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Tribunal Constitucional: República de Chile

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0000266

DOSCIENTOS SESENTA Y SEIS

2025

REPÚBLICA DE CHILE

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
____________
Sentencia

Rol 16.406-2025

[17 de septiembre de 2025]


____________

REQUERIMIENTO DE INAPLICABILIDAD POR


INCONSTITUCIONALIDAD RESPECTO DE LA ORACIÓN: "EL
INTERÉS QUE SE DETERMINE EN CONFORMIDAD A LO
DISPUESTO EN LOS INCISOS ANTERIORES SE CAPITALIZARÁ
MENSUALMENTE", CONTENIDA EN EL ARTÍCULO 19 INCISO
DECIMOTERCERO DEL D.L. N° 3.500

INMOBILIARIA SANTA MARTINA S.A.


EN EL PROCESO RIT P-30.360-2024, RUC 24-3-0184137-6, SEGUIDO ANTE EL
JUZGADO DE COBRANZA LABORAL Y PREVISIONAL DE SANTIAGO

VISTOS:

Que, Inmobiliaria Santa Martina S.A. acciona de inaplicabilidad respecto


de la oración: "El interés que se determine en conformidad a lo dispuesto en los
incisos anteriores se capitalizará mensualmente", contenida en el artículo 19,
inciso decimotercero, del D.L. N° 3.500, en el proceso Rit P-30.360-2024, Ruc 24-3-
0184137-6, seguido ante el Juzgado de Cobranza Laboral y Previsional de
Santiago.

Preceptos legales cuya aplicación se impugna

El texto de los preceptos impugnados dispone lo siguiente:

“Decreto Ley N° 3.500, que establece nuevo sistema de pensiones

1
0000267
DOSCIENTOS SESENTA Y SIETE

(…)

Artículo 19º (…)

En todo caso, para determinar el interés penal, se aplicará la tasa vigente


al día primero del mes inmediatamente anterior a aquél en que se devengue. El
interés que se determine en conformidad a lo dispuesto en los incisos
anteriores se capitalizará mensualmente.”.

(…)

Síntesis de la gestión pendiente y del conflicto constitucional


sometido al conocimiento y resolución del Tribunal

Con fecha 28 de junio de 2024, AFP Habitat S.A. interpuso demanda


ejecutiva de cobro de cotizaciones previsionales contra Inmobiliaria Santa
Martina S.A., siendo notificada y requerida de pago por la suma de $3.120.633.

El día 11 de diciembre de 2024, el tribunal practicó la liquidación de


crédito, la que fue determinada en la suma de $5.160.244. Por resolución dictada
con fecha 14 de marzo de 2025, el Juzgado decretó el embargo de un vehículo de
propiedad de la requirente.

Al fundar el conflicto constitucional, arguye vulneraciones al artículo


19 N°s 2 y 3 de la Constitución:

Afectación a la igualdad ante la ley

La aplicación del precepto impugnado genera un trato privilegiado para


las AFPs, permitiendo extender indefinidamente las acciones de cobro de
cotizaciones previsionales mediante la capitalización mensual de intereses. Esta
disposición fomenta un comportamiento abusivo, acumulando reajustes e
intereses de manera exponencial a lo largo del tiempo, lo que afecta gravemente
la certeza jurídica y va en contra del principio de buena fe procesal.

La jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha establecido que la


igualdad ante la ley no es absoluta, sino que implica que las normas deben
aplicarse de forma razonable. Sin embargo, se torna en arbitrariedad cuando se
otorga protección jurídica a situaciones abusivas que no guardan relación con
el sentido original de la ley. En el caso particular, se genera desproporción
considerando el crecimiento de los montos involucrados.

Vulneración al debido proceso

No existe justificación para la demora en el cobro de deudas más allá de


la propia negligencia de la ejecutante. Esta conducta constituye un

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DOSCIENTOS SESENTA Y OCHO

comportamiento que permite el crecimiento exponencial de deudas


previsionales mediante la capitalización mensual de intereses, lo que no puede
ser amparado conforme a estándares constitucionales. Resulta contrario a un
justo y racional procedimiento permitir que la aplicación automática del
anatocismo genere un aumento desproporcionado de la deuda inicial.

Las consecuencias se reflejan en la aplicación sistemática del


anatocismo, siendo que la demandada se ve afectada por un mecanismo que
incrementa la deuda de manera exponencial, superando los límites de la
proporcionalidad constitucional.

Contravención al principio de Non Bis in Ídem

Arguye que está siendo castigada múltiples veces por el mismo hecho
dentro del ordenamiento jurídico. Frente al incumplimiento, el ordenamiento
contempla la posibilidad de multas, la configuración del delito de apropiación
indebida, las órdenes de arresto, como también retención de devolución de
impuestos. La aplicación de los intereses penales capitalizados constituye una
sanción adicional, contraviniendo el principio de non bis in ídem, ya que se
basan en el mismo hecho: el retardo o no pago de las cotizaciones.

Enriquecimiento injusto

El pago de la suma total adeudada, con los recargos y la capitalización de


intereses, produciría un enriquecimiento injusto para la ejecutante, ya que el
monto final escapa absolutamente de la cuantía efectiva de las cotizaciones
previsionales adeudadas originalmente. La suma resultante de la aplicación de
los recargos impugnados excede con creces la cuantía efectiva de las
cotizaciones adeudadas, representando un claro enriquecimiento injusto.

Tramitación

El requerimiento fue acogido a trámite por la Segunda Sala, con fecha 23


de abril de 2025, a fojas 34, disponiéndose la suspensión del procedimiento.

En resolución de fecha 16 de mayo de 2025, a fojas 220, se declaró


admisible.

Conferidos los traslados de fondo a los órganos constitucionales


interesados y a las demás partes en la gestión invocada, Administradora de
Fondo de Pensiones Hábitat S.A. formuló observaciones a fojas 231.

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0000269
DOSCIENTOS SESENTA Y NUEVE

Observaciones de Administradora de Fondo de Pensiones Hábitat


S.A.

Administradora de Fondos de Pensiones Habitat S.A. desarrolla una


defensa que se articula en torno a tres argumentos centrales. En primer lugar,
sostiene que el requerimiento carece de aplicación práctica porque el tribunal
de cobranza ya realizó todas las liquidaciones pertinentes y estas decisiones se
encuentran firmes y ejecutoriadas. Esta circunstancia torna el requerimiento
en inútil, ya que incluso una eventual declaración de inaplicabilidad no podría
modificar una situación jurídica ya consolidada.

El segundo argumento de fondo radica en que los intereses penales no


constituyen una sanción arbitraria al empleador, sino un mecanismo esencial
de protección de los derechos fundamentales de los trabajadores. Explica que
cuando las cotizaciones no se pagan oportunamente, el trabajador sufre una
pérdida patrimonial real y concreta: pierde la rentabilidad que habrían
generado sus fondos si hubieran sido invertidos oportunamente en su cuenta de
capitalización individual, y ve seriamente comprometida su futura pensión de
jubilación. En el sistema previsional chileno, la rentabilidad de las cotizaciones
representa más del 70% de la pensión final, por lo que el pago tardío genera un
perjuicio irreparable. Los intereses penales compensan esta pérdida efectiva y
constituyen un incentivo necesario para asegurar el cumplimiento oportuno de
las obligaciones previsionales.

Finalmente, la administradora clarifica la naturaleza jurídica de estos


conceptos, argumentando que no son multas o sanciones penales sujetas al
principio de proporcionalidad, sino intereses compensatorios por mora en una
obligación de naturaleza especial. La Superintendencia de Pensiones determina
estas tasas conforme a atribuciones legales específicas, y los tribunales carecen
de discrecionalidad para aplicar tasas diferentes. Además, enfatiza que las
cotizaciones previsionales pertenecen al patrimonio del trabajador, no del
empleador, por lo que quien realmente ve afectado su derecho de propiedad es
el trabajador cuyas cotizaciones no son pagadas, no el empleador que incumple
con una obligación legal. La presentación concluye solicitando el rechazo
íntegro del requerimiento, por carecer de fundamento constitucional y legal.

A fojas 249, por decreto de fecha 16 de junio de 2025, se trajeron los autos
en relación.

Vista de la causa y acuerdo

En Sesión de Pleno de 19 de agosto de 2025 se verificó la vista de la causa,


oyéndose la relación pública, alegatos por la requirente del abogado David

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0000270
DOSCIENTOS SETENTA

Korol Engel, y por la requerida de la abogada Johanna Hinrichsen Parra. Se


adoptó acuerdo con igual fecha, conforme certificación del relator.

Y CONSIDERANDO:

PRIMERO: Que la requirente Inmobiliaria Santa Martina S.A. requiere la


inaplicabilidad del precepto contenido en el artículo 19 inciso 13° del DL 3.500,
en cuanto establece que el interés que se determine conforme a los incisos
anteriores del mismo artículo, se capitalizará mensualmente. La actora solicita
que la regla impugnada no se aplique al proceso RIT P-30.360-2024 tramitado en
su contra ante el Juzgado de Cobranza Laboral Previsional de Santiago.

SEGUNDO: Que la requirente estima que la aplicación de la norma, en su


inciso impugnado, al caso que constituye la gestión judicial pendiente,
infringiría el principio del non bis in ídem al aplicar múltiples sanciones al
empleador infractor de su deber de enterar las cotizaciones descontadas al
trabajador. Asimismo, entiende que se vulneraría el principio de
proporcionalidad en cuanto entendido como prohibición de exceso, así como la
igualdad ante la ley, la igual protección de la ley en los derechos y la
racionalidad y justicia propias del debido proceso.

TERCERO: Que, como se ha dicho por este Tribunal en sentencias tales


como la recaída en el rol 15.398, el anatocismo de que se trata consiste en la
capitalización de los intereses. Ahora bien, cabe tener en cuenta que la
infracción del deber del empleador de enterar a la institución de seguridad
social correspondiente las cotizaciones descontadas a sus trabajadores es de tal
gravedad, que puede inclusive llegar a configurar un ilícito penal de
apropiación indebida de dineros y, además, constituye un ataque directo al
derecho a la seguridad social y a la propiedad de los trabajadores. Desde luego,
lo primero ha de ser asunto de un juicio penal y por ende es ajeno a las
consideraciones relativas a la cobranza civil del crédito. Lo segundo, en cambio,
en cuanto relativo a la obligación misma, justifica la imposición de reajustes,
para adecuar la deuda a la moneda según su valor a la fecha de pago, y a la
imposición de intereses, incluidos intereses penales e incluida la corrección
necesaria para evitar que el trabajador pierda dinero frente a las ganancias que
hayan experimentado los fondos de pensiones. Los intereses constituyen la
justa ganancia de un capital que debió estar generando frutos en favor de su
propietario y su futura pensión, y los intereses penales con sus recargos son un
adecuado disuasivo que busca impedir que para el empleador sea más rentable
especular con el dinero ajeno, que enterar las cotizaciones, disuasivo que
también debiera estar reforzado por la amenaza del tipo penal a que antes nos
referimos.

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0000271
DOSCIENTOS SETENTA Y UNO

CUARTO: Que siendo todo ello así, la capitalización de los intereses ya no


responde a ninguno de esos objetivos. Es claro que supera toda ganancia que la
rentabilidad de los fondos pudiera proporcionar, puesto que esa rentabilidad
ya está considerada en el cálculo de los intereses, y desde luego tampoco busca
adecuar la moneda a su valor real, porque esa es la función del reajuste. La
disuasión, si esa fuera la finalidad, no basta para superar el problema de
proporcionalidad, en primer término por el exceso que priva de razonabilidad
a la medida, pero además porque genera un efecto contrario si se produce un
retardo, ya que a medida que el tiempo transcurre genera tal aumento del
crédito, que torna a la deuda impagable o al menos muy difícil de solucionar, lo
que no beneficia en nada los intereses del trabajador, y si la deuda no se
satisface completa y sigue produciendo intereses que a su turno se capitalizan,
ni siquiera hay incentivo para enterar pagos parciales, con lo que el resguardo
a la seguridad social, por su exceso, se vuelve en sí mismo un arma contra la
satisfacción de ese derecho.

QUINTO: Que, en efecto, para advertir la desmesura, baste con recordar


que la deuda previsional se adecua, primero, con el reajuste de acuerdo con la
variación diaria del Índice de Precios al Consumidor del período comprendido
entre el mes que antecede al mes anterior a aquel en que debió efectuarse el
pago y el mes que antecede al mes anterior a aquel en que efectivamente se
realice el pago. Enseguida, la normativa establece el interés aplicable, de forma
que para cada día de atraso la deuda reajustada devengará un interés penal
equivalente a la tasa de interés corriente para operaciones reajustables en
moneda nacional a que se refiere el artículo 6° de la Ley N°18.010, aumentado
en un 50%. Los cálculos del reajuste e interés se ajustan si resultan inferiores al
interés para operaciones no reajustables que fije la Superintendencia de
Bancos e Instituciones Financieras, o a la rentabilidad nominal de los últimos
doce meses promedio de todos los Fondos de Pensiones, ambas aumentadas en
un cincuenta por ciento. En ese escenario, el legislador dispone que debe ser
aplicada la mayor de estas dos tasas. Con todo ese despliegue de recargos, que
ya superan la deuda actualizada y con sus ganancias esperables, es claro que el
derecho de los trabajadores se resguarda suficientemente y el legislador
alcanza el máximo de lo proporcionalmente posible para castigar civilmente al
moroso, por la naturaleza de la deuda, si se estimare que se trata de una
sanción, lo que nos parece que no es la verdadera naturaleza de estas reglas, o
para disuadir al empleador de incurrir en la infracción, disuasión que sí
constituye la verdadera razón de la importancia de los aumentos, sin que pueda
afirmarse, entonces, que añadir el anatocismo quepa, todavía, dentro del
cuadro de lo constitucionalmente legítimo, desde que, como veremos, la
proporcionalidad es un principio que se encuentra recogido en varias
disposiciones de nuestra Ley Fundamental.

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0000272
DOSCIENTOS SETENTA Y DOS

SEXTO: Que a estas alturas cabe reparar, ya entrando de lleno en el


problema de la proporcionalidad, que el anatocismo no es aceptado, en general,
en nuestro derecho, y no lo es justamente por la desproporción que genera. En
materia contractual la norma básica al respecto la contiene el artículo 1559 N°3
del Código Civil y si bien el artículo 9° de la Ley 18.010 lo permite, reparemos,
primero, en que se trata de una norma especial, por ende excepcional; luego, en
que es una disposición, como la del Código Civil, de rango legal que regula
contratos privados, de manera que la deuda y sus características queda
entregada a la autonomía de la voluntad. En cambio, para analizar el
cumplimiento del requisito constitucional de igualdad ante la ley, hemos de
comparar la regla en análisis con otras relativas también a obligaciones de
fuente legal, en que la voluntad de las partes no juega ningún papel.

SÉPTIMO: Que, como para analizar la igualdad debemos utilizar como


baremos situaciones equivalentes, la comparación debe hacerse con las deudas
de alimentos, dado que a las obligaciones previsionales se les ha atribuido un
carácter alimentario o próximo a él. Pues bien, las deudas de alimentos no se
recargan con anatocismo, de suerte tal que ello no solo lleva a constatar una
desigualdad de trato respecto de deudores de obligaciones de importancia
similar, sino que pone de manifiesto la desproporción que se genera en el caso
de las deudas previsionales, con el anatocismo. Si se retrucare que aquí, como
no acontece en el caso de las pensiones de alimentos, la deuda se contrae con el
apoderamiento de los dineros de los trabajadores, responderemos, como ya lo
dijimos, que eso el ordenamiento lo contempla y lo castiga con el tipo penal de
la apropiación indebida, y será en sede penal, entonces, donde deba debatirse y
resolverse al respecto, de modo que es inadmisible que esa circunstancia sea
esgrimida para justificar una capitalización de intereses, en un proceso de
cobranza de deuda de origen legal, como no acontece con ninguna otra de ese
orden.

OCTAVO: Que además, y como se dijera en el motivo duodécimo de


nuestro fallo del rol 15.398-2024, si bien es cierto que la deuda en sí perjudica el
derecho de propiedad del trabajador, no es menos efectivo que un recargo que
supere en demasía el contenido de esa garantía afecta ahora el derecho de
propiedad del deudor, porque eleva el monto a pagar mucho más allá del valor
actualizado del capital, de las ganancias que ese capital adeudado debió haber
obtenido, añadiéndose indebidamente a los recargos que, sin ser exagerados,
sirvan o quieran servir para desincentivar la mora. Cuando esos límites se
superan ya no es el derecho de propiedad del acreedor lo que se resguarda,
sino, en ese exceso, es el derecho de propiedad del deudor el que se afecta. La
calidad de deudor y de moroso no lleva a justificar que una persona resulte
obligada a pagar sumas que resulten de tal modo superiores al crédito, que sea
evidente que ya no constituyen pago, pues lo exceden con creces. Y si no

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0000273
DOSCIENTOS SETENTA Y TRES

constituyen pago y se diga que constituyan sanciones, tendría razón el


requirente al invocar, entonces, el principio del non bis in ídem. Pero si no
constituyen pago, por superar lo debido, ni tampoco sanciones, y en efecto
entendemos que no son sanciones, entonces se trata simplemente de un
aumento desprovisto de justificación y, por ende desproporcionado.

NOVENO: Que la proporcionalidad no aparece explícitamente


reconocida en la Constitución Política como principio, pero informa el texto, y
la recogen todas las normas que se refieren a la igualdad, que la desproporción
infringe; así, los artículos 1° inciso primero y 19 N°2 de la carta, y también el 19
N°3 al tratar de la igual protección de los derechos. Lo propio ocurre con las
normas sobre el debido proceso, que al exigir justicia, exigen proporción, pues
la armonía de dar a cada cual lo suyo, y no más, ni menos, es exactamente
proporción. La racionalidad, naturalmente, se opone también a lo exagerado o
desproporcionado. Si damos por cierto, como lo creemos, que la finalidad del
anatocismo no es sancionatoria, sino compensatoria, en el caso de mora, y
disuasiva, antes de que la mora se produzca, como surge del examen de la
historia del establecimiento de la norma, ninguna de esas finalidades logra
cumplirse. La compensatoria, porque ya vimos cómo se excede en demasía la
justa retribución de lo que el trabajador debió recibir, con todas sus ganancias,
y el objetivo intimidatorio tampoco puede cumplirse si alguna mora se
produce, y en el caso es patente que así fue, pues el aumento desmesurado y
continuo que el anatocismo genera produce el efecto opuesto al deseado, como
ya lo decíamos.

DÉCIMO: Que de acuerdo con el juicio de necesidad la medida, entonces,


no se justifica, no solo porque existen medios menos gravosos, que el legislador
contempla en la misma normativa de cobro previsional, para asegurar el pago
íntegro del crédito con todas sus ganancias legítimas, sino porque no puede
sortear este examen una regla que genera el efecto opuesto al legítimo buscado,
como se demuestra en este caso concreto.

UNDÉCIMO: Que, entonces, la aplicación de la regla atacada al caso


concreto genera un efecto contrario a lo dispuesto por los numerales 2°, 3° y 24
del artículo 19 de la Constitución Política de la República, lo que obliga a acoger
el requerimiento de que se trata.

Y TENIENDO PRESENTE lo preceptuado en el artículo 93 incisos


primero, N° 6°, y decimoprimero, y en las demás disposiciones citadas y
pertinentes de la Constitución Política de la República y de la Ley N° 17.997,
Orgánica Constitucional del Tribunal Constitucional,

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0000274
DOSCIENTOS SETENTA Y CUATRO

SE RESUELVE:

I. QUE SE ACOGE EL REQUERIMIENTO DEDUCIDO A LO


PRINCIPAL DE FOJAS 1 EN LO QUE RESPECTA A LA
IMPUGNACIÓN DEL ARTÍCULO 19, INCISO DECIMOTERCERO,
DEL D.L. N° 3.500, EN LA ORACIÓN: “EL INTERÉS QUE SE
DETERMINE EN CONFORMIDAD A LO DISPUESTO EN LOS
INCISOS ANTERIORES SE CAPITALIZARÁ MENSUALMENTE”
EN EL PROCESO RIT P-30.360-2024, RUC 24-3-0184137-6,
SEGUIDO ANTE EL JUZGADO DE COBRANZA LABORAL Y
PREVISIONAL DE SANTIAGO. OFÍCIESE.

II. QUE SE ALZA LA SUSPENSIÓN DEL PROCEDIMIENTO


DECRETADA EN AUTOS. OFÍCIESE.

DISIDENCIA

La Ministra señora DANIELA MARZI MUÑOZ (Presidenta), NANCY YÁÑEZ


FUENZALIDA, MARÍA PÍA SILVA GALLINATO y CATALINA LAGOS TSCHORNE
estuvieron por rechazar el requerimiento de autos atendiendo a las siguientes
razones:

1°. Que, Inmobiliaria Santa Martina S.A. solicita la inaplicabilidad del


inciso decimotercero del artículo 19 del D.L. N° 3.500, en la parte que establece
como medio de determinación del interés derivado del no pago oportuno de
cotizaciones de seguridad social, la capitalización mensual de intereses, para
que dicha declaración surta sus efectos en la causa sobre cobranza previsional
RIT P-30360-2024, RUC 24-3-0184137-6, seguido ante el Juzgado de Cobranza
Laboral y Previsional de Santiago, por estimar que su aplicación resulta
contraria al principio non bis in ídem y al principio de proporcionalidad,
previstos en el artículo 19 N°s 2 y 3 de la Constitución, y al artículo 5°, inciso
segundo, del texto constitucional, en relación con los artículos 14.7 del Pacto de
Derechos Civiles y Políticos y 8.4 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (éste último, individualizado erróneamente como artículo 8.47 en el
requerimiento).

2°. Que, el precepto legal impugnado establece un sistema agravado de


pago de cotizaciones previsionales, consistente en que éstas, en caso de retardo,
se enterarán considerando no sólo el monto de lo adeudado más reajustes e
intereses, sino que, además, la capitalización mensual de éstos últimos. De ahí
que el inciso decimotercero del artículo 19 del D.L. N° 3.500 prevea una
hipótesis de anatocismo.

3°. Que, de acuerdo con lo expuesto por la actora, en cuanto al primero


de los vicios alegados, la inconstitucionalidad radicaría en que el anatocismo

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0000275
DOSCIENTOS SETENTA Y CINCO

importaría la imposición de una nueva sanción respecto de un hecho ya


castigado, lo que contravendría el principio non bis in ídem consagrado en el
artículo 19 N° 3 del texto constitucional, así como en los artículos 14.7 del Pacto
de Derechos Civiles y Políticos, y 8.4 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos. Así, señala la requirente que el no pago oportuno de las
cotizaciones previsionales del trabajador se castiga múltiples veces y de
diversas formas en nuestro ordenamiento jurídico, citando, al efecto, la multa
contemplada en el artículo 22 letra a) de la Ley N° 17.322; el delito de
apropiación indebida previsto en el artículo 470 N° 1 del Código Penal; y la
orden de arresto regulada en el artículo 12 de la Ley N° 17.322 (fojas 8-9).

4°. Que, sin embargo, la hipótesis que permite hacer aplicable el referido
principio no concurre en el caso de autos, en tanto el anatocismo no es una
sanción (véanse STC Roles N° 2536-13, c. 24°; 13.331-22, c. 16°; y 14.761-23, c. 3°
del voto por rechazar, entre otras). El artículo 2° de la Ley N° 18.010 define
“interés” como “toda suma que recibe o tiene derecho a recibir el acreedor por
sobre el capital reajustado”. En el presente caso, el interés sobre interés procede
por la mora causada, que es “la dilación o tardanza en cumplir con una
obligación, por lo común la de pagar cantidad liquida y vencida” (Diccionario de
la Real Academia Española). En consecuencia, “[s]i tal interés se aplica mientras
esté en mora, no constituye entonces una sanción impuesta por la ley a un
infractor, por cuanto, como ya se dijo, depende de él mismo poner término a su
aplicación (…) La circunstancia de que tal deuda siga devengando intereses y
haya aumentado por el transcurso del tiempo es consecuencia únicamente del
hecho de que el requirente no la ha pagado en su totalidad” (STC Rol N° 7897-19,
cc. 12° y 13°).

5°. Que, sin perjuicio de lo anterior –tal como se razonó en STC Roles N°
15.439-24, 15.736-24 y 15.747-24, entre otras– la existencia de apremios, como el
arresto establecido en el artículo 12 de la Ley N° 17.322, o de tipos penales, como
el delito de apropiación indebida previsto en el artículo 470 del Código Penal,
no constituye una vulneración al principio de non bis in ídem, toda vez que se
trata de instituciones que poseen una naturaleza distinta a la de la
capitalización mensual de intereses.

Al respecto, es posible sostener que el arresto, en tanto medida de


apremio, consiste en un mandamiento de autoridad que persigue compeler al
pago de la cantidad adeudada (Diccionario Panhispánico del Español Jurídico).
Por su parte, el delito de apropiación indebida tiene por finalidad hacer efectiva
la responsabilidad penal derivada de la conducta tipificada. El anatocismo, en
cambio, es un mecanismo particular de reajuste de lo adeudado por disposición
legal. De este modo, los fundamentos de dichas instituciones jurídicas son
distintos, aun cuando -por la naturaleza de la deuda- les subyace un claro

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0000276
DOSCIENTOS SETENTA Y SEIS

interés social y público (STC Roles N° 15.184-24, c. 5° del voto por rechazar;
15.185-24, c. 5° del voto por rechazar; y 15.186-24, c. 5° del voto por rechazar).

En consecuencia, en la medida que obedecen a finalidades distintas, la


coexistencia de estas figuras jurídicas no supone castigar dos veces un mismo
hecho, por lo que tampoco se verifica una afectación al principio de non bis in
ídem (véanse STC Roles N° 12.539-21 y 12.527-21).

6°. Que, respecto del segundo vicio invocado, se alega la vulneración del
artículo 19 N° 2, inciso primero y N° 3, inciso sexto, de la Constitución, en tanto
la aplicación del precepto impugnado contravendría el principio de
proporcionalidad y, especialmente, el principio de proporcionalidad de las
penas.

Sin perjuicio de que, tal como ya se señaló, el anatocismo no tiene un


carácter de sanción y, por ende, no resulta aplicable algún razonamiento
vinculado con la noción de “pena”, resulta conveniente precisar, en cuanto a los
términos generales de la alegación, que el examen de proporcionalidad
consiste en una estructura escalonada de razonamiento que se articula en base
a cuatro pasos de análisis de la medida que establece la norma impugnada, a
saber: (1) la existencia de un fin legítimo, (2) su adecuación, (3) la necesidad de
la medida y, (4) su proporcionalidad en sentido estricto.

Al respecto, Jorge Contesse Singh ha señalado, en relación con la


determinación de la legitimidad del fin que persigue la medida, que el Estado
no puede hacer cualquier cosa, y que debe utilizar su poder para atender a los
fines para los cuales ha sido constituido, de modo tal que, una desviación de los
fines que constitucionalmente se imponen al Estado, configuraría la
ilegitimidad de la medida examinada. En cuanto a la idoneidad o adecuación, el
autor plantea que debe reflexionarse en torno a si la medida examinada es o no
es eficaz, es decir, si permite razonablemente lograr el objetivo legítimo que el
Estado persigue a través de la medida, en definitiva, determinar si es idónea
como medio. Respecto de la necesidad de la medida, el examen consiste en
determinar si aquella es eficiente, es decir, determinar si la autoridad ha
optado por utilizar el medio menos lesivo o restrictivo de los derechos
fundamentales involucrados para dar cumplimiento al fin legítimo perseguido.
Finalmente, en relación con la proporcionalidad en sentido estricto, es
menester determinar el nivel de afectación de el o los derechos involucrados, y
establecer si dicha afectación se encuentra justificada por la importancia que la
medida bajo escrutinio tiene (atendida su finalidad legítima, y los bienes y
derechos que pretende proteger o realizar). En otras palabras, ello implica
analizar si los beneficios que se obtienen con la medida son mayores o no al
grado de afectación de los otros derechos involucrados (CONTESSE, Jorge (2017):
“Proporcionalidad y derechos fundamentales”. En: Pablo Contreras y

11
0000277
DOSCIENTOS SETENTA Y SIETE

Constanza Salgado (Eds.): Manual sobre derechos fundamentales. LOM,


Santiago, pp. 285-322).

7°. Que, tal como expone el requerimiento (fojas 13), la legitimidad del
fin perseguido por el anatocismo es evidente, encontrando su justificación en la
protección de las cotizaciones del trabajador, que, habiendo mediado una
relación laboral, ocupó una posición desigual respecto del empleador. Ello no
sólo corresponde a una finalidad perfectamente legítima, sino que, además,
resulta concordante con el mandato constitucional que conmina al legislador a
resguardar el derecho a la seguridad social y a asegurar la protección del
trabajo, consagrado en el artículo 19 N°s 18 y 16 de la Carta Constitucional,
respectivamente.

8°. Que, por su parte, en relación con la idoneidad o adecuación de la


medida, se objeta por la requirente que “[v]uestro Excelentísimo Tribunal, ha
manifestado que la medida consagrada en el artículo 19 inciso 13 del Decreto Ley
N°3500, tiene una finalidad disuasiva, la cual consiste en que el Empleador pague
las cotizaciones previsionales de su trabajador. Sin embargo, en los empleadores,
el fin disuasivo no se cumple, antes del retardo en el pago de las cotizaciones
previsionales. Tampoco, el fin disuasivo se cumple, luego de producido el retardo,
puesto que, la cuantía absolutamente desproporcionada de estas deudas que
propician dichos preceptos, hacen a lo menos improbable su pago por parte del
empleador, existiendo únicamente abonos a la deuda de que se trate, sin que esta
se pague total y efectivamente, extendiéndose los procesos judiciales durante
años” (fojas 12-13).

Sin embargo, debe discreparse de dicha afirmación, por cuanto, en


ejercicio de las competencias que para ello le entrega el texto constitucional, el
legislador estimó que la figura del anatocismo sí resulta idónea para alcanzar la
finalidad antes dicha, en tanto medida que establece un poderoso incentivo
para que el pago de las cotizaciones se efectúe de manera oportuna,
considerándose, en consecuencia, como un medio que reviste la aptitud de
lograr el objetivo perseguido.

En efecto, el Mensaje de la iniciativa de ley que introdujo la disposición


impugnada en 1993 -a saber, la Ley N° 19.260, que modifica la Ley N° 17.322 y el
Decreto Ley N° 3.500, de 1980, y dicta otras normas de carácter previsional-,
contiene la evaluación realizada por el legislador en torno a su idoneidad, y da
cuenta que la definición de este mecanismo surge a propósito de la
insuficiencia de los existentes hasta ese momento. En el Mensaje se describe
que: “desde la fecha en que el Nuevo Sistema de Pensiones entró en vigencia, y
transcurridos 10 años desde entonces, se ha podido detectar que los mecanismos
legales contemplados en el Decreto Ley N°3.500, de 1980, y normas
complementarias, para el cobro de las cotizaciones previsionales adeudadas por

12
0000278
DOSCIENTOS SETENTA Y OCHO

los empleadores a sus trabajadores son insuficientes, lo que ha provocado un


aumento considerable de la deuda previsional del Nuevo Sistema. Para evitar que
la situación descrita continúe desarrollándose de igual forma, se ha estimado
necesario introducir algunas modificaciones relativas al procedimiento aplicable
a la cobranza de cotizaciones y a incentivar esta última”.

En particular, se explica que el precepto contenido en el inciso


decimotercero del artículo 19 del Decreto Ley N° 3.500 incorporó la figura del
anatocismo en tanto “el sistema actual, al no establecer la capitalización de los
intereses, importa aplicar interés simple a las referidas sumas adeudadas, lo que
incentiva a los empleadores a postergar el pago de las imposiciones. En efecto, en
la medida en que el Sistema Financiero deba contratar créditos con interés
compuesto, al empleador moroso le resulta más conveniente utilizar las sumas
correspondientes a imposiciones previsionales, las que devengan interés simple.
Esta situación resulta aún más conveniente para el empleador en la medida que
posterga por mayor tiempo el pago de las cotizaciones adeudadas”.

Por lo anterior, a diferencia de lo argüido por la requirente, no resulta


procedente que esta Magistratura cuestione el mérito de una decisión adoptada
por el legislador, así como tampoco se encuentra dentro de la competencia de
este Tribunal evaluar la eficacia de una política pública como aquella diseñada
en el inciso decimotercero del artículo 19 del D.L. N° 3.500. De ahí que, si el
empleador persiste en deuda, pese a que la normativa legal prevé una hipótesis
de anatocismo, el cuestionamiento no puede dirigirse en contra de la
efectividad del precepto impugnado, sino que, en realidad, debe apuntar a la
conducta del deudor.

9°. Que, en lo relativo a la necesidad, cabe observar el límite establecido


por el legislador en las normas impugnadas consiste en que en ningún caso la
capitalización puede fijarse por períodos inferiores a un mes. Es decir, se toma
la precaución de imponer restricciones temporales al mecanismo, tornándolo
eficiente, al buscar que su materialización no sea la más lesiva o restrictiva de
derechos. En este contexto, resulta relevante recordar que el ámbito
previsional no es el único ámbito normativo en que nuestro ordenamiento
jurídico contempla la figura del anatocismo. El ejemplo más característico de la
consagración de esta figura se encuentra en la Ley N° 18.010, que establece
normas para las operaciones de crédito y otras obligaciones de dinero que
indica, cuyo artículo 9° dispone que podrá estipularse el pago de intereses sobre
intereses en las operaciones de dinero. Esa normativa, en el mismo sentido, fija
idéntico límite al establecido en la regulación impugnada, es decir, el de la
capitalización mensual.

A este respecto, esta Magistratura ha reconocido que la capitalización


mensual del interés “tiene límites temporales iniciales y finales. Y ellos dependen

13
0000279
DOSCIENTOS SETENTA Y NUEVE

de la voluntad unilateral del deudor, en cuestiones que son de orden público


laboral que le vienen impuestas al empleador” (STC Roles N° 3722-17, c. 29°.
Criterio reiterado en STC Roles N° 15.439-24, c. 6°; 15.736-24, c. 6°; y 15.747-24, c.
6°).

10°. Que, finalmente, el requerimiento no se refiere a la


proporcionalidad en sentido estricto, por lo que no se identifica cuál derecho
fundamental entra en tensión con la medida legislativa impugnada y, en
definitiva, con los derechos fundamentales y bienes constitucionalmente
protegidos que aquella pretende resguardar, sino que, más bien, esgrime en
términos abstractos e indeterminados una desproporción de la medida que,
como ya se ha argumentado en los considerandos precedentes, debe ser
desestimada. De este modo, no es posible hacer un balance o comparación a
efectos de ponderar el grado de afectación que genera la medida respecto de
algún otro derecho fundamental que pudiera verse involucrado, por lo que no
puede pretenderse que esta Magistratura conjeture una premisa en aras de
suplir el déficit argumentativo del requerimiento.

En cualquier caso, debe apuntarse a este respecto al fundamento que


trasciende a la norma, consistente en la protección del trabajador y el
resguardo a su derecho a la seguridad social, de modo tal que un evidente
interés público comprometido del que no puede prescindirse, encontrándose
justificada la utilidad que reporta (véanse STC Roles N° 13.331-22 y 13.332-22).

11°. Que, en mérito de lo razonado, en opinión de estas Ministras, el


requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad del artículo 19,
inciso decimotercero, del D.L. N° 3.500 no puede ser acogido, al no configurarse
ninguna de las infracciones constitucionales denunciadas por la requirente.

Redactó la sentencia el Ministro señor RAÚL MERA MUÑOZ. La disidencia


corresponde a la Ministra señora CATALINA LAGOS TSCHORNE.

Comuníquese, notifíquese, regístrese y archívese.


Rol N° 16.406-25-INA

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0000280
DOSCIENTOS OCHENTA

Daniela Beatriz Marzi Muñoz


Fecha: 17/09/2025

Nancy Adriana Yáñez Fuenzalida María Pía Silva Gallinato


Fecha: 17/09/2025 Fecha: 17/09/2025

Miguel Angel Fernández González Raúl Eduardo Mera Muñoz


Fecha: 17/09/2025 Fecha: 17/09/2025

Catalina Adriana Lagos Tschorne Héctor Antonio Mery Romero


Fecha: 17/09/2025 Fecha: 17/09/2025

Alejandra Precht Rorris


Fecha: 17/09/2025

Pronunciada por el Excmo. Tribunal Constitucional, integrada por su Presidenta,


Ministra señora Daniela Beatriz Marzi Muñoz, y por sus Ministros señora Nancy
Adriana Yáñez Fuenzalida, señora María Pía Silva Gallinato, señor Miguel Ángel
Fernández González, señor Raúl Eduardo Mera Muñoz, señora Catalina Adriana
Lagos Tschorne, señor Héctor Mery Romero, señora Marcela Inés Peredo Rojas
y señora Alejandra Precht Rorris.

Autoriza el Secretario (S) del Tribunal Constitucional, señor José Francisco


Leyton Jiménez.

José Francisco Leyton Jiménez


Fecha: 17/09/2025

0DA1ADDA-E842-4F53-BE14-84ED917A739C
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