HOMOGENEIDAD ESENCIAL DE ODOS LOS SERES EN LAS REPRESENTACIONES DE LOS PRIMITIVOS
¿Cómo representan los primitivos al individuo?
Imunu→ La substancia de los seres (Holmes), cualidad de una substancia (Williams)
La mentalidad primitiva piensa y siente a la vez todos los seres y los objetos como homogéneos, es decir, que tienen la
misma esencia o conjunto de cualidades. Lo que les diferencia es el cuerpo, que es algo aleatorio.
Para los primitivos, los objetos y seres pueden cambiar su apariencia en un abrir y cerrar de ojos, pero poseen una
homogeneidad esencial, y no tienen necesidad de conocerlos más a fondo para tener certeza de ello.
Gutmann→ Trabajo sobre los bantús del Kilimanjaro. Tienen un ritual por el cual tratan a las abejas como seres humanos,
hacen un ritual bastante aparatoso que sale descrito entre las páginas 35 y 36, por el que las hablan como si les fueran
a entender, para pedirles que traigan buena cosecha de miel y que funcionen bien sus colmenas. Para ellos es normal
porque se siente homogéneo a todos los seres con los que se relaciona. Dirigen oraciones a objetos inanimados como si
fueran a escucharle y concederles sus deseos, es decir, les atribuyen sentimientos y voluntades como si fueran seres
conscientes
Los indígenas no distinguen un objeto animado de uno inanimado, y mucho menos a un humano de un ser no vivo. Por
ello, para ellos tiene todo el sentido del mundo hacer este tipo de rituales. Para ellos los seres se definen por la posesión
de fuerza mística de forma constante o bien en un momento dado. Por ello, una colmena puede tener para ellos una
influencia muy grande sobre el destino de un hombre.
Por otro lado, también se habla de lo que son los minerales para los primitivos. Para las tribus de las indias holandesas,
las plantas y animales mueren, pero no las piedras. Esto se debe a que ellos consideran que las piedras son para la tierra
lo mismo que los huesos para el cuerpo. Elsdon Best ha observado que en Nueva Zelanda, se consideraban a las piedras
como un talismán. Se les atribuía el significado de que servían para que las plantas florecieran, las tierras fueran
prósperas, e incluso se les hacían ofrendas a las propias piedras para agradecerles la energía positiva que transmitían.
Otro ejemplo de piedras sagradas son las “mimia abere”, en Nueva Guinea. En Timor también las piedras son objetos de
culto. Pone ejemplos de muchos países en los que las piedras sirven como amuletos o talismanes.
Algunas culturas como la maorí tienen una gran conexión con los árboles, considerándoles parte de una gran familia y
atribuyéndoles un origen común con los humanos. Derribar un árbol es un asunto serio que requiere ceremonias y
respeto, ya que se cree que el árbol alberga un espíritu y que incluso después de muerto, conserva su alma. Además, se
menciona cómo algunas tribus dependen de los árboles y los animales para su existencia, venerándolos y
considerándolos como protectores y proveedores de medios de vida. Esta relación estrecha con la naturaleza refleja la
búsqueda de una vida mejor a través del respeto y la adaptación a los elementos naturales.
Gutmann respalda su perspectiva original con numerosos hechos observados, como los relacionados con la apicultura.
Por ejemplo, en las ceremonias de bodas y nacimientos entre los dschaggas, ciertos árboles, como la higuera y el
bananero, ocupan un lugar importante debido a sus propiedades curativas y su papel como protectores. Estos árboles
son venerados y considerados como intermediarios entre las personas y la naturaleza. Además, se destaca cómo algunos
árboles, como el bananero, han mantenido su importancia a lo largo del tiempo, incluso influyendo en la forma de vida de
la tribu, que se ha vuelto sedentaria debido a su cuidado especial. Esta estrecha relación con los árboles refleja una
búsqueda de conexión íntima con la naturaleza y sus beneficios, manifestada a través de rituales y ceremonias. Estos
ejemplos ilustran la idea de Gutmann de que el hombre primitivo veneraba los árboles como compañeros indispensables
que proporcionaban sustento, protección y curación
Las representaciones colectivas de los primitivos sobre los animales son menos singulares para nosotros, ya que en
nuestro folklore a menudo se atribuyen a los animales características humanas. Sin embargo, nuestra actitud difiere de la
de los primitivos, ya que mientras nosotros lo vemos como un juego, para ellos no hay una frontera clara entre la
naturaleza de los animales y la del hombre. Para los primitivos, el paso del animal al hombre o viceversa es natural, sin
asombro. Además, creen que las facultades de los animales son equiparables a las del hombre.
Los animales son vistos como seres que viven y actúan como los humanos. Por ejemplo, entre los caribes de la Guayana
Inglesa, se cree que los animales tienen trabajos, cuidan de sus familias y poseen bienes, comportándose como seres
humanos. Esta percepción se extiende a otras culturas, como los bantús, donde los animales representan características
humanas, y viceversa. Esto sugiere una profunda conexión entre el mundo animal y humano para los primitivos.
En el folklore malayo, se cree que los tigres son seres humanos que toman forma de tigre para lograr sus objetivos, y
tienen su propia forma de gobierno. Similarmente, se atribuyen facultades humanas o sobrehumanas a otros animales
salvajes. Esta concepción de los animales como seres humanos disfrazados se encuentra en varias culturas primitivas,
indicando una visión diferente de la relación entre humanos y animales en comparación con la nuestra
La creencia en brujos que toman la forma de animales, como el hombre lobo, es comúnmente aceptada, aunque en
muchas ocasiones los animales en cuestión no son brujos. Por ejemplo, se cuenta que en lo más profundo de la jungla,
tanto los tigres como los elefantes tienen ciudades donde viven como seres humanos, hasta que son impulsados por su
ferocidad periódica a vagar por el bosque en busca de presas.
En Malasia, se atribuyen incluso a los cocodrilos comportamientos humanos, como el uso de ceremonias antes
de consumir su presa y la creencia de que solo atacan a personas que les han sido "entregadas" o a aquellos
que tienen algo en su conciencia. Se cree que los cocodrilos pueden reconocer a estas personas a través de
procedimientos de adivinación.
En África, se relatan historias similares sobre cocodrilos que interactúan con los humanos y que incluso pueden
transformarse en seres humanos. Se cuenta una historia donde los cocodrilos sitiaron la capital humana en
venganza por la muerte de uno de ellos, y solo la paz se logró mediante un acuerdo de paz y la entrega de una
cabra como ofrenda.
Estas creencias reflejan una profunda conexión entre los humanos y los animales en las culturas primitivas,
donde los animales son vistos como seres con inteligencia y comportamientos humanos. Tales historias pueden
parecer extrañas para nosotros, pero revelan una visión del mundo muy diferente y una comprensión más fluida
de la frontera entre lo humano y lo animal.
Las creencias en la transformación de humanos en animales y viceversa son comunes en muchas culturas
primitivas. Por ejemplo, entre los kalamantanes, se cuenta la historia de un hombre llamado Silau que se
convirtió en cocodrilo. Este proceso de transformación se describe con detalle, incluyendo la apariencia inicial
de Silau con características de cocodrilo y su posterior metamorfosis. Incluso después de convertirse en
cocodrilo, Silau mantenía rasgos humanos, como sus dientes y lengua, lo que demuestra la percepción fluida de
la frontera entre lo humano y lo animal en estas culturas.
Además, se relatan historias de animales y aves que son considerados como personas o brujos en algunas
culturas. Por ejemplo, entre los ba-ilas, se cree que ciertos animales y aves tienen almas-sombras similares a
las de los humanos, pero no se reencarnan después de la muerte como lo hacen los humanos. Este concepto
refleja una comprensión profunda de la conexión entre humanos y animales en estas culturas.
En situaciones donde ocurren eventos inusuales, como ataques de animales salvajes, se tiende a sospechar de
la intervención de brujos que se han transformado en esas criaturas. Esta creencia es tan arraigada que incluso
en casos como el de Schakipera y Kimbiri, donde un hombre es atacado por un león después de encontrar miel
en el bosque, se recurre a la adivinación para determinar si el ataque fue perpetrado por un brujo que se había
transformado en un león.
Estas creencias también se relacionan con prácticas culturales, como la ordalía del veneno para determinar la
culpabilidad en casos de supuesta brujería. En algunas culturas africanas, como en Nigeria del Norte, los niños
que se consideran "anormales" pueden ser abandonados en el bosque o cerca del agua, ya que se cree que
son hijos de espíritus o que tienen una naturaleza más animal que humana. Este tipo de prácticas refleja la
profunda influencia de las creencias en la transformación entre lo humano y lo animal en la vida cotidiana de
estas comunidades.
Estas representaciones de animales que actúan como seres humanos reflejan la compleja interacción entre las
culturas primitivas y su entorno natural. En estas sociedades, los animales no son simplemente criaturas
salvajes, sino que también se les atribuyen características humanas y se les considera capaces de comportarse
como personas.
Por ejemplo, entre los ba-ilas y los ba-rotse, se cree que ciertos animales son en realidad personas que han
tomado la forma de animales. Esta creencia no solo afecta a la forma en que se perciben y tratan a estos
animales, sino también a las acciones que se toman para evitar ofenderlos o atraer su atención.
En muchas de estas historias, los animales que actúan como personas poseen poderes y habilidades
extraordinarias que van más allá de lo que se espera de los animales ordinarios. Esto inspira tanto temor como
respeto en las personas que los encuentran, y se toman precauciones para evitar provocar su ira.
Las historias también muestran cómo estas representaciones de animales como personas se entrelazan con la
vida cotidiana de estas comunidades. Por ejemplo, en el relato de la mujer que se encuentra con osos que
actúan como humanos, se ve cómo su miedo la lleva a tomar medidas extremas para protegerse a sí misma y a
su hijo.
Estas representaciones también muestran la complejidad de la relación entre los humanos y los animales en
estas culturas. Los animales no son simplemente objetos de caza o fuentes de alimento, sino que también se
les atribuye una agencia y una personalidad propias que deben ser consideradas y respetadas.