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Manuela

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Las putas.

se intenta hacer evidente la labor que Eugenio Díaz Castro (1803 1865)
efectuó en Manuela al incluir dentro de la representación narrativa la
denuncia del problema de la prostitución y las causas que lo impulsaron
a abordar este aspecto social en la Nueva Granada de mediados del
siglo XIX.

La prostitución es un problema social y moral que perturba la realidad de


los habi tantes en su contexto cotidiano, creando un desequilibrio social,
político y económico que no pasa desapercibido para los órdenes civil y
eclesiástico que intentan ensombrecer dicha realidad.

Estos pueden agruparse en tres tipos de prostitutas que formaban parte


de esa sociedad.

1º. Las deshonradas por el amante: Lámina

Las victimarias y víctimas del “oficio” Cecilia, la hija de la Víbora.

3º. Las prostitutas por decisión: Matea

, no debe suponerse que las prostitutas eran todas mujeres igno rantes e
ingenuas, que caían por la seducción, esperanzadas en un matrimonio
que nunca se cumplía. La realidad en la obra es que la Lámina era un
personaje instruido, además de que era asidua lectora de novelas, de
libros mundanos, que mostraban la vida cotidiana en otros ámbitos y en
otras épocas. Así, se mencionan dos de esos textos: Ivanhoe (1819) de
Walter Scott y Los misterios de París (1845) de Eugene Sue,

Costumbrismo

Manuela logra tener una estructura. Su densidad y la semilibertad de sus


personajes la convierten en una novela coherente. El profundo
conocimiento de la vida social le sirve a Eugenio Díaz para capturar un
testimonio sociológico. Se le apunta el hecho de no ser una novela
histórica. Mejor aún: una crónica novelada,

La problemática que comporta el autor es la de establecer una identidad


con propósitos políticos, encontrar un común denominador que, según
cree, subyace bajo tanta diversidad. Como afirma Eloy, uno de los
estancieros, los elementos centrales de tal identidad son el idioma, el
partido y la raza

En la novela, la sociedad postcolonial está caracterizada por dos grandes


gru pos: los calzados (los ricos, los instruidos, los propietarios) y los
descalzos (peones y campesinos, arrendatarios)

. La manera como está estructura la obra, en capítulos, cuyos títulos


indican cuadros representativos de la naturaleza, los habitantes, las
costumbres, las relaciones políticas, los rituales religiosos, son una forma
de inscribir lo local y lo nacional.

el viaje que muchos criollos de la élite hacían a los centros de


civilización tenía una doble función: confrontar el grado de desarrollo en
el que se encontraba la sociedad e importar los paradigmas civilizadores

El viaje, de la Parroquia a Ambalema, que Manuela y su prometido


realizan, muestra una cara de la modernidad al poner en escena un
modelo de sociedad capitalista que, gracias a la explotación del tabaco,
se tenía en el país. Ambalema aparece en su auge económico,
atrayendo a muchos letrados y comerciantes

En Ambalema observamos que la relativa libertad que adquieren las


mujeres, gracias a su incorporación a la producción moderna capitalista,
modifica sus hábitos y sus creencias.

Aparecían allí unos círculos i figuras espirales, unos cuadrados i unas


manos al parecer estampadas, todo trabajado como a punta de pico [...]

Era majestuoso el sitio tanto por lo presente como por lo pasado [...]
aquellas pinturas antiguas, adoratorios tal vez, de una nación guerrera i
populosa; todo era para meditar, para llenarse por lo ménos de una
imprescindible melancolía.

–José! Le dijo, en fin, don Demóstenes a su criado. Tú sabes qué es esto?


–Sí, mi amo... pinturas de los antiguos.

–I esos quiénes eran?

–No sé, mi amo.

–No?... No sabes que son tus abuelos? qué son tus mayores, despojados
de su libertad i de sus tierras por unos filibusteros de tantos?... (Díaz,
1866: 207).

Biografía

Diaz nació en el pueblo de Soacha en 1804, i pertenecia a una honrada i


antigua familia de Bogotá. Hizo sus estudios en el Colejio de San
Bartolomé

cayó su caballo, dandole un golpe terrible en el pecho, que le dejó


enfermo por mucho tiempo; por lo cual tuvo que abandonar su Colejio,
en donde, al decir de sus contemporáneos, era reputado como mui buen
estudiante

dos veces en el texto criticó el lenguaje: «Incorrecto», sus obras


«siempre rebajadas por el lenguaje incorrecto. Si el señor Diaz hubiera
poseido el lenguaje, como poseia injenio, hubiera figurado en la primera
linea de los escritores castellanos»

el 5 de septiembre de 1803 (fecha exacta)

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