SAULO DE TARSO
Narrador: Hace casi dos mil años, al inicio de la Iglesia Cristiana, poco
después de la ascensión de Jesús al cielo, la iglesia experimentó una gran
persecución contra los creyentes, uno de sus primeros mártires fue Esteban. En
ese entonces había un varón llamado Saulo, hijo de Fariseo, de una familia fiel
a la ley judaica, alumno de un sabio llamado Gamaliel, era perseguidor de la
Iglesia, había sido testigo y estado de acuerdo con el asesinato de Esteban.
Saulo iba por todos lados con la intención de acabar con la Iglesia, de casa en
casa arrastrando hombres y mujeres para meterles en la cárcel.
ESCENA I
(Se ve a Saulo sacando personas de las casas y arrastrándolas para
encarcelarlos, es una escena violenta)
Saulo: ¡abran la puerta…!!! (grita y la echa abajo) ¡hey tu! (dirigiéndose a un
soldado) ¡apresadlo! (el soldado toma a dos varones y los arrastra.
Varones: ¡¡noo..!! ¡por favor noo..!! (se oye gritos de adentro de la casa)
(continúan en esta búsqueda, revisan tiendas etc.)
Narrador: Saulo pronunciaba amenazas en cada palabra que decía y estaba
ansioso por matar a los seguidores del señor, así que acudió al sumo
sacerdote, le pidió cartas dirigidas a las sinagogas de Damasco para solicitarle
su cooperación en el arresto de los seguidores del camino que se encontraran
ahí. Su cruel intención era llevar hombres y mujeres de regreso a Jerusalén
encadenados. (ésta escena se actúa mientras el narrador lee, Saulo se dirige a
sumo sacerdote a una esquina y simula hablarle, mientras éste le pasa unas
cartas que firma.)
ESCENA II
Narrador: Al acercarse camino a Damasco ocurre algo extraordinario, una luz
del cielo le rodea…
Voz de Dios: Saulo, Saulo…. ¿Por qué me persigues?
Saulo: (mirando al cielo, la luz le molesta, cae de rodillas y dice con expresión)
¿Quién eres Señor?
Voz de Dios: Yo soy Jesús ¡a quien tu persigues! Dura cosa te es dar coces
contra el aguijon.
Saulo: ¡señor que quieres que haga? (temblando y temeroso)
Voz de Dios: Levántate entra en la ciudad y se te dirá lo que debes de hacer.
(Saulo se levanta del suelo, cuando abre los ojos no ve, está ciego)
Saulo: ¡oh no! (exclama) he quedado ciego!!
Hombre: no hemos visto a nadie, ¿que te ha ocurrido? Dadme tu mano, te
guiaré hasta Damasco (caminan ambos el hombre le guía)
Narrador: Saulo permaneció ciego por tres días y no comió ni bebió. En
Damasco había un creyente llamado Ananías, el señor le había hablado (en ese
mismo momento se divisa a Ananías orando en un lugar y recibiendo una
visión) en visión diciéndole que fuera a la calle llamada derecha, a la casa de
Judas y que preguntara por un varón de Tarso que se llamaba Saulo, le dijo que
el oraba y le había mostrado en visión a Ananías poniéndole las manos para
que recibiera la vista.
(Ananías se levanta de esa oración)
Ananías: ¡pero señor! ¡He oído a mucha gente hablar de las cosas terribles que
este hombre ha hecho a los creyentes de Jerusalén, además tiene la
autorización de los sacerdotes principales para arrestar a todos los que
invocan tu nombre.
Voz de Dios: Vé, porque instrumento elegido es, para llevar mi mensaje a los
gentiles ya reyes, como también al pueblo de Israel y le mostraré cuanto debe
sufrir por mi nombre.
Narrador: Ananías se prepara (toma algún bolso y se encamina a la casa de
Saulo) y se va a donde Dios le había enviado:
Ananías: (toca puerta y sale un varón, le saluda) os saludo a vosotros, busco a
un varón de tarso llamado Saulo.
Creyente: Pasad querido hermano, (le dirige al lugar que esta Saulo de rodillas)
Ananías: (entra a la habitación) (con regocijo exclama) ¡Hermano Saulo! El
señor Jesús quién se te apareció en el camino, me ha enviado, (pone las manos
sobre él) ¡recobra la vista y sé lleno del Espíritu Santo!
Saulo: (mira hacia el cielo y sus ojos ven) ¡Gloria a Dios! He recobrado mi vista,
siento que han caído escamas de mis ojos! Puedo ver! ¡Alabado sea Dios!
¡Jesús verdaderamente es el hijo de Dios!
TODOS: Glorifican a Dios.. ¡Aleluya, bendito sea el señor!
Narrador: Todo el mundo estaba maravillado de lo que Dios había realizado
con este hombre, se preguntaban ¿no es este el mismo hombre que causó
tantos estragos entre los seguidores de Jesús? Saulo se había convertido, fue el
mayor líder del cristianismo, apóstol de Cristo, fiel predicador del Evangelio.
¿Habrá en esta noche alguien que no ha conocido a Jesús? Hoy es el día de
Salvación, ¡ven a Cristo tal y como eres! (suena himno tal como soy) “Venid
luego dice Jehová y estemos a cuenta, si vuestros pecados fueren como la
grana, como la nieve serán emblanquecidos, si fueren rojos como el carmesí,
vendrán a ser como blanca lana.” Dios os bendiga.