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Sham Hat

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Shamhat, las magníficas

Primera edición, junio 2025


Shamhat, las magníficas
© Roxana Elvridge-Thomas

© Los libros del perro


Roxana Elvridge-Thomas
Eje Central 46, Colonia Obrera
Alcaldía Cuauhtémoc
06800, Ciudad de México

contacto@[Link]
[Link]

Dirección editorial: Zel Cabrera


Formación y diseño: Joel Ossorio
ISBN:

Se autoriza la reproducción de este libro


total o parcialmente por cualquier medio actual o futuro,
siempre y cuando sea para USO PERSONAL y SIN FINES DE
LUCRO y citando al AUTOR y a la EDITORIAL.

5
6 7
Shamhat, las magníficas. Mujeres escritoras
en México

Desde tiempos antiguos, la creatividad, la sabiduría, el


conocimiento, han tenido sexo femenino. Sólo basta re-
cordar a las iniciales deidades. Eran femeninas y habla-
ban de fertilidad, crecimiento, creación.
Porque sí, las primeras deidades eran femeninas y
así lo prueban los descubrimientos arqueológicos. En
un primer momento, el Paleolítico, siendo diosas ma-
dres, creadoras, portadoras de fertilidad. Pero a partir
del Neolítico y posteriormente en las primeras grandes
civilizaciones, las diosas pasaron a ser algo mucho más
complejo.
Dueñas de los ciclos, encarnaciones de la luna, me-
diadoras de la vida y la muerte, creadoras, legisladoras,
profetisas, inventoras, sanadoras, cazadoras, líderes va-
lientes en batalla.
También portadoras de niños (el futuro), proveedo-
ras de cultura y sabias consejeras. Diosas del amor y la
belleza. Fueron quienes velaban por la agricultura y el
ganado, quienes vieron crecer las ciudades, quienes fue-
ron servidas por sacerdotisas.
Estas sacerdotisas encarnaban los atributos de sus
diosas. Así, Enheduanna, al parecer la primera sacerdo-
tisa documentada, era una Pasisu, sacerdotisa de Inanna.
Y en el templo que se hallaba en la ciudad de Mari, crea-
ba, con sus compañeras afeites, perfumes, medicamentos
(Inanna decía que un alma hermosa se aloja en un cuer-
po cuidado) y poemas.

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Enheduanna, con su poema en honor a la diosa, Ana, madre de Samuel; y otras infinitas, en otras especies de
es una de las primeras autoras conocidas de la historia. prendas y virtudes. Si revuelvo a los gentiles, lo primero que
Desde ese momento las mujeres que escriben han sido encuentro es con las Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los
seres que transforman su entorno, que emanan su creati- principales misterios de nuestra Fe; y en tan doctos y elegantes
vidad con potencia, valentía, trascendencia. versos que suspenden la admiración. Veo adorar por diosa de
Regresando al entorno sumerio, pensemos que lo las ciencias a una mujer como Minerva, hija del primer Júpiter
primero que se le ocurrió al ser humano dejar por escrito y maestra de toda la sabiduría de Atenas. Veo una Pola Argen-
en arcilla fue un poema. Y ese poema fue el de Gilgamesh. taria, que ayudó a Lucano, su marido, a escribir la gran Batalla
En él, en las tablillas I y II, vemos a Enkidú como un sal- Farsálica. Veo a la hija del divino Tiresias, más docta que su
vaje que arrasa con todo y el pueblo decide enviarle a una padre. Veo a una Cenobia, reina de los Palmirenos, tan sabia
sacerdotisa de Inanna: a Shamhat, cuyo nombre quiere como valerosa. A una Arete, hija de Aristipo, doctísima. A una
decir “la magnífica”. Es ella quien, en siete noches y seis Nicostrata, inventora de las letras latinas y eruditísima en las
días lo civiliza para poder convivir con lxs habitantes de griegas. A una Aspasia Milesia que enseñó filosofía y retórica
la ciudad de Uruk. No nos dice cómo. Los estudiosos, y fue maestra del filósofo Pericles. A una Hipasia que enseñó
por los fragmentos que tenemos, piensan que mediante astrología y leyó mucho tiempo en Alejandría. A una Leoncia,
el sexo. Pero si era una pasisu, del templo de Inanna, una griega, que escribió contra el filósofo Teofrasto y le convenció.
mujer sabia, ¿no pudo enseñarle también otras cosas? A una Jucia, a una Corina, a una Cornelia; y en fin a toda la
Entre ellas, la escritura, la poesía, la sanación. gran turba de las que merecieron nombres, ya de griegas, ya de
Sólo gracias a ella puede posteriormente convivir musas, ya de pitonisas; pues todas no fueron más que mujeres
con Gilgamesh y llevar a cabo sus proezas (yo considero doctas, tenidas y celebradas y también veneradas de la antigüe-
que la más grande es la amistad, y el transformar al héroe dad por tales. Sin otras infinitas, de que están los libros llenos,
de un ser hostil y egocéntrico en alguien comprometido pues veo aquella egipcíaca Catarina, leyendo y convenciendo
con lxs otrxs seres humanxs). Gracias a la intervención todas las sabidurías de los sabios de Egipto. Veo una Gertrudis
de la sabia Shamhat. leer, escribir y enseñar. Y para no buscar ejemplos fuera de
En la antigüedad, como nos lo dice nuestra querida casa, veo una santísima madre mía, Paula, docta en las lenguas
y admirada Sor Juana, hebrea, griega y latina y aptísima para interpretar las Escritu-
ras. (…) Las mismas alabanzas le mereció Blesila, viuda; y las
Veo tantas y tan insignes mujeres: unas adornadas del don de mismas la esclarecida virgen Eustoquio, hijas ambas de la mis-
profecía, como una Abigaíl; otras de persuasión, como Ester; ma Santa; y la segunda, tal, que por su ciencia era llamada Pro-
otras, de piedad, como Rahab; otras de perseverancia, como digio del Mundo. Fabiola, romana, fue también doctísima en

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la Sagrada Escritura. Proba Falconia, mujer romana, escribió Que se vista la verdad con color de la mentira.
un elegante libro con centones de Virgilio, de los misterios de Personajes femeninos en “Los empeños de
Nuestra Santa Fe. Nuestra reina Doña Isabel, mujer del décimo una casa de Sor Juana Inés De La Cruz.
Alfonso, es corriente que escribió de astrología. Sin otras que
omito por no trasladar lo que otros han dicho (que es vicio que
siempre he abominado), pues en nuestros tiempos está flore- La comedia del siglo XVII es un espectáculo que asalta
ciendo la gran Cristina Alejandra, Reina de Suecia, tan docta a la imaginación, seduce a la razón y los sentidos e inci-
como valerosa y magnánima, y las Excelentísimas señoras Du- de en la manera de pensar de quien la contempla. Así la
quesa de Aveyro y Condesa de Villaumbrosa. asume Sor Juana Inés de la Cruz y es así, de manera nada
inocente, que construye Los empeños de una casa, para
Y la verdad nos quedamos cortas. Tendríamos que desarticular ideas asumidas por el poder de una mane-
hablar de Safo, de Ana Caro Mallén, de María de Zayas, ra sutil y seductora, aparentando alinearse con el poder
de Amarilis y de tantas y tantas otras grandísimas muje- opresor, tanto el español como el patrialcal, pero atacán-
res. dolo desde las bases.
Por supuesto, ya sin aquél esplendor de las civili- Lo anterior, lo realiza a través de la construcción de
zaciones antiguas y sí con la presencia de las religiones sus personajes femeninos, que contravienen, de cierta
monoteístas y patriarcales, con el obvio propósito (per- manera, los parámetros impuestos por el colonialismo
petuado por siglos) de terminar con el predominio fe- imperante, que se mostraba en las esferas del poder, del
menino. honor, del patriarcalismo, de la toma de decisiones y del
Pues bien, decía que las mujeres que escriben han control sobre los distintos seres humanos y estratos de la
sido seres que transforman su entorno, mujeres valientes sociedad.
que a pesar de tenerlo todo en contra, nos dan su palabra, Todo lo anterior es desmontado con gracia y astucia
su pensar, su sentir, y demuestran que son eso: pasisu, por Sor Juana a través de los personajes femeninos de Los
mujeres que como Shamhat transforman a quien las lee, empeños de una casa, sus construcciones, sus relaciones
lx hacen un ser humanx más completo, son “las magní- con los otros personajes y sus representaciones simbóli-
ficas”. cas dentro de la obra.
El presente libro contiene distintos abordajes a mujeres Son ya muchos los investigadores e investigadoras
escritoras en México que nos han precedido y abierto los que han hecho énfasis en la relevancia del papel de los
caminos en la escritura. personajes femeninos en esta obra. Destaquemos, por
Todas ellas magníficas. ejemplo, a Margo Glanz, el maestro Guillermo Smidhu-

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ber de la Mora, quien ha dicho que “ellas son las que po- misma un personaje que hace suceder, que encubre, que
nen en marcha la acción y las que hacen que progrese”. se alía con los otros personajes femeninos de la obra.
Por eso, el estudioso propone encuadrar la comedia en Es muy interesante que el espacio físico se transfor-
un nuevo subgénero, al que llama “comedia de falda y me en personaje, que tome esta importancia tan grande.
empeño” frente a la tradicional comedia de capa y espa- Sabemos que en la Comedia existe la convención entre el
da. público y la gente de teatro en cuanto al espacio escénico,
Otras investigadoras, como Laura Hernández Lo- que se crea por el verso dicho en escena, pero ahora esa
renzo o Carmen R. Rabell han profundizado de una ma- convención cobra vida para albergar en su seno, como
nera muy interesante en los personajes femeninos de Los un personaje más, a sus congéneres.
empeños. Uno de los personajes femeninos más interesantes y
Comenzaré diciendo que la norma está ya fractu- pocas veces analizado a fondo es Doña Ana, por ser vista
rada desde el punto de que la dramaturga es una mujer. algunas ocasiones como antagonista de Leonor. Pero es
No niego que antes haya habido dramaturgas. Están las precisamente Doña Ana con su ingenio quien tiene en
grandes dramaturgas dentro de los conventos, y tampo- sus manos hacer suceder todo en la comedia. Ella, desde
co olvido a Ana Caro Mallén, gloria de los tablados se- el inicio, espera la llegada de Leonor para darle asilo y
villanos y madrileños en las primeras décadas del siglo ayudar así a su hermano Don Pedro. Veamos que si Doña
XVII. Pero no era usual una dramaturga, y menos aún de Ana no lleva a cabo su papel, los planes de Don Pedro
los vuelos de Sor Juana. Tampoco lo era que ella misma se vienen abajo. Ella, con su decisión, es importantísima
escribiese todo el festejo barroco, de lo que no nos ocu- para echar a andar esos planes. Después, es ella la que
paremos, pero que vale la pena hacer notar. Es, pues, una hace que todo comience a suceder a su alrededor: alberga
obra femenina, escrita por una mujer. a Leonor, por una parte; por otra, alberga también a Car-
El espacio en el cual se desarrolla la obra es también los y Castaño, buscando conquistar al primero. Engaña
un espacio femenino: la casa: espacio femenino por ex- a su hermano, rechaza a Don Juan. Es una mujer libre
celencia, en oposición a la calle, el palacio o la plaza, es- que decide sin imposiciones masculinas. Esto es, sin las
pacios masculinos. La obra, en su mayoría, se desarrolla imposiciones colonialistas y patriarcales que impone el
en la casa, como gran útero propiciatorio, con sus reco- virreinato a las mujeres. Se escuda, eso sí, para lograr sus
vecos, su jardín, sus habitaciones. En ella todo se propi- fines, en el honor, y es llevada por sus pasiones.
cia, todo sucede, todo es posible. Cuando los personajes Laura Hernández Lorenzo, en su interesante artícu-
salen de la casa, inmediatamente regresan a ella, como si lo “Sor Juana Inés de la Cruz y Los empeños de una casa:
los atrajese con su fuerza. Todo sucede en su seno. Es ella La comedia de capa y espada desde una perspectiva fe-

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menina”, le atribuye caracteres masculinos, que creo bien Si generalmente en las comedias era la mujer la que salía a per-
manifestados (deseos de conquistar a Don Carlos, recha- seguir a su amante desdeñoso para que restableciese su honor,
zo a Don Juan) y lo dice de la siguiente manera: en la obra de Sor Juana se invierten los roles convirtiéndose
doña Ana en la amante desdeñosa y don Juan en “el ofendido”.
Con sentimientos menos nobles y mucho más apegada a lo dejé, solo por servirte,
terrenal, Sor Juana la utiliza para poner en su boca tanto algu- el regalo de mi casa,
nas de las ideas de la sociedad de la época, como una crítica el respeto de mi padre
del comportamiento de los hombres en contraste con el que y el cariño de mi patria;
se exige de las mujeres: “que aunque sé que ama a Leonor, / ¿Cómo ahora tan esquiva
¿qué voluntad hay tan fina/ en los hombres, que si ven/ que con tanto rigor me tratas?
otra ocasión los convida/ la dejen por la que quieren?” (Cruz,
1976:45). Esta queda aún más resaltada gracias a la actitud del Quiero abordar ahora a un personaje femenino ig-
personaje, en el que Sor Juana realiza una inversión de los ro- norado por la crítica y este es el de la criada Celia, que
les masculinos y femeninos, pues doña Ana asume comporta- considero muy importante en este caso en el cual estoy
mientos tradicionalmente masculinos -“Pues alto, Amor, ¿qué hablando del hecho de derribar parámetros impuestos
vacilas, / si de que puede mudarse/ tengo el ejemplo en mí mis- por el colonialismo y el patriarcalismo reinantes.
ma?” (Cruz, 1976:45). La crítica feminista la describe como Celia desde el inicio actúa según su voluntad al es-
“una especie de don Juan con faldas” (Montoya, 2007:51), que conder en la casa a Don Juan sin que lo sepa Doña Ana
pierde el interés por su amante una vez que está segura de po- y precipitando así una parte del enredo. Miente en re-
seer su amor y pasa automáticamente a buscar a otro galán al petidas ocasiones a todos los demás personajes, que han
que seducir. depositado su confianza en ella. Esto es una sublevación
de las clases ínfimas por sobre el poder reinante y una
Así pues, Doña Ana no sólo es libre y autónoma, sino que burla a los gobernantes y a quienes detentan el poder,
subvierte los roles sexuales establecidos y hace sufrir a sean éstos Doña Ana, Don Pedro, Doña Leonor, Don
Don Juan, quien le ruega y sufre su desamor como suce- Juan o Don Carlos.
de con las damas en otras comedias del siglo XVII. Dice Celia se da cuenta desde el primer momento de la
al respecto Carmen R. Rabell en su ensayo “Los empeños envidia que nace en el pecho de Doña Ana hacia Doña
de una casa: una reescritura femenina de la comedia de Leonor, dando muestras de su penetración psicológica,
enredo del Siglo de Oro español”: la cual utiliza para manipular a todxs en la casa. La frase
misma que da título a este trabajo: “que se vista la verdad

16 17
con color de la mentira”, es dicha por Celia y se podría así, cuando se quiere escapar Doña Leonor, razona del
decir que es esta o cambiando las palabras: que se vista siguiente talante:
la mentira con color de la verdad, su modo de pensar y
actuar.
Cuando ha salido del aprieto en el cual Doña Ana CELIA (Aparte.)
descubrió a Don Juan en la casa, dice: (¡Chispas, y qué rayos echa! 110
¿Mas qué fuera, Jesús mío,
CELIA (Aparte.) que aquí conmigo embistiera?
Ella está tan asustada ¿Qué haré? Pues si no la dejo
que se olvida de saber ir, y a ser señora llega
cómo entró don Juan en casa; de casa, ¿quién duda que 115
mas ya pasado el aprieto, 965 le tengo de pagar ésta?;
no faltará una patraña y si la dejo salir,
que decir, y echar la culpa con mi amo habrá la mesma
a alguna de las criadas, dificultad. Ahora bien,
que es cierto que donde hay muchas mejor es entretenerla, 120
se peca de confianza 970 y avisar a mi señor
pues unas a otras se culpan de lo que su dama intenta;
y unas por otras se salvan. que sabiéndolo, es preciso
que salga él a detenerla,
y yo quedo bien con ambos, 125
pues con esta estratagema
Por otra parte, Celia también juega a desdeñar a ella no queda ofendida
Castaño, quien desde que la ve la requiere de amores, en y él obligado me queda.)
un juego tan sutil y seductor que termina casándose con
él; esto es, logrando sus objetivos. Objetivos que también De esta manera, Celia juega con todos y saca provecho
son hacerse con todos los regalos que le prometen sus de todxs, terminando con premios, honores y casada con
señores por la supuesta ayuda que les brinda. Es tan hábil quien quiere, logrando sus objetivos, pasando por enci-
que ve siempre la manera de quedar bien con todos. Y ma de los poderosos y manipulándolxs, subvirtiendo así
los prototipos del poder colonial.

18 19
Este final feliz se da, sin embargo, gracias a la rebe-
Pasemos ahora a Doña Leonor, la más abordada en todos lión de Leonor ante el orden patriarcal. Su rebelión no
los estudios, por ver los investigadoros en ella un reflejo se da desde el campo de las pasiones, como en el caso de
de la juventud de Sor Juana debido a su monólogo inicial, Doña Ana, ni desde el de la astucia, como en el de Celia,
en el cual habla del amor por el estudio, antes que nada, sino desde el de la razón. Doña Leonor está consciente de
de ser celebrada por su sabiduría y su belleza y de su ne- que no quiere contravenir el honor, pero considera odio-
gativa al matrimonio, hasta que conoció a Don Carlos, so a la razón unirse a un hombre que detesta o a uno que
que es, ante todo, entendido y sabio. está destinada a ella por razones puramente económicas.
Nos dice sobre Doña Leonor Laura Hernández Lo- Eso va en contra no solamente de la razón, sino del sen-
renzo: tido común. Y dice Leonor:

Desde el momento en el que aparece en la comedia, doña Leo- DOÑA LEONOR ¿Qué dices, Celia? Primero 55
nor está asfixiada, atrapada en la trampa que le han tendido los que yo de don Pedro sea,
personajes que aprovechan el sistema patriarcal para arreba- verás de su eterno alcázar
tarle su libre albedrío y dirigirla a su antojo, casándola con un fugitivas las estrellas;
hombre que no ama y apartándola del destino que había elegi- primero romperá el mar
do para sí. Su padre actúa por propio interés, pretendiendo ca- la no violada obediencia 60
sarla en un primer momento por dinero, y tras su fuga, lo úni- que a sus desbocadas olas
co que le preocupa es limpiar su honor: “Como se case Leonor impone freno de arena;
1
/ y quede mi honor sin riesgo, / lo demás importa nada; […]” primero aquese fogoso
corazón de las esferas
Pero Doña Leonor es valiente y entera. A pesar de estar a perturbará el orden con que 65
merced de las circunstancias y de hallarse en casa ajena, el cuerpo del orbe alienta;
busca la manera de escaparse y encontrar tanto su liber- primero, trocado el orden
tad física como espiritual, ya que, al pensarse desdeñada que guarda naturaleza,
por Don Carlos, decide irse a un convento, al igual que congelará el fuego copos,
hizo Sor Juana. La trama no lo permitirá y los enredos brotará el hielo centellas; 70
llevarán a buen fin sus propósitos amorosos. primero que yo de Carlos,
aunque ingrato me desprecia,
deje de ser, de mi vida
1 Cruz, 1976.173 pag.

20 21
seré verdugo yo mesma; des de su celo”, como la describe don Carlos de Sigüenza
primero que yo de amarle 75 y Góngora en las palabras preliminares a la autobiogra-
deje... fía de la monja incluida en el Paraíso Occidental, fue una
personalidad sumamente interesante del Virreinato de la
Con lo anterior se demuestra el fino razonamiento de Nueva España de finales del siglo XVI y principios del
Doña Leonor y también, como dice Laura Hernández siglo XVII.
Lorenzo, que De temperamento creyente. Desde su más tierna
infancia se distinguió por rasgos que la acercaban a su
Por tanto, lejos de asumir el rol tradicional de la mujer sumisa maestra de vida, Santa Teresa de Jesús, y la llevaban a ex-
a los deseos masculinos, doña Leonor transgrede y se enfrenta perimentar toda una serie de vivencias que la acercaban
contra las reglas de la sociedad patriarcal a través de la razón. cada vez más a la vida religiosa, rayando muchas veces
en la heterodoxia y en experiencias extremas que sin em-
Así vemos que por distintos medios, los personajes fe- bargo fueron tomadas por ella y por quienes la rodeaban
meninos de Los empeños de una casa contravienen los como signos de santidad y devoción.
parámetros impuestos por el sistema colonial-patriar- Es así como, por orden de su confesor, y a la edad
cal imperante, presentando a tres mujeres librepensan- de 59 años, el 3 de enero de 1629 (había nacido el 17
tes, que toman decisiones propias y que son capaces de de enero de 1570), concluye su autobiografía. Un escrito
transformar sus circunstancias de vida a partir de accio- en el cual habla sin recato de su vida desde la infancia
nes valientes elegidas por ellas mismas. hasta el momento en el cual concluye el relato, sin es-
catimar en sueños, visiones, desencuentros con virreyes,
molestias por llevar a cabo sus labores en el convento, el
Inés De La Cruz, devota religiosa y fundadora, una au-
recuento de sus múltiples achaques de salud y su lucha
tobiografía como justificación y modelo de conducta
por la implantación de la Orden del Carmelo en tierras
femenina.
novohispanas.
La autobiografía más que un diario o un relato de
La Madre Inés de la Cruz, “gloria de Toledo, su patria, acontecimientos, entra en el rango de la confesión. Ésta
que la dio al mundo; honra de México, desde donde con es una de las formas de relato de vida que existían en el
las alas de sus virtudes se encumbró al cielo; crédito del Medievo y que perviven en el Renacimiento, con honda
Convento Real de Jesús María (…) y del ejemplarísimo presencia desde el ejemplo que dejó San Agustín y que
de S. Joseph de Carmelitas Descalzas, fundado a solicitu-

22 23
pervivió como fórmula retórica para hablar de la intimi- su utilidad social. El prestigio que así adquiere la ceremonia
dad espiritual de quien escribe. de la confesión explica su influencia en el ámbito literario. Su
Es muy interesante lo aportado por Carmen Baños presencia en el género autobiográfico se hace patente en la re-
al respecto en su artículo “La confesión, canon de la lite- currencia de un personaje, real o inventado, que lleva a cabo
ratura autobiográfica”, cuando dice que su narración mediante el reconocimiento o el análisis más o
menos pormenorizado de episodios sucedidos que son ahora
Las teorías literarias que se han ocupado de estudiar el género confesados a fin de orientar, reconstruir o justificar su propia
autobiográfico ponen de relieve el nexo que la autobiografía vida.
mantiene con el sacramento de la confesión. En este sentido
destacan cómo las vidas de santos y las epístolas fueron géne- Así, Inés de la Cruz justifica su vida ante su confesor y
ros muy comunes de la literatura medieval. el confesor mismo tiene en su poder un arma para cate-
quizar, ya que se la presenta como una guía de conduc-
Tomemos en cuenta que la práctica del “examen de con- ta para sus hermanas así como para el género femeni-
ciencia” previo a la confesión facilita el ejercicio de la no novohispano. Esto, porque su vida se vio publicada
memoria personal en torno a la reflexión sobre la propia y avalada por la pluma de Sigüenza. Es, por supuesto,
vida, que apuntala la escritura de la autobiografía a ma- literatura destinada a mujeres como receptoras ideales.
nera de confesión. Este hecho es utilizado, en este caso, Recordemos que, tras el Concilio de Trento, tuvieron
por el confesor, para solicitar a la monja su autobiografía especial interés para la Iglesia las biografías edificantes
a manera de confesión para tener un panorama claro de que dejaran honda huella en lxs lectores. En este caso,
sus acciones edificantes en la sociedad religiosa en la que en particular, en las lectoras como destinatarias de los
se ha desenvuelto hasta el momento. Siguiendo a Baños, conceptos y hechos virtuosos vertidos por la monja que,
dice: idealmente, servirían de ejemplo no sólo para sus her-
manas de orden, sino también para las mujeres seculares
Otra nota característica de la confesión es su coexistencia con que se acercaran a la lectura pía de la autobiografía de
otras instituciones culturales que la incluyen como mecanismo Inés de la Cruz.
efectivo con capacidad para corregir errores. La concatenación Porque nos encontramos con una vida extraordina-
entre instituciones religiosas, civiles y jurídicas en las que apa- ria, que ya anuncia desde su nacimiento y bautizo su fu-
rece inmersa la confesión concede a ésta una valoración po- tura fundación del convento de San José del Carmen de
sitiva en tanto actúa como dispositivo correctivo asociado a la ciudad de México: la bautizó como madrina una bis-
unos determinados códigos de conducta que han demostrado abuela, abuela de su madre, que sólo esperaba ese acon-

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tecimiento para tomar el hábito del Carmen, lo que ella desde ese momento hasta su muerte y es la abstinencia
interpreta, en la adultez, como un presagio. de todo aquello que no conforme lo que ella imaginaba
Siendo niña, aprendió a leer muy pronto. Se lee en que era la comida de un eremita, por lo que no se nutría
su texto: de nada guisado y se alimentaba de “lo que pudiera tener
en un desierto” según sus propias palabras. Este capricho
Aprendí con gran brevedad a leer, de codicia de saber la pasión se lo consintieron al ingresar al Real Convento de Jesús
de Nuestro Señor y la lloraba mucho, y como oía la vida de María, ya en la Nueva España y continuó con él toda su
los ermitaños me aficioné a imitarlos. No entendí que había vida.
más mundo que solo Toledo y que fuera de la ciudad era todo Otro elemento que quiero destacar es el siguiente,
desiertos, y así determiné huirme a ser ermitaña y a pocas ca- que también conservará el resto de su vida, y que consiste
lles me perdí y no dejaba de andar pensando que saldría de la en encontrar en la Naturaleza solaz y no sólo eso, sino la
ciudad, hasta que fue de noche y me recogieron en una casa presencia de Dios. Dice literalmente en su autobiografía:
muy lejos.
Solía irse mi padre a conversación con amigos hasta las nueve
Este episodio nos habla de una niña precoz para apren- o diez de la noche y entonces decía yo quería ir a dormir a la
der, como Sor Juana, pero a diferencia de ella, no apren- luna para ver el cielo, y no era sino por estar en oración, que
día por amor al conocimiento, sino por necesidad de es- parece se me volaba el alma a Dios, sólo mirando el cielo y
tar al tanto sobre los secretos de la Pasión de Jesús. Por considerando estaba allá su majestad.
otra parte, el incidente de la huida de casa siendo niña y
con fines piadosos nos recuerda al similar que tuvo Santa Este rasgo es muy interesante, ya que, en su vida adul-
Teresa siendo niña, quien escapó junto con su hermano ta, se le puede ligar a la lectura de textos neoplatónicos,
para convertir infieles. Este elemento nos lleva a reflexio- donde se relaciona el encuentro de Dios en el contexto
nar, ya que a esa corta edad, dudo que la niña Inés cono- de la Naturaleza, por ser ésta el reflejo de Su divinidad.
ciera el episodio de la vida de Santa Teresa, por lo que me Nuevamente, hallamos las acciones de la infancia inter-
pregunto si es una coincidencia, una constante entre los venidas por la mente y la voluntad adulta de la monja,
niños sobreexpuestos a la religión de aquél entonces o, dando intención y estructura a los recuerdos y las pala-
en todo caso, un hecho agregado por la adulta Inés para bras escritas.
sazonar su relato de vida. El tercer elemento que maneja desde la infancia, y
Entre los muchos detalles que narra de su vida infan- que es trascendental, es la oración, pero la oración per-
til, destacan tres: uno es la alimentación, que conservará sonal, rayando en la contemplación, evitando los ritos

26 27
colectivos y concentrándose en la pura experiencia per- más adelante, ya en el convento, inferimos sus lecturas e
sonal de la oración y la entrega: influencias por parte de sus confesores jesuitas.
En el mismo convento, ella era quien redactaba las
…y me levantaba, poniéndome de rodillas a tener oración, que cartas de las demás monjas, quienes eran analfabetas, y
era estar en una suspensión de la voluntad embebida en Dios, se desempeñaba como contadora del convento, cargo que
sin discurso, que no podía tenerle ni rezar vocalmente, y en sin embargo, detestaba y que toma como un sufrimiento
esto me estaba muchas horas alegrándome en Dios con gran más que le acercaba a Dios. Dice la Madre Inés de la Cruz
deleite. al respecto: “y acordándome cuánto había deseado ser
mártir, tomaba esa ocupación por martirio y en verdad
Por supuesto, la niña Inés gozaba y deseaba la soledad y que lo era bueno por todas partes”.
la buscaba siempre que se le podía presentar. Lo mismo Es muy significativa la manera que tiene Inés de la
sucedía con la adulta Madre Inés de la Cruz. Cruz de concebir su idea de la religión: en entrega y quie-
Como mujer adulta, muestra en su autobiografía va- tud, con alejamiento de la comunidad de las monjas de la
rias características interesantes: dejadez, mansedumbre, Encarnación, convento al que pertenecía, bien porque las
deseo de humillación, entrega, enfermedad continua, despreciaba por tener “devotos”, bien por sus enfermeda-
determinación de pobreza absoluta, contemplación, ora- des que la mantenían lejos de todas y sólo con la compa-
ción íntima, visiones y arrebatos. Todo ello la convierte ñía de la Madre Mariana de la Encarnación, su enferme-
en un ser que, más que ejemplo a seguir, es objeto de ra y compañera después en la fundación del convento de
asombro y modelo a reverenciar. Pero todo esto es na- San José del Carmen. Y sobre todo, su concepción de la
rrado con el mayor desparpajo por Inés de la Cruz. ¿Se oración. En varios momentos de su autobiografía agra-
está justificando ante su confesor? ¿Quiere ser prototipo dece a Dios porque le dio “oración sobrenatural desde
a seguir? ¿Es una sincera confesión de vida, o está in- muy niña” y destaca su manera de orar, personal, uni-
fluenciada por sus múltiples lecturas? tiva con Dios. Dice: “Estando otra vez en oración toda
No debemos olvidar que es una mujer culta. Ella el alma absorta en Dios”, “La oración que Dios me dio
misma ya contó su temprana inclinación a leer. Más ade- desde muy niña fue sobrenatural sin cuidado ni trabajo
lante narrará cómo, ya estando en la Nueva España, su mío, sino con una suavidad del cielo” , “Cuando iba a la
padre le enseñó latín y le puso maestro de música. Ella iglesia, me quedaba elevada, orando”.
la aprendió de buena gana, porque: “Respondió que no Todos estos elementos nos llevan a pensar en rasgos
era ciencia de mujeres y, por lo mismo, me dio más gana erasmistas, en especial los que se esbozan en el Enquiri-
de aprenderla”. Podemos ver su educación privilegiada, y dion que fueron claves para los Ejercicios espirituales de

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Ignacio de Loyola, aunque después éste renegara de ellos algo de todas estas vías. Ejemplos bellos de influencia de Eras-
y que, en general, dejó tan honda huella en España y sus mo en aspectos importantes de nuestros autores espirituales se
tierras de ultramar a partir de la traducción del Arcedia- encuentran en San Juan de Ávila, en Juan de Zumárraga y en
no de Alcor, y que presentan una forma de entender la el padre Granada.
vida cristiana muy cercana entre sí y que es la que pare-
ce seguir nuestra Madre Inés de la Cruz. Dice José Goñi Vida mística, como la que experimentó la Madre Inés de
Gaztambe en su ensayo El Erasmismo en España: la Cruz, con sus visiones y raptos divinos, con su poder
de profecía y los milagros que se le atribuyen.
En efecto, el Enquiridion y los Ejercicios persiguen la refor- Entre sus profecías, estuvo aquélla en la cual el pa-
ma de la vida, presentan un carácter Cristocéntrico y aspiran·a dre Araujo le consultó su decisión de marchar a España y
una religión más interior y personal y, pese a la diversidad de la Madre Inés le dijo que no partiría y todo se le complicó
enfoque y estructura, contienen no sólo muchas ideas comu- al padre impidiéndole el viaje. Pasado un año, lo llamó
nes, sino también ciertas frases parecidas. para decirle que era el momento de partir y así sucedió.
En otra ocasión, Dios le habló a la Madre Inés para de-
Nos habla también de que el Enquiridion era muy cono- cirle que no tomase “una purga” (debido a sus muchas
cido por hombres y mujeres, éstas, especialmente monjas enfermedades). Ella la derramó y mejoró.
de clausura, por lo cual no nos debe asombrar que nues- La Madre Inés, desde su más tierna infancia, qui-
tra culta y lectora Madre Inés de la Cruz, tan curiosa de so pertenecer al Carmelo descalzo, pero al no existir un
lecturas pías, se pudiera haber interesado en la lectura convento de esa orden en la Nueva España, ingresó en
de este texto que, además, venía a afirmar sus tendencias el de Jesús María, donde padeció graves enfermedades
naturales desde la infancia, trayendo ideas que reelabo- (calentura continua por más de 8 años) pero un día, de
raban toda una serie de prácticas que le venían muy bien repente, le vino la inspiración de fundar un convento de
al carácter de nuestra monja. Ya que el Erasmismo, a de- carmelitas descalzas, en el momento en el que peor se
cir de Melquíades Andrés, citado por José Goñi: encontraba de salud y desde entonces, dice, “tuve salud y
volví a mi vigor antiguo” .Y así, con gran energía, se dio
ayudó decididamente a la elaboración práctica de una nueva a la tarea de fundar el Convento de San José del Carmen,
metodología espiritual bíblica, evangélica, paulina, en’ el mo- incrementándose en ese momento sus visiones y el tra-
mento en que salían a luz las codificaciones de la vía del reco- bajo físico para la fundación. Todo esto nos recuerda a su
gimiento, beneficio, oración, discursiva, amor puro y contem- maestra de vida, Santa Teresa de Jesús.
plación imaginativa. La mística del Siglo de Oro participará

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Incluso tuvo un rapto místico en el cual podemos encuentra con la Divinidad, el ser infinito y éste le revela
hablar ya de una fase unitiva con Dios a la manera místi- cosas sólo a ella. Y en este momento, de la religión vivida
ca, encontrándose con la visión divina de la Trinidad. Su en la intimidad de la relación del ser humano con Dios,
relato dice así: nos encontramos con la influencia erasmista.
Vemos, entonces, la complejidad del pensamiento y
Estando un día en oración, me arrebataron el espíritu –y en la experiencia de Inés de la Cruz, relatada en esa auto-
eso no soy parte ni para ayudar ni para impedir su majestad biografía que es una confesión y una justificación de sus
lo hace todo- y me hallé en la presencia de la Santísima Trini- actos ante su confesor y ulteriormente es utilizada como
dad. Pareciome estaba todo el espíritu embebido en Dios con guía de conducta para mujeres virreinales.
sumo deleite y diome a entender me concedía el don de la fe Nosotros nos preguntaríamos, ¿qué guía de conduc-
y que estimase mucho esta merced por estar en ellas muchas ta puede dar una mujer tan heterodoxa? O ¿no supieron
juntas. Así lo he visto desde este día en el crecimiento de las leer esta heterodoxia su confesor y los otros hombres que
virtudes, en el amor de Dios y confianza en su bondad, en el pusieron su vida a disposición de otras mujeres?
conocimiento de la grandeza incomprensible de su majestad
y de mi gran vileza, y tal que me faltan palabras para decirlo;
tengo tan clara luz en los ojos del alma, que me parece no creo
las cosas de la fe, sino que las miro, y en las palabras y prome-
sas de Nuestro Señor y en lo que obró tengo más certidumbre
que si lo viera, y este mundo visible y todo lo que perciben los
sentidos me parece sombra.

En este arrebato del alma encontramos, sí, el encuentro


místico unitivo de la contemplación divina, pero por la
insistencia en la mirada y la luz, vemos la clara influencia
neoplatónica de su visión, hablando de los ojos del alma,
a la manera de Ficino y los poetas renacentistas que lo
siguieron. Por otra parte, regresamos a la verdad revela-
da a ella solamente, en plática personal entre Dios y ella,
donde vemos el coloquio místico, como lo relata Scho-
lem en La mística judía, donde la criatura, el ser finito, se

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Carmen Báez Carrillo. Escritura de libertad

Carmen Báez Carrillo fue una mujer consciente del


tiempo que le tocó vivir y sensible a los cambios que se
sucedieron a su alrededor. Siempre comprometida con la
defensa de los Derechos Humanos, con especial énfasis
en la libertad. La vida de Carmen se vio permeada en
diversos momentos por los violentos sucesos históricos
de los que fue testigo y que fueron fundamentales para
su desarrollo como escritora y como ser humano. Hija
de Benjamín Báez y María Carrillo, nació en Morelia,
Michoacán, el 31 de diciembre de 1909. Unos meses des-
pués, estallaría la lucha armada de la Revolución Mexi-
cana.

Morelia ha sido cuna de grandes personajes de nuestra


historia que dedicaron su vida a la libertad. El más claro
ejemplo es José María Morelos y Pavón, quien nació en
la entonces ciudad de Valladolid, llamada hoy Morelia en
su honor, el 30 de septiembre de 1765. También nació en
Morelia una mujer singular, Josefa Ortiz de Domínguez,
heroína de la Independencia, en 1768. Personajes e ideo-
logía notorios en la vida y la escritura de Carmen Báez.
Fue también Morelia escenario de la lucha revolu-
cionaria. En 1910, se celebró con demostrativas y muy
variadas ceremonias el centenario del inicio de la guerra
de Independencia. Estos festejos estaban surcados por la
tensión, causada por diversos factores, como la escasez
de granos, la perpetración en el poder de Porfirio Díaz

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como presidente y de Aristeo Mercado como goberna- política, pero también durante estos años de infancia de
dor de Michoacán, quien llevaba en el poder desde 1891 Carmen se dio un acontecimiento muy importante. En
y emulaba a Porfirio Díaz en varios aspectos. Impulsó 1917, el gobernador Pascual Ortiz Rubio creó la Univer-
la inversión extranjera y la explotación de los recursos sidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, que sur-
minerales, hidráulicos y forestales, con la consiguien- gió del antiguo Colegio de San Nicolás de Hidalgo. Fue
te industrialización del Estado; apoyó la educación y la ese lugar en donde Carmen estudiaría posteriormente la
fundación de “Institutos científicos”; promovió grandi- preparatoria. En San Nicolás había estudiado José Ma-
locuentes ceremonias cívicas plenas de simbolismos fa- ría Morelos en el tiempo en el cual era rector y profesor
vorables al presidente y a su propia persona. Un ejemplo Miguel Hidalgo. El lema de la Universidad es Tolle Lege:
claro fue la instauración del 15 de septiembre como ex- Toma y lee, inspirado en la vida de San Agustín, quien al
tensión del Grito de Independencia, para festejar el cum- oír estas palabras de boca de una voz misteriosa, leyó el
pleaños de Porfirio Díaz. Otra nueva fecha fue la celebra- libro que tenía su amigo Alipio, donde leyó una epístola
ción del 2 de abril, día en que se dio la victoria militar de de San Pablo, la cual logró su conversión. Este lema es
Díaz en Puebla. Para terminar con los nuevos festejos, de suma importancia para Carmen Báez, abocada des-
una naciente fiesta civil en Michoacán se instauró a prin- de siempre a la lectura, la promoción de la lectura y la
cipios de septiembre, para conmemorar el cumpleaños escritura.
del propio Aristeo Mercado. Por supuesto que la máxima Aún faltaba un tiempo para que aquello sucediera.
emulación del presidente la llevó a cabo cuando se per- Apenas Carmen contaba con siete u ocho años y la si-
petró en el poder por veinte años. tuación en su ciudad seguía siendo convulsa. En 1920,
A pesar de los cuantiosos —y costosos— festejos, la tras la toma del Palacio de Gobierno por parte de contin-
crispación social iba en aumento, por lo que la pobla- gentes de campesinos y obreros de todo el Estado, el ge-
ción de Morelia recibió con alegría el arribo del ejército neral Múgica asumió el Poder Ejecutivo Local. En 1921,
maderista, comandado por Salvador Escalante, que entró durante una manifestación de católicos que protestaban
a la ciudad en 1911 con la consiguiente destitución del por la profanación de la catedral, se dio un incidente ar-
gobernador Mercado. La ciudad fue tomada consecuti- mado entre la policía y los manifestantes, que dio como
vamente por las fuerzas del general Sánchez el 31 de julio resultado la muerte de trece personas, entre ellas el líder
de 1914 y por el ejército villista, al mando del general obrero Isaac Arriaga.
José I. Prieto el 3 de marzo de 1915. El 21 de enero de 1924, la ciudad volvió a ser ata-
Vemos así cómo los primeros años de la vida de Car- cada. Esta vez por tropas rebeldes seguidoras de dela
men Báez estuvieron inmersos en la agitada contienda Huerta y comandadas por el general Enrique Estada. La

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defensa estuvo a cargo de los generales López, García y con nitidez sus ideas, imaginación y preocupaciones;
Ávila Camacho. Sin embargo, Morelia fue tomada con donde puede experimentar fórmulas narrativas, creando
un violento saqueo a edificios públicos y casas particula- atmósferas sutiles y universos plenos donde los sentidos
res. posteriormente, en el lapso que medió entre 1926 y y los sentimientos toman preponderancia. Así, con su
1929, la economía de Morelia en particular y de Michoa- cuento “Dos o tres meses”, obtuvo el premio de cuento
cán en general, se vio fuertemente afectada debido a la del medio en el cual colaboraba.
Rebelión Cristera. A partir de ese momento, a la par de su labor como
Es de suponerse que todos estos conflictos impac- columnista, comenzó a publicar sus cuentos de manera
taran fuertemente en el alma de una entonces jovencita regular en El Nacional. Transcurrido un tiempo, conoció
muy perceptible como Carmen Báez. Es justo en 1928, a dos admiradores de su obra: Edmundo Valadés y Juan
cuando Carmen cuenta con diez y ocho años de edad, Rulfo a partir de un equívoco gracioso. Esta anécdota la
que aparece su libro de poemas Cancionero de la tarde, refirió el propio Edmundo Valadés en un “EnCuento”
donde nos muestra una gran sensibilidad, aunada a la organizado por José Luis Rodríguez Ávalos en Morelia.
delicadeza de las imágenes y la intuición literaria, que Él y Juan Rulfo eran grandes amigos. En una ocasión,
después se plasmaría en sus cuentos. Es en esta época llegó Rulfo a visitar a su camarada y entre la charla le
cuando estudia en la Escuela Normal Superior de Mo- espetó: “Cuando publiques cuentos en los periódicos no
relia, donde obtuvo el título de Profesora de Educación te pongas seudónimos de vieja”. A Edmundo le extrañó el
Primaria. comentario y su amigo le aseguró que en El Nacional ha-
Tiempo después, e impulsada por su deseo de aden- bía aparecido un cuento con todas las características de
trarse más en el conocimiento literario, se matricula en la los publicados en el reciente y muy celebrado La muerte
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional tiene permiso, pero firmado por Carmen Báez. Muy ex-
Autónoma de México, en la cual sigue varios cursos. Al trañado, Valadés le aseguró que no había publicado nada
mismo tiempo, prueba suerte como articulista, enviando en ningún periódico en esos días. Se dieron a la tarea de
sus escritos a diversos medios impresos. Es así como ini- desmentirse mutuamente y Rulfo, para probar su punto
cia su labor en el periódico El Nacional, donde fue arti- de vista, le llevó la edición de El Nacional donde aparecía
culista de planta por varios años. el cuento “El hijo de la tiznada” que, en efecto, podría
Al mismo tiempo, sucede en ella una transforma- identificarse con el estilo y las temáticas de Valadés y es-
ción en el ámbito literario, probando suerte en la narrati- taba firmado por Carmen Báez. Ambos fueron al perió-
va, donde comienza a sentirse muy cómoda. Se da cuenta dico y se sorprendieron al saber que, efectivamente, exis-
de que es éste el medio literario que le permite expresar tía una Carmen Báez, columnista del periódico y joven

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escritora. Pidieron sus datos para buscarla y le contaron, Así pues, la Legación en París queda conformada por
entre risas, el equívoco que los llevó a conocerla. Por su- el Embajador, licenciado Narciso Bassols; el Consejero
puesto que también la felicitaron por la alta calidad de su Ministro, licenciado Rafael Fuentes; el Encargado de Ne-
trabajo narrativo y la animaron a continuar escribiendo. gocios, Doctor Salvador Guzmán; el Primer Secretario,
Su calidad fue también reconocida por Jesús Rome- Lic. Manuel González y González; el Segundo Secretario,
ro Flores quien incluyó uno de sus cuentos en la antolo- Señor Eduardo Luquín y Tercer Secretario, señorita Car-
gía Leyendas y cuentos michoacanos, publicada en More- men Báez.
lia en 1938. En septiembre de ese mismo año, participó Sin embargo, debido a una comisión que le fue asig-
como Delegada de México en la X Conferencia Sanitaria nada, su incorporación tardará un tiempo más. Así lo
Panamericana, llevada a cabo en Bogotá, Colombia. vemos en un reporte del 9 de marzo, donde se indica que
En 1939, inicia un nuevo periodo en la vida de Car- antes de incorporarse a la Legación en París, “ha tenido
men Báez, cuando ingresa, el primero de febrero, a la Se- que desempeñar, en esta capital, primero una comisión
cretaría de Relaciones Exteriores, para dedicarse por un oficial que le fue encomendada y después, en los Estados
tiempo al ejercicio diplomático. Para esa fecha, contaba Unidos, en donde estuvo en tránsito a Europa”.
con veintinueve años de edad, medía un metro con cin- Ya en París, se incorpora a sus nuevas labores con
cuenta y seis centímetros y era una guapa mujer de tez entusiasmo y compromiso. En julio de 1939, se trasladó
morena, ojos cafés y cabello negro. Carmen hablaba, leía, a Burdeos por dos días, para realizar una delicada comi-
escribía y traducía francés y leía y traducía inglés. Para sión y en general, cumple con sus labores con profesio-
esas fechas, su padre ya había muerto y su madre, doña nalismo y entrega. Sin embargo, el 27 de septiembre llega
María Carrillo, de cincuenta y siete años de edad, depen- una orden que solicita su traslado por seguridad, debido
día económicamente de ella. a la inminente invasión de Francia por Italia y Alema-
Ingresó al Servicio Exterior como Tercer Secreta- nia, como efectivamente sucedió unos meses después, en
rio y se le comisionó en la Legación mexicana en París. junio de 1940. Ya desde el 19 de abril y previendo este
Ya el 19 de enero, el licenciado Mario Ramón Beteta, acontecimiento, el Embajador Narciso Bassols solicita en
Subsecretario de Relaciones Exteriores, solicita pasajes una carta que no se le traslade, ya que la señorita Báez
y viáticos para que Carmen Báez Carrillo viaje a París había trabajado de manera sumamente eficaz.
acompañada de su madre. El 23 de febrero, el licenciado Su petición fue desoída y Carmen Báez se traslada,
Anselmo Mena escribe una carta al C. Cónsul General de el 28 de septiembre, a la ciudad de México. Nuevamente
México en París, para que Carmen Báez ocupe la vacan- un conflicto armado es significativo en su vida. Esta vez,
te de Tercer Secretario que dejó el C. Eduardo Luquín. truncando una labor entusiasta y competente que segu-

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ramente era muy satisfactoria tanto personal como pro- él, es tan alta su calificación que es nombrada Canciller
fesionalmente para ella. de Primera.
En la ciudad de México, se dedica a realizar comi- Es significativo hablar de una sección en particular
siones varias para la Secretaría de Relaciones Exteriores de su examen, la “prueba escrita en español”, de la cual
y posteriormente es comisionada a Washington, a partir realizó dos. La prueba A, escrita a mano, versa sobre la
del 1 de enero de 1940, pero diversas comisiones la retie- Edad de Oro, ese periodo utópico de la historia de la hu-
nen en nuestro país hasta que parte a su nuevo destino manidad en el cual la riqueza enorme de la naturaleza
diplomático, acompañada nuevamente por su madre, y era brindada a los hombres, quienes equitativamente la
es recibida por el Embajador de México en Washington, repartían entre todos los miembros de la comunidad.
Francisco Castillo Nájera, el martes 30 de enero de 1940. Se trata de una hermosa descripción de la naturaleza
Nuevamente, su desempeño es a tal grado eficaz que y la vida. En el escrito se puede observar un excelente
provoca las alabanzas y apoyo de sus superiores. Así, en manejo retórico, con un discurso efectivo, de profundo
una carta al Secretario de Relaciones Exteriores del 21 contenido, con silogismos perfectamente fundamenta-
de marzo de 1940, el Embajador Castillo Nájera habla de dos que toman en cuenta los antecedentes intelectuales y
su “talento, actividad y modestia” y agrega. “su colabora- filosóficos de la línea de pensamiento a la que se adscri-
ción en esta Oficina es tan apreciable que, por sugestión be. Utiliza hábilmente los metadiscursos de definición,
del suscrito, la interesada se ha decidido a presentar so- aclarando de manera certera tanto significados como
licitud de examen, normalizando así su situación como sentidos de los conceptos que expone; paráfrasis, con
miembro del personal de carrera del Servicio Exterior” y profundos desarrollos explicativos; y descripción, que
solicita que pueda presentar el examen reglamentario. A ofrece al lector un acercamiento más emocional al grupo
tal grado está interesado en que esto suceda que incluso de ideas manejado. Sitúa con lo anterior al lector en un
propone al jurado calificador del mismo. ámbito donde la escritura, además de exponer sus puntos
Así las cosas, Carmen Báez presenta su examen de vista, presenta un sistema de valores a través de una
como Funcionaria de Carrera, aprobándolo el 19 de disertación plena de metáforas que además comprome-
noviembre de 1940. El jurado estuvo compuesto por ten los sentidos y los sentimientos, creando atmósferas
el Doctor Luis Quintanilla, Ministro Plenipotenciario, interesantes, pertenecientes al ámbito de la poesía y la
Consejero; Raimundo Cuervo Sánchez, Segundo Secre- narrativa, que enriquecen el ensayo.
tario y Justo Sierra, Segundo Secretario. El dictamen fue Vemos que en esta primera prueba Carmen Báez no
firmado, además, por el Embajador Castillo Nájera. En solamente demuestra su buen oficio de escritora sino que
además nos deja ver sus ideas de igualdad social, equidad

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de todos los agentes sociales y profundo respeto hacia la naca”, inmortalizada en los versos de Amado Nervo, de
integridad humana y la naturaleza. Deja implícito en este quien nos dice Carmen que es una mujer valiente, fiera
escrito su compromiso por preservar el mundo, la vida y incluso, con mando militar, al frente de su propio ejérci-
los derechos humanos. Y en este empeño es claro que to, para defender al país invadido por los franceses. Pasa
han influido tanto sus experiencias de infancia en plena después a poner el ejemplo de Lucrecia Toriz, Oriunda
Revolución como el grado en que la afectan los conflictos de Orizaba, Veracruz y su participación en la Huelga de
bélicos que se están sucediendo en el momento de la re- Río Blanco, de 1907, uno de los movimientos obreros
dacción de este texto, muy importante para conocer sus más trascendentales de nuestro país; fue significativa en
motivaciones profundas y sus convicciones personales. la defensa de los derechos de los obreros. Fue parte de la
Igualmente reveladora es la Prueba B, escrita a má- columna de trabajadoras y trabajadores que impedía la
quina, que versa sobre el papel de la mujer mexicana en entrada a la fábrica de hilados donde laboraba. Cuando
la historia y reivindica sus derechos e igualdad, al tiempo las fuerzas armadas enviadas para reprimirlos estaban a
que censura el hecho de que se la relegue al hogar. El en- punto de disparar, Lucrecia tomó la palabra y narró las
sayo se centra en algunos ejemplos de mujeres mexicanas condiciones infrahumanas en que vivían ella y sus com-
que han tenido una participación trascendental en la his- pañerxs, a tal punto que hizo desistir a los sicarios de dis-
toria de nuestro país. Inicia con Josefa Ortiz, moreliana, pararles. Sin embargo, poco tiempo después la huelga fue
como ella, quien había leído a los autores franceses, in- brutalmente reprimida, enfrentándose las y los obreros
flamándose de ideas de libertad, igualdad y derechos del a la muerte y la cárcel. Carmen Báez nos recuerda en su
ser humano. Por este motivo, se afilió al grupo de criollos ensayo el valor de Lucrecia Toriz como defensora de los
independentistas y convenció a su esposo, el Corregidor derechos sindicales, del trabajo en condiciones dignas y
de Querétaro, para prestar su casa y llevar a cabo en ella de la igualdad de derechos de hombres y mujeres.
las reuniones de los conspiradores, aparentando ser éstas Un último ejemplo que nos da Carmen Báez en esta
veladas literarias. Nadie sospecharía de ellas, ya que la segunda prueba es la figura de la soldadera revolucio-
anfitriona era conocida por su cultura y afinidad hacia las naria. Resalta en ella su capacidad de lucha, tomando
artes. Al ser descubiertos, valientemente se arriesgó para el fusil, pero también el carácter noble que la lleva, ade-
dar la noticia a Ignacio Allende y ya desatada la lucha, se más, a ser cocinera, enfermera, esposa, madre. Tiene la
avocó a difundir la causa insurgente. Carmen Báez des- capacidad por igual de blandir el arma y llenar el jarro de
taca el carácter de Josefa Ortiz: decidido, apasionado por agua. Resalta el hecho de que hubo valientes coronelas y
su causa, generoso hacia los más necesitados, compro- generalas que no dudaban en dar la vida por su causa y
metido y valeroso. Habla después de Guadalupe “la Chi- que no escatimaban en recursos físicos para soportar lar-

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gas cabalgatas y caminatas y fuertes batallas. Son mujeres A partir de ese momento, y a pesar de los resulta-
que deciden su destino y luchan por incidir en el de su dos satisfactorios de los exámenes y de las excelentes
patria, y así lograr una vida mejor para sus hijos. Destaca referencias que los embajadores con los cuales ha cola-
su energía tanto para defender sus derechos como para borado son excelentes, comienza para Carmen Báez un
llevar a cabo hechos patentes para lograrlo. periodo de desencuentros y turbulencias laborales. El 4
Subraya de esta manera, a través de su ensayo, la de enero de 1941, dos meses después de presentado el
manera como la mujer mexicana ha tenido un destacado examen, existe una carta firmada por el Secretario de Re-
papel en la historia patria y al mismo tiempo denuncia laciones Exteriores, el Licenciado Ezequiel Padilla, en la
los escasos derechos que detentan las mujeres en su tiem- cual asienta que a pesar del examen, Carmen Báez no
po (recordemos, por ejemplo, que es hasta 1953 cuando está capacitada para poder normalizar su situación en
las mujeres mexicanas ejercen por primera vez su dere- el Servicio Diplomático y que debe mejorar su inglés y
cho al voto). Es tal vez esta denuncia la que le valió se- su cultura general. Existen también telegramas enviados
veros problemas en su labor dentro de la Secretaría de al Licenciado Padilla desde Palacio Nacional y firmados
Relaciones Exteriores, como veremos más adelante. por el Secretario Particular, Licenciado J. Jesús González
Se trata de un ensayo altamente persuasivo, con una Gallo donde se pide, con fecha 22 de enero de 1941, que
estructura que permite el suave tránsito de un momento renuncie la señorita Báez, que se la envíe a Sudamérica
a otro del mismo y que lo ordena esquemáticamente en y se anuncia que se asignará a otra persona más conve-
una breve introducción, el desarrollo del tema abarcan- niente.
do varios ejemplos y la conclusión final, en la cual pre- Sin embargo, el 1 de febrero de 1941, es comisiona-
senta claramente su problema a tratar y los antecedentes da en el Consulado General en Montreal Canadá, como
del mismo, dejando clara su metodología y el esquema Canciller de Primera y se le otorgan dos meses de vaca-
ideológico al cual se afilia con lo cual exhibe con clari- ciones antes de tomar posesión de su nuevo cargo. Pero
dad y argumentos demoledores sus conclusiones. Todo el 14 de febrero, le escribe el Licenciado Anselmo Mena,
lo anterior se corresponde perfectamente con el esquema diciéndole que “no conviene a usted el nombramiento de
retórico clásico, de ahí su efectividad discursiva. Canciller de Primera que se le había expedido” y agre-
Estas dos pruebas escritas, así como el resto de los ga que es necesario que “cesen sus funciones de Tercer
exámenes, impresionaron gratamente tanto a sus exami- Secretario del Servicio Diplomático Mexicano”. Asimis-
nadores como al propio Embajador, al grado de adjudi- mo, le comunica la orden del Secretario de Relaciones
carle, como ya se dijo, el grado de Canciller de Primera. Exteriores, Licenciado Ezequiel Padilla, emitida el 11 de

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febrero, de cesarla de todos sus cargos en el Servicio Ex- desde Washington y que contienen libros pertenecientes
terior de manera retroactiva al 1 de febrero. a su biblioteca personal. Este dato es valioso en cuanto a
Todo ello, como muestra de la feroz persecución que nos habla del enorme gusto por la lectura de nuestra
hacia su persona debido a las ideas que manejaba con autora y su preocupación por no perder su preciada bi-
respecto a la libertad, la equidad y el respeto hacia las blioteca que ya para estas fechas era, por los datos que se
mujeres. nos dan, muy extensa.
Carmen Báez regresa a México, en ferrocarril, el do- La pesadilla continúa para Carmen y el 3 de abril de
mingo 16 de febrero de 1941, según informa en un oficio 1941, el Director General de Cuenta y Administración de
el Embajador Francisco Castillo Nájera, pero es hasta el la Oficina de Contabilidad de la Secretaría de Relaciones
día siguiente, lunes 17, que se emite el documento oficial Exteriores, Ponciano Aguirre, escribe una carta solici-
en el cual se hace insubsistente su nombramiento como tando le aclaren ciertos datos, ya que se ha dado cuenta
Canciller de Primera en Montreal. de que ya hay alguien en el puesto que se le ha asignado
Como consecuencia de estas órdenes encontradas, a Carmen Báez y que había dejado vacante el C. Eugenio
ante y posfechadas, las emisiones de los diversos pagos Anzorena. El mismo Ponciano Aguirre, el 13 de octubre,
a Carmen se trastocaron y fue un elemento usado en su solicita también se le aclare el asunto concerniente a la
contra para justificar su cese en el Servicio Diplomático. devolución de los sueldos, sobresueldos y gastos de re-
La acusaron de no regresar los sueldos, sobresueldos y presentación de Carmen Báez correspondientes a febre-
gastos de representación que le fueron pagados primero ro de ese año. Continúa con el tema en un oficio del 13
como Tercer Secretario y después como Canciller de Pri- de octubre, asegurando que esta situación se debe a “los
mera y se le impugnó, igualmente, no haber firmado las contradictorios acuerdos que esa dependencia comunicó
nóminas ni recibos como Tercer Secretario en febrero y a la Delegación Fiscal de Hacienda de Nueva York y que,
le solicitan regrese 183.83 dólares. repito, dio lugar a que aquella Dependencia cubriera a la
Pero las órdenes contrastantes continúan y el 28 citada ex empleada la cantidad de DLS. 398.45”.
de febrero de 1941, Anselmo Mena escribe una carta a No existe registro de las respuestas a Ponciano
Carmen Báez en la cual le indica que se le ha restitui- Aguirre, pero el 16 de octubre de 1941, se da un nuevo
do su cargo de Canciller de Primera y tiene derecho a nombramiento a Carmen Báez como Tercer Secretario
dos meses de vacaciones. Aunque aún no se le fija nue- del Servicio Exterior Mexicano en la Embajada de Was-
va adscripción. El 7 de marzo es nuevamente cesada y hington, D.C., firmado por el Secretario Ezequiel Padilla.
el 20 de marzo recibe en su domicilio, de Atlixco 87, en Este nombramiento es ratificado, por el mismo Secreta-
la ciudad de México, treinta bultos que le son devueltos

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rio, en un Acuerdo del 6 de noviembre de 1941, como tar” producciones enteras, por afectar intereses guberna-
sustitución del Señor Juan B. Dávila. mentales. Tal fue el caso de cintas como El Impostor, ba-
Sin embargo, el 14 de noviembre del mismo año, el sada en la obra teatral de Rodolfo Usigli, El Gesticulador
mismo Secretario Padilla emite un telegrama, a partir de y dirigida por Emilio El Indio Fernández y Cada quien
un acuerdo del 6 de noviembre, para que Carmen Báez su vida, de Julio Bracho, que sufrieron cortes o El brazo
sea cesada de su cargo el 16 de noviembre. Y es el mismo fuerte, de Giovanni Korporaal y La sombra del caudillo,
16 de noviembre que se informa a Carmen de su baja de Julio Bracho que fueron retiradas. Lo anterior acarreó
como Tercer Secretario. animadversión hacia la figura de Carmen Báez, quien se
Fue este un periodo breve en tiempo, pero complejo encontraba entre la espada y la pared y veía enfrentada
para Carmen Báez, del cual seguramente rescató duras su ideología con su seguridad económica.
lecciones que le serían sustanciales para su creación lite- El 30 de noviembre de 1964, al finalizar el sexenio
raria posterior. del Presidente López Mateos, dejó su cargo al frente de la
Ya instalada en la ciudad de México, continuó con la Dirección de Cinematografía.
escritura de sus cuentos y con el reconocimiento hacia la Falleció en la ciudad de México, en el año 2005, des-
calidad de los mismos por parte de personalidades litera- pués de una vida sacudida por varios de los episodios
rias de la época. Es así como fue la única mujer incluida más importantes del siglo veinte. Tal vez el legado más
en la antología Cuentos mexicanos de autores contemporá- importante que nos dejó fue su pensamiento y su crea-
neos, publicada en 1946 por José Mancisidor. Asimismo, ción literaria, en la cual deja patentes sus convicciones.
colaboró en numerosas revistas y suplementos culturales Sus cuentos nos hablan ante todo de la búsqueda de la
del país. En 1957, el Fondo de Cultura Económica, en su libertad. Muestra personajes entrañables que nos ofrecen
Colección Popular, publica una selección de sus cuentos duras lecciones de la existencia.
bajo el título de La roba-pájaros. En sus cuentos encontramos un gran manejo de su
En 1962, es nombrada Directora de Cinematografía oficio, con una prosa limpia, eficaz, certera. Al leer los
por el entonces Presidente Adolfo López Mateos. Este es cuentos de Carmen Báez, en especial los contenidos en
otro periodo delicado de su vida, ya que durante su ges- el libro La robapájaros, nos podemos percatar de que
tión entra en vigor la Ley Federal de Radio Televisión y Carmen supo asimilar muy bien sus lecturas, las cuales
Cinematografía promulgada en 1960 por el Presidente de subyacen en sus textos sin ser copias o ensayos de estilo,
la República, la cual regulaba los diversos permisos de sino como alma y sustento. Es clara la huella que deja-
transmisión y recrudecía la censura, llegando a ordenar ron en ella los escritores realistas y naturalistas franceses,
recortes de escenas en varias películas e incluso a “enla- en especial se nota su cercanía a Zola y Mauppassant,

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mostrándonos en sus cuentos lo más profundo del alma Todo lo anterior lo consigue con un estilo pulcro,
humana a través de las acciones y palabras de sus perso- que denota el trabajo de creación de cada cuento y la há-
najes. Es patente su cercanía a la forma de creación na- bil elección de cada palabra, cada frase, cada párrafo. Es
turalista, en especial a ciertas ideas vertidas por Zola en notoria también la construcción de los distintos cuentos,
su ensayo La novela experimental, como el determinismo denotando la exploración que en su oficio hacía Carmen
tanto biológico como social, con lo cual sus personajes Báez. Cada historia es contada de la manera más conve-
son fruto del entorno tanto familiar como social en que niente a los propósitos de la narradora. Así, encontramos
les tocó vivir y es en el desarrollo de los cuentos cuando al narrador intradiegético, que nos cuenta en primera
podemos apreciar de qué manera responden a las contin- persona los sucesos que lo han conmocionado, como
gencias que, en el más puro estilo naturalista, les presenta sucede en el cuento “La roba-pájaros”, que da título al
la autora como pruebas a librar. libro o “Justicia”, un cuento estremecedor y de impecable
De Mauppassant toma el gusto por la mirada de los factura.
seres oprimidos en el entorno social y eso nos lleva a en- Otras veces el cuento todo es un enorme diálogo
contrar el punto de vista femenino a través de personajes perfectamente construido para llevar al lector a través de
creados muy conscientemente y a manera de crítica so- los cánones aristotélicos hasta el desenlace, como en el
cial. caso de “El contador de cuentos” y “La niña que que-
Podemos observar también la huella del realismo ría ser caballo”. En otras ocasiones encontramos un na-
inglés, el cual gusta de los personajes infantiles o hace rrador extradiegético que desde su postura nos muestra
especial énfasis en esa etapa de la vida de sus personajes. las historias sin aportar sus conclusiones personales. Es
En Carmen Báez es fundamental la mirada infantil pero un narrador imparcial-creador del mundo, como lo pe-
no es, como algunos han asegurado, un rasgo de ingenui- día Flaubert, que nos permite asomarnos a un momento
dad. Por el contrario, la elección por parte de la narrado- trascendente en la vida de los personajes.
ra de este tipo de personajes, quienes muchas veces son En otros cuentos la autora mezcla sabiamente a este
los narradores de los cuentos, obedece a la imparcialidad narrador con los diálogos y monólogos de sus persona-
de que están dotados. Los personajes infantiles dicen lo jes, permitiéndole al lector calibrar los hechos a partir de
que ven y que muchas veces no comprenden con una fi- la propia voz de los personajes, matizada por el conoci-
delidad desnuda y sin prejuicios. Este recurso le permite miento general de la situación del narrador.
a la autora presentarnos realidades brutales de una ma- Un punto importante a resaltar es el lenguaje que la
nera aparentemente sencilla, dejando siempre al lector autora utiliza en estos cuentos, sobresaliendo el uso de
formular sus propias conclusiones. metáforas y otros recursos retóricos como las aliteracio-

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nes, paronomasias, paradojas, intertextualidades y elip- yores, gente madura, jóvenes y niños, pertenecientes to-
sis sobre todo. Su estilo se complementa con el uso del dos a diversos estratos sociales.
lenguaje coloquial; así, combinando lo culto y lo popular Así como hay gran variedad de personajes y de lu-
crea atmósferas donde la ficción cobra una especial exis- gares donde se desarrollan sus historias, también la hay
tencia, logrando aquello que pedía T.S. Eliot en su ensayo en las temáticas que trata la autora, la estructura que da
La música de la poesía: “Que la gente diga, cuando lea tu a cada cuento y el enfoque con el cual cada uno de ellos
poema: así hablaría yo si hablara en poesía”. es tratado.
Otro punto de unión con las ideas de Eliot es la críti- Pero existe en el fondo una inquietud común, y ésta
ca que lleva a cabo en sus cuentos hacia la sociedad de su es la búsqueda de la justicia y la libertad. Estas no siem-
época y la fina ironía que atraviesa por toda su produc- pre se obtienen plenamente en sus cuentos, es más, en
ción narrativa y que se traduce en personajes ligeramente muchos de ellos es la denuncia por la falta de una o de
caricaturizados, como don Dimas de “El alcahuete” o la ambas la que mueve los principales hilos narrativos.
señora Chucha de “La roba-pájaros”. Otro aspecto en que Vemos entonces que, como en los grandes creado-
se muestra su ironía y el elegante manejo del humor es en res, aquello que mueve a Carmen Báez es el interrogar
el tratamiento de los temas que aborda en su cuentística, al alma humana, el tratar de explicarse los movimientos
donde de una manera aparentemente ligera nos da cuen- de ésta y las repercusiones que estos vaivenes tienen en
ta de hechos terribles que denuncian la insensibilidad en las personas. Su búsqueda es, tal vez, la del propio reflejo
que había caído la sociedad de su tiempo, como en “El en la mirada de los otros: sus personajes, la sociedad, el
hijo de la tiznada”. lector.
Otro tópico común que se utiliza al hablar de la pro- A través de sus cuentos nos ofrece duras lecciones
ducción literaria de Carmen Báez es que siempre sitúa de la existencia. Tal como observó, tal como denunció,
sus cuentos en el ámbito provinciano y sus personajes tal como a ella le tocó experimentar en su fructífera vida.
siempre son niños. Es importante destacar que algunos
de sus cuentos suceden, sí, en provincia: en el entorno
rural o en pequeñas o grandes ciudades. Pero otros más y
en especial el que da título a su libro, sucede en la ciudad
de México, donde vivió por tantos años.
Debemos mencionar también que sus personajes
protagónicos pertenecen a todas las edades: adultos ma-

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Las epifanias de Elena Garro

Dueña de un gran oficio, imprime en sus cuentos y no-


velas su sello personal al dotarlos de un aura de fantasía
y muchas veces dejando en el lectxr la impresión de que
estuvo a punto de develársele algún misterio que la au-
tora guardó inteligentemente en algún resquicio de las
palabras.
La colección de cuentos titulada La semana de co-
lores, está considerada como una de las mejores obras de
Elena Garro. En este libro, pleno de magia, imágenes y
buen narrar, destaca el cuento “¿Qué hora es...?” por va-
rias razones. En primer lugar, la acción no se desarrolla
en México, como sucede en el resto de los cuentos conte-
nidos en este volumen, pero no es únicamente el hecho
de que se sitúe a los personajes en París. A diferencia de
los otros textos, en los cuales los personajes se mueven
tanto en interiores como en exteriores, en el cuento que
nos ocupa, todo sucede dentro de un hotel (el Hotel del
Príncipe, en París), y el personaje principal, Lucía Mitre,
se encuentra confinada a una habitación, en un principio
la elegante 412, para terminar “tendida en la cama de un
cuarto barato de un hotel de lujo”.
Pero tal vez la diferencia fundamental entre este
cuento y los que lo acompañan en el libro es que en este
caso se trata de un cuento fantástico, mientras que los
otros —con la excepción de otro cuento singular: “Era
mercurio”— pertenecen más bien al realismo mágico.

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Para adentrarnos más en el cuento que nos ocu-
pa, es necesario señalar la estructura, muy acorde con la Edgar Allan Poe sostenía que todo cuento debe escribirse para
técnica tradicional del cuento: exposición, nudo y des- el último párrafo o acaso para la última línea; esta exigencia
enlace. puede ser una exageración, pero es la exageración o simplifi-
Tiene además una característica que Edgar Allan cación de un hecho indudable. Quiere decir que un prefijado
Poe señala como fundamental para este tipo de narra- desenlace debe ordenar las vicisitudes de una fábula. Ya que el
ciones y que es el hecho de que puede ser leída de una lector de nuestro tiempo es también un crítico, un hombre que
sola vez. A lo anterior añade Poe, aludiendo a algunos conoce, y prevé, los artificios literarios, el cuento deberá cons-
cuentos de Nathaniel Hawthorne: tar de dos argumentos, uno, falso, que vagamente se indica, y
otro, el auténtico, que se mantendrá secreto hasta el fin.
Si se me pidiera que designara la clase de composición que,
después del poema tal como lo he sugerido, llene mejor las Aplicando esta idea al cuento de Garro, corroboramos
demandas del genio, y le ofrezca el campo de acción más ven- que en efecto, todo el cuento cobra un sentido nuevo con
tajoso, me pronunciaría sin vacilar por el cuento en prosa. (...) la aparición-desaparición misteriosa de Gabriel Cortina
Aludo a la breve narración cuya lectura insume entre media y con la raqueta como testimonio de un hecho imposible.
hora y dos. Es este final el que confiere al cuento su característica de
fantástico y el que le hace dar un giro, una vuelta de tuer-
Como podemos comprobar, “¿Qué hora es...?” se inserta ca, a la trama. Encontramos también los dos argumentos:
dentro de esta designación temporal de Poe, por lo que el primero, que no es nada despreciable e incluso posee
su carga emocional y literaria se intensifica notablemen- una gran carga poética, es la historia del misterioso per-
te. sonaje Lucía Mitre, quien detuvo su vida en un instan-
Un contemporáneo de Garro y también excelente te, el momento revelatorio que le concederá la dicha, y
cultivador del género fantástico, Jorge Luis Borges, coin- pasa su vida esperando a que el tan anhelado relámpago
cidía con Garro en el gusto por las estructuras clásicas temporal llegue. El segundo argumento es precisamente
en la elaboración de sus cuentos. Igualmente lo hacía esa revelación, la irrupción de la otra esfera dentro del
al retomar para sí los conceptos de Poe. En un prólogo mundo cotidiano: la aparición tan esperada de Gabriel
—curiosamente de 1964, mismo año de la publicación de Cortina, su entidad fantástica, el instante —las nueve
La semana de colores—, que el escritor argentino hace al cuarenta y siete— que traerá consigo la muerte, el amor,
libro Los nombres de la muerte, de María Esther Vázquez, el abrirse de las puertas que separan los dos mundos, la
propone lo siguiente:

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epifanía apenas entendida por los empleados del hotel y primer lugar, se puede decir que en el cuento fantástico,
plenamente experimentada por Lucía. sobre un escenario de realidad, se advierten fenómenos
Otro de los maestros del cuento fantástico en His- que ponen en tela de juicio los límites entre lo real y lo
panoamérica, Adolfo Bioy Casares, argumenta —en una irreal. La diferencia que habría entre lo fantástico y lo
serie de entrevistas recogidas por Lauro Zavala en Teo- mítico o lo maravilloso —según los estudios sobre lo
rías de los cuentistas— que a su juicio, lo más importante fantástico realizados por Francisca Suárez Coalla en Lo
en un cuento es la historia y la manera en que esa historia fantástico en la obra de Adolfo Bioy Casares– es que en los
es tratada. En este tratamiento de la historia, interviene dos últimos rubros, se busca y se llega a una conciliación
de manera preponderante para él “la necesidad de contar de la realidad que se representa, esta conciliación se halla
historias en las que pasa algo sobrenatural o violento que ausente de los relatos fantásticos, los cuales presentan un
asombra o conmueve de algún modo”, declaración em- conflicto entre lo real y lo irreal.
parentada con la idea de Borges sobre el final revelatorio. En lo anterior nos podemos basar para juzgar a
Al responder Bioy sobre su idea del cuento fantásti- “¿Qué hora es...?” como fantástico, en comparación con
co, en particular, comenta la... el resto de los cuentos contenidos en La semana de colo-
res, ya que en ellos encontramos una clara conciliación
primacía del relato fantástico sobre las demás formas narrati- entre lo real y lo imposible, por ejemplo: “El día en que
vas: es el cuento por excelencia”, y agrega más adelante: “Pro- fuimos perros”, “La semana de colores” o “La culpa es de
bablemente (los cuentos fantásticos) sean los que menos ne- los Tlaxcaltecas”.
cesitan un adjetivo calificativo. No creo que la palabra cuento En los cuentos antes mencionados, se acepta lo so-
sugiera un cuento costumbrista o realista, o policial; creo que brenatural como parte de la realidad, mientras que en
sugiere, tal vez, un cuento de amor y, sobre todo, un cuento “¿Qué hora es...?”, encontramos duda, incertidumbre;
fantástico. precisamente las dos características primordiales que da
Todorov para este tipo de literatura.
Es interesante observar las coincidencias de las declara- Ahora bien, en el género considerado fantástico clá-
ciones anteriores de Bioy y el cuento “¿Qué hora es...?” de sico, el del siglo XIX, lxs autores recurren a ciertos luga-
Garro, que es, primordialmente, un cuento de amor, pero res idóneos para situar sus narraciones (castillos, parajes
también un cuento fantástico. abandonados, ruinas, etc.), mientras que en lo fantástico
Lo fantástico, cabe señalar que su concepto ha evo- surgido a partir del siglo XX, lo extraño surge del inte-
lucionado desde la novela gótica hasta nuestros días, rior mismo de los personajes y en un escenario pleno de
pero los supuestos en que se basa son los mismos. En cotidianeidad.

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A lo anterior añade Francisca Suárez Coalla que propicia que el misterio se aposente entre las líneas de la
historia de Lucía Mitre.
En una narración clásica las indeterminaciones desaparecen al Por último, refiriéndonos a lo fantástico del siglo
final; en los relatos del siglo XX la explicación puede omitirse, XX, Francisca Suárez apunta que los personajes princi-
y el final se resuelve con el silencio que prolonga la ambigüe- pales de este tipo de literatura, no muestran asombro al-
dad y el desconcierto. guno por lo que les está sucediendo. Ella pone el ejemplo
de Gregorio Samsa, protagonista de La metamorfosis de
Es precisamente este esquema el que sigue Elena Kafka. Nosotros podríamos hacerlo con Lucía Mitre.
Garro para confeccionar el final de su cuento, dejando a Es curioso constatar que todas las anteriores catego-
un lado las explicaciones y permitiendo al hecho fantás- rías se pueden aplicar también a las obras de Adolfo Bioy
tico ser elocuente para el lector. Casares, quien hace, además, según la carta escrita por la
Por su parte, Rosalba Campra en su ensayo “Fan- autora a Emmanuel Carballo y publicada en Protagonis-
tástico y sintaxis narrativa, al hablar de la ambigüedad tas de la literatura mexicana:
propia de lo fantástico, asegura que en el siglo XX
una defensa de las creaciones bien construidas, con argumen-
viene determinada por un discurso que va dejando huecos y tos y estructuras coherentes que impongan un orden en el dis-
creando vagas zonas de interpretabilidad, de forma que los va- curso ficticio.
cíos se convierten en el espacio de una posible distorsión de lo
real.” Y agrega entonces que en la literatura fantástica contem- Demostrando su preferencia por los cuentos formalmen-
poránea, “lo no-dicho se eleva significativamente por encima te clásicos. Esto mismo hace Elena Garro, lo que nos lle-
de lo dicho y se convierte en característica fundamental de va a pensar que el cuento “¿Qué hora es...?” viene a ser
unas narraciones donde nada explica por qué todo sucede de un homenaje a Adolfo Bioy Casares, “el loco amor de mi
modo que se trastueque el sentimiento común de la realidad. vida y por el cual casi muero, aunque ahora reconozco
que todo fue un mal sueño que duró muchos años” —se-
Vemos cómo lo teorizado por Campra viene a ejempli- gún sus propias palabras—.
ficarse en el cuento de Garro, donde las sugerencias, lo
no-dicho, lo que está a punto de revelarse para el lectxr Por otra parte, Beatriz Espejo sugiere atinadamente que
y no llega a hacerlo, lo intuido por quien se adentra en el el personaje de Gabriel Cortina —quien también aparece
cuento, es lo que viene a tensionar la narración y lo que mencionado en algunos cuentos de Andamos huyendo
Lola— es el mismísimo Adolfo Bioy Casares, tomando

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en cuenta los indicios que da de él: guapo, deportivo, ele- el poema “Piedra de sol”. Garro comenta, en otra carta a
gante, sudamericano: el “loco amor” de Lucía Mitre. Emmanuel Carballo lo siguiente:

Está claro entonces, que se trata de un cuento fantástico, Antes, en los años cincuenta, Paz escribió su gran poema “Pie-
escrito posiblemente en homenaje a Adolfo Bioy Casa- dra de sol”. Lo leímos y releímos juntos.
res. Pero adentrándonos por otras veredas de “¿Qué hora
es...?”, encontramos que desde el título mismo, el tiempo Por esta declaración, no es descabellado pensar que en
es importantísimo tanto en la confección como en la te- ese tiempo la pareja compartía lecturas y que la influen-
mática del texto. La pregunta que da título al cuento es cia de Eliot puede estar presente en la concepción del
una constante que se repite a lo largo de la narración en tiempo que maneja Elena Garro en “¿Qué hora es...?”
labios de Lucía Mitre. Es una especie de ensalmo, de frase Tomando en cuenta lo anterior, es clarísima la in-
mágica que hará aparecer a su amante. fluencia tanto de Eliot como de Paz en esa idea del tiem-
En este aspecto se emparenta con el tiempo mítico, po-piedra, que maneja cuando Lucía explica al señor
el “illo témpore” del que habla Mircea Eliade y que se hace Brunier su sentir sobre el tiempo que pasa:
presente al ser invocado por la palabra o acción ritual.
Recordemos que ese retorno al tiempo mítico, que nos Claro, señor Brunier, que el tiempo se ha vuelto de piedra...
llevará al espacio sagrado es una de las propuestas poé- cada minuto que pasa es tan enorme como una roca enorme.
ticas más importantes de T.S. Eliot para contrarrestar el Se construyen ciudades nuevas que florecen, decaen y desapa-
ambiente totalmente yermo en que se encuentra el alma recen, y van pasando las ciudades y los minutos; y el minuto de
humana del siglo XX. Este concepto es desarrollado de las nueve y cuarenta y siete llegará cuando hayan pasado esos
manera asombrosa en The Waste Land, donde, haciendo minutos de piedra con sus enormes ciudades, que están antes
uso de las técnicas del simultaneísmo y el collage, combi- del minuto que yo espero.
na el tiempo mítico y el tiempo corriente, desacralizado,
confiriendo a su poesía ese umbral a lo trascendente que Es notable la similitud de esta parte con el apartado “El
buscaba. sermón del fuego” de The Waste Land y con varios poe-
mas de Paz donde se maneja esta misma idea de tiempo-
Es interesante remarcar que T. S. Eliot es una de las más piedra y decadencia de la humanidad, como en “Himno
importantes influencias tanto en la obra como en el pen- entre ruinas” y “Piedra de sol”, por citar algunos.
samiento de Octavio Paz y que su presencia es notable en El tiempo mítico se presenta en el cuento también
con otra variante: el paraíso perdido de la infancia:

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De niña, señor Brunier, el tiempo corría como la música en las Al emparentar el tiempo con lo fantástico surge otro as-
flautas. Entonces no hacía sino jugar, no esperaba. Si los gran- pecto importante dentro del texto que nos ocupa. Frida
des jugáramos, acabaríamos con las piedras adentro del reloj. Varinia, en Agonía de un instante. Antología del cuento
En ese tiempo el amor estaba afuera de las tapias de mi casa. fantástico mexicano, encuentra ciertas similitudes entre
este cuento y otros del género fantástico mexicano preci-
En el anterior fragmento se alude a la biografía personal samente partiendo del tiempo:
de la autora, quien cuenta en la carta antes mecionada
dirigida a Emmanuel Carballo su inmensa felicidad in- [este cuento] tiene una gran semejanza con “La cena” de Al-
fantil, vista como ese paraíso que ha quedado muy lejos y fonso Reyes y con “Lanchitas” de José María Roa Bárcena, en
del cual ha sido expulsada. tanto que los tres cuentos utilizan elementos que aparecen en
Otra característica importante en la concepción de escena para reafirmar lo insólito a través de la dislocación del
tiempo que se maneja en este texto es la idea de toda la tiempo: una flor en la solapa, un pañuelo o una raqueta son el
vida como un solo día, ya de larga tradición literaria (re- testimonio de un hecho imposible.
cuérdense, por mencionar algunas obras, Ulyses, de Ja-
mes Joyce y Under the vulcano, de Malcolm Lowry), que Encontramos entonces esa dislocación del tiempo con la
confiere a la narración una tensión muy especial y ayuda aparición del objeto que evidencia la existencia de la otra
a dilucidar la personalidad de Lucía Mitre. realidad, ya sea un sueño, una visión o una experiencia
de dudosa veracidad. Este recurso es tradicional dentro
Este concepto se actualiza con la teoría del instante re- de las narraciones fantásticas, comenzando con un ante-
velatorio, manejada por Paz en El arco y la lira, donde a pasado como es el sueño del escudero del Rey Artús que
partir de un instante privilegiado, se puede acceder a la aparece al inicio de La leyenda del Santo Graal. A este
esfera de lo sacro. Es una constante en la obra poética de tipo de fenómenos, Borges los ha denominado “magias
Paz esta búsqueda del instante, del puente que une las parciales” al hallarlos en Kubla Kahn de Coleridge y en
dos orillas, y lo encuentra en el amor, principalmente. La máquina del tiempo de H. G. Wells, principalmente.
Esta consagración del instante por el amor es también el El mismo Borges, al igual que Bioy Casares utiliza este
eje principal de “¿Qué hora es...?”: la espera de las nueve recurso en varios de sus cuentos.
y cuarenta y siete, que será la hora del encuentro con el
amor, con la plenitud y por lo mismo, también con la En “¿Qué hora es...?” se descubre un muy acertado ma-
muerte. nejo de ambientes. Estos son utilizados por la autora para

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internar al lectxr en el mundo que maneja en esta narra- misterio de Lucía Mitre. Curiosamente es el personaje
ción. Son también los depositarios de toda una serie de que cuida el límite entre los dos mundos que se nos pre-
símbolos que nos ayudan a descifrar tanto a sus persona- sentan.
jes como lo no-dicho de este cuento.
Del interior se han dado algunos rasgos generales: silen-
Los ambientes son dicotómicos, acentuando con su di- cioso, confortable, con tonos de oro viejo. Las descrip-
ferencia los estados de ánimo de lxs personajes y la carga ciones que hace de él Garro lo elevan a planos altamente
tanto emocional como simbólica que contiene cada unx. poéticos, por las imágenes que utiliza y que contienen
Dos son los principales: el exterior del hotel, con su bulli- una gran carga simbólica. Comenzamos con la idea del
cio, sus automóviles y su gente festiva y vana; y el interior “centro”, muy arraigada dentro de la mayoría de las re-
del mismo, dando especial contundencia a la habitación ligiones, desde las más primitivas hasta las actuales. El
de Lucía Mitre: espacios en combustión, revelatorios. centro es el lugar de la revelación, el espacio donde “in
Otros dos escenarios son manejados en el cuento, illo témpore” sucedieron los hechos primordiales y, por lo
también de manera dicotómica, y si bien son sólo men- tanto, también el punto en el cual se actualizan los mitos.
cionados, su importancia es básica al plantear el misterio Es, el sitio por excelencia para las epifanías.
que envuelve al personaje principal: el dormitorio de Lu-
cía y el comedor de la casa que compartía con Ignacio. Cuando Brunier baja a dar parte de la muerte de Lucía, y
segundos antes de la aparición de Gabriel Cortina, cobra
La agitada calle de París donde se enclava el Hotel del conciencia de esa presencia del centro:
Príncipe es el mundo que se encuentra fuera del lugar
de la iniciación y se contrapone a él sensorialmente: su Los divanes y las sillas de época cubiertas de sedas de color
ruido contrasta con lo mullido de los sonidos que se dan pastel, los espejos, los ramos de flores silvestres y las alfombras
en el interior; sus colores son claros-brillantes algunas color miel, le dieron la sensación de entrar al centro tibio del
veces, estridentes otras, totalmente opuestos a las gamas oro.
marrones y duraznos que confortan la vista en el hotel;
el gran movimiento de afuera contra el reposo de dentro. Se encuentra en el centro, con todo lo que esto conlleva;
Es muy importante el paso que se da en la puerta del ho- pero ese centro lo es del oro: la sustancia buscada por
tel, es la entrada a un orbe distinto. Y en ese lugar, guar- los alquimistas, que es al mismo tiempo el sol, el poder,
dando el “centro”, el lugar de la revelación, se encuentra lo luminoso, la vida eterna, la piedra filosofal —esa que
el señor Brunier, único personaje que llega a atisbar el permite el paso a la otra orilla—. Es también el fuego que

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consume para purificar —en la alquimia— o para pro-
porcionar una nueva vida - en el mito del ave Fénix. En torno a Lucía siempre vemos espacios cerrados, in-
ternos -el único semi-externo es la puerta del hotel, que
El fuego está presente con todos sus símbolos en este curiosamente se cierra tras de ella e intenta estrangular-
lugar privilegiado donde-las-cosas-suceden. Aquí todo la con su chalina, en una especie de premonición. Así,
arde. Las parejas que cruzan por sus salones, son vistas cuando habla de su vida anterior, de su antigua casa,
por Garro como aquel tigre de Blake -tiger, tiger, burning nos sitúa en su dormitorio y en el comedor. El primero
brite-: -”era enorme, estaba lleno de espejos y yo me sentía muy
sola”- angustiaba a Lucía por su inmensidad. Ella se sen-
Contempló a las parejas reflejadas en las luces de los espejos tía mejor en lugares íntimos y cálidos, no en ese espacio
(...) en busca de amores que quizás durarían unas horas. Pare- frío plagado de espejos (que simbolizan la noche, la hu-
cían hermosos tigres olfateando intrincados vericuetos y tuvo medad, la maldad y son una de las obsesiones de Borges,
la impresión de que algunos de aquellos personajes fugaces se por su recrear incesante de una falsa figura humana, de
quedarían tal como Lucía, prendidos a un minuto irrecupe- un “monstruo”).
rable.
El comedor era distinto, ahí se sentía menos sola: -”A
La habitación de Lucía también contiene ese fuego, pero Ignacio lo veía en el comedor”-. Pero fue en ese lugar
es más discreto, sus colores son los del ocaso. Aquí no se donde comenzó su autoincineración al contemplar -sin
habla de espejos que reflejen los brillos, sino de “una luz asombro- la traición de su esposo:
rosada” que tiene efectos sedantes sobre lo que sucede en
su entorno: Recuerdo que la noche de la cena, la seda de las paredes del
comedor ardía en llamas pequeñísimas, y que las flores de la
las frases apenas dichas rodaban frágiles por el aire y caían sin mesa olían con la frescura que sólo se encuentra en los jardi-
ruido sobre la alfombra.” Es en esta habitación donde se con- nes. Cuando vi las manos de Ignacio y de Emilia acariciándose
sume Lucía, siempre ataviada de ropas color durazno, siem- sobre el mantel, me parecieron las manos desconocidas de per-
pre dejándose tragar por ese fuego. Así lo descubre el señor sonajes desconocidos.
Gilbert en una de sus visitas: “La luz que rodeaba a la mujer
que tenía sentada frente a él, era una luz que se alimentaba de A partir de ahí entrará a una esfera distinta e iniciará su
ella misma. Toda ella ardía adentro de unas llamas invisibles y relación de “amor loco” con Gabriel Cortina:
luminosas.

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En ese momento me fui a vivir a otro palacio, aunque aparen- mente disponible, como si estuviera esperando la llegada
temente seguí durmiendo en el cuarto de la casa de Ignacio. de Gabriel. Después, al arribar la policía, el cuarto no ha
Por las noches después de la visita de mi suegra entraba Ga- sido tocado y la llave descansa en el fichero. Por último
briel. encontramos, a manera de revelación, la raqueta a los
pies de la muerta.
El fuego la persigue desde entonces —como al persona-
je del cuento “Las ruinas circulares” de Borges— y no Lucía habita un espacio sacro, ella misma es un Misterio
descansará hasta consumirla en el momento de la revela- -así, con mayúscula, como los de las religiones primige-
ción, cuando amor y muerte sean una sola entidad. nias- al que tratan de acceder los empleados del hotel.
Todos ellos inventan diversas hipótesis -como los primi-
Lucía está investida de ciertos poderes, que le otorgan tivos hicieron al crear los mitos- para explicarse a esta
su destino trágico y su comercio con el fuego. Como las mujer, su aparición en el hotel y su extraña actitud. La
antiguas sacerdotisas —o como en las leyendas de los gran mayoría no comprende porque no han sido inicia-
cabalistas—, al nombrar hace suceder las cosas. Cuando dos. Son dos los que se acercan al Misterio y tratan de
menciona ante Gilbert a su suegra y la manera en que se develarlo: Gilbert y Brunier. El primero, es gradualmente
acercaba a su dormitorio iniciado por Lucía, pero no llega a alcanzar el Misterio.
Es a él a quien habla de su marido, de su pasado, de su
La señora Mitre guardó silencio, como si oyera venir los pasos suegra, de Gabriel... A él entrega sus joyas y su secreto.
de aquella mujer a la que por primera vez nombraba. El señor -“Gilbert guardó silencio y guardó el collar”- pero no
Gilbert miró hacia la puerta, tuvo la impresión de que alguien aprehendió el enigma de Lucía. Tras lo sugerido por Lu-
envuelto en un traje oriental entraba sin ruido en la habitación. cía: “Ahora comprende usted por qué Gabriel Cortina
llega esta noche en el avión de las nueve y cuarenta y sie-
Con su muerte —la epifanía— también hace suceder: “El te, ¿verdad?”.
cuarto se llenó de un silencio grave, que iba del techo al
suelo y de muro a muro.” El momento de su muerte coin- Gilbert se queda perplejo: no ha comprendido. Nosotr-
cide con el minuto que tanto esperó -las nueve y cuarenta xs, quienes leemos, sólo alcanzamos a atisbar lo que ha
y siete- y es también el instante en el que entra Gabriel sucedido. Más adelante, le hace entrega de una carta, el
Cortina al hotel. Este último suceso, desata lo inexpli- documento que revelará, de una vez por todas, qué fue lo
cable del cuento y en sí mismo está cargado de magia: la que sucedió a la señora Mitre que la llevó a ese momento
habitación 410, después de tantos meses, está misteriosa- incandescente de su vida. Pero “El señor Gilbert reco-

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rrió la carta con los ojos sin entender nada” y al quererla es el único que comprende un poco. Mientras el resto de
guardar para que alguien se la tradujera -le descifrara el los empleados piensan que Lucía está loca, él supone que
misterio-, “Lucía Mitre tendió la mano y a él no le quedó “Algo le pasa”, que existe una verdad tras ella que es preci-
más remedio que entregarla. -¿Ve usted? -dijo ella con so develar. Y aguardó: “Esperaba siempre que apareciera
simplicidad. Luego se puso de pie, alcanzó una cerilla y le la larga chalina flotante y la sonrisa hospitalaria.”
prendió fuego al papel. Gilbert no pudo impedir su gesto Su momento llegó cuando recibió la clave de la exis-
y la carta se retorció en las llamas, hasta convertirse en tencia de Lucía:
una telita negra que cayó hecha añicos.”
el amor estaba afuera de las tapias de mi casa, esperándome
Queda para siempre el misterio. No podremos enterar- como una gran hoguera, toda de oro, y cuando mi padre abrió
nos de lo que decía la carta. Pero los intentos de Gilbert el portón y me dijo: “¡Sal, Lucía!”, corrí hacia las llamas: mi
continúan: tiene una intuición, nunca volverá a ver a Lu- vocación era ser salamandra...
cía -y así fue, no la volvió a ver hasta que estuvo muer-
ta, pero ya no era ella-, y “Se sintió grosero junto a la Brunier presenció la muerte de Lucía, se adentró en el
dama vestida de color durazno que se transmutaba cada “centro”, fue testigo de la llegada y la desaparición de Ga-
día más en una materia incandescente que a él le esta- briel, descubrió la raqueta: accedió a la revelación.
ba vedada.” En ese entrever lo que se le ocultaba, estaba
su revelación, tan poderosa para él que lo consternaba: Lucía es, en algunos aspectos, muy similar a otros perso-
“-¡Por favor! No me hablen de la señora Mitre... Me da najes femeninos de Garro: tiene ciertos rasgos infantiles
escalofríos.” Sin embargo, a él y a Brunier se les presenta (la sonrisa, la mirada asombrada); y a pesar de ser refina-
Gabriel y son testigos de la epifanía final: la raqueta a los da -posee joyas y se viste muy elegante, pero no tiene di-
pies de Lucía. nero, como Leli y Lucía en Andamos huyendo, Lola- con-
Por su parte, Brunier va más allá. Ya desde su nom- serva una especie de salvajismo de muchacho de campo
bre lo emparentamos con Lucía: Brunier nos suena a (al igual que las niñas y las mujeres que aparecen en La
combustión, a fuego. Ante él aparece por primera vez semana de colores y al igual que Elena misma, tal como se
este personaje, bajo forma de una especie de hada que lo describe en las cartas a Emmanuel Carballo).
elige: las puntas de la chalina color durazno “flotaban a
sus espaldas como alas” y al pasar junto a él le sonríe, le Lucía Mitre, sin embargo, detenta características propias
guiña un ojo y le pregunta la hora. Ante sus ojos traspasa que la hacen inolvidable e inconfundible. Su nombre va
el umbral a la otra orilla de la cual no regresará. Brunier con ella: Lucía=luz=fuego=salamandra=revelación. Ella

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es presa de un amor imposible, que la calcina y la hace historia de Lucía. Desde ese momento comienza para
dar el salto hacia la otra orilla, la de la epifanía. Al morir nosotrxs la epifanía.
Lucía, le sucede lo mismo que al papel en el que estaba
escrito su secreto:

Gilbert se inclinó por última vez sobre el rostro de Lucía Mitre,


también ella se había ido para siempre del hotel, pues en su
rostro no quedaba de ella, nada.

Al autoincinerarse se ha purificado, ha borrado toda es-


critura de su [Link]én sus ojos se fueron, pero un
poco antes, en una especie de presentimiento de su arri-
bo final al espacio incandescente. Esos ojos “color té”, que
en sus momentos finales miraban “hacia ese largo día
que había sido su vida”, de repente cambiaron “los ojos
castaños: hojas marchitas que un viento frío barría en
aquel momento lejos, muy lejos de ese cuarto estrecho:”

Su mirada, siempre prendida a Gabriel Cortina, se fue


tras él en el momento que precedió su muerte, en el ins-
tante mismo en que él entró a su habitación -las nueve y
cuarenta y siete- para anunciarle que se unirían:
Alguien está entrando en este cuarto... el amor es
para este mundo y para el otro. ¿Qué hora es, señor Bru-
nier? Brunier volvió a inclinarse para ver aquellos ojos
color té, que empezaban a irse, girando por los aires
como hojas. -Las nueve y cuarenta y siete, señora Lucía.

Lo grandioso de esta premonición es que se encuentra


al iniciar el cuento, cuando aún no sabemos nada de la

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Pita Amor: Tradición, ritmo, permanencia

Guadalupe Amor fue considerada por los críticos una de


las poetas más importantes de México en los años cua-
renta y cincuenta, y así lo demuestra su amplísima tra-
yectoria poética en esos años, apadrinada nada menos
que por Alfonso Reyes, admirada por Xavier Villaurru-
tia, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Juan José Arreola, Juan
Rulfo, Pablo Neruda, y por los franceses Albert Camus y
Jean Paul Sartre.
Desde 1946, en que publicó su primer libro, Yo soy
mi casa, el mundo literario cayó a sus pies, debido a la
perfección de sus versos y a la profundidad de su poe-
sía. Incluso, hubo quienes dudaron, misóginamente, de
que una mujer tan hermosa pudiera escribir tan buena
poesía.
Pero Pita no se amedrentó ante eso y en sus Poe-
sías completas, publicadas por Aguilar en 1951, termina
la “Confidencia de la autora” con el siguiente soneto que
hace alusión a esas habladurías:

Como dicen que soy una ignorante


todo el mundo comenta sin respeto,
que sin duda debe haber algún sujeto
que pone mi pensar en consonante.

Debe de ser un tipo desbordante,


ya que todo produce, hasta el soneto;
por eso con mis libros lanzo un reto:
“burla burlando, van los tres delante”.

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Yo sólo pido que él siga cantando La tradición encarna una cuestión de significado mucho más
para mi fama y personal provecho, amplio; no puede heredarse y quien la quiera habrá de obte-
en tanto que yo vivo disfrutando nerla a través de un gran esfuerzo; implica, en primer lugar, un
sentido histórico que se puede considerar casi indispensable
de su talento sin ningún derecho. para cualquiera que siga siendo poeta después de los veinti-
¡Y ojalá no se canse sino cuando cinco años. Dicho sentido histórico conlleva la percepción no
toda una biblioteca me haya hecho! sólo de lo pasado del pasado sino de su presencia; asimismo,
empuja a un hombre a escribir no meramente con su propia
Vemos la faceta lúdica y mordaz de Pita defendiéndose generación en la médula de los huesos sino con el sentimiento
de las críticas y malas lenguas. Su camino literario conti- de que toda la literatura europea desde Homero –y dentro de
nuó fulgurante hasta que una tragedia personal en 1961 ella el total de la literatura de su propio país- tiene una existen-
lo truncó y ella desapareció de la luz pública para reapa- cia simultánea y compone un orden simultáneo. Ese sentido
recer en 1974 con un recital. Pero algo se había roto y co- histórico, sentido de lo atemporal y de lo temporal reunidos,
menzó la penosa decadencia de la poeta hasta su muerte es lo que hace tradicional a un escritor; es, también, lo que
en el año 2000. hace a un escritor más agudamente consciente de su lugar en
Pero se debe celebrar la poesía de esa gran mujer y el tiempo, de su propia contemporaneidad.
ahondarnos en los recovecos que sus versos nos tienden,
no caer en el chisme o la malicia en que caen muchxs. T.S. Eliot insiste en lo importante del sentido histórico
Y comencemos diciendo que como mujer del si- del poeta crítico, de ese reflexionar sobre la poesía del
glo XX, Guadalupe Amor se nos presenta como lo que pasado y hacerse consciente de ella, abrevar de ella para
el poeta T.S. Eliot llamó un Poeta Crítico. Esto es, una crear en el presente. Continúa diciendo:
poeta que conoce perfectamente su tradición, sabe qué
tomar de ella, se inserta en esa tradición y es a partir de Hay que insistir, por tanto, en que el poeta desarrolle o procure
ella que escribe para el futuro. la conciencia del pasado para que la continúe desarrollando a
Este sentido de la tradición lo presenta Guadalupe lo largo de su carrera.
Amor desde sus primeros libros y lo podemos ver refle-
jado en lo que dice T.S. Eliot en Tradicion and the indivi- Guadalupe Amor es muy consciente del pasado poético,
dual talent, cuando al hablar de la tradición en el poeta lo medita, lo respeta y lo ejerce. Podemos considerarla
contemporáneo dice: una poeta crítica, ya que en ella confluyen diversas face-

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tas del pasado poético que ella misma ha ido “eligiendo” brotaron mis primeros versos y es en mi ocio maduro donde he
como su pasado, como sus influencias y las piezas a par- ido engendrando el acomodo de mis palabras escritas.
tir de las cuales construirá el edificio de su poesía.
Otro de los elementos de la tradición, muy notorio en la
El primer elemento del que quiero hablar es el concep- creación de Guadalupe Amor, es la poesía de los Siglos
to del ocio griego. Ese concepto a partir del cual en la de Oro. Y podemos ver esa influencia en la obra de la
Paideia griega se pensaba que se debía crear. Según estas poeta. Ella escribe con las formas métricas tradicionales
ideas, sólo es posible crear a partir del ocio y es nece- trazadas o llevadas a su máxima expresión en esa época
sario buscar ese tiempo libre para encontrar la libertad de la literatura española.
que permite la génesis artística. Para Aristóteles, el ocio, Es de todos conocida la anécdota que contaba Pita
o schole, es la vía para lograr la felicidad, el bien supremo, según la cual en la familia Amor se acostumbraba, des-
que es el arte, uniendo placer y belleza. pués de la cena, leer a Luis de Góngora, Francisco de
Pues bien, Guadalupe Amor tiene muy en cuenta el Quevedo y Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros escri-
concepto de ocio para la creación. Es en sus tiempos de tores, y que desde pequeña conservaba el gusto por las
ocio cuando escribe. Fue después de una fiesta, llegando formas clásicas de la poesía.
a su casa, que escribió su primer poema: Pero hay más. Nos encontramos con una estudio-
sa de los escritores fundamentales de los Siglos de Oro
Un día, no sé cómo, ya no puedo recordar por qué, cansada que ha sabido no solamente llevar a cabo una imitatio
de oír cumplidos de mi bonita cara, desesperada de cargar mi de sus estructuras poéticas, lo que ya sería un logro, sino
vacío, movida por un impulso superior, yo, que no tenía ni cul- que ha sabido profundizar en sus temáticas: la muerte, la
tura ni noción de lo que era la poesía, tomé un lápiz, el único a nada, de los poemas filosóficos de Quevedo y Sor Juana,
la mano; el que servía para pintarme las cejas. Y en un pedazo la búsqueda de la divinidad de San Juan y Santa Teresa,
de papel, empecé a escribir mis primeros renglones: “Casa re- la soledad atroz que refleja el Polifemo de Góngora. Todo
donda tenía/de redonda soledad” ello con un sello personal y un carácter contemporáneo.
Con el ritmo, tiempo original en el que nos hace
Más tarde afirmó categórica que fue gracias al ocio que entrar Guadalupe Amor con sus décimas perfectas, so-
escribió: netos, sonetillos, redondillas, tercetos, cuartetas y liras.
Desde muy niña rondé de allá para acá sin lograr disciplinarme Donde no se rompe nada, donde nos conduce de la mano
ni en estudios ni en juegos, ni en conversaciones. De mi ocio logrando un ritmo perfecto que coincide con el conteni-
do del poema, porque en ese sentido, no prevalece un

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elemento sobre el otro, sino una conjunción exacta entre personal de Pita se traslada al yo de quien la lee. Dice
lo que se dice y el cómo se dice, como sucede con los Margarita Michelena:
poetas de los Siglos de Oro. Al respecto dice Margarita
Michelena: Aunque escrita en primera persona, la poesía de Guadalupe
Amor no es nunca testimonio del deleznable acaecer biográ-
Ante los poemas de Guadalupe Amor tenemos que reconocer fico, sino relato estremecido de los sucesos superiores del ser.
el hallazgo de un raro acontecimiento estético: la confluencia Es, pues, poesía de carácter universal, y aquí el poeta es siem-
exacta, la coincidencia perfecta del fondo y de la forma. pre intenso, vigilante y fiel protagonista del drama espiritual
del hombre, de su nostalgia de origen, de su desamparado te-
Por último, tenemos un elemento muy interesante en la rror frente a la muerte y de la espantosa necesidad de Dios.
poética de Guadalupe Amor tomado de la tradición: la
Autobiografía poética, que inició Petrarca y que cultiva- La poesía de Guadalupe Amor es una creación de una
ron los poetas renacentistas, como Pietro Bembo, Garci- poeta crítica que toma de su tradición los elementos que
laso de la Vega, Baltasar del Alcázar, Gutierre de Cetina o cree los más acertados para su creación poética y logra
Fernando de Herrera. así una obra original, profunda y poliédrica.
El poeta renacentista tomaba sus versos como cons- Porque si bien muchxs críticxs se han centrado en
tancia de su acontecer por el mundo, de su reflexionar su arista profunda y reflexiva, tiene también una gama
neoplatónico en torno a la belleza, la trascendencia y el de poemas lúdicos, sensuales y ligeros. Es por ello que
amor. Y siempre era él el enunciante de su poesía, el cen- me quiero centrar en dos libros dicotómicos de Guada-
tro del que partía, el Yo (así, con mayúscula) que la decía. lupe Amor: Décimas a Dios, tal vez su libro más célebre;
Guadalupe Amor toma de los poetas renacentistas y Fuga de negras, pleno de juego.
este concepto de Autobiografía poética y lo hace también Décimas a Dios, por su cercanía estructural y vital,
autobiografía del alma. Es ella la que habla siempre, es a recuerda en algunos momentos a la Décima muerte y las
ella a la que le sucede todo y es ella la enunciante abso- Décimas de nuestro amor de Xavier Villaurrutia, por uso
luta de su poesía, como nueva renacentista del siglo XX de palabras como hueco, sombra, presencia, ausencia;
que encara la vida trayendo al presente las fórmulas de su o en conceptos, como en el de la ausencia misma o el
tradición poética para decir, en su aquí y ahora, lo que le de vivir en la voz lírica a cada instante el ser al que se
acontece a su ser. le está hablando (Dios, la Muerte). Por otra parte, hay
Y sucede, como en la mejor poesía, que lo más par- también influencia de los grandes del siglo XVII, en este
ticular se transforma en lo más universal, y ese yo tan

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caso Lope y Quevedo, en décimas que tienen series de una equiparación con la soledad y el tedio propios. Es un
adjetivos formando versos que son verdaderas bellezas: gran poema:

Oculto, ausente, baldío, Tan solo, tan solo estabas,


hermético, inalterable, que la soledad creaste,
asfixiante, invulnerable, sólo así te desquitaste
absorbente, extraño y frío, de la angustia que inventabas.
Hoy mis venas son esclavas
Guadalupe Amor recuerda los potentes poemas de Au- de ese tu tedio infinito;
siàs March cuando se enfrenta a Dios, lo espeta, le re- soporto tu absurdo mito,
crimina para, finalmente, mostrarse como un ser adoles- y heredo tu soledad…
cente, impuro. Lucho porque seas verdad
Por otra parte, recuerda mucho a los místicos, San y eres eco de mi grito.
Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús en la búsqueda
frenética de ese Dios elusivo al que pide que venga, trans- Y casi al final del libro nos encontramos con una joya que
formando en amor a este corazón ardiente. se puede fácilmente desprender del Cántico espiritual de
Guadalupe Amor se siente irremediablemente lejos San Juan de la Cruz, con la plenitud del encuentro del
y sin embargo cerca del “imposible amante” que es Dios. alma con la divinidad, que dura sólo un momento, pero
Nótese que es la primera y única vez que lo nombra así ese momento es pleno de dulzura.
y en ese momento se hermana con Santa Teresa. A ese
imposible amante lo anhela, lo siente, pero está lejos, es Hoy Dios llegó a visitarme,
elusivo. y entró por todos mis poros;
Por otra parte, el desgarramiento por la ausencia de cesaron dudas y lloros,
Dios y el anhelo de tenerlo (y de creer en él) no abstraen y fué fácil entregarme,
a la poeta de los juegos paronomásicos, y en la décima pues con sólo anonadarme
“tan solo, tan solo estabas” encontramos hermosas so- en la exaltación que tuve,
noridades del juego paronomásico que recuerda las ali- mi pensamiento detuve,
teraciones de Villaurrutia, pero también a San Juan, en y al fin conseguí volar…
una reflexión en torno a la soledad, al tedio de Dios, y Sin moverme, sin pensar,
¡un instante a Dios retuve!

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Eunice Odio: El mito, la pasión en Los elemen-
Fuga de negras, por otra parte, nos muestra un semblan- tos terrestres
te muy distinto de Guadalupe Amor. También escrito en
décimas, es un divertimento delicioso: lúdico, sensual,
pleno de referencias, sensaciones, sinestesias. Eunice Odio fue, toda su vida, una buscadora incansable
En este juguetón libro, la protagonista es la mujer: de la palabra poética, de su poder misterioso y mágico
descarada, seductora, libre, que se multiplica décima a que ostentaba desde el origen. Es por eso que convirtió
décima encarnando una nueva faceta siempre transgre- su vida en una búsqueda incesante y en un mito: el mito
sora, como la propia Pita. Ella misma dice en el primer del héroe (o de la heroína) que va tras su misión. Y su
poema: vida misma se transforma en el mito del héroe, según lo
que muestra Joseph Campbell en su ya famoso El héroe
Quisiera ser como negra
de las mil caras, ya que Eunice, según el mito del héroe,
de esas que huyen a la mar,
recibe la llamada, que es la llamada de la poesía, desde
para poderte abrazar.
muy joven, niña podríamos decir, cuando el mundo de la
Así mi sangre te integra
literatura y la imaginación la envolvieron. Como lo dice
y vive sola la negra
Tania Pleitez Vela en su artículo “Arraigo onírico. Tras la
avidez de mis sentidos
pista de la joven Eunice Odio”:
y por la noche reunidos
Desde pequeña la poeta pasaba largas horas en soledad, ju-
tu cuerpo de ángel perfecto
gando o leyendo. En su adolescencia descubrió Cartas a un
y el mío prodigio recto
joven poeta, de Rainer María Rilke, y lo subrayó copiosamente,
llevan los mismos latidos.
agregando anotaciones (Chase, 1997). Durante las reuniones
familiares se entretenía con las conversaciones de los mayores;
Son negras que encarnan la rebeldía, la sensualidad. Ne-
fascinada, escuchaba relatos sobre la independencia cubana,
gras que van por el mundo derramando su alegría de vi-
charlas sobre arte y el mundo esotérico.
vir. Hay negras fiesteras, negras brujas, negras libertas,
Al parecer, desde el principio, su padre se mostró abierto
negras indecentes, negras fervorosas, negras enamora-
a la singularidad y la creatividad de la futura poeta. Más ade-
das, negras embrujadas, pero todas ellas simbolizan para
lante, cuando ya la inundaba un espíritu sediento de poesía,
Pita el bullir femenino indómito que ella misma era, la li-
libertad e independencia, Aniceto Odio también acompañó a
bertad a la que siempre aspiró y que logró gracias al fluir
su hija en sus correrías por San José (Morales, 1974; Bermú-
de su poesía.

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dez, 2004). Quizá por eso, Eunice admiró siempre a su padre, Y así es como comienza para nuestra heroína el cami-
aunque no vivieran bajo el mismo techo. Era un referente im- no de la Iniciación, iniciación en el oficio de la poesía.
portante en aquellos primeros años de inquietud vital. Oficio en el que se adentró con pasión y que enfrentó,
primero, adentrándose en tertulias poéticas, en su natal
Más adelante, siguiendo el Mito del héroe, Eunice pasa San José y después publicando sus primeros poemas en
por algunas de las subsiguientes fases: la negación a la Repertorio Americano y trabando amistad con personas
llamada y el cruce del primer umbral, seguido de la es- relacionadas con el arte contemporáneo y las estéticas
tancia en el vientre de la ballena. Todo elegido (en el vanguardistas. Dice Tania Pleitez Vela:
Mito del héroe), flaquea en el seguimiento de su meta y
por ello pasa un tiempo engullido por una bestia, en una Según testimonios, estableció contacto con artistas de la ta-
temporada infernal, catártica, de la cual sale convencido lla de Max Jiménez y Francisco Amigheti. También desarro-
de cuál es su verdadero destino. lló estrecha amistad con mujeres que han llegado a ser figuras
Esto le sucedió a Eunice al casarse muy joven con paradigmáticas de la cultura costarricense: Yolanda Oreamu-
Enrique Coto Conde, un hombre que le doblaba la edad no,Margarita Bertheau Odio (su prima) y Emilia Prieto. Las
y con quien solo llegó a convivir poco más de dos años. charlas pulposas que compartió con este puñado de artistas,
La poeta aseguró después que había sido casada a la fuer- que encendieron y nutrieron sus inquietudes literarias, toma-
za. Este hecho marcó un momento importante en la vida ron lugar en casas o en establecimientos josefinos entre cafés
de Eunice: el paso por el vientre de la ballena: el estar en- y copas.
cerrada entre las fauces del monstruo. La misma Eunice
dice en una carta: Después de esas experiencias, y siempre en búsqueda de
adquirir un conocimiento mayor en la poesía, lo que ella
…viví dos años y medio con un marido con quien me casé sabía era su meta, su camino en la vida y su destino, salió
cuando tenía diez y seis años, al cabo de los cuales, un buen de su país para descubrir la riqueza metafórica, la pre-
día, me di cuenta de que había estado, todo ese tiempo, dur- cisión de imágenes, el ritmo que embriaga (y que sentía
miendo, comiendo, desayunando, hablando, con alguien que que su país no le podía ofrecer) en otros territorios. Y
me era totalmente desconocido. Algo dijo que me hizo ahora ahí está el viaje del héroe, el camino de las pruebas (que
sí, para siempre, rechazarlo y ayudarme a divorciarme. Duran- fueron muchas) en la búsqueda de Eunice por la poesía.
te casi tres años fue para mí el perfecto desconocido que veía Así, en 1946 ya se encuentra en Nicaragua, buscan-
todos los días, creyendo que lo conocía. do, buscando. Encuentra una estética vanguardista con la
que comulga y se alimenta, halla amistades que la alien-

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tan. Y en 1947 obtiene, en Guatemala, el premio “15 de Shakespeare, Quevedo, San Juan de la Cruz, Góngora y de sus
septiembre” por Los elementos terrestres, lo cual confirma coetáneos, en especial, César Vallejo, Claudia Lars, Pedro Sa-
que el camino emprendido por Eunice es el correcto, que linas, Max Jiménez y Alejandra Pizarnik, entre muchos otros.
la pasión depositada en la poesía es justificada.
El camino del héroe continúa, con sus múltiples Y por supuesto, se alimentó también del mito. Ya vimos
aventuras en búsqueda del ideal, y la nueva encrucija- brevemente cómo su vida misma encarna el mito del hé-
da se presenta en Guatemala, donde la amiga de Eunice, roe, pero los varios conceptos inherentes al mito están
Yolanda Oreamuno, la convence de establecerse. Se na- presentes en su obra. Van der Leew, en su Fenomenología
cionaliza guatemalteca. Ahí Eunice trabajó en el Minis- de la Religión, nos habla del mito como “una palabra ha-
terio de Educación y ejerció el periodismo cultural, en- blada que posee poder decisivo cuando se repite.” Para
contrando en Guatemala un ambiente más que ideal para Eunice, su poesía debe repetirse en voz alta, para cobrar
desarrollarse como poeta e intelectual. Pero en 1954, al sentido, para obtener ese poder decisivo del mito. Y en
cambiar las condiciones favorables hacia la libertad de verdad que lo obtiene.
loxs creadorxs, emigra a México, el último punto dentro El mito, al ser dicho, hace presente el hecho primor-
de su caminar de heroína y también el lugar donde se dial, y también, al hacer presente ese hecho específico,
da la partida de la heroína y su fuga final: su integración detiene el tiempo, haciéndonos entrar en un “tiempo sa-
con la poesía. En una suerte de mito similar al Gilgamesh, grado”, estático (diferente al tiempo profano, que trans-
donde Gilgamesh pierde la hierba de la vida eterna, y es curre), donde sucede el hecho primordial. Esto nos suce-
un héroe fallido, pero que en ese fallar halla su huma- de al leer poesía, nos abstraemos del tiempo lineal, que
nidad y su sabiduría final. Así Eunice, en ese final de su pasa, para habitar en el tiempo sacro del momento poé-
vida, como heroína fallida, halla su humanidad frágil, tico, tiempo sacro y circular, que no pasa, que se repite
siempre iluminada por la poesía. periódicamente, cada vez que regresamos al poema. Este
Eunice, pues, está alumbrada por el mito, alumbra- fenómeno se da con especial intensidad al enfrentarnos
da por la sabiduría, alumbrada por la poesía, que siempre a la poesía de Eunice Odio. Y Eunice era muy consciente
la imantó a lo largo de su existencia. La vemos toda su de ello, de esa “salida del tiempo” que se opera tanto al
vida leyendo, formándose. Dice Rima de Vallbona: escribir como al leer poesía. Es tan consciente de ese mo-
mento epifánico, que escribe, en el “Epígrafe” del “Poema
Sorprende comprobar que Eunice Odio fuera una escritora e Séptimo, Germinación”, de Los elementos terrestres, dice
intelectual autodidacta con una vastísima cultura que adquirió la poeta:
en desordenadas lecturas de la Biblia, los autores clásicos como

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Entraremos de pronto en el verano como árboles Un ejemplo de ello, lo encontramos en este fragmento
vegetalmente abiertos de oídos y de polvo, del “Poema Cuarto. Canción del esposo a su amada”:

Porque todo refluye hacia el arribo, Los árboles


asciende el vientre a capital de fruto todos tienen tu cándida estatura,
y el aire hacia ecuación de golondrina. y tu párpado caído,
y tu gesto mojado,
¡Brotes sacramentales de la hierba,
oh, dádivas subiendo de la entraña, Edificio de alondras
suma de transitados alimentos! habitado de climas
Y a la altura del pecho y la labranza donde legisla el sol
semilla de silencio y luz desierta. sobre viñedos de oro.

Otro elemento es el Centro del mundo, que es un espacio A tu sombra


sagrado en el cual se unen las tres regiones cósmicas, por me encontrarán los pájaros salvajes.
lo cual detenta gran poder. Este Centro del mundo pue-
de ser un árbol, una columna, un templo, un laberinto o Por otra parte, el Amado también se convierte en Axis
un espacio más extendido: una ciudad, por ejemplo. Lo mundi, como en el “Poema segundo. Ausencia de amor”:
anterior forma parte delentramado conceptual de Mircea
Eliade en referencia al mito. Amado
Así, para Eunice, existe el simbolismo del “Axis en cuyo cuerpo yo reposo,
mundi” o Centro del mundo. Por una parte, nos dice
Rima de Vallbona: Cómo será tu sueño
cuando yo te he buscado sin hallarte.
El concepto de “paraíso visitado” nació en ella cuando a los
nueve años fue enviada al campo a recuperarse de la varicela Oh,
y el sarampión que la dejaron muy débil; éste contacto con la Amado mío, dulcísimo
naturaleza bravía de nuestro país dejó en ella la imagen de la como alusión de nardo
naturaleza mítica. entre aromas morenos y distantes,

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Cómo será tu pecho cuando te amo.
Verso que se repite en anáfora a lo largo del poema al que
Cómo será encontrarte cuando es amor tu cuerpo pertenece.
y tu voz, O cuando nos recuerda el hermoso “Quedéme y ol-
un manojo de lámparas. vidéme…”

En Los elementos terrestres encontramos, asimismo, un Amado,


sinfín de influencias, tanto clásicas como vanguardistas, En cuyo cuerpo yo reposo
que nos dan cuenta de las lecturas de Eunice Odio y nos Y en cuyos brazos desemboca mi alma
recuerdan a numerosos autores que nutrieron su obra.
Está, por supuesto, la influencia del Cantar de los O la misteriosa lira de San Juan:
cantares, como cuando dice:
El aire de la almena,
Porque tú eres bello, cuando yo sus cabellos esparcía,
hermano mío, con su mano serena
eterno mío dulcísimo en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
En este trabajo ya no tenemos espacio para hablar del
misticismo en Eunice, pero sí al menos de la lectura de Se ve reflejada en el siguiente verso de Eunice:
San Juan de la Cruz que se transmina en varios de sus
versos. Así encontramos: Y por mi cuello en que reposa tu alma

Ven
Pero también tenemos influencia de la tradición vanguar-
Comeremos en el sitio de mi alma.
dista y así, encontramos una imagen que nos recuerda una
de las imágenes poéticas más famosas de Pierre Reverdy,
Que nos recuerda un bello momento del Cántico espiri- el poeta cubista creador del concepto de imagen poética
tual. También, haciendo referencia al inicio del mismo para la vanguardia (La imagen es una creación pura del
poema, encontramos en otro momento de Eunice: espíritu. No puede nacer de una comparación, sino del
acercamiento entre dos realidades más o menos distantes.
Amado
Hoy te he buscado sin hallarte

96 97
Cuanto más distante y justa sea la relación entre las reali- Ah,
dades aproximadas, mayor fuerza tendrá la imagen): si yo siquiera te encontrara un día
plácidamente al borde de mi muerte,
Desde la brisa llegaste soliviantando con tu amor mi oído
como un niño con un pañuelo blanco. por donde corra el agua
y no retoñe…
Sus imágenes toman también un tinte surrealista cuando
dice: Si yo siquiera te encontrara un día
al borde de esta falda
Y andaba yo tan cerca de morir, y tan celeste
con un crepúsculo enredado entre la lengua, que me queda de pronto con la tarde.

Con aire de laguna Ah,


y ropa de peligro. Camarada,

Y si alguien duda su filiación surrealista, podemos ver Cómo te amo a veces


la clara influencia del poema “La unión libre” de André por tu nombre de hombre
Breton en los siguientes fragmentos:
Y por mi cuello en que reposa tu alma.
Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas Donde encontramos, por supuesto, un Axis mundi, que
o es a la vez un locus amenus, totalmente platónico, donde
Tu sexo matinal el nombre da sentido al ser dicho, como en el mejor de
en que descansa el borde del mundo los ritos que hacen presente el mito, como en el campo
y se dilata sagrado donde el nombre da sentido. Un hermoso poema
que es como el canto del pájaro, líquido, líquido como el
Para terminar, sólo quisiera citar la parte II del “Poema correr del agua, donde el yo lírico se sitúa, viéndola pa-
Tercero. Consumación”: sar, viendo pasar el misterio del tiempo indescifrable. La
poeta ve pasar también el amor, la vida, la poesía.

98 99
Arder en la palabra, un homenaje a Dolores
Castro

Cómo arden, arden


mientras van a morir empavesadas
las palabras.
Leñosas o verdes palabras.

Bajo su toca negra se enjaerzan


con los mil tonos de la lumbre.

Y yo las lanzo a su destino;


en su rescoldo brillen.

Con este poema de Dolores Castro quiero comenzar el


presente ensayo para dejar patente su voluntad de pala-
bra, su arder en la palabra poética y brillar en ella, su
esencia innata de ser de luz, de efigie que se calcina a sí
misma en la fragua de las letras y triunfante se levanta de
ellas, cual ave fénix.
Este poema, además, nos deja clara la fe de Dolores
Castro en la palabra poética, ese ser multiforme y revela-
dor que constituye la parte medular del hecho poético y
del cual está constituido el poema.
Esa palabra cargada de sentido que transforma, que
hace suceder, porque como dice Antonio Colinas, en su
libro El sentido primero de la palabra poética:

Desde sus orígenes, la palabra poética surgió en una atmósfera


de magia. En sus inicios, la palabra poética es invocación, en-

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salmo, amenaza, imprecación, plegaria… En pocas palabras, vertido en un instrumento de cambio y hace uso de ella
podemos afirmar que la poesía es simplemente el lenguaje de “como tomar una moneda y depositarla silenciosamente
que el hombre se sirve para hablar con los dioses. El hombre en la mano de otro” y elevada a la esfera de lo esencial,
utiliza la palabra para hablar a la Divinidad. O para imitarla.” porque, como Marcel Raymond dice al referirse a Ma-
llarmé:
Y continúa más adelante, diciendo que:
la palabra esencial es algo más que el término medio entre dos
La palabra poética le sirve también al hombre para desvelar espíritus; es un instrumento de poder. Su fin es conmover, en
el misterio, que no es un misterio necesariamente religioso el sentido más recio del vocablo, sacudir las almas hasta lo más
(…) La palabra poética es una necesidad primordialísima del hondo, provocar en ellas el nacimiento y la metamorfosis de
ser humano. La palabra poética posee un sentido que, desgra- ensoñaciones “abiertas”, capaces de engendrarse libre e inde-
ciadamente, hoy en buena parte se ha perdido, pero que, a lo finidamente.
largo de los tiempos, sí ha poseído de forma deslumbrante y
sorprendente. Palabra esencial que nos descubre al mundo como ver-
daderamente es y nos invita a acontecer con él más que a
Palabra poética que funda parte de su potencia en el rit- intentar comprenderlo, a vivirlo plenamente a través de
mo, en esa capacidad suya para trascender la realidad y la plena eficacia del lenguaje que devela la esencia origi-
erguir, en el aquí y ahora al poema, haciéndolo suceder nal del ser de las cosas.
cada vez que se lee, cada vez que se dice y se le convoca. Esto es precisamente lo que produce en nosotros la
La poesía es un rito que hace suceder, que trae al poesía de Dolores Castro, Nos lleva a nosotrxs, sus lecto-
aquí y ahora el tiempo primigenio e inaugural, ese ins- res, a través de su palabra poética que nos devela la esen-
tante en el que sucede lo nombrado por la palabra poé- cia original del mundo que nombra, a descubrir, como si
tica que es al mismo tiempo el más remoto, el que está fuera la primera vez, eso que en su poesía está nombran-
en el futuro del lector y el que se actualiza en el hoy de la do, por virtud de la palabra y su ritmo.
lectura y escritura. Veamos un ejemplo de lo que digo en el siguiente
Una de las características fundamentales de todo poema del libro Tornasol (1997):
rito es el ritmo, ritmo de la palabra poética llevada a su
más pura expresión, elevada a su plano absoluto, como Abre la puerta
lo pedía Mallarmé, sacada del ámbito bruto e inmediato para que pase el huracán.
en que la ha sumergido la cotidianeidad que la ha con-

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Sólo queda la niebla dice Colinas en El sentido primero de la palabra poética,
o el recuerdo de la niebla. que cité anteriormente:
El estruendo pasó y cada cosa vuelve
a su lugar. Creo que, en lo esencial, el poeta fundamental no describe, ni
divierte, ni testimonia. En lo fundamental, la palabra poética
El arrastrar del viento revela.
no ha dejado más huella
que el sabor de la sal. Vemos entonces que Dolores Castro está en el camino
Todo vuelve a su curso, de la búsqueda de la verdad, en el camino de concebir
avanza la noche. a la palabra poética como conocimiento. Ella misma ha
expresado en entrevistas que la poesía “da conocimien-
La madrugada será puntual. to porque se introduce en el instante de contemplación”.
La poesía, también, es el hilo conductor que une al ser
Se puede observar la contundencia de la palabra, lo con el Todo y vendría a concordar al ser humano con el
potente de las imágenes y lo certero del ritmo que nos Universo que lo rodea. La poesía también, afirma Martin
transportan al tiempo y lugar que se está nombrando en Heidegger, “es una forma de adquirir conciencia”.
el poema, que recrean ese instante inaugural cada vez Todo esto lo sabe muy bien Dolores Castro y lo
que se lee. ejerce en su oficio de poeta, llegando a un conocimiento
Porque la poesía de Dolores Castro sabe captar, superior a través de la palabra poética y llevándonos a
como muy pocas, la visión poética del instante. Y sabe, nosotrxs, sus lectores, a una trascendencia y a una deve-
en el rito de la poesía, hacer de ese instante un momento lación del mundo a través de su poesía.
eterno por virtud de la palabra poética y sus ritmos. Porque está muy consciente, también, de que la pa-
Tiene, asimismo, el valor de lo que ella llama la “par- labra poética es salvadora: nos recuerda quiénes somos
ticipación de la poesía”, esto es, según sus propias pala- para saber a dónde vamos y reconocer la vida más pro-
bras n la hermosa serie de entrevistas que le realizó Ma- fundamente.
riana Bernárdez, “hacer que otros tomen parte de lo que A eso nos ayuda Dolores Casto, tan generosa en
tenemos dentro”, y que yo llamaría la capacidad de con- su labor poética y en su vida, a quien le debemos tanto
mover, esto es de mover-con, de mover el alma del otrx muchas generaciones de poetas que hemos crecido bajo
con la propia, por virtud de la potencia, de la sinceridad y sus enseñanzas y hemos sido testigos de su gran genero-
del poder revelador de su palabra poética, porque como

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sidad, pero sobre todo, de su altísima calidad como ser Ella misma expresa que sólo busca, como dice tam-
humano y como poeta. bién Espinosa, “las palabras necesarias, ni más ni menos,
para hablar con amor a la verdad”.
Dolores Castro, el fluir de la palabra.
Para Dolores Castro, la palabra poética es un principio
importantísimo e indispensable constitutivo de la poe-
Dolores Castro es una de las mejores poetas de México.
sía. La palabra poética es trascendental por todo lo que
Me atrevería a decir que es una de las mejores voces poé-
conlleva. Ya nos hablaba de ello el poeta Antonio Colinas
ticas que ha dado nuestro país.
en su libro Hacia el sentido primero de la palabra poética
Su poesía contiene un rigor que sin embargo no
cuando nos decía, refiriéndose al sentido revelador de la
compite con la gran flexibilidad de sus giros, una enver-
palabra poética:
gadura que no atemoriza al lectxr, al contrario, la acer-
ca con amorosa calidez, una prístina puntualidad en sus
Desde sus orígenes la poesía surge en una atmósfera de ma-
metáforas y en sus ritmos.
gia. En sus inicios, la palabra poética es invocación, ensalmo,
Dice de ella Adriana del Moral Espinosa:
amenaza, imprecación, plegaria… En pocas palabras, pode-
mos afirmar que la poesía es simplemente el lenguaje de que el
La poesía de Dolores Castro usa metáforas transparentes y casi
hombre se sirve para hablar con los dioses. El hombre utiliza la
coloquiales, que nos dan la impresión de hablar con una mujer
palabra para hablar con la Divinidad. O para imitarla.
cuya expresión natural es la poesía. Dolor y amor se expresan
casi en abstracto en su obra. Sus temas recurrentes son el amor,
Vemos, con lo que nos dice Colinas, que la palabra poé-
el silencio, el dolor, la soledad y el deseo de vuelo.
tica fue imprescindible en los inicios de la humanidad,
como esa palabra que hace suceder, como esa palabra
Ese hablar en abstracto pero con fluidez, la utilización de
que transforma, que comunica al ser humano con lo que
esas metáforas transparentes, diáfanas, inasibles, que nos
considera más alto, y para imitar la creación, para crear
hacen pensar en verdaderas epifanías, unidas a la expre-
por medio de esa palabra, para encontrar la vía que lleve
sión naturalísima de sus poemas, podríamos decir que
hacia el descubrimiento de la verdad. Pero, se pregunta
es el toque especial de la poesía de Dolores Castro, con
Colinas:
palabras precisas, con esa justeza de la enunciación que
la hacen única.
¿La verdad es el sentir o la verdad es el definir? ¿No será, quizá,
la verdad, el revelar?

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Creo que, en lo esencial, el poeta fundamental no describe, ni
En ese sentido, encontramos mucha relación con la poe- divierte ni testimonia. En lo fundamental, la palabra poética
sía de Dolores Castro, quien en su poesía, y en su pen- revela. Aparece así la poesía como una vía de conocimiento,
samiento poético, como veremos más adelante, busca la como una profundización en aquel misterio de la existencia
verdad, el conocimiento, y, como consecuencia de esa a que comenzamos aludiendo. La poesía es el hilo conductor
búsqueda, revela ante nosotrxs otra visión del mundo, que une la armonía del ser con la armonía del Todo.
del ser, de la esencia de las cosas, regalándonos a lxs lec-
tores nuevas maneras de ver, de sentir, de explorar. Esto hace Lolita con su poesía, profundiza en el misterio
de la existencia, nos da sentido, nos sitúa en una perspec-
Largo y frío es el sueño de la piedra. tiva superior.
Nada guardó del esplendor del fuego Otro matiz en torno a la palabra poética que es cer-
su gris naturaleza. cana a la creación de Dolores Castro es la de José Ángel
Valente, quien dice lo siguiente y parece que está descri-
¡Cómo me espanta lo que se apaga y queda! biendo la poesía de Lolita:

Al rojo vivo, quieta, La palabra poética ha de ser ante todo percibida no en la me-
bajo la noche de mis sentidos diación del sentido, sino en la inmediatez de su repentina apa-
prisionera, rición. Poema querría decir así lugar de la fulgurante aparición
sólo pido calor. de la palabra.

¡Cómo me espanta lo que se apaga A la mitad de un suspiro


y queda! sea detenido el cuerpo.

Sobre este poema podríamos decir lo que dice el mismo Lleve en las manos juntas
Antonio Colinas de lo que es el poeta fundamental, ese la nada que me llevo.
poeta que nos transforma con su poesía, ese poeta que
ostenta la palabra poética y nos la dona con enorme ge- Guarde mi boca la penúltima,
nerosidad. Dice: la fría bocanada
antes del aire libre y quieto.

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Al cerrarme los ojos
no me tomen en cuenta la mirada Y una última que nos presenta a Lolita en todo su fluir de
cercana y ardorosa de miedo. poeta, con su palabra líquida y vital, viva y trascendente,
es la siguiente:
Toquen mi alma persistente El canto del pájaro es líquido. También la palabra poética sólo
creciendo se reconoce en su fluir.
más allá del final
como el cabello. Así reconocemos la palabra poética de Dolores Castro,
en su fluir, en su constante reverberar y caer sobre las
piedras del río que es su cauce, en sus corrientes traspa-
¡Qué poema! ¡Qué fulgurante aparición de la palabra! rentes de tan puras, en esos cristales líquidos que son sus
Pero también, qué capacidad de escucha de nuestra poe- poemas, pero que también son agua que canta como tri-
ta, qué atención a los mínimos movimientos del alma no de pájaro. Palabra poética de la que también tiene que
para poder crear este magnífico poema, tan potente y tan hablar la propia Dolores Castro, quien hacia el final de
delicado a la vez, que nos recuerda, en su acto de crea- esa hermosa entrevista que le realizó Mariana Bernárdez
ción, otra fórmula en torno al poema y la palabra poética llamada Crecer entre ruinas, expresa lo siguiente:
de José Ángel Valente:
El apostar por la palabra y la poesía da congruencia entre lo
Se escribe por pasividad, por escucha, por atención extrema de que decimos y hacemos, afirma estas intuiciones primarias del
todos los sentidos a lo que las palabras acaso van a decir. orden, de lo sagrado, de la relación con la tierra, las raíces. Al
verterse esta sensación en los poemas se refleja una circula-
Y para terminar con las palabras de Valente y entrar con ridad: mediante la poesía la vejez es un regreso a la infancia,
las de Dolores Castro, sólo unas últimas frases que tam- pero de circularidad iluminada. Al escribir un poema, si con-
bién nos recuerdan la persistencia en la memoria de la sidero que expreso todo lo que podía decir, siento una libera-
poesía de nuestra autora. Su trascendencia, su persisten- ción de energía por haber hecho conciencia sobre un orden
cia, su vivir para siempre en el alma de nosotrxs, sus lec- particular, porque adquirirla sobre el orden en general es muy
tores: difícil pues siempre falta la explicación del principio y el fin. El
poeta, a través de la metáfora, descubre conexiones no vistas
Crear, en suma, lo que es ya ruina, duración, la piedra fractu- en la realidad. La conciencia de que existen, así como la poesía
rada; entrar no ya en el hoy, sino directamente en la memoria. las ve, produce una alegría enorme. La experiencia de ese des-

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cubrimiento que permite ir hacia otro conforma un sedimento Y sí, la poesía vinculada a la vida, emanada de ella, flu-
que queda como experiencia de lo sagrado. yendo con ella, impregnando lo más profundo y trascen-
dental de la vida: el pensar, el conocer, el trascender, el
Encontramos en el pensamiento en torno a la poesía amar:
de Dolores Castro aquello que ya intuíamos al tratar de
acercarnos a ella desde la postura de Colinas: ese encon- No se puede conocer sin amar y amar sin conocer. La poesía
trarse con lo primigenio, con la corteza de lo sagrado, es una de las formas más completas y profundas de conoci-
rondando lo trascendente. Dando el salto hacia el descu- miento. Si alguien conoce la literatura se sabe poseedor de una
brimiento de la otredad. riqueza como no puede haber otra, porque un libro es un diá-
Pero continúa y va más allá: logo. En el caso de la poesía es, además, revelación.

La poesía es indispensable. Si mediante la reflexión la ciencia Y llegamos nuevamente a la palabra clave: la poesía es re-
brinda ciertas seguridades, mediante la intuición y la sensibi- velación, porque nos muestra la otra cara del ser, el revés
lidad la poesía da conciencia sobre lo que se está expresando y de la vida, el mundo y nuestro ser como nunca los había-
sobre lo que significa ser hombre: alguien que piensa y siente. mos visto, y asistimos a la epifanía de la palabra.

Nos presenta Dolores Castro a la poesía, a la palabra poé- Cómo arden, arden
tica como eje constitutivo del ser humano: eso esencial mientras van a morir empavesadas
que lo hace ser lo que es, actuar como actúa, tener con- las palabras.
ciencia de su ser y su paso por el mundo. Por eso es im- Leñosas o verdes palabras.
portante el ejercer la poesía. Dice Lolita:
Bajo su toca negra se enjaezan
El poeta escribe sobre sus experiencias, que son sensaciones y con los mil tonos de la lumbre.
pensar iluminado; está cantando el destino humano, su forma
de enfrentarse a él brinda caminos a la inteligencia y a la sensi- Y yo las lanzo a su destino;
bilidad para seguir siendo personas, no máquinas, animales o en su rescoldo brillen.
pared. Creo que tal es la función del poeta: señalar lo sagrado,
la igualdad de los hombres, pero sobre todo afirmar que la vida El pensamiento poético de Dolores Castro nos lleva a la
es importante. reflexión en torno al silencio. Ese silencio que imanta la
palabra poética, que es pura luz que emana de ella, si-

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lencio que se cuela entre las palabras, a través de ellas cia esencial. De nombrar, y la de comunicarse. Es, por tanto,
como un viento suave que las toca y que se sabe elemento la experiencia más humana del hombre. Porque, como afirma
imprescindible de la palabra de Lolita, en la sabiduría del Heldegger. la poesía parece un juego y no lo es: en el juego
pensamiento, en el decir que no dice, en la transparen- cada hombre se olvida de sí mismo, y en la poesía los hombres
cia… se reúnen sobre la base de su existencia poniendo en juego to-
das las energías y todas las relaciones, ya que la libertad supre-
Hay un silencio noche ma de los poetas para manejar el lenguaje no es arbitraria ni
donde la yerba crece. caprichosa sino suprema necesidad.

Hay un silencio miedo Pero para Dolores Castro la poesía no es sólo una supre-
donde el fuego se apaga. ma necesidad, sino también un ejercicio del intelecto que
lleva al conocimiento. Veamos:
Un silencio dolor,
silencio agua. El conocimiento a través de la poesía es una aventura de la in-
teligencia, la imaginación y la creatividad. La inteligencia crea-
Silencio peregrinación, dora que nombra e ilumina, que se lanza a lo desconocido para
silencio gente. nombrar y configurar, porque en la poesía conocer y expresar
están íntimamente relacionados. La poesía da nueva vitalidad
Y un silencio más grande a las palabras, y esta vitalidad nace de una verdad, de una vi-
que la muerte. vencia fundamental que se relaciona con el pensamiento, y con
la emoción de todo lo que existe en el mundo, dentro y fuera
En su epifánico ensayo “Dimensión de la lengua en su del hombre. Porque el conocimiento objetivo y el subjetivo son
función emotiva y esencial”, de 1989, Dolores Castro absolutamente interdependientes para el poeta.
apunta con gran lucidez algunas de sus reflexiones acer-
ca de la poesía y la palabra poética. Por ejemplo, su idea Así, para el pensamiento poético de Dolores Castro, la
de conocimiento a través de la poesía. Dice, entre otros poesía opera en la mente del sujeto de manera intuitiva y
conceptos, lo siguiente: cognitiva para generarle conocimiento significativo, que
perdura en la mente y el espíritu de quien lee o escucha
En el modo de conocer a través del lenguaje de la poesía, ejer- la poesía creando seres humanos más conscientes, más
cido en la conciencia a través de las palabras, está la experien-

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reflexivos y más plenos. Todo ello por virtud de la pala- templar lo que conteníamos una vez que se ha concretado por
bra poética. medio del lenguaje.
Tocando este tema, Dolores Castro tiene un apar- Luz
tado sobre la palabra poética, importantísimo, en el cual
nos hace dialogar y reflexionar sobre ella, girar el pen- Llevo los ojos bajos
samiento en torno a la fragua que implica para Lolita y por adiestrarlos.
para nosotros su imantadora presencia, seductora y ge-
neradora a la vez, siempre emanadora de verdad, siem- Yo sé cómo los hiere
pre contenedora de vivencias. la luz de leno.

¿Qué contienen las palabras? Ánforas de experiencia huma- Llevo los ojos bajos,
na, las palabras contienen todo lo necesario para expresarnos. el pecho abierto.
Neruda dice: “Tienen sombra, transparencia, peso, plumas.
Tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por Sé que la oscuridad
el río. De tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces. Son es un deslumbramiento.
antiquísimas y recientísimas, viven en el féretro escondido y
en la flor apenas comenzada”. Con estas palabras, con la res- El poema es esencial para Dolores Castro, un pilar en la
ponsabilidad y la libertad del empleo de estas palabras, hemos vida. Por eso dialoga con él, lo interroga, saca conclusio-
de expresamos en la poesía. nes…

Dolores Castro tiene conciencia clarísima de las palabras, Un poema es una configuración del lenguaje que expresa ex-
de la palabra poética, de su potencial, de su fuerza expre- periencias, vivencias, estados de ánimo, y por esto el lenguaje
siva, del poder que detenta, de ese elemento imprescin- con el que se expresa tiene ritmo, vibración, sonido melódico
dible que es para expresar el poema, para expresar lo más y manifiesta algo que es del reino de la intuición, de la ima-
profundo del alma. Dice en su ensayo: ginación. Expresa algo que en su origen es subjetivo y perso-
nalísimo. pero que por la índole de su verdad se convierte en
Expresarse es, pues, emplear las palabras en un encuentro objetivo y universal.
consigo mismo. Es dar curso al pensamiento y a la emoción
de pensar para que el sentimiento no brote en forma oscura y Y sabe perfectamente que el poema afecta al lectxr, al es-
violenta. Expresarse es configurarse por dentro y poder con- cucha. Lolita dice:

116 117
velador del que nos habla Antonio Colinas en su libro El
Tono, ritmo y acentuación nos producen la imagen de un es- sentido primero de la palabra poética, donde dice:
tado de ánimo. La estructura semántica del poema nos da el
contenido objetivo, que se complementa sólo con los demás La palabra poética es una necesidad primordialísima del ser
elementos acústicos de la expresión antes mencionados. Am- humano. La palabra poética posee un sentido que, desgra-
bos son inseparables, como el significante y significado de las ciadamente, hoy en buena parte se ha perdido, pero que, a lo
palabras. largo de los tiempos, sí ha poseído de forma deslumbrante y
sorprendente.
Porque por supuesto, el ritmo rige el universo, esa si-
lenciosa música de las esferas de la que hablaba Pascal, La idea anterior se puede concretar con lo escrito por
está presente en los caprichos del viento, en el constante Octavio Paz en ese libro con visos de epifanía, impres-
gemir y gozar del mar, en la marcha de las aguas en los cindible para adentrarse en el universo poético, que es El
ríos y fuentes, en el eterno pasar de las estaciones, en los arco y la lira:
ciclos de luz y oscuridad que nos inundan cada día, en el
morir y renacer y volver a morir de los frutos terrestres, Aunque el poema no es hechizo ni conjuro, a la manera de
en el latir de nuestro corazón, en los ríos de sangre que ensalmos y sortilegios el poeta despierta las fuerzas secretas
corren ritmados por el cuerpo, en el proceso de la diges- del idioma. El poeta encanta al lenguaje por medio del ritmo.
tión, en la respiración, en el habla. Una imagen suscita a otra. Así, la función predominante del
En la medida en que comprendemos los ritmos in- ritmo distingue al poema de todas las otras formas literarias.
ternos y externos, entramos en contacto con esa armonía El poema es un conjunto de frases, un orden verbal, fundado
tan buscada con nosotros mismos, con nuestro entorno, en el ritmo.
con el universo.
Y la respiración, la voz, la palabra, nos llevan a ese Paz abunda en el ritmo de la palabra poética diciendo
matrimonio con los ritmos internos que rigen la crea- más adelante:
ción. Tal vez sea por esta razón que en las sociedades pri-
mitivas (y digo primitivas sin el menor dejo de menos- Aun reducido a un esquema, el ritmo es algo más que medi-
precio, antes bien, con admiración) el rey era al tiempo da, algo más que tiempo dividido en porciones. La sucesión
el sumo sacerdote y el poeta de la tribu, porque conocía de golpes y pausas revela una cierta intencionalidad, algo así
el enorme poder de la palabra dicha, ritmada. Poder re- como una dirección. El ritmo provoca una expectación, susci-
ta un anhelar. Si se interrumpe, sentimos un choque. Algo se

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ha roto. Si continúa, esperamos algo que no acertamos a nom- quien, arrobado, presencia su creación. Creación inspira-
brar. El ritmo engendra en nosotros una disposición de ánimo da, en todos los sentidos de la palabra, ritmo de la inspi-
que sólo podrá calmarse cuando sobrevenga “algo”. Nos colo- ración de la palabra nacida de su organismo, del centro
ca en actitud de espera. Sentimos que el ritmo es un ir hacia de su ser, ritmo de la palabra vibrando en su cuerpo y
algo, aunque no sepamos qué pueda ser ese algo. Todo ritmo trocándolo, ritmo de la palabra entre los labios, ritmo del
es sentido de algo. Así pues, el ritmo no es exclusivamente una verso, que trasciende toda frontera para insertarse en la
medida vacía de contenido sino una dirección, un sentido. El inteligencia, la voluntad y los sentimientos, esto es, en el
ritmo no es medida, sino tiempo original. alma de quien escucha, en ese momento, también, por
gracia del ritmo, ser trascendidx e inspiradx.
Vemos, con Paz, que el ritmo nos lleva a un estado de
expectación especial, nos prepara para recibir, nos trans- Afirmo lo anterior debido a que los ritmos internos, la
forma en los receptores y en los emisores perfectos, nos música del verso, seducen nuestros sentidos y nuestros
hace, también, ritmo, dirección, sentido. sentimientos, trascienden el intelecto para insertarse en
Esto lo saben muy bien las religiones, y utilizan el rincones más profundos de nuestro ser.
ritmo para llevar a sus feligreses a estados excepciona- Y todo lo anterior se puede aplicar cabalmente a la
les de recepción. Recordemos el éxtasis al que llegan los obra de Dolores Castro, plena de ritmos internos y tam-
derviches con el ritmo de su danza circular, el estado al bién, como autora, plemnamente consciente de ellos.
que lleva el ritmo del tamborcillo y la chirimía de los vo-
ladores de Papantla para lograr el perfecto equilibrio y A la sombra de las palabras
la total embriaguez que los lanza a surcar el aire con su
aliento. O más cercano tal vez a nosotrxs, la letanía de la A la sombra de las palabras
virgen en el rezo y canto del rosario, que además de ser que se aduermen en la lengua
bellísima, lleva a quien la escucha a un estado casi zen en oigo correr el agua
el cual la mente está en blanco, a la espera de la llegada que se recoge en cada cosa
divina. y pasa.
Justo esto es lo que sucede en el teatro, cuando el
actuante encuentra el vértice donde se unen su respira- A la sombra de las palabras
ción, su voz y el ritmo de aquello que dice. Se transfor- que se aduermen en la lengua
ma entonces en magx, hierofante, artista, que por medio bebo hieles colmadas
de la palabra dicha, se trasciende y trasciende el alma de como fuentes pasajeras.

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Las palabras
A la sombra de las palabras agujeros negros
crezco como la luz música de tinieblas
que de la noche despierta. piedras lanzadas sobre conciencias
amplias como un atrio
A la sombra de las palabras en donde todos los vientos se dan cita.
encuentro mi ascendencia.
Las palabras
Un concepto interesantísimo que toca Dolores Castro es serpentean bajo los filos de los años
el de la Participación de la poesía. Nos dice: húmedas, encendidas
entre las comisuras de los labios.
Si mediante el conocimiento poético se puede lograr una só-
lida identidad, mediante la lectura de los poemas y la partici- Nos dice Lolita:
pación en la poesía nuestra experiencia vital se multiplica; ya
no nos movemos en los limitados años de nuestra edad ni en Escribir es un testimonio. Tenía miedo de dar ese testimonio
los estrechos horizontes que la acompañan, sino en la esencial de mí porque la palabra compromete.
experiencia de todos los hombres que han nombrado y expre-
sado el mundo interior y exterior a través de la poesía. Es así Y es tremendo, fuertísimo, al mismo tiempo que una ver-
como creceremos en edad y sabiduría, en conciencia y capaci- dad aplastante. La palabra compromete. Y a la poeta, que
dad de expresión esencial. es un ser de palabra, la transforma en un ser comprome-
tido, en un ser “De palabra”, sincero, claro, de una pieza.
Entonces, mediante la Participación en la poesía, nuestro Ser poeta, para Dolores Castro implica un valor moral
universo se ensancha, tocamos las lindes del Todo y sur- importantísimo.
ge una revolución en los mundos: el tiempo se detiene en Y ese ser comprometido con la vida, con el ser hu-
un instante, todos los tiempos son el momento del poe- mano, con la palabra poética, tiene también una visión
ma, todos los lugares son el punto neural donde se está propia de la poesía. Dejémos que nos lo diga en sus pro-
leyendo o emitiendo el verso. Es la magia de la palabra pias palabras:
poética, es la Participación llevada a su máxima expre-
sión, es el momento de la Revelación poética. Concibo la Poesía como una forma de vibrar al mismo tiempo
que el lenguaje y lo que existe, y un poder expresarlo. En esta

122 123
forma de vibrar se presentan la vivencia poética y la expresión huye
poética. de lo que funde
entre chisporrotazos.
Y continúa:
Un sálvese quien pueda
Para mi expresión, elijo las palabras de acuerdo con mis emo- toca los sueños
ciones más profundas, las palabras únicas y necesarias para que apenas emplumados
hacer un poema. El lenguaje se apropia del poeta en la viven- se lanzan a volar.
cia poética, y el poeta se apropia del lenguaje en el momento
de la expresión poética. El poema es un producto de la fideli- Entre pecho y espalada
dad a esa vivencia, y vuelve a decir lo que soñamos o vivimos un nudo de palabras.
o pudimos entrever y que queda ahí como un testimonio. El Sabor de vino fuerte
poema al encarnar el instante lo hace perdurable y. a la vez, apenas degustado.
crea la conciencia de la temporalidad. Quien recrea el instante
da cabida al tiempo. Hacia garganta y boca
un torrente de ganas
Y ahí tenemos: la poesía de Dolores Castro, como testi- de volver a empezar
monio de vida, como traducción de sueños y vivencias a resolver este rompecabezas.
con palabras exactas, bellas, perfectas, con ritmos que
nos acercan a ensoñar ese mismo sueño de la poeta, pa- Entre garganta y boca
labra poética que fluye en el ritmo, que fluye en el decirse un silencio con ganas de hablar.
y que nos lleva al instante mismo en que todo se disuelve
y sólo existe esa palabra que lo imanta todo de poesía.

Poética

Rota la espalda
el entresijo queda al descubierto
y una llama azul
plúmbea, ascendente

124 125
Rosario Castellanos, antecesoras y contempo-
ráneas

Héctor Valdés, en su libro Poetisas Mexicanas Siglo


XX, de 1976, revela su sorpresa por el crecido número
de poetas mujeres que tiene el país y el rápido desarrollo
de la poesía femenina de los últimos años. Menciona la
importancia que tuvo la producción poética de la mujer
en la década de los cuarenta, que para él “constituyen la
verdadera eclosión de la poesía femenina”.

Para Valadés, las poetas que escriben antes, entre las que
coloca en un lugar preferencial la obra de Urquiza, son
importantes, pero no alcanzan todavía a comprarse con
sus contemporáneos varones. Dice: “Ni en el Ateneo de
la Juventud ni entre el grupo de Contemporáneos está la
mujer de letras que prefigure a las que hoy conocemos”.

A lo que tendríamos que añadir que no está precisamen-


te porque los miembros de estos grupos no lo desean,
porque no se han dado históricamente las condiciones
necesarias para que la mujer pudiera obtener su sitio en
estas mesas, debido al pensamiento hetero patriarcal im-
perante.
Lugar que es ganado por derecho propio en la ge-
neración siguiente, la correspondiente a Taller y Tierra
Nueva, momento en el que Valdés sitúa lo que llama “la
verdadera eclosión de la poesía femenina”.

126 127
Dentro de este grupo, Valdés menciona a Rosario En México, las mujeres que escriben poesía en esas
Castellanos, Dolores Castro, Emma Godoy, Margarita décadas comienzan a acceder cada vez con mayor faci-
Michelena, Margarita Paz Paredes y Aurora Reyes, Gri- lidad a las editoriales y a las publicaciones periódicas
selda Alvarez y Enriqueta Ochoa. que, como en el ya mencionado caso de la revista Ábside,
La revisión que Julián Palley hace de la poesía feme- acoge sus trabajos con beneplácito o como América, que
nina, anterior al período que antologa en su libro publi- también les abrirá sus páginas a otras escritoras; además
cado varios años más tarde (La mujer en la cultura mexi- de que se deciden a crear sus propios órganos. Tal es el
cana, 1996), conserva los primeros criterios de selección, caso de la revista Rueca, fundada exclusivamente por
pero ha suprimido de la lista las obras de Godoy y Reyes. mujeres, que llegó a contar con veinte números, desde el
Otros trabajos que antologan la poesía mexicana sin to- primero aparecido en el otoño de 1941, hasta el apareci-
mar en cuenta el género de sus autores, son mucho más do en el invierno de 1951-52, con lo que abarcó precisa-
selectivos. Por ejemplo, el más conocido, Poesía en movi- mente una década de presencia en el panorama literario
miento de Chumacero y Paz, sólo considera importantes de México. Rueca publicaba por igual obras escritas por
las obras de Michelena y Castellanos. Lo cierto es que, a hombres y mujeres, contando con la asidua colaboración
partir de éste momento, de esta “eclosión”, la poesía de la de muchas escritoras como María Ramona Rey, Carmen
mujer entra a formar parte, en igual nivel, de la historia Toscano, María del Carmen Millán, Esperanza Zambra-
de la poesía mexicana. no, Pina Suárez Frausto, y la poeta española exiliada en
Este no es un hecho aislado. Durante la primera México, Ernestina de Champourcín.
mitad del siglo XX, las sociedades occidentales viven un Otro elemento que pudo haber coadyuvado a la
proceso de cambio debido a la cada vez mayor partici- “eclosíon” de esta poesía es el de que surge cuando no
pación de las mujeres en la vida cultural. Este fenómeno existe en el panorama nacional un movimiento, grupo,
tiene varias causas, entre las que podemos mencionar: generación o corriente literaria homogénea, equivalente
las luchas entabladas por tener el mismo tipo de opor- a las anteriores, llámense Modernismo, Ateneo o Con-
tunidades educativas que los hombres, la inclusión de la temporáneos. El momento social y cultural ha produci-
mujer en el orbe del trabajo intelectual y asalariado en do infinidad de revistas, grupos intelectuales y literarios
general, que duplica al público consumidor de cultura, y esta diversificación permite que las voces individuales
al mismo tiempo que empuja a la creación de órganos de tengan mayores posibilidades de destacar.
difusión de mayor interés para las nuevas consumidoras Sean o no válidas estas razones, el hecho es que a
de cultura. partir de la publicación de las obras de Guadalupe Amor,
Margarita Michelena, Griselda Álvarez, Margarita Paz

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Paredes, Dolores Castro, Rosario Castellanos y Enrique- Rosario Castellanos recorrerá una y otra vez durante su
ta Ochoa nadie puede ya hablar del poco o nulo valor de agitada existencia, el viaje simbólico que le hizo ver la
la poesía escrita por mujeres, y además nadie se atreve luz primera en la ciudad de México en 1925 y la condujo
a seguir pensando en meras excepciones. Y este hecho —recién nacida— a inundarse del esplendor luminoso
resulta relevante no sólo para la poesía, sino para la his- de la selva chiapaneca, su patria definitiva. De una luz a
toria de nuestra cultura. Dice Marini que: otra, pero también de una sombra a otra.
Buscadora y perseguidora de imágenes reales escri-
En la medida en que se pueda hablar de “mujeres excepciona- be en el intervalo que va de la culpa a la rebelión y de
les” respecto del conjunto de sus semejantes, la división cultu- la sumisión a la ironía. Comitán, Chiapas fue la tierra
ral de los sexos se mantiene prácticamente intacta, pero cuan- de sus antepasados. Allí cursó sus estudios de primaria y
do la aculturación afecta al conjunto de una generación ¿sigue secundaria, llenó su espíritu del mágico mundo circun-
teniendo todavía sentido el estatus de “mujer excepcional” ? dante y se sintió oprimida por la propia casta en que a
¿Pueden las mujeres soñar con ello como si se tratara de un ella le tocaba vivir. Allí comenzará a bordear precipicios.
compromiso individual gratificante, sin preocuparse por los Entre 1956 y 1957 trabajó en el Instituto Indigenista
límites de esta promoción ni el precio que han de pagar por en San Cristóbal de las Casas y es precisamente de esta
ella ? experiencia que se desprende su primera novela: Balún
Canán, que en maya significa nueve estrellas o nueve
La pérdida del sentido de la “excepcionalidad” no sólo guardianes. Balún Canán fue el nombre que los pobla-
inaugura una nueva era de relaciones entre el hombre dores prehipánicos dieron al sitio donde actualmente se
y la mujer y cambia la textura de la sociedad, sino que encuentra Comitán. Rosario Castellanos narra en esta
brinda al género femenino mayores oportunidades de novela la memoria de su infancia, entretejida con la de-
desarrollo individual porque “...las mujeres con la misma nuncia, con los reajustes de la Revolución y el retrato de
formación que los hombres en prácticas y en teorías esté- la vida social de su querida y muy herida Chiapas.
ticas aspiran a afirmarse como actrices-sujetos”. El mismo año de publicación de Balún Canán, en
1957, su amiga y compañera de generación, la poeta Do-
Vistas así las cosas, el grupo de poetas que he men- lores Castro dice que Rosario ha comprendido a fondo
cionado más arriba, no sólo aportó obras personales de el problema indígena, que lo conoce por haberlo vivido
indudable valor estético a la cultura nacional, sino que siendo protagonista, juez y parte del drama, y lo descri-
colaboró a su dinamización. be en su novela magistralmente. Sin embargo, la novela
no ha sido pretexto para este único propósito. No es una

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tesis con adornos o ribetes, no es una concepción esque- a la cultura patriarcal que en aquella época era todavía
mática que ilustre un problema. Es una verdadera obra incuestionable, porque afirmaba en la literatura y en la
de arte, en la que viven los personajes libremente mien- vida su ser femenino, frente a un mundo que lo negaba,
tras ella los ve con ternura y generosidad de espíritu. Ice o, por lo menos, lo marginaba.
literalmente Dolores Castro en el artículo que escribió en Su obra literaria está colmada de figuras históricas
torno a la novela en el periódico recién salida ésta: femeninas, a las que convoca para fortalecer su visión del
mundo, siempre desde una perspectiva inteligente y ra-
En cuanto al contenido social de la novela, Rosario nos mues- cional.
tra un grave problema de convivencia en la injusticia. Paso a En 1948 publicó su primer libro de poesía Trayecto-
paso advertimos los prejuicios de los hombres de la ciudad fir- ria del polvo; su vida transcurre entonces entre la crítica
memente arraigados. literaria y la docencia. Publica con periodicidad en el pe-
riódico Excélsior y en distintas revistas literarias. Rosario
Los personajes femeninos de la narrativa de Rosario Cas- Castellanos apostó toda su existencia a la pasión poética,
tellanos trascienden el localismo. Fraguados con piedad que no pudo proporcionarle un verdadero sitio en la tie-
e ironía —y por medio de un estilo ceñido a su matria— rra. Porque en la tierra no había sitio, en ese entonces,
son portadores del destino de su condición. Su más pro- para la sinceridad, para la valentía, para la palabra libre
fundo aprendizaje es caminar en los márgenes de la vida de mujer.
para sobrellevar el rencor, la soledad sin remedio. La Interesada en el teatro como medio de expresión ca-
misma soledad a la que ella alude en su poesía. paz de llegar a un público amplio, ejercitó su pluma en
La escritora incursionó en el ensayo, primero con su ese género primero con Salomé y Judith poesía dialogada
tesis doctoral, sobre Cultura Femenina, en 1950; y más o dramática, tratada solamente por los más adelantados
tarde con el libro titulado: Juicios Sumarios en 1966. Emi- dramaturgos de nuestro país y enfrentando en diálogo a
nentemente intelectual, en sus ensayos despliega y teo- dos mujeres que supieron tomar las riendas de su desti-
riza ideas, creencias y percepciones que más tarde pon- no.
drá en boca de sus personajes tanto en la narrativa como Más adelante, con su farsa El eterno femenino, que
en la poesía. Su tesis doctoral ha sido considerada una plantea los problemas de ser mujer en un mundo con-
de las primeras obras que en nuestra cultura asumieron dicionado por varones, deja clara su postura, que sigue
una decidida postura feminista. Sus ensayos, aunados a vigente, aún ahora, para lxs jóvenes que se acercan a esta
su vida pública que comenzó a adquirir cada vez mayor obra y se sienten reflejadxs o sienten reflejada a su fami-
importancia, la erigieron como una mujer rebelde frente lia, a su madre, a su abuela. Satírica, inteligente, esta ce-

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lebración escénica destila brillantez y jovialidad. Se nota Me quedaré a tu lado,
en ella la maestría de quien ya ha modelado todos los amiga,
géneros y ha podido expresarse en diferentes tonos. hablando con la tierra
En 1971 fue nombrada Embajadora de México en todo el día.
Israel. Mientras cumplía esa misión la atrapó la muerte
en Tel Aviv, el 7 de agosto de 1974. A sus paisanas comitecas evocadas a través del recuer-
do de su propia infancia como en “La Malinche”, conec-
Si en su prosa, ensayo, novela o farsa, defiende a la mujer, tándose con la poesía de corte social de sus antecesoras
critica acremente las condiciones de sumisión o supre- Álvarez y Paz Paredes; en algunos poemas de tema amo-
sión y se revela frente a la supremacía del varón en la roso se coloca en una perspectiva atemporal, para apro-
sociedad mexicana, en sus poemas se sitúa en un punto ximarse a la verdad profunda y ancestral de la mujer.
diferente, más cercano a su realidad íntima, en un tono Entonces, no parece ser otra cosa que una mujer que
que se transparenta en sus cartas. La lectura de sus poe- ama, y que goza, celebra su encuentro con el ser ama-
mas nos lleva a considerar la existencia de varias etapas, do. Si en su discurso en prosa se ha solidarizado con las
sobre todo en lo que se refiere a su actitud como mujer y mujeres de Chiapas o ha defendido los derechos para
a su concepción de la poesía. una vida en condiciones igualitarias, en su poesía toca
Aunque, como en su narrativa, también evoca a las los símbolos universales de lo femenino para hablar de
mujeres del pueblo como en su poema “A la mujer que su aquí y ahora, para unirse con la memoria de su sexo.
vende frutas en la plaza”: En uno de sus más bellos poemas amorosos, “En el filo
del gozo”, utiliza el símbolo de la tierra misma, la imagen
Amanece en las jícaras de la fertilidad, la madre de todo, Démeter recogiendo el
y el aire que las toca se esparce como ebrio. fruto logrado a partir de la semilla primigenia, y también
Tendrías que cantar para decir el nombre el de la ciudad amurallada (Veremos su trascendencia en
de estas frutas, mejores que tus pechos. varias poetas posteriores a Castellanos, que utilizan de
manera recurrente el tema de la ciudad amurallada como
Con reposo de hamaca por ejemplo en Elva Macías que la utiliza en su poema
tu cintura camina “Ciudad interior” y en Marianne Toussaint que lo desa-
y llevas a sentarte entre las otras rrolla en su plaquette titulada precisamente Murallas).
una ignorante dignidad de isla. Pero veamos un fragmento del poema:

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Venturosa ciudad amurallada, Castellanos será el encuentro con la razón como receptá-
ceñidas de milagros, descanso en el recinto culo de lo imperecedero. Es cierto que Amor busca a un
de este cuerpo que empieza donde termina el mío. Dios en el que no cree y que Michelena lo busca por el
camino de la razón, pero ¿es acaso que en Castellanos la
Si Démeter y la ciudad nos conectan con la primera edad experiencia se agota en la búsqueda? ¿o es que esta bús-
de las culturas, aquella edad en que la parte femenina no queda se da basándose en el verbo, la palabra?
era el lado débil sino el origen de dioses y hombres; el En la entrevista que da Rosario a Carballo, recogida
agua, símbolo por excelencia de la mujer, este poema, en Protagonistas…, dice lo siguiente:
como muchos otros de Castellanos, particularmente
su famoso poema “Lamentación de Dido” no sólo for- Llegué a la poesía tras convencerme que los otros caminos no
man un eslabón más en la imaginería femenina, sino son válidos para sobrevivir. Y en esos años lo que más me inte-
que profundizan la cadena. En “Lamentación de Dido”, resaba era la supervivencia. Las palabras poéticas constituyen
Castellanos renueva el poema autobiográfico al darle la el único modo de alcanzar lo permanente en este mundo. Por
proyección de mito clásico y la vigencia de experiencia esos años, y después de una fuerte crisis religiosa, dejé de creer
individual moderna, logrando, al mismo tiempo, aproxi- en la otra vida.
mar la poesía a la filosofía, al llegar a la esencia, a la raíz
de los objetos y los conceptos. Aunque más tarde volverá a lo que llamó “religiosidad
Dice al respecto Emmanuel Carballo, en su libro ya no católica”, ésta pasó por la búsqueda del trascen-
Protagonistas de la literatura mexicana: dentalismo en la poesía, y, precisamente en el acto de la
creación poética en el que podía, demiurgo estético, con-
Entre los géneros literarios ninguno se aproxima tanto a la filo- cretizar su vivencia religiosa del mundo. Eran entonces
sofía como la poesía. En una y otra se trata de llegar a lo esen- sus modelos poéticos José Gorostiza y Sor Juana, en par-
cial de los objetos. La diferencia se encuentra en el lenguaje. Si ticular “Muerte sin fin” y “Primero sueño” poemas que
la filosofía tiene su principio de identidad, la poesía también lo como diría ella, “llevan a la inteligencia a una combus-
tiene: es la metáfora. Para mí la poesía es un ejercicio de asce- tión próxima a la luz”.
tismo, un intento de llegar a la raíz de los objetos, intento que,
por otros caminos, es la preocupación de la filosofía En una etapa posterior, busca deshacerse de la abstrac-
ción, abandonar los poemas “intelectuales”:
Si en Urquiza, Amor, Michelena y Castro la poesía es la
expresión de la búsqueda de la trascendencia divina, en

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Quería crear poemas si no emotivos por lo menos con imá- totalizante o metafísica, se refiere a un puro y simple ac-
genes referidas a cosas concretas. Leí autores y textos que me cidente cotidiano.
condujeron a ese mundo de carne y hueso. Para mencionar
algunos citaré La Biblia y Gabriela Mistral. Accidente

En sus últimos libros, se adentró en una ruta diferente, Temí... no el gran amor.
para explorar la problemática de nuestro género, en esa
postura irónica en la que la vida la situó después de haber Fui inmunizada a tiempo y para siempre
alcanzado la fama como escritora y el éxito como mujer con un beso anacrónico
dedicada a la función pública, reflexionaba sobre el com- y la entrega ficticia
portamiento amoroso de la mujer, a través de un proceso –capaz de simular hasta el rechazo–
de indagación desmitificadora. y por el juramento que no es más que retórico
Si, como bien apuntaba Raúl Ortiz en el prólogo a El porque no es más solemne.
eterno femenino, Castellanos siempre argumentó racio-
nalmente sobre la situación a la que se enfrentaba como No, no temí la pira que me consumiría
mujer de su tiempo. A partir de la publicación de En la sino el cerillo mal prendido y esta
tierra de enmedio lo hace desde una perspectiva distinta, ampolla que entorpece la mano con que escribo.
carente de entusiasmo, o más bien en ese criticismo vital
que no significa precisamente ni desencanto, ni pesimis- Esta misma actitud del yo poético se puede leer en “Au-
mo sino madurez. Quería desenmascarar mitos, desechar torretrato”, en “Economía doméstica” y en general en to-
falsas imágenes, para indagar el verdadero modo de ser dos los poemas de esta última época. Lourdes Rojas, en
mujer, aunque también es cierto que en estos poemas se su ensayo “La indagación desmitificadora en la poesía de
nota un tono desencantado. De una u otra manera está Rosario Castellanos”, afirma lo siguiente:
cumpliendo en sí misma lo que antes, en su tesis doctoral
Sobre cultura femenina, había recomendado a la mujer A diferencia de sus desdoblamientos poéticos anteriores –en
escritora: buscar en lo más profundo de su ser su raíz figuras épicas, [mitológicas] o famosas de mujeres en situa-
inviolada para hacerla emerger y liberarla en la expresión ciones extraordinarias– ya no se trata de una Dido trágica y
artística. Si en “Lamentación de Dido” expresaba el amor solemne ante la desgracia, ni de la situación dramática de una
como una experiencia de lo sublime, en su poema “Ac- Judith o Salomé. Ahora el tono oscila entre lo anticonfesional
cidente”, por ejemplo, lejos de hablar de una experiencia y el crácter íntimo pero impersonal de las revelaciones de mu-

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jeres (que por lo comunes resultan familiares) en una encuesta
social. Carballo no sólo la considera tan valiosa como Sabines,
sino que le otorga características tradicionalmente mas-
Cercana, en el tono coloquial y en la imagen sorpresiva culinas, ya que, de acuerdo al orden del discurso, Caste-
,a su amigo y compañero de generación Jaime Sabines, llanos será la inteligente y Sabines el emotivo. Esta idea
escribe desde el lugar del “otrx” que refleja la rebeldía está corroborada más tarde en la entrevista, cuando Cas-
frente a la injusta marginación, pero que, lejos de auto- tellanos afirma que de Sabines prefiere su emotividad y
condolerse maneja la espada de la crítica tanto como la su interlocutor no sólo no se sorprende, sino que corro-
de la autocrítica. bora estos juicios.
Rosario Castellanos será entonces, como comenza-
mos aludiendo, una escritora “excepcional”. Alcanzó el En Jaime Sabines admiro la sensibilidad, la capacidad de ter-
sitio hasta el que llegó antes de morir tanto en la literatu- nura, que es muy rara de encontrar entre los poetas mexicanos.
ra como en la vida cultural y política de México porque Entre poetas y prosistas abunda el caudal intelectivo, la emo-
sus contemporáneos varones la consideraron “excepcio- tividad en cambio es escasa o por lo menos parece refrenada.
nal”. Su vida y su obra abrieron una brecha, un camino Jaime no teme caer en la cursilería: cuando parece que va a
que permitió el tránsito libre tanto a sus contemporáneas incurrir, la esquiva en forma milagrosa.
como a nosotras, sus sucesoras, para entrar en tropel al
mundo de la cultura y, tanto por calidad como por can- Este hecho que podría parecer insignificante es verdade-
tidad, dar fin, de una vez por todas, al criterio de “excep- ramente trascendente: hombre y mujer no sólo están en
cionalidad” del valor literario de la mujer. igualdad de condiciones, sino que las características que
Efraín Huerta la menciona como una de las princi- se habían tomado como emblemáticas de la escritura de
pales novelistas, al lado de Fuentes, Yañez, Revueltas... Y mujer, e incluso poseían una carga peyorativa, son ahora
Emmanuel Carballo afirma: indistintamente masculinas o femeninas y carecen de ne-
gatividad. Esto es posible no solamente por el cambio en
Quizá y entre la producción de los jóvenes, los poemas de Ro- la sociedad, que cada vez más admite el trabajo femenino
sario Castellanos y Jaime Sabines sean los puntos entre los que y lo valora en su justa medida, sino gracias al propio peso
oscila nuestra lírica : respectivamente la inteligencia que orde- de la vida y la obra de Rosario Castellanos.
na los apetitos y atempera las percepciones de los sentidos y la Continúa Carballo:
emotividad que saca de sus cauces a los elaborados productos
de la razón y, a su modo, reedifica el mundo de lo real.

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Como mujer fue quizá una de las principales precursoras del
movimiento de liberación femenina no sólo por las ideas que Así, admirada igualmente por mujeres y hombres, abrió
expuso en sus textos sino por la capacidad que desempeñó en con ello para nosotras las compuertas de esto que goza-
las tareas docentes, administrativas e intelectuales. En una so- mos ahora: reconocimiento, equidad, acceso a los me-
ciedad como la nuestra, organizada en torno a conceptos dise- dios culturales. Aún nos falta mucho, sobre todo en el
ñados por los hombres para su propio beneficio, Rosario Cas- ámbito del respeto, pero es, en vida y obra, un ejemplo
tellanos desterró el lugar común de la inferioridad de la mujer a seguir.
respecto al hombre : su inteligencia, coherencia y aptitud para
las letras estuvieron por encima de casi todos los miembros de
su generación. Se habló de igual a igual, en ciertos aspectos,
con escritores de sus años tan valiosos como el Jaime Sabines
poeta y el Carlos Fuentes ensayista.

La importancia de su obra rebasó además los ámbitos


de la cultura nacional, se le considera la principal escri-
tora en castellano del siglo XX dentro y fuera del país.
Su muerte prematura nos privó de la continuidad de su
obra, murió en el zenit de su vida, cuando había supera-
do muchas trabas y estaba en un inmejorable momento
vital y creativo, según nos dejan ver sus propios escritos
y los testimonios de quienes se encontraban cerca de ella.
Muchos años antes, su antecesora Michelena había dicho
de ella:

...posee brillantes facultades de organización discursiva, gene-


rosos dones musicales y una hasta a veces peligrosa facilidad
para la imagen. Demuestra, asimismo, un diáfano equilibrio
entre lo racional y lo intuido y la lozana transparencia externa
que deja asomar, tras su cristal, el rostro inviolable del miste-
rio.

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El pasado en el presente en hojas de papel
volando de Elena Poniatowska

Tiempo y literatura se hallan en un constante diálogo de


amantes que nos permite entablar con ellos conexiones
amorosas, ya que ambos tienen puntos en común que los
atan a lo más íntimo del ser humano, como el mito, el
rito y el ritmo. Paul Ricoer, en Tiempo y narración, nos
dice que “El tiempo se hace tiempo humano en cuanto
se articula de modo narrativo; a su vez, la narración es
significativa en la medida en que describe los rasgos de la
experiencia temporal”.

Elena Poniatowska tiene muy clara la función de la na-


rrativa como acción significativa del tiempo que describe
los rasgos de la experiencia temporal. Lo vemos a través
de su larga trayectoria literaria, en la cual encontramos
una gran cantidad de crónicas y testimonios que dejan
constancia de la importancia del tiempo y su trascenden-
cia en la escritura de nuestra autora. Así también, en su
escritura narrativa, la reconstrucción del pasado a través
de la narración es una constante en sus novelas y cuen-
tos. Así lo veremos en Hojas de papel volando, la recopi-
lación de cuentos que publicó en editorial Era en 2014.
Para Elena, es muy importante la función de la na-
rrativa como memoria. Memoria personal que se trans-
forma en memoria colectiva a través de la escritura y la
lectura. Pero ¿dónde están las lindes entre la memoria
de Elena y nuestra memoria colectiva? ¿Es lícito invocar

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su memoria para aclarar hechos de la memoria colecti- la estela de la experiencia de la confesión; por su parte, John
va? Acudiendo de nuevo a Ricoer, pero ahora en su texto Locke retoma y perfecciona esta noción de subjetivación en
Historia y memoria, vemos que marcha, erigiendo la memoria como criterio privilegiado de
la identidad personal: la memoria es así por derecho “lo mío
Lo que primero se plantea es la cuestión del sujeto de la me- propio”. Husserl dará el paso decisivo al fusionar memoria y
moria: ¿quién recuerda? ¿Quién hace acto de memoria repre- conciencia íntima del tiempo: la memoria no es sino la re-
sentándose las cosas pasadas? Estamos tentados de responder flexión del sí mismo sobre el sí mismo extendida en el tiempo,
demasiado rápidamente: yo, yo solo. La cuestión se ha vuelto como lo había anticipado ya John Locke; al final del recorrido,
urgente a partir de la emergencia del concepto de memoria Heidegger podrá sumergir la experiencia de la memoria en su
colectiva en sociología como lo sabemos desde el famoso libro temporalidad, la que a su vez es aspirada al área de gravitación
de Maurice Halbwachs, La memoria colectiva; en él se lleva la del ser-para-la-muerte, experiencia marcada con el sello de lo
tesis incluso hasta la sospecha de que la memoria individual insustituible y lo incomunicable. Finalmente, la asignación ex-
no sería sino un retoño, un enclave, de la memoria colectiva. clusiva de la memoria al sí mismo aparece como el fruto de
Y sin embargo, la noción de memoria colectiva no ha esca- una subjetivación creciente operada a expensas de la primacía
pado a la sospecha de inconsistencia en el plano conceptual. de la cuestión de qué se recuerda por encima de quién lo hace.
Además, fue aún peor recibida por cuanto parecía avalar una
reivindicación hegemónica de la sociología frente a la historia Entonces, Elena Poniatowska hace memoria para sí mis-
misma. En lo que a mí concierne, luego de una larga disyun- ma, rememora su pasado; pero la comparte con sus lec-
tiva, llegué a la convicción de que la memoria, definida por la torxs, transformándola en memoria colectiva, logrando
presencia de algo del pasado en la mente y por la búsqueda de en lxs lectorxs la apropiación de esa memoria por em-
dicha presencia, puede ser atribuida, por principio, a todas las patía con la memoria personal de la autora. Los cuentos
personas gramaticales: yo, ella o él, nosotros, ellos, etcétera. de Hojas de papel volando serían entonces, sí, memoria
Esta aserción de una atribución plural del recuerdo no difie- personal, pero transformados, por virtud de la palabra
re, en mi opinión, de la atribución plural aplicable a cualquier narrativa, en memoria colectiva.
pensamiento, pasión o afecto. (…)No creo, sin embargo, que Pero ¿Cómo lo logra? Debemos comenzar a hablar
debamos dejarnos intimidar por este tipo de argumento. De del primer enigma que se le presenta a la escritora: la pre-
hecho, se llegó a identificar la memoria con el sí mismo al cabo sencia en el presente de lo ausente, del pasado. Sócrates
de una lenta conquista, atribuible a lo que podemos llamar es- y Aristóteles llamaban a esta imagen del pasado, que era
cuela de la mirada interior. Es aquí donde san Agustín entra ella misma y a la vez representación de otra cosa, “allou
en escena, atrayendo la memoria a la morada del sí mismo, en phantasma”. Y a la memoria de tal imagen, la llamaban

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“anámnesis” que era el esfuerzo, la búsqueda de tal re- Otros personajes son construidos a partir de la me-
cuerdo. Esto es, el recuerdo no se da fácilmente, hay que moria. Esto sucede en, por ejemplo “El limbo”, “Casti-
buscarlo, rememorarlo, evocarlo. Y esta evocación, esta llo en Francia”, “El inventario”, “De Gaulle en Minería”,
búsqueda del recuerdo es lo que hace valiosos los cuen- “Chocolate”, donde el reflejo de la memoria personal, de
tos de Elena Poniatowska, quien se zambulle en la me- los personajes cercanos, evocados, invocados, cobran
moria para rescatar recuerdos valiosísimos que traduce vida a través de las palabras, se hacen presentes nueva-
en cuentos. mente, como lo fueron en la infancia y adolescencia de
Cuentos que transitan en el aquí y ahora, en el pre- Elena, con esa carga autobiográfica que los hacen tan en-
sente, pero que se nutren del recuerdo y se proyectan ha- trañables, que nos llevan a ver a la joven Elena rebelán-
cia el futuro de lxs lectorxs. En este sentido, Bergson dice dose con irónica rabia ante las injusticias que descubre y
que “el pasado abandona el estado de recuerdo puro y hace presentes en “El limbo”:
se confunde con una cierta parte de mi presente”, y más
adelante, “Lo que llamo mi presente es mi actitud frente Mónica se despidió apaciguada y dio las buenas noches como
al porvenir inmediato, es mi acción inminente”. de costumbre. Pero ya en su cama mordió las sábanas; lloró
Así, nos encontramos con cuentos como “La ban- una hora y otra; una hora suplantaba a la otra y el llanto se-
ca”, donde el pasado se vuelve presente y la infancia de la guía embistiéndola; un borbotón que la drenaba hasta que la
protagonista del cuento se actualiza por medio de la pre- última lágrima hecha sólo de sal se le secó en la mejilla. Lloró
sencia de Rufina, la sirvienta epiléptica que marcó dos porque podía tomar sopa, mientras una señora de abrigo café
momentos decisivos de la vida de la protagonista. En este les comunicaba a otras que la incubadora se había quedado sin
caso, el pasado se confunde con el presente del personaje corriente eléctrica; lloró porque nunca fabricaría una bomba
protagonista a través del personaje Rufina, que toma un en el sótano de su casa, ni siquiera una molotov –su pólvora
papel fundamental al detonar el pasado a la vez que se estaba mojada de antemano-; pero sobre todo lloró porque ella
fundamenta en el presente. era Mónica y no otra, porque la muerte del pequeño de Rosa
Otro caso donde pasado y presente se confunden, no era su muerte y no podía vivirla, porque sabía muy bien que
pero en esta situación pasado mítico y presente contem- el sábado bailaría con el vestido rojo, oh, Bahía ay, ay, rayando
poráneo complementados en un cuento es en “Coatli- a taconazos el corazoncito del niño de Rosa, bailaría encima
cue”, donde Elena sabe mezclar de manera muy efectiva de las mujeres a quienes los hijos se les caen de entre las pier-
elementos de la clase media contemporánea, su encuen- nas como frutas podridas, bailaría, mambo, qué rico mambo,
tro con clases bajas y el choque con el pasado mítico que bailaría muñequita linda de cabellos de oro, bailaría la raspa, la
revive en la ¿imaginación? del personaje principal.

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vida en rosa, las hojas muertas, porque después de todo, la vida Así, mujeres lacias, volátiles, libélulas, mujer brasa,
de uno es más fuerte que la de los demás. semilla, árbol, canario, muchachito atrabancado, precipi-
tada y nunca prudente; niña rubia de pelos enmarañados
O que nos hacen presentes a personajes que aparecen y con sueños y pesadillas enredados en sus pestañas, se nos
reaparecen en los cuentos, como esa maravillosa mujer presentan en forma de cuento de Elena Poniatowska.
anciana que ama a los perros, que aparece mencionada
en “El inventario” y tiene un cuento propio en “Choco- Como nos lo dice Liliana Pedroza, sus mujeres son múl-
late”. tiples, se desdoblan, nos muestran sus diversas aristas.
En su mayoría, estos personajes que Elena recupera Y siempre vienen a nosotros desde el pasado, desde la
con la memoria en los cuentos de Hojas de papel volando memoria de la autora. Las atisbamos en el acto presente
son mujeres. (Hasta en “Cine Prado” y “Métase mi Prieta, de la lectura del cuento a partir de la rememoración que
entre el durmiente y el silbatazao”, donde los protagonis- la escritora realizó de ellas. Y, muy importante, como nos
tas son, en apariencia, varones, las narraciones giran en lo dice Pedroza, nos las presenta cuestionando el hecho
torno a mujeres). Mujeres entrañables siempre. Algún de si equivocaron o no su accionar en el pasado, pero
elemento, alguna razón les confiere esta entrañabilidad dejando siempre huella en el presente.
para el lector. Y en ese dejar huella en el presente, Elena es una ex-
Estos cuentos nos presentan mujeres muy distintas traordinaria rememoradora que nos hace vivos a los per-
entre sí, con historias varias que nos traen a la memoria sonajes de la ciudad: la alta sociedad, la clase media, los
ese pasado ya sea inmediato o lejano que se vivifica a tra- barrenderos, los pepenadores, los habitantes de las ba-
vés de los cuentos. rriadas… Nos presenta todo un cuadro del pasado como
si por él no hubiera pasado el tiempo. Nos dice Laura
Hay que tener cuidado porque la memoria los deja caer (a los Navarrete, en su ensayo La ciudad de México en la obra
cuentos) y se desmoronan en el acto fallido de ser llevados al de Elena Poniatowska. (Una visión de compromiso social),
presente. Aquí el verbo conjugado a fin de cuentas es en pasa- al hablar de las crónicas de Elena Poniatowska:
do. Las acciones ya ocurrieron y es cuando viene el cuestiona-
miento de haber equivocado o no su accionar en la vida, en su Los personajes populares aparecen en sus crónicas como aque-
única vida. Liliana Pedroza, en su ensayo La múltiple mirada. llos seres por los que parece no pasa el tiempo como el ven-
El cuento y los personajes femeninos en Elena Poniatowska, afir- dedor de nieves batidas en cajón de madera, el abonero que a
ma: pie o en bicicleta recorre los barrios populares o surte a las do-
mésticas; el cilindrero que, en las esquinas de las calles y en los

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parques, recicla sus melodías girando la manivela del cilindro; Es bastante evidente que está más acá y más allá simultá-
el voceador que hereda el oficio del pregonero, etc. Ninguno de neamente, y que lo que llamo «mi presente» invade a la vez mi
ellos depende de una moda, sino de una tradición. Los vieron pasado y mi porvenir.
nuestros abuelos, los vemos nosotros y probablemente se topa-
rán con ellos las generaciones futuras. Entonces, los cuentos de Elena, al estar imantados del
pasado y vivir en el presente, al actualizar el pasado en el
En efecto, los personajes como los vendedores callejeros, presente de la lectura, se lanzan hacia el porvenir, en el
los pepenadores, los mudanceros, los pachecos de barrio, cual serán actualizados nuevamente en el acto de la lec-
los tenderos…. son retratados de una manera magistral tura que nuevamente rememorará y actualizará el hecho
por Elena en estos cuentos. Son personajes traídos del narrado. Porque (nuevamente Bergson) “Lo que llamo
pasado, pero los conocemos también ahora y segura- mi presente es mi actitud frente al porvenir inmediato,
mente los conocerán en el futuro. es mi acción inminente”.
Porque nuestra autora refleja en estos cuentos a la Así sucede en “Métase mi Prieta, entre el durmiente
ciudad y su pasado, sus costumbres, su esencia, lo que y el silbatazo”, donde el personaje principal, Pancho el
hace de ella su tradición y su cultura, lo que del pasado maquinista, vive rememorando su amor por Teresa y por
pervive en el presente y se proyecta hacia el futuro. su locomotora, La Prieta, que le quitaron para darle una
Vemos, pues, que Elena Poniatowska hace en sus nueva, de diésel y automática, totalmente impersonal.
cuentos del pasado un presente, pero dice Bergson, Pancho vive el presente tratando de revivir ese pasado fe-
liz en el cual tenía a sus dos amores, y en un intento des-
¿Que es, para mí el momento presente? Lo propio del tiempo esperado, se lanza al futuro con uno de ellos: roba a La
es transcurrir; el tiempo ya transcurrido es el pasado, y llama- Prieta y se va con ella por esos caminos hechos de rieles,
mos presente al instante en que se transcurre. Pero no puede perdido del radar de quienes lo buscan, feliz por siempre,
tratarse aquí de un instante matemático. Sin dudas existe un unido a su locomotora, fundiendo así pasado, presente y
presente ideal, puramente concebido, límite indivisible que futuro en un solo instante de armonía gracias a la actitud
separaría el pasado del porvenir. Pero el presente real, concre- que tuvo frente al porvenir inmediato, a su acción inmi-
to, vivido, aquel del que hablo cuando aludo a mi percepción nente de alterarlo a partir del pasado y actualizarlo en ese
presente, ocupa necesariamente una duración. ¿Donde está presente venturoso.
situada pues esta duración? ¿Está más acá o más allá del pun- Por otra parte, tenemos el cuento “De noche vienes”,
to matemático que determino idealmente cuando pienso en el donde lo que importa al personaje principal, la polígama
instante presente? Esmeralda, es el presente. El presente cuando está con

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cada uno de sus maridos y lo demás no importa. El pa- Thelma Nava, únicatentación
sado en cada uno de los casos se transforma en condi-
cionante del matrimonio con ese hombre en particular.
Y cuando está con cada uno de ellos, el futuro se trans- Lectora voraz, como ella misma se califica, y omnívora,
forma en un futuro con él. Pero cuando cambia de día, añadiríamos, con gran conocimiento poético y de litera-
cambia de marido y el presente se transforma, transfor- tura en general, pero también de temas varios referentes
mando también el pasado y el futuro de Esmeralda. Es a historia, psicología y arte, entre otros, lo que la convier-
un cuento interesantísimo, que nos muestra este proceso te en una escritora cultísima y completa, con un sustento
cuando Esmeralda se encuentra en la comisaría de poli- teórico envidiable y una conversación deliciosa que nos
cía, en el interrogatorio y se nos presenta como una mu- mantenía encantadxs a todxs sus amigxs en las amenas
jer que vive únicamente en el presente, que ha podido reuniones en su departamento de la calle de Acapulco;
llevar su vida al aquí y ahora y a partir de ello, actuar en Thelma Nava se revela como una de las poetas más im-
consecuencia en su porvenir. portantes de México en la segunda mitad del siglo XX,
Todo esto lo logra Elena Poniatowska por medio del con una poesía intensa, plena de imágenes, comprometi-
lenguaje. Y el lenguaje literario mismo es también gene- da y simbólica, pero también amorosa y erótica, con re-
rador de temporalidades. El lenguaje nos hace trascen- gistros altamente novedosos.
der, nos lleva al más recóndito pasado actualizado en el En los inicios de su carrera literaria, las grandes
momento presente, el momento de la lectura o de la crea- influencias determinantes en su vida poética fueron de
ción literaria y nos proyecta hacia el futuro por virtud de Vallejo, Rilke y Milosz, como ella misma dice en ese her-
sus cualidades de resonancia. El instante de la lectura o moso texto autobiográfico que tituló ”La seducción de
de la creación literaria se vuelve fecundo ya que se imanta las palabras”:
del pasado y del futuro, se transforma en ese tiempo sin
tiempo que contiene todo el tiempo, porque es el instante Las influencias determinantes en mi vida fueron inicialmente,
que recrea, en este caso, el cuento que se lee y que suce- entre otras, las de Vallejo, Rilke y Milosz. Cuando uno empieza
dió en un tiempo y rememora la escritora. Ahora, lo lee a descubrir el mundo de un poeta, el hallazgo es de tal mag-
el lector y queda clavado en su memoria también, pero al nitud que uno se ve arrastrado vertiginosamente; en tanto no
ser leído es actualizado, se hace no pasado, sino presente logre ordenar en su interior esas sensaciones y asimilarlas. Son
que se proyecta hacia el futuro, donde, también será ac- esos autores quienes estarán presentes en la creación literaria
tualizado. Así, Elena Poniatowska en estos maravillosos e incluso en la vida cotidiana. Después uno llegará a encontrar
cuentos que nos entrega en Hojas de papel volando.

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su propia expresión, esa voz a la que con los años uno le va pasado y hacerse consciente de ella, abrevar de ella para
dando diferentes registros. crear en el presente. Continúa diciendo: Hay que insistir,
por tanto, en que el poeta desarrolle o procure la concien-
Esa fue su química inicial, su elección familiar, su per- cia del pasado para que la continúe desarrollando a lo lar-
sonal asirse de las ramas en el árbol de la tradición. Y en go de su carrera.
ese sentido, es totalmente una poeta contemporánea, ya
que retoma las ideas de T. S. Eliot respecto a la tradición Así tenemos que Thelma Nava conoce bien su tradición
en el poeta contemporáneo. T.S. Eliot en Tradicion and poética, se basa en ella para su creación, y a partir de ella
the individual talent, al hablar de la tradición en el poeta construye formas diferentes para insertarse en el futuro.
contemporáneo dice: En la tradición también se inscriben los poetas que
cada escritor elige como “parentela” tutelar (elige muy
La tradición encarna una cuestión de significado mucho más bien a tu parentela, diría Borges a este respecto). Y diga-
amplio; no puede heredarse y quien la quiera habrá de obte- mos que la joven Thelma eligió desde el primer momen-
nerla a través de un gran esfuerzo; implica, en primer lugar, un to una “parentela” de gran nivel: Vallejo, Rilke y Milosz,
sentido histórico que se puede considerar casi indispensable que la alimentaron poéticamente para crear sus primeras
para cualquiera que siga siendo poeta después de los veinti- obras.
cinco años. Dicho sentido histórico conlleva la percepción no Thelma tuvo, en su crecimiento literario, mentores
sólo de lo pasado del pasado sino de su presencia; asimismo, literarios muy importantes. Ella misma lo dice:
empuja a un hombre a escribir no meramente con su propia
generación en la médula de los huesos sino con el sentimiento No existían entonces los talleres literarios, salvo el de Juan José
de que toda la literatura europea desde Homero –y dentro de Arreola, por el que pasé de manera fugaz. Mi formación lite-
ella el total de la literatura de su propio país- tiene una existen- raria se dio inicialmente en la Casa del Lago de la UNAM, a
cia simultánea y compone un orden simultáneo. Ese sentido la que era asidua. Allí tomé cursos de preceptiva literaria con
histórico, sentido de lo atemporal y de lo temporal reunidos, ese escritor extraordinario que es Tomás Segovia y conocí a
es lo que hace tradicional a un escritor; es, también, lo que Juan Vicente Melo, Isabel Fraire y Rita Murúa. A la fecha sigo
hace a un escritor más agudamente consciente de su lugar en manteniendo la amistad con Isabel Fraire, que se ha afirmado
el tiempo, de su propia contemporaneidad. a través de los años como una destacada poeta. Posteriormente
asistí al Centro Mexicano de Escritores, donde tomé algunos
T.S. Eliot insiste en lo importante del sentido histórico cursos con Juan Rulfo, quien nos dio una formidable visión
del poeta crítico, de ese reflexionar sobre la poesía del de la literatura norteamericana a partir de Dreisser. Tuve allí

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compañeros que fueron posteriormente mis grandes amigos:
Tomás Mojarro, Vicente Leñero, Carmen Rosenzweig y Ma- El amor como motor de vida y como motor de escritura.
nuel Echeverría (el benjamín del grupo), que luego llegarían El amor que lo mueve todo, el amor que mueve el sol y
a ser famosos. También tomé cursos con Ramón Xirau, quien las demás estrellas, diría Dante, el amor que transformó
además de ser un gran escritor y con una profunda calidad la vida de Thelma y la hizo más plena, que le dio dos hijas
humana, fue asimismo un extraordinario maestro. Más ade- y la consagró en ese compromiso mutuo que implica la
lante me inscribí en la Facultad de Filosofía y Letras, pero por pareja, en ese construir juntos un sueño, una vida, una
diversas circunstancias no pude terminar la carrera. familia y que alentó muchos de los poemas de Thelma
Nava.
Se alimentó tanto de sus maestros como de sus compa- Pero no se consagró únicamente al amor de pare-
ñeros de aulas, que se transformaron en compañeros de ja. Thelma creció personalmente como persona, como
vida, en verdaderos amigos. Y de la mano del trabajo y de mujer contemporánea que valora su individualidad y su
sus pasiones: el cine y la literatura, vino el amor de su desarrollo particular. Y así, Thelma Nava fue una pieza
vida: Efraín Huerta. Thelma lo describe así: clave dentro del desarrollo de la cultura y en particular
de la poesía de las décadas de los sesenta y setenta en
En ese entonces trabajaba yo en la industria del cine, en la que México y Latinoamérica.
tuve grandes amigos como Simón Otaola, asiduo visitante de Fue cofundadora de la revista El Rehilete, en 1962.
la librería de Polo Duarte, adonde llegaban las principales no- En ese mismo año, y con el reconocido crítico Luis Mario
vedades literarias de diversas partes del mundo. Otaola fue Schneider, fundó la revista Pájaro Cascabel y la editorial
para mí un mentor que me descubría a muchos nuevos auto- del mismo nombre, uno de los esfuerzos editoriales más
res. En mi trabajo realizaba diversas labores y entre ellas cola- importantes de la época, que dio a conocer a importan-
borada con Efraín Huerta en un boletín cinematográfico. Con tes escritores hasta 1968. Participó también en la direc-
él compartí inicialmente el asombro literario. Solía regalarme ción colectiva de las revistas Manatí (1974-1984), Xilo-
hermosos libros de poesía, empezando con la suya. Un día, te (1969-1977) y La Brújula en el Bolsillo (1982-1984),
sin saber cómo, Efraín y yo nos descubrimos amorosamente. demostrando una gran curiosidad y una actividad edi-
Fue el nuestro un amor apasionado en verdad. A pesar de que torial incansable de su parte, para dar a conocer lo más
nos veíamos frecuentemente nos escribíamos cartas casi todos importante de la literatura de México y Latinoamérica.
los días. No las conservo todas, lamentablemente. Después de En ese sentido, organizó conjuntamente con Sergio
dos años de noviazgo nos casamos el 6 de septiembre de 1958 Mondragón y Margaret Randall, editores de la revista El
y compartimos más de 25 años de vida. Corno Emplumado, el Primer Encuentro Interamerica-

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no de Poetas, que se llevó a cabo del 6 al 13 de febrero Pero seguramente, el mayor aporte de Thelma Nava, que
de 1964 en el Club de Periodistas de México. Ese evento perdurará a través del tiempo, es su poesía. Poesía mul-
constituyó un hito en la poesía latinoamericana por su tifacética, que puede abarcar, de una manera eficaz e in-
relevancia y trascendencia. En torno a este evento, Thel- teligente, poemas de corte libertario y radical, con gran
ma dice: conciencia, donde Thelma toma la palabra para hablar de
la orfandad del ser humano, de sus carencias, de su pro-
A propuesta de los editores de “El Corno Emplumado” y del funda desgracia, como en el entrañable poema los locos:
argentino Miguel Grimberg, editor de “Eco Contemporáneo”
realizamos en México el “Primer Encuentro Interamericano Los locos
de Poetas” que tuvo una enorme resonancia en nuestro país.
Fue la primera vez que se hacía un encuentro de esta índole y Los he visto de cerca, solemnes y magníficos,
por supuesto no había ningún apoyo institucional. Los poetas poniéndose su cuerpo cada día
llegaron de distintos países por sus propios medios, hubo una mientras les duele el cráneo desvestido.
poeta sudamericana que llegó a vender un piano para pagarse Los he visto en la tierra, azotándose,
el viaje. Hospedamos a los poetas en casas amigas. A todos gusanitos de Dios sin esperanza.
les encontramos alojamiento. Los trabajos se llevaron a cabo Colgados de la vida,
en el Club de Periodistas de México, donde se realizaron con- con su domingo a cuestas que tarda en regresar
ferencias y mesas de discusión sobre la poesía. Tuvimos una una semana.
gran cobertura de prensa ya que en esos años un encuentro de
poetas era algo novedoso. Realizamos, a iniciativa de Efraín Cerca del testimonio de mis ojos
Huerta, lecturas en la Calzada de los Poetas del Bosque de los he visto extinguirse
Chapultepec. Fue la primera vez que la poesía salía a espacios o surgir de repente de los árboles –grupos de
abiertos. Después hubo otra lectura en Malinalco. El subdirec- lámparas mirando cómo los desentierran–
tor del periódico “Excélsior” cubría diariamente todas nues- apretando en las manos su mendrugo.
tras actividades. El Encuentro lo presidieron honorariamente
Henry Miller y Thomas Merton. Guardo con enorme cariño Siniestros se destruyen quemándose los brazos
la carta de aliento que me envió Julio Cortázar, junto con su pedacito de ocote envenenado.
mensaje “A los cronopios de la Acción Poética Interamericana”, Les han dado de palos cruzándoles cadenas
fechado en París en 1964, escrito a máquina. y su cabeza es solamente
desatado concierto de campanas.

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tranquila y resignadamente con usted
Giran extraños, imperfectos,
zopilotitos ciegos rodeando su esqueleto, En este poema, asume los estereotipos de la mujer en
creciéndose hacia abajo la época que le tocó vivir y los critica, tomando postura
solitarios y débiles del mundo, como mujer de su tiempo con un claro punto de vista
viciosos, sí, desde la igualdad de género, la negación a la cosificación
descalzos de la mujer, al papel pasivo del ama de casa, a la falta de
sin ojos o sin manos, reflexión femenina que la lleva a mirar indiferentemente
sin uñas o sin dientes. el paso de la vida mientras es el hombre el activo. En el
Los he visto de cerca, poema también critica la frigidez cotidiana del ama de
los he visto y me duelen casa promedio de la época proponiendo un nuevo para-
porque me pertenecen, porque los vivo míos. digma. Todo ello con un gran sentido del humor.
Por otra parte, Thelma Nava toca también, con
O su voz se torna irónica, aguda, con un delicioso sar- mucho acierto, los lindes de lo erótico. Y también de lo
casmo que sabe manejar maravillosamente bien, jugando amoroso en su sentido más puro y bello, de entrega total,
con la palabra y sus dilogías, con las imágenes y los rit- como en el siguiente y bellísimo poema donde el amor se
mos para lograr poemas como el siguiente: funde con la palabra poética y todo es uno en la entrega:
la palabra, el cuerpo, el alma, la vida:
Mujer inconveniente
Destino de las palabras
Definitivamente no, señora mía,
usted no es la mujer que conviene a su marido. Navegamos los días
Carece de imaginación y las palabras viajan hasta darnos la mano
utiliza el gastado lenguaje de las mujeres de nuestros las palabras incendio
abuelos. en los labios insomnes
Alterna las visitas a los supermercados con las telenovelas las palabras incendio
y espera con la crema puesta la cuota semanaria del amor. festín de fuego para el solitario.
Y, sobre todo,
usted no sería capaz de compartir a su marido ¿Qué destino para las palabras?
como lo hago yo Se recomienza siempre y se vuelve

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a la palabra primitiva
la que ata Para mi corazón una isla iluminada con el brillo
y nos seduce del mar
viva una isla
temblorosa como espada
cálida atravesando la llanura marina
como una mano en la espalda desnuda una isla multiplicándose en su pequeña geografía
o la tibieza de un cuerpo no besado. una isla
grito a solas
También, cuando en su poesía se encuentra el vértice de jardín para romper la monótona presencia del mar
la esencia de la palabra poética y las imágenes, el ritmo, la insoportable presencia
la cadencia se conjuntan para crear poemas extraordi- de una soledad frente a sí misma.
narios que aúnan en sí mismos la reflexión sobre la poe-
sía, la pasión por lo inalcanzable, el placer sensual, como Allí
sucede en “Presencia de las islas”, mi poema favorito de abajo
Thelma: fruto
corteza en movimiento
Presencia de las islas la forma de las islas:
única tentación de los navíos.
Como un cortejo cabalgando a solas surgen de
la niebla.
¿Quién alimenta su esplendor que ninguna tempestad Diríamos nosotrxs: la poesía de Thelma Nava; única tentación de
oculta? los lectores.

De las islas sube algo parecido al deseo.


Casa viviente en el mar
las islas
animales fantásticos
esperan su alimento de frutos silvestres
su ración de ostras.

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Elva Macías, el trazo y la melodía

Elva Macías (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1944), es una de


las voces más genuinas de la poesía mexicana contempo-
ránea. Creadora de una poesía de una belleza sutil, gran
originalidad en sus imágenes, una interesante densidad
en su capacidad sintética que la hacen resaltar de entre
sus contemporánexs, más dadxs a largos discursos ex-
positivos. Su creación poética se nos presenta, también,
preñada de símbolos, sugestiva y en ciertos puntos míti-
ca y fundacional.
Lo anterior lo descubrimos debido a las múltiples
resonancias ancestrales que podemos encontrar en sus
ecos, a los que une registros de la tradición mexicana a
la que se entronca, proveniente de la fuerte estirpe de la
poesía chiapaneca y los destellos de la poesía oriental, a
la que se siente unida por la experiencia y el estudio.
Elva Macías vivió en la República Popular China
y muchos de sus poemas hacen referencia a este país,
sus personajes, su cultura; pero en el sistema poético de
nuestra autora se ha realizado un sincretismo con la es-
tética mexicana, y para ser más certeros, con cierta esté-
tica chiapaneca. Gloria Vergara, en su libro Identidad y
memoria en las poetas mexicanas del siglo XX, nos dice
acerca de lo anterior que:

Tal vez ese acercamiento al mundo asiático permitió a Elva


Macías entender el silencioso mundo indígena chiapaneco. Y
no es tan aventurado pensar que, tras la búsqueda de Octavio

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Paz, la poesía mexicana encuentre ecos palpables en lo asiático Esta dicotomía se une a otra fundamental en su
y lo oriental (…) ¿qué relación guardan con nuestra memo- creación, que hace notar muy bien Elsa Cross en la nota
ria prehispánica? Brotan de pronto elementos (el silencio, la introductoria al Material de Lectura quen realizó la
magia, el colorido, el paisaje) los cuales se antojan verdaderos UNAM de la poesía de Elva: la dualidad entre el arraigo,
motivos de ese diálogo. la tradición y la comunión con la tierra, por una parte;
y la trashumancia reflejada en la partida, el caminar, el
Un hermoso ejemplo de ese sincretismo poético realiza- trasladarse como otra de las constantes de su obra.
do por Elva Macías lo podemos observar en el siguiente
poema, perteneciente al libro Lejos de la memoria: La tradición y el arraigo mismo borran sus fronteras, y son
tan conmovedores los poemas de Elva que recrean a la figura
de sus propios padres (“Hacienda de San Agustín”, “Piscis”),
Río tulijá como los poemas finales de la nodriza del joven príncipe. El
arraigo es arraigo por la tierra misma, más allá de tiempos y
En saltos sucesivos espacios, y no sólo se funda en la riqueza espiritual de su he-
ondula rencia humana, sino en su materialidad misma. (…) Se habla
espuma de fundaciones, desapariciones y también desplazamientos de
y estrenece al sol multiplicado. ciudades. (…) Constantes imágenes de viajes y traslados se
En medio de la selva unen a las imágenes de la permanencia. El vínculo con la tierra
azul está en todas partes.
verde agua
azul Son dos maneras de centrarse en la tierra. Elva misma ha
arrastra un pavorreal declarado que se siente muy ligada a la tierra. En una en-
su cola de agua. trevista publicada en Los Universitarios, en 1994, afirma:
Me siento muy ligada a la tierra. Ella es mi elemento.
Podemos observar el arrobo por el paisaje, presente en Entonces, desde el arraigo o el traslado, su liga con
las dos culturas, el afán sintético, la repetición mágica de este elemento es patente y podemos observarla en el si-
la palabra azul, el efecto que nos proporciona de estar guiente poema de Ciudad contra el cielo:
ante una pintura de lo más colorida y la elevación casi
mística a la vez que sensual que causa el poema en el lec- Ah, ciudad que viaja para desconcierto de las caravanas. Nin-
txr. guna cartografía señala su espesor de tejo sobre el polvo.

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y a reflexionar en las palabras de Paul Valéry en su diario
Una tercera dicotomía presente en la creación poética de de notas: “Cuando un verso es muy bello, no se piensa ya
Elva Macías que la hace plena de riqueza trascendental en comprenderlo. Es un hecho, no una señal”. Es un he-
es la reflexión sobre el tiempo, que en unos momentos es cho, un rito que nos lleva a ese instante único en el cual la
circular, eterno e inmóvil y en otros lo trasciende todo, muchacha del poema se abisma en el cuenco de té.
pasando por encima de las personas y objetos. Tiempo
que se moldea a través de la palabra poética y que lo mis- Caligrafía de hierba:
mo es el tiempo ritual de las comunidades mexicanas, se asientan las hojas de té.
el tiempo místico oriental, que el tiempo occidental con El oráculo dice de honores recibidos
su carga de cotidianeidad. Elva Macías sabe jugar con la y honores rechazados.
temporalidad de sus poemas e insertar al lector en ese La víctima conoce
momento en el cual suceden para la trascendencia de la anticipadamente la traición.
palabra.
En este poema, en cambio, el tiempo se mueve del pa-
VI sado, al presente, al futuro, y en el hoy se conocen los
acontecimientos del ayer y el mañana. Ya no es el tiempo
En el té de jazmín centrado en un momento íntimo de contemplación en
dejo mis ojos. el instante eterno, sino el amplio espacio que lo abarca
En el tazón que humea todo.
y se apacigua
dejo mis ojos de mañana. Materia oscura
En el aroma de ayer
que tiene un sorbo, La nave se eleva y cae a plomo,
en la porcelana de los días festivos como si dos manos gigantes
dejo absortos mis ojos. la dejaran caer al mar, golfo de penas.

Este hermoso poema, perteneciente a la sección “Los pa- Quien entra en ese buque no mira su lastre.
sos del que viene” del libro Círculo del sueño, nos muestra Bajé de la cámara del sueño
el tiempo detenido en un instante eterno de contempla- decidida a contemplar lo más violento
ción, que arrastra al lector hacia la mirada de la voz lírica de la tormenta.

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Aferrada a postigos emprendí la ruta, mé y Paul Valéry y llegaron, al tan admirado por Elva
llegué a cubierta y la hallé vacía, Saint-John Perse.
tuve que vencer el mal de mar, Encuentro muchos puntos en común entre estos
el vaivén silencioso, poetas comprometidos con la palabra y asombrados ante
la conciencia irreductible. las múltiples posibilidades que ésta ofrecía y Elva Macías.
Estos seres humanos que elaboraban y reelaboraban un
Lo animado, texto, buscando la concisión, eliminando lo superfluo,
lo mudo y ciego que jamás se dispersa: anhelando el milagro de la música, la imagen, en la dia-
Esa materia oscura que nos religa fanidad de un poema que sin embargo estuviera preñado
en una fe a la que no podemos renunciar. de simbolismos. Eso es lo que encuentro en los poemas
Vagamos como naves en la melancolía del principio. de Elva.
La siguiente frase, de Paul Valéry, sobre el trabajo de
En este extraordinario poema inédito de Elva Macías, su maestro Mallarmé, nos es muy significativa:
podemos observar la contingencia del tiempo y de no-
sotrxs mismxs como seres humanos, nuestra fragilidad Sus pequeñas composiciones maravillosamente acabadas se
ante el peso de las circunstancias, el tiempo inexorable imponían como tipos de perfección, tan firmes eran los enla-
que nos carcome como una tormenta a un barco en al- ces de las palabras con las palabras, de los versos con los ver-
tamar. sos, de los movimientos con los ritmos; hasta tal punto daba
Elva Macías demuestra una gran maestría al jugar cada una de ellas la idea de un objeto en cierto modo absoluto,
con todas estas dicotomías temáticas y reelaborarlas de debido a un equilibrio de fuerzas intrínsecas, sustraído por un
una manera muy particular dentro de su entramado poé- prodigio de combinaciones recíprocas a esas vagas veleidades
tico, forjando así una voz personal, contundente y pro- de retoques y de cambios que el espíritu concibe, inconsciente-
funda que toca asuntos esenciales para todo ser humano. mente, en el curso de sus lecturas ante la mayoría de los textos.
Ante todo, encuentro en Elva Macías un dominio
sin igual de su materia, del lenguaje poético. Y por ello, Para ejemplificar este comentario con algunas “pequeñas
me atrevería a decir que nos encontramos con su poe- piezas perfectas” de Elva Macías, citaré algunos poemas
sía con un resurgimiento de la actitud que tenían quie- de diversos libros para después comentarlos. En primer
nes forjaron la poesía pura en sus inicios. Me refiero a lugar, dos de Círculo del sueño:
esos enamorados de la palabra que iniciaron con Charles
Baudelaire, continuaron la estirpe con Stéphane Mallar-

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VI Dice Antonio Colinas que “el poeta fundamental no des-
cribe, ni divierte, ni testimonia. En lo fundamental, la
Tanto tiempo después palabra poética revela. Aparece así la poesía como vía de
nombrar el templo conocimiento, como una profundización en el misterio
que comulgaba con las sombras. de la existencia.” Y eso es lo que hace Elva Macías en esta
Yo acudía. pequeña pieza perfecta. Al nombrar el templo, nos reve-
la su misterio, al hacerlo comulgar con las sombras, nos
V adentra en ese misterio insondable de la existencia, de la
oración, del contacto con lo Otro. Y ese final: “Yo acudía”,
Paseo la mirada por el estanque da el cierre trascendente al poema, que eleva al lector a
como un pez dorado lo recorro. esa atmósfera mítica e inmemorial en unas cuantas pala-
bras perfectamente elegidas. El acudir a la epifanía, a la
develación del misterio, convirtiendo ese acto en absolu-
De Imagen y semejanza: to, como decía Valéry de su maestro.
Por otra parte, tenemos el magistral fragmento V de
Canícula “Los pasos del que viene”, donde, como dice Valéry, se da
una correspondencia tal “de las palabras con las palabras,
Mediodía de los versos con los versos, de los movimientos con los
Dios arquero ritmos” que nos da la impresión de perfección. La corres-
Lanza su fuego en una flecha. pondencia de los ojos con el pez, del estanque con el aire,
es tan perfecta, la imagen plástica tan bella, la sensación
De Ciudad contra el cielo: de trascendencia tan potente que no le queda al lector
más que la contemplación.
Sobre el humo de las torres, como un lienzo apretado,
se hace la noche de los pájaros. En “Canícula”, nos encontramos con un Haikú en el más
puro estilo filosófico, aquél en donde la primera línea nos
Vemos en la estancia VI de Traslados, dentro de Círcu- habla de lo inmóvil, la segunda de lo móvil y la terce-
lo del sueño la importancia del nombrar, y al nombrar, ra de la conjunción en armonía de ambos, la unión de
llegar a la esencia misma de aquello nombrado. Develar sensación y sentimiento traducidos por la razón. Todo
el misterio de aquello a lo que se accede por la palabra. ello logrado con la mayor síntesis posible, con una total

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correspondencia entre palabras y versos, un gran equi- Encontramos, además, en los versos de Elva Macías,
librio de las fuerzas internas del poema que desatan la al igual que en los de Baudelaire, una combinación muy
violencia del fuego en medio del cenit y una inteligente particular de sensualidad y espíritu, de eternidad y de in-
elección de los vocablos. timidad, que seducen a quien lee al entrar en contacto
con ellos. Dicotomías que sirven de contrapunto en la
Por último tenemos el poema inicial de Ciudad contra obra de Macías e intensifican los sentidos de sus imáge-
el cielo, con el que se abre la primera sección, “Ciudad nes.
interior”, y nos despliega un mundo de posibilidades se-
mánticas al hablarnos de “la noche de los pájaros” que La seda púrpura del palio
se aparta “como un lienzo apretado” “sobre el humo de bulle con el viento:
las torres”. Poema pleno de significados, denso, musical, incendio del cielo en la tierra.
mostrando ante el lector imágenes deslumbrantes que
son sensoriales pero también mentales, haciendo alusión Y yo me esparzo como la ceniza por ti.
a los tres niveles que descubrió para nosotrxs Baudelaire
con sus “Correspondencias”. Un primer nivel, con equi- Aquí todo es plurisemántico, cada elemento nos lleva,
valencias entre los diversos sentidos, lo que sería la si- como lectorxs, a múltiples interpretaciones, una regia e
nestesia como la conocemos comúnmente y que vendría imperial; otra de sensualísima entrega; una más de mis-
a apreciarse en el “lienzo apretado” de Elva. Pero hay un terio y misticismo; otra que se sumerge en los simbo-
segundo plano, en el cual un elemento del mundo na- lismos chinos del cielo y la tierra, plurisemánticos ellos
tural despierta una correspondencia en el mundo de las también, que aluden al hombre y la mujer, pero también
imágenes. Vemos pues, que el humo de las torres, que es al gobernante y al gobernado, la divinidad y la criatura.
una apreciación que nos entra por los sentidos, se trans- Y el incendio: ¿es terrenal o espiritual? ¿la llama es carnal
forma en un lienzo apretado, una imagen de nuestro in- o divina? Enlazamos aquí también con San Juan y Santa
telecto. Pero el tercer nivel de correspondencia, aún más Teresa y sus simbolismos ambiguos para hablar del amor
complejo, se da cuando una imagen, por medio de los divino a través del amor humano y viceversa.
símbolos, le revela a la poeta –y al lectxr, por supuesto- la Otro rasgo a resaltar es la perenne búsqueda de la
verdadera identidad de las cosas. Es así como podemos belleza, separando los elementos que considera más sig-
ver que lo que se está creando en verdad es “la noche de nificativos del poema, buscando las combinaciones ade-
los pájaros”. cuadas para lograr el efecto buscado. Elva misma lo dice

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en una entrevista dada a Aura María Vidales, aparecida El inicio
en el Periódico de Poesía en 1987:
Con los tercos ejemplares
Al pedirle que nos hable sobre el cuidado y la limpieza de sus que permanecieron en la casa,
textos, Macías explica que esa brevedad es la que más requiere inicié mi colección de botones.
de pulcritud, porque un poema de cuatro o cinco líneas nece- Cuando la tienda de mis padres
sita una solución completa en pocas palabras. “Hay veces que pasó a otras manos,
un poema breve me ha costado muchas versiones hasta llegar entraba a las bodegas de la casa
a la imagen que busco”. donde naufragaron los ajuares
que nos mecían de niños.
Y en este punto, en el esfuerzo por la síntesis, por la ima- Nunca salí con las manos vacías:
gen perfecta, limpia; en la voluntad de emprender múl- cartas de amor olvidadas,
tiples versiones de un poema hasta hallar la que más se vestidos en percheros esperando,
apegue a su idea de la perfección, descubrimos nuevas esperando a la muerte,
resonancias de Mallarmé, de quien dice nuevamente su piezas impares de vajillas que reclamaban
discípulo Valéry: “Mallarmé, que no tuvo cultura cien- el fruto, no la discordia,
tífica, ni tendía a la ciencia, se arriesgó en empresas que y en tarros de cristal, muchos botones:
pueden compararse a las que emprenden los artistas del rosas negras, tortugas de oro y plata,
número y del orden”. Y vemos a Elva Macías, arriesgán- perlas amarillas,
dose en empresas que competen al número y al orden. y una constelación de estrellas de vidrio
No solo en la poesía, también en su vida privada. Una fondeadas con azogue.
pasión por el número y el orden que derivó en un her-
moso libro de poesía posteriormente: De tela y de papel. Otra de las pasiones de infancia de Elva Macías, que con-
Hablo de su colección de botones, empresa que tiene que serva a la fecha y se traslucen en el mismo libro, es la
ver con ese afán suyo por la belleza codificada que reluce que le despiertan las muy diversas manifestaciones del
en sus poemas. Algunos de los que están contenidos en papel. Nuevamente nos encontramos ante la contempla-
este libro nos hablan de esta tan personal pasión y lo hace ción de la belleza, la belleza frágil, evanescente del papel.
eligiendo las palabras como si eligiera preciosos botones Y el afán clasificatorio, que decanta esa belleza, la coloca
para colocar, uno tras otro, en un bello brocado: en su justo lugar para luego utilizarla. Así como procede
Elva Macías con el papel, procede con la palabra poéti-

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ca, con el ritmo y la imagen. Por esa razón estos poemas creación poética, pretende que su lectxr no sea un ente
son tan importantes para comprender la poética de su pasivo, que se contente con recibir un contenido ya dige-
creadora. rido. Elva confía en la inteligencia y la sensibilidad de sus
lectores y por eso les ofrece poemas complejos, pulcros,
Nombres de papel semejantes a diamantes a los cuales quien lee deberá des-
cifrar para gozar más profundamente.
Un pliego de papel ministro, por favor. Porque, como ya mencioné anteriormente, a Elva
Una hoja de esmalte Macías le interesa desentrañar el misterio de las cosas, y
es como un tajo de la noche. lo hace mediante el misterio del lenguaje. Esta hazaña da
De la tienda sale un pollo asado como resultado una poesía doblemente mistérica, doble-
y va envuelto en papel de arroz. mente disfrutable.
De China es el cielo azul
y los regalos, blancos, El regreso
morados son los lienzos que cubren
las lámparas en las cuarentenas. Supe de mi regreso
¿Papel Manila? desenvolviendo nombres y señales,
No, por ahora no hay. asignando regalos a la curiosidad.
Era lo que más me gustaba de la tienda, Reproduje las voces anteriores,
despachar el papel, traté de restaurar la imagen extraviada
dar forma a sus empaques. y se desvaneció en el lienzo,
Envolver el alma de las cosas sin matices.
sobre el frío del cristal.
Y me sentí más grande que el olvido.
¿Y no es eso lo que hace Elva Macías? Envolver el alma
de las cosas con la palabra, con la imagen poética, con el Logra esto por una mezcla de lucidez excepcional, con
ritmo, y entregársela a lxs lectorxs para que, asombradxs, la cual indaga en el misterio de las cosas y ese sentido
la redescubran a través de sus poemas. del orden que la lleva a experimentar una y otra vez has-
Porque Elva Macías pertenece a esa estirpe de poe- ta quedar satisfecha con el poema. Esta combinación la
tas que confían en su lectxr y creen debe ser co-creadxr lleva, con inteligencia y sensibilidad, a no quedarse en el
de su obra. Así como ella pasa por un arduo trabajo de simple virtuosismo de la palabra, sino a impregnar a esa

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combinación perfecta que busca de un sentimiento que que sólo podrá calmarse cuando sobrevenga “algo”. Nos colo-
se transmite al lectxr. Es el resultado de la meditación ca en actitud de espera. Sentimos que el ritmo es un ir hacia
sobre la palabra, el asombro ante la imagen y la sensibi- algo, aunque no sepamos qué pueda ser ese algo. Todo ritmo
lidad de la poeta. En la poesía de Elva Macías no es más es sentido de algo. Así pues, el ritmo no es exclusivamente una
importante lo que dice o el cómo lo dice. Es ambas cosas medida vacía de contenido sino una dirección, un sentido. El
a la vez. Logra una simbiosis tal entre el qué y el cómo ritmo no es medida, sino tiempo original.
que dota a su poesía de una tersura y un alma notorias a
lo largo de todos sus libros. Vemos, con Paz, que el ritmo nos lleva a un estado de
Es interesante, en este punto, acercarnos al trata- expectación especial, nos prepara para recibir, nos trans-
miento del ritmo y la melodía en los poemas de Elva Ma- forma en los receptores y en los emisores perfectos, nos
cías. Dice Octavio Paz en el libro El arco y la lira: hace, también, ritmo, dirección, sentido.
Por otra parte, la filósofa María Zambrano, en sus
Aunque el poema no es hechizo ni conjuro, a la manera de Claros del bosque nos dice:
ensalmos y sortilegios el poeta despierta las fuerzas secretas
del idioma. El poeta encanta al lenguaje por medio del ritmo. La palabra expresada, la palabra poética, detenta poder, al ha-
Una imagen suscita a otra. Así, la función predominante del cer suceder domina las fuerzas de la naturaleza, las pasiones,
ritmo distingue al poema de todas las otras formas literarias. los hombres, pero también en ella se encuentra el germen de
El poema es un conjunto de frases, un orden verbal, fundado la unión de los opuestos, la armonía, el encuentro con el otro.
en el ritmo.
Zambrano continúa con este orden de ideas al declarar:
Paz abunda en el ritmo de la palabra poética diciendo
más adelante: Palabra, palabras no destinadas, como las palomas de después,
al sacrificio de la comunicación, atravesando vacíos y dinteles,
Aun reducido a un esquema, el ritmo es algo más que medi- fronteras, palabras sin peso de comunicación alguna ni de no-
da, algo más que tiempo dividido en porciones. La sucesión tificación. Palabras de comunión.
de golpes y pausas revela una cierta intencionalidad, algo así
como una dirección. El ritmo provoca una expectación, susci- Comunicación que une sensaciones, sentimientos, al-
ta un anhelar. Si se interrumpe, sentimos un choque. Algo se mas; comunicación que con-mueve, al mover el emisor
ha roto. Si continúa, esperamos algo que no acertamos a nom- al receptor hacia la misma pasión que lo mueve, vibrar
brar. El ritmo engendra en nosotros una disposición de ánimo

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al unísono con la misteriosa melodía que emana de la nes. Un ejemplo, entre muchos, de esta capacidad de
palabra poética. Continúa Zambrano: transformar al lectxr por virtud del ritmo es el siguiente
poema, perteneciente a la sección “Ciudad prohibida”,
Y de ella sale, desde su silencioso palpitar, la música inespera- del libro Ciudad contra el cielo:
da, por la cual reconocemos; lamento a veces, llamada, la mú-
sica inicial de lo indecible que no podrá nunca, aquí, ser dada Anuncia al sol
en palabra. Mas sí con ella, la música inicial que se desvanece la torre de la campana.
cuando la palabra aparece o reaparece, y que queda en el aire, Anuncia a la luna
como su silencio, modelando su silencio, sosteniéndolo sobre la torre del tambor.
un abismo. Y entre sus reinos
toca tierra la noche.
Nos preguntaríamos entonces cuál es la función de ese En la noria del cielo
ritmar la palabra poética, la frase poética compuesta para abrevan ángeles hostiles.
abrigar en ella ese microcosmos musical. Tal vez ayudar La luz abre estrías en las nubes
a “darle un sentido más pleno a las palabras de la tribu”, y sus lienzos almidonados.
como pedía Mallarmé en el hermoso poema dedicado a Elevo mi pie en esta danza
Poe, a dotar de valor, claridad, contundencia a ese con- redobles de hojalata
junto de sílabas y palabras que se están emitiendo, las sobre una cruz de ceniza.
provee de un armazón sobre el cual pueden, al tomar for- El conejo se gesta
ma, reverberar en la memoria, el pensamiento, la respira- en el estrecho vientre de la luna,
ción y la voz de quien se acerca a sus riberas. pan en el aire,
ámbar en movimiento
El ritmo transforma la percepción del oyente, disponién- en el pecho que traiciona.
dolo a recibir el contenido que el autor le dará. Transfor- Duermen todos los animales
ma su visión y su relación con el mundo. El ritmo ayuda y en el índigo duermen
a escuchar en virtud de sus cadencias musicales. los peces de mis ojos.
Ante esta visión del ritmo como transformador de
realidades, vemos que Elva Macías nos ofrece poemas Se puede sentir claramente el retumbar del tambor en los
que involucran al lector en una cosmovisión diferente ritmos del poema, el baile de la voz lírica, las transfor-
por vía del ritmo que la poeta imprime en sus creacio- maciones del mundo mientras la danza ritual se sucede

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y después, por la magia del ritmo, se llega, en los versos
finales, al asombro exaltado de la epifanía.

Gracias al ritmo que maneja Elva Macías en el poema nos


es posible asistir a la manera en la que, con mucha inteli-
gencia, nos lleva a la situación que nos plantea, creando
con la sintaxis y la música de las palabras una especie de
álgebra perfecta que en su combinación construye para
nosotroxs, lxs lectores, un mundo sorprendente donde se
concilian sensaciones, emociones e ideas, donde pode-
mos vivir claramente lo propuesto por la poeta.
Y con el ritmo, con estas experiencias vividas, nos
reconcilia con nosotrxs mismxs y con el mundo, alta
función que veían en la poesía los simbolistas a los que
aludía hace bastantes líneas, buscadores de la belleza,
como Elva Macías, creo, heredera de muchas de las ca-
racterísticas que hicieron de estos seres humanos autén-
ticos buscadores de la belleza, experimentadores de la
poesía, enamorados del ritmo y de la palabra.

Logra así, Elva Macías, la conciliación de dos de sus bús-


quedas, a las que alude en varias de las entrevistas que le
han hecho e incluso en la presentación que escribe para
su libro Mirador:
El trazo y la melodía, la imagen que gesta el poema
algunas veces y la música que la gesta otras, pero que en
el resultado poético son una sola entidad, trazo y melo-
día unidos con indescifrable belleza descubriéndonos el
misterio del mundo.

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Índice

Shamhat, las magníficas. Mujeres escritoras en México 9

Que se vista la verdad con color de la mentira.


Personajes femeninos en “Los empeños de una casa de Sor Juana
Inés De La Cruz. 13

Carmen Báez Carrillo. Escritura de libertad 35

Las epifanias de Elena Garro 57

Pita Amor: Tradición, ritmo, permanencia 79

Eunice Odio: El mito, la pasión en Los elementos terrestres 89

Arder en la palabra, un homenaje a Dolores Castro 101

Rosario Castellanos, antecesoras y contemporáneas 127

El pasado en el presente en hojas de papel volando de Elena


Poniatowska 145

Thelma Nava, únicatentación 155

Elva Macías, el trazo y la melodía 167

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192

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