subsistemas (conyugal, parental y fraterno). Se enfatiza la importancia de los límites en los subsistemas para mantener la diferenciación y el funcionamiento adecuado de la familia. Además, se discute cómo la familia actúa como matriz de identidad, influyendo en el desarrollo psicosocial de sus miembros mientras se adapta a los cambios culturales y sociales.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.

1) DEFINICIÓN DE FAMILIA COMO SISTEMA (Familia, cap. 6 de Fernández Moya).


Rosalía Bikel define a la familia como: “La familia es un sistema organizado cuyos miembros, unidos
por relaciones de alianza y/o consanguinidad, sustentan un modo peculiar y compartido de leer y
ordenar la realidad para lo cual utilizan información de adentro y fuera del sistema y la experiencia
actual – históricas de cada uno de sus miembros.”
La definición se actualizó a “y/o” De esta manera podemos incluir toda gama de nuevas organizaciones
familiares, que pudieran no estar comprendidas si las limitamos a la consanguinidad como factor
esencial.

Salvador Minuchin y Charles Fishman definen familia, como:


“Un grupo natural que en el curso del tiempo ha elaborado pautas de interacción. Estas constituyen la
estructura de la familia, que a su vez rige el funcionamiento de los miembros de la familia, define sus
gamas de conducta y facilita su interacción recíproca”. Ellos agregan y amplían: “las familias son
sistemas multiindividuales de extrema complejidad, pero son, a su vez subsistemas de unidades más
vastas: la familia extensa, el vecindario, la sociedad como un todo”.

3) FUNCIONES DE LA FAMILIA: MODELO FAMILIAR


La familia siempre ha sufrido cambios paralelos a los cambios de la sociedad. Se ha hecho cargo y ha
abandonado las funciones de socializar y proteger a sus miembros como respuestas a las necesidades
de la cultura.
Las funciones de la familia siguen dos objetivos distintos:
- 1) Interno: la protección psicosocial de sus miembros (apoyar).
- 2) Externo: la acomodación a una cultura y la transmisión de la misma.
La sociedad industrial urbana ha entrado por la fuerza en la familia, haciéndose cargo de múltiples
funciones que en algún momento fueron consideradas como deberes familiares. La importancia del
trabajo que solían realizar las mujeres ha sido reducida en forma drástica por la tecnología moderna,
por ello las tareas necesarias para la vida de la unidad familiar son realizadas por las maquinas con
una mayor eficiencia. Las condiciones que requieren que ambos conyugues trabajen fuera del hogar
creando situaciones en las que el sistema extra familiar puede avivar y exacerbar conflictos entre los
esposos.
Solo la familia, la más pequeña unidad social, puede cambiar y, al mismo tiempo, mantener una
continuidad suficiente para la educación de los niños, que tendrán raíces suficientemente fuertes para
crecer y adaptarse.

4) SUBSISTEMAS

El subsistema conyugal (pareja que se une con intención de formar una familia).
Se constituye cuando dos adultos de sexo diferente se unen con la intención de constituir una familia.
Poseen tareas o funciones específicas, vitales para el funcionamiento de la misma. Las principales
cualidades para la implementación de sus tareas son:
- Complementariedad (cada esposo debe ceder, sin sentir que ha sido dado por vencido, parte de
su individualidad, para lograr un sentido de pertenencia).

- Acomodación mutua (los conyugues pueden actualizar aspectos creativos de sus pautas que
permanecían latentes y apuntar a mejores rasgos de cada uno, pero también pueden estimular

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
sus rasgos negativos). Se desarrollan una serie de transacciones, formas en que cada uno de los
esposos estimula y controla al otro.

El subsistema conyugal puede convertirse en un refugio ante los estresores externos. Puede fomentar el
aprendizaje, la creatividad y el crecimiento. Pero las parejas también pueden estimularse mutuamente
los rasgos negativos. Pueden insistir en mejorar o preservar a su pareja y, a través de eso, descalificarla.
Estas pautas negativas pueden existir en las parejas corrientes sin que ello implique una patología grave
en ninguno de sus miembros.
Este subsistema debe llegar a un límite que lo proteja de la interferencia de las demandas y necesidades
de otros sistemas; en particular, cuando la familia tiene hijos. Los adultos deben poseer un territorio
psicosocial propio, un refugio que pueden proporcionarse mutuamente, un sostén emocional. Si el límite
alrededor de los esposos es excesivamente rígido, el sistema puede verse estresado por su aislamiento.
Pero si mantienen límites flexibles, otros subgrupos, pueden interferir en el funcionamiento del
subsistema.

El subsistema parental (Papá y Mamá con un hijo que no forma parte de este subsistema).
Cuando nace el primer hijo se alcanza un nuevo nivel de formación familiar. El subsistema conyugal debe
diferenciarse entonces para desempeñar las tareas de socializar un hijo sin renunciar al mutuo apoyo
que caracterizara al subsistema conyugal. Se debe trazar un límite que permita el acceso del niño a
ambos padres y, al mismo tiempo, que lo excluya de las relaciones conyugales. En algunas familias es
posible que se incorpore al niño al marco de los problemas del subsistema conyugal.
A medida que el niño crece, sus requerimientos para el desarrollo imponen demandas al subsistema
parental que debe modificarse para satisfacerlas. El niño comienza a tener contacto con sus compañeros
extrafamiliares, la escuela y otras fuerzas socializantes exteriores a la familia. El subsistema parental
debe adaptarse a los nuevos factores que afectan en el marco de la socialización.
A medida que el niño madura, especialmente en la adolescencia, los requerimientos planteados por los
padres comienzan a entrar en conflicto con los requerimientos de los hijos para lograr una autonomía
adecuada a su edad. Los padres imponen reglas que no pueden explicar en el momento o que explican
en forma incorrecta, o consideran que los fundamentos de las reglas son evidentes, mientras que para
los niños no es así. A medida que los niños crecen, es posible que no acepten las reglas. El proceso de
socialización es inevitablemente conflictivo. La tarea del terapeuta consiste en asistir a los subsistemas
para que negocien y se acomoden mutuamente.
Alimentación, guía y control – uso de la autoridad.

El subsistema fraterno (hermanos).


Es el primer laboratorio social en el que los niños pueden experimentar relaciones con sus iguales.
Los niños aprenden a:
- Negociar.
- Cooperar.
- Compartir.
- Competir.
- Hacer amigos y aliados.
- Lograr reconocimiento por sus habilidades.
- Salvar la apariencia cuando ceden.
- Asumir posiciones diferentes en sus relaciones mutuas, y estas pueden ser significativas en el
desarrollo posterior de sus vidas.

Cuando los niños se ponen en contacto con el mundo de sus iguales extrafamiliares, intentan actuar de
acuerdo con las pautas del mundo fraterno.
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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
Los niños sin hermanos desarrollan pautas precoces de acomodación al mundo adulto, que pueden
manifestarse en un desarrollo precoz. Al mismo tiempo, pueden mostrar dificultades para el desarrollo
de la autonomía y la capacidad de compartir, cooperar y competir con otros.
Los límites del subsistema fraterno deben proteger a los niños de la interferencia adulta, para que puedan
ejercer su derecho a la privacidad, tener sus propias áreas de interés y disponer de la libertad de cometer
errores en su exploración.
En algunos momentos, el terapeuta debe actuar como traductor, interpretando el mundo de los niños
para los padres o viceversa. También es posible que deba ayudar al subsistema a negociar límites claros,
aunque no rígidos con el mundo extrafamiliar.

6) LA FAMILIA COMO MATRIZ DE IDENTIDAD


Identidad (Matriz): Dos elementos: Sentimiento de identidad (influido por pertenencia).
Sentido de separación (y de individuación).
La familia imprime a sus miembros un sentimiento de identidad independiente. La experiencia humana
de identidad posee dos elementos; un sentimiento de identidad y un sentido de separación, que se
logran a partir de la participación en diferentes subsistemas familiares en diferentes contextos
familiares y en grupos extra familiares.
En los procesos precoces de socialización, las familias moldean y programan la conducta del niño y el
sentido de la identidad, (influido por el sentido de pertenencia) se acompaña con una acomodación por
parte del niño a los grupos familiares y con su asunción de pautas transaccionales en la estructura
familiar que se mantienen a través de los diferentes acontecimientos de la vida. El sentido de la
identidad de cada miembro se encuentra influido por su sentido de pertenencia a una familia específica.
Estos dos elementos se mezclan en familia y proveen la matriz de la identidad.
El sentido de separación y de individuación se logra a través de la participación en diferentes
subsistemas familiares en diferentes contextos familiares, al igual que a través de la participación en
grupos extrafamiliares. El niño y la familia crecen en conjunto, y la acomodación de la familia a las
necesidades del niño delimita áreas de autonomía que él experimenta como separación. Para ese niño
particular se crea un territorio psicológico y transaccional.
El sentido de identidad de cada individuo es influido por su sentido de pertenencia a diferentes grupos.
Los componentes del sentido de identidad de un individuo se modifican y permanecen constantes.

Aunque la familia es la matriz de desarrollo psicosocial de sus miembros, también debe acomodarse a
la sociedad y garantizar alguna continuidad a su cultura. Los cambios siempre se orientan desde la
sociedad hacia la familia, nunca desde la unidad más pequeña a la mayor. (La familia cambiará a
medida que cambie la sociedad). Probablemente en forma complementaria, la sociedad desarrollará
estructuras extrafamiliares para adaptarse a las nuevas corrientes de pensamiento y a las nuevas
realidades sociales y económicas.
Actualmente, la brecha generacional constituye otro ejemplo de necesidades no satisfechas. La familia
renuncia a la socialización de los niños a una edad cada vez más temprana. Porque la escuela, los
medios de difusión y los grupos infantiles extrafamiliares se ocupan cada vez más de la guía y
educación de los niños mayores.
La familia cambiará, pero también persistirá debido a que constituye la mejor unidad humana para
sociedades rápidamente cambiantes. Cuanto mayor flexibilidad y adaptabilidad requiera la sociedad de
sus miembros, más significativa será la familia como matriz del desarrollo psicosocial.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
La familia es un sistema abierto en transformación, es decir que constantemente recibe y envía
descargas de y desde el medio extrafamiliar, y se adapta a las diferentes demandas de las etapas de
desarrollo que enfrenta.
En cierto modo la concepción habitual idealizada acerca de la familia normal es la de que no produce
estrés, (personas en armonía, enfrentando descargas sociales sin irritarse y cooperando mutuamente)
se derrumba tan pronto en cuanto se observa a cualquier familia con sus problemáticas corrientes. La
familia normal no puede ser distinguida de la familia anormal por ausencia de problemas; el terapeuta
debe disponer de un esquema conceptual del funcionamiento familiar que lo ayude a analizar.

7) ESTRUCTURA FAMILIAR
La estructura familiar es el conjunto invisible de demandas funcionales que organizan los modos en
que interactúan los miembros de una familia. Una familia es un sistema que opera a través de pautas
transaccionales. Las transacciones repetidas establecen pautas acerca de qué manera, cuándo y con
quién relacionarse, y estas pautas apuntalan al sistema. Las pautas transaccionales regulan la
conducta de los miembros de la familia.

Son mantenidas por dos sistemas de coacción:


- El primero es genérico, implica las reglas universales que gobiernan la organización familiar. Por
ejemplo, debe existir una jerarquía de poder en la que los padres y los hijos poseen niveles de
autoridad diferentes. También debe existir una complementariedad de las funciones conyugales,
en la que el marido y la esposa acepten la interdependencia y operen como un equipo.

- El segundo sistema de coacción es idiosincrásico, e implica las expectativas mutuas de los


diversos miembros de la familia. El origen de estas expectativas se encuentra en las
negociaciones explícitas e implícitas entre los miembros de la familia, relacionadas a menudo
con los pequeños acontecimientos diarios, por años de negociaciones implícitas y explícitas. Las
pautas permanecen en relación con una acomodación mutua y con una eficacia funcional.

De ese modo, el sistema se mantiene a sí mismo. Ofrece resistencias al cambio más allá de cierto nivel
y conserva las pautas preferidas durante tanto tiempo como puede hacerlo. Cuando existen situaciones
de desequilibrio del sistema, es habitual que los miembros de la familia consideren que los otros
miembros no cumplen con sus obligaciones. Aparecen entonces requerimientos de lealtad familiar y
maniobras de inducción de culpabilidad.
Sin embargo, la estructura familiar debe ser capaz de adaptarse cuando las circunstancias cambian. La
existencia continúa de la familia como sistema depende de una gama suficiente de pautas, la
disponibilidad de pautas transaccionales alternativas, y la flexibilidad para movilizarlas cuando es
necesario hacerlo. La familia debe responder a cambios internos y externos y, por lo tanto, debe ser
capaz de transformarse de modo tal que le permita encarar nuevas circunstancias sin perder la
continuidad que proporciona un marco de referencia a sus miembros.
El sistema familiar se diferencia y desempaña sus funciones a través de subsistemas, que pueden ser
formados por generación, sexo, interés o función. Cada individuo pertenece a diferentes subsistemas
en los que posee diferentes niveles de poder y en los que aprende habilidades diferenciadas (se
establecen diferentes relaciones complementarias en los diferentes subsistemas). Un hombre puede
ser un hijo, sobrino, hermano mayor, hermano menor, esposo, padre, y así sucesivamente. Las
personas se acomodan en forma de caleidoscopio para lograr la reciprocidad que posibilita las
relaciones humanas. La organización en subsistema de una familia proporciona un entrenamiento
adecuado en el proceso de mantenimiento del diferenciado "yo soy", al mismo tiempo que ejerce sus
habilidades interpersonales en diferentes niveles.
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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
8) LIMITES
Los límites de un subsistema están constituidos por las reglas que definen quiénes participan, y de qué
manera. (Por ejemplo, una madre dice a su hijo mayor, tú no eres el padre). La función de los límites
reside en proteger la diferenciación del sistema. Todo subsistema familiar posee funciones específicas
y plantea demandas específicas a sus miembros, y el desarrollo de las habilidades interpersonales que
se logra en ese subsistema. Es un parámetro útil para evaluar el funcionamiento.

Los límites pueden ser:


• Claros: para que el funcionamiento familiar sea adecuado, deben definirse con suficiente precisión como
para permitir a los miembros de los subsistemas el desarrollo de sus funciones sin interferencias
indebidas, pero también deben permitir el contacto entre los miembros del subsistema y los otros. La
composición de subsistemas organizados alrededor de las funciones familiares no es tan significativa
como la claridad de los límites de su estructura. Un subsistema parental que incluye a una abuela o a un
hijo parental puede funcionar perfectamente bien, siempre que las líneas de responsabilidad y de
autoridad se encuentren definidas con nitidez.

• Difusos (Aglutinamiento): Algunas familias se vuelcan hacia sí mismas para desarrollar su propio
microcosmo, con un incremento de comunicación y preocupación entre los miembros de la familia. La
distancia disminuye, los limites se esfuman. Este sistema carece de recursos para adaptarse y cambiar
bajo circunstancias de estrés, responde a toda variación en el sistema con excesiva rapidez o intensidad.
Se carece de una diferenciación en el subsistema (hay acercamiento extremo), desalienta la exploración
y el dominio autónomo de problemas (el problema de uno se convierte en problema de todos). La
comunicación se hace más íntima, aumenta la comunicación y la preocupación entre los miembros. La
disminución en la distancia y los límites no permiten la individuación y autonomía de los miembros, lo
cual lleva a la creación de problemas. La diferenciación del sistema familiar se hace difusa, lo que piensa
o quiere uno o lo que quieren todos. No se permiten cambios ni entrada de información de afuera.

• Rígidos (Desligamiento): No se permite la comunicación entre los subsistemas, es muy difícil. Las
funciones protectoras de la familia se ven perjudicadas, hay mucha distancia entre los miembros. Esto
lleva a que cada uno se maneje de manera independiente y desfavorece el sentido de pertenencia a la
familia. Hace que exista más distancia entre los miembros, no hay transacción entre subsistemas y los
sistemas de apoyo son deficientes. Carecen de sentimientos de lealtad y pertenencia, la capacidad de
interdependencia y la capacidad de pedir ayuda cuando lo necesitan. Solo un alto nivel de estrés en uno
de sus miembros podría afectar a los otros miembros. Pero tienden a no responder cuando es necesario.

La mayor parte de las familias poseen subsistemas aglutinados y desligados. Un subsistema padre hijo
puede tender hacia el desligamiento a medida que los niños crecen y, finalmente, comienzan a separarse
de la familia.
Un terapeuta opera como un delineador de límites, que clarifica los límites difusos y abre los limites
excesivamente rígidos.

9) LA FUNCIONALIDAD Y DISFUNCIONALIDAD FAMILIAR


Es posible, dentro de parámetros y pautas de relación propias de las etapas evolutivas por las que
cursa una familia, precisar si la familia se ajusta o no a éstos parámetros, pautas, como forma de
consensuar la funcionalidad que cursa. Los aspectos culturales de las diferentes comunidades, etnias,
plantean la imposibilidad de concebir un concepto universal de familia normal o sana. Distintos autores
han propuesto conceptos para referirse al funcionamiento más correcto o aceptable.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
Debemos denominar como familia funcional a aquella que cumple con parámetros que la investigación
ha definido como necesarios para identificar la dinámica de la familia dentro de parámetros aceptables.
Es una ciencia nueva la que nos hace pensar en la familia como unidad de abordaje, por eso debemos
distinguir las características que señalan las diferencias entre una familia funcional y una familia
disfuncional.
Se hace foco en:
o La capacidad de la familia para resolver problemas.
o El clima emocional de la familia.
o La capacidad para cambiar, en el curso del ciclo vital de la familia.
o La capacidad para regular la proximidad y la distancia en las relaciones intrafamiliares.
o La formación de fronteras generacionales funcionales.

Estos factores son influidos a su vez y de manera simultánea por los contextos sociales, económicos,
culturales y comunitarios de cada una de las familias, y cada uno de estos ámbitos deben tenerse en
cuenta en la evaluación, ya que representan el suprasistema en el cual están, de hecho, incluidos.

Virginia Satir afirma que las familias que funcionan bien, resuelven problemas con diverso grado de
éxito, aunque requieran distintos lapsos de tiempo. Las flias funcionales evitan paralizar o fijar sus
procesos interaccionales. Los conflictos suelen ejercer efecto positivo, estimulan los cambios
necesarios. No hace falta un chivo emisario que con sus síntomas resulte el portavoz de la disfunción.

John Weakland refiere que las flias funcionales son capaces de abandonar las conductas ineficaces
(soluciones intentadas), y formularse nuevas estrategias, registrar y aprender del fracaso. Pasan a ser
disfuncionales cuando repiten conductas ineficaces para el cambio, repitiéndolas, culpando a otros con
reacciones excesivas o negando el problema. La solución que proponen pasa a ser el problema real.

Reiss dice que la familia funcional se caracteriza por:


o Su sensibilidad al medio.
o Sus cualidades como dominio y colaboración
o Su apertura hacia nuevas experiencias

VIRGINIA SATIR propuso algunas reglas de la comunicación que garantice la funcionalidad de la


familia:
→ Las transacciones que son iniciadas deben ser terminadas
→ Las preguntas se formulan con claridad y se responden con claridad
→ La hostilidad y los conflictos son reconocidos e interpretados
→ Los miembros de la familia tienen conciencia de sí mismos y de cómo son percibidos por los demás
→ Cada miembro es capaz de expresar opiniones diferentes sobre los demás y de comunicar las
esperanzas, temores y expectativas que tiene con respecto a las partes interactuantes
→ Se admite la diferencia de opiniones
→ Los miembros de la familia son capaces de elegir entre varias alternativas de conducta. Cada uno de
los miembros tiene la capacidad para aprender de la experiencia y rechazar modelos obsoletos.
→ Los mensajes que los miembros de la familia se envían mutuamente son enunciados con claridad y
la conducta correspondiente es coherente con el mensaje
→ La diferencia entre los sentimientos manifestados y los mensajes comunicados es mínima.
(mensajes encubiertos mínimos)
Este estilo de comunicación funcional, que presenta actitudes para resolver problemas, capacidad para
la internalización y equilibrio entre la proximidad y la distancia, hace posible la individuación conexa.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
Las familias funcionales presentan una organización jerárquica clara con fronteras generacionales
inequívocas, pero no impermeables. Es característico que sean capaces de superar problemas sobre la
justicia familiar y el equilibrio del registro de méritos familiares, que permita lograr una mentalidad
positiva.

EPTEIN diferencia 3 esferas de tareas básicas de la familia:


→ Tareas básicas: relacionadas con la satisfacción de las necesidades materiales
→ Tareas de desarrollo: inherentes al momento del ciclo vital en que se encuentren, o las crisis en el
desarrollo que deban atravesar.
→ Tareas arriesgadas: asociadas a la resolución de crisis imprevistas.
La familia funcional tiene la posibilidad de funcionar en estas tres esferas con eficacia.
Cualquiera de estas tareas puede convertirse en un área de disfunción.

FAMILIA DISFUNCIONAL
La familia es un sistema organizado que tiene finalidades claras: alimentación, adaptación al medio,
protección, socialización de sus miembros. La familia que no logra cumplir con sus objetivos básicos es
una familia disfuncional. Su funcionamiento no le permite el desarrollo y consecución de sus fines.
Tiene serias dificultades para resolver problemas. Sus procesos interaccionales se encuentran
paralizados y fijos. Se sitúa los problemas existentes en un individuo (chivo expiatorio). Se evitan los
conflictos. Se niega que exista problema alguno. Repiten estrategias de resolución de conflictos que
resultan ineficaces. Culpan a alguien. Dichos conflictos no estimulan el desarrollo y transformación de
la familia: sino su rigidez y poca capacidad de cambio.

En las familias disfuncionales se observa un desdibujamiento de las fronteras generacionales, la


suspensión de la organización jerárquica y la formación de una triangulación patológica. Este tipo de
organización estructural promueve y sostiene una alteración comunicativa entre sus miembros, una
marcada dificultad en el manejo del eje proximidad-distancia entre sus miembros (discriminación self-
objeto) y un equilibrio de la justicia familiar.
La discriminación self-objeto: en el concepto de identidad, se formula un concepto del self-sí mismo-
que posibilita diferencia la identidad de los otros individuos y la propia autonomía.
El self es el conjunto de todas las ideas y percepciones del propio ser, producidas en el transcurso del
desarrollo individual e integradas en un todo funcional que se percibe como tal.
La terapia sistémica confronta la percepción del otro y la de uno mismo, esto mejora la discriminación
self-objeto de cada uno de los miembros de la familia.

Minuchin se refiere al apego o desapego familiar excesivo


→ Apego excesivo: dificultad para definir roles y funciones e incapacidad para estructurar sus
relaciones. Es un modo de evitar las confrontaciones y clarificaciones directas. Hay una tendencia en
las familias apegadas a designar a una persona para que actúe como pacificador, siempre que haya
una amenaza inminente de conflicto familiar.
→ Desapego familiar: marcado aislamiento entre los miembros de la familia, proceso y resultado,
carencia de una estructura jerárquica y una demarcación demasiado fuerte de los límites
individuales, con oportunidades restringidas de comunicación e influencia reciprocas.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
10) MODELO CIRCUMPLEJO DE OLSON
En este modelo de los sistemas maritales y familiares, la cohesión, la adaptabilidad y la
comunicación son tres dimensiones de la conducta familiar.

La dimensión de la cohesión, representa la relación de apego, afectividad, intimidad que constituye la


esencia de la unión familiar. Es el grado de unión emocional que tiene la familia. Demasiada
proximidad desemboca en un apego excesivo y la carencia excesiva de proximidad se traduce en
desapego. Algunas variables para medir el grado de cohesión son: lazos emocionales, independencia,
límites, tiempo, espacio, toma de decisiones, dónde está puesto el interés, coaliciones, amigos,
intereses, recreación, etc.

Tipos de familia:
• Aglutinadas o enmarañadas: Alto grado de dependencia entre sus miembros; límites difusos y
normas muy estrictas; se limita la autonomía e identidad personal de los miembros. Son familias que
funcionan de tal manera que impiden a los individuos su maduración; liderazgo de alguien
autoritario; tienen poco o escasos amigos; pocos espacios y momentos de intimidad.

• Unidas: Limites externos semi abiertos y los limites integracionales son claros; comparten las
decisiones; los miembros tienen espacio para su desarrollo individual

• Separadas o independientes: Limites internos y externos semi abiertos y límites generacionales


claros. Pueden primar las decisiones individuales, pero también tienen la capacidad de tomar
decisiones en familia cuando se lo requiere.

• Desligadas: Los miembros son extremadamente individualistas y tienen poca intimidad. Prima
siempre un proyecto individual más que familiar. Mayor interés a los de afuera, a los amigos. Mínima
cohesión.

La dimensión de la adaptabilidad, representa el grado de flexibilidad y cambio del sistema familia,


debe hallarse un equilibrio entre la flexibilidad demasiado restringida y una flexibilidad excesiva. Es la
“capacidad de un sistema matrimonial o familiar para cambiar su estructura de poder, las relaciones de
los roles, y las reglas de relación frente a tensiones situacionales y de desarrollo”
Un sistema adaptativo requiere un equilibrio entre morfogénesis (cambio) y morfoestasis (estabilidad).
Las variables que adquieren interés son:
• Estructura de poder familiar (afirmación y control).
• Estilos de negociación.
• Relaciones de los roles y reglas de las relaciones.
• Retroalimentación positiva y negativa.

Tipos de familia:
• Rígidas: Hay una excesiva responsabilidad; las normas son inflexibles; su funcionamiento es
totalmente autoritario; los roles están muy marcados y definidos; no hay participación en la toma de
decisiones del resto de los integrantes.

• Estructuradas: Son organizadas, centradas y el liderazgo es de los padres; tienen responsabilidades


y normas definidas.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
• Flexibles: Son familias democráticas. El liderazgo está distribuido. Hay apoyo en el pensamiento
autónomo de los miembros.

• Caóticas: Falta de responsabilidad y límites. No hay normas y las reglas cambian constantemente.
No hay liderazgo.

La tercera dimensión es la comunicación familiar. Se considera que es una dimensión facilitadora,


decisiva para el movimiento de las otras dos dimensiones, que permite a la pareja y a la familia
compartir sus necesidades y preferencias, al relacionarse con la cohesión y la adaptabilidad.
• La comunicación positiva (abierta, empática. De escucha reflexiva y apoyo) permite a sus
miembros compartir la necesidad de mayores o menores niveles de cohesión y adaptación.

• La comunicación negativa (mensajes poco claros, criticas excesivas, falta de escucha activa)
impide que se compartan los sentimientos y necesidades y, por tanto, limitan la movilidad de la
familia en las dimensiones de cohesión y adaptación.

10) TIPOS DE FAMILIAS SEGÚN LA CONFIGURACIÓN DE SALVADOR MINUCHIN


Salvador Minuchin y Charles Fishman proponen los siguientes tipos de clasificación.
Según la composición de la familia:
• Familias de pas de deux.
• Familias de tres generaciones.
• Familias con soporte.
• Familias acordeón.
• Familias cambiantes.
• Familias huéspedes.
Estado de desarrollo en que se encuentra la familia, tenemos:
• Familias con padrastros o madrastras.
• Familias con un miembro fantasma.
Otros tipos de familia son:
• Familias Descontroladas.
• Familias Psicosomáticas.

Familias de pas de deux: Se trata de una familia o parte de lo que quedó de ella, luego de la
emancipación de algunos hijos que viven lejos del hogar paterno o por el fallecimiento de alguno de los
miembros que deja a la familia reducida a dos personas. Puede ser un matrimonio sin hijos, en las
últimas etapas de la vida de éstos; hermanos de mismo o diferente sexo; dos personas de
generaciones diferentes como madre o un padre y un hijo/a; dos personas sin parezco directo
(cuñadas, suegras, etc.) que viven juntas muchos años y en los que se desarrolla un fuerte vínculo de
dependencia entre sí.
Este tipo de familia tiene una característica fundamental y es que llevan una vida en la que la
dependencia de uno de ellos respecto al otro es sumamente intensa, e implica una pérdida de la
individualidad.
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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
La estructura de dos personas es proclive a una formación de liquen en que los individuos contraen
una recíproca dependencia casi simbiótica. Es una posibilidad que el terapeuta sondeará. Si sus
observaciones indican que la unión excesiva cercena las potencialidades de los miembros, planeará
intervenciones para deslindar la frontera entre los componentes de la diada al tiempo que cancelará las
que mantienen a cada uno de estos individuos desvinculados de otras personas. El terapeuta puede
investigar las fuentes extrafamiliares de apoyo o de interés.
Las consultas a los profesionales surgen, cuando uno de ellos intenta recuperar su “propia vida”, o
bien, descubre intereses personales que comienza a compartir con otra persona o grupo de personas.
Puede consultar quien se siente abandonado o traicionado, sostenido por la creencia de que no puede
sólo. O bien, quien se siente que se le está coartando su posibilidad de “emancipación”, a la que
sostiene todavía tiene derecho. La convivencia se vuelve difícil, al surgir un resentimiento recíproco.

Familias de tres generaciones: Su constitución está dada por la existencia de abuelos, padres,
nietros o por la inclusión de tíos que puedan pertenecer a la generación de los abuelos o de los padres.
Los conflictos que se presentan con mayor frecuencia se relacionan con: ¿Quién y cómo se toman las
decisiones? ¿Cuál es el procedimiento para la toma de decisiones de la familia? Suelen tener conflictos
alrededor de las decisiones, manejo del dinero y decisiones que se refieren a los niños, hijos o nietos.
Para el terapeuta es importante descubrir el peculiar ordenamiento de la familia con que trata.
Un posible eslabón débil en la familia multigeneracional es la organización jerárquica. Cuando una familia
extensa de tres generaciones acude a la terapia señalando a uno de sus miembros como el portador de
síntoma, el terapeuta investigará eventuales coaliciones intergeneracionales que acaso tomen a uno de
los miembros de la familia como chivo emisario o vuelvan disfuncionales determinados holones.
Es necesario un contexto en que la familia y el medio extra-familiar se encuentren en armoniosa
continuidad. El terapeuta no debe intentar separar, debe trabajar dentro del sistema cooperativo hacia
una diferenciación de funciones y no promover o forzar una estructura según una norma cultural diferente
de la familia.

Familias con soporte: Cuando las familias aumentan de tamaño, cuando los padres salen a trabajar y
permanecen mucho tiempo fuera de casa, es preciso delegar la autoridad. Ej.: pedirle a un hijo mayor
que de manera temporal y en ausencia de sus padres se haga cargo de responsabilidades parentales.
Este ordenamiento funciona sin tropiezos mientras las responsabilidades del niño parental están
definidas con claridad por los padres y no sobrepasan su capacidad, considerado su nivel de madurez.
Esa situación tiene aspectos atractivos, puesto que el niño tiene acceso directo a los progenitores;
además, puede promover sus habilidades ejecutivas.
Éste miembro nunca debe ser excluido del sistema de los hermanos, ni tampoco debe ser incluido en el
subsistema parental, de manera temporal y flexible participa de ambos, pero nunca debe permanecer de
manera rígida y/o permanente en el holón de los padres. Existe el peligro potencial de que los niños
parentales contraigan síntomas cuando se descargan sobre sus hombros responsabilidades superiores
a sus fuerzas. Se sienten excluidos del contexto de los hermanos, pero no aceptados de manera genuina
por el holón parental. Se debe poseer la flexibilidad suficiente para que el niño joven se sienta cómodo
en su doble función y no se genere una barrera infranqueable entre él y sus hermanos.
En la terapia puede ser eficaz emplear técnicas de fijación de fronteras que reorganicen el subsistema
parental sin el niño parental, y realizar sesiones con los hermanitos solos, en que la posición de aquél
sea reorganizada. O bien, si el subsistema parental ya está recargado, la responsabilidad de brindarle
apoyo se puede distribuir de manera más equitativa entre los hermanos

Familias acordeón: Cuando uno de los progenitores permanece alejado del hogar por lapsos
prolongados de tiempo, mientras que la familia permanece en el lugar habitual de residencia; esta
adquiere de manera temporal una organización que no incluye la presencia de este miembro que se
aleja de forma continua.
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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
La familia crea y mantiene un doble juego de reglas según este o no incorporado este miembro. En
torno a uno de los padres se concentran las funciones de guía, cuidado, decisiones y ejecución.
Durante la ausencia, la organización gira alrededor de la figura presente. Al regresar la otra,
necesariamente debe incluírselo, para lo cual es necesario definir la relación de forma diferente.
Luego de un tiempo, resulta una organización que dependiendo de las características presentes en el
miembro que se aleja y se reintegra, la familia se acomoda a la modalidad o tiende a excluir, expulsar al
progenitor periférico, cuándo éste desconoce y cuestiona las reglas de la organización habitual (mayor
tiempo de funcionamiento), al no adaptarse a ellas, por los cambios producidos de los que ha estado
“ausente” en el proceso de renegociación de los cambios de reglas y de la redefinición de la relación. Es
posible que estas familias acordeón demanden terapia cuando el progenitor viajero cambia de trabajo y
se convierte en figura permanente entro de la organización familiar. En ese momento es preciso que
sobrevenga un desplazamiento en el modo que la familia tiene de organizar sus funciones; en efecto, el
programa antiguo estorba la elaboración de funciones nuevas que incluyan al cónyuge ausente. El
progenitor periférico debe ser reinsertado en una posición provista de sentido.
La terapia incluirá en ésta maniobras reestructuradoras y educativas. La familia debe comprender que,
en efecto, forma una familia «nueva», (la configuración). Se deben reorganizar las funciones. Todos los
integrantes deberán aceptar que se encuentra en una nueva etapa de la familia y que las reglas son
diferentes.

Familias cambiantes: Se trata de aquellas familias que pierden el sistema de apoyo que significa el
contexto amplio en el cual desarrollan su vida diaria. Ej.: cambian constantemente de domicilio, familias
de militares, mudanzas constantes, militares, gerentes. Otro ejemplo es que el progenitor soltero cambie
de pareja una y otra vez, la inestabilidad de la pareja se transmite al resto de la familia, cuyos proyectos
siempre están supeditados a los del progenitor “cambiante”.
Las dificultades para sus miembros pasan por la poca posibilidad que tienen de manejarse en un nuevo
contexto al tener que aprender todas las veces el nuevo contexto y cuáles son las reglas que definen la
relación con el nuevo ámbito. Y luego incluirse y adaptarse a ellas.
Es importante para el terapeuta determinar si lo que parece una organización estable no es, en realidad,
transitorio. Parte de la función del terapeuta será ayudar a la familia para que defina con claridad su
estructura organizativa. Si el cambio del contexto atañe al domicilio, hay pérdida de sistemas de apoyo,
tanto familiares como de la comunidad. La familia queda aislada. Los niños que han perdido su red de
compañeros y deben ingresar en un contexto escolar nuevo pueden desarrollar disfuncionalidad. Si la
familia se convierte en el único contexto de apoyo en un mundo cambiante, es posible que sufra
menoscabo su capacidad para entrar en contacto con el medio extrafamiliar.
El terapeuta tiene que tener presente que, si la familia pierde su contexto por cambio de domicilio, sus
miembros entrarán en crisis y tenderán a funcionar en un nivel más bajo de capacidad que en
circunstancias en que se recibe el apoyo del contexto extrafamiliar. Se vuelve importantísimo evaluar el
nivel de competencia de la familia como organismo y de sus miembros individuales. Es esencial no dar
por supuesto que la crisis es producto de una patología existente en la familia.

Familias Huéspedes: Cuando los sistemas judiciales de asistencia a menores lo permiten, es posible
que un niño pase a formar parte de una familia para su cuidado, por un determinado período de tiempo.
Ese niño huésped es por definición miembro de una familia temporaria. Los asistentes sociales de los
institutos de colocación dejan en claro que la familia huésped no debe apegarse al niño; es preciso evitar
una relación padre-hijo. Por lo tanto, la organización de la familia anfitriona también adquiere una
estructura temporal en su organización. La imprescindible redefinición de la relación entre los miembros
de la familia entre sí, puede ser generadora de síntomas que pongan en evidencia la dificultad adaptativa
de los miembros del sistema.
Un problema potencial es que la familia se organiza como si no fuera huésped, como si el huésped
pasara a ser un miembro definitivo de la organización. El niño es incorporado al sistema familiar. Si
después desarrolla síntomas, pueden ser el resultado de tensiones dentro del organismo familiar.
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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
Es preciso evaluar el nexo del síntoma con la organización familiar. Si la sintomatología es el producto
del ingreso del niño en un sistema nuevo, éste funciona como si atravesara una crisis de transición. Por
el contrario, si el niño ya está integrado plenamente a la familia, sus síntomas obedecen a la organización
de ésta y se relacionan con las tensiones que otros miembros de la familia manifiestan de diverso modo.
También el síntoma puede estar originado por la pérdida del niño y que los miembros lo vivan como
pérdida de un miembro permanente.

En relación con el estado de desarrollo que se encuentra la familia tenemos:


Familias con padrastros o madrastras: Cuando un padre adoptivo se agrega a la unidad familiar, tiene
que pasar por un proceso de integración que puede ser más o menos logrado. El nuevo padre puede no
entregarse a la nueva familia con un compromiso pleno, o la unidad originaria puede mantenerlo en una
posición periférica. Es posible que los hijos redoblen sus demandas dirigidas al padre natural,
exacerbando así el problema que a éste le plantea la división de lealtades. Las crisis son normales, se
necesita tiempo para adquirir legitimidad funcional. Es posible que un terapeuta tenga que asistir a la
familia introduciendo esquemas para una evolución gradual. En ciertos casos puede ser conveniente
para los miembros de las dos familias originales mantener al comienzo sus fronteras funcionales y
relacionarse como dos mitades que cooperan para resolver problemas en la vía que la familia sigue hacia
la configuración de un solo organismo.

Familias con un miembro fantasma: la familia que ha sufrido la muerte o un abandono puede tropezar
con problemas al reasignar las tareas del miembro que falta. La tarea de adueñarse de acciones o
trabajos que pertenecían al miembro que se fue o falleció, pueden darse por un acto natural o de forma
inevitable. En estas circunstancias, se pueden sentir como deslealtad a su memoria, reconocer la
ausencia definitiva o incluso su muerte, en caso de desaparecidos. Los miembros de estas familias
pueden vivir sus problemas como la consecuencia de un duelo incompleto. Desde el punto de vista
terapéutico, se trata de una familia en transición. Las configuraciones anteriores estorban el desarrollo
de nuevas estructuras.
El terapeuta debe reflexionar sobre toda la información inicial que posee sobre una familia, lo que la
familia presenta como esencial, elementos sobre el estadio de desarrollo en que se encuentra y
problemas inherentes a ese estadio. Religión, nivel económico y origen étnico, pueden incluirse.

Otros tipos son:


Familias psicosomáticas: Salvador Minuchin identificó tres grupos: los pacientes diabéticos, los
asmáticos y los pacientes con anorexia. Es una familia que incluye una excesiva insistencia en los
cuidados tiernos y funciona óptimamente cuando alguien está enfermo.
De dicha tarea identificaron que en la familia uno de sus miembros podía presentar “un desorden
primario”, como disfunción fisiológica. El componente psicosomático radica en la “irritación emocional‟
del síntoma ya existente. En cambio, se trata de un “desorden secundario” cuando no es posible
demostrar una disfunción desde la predisposición física. El elemento psicosomático aparece por la
transformación de conflictos emocionales en síntomas somáticos los cuales pueden derivar en una
enfermedad severa como la anorexia.

Características:
• Sobreprotección: Se pone en evidencia en el alto grado de interés por el bienestar que tiene cada uno
de los miembros de la familia, por los otros, no sólo del Paciente Identificado y además trasciende la
enfermedad, se preocupan por todas las áreas. Hay constantes acciones de cuidado, protección y
nutrición. Son miembros hipersensibles a la angustia.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
• Fusión, unión, o aglutinamiento: Intensa proximidad de las interacciones familiares. Implican todos los
niveles: familia, diferentes subsistemas y el individuo. En la familia altamente enmarañada y
comprometida, los cambios en un miembro de la familia o en la relación entre los miembros repercute
en todo el sistema. Los límites son poco diferenciados, débiles y fácilmente cruzables, esta
característica surge por la actuación inadecuada de las funciones del subsistema. Las diferencias
interpersonales son pocas, el individuo se pierde en el sistema. Falta privacidad.

• Incapacidad para resolver conflictos, evitándolos y tratando de mantener la paz: La rigidez y


sobreprotección más el enmarañamiento disminuyen los umbrales para el conflicto. El resultado son los
problemas que no se resuelven y que amenazan constantemente activando mecanismos de
prevención. En la familia psicosomática existen diferentes formas de evitar el conflicto. Muchas familias
psicosomáticas actúan negando la existencia de problemas, aún sin que exista una necesidad
aparente. Lo pueden hacer para disentir, o por el interés de mantener el consenso y la armonía dentro
de la organización. Otras en cambio disienten abiertamente, pero no cambian de tema o se
interrumpen por lo que no se lo considera un tema sobresaliente (evitan la confrontación).

• Rigidez extrema: rigidez es la característica que compromete a la familia a mantener a cualquier costo
su statu quo. En los períodos que se caracterizan por cambios y crecimiento (crisis evolutivas, crisis por
sucesos inesperados) se presentan y/o experimentan grandes dificultades y problemas. La familia con
enfermos psicosomáticos tiende a sostener las antiguas reglas, aun cuando la adolescencia de los
hijos reclame cambios en las normas. La negociación de la autonomía individual en un tema que
amenaza con los cambios y que procura mantenerse lejos de la superficie. En terapia pasan por
familias normales, sin problemas, niegan la necesidad de cambio. Son familias altamente vulnerables a
hechos externos como la pérdida de un familiar.

Los cuatro ítems se entrechocan, introduciendo un quinto.


El síntoma funciona como regulador del sistema familiar. La involucración del niño en los conflictos
conyugales sostiene el síntoma, es la quinta característica de la familia psicosomática. Los padres no
son capaces de entenderse, pero se unen para proteger a su hijo enfermo, recurriendo a la evitación del
conflicto a favor de la protección, el niño es mediador, asistente o se pone del lado de uno de los padres.
Uno de los problemas con que el terapeuta tropieza en estas familias es justamente su carácter
agradable. Sus miembros parecen ansiosos por responder. El terapeuta puede creer que cooperan con
él, sólo para sentirse una y otra vez decepcionado por los problemas que le oponen, así como por la
facilidad con que lo absorben en las melosidades de su política de paz a cualquier precio. Se muestran
como la “familia ideal”, destacándose por las funciones de lealtad y protección. Abandonan la terapia si
perciben la modificación del status quo.

Familias descontroladas: cuando no se puede aceptar las diferencias o autoridad, cuando no se


respetan las reglas y la tolerancia es mínima, cuando no se hace experiencia del compromiso, pueden
surgir problemas en el área del control que pueden manifestarse en los hijos como trastornos de
conducta (desde berrinches hasta problemas de delincuencia) y en la pareja como maltrato en
cualquiera de sus formas.
El terapeuta supone la existencia de problemas en uno o varios entre determinados campos:
• la organización jerárquica de la familia,
• la puesta en práctica de las funciones ejecutivas dentro del subsistema parental
• la proximidad entre miembros de la familia.
El tipo de problemas de control varía según el estadio de desarrollo de los miembros de la familia. Con
hijos en edad preescolar se relacionan con el niño, a quien definen como un «monstruo» que no quiere
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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
admitir regla alguna. El terapeuta puede suponer que los cónyuges se descalifican uno al otro, lo que
confiere al tirano triangulado una posición de poder que es aterrorizante para él y para la familia. La meta
terapéutica es reorganizar la familia de modo que los padres cooperen entre sí y el niño sea rebajado
hasta su lugar, elaborando una jerarquía en que los progenitores tengan el control ejecutivo.
En familias con adolescentes, es posible que los problemas de control se liguen con la incapacidad de
los progenitores para pasar del estadio de padres solícitos de niños pequeños al de padres respetuosos
de las elecciones de adolescentes. Los programas antes, cuando eran pequeños, estorban el desarrollo
nuevo. En familias en que hay adolescentes en conflicto, lo mejor es que el terapeuta sustente el derecho
de los padres a formular demandas y a pedir que se los respete; y también apoyará las demandas de
cambio que haga el adolescente. En familias con hijos delincuentes, el control de los progenitores
depende de su presencia. El hijo aprende que en un contexto hay determinadas reglas, que sin embargo
no rigen en otros contextos. Las pautas de comunicación tienden a ser caóticas en estas familias. Los
participantes no cuentan con ser escuchados, y los mensajes sobre la modalidad del vínculo son más
importantes que el contenido.
En familias con niños maltratados, el sistema no puede controlar las respuestas destructivas de los
padres hacia los hijos. Esos progenitores suelen carecer de sistemas de apoyo. Responden a los hijos
como si fueran una continuación de ellos mismos. Cada acción del hijo es vivenciada por el padre como
una respuesta personal. La familia se convierte en el único campo en que el progenitor puede desplegar
poder y capacidad, y esta restricción aflora como agresión.
La familia de bebé que no prospera no obedece a una situación de proximidad, sino, por el contrario, a
la incapacidad de los padres para dar respuestas a las necesidades de su hijo. En efecto, se trata de una
organización de miembros desapegados. La madre no alimenta al bebé en la medida en que sería
necesario, se distrae. Las técnicas procuran interesar a los padres.

11) TEORÍA DE LAS CRISIS FAMILIARES (PITTMAN)


Llamamos crisis a una situación de cambio inminente, una situación que se encuentra en un punto, en
una instancia en la cual el cambio es inevitable, y que dependiendo de cómo transcurran los
acontecimientos, se podrá mejorar o empeorar la situación original.
Se produce una crisis cuando una tensión afecta a un sistema y requiere un cambio que se aparta del
repertorio usual del sistema. Los limites se aflojan, reglas y roles se confunden, las expectativas como
las prohibiciones se relajan, metas y los valores pierden importancia, se reviven conflictos irresueltos.
La tensión por su parte, es definida como una fuerza que tiende a distorsionar. Son específicas de cada
sistema (lo que es tensionante para una familia puede no serlo para otra) y son producto de fuerzas
intrínsecas de la familia y/o fuerzas extrínsecas que están fuera de su control.
Frank Pittman III (1990) asevera que cada crisis es única; pero se las puede agrupar en cuatro categorías,
basadas en la naturaleza del estrés que generan. Rara vez se las encuentra en forma pura.

Cuatro categorías de crisis.


Desgracias inesperadas.
Las crisis menos comunes. La tensión es obvia y surge de fuerzas ajenas a la familia, no podrían haberse
previsto. Puede darse igualmente en familias sanas como en aquellas que sufren todo tipo de problemas.
El peligro de estas crisis reside en la búsqueda de culpables, es decir, querer encontrar algo que alguien
podría haber hecho para evitar la crisis. Todo este trabajo es inútil. Un trabajo útil por parte de la familia,
en cambio, seria realizar un esfuerzo común y adaptarse a la situación.
Es importante destacar que estas crisis ofrecen una oportunidad para resolver incluso los problemas
estructurales más resistentes. Podríamos atribuir esto a la necesidad del uno por uno que demandan

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
estas crisis, necesidad que minimiza las diferencias anteriores. (Ejemplos: muerte inesperada,
catástrofes naturales, guerra, accidentes, etc.)
Podemos reconocer distintas situaciones que contribuirán a que una familia adopte una organización
transitoria, adaptativa a la circunstancia que está viviendo. Son ejemplos de esto: enfermedades
prolongadas; accidentes graves con convalecencias prolongadas; pérdida de trabajo o disminución
sensible de los ingresos de la familia; fallecimientos; infidelidad; mudanzas; migraciones; discapacidad.

Crisis de desarrollo.
Este tipo de crisis se caracterizan por ser universales y previsibles. Sirguen a raíz de factores biológicos
y/o sociales. No tienen nada de único y no pueden evadirse. Puede a veces pasar desapercibidas.
Generalmente la familia supera estas instancias sin mayores problemas.
Estas circunstancias son: Casamiento; nacimiento de un hijo; ingreso a la escuela primaria; ingreso a la
escuela secundaria; adolescencia; ingreso a la universidad; emancipación de sus hijos. (7)
En cada estadio de desarrollo es inevitable una crisis de algún tipo. La familia tiene la obligación de
adaptarse a la cambiante capacidad funcional o al estado emocional de la persona que entra en la nueva
etapa de desarrollo. Los problemas surgen cuando una parte de la familia trata de impedir la crisis en
lugar de definirla y adaptarse a ella.
Cuando la etapa se supera sin problemas, es porque se ha realizado un cambio de normas o reglas que
hacen a la relación de los miembros de la familia. El estrés ha encontrado una adecuada forma de
canalización. En estos casos, hablamos de Crisis Evolutiva Normal.
Todo crecimiento implica cambio. El crecimiento familiar nos lleva necesariamente al concepto de
“cambio en los acuerdos de una nueva relación”. Los síntomas aparecen cuando el ciclo vital de la familia
se disloca o se interrumpe. El síntoma es comunicación, es mensaje para la familia y para el contexto
amplio en el que se encuentra inmersa; dice acerca del no acuerdo con las reglas instituidas. El síntoma
es la señal de que la familia o el grupo tienen dificultad para superar una etapa de su ciclo vital.

Crisis estructurales
Crisis concurrentes en que se exacerban de manera regular determinadas fuerzas dentro de la familia.
Son una exacerbación de una pauta intrínseca. Se transforman en recurrentes a menos que la primera
crisis de la serie se maneje lo bastante bien como para resolver el problema interno. Las familias que
presentan estas crisis sencillamente funcionan de este modo: de vez en cuando, como respuesta a
fuerzas misteriosas dentro de la familia, repiten la vieja crisis familiar y confunden al terapeuta.
Estas crisis no tienen nada que ver con el estrés y no representan un esfuerzo para evitar, o comprender,
o cambiar algo. Se trataría de familias insatisfactorias inestables.
La mayoría de las familias verdaderamente patológicas padecen crisis de este tipo. Son las más difíciles
de tratar, puesto que la crisis no es un esfuerzo para producir un cambio sino para evitar que este tenga
lugar; la familia invierte toda su energía en evitar el cambio.
Las familias con un miembro alcohólico, con un miembro violento, con un miembro adúltero, todos caen
dentro de esta categoría. Familias que tienen un miembro que siempre amenaza con el divorcio, o el
suicidio, o la fuga, o cambios de trabajo. (EJEMPLO)

Crisis de desvalimiento
Ocurre en familias en las que uno o más de sus miembros son disfuncionales y dependientes. Este/os,
mantienen amarrada a la familia con sus exigencias de cuidado y atención.
Se conoce como dependiente aquel sujeto que, debido a sus limitaciones físicas, mentales y/o sociales,
o una asociación de estas, no posee la capacidad de obtener los resultados esperados para su edad y

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
desarrollo. El grado de dependencia que puede tener es variable, y va desde la dependencia absoluta a
la supervisión esporádica.
Se han establecido tres categorías, que son:
o Asistencia completa: familia y/o personal especializado, dedicación completa, permanente.
o Supervisión completa; requieren de su familia y de dedicación parcial y control permanente.
o Supervisión esporádica; sólo requieren de control para determinadas tareas que emprenden.

Crisis evolutivas normales resueltas


Cuando se mantienen las reglas, no se han redefinido las relaciones para la nueva situación se mantiene
el estrés (aparece o se agrava un síntoma ya presente). La resolución de la crisis es posible cuando la
familia incorpora nuevas reglas, que hacen al funcionamiento de la nueva etapa o situación. La necesidad
de expresarse a través del síntoma deja de ser necesaria.
El síntoma impide el cambio, mantiene a la familia en el estado anterior (del que debería salir, cambiar).
Una Crisis Evolutiva no se resuelve cuando en la familia existe una dificultad para definir nuevas reglas.
La crisis implica resistencia de la familia al cambio. La lucha por la toma de decisiones (poder), afecta
los mecanismos para la toma de las mismas. Esta lucha implica creación de nuevas alianzas o refuerzo
de alianzas anteriores. El síntoma tiene más sentido, como la lucha que mantiene el síntoma.
La no-aparición de nuevas reglas efectivas crea confusión y pone de manifiesto la “efectividad” del
síntoma para el no-cambio, lo que significa la retroalimentación entre el síntoma y el no-cambio.

Crisis evolutiva no resuelta


¿Quién puede ser el miembro sintomático?
Cualquiera. Puede ser:
• Un miembro de la familia que está en la lucha por el poder, quiere ser él quien toma la decisión.
• Un miembro de la familia que está fuera de la lucha por el poder, pero sobre quién se aplican las
nuevas reglas (o lo afectan de alguna manera).
La importancia de intervenir durante las crisis, radica en que, en ese momento, no existen reglas definidas
o establecidas. Se está luchando por nuevas reglas, se están cuestionando las existentes, han dejado
de ser de utilidad para quien expresa la queja, aunque sea en forma de síntoma. Con la consulta, está
buscando un nuevo equilibrio satisfactorio para todos.

¿Para qué puede ser "útil" un síntoma?


• Para no participar en la lucha. Cuando la responsabilidad de una decisión puede traer aparejado
una responsabilidad, quien deba tomar las decisiones puede encontrar una salida en el síntoma.
Puede hacerse portador de la queja, abanderado del cambio, o del no cambio.
• Puede evitar declarar que no puede: “No puedo, estoy enfermo, no es porque no quiera”.
• Para participar en la lucha, siendo el síntoma la manera de expresar la situación imposible que vive
y su deseo de salir de ella. El síntoma como una metáfora de la situación que se denuncia.
• Para participar, sin expresar explícitamente que no desea el poder (capacidad de decidir). Se
excusa con el “no puedo”.
• Para participar, sin expresar explícitamente que desea poder; esperando que reconozcan méritos.
• Para que otro se haga cargo del poder que él no desea tener; o para que otro se asuma con un
poder del que quiere abdicar.
• Cuando las nuevas reglas intervienen sobre él, y ello implica modificar su conducta o su actitud con
determinadas personas y no desea, no puede o no sabe cómo hacerlo.
• Para evitar la efectividad general de las nuevas reglas y/o la eficacia particular de alguna de ellas.
Se trata de un sabotaje, que puede ser más o menos consciente, más o menos deliberado.
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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
12) MODELO DE TRATAMIENTO. PONER ORDEN EN EL CAOS
Tratar a las familias en crisis no es difícil como se podría creer. Cabe considera que consta de siete
pasos para lograrlo, que con frecuencia se superponen:
1. Reacción ante la emergencia
2. Foco de atención de la familia
3. Definición del problema
4. Receta general
5. Receta especifica
6. Resistencia a la negociación
7. Terminación

1. Reacción ante la emergencia


Una emergencia no es necesariamente una crisis, sino una situación en que la gente siente la
necesidad de pedir ayuda a alguien de afuera. (Para impedir el cambio, para minimizar los perjuicios).
Por lo general se llama a este asistente (terapeuta), a quien por determinado tiempo se le otorga un
poder considerable, para impedir el cambio, para minimizar los prejuicios. La reacción deseada ante la
emergencia es una de dos: 1) “voy enseguida para allá y me hago cargo de todo”; o 2) “esto es lo que
deben hacer hasta que yo llegue allí”. El terapeuta estará dispuesto a ayudar, pero no a hacerse cargo
de la situación.
Se observa un aflojamiento de los límites. Debe establecerse un nuevo equilibrio, aunque sea
disfuncional y permita nuevas crisis. Si el terapeuta interviene muy precozmente tendrá más poder para
evitar los perjuicios y promover el cambio. Podrá hacerse cargo de algunas funciones administrativas
de la familia durante la crisis. Debe llegar rápidamente y actuar con velocidad.

2. Comprometer a la familia
Los miembros de una familia eligen que se cambie a un individuo de modo tal que el resto de ellos no
deba cambiar. Si se encuentran lo bastante preocupados, estarán dispuestos a comprometerse. El
terapeuta debe comenzar con aquel que se destaque primero. La presencia de niños pequeños no es
indispensable. No es preciso involucrar a todos los miembros de la familia. Para formar un grupo hay que
basarse en el poder, cualquiera que tenga el poder para aprobar o prohibir el cambio debe ser incluido.
El terapeuta debe profundizar el sentido de la familia, puede pasar por alto la enumeración de las
quejas individuales y partir de la historia familiar; concentrándose, ya sea en cómo se llegó a la
situación actual, ya sea en que es lo que la familia debió enfrentar en los últimos tiempos. Además,
puede negarse a reconocer la patología de la persona identificada como paciente.
3. Definición de la crisis
Lo primero que hay que identificar es la tensión inmediata. Con tenacidad el terapeuta debe deducir
quién está cambiando, qué es lo que este cambio tiene de nocivo y a quién perjudica.
• Si es una desgracia inesperada o una crisis de desvalimiento, se sabrá con rapidez.
• Si es crisis de desarrollo, el terapeuta debe deducir quien está cambiando, que es lo que este
cambio tiene de nocivo y a quien perjudica.
• Las crisis estructurales son más engañosas; aunque siempre se repiten, sostiene que se trata de
un hecho singular provocado por algo externo. Hay que preguntar ¿por qué ahora? si se descubre
que esto forma parte de una serie, es un problema estructural. Preguntar si ha ocurrido antes.

Si se reúne la información, la conducta sintomática parece una reacción completamente comprensible,


aunque no necesariamente razonable, ante la situación. Otra técnica es la reductio ad absurdum, en la
que cada definición propuesta se trata con seriedad y se la sigue hasta su conclusión ilógica inevitable.
Ej.: “Me voy a matar” evoca la respuesta: “Pero entonces usted va a estar muerto”. O: “Todo este asunto
amoroso no es culpa mía. Ella me obligo”. Conduce a la respuesta: “¿Con que lo amenazo ella si usted

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
se negaba a tener esa relación?”. El objetivo es hacer que la gente traduzca sus expresiones
emocionales a proposiciones concretas y prácticas. Para el terapeuta no existe una posición más
poderosa que la posición de inferioridad, mostrarse confundido, perplejo, como para que la familia se
sienta cómoda y pueda hablar.

4. Receta general
Ni bien se define la crisis, puede intentarse calmar a todos con vistas a hacer algo sensato. Tal vez haya
que sedar a alguno. O tal vez sea necesario tranquilizarlos diciéndoles: “ahora usted comprende la
situación y ya sabe que hacer al respecto”. Si es preciso internar a alguien, hacerlo en esta etapa.
La receta general no debe sabotear el esfuerzo terapéutico de cambio.
Es importante que, durante la primera sesión, el terapeuta de la impresión de persona confundida pero
concienzuda (la posición de inferioridad), vacilar a lo largo de la entrevista (con lo cual evitara la
resistencia y lograra la cooperación de la familia, que brindara pistas muy útiles) y, finalmente, sacar de
la galera la definición del problema. Este acto triunfal desorienta y desarma de inmediato a la familia,
pero permite ganar su confianza. Es este momento en que el terapeuta, si se ha granjeado la buena
voluntad de la familia, puede decir con petulancia a todos que se calmen, que la situación está bajo
control. En situaciones de patología grave, es importante evitar que la medicación se convierta en la
parte más sobresaliente del aporte del terapeuta. En las enfermedades orgánicas la medicación es de
fundamental importancia. No se puede llevar a cabo el tratamiento de la familia hasta poner bajo
control la química cerebral descontrolada. Todos los medicamentos son recetas específicas.

5. Receta específica
Ahora que usted entiende quién hizo qué a quién y por qué puede aclarar qué es lo que ha oído. Sin
culpar a nadie y con la convicción de que todos desean hacer algo sensato y son capaces de hacerlo.
Puede decirles lo que una persona sensata haría en las mismas condiciones.
La receta puede ser bastante simple: “Termine con esta aventura. Puede llamar desde aquí. Puedo
llamar yo si a usted le incomoda” “No se suicide esta noche. Mañana encontraremos otras
alternativas”.
La receta puede dirigirse al síntoma en cuestión. Cuando se da una receta simple como estas, por lo
general se la asocia a la de los otros miembros de la familia, referente a que hables o no del problema y
ayuden de diversos modos a que se ejecute la tarea prescripta. Pueden darse recetas separadas a cada
miembro de la familia. Las indicaciones asociadas a los miembros de la familia son “usted hará tal cosa
y mientras usted hará tal otra”. Instrucciones de tipo: “Todos trabajaran juntos para fijar las reglas. Si
alguien no se compromete, deberá guiarse por las reglas de los otros. Mientras tanto, usted (hijo más
joven o adulto más razonable) formulara reglas”. Lo importante es que el desempeño de la tarea de cada
persona sea independiente, de modo que ninguno pueda evitar la suya sin que lo haga el otro también.
• En las desgracias inesperadas, regresar al funcionamiento anterior, agregando las tareas nuevas.
• En las crisis de desvalimiento, deberá poner fin a la dependencia.
• En las crisis de desarrollo, trata de coordinar los cambios dictados por la nueva fase de desarrollo.
• En las crisis estructurales suele haber un pendenciero que no se hace cargo de su conducta, las
tareas deben lograr que abandone su actitud y alentar a los otros miembros de la familia a
protegerse de ella, mientras negocian los diferentes puntos desde posiciones de mayor igualdad.
La crisis se define de modo que todos desempeñen un papel en ella. Por lo común las tareas son
reales; algunas pueden ser simbólicas, también pueden ser divertidas, con ceremonias, comedias
breves y sentido de aventura.

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Sistémica. Unidad 3. Familia y pareja.
6. Negociar la resistencia al cambio
Se concentrará en el presente, averiguará quién hizo qué y por qué. Lo más probable es que el
individuo que impide el cambio a la familia no sea el paciente inicial. Se imponen nuevas tareas,
nuevas exploraciones y revisiones de la definición original.
• Las desgracias inesperadas se resolverán enseguida.
• Las crisis de desvalimiento volverán rápidamente al punto anterior.
• Las crisis de desarrollo siempre exigen algún tipo de negociación, pero no demasiadas sesiones.
• Las crisis estructurales pueden ofrecer resistencia por tiempo indefinido. Las familias que las
padecen pueden abandonar la terapia antes de tiempo, enviar solo a uno, o jugar al toco y me
escapo. Son familias que se deberá tratar de mantener en terapia por un largo plazo. La pregunta
en esta etapa es: “¿Qué es, sobre todo, lo que usted no desea cambiar?”. A veces las respuestas
resultan asombrosas e identifican los puntos de tropiezo y las inflexibilidades que hacen que la
familia sea propensa a las crisis. Tal vez estas inflexibilidades no se manifiesten de manera verbal,
pero se materialicen como resistencia a la terapia.
El foco de atención se concentra en el punto de tropiezo más apreciado de la familia, el
que impide la resolución de la crisis y el cambio, el sistema de valores, la razón de ser de la familia.
Durante la negociación de las resistencias y los puntos de tropiezo hay dos personajes centrales en la
familia. Uno es el miembro que parece creer que, si todo se conociera y entendiera, produciría profundos
cambios en la familia y particularmente en su papel dentro de ella. Esta persona (generalmente el padre)
suele negar que él esté envuelto en el problema. El otro es aquel que posee el poder de facilitar el cambio.
(generalmente la madre) carga la responsabilidad de mantener unida a la familia, determinar que es una
conducta apropiada y que no, y que valores adoptara la familia. Es la aliada en la terapia. Es difícil apoyar
tanto a uno como al otro, ya que la terapia se ocupa del conflicto entre ambos. La técnica es apoyar las
buenas intenciones de cada miembro de modo que esas buenas intenciones se vean en un cambio de
conductas. El uso de paradojas es una técnica para manejar la resistencia (ordenar al paciente que no
cambie o que cambie en la dirección opuesta).

7. Terminación
El cambio, cuando se lo logra, es rápido. Con cambio o sin él, la crisis concluye en unas pocas semanas.

• En las crisis de desarrollo y desgracias inesperadas, la familia volverá cuando lo necesite.


• En ciertas crisis de desvalimiento debe terminar la sobreprotección y permitirles ser normales.
• Las crisis estructurales es probable que desaparezcan y reaparezcan, llegara un momento en
que la familia entre en terapia con el objetivo de evitar la crisis, en lugar de utilizar la crisis para
evitar la terapia.

¿Cuándo llevar a cabo la terminación?


Es mejor dar por finalizada la terapia antes que la familia lo decida. Si usted puede soltarlos, ellos
volverán cuando lo necesiten.
Hay que tratar de evitar que ellos necesiten seguir asistiendo regularmente a la terapia, y debe hacerse
antes de que suceda algo que los torne reacios a volver cuando más lo necesiten. Una vez que la familia
haya logrado algo por lo cual vivir se los debe soltar, de otro modo no se sentirán seguro cuando
necesiten regresar. Casi todas las terminaciones de tratamientos deben ser suaves, dejando una puerta
abierta para que vuelva.

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