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República de Chile Tribunal Constitucional: Sentencia Rol #15.773-24 INA

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0000356

TRESCIENTOS CINCUENTA Y SEIS

2025

REPÚBLICA DE CHILE
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

____________
Sentencia

Rol N° 15.773-24 INA


[26 de agosto de 2025]
____________

REQUERIMIENTO DE INAPLICABILIDAD RESPECTO DEL


ARTÍCULO 358 N°1 DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL

EULALIA DEL CARMEN ACUÑA GUTIÉRREZ

EN EL PROCESO ROL N° C-592-2023, SEGUIDO ANTE EL JUZGADO DE LETRAS Y


GARANTÍA DE PEUMO, EN ACTUAL CONOCIMIENTO DE LA CORTE DE
APELACIONES DE RANCAGUA, POR RECURSO DE APELACIÓN, BAJO EL ROL N°
1272-2024

VISTOS:

Introducción

A fojas 1, con fecha 16 de septiembre de 2024, Eulalia del Carmen Acuña


Gutiérrez deduce requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad
respecto del artículo 358 N°1 del Código de Procedimiento Civil, en el proceso
Rol N° C-592-2023, seguido ante el Juzgado de Letras y Garantía de Peumo, en
actual conocimiento de la Corte de Apelaciones de Rancagua, por recurso de
apelación, bajo el Rol N° 1272-2024.

Preceptiva legal cuya aplicación se impugna

La preceptiva legal cuestionada dispone:

“Artículo 358: Son también inhábiles para declarar: 1°. El cónyuge y los parientes
legítimos hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad de la
parte que los presenta como testigos”.

1
0000357 2
TRESCIENTOS CINCUENTA Y SIETE

Antecedentes y conflicto constitucional sometido al conocimiento y


resolución del Tribunal Constitucional

Como antecedentes y en cuanto a la gestión judicial en que incide el


requerimiento, expone la requirente doña Eulalia Acuña que esta versa sobre
un juicio de jactancia enderezado ante el Juzgado de Letras y Garantía de
Peumo en contra de don José Manuel Rojas Velásquez, quien es hermano del
difunto marido de doña Eulalia, señor Rodolfo Rojas Velásquez, quien falleció el
27 de febrero del año 2022.

Indica la requirente que el demandado ha incurrido en diversas


actuaciones irregulares en contra de mi representada, entre las cuales se
encuentra su intención de que le pague un supuesto préstamo que efectuó a su
marido, el cual según sus propios dichos no le habría sido restituido. Así, la
gestión judicial pendiente se enmarca en la judicialización de un conflicto de
carácter familiar, respecto del cual resulta fundamental el conocimiento que el
círculo familiar y sus cercanos tengan de los hechos objeto de la demanda,
puesto que las actuaciones jactanciosas del demandado se han realizado
precisamente ante familiares.

En seguida indica que en el juicio se dictó el auto de prueba, que


ordenaba acreditar a la demandante: “1. Efectividad de haber manifestado el
jactancioso, por escrito o a viva voz, la existencia de un préstamo en los términos
se alados en la demanda. Hechos y circunstancias fácticas que lo acreditan.”

Explica la requirente que el demandado alegó la existencia de esta


supuesta deuda, precisamente, en reuniones de carácter familiar e incluso el
velorio de su marido -y presunto deudor-, por lo que evidentemente el medio de
prueba esencial para acreditar las pretensiones en el juicio es la prueba
testimonial, que en este caso por sus circunstancias particulares son familiares,
los que en efecto comparecieron a prestar declaración, con fecha 15 de enero de
2024, sin objeciones ni tachas de la contraria ante su incomparecencia.

Sin embargo, en aplicación de oficio de la norma impugnada de


inaplicabilidad, se constata que, por sentencia de primera instancia de 19 de
agosto de 2024, el Juzgado de Letras y Garantía de Peumo, rechazó la demanda
de jactancia, y en lo que interesa a efectos de la inaplicabilidad impetrada, en el
considerando decimotercero el juez razonó que “respecto a la prueba
testimonial el Código de Procedimiento Civil en su artículo 358 dispone que:
“Son también inhábiles para declarar: 1. El cónyuge y los parientes legítimos
hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad de la parte que los
presenta como testigos (…)”. En este sentido, resulta claro que los testigos
presentados por la demandante, al ser sus hijas, están impedidos de declarar
por ser parientes en primer grado de consanguinidad. Asimismo, el testigo
Willy Desiderio Bastías Romero, al ser su yerno, se encuentra impedido por ser
pariente en segundo grado de afinidad. Por tanto, no se cumple con el requisito
de probatorio de la acción incoada.
0000358 3
TRESCIENTOS CINCUENTA Y OCHO

Por lo anterior, dado que los testimonios presentados por la demandante


provienen de personas que, por su relación de parentesco con la misma, están
impedidas de declarar, no se ha cumplido con el requisito de acreditar,
mediante testigos hábiles, la ostentación pública e injusta del derecho que se
reclama.

La causa se encuentra en actual conocimiento de la Corte de Apelaciones


de Rancagua, por recurso de apelación (Rol N° 1272-2024), y suspendida en su
tramitación conforme a lo ordenado por la Primera Sala de este Tribunal
Constitucional (fojas 25).

En seguida, en cuanto al conflicto constitucional, la parte requirente de


doña Eulalia Acuña afirma que la aplicación del impugnado artículo 358 N°1 del
Código de Procedimiento Civil al juicio que pende ante la Corte de Apelaciones
de Rancagua, importa en el caso concreto la vulneración de lo dispuesto en el
artículo 19 N° 3, incisos primero y sexto, de la Constitución Política de la
República.

En efecto, estima la actora que si se aplica la disposición legal cuya


inaplicabilidad por inconstitucional se pide, se privará de forma definitiva a su
parte del derecho a que el medio probatorio aportado sea efectivamente
considerado para la resolución del conflicto, afectándose el debido proceso y la
igualdad de armas.

Añade la actora que se conculca la igual protección de la ley en el


ejercicio de los derechos, dado que en el caso concreto el propio demandado
reconoce la presencia de testigos de su jactancia, por lo que excluir dicha
prueba testimonial vulnera la Constitución.

Explica que, precisamente, el vicio constitucional es que la aplicación del


artículo 358 N°1 del Código de Procedimiento Civil no permitió a su parte
demandante hacer valer eficazmente un medio de prueba ineludible para
acreditar sus pretensiones, dejándola en una situación de indefensión
probatoria y falta de igualdad de armas con el demandado, afectándose, en
consecuencia, el debido proceso y la igual protección de la ley en el ejercicio de
los derechos, garantizados en los incisos primero y sexto del numeral 3° del
artículo 19 constitucional.

Añade que por la naturaleza íntima, privada y reservada del pleito


familiar que representa el caso concreto, la prueba testimonial es eficaz para
acreditar lo ocurrido, pero no puede sino consistir en la declaración de aquellas
personas que conocen el conflicto familiar en cuestión, pues son ellas quienes
pueden dar cuenta de antecedentes útiles y certeros para la correcta solución
de la gestión pendiente, y ellos son los parientes cercanos de la demandante que
ya fueron citados y comparecieron a declarar.

Por tanto, si se aplica el artículo impugnado, el resultado es que se


impide a la requirente acreditar los presupuestos fácticos de su demanda, con
el efecto del rechazo de la misma y la trasgresión del artículo 19 N° 3 de la Carta
Fundamental, porque se excluye en términos inconstitucionales la
ponderación de la prueba testimonial pertinente a la controversia y se coartan
0000359 4
TRESCIENTOS CINCUENTA Y NUEVE

las opciones de demostrar la efectividad de la demanda conforme a los hechos


del caso particular.

Asimismo, da la parte requirente por afectado el debido proceso,


teniendo presente que, desde el origen de nuestra Constitución, tanto la
Doctrina como la Jurisprudencia Constitucional han considerado que es
expresión del debido proceso el que las partes de un litigio tengan igual
oportunidad de rendir prueba ante un Tribunal, en circunstancias que el
artículo 358 N° 1 transgrede, precisamente, el derecho de la requirente y
demandante sublite a rendir prueba testimonial esencial para acreditar los
presupuestos facticos de la demanda, y a hacerlo en igualdad de condiciones
con el demandado.

Tramitación y observaciones al requerimiento

El requerimiento fue acogido a tramitación y declarado admisible [unánime]


por la Primera Sala de este Tribunal Constitucional, conforme consta a fojas 25
y 33; ordenándose asimismo la suspensión del procedimiento en la gestión
concernida.

Conferidos los traslados de fondo a los órganos constitucionales


interesados y a las demás partes en la gestión invocada, no fueron formuladas
observaciones al libelo dentro de plazo legal.

A fojas 348, se apersonó en autos la parte requerida.

Vista de la causa y acuerdo

Con fecha 13 de diciembre de 2024, a fojas 42, fueron traídos los autos en
relación.

En audiencia de Pleno del día 26 de junio de 2025, se verificó la vista de la


causa, oyéndose la relación pública y los alegatos certificados por el señor
Relator. Con la misma fecha se adoptó el acuerdo, quedando la causa en estado
de sentencia.

Y CONSIDERANDO:

I. SOBRE LA JACTANCIA EN LA GESTIÓN PENDIENTE

PRIMERO: Que la acción de inaplicabilidad por inconstitucionalidad ejercida


por la requirente en virtud del artículo 93 numeral sexto de la Carta
Fundamental está basada en la gestión pendiente que corresponde a una
demanda de jactancia presentado por aquella en contra de su cuñado, es decir,
0000360 5
TRESCIENTOS SESENTA

el hermano de su difunto marido, quien supuestamente habría incurrido en


diversas actuaciones irregulares en contra de la requirente, entre las cuales se
encuentra su intención de que le pague un supuesto préstamo que le efectuó a
su difunto marido, intención que su cuñado habría manifestado a viva voz en
reuniones de carácter familiar.

Atendido a que el juicio dice relación con un conflicto de carácter


familiar, y que según la requirente, sostiene que el actuar de su cuñado habría
sido presenciado por familiares, la requirente estima que es necesario y
esencial que los testigos que den cuenta del actuar de su cuñado sean
justamente los familiares que han acudido a las reuniones en donde él ha
manifestado que se le adeuda supuestamente este crédito, pues no constarían
otros medios o instancias en donde el jactancioso se haya manifestado sobre
este tema.

SEGUNDO: En ese contexto, la requirente presentó como testigos a sus hijas y a


su yerno, quienes declararon el 15 de abril de 2024. Finalmente, el tribunal de
primera instancia rechazó la demanda, constando que aquel desechó el valor
probatorio de las declaraciones de las hijas de la requirente y su yerno en
aplicación del precepto legal impugnado en estos autos.

Por su parte, la requirente interpuso recurso de apelación en contra de la


sentencia de primera instancia, elevándose los autos para el conocimiento de la
Corte de Apelaciones de Rancagua, quien actualmente conoce la gestión
pendiente, la cual se encuentra vigente, en relación y suspendida por orden de
este tribunal, dando cumplimiento al artículo 93 numeral sexto de la Carta
Fundamental para interponer la acción de inaplicabilidad por
inconstitucionalidad en este caso concreto.

TERCERO: Que, en ese sentido, la acción de jactancia que se interpone en el


juicio de fondo supone un procedimiento de provocación, para compeler al que
se jacta. Y, otro principal, que es el provocado por el demandado de jactancia
que no optó por el silencio. Ello, aunado a la razonabilidad de la inhabilidad de
los testigos para acreditar dicha acción que se encuentran en el presupuesto
fáctico de la norma del artículo 358 N°1 del Código de procedimiento civil se
debe contrastar si la aplicación de la norma supone una infracción a la
Constitución en los términos planteados por la requirente.

II. SOBRE LA CUESTIÓN PROCESAL Y LA RATIO DE LA NORMA


LEGAL IMPUGNADA

CUARTO: Que, conforme a la gestión pendiente indicada en los considerandos


precedentes, la norma legal impugnada en el caso de autos se refiere a la
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TRESCIENTOS SESENTA Y UNO

inhabilidad de testigos para declarar en juicio y su eventual contradicción con


derechos garantizados en la Carta Fundamental.

Así, el precepto legal impugnado, esto es el artículo 358 N °1 del Código de


Procedimiento Civil establece en concreto que son también inhábiles para
declarar el cónyuge y los parientes legítimos hasta el cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad de la parte que los presenta como testigos.
(cursivas añadidas).

QUINTO: A mayor abundamiento, la razonabilidad de la norma legal


impugnada se sustenta en la búsqueda de la verdad procesal en el juicio, de
modo tal que exista un procedimiento objetivo basado en los principios
constitucionales que rigen a los tribunales de justicia en virtud del artículo 76 de
la Carta Fundamental. Especialmente, debido al principio de imparcialidad en
el conocer, juzgar y ejecutar lo juzgado en el juicio sometido a su conocimiento.

SEXTO: Por tanto, en virtud del principio de imparcialidad en el juzgamiento el


precepto impugnado establece una inhabilidad relativa para ser testigo, ya que
“en razón de la falta de imparcialidad del testigo en atención a la existencia de
especiales vínculos entre él y la parte cuya declaración pretende (ejemplo: art. 358
CPC)” (CASARINO VITERBO, Mario (2007): Manual de Derecho Procesal. Tomo IV.
Santiago, Editorial Jurídica de Chile, sexta edición, p. 76).

De modo tal, que el legislador en el ejercicio legítimo del margen de apreciación


que la Carta Fundamental le reconoce en la regulación del derecho a un justo y
racional procedimiento ha adoptado diversos métodos, entre los cuales
destacan las inhabilidades testimoniales, “con el evidente propósito de rodear a
la prueba testimonial del máximum de seriedad y seguridades como elemento de
convicción judicial” (ANABALÓN SANDERSON, Carlos (2015): Tratado de derecho
procesal civil. El juicio ordinario de mayor cuantía. Santiago, Editorial El Jurista,
p. 286).

SÉPTIMO: Que, la razonabilidad de la norma legal impugnada que establece la


inhabilidad de testigos a causa del parentesco posee un fin legítimo, esto es,
resguardar el principio de buena fe procesal, uno de los principios informativos
del proceso civil que regulan la relación entre el juez y las partes. En este
sentido, la doctrina procesal nacional ha analizado que el principio de buena fe
procesal “procura que las actuaciones realizadas por el juez, las partes o los
terceros se ajusten a la ética” (ROMERO SEGUEL, Alejandro (2015): Curso de
Derecho Procesal Civil. Los presupuestos procesales relativos al procedimiento.
Tomo III. Santiago, Editorial Legal Publishing, primera edición, p. 46).

OCTAVO: En el mismo sentido, para revisar judicialmente la constitucionalidad


del precepto legal impugnado en el caso de autos, esta Magistratura infiere que
la “razonabilidad en la interpretación de la ley es la herramienta con la que se
evalúa la constitucionalidad de una serie de elecciones que los operadores
jurídicos llevan a cabo a la hora de resolver un caso”. (Cianciardo, Juan. 2018.
«Proporcionalidad En La Ley Y Razonabilidad En La interpretación De La Ley:
0000362 7
TRESCIENTOS SESENTA Y DOS

Tensiones Y Relaciones». Estudios De Deusto 66 (2), 47-70.


https://doi.org/10.18543/ed-66(2)-2018pp47-70).

NOVENO: En consonancia con lo anterior, el legislador ha establecido esta


inhabilidad “para que la sentencia esté conforme con la verdad, el legislador
adopta una serie de medidas tendientes a proscribir o garantizar que en el
proceso no se cometan faltas contra la veracidad”, señalando que “el sistema
interrogatorio para determinar la posible inhabilidad de los testigos apunta en
esa dirección, especialmente, cuando permite advertir la falta de
imparcialidad del testigo presentado, dentro del sistema proveniente del
derecho histórico denominado como “las tachas de testigos”” (ROMERO
SEGUEL, Alejandro (2015): Curso de Derecho Procesal Civil. Los presupuestos
procesales relativos al procedimiento. Tomo III. Santiago, Editorial Legal
Publishing, primera edición, pp. 46-47).

DÉCIMO: Por tanto, el legislador, al establecer la inhabilidad basándose en la


relación de parentesco entre el testigo y quien lo ofrece en juicio, claramente ha
intentado resguardar la búsqueda de la verdad, la seriedad y seguridad de la
convicción judicial para así resguardar el debido proceso, la imparcialidad del
juzgamiento y el principio de buena fe procesal.

III. SOBRE LA RAZONABILIDAD Y CONSTITUCIONALIDAD DE LA


REGLA CONFORME AL DEBIDO PROCESO E IGUALDAD ANTE LA
LEY

UNDÉCIMO: Para la revisión judicial de la norma legal impugnada en el caso


concreto esta Magistratura debe considerar que “toda norma jurídica
representa un mandato hipotético: supone determinada situación (precisamente
determinado conflicto de intereses) y manda respecto de ella. Para
individualizarla, hace falta comprobar una situación idéntica a la situación
supuesta y mandar de idéntico modo respecto a ella; el mandato hipotético se
convierte así en mandato real. La comprobación de la identidad (o de la
diferencia) de la situación supuesta por la norma y de la situación supuesta en el
pleito (<<causa>>) es el fin del proceso y el objeto del juicio” (CARNELUTTI,
Francesco (2018): La prueba civil. Santiago, Ediciones Olejnik, primera edición,
p. 38).

DÉCIMO SEGUNDO: Que, en el caso concreto, la inhabilidad de los testigos


supone la manera en que se pueda acreditar la demanda de jactancia, pues en
los hechos relevantes para la determinación de la constitucionalidad del
precepto legal impugnado los testigos son exactamente aquellos que poseen un
0000363 8
TRESCIENTOS SESENTA Y TRES

lazo de consanguinidad o algún grado de parentesco que los inhabilita para


declarar en esa instancia. Es necesario recordar que la prueba es un elemento
sumamente importante para resolver todo tipo de juicio, pues las partes, al
someter a la jurisdicción un conflicto de relevancia jurídica, formulan al
tribunal pretensiones, las cuales comprenden una cosa pedida y causa de pedir.

DÉCIMO TERCERO: Por ello, esta Magistratura ha resuelto en casos anteriores


que “(..) Las inhabilidades de los testigos operan como garantía frente a la
ausencia de imparcialidad de los testigos que presenta un litigante y que podrían
afectar a la contraria. Tal disposición supone una limitación razonable a este
medio probatorio y no resulta vulneraria ni contraria a la igualdad ante la ley
toda vez que esta norma, en caso de ser invocada, se aplica con independencia de
la calidad procesal del recurrente. De esta manera, las partes están en situación
de igualdad frente a la prueba testimonial, pues ambas tienen la facultad de
solicitarla y la posibilidad de tacharla cuando ha sido el juez o la contraparte
quienes han dado lugar a la comparecencia del testigo”. (STC Rol N ° 13.111,
considerando séptimo).

DÉCIMO CUARTO: Desde esa perspectiva, el precepto legal impugnado no


resulta contrario a la garantía constitucional de igualdad porque, tal como lo ha
expresado esta Magistratura, “La norma cuestionada asegura la integridad de la
prueba testimonial y tiende a obtener una imparcialidad en las declaraciones. En
el derecho comparado esta norma es contemplada en sus respectivos
ordenamientos y su origen obedece al criterio de racionalidad en la obtención de
la verdad judicial. Por otra parte, resulta congruente con los criterios de igualdad
de armas, y el debido proceso no resulta afectado con la norma objetada, ya que
esta obedece a factores y circunstancias que tienden a que todo sentenciador
cuente con instrumentos e insumos suficientes para obtener una convicción plena
en su decisión judicial”. (STC Rol N ° 13.111 considerando décimo primero).

DÉCIMO QUINTO: A mayor abundamiento, la garantía a un justo y racional


procedimiento incluye el derecho de las partes a aportar prueba. No obstante, el
hecho de que la actividad probatoria sea relevante, e incluso un derecho de las
partes, no significa que ella sea un derecho absoluto, esto es, sin limitaciones;
pues, ella puede ser legítimamente regulada y delimitada por el legislador,
siempre y cuando se respete el margen de apreciación legítimo que la
Constitución le ha confiado, y el contenido esencial del proceso racional y justo.
Cuestión que ocurre en el caso concreto pues la inhabilidad supone garantía de
imparcialidad que constituye parte del justo procedimiento asegurado en el
artículo 19 número 3 de la Carta Fundamental.

DÉCIMO SEXTO: En línea con lo anterior, esta Magistratura se ha referido a los


límites del derecho a presentar prueba que tiene cada parte de un juicio,
precisando que se ha reconocido a la “aportación de probanzas como un
requisito del debido proceso, pero precisando “cuando procede”, argumento ya
sostenido en los debates de la Comisión de Estudio de la Nueva Constitución” (STC
Rol N°699, c. 9°). Así, se evidencia que “el derecho de las partes a rendir
prueba no es absoluto” (STC Rol N°558, c. 13°) y “que el derecho a la prueba es
0000364 9
TRESCIENTOS SESENTA Y CUATRO

eventual y dependerá de las circunstancias del caso y de la pertinencia de la


misma” (STC Rol Nº596, c. 16º).

Con razón, la inhabilidad relativa testimonial basada en el parentesco fue


establecida en nuestro ordenamiento jurídico por el legislador para cuidar la
imparcialidad del relato de los testigos, y así, poder acercar la verdad
material a la verdad procesal en juicio, de forma tal que el proceso sea
justo y racional; pues, como lo ha explicado la doctrina comparada “un
procedimiento satisface las exigencias del debido proceso si está dirigido
sistemáticamente a lograr que se determine la verdad sobre los hechos relevantes
para la decisión, y que no las satisface en la medida que esté estructurado de una
forma que obstaculice o limite el descubrimiento de la verdad, pues en este caso lo
que se obstaculiza o se limita es la justicia de la decisión con la que el proceso
concluye” (TARUFFO, Michele (2010): Simplemente la verdad. El juez y la
construcción de los hechos. Madrid, Editorial Marcial Pons, p. 137).

Por último, en virtud de todo lo anteriormente expuesto en este caso concreto, la


aplicación del precepto impugnado es conforme a la Constitución, sin que
genere efectos contrarios al derecho a la defensa, al debido proceso y a la igual
protección de la ley en el ejercicio de los derechos.

Por tanto, el requerimiento deducido a fojas 1 debe ser desestimado.

Y TENIENDO PRESENTE lo preceptuado en el artículo 93, incisos primero, N°


6°, y decimoprimero, y en las demás disposiciones citadas y pertinentes de la
Constitución Política de la República y de la Ley N° 17.997, Orgánica
Constitucional del Tribunal Constitucional,

SE RESUELVE:

1) QUE SE RECHAZA EL REQUERIMIENTO DE INAPLICABILIDAD


DEDUCIDO A FOJAS 1, EN TODAS SUS PARTES.

2) QUE SE DEJA SIN EFECTO LA SUSPENSIÓN DEL PROCEDIMIENTO


DECRETADA. OFÍCIESE AL EFECTO.

3) QUE NO SE CONDENA EN COSTAS A LA PARTE REQUIRENTE, POR


ESTIMARSE QUE TUVO MOTIVO PLAUSIBLE PARA LITIGAR

DISIDENCIA

Acordada con el voto en contra de los Ministros señores MIGUEL ÁNGEL


FERNÁNDEZ GONZÁLEZ y HÉCTOR MERY ROMERO, quienes estuvieron por acoger
el requerimiento, por las siguientes razones:
0000365 10
TRESCIENTOS SESENTA Y CINCO

1°. – Que, en la gestión pendiente, a fin de demostrar los hechos que


sirven de fundamento a su libelo pretensor, la demandante y requirente en
estos autos presentó una lista de testigos, individualizando a las siguientes
personas:

- Willy Desiderio Bastías Romero, chileno, casado, diseñador, cedula de


identidad N°14.374.874-K, domiciliado en Pasaje Uno casa número
seiscientos ochenta y cinco, San Marcos dos mil, comuna de Talcahuano,
Región del Biobío;

- Mariza Lorena Rojas Acuña, chilena, casada, labores de hogar, cedula


de identidad N°9.860.358-1, domiciliada en calle Los Laureles número
cinco mil doscientos ochenta y uno, comuna La Florida, Región
Metropolitana;

- Ana Eulalia Rojas Acuña, chilena, casada, secretaria, cedula de


identidad N°10.091.865-K, domiciliada en Pasaje Uno casa número
seiscientos ochenta y cinco, San Marcos dos mil, comuna de Talcahuano,
Región del Biobío.

El primero es yerno de la demandante; las restantes son sus hijas.

La sentencia definitiva de primer grado rechazó la demanda en atención


a que, según su fundamento Décimo Tercero, “resulta claro que los testigos
presentados por la demandante, al ser sus hijas, están impedidos de declarar
por ser parientes en á primer grado de consanguinidad. Asimismo, el testigo
Willy Desiderio Bastías Romero, al ser su yerno, se encuentra impedido por ser
pariente en segundo grado de afinidad. Por tanto, no se cumple con el requisito
de probatorio de la acción incoada.”

2°. - Que, aunque nuestro texto constitucional no sea explícito ni prístino


en esta materia, en nuestro medio se acepta por parte de la doctrina, atenta a las
decisiones de esta judicatura constitucional, que “… hay que sostener que la
Constitución de la República de Chile no contiene normas explícitas que se
denominen derecho a la tutela judicial o debido proceso. Y, sin embargo, el texto
constitucional es el punto de partida para ambos derechos. La Constitución no
contiene un derecho específico que responda al nombre de derecho a la tutela
judicial y se debate acerca de la independencia del mismo respecto de la
dimensión sustantiva del derecho al debido proceso. La denominación de este
derecho implícito se ha identificado como el "debido proceso justo" o el "derecho
de acceso a la jurisdicción", "derecho a la tutela jurisdiccional", "tutela
jurisdiccional de derechos" o "derecho a la tutela judicial efectiva" con abiertas
0000366 11
TRESCIENTOS SESENTA Y SEIS

reminiscencias al derecho del mismo nombre reconocido por la Constitución


Española (en su artículo 24.1). No obstante, el TC ha intentado trazar una
frontera distintiva ente la tutela judicial efectiva y el debido proceso” (Gonzalo
GARCÍA PINO y Pablo CONTRERAS VÁSQUEZ [2023]: “El Derecho a la Tutela
Judicial Efectiva y al Debido Proceso en la Jurisprudencia del Tribunal
Constitucional Chileno”, p. 235. Publicado en Estudios Constitucionales, del
Centro de Estudios Constitucionales de Chile Universidad de Talca, Año 11, Nº 2,
2013, pp. 229 – 282).

García y Contreras sitúan en el plano del debido proceso el derecho a


una adecuada defensa, el que “… implica la aptitud procesal de presentar
pruebas y tener derecho a impugnar aquellas que vulneren las pretensiones y
derechos que se hagan valer. De esta manera, … los medios probatorios tienen
por finalidad acreditar los hechos expuestos por las partes, producir certeza en el
juez respecto de los puntos controvertidos y fundamentar sus decisiones”
(GARCÍA PINO y CONTRERAS VÁSQUEZ, ob cit, p. 267). Rodríguez y Bordachar, a
su vez, agregan que “… (el) derecho a la prueba forma parte del derecho a la
igualdad de las partes y al contradictorio. El artículo 8.2 de la convención —que,
como vimos, tiene una aplicación amplia y no solo restringida al proceso penal—
es el que fija las garantías mínimas en torno a la presentación y derecho de
controvertir las pruebas“ (Manuel RODRÍGEZ VEGA y Rodrigo BORDACHAR
URRUTIA [2023]: “Debido Proceso. Materiales Docentes 65”, p. 56. Academia
Judicial de Chile, Santiago).

3°. – Que, como sostienen Marinoni y Cruz, “(la) decisión judicial es


legitimada por el procedimiento que la precede. Son la forma y las garantías las
que permean el procedimiento que permiten que la decisión de ahí emanada sea
legítima y represente, ipso facto, la manifestación de un Estado de Derecho. Y esa
legitimación se da en la proporción directa del grado de participación que se
autoriza a los sujetos envueltos en el conflicto para la formación del
convencimiento judicial. Así que esa participación se da, en líneas generales, por
medio de alegaciones y de comprobaciones; se permite que las partes afirmen las
situaciones de hecho y de derecho (en suma, de los hechos jurídicos) en los que se
basan sus pretensiones y, como consecuencia necesaria, confiere a ellas la
posibilidad de comprobar [rectius, convencer al magistrado] de que tales
afirmaciones de hecho son verosímiles. La prueba asume, en tanto, un papel de
argumento retórico, elemento de argumentación, dirigido a convencer al
magistrado de que la afirmación hecha por la parte, en el sentido que alguna cosa
efectivamente ocurrió, merece crédito” (Luiz Guilherme MARINONI y Sérgio
CRUZ ARENHART [2011), “Prova”, p. 53. Editora Revista Dos Tribunais, Sao
Paulo).
0000367 12
TRESCIENTOS SESENTA Y SIETE

4°. – Que Joaquín Escriche definía al testigo como “(la) persona fidedigna
de uno u otro sexo que puede manifestar la verdad o falsedad de los hechos
controvertidos”.

Este autor, señalando causales de inhabilidad relativa otrora aceptadas


por las partidas y leyes, nos recuerda que en el pasado “(no) puede(n) ser testigo
por falta de imparcialidad: el ascendiente ó descendiente por causas recíprocas,;
la muger por su marido, o el marido por su muger, ni un hermano por otro
mientras vivan juntos bajo la patria potestad; el interesado en la causa, escepto el
individuo de ayuntamiento o de universidad; el criado o paniaguado; el enemigo
capital; el hombre muy pobre á menos que sea de buena reputación o arreglada
conducta; el juez en pleito que juzgó o ha de juzgar; el abogado y el procurador
por su parte ó cliente; el tutor ó curador en pleitos de su pupilos ó menores; … el
que está preso en causa criminal contra cualquier acusado, por recelo de que
podría dar falso testimonio á ruego de que podría dar falso testimonio á ruego de
alguno que le prometiese sacarle de la cárcel; … el que por dinero lidie con bestia
brava … ; el moro, judío o herege contra un cristiano” ” (Joaquín ESCRICHE
[1842]: “Diccionario Razonado de Legislación Civil, Penal, Comercial y Forense”,
p. 670. Librería de Calleja e Hijos, Madrid). Tales motivos de desconfianza han
ido desapareciendo con el paso de los años y las diversas reformas al
enjuiciamiento civil. No obstante, algunas causales permanecen, como la
contenida en el precepto legal que se ha cuestionado en el requerimiento de
fojas 1.

No cabe duda de que, al privar de valor legal como prueba en juicio a las
declaraciones de los dependientes de la parte que exige su testimonio, el
legislador está formulando un juicio moral apriorístico respecto del contenido
de las declaraciones de quienes se encuentran en esa posición. La ley le priva de
valor probatorio a sus dichos porque entiende, no cabe dudarlo, que no serán
veraces o les faltará imparcialidad. Más allá de compartir o discrepar de esa
definición, no nos parece sensato ni razonable privar a las partes de valerse de
una prueba que, en definitiva, debe ser ponderada y valorada por la judicatura
según las reglas aplicables al caso, trátese del artículo 428 del Código de
Procedimiento Civil, o bien de los parámetros de la sana crítica recogidos por el
legislador.

5°. - Desde la perspectiva anotada en las motivaciones precedentes, y


teniendo presente que incumbe al demandado demostrar en la acción
declarativa que se sigue en su contra, entre otras cuestiones de hecho, a las
referidas en los puntos 1° y 5° de la interlocutoria de prueba, advertimos que la
aplicación concreta del precepto legal tachado como contrario a la Constitución
puede generar efectos concretos, desfavorables, para la requirente. En efecto,
la aplicación del precepto legal impugnado puede privar a la requirente de la
0000368 13
TRESCIENTOS SESENTA Y OCHO

posibilidad de valerse del testimonio de personas que, aunque ligadas con la


parte que las presenta, pueden estar en conocimiento de antecedentes que
permitan al sentenciador conocer la relación contractual y el modo de ejecutar
las obligaciones que las partes pudieran haber convenido.

6°. – Que sostenemos que no estamos ante una cuestión de mera


ponderación de la prueba en causa civil. En efecto, se ha denunciado en la
acción constitucional entablada que la aplicación del precepto legal en la
gestión pendiente es una cuestión es en esencia constitucional, propia de la
competencia de esta judicatura, y no una materia meramente entregada a los
tribunales del fondo llamados por la ley a apreciar la prueba y resolver el
asunto controvertido. Como se sostuvo en la STC rol 14.326-23 INA, c. 6, , “… el
que los preceptos legales reprochados admitan otras formas de interpretación
(sistemáticas, evolutivas, conformes con la Constitución u otras), que están
ciertamente dentro de las opciones propias del ejercicio de la jurisdicción civil, no
excluye la jurisdicción de este Tribunal para declarar la inaplicabilidad de un
precepto legal que, interpretado de manera literal, puede dejar a la requirente sin
derecho a la prueba en lo que a sus testigos dependientes o relacionados se
refiere. Esta última interpretación posible y plausible es la que precisamente
justificará el acogimiento de la inaplicabilidad respecto del Nº 5 del artículo 358
del Código de Procedimiento Civil”.

7°. – Que, por los motivos reseñados en las consideraciones precedentes,


estuvimos por acoger el requerimiento de fojas 1 y declarar inaplicable en la
gestión pendiente el artículo 358 numeral 5° del Código de Procedimiento Civil.

PREVENCIÓN

El Ministro señor RAÚL MERA MUÑOZ concurre a rechazar el requerimiento


teniendo especialmente presente, en este caso, que no se impugnó la parte del
artículo 270 del Código de Procedimiento Civil que dispone que la jactancia que
no se manifieste por escrito debe hacerse “delante de dos personas hábiles
para dar testimonio en juicio civil”(el destacado es nuestro), lo que vincula
directamente a la institución procesal materia de la gestión pendiente con el
concepto de testigo hábil y, por tanto, con los artículos 356, 357 y 358 del mismo
Código. Es decir, la jactancia se establece por el legislador considerando la
existencia de las tachas, de modo tal que no cabe suprimir ninguna de ellas por
la vía de la inaplicabilidad, ya que hacer tal cosa no incidiría simplemente en
facilitar la producción de prueba, sino que modificaría sustancialmente la
naturaleza misma de la jactancia, que no consiste en dichos ante amigos
íntimos o, en el caso de autos, ante familiares cercanos, sino en una
0000369 14
TRESCIENTOS SESENTA Y NUEVE

manifestación pública más amplia, de ser titular de un derecho del que no se


está gozando. Para este ministro, entonces, el requirente, a través de la acción
ante nuestra sede, busca en verdad ampliar el concepto de jactancia, y ello
supera las posibilidades de un requerimiento de inaplicabilidad que se supone
únicamente enderezado a facilitar la prueba de supuestos de hecho que
encuadren dentro del marco acotado por la ley, de la institución regulada por el
Título III del Libro II del Código de Procedimiento Civil.

Redactó la sentencia la Ministra señora MARCELA PEREDO ROJAS; la disidencia, el


Ministro señor HÉCTOR MERY ROMERO, y la prevención, el Ministro señor RAÚL
MERA MUÑOZ.

Comuníquese, notifíquese, regístrese y archívese.

Rol N° 15.773-24 INA.

Nancy Adriana Yáñez Fuenzalida


Fecha: 26/08/2025

María Pía Silva Gallinato Miguel Angel Fernández González


Fecha: 26/08/2025 Fecha: 27/08/2025

Raúl Eduardo Mera Muñoz Catalina Adriana Lagos Tschorne


Fecha: 26/08/2025 Fecha: 26/08/2025

Héctor Antonio Mery Romero Marcela Inés Peredo Rojas


Fecha: 26/08/2025 Fecha: 27/08/2025

Mario René Gómez Montoya


Fecha: 27/08/2025

Pronunciada por el Excmo. Tribunal Constitucional, integrada por su Presidenta


Subrogante, Ministra señora Nancy Adriana Yáñez Fuenzalida, y por sus Ministros
señora María Pía Silva Gallinato, señor Miguel Ángel Fernández González, señor
Raúl Eduardo Mera Muñoz, señora Catalina Adriana Lagos Tschorne, señor
Héctor Mery Romero, señora Marcela Inés Peredo Rojas y señor Mario René
Gómez Montoya.

Autoriza el Secretario (S) del Tribunal Constitucional, señor Sebastián López


Magnasco.

Sebastián Andrés López Magnasco


Fecha: 27/08/2025

309284AF-BE1D-4628-881E-ADFF86E7B8B6
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