ALUMNO
CRUZ ZAVALA IRVING RAFAEL
TITULO DE ACTIVIDAD
ENTREGABLE 2
NUMERO DE CUENTA
17911545
MATERIA
DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO
DOCENTE
DANIEL HERNANDEZ NAVA
FECHA DE ACTIVIDAD
16 JUNIO DE 2025
INTRODUCCIÓN
La realidad global de las relaciones económicas ha traído consecuencias jurídicas,
consistentes básicamente en un intento por armonizar, cuando no por unificar los
instrumentos regulatorios.A nivel de derecho mercantil internacional, son claros los
resultados en materia de armonización de instrumentos de derechouniforme, que
superan a los de derecho internacional privado, toda vez que a diferencia de
éstos, los primeros no intentanresolver conflicto de leyes, sino que son en si
mismos, leyes sustanciales, aplicables a la relación de fondo. Entre
losinstrumentos del derecho mercantil uniforme, se destaca la Convención de
Naciones Unidas para los Contratos deCompraventa Internacional de
Mercaderías, adoptada en América Latina por Argentina, Chile, Colombia, Cuba,
Ecuador,México, Perú, Uruguay, Venezuela y recientemente Honduras, donde
entró en vigor el 1º de noviembre de 2003. El conveniode Viena es calificado por
Zimmermann como el más escrupulosamente preparado y significativo para la
unificación del derecho privado También hemos destacado en otra oportunidad la
presencia dentro del panorama de instrumentos jurídicos del derechomercantil
uniforme, de reglas y costumbres, sugeridas en el primer caso, o recopiladas en el
segundo, por parte deinstituciones como el Instituto para la Unificación del
Derecho Privado UNIDROIT y la Cámara de ComercioInternacional de París.
Hemos querido destacar en este trabajo, los principios de UNIDROIT para los
contratos comercialesinternacionales, básicamente en las funciones y aplicaciones
que los mismos están llamados a cumplir dentro del entorno delderecho de los
negocios internacionales. Teniendo en cuenta que la idea latente en estas reglas
es propender por la adopciónde instrumentos uniformes del derecho de los
negocios internacionales, haremos una referencia comparativa con laConvención
de Naciones Unidas para los Contratos de Compraventa Internacional y en
algunos apartes a los Principios delDerecho Europeo de Contratos
Los Principios de UNIDROIT no tienen la fuerza jurídica de un tratado
internacional, pero sí tienen la autoridad de haber sido elaborados por expertos
provenientes de varios sistemas jurídicos, aportando elementos novedosos y
progresistas, que además generaran seguridad y confianza en las operaciones
comerciales internacionales. Sus cualidades indiscutibles hacen que las partes y
los tribunales arbitrales los prefieran al derecho positivo, que se muestra en
múltiples ocasiones demasiado rígido y anticuado.
En cuanto al ámbito de aplicación de los principios, éstos están dirigidos a regular
los contratos comerciales internacionales. Con relación a la característica de
internacionalidad, no se adopta ningún criterio que la determine, por el contrario,
se afirma que dicho concepto sea interpretado en el sentido más amplio posible, a
fin de excluir de dicha calificación sólo aquellas relaciones contractuales que
carezcan de todo elemento de internacionalidad, es decir, cuando los elementos
trascendentes del contrato tienen puntos de conexión única y exclusivamente con
una sola nación. Por otra parte, respecto de la mercantilidad del contrato, se
excluyen las operaciones llamadas de consumo; sin embargo, aun cuando no se
define el carácter mercantil, éste ha de interpretarse en su sentido más amplio.
El propósito de los Principios fue la recopilación y la unificación de los usos y
costumbres de los comerciantes de todo el mundo, para así crear mayor seguridad
y confianza en el ámbito tan dinámico de los negocios. Como se explica en la
Introducción a los Principios de UNIDROIT, su objetivo radica en establecer un
conjunto equilibrado de reglas destinadas a ser utilizadas en todo el mundo
independientemente de las específicas tradiciones jurídicas y condiciones
económicas y políticas de los países en que vengan aplicados.
Los Principios de UNIDROIT se aplican cuando las partes los eligen como lex
contractus, o bien cuando las mismas indican como ley aplicable los principios
generales del derecho o la lex mercatoria. También se pueden aplicar en arbitraje
sin ninguna autorización de las partes cuando los árbitros, en virtud de su amplia
libertad de decisión o actuando como amigables componedores, consideran a los
Principios UDIDROIT como reglas de derecho apropiadas, o bien los toman en
cuenta en su calidad de “usos de comercio relevantes.
De manera ejemplificativa, me permito presentar algunos de los principios
contenidos en ese instrumento de soft law, mismos que tienen similitudes con los
principios generales aplicables en materia contractual del derecho mexicano,
familiaridad que nos debe impulsar a usar este cuerpo normativo para regular los
contratos que celebramos con contrapartes extranjeras.
Los Principios UNIDROIT sobre los Contratos Comerciales Internacionales (PICC)
son un conjunto de reglas no obligatorias, pero ampliamente reconocidas, que
buscan armonizar la contratación internacional. Establecen principios generales de
interpretación, aplicación y cumplimiento de los contratos, con el objetivo de
facilitar las transacciones comerciales internacionales.
Principios fundamentales de los PICC:
Libertad de forma:
Los PICC no exigen una forma específica para la celebración o prueba de un
contrato.
Buena fe:
La buena fe y la lealtad negocial son principios fundamentales en la interpretación
y aplicación de los contratos.
Igualdad de partes:
Los PICC reconocen que las partes tienen la libertad de negociar y celebrar
contratos, incluso en situaciones donde una de las partes pueda estar en una
posición de desventaja.
Pacta sunt servanda:
Los PICC consideran que los contratos deben ser cumplidos de buena fe, en la
medida en que no sean contrarios a normas imperativas.
Interpretación de los contratos:
Los PICC establecen criterios para interpretar los contratos, tomando en cuenta el
contexto en que fueron celebrados, los usos y costumbres del comercio
internacional, y las expectativas de las partes.
Alcances y aplicación de los PICC:
Resolución de conflictos:
Los PICC pueden ser utilizados como una guía para resolver controversias en
contratos internacionales, cuando las partes no han establecido una ley aplicable
específica.
Redacción de contratos:
Los PICC pueden servir como una referencia para la redacción de cláusulas
contractuales en contratos internacionales, con el objetivo de garantizar la claridad
y la seguridad jurídica.
Derecho aplicable:
Si bien no son ley obligatoria, los PICC pueden ser considerados como una "lex
mercatoria" o derecho consuetudinario del comercio internacional, y pueden ser
utilizados por los tribunales en ausencia de ley aplicable.
Adaptación a la pandemia
UNIDOIT ha publicado un documento que explica cómo pueden utilizarse los
Principios para la resolución de disputas relacionadas con los contratos
internacionales durante la pandemia y en los años siguientes.
Beneficios de utilizar los PICC:
Armonización de la contratación internacional:
Los PICC promueven la uniformidad en la aplicación del derecho contractual,
reduciendo las incertidumbres y los riesgos asociados con la contratación
internacional.
Simplificación de las transacciones comerciales:
Al facilitar la interpretación y aplicación de los contratos, los PICC contribuyen a la
eficiencia y la agilización de las transacciones comerciales internacionales.
Fomento de la confianza entre las partes:
Los PICC promueven la confianza entre las partes en la contratación internacional,
al establecer reglas claras y objetivas para la interpretación y aplicación de los
contratos.
Contribución a la seguridad jurídica:
Los PICC ayudan a garantizar la seguridad jurídica en las transacciones
comerciales internacionales, al ofrecer un marco regulatorio claro y predecible.
EL INSTITUTO PARA LA UNIFICACIÓN DEL DERECHO PRIVADO
El Instituto para la Unificación del Derecho Privado UNIDROIT, es una
organización intergubernamental creada en 1926, bajo el auspicio de la Liga de
Naciones, restablecida en 1940 sobre las bases de un tratado internacional, el
Estatuto Orgánico de UNIDROIT. Su sede se encuentra en Roma y se creó con el
objetivo de promover la armonización y unificación del derecho privado a nivel
internacional, teniendo como punto de partida la creciente liberalización del
comercio y el proceso de integración económica. Son miembros del instituto
estados de los cinco continentes, que representan una variedad de sistemas
legales, políticos, y económicos.
En la actualidad, UNIDROIT cuenta con 58 miembros de acuerdo con el Estatuto
Orgánico de UNIDROIT del 15 de marzo de 1940, aprobado en Colombia por
medio de la Ley 32 de 1992, el Instituto para la Unificación del Derecho Privado,
tiene por objeto, según el art. 1º
Estudiar los medios de armonizar y coordinar el derecho privado entre los estados
o entre grupos de estados y preparar gradualmente la adopción por parte de los
distintos estados de una legislación de derecho privado uniforme. A tal fin, el
Instituto.
- Prepara proyectos de leyes o convenciones con miras a establecer un derecho
interno uniforme.
- Prepara proyectos de acuerdos tendientes a facilitar las relaciones
internacionales en materia de derecho privado.
- Emprende estudios de derecho comparado en materia de derecho privado;
- Se interesa por las iniciativas ya tomadas por otras instituciones en todos esos
campos con las cuales puede, en caso necesario, mantenerse en contacto.
- Organiza conferencias y publica los estudios que juzga dignos de amplia
difusión.
Precisamente, entre los antecedentes de la Convención de 1980 sobre
compraventa de mercaderías, se encuentra el trabajo de UNIDROIT. En efecto,
los antecedentes de la Convención de Viena de 1980 para la compraventa
internacional de mercaderías, se remontan a los trabajos de la comisión designada
por la Asociación de Derecho Internacional reunida en Estocolmo en 1924, los
trabajos de la Comisión de UNIDROIT de 1930 que preparó un proyecto de Ley
Uniforme de la compraventa internacional, el proyecto de Ley Uniforme sobre
venta internacional de objetos mobiliarios corporales de 1939, la Conferencia
Internacional de La Haya de 1964, donde se aprobaron la LUVI, o Ley Uniforme
sobre la venta internacional de objetos mobiliarios corporales, y la LUF, o Ley
Uniforme sobre la formación de los contratos de venta internacional de objetos
muebles corporales.
Entre otros, los instrumentos legales sobre los cuales ha trabajado el Instituto,
están, además de las Convenciones sobre normas uniformes referidas, la
Convención internacional sobre el contrato de viaje, la Convención sobre normas
uniformes en la expresión de la voluntad internacional, la Convención UNIDROIT
sobre leasing financiero internacional y la Convención UNIDROIT sobre factoring
internacional.
De los instrumentos trabajados por UNIDROIT, tal vez, el que más difusión ha
tenido, y sobre el que existe mayor consenso en el derecho mercantil
internacional, es el que contiene los Principios para los contratos comerciales
internacionales, a los cuales pasamos a referirnos.
LOS PRINCIPIOS DE UNIDROIT PARA LOS CONTRATOS COMERCIALES
INTERNACIONALES
Aspectos generales: Origen, estructura, propósito y naturaleza jurídica de los
Principios. En el año de 1968, con ocasión de la celebración de los 40 años de
fundación de UNIDROIT, surgió la idea de crear un cuerpo normativo para los
contratos comerciales internacionales. El Consejo Directivo de UNIDROIT en su
reunión de 1971 incluyó en la agenda de trabajo la preparación de un ensayo de
unificación relativo a la parte general de los contratos, sin embargo, no fue sino
hasta 1980 cuando se creó el grupo de trabajo, que se constituyó con
representantes de diversas culturas y sistemas jurídicos del mundo,
representantes de llamado Civil law, del Common law, y de los sistemas
socialistas. Igualmente fueron consultados expertos académicos y abogados
dedicados al derecho de contratos, así como organismos gubernamentales y de
negocios. Las labores terminaron en el año de 1994 con la publicación de los
Principios para los contratos comerciales internacionales. Los Principios de
UNIDROIT, originalmente fueron redactados en inglés, y en aras de facilitar su
difusión y utilización, se redactaron comentarios a cada artículo por parte del
grupo de trabajo. Con los mismos objetivos, se han traducido a diferentes idiomas.
Los Principios de UNIDROIT para los contratos comerciales internacionales,
representan una nueva aproximación al derecho de los negocios internacionales, y
son un intento por remediar muchas de las deficiencias surgidas del derecho
aplicable a tales negocios. No están concebidos como una forma de modelo de
cláusulas contractuales para ningún tipo de convenio en particular, ni constituyen
una forma de convención internacional de Ley Uniforme para los contratos
internacionales, y como se verá más adelante, derivan su valor solamente de su
fuerza persuasiva.
Estos Principios son un intento por enunciar reglas que son comunes a la mayoría
de sistemas legales existentes, y al mismo tiempo, adoptar soluciones que mejor
se adapten a las necesidades del tráfico internacional.
Estos también están divididos en siete capítulos que contienen en total ciento
veinte artículos, con disposiciones aplicables a todo el iter contractus desde su
etapa de gestación hasta su conclusión mediante el cumplimiento o
incumplimiento del mismo. La estructura es la siguiente: Preámbulo, que contiene
el propósito de los Principios. Capítulo 1. Disposiciones generales. Capítulo 2.
Formación del contrato. Capítulo 3. Validez. Capítulo 4. Interpretación. Capítulo 5.
Contenido. Capítulo 6. Cumplimiento. Capítulo 7. Incumplimiento.
Bajo esta idea, los Principios de UNIDROIT, tienen como objeto, ser un conjunto
de reglas que puedan ser utilizadas con independencia de los diversos sistemas
jurídicos y económicos existentes en el mundo. De esta forma, se intenta
solucionar el problema de determinar la ley del foro y la ley aplicable a los
contratos comerciales internacionales. Acorde con las necesidades antes
planteadas, el propósito de los Principios es bastante claro, en el preámbulo de los
mismos se dispone lo siguiente:
Estos Principios establecen reglas generales aplicables a los contratos mercantiles
internacionales.
Estos Principios deberán aplicarse cuando las partes hayan acordado que su
contrato se rija por ellos.
Estos Principios pueden aplicarse cuando las partes hayan acordado que su
contrato se rija por los principios generales del derecho, la lex mercatoria o
expresiones semejantes.
Estos Principios pueden proporcionar una solución a un punto controvertido
cuando no sea posible determinar cuál es la regla (rule) de derecho aplicable a
dicho contrato.
Estos Principios pueden ser utilizados para interpretar o complementar
instrumentos internacionales de derecho uniforme.
Estos Principios pueden servir como modelo para la legislación a nivel nacional e
internacional. La respuesta a cuál puede ser la fuente de su obligatoriedad se
encuentra en la autonomía de la voluntad de las partes, principio rector del
derecho contractual, es decir: los principios serán aplicables a los contratos,
cuando así lo hayan acordado las partes. Pero, como lo veremos, varios tribunales
internacionales los han encontrado aplicables a los contratos por el simple hecho
de constituir principios generales de los contratos del comercio internacional
reconocidos en diversos sistemas jurídicos del mundo.
Debemos, sin embargo, tratar de aclarar lo que puede entenderse como
Principios. Toda vez que creemos que dentro del articulado de los Principios de
UNIDROIT, pueden contenerse algunas disposiciones que en efecto concuerden
con lo que se puede entender por tales, mientras otras, serían más bien reglas
comunes al tráfico internacional sobre obligaciones y contratos, sea que estén
contenidas en disposiciones legales codificadas o se constituyan como
costumbres. En anteriores ocasiones nos hemos manifestado de acuerdo con la
posición que ha pretendido ver a los Principios de UNIDROIT como manifestación
de la costumbre internacional, y como fiel reflejo de la lex mercatoria. Hoy no
somos partidarios de hacer tal afirmación de manera tajante. Primero, por lo que
hemos manifestado anteriormente, en el sentido de que la lex mercatoria la
asumimos como la denominación dada al derecho mercantil internacional, que
está constituido por varias fuentes: los principios generales del derecho relativos a
las relaciones comerciales internacionales; los usos y prácticas uniformes
observados en la práctica comercial internacional y reglas consagradas por la
práctica arbitral internacional.
En segundo lugar, puede ser que algunos de los artículos de los Principios reflejen
costumbres internacionales, pero también otros serán reflejo de lo que conocemos
como principios generales del derecho, y otras más, serán disposiciones creadas
legislativamente, que en el caso de los Principios han sido adoptadas bajo el
entendido de que pueden facilitar el comercio internacional. Por ejemplo, véase el
caso de la norma sobre incumplimiento esencial, también reflejada en la
Convención sobre compraventa internacional. El hecho de que otros códigos
contengan soluciones diferentes sobre el particular, significa que esas reglas son
propias de algún sistema, y no reflejen propiamente los usos del tráfico, ni los
principios generales del derecho. Cuestión diferente sucede con el principio de
buena fe, ese sí criterio fundante. Por ello, lo que proponemos es distinguir en
cada caso concreto, para concluir si nos encontramos efectivamente ante una
norma que sea reflejo de un principio de derecho, o más bien una regla adoptada
por consenso.
El tema lo desarrollaremos un poco más a fondo cuando veamos las aplicaciones
jurisprudenciales, sobre todo en cuanto al alcance de la utilización de los
Principios de UNIDROIT como lex mercatoria.
Es preciso detenernos en el análisis de cada uno de los puntos indicados en el
preámbulo, lo que nos permitirá entender el contexto general de los Principios.
El límite que encuentran los Principios está constituido por las normas imperativas
nacionales e internacionales. En este sentido el artículo 1.4 que dispone: Estos
Principios no restringen la aplicación de normas de carácter imperativo, sean de
origen nacional, internacional o supranacional, que resulten aplicables conforme a
las normas pertinentes de derecho internacional privado.
En el comentario a este artículo se aclara que dada la naturaleza peculiar de los
Principios, estos no tienen el propósito de prevalecer sobre normas imperativas
aplicables ya sean ellas de origen nacional, internacional o supranacional.
ÁMBITO DE APLICACIÓN
Conforme a lo dispuesto en el preámbulo, los Principios son aplicables a los
contratos mercantiles internacionales, en aquellos eventos en los que las partes
hayan acordado regular dichas relaciones contractuales conforme a estos, incluso
tratándose de contratos nacionales.
Pueden ser además utilizados como modelo para la legislación interna de los
países o legislación internacional. Los Principios no sólo se limitan a la regulación
de contratos específicos, sino que también pueden ser utilizados para la
interpretación y complemento de disposiciones uniformes internacionales. No
obstante las varias aplicaciones posibles de los Principios, estos están concebidos
principalmente para regular contratos mercantiles internacionales, razón por la
cual es menester determinar lo que se entiende por tales.
MERCANTILIDAD DEL CONTRATO
Sin definir lo que se entiende por contrato, los Principios delimitan el tipo de
negocios jurídicos a los cuales se aplica al utilizar el término contratos mercantiles,
dándole un sentido amplio a la expresión “mercantilidad” que no se limita a la
tradicional discusión sobre su naturaleza civil, o mercantil, sino que más bien
buscan abarcar el mayor número de operaciones mercantiles posibles de manera
que tal como se afirma en el comentario al preámbulo, entre los cuales se
destacan entre otros, los contratos de prestación de servicios profesionales,
excluidos de la materia mercantil según algunas posiciones legislativas como es el
caso del Código de Comercio colombiano en el artículo 23.
Podría afirmarse en un comienzo que los Principios han dejado además a un lado
los clásicos criterios objetivo, y subjetivo para la determinación de la naturaleza
mercantil de ciertos actos jurídicos, porque se busca más bien que puedan
aplicarse tanto en aquellos países cuyas regulaciones mercantiles acogen el
criterio objetivo, como aquellos que se matriculan en el contrario.
A pesar de que la intención de los Principios es la de abarcar el mayor número
posible de operaciones económicas, se ha excluido expresamente a aquellas
operaciones denominadas de consumo, entendiendo por tales según el
comentario al preámbulo contenido en los Principios, las que son celebradas por
aquella persona que, en su actividad contractual, no efectúa un acto de comercio,
ni obra en ejercicio de su profesión.
Sin embargo, en nuestro parecer, no fue acertada la distinción entre operaciones
de consumo y su limitación frente a otras operaciones económicas, pues a pesar
de atribuir las primeras a aquellos actos celebrados por consumidores, no aclaró
satisfactoriamente cuando un contratante actúa como tal, es decir; deja viva la
discusión entre los criterios para distinguir cuando nos encontramos o no frente a
un acto de comercio, sin tener en cuenta la finalidad buscada consistente en
abarcar el mayor número posible de operaciones mercantiles. Además, es de
tener en cuenta que la realidad de la economía y el derecho muestran como las
normas que en su momento fueron exclusivas para los sujetos que se calificaron
como comerciantes, cada vez más rigen a todos aquellos protagonistas del
mercado, entre los cuáles se encuentran individuos, empresas, sociedades,
incluso estados.
A nuestro modo de ver, debió aprovecharse la ocasión, e intentar una fórmula que
unifique los actos mercantiles con los actos civiles, si es que en realidad se quería,
como se mencionó, abarcar todo tipo de operaciones económicas y no distinguir
entre operaciones civiles y mercantiles, pues como anotamos –insistimos- sí se
distinguió.
Por otra parte, no encontramos objeción alguna a poder aplicar estas
disposiciones a otro tipo de operaciones, pues tal como lo afirman los Principios,
las únicas limitaciones que podrían establecerse en su empleo serían las
dispuestas por las normas imperativas que regulen los estatutos nacionales de los
consumidores.
Sobre este punto, es de anotar que el comentario al preámbulo de los Principios
de UNIDROIT va acorde con la exclusión hecha en la Convención de Viena de
1980 sobre compraventa internacional de mercaderías, de las compraventas de
consumo. En efecto, se excluyen del campo de aplicación de la Convención las
compraventas de mercaderías, según el art. 2 compradas para uso personal,
familiar o doméstico, salvo que el vendedor, en cualquier momento antes de la
celebración del contrato o en el momento de su celebración, no hubiere tenido ni
debiera haber tenido conocimiento de que las mercaderías se compraban para
ese uso". Sin embargo, es preciso indicar que los Principios son más ambiciosos
que la Convención de Viena sobre compraventa al regular (salvo la exclusión
anotada) todo tipo de contratos, mientras la Convención sólo se aplica a los
contratos de compraventa, igualmente, no importa para efectos de su aplicación,
el tipo de bienes sobre los cuales recaerán los contratos, como en principio si
importa para efectos de la Convención sobre compraventa.
INTERNACIONALIDAD DEL CONTRATO
En un contrato puede haber varios criterios que permitirían pensar en su carácter
internacional, tales como: la nacionalidad de las partes intervinientes, la ubicación
de los bienes objeto del contrato, el lugar de celebración, el lugar de ejecución, el
domicilio de las partes o la localización de su establecimiento, el lugar de pago, el
lugar de destino de los bienes, el transporte del mismo, entre otros. En torno a lo
anterior las leyes nacionales suelen regular los siguientes aspectos:
a. La capacidad de las partes contratantes,
b. Los requisitos de forma del contrato,
c. La naturaleza y efectos del contrato,
d. La ejecución del contrato, pero no contienen una definición exacta de que es un
contrato internacional, cosa que tampoco hacen las reglas de carácter
internacional, sino que solamente, indican cuándo un contrato es regulado por
dicha normativa, es decir, cuándo un contrato es internacional a los efectos de la
aplicación de dicha normativa, tal como sucede con la Convención de Viena sobre
compraventa internacional.
Para determinar la categoría contrato internacional se han desarrollado diversas
tesis, entre las que destacan la tesis del elemento extranjero puro y la tesis del
efecto internacional. De acuerdo con la primera, un contrato es internacional
cuando presenta, al menos, un elemento extranjero, cualquiera que sea dicho
elemento. Por otra parte, la tesis del efecto internacional, es aquella que afirma
que un contrato es internacional, esto es cuando produce efectos conectados con
otros países o afecta a los intereses del comercio internacional, tesis desarrollada
en el arbitraje privado internacional.
Los Principios de UNIDROIT, no adoptan claramente ningún criterio para
establecer la internacionalidad del contrato. En el comentario al preámbulo se
afirma que estos deben ser interpretados de la manera más amplia posible. El
carácter internacional de los contratos mercantiles tiene una amplia connotación,
ya que tal como lo afirma el preámbulo, únicamente se excluyen las relaciones
contractuales ausentes de todo elemento de internacionalidad, es decir, cuando
los elementos esenciales del contrato tengan conexión con una sola nación.
Los Principios, quisieron adoptar un criterio lo suficientemente amplio en su
interpretación, que permitiera excluir solamente los casos en que dentro del
contrato no existiera ningún elemento internacional, es decir, cuando todos los
elementos relevantes en el contrato en cuestión estuvieran conectados con un
solo país.
En la Convención de Viena sobre compraventa internacional de mercaderías, el
carácter internacional está determinado de la siguiente manera:
Artículo 1º. La presente Convención se aplicará a los contratos de compraventa de
mercaderías entre partes que tengan sus establecimientos en estados diferentes:
a) Cuando esos estados sean estados contratantes, o
b) Cuando las normas de derecho internacional privado prevean la aplicación de la
ley de un Estado contratante.
No se tendrá en cuenta el hecho de que las partes tengan sus establecimientos en
estados diferentes cuando ello no resulte del contrato, ni de los tratos entre ellas,
ni de información revelada por las partes en cualquier momento antes de la
celebración del contrato o en el momento de su celebración. A los efectos de
determinar la aplicación de la presente Convención, no se tendrán en cuenta ni la
nacionalidad de las partes ni el carácter civil o comercial de las partes o del
contrato. El criterio determinante es la ubicación del establecimiento, sin importar
la nacionalidad de las partes, ni la de aquél. Debe agregarse que no importa para
la determinación de la internacionalidad, bajo la Convención de Viena, la ubicación
de los bienes objeto del contrato, ni el lugar de su ejecución. Es más satisfactoria,
a nuestro juicio, la solución dada por los Principios de UNIDROIT, toda vez que en
la Convención, la internacionalidad se ve limitada y no abarca todas las
compraventas que revistan el carácter de internacionales, de acuerdo con que
alguno de sus elementos lo sea.
FUNCIONES DE LOS PRINCIPIOS, APLICACIONES JURISPRUDENCIALES
Los Principios de UNIDROIT, al recoger reglas de distintas culturas jurídicas y
económicas permitirán el acceso a innovadores soluciones que contribuirán a
enriquecer y renovar nuestra jurisprudencia, por otra parte, son un paso adelante
en la necesidad planteada de armonizar y unificar el derecho privado a nivel
internacional, como una respuesta jurídica al fenómeno económico de
globalización.
Derivado de lo enunciado en el preámbulo, se han identificado algunas funciones
que pueden tener los Principios en la práctica, que pasaremos a analizar a
continuación, indicando algunas aplicaciones jurisprudenciales. Sin embargo,
podemos adelantarnos a lo que será estudio detallado, diciendo que en general
los papeles fundamentales asignado a los Principios y desarrollados por la
jurisprudencia, especialmente, laudos arbitrales de la Cámara de Comercio
Internacional (CCI), se pueden resumir en: papel o función normativa, y papel o
función interpretativa.
APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS COMO LEY DEL CONTRATO
Basado en el principio de la autonomía de la voluntad, las partes en un contrato
pueden escoger a los Principios como ley del contrato. Precisamente, en el
comentario al preámbulo se recomienda que: cuando las partes deseen adoptar
los Principios como el derecho aplicable a su contrato, es aconsejable combinar la
adopción de los Principios con un acuerdo de arbitraje.
Serían aplicables los Principios de UNIDROIT de manera directa al contrato. En
este caso los Principios se aplicarán con exclusión de la ley nacional, siempre y
cuando no intenten derogar las normas de carácter imperativo de cada país. Lo
que nos parece interesante, es la existencia de varios casos que han sido objeto
de decisión en tribunales de arbitramento y en cortes locales o extranjeras, sobre
contratos en los cuales se han aplicado los Principios como ley del contrato, en
algunos casos incluso, sin que haya mediado pacto entre las partes en tal sentido.
Podría ser incluso más claro, el hecho de que sea en casos en que mediante
pacto arbitral, sean los tribunales de arbitramento internacionales, los que puedan
acudir a los Principios para fallar conforme a ellos, pues tal como señala Bonell,
los árbitros no necesariamente están obligados a basar su decisión en una ley
doméstica particular.
Un caso en el que las partes designaron a los Principios de UNIDROIT como ley
del contrato, y el tribunal falló conforme a esta estipulación es el decidido por un
Tribunal Arbitral en Milán (Italia). Se trataba de un contrato de agencia comercial
para la distribución de artículos de mobiliario, concluido entre una compañía
italiana (como principal) y un agente en los Estados Unidos.
Artículo 1.3 para afirmar el carácter obligatorio del acuerdo entre las partes.
Artículos 4.1 y 4.2 para interpretar la declaración escrita de una de las partes
como constitutiva del aviso de terminación;
Artículo 7.3.1 para excluir el derecho a terminar el contrato por una inejecución
esencial, o incumplimiento esencial con respecto a un evento sobre el cual las
partes tenían expresamente estipulado renegociar si éste ocurriera.
Artículo 7.3.5 para afirmar la validez de un término del contrato, según el cual en
caso de terminación, expresamente se concedía al principal el derecho a la
restitución del promocional material y al agente el derecho a una comisión por
órdenes hasta ahora recibidas;
Artículos 7.4.1 y 7.4.2 para afirmar el derecho de la parte afligida para ser
compensada totalmente por el daño que ha derivado como consecuencia de la
inejecución de la otra parte, pero excluir compensación por el sufrimiento
emocional y aflicción, pues la parte afligida es una entidad corporativa,
Artículos 7.4.3 y 7.4.4 para limitar la compensación a los costos que se derivan de
la inejecución y al daño previsible.
Artículo 7.4.9 para confirmar la validez de la cláusula del contrato que proporciona
derecho a la parte afligida a recibir intereses desde cuando el dinero es debido, y
el artículo 7.4.13 para confirmar la validez de la tasa de interés acordada (15%).
También se encuentra como ejemplo, el laudo 8331 de la Cámara de Comercio
Internacional, donde el demandante era un fabricante sueco y la demandada una
compañía iraní. El caso concernía a un memorando de entendimiento por medio
del cual las partes acordaron concluir un contrato de venta de camiones y piezas
de repuesto y en general indicaron su intención de iniciar un acuerdo para
establecer una ensambladora para la producción del mismo tipo de camiones en el
país comprador. Mientras las ventas objeto del contrato estaban concluyendo, el
vendedor se negó a participar en negociaciones para montar la ensambladora
argumentando que el comprador carecía de la organización empresarial necesaria
para el llevar a cabo el proyecto.
Aplicación de los Principios como modelo para la legislación nacional o
internacional y para la redacción de contratos
Se ha señalado además cómo los legisladores nacionales e internacionales
podrían encontrar una fuente de inspiración en los Principios de UNIDROIT para la
preparación de nueva legislación, en el campo de las reglas generales de los
contratos o con respecto a tipos específicos de negocios debido a las soluciones
modernas y funcionales adoptadas; se observa también, que las partes
pertenecientes a sistemas legales diferentes o que hablen lenguajes distintos
podrían usar dichos Principios como una guía para elaborar sus contratos.
Según se afirma en la presentación a dichos Principios, se convertirán éstos en
una fuente conveniente para los árbitros, especialmente cuando sean llamados a
decidir como amigables componedores conforme a los usos y costumbres del
comercio internacional, o a la lex mercatoria, recurrir a un grupo de reglas las
cuales son el resultado de una intensiva investigación y prolongadas
deliberaciones. Igualmente, algunos doctrinantes señalan que los Principios
UNIDROIT pueden servir como guía para la redacción de contratos comerciales
internacionales. Esto, pues no son pocas las diferencias que puede el sentido de
algunas palabras y vocablos técnicos y jurídicos en términos en los diferentes
países y sistemas legales. De esta manera, al redactar los contratos conforme a la
terminología empleada en los Principios, estarán evitando posibles diferencias en
su entendimiento.
Con lo anterior no pretendemos agotar la explicación sobre la totalidad de los
temas contemplados en los Principios de UNIDROIT, sino tan sólo mostrar de
manera introductoria su importancia en el desarrollo del derecho mercantil
internacional.
CONCLUCIÓN
Los Principios de UNIDROIT sobre los Contratos Comerciales Internacionales
fueron publicados por primera vez en 1995, siendo UNIDROIT una agencia
especializada de las Naciones Unidas que tiene como misión la unificación del
derecho privado. De acuerdo con el preámbulo, los principios de UNIDROIT
establecen reglas generales aplicables a los contratos mercantiles internacionales
y son de aplicación cuando las partes del contrato hayan decidido que el mismo se
rija por estos principios autonomía de la voluntad. También serán de aplicación
cuando las partes hayan acordado que su contrato se rija por principios generales
del derecho, la lex mercatoria o expresiones semejantes.
Así mismo hay que subrayar la importancia que han adquirido con el tiempo los
Principios de UNIDROIT a la hora de interpretar o complementar instrumentos
internacionales de derecho uniforme del comercio internacional por parte de
jueces y tribunales.
Por lo tanto, los Principios de UNIDROIT es lo que se suelen definir en derecho
internacional como soft law, es decir; instrumentos cuasi-legales que por sí
mismos no tienen ningún carácter vinculante a nivel jurídico, por carecer de rango
normativo, ya que las instituciones que los crean no tienen poder legislativo. Son
recomendaciones, declaraciones, principios, códigos de conducta etc. que se
emiten por algunos organismos e instituciones internacionales y que cada vez
adquieren más relevancia en la práctica legal internacional por su creciente
utilización.
REFERENCIAS
Mucenic, V. (2023, 22 agosto). Principios de UNIDROIT sobre Contratos
Comerciales Internacionales. [Link]
sobre-contratos-comerciales-vladia-mucenic
Tradelex. (2023, 22 febrero). ¿Qué son los Principios de UNIDROIT sobre los
Contratos Comerciales Internacionales? Abogados de Extranjería En Bilbao,
Nacionalidad y Derecho Internacional En Bilbao, Immigration And International
Business Lawyers In Spain. [Link]
principios-de-unidroit-sobre-los-contratos-comerciales-internacionales/
Vista de Los principios Unidroit en las relaciones comerciales internacionales|
Revista de Derecho. (s. f.).
[Link]
2563/4202#:~:text=Estos%20Principios%20pueden%20ser%20utilizados,a
%20nivel%20nacional%20o%20internacional.