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de
InDret 1/2010
Abstract
En el presente trabajo se analizan los artculos 137 a 144 le la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (BOE nm. 7, de 8.1.2000), relativos a la presencia judicial en declaraciones, pruebas y vistas, publicidad de las actuaciones orales, secreto de las deliberaciones de los tribunales colegiados, informacin sobre las actuaciones, acceso a libros, archivos y registros judiciales, lengua oficial, intervencin de intrpretes y documentos redactados en idioma no oficial.
This article comments on sections 137 to 144 of the Spanish Civil Procedure Act, regarding judges presence at trial, publicity of the trial, secrecy of court deliberations, reporting of trial information, official language, and documentary evidence in a foreign language.
Title: Judges presence at trial, public trial and official language (articles 137 to 144 CPL) Palabras clave: Derecho procesal civil, Ley de Enjuiciamiento Civil, proceso civil, inmediacin, publicidad, intrpretes, lengua no oficial Keywords: Civil Procedure Law, Spanish Civil Procedure Law, judges presence at trial, public trial, official language
Sumario
1. Introduccin 2. Presencia judicial en declaraciones, pruebas y vistas (artculo 137 LEC) 3. Publicidad de las actuaciones orales (artculo 138 LEC) 4. Secreto de las deliberaciones de los tribunales colegiados (artculo 139 LEC) 5. Informacin sobre las actuaciones (artculo 140 LEC) 6. Acceso a libros, archivos y registros judiciales (artculo 141 LEC) 7. Lengua oficial (artculo 142 LEC) 8. Intervencin de intrpretes (artculo 143 LEC) 9. Documentos redactados en idioma no oficial (artculo 144 LEC) 10. Tabla de jurisprudencia citada 11. Bibliografa
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1. Introduccin
El Consejo General del Poder Judicial abord ya en 1997 en su Libro Blanco de la Justicia, la cuestin relativa a los principios sealados en el actual Captulo III de la Ley de Enjuiciamiento Civil (en adelante LEC) 1 , a la vista del juicio oral de la jurisdiccin laboral, respecto al cual afirma: El actual juicio oral de la jurisdiccin laboral es de general aceptacin. Slo precisa algunas actuaciones complementarias para su plena actualizacin. Es un acto procesal que recoge todas las aspiraciones de los actos procesales: inmediacin, oralidad, concentracin, agilidad y flexibilidad. Este estado de cosas, de apoyo decidido al impulso de los citados principios, se manifest igualmente en su informe al Anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Civil 2 . As, el Captulo III de la LEC, no es sino la plasmacin legal de ese estado generalizado de opinin comn en la doctrina y la jurisprudencia: la introduccin de una nueva forma de hacer justicia respetuosa con la lnea marcada en el articulo 120 CE: 1. Las actuaciones judiciales sern pblicas, con las excepciones que prevean las leyes de procedimiento. 2. El procedimiento ser predominantemente oral, sobre todo en materia criminal. 3. Las sentencias sern siempre motivadas y se pronunciarn en audiencia pblica. De este modo, el precepto constitucional no deja margen a la duda y apuesta decididamente por la superacin en lo posible de los principios de escritura y secreto. No obstante, este status quo al que nos venimos refiriendo surge ms all de la apuesta legislativa, del profundo debate que en la jurisprudencia se produce en torno a la idea de entender, los principios sealados como parte integrante del derecho a la tutela judicial efectiva establecido en el artculo 24 de la Constitucin Espaola y por lo tanto merecedor de amparo constitucional 3 . Es por esto por lo que se puede afirmar que la regulacin de la LEC 1/2000 introduce un cambio cualitativo en la legislacin procesal civil, puesto que si bien es cierto que el artculo 245 de la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881 exiga la presencia judicial, tambin lo es que la inmediacin exige no slo la presencia judicial, sino tambin que ese Juez que presenci las actuaciones sea finalmente, el mismo que dicte sentencia 4 . As, el referido artculo 245 sealaba: los Jueces y Magistrados Ponentes, en su caso, recibirn, por s las declaraciones y presidirn por s todos los actos de prueba, no obstante en palabras de HERRERA ABIN esto no implicaba que no poda encomendarse esta funcin a los Secretarios Judiciales 5 , salvo en los casos autorizados por la ley, y con exclusin,
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, Libro blanco de la Justicia, Consejo General del Poder Judicial, Madrid 1997.
En esta lnea el Grupo de Investigacin (GI0413) organizado por el Servicio de Formacin Continua del propio Consejo, dirigido por el Magistrado Pablo Urea Gutirrez. A este respecto cabe mencionar la STC 13/1985.
4 En este sentido ver, GIMENO SENDRA, V., 2000, p. 39 y MORENO CATENA, V. & CORTS DOMNGUEZ, V., 2008, pp. 183 y ss.
No debemos obviar la jurisprudencia surgida de la LEC 1881, relativa al principio de inmediacin en el proceso civil puesto que no abunda, o no por lo menos con la intensidad que lo hace en el proceso penal, tanto
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obviamente, de cualquier otro miembro no juzgador que integrara el rgano judicial. De hecho, (), dispensaba al ponente de recibir l mismo esas actuaciones. 6 Algo semejante se podra indicar respecto al artculo 318 de la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881 que si bien sealaba que: Los Jueces y Magistrados vern por s mismos los pleitos y actuaciones para dictar autos y sentencias, a lo largo del articulado 7 de aquella lo desdeca con sus constantes referencias a cambios de juez a lo largo del proceso 8 . En esta misma lnea, cabe citar a CHIOVENDA cuando seala que la inmediacin supone que el juez que debe pronunciar la sentencia haya asistido a la prctica de las pruebas de que saca su convencimiento y haya entrado, por lo tanto, en relacin directa con las partes, con los testigos, con los peritos y con los objetos del juicio, de forma que pueda apreciar las declaraciones de tales personas y las condiciones de los sitios y cosas litigiosas, etc., fundndose en la impresin inmediata recibida de ellos y no en referencias ajenas 9 . El cambio cualitativo al que antes se haca referencia se puede observar desde la misma Exposicin de Motivos de la LEC: Con tales normas, la presente Ley no exagera la importancia de la inmediacin en el proceso civil ni aspira a una utopa, porque, adems de la relevancia de la inmediacin para el certero enjuiciamiento de toda clase de asuntos, la ordenacin de los nuevos procesos civiles en esta Ley impone concentracin de la prctica de la prueba y proximidad de dicha prctica al momento de dictar sentencia () La Ley disea los procesos declarativos de modo que la inmediacin, la publicidad y la oralidad hayan de ser efectivas. En los juicios verbales, por la trascendencia de la vista; en el ordinario, porque tras demanda y contestacin, los hitos procedimentales ms sobresalientes son la audiencia previa al juicio y el juicio mismo, ambos con la inexcusable presencia del juzgador. En esta lnea, ya con la regulacin vigente, el artculo 137 de la LEC Presencia judicial en declaraciones, pruebas y vistas, encarna lo anteriormente referido cuando afirma 1. Los Jueces y los Magistrados () presenciarn las declaraciones de las partes y de testigos, los careos, las exposiciones, explicaciones y respuestas que hayan de ofrecer los peritos, as como la crtica oral de su dictamen y cualquier otro acto de prueba que, conforme a lo dispuesto en esta Ley, deba llevarse a cabo contradictoria y
cuantitativa como cualitativa, esto es, tanto en nmero de sentencias como en el alcance de la garanta. As mismo se recoge en la STC 55/1991 cuando se seala que el principio de inmediacin no puede entenderse de la misma manera ni afectar con similar intensidad y caractersticas en el orden penal, o la STC 189/1992, de 16 de noviembre, cuando dispone que el llamado principio de inmediacin (contacto personal del Juzgador con los litigantes y la documentacin del proceso), no tiene las connotaciones y consecuencias tan rgidas como las prescritas para el orden penal (...). Del mismo modo SAP de Madrid de 26 de junio de 1998, SAP de Burgos de 15 de abril de 1997.
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HERRERA ABIN, R., 2006, p. 16. Vid. Artculo 115 LEC 1881.
Adems de lo establecido en el articulado de la Ley de 1881, en la prctica, como consecuencia del excesivo trabajo de muchos jueces (), ni siquiera la prueba se practica (en audiencia pblica) en presencia del juez llamado a valorarla. (GMEZ ORBANEJA, E.,1975, p. 221). CHIOVENDA, 1940, pp. 162-163.
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pblicamente. 2. Las vistas y las comparecencias que tengan por objeto or a las partes antes de dictar una resolucin se celebraren siempre ante el Juez () En este sentido encontramos tambin, el artculo 229.2 de la Ley Orgnica del Poder Judicial (en adelante LOPJ), modificado por el apartado cincuenta y dos del artculo nico de la LO 19/2003, de 23 de diciembre, en el que se dispone que: las declaraciones, interrogatorios, testimonios, careos, exploraciones, informes, ratificacin de los periciales y vistas, se llevarn a efecto ante juez o tribunal con presencia o intervencin, en su caso, de las partes y en audiencia pblica, salvo lo dispuesto en la Ley. No obstante, el matiz diferenciador entre ambos artculos, viene marcado por el apartado tercero del artculo 137 LEC mediante el que se establece la sancin de nulidad de pleno derecho de las actuaciones para el caso de la infraccin de lo dispuesto (artculo 137.3 LEC) 10 .
CONCORDANCIAS: artculos 169; 193 y 194 de la LEC; artculo 229 de la LOPJ. La consecuencia jurdica que lleva aparejada la falta de inmediacin, a saber, la nulidad de pleno derecho de las correspondientes actuaciones, es la que marca un antes y un despus, en tanto en cuanto con la LEC derogada no se prevea sancin alguna frente al incumplimiento del citado principio 11 . A tenor de lo as previsto, el legislador trata de ser coherente a lo largo de toda la LEC, evitando la posible permisin ante el incumplimiento de la exigencia de inmediatez, muy especialmente en
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Mediante el apartado 71 del artculo 15 de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina Judicial, el legislador ha querido que el vigente apartado 3 pase a numerarse como 4 e introduce un nuevo apartado con la siguiente redaccin: Lo dispuesto en los apartados anteriores ser de aplicacin a los Secretarios Judiciales respecto de aquellas actuaciones que hayan de realizarse nicamente ante ellos. De este modo, esta nueva redaccin entrar en vigor, conforme a lo dispuesto en la disposicin final tercera de la citada Ley, a los seis meses de su publicacin en el Boletn Oficial del Estado.
11 La inmediacin se exige en la LEC y a remolque de ella en la LJCA. Pero es preciso advertir que en la prctica no siempre se cumple adecuadamente ese tal principio de inmediacin en las pruebas. Muchas veces, el exceso de trabajo que pesa sobre los Tribunales les impide materialmente el presenciar todas las pruebas, aunque su presencia siempre consta en los autos o en el rollo incomprensiblemente-, a travs de las actas levantadas por el Secretario Judicial. (LORCA NAVARRETE, A. M., 1998, p. 1478).
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su artculo 193 12 , mediante el cual se establece que, habiendo causa para ello, podrn interrumpirse las vistas, aunque ser necesaria la celebracin de una nueva vista, si en la reanudacin de la que fuera interrumpida, no continuara el Juez ante el que comenz a celebrarse, o para el caso de tribunales colegiados, cuando la vista no pueda reanudarse con Magistrados de los que ya actuaron en ella en nmero suficiente para dictar resolucin. Del mismo modo, en el artculo 289.2 13 LEC se afirma categricamente ser inexcusable la presencia judicial en el interrogatorio de las partes y de testigos, en el reconocimiento de lugares, objetos o personas, en la reproduccin de palabras, sonidos, imgenes y, en su caso, cifras y datos, as como en las explicaciones, impugnaciones, rectificaciones o ampliaciones de los dictmenes periciales 14 . En esta misma lnea, en la de garantizar el principio de inmediacin podemos situar el artculo 194 LEC 15 , cuando establece la obligatoriedad de que en los asuntos que deban fallarse despus de una vista o juicio, la redaccin y firma de la resolucin o deliberacin y votacin, segn el caso, se realice por el Juez o Magistrados que hayan asistido a la vista o juicio. Mediante este artculo se establece lo que la doctrina viene en denominar inmediacin en sentido estricto, 16 en tanto que no slo se pretende garantizar que el juez que conoce la causa est presente durante las actuaciones, sino tambin que sea ese mismo juez el que se pronuncie sobre el fondo. Por ltimo, con respecto al principio de inmediacin, cabe hacer alusin al auxilio judicial. En efecto, siendo ste la peticin de colaboracin de un Juez a otro, para la prctica de determinadas actuaciones, se hace preciso enumerar las circunstancias que permiten este tipo de colaboracin judicial, en cuanto implica eludir el principio de inmediacin 17 . Consciente de ello, el legislador
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Este artculo 193 resulta afectado por el apartado ciento trece del artculo quince de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina judicial. Segn esta modificacin al apartado 1.4 habra que aadir, y as se acuerde por el Juez o Presidente, mientras que el apartado 3 del mismo artculo quedara como sigue: Cuando pueda reanudarse la vista dentro de los veinte das siguientes a su interrupcin, as como en todos los casos en que el nuevo sealamiento pueda realizarse al mismo tiempo de acordar la interrupcin, se har por el Juez o Presidente, que tendr en cuenta las necesidades de la agenda programada de sealamientos y las dems circunstancias contenidas en el artculo 182.4. Cuando no pueda reanudarse la vista dentro de los veinte das siguientes a su interrupcin ni pueda sealarse nueva fecha se fijar por el Secretario judicial, conforme a las previsiones del artculo 182, para la fecha ms inmediata posible.
13 El apartado ciento cincuenta y cuatro del artculo 15 de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina judicial modifica el apartado 3 de este artculo 289, al incluir siempre que tengan lugar fuera de la vista pblica o el Secretario judicial estuviera presente en el acto tras Se llevarn a cabo ante el Secretario judicial la presentacin de documentos originales o copias autnticas, la aportacin de otros medios o instrumentos probatorios, el reconocimiento de la autenticidad de un documento privado, la formacin de cuerpos de escritura para el cotejo de letras y la mera ratificacin de la auditora del dictamen pericial 14
15 El apartado ciento catorce del artculo 15 de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina judicial, incluye un nuevo artculo 194 bis que queda redactado como sigue: Lo dispuesto en el artculo anterior ser de aplicacin a los Secretarios Judiciales que deban dictar resolucin despus de celebrados los actos y comparecencias previstos en esta ley.
(SEOANE SPIEGELBERG, J. L., 2007, p. 233), (MONTERO AROCA, J., 2000, p. 284), (CONSEJO GENERAL JUDICIAL, 2001).
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No en sentido estricto, en tanto que tal y como se seal con anterioridad, ste se inaugur con la regulacin de la LEC 1/2000.
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introduce el artculo 169 en el que se prevn los supuestos en los que el rgano jurisdiccional puede acudir al auxilio judicial. Lgico correlato 18 del principio de inmediacin es el de oralidad 19 , en tanto en cuanto un procedimiento escrito no requiere de la inmediacin del Juez, cualquier rgano jurisdiccional puede tener conocimiento de las actuaciones a travs del acceso al correspondiente expediente; mientras que en un procedimiento eminentemente oral, la percepcin del juez que est presente en las actuaciones, no podr ser sustituida por la de cualquier otro, aun cuando se trate de visualizar la prctica de las actuaciones gravadas en soporte videogrfico 20 . As, lo seala en Tribunal Constitucional en su Sentencia 64/1993 cuando dice: En consecuencia, es bsicamente esa restriccin o no en el conocimiento por parte del juzgador llamado a decidir sobre la causa, lo que determinar la relevancia de la queja; conocimiento que, segn lo expuesto, se ver restringido en aquellos supuestos en que el principio de inmediacin vaya unido a la naturaleza predominante oral de la actuacin, pues, en un proceso oral, tan slo el rgano judicial que ha presenciado la aportacin verbal del material de hecho y de derecho y, en su caso, de la ejecucin de la prueba, est legitimado para dictar la Sentencia o, dicho en otras palabras, la oralidad del procedimiento exige la inmediacin judicial.
18 La inmediacin es parte esencial del procedimiento oral, tanto que puede afirmarse que no se trata de principios distintos y autnomos, sino de los dos aspectos de una misma realidad. (MONTERO AROCA, J. 1998, p. 354). 19
Una justificada preferencia por la oralidad se hallara, en el perodo probatorio, en la necesidad y, a la vez, exigencia de que el rgano jurisdiccional haya asistido a la prctica de las pruebas, fundndose para formar su conviccin en la impresin inmediata recibida de los distintos medios probatorios, y no en referencias ajenas, potencindose su contacto directo. La oralidad ha de aplicarse, principalmente, en la prctica de las pruebas personales, lo que supone la inmediacin del rgano jurisdiccional con las personas que las practican. Ahora bien, enseguida surge la pregunta de si es compatible esta inmediacin con un ejercicio funcional de la jurisdiccin bsicamente escrito. La respuesta es negativa. (LORCA NAVARRETE, A. M., 1998, p. 1400).
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CONCORDANCIAS: artculos 24 y 120 de la CE; artculos 185 21 , 289, 225 22 y 754 de la LEC; artculos 212, 229 y 232 de la LOPJ; artculo 1 y siguientes del Reglamento 1/2005, de Aspectos Accesorios de las Actuaciones Judiciales; artculo 6 de la Convencin Europea de Derechos Humanos; artculo 14.1 del Pacto Internacional de 1966 de Nueva York, relativo a los Derechos Civiles y Polticos. El artculo 138 LEC Publicidad de las actuaciones orales 23 establece en su apartado primero que las actuaciones de prueba, las vistas y las comparecencias cuyo objeto sea or a las partes antes de dictar una resolucin se deben practicar en audiencia pblica, en relacin evidente con el ya citado artculo 120.1 CE. Y nuevamente en este momento es necesario destacar la importancia de la vigencia del principio de oralidad 24 , en esta ocasin en relacin al de publicidad, toda vez, una audiencia pblica en toda la extensin de la palabra implica necesariamente una audiencia oral. El Tribunal Constitucional a travs de su Sentencia 96/1987 de 10 de junio seala que la publicidad del proceso ocupa una posicin institucional en el Estado de Derecho que la convierte en una de las condiciones de legitimidad constitucional de la administracin de Justicia. Es por esto por lo que se puede afirmar que la publicidad en el proceso, que en tal grado e intensidad tambin supone un avance decisivo con respecto al modelo de justicia de gabinete del pasado, no slo responde al criterio de introducir en la Administracin de Justicia principios en armona con el sistema democrtico en el que vivimos, sino tambin, y muy especialmente, responde a la necesidad de proteger derechos fundamentales amparados constitucionalmente mediante el artculo 24 CE, de salvaguarda del derecho a la tutela judicial efectiva, derecho en definitiva a un proceso con todas las garantas debidas. Siguiendo esta doctrina, el Consejo General del Poder Judicial seala en su Informe sobre el Anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Civil que al amparo de la STC 13/1985, el derecho a un
21 Modificado por el apartado ciento cinco del artculo quince de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina judicial. 22 El apartado ciento veintisiete del artculo 15 de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina Judicial, modifica este artculo 225: Los actos procesales sern nulos de pleno derecho en los casos siguientes: 1 Cuando se produzcan por o ante Tribunal con falta jurisdiccin o de competencia objetiva o funcional. 2 Cuando se realicen bajo violencia o intimidacin. 3 Cuando se prescinda de normas esenciales del procedimiento, siempre que, por esa causa, haya podido producirse indefensin. 4 Cuando se realicen sin intervencin de abogado, en los casos en que la ley la establezca como obligatoria. 5 Cuando se celebren vistas sin la preceptiva intervencin del Secretario judicial. 6 Cuando se resolvieran mediante diligencias de ordenacin o decreto cuestiones que, conforme a la ley, hayan de ser resueltas por medio de providencia, auto o sentencia. 7 En los dems casos en que esta ley as lo establezca. 23 Mediante el apartado 72 del artculo 15 de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina Judicial, el legislador ha querido introducir un prrafo segundo al apartado 3 del artculo 138 que queda redactado como sigue: Los Secretarios Judiciales podrn adoptar mediante decreto la misma medida en aquellas actuaciones procesales que deban practicarse en materias de su exclusiva competencia. Frente a este decreto slo cabr recurso de reposicin. 24
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proceso pblico est integrado en el artculo 24.2 CE, siendo por lo tanto, un derecho fundamental adems de una regla tcnica de funcionamiento de los tribunales 25 . No obstante, siendo sta la posicin mantenida por el Tribunal Constitucional, cabe sealar que no resulta del todo pacfica. As, en palabras de MORENO CATENA: Precisamente la adecuada preservacin de la defensa y su plena efectividad exige como preferente garanta asegurar que los interesados tengan conocimiento de las actuaciones () Aunque pueda explicarse y justificarse la confusin, carece de sentido que el TC haya extendido el contenido del derecho a la tutela judicial efectiva hasta el derecho a que el litigante pueda utilizar todos los mecanismos procesales que el legislador pone a su alcance durante toda la tramitacin del proceso () Como puede apreciarse, esta doctrina hace coincidir el derecho a la tutela judicial efectiva con el mbito propio del derecho a un proceso con todas las garantas. As, seala el TC que el artculo 24.1 de la CE no exige que la tutela judicial se configure de una forma determinada, sino que admite mltiples posibilidades en la ordenacin de jurisdicciones y procesos y tambin, por tanto, de instancias y recursos, de acuerdo con la naturaleza de las pretensiones cuya satisfaccin se inste y de las normas que las fundamenten; pero cuando el legislador ha establecido un cierto sistema de recursos, el artculo 24.1 comprende tambin el derecho de usar esos instrumentos procesales, debiendo interpretarse sus normas reguladoras del modo que ms favorezca su admisin y sustanciacin; puede as cuestionarse la legitimidad de los requisitos exigidos por la ley cuando no guarden proporcin con las finalidades perseguidas o entraen obstculos excesivos 26 . Discusin al margen, cabe la posibilidad de diferenciar dentro del mbito de la publicidad un aspecto sustantivo de defensa de derechos individuales, y otro ms adjetivo o formal, mediante el que se pretende satisfacer una doble aspiracin, por un lado la necesidad de la sociedad de fiscalizar la Administracin de Justicia y por el otro, el deseo del sistema democrtico de incrementar la confianza en la Justicia 27 .
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CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, 2005, p. 26. MORENO CATENA, V. & CORTS DOMNGUEZ, V., 2004, pp. 224 -225.
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El origen del presente Libro Blanco se encuentra en la preocupacin del Consejo General del Poder Judicial, elegido por el Congreso de los Diputados y el Senado en julio de 1996, respecto al estado de la Administracin de Justicia en Espaa, (...). Esta preocupacin no resulta nicamente de que el Consejo cumpla la obligacin de todo poder pblico de examinar crticamente el estado del rea o materia encomendada a su gestin, (...), sino tambin de la conciencia de que, aun tras las profundas reformas que ha experimentado la Justicia en nuestro pas, existe en la sociedad un extendido estado de opinin que refleja una profunda insatisfaccin con el CAPITULO funcionamiento de la Administracin de Justicia, y que afecta, o puede afectar muy negativamente, a la confianza del pueblo espaol en ella.
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La confianza en la Justicia, la conviccin de que Jueces y Tribunales van a responder adecuadamente y mediante una pronta y correcta aplicacin de las leyes a las demandas de los ciudadanos, es un elemento esencial para el mantenimiento del respeto al ordenamiento jurdico y de la convivencia ciudadana; y es un requisito previo ineludible para que Jueces y Tribunales puedan cumplir efectivamente sus funciones (...) (CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, 1997, p. 17).
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Siguiendo a XIOL ROS en la lnea de sealar esta doble finalidad 28 de la publicidad en las actuaciones orales, tambin es preciso destacar que la publicidad desde la perspectiva a un juicio justo, tiene a su vez dos manifestaciones: la garanta que el control pblico representa para el justiciable, a que ya hemos hecho referencia, la cual se satisface con la mera posibilidad de que cualquier ciudadano pueda presenciar el juicio mientras se disponga de espacio para ello. La segunda manifestacin es el derecho de las partes a asistir y participar en el juicio, aspecto sealado por las STDH de 15 de marzo de 2005 (caso Yakovlev vs. Rusia) 29 , para la que lo relevante no es la asistencia real de las partes a la audiencia pblica, si no ha tenido o no la oportunidad de asistir a ella, o la de 16 de julio de 2005 (caso Balliu vs. Albania), en la que destaca el derecho de los litigantes a tomar parte activa en el desarrollo de la prueba 30 . No obstante, tal y como seala el propio artculo 138.2 LEC, la publicidad en las actuaciones se ver limitada por motivos 31 de seguridad nacional, de proteccin del orden pblico, o cuando los intereses de los menores o la proteccin de la vida privada de las partes y de otros derechos y libertades lo exijan, as como en aquellos casos en los que en la medida en la que el tribunal lo considere estrictamente necesario, cuando por la concurrencia de circunstancias especiales la publicidad pudiera perjudicar a los intereses de la justicia 32 , limitaciones que coinciden en lo bsico con los motivos de excepcin sealados en el apartado primero del artculo 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Es evidente pues, que este derecho al juicio pblico no se extiende a todos los procesos, cuestin sta, refrendada por la lectura del artculo 232.2 de la LOPJ 33 , y por el artculo 1 y siguientes del
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As el Tribunal Constitucional cuando apunta en su Sentencia 96/1985 El principio de publicidad, estatuido por el art.120.1 de la Constitucin, tiene una doble finalidad: Por un lado, proteger a las partes de una justicia sustrada al control pblico, y por otro, mantener la confianza de la comunidad en los Tribunales, constituyendo en ambos sentidos tal principio una de las bases del debido proceso y uno de los pilares del Estado de Derecho. El art. 24.2 de la Constitucin ha otorgado a los derechos vinculados a la exigencia de la publicidad el carcter de derechos fundamentales, lo que abre para su proteccin la va excepcional del recurso de amparo. En los mismos trminos se encuentra reconocido el derecho a un proceso pblico en el art. 6.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos () De acuerdo con ello, la publicidad del proceso ocupa una posicin institucional en el Estado de Derecho que la convierte en una de las condiciones de la legitimidad constitucional de la administracin de justicia.
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En la actualidad la publicidad en la instancia procesal es un principio fundamental recogido en la Declaracin Universal de los Derechos Humanos: toda persona tiene derecho a que su causa sea resuelta equitativamente y pblicamente por un Tribunal independiente e imparcial. Una frmula similar se halla en el CEDH (). (LORCA NAVARRETE, A. M., 1998, p. 1453). J. A., 2008, p. 710.
30XIOL ROS, 31
A este respecto ver, SUREZ ROBLEDANO, J. M., 2007, pp. 246 y ss.
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Si bien a rengln seguido el propio apartado 3 del citado artculo establece que para acordar tal medida, el tribunal debe or a las partes presente en el acto, resolviendo en forma de auto, salvo en los procesos sobre capacidad, filiacin, matrimonio y menores, en los que al amparo del artculo 754 LEC la decisin ser adoptada mediante providencia. Siguiendo en el apartado tercero, el auto no ser recurrible sin perjuicio de formular protesta y suscitar la cuestin, si fuere admisible, en el recurso procedente contra la resolucin definitiva. Este inciso ltimo del apartado fue includo a peticin del CGPJ a travs de su Informe al Anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Civil, toda vez que se entenda poco razonable exclur toda posibilidad de recurso contra el auto en que se acordara la celebracin a puerta cerrada de un acto procesal.
33 Con distinta redaccin seala que Excepcionalmente, por razones de orden pblico y de proteccin de los derechos y libertades, los Jueces y Tribunales, mediante resolucin motivada, podrn limitar el mbito de la publicidad y acordar el carcter secreto de todas o parte de las actuaciones.
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Reglamento 1/2005, de Aspectos Accesorios de las Actuaciones Judiciales, aprobado por Acuerdo del Pleno del Consejo General del Poder Judicial 34 . En la redaccin del artculo 138.2 LEC no se debe ver una puerta entreabierta a una restriccin genrica a la publicidad de las actuaciones, toda vez que es reiterada la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en la que se seala que la Ley no puede crear previsiones indefinidas de exclusin del principio de publicidad, tan slo est facultada para establecer criterios 35 conforme a los cuales el rgano judicial pueda en atencin de lo justificado de las circunstancias, acordar la celebracin de los actos procesales a puerta cerrada 36 . En esta misma lnea, el Consejo General del Poder Judicial en su Informe sobre el Anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Civil seala que El Tribunal Constitucional tiene declarado en STC 13/85, de 31 de enero, que es admisible que las leyes procesales contemplen excepciones al principio de publicidad y aade que deben darse una serie de condiciones para que estas limitaciones sean constitucionalmente legtimas: a) la previsin de la excepcin ha de encontrarse en norma con rango de ley, b) la excepcin ha de justificarse por la proteccin de otro bien constitucionalmente relevante, y c) la congruencia entre la medida adoptada y el valor garantizado 37 . As, y en relacin al artculo 20.1 d) CE segundo el que: 1. Se reconocen y protegen los derechos: (...) d. A comunicar o recibir libremente informacin veraz por cualquier medio de difusin, no cabe sino reconocer el acceso de medios de comunicacin 38 a las audiencias pblicas 39 . As, mantiene el Tribunal Constitucional en Sentencia 159/2005, que no es compatible, pues, con la actual legislacin reguladora del ejercicio de la libertad de informacin (art. 20.4 CE) el establecimiento de una prohibicin general con reserva de autorizacin en cada caso del acceso de medios de captacin y difusin de imgenes a las audiencias pblicas, porque la utilizacin de tales medios forma parte del mbito constitucionalmente protegido por el derecho a la libertad de informacin que no ha sido limitado con carcter general por el legislador. La eventual limitacin o prohibicin de tal utilizacin, inicialmente permitida, ha de realizarse de forma expresa en cada por el rgano judicial conforme a las exigencias a las que acaba de hacerse referencia.
34 Independientemente de restricciones tales como la establecida en el artculo 88 de la Ley Orgnica del Tribunal Constitucional o de lo previsto en el artculo 355 LEC. 35 Los criterios a los que se halla sujeto el rgano judicial ser el artculo 138 LEC, 232 LOPJ y por supuesto el artculo 120 CE. 36
STC 57/2004. CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, 2005, pp. 26- 27.
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38 A este respecto ver artculo 6 del Reglamento 1/2005 de Aspectos accesorios de las actuaciones judiciales: Se permitir, con carcter general, el acceso de los medios de comunicacin acreditados a los actos procesales celebrados en audiencia pblica, excepto en los supuestos en que pueda verse afectados valores y derechos constitucionales, en los que el Juez o Presidente del Tribunal podr denegar dicho acceso mediante resolucin motivada.
El autntico debate entre lo pblico y lo secreto no se halla tanto en la asistencia de pblico al desarrollo de la instancia procesal que evidentemente es un factor importante-, sino ms bien es la exigencia de rechazar el secretismo o la clandestinidad en la medida en que pueda poner en duda la propia imparcialidad del Tribunal como garanta del desarrollo de la funcin jurisdiccional. Todo ello, adems, concita en una sociedad libre, a que la prensa asuma una importante funcin en orden a dar publicidad del desarrollo de una instancia procesal. (LORCA NAVARRETE, A. M., 1998, p. 1452).
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CONCORDANCIAS: artculos 197 de la LEC; artculo 233 de la LOPJ. De igual modo que la publicidad no se extiende a toda clase de procesos, tampoco se extiende a todas las actuaciones procesales, toda vez que a rengln seguido la propia Ley de Enjuiciamiento Civil establece en su artculo 139 el secreto de las deliberaciones de los tribunales colegiados y en los artculos 140 y 141 las condiciones de acceso al expediente judicial. En lo referente al artculo 139, el secreto de las deliberaciones de los tribunales colegiados, el legislador reitera su contenido en el artculo 197.1, segn el cual: En los tribunales colegiados, la discusin y votacin de las resoluciones ser dirigida por el Presidente y se verificar siempre a puerta cerrada. Asimismo el artculo 233 LOPJ prev que Las deliberaciones de los Tribunales son secretas. Tambin lo ser el resultado de las votaciones, sin perjuicio de lo dispuesto en esta Ley sobre la publicacin de los votos particulares. Sin embargo, ms all de la redaccin categrica de ambos artculos cabe sealar varios matices. El primero por ms evidente, es que dado que las sentencias han de ser motivadas, al menos parte del material deliberativo debe quedar reflejado en la sentencia a efectos de cumplir con lo establecido en el precepto constitucional, 120.3, adems del artculo 218 LEC. El segundo, viene dado en el inciso del propio artculo 139, sin perjuicio de lo dispuesto por la ley sobre publicidad de los votos particulares y por el ya citado artculo 233 LOPJ. As se establece mediante el artculo 203 y el 205 LEC, una excepcin al secreto de las deliberaciones de los tribunales colegiados, en tanto que los votos particulares gozan de un rgimen ntidamente distinto a el de los antiguos votos reservados, toda vez que stos tenan carcter secreto, mientras los primeros deben hacerse pblicos junto a la sentencia, son por tanto, notificados a las partes y cuando sea preceptiva la publicacin de la sentencia, deben publicarse junto a ella (artculo 205 LEC)
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3. No obstante lo dispuesto en los apartados anteriores, los tribunales por medio de auto podrn atribuir carcter reservado a la totalidad o a parte de los autos cuando tal medida resulte justificada en atencin a las circunstancias expresadas por el apartado 2 del artculo 138 . Las actuaciones de carcter reservado slo podrn ser conocidas por las partes y por sus representantes y defensores, sin perjuicio de lo previsto respecto de hechos y datos con relevancia penal, tributaria o de otra ndole.
CONCORDANCIAS: artculo 120 de la CE; artculo 138 de la LEC; artculos 234, 235, 266 y 269 de la LOPJ; artculos 5 y 11 del Reglamento Orgnico del Cuerpo de Secretarios aprobado por RD 1608/2005; artculo 4 del Reglamento 1/2005, de Aspectos Accesorios de las Actuaciones Judiciales, aprobado por Acuerdo del Pleno del Consejo General del Poder Judicial. En lo tocante a la publicidad e informacin sobre las actuaciones, la LEC establece mediante los artculos 140, 141 y 141 bis el rgimen de acceso al expediente judicial, expedicin de copias... Empezando por el artculo 140 LEC, conviene aclarar que cuando en su apartado 1 se establece que Los Secretarios Judiciales y personal competente al servicio de los tribunales facilitarn a cualesquiera personas que acrediten un inters legtimo cuanta informacin soliciten sobre el estado de las actuaciones judiciales, se refiere tambin la Ley al tercero ajeno al proceso, toda vez que las partes del proceso en tanto tales y dado el amparo del derecho a la tutela judicial efectiva, tienen garantizado per se ese acceso. En esta misma lnea, bajo la figura de interesado, la LOPJ prev una serie de derechos para el tercero ajeno en lo relativo al acceso a documentacin de la Oficina Judicial. As el artculo 234 LOPJ que establece que se facilitar a los interesados cuanta informacin soliciten sobre el estado de las actuaciones judiciales; el artculo 235 LOPJ en donde se dispone que los interesados tendrn acceso a lo libros, archivos y registros judiciales; y el artculo 266 LOPJ que dispone que una vez las sentencias estn extendidas, firmadas y depositadas en la Oficina Judicial, se permitir a cualquier interesado el acceso al texto de las mismas. Sin embargo, la ambigedad del trmino interesado condiciona e incluso puede llegar a determinar ser depositario o no de los derechos anteriormente citados. Es por esto, por lo que el artculo 5 del Reglamento 1/2005, de Aspectos Accesorios de las Actuaciones Judiciales, aprobado por Acuerdo del Pleno del Consejo General del Poder Judicial, seala la necesidad de que se acredite por parte del interesado un inters legtimo y directo, cuestin sta que pretende acotar terminolgicamente la vaguedad del concepto interesado. 40 La exigencia del inters legtimo evidencia que se trata no de una cuestin de inters pblico de la Administracin de Justicia, sino de un derecho con contenido concreto cuya denegacin puede ser entendida como generadora de indefensin y por lo mismo de la nulidad de las actuaciones.
40 Vase la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Contencioso-Administrativo) de 22 de mayo de 1996 en la que se trata de delimitar la significacin de interesado, sealando que nicamente se debe reconocer un inters legtimo cuando se acredita una conexin concreta con el objeto del proceso, siempre que no afecte a derechos fundamentales de las partes y teniendo presente que si la informacin es empleada para satisfacer los intereses de terceras personas, el inters se mantenga en el propio mbito del ordenamiento jurdico.
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No obstante, la regulacin del artculo habilita al Juez para atribuir a los autos el carcter de reservado en los mismos supuestos que el artculo 138.2 LEC, con la nada desdeable diferencia que mientras en el artculo 138 LEC la limitacin de informacin puede llegar a alcanzar a las partes, en el presente 140 LEC eso no es posible. Esto es, la limitacin nunca afectar a las partes, cuestin sta lgica, porque de este modo las partes podrn tomar conocimiento de lo efectuado sin su presencia 41 .
CONCORDANCIAS: artculo 120 de la CE; artculo 138 de la LEC; artculos 234, 235, 266 y 269 de la LOPJ; artculos 5 y 11 del Reglamento Orgnico del Cuerpo de Secretarios aprobado por el Real Decreto 1608/2005; artculos 2 y 4 del Reglamento 1/2005, de Aspectos Accesorios de las Actuaciones Judiciales, aprobado por Acuerdo del Pleno del Consejo General del Poder Judicial; artculos 7 y 12 del Real Decreto 937/2003. En lo relativo al artculo 141 (141 bis), al tratar el tema del acceso a los archivos, hace referencia a la publicidad de las actuaciones judiciales de procedimientos que no se hallen en tramitacin (concluidos, suspendidos), as como a los libros y registros de llevanza obligatoria por los secretarios judiciales para el control de las causas en cuya tramitacin intervienen. De la redaccin del precepto se desprende un rgimen de acceso semejante al establecido en el artculo 140 LEC, rgimen condicionado tanto por limitaciones de tipo objetivo, que no tengan carcter reservado, como de tipo subjetivo, que acrediten un inters 42 legtimo. Por tanto, en lo relativo a ese punto, debe entenderse derogado el Acuerdo del CGPJ, de 17 de abril de 1996, sobre Garantas respecto del acceso a la informacin contenida en ficheros jurisdiccionales. Ya no cabe distinguir el
41 Cuando ello sea necesario para la proteccin del orden pblico o de la seguridad nacional en una sociedad democrtica, o cuando los intereses de los menores o la proteccin de la vida privada de las partes y de otros derechos y libertades lo exijan o, en fin, en la medida en la que el tribunal lo considere estrictamente necesario, cuando por la concurrencia de circunstancias especiales la publicidad pudiera perjudicar a los intereses de la justicia. 42
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tratamiento entre los asuntos en tramitacin y los ya finalizados. Segn este acuerdo, para obtener informacin sobre las actuaciones pendientes, se requera el consentimiento del afectado o una autorizacin motivada del tribunal; en cambio, para los asuntos terminados, era suficiente tener inters legtimo 43 . Resulta evidente la importancia cientfica de facilitar el acceso a los archivos judiciales, en tanto que las causas son fuente de informacin para el mundo del Derecho. Por ello, dada la falta de infraestructuras de la que adolece la Administracin de Justicia en nuestro pas y asumida, la necesidad de conservacin de las fuentes primarias de informacin, se hace imprescindible garantizar un adecuado archivo y acceso a las fuentes de valor exegtico. En este sentido, el Consejo General del Poder Judicial abord en distintos momentos esta problemtica, en primer lugar, en su Acuerdo de 6 de marzo de 1991, resolvi que en atencin a los intereses en juego era necesario establecer una interpretacin restrictiva del trmino interesado; y, en Acuerdo 12 de enero de 1994, abord la cuestin del acceso de los medios de comunicacin al texto de las sentencias. As bien, y segn XIOL ROS En la actualidad este aspecto de la publicidad judicial, o por mejor decir para referirnos a la materia contemplada en este artculo, de la publicidad de la oficina judicial en cuanto registro de documentacin, se halla detenidamente regulada en los arts. 2 a 4 Rgto. 1/2005 del CGPJ, que la regula bajo las formas de exhibicin, testimonio o certificacin (art.2), y ats. 7 y 12 del RD 937/2003. En concordancia con el art. 235 LOPJ, se limita el derecho de acceso respecto a las actuaciones que hayan sido declaradas reservadas; pero, adems, extiende tal limitacin a aquellas cuya publicidad pudiera afectar a derechos, principios o valores constitucionales. 44
7. Lengua oficial
Artculo 142. Lengua oficial 1. En todas las actuaciones judiciales, los Jueces, Magistrados, Fiscales, Secretarios Judiciales y dems funcionarios de Juzgados y Tribunales usarn el castellano, lengua oficial del Estado. 2. Los Jueces, Magistrados, Secretarios Judiciales, Fiscales y dems funcionarios de Juzgados y Tribunales podrn usar tambin la lengua oficial propia de la Comunidad Autnoma, si ninguna de las partes se opusiere, alegando desconocimiento de ella que pudiere producir indefensin.
CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, 2005, pp. 29 30. Pero de este mismo rgimen, se deriva tambin, la ya aludida cuestin relativa al inters que se debe acreditar para poder tener acceso a libros, archivos y registros judiciales. Y es que hasta la reforma de la LOPJ operada mediante la LO 19/2003, lo exigido por la LEC inters legtimo se apartaba de lo sealado en el artculo 235 LOPJ (los interesados tendrn acceso) y del artculo 266.1 LOPJ (se permitir a cualquier interesado). A este respecto, la publicidad procesal, en su vertiente de derecho a la informacin y de acceso a las sentencias ya depositadas, requiere, como hemos anticipado, por parte de quien la invoca y ejercita, la concurrencia de la condicin de "interesado, sin que, hemos tambin de apresurarnos a esta precisin, la expresin "cualquier interesado, empleada por el art. 266.1 respecto a las sentencias, aada matiz alguno ampliatorio al bsico concepto de interesado, por tratarse de mera enunciacin reduplicativa y quizs dirigida a no constreirla a quienes han sido partes o intervenido de cualquier forma (testigos, peritos, etc.), en el proceso al que la sentencia o sentencias han puesto fin. STS 9641/1995.
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3. Las partes, sus procuradores y abogados, as como los testigos y peritos, podrn utilizar la lengua que sea tambin oficial en la Comunidad Autnoma en cuyo territorio tengan lugar las actuaciones judiciales, tanto en manifestaciones orales como escritas. 4. Las actuaciones judiciales realizadas y los documentos presentados en el idioma oficial de una Comunidad Autnoma tendrn, sin necesidad de traduccin al castellano, plena validez y eficacia, pero se proceder de oficio a su traduccin cuando deban surtir efecto fuera de la jurisdiccin de los rganos judiciales sitos en la Comunidad Autnoma, salvo si se trata de Comunidades Autnomas con lengua oficial propia coincidente. Tambin se proceder a su traduccin cuando as lo dispongan las leyes o a instancia de parte que alegue indefensin. 5. En las actuaciones orales, el tribunal por medio de providencia podr habilitar como intrprete a cualquier persona conocedora de la lengua empleada, previo juramento o promesa de fiel traduccin.
CONCORDANCIAS: Artculo 3 de la CE; artculos 143 y 144 de la LEC; artculo 231 de la LOPJ; Carta Europea de las lenguas regionales o Minoritarias de Estrasburgo, de 5 de noviembre de 1992, Instrumento de ratificacin 2 de febrero de 2001. El artculo 142 de la Ley de Enjuiciamiento Civil aborda el espinoso tema de la lengua oficial respecto a la cual el artculo 3 CE establece que 1. El castellano es la lengua espaola oficial del Estado. Todos los espaoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. 2. Las dems lenguas espaolas sern tambin oficiales en las respectivas Comunidades Autnomas de acuerdo con sus Estatutos. 3. La riqueza de las distintas modalidades lingsticas de Espaa es un patrimonio cultural que ser objeto de especial respeto y proteccin. De este modo se consagra para el Estado espaol un sistema que naci con la vocacin de ordenar constitucionalmente la realidad plurilinge de la nacin espaola (STC 82/1986) y tiene su plasmacin en materia procesal en el artculo 142 LEC y en el 231 LOPJ. El reconocimiento de la cooficialidad de las lenguas propias de las Comunidades Autnomas, evidencia la apuesta por un modelo que debe ser integrado con la normativa estatutaria, parte integrante del bloque de constitucionalidad 45 . Por tanto, en la organizacin territorial del Estado existen territorios dotados de un estatuto de cooficialidad lingstica, en los que la eleccin de los particulares entre una u otra lengua para relacionarse con cualquier poder pblico radicado en dicho territorio tiene plena validez jurdica 46 . Por todo ello, en tanto que el artculo 3.3 CE establece que la citada realidad es un patrimonio cultural que ser objeto de especial respeto y proteccin, y sobre todo, porque el rgimen de cooficialidad constitucionalmente establecido presume la convivencia entre las lenguas y el esfuerzo por preservar el bilingismo en aquellos territorios que cuentan con lengua propia, los poderes pblicos deben garantizar la efectiva coexistencia, incentivando el conocimiento y asegurando la proteccin de ambos idiomas. En este sentido y siguiendo con la STC 337/1994, Es cierto, en efecto, que para la Constitucin el rgimen del castellano no se agota en su reconocimiento como lengua oficial, en cuanto que la Norma fundamental establece para todos los espaoles el deber de conocerlo y el derecho a usarlo, asegurando as un conocimiento efectivo que les permita dirigirse a todos los poderes pblicos con plena validez jurdica (...) comunicarse de forma directa con los dems ciudadanos en cualquier lugar del territorio nacional. Pero
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esta posicin constitucional del castellano no entraa en modo alguno una marginacin o exclusin, ex Constitutione, de las dems lenguas que son propias y cooficiales en las Comunidades Autnomas, como podra desprenderse del anterior planteamiento, y ello por diversas razones. En primer lugar, porque dicha ordenacin constitucional no se basa nicamente en lo previsto en el primer apartado del art. 3.1 de la Norma constitucional sino tambin en lo establecido en el apartado segundo de este precepto, que por remisin a lo dispuesto en los Estatutos de Autonoma (...) As bien, es necesario conjugar las disposiciones estatutarias con las relativas al uso de la lengua en el proceso, para extraer que lo esencial a la hora de determinar la posibilidad de utilizar una lengua oficial autonmica (STC 49/1991), no es el marco competencial del rgano judicial sino la ubicacin de la sede del mismo 47 . Segn XIOL ROS, el Acuerdo n.33 de la sesin del pleno del CGPJ, de 28 de noviembre de 2007, desestim la propuesta de uno de los consejeros de iniciar expediente disciplinario por la posible comisin de falta muy grave de ignorancia inexcusable en el cumplimiento de los deberes judiciales (art. 417.14 LOPJ), as como una falta grave de abuso de autoridad y otra falta grave de consideracin respecto de los ciudadanos (art. 418.5 LOPJ), y de remisin de los hechos al Ministerio Fiscal por si pudieran ser constitutivos de delito contra un Juez de la AN, que no permiti la asistencia de intrpretes en juicio a unos acusados de vecindad catalana imputados por injurias al Rey, por razn de que el cataln no es lengua oficial en la Comunidad Autnoma de Madrid, y ser el castellano de conocimiento obligatorio para todos los espaoles 48 De lo dicho se desprende (artculo 142 LEC y 231 LOPJ) la validez y eficacia del castellano en todo el territorio espaol, mientras que las lenguas propias oficiales de cada comunidad reducen esa misma validez y eficacia al estricto marco de los rganos que tengan su sede ubicada en el territorio en el que esa lengua es oficial 49 .
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48 XIOL ROS,
49 Con respecto al proceso histrico de la cooficialidad lingstica en el proceso: En un contexto ciertamente premonitorio a favor del idioma cooficial, la fuerza de cualquier argumento contrario al uso del castellano y la lengua oficial propia de la CA en un plano de igualdad en la actividad relacionada con la Administracin de Justicia, necesariamente no poda prosperar. Y desde el primer momento, no cabe duda, de que el Gobierno del Estado, pese a los primeros escarceos en contra, as lo comprendi, incluyendo en el Proyecto de Ley Orgnica del Poder Judicial, que se public en el BOCG, Congreso de los Diputados, II Legislatura, de 19 de septiembre de 1984, un artculo (el 254 del proyecto) en el que, sin duda, se lleg a una frmula de consenso ciertamente vlida. Sealaba ese artculo que: [Link] todas las actuaciones judiciales, los Jueces, Magistrados, Fiscales, Secretarios y dems funcionarios de Juzgados y Tribunales usarn el castellano, lengua oficial del Estado. 2. Asimismo, si ninguna de las partes se opusiere alegando desconocimiento de la lengua que pudiere producir indefensin, podrn los jueces, magistrados, fiscales, secretarios y dems funcionarios de Juzgados y Tribunales usar tambin la lengua oficial propia de la CE. 3. Las partes, sus representantes y quienes les dirijan, as como los testigos y peritos, podrn utilizar la lengua que sea tambin oficial en la CA en cuyo territorio tengan lugar las actuaciones judiciales, tanto en manifestaciones orales como en escritas. 4. Las actuaciones jurdicas realizadas en el idioma oficial de una CA tendrn, sin necesidad de traduccin al castellano, plena validez y eficacia. De oficio se proceder a su traduccin cuando deban surtir efectos fuera de la jurisdiccin de los rganos judiciales sitos en la CA, o por mandato del juez o a instancia de parte que alegue indefensin. 5. En las manifestaciones orales el Juez o Tribunal podr habilitar como intrprete a cualquiera persona conocedora de la lengua empleada, previo juramento o promesa de la misma. Bsicamente, el contenido de ese artculo no se alter con el Informe que la Ponencia realiz en el Senado sobre el PLOPJ, y que fue publicado en el BOCG, Senado, II Legislatura, el da 28 de mayo de 1985, y que aparecera bajo el ordinal 236. As se llega a la promulgacin de la LOPJ (BOE
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Por tanto, si bien es cierto que existe absoluta libertad para que tanto el personal de la Administracin de Justicia, como las partes opten por la lengua que prefieran all donde coexistan varias cooficiales, tambin lo es el hecho de que los componentes del Tribunal pierden tal facultad en el preciso instante en el que una de las partes alega el desconocimiento de la lengua oficial autonmica. Y esto en s, encierra varias cuestiones problemticas. Difcilmente se podrn impulsar los mecanismos que garanticen la coexistencia lingstica en un mismo territorio a los que antes nos referamos, cuando ni los ciudadanos de la comunidad autnoma de rgimen bilinge, ni los jueces y dems personal de la administracin de Justicia de rganos radicados en la citada comunidad, cuentan con la obligacin de conocer ambas lenguas. Resulta ilusorio impulsar medidas de normalizacin lingstica en el mbito de la Administracin de Justicia, cuando teniendo presente el desequilibrio entre el castellano y el resto de las lenguas oficiales autonmicas, cualquiera de las partes puede alegar indefensin y anular de iure la facultad de los componentes del Tribunal de usar la lengua que estimen oportuno. Muy atrs quedan por lo tanto, las proclamas del artculo 3.3 de la Constitucin, toda vez que el desarrollo legislativo no supo recoger el guante del multilingismo lanzado por el Poder Constituyente. De este modo, una maltrecha coexistencia lingstica en el proceso, es apenas paliada mediante el recurso de la traduccin. Y es que, cuando una de las partes 50 insiste en emplear la lengua oficial de marco autonmico, a pesar del deber constitucional de conocer el castellano y alegando su posicin en base a la Carta Europea de lenguas regionales o minoritarias de Estrasburgo, de 5 noviembre de 1992, puede surgir el conflicto toda vez que la otra parte est facultada para alegar indefensin y solicitar el castellano como lengua vehicular del proceso. En este caso, como sealbamos anteriormente, la solucin adoptada por el legislador es la traduccin, tal y como se advierte de la lectura del artculo 231 LOPJ, cuando seala que: En las actuaciones orales, el Juez o Tribunal podr habilitar como intrprete a cualquier persona conocedora de la lengua empleada, previo juramento o promesa de aqulla. Esta regulacin ha suscitado controversia entre aquellos que defienden que una legislacin verdaderamente respetuosa con la voluntad constitucional (aquello de la riqueza de las distintas modalidades lingsticas de Espaa es un patrimonio cultural que ser objeto de especial respeto y proteccin), debera profundizar el abanico de posibilidades reales del justiciable, para que estas opciones lingsticas no queden al albur de la decisin de la otra parte, defendiendo que el derecho al uso real de un idioma frente a la Administracin de Justicia, nicamente ser realmente salvaguardado cuando del derecho del justiciable brote el deber de los miembros de los rganos judiciales de conocer esa lengua oficial, evitando as las molestias de la traduccin,
de 1 de julio de 1985), en la que la utilizacin del idioma cooficial se halla regulado en el art. 231 LOPJ. (LORCA NAVARRETE, A. M.,1998, pp. 525 526)
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ms propias de las instancias de cooperacin judicial internacional, que de lo que debera ser el normal desarrollo de un proceso judicial en un Estado que reclama para s el calificativo de multilinge. Igualmente, no se debe pasar por alto el agravio injustificado, en tanto que todos ciudadanos de un mismo Estado, al que se somete al ciudadano que opta por una lengua autonmica, siendo sometido a una molestia y condicionante superficial e innecesario, mxime si tenemos presente que en el marco territorial en el que es oficial el uso de esa lengua, sta goza ante la Administracin de Justicia, de plena validez y eficacia jurdica. As, con respecto a la posibilidad de que los componentes de los rganos judiciales tengan la obligacin de conocer la lengua cooficial que desean emplear las partes 51 , el Tribunal Constitucional deja clara su posicin al afirmar que: En efecto, bajo la cobertura de diversas invocaciones del derecho a la tutela judicial efectiva y otros distintos derechos fundamentales insertos en el art. 24 CE, los recurrentes pretenden que este Tribunal les reconozca el por ellos invocado derecho fundamental a que los componentes de los rganos judiciales tengan la obligacin de conocer el idioma cooficial (euskera e el presente caso), en el que deseen expresarse las partes procesales, y sus defensores, derecho fundamental que ni se desprende de precepto alguno de la Constitucin, ni se encuentra en la actualidad reconocido por la legalidad ordinaria. Sentada dicha premisa, es obvio que si los recurrentes y sus defensores pretenden ejercitar su derecho a expresarse en euskera durante el desarrollo de las sesiones del juicio oral (derecho que con carcter general consagra el art. 231 LOPJ), debern aquietarse, si los componentes del rgano judicial que vaya a conocer del mismo lo estiman necesario para la correcta imparticin de la Justicia, al empleo de todas aquellas medidas estrictamente imprescindibles, tcnicas de otro tipo, que el rgano judicial disponga con el exclusivo fin de obtener un conocimiento fidedigno del contenido de las declaraciones y manifestaciones vertida en dicho idioma, medidas tales como las que ahora se cuestionan (), que en modo alguno pueden calificarse de superfluas, intiles, prescindibles o, desde otro punto de vista, desproporcionadas para lograr el fin pretendido. En consecuencia, pues, las referidas medidas no son sino la respuesta jurdicamente fundada y lgicamente proporcionada a la solicitud de los recurrentes y sus letrados defensores de expresarse en euskera durante el juicio oral, las cuales, por tal razn, no pueden originar las lesiones del derecho a la tutela judicial efectiva, derecho a un proceso con todas las garantas y derecho de defensa que se denuncian en la demanda de amparo 52 . En el Auto de 19 de abril de 2005, el Tribunal Constitucional institucionaliza en esta materia la aplicacin del principio de concordancia prctica (establecido por la STC 154/2002) mediante el
51 Evidentemente ya no se trata aqu del desconocimiento de la lengua oficial autonmica de una de las partes, sino de los componentes del rgano judicial. 52
Providencia de 1 de octubre de 1997 acordada por unanimidad por la que se inadmite recurso de amparo frente al Auto del Tribunal Constitucional de 23 de abril de 1997.
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que se entiende que la utilizacin de intrpretes salvaguarda el derecho a usar la lengua oficial propia de la Comunidad Autnoma, al tiempo que evita la eventual indefensin de la otra parte. De este modo, y siempre bajo el criterio del Tribunal Constitucional, se asume que no hay vulneracin en los derechos de la parte que emplea la lengua de mbito autonmico toda vez que en funcin del citado principio, esa eventual merma de posibilidades de la parte que se traduce en que el sacrificio de uno de los trminos de la ponderacin no vaya ms all de las necesidades de realizacin del inters preponderante. En este sentido, el Tribunal Constitucional niega que se incurra en contradiccin alguna con lo establecido por el artculo 3.2 CE 53 , y establece que ante la colisin lingstica debe prevalecer el derecho a la tutela judicial efectiva a travs de la evitacin de una eventual situacin de indefensin. Mediante resoluciones como la STC 74/1987, de 25 de mayo, el Tribunal Constitucional, interpreta que la intervencin del intrprete debe ser considerada como una medida paliativa orientada al objetivo de garantizar los derechos lingsticos de los ciudadanos, y por lo tanto desestima cualquier pretensin de inconstitucionalidad en base a una eventual merma de la inmediacin procesal con respecto a la parte que emplea la lengua de mbito autonmico. Por lo tanto, bajo el prisma constitucional, la asistencia del intrprete resulta un instrumento adecuado, toda vez que permite el efectivo ejercicio de las garantas procesales recogidas en el artculo 24.2 CE. Si bien resulta razonable, con base en el artculo 142.4 LEC, que tanto los documentos como las actuaciones judiciales que deban surtir efecto fuera de la jurisdiccin de los rganos judiciales sitos en la Comunidad Autnoma 54 , se traduzcan, tambin parece aconsejable caminar cara a una reforma legislativa que permita que las lenguas oficiales de las Comunidades Autnomas del Estado Espaol tengan un mejor acomodo dentro del proceso ms armonioso con el espritu del artculo 3 de la Constitucin. As, sin pretender profundizar ms en la cuestin, la ampliacin del ya por s amplio abanico de obligaciones y deberes de Jueces y Magistrados y dems personal de Administracin de Justicia, permitira hacer efectivo lo que hoy es en la prctica diaria, una ensoacin buclica, permitira en una sana ponderacin cargar a los administradores de justicia, para liberar a los justiciables. En definitiva, entendemos que debe surgir, siguiendo a LORCA NAVARRETE, una nueva modalidad de tutela: la tutela judicial efectiva lingstica, que reviste caracteres de gran actualidad y vigencia, en orden a garantizar no ya que no surjan situaciones de desventaja procesales debidas a la ignorancia o imperfecto conocimiento de la lengua castellana sino, ms bien, a que la oficialidad de la lengua sea efectiva en el mbito de la tutela judicial que otorgan los rganos jurisdiccionales. En tal
53 Las dems lenguas espaolas sern tambin oficiales en las respectivas Comunidades Autnomas de acuerdo con sus Estatutos. 54
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sentido, aquella tutela judicial efectiva lingstica surge no tanto de la situacin de desventaja procesal originada de la ignorancia o imperfecto conocimiento de la lengua castellana, sino de la funcin de garanta jurisdiccional que asumen los rganos jurisdiccionales en orden a hacer operativa aquella oficialidad 55 .
Sin perjuicio de lo anterior, se garantizar en todo caso la prestacin de los servicios de interpretacin en los litigios transfronterizos a aquella persona que no conozca el castellano ni, en su caso, la lengua oficial propia de la Comunidad Autnoma, en los trminos establecidos en la Ley 1/1996, de 10 de enero, reguladora de la Asistencia Jurdica Gratuita.
CONCORDANCIAS: Artculos 142 y 144 de la LEC En conexin con lo comentado, el artculo 143 56 modificado por la LO 19/2003, de 23 de diciembre y con entrada en vigor a partir del 15 de enero de 2004, aborda el problema del desconocimiento de la lengua empleada por el Tribunal en aras a posibilitar la intervencin de un intrprete que salvaguarde de este modo el derecho a la tutela judicial efectiva del justiciable. Cuestin sta en absoluto balad, si tenemos en cuenta la cada vez mayor presencia de poblacin migrante extranjera que desconoce nociones bsicas de castellano. No obstante lo sealado y el
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56 Mediante el apartado 73 del artculo 15 de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina Judicial, el legislador ha querido modificar el artculo 143, quedando su redaccin como sigue: 1. Cuando alguna persona que no conozca el castellano ni, en su caso, la lengua oficial propia de la Comunidad hubiese de ser interrogada o prestar alguna declaracin, o cuando fuere preciso darle a conocer personalmente alguna resolucin, el Secretario por medio de decreto podr habilitar como intrprete a cualquier persona conocedora de la lengua de que se trate, exigindosele juramento o promesa de fiel traduccin. Sin perjuicio de lo anterior, se garantizar en todo caso la prestacin de los servicios de interpretacin en los litigios transfronterizos a aquella persona que no conozca el castellano ni, en su caso, la lengua oficial propia de la Comunidad Autnoma, en los trminos establecidos en la Ley 1/1996, de 10 de enero, reguladora de la Asistencia Jurdica Gratuita. De las actuaciones que en estos casos se practiquen se levantar acta, en la que constarn los textos en el idioma original y su traduccin al idioma oficial, y que ser firmada tambin por el intrprete . As, en el primer prrafo del apartado primero, se modifica el rgano competente para habilitar como intrprete a una persona, pasando del actual el tribunal por medio de providencia, a el Secretario por medio de decreto. Al mismo tiempo, se incluye un prrafo en el que se determina que el acceso a la traduccin se har en los trminos previstos en la Ley 1/1996.
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deber de todos los espaoles de conocer el castellano, la STC 74/197 establece el derecho a intrprete al nacional que alegue verosmilmente su ignorancia o conocimiento insuficiente, en tanto que considera el derecho al intrprete 57 como parte integrante del derecho a la tutela judicial efectiva.
CONCORDANCIAS: Artculos 2.7 y 13 del Real Decreto 2555/1977, Orden AEX/1971/2002 Finaliza el captulo y la cuestin lingstica el artculo 144 LEC 58 , en el que se aborda la problemtica de los documentos presentados ante los Tribunales, redactados en idioma no oficial sea procedente de las diferentes Comunidades Autnomas (fuera de su marco de coficialidad) como del extranjero. De este modo la redaccin del apartado 1 del citado artculo impone la traduccin del documento 59 que puede ser hecha privadamente con validez, siempre que no sea impugnada porque no se le tenga por fiel y exacta, en cuyo caso, se ordenar la traduccin oficial del documento a costa que quien lo hubiese presentado. No obstante, si realizada la traduccin
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Mediante el apartado 74 del artculo 15 de la Ley 13/2009, de 3 de noviembre, de reforma de la legislacin procesal para la implantacin de la nueva Oficina Judicial, el legislador ha querido modificar el artculo 144 LEC, quedando el prrafo primero del apartado 2 del citado artculo como sigue: 2. Dicha traduccin podr ser hecha privadamente y, en tal caso, si alguna de las partes la impugnare dentro de los cinco das siguientes desde el traslado manifestando que no la tiene por fiel y exacta y expresando las razones de la discrepancia, el Secretario Judicial ordenar, respecto de la parte que exista discrepancia, la traduccin oficial del documento, a costa de quien lo hubiese presentado. Como se puede observar, en realidad, la reforma en lo que respecta a este artculo, consiste en sustituir el sujeto elptico se ordenar por, el secretario judicial ordenar, concretando as la persona competente para ordenar la traduccin tenida por no fiel y exacta.
58 59 No obstante la Ley no establece las consecuencias jurdicas de la falta de presentacin de la traduccin por parte de quien lo presenta. Es por esto por lo que abundan decisiones judiciales de variado resultado, desde las que declaran la nulidad de actuaciones a las que entiedene que es un defecto subsanable que no afecta a la validez del proceso (SAP Cuenca 284/2002, SAP de Alicante 509/2005)
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oficial no se advirtieran diferencias esenciales, ser el impugnante el que sobrelleve los costes de la traduccin oficial (artculo 144.2 LEC). El Real Decreto 2555/1977, (redaccin de Real Decreto 4122/1996) establece en su artculo 13 el valor de traducciones oficiales efectuadas por los intrpretes jurados tal como se dispone en la Orden AEX/1971/2002, esto es, las realizadas por exigencia de las autoridades competentes. Es por esto por lo que entendemos que por traduccin oficial habr que entender aquella que sea realizada por un intrprete jurado con capacidad de certificar la fidelidad y exactitud de sus actuaciones, que rena por tanto, las condiciones exigidas en la citada Orden. 60
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