INTRODUCCIÓN La administración pública peruana se concibe como el
conjunto de órganos, entidades y organismos del Estado encargados
de ejecutar las políticas nacionales, regionales y locales para el
bienestar general. Desde la Constitución Política de 1993, la gestión
estatal debe regirse por principios de legalidad, eficiencia,
transparencia y debido procedimiento (arts. 44, 3 y 139). En este
marco, el procedimiento administrativo emerge como la vía esencial
para que los ciudadanos interactúen con la autoridad, presenten
solicitudes y obtengan decisiones fundamentadas en plazos claros y
razonables. El silencio administrativo —positivado u negativo—
constituye un mecanismo que busca equilibrar el deber de resolver
de la administración con el derecho del administrado a obtener una
respuesta oportuna. Por un lado, el silencio negativo (art. 157 del TUO
de la Ley N.º 27444) protege el principio de legalidad al considerar
tácitamente rechazadas las solicitudes no resueltas en plazo. Por otro,
el silencio positivo (art. 158 de la misma ley) facilita la aprobación
tácita de actos administrativos en supuestos excepcionales,
impulsando la iniciativa privada y evitando cuellos de botella en
proyectos de inversión y servicios públicos. La regulación esencial
sobre silencio administrativo se encuentra en el Texto Único Ordenado
de la Ley N.º 27444, Procedimiento Administrativo General, y su
Reglamento aprobado por Decreto Supremo N.º 004-2019-JUS. A nivel
constitucional, el artículo 139 exige motivación y notificación de los
actos administrativos, mientras que los artículos 197 y 228 del TUO
de la Ley 27444 definen el agotamiento de la vía administrativa y el
fin del procedimiento. Asimismo, la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y
la Ley Marco de Modernización de la Gestión del Estado establecen
obligaciones de digitalización de trámites, lo que impacta
directamente en los plazos y las alertas asociadas al silencio
administrativo. La investigación combina el examen doctrinal de
fuentes primarias (Constitución Política, Ley 27444 y su reglamento)
con el análisis de jurisprudencia relevante del Tribunal Constitucional
y la Corte Suprema. Asimismo, se recaba información de casos
prácticos en entidades públicas y se incluyen resultados preliminares
de encuestas sobre el conocimiento y percepción de funcionarios y
ciudadanos acerca de los efectos del silencio administrativo. Este
enfoque mixto permite confrontar el marco normativo con la realidad
operativa, identificando brechas entre la teoría y la práctica.