Informe Sociológico: Observación de la Plaza 24 de Septiembre
La Plaza 24 de Septiembre puede analizarse como un espacio social
donde se reflejan diversas dinámicas que explican cómo funciona la
sociedad. Las personas que acuden a la plaza establecen relaciones de
convivencia, trabajo, consumo y ocio. Se puede observar cómo ciertos
comportamientos están normalizados: sentarse en ciertos lugares,
actuar de forma tranquila, comprar o vender en los alrededores. Esto se
relaciona con el concepto de hecho social de Durkheim, ya que son
normas colectivas que guían la conducta individual sin que
necesariamente se cuestionen.
A partir de Comte, se pueden ver rastros de los tres estadios del
pensamiento: lo religioso, lo metafísico (en debates o creencias
individuales), y principalmente el positivo, reflejado en el uso funcional y
ordenado del espacio. Además, aplicando la perspectiva de Darwin y su
idea de “supervivencia del más apto”, hay una competencia visible entre
los vendedores ambulantes, artistas callejeros y personas en situación
de vulnerabilidad, que luchan diariamente por un lugar y por generar
ingresos.
Martineau hablaba de la diferencia entre los valores que la sociedad dice
tener y los que realmente practica. En la plaza se promueve la inclusión
y la convivencia, pero se notan claras diferencias de clase y
oportunidades entre quienes disfrutan del espacio y quienes lo usan
para trabajar o sobrevivir. También se pueden identificar diferentes
estatus y roles: turistas, trabajadores, limpiadores, artistas, todos con
funciones distintas y jerarquizadas.
Finalmente, desde la perspectiva de Karl Marx, es posible analizar la
plaza como un espacio donde se expresan relaciones sociales de
producción. Por un lado, están quienes acuden a la plaza a consumir,
como los turistas o ciudadanos que disfrutan del entorno, compran en
los negocios o consumen en los cafés que la rodean. Por otro lado, están
quienes trabajan o generan ingresos allí: vendedores ambulantes,
artistas callejeros, limpiadores y trabajadores informales. Estos actores
no poseen los medios de producción, pero ofrecen su fuerza de trabajo a
cambio de una ganancia, lo que los ubica en una posición subordinada
dentro del sistema capitalista. Se pueden ver claramente las divisiones
de clase: algunos tienen el poder económico para apropiarse del espacio
con fines recreativos o comerciales formales, mientras otros apenas
logran mantenerse en la informalidad. Esto genera una reproducción de
las desigualdades, ya que los recursos, las oportunidades y el control del
espacio no están equitativamente distribuidos. Así, la plaza, aunque
parece un lugar neutral y abierto, es también un escenario donde se
desarrollan relaciones de explotación y lucha de clases, como lo plantea
Marx.
La Plaza 24 de Septiembre refleja cómo los espacios públicos reproducen
normas, roles y desigualdades sociales. A través de las teorías
sociológicas, se entiende que no es solo un lugar de encuentro, sino un
escenario donde se evidencian relaciones de poder, clases sociales y
formas de organización que estructuran la vida cotidiana.
Sociólogos:
Danna Argandoña Soliz
Santiago Landívar Zeballos