Cómo plantar flores paso a paso
Repasamos todo lo que hay que tener en cuenta antes de plantar las flores, ya sea en tierra o
en maceta: épocas, elección de especies, recipientes, sustratos, preparación del terreno, etc
Plantar flores es en realidad bastante sencillo, por lo que cualquier persona con interés puede
lograr muy buenos resultados siguiendo las pautas y pasos que veremos en este artículo.
¿Cómo iniciar el cultivo?
Al igual que ocurre con la mayoría de las plantas, el cultivo de las flores se puede iniciar casi
siempre al menos de dos maneras: por siembra de semillas o plantando la flor adquirida en
vivero.
Por semillas
Es un proceso bastante largo, requiere de más cuidados y de ciertos conocimientos y
habilidades, pero resulta mucho más económico. Los sobres de semillas de la mayoría de las
especies y variedades de plantas de flor, suelen costar menos que un helado.
Este método largo, además de que es más económico ―si no hay que contratar a un
jardinero―, tiene la ventaja adicional de que se pueden obtener gran cantidad de plantas para
decorar un gran espacio.
En cuanto a la complejidad, lo más delicado son las primeras fases: la siembra en semillero o
directamente en el terreno y los cuidados mientras las plantas son pequeñas.
Como acabamos de adelantar, la siembra puede realizarse en semillero o directamente en el
suelo, dependiendo de la superficie a cubrir, del tipo de planta, de la época y del clima del
lugar. Para una cantidad pequeña, es mucho más práctico trabajar en semillero y luego
trasplantar las flores al lugar definitivo.
Mediante plantel
Es lo más rápido. Se compra la planta, normalmente ya florecida, y se trasplanta en el lugar
deseado, ya sea una maceta, jardinera, rocalla, borde de camino, etc.
Obviamente resulta bastante más caro que el primer método, pero si no se tiene mucha
experiencia o el tiempo suficiente, y se desea un resultado vistoso casi al instante, esta es la
elección correcta.
Como se ha evitado toda la complejidad de la siembra y los primeros cuidados, aquí lo más
importante es elegir una planta que pueda adaptarse bien a las condiciones del lugar, si no
habrá que comprar otra o bien modificar el ambiente.
¿En qué época del año?
Las fechas concretas dependerán de cada especie, y también del clima local, a menos que la
planta se vaya a cultivar en un ambiente protegido, como el interior de una vivienda,
invernadero, etc.
En exterior
Esto es muy importante, especialmente en aquellos climas con estaciones marcadas: unas más
cálidas y otras frías.
La mayoría de las flores de exterior deben plantarse a lo largo de la primavera y algunas en
verano o a la salida del invierno, pero esto varía con cada especie.
La forma correcta de actuar es la siguiente:
➊ Elegir las flores que se van a plantar.
➋ Buscar información acerca de su época de siembra o de trasplante, o si no se encuentra,
sus requerimientos edafoclimáticos, es decir, las condiciones que necesitan para desarrollarse
adecuadamente.
Si las necesidades de la planta no encajan en el clima local, volver al punto ➊ para elegir otra
diferente.
En los sobres de semillas que se venden en cada región, suelen aparecer tanto las fechas de
siembra como las de trasplante, siendo estas últimas las que hay que tener en cuenta para la
plantación.
En interior
Para las flores de interior, la época de plantación es más indiferente, siendo de todas formas
mejor la primavera.
En cambio, para las plantas de exterior que se van a cultivar en interior, aunque sea
temporalmente, es conveniente que se planten como si estuvieran fuera o como mucho un
poco antes, por aquello de que vayan acompasadas con el devenir de las estaciones y no a
contrapié.
Una referencia fantástica: Si se va a adquirir la planta en un establecimiento comercial, lo
habitual es que no estén disponibles hasta el momento en el que se pueden comenzar a
plantar.
Elegir las especies y variedades
Este punto tiene más importancia de lo que pudiera parecer en un principio. No se trata
solamente de escoger el tipo de flor que más guste, si no que hay que averiguar si las
características del clima son adecuadas para ella.
Conociendo el nombre común o el científico de la planta, y buscando online o en libros y guías
especializadas en el cultivo de flores, será fácil encontrar sus requerimientos, tanto en lo
referente al clima, como al suelo y a los cuidados que va a demandar.
Conocer las demandas de las flores que se desea plantar resulta crucial para comprobar si se
pueden adaptar al ambiente del lugar.
Algunas no resisten las altas temperaturas, la mayoría las bajas; unas requieren suelos ácidos o
neutros y otras básicos. Lo mismo con la luz, la salinidad, la textura y estructura del suelo,
grado de humedad, etc
Es decepcionante plantar una flor y ver como se echa a perder rápidamente debido a que las
condiciones del lugar no son adecuadas. Por esto es tan importante conocer de antemano qué
se quiere plantar y las necesidades de cada una de las plantas.
Plantar flores en macetas
Esta es la opción favorita cuando el espacio a decorar no tiene suelo descubierto, y por tanto,
las flores no se pueden plantar directamente en la tierra.
También cuando el clima es muy duro en ciertas épocas, siendo necesario mover las plantas
desde el exterior a un lugar protegido.
Ventanas, balcones, porches, aceras y terrazas suelen ser los lugares que necesariamente
habrá que decorar con flores en maceta.
Elegir el recipiente
Importantísimo que sea adecuado para cada planta, en cuanto a su volumen y a su forma.
Algunas flores necesitan macetas profundas, para otras en cambio sirven las macetas más
someras.
El volumen de la maceta se puede calcular aproximadamente sabiendo el tamaño que va a
alcanzar la planta ―tiene que ser proporcional―, pero para la mayoría de las flores, entre 5 y
10 litros suele ser más que suficiente, siempre que el sustrato sea bueno.
Elegir el sustrato
Después de la maceta, el segundo aspecto más importante en este caso es el sustrato. En él
deberá acumularse todo el agua y los nutrientes que necesitará la planta para crecer y florecer.
Aunque es tentador, no compensa arriesgarse utilizando tierra del campo. Puede que la flor
viva, pero no con el vigor y belleza que podría tener en un sustrato especial para flores, y si se
planta una flor es para que sea bonita, ¿no?
⇲ Relacionado
Cómo abonar las plantas en maceta✔
Explicamos qué implica para una planta crecer en una maceta, sus limitaciones y cómo aportar
los nutrientes necesarios...
El trasplante
En cuanto al procedimiento, la verdad es que es prácticamente el mismo para la mayoría de las
flores, por lo que a continuación dejamos algunos ejemplos paso a paso.
☛ Cómo trasplantar los geranios. El mismo proceso para casi todas las flores herbáceas, es
decir, que no tienen madera en los tallos.
☛ Cómo trasplantar la lavanda. Este modelo se puede tomar como ejemplo para el trasplante
de pequeños arbustos floridos.
Plantar flores en el suelo
Esta opción es sin duda la mejor cuando se dispone de un trozo de tierra en el jardín o el los
alrededores de la casa.
Las flores plantadas en el suelo requieren menos cuidados, especialmente en lo referente a
riego y abonado.
Pero demandan más atención controlando las malas hierbas, que son el principal enemigo del
jardinero y de las flores.
A diferencia de la plantación en maceta, cuando las flores se plantan en el suelo, se hace
necesario un acondicionamiento previo de la tierra, si es posible con bastante antelación. Por
ejemplo en otoño para plantar en primavera.
Cavar la tierra, retirar piedras o abonarla son algunos de los trabajos que hay que hacer antes
de plantar las flores, pero de todo esto hablamos en artículo que se indica justo aquí debajo.
⇲ Relacionado
Cómo preparar la tierra para plantar✔ Por
qué y cómo hay que preparar el terreno, cuándo hacerlo, etc...
Procedimiento
Si todo lo anterior se ha hecho bien, hay poco que explicar.
Plantar las flores en el suelo es tan sencillo como realizar un pequeño hoyo en el que quepan
holgadamente las raíces, introducirlas en él y tapar de nuevo. Se termina con un riego
abundante para asentar y humedecer la tierra.
Hay que tener en cuenta la separación entre las plantas, y la distancia respecto otros
elementos del jardín, como muros, bordillos, vallas, etc para dar suficiente espacio a las flores.