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TEMA 4

"LOS VÍNCULOS ENTRE LOS PUEBLOS, UNA FUERZA TRANSFORMADORA DE


LA SOCIEDAD, PARA LA VIDA DIGNA DE LOS DESCARTADOS"
1. INICIO (Bienvenida y Oración del sínodo)
2. TEMA (Presentar el Tema de Reflexión)
El tema sobre el que vamos a reflexionar en este Grupo Sinodal plantea la importancia
del eje temático sobre el protagonismo de los pueblos en dos perspectivas complementarias:
en la misión evangelizadora de la Iglesia y en la transformación integral de la sociedad. Ambas
direcciones deben tener como finalidad la vida digna de "los descartados", en el contexto de
una "Iglesia sinodal, hecha de vínculos que unen en la comunión y de espacios para la
variedad de pueblos y culturas". (DF 109).

La idea de la que habla este tema, centra su atención en el grupo


sinodal, resaltando dos acciones que se complementan entre sí y dan el
verdadero sentido a lo que se pretende; se trata de la misión
evangelizadora y la transformación integral del mundo en la sociedad.
Que teniendo como base la dignidad de la persona humana,
especialmente los menos favorecidos por la sociedad abarcando las

"La Conversión de los vínculos" a los que se refiere en la cuarta parte el DF del sínodo,
es una categoría que nos ayuda a comprender, en este proceso hacia el COMGUA VI, que la
acción pastoral de las iglesias locales "no puede limitarse a cuidar las relaciones entre personas
que se sienten en sintonía entre ellas, sino que debe favorecer el encuentro con cada hombre y
cada mujer", con cada pueblo y cultura que se encuentran en "el espacio" y "el lugar" que son
los pueblos con quienes creemos debemos fortalecer los vínculos y el medio más adecuado y
oportuno, lo vemos hoy en los Movimientos Populares", con quienes el papa Francisco abrió
caminos de diálogo y estableció puentes.

Cada uno desde el lugar que ocupa dentro de la Iglesia ha de estar


comprometido al caminar en comunión con los demás, que también
son parte de la Iglesia particular, así enriqueceremos la comunión
dentro de la Iglesia universal. Esto con el fin de no limitare a fines
particulares que se basan exclusivamente a las relaciones de los
grupos, pastorales y movimiento, sino a la relación fraterna que debe
existir en todos y con todos sin importar, niveles sociales y cultura.
Acción que nos ha de encaminar al COMGUA VI
3. REALIDAD (Preguntas para construir juntos el VER)
a. ¿Cuáles han sido los obstáculos para que la Iglesia, desde la cultura del encuentro,
promueva una relación dinámica y de unidad en la diversidad de los pueblos, para que éstos
lleguen a ser una fuerza transformadora de la sociedad?
b. Identificar la presencia de los Movimientos Populares en nuestros territorios y
describir la relación de la Iglesia con ellos. ¿Hay dialogo e integración o prevalecen los
prejuicios y el rechazo?
c. Qué deberíamos hacer para que la acción pastoral de nuestras iglesias no solo se
limite a cuidar las relaciones entre personas y comunidades que se sienten en sintonía entre
ellas, sino que favorezca el encuentro con todos los pueblos, con cada hombre y mujer para
que, juntos, promovamos la vida digna de los descartados. (Cf. Df 110)

4. HIMNO DEL JUBILEO- HIMNO DEL COMGUA VI


5. LA BUENA NOTICIA (Texto evangélico)
Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que
unos doscientos codos, remolcando la red con los peces [...] Simón Pedro subió a la barca y
arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran
tantos, no se rompió la red (Jn. 21,8.11).

6. LA VOZ DE LOS PADRES Y MADRES SINODALES


a. ESPIRITUALIDAD: (Comentando el texto evangélico desde el DF del Sínodo)
Hacia la variedad de pueblos y culturas
"Las redes echadas por la palabra del Resucitado permiten una pesca abundante. Todos
colaboran en el arrastre de la red, Pedro tiene un rol especial. En el Evangelio, la pesca es una
acción realizada en común: cada uno tiene una tarea precisa, distinta pero coordinada con la de
los demás. Así es la Iglesia sinodal, hecha de vínculos que unen en la comunión y de espacios
para la variedad de pueblos y culturas. (DF 109).

La Fe puesta en las palabras de Jesús, para los apóstoles tiene un gran


significado, y es la de la comunión que hace que la Iglesia camine con
fuerza y más segura; aunque cada uno cumple distintos roles u ocupa
puestos diferentes dentro de la Iglesia. pues todos jalan para el mismo
lado y se encaminan a la misma dirección desde cada realidad cultural y
Cultivar formas nuevas para estrechar los vínculos que nos unen
"En un momento en el que cambia la experiencia de los lugares donde la Iglesia está
arraigada y peregrina, es necesario cultivar en formas nuevas el intercambio de dones y el
entrelazar los vínculos que nos unen, sostenidos por el ministerio de los obispos en comunión
entre sí y con el Obispo de Roma" (DF 109).

Al tratarse de las formas nuevas, se nos está indicando que es necesario la implementación
de procesos en donde los dones de cada uno sean puestos al servicio de todos, para así
fortalecer los lasos de fraternidad y comunión, que sea animado y sostenido por los
pastores de cada iglesia particular.

a. TEOLOGÍA (Profundizar en el tema desde el contenido del DF del sínodo y desde otras
fuentes)
Peregrinos y arraigados
Nuestras iglesias están fundadas "en un lugar particular", están "plantadas en un
territorio concreto, en un espacio y en un tiempo donde se llega a tener una experiencia
compartida de encuentro con Dios que salva" y de encuentro también entre pueblos y
comunidades diversas que deben ir logrando la unidad y la armonía, la fraternidad y
organización, para para llegar a tener objetivos comunes con la finalidad de lograr una vida
digna para todos, preferencialmente para los pobres. (DF 110)

La ubicación de cada unas de las iglesias, tienen su razón de ser, han


sido creadas en un espacio y tiempo determinado con el fin cubrir las
necesidades evangélicas en medio de la sociedad en la que se mueve,
es el “aquí y el ahora” del Reino de Dios que acontece en cada realidad
del todos los hombres y se está dando continuamente. Y las Iglesias son
esa fuente que alimenta la presencia de Dios en el mundo actual.

"Esta dimensión local" de nuestras iglesias, además de "conservar la rica diversidad de


las expresiones de fe arraigadas en contextos culturales e históricos concretos" (Ibid), permite
que se abran también a contextos de muchas culturas, de muchas etnias y de muchas lenguas.
Contextos que caracterizan a los pueblos de nuestra nación y con quienes las comunidades
eclesiales deben establecer puentes, mantener diálogos abiertos y compartir objetivos comunes
en la búsqueda del desarrollo humano integral.
El germen del reino que surge desde las iglesias particulares, nos
recuerda a lo ocurrido en pentecostés, donde se vivía un solo
sentimiento del amor de Dios, y todos lo entendían desde sus propias
lenguas adquiriendo fuerzas para ir a anunciarle a los demás que el
reino de Dios está aquí y ahora y se actualiza en los sacramentos que
edifican de forma integral, es decir a todo el hombre en su totalidad de
forma personal, social y a todas las culturas para ser una verdadera
Iglesia sinodal.

En ese sentido, es importante comprender que la acción pastoral misionera que


impulsamos desde los territorios donde están asentadas nuestras iglesias "no pueden limitarse
a cuidar las relaciones entre personas que se sienten bien entre ellas, sino que debe favorecer
el encuentro con todo hombre y mujer" (Ibid), de cualquier raza y cultura y debe también
favorecer el encuentro entre los pueblos, trabajando por una sociedad más humana.

La experiencia de Dios, no es solo para sí mismo ni para unos pocos,


sino para que vayamos al encuentro de los demás, de la misma manera
que los discípulos de Emaús, que sin saber que era Jesús quien los
acompañaba, sentían el corazón ardiendo, fueron con los apóstoles a
compartirle la alegría y el gozo que sintieron a verlo partir el pan. Es
justamente con ese mismo sentimiento que debemos de ir hacia los
demás, en donde las periferias sea el campo para hacer germinar el
reino de los cielos.

Uno de los desafíos importantes que, hoy, tenemos es hacer posible que "la experiencia
de estar arraigados en un lugar debe hacer frente a profundos cambios socioculturales que
están modificando el modo de percibir los lugares en que nos encontramos": lugares en los que
compartimos la vida con otras realidades humanas, otras culturas, otras creencias y hasta otras
religiones, pero son realidades que, en la tarea de fortalecer los vínculos entre los pueblos,
deben ser tomadas en cuenta. (DC 11).
En la actualidad, es común que siempre se encuentre con más de alguna
dificultad y el de estar estáticos en lugares de terminados (grupos,
pastorales y movimientos), anclados en un lugar y espacio, afectando la
misión de la Iglesia que es la de ir por todo el mundo y predicar la buena
nueva de Jesucristo. Especialmente ante las distintas culturas que exigen
una profunda atención de cara a la globalización que puede ser un arma

En la sociedad de hoy, "el concepto de lugar ya no puede ser entendido en puros


términos de geografía y de espacios", sino en una perspectiva que pone en evidencia "la
pertenencia a una red de relaciones y a una cultura cuyas raíces territoriales son más dinámicas
y flexibles que nunca" (Ibid).

La forma de pensar es uno de los elementos que puede denominarse


nueva cultura, es decir que durante el surgimiento de nuevas corrientes
la sociedad o la misma comunidad cristiana tiende a caer en el error de
mesclar la fe con otras formas de creer en Dios, distorsionando el
mensaje original del evangelio de Jesucristo, y es aqui donde ha de salir
de esa

Urbanismo y ruralidad
Dos fenómenos deben ser tomados en cuenta en esta nueva concepción del lugar o el espacio
en que estamos situados: la creciente urbanización y la decreciente ruralidad.
"La urbanización es uno de los principales factores de este cambio": hoy, por primera vez en la
historia de la humanidad, la mayoría de la población mundial vive en contextos urbanos". Esto
mismo, nosotros lo constatamos en el crecimiento de los centros urbanos en nuestros
territorios, donde se dan "aglomeraciones humanas sin historia común ni identidad, en las que
las personas viven como islas", lo que favorece la manipulación y el sometimiento por parte
de los sectores dominantes de poder en lo político y económico, tanto a nivel local como

En la actualidad, las dos realidades, expresadas en el texto, parecen ser


extremos, pero también sería bueno considerar el crecimiento
poblacional en la que nos encontramos en la actualidad, en donde la las
áreas rurales o lugares lejanos de las ciudades, pasan a ser parte del
área urbana debido a ese crecimiento de la población. Aunque cabe
destacar que el fenómeno de la globalización permite que esto se esté
dando. pero es necesario ver los cambios provocados por las distintas
realidades sectoriales. Visto desde bien personal atraídos por la política
nacional. (Ibid)
El impacto mayor de esta creciente urbanización, en lo que a nosotros se refiere, se está
dando en el cambio del significado de los vínculos territoriales y tradicionales, lo que lleva
consigo que "los límites de las parroquias y de las diócesis estén menos definidos" (Ibid).
Por lo que el reto que se nos plantea como Iglesia es la reconstrucción de la vida comunitaria,
la consolidación de la identidad de pueblo, y el fortalecimiento de los vínculos entre los
pueblos "dando rostro a realidades anónimas y tejiendo relaciones fraternas", (Ibid)
promoviendo la unidad y la organización entre los pueblos.

En la actualidad lo que ha afectado en el proceso de la urbanización es


el avance de los límites territoriales que existe entre cada uno de las
parroquias y Diòcesis. Y lo que se plantea es reforzar la fraternidad con
el fin de darle un nuevo rostro y nombre a territorios en los que han
surgido cambios.

Se trata de "Aprovechar al máximo las estructuras todavía adecuadas":


Esto se refiere a usar lo que ya funciona bien dentro de la iglesia, pues no se
trata de eliminar lo que ya existe, sino de construir sobre ello.

Implementado "Una creatividad misionera que examine nuevas formas


pastorales para que identifiquen caminos concretos de atención". Esto
implica salir de las formas tradicionales o las ya acostumbradas y encontrar
soluciones prácticas para responder necesidades de hoy. Y no se limite a "la
acción pastoral propia de nuestras iglesias (parroquias, Diòcesis y vicariatos),
sino a la relación dinámica e interactiva entre los pueblos".

Y cuando se refiere a ser: "Apoyando sus legítimas demandas y el pleno


cumplimiento de sus derechos, muchas veces vulnerados por quienes
detentan el poder económico y político", debe llevar a la iglesia a ser un
actor social que defiende los derechos de las personas, especialmente de
aquellas cuyas necesidades son ignoradas o cuyos derechos son violados por
las personas que tienen el poder. Se trata de un llamado a la acción social y
política, a ponerse del lado de los más vulnerables.
Otro reto que tenemos, "aprovechando al máximo las estructuras todavía adecuadas",
es "una creatividad misionera que examine nuevas formas de pastoral e identifique caminos
concretos de atención", no sólo en cuanto a la acción pastoral propia de nuestras iglesias, sino
a la relación dinámica e interactiva entre los pueblos, apoyando sus legítimas demandas y el
pleno cumplimiento de sus derechos, muchas veces vulnerados por quienes detentan el poder
económico y político.
Por lo que se refiere a la decreciente ruralidad, provocada principalmente por el
fenómeno de la migración interna y externa, a causa de la violencia, la falta de trabajo, la baja
tasa de natalidad y el empobrecimiento, está haciendo que las "realidades rurales" se
conviertan en "verdaderas periferias existenciales" (Ibid).

La migración masiva, causada por la violencia y la pobreza, no solo


despuebla los campos, sino que también los convierte en lugares
olvidados y marginados, donde la vida misma se vuelve precaria o
limitada con falta de recursos. La iglesia, al hablar de esto, destaca el
gran desafío que representa acompañar y apoyar a estas comunidades
que están al borde de desaparecer. L os problemas en las áreas
rurales están transformando estas comunidades en lugares de

El reto que tenemos es no descuidar esta realidad, al contrario, la ruralidad está


demandando, de parte de nuestras iglesias locales "una atención pastoral específica", que
responda a sus necesidades y grandes desafíos. ¿Cómo hacerlo? Es un interrogante que pide
propuestas pastorales misioneras frescas y evangélicas, coherentes y viables.

la Iglesia no puede ignorar el problema de la despoblación y el


abandono en las zonas rurales. Al contrario, debe responder a esta
situación con una atención pastoral especial. "¿Cómo hacerlo?". Esta
pregunta es una invitación a la acción y a la creatividad como Iglesia. Lo
que puede servir de apoyo, es implementar nuevas Pastorales
misioneras, con ideas nuevas y originales que, al mismo tiempo, estén
profundamente arraigadas, sin perder los valores del evangelio, que
sean coherentes y viables, es decir que sean reales y prácticas para su

Los movimientos populares


El otro reto está en la atención que demandan "los lugares de marginación y
exclusión", (DF 11) abiertamente abandonados por las políticas económicas de corte
neoliberal implementadas por los gobiernos y el sector económico más poderoso. En este
sentido, la presencia de los movimientos populares, a los que tanta importancia les dio el Papa
Francisco, sería clave en este ámbito de las "realidades rurales" y también en los contextos
urbanos, que no sólo consolidarían los vínculos entre los pueblos, sino que generarían una
dinámica de transformación en la sociedad, partiendo de los más pobres y convirtiéndolos a
ellos mismos en agentes de cambio social.

Las decisiones de los gobiernos y las élites económicas (enfocadas en la


economía de mercado y la privatización), han provocado que ciertas
zonas y grupos de personas sean ignorados y empobrecidos
sistemáticamente. Es por ello que la iglesia reconoce que esta situación
es un problema que no puede pasar por alto. El Rol de los movimientos
Los movimientos populares agrupan a grupos de resistencia pacífica que se organizan
por la defensa de sus territorios, el cuidado de la casa común, la defensa de los derechos
humanos y de los pueblos, el rechazo a las industrias extractivistas, el trabajo por la justicia, la
ecología y la paz; también "aglutinan a desocupados, trabajadores precarios e informales y a
tantos otros que no entran fácilmente en los cauces ya establecidos"; son los descartados y
empobrecidos a quienes se les niega una vida digna, pero que son capaces de dar vida a
"variadas formas de economía popular y de producción comunitaria", que es necesario
promover para el logro de un desarrollo humano sostenible. (FT 169).

movimientos populares, grupos de personas que se unen para resistir


pacíficamente a la injusticia y la explotación. No son solo un grupo más,
sino que representan a la gente que ha sido marginada por el sistema y
las causas que defienden estos movimientos son las Defensa de sus
territorios y derechos humanos, Cuidado de la "casa común",
industrias extractivistas (palma africana, petrolera y minería).

Estos movimientos representan una fuerza de cambio vital, que está


formada por los más vulnerables, que no solo resisten a la opresión, sino
que también construyen alternativas económicas y sociales para lograr

A la hora de pensar en una fuerza transformadora de la sociedad, es importante también


"pensar en la participación social, política y económica" con la inclusión de los movimientos
populares que animen "las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con
ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción
del destino común". Esto implica también abrirle camino a la promoción de estos movimientos
populares portadores y generadores de "experiencias de solidaridad que crecen desde abajo,
desde el subsuelo del planeta, de tal manera que "confluyan, que estén más coordinadas y que
se vayan encontrando" (Ibid).

Para transformar la sociedad, es crucial incluir a los movimientos


populares en la vida política y económica. No se trata solo de
ayudarlos, sino de que participen activamente en la toma de decisiones
a todos los niveles de gobierno. su participación inyecta una "energía
moral" fresca y poderosa en las estructuras de gobierno, ya sean
locales, nacionales o internacionales. Esta energía surge de la
experiencia directa de las personas que han sido excluidas.

Al darles un lugar en la mesa de discusión, no solo se les reconoce como


parte de la sociedad, sino que se les permite influir en la dirección del
futuro y la verdadera transformación social solo es posible cuando las
voces y la energía de los movimientos populares, que surgen de la
solidaridad entre los más vulnerables, son incluidas y coordinadas en
Es importante estar atentos al desarrollo y crecimiento de los movimientos populares
"sin traicionar su estilo característico, porque ellos «son sembradores de cambio, promotores
de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y pequeñas. encadenadas
creativamente, como se hace en una poesía. En este sentido son "poetas sociales", que
trabajan, proponen, promueven y liberan a su modo". (Ibid).

Al interactuar con los movimientos populares, es fundamental respetar


su esencia y su forma única de trabajar. No se les debe imponer un
modelo ajeno, ya que ellos mismos son agentes de cambio. Y su
creatividad los hace ser “poetas sociales”, Así como un poeta crea algo
hermoso y significativo uniendo palabras, los movimientos populares
crean un cambio social uniendo "millones de acciones grandes y
pequeñas" y es por ello que es crucial respetar sus métodos, su
organización y sus valores, ya que es precisamente en esa autenticidad

Al hablar de la fuerza transformadora en la sociedad desde el protagonismo de los pueblos,


hay que decir que mediante los movimientos populares "será posible un desarrollo humano
integral, que implica superar «esa idea de las políticas sociales concebidas como una política
hacia los pobres, pero nunca con los pobres, y mucho menos inserta en un proyecto que
reunifique a los pueblos" y que consolide los vínculos entre ellos. (Ibid).

Un obstáculo para el desarrollo es la idea de "políticas sociales


concebidas como una política hacia los pobres, pero nunca con
los pobres". Esto significa que los programas de ayuda a menudo se
diseñan desde arriba (por expertos y gobiernos), sin tomar en cuenta la
voz ni la experiencia de las personas a las que supuestamente ayudan.
El resultado es que los pobres son vistos como receptores pasivos (que
solo hacen o reciben órdenes y no actúan) de ayuda, no como
participantes activos en la búsqueda de soluciones.

Lo que se pretende dejar en claro con esto, es que el desarrollo no es


algo que se le da a la gente, sino algo que se construye con la gente.
La clave es reconocer a los movimientos populares como una fuerza

Finalmente, el Papa Francisco nos dijo: "Aunque molesten, aunque algunos "pensadores" no
sepan cómo clasificarlos, hay que tener la valentía de reconocer que sin los movimientos
populares <la democracia se atrofia, se convierte en mero nombre, en una formalidad, pierde

Sin estos movimientos, la democracia puede volverse superficial o


representatividad, se va desencarnando, porque deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por
la dignidad, en la construcción de su destino".

En conclusión, esperamos que el Comgua VI, estimule los esfuerzos por consolidar "Los
vínculos entre los pueblos, desde los territorios o espacios en los que está la Iglesia de Jesús,
para que se conviertan, mediante el protagonismo de los pueblos en esa fuerza transformadora
de la sociedad para la vida digna de los descartados.

CONVERSIÓN (Preguntas orientadoras)

b. ¿Qué opciones deberían hacer nuestras Iglesias locales para abrir camino a los movimientos
populares y, en comunión con ellos, trabajar por la transformación de la sociedad y promover
la vida digna de los empobrecidos?

c. ¿Qué dificultades encuentran nuestras Iglesias para la reconstrucción de la vida comunitaria,


la consolidación de la identidad de pueblo, y el fortalecimiento de los vínculos entre los
pueblos?

d. ¿Qué propuestas pastorales misioneras frescas y evangélicas, coherentes y viables, podemos


hacer ante los desafíos que sigue presentando la ruralidad en nuestros territorios y ante la
creciente urbanización?

7. ORACIÓN FINAL: La del COMGUA VI

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