EL COMENTARIO DE TEXTOS (BREVES Y FRAGMENTOS)
MÉTODO Y TÉCNICAS
1. PASOS PREVIOS
A. Realiza tres LECTURAS, en este orden:
comprensiva (pausada, trata de captar el sentido global del texto)
reflexiva
señala palabras desconocidas para consultarlas a continuación
en el DLE
marca palabras clave (normalmente sustantivos abstractos y/o
adjetivos, que a veces se repiten, además, en la misma forma o
como sinónimos; por otra parte, si el texto es narrativo, los
verbos también serán relevantes)
analítica (subraya el texto y/o resume el contenido fundamental de
cada párrafo en una frase / palabra al margen).
B. ubicarse en el ENTORNO del autor, la época y la obra: conocer al autor,
algún aspecto relevante de su personalidad o biografía; conocer su época o
corriente literaria, su estilo, las circunstancias o situación en que escribió el
texto concreto del comentario, cómo se recibió la obra (éxito, polémica…),
etc. Para ello, trabajamos en clase el contexto ideocultural, socioeconómico
y político de la época en la que el autor produjo ese texto al comenzar el
bloque D de cada Secuencia didáctica. También es recomendable saber más
sobre la obra de la que se extrae el cuento o fragmento (argumento,
intención, estilo…); las guías de lectura son muy útiles, en ese sentido. El
profesor facilitará algunas veces este tipo de guías.
C. Determinar el CONTEXTO DISCURSIVO del fragmento, relato breve,
artículo de opinión, etcétera: es decir, a qué género literario de ficción / no
ficción, o bien, periodístico (artículo de opinión, columna, editorial…)
pertenece, qué tipos de texto (narración, descripción, argumentación,
diálogo, explicación) se engarzan en su interior, y a qué finalidad suele
responder ese tipo de textos (consultar «Mapa conceptual. El texto y sus
tipos»: informativa, persuasiva, estética, prescriptiva, explicativa). También,
es pertinente orientarse en la estructuración del texto (planteamiento →
nudo → desenlace, si se trata de un relato breve; introducción → cuerpo
argumentativo → conclusión, si la intención es persuasiva y predomina la
argumentación). A veces, el mismo comentario que plantee el profesor
incluirá explícitamente este tipo de preguntas.
2. ELABORAR EL RESUMEN: ¿QUÉ SE NARRA, ARGUMENTA,
DESCRIBE O EXPONE EN EL TEXTO?
Se trata de dar cuenta de la información fundamental del texto, en el mismo
orden como aparece en este (es incorrecto picotear de aquí y allá copiando del texto
original), y omitiendo aquello que es secundario y anecdótico, episódico o accesorio.
Otro aspecto importante para el resumen es la redacción. Por tanto, la
exposición de ideas debe ser sintética, pero fluida, de forma que nuestro resumen
esté cohesionado. Debe huirse, en consecuencia, de un estilo extremadamente
telegráfico y fragmentario.
Además de fijarnos en el subrayado previo, también podemos recoger las
anotaciones de cada párrafo, que habremos apuntado previamente al margen del
texto o aparte (lectura 3 o analítica), para que, ahora, dándoles una redacción
concisa, podamos elaborar nuestro resumen. Con todo, en los textos argumentativos
y explicativos, si el subrayado es acertado y marcamos algunas palabras clave, bastará
con este procedimiento y podremos ahorrarnos a veces el microrresumen al
margen. Sin excepción, el resultado no debe exceder un único párrafo ni
aproximadamente el 25% de la extensión del texto original (los criterios de
corrección de la EvAU dictan 6-7 líneas). Tampoco se puede opinar ni extraer citas
literales —ni entrecomilladas.
Cuando nos encontremos ante un texto argumentativo, intentaremos que, en la
medida de lo posible, nuestro resumen incluya la tesis, los argumentos
fundamentales y la conclusión. Si, en cambio, es narrativo, el buen sentido nos dice
que deberán mencionarse personajes, acciones y acontecimientos, lugar y moraleja,
si es que esta última estuviera explicitada en el mismo texto (a veces no aparece,
pero se deduce; si bien en este caso no debe incluirse en el resumen). En el caso de
los textos dramático-teatrales, además de los aspectos coincidentes con las
narraciones, debemos fijarnos en qué hacen los personajes al hablar (amenazar,
discutir, disculparse, aconsejar, reprochar, celebrar, persuadir…) y qué valores /
actitudes, estados de ánimo o sentimientos reflejan con su discurso.
3. TEMA (SÍNTESIS MÍNIMA DE LO QUE EL AUTOR HA
ESCRITO / COMUNICADO)
El tema debe representar de manera breve, clara y exacta el contenido específico
y esencial del texto 1, su idea central, reduciendo, por tanto, los elementos del
resumen al mínimo y englobándolos en nociones o conceptos generales.
No debe confundirse nunca con el título, que simplemente puede dar pistas —y
a veces ni eso, porque, más bien, des-pista—. A menudo, se compara la enunciación
del tema con la elaboración de un resumen del resumen. Otra cosa distinta es ver si
nuestro tema serviría como título adecuado del resumen que previamente hemos
elaborado; lo cual sí es recomendable.
La dificultad de la escritura del tema estriba en que no es extraño que no
aparezca como tal en el texto, o sea, que únicamente se sugiera o se deje implícito,
lo cual no quiere decir en ningún caso que un texto no tenga tema. De hecho, si
careciera de él, no sería «coherente» y ni siquiera podríamos hablar de que lo que
tenemos delante sea de verdad un texto (que es mucho más que juntar unas cuantas
palabras y oraciones).
1
Podríamos decir que un texto es de tema amoroso, galante, belicista, antiabortista, feminista, religioso, etc.
Sin embargo, esto sería algo muy genérico. Aunque no está mal como primera idea, hay que concretar más.
Por ejemplo, si recordáis, en la ficha de lectura que nosotros trabajamos tras leer cada obra literaria,
señalamos, en la página 1, los temas en las columnas con texto en vertical, pero de manera muy genérica,
porque ese documento sirve incluso para textos novelescos de cientos de páginas u obras de teatro extensas
(como La Celestina), que suelen basarse en uno o varios temas centrales, acompañados de otros subtemas o
«motivos secundarios». Otra manera de pensar en los temas es la formulación de los «tópicos literarios»
clásicos: carpe diem (‘aprovecha el momento’); tempus fugit (‘el tiempo huye’); vanitas vanitatum (‘vanidad
de vanidades’, es decir, la caducidad de las cosas que perseguimos, aunque sean nobles y elevadas); aurea
mediocritas (‘dorada medianía’, es decir, desprecio de los bienes materiales afirmando la mesura, la vida
sencilla), etc.
El tema debe formularse como un Sintagma Nominal (no una oración) con sus
complementos, pero sin llegar a superar en total las diez palabras plenas (sustantivos,
adjetivos, adverbios y verbos), ni las dos líneas:
a) Pensemos en la obra El niño con el pijama de rayas 2:
las atrocidades de la guerra, que afectan a los niños
DET NÚC COMPLEMENTO 1 COMPLEMENTO 2
sustantivo
abstracto
SINTAGMA
NOMINAL
(palabras plenas: 4)
TEMA
b) Ahora, en el siguiente texto (bastante irónico):
Yo le dije a mi padre que aquello no tenía la menor lógica, porque, una de dos,
o aquellos señores querían la pelota, en cuyo caso no tenían por qué darle
patadas, o no querían la pelota, en cuyo caso no tenían por qué correr detrás de
ella.
TONO, Diario de un niño tonto (2003)
la falta de lógica del fútbol
COMPLEMENTO 2
DET NÚC COMPLEMENTO 1
sustantivo
abstracto
SINTAGMA
NOMINAL
(palabras plenas: 3)
TEMA
la peculiar inteligencia de los niños
DET COMPLEMENTO NÚC COMPLEMENTO 2
1 sustantivo
abstracto
SINTAGMA/GRUPO
NOMINAL
(palabras plenas: 3)
TEMA
2
Como se trata de una novela y, por tanto, de una narración extensa, este sería uno de los temas, aun cuando
muy importante, no el único. Este tema se hace bien visible ya en el primer encuentro de Bruno y Shmuel,
donde hay un contraste enorme entre el estado físico y de salud e higiene, como pone de relieve el narrador
al describir a ambos niños.
c) Pensemos, por último, en La Celestina 3:
la cruel hipocresía de los siervos con respecto a los
amos
DET COMPLEMENTO NÚC COMPLEMENTO 2
1 sustantivo
abstracto
SINTAGMA
NOMINAL
(palabras plenas: 4)
TEMA
En una segunda fase, añadiremos un verbo sustantivado a nuestro tema,
para así mostrar, también, la intención comunicativa con que el autor
desarrolla el tema. Por ejemplo, si pensamos en la novela El niño con el
pijama de rayas, no es difícil deducir que el autor se propone la denuncia de
las atrocidades de la guerra, que afectan a los niños, y no ensalzarlas o hacer
apología de ellas.
3
Igualmente, se trata de una obra de teatro extensa (a veces se ha dicho, incluso, que más bien se trata de una
novela dialogada). Pero lo importante es señalar aquí que, al igual que ocurre con El niño del pijama de rayas,
hay varios temas, y este es solamente uno de ellos. Un tema bien evidente en esos momentos de la obra
cuando los criados insultan, critican, se burlan o intrigan contra Calisto, a veces cuchicheando incluso a sus
espaldas, es decir, estando él mismo presente.