En estricto rigor, la forma de acompañar un instrumento en juicio depende de la naturaleza del mismo.
La regla general es que se acompañen con citación, lo que significa que la parte contraria tiene un plazo
fatal de tres días para observarlos. Hay otros documentos que se acompañan bajo el apercibimiento de
tenerse por reconocidos si no fuesen objetados dentro de sexto día (artículo 346 N° 3), específicamente
los instrumentos privados que emanan de la parte contraria.
El plazo para objetar los documentos acompañados a la demanda es el término de emplazamiento, que
para este efecto es fatal. Cabe señalar, que el término del emplazamiento no siempre coincide con el
término para contestar la demanda, porque si se oponen excepciones dilatorias el término para
contestar la demanda puede ser sustancialmente mayor y los documentos deben ser objetados dentro
del término de emplazamiento.
3.1.5 Término de emplazamiento en el juicio ordinario de mayor cuantía.
El término de emplazamiento está constituido por dos elementos:
a) La notificación de una determinada resolución.
b) El transcurso de un plazo o la fijación de una oportunidad para la realización de un acto procesal.
Así, por ejemplo, el término de emplazamiento para el apelante está compuesto por dos elementos: la
concesión del recurso de apelación, resolución que se notifica por el estado diario, y, por el plazo para
comparecer ante la segunda instancia, que de cinco días por regla general.
En el juicio ordinario de mayor cuantía, el término de emplazamiento es la oportunidad que tiene el
demandado para contestar la demanda, pero también es el plazo para oponer excepciones dilatorias.
Cabe señalar que el término de emplazamiento del juicio ordinario de mayor cuantía, tiene aplicación en
su misma extensión y forma en otros procedimientos. Además, cuando el legislador dispone que tal o
cual actuación debe realizarse dentro del término de emplazamiento, se está remitiendo a las reglas
contempladas en el juicio ordinario de mayor cuantía, por ejemplo:
i) Litis consorcio activa sobreviniente. Los terceros que no fueron parte de la primitiva demanda, tienen
el término de emplazamiento para hacer valer sus derechos (artículo 21 C.P.C.).
ii) Citación de evicción. El citado de evicción tiene el término de emplazamiento para comparecer al
juicio (artículo 586 C.P.C.).
Presentada la demanda, el tribunal analiza que cumpla con los requisitos del artículo 254, especialmente
los tres primeros, si la estima admisible dicta una resolución muy simple: “traslado” (artículo 257).
Desde el punto de vista de su historia y de su etimología el término traslado significa copia3. En el
lenguaje forense, cuando se habla de traslado, significa que se concede a la parte contraria la
oportunidad procesal correspondiente para que haga valer sus derechos. Este concepto se une con el
concepto de copia, porque en la formación del proceso, cada vez que se debe notificar a la otra parte
una resolución, se le tiene que dejar, por regla general, copia de los escritos, y frente a la demanda que,
3 Algunas disposiciones del C.C. usan el término traslado como sinónimo de copia, por ejemplo, el artículo 1707.
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normalmente será la primera resolución, el traslado se materializa entregándole
copia al demandado de todo lo actuado, para que pueda hacer uso de sus
respectivos derechos.
Notificada la resolución que provee la demanda se inicia el término de
emplazamiento, cuya regulación se encuentra en los artículos 258, 259 y 260 inciso
2°, normas que atienden al lugar dónde se practicó aquélla:
a) Plazo base de 15 días, cuando la demanda ha sido notificada en la comuna en que tiene asiento el
respectivo tribunal;
b) Plazo adicional de 3 días, cuando la notificación se realiza dentro del territorio jurisdiccional del
tribunal, pero fuera de la comuna en que éste tiene su asiento;
c) Plazo complementario, cuyo número de días dependerá de lo establecido en la tabla de
emplazamiento, cuando la notificación se realiza fuera del territorio jurisdiccional del tribunal.
La tabla de emplazamiento es un acto que emana de la Corte Suprema, quien cada cinco años indica los
días de aumento que corresponde agregar al emplazamiento según el lugar efectivo de notificación, sea
en Chile o en el extranjero.
d) Plazo complementario, cuando hay pluralidad de demandantes, caso en cual el plazo se aumenta en 1
día por cada tres demandantes sobre diez que existan en el juicio, en otras palabras, cuando hay trece
demandantes se aumenta el plazo en un día, cuando hay dieciséis en dos días y así sucesivamente, pero
el plazo adicional no puede exceder de 30 días.
El artículo 260 señala qué ocurre cuando son dos o más los demandados. En este caso, sea que actúen
conjunta o separadamente, el término de emplazamiento es común y, en consecuencia, se extingue al
extinguirse el más largo de los términos. Esta regla tiene una importante excepción creada por la
jurisprudencia, sin que haya norma legal que la justifique, que se da en el juicio ejecutivo en que, aunque
sean dos o más los ejecutados, se ha entendido que el término del emplazamiento es individual.
3.1.6 Ampliación o modificación de la demanda
a) El artículo 261 señala que notificada la demanda a cualquiera de los demandados y antes de la
contestación, podrá el demandante hacer en ella las ampliaciones o rectificaciones que estime
convenientes. Éstas se considerarán como una demanda nueva para los efectos de su notificación y sólo
desde la fecha en que ésta se practique correrá el término para contestar la demanda primitiva.
Se ha discutido cuál es el ámbito de estas posibles ampliaciones o rectificaciones. Una sentencia de la
Corte Suprema declaró que se pueden referir al contenido de la demanda en su más amplio sentido,
pero no se puede modificar la persona del demandado, dicho de otra manera, lo que es adicionable o
modificable son los elementos objetivos de la relación procesal, pero no los elementos subjetivos.
Al apoderado a quien se le ha otorgado poder en la primera demanda o demanda primitiva puede
realizar la ampliación o modificación sin el consentimiento del demandante, ya que esta facultad no está
dentro de las menciones excepcionales que requiera poder especial.
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b) El artículo 312, se refiere al escrito de réplica del juicio ordinario de mayor cuantía, que es una
segunda oportunidad que tiene el demandante para ampliar, modificar o adicionar su pretensión, pero
sin que pueda alterar las acciones que sean objeto principal del pleito.
Aquí son mayores limitaciones que las establecidas en el caso anterior, ya que estas adiciones o
modificaciones no pueden alterar las acciones que fueron objeto principal del pleito.
Este artículo se refiere a los escritos de réplica y dúplica, pero aquí lo analizamos sólo desde la
perspectiva de la demanda.
c) El artículo 308 C.P.C., se refiere a la aceptación de excepciones dilatorias. En este caso, acogidas que
sean las excepciones el demandante debe subsanar los errores en que incurrió en el libelo, siendo por
ende una nueva oportunidad para modificar la demanda.
d) Si bien esta hipótesis no tiene consagración legal, es indudable que antes de notificar la demanda,
esto es antes de trabar la relación procesal, el actor puede modificar su demanda, y en este caso sin
limitación alguna. El fundamento radica en que el demandante puede retirar su demanda sin
consecuencias jurídicas, ya que es un acto netamente material, entonces con mayor razón podrá
modificarla.
3.2 Posibles conductas del demandado frente a la demanda.
El demandado frente a la demanda puede adoptar distintas conductas, las que no son excluyentes unas
de otras, por ejemplo, puede contestar la demanda oponiendo excepciones perentorias y también puede
reconvenir.
Las posibles conductas del demandado son las siguientes:
a) Oponer excepciones dilatorias.
b) No hacer nada (silencio), que es una forma de defensa negativa tácita
c) Contestar la demanda y dentro de la contestación puede:
c.1) Allanarse a la demanda, es decir, someterse a la pretensión ajena.
c.2) Defenderse negativamente, esto es, negar los hechos que sirven de fundamento a la
respectiva pretensión.
c.3) Oponer excepciones de fondo, que son circunstancias de hecho y de derecho que invoca
el demandado para enervar las pretensiones del actor.
c.4) Deducir reconvención, que es la demanda que interpone el demandado en contra de su
demandante.
Como se señaló precedentemente estas conductas no son todas necesariamente excluyentes entre sí,
pero algunas sí lo son, por ejemplo, no se puede oponer excepciones dilatorias y, al mismo tiempo,
deducir demanda reconvencional.
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3.3 Excepciones dilatorias.
3.3.1 Clasificación doctrinaria de las excepciones.
Doctrinariamente las excepciones se clasifican en:
a) Excepciones procesales o de rito. Son aquellas que atacan la relación procesal y, por lo tanto, quien las
invoca se está oponiendo al nacimiento del proceso, pero no a la pretensión misma.
b) Excepciones sustanciales o de mérito. Estas excepciones no miran a la validez o eficacia de la
respectiva relación procesal, sino que se oponen al fondo de la pretensión, aceptan que se dicte una
sentencia, pero pretenden que esta sentencia deseche la pretensión.
3.3.2 Clasificación legal de las excepciones.
En nuestra legislación se distinguen los siguientes tipos de excepciones:
a) Excepciones dilatorias. Son excepciones procesales o de rito, por lo tanto, miran a la relación procesal
y se oponen al nacimiento del proceso.
b) Excepciones perentorias. No miran a la relación procesal, aceptan el proceso pero se oponen a la
pretensión, esto es, instan a que la pretensión del actor sea desestimada.
c) Excepciones anómalas. Son aquellas que también miran a la pretensión, pero por su especial entidad
o importancia, pueden ser interpuestas en otras oportunidades que las señaladas para las excepciones
perentorias.
d) Excepciones mixtas. Son excepciones sustanciales en cuanto al fondo o contenido, pero procesales en
cuanto a la oportunidad en que se pueden interponer; es decir, no obstante ser excepciones perentorias,
se pueden oponer en la misma oportunidad que las excepciones dilatorias.
3.3.3 Excepciones dilatorias en el Código de Procedimiento Civil.
Como se señaló anteriormente las excepciones dilatorias son aquellas que tienen por objeto corregir
defectos que afectan la relación procesal o reclamar de la ausencia de un presupuesto procesal, es decir,
son excepciones procesales o de rito, pues se oponen al nacimiento del proceso. Sin embargo, esta
aseveración no es absolutamente correcta, pues dentro de las excepciones dilatorias hay una que no tan
sólo mira al proceso mismo, sino que a asuntos sustanciales, nos referimos al beneficio de excusión.
Cabe indicar que el artículo 303, a pesar de su redacción “Sólo son admisibles como excepciones
dilatorias” que da a entender una enumeración es taxativa, no lo es tal por cuanto es meramente
ejemplar, lo que se deduce de su numerando sexto, el que califica como excepción dilatoria a todas
aquellas circunstancias que digan relación con la corrección del procedimiento, sin alterar el fondo de la
acción deducida.
a) La incompetencia del tribunal ante quien se haya presentado la demanda.
El número 1 del artículo 303 se refiere tanto a la incompetencia absoluta como a la relativa del tribunal.
Sin embargo, la entidad o importancia de una u otra especie de incompetencia es manifiesta y, por esto
el legislador ante la incompetencia absoluta da otras oportunidades o vías para reclamarla, por ejemplo,
como incidente de nulidad procesal o de oficio por el tribunal. En cambio, la incompetencia relativa debe
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ser opuesta como excepción dilatoria, porque si así no se hace, y se realiza cualquier otra gestión, se
produce la prórroga tácita de la competencia.
Existen dos caminos para reclamar la incompetencia del tribunal:
i) La vía declinatoria, que se hace valer ante el tribunal que se considera incompetente, para que
reconozca su incompetencia y decline el conocimiento del asunto a otro tribunal.
ii) La vía inhibitoria, que se hace valer ante el tribunal que se estima competente, para que éste inhiba en
el conocimiento del asunto al tribunal que se considera incompetente.
Las excepciones dilatorias constituyen una vía declinatoria para reclamar la incompetencia del tribunal.
b) La falta de capacidad del demandante, o de personería o representación legal
del que comparece en su nombre.
El número 2 del artículo 303 trata dos situaciones distintas.
b.1) Falta de capacidad del demandante. La capacidad puede ser de goce o de ejercicio. La capacidad de
goce es inherente a la persona, es decir, es un atributo de la personalidad y, en consecuencia, toda
persona tiene capacidad de goce. Lo normal es que la capacidad de goce concurra,
de manera que cuando hablamos de falta de capacidad nos referimos a la falta de
capacidad de ejercicio. Cabe advertir, que al hablar de falta de capacidad de
ejercicio, puede ocurrir que el demandante siendo incapaz comparezca habiéndose
subsanado esta deficiencia, por ejemplo, mediante las formalidades habilitantes
(autorización del representante).
b.2) Falta de personería o representación legal del que comparece en su nombre. Quien aparece
demandando o quien comparece por el demandante es una persona distinta del demandante mismo y
se está adjudicando la calidad de representante de él. Pues bien, cuando alguien se dice representante,
debe invoca la personería correspondiente y si ésta no existe o no está debidamente acreditada, se
podrá oponer esta excepción.
c) La litis pendencia.
Esta excepción se encuentra contemplada en el número 3 del artículo 303.
En materia procesal dan fisonomía al proceso tres elementos:
i) La persona del accionante, es quien hace valer la pretensión y podrá ser una persona natural o jurídica.
ii) La cosa pedida, el cual no es el objeto material reclamado, sino que el beneficio jurídico que se
pretende.
iii) La causa de pedir, esto es, el fundamento inmediato del derecho deducido en juicio, en otras
palabras, el antecedente jurídico inmediato del beneficio reclamado.
Litis pendencia significa que la acción que se hace valer en un determinado juicio es igual a la acción que
se interpuso en un juicio anterior que no está fallado. En este caso el demandado puede oponerse al
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