Análisis de “Concherías”
Aquileo Echeverría
Don Aquileo Echeverría nació en mayo de 1866 en San José. Participó en la
campaña militar contra el presidente guatemalteco Justo Rufino Barrios,
quien pretendía restablecer por la fuerza la unión centroamericana, a
principios de la década de 1880.
De regreso en Costa Rica trabajó en varios periódicos y revistas. También
fungió como agregado de la Embajada de Costa Rica en Washington,
Estados Unidos. Regresa a Costa Rica en 1893 y se establece en Heredia,
donde abre una pulpería. En lo económico las cosas no anduvieron nada
bien, porque Aquileo no era comerciante pero el trato directo con sus clientes campesinos le
proporcionó al pulpero, que sí era escritor, un material folclórico invaluable que supo aprovechar
de maravilla para crear sus famosas “Concherías”, consideradas hoy como un tesoro en las letras
nacionales.
Viaja a España para someterse a un tratamiento luego de un quebranto de salud, pero
fallece en Barcelona en marzo de 1909. Sus restos se encuentran en el cementerio General, en San
José.
La palabra “conchería” se refiere al concho, es decir, al campesino costarricense. Este se
muestra ignorante, por su falta de educación, sencillo, buena gente, cargado de dichos y de una
particular forma de hablar. Esa realidad del concho la recupera Aquileo Echeverría en
“Concherías”, libro publicado en 1905 y que forma parte de las obras que marcan los inicios de la
literatura costarricense.
Trato frustrado
Un hombre llega a casa de ñor Colás (Nicolás) con la intención de negociar la
compra de una yegua baya (con el pelo blanco amarillento) la cual es propiedad de ñor
Colás. Sin embargo, este no está en su casa, está en la milpa, y lo atiende su esposa. Ella le
explica que ñor Colás está en la milpa arreglando un asunto de una vaquilla que se les
mete todos los días.
La conversación continúa y el visitante le comenta a ña Juana (esposa de Colás)
que él ha estado en Quirricó y que ahí el patrón es un gringo que habla muy enredado,
pero que él le ha podido entender ya varias palabras.
Ante el retraso de ñor Colás, el visitante decide irse, pero le dice a Juana que
regresará luego a ver y a negociar la yegua, ya que la suya está muy enferma y fatigada;
dice que la llaman “La siete cueros”. Al oír el nombre, ña Juana le contesta que esa es la
hija de la yegua baya que se esposo vende.
El curandero
Ñor Vindas es un curandero que llega a ver de qué se
queja Espiridión, quien está en el cuarto de su casa
con dolores. Espiridión explica que el malestar le viene
de hace quince días cuando fue al mercado a vender
unos frijoles. Luego de escuchar los síntomas que
describe Espiridión, el curandero da las indicaciones
de la medicina que deben preparar para curar al
muchacho, la cual termina en boñiga con mostaza,
pues según Vindas, Espiridión lo que tiene es pasmo.
Mercando leña
Ñor José María vende leña en el pueblo. Doña Chepa le quiere comprar, pero antes
le pregunta por el precio de la carreta con leña y ñoe José le dice que la vende en cinco
pesos. A doña Chepa le parece alto el precio, entonces ñor José María empieza a
describirle la calidad de su leña: tiene quizarrá amarillo, laurel y madera negra y tan seca
que prende fácilmente. Sin embargo, ña Chepa le ofrece tres pesos por ella, a lo que el
hombre le pide cuatro pesos.
Finalmente, el hombre acepta el precio fijado por ña Chepa. Cuando este le
pregunta que dónde le pone la leña, esta le responde que se meta por el zaguán y doble a
la derecha y que en el rincón de la esquina se la acomode encima unos leños de otros.
Ante esto, ñor José María le pregunta a la señora, en un tono sarcástico, si no quiere que
le pele la leña, que se la deje oliendo a yerbabuena, que le ponga lazos en las puntas y
rociadas con canela, y si además no quisiera de regalo el chonete, la carreta, el chuzo y a
su abuela. Doña Chepa le dice que es un malcriado y ñor José María dice que se lo lleve el
Diablo el día que vuelva a tratar con viejas.