PROTEGERSE EN EL SIGLO XXI
Trofología
«Origen y aplicaciones»
PROTEGERSE EN EL SIGLO XXI
Trofología
«Origen y aplicaciones»
José Ignacio Ibáñez
TERAPEUTA
Phyto-Ortomolecular y Especialista en Medicina Sistémica
Primera edición: septiembre 2022
© Comunicación y Publicaciones Caudal, S.L.
© José Ignacio Ibáñez
ISBN: 978-84-19439-40-6
ISBN digital: 978-84-19439-41-3
Depósito legal: M-23286-2022
Editorial Adarve
C/Ros de Olano, 5
28002 Madrid
[email protected]
www.editorial-adarve.com
Impreso en España
Dedicado a Mireia, con todo el cariño y respeto.
La información que se incluye en este libro solo tiene fines educativo-orien-
tativos y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Por otra parte,
no se recomienda combinar complementos alimenticios ni medicamentos de
prescripción sin la supervisión de un profesional de la salud.
Si desea reproducir alguna parte de esta obra, debe consultar a la editorial o
al autor.
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ÍNDICE
PRÓLOGO. ANA M.ª LAJUSTICIA OPINA...................................................................................... 15
EL AUTOR..................................................................................................................................................17
INTRODUCCIÓN.....................................................................................................................................19
PRIMERA PARTE
PLANTEAMIENTO DE LA SALUD DESDE UNA NUEVA PERSPECTIVA........................23
1-1 RECORRIDO HISTÓRICO Y APORTACIÓN A LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR.25
1-2 MODELO DE TRABAJO EN NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR..................................... 45
1-3 NUTRIENTES PARA LA VIDA / FUNCIONAMIENTO BIOQUÍMICO.................................47
1-4 VALOR FUNCIONAL DE LOS ALIMENTOS.......................................................................... 79
SEGUNDA PARTE
PRINCIPIOS DE BIOQUÍMICA Y METABOLISMO.....................................................................................................131
2-1 HERRAMIENTAS DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR........................................... 133
2–2 LAS VITAMINAS...............................................................................................................................147
2-3 MINERALES / OLIGOELEMENTOS......................................................................................... 201
2-4 AMINOÁCIDOS «FUNCIÓN NUTRITIVO-TERAPÉUTICA»............................................. 249
2-5 ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES (AGEs)/LA DHA................................................................ 291
2-6 ENZIMAS.............................................................................................................................................315
2-7 PREBIÓTICOS/PROBIÓTICOS/SIMBIÓTICOS ..................................................................................................................................331
2–8 NUTRIENTES AUXILIARES......................................................................................................... 363
2-9 HOMOCISTEÍNA..............................................................................................................................391
TERCERA PARTE
APOYOS NECESARIOS EN TROFOLOGÍA O DIETÉTICA CLÍNICA........................... 397
3-1 TROFOLOGÍA O DIETÉTICA CLÍNICA ASOCIADA A PATOLOGÍAS...........................................399
3-2 DICCIONARIO DE LOS ALIMENTOS INDISPENSABLES EN TROFOLOGÍA..... 505
3-3 IMPORTANCIA TROFOLÓGICA DEL ACEITE DE OLIVA............................................... 531
3-4 GUÍA PRÁCTICA PARA UNA ALIMENTACIÓN TROFOLÓGICA.................................. 537
CUARTA PARTE
TABLAS DE APOYO NUTRICIONAL............................................................................................ 551
4-1 TABLAS DE APOYO.........................................................................................................................553
4-2 CONTENIDO DE CAROTENOIDES EN FRUTAS/VERDURAS..................................... 557
4-3 ADITIVOS ALIMENTARIOS......................................................................................................... 561
4-4 VALOR PROMEDIO DE CONTENIDO DE MINERALES.................................................. 569
4-5 ANTIOXIDANTES/FUENTES/FUNCIÓN EN EL ORGANISMO....................................575
4-6 CALDOS TROFOTERAPÉUTICOS CON RESULTADO CLÍNICO................................... 577
4-7 GLOSARIO...........................................................................................................................................579
El atrevimiento es el paso previo al éxito o al fracaso…
Nunca sabrás dónde estás si no das el primer paso.
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PRÓLOGO
ANA M.ª LAJUSTICIA OPINA
Tengo el gusto de presentaros este excelente trabajo de José Ignacio, que os
va a ilustrar acerca de todo lo que en este momento se habla sobre la nutrición
humana y también lo que se dice en lo que yo llamo «complicar los nombres
de las cosas que ya sabemos» y muchos más datos que él trasmite con suma
facilidad didáctica nutritivo-terapéutica, que es su campo de trabajo habitual.
Sabéis que hay dietistas que consideran malas las carnes rojas. Opino que
una cosa es que las personas con tendencia sedentaria por prudencia nutricio-
nal le quiten las grasas a este tipo de alimentos como prevención a un posible
riesgo de taponamiento de vasos y arterias (grasas saturadas), además de que
no debemos cocinarlas carbonizando la parte exterior de las carnes (se forman
benzopirenos, sustancias cancerígenas, sí o sí...). Esto es igualmente válido para
pescados, verduras, tostadas, etc.
En lo relativo a fritangas, deben hacerse a temperatura inferior a 180 °C, es
decir, no debe esperarse a que el aceite humee para empezar a cocinar... Pero
haciéndolo bien, podemos y debemos tomar fritos de forma controlada, ya que
es una manera muy popular de elaborar cierto tipo de comidas.
También considero buenas las conservas, en general: pescados, verduras,
frutas, etc., de las que gozamos de una excelente cultura artesanal, además de
una amplia industria conservera por todo el territorio nacional.
Además, leyendo el libro de este autor, se van a enterar de la cantidad de
personas que complican la vida a la gente llamando «probióticos» a las bacterias
intestinales beneficiosas, que entre otras cosas elaboran vitaminas, neurotrans-
misores, etc. necesarias para el buen funcionamiento de nuestro metabolismo
y que las tenemos de forma más inmediata en los yogures naturales (a poder
ser sin azúcar), chucrut, alimentos fermentados en general, sidra, cerveza sin
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alcohol, etc. Lo mismo ocurre con la expresión «prebióticos», que es la fibra no
digerible que alimenta a nuestras bacterias, y todos sabemos de qué se trata...
También creo que si decimos que un nutriente es más o menos asimilable,
cualquiera lo entiende, pero la expresión moderna de lo mismo es «biodisponi-
ble» por aquello de que lo científico suena más. En mi opinión, las cosas deben
explicarse con un lenguaje que sea entendido por todo el mundo y por eso este
tratado de «nutrición terapéutica» tiene mucho interés, porque os dice todo lo
que en este momento se está «cocinando» en relación a las distintas opiniones
de los nutricionistas que hay en la actualidad en todo el mundo...
El trabajado y completísimo tratado de este autor va a proporcionaros to-
dos los datos que os puedan interesar sobre «nutrición humana» tal y como la
entienden y llaman en el mundo en que vivimos muchas personas que el autor
cita, por lo que espero y deseo que leyéndolo, además de pasarlo muy bien
aprendiendo muchas cosas, a la vez os enteréis de cuántas maneras hay de mi-
rar y considerar cómo debe ser nuestra alimentación y cómo nos puede y debe
ayudar en determinados momentos de la vida (conservación-optimizacion de
la salud).
ANA M.ª LAJUSTICIA BERGASA
Licenciada en Ciencias Químicas y
experta en bioquímica nutricional
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EL AUTOR
Desde muy joven, el tema de la salud a través de los hábitos alimenticios,
vida al aire libre, ejercicio, etc. ha ocupado una parte importante de mis preocu-
paciones en mi vida. No obstante, pertenezco a una generación (1950) para la
que cierta información escaseaba o simplemente no existía…
Sin embargo, ya por los años setenta empezaban a aparecer en el mercado
libretos y modestos tratados de fitoterapia aplicada y trofología alimentaria,
hoy conocida como dietética clínica, que venían precedidos de la mano de dos
grandes maestros y promulgadores incansables del naturismo científico de la
época: el profesor N. Capo, que tras largos periplos personales y de aprendizaje
se asentó en Barcelona, y por otro lado, el profesor José Castro, en otra línea
paralela, también promulgaba sus descubrimientos y filosofía en libretos y tra-
tados de la época desde su sede en Valencia.
No me cabe la menor duda de que me influenciaron con su sencillez y saber
hacer, a pesar de que la bioquímica nutricional todavía no había irrumpido en
la nutrición humana con fuerza y la química operativa por aquel entonces no lo
explicaba todo.
En la primavera del 2017 termino de escribir mi primer libro: Protegerse en
el siglo XXI / Nutrición Ortomolecular: Principios Básicos y de este, nace en el
2020, Trofología: origen y aplicaciones, un poco empujado por un sector de mi
entorno al que he tratado con esta disciplina y ha llegado a conectar con la fi-
losofía de que la mayoría de las veces no es necesario agredir al organismo para
paliar un desequilibrio bioquímico y por otro sector que quiere entender este
afloramiento de establecimientos conocidos como herbolarios; herbodietética;
tiendas naturistas donde se venden formulaciones y productos biológicos o
alimentos específicos, elaborados sin gluten; sin lactosa y muchos más, en con-
traposición a los conocidos como alimentos basura (que no aportan nutrientes
a la alimentación).
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Pues bien, la mejor forma de informar a un colectivo sensible es formándo-
lo en los valores de los alimentos que, en definitiva, van a nutrir su organismo
y el valor añadido de los suplementos alimenticios (nutrición ortomolecular)
como complemento necesario de la dieta de hoy en día.
Mi formación en terapias complementarias como terapeuta phyto-ortomo-
lecular, miembro de la Asociación Española de Medicina Sistémica y miembro
igualmente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular, hace que dis-
ponga de información relevante que me permite asesorar y tratar si es necesario
y así lo aconsejan las circunstancias individuales.
Sinceramente, la información que en este manual se aporta es abundante y
suficiente en los aspectos relevantes para la salud humana y espero haber con-
testado a unos y a otros.
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INTRODUCCIÓN
¿Qué es la nutrición ortomolecular? ¿Qué son las CDR o cantidad diaria
recomendada? ¿Qué son los suplementos dietéticos? ¿Si sigo una dieta variada
tengo un aporte suficiente de todos los nutrientes necesarios? ¿Qué me aporta
tomar unos suplementos dietéticos a mi dieta si esta es equilibrada?
Todas esas preguntas surgen de cualquiera de nosotros ante la escasa, y a ve-
ces poca rigurosa información, en relación con los llamados suplementos die-
téticos. El objetivo de este manual es dejar bien claras las bases de la nutrición
ortomolecular o nutrición humana, las herramientas que utiliza dicha terapia y
su utilidad para el ser humano, tanto en el campo preventivo como terapéutico.
Cada vez es mayor el número de personas que conocen la importancia de
hacer ejercicio con moderación, de ingerir una dieta equilibrada incluyendo la
aportación de suplementos nutricionales… El hecho es que hoy en día estamos
sobrealimentados, pero a nivel celular desnutridos, y aunque tengamos mucho
cuidado con lo que comemos y cómo lo comemos, la mayoría de los alimentos
que ingerimos no nos aportan los nutrientes que se requiere para estar «bioquí-
micamente equilibrados».
Una comunidad científica cada vez más numerosa y unánime asegura que
los males más importantes que afectan a las llamadas sociedades desarrolladas
están relacionados con unos hábitos equivocados. De hecho, el sobrepeso; la
diabetes tipo II; la hipertensión; la arteriosclerosis; la osteoporosis, etc. son una
pandemia que se deriva de estos malos hábitos. Un aporte equilibrado de la die-
ta no es forzosamente suficiente en nuestros días y cada vez más estudios cien-
tíficos avalan la necesidad de una «suplementación responsable a la dieta» con
el fin de prevenir enfermedades e incluso de tratarlas si aparecen los síntomas.
Muchas personas, y probablemente esté usted entre ellas, están deseosas de
aprender todo lo posible sobre la aplicación de fórmulas nutraceúticas y las for-
mas de prevenir las enfermedades mediante una alimentación correcta, es decir,
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adaptada a su individualidad. La gente está deseosa de saber qué tiene que hacer
para conservar la salud y añadir vida a los años. Una vez más primará la pre-
vención desde la base y con la certeza de que se ha aprendido a hacer las cosas
bien a la hora de elaborar una estrategia individual donde la dieta adaptada+la
nutrición con suplementos está optimizada a las necesidades individuales…
Razones por las que se debe adoptar la NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
Según numerosos estudios realizados a gran escala (macroestudios) en EE.
UU. y Europa en el siglo pasado, como el Hanes 1 y The SU.VI.MAX. Study,
se desvela que el 75 % de la población sufre serias deficiencias de los principa-
les nutrientes para mantener una salud óptima. Esta situación de subcarencia
puede desembocar en enfermedades más o menos graves (fase aguda) que a la
larga pueden convertirse en irreversibles (fase crónica). Son muchos los fac-
tores que justifican una suplementación nutricional terapéutica para alcanzar
niveles saludables de nutrientes. Los factores más aceptados por la comunidad
científica son:
1. Deficiencia de nutrientes en las tierras de cultivo, por tanto, en las cose-
chas y, en definitiva, en la cadena trófica.
2. La industrialización, refinamiento y almacenamiento de los alimentos,
consumo excesivo de agentes queladores y destructores de nutrientes
como conservantes, colorantes, aromatizantes, potenciadores de sabor.
3. Pérdida de nutrientes en el organismo por consumo excesivo de alimen-
tos enlatados, congelados y/o mal cocinados.
4. Malos hábitos gastronómicos, a menudo incorrectas combinaciones
dietéticas, exceso de alimentos fritos, refinados o desnaturalizados, etc.
5. Una insuficiencia enzimática por no proveerse de alimentos frescos y
crudos puede degenerar en problemas claros de digestión-absorción y
disponibilidad de los nutrientes.
6. La individualidad bioquímica es un factor que no se tiene en
cuenta y, sin embargo, es de vital importancia, según investigó el
Dr. Williams, etc.
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7. Factores como la edad, el sexo, el estrés, la contaminación ambiental, los
fármacos acaban desencadenando diferentes desequilibrios fisiológicos.
8. Son claras las evidencias que demuestran que una dieta equilibrada no
presupone tener los niveles adecuados de nutrientes para optimizar
nuestra salud, de ahí la importancia del aporte diario de suplementos.
9. Si cada célula de nuestro organismo, bioquímicamente individual, reci-
be los elementos nutritivos adecuados para el correcto funcionamiento
biológico, el medio interno estará en condiciones favorables para con-
trolar la aparición de síntomas que nos indiquen que se está producien-
do un desequilibrio.
La nutrición ortomolecular, como se le llama a la «suplementación nutricio-
nal terapéutica», es, por tanto, la punta de lanza en la lucha contra la enferme-
dad y su prevención en el siglo XXI.
José Ignacio Ibáñez
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PRIMERA PARTE
PLANTEAMIENTO DE LA SALUD DESDE
UNA NUEVA PERSPECTIVA
1-1 Recorrido histórico y aportación a la nutrición ortomolecular
1-2 Modelo de trabajo en nutrición ortomolecular
1-3 Nutrientes para la vida / funcionamiento bioquímico
1-4 Valor funcional de los alimentos (dieta mediterránea)
1-1
RECORRIDO HISTÓRICO Y APORTACIÓN
A LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
El Dr. Linus Pauling, bioquímico, fue quien acuñó por primera vez hace
aproximadamente 70 años, el término de nutrición ortomolecular con la si-
guiente frase: «Nutrición ortomolecular significa conservar una salud óptima
y tratar las enfermedades, variando las concentraciones de las sustancias que
están normalmente presentes en el organismo y que son necesarias para una
buena salud».
La nutrición ortomolecular actúa en dos frentes:
1. Por un lado, investiga los mecanismos bioquímicos mediante los cuales
son asimilados y metabolizados aquellos nutrientes indispensables para la vida
y de qué manera su carencia provoca desórdenes fisiológicos.
2. Pone en práctica técnicas nutritivo-terapéuticas preventivas utilizando
sustancias normalmente presentes en el organismo (vitaminas, minerales, oli-
goelementos, aminoácidos, ácidos grasos y fitoquímicos), para tratar en forma
única, o coadyuvando con otras terapias, diversas patogías.
Es vital señalar que desde el punto de vista de la nutrición ortomolecu-
lar tiene especial importancia la «individualidad bioquímica». La necesidad de
nutrientes esenciales es la misma para todos nosotros, sin embargo, el perfil
hereditario, el medio en el que vivimos, el estrés físico y emocional al que esta-
mos sometidos, las actividades que ejercemos y la comida que ingerimos serán
determinantes para conocer las concentraciones requeridas de cada nutriente.
Se utilizan multitud de medios para conocer las deficiencias respecto de
algunos nutrientes, se realiza un cuidadoso examen de los hábitos dietéticos,
analíticas de sangre y orina, pruebas para valorar el nivel de determinadas sus-
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tancias, análisis de cabello, etc., además de conocer todos aquellos síntomas que
evidencian una alteración en la bioquímica de cada individuo.
El Dr. Richard A. Passwater, bioquímico, especialista en nutrición ortomole-
cular y muy conocido por sus libros sobre esta materia, nos habla de las etapas
que atraviesan las deficiencias alimentarias que acaban originando una enferme-
dad. Según este, existen varias etapas entre la salud y la enfermedad:
1) El primer acontecimiento de la secuencia que origina una mala salud es
una etapa preliminar en la que el desajuste alimentario lleva al organismo a utili-
zar todas las reservas de los principios inmediatos de que dispone. Esta primera
etapa también reduce la velocidad de eliminación de los mismos, por lo que nos
garantizamos que no estamos utilizando las reservas de emergencia de dichos
principios inmediatos.
2) El segundo acontecimiento que culmina en la enfermedad es la etapa
bioquímica, en la que disminuye el nivel de actividad de los compuestos que
regulan miles de reacciones bioquímicas del organismo. Los compuestos deno-
minados enzimas regulan la mayoría de la química de nuestro organismo. Miles
de estas enzimas tienen un miembro de la familia de las vitaminas del grupo
B incorporado a su estructura, por lo que, si tenemos un déficit de las mismas
(algo muy frecuente), no obtendremos suficientes enzimas. Este déficit reduce
primero la velocidad en la actividad bioquímica del organismo, y luego la altera.
En esta segunda, por ejemplo, una falta de vitamina B5 produce síntomas como
hormigueo en las extremidades, falta de coordinación y dificultades de concen-
tración, síntomas que pueden pasar desapercibidos. Sin embargo, esta vitamina
es fundamental para el buen funcionamiento de las glándulas suprarrenales y
una deficiencia crónica de ella puede llevar a problemas más graves, como fatiga
crónica, depresión, etc. En esta etapa la excreción de nutrientes llega a su nivel
mínimo.
3) La tercera etapa se denomina nivel fisiológico o etapa subclínica, donde
ya aparecen síntomas claros de enfermedad.
Los síntomas iniciales de una deficiencia subclínica de nutrientes son mu-
chos y extraordinariamente variados. Puede que no les demos importancia por-
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que nos hemos acostumbrado a ellos, porque los consideramos propios de la
edad o porque, aunque molestos, no nos preocupan. Sin embargo, estos sín-
tomas son indicativos de desequilibrios nutricionales o metabólicos y pueden
llevarnos a problemas más serios.
ALGUNOS PIONEROS Y SU APORTACIÓN A LA
NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
(siglos XIX-XXI)
Haré un recorrido de las aportaciones que grandes profesionales de la sa-
lud (siglos XIX-XXI), han hecho y que sin duda han contribuido a preparar el
camino de lo que hoy conocemos como nutrición ortomolecular o nutrición
celular. Algunos de los más relevantes son:
• Linus Pauling (1901-1995)
• Catherine Kousmine (1904-1992)
• Denis Parsons (1911-1993)
• Roger J. Williams (1893-1988)
• Sir Robert McCarrison (1878-1969)
• Abraham Hoffer (1917-2009)
• Humphry Osmond (1917-2004)
• Weston A. Price (1870-1948)
• Christiaan Eijkman (1858-1930)
Linus Pauling
Químico estadounidense conocido por sus investigaciones sobre la estruc-
tura de las moléculas y el enlace químico. Pauling nació en Portland (Oregón)
el 28 de febrero de 1901, y estudió en la Universidad Estatal de Oregón y en
el Instituto Tecnológico de California (Cal Tech), donde se doctoró en 1925.
Comenzó a aplicar sus intuiciones en la física cuántica como profesor de
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Química en Oregón, donde realizó muchos de sus descubrimientos desde 1927
hasta 1964. Pauling fue uno de los primeros en aplicar la mecánica cuántica al
estudio de los enlaces químicos para explicar la estructura de las moléculas.
Durante la década de 1930, Pauling introdujo conceptos que ayudaron a re-
velar las fuerzas de enlace de las moléculas. En 1939 escribió la obra La natura-
leza del enlace químico. Se le deben conceptos importantes como los orbitales
híbridos, la valencia dirigida, los enlaces parcialmente iónicos y los híbridos de
resonancia. Pauling también aplicó sus teorías sobre el enlace en la investiga-
ción de la estructura atómica de las proteínas (incluyendo la hemoglobina) y
descubrió que la deformidad de las células en la anemia falciforme se produce
por un defecto genético que influye en la producción de hemoglobina, siendo
pionero en la determinación de causas moleculares en la aparición de algunas
enfermedades. Por este trabajo y por sus investigaciones sobre los enlaces quí-
micos, recibió en 1954 el Premio Nobel de Química.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, tras las explosiones nucleares
en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, y en los años siguientes de la Gue-
rra Fría, Pauling luchó firmemente contra las pruebas nucleares en todo el mun-
do, advirtiendo públicamente de los peligros biológicos de las precipitaciones
radiactivas en la atmósfera, y presentó un escrito sobre este tema a las Naciones
Unidas en 1958, firmado por más de 11.000 científicos con el título: No more
war!, en el que se declara convencido partidario de la paz y de que la supervi-
vencia de la civilización e incluso de la vida depende del desarme nuclear. En
1962 recibió el Premio Nobel de la Paz, siendo la segunda persona en recibirlo.
A lo largo de su carrera científica, Pauling siguió sus presentimientos crea-
tivos sin tener en cuenta las controversias que pudieran provocar. En1970, por
ejemplo, defendió el uso de grandes dosis de vitamina C para tratar el resfriado
común, así como para detener el envejecimiento y prevenir el cáncer, una teoría
que muy pocas autoridades médicas han respaldado. Murió en 1995 en California.
Catherine Kousmine
En agosto de 1992, a los 88 años de edad, murió en Suiza la Dra. Catheri-
ne Kousmine sin que ninguna publicación médica oficial se hiciera eco de su
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desaparición. Tampoco durante su larga carrera, dedicada a la investigación y
tratamiento de enfermedades degenerativas, encontró el interés que merecía.
Como una más de tantos científicos que han tenido la valentía de cuestionarse
los conocimientos adquiridos, ella trabajó sin apoyo ni subvenciones. Fueron
sus éxitos clínicos con enfermos graves los que le proporcionaron un pres-
tigio creciente. Poco a poco, algunos médicos jóvenes se interesaron por sus
trabajos y con el paso del tiempo se creó la Association Medicale Kousmine
Internationale con sede en Dijon, cuya finalidad es la de proseguir y divulgar
sus investigaciones.
La doctora Kousmine nació en Rusia en 1904, en el seno de una familia aco-
modada. En 1916, a causa de la I Guerra Mundial, se instalan definitivamente
en Suiza. En los años cuarenta, cuenta en su libro Salve su cuerpo, «el índice de
cánceres aumentaba. Pensé que debía intentar comprender esta enfermedad e
instalé un laboratorio en la cocina de mi apartamento y estuve estudiando ratas
durante 17 años. Busqué en el Instituto Curie de París una especie de rata que
desarrollaba cáncer mamario en un 90 % de casos».
«En dicho instituto las ratas eran alimentadas con comprimidos nutritivos,
pero yo no podía pagarlos y les daba pan seco, trigo integral, zanahorias cru-
das y levadura de cerveza. Es decir, mezclaba una alimentación natural con
otra desvitalizada, como el pan blanco. La proporción de tumores descendió
al 50 %. Al principio no comprendí la causa, pero más tarde supe que eran los
alimentos crudos y naturales los que disminuyeron de forma tan importante el
índice de tumores».
La doctora Kousmine ha puesto a disposición de médicos y enfermos una
larga experiencia para prevenir y tratar enfermedades degenerativas. Consciente
del desinterés de sus colegas, afirmó:
«El cambio de mentalidad pasará por los enfermos, no por los médicos». La
esencia de su mensaje es que cada uno de nosotros es el directo responsable
de su salud. Su concepto hipocrático de «Somos lo que comemos» y «No hay
enfermedades degenerativas sin intoxicación crónica del intestino» dio forma a
su método, basado en cuatro pilares:
1. Alimentación sana: hay que reducir las proteínas animales y grasas sa-
turadas, suprimir los azúcares, las harinas y los aceites refinados y susti-
tuirlos por alimentos frescos, granos enteros y aceites prensados en frío.
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2. Limpieza intestinal: las enfermedades degenerativas van estrechamente
vinculadas a la intoxicación crónica, que empieza en el intestino y el hí-
gado. La práctica regular de enemas forma parte de su método.
3. Alcalinización del medio: la dieta occidental es acidificante. Para neu-
tralizar dicha acidez el organismo debe recurrir a sus reservas de sales
minerales, creándose una carencia de los mismos, que hay que corregir.
4. Suplementación con fórmulas multinutrientes: la dieta occidental es ex-
cesiva, pero crea muchas carencias, en particular de vitamina F, al consu-
mir aceites refinados y grasas saturadas. Los suplementos en vitaminas y
minerales formaban parte también de su método.
El resultado de poner en práctica este método es que a los pocos meses
aumenta el potencial de vida (salud) y bienestar del paciente.
Denis Parsons Burkitt
Denis Parsons Burkitt nació el 28 de febrero de 1911 en Enniskillen, Co.
Fermanagh, Irlanda. Se le conoce por la enfermedad que lleva su nombre. Bur-
kitt fue el que la estudió en profundidad y la dio a conocer en todo el mundo.
En cuanto al tema que nos ocupa, la aportación de Burkitt fue su riguroso
trabajo de campo, que logró vincular el consumo de fibra y la incidencia de
determinados tipos de cáncer.
Burkitt realizó sus primeros estudios en la Royal School de su ciudad natal.
En la II Guerra Mundial fue aceptado como médico del ejército y, entre 1943 y
1946, fue destinado a Kenia, Somalia y Uganda. Se sintió conmovido por Ugan-
da, por su belleza y por sus necesidades. Una vez que pudo probar su habilidad,
a pesar de su incapacidad visual, fue aceptado en el servicio colonial y en 1946
comenzó a trabajar en Uganda. Allí notó que había una alta incidencia de hidro-
cele, lo que le condujo a interesarse por la geografía médica y la epidemiología.
Observó que era más frecuente en la zona del este de Lango que en la del oeste.
Visitó dispensarios para recoger datos y publicó los resultados en 1951 en la
revista The Lancet («Primary hydrocele and its treatment review of 200 cases»).
Señaló que la infección con microfilmaría podía constituir un factor etiológico,
lo que se confirmó posteriormente.
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Después de once años en Uganda, en 1957 Burkitt fue requerido para exami-
nar a un niño de cinco años que presentaba tumoraciones en la región del cuello
y la cabeza. Tras estudiar parecidos casos pensó que se encontraba ante un tipo
de cáncer que no había sido descrito. Comenzó una investigación minuciosa y
detallada de 41 casos que presentaban las mismas características. Veintinueve
de ellos tenían un informe anatomopatológico en el que aparecía el mismo tipo
de células redondas indiferenciadas. Las autopsias de algunos casos mostraban
la existencia de estos mismos tumores en órganos internos como las glándulas
suprarrenales, el riñón y el hígado...
Un tiempo después, junto con el anatomopatólogo Grez O’Connor, señaló
que el tumor era de tipo linfático y que, en algunos casos, parecía un linfosar-
coma. Más adelante Burkitt envió un cuestionario a varios hospitales de África
para recabar datos sobre la enfermedad. Junto con O’Connor redactó un tra-
bajo (1961) de tipo clínico y epidemiológico «Lymphoma síndrome in Uganda
and Tropical Africa». Quedaba por investigar la causa del linfoma. En principio
se barajaron patrones de temperatura y de precipitaciones y la posibilidad de
que hubiera un mosquito implicado.
En 1961 Burkitt dio una conferencia sobre sus trabajos y uno de los asisten-
tes era Michael Anthony Epstein (1921), virólogo, que tuvo la idea de que de-
trás de este tipo de cáncer podía haber algún virus. Le pidió muestras a Burkitt y
tres años después aisló el virus que hoy se llama Epstein-Barr. Yvonne M. Barr
era ayudante de Epstein. Se trataba de la primera vez que se mencionaba un
virus en la génesis de un cáncer en humanos. En una reunión de la Asociación
Internacional Contra el Cáncer que se celebró en la sede de la Unesco en París
en 1963, se reconoció la labor de Burkitt y se propuso llamar a esta enfermedad
tumor de Burkitt, que luego cambió a linfoma de Burkitt...
Burkitt dejó su puesto de cirujano del Hospital Mulago en 1964. Permaneció
un tiempo como científico del Medical Research Council investigando factores
que pudieran estar relacionados con el cáncer.
Regresó a Londres en 1966 y continuó trabajando para el Medical Research
Council durante diez años más. Le presentaron a Meter Cleave, un oficial médico
jubilado que mantenía que muchas enfermedades de los occidentales se debían
a dietas inadecuadas y a una falta de fibra. Sus trabajos no fueron tomados en
serio por sus colegas, pero Burkitt sí lo hizo. Decidió probar las hipótesis de Clea-
ve. Utilizando las mismas técnicas que empleó para estudiar el linfoma, recopiló
- 31 -
abundante información sobre los hábitos alimentarios de la población mundial.
En 1969 comenzó a contrastar datos con sus propias investigaciones sobre
el efecto de diferentes dietas en la fisiología del colon, incluidas las deposiciones
y el tránsito.
Relacionó el tipo de dieta con la obesidad, la diverticulosis, el cáncer de
colon, las hemorroides, la hernia de hiato, las varicosidades, la enfermedad is-
quémica del corazón y la diabetes. Llegó a la conclusión de que sí existía tal
relación.
En Sudáfrica conoció al bioquímico Alec Walter en 1969. Este estaba es-
tudiando las dietas de los blancos y de los negros. Había observado que los
negros que consumían muchos alimentos ricos en fibra apenas presentaban
incidencia de cáncer, obesidad, litiasis y diabetes en comparación con los que sí
consumían dietas occidentales ricas en carbohidratos refinados. Burkitt ya había
alcanzado renombre internacional y ahora iniciaba una cruzada para sensibilizar
a la población y cambiar los hábitos alimenticios de Occidente («Epidemiology
of cancer of the colon and rectum»).
Roger J. Williams
Fue un químico orgánico que se convirtió en un bioquímico de renombre
internacional y un pionero en el estudio de las vitaminas, la promoción de la
importancia de la nutrición y el concepto de «individualidad bioquímica». Ro-
ger, sus estudiantes y colaboradores descubrieron el ácido pantoténico, el ácido
fólico, el piridoxal y la piridoxamina (formas de vitamina B6), así como el ácido
alfa-lipoico.
Aunque muchos recordarán a Roger J. Williams como el descubridor del
ácido pantoténico (B5) y como factor que contribuye al conocimiento de las
vitaminas del grupo B en general, Roger sentía que sus contribuciones más im-
portantes y de mayor alcance se plasmaron en sus libros: La frontera humana,
libre y desigual, y La individualidad bioquímica: la base para el concepto «Ge-
netotrophic». Roger era un destacado defensor del papel de la individualidad
bioquímica en los procesos de diversas enfermedades y del mérito de la utiliza-
ción de la ciencia nutricional en la medicina tradicional y la medicina preventiva.
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Roger estaba convencido de que la bioquímica estaba destinada a jugar un
papel crucial en el alumbramiento de una nueva era de la comprensión humana.
Él cree que las muchas diferencias bioquímicas medibles entre los individuos
resultan ser las claves para la solución de una serie de problemas humanos. Una
vez que se estableció el principio de que determinadas diferencias genéticas
en humanos son muy importantes y requieren de estudios exhaustivos, estas
diferencias (bioquímicas y otras muchas) son sustanciales y se convirtieron en
la clave para los tratamientos de esos pacientes. Roger sintió que la medicina
estaba excesivamente preocupada por cómo funcionaba el cuerpo humano y
había prestado muy poca atención a las diferencias de patrones genéticos sor-
prendentes y a la individualidad metabólica.
Para hablar del papel de Roger J. Williams en la nutrición ortomolecular, sin
duda, tenemos que hablar de la repercusión del descubrimiento de las vitaminas
del grupo B.
Para cualquier profesional que quiera tratar a sus pacientes con nutrición
ortomolecular, quitarle las vitaminas del grupo B sería como quitarle los ladri-
llos a un albañil que pretende restaurar un muro. Las vitaminas del grupo B en
terapia ortomolecular y/o nutricional son esenciales, imprescindibles, y una de
las herramientas básicas para el tratamiento de múltiples patologías.
En primer lugar, hablando de la vitamina B5, o ácido pantoténico, uno de
los principales descubrimientos por los que se reconoce científicamente la
trayectoria científica de Williams, nos encontramos ante una de las vitaminas
del grupo B esenciales para el metabolismo humano. El ácido pantoténico
forma parte del metabolismo celular como componente de la acetil-coenzima
A, una coenzima vital en numerosas reacciones químicas que además forma
parte de la proteína transportadora de acilos, una enzima involucrada en la
síntesis de ácidos grasos. El ácido pantoténico es esencial para el metabo-
lismo de carbohidratos, proteínas y grasas, así como para la síntesis de las
hormonas y el colesterol.
Roger J. Williams fue el descubridor de dos formas de la vitamina B6, la
piridoxal y la piridoxamina. Estas formas de la vitamina B6 están implicadas en
la síntesis de la serotonina, por lo tanto, son imprescindibles para una función
cerebral correcta, funcionan como coenzimas en la síntesis del heme (la forma
orgánica del hierro), un componente de la hemoglobina
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Sir Robert McCarrison
Sir Robert McCarrison nació en Portadown, Irlanda del Norte. Obtuvo el
título en Medicina en la Universidad de Queen (Belfast) en 1900. En 1928 se
convirtió en director de Investigación Nutricional en la India.
McCarrison llevó a cabo los primeros experimentos para demostrar el efecto
de la nutrición en la epidemiología de la enfermedad. A McCarrison se le atri-
buye ser el primero en demostrar experimentalmente el efecto de las deficien-
cias nutricionales sobre los tejidos y órganos animales. Uno de los apuntes que
McCarrison señaló antes de la publicación de sus estudios sobre la patología de
la deficiencia fue: «Un examen post mortem de animales alimentados con una
dieta deficiente en vitaminas del grupo B revela efectos histopatológicos total-
mente desconocidos, sobre todo, sus efectos en el tracto gastrointestinal y los
órganos de la digestión y la asimilación, y la importancia de estos efectos para la
medicina clínica son totalmente insospechados». A los 23 años, McCarrison fue
a la India, donde pasó 30 años estudiando los problemas nutricionales, fundó
los Laboratorios de Investigación Nutricional en Conor. Después de retirarse
del Servicio Médico de la India en 1935, dio una serie de conferencias en la
Royal Society of Arts sobre la influencia de la dieta en la salud. Esto incluyó
tres conferencias:
• La primera se centró en los procesos de la nutrición.
• La segunda, en lo esencial de los alimentos y su relación con la estructu-
ra y función del organismo (trofología alimentaria).
• La tercera, en la prevención de enfermedades.
Las conferencias fueron publicadas posteriormente en forma de libro bajo
el título: La nutrición y la salud. El trabajo de McCarrison sobre el bocio, el
cretinismo y la tiroides, que se inició en el Himalaya Occidental en1902, generó
decenas de publicaciones científicas durante los siguientes 35 años. Si bien el
trabajo de McCarrison a menudo se considera el inicio de los estudios serios de
bocio y cretinismo en el sur de Asia.
En 1926, como jefe de investigación de las deficiencias en enfermedad, Mc-
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Carrison presentó pruebas orales y escritas sobre la desnutrición ante la Comi-
sión Real sobre la Agricultura India. Su objetivo principal era indicar la impor-
tancia de la desnutrición como causa directa de la ineficiencia física y la mala
salud entre los agricultores de la India. Planteó la relación entre la nutrición y
la agricultura, y la necesidad de una coordinación más estrecha de la investiga-
ción nutricional, médica, veterinaria y agrícola. En 1936 se estableció un comité
asesor en nutrición.
Abraham Hoffer
Bioquímico canadiense, médico y psiquiatra conocido por su «hipótesis
adrenocromo» de los trastornos esquizo-afectivos. Según Hoffer, la terapia con
megavitaminas y otras intervenciones nutricionales eran tratamientos poten-
cialmente eficaces para la esquizofrenia y otras enfermedades.
Hoffer también estuvo implicado en los estudios de LSD como una terapia
experimental para el alcoholismo y el descubrimiento de que la alta dosis de
niacina (B3) se puede utilizar para tratar el colesterol alto y otras dislipemias.
Hoffer nació en el sur de Saskatchewan, Canadá, en 1917.Originalmente
interesado en la agricultura, Hoffer posee una licenciatura en Ciencias y una
maestría en Química Agrícola de la Universidad de Saskatchewan, en Saska-
toon. Hoffer obtuvo un doctorado en Bioquímica en 1944, parte del cual in-
cluyó el estudio de las vitaminas (especialmente el grupo B y su efecto en el
organismo) y pasó a estudiar Medicina en la Universidad de Manitoba en 1945.
Hoffer fue contratado por el Departamento de Salud Pública de Saskat-
chewan en 1950 para establecer un programa de investigación en psiquiatría,
y se unió a la Oficina de Servicios de Psiquiatría del Departamento de Salud
Pública en 1951. Realizó una crítica de la psiquiatría por su énfasis en el psicoa-
nálisis psicosomático y por lo que consideraba una falta de definición y medi-
ción adecuada. Hoffer consideraba que la fisiología y la bioquímica humana se
podían utilizar en su lugar. Se formuló la hipótesis de que los esquizofrénicos
carecen de la capacidad de eliminar la catecolamina alucinógena (metabólico
adrenocromo) de sus cerebros. Hoffer pensó que la vitamina C se podría utili-
zar para reducir el adrenocromo a la adrenalina y que la niacina podría ser uti-
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lizada como un aceptor de metilo para evitar la conversión de la noradrenalina
en adrenalina. Hoffer llamó a esta teoría «hipótesis adrenocromo».
En 1967, Hoffer renunció a algunos de sus cargos académicos y administra-
tivos, y entró en la práctica psiquiátrica privada en Saskatoon (Saskatchewan)
creando el Journal of Schizophrenia (Revista de Medicina Ortomolecular) en
1986. Hoffer utiliza el diario para publicar artículos sobre lo que él llamó la
«psiquiatría nutricional», la «psiquiatría ortomolecular», como se llamaría más
tarde, afirmando sus ideas. Estas ideas fueron rechazadas sistemáticamente por
revistas de la corriente conservadora del momento, ya que eran inaceptables
para la comunidad médica.
Humphry Osmond
Fue un psiquiatra británico conocido por haber inventado la palabra «psi-
codelia» y por sus investigaciones sobre las drogas psicodélicas. Osmond tam-
bién exploró aspectos de la psicología de los entornos sociales, en particular,
cómo influyeron en el bienestar o la recuperación de las instituciones mentales.
Osmond nació en Surrey y estudió en Haileybury. En su juventud asistió a la
Escuela de Medicina del Hospital de Guy en el Kings College de Londres.
Después de la guerra, Osmond y su colega John Smythies perciben una simi-
litud entre los efectos del LSD y las primeras etapas de la esquizofrenia.
En 1952, Osmond y Smythies se trasladaron a Saskatchewan (Canadá) para
formar parte del personal del Hospital Mental Weyburn en la ciudad suroriental
de Weyburn, Saskatchewan.
En Weyburn, Osmond reclutó a un grupo de psicólogos de investigación
para convertir el hospital en un laboratorio de diseño de investigación. Allí se
llevó a cabo una amplia variedad de estudios en pacientes y observaciones, con
drogas alucinógenas, colaborando con Abraham Hoffer y otros.
En 1952, Osmond relaciona la similitud de la mescalina con las moléculas de
adrenalina en una teoría que implica que la esquizofrenia podría ser una forma
de autointoxicación causada por el propio organismo. Recogió las biografías
de los esquizofrénicos recuperados y sostuvo que los psiquiatras solo pueden
comprender la esquizofrenia mediante la comprensión de la forma racional con
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la que la mente da sentido a las ideas preconcebidas.
Osmond persiguió esta idea con entusiasmo, explorando todas las vías para
profundizar en las percepciones alteradas de la esquizofrenia, sosteniendo que
la enfermedad surge principalmente de las «distorsiones de la percepción»…
Osmond también fue conocido por un estudio a finales de 1950 en el que
trató de curar alcohólicos con LSD. Los resultados tuvieron una tasa de éxito del
50 %. Osmond notó que algunos bebedores solo fueron capaces de dejar de be-
ber después de un episodio de delirium tremens y trataron de replicar este estado
en los pacientes a través de administrar dosis altas de la droga. Esto llegó a ser
conocido como «el modelo de tratamiento psicodélico», en contraste con el mo-
delo psicológico, que utiliza dosis bajas para ayudar a la liberación de la mente del
material reprimido, lo que se esperaba que ayudaría al proceso psicoterapéutico.
Después de salir de Saskatchewan, se convirtió en director de la Oficina de In-
vestigación en Neurología y Psiquiatría de la Universidad de Princeton, pasando a
formar parte de la Universidad de la Escuela de Medicina de Alabama.
Weston A. Price
Weston Price fue un dentista conocido sobre todo por sus teorías sobre
la relación entre la nutrición, la salud dental y la física. Fundó el Instituto de
Investigación de la Asociación Dental Nacional, que más tarde se convirtió en
la sección de Investigación de la Asociación Dental Americana, de la que fue
presidente desde 1914 hasta 1928. En 1930, Price había desplazado su interés
por la nutrición. En 1939, publicó Nutrición y degeneración física, que detalla
sus viajes por el mundo estudiando las dietas y la nutrición de diversas culturas.
El libro concluye que los aspectos de una dieta occidental moderna (espe-
cialmente la harina, el azúcar, las grasas y los procesados modernos), causan
deficiencias nutricionales que son la causa de muchos problemas dentales y
problemas de salud. Los problemas dentales que observó incluyen el desarrollo
adecuado de la estructura facial (para evitar el hacinamiento de los dientes),
además de la caries dental.
W. Price realizó una investigación para desarrollar soluciones tecnológicas a
las enfermedades dentales. Inventó y mejoró el horno dental pirométrico para
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la fabricación de incrustaciones de porcelana que incluían la fusión de metal y
la porcelana, investigó las mejoras en la producción de radiografías dentales en
el año 1900.
La práctica de utilizar radiografías marcó una nueva era en la odontología,
los dentistas podrían ver por fin evidencias de tratamientos dentales anterio-
res. La investigación de Price entra dentro de la amplia literatura dental de la
década de 1920, lo que contribuyó a la aceptación generalizada de la práctica
de la extracción en lugar de la endodoncia como tratamiento de los dientes
infectados.
En 1939, W. Price publicó Nutrición y degeneración física, un libro que
detalla una serie de estudios nutricionales etnográficos que realizó a través de
diversas culturas, incluyendo el Lötschental en Suiza, los nativos americanos,
los polinesios, los pigmeos y los aborígenes, entre muchos otros. En su libro,
Price afirmó que varias enfermedades endémicas a las culturas occidentales de
los años 1920 y 1930, de la caries dental a la tuberculosis, rara vez se presentan
en las culturas no occidentales. Sostuvo que, a medida que los grupos no oc-
cidentales abandonaron las dietas indígenas y adoptaron patrones occidentales
de vida, mostraron incrementos de enfermedades típicas occidentales. Llegó
a la conclusión de que los métodos occidentales de preparar y almacenar los
alimentos comercialmente despojaban de vitaminas y minerales, etc., necesarios
para evitar dichas enfermedades.
En 1940, una revisión en el Canadian Medical Association Journal dijo del
libro: «Una obra maestra de la investigación». En 1950, una revisión en la re-
vista El laringoscopio dijo que el Dr. Price bien podría ser llamado «el Charles
Darwin de la nutrición» al describir la documentación de Price sobre su viaje
mundial y la investigación en un libro. A W. Price se le atribuye gran parte del
desarrollo de la odontología holística.
La Price Pottenger Nutrition Foundation (PPNF), una organización sin fi-
nes de lucro establecida en 1952, con una membresía de 28 dentistas, a partir
del 2008 mantiene un archivo de manuscritos, fotografías y propugna los prin-
cipios de la medicina holística de Price. La Fundación Weston A. Price fue co-
fundada en 1999 por Sally Fallon y Mary G. Enig, nutricionistas, para difundir
sus investigaciones.
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Christiaan Eijkman
Nació el 11 de agosto de 1858, en Nijkerk, Gelderland (Países Bajos). En
1875, después de superar los exámenes, Eijkman fue admitido en la Escuela
Médica Militar de la Universidad de Ámsterdam.
Entre 1879 y 1881 fue ayudante de T. Place, profesor de Fisiología, con el
que realizó su tesis Overpolarisatie in de zenuwen (Sobre la polarización de
los nervios). Obtuvo el grado de doctor el 13 de julio de 1883. Trabajó en el
laboratorio de higiene E. Forster, en Ámsterdam, quien se formó con Max
von Pettenkofer, y también en el del bacteriológico Robert Koch, en Berlín,
donde contactó con Cornelius Adriaanus Pekelharing (1848-1922) y Cornelius
Winkler (1855-1941), que visitaban la capital alemana antes de su salida hacia
las Indias. El beriberi se había desarrollado durante la época con una incidencia
muy alta, sobre todo en las prisiones, acuartelamientos, barcos, etc. Había más
muertes por la enfermedad que por los combates.
Las autoridades locales, alertadas, mandaron informes al Ministerio de las
Co- lonias. Urgía enviar una comisión para investigar las causas y proponer
medidas preventivas.
En la revista médica de las Indias holandesas, el Geneeskundig Tijdschrift
loor Nederlandsch–Indie, que comenzó a publicarse en 1851, aparecieron 15
trabajos sobre el beriberi en 25 años.
En los siguientes 25 años, la cifra subió a 60. En la década de los cincuenta
y la de los sesenta se abordaban los síntomas y los signos y se buscaba la rela-
ción con la artritis reumatoide, ya que había inflamación de las articulaciones.
En la década de los ochenta, por el contrario, se fijó la atención en la etiología;
se habló así de la diferencia entre las dietas indígena y europea, la presencia de
parásitos intestinales en la población aborigen, el contagio miasmático, la pre-
sencia de toxinas en el arroz y la infección bacteriana.
La comisión comenzó a trabajar sobre los supuestos de la infección micro-
biana. Encontraron un micrococo en la sangre de los afectados que no se trans-
mitía por contagio entre los humanos. En 1887 Pekelharing y Winkler dieron
por finalizada la misión. Presentaron las conclusiones en el Primer Congreso
Holandés de Ciencia y Medicina, que tuvo lugar en Ámsterdam. Eijkman ocupó
el cargo de director del Genees Kundig Laboratorium desde el 15 de enero de
1888 hasta 1896. Fue durante esta etapa de su vida cuando realizó el descubri-
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miento que le hizo merecedor del Nobel. Durante un tiempo estuvo volcado
en la investigación bacteriológica de la enfermedad de forma muy metódica,
pero sin obtener resultados. Se dio cuenta de una coincidencia: la semejanza de
los síntomas de una neuritis que sufrían las gallinas con los de la degeneración
neural del beriberi. Se fijó también en el hecho de que las aves habían sido
alimentadas con arroz descascarillado. Realizó una serie de pruebas en las que
administraba dietas distintas a diferentes grupos de pollos. Antes de trasladar
los resultados a los humanos fue cauteloso.
En 1898 Eijkman sucedió a G. van Overbeek de Meyer como profesor de
higiene y medicina forense en el Instituto de Higiene de Utrecht. Su primera
lección se tituló «Over Gezondheid en Ziekten in Tropische Gewesten» («La
salud y la en- fermedad en las regiones tropicales»). Volvió a dedicarse a la bac-
teriología y creó su conocida prueba, por la cual puede establecerse fácilmente
si el agua ha sido contaminada por heces humanas y/o animales que contienen
bacilos; propuso que la producción de gas a partir de glucosa a 46 °C podría ser
un buen método para la determinación de coliformes de origen fecal.
En Batavia sus trabajos de laboratorio fueron continuados por Gerrit Gri-
jns (1865-1944). Sugirió este que el beriberi y la polineuritis experimental de
las aves se debía a la ausencia de algún factor presente en la cáscara del arroz.
Señalaba que: «En algunos alimentos naturales existen moléculas cuya ausencia
provoca lesiones graves en el sistema nervioso periférico». Se trataría de enfer-
medades «carenciales». Administrando dietas ricas en arroz con cáscara, o ricas
en legumbres y otros alimentos, se protegía de contraer la enfermedad. No
obstante, tampoco descartó la existencia de una toxina de origen microbiano.
Todas estas ideas dieron lugar a que se desarrollaran trabajos de investigación
en todo el mundo.
Eijkman publicó un artículo crítico sobre las conclusiones a las que había
llegado Van Leent en los años setenta y Takaki en los ochenta que relacionaban
la dieta de arroz y el beriberi.
En el Congreso Internacional de Medicina que se celebró en Londres en
1913 Eijkman aún no estaba convencido de que la causa de la enfermedad
era de tipo nutricional. Reconocía el valor de la cáscara del arroz y de otros
alimentos, pero discutió el hallazgo de Casimir Funk, quien acababa de aislar
una sustancia de la corteza de este cereal que curaba a las palomas afectadas
de polineuritis. Consideró el beriberi desde tres perspectivas:
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1. La epidemiológica.
2. La microbiológica.
3. La nutricional (esta última no ocupaba una buena posición para él).
Después del congreso de 1913 Eijkman se vio obligado a cambiar de opi-
nión. Entre 1914 y 1918 ya adoptó el término «vitamina» y reconoció la exis-
tencia de enfermedades debidas a un déficit de las mismas, como el beriberi,
la pelagra o el escorbuto. Después mostró interés en los estudios bioquímicos
de estas sustancias y en especial en los desarrollados por Hopkins, con quien
recibió el Nobel.
En 1907 Eijkman fue designado miembro de la Real Academia de Ciencias
de los Países Bajos, de la que había sido correspondiente desde 1895. Como
hemos señalado, en 1929 recibió el Premio Nobel compartido con sir Frederick
Gowland Hopkins (1861-1947), del Reino Unido, tan solo un año antes de su
fallecimiento. Eijkman también recibió la Medalla John Scott, de Philadelphia,
y el título de Foreing Associate de la National Academy of Sciences de Washin-
gton. Fue nombrado Honorary Fellow del Royal Sanitary Institute de Londres.
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EVOLUCIÓN DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
El concepto de medicina ortomolecular hace referencia a la disciplina cientí-
fica que utiliza, para la prevención-control de las enfermedades, la provisión al
organismo afectado de cantidades específicas de sustancias presentes de forma
natural en el propio organismo.
El término «ortomolecular», como ya se ha mencionado, fue utilizado por
primera vez por Linus Pauling en un artículo publicado en Science en 1968.
Este artículo describía, por primera vez, los fundamentos teóricos de lo que
posteriormente se convertiría en una especialidad con entidad propia dentro
de la medicina alternativa. El propio L. Pauling lo explicaba en los siguientes
términos:
«Los métodos principalmente utilizados en la actualidad para tratar a los
pacientes con trastornos mentales son la psicoterapia (el psicoanálisis y los
esfuerzos relacionados en proporcionar insight terapéutico y reducir el estrés
ambiental), la quimioterapia (fundamentalmente a través del uso de potentes
drogas sintéticas, como chlorpromazine, o productos naturales poderosos ex-
traídos de las plantas, como reserpine) y la terapia convulsiva de shock (terapia
electro-convulsiva, terapia de coma insulínico y la terapia de shock con pentyle-
netetrazol).
He llegado a la conclusión de que otra aproximación terapéutica, que puede ser
denominada como terapia ortomolecular, puede ser de un gran valor, y puede convertirse en
la mejor forma de tratamiento para muchos pacientes».
Linus Pauling. Science (April 1968)
L. Pauling acuñó el término «ortomolecular» para hacer referencia a la utili-
zación terapéutica de la concentración de determinadas sustancias presentes en
el organismo, particularmente nutrientes, para la conservación de la salud y el
tratamiento de la enfermedad.
En aquella época, uno de los inicios de la NO fue en el campo de la
psiquiatría: las megadosis de niacina para el tratamiento de la esquizo-
frenia y el tratamiento dietético de la hipoglucemia eran los principales
focos de interés. Desde entonces, el enfoque nutricional en general y la
psiquiatría ortomolecular en particular han avanzado considerablemente
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y se han erigido como especialidades con entidad propia en el campo de
la práctica médica.
Se reconoce que el funcionamiento adecuado de la mente depende de la
presencia en el cerebro de determinadas moléculas (neurotransmisores) pro-
venientes de diferentes sustancias. Por ejemplo, la enfermedad mental, usual-
mente asociada con la enfermedad física, es consecuencia de una deficitaria
concentración en el cerebro de alguna de las siguientes sustancias: tiamina (B1),
ácido nicotínico o nicotinamida (B3), piridoxina (B6), cianocobalamina (B12),
biotina (B8), ácido ascórbico (C) y ácido fólico (B9).
Existe también evidencia de que la función mental y el comportamiento se
encuentran determinados por los cambios en la concentración en el cerebro de
sustancias que están habitualmente presentes en proporciones específicas como
el ácido glutámico, ácido úrico y el ácido gamma-aminobutírico o (GABA).
El propio L. Pauling definía la psiquiatría ortomolecular aseverando que:
«El logro y la preservación de la salud mental óptima a través de la provisión
al organismo de un entorno molecular óptimo, especialmente a través de la
potenciación de los niveles saludables de concentración de determinadas sus-
tancias, como las vitaminas, habitualmente presentes en el organismo humano».
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