0% encontró este documento útil (0 votos)
32 vistas12 páginas

Manga en España

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
32 vistas12 páginas

Manga en España

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Historieta o Cómic

Biografía de la narración gráfica en España


editado por Alessandro Scarsella, Katiuscia Darici, Alice Favaro

El manga español: desarrollo y evolución


a través de la recepción del manga en España
Miguel Ángel Pérez-Gómez
(Universidad de Sevilla, España)

Abstract The emergence of manga in Spain at the beginning of the nineties marked a break in the
reading habits of comic book fans in this country. However, this meant not only an expansion of the
market and the number of titles published, but the introduction of an aesthetic linked to those of
Japanese comics. We can not understand the absorption of forms and themes of Spanish manga
without knowing what was the reception process of the original works coming from the land of the
rising sun in Spain. This chapter provides a historical overview of the arrival of manga and editorial
explosion that led to the emergence of new authors and titles, a parallel chronology of national
authors creations that follow the guidelines of the Japanese publications in order to show how the
original texts definitively influence the evolution of the Spanish manga will be established.

Sumario 1 Introducción. – 2 Los años sesenta: cuando el anime eran dibujos animados. – 3 En los
setenta empieza el culto. – 4 La década de los ochenta. – 5 La década de los noventa: la consolidación
del fenómeno. – 6 La ruptura. – 7 El primer período del manga español. – 8 Nuevos modelos de
salones. – 9 A modo de conclusión.

Keywords Manga. Spanish manga. Fanzine. Otaku.

1 Introducción

Este capítulo trata mostrar la evolución que nos lleva desde el protomanga
español hasta lo que se conoce como manga español a través de la recepción
del manga y el anime. Ya que no podemos entender la llegada del manga
a España sin tener en cuenta cómo las series de animación favorecieron
el desembarco del manga.
Para ver esta evolución que va de la mera recepción pasiva a la creación
de contenidos es imprescindible hacer una pequeña revisión histórica que
va desde los sesenta, momento en el que empiezan a verse las primeras
películas y series de animación. En este repaso cronológico se va a tratar
de mostrar la creación de un caldo de cultivo que dará lugar a lo que a día
de hoy se conoce como manga español.
Definir el concepto de manga español es algo complejo y más cuando
este se debe a unas coordenadas culturales muy concretas, por otro lado
Biblioteca di Rassegna iberistica 4
DOI 10.14277/6969-146-1/RiB-4-3 | Submission 2016-09-05
ISBN [ebook] 978-88-6969-146-1 | ISBN [print] 978-88-6969-145-4 | © 2017 77
Historieta o Cómic, 77-88

hay un problema terminológico: ¿Por qué lo definimos como manga es-


pañol y al coreano o chino lo denominamos como Manwha? Maria Llovet
autora de Eros/Psique y Porcelain lo define de esta manera:

Se podría decir que lo de aquí no es nada manga porque el sistema de


publicación difiere del japonés. Si es por estilo sí, pero es muy confuso
aunque cada uno lo entiende de una forma diferente, y esa etiqueta
engloba a gente que tiene una influencia muy marcada y que está pu-
blicando aquí y quieren hacerlo denominando su trabajo como manga.
(Pérez-Gómez 2013)

De manera que aunque estemos hablando de manga español en realidad


lo estamos haciendo de cómic español, sin más. Pero tras el uso de esta
etiqueta existe cierto desapego por parte de la crítica y los premios ofi-
ciales para estos cómics que quizás por eso se han tenido que sectorizar,
ningún año encontramos una obra de ‘manga español’ entre los nominados
a Ficomic o premios oficiales cualquiera de los premios generalistas, de
ahí la existencia de un circuito propio.

2 Los años sesenta: cuando el anime eran dibujos animados


La animación japonesa llega a España en el año 1961 con la proyección
de La serpiente blanca encantada (Hakuja Den, 1958), de Taiji Yabushita,
primer largometraje de la Toei en el Festival de Cine de San Sebastián.
Pero no es hasta 1964, con el estreno comercial en cines de Simbad el
marino (Shinbad no boken, 1962), del mismo realizador y coguionizado por
Osamu Tezuka, que podemos considerar que existe una posibilidad real de
visionado para el gran público. En el año 1969 se estrena en TVE Kimba
el león blanco (Jangaru Tatei, 1965), adaptación de la obra de Tezuka. En
esta década también tendrá lugar, aunque sea de manera testimonial, la
publicación de manga, concretamente en el número 137/138 de Cavall Fort
en la sección Mostra de Comic Mundial coordinada por Antonio Martín,
donde aparece una página de Tonda Haneko, una serie de los años veinte
creada por Rakuten Kitazawa, uno de los fundadores de la historieta
japonesa (Bernabé 2009). Hubo otros estrenos cinematográficos y emisión
de series televisivas, lo cual supuso una avanzadilla de carácter testimonial.

78 Pérez-Gómez. El manga español


Historieta o Cómic, 77-88

3 En los setenta empieza el culto


La década de los setenta supone cierta implantación del anime. La primera
en estrenarse es Meteoro (Mach Go Go Go, 1967-68) en 1971, aunque la
tendencia que veremos a lo largo de esta década es otra. La mayoría de
series de animación se enmarcan en el Meijaku (teatro de obras maestras)
que consiste en la adaptación de cuentos clásicos. Empieza en 1975 con
la emisión de Heidi (Arupusu no shôjo Haiji, 1974), serie en la que están
involucrados Hayao Miyazaki e Isao Takahata que unos años más tarde
fundarían el Estudio Ghibli. La relevancia que adquiere la serie es tal
que pasa de emitirse los viernes por la tarde a los sábados por la tarde
en horario de prime time, durante muchos años esa franja horaria se
consolidó como la de los dibujos animados. Una vez finalizada la emisión
y buscando repetir el éxito TVE programa la emisión de Marco (Haha no
tazunete Sanzenri, 1976), pero no tuvo el mismo éxito que su predecesora
y concluye de manera precipitada.
En 1978 llega la primera rotura cultural, de las muchas que vendrían
a posteriori, en cuanto a tendencia de animación para todos los públi-
cos: llega Mazinguer Z (Majingâ Zetto, 1972-74), adaptación del cómic
de Go Nagai, que sorprende a todos los públicos por mostrar la violencia
inherente a una parte de la animación comercial japonesa. Esto tiene su
repercusión por lo que la serie es cancelada cuando solo se han emitido
30 de los 90 capítulos que la componen.
Esta producción y el robot protagonista constituyen el primer icono re-
conocible de la animación japonesa, de manera que empiezan a publicarse
cómics, pero no los originales de Go Nagai, sino unos dibujados exprofeso
para España por Federico Amorós al guión y José Sanchís en el dibujo.
Se trata de ediciones en formato cómic book de manera que comienza lo
que podríamos denominar como protomanga. Esta publicación recibe el
título de una película taiwanesa que nada tenía que ver con la franquicia
original y que en España se rebautizó como Mazinguer-Z, el robot de las
estrellas (The Iron Man, 1978) que en realidad era un refrito taiwanés de
la serie japonesa Super Robot Mach Baron (1974-75).
Así pues, podemos definir como protomanga español aquel que tuvo
lugar antes de la llegada masiva del manga a España pero que no guarda
relación con las derivas narrativas inherentes al manga. Esta práctica tuvo
su mayor predicamento durante los años setenta y parte de los ocjenta y no
fue ajena a otras series, por ejemplo: La batalla de los planetas / Comando
G (Editorial Fher), con guiones de José García y dibujos de Porredón, José
García de Miguel y Daniel. Se trataba de explotar un fenómeno naciente y
del cual no había rastros de cómics originales y apenas merchandising. A
esta fase la podemos definir como el protomanga: explotación de producto
pero no estilística cuyo origen estaba en la industria del momento.

Pérez-Gómez. El manga español 79


Historieta o Cómic, 77-88

4 La década de los ochenta


En los años ochenta las cosas empiezan a cambiar de tal manera que
orientan la tendencia de cara a la década posterior. La Cúpula publica,
en el número 5 de El Víbora, «Good Bye» de Yoshihiro Tatsumi, primer
autor japonés en ser editado de manera regular y con un género que se
aparta de las tendencias genéricas del anime visto en España: el gekiga,
un tipo de manga dramático pensado para un público adulto. Tres años
más tarde Kondansha llevaría su stand al salón del cómic de Barcelona,
algo que sucedería de manera intermitente hasta mediados de los años
noventa. En 1984 empieza la publicación de manera regular del manga
Candy, Candy (Bruguera) de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, antes de la
exitosa emisión de la serie por TVE. Ese mismo año, coincidiendo con el
IV Salón internacional del Cómic de Barcelona. La Cúpula edita Que triste
es la vida de Tatsumi, que se puede considerar como el primer álbum de
manga publicado en España.
También hay una llegada masiva de series de animación japonesas de-
bida al nacimiento de las televisiones autonómicas entre 1983 y 1985:
ETB, TV3 y TVG. Estas empezarían a rellenar sus franjas horarias de ani-
mación japonesa entre las que destacan: Capitan Harlock (Uchû kaizoku
kyaputen Hârokku, 1978) y Dr. Slump (1981-1986). Este título supone el
primer caso de una animación que crea en torno a sí misma una expecta-
ción. Es seguida y comentada por los jóvenes y adolescentes, de hecho en
Catalunya supone la entrada de la animación japonesa hasta el punto de
que Dragon Ball se espera con expectación gracias a la animación prota-
gonizada por Arale.
De esta manera se van sucediendo una serie de publicaciones y emisiones
que van consolidando y que asientan de manera definitiva la llegada del
manga o, mejor dicho, la cultura del manga y de la mano de esta la cultura
japonesa a España. Por primera vez desde la llegada del anime se supera la
etapa de lo testimonial, a pesar de que en el ámbito editorial nos hallamos
en un periodo en que la publicación de mangas es algo excepcional.

5 La década de los noventa: la consolidación del fenómeno


Llegan los noventa y con esta Dragon Ball; la importancia de esta serie es
vital para entender el desarrollo de las publicaciones manga en España
y como se va a desarrollar el fandom en torno a este. Esta empieza a
emitirse en 1990 primero en TVG, luego en TV3 y más tarde en ETB1, con
semanas de diferencia. Sin embargo, es en Catalunya donde el seguimiento
y las adhesiones a la serie alcanzan su máxima expresión, teniendo como
precedente Dr. Slump. Tras una primera tanda de una veintena de capítulos,
TV3 se lanza a la compra de los 153 que conforman la serie completa
80 Pérez-Gómez. El manga español
Historieta o Cómic, 77-88

consiguiendo un éxito sin precedentes. Empieza a desarrollarse un proto-


fandom en torno a la serie que se basa en la circulación de fotocopias del
manga original, así como ilustraciones de carácter erótico creadas por
los propios fans.
Otro hito del momento fue el anime Campeones (Captain Tsubasa, 1983-
86) que se emitía en prime time nocturno compitiendo con el telediario
de TVE. En 1990 se dan una serie de confluencias que hacen que los dos
años siguientes explotara el fenómeno. Ediciones B, a través de su sello
Dragón Cómics, junto con Glénat Francia, editan la versión coloreada USA
de Akira de Katsuhiro Otomo, que se convierte en un éxito al igual que
sucede en EE UU y el resto de Europa. Más adelante llegan a los quioscos
dos títulos en formato cómic-book de Jademan, una editorial de Hong Kong,
Drunken Fist y Tigre Wong, ambos de Tony Wong. TVE empieza la emisión
de Los caballeros del Zodiaco (Saint Seiya) que más adelante pasaría a ser
emitida por Tele 5 que en ese momento emite Robotech. TVE va un paso
más allá que pone de manifiesto el interés por el tokusatsu en la franja de
emisión matutina de los fines de semana de Bioman, Jiban o Winspector.
El año 1991 en el salón del cómic se da a conocer el Club de Fans de
Akira Toriyama, que al año siguiente publicarían su boletín: Penguin Her-
ald; ese mismo año Cels Piñols lanza un Kiusap, fanzine dedicado a Akira
Toriyama. Y a pesar de todo el interés público sigue el merchandising pi-
rata y el mercado de fotocopias de la serie. Sin embargo, son los primeros
movimientos reconocibles en torno a este fenómeno. Ese mismo año llega
Akira, la adaptación cinematográfica del manga de Otomo, y las cadenas
de televisión españolas, y más concretamente TV3, refuerzan su parrilla
con la emisión de anime.
Pero no es hasta febrero de 1992 que podemos hablar estrictamente del
desembarco del manga con la primera colección de cromos licenciada de
Dragon Ball y de la mano de Planeta de Agostini El puño de la estrella del
Norte (Hokuto no ken) de Buronson y Tetsuo Hara y Crying Freeman de
Kazuo Koike y Ryoichi Ikegami, que marcan una pauta distintiva, se trata
de títulos para adultos, ultraviolentos, totalmente alejados de los animes
de los años setenta. Ese mismo año se empieza a producir otro cambio
de tendencia en cuanto a los eventos: en el encuentro anual de Ficomic
en Barcelona se organiza una exposición dedicada a Dragon Ball y Kon-
dansha reaparece en la cita catalana buscando dibujantes españoles para
sus publicaciones. Planeta de Agostini cumple con los sueños de muchos
fans de la obra de Akira Toriyama, Dragon Ball es finalmente lanzado al
mercado español en una publicación semanal en formato cómic book en
castellano y catalán. Dicha publicación se convierte en un primer punto
neurálgico de encuentro a nivel nacional y no solo eso, la sección Manga
Manía de Alfons Moliné se convierte en imprescindible para saber qué
era el manga, en qué consistía y qué títulos y autores eran fundamentales
para poder entenderlo.
Pérez-Gómez. El manga español 81
Historieta o Cómic, 77-88

Ese mismo año Planeta de Agostini sigue con la línea manga con títulos
como Kamui, Grey, Xenon (Jūki Kōhē Zenon) o Baoh (Baō Raihōsha), con
una periodicidad mensual en un formato de publicación basado en el nor-
teamericano. La Cúpula empieza a publicar Kon y El keep (El Víbora, 152,
1992) de Takayama, un manga creado especialmente para esa publicación.
Estos también inician una línea de hentai para dentro de Kiss Comics, más
adelante crearían una línea dedicada al manga erótico. También es en
1992 cuando empieza a tomar fuerza este fandom, los primeros fanzines
en aparecer son Japan Anime Fancine, Mangazone y Yakubi.
A finales de año, debido a la popularidad de la serie de Toriyama, Planeta
lanza la Serie Roja con una periodicidad quincenal que abarca el periodo
de Dragon Ball Z que se corresponde con los capítulos que en ese momento
se estaban emitiendo en las televisiones autonómicas.

6 La ruptura
Solo un año después de la aparición de la primera línea de manga en
España, Ficomic dedica su salón anual a Japón como país invitado; vienen
algunos autores entre estos: Katsuhiro Otomo, Ryuichi Ikegami, Buichi
Terasawa y Suehiro Maruo. En un hecho sin precedentes Kondansha busca
dibujantes para Comic Morning, y Shueisha, Shogakukan y Kadokawa
tienen stands en el salón.
En cierta manera «la llegada del manga al mercado español supuso una
doble ruptura generacional por el tipo de lectores y por franjas de edad»
(Santiago 2010, 359). Planeta sigue publicando mangas y ese mismo año
Norma Editorial empieza su línea de cómic japonés con Dominión Tank
Police de Masamune Shirow, uno de los primeros autores de culto de
este primer periodo. A eso hay que sumarle el factor que faltaba en esta
estructura, el anime. Hasta el momento no había ninguna editora de video
especializada en anime. La empresa Oro Films se rebautiza como Manga
Films para editar películas de animación del sello matriz (Reino Unido)
y más adelante crean el sello Anime Video dedicado a títulos inéditos en
Europa. Un año después aparecería otra editora de video, Cartoonia (1994-
96), que obtuvo poco éxito. Y hubo que esperar hasta 1996 para que una
cadena de televisión, concretamente C33, crease un programa dedicado al
anime, este sería Manga! presentado por Oscar Valiente. Este es el editor
de Manganime, el fanzine de cómic y animación, que a la larga se convertirá
en uno de los responsables de Norma Editorial y será el coordinador del
boletín de Manga Video. Este boletín, Mangazine (1993‑94), no es más
que un catálogo que busca promocionar sus productos con secciones de
regalos y correos de los usuarios.
A estas alturas el volumen de fanzines empieza a ser considerable, por
lo que surge Manganimemaniacos Power; un fanzine de fanzines cuya
82 Pérez-Gómez. El manga español
Historieta o Cómic, 77-88

misión principal es recopilar todos los datos de los fanzines dedicados al


cómic japonés. También se funda la JAAM (Japanese Animatión & Manga
Association) que busca facilitar la obtención de material original japonés,
así como dar clases de japonés y el intercambio entre España y Japón. Ese
es otro de los rasgos que ha acompañado la introducción del manga en
occidente: el interés por la lengua y la cultura japonesa, tanto la ancestral
como la popular contemporánea.
En 1994 y siguiendo la tendencia de Manga Video, Norma editorial Lan-
za el catálogo Club Otaku a través del cual se puede comprar material de
importación japonés, desde merchandising a mangas. Un contexto viene
creado en parte por las mismas editoriales, que pronto buscarán tener sus
propias revistas informativas sino también explotar el ámbito de la infor-
mación monopolizado por los fanzines, aunque en la mayoría de ocasiones
son los fanzineros los que escriben en estas publicaciones.
En ese periodo aparece Neko que se convierte a lo largo de un lustro
en la revista más importante a la hora de informar del medio, crear ten-
dencia y ser didáctica. Esta revista deriva de Tsuzu y Tsuzuki, cabeceras
bajo las que se publicaron tres monográficos dedicados a: Akira Toriyama,
Ranma ½ y Masamune Shirow. Podemos considerar esta revista como el
principal activo en la consolidación del manga como cultura, y entender
que el fenómeno tal y como es hoy día no sería posible sin esta publica-
ción. En sus páginas se incluía: novedades, entrevistas, dossier de autores,
avances, reseñas, la parrilla de anime en TV. Sin dejar de lado el cómic en
sus páginas ya desde los primeros números podemos encontrar trabajos de
los que podemos considerar como primeros mangakas españoles: Fuerza
Vital de Kano, Pachun The Marramiau Fighter de Ismael Ferrer, parodias
de series del Kokomo’s Studio. Neko destaca por su espacio dedicado a
los lectores, esta revista servirá como punto de contacto como ninguna
otra publicación dedicada al medio, hasta el punto de que en el número
23 tiene un encarte interior en el que no solo aparecen las cartas de los
lectores, sino que también aparecen sus dibujos y sus tiras cómics. Parte
de su labor consistió, al no estar ligada a ninguna editorial japonesa ni
publicar material nipón, en hacer dosieres de series y autores completa-
mente desconocidos en España, así como generar cultura de compra de
material de importación, ya fuese en italiano, inglés, francés o japonés.
Instigando al lector a investigar por su cuenta.
También de manera muy reciente tienen lugar las I Jornades de Manga
i anime en Mataró, signo inequívoco de que el fenómeno está cogiendo
una dirección y que el asociacionismo, en torno a este, está funcionando,
en eso jugará un gran papel la mencionada anteriormente Neko y los más
de 100 fanzines aparecidos a lo largo de estos dos años.
A finales de los noventa, a nivel industrial, hay una caída de ventas del
manga; en cierta manera falta un gran título que tire del resto ya que
Dragon Ball ha sido editado en formato tanköbons. Por otro lado, el anime
Pérez-Gómez. El manga español 83
Historieta o Cómic, 77-88

televisado ya no es fundamental y se tiene más en cuenta los DVD’s y las


descargas (Santiago 2010, 359). Eso hace pensar que hasta cierto punto
es el lector quien está eligiendo y decidiendo lo que quiere ver publicado
en papel. En ese momento algunas editoriales deciden editar cómics de
China, Hong Kong, Corea del Sur o Taiwán, aunque ninguna de estas op-
ciones llega a consolidarse.

7 El primer período del manga español


Con la edición de tanköbons podemos dar por cerrado un período editorial
que ha editado manga en todos los formatos posibles, incluido el de revista.
A partir de ahora nos centraremos en todo aquello que deriva de la lectura
de esos textos.
En ese punto el número de fanzines supera las 124 cabeceras sumando
un total de 331 ejemplares autopublicados; no están centralizados solo
en Barcelona y Madrid, sino que también podemos encontrar este tipo
de publicaciones en el resto de provincias de España (Díez 1995, 90‑1).
Podemos considerar un ambiente muy positivo para el desarrollo de even-
tos y la estabilización del fandom. Como resultado, o mejor dicho como
consecuencia de todo ese movimiento, en 1995 tendrán lugar dos eventos:
el primero la convención del manga en el SAT y más adelante el Salón del
Manga de Barcelona.
Los concursos son en gran parte el motor bajo el cual se promueve el
manga autóctono. Por su parte, Norma Editorial inició en 1994 su propio
concurso, cuyos participantes pasarían a publicar historias cortas en su
revista Otaku, entre ellos: Roger Ibáñez con «Leyendas», Carlos J. Olivares
con «Cuando se Piensa Demasiado», Nuria Peris, Mateo Guerrero y Aure
Jiménez con «Senda». La revista cerró en 1996 y tan solo hubo una edición
pero años más tarde Norma volvió a convocar el concurso.
Coincidiendo el I Salón del Manga de Barcelona de 1995, Ficomic
también organizó su propio concurso anual de manga que ha continuado
celebrándose desde entonces. En él se dieron a conocer muchos jóvenes
autores, entre los cuales destacarían David Ramírez (Mi pequeño Tomoka),
Vanessa Durán y Antonio Valentín (Kuno & Kaori), Victor Santos (Mangaka
Legends), Lola Palacios, Aurora García (Eien, Perlas de Sangre), Guillem
March (Crónica de dos jornadas en el campo), Inma Ruiz (Doble juego) y
Noiry (Isabeau). Los ganadores del concurso publicaron sus trabajos en el
catálogo del salón ya que por aquel entonces las editoriales todavía eran
un tanto reacias a editar estos materiales. Hasta revistas de videojuegos
como Hobby consolas dieron pie a estos creadores con su propio concurso.
La primera oleada de mangakas españoles aparece a mitad de la década
de los noventa tras la primera entrada masiva de mangas a España, se
genera un ambiente muy positivo que busca aunar: editoriales, autores y
84 Pérez-Gómez. El manga español
Historieta o Cómic, 77-88

lectores. Los primeros en tener cierta repercusión son: Sueños de Rafael


Sousa y Javier Sánchez (Ediciones Glénat) y Dragon Fall de Álvaro López
y Nacho Fernández (Heliópoplis/Camaleón Ediciones). Un cómic erótico
y uno paródico, respectivamente. El éxito de Sueños permitió la aparición
de otros títulos eróticos como Dr. Woo de Javier Sánchez, Yoko de Ismael
Ferrer y Chi Chi Squad de José Miguel Álvarez. Pero se plantea una gran
duda, ¿eran mangas? Podríamos decir que no lo eran, al menos esta primer
tanda, si bien los eróticos bebían de ciertas estéticas niponas las parodias
eran simplemente eso, parodias, sin muchos alicientes estéticos de origen
nipón. Por ejemplo: Dragon Fall es el primer producto multifandom espa-
ñol, creado por fans y para fans que hablaban el mismo idioma y para un
público que como hemos ido viendo es realmente muy activo, pero no todo
eran referencias a personajes provenientes del manga.
Desde Camaleón se intentó hacer la primera revista compuesta solo por
autores españoles Ryu (1995): «Estress Fighter XL» de Carlos J. Olivares,
«Akuma» de Nuria Peris y Roke González, «High Tracers» de Miguel Cha-
ves y Raule y «Femme Fatale» de Hi No Tori Studio. No pasó del primer
número, este hecho marcó una pauta: las dinámicas editoriales japonesas
no iban a funcionar en España. A pesar de eso hubo un par de intentos
más de este tipo de publicaciones pero con autores japoneses.
Más esa misma editorial hizo otro intento con algunas series bajo el
epígrafe ‘Neko Presenta’: Akuma (Nuria Peris), Boum! (Carlos J. Olivares),
Uno entre un Millón y Sheol (Vanessa Durán), Zeon: El llanto de los Dioses
(Mateo Guerrero), Yogore (Cho Pi y Ana Coll), B3 (David Ramírez), Hiromi
(Al García y Roger Ibáñez), Sirius (J.M. Reyes), Manticore ([Link] y R.F.
Bachs), Violencia sónica (Raule y Miguel Chaves), Kami Seeds (Carlos Por-
tela, Fernando Iglesias y Víctor Rivas), algunas de estas series marcaban
cierta evolución ya que tanto las estéticas como las narrativas empezaban
a ser, por decirlo de alguna manera, manga. Por lo general eran títulos
únicos y otras eran miniseries que no se llegaron a completar. En 1996
lanza una serie de 10 números que recibe el título de Sukebe, parodias
eróticas de mangas japoneses, acentuando la importancia de lo erótico en
este primer período del manga español. Camaleón cierra en diciembre de
1998 y con ello parte de la producción de manga español del momento.
En septiembre de 1995 Norma editorial saca su propia revista: Otaku
centrada en la información pero también como plataforma de autores es-
pañoles como Carlos J. Olivares, con un toque erótico, lo épico de Mateo
Guerrero, Otaku Chronicles de Nacho García, también sirve como punto
para lanzar los concursos de manga que se publicaban en la revista o en
el Címoc.
Planeta-DeAgostini Cómics no quiso perderse esta nueva corriente de
obras con influencia manga y creó la Línea Laberinto (1996). En ella se
publicaron obras como Desafío de Roke González y Carlos J. Olivares,
que tuvo más de una serie; El Baile del Vampiro de Sergio Bleda, El vuelo
Pérez-Gómez. El manga español 85
Historieta o Cómic, 77-88

de Skuhm de Germán García, Nuria Péris y Roger Ibáñez o Crónicas de


Mesene, por cuyas páginas pasaron autores como Roke González, Mateo
Guerrero, Eduardo Ocaña, Joan Fuster, Kenny Ruiz.

8 Nuevos modelos de salones


A estas alturas podemos ver como los seguidores y fans del manga y
el anime japonés se autodenominan otakus. Este se podría dividir
en dos vertientes el Mi-ha, los fans acérrimos que bordean el ser un
stalker, utilizado de manera despectiva, y el manía para referirse a los
coleccionistas. Si la primera acepción nos sirve más para referirnos
al otaku japonés, la segunda es más próxima al fan occidental y que
define en cierta forma al media fandom occidental. A diferencia del
otaku nipón los autoproclamados otakus occidentales constituyen un
colectivo de aficionados muy enérgicos que acuden a los eventos en masa
(Santiago 2010, 461). Estos suelen ser: salones, jornadas y eventos en las
que el cosplay y otras actividades de representación se convierte en el
elemento central, desplazando en muchas ocasiones a las novedades de
editoriales y a los autores invitados.
Se produce a principios de la primera década del siglo XX una conso-
lidación del fenómeno como movimiento social y empiezan a aparecer
eventos en los que los fans y no las editoriales son las protagonistas, que
por lo general se dividen en dos aspectos: por un lado las actividades para
los asistentes fundamentales y otra para los otakus (cosplay, actuaciones,
karaoke, rol en vivo, etc), por otro lado están las zonas de ventas dedica-
das al merchandising, al fan art y al fan craft. La red, Internet y los foros
empiezan a tomar protagonismo: los fansubs, que ya llevaban casi dos
décadas funcionando en EE UU, se reconvierten en la red siendo uno de
los contenidos más buscados, ya que cada vez es más fácil buscar las series
de animación deseadas por los fans. Por otro lado están las scanlations:
mangas originales escaneados y traducidos al español que antes se podían
encontrar en los stands de las asociaciones.
Con el cierre de Camaleón y Laberinto se da por finalizada aquella pri-
mera ola de lo que ya se empezaba a llamar ‘manga español’. En el nuevo
contexto asociativo y de eventos ya no son las grandes editoriales las que
apoyan a los autores manga españoles sino que son las pequeñas y las nue-
vas que buscan en estos una alternativa de crecimiento. Editoriales como:
Dokan, Amaniaco, Megamultimedia, Berserker, Shirase o Ivrea intentaron
con poco existo el lanzamiento de autores españoles.
A pesar de que pudiera parecer que las editoriales absorbieron a la ma-
yoría de autores la autoedición sigue existiendo. Jesús García, ‘Jesulink’,
autor de la parodia Raruto (2006), pronto se decidió a probar con una serie
de creación propia: 5 elementos (2008). Ambas, distribuidas gratuitamente
86 Pérez-Gómez. El manga español
Historieta o Cómic, 77-88

a través de Internet, cosecharon tal éxito que le animaron a publicarlos


en formato físicos y distribuirlos a tiendas.
Norma Editorial recuperó y amplió su concurso anual de manga en 2007.
A partir de esa edición el premio sería publicar la historia completa en for-
mato tomo. Algunos de los títulos que han ido surgiendo hasta la fecha son
Obsession de Acuarela o El Síndrome del Hilo Enredado de Lolita Aldea
y Miguel López-Cabrero. Fuera de concurso no publicaban ningún título
hasta la llegada de Eros/Psique (2011) y Porcelain (2012) de María Llovet.
En 2008 Nowevolution inicia un proyecto basado en la publicación de
autores españoles que a día de hoy continúa. En 2009 Editores de Tebeos,
antigua Glénat España, emprende uno de los proyectos más ambiciosos en
el panorama nacional, publicando obras como la trilogías Dos Espadas de
Kenny Ruiz, La Canción de Ariadna de Irene Roga o Sleepers de Luis NCT
entre otras. En 2010 es Ediciones Babylon la que toma el relevo con un
proyecto editorial en el que destacan obras como: Mala Estrella de Henar
Torinos o Spyglass de Alejandra M. Campos. Todas estas obras salen en el
mismo formato que las ediciones españolas de mangas japonés. Dándole
un plus estético e intentando competir en el mismo mercado.

9 A modo de conclusión
El manga español nace tras una rápida absorción por parte de los lectores
de los modos y de las estéticas del cómic japonés. Aunque quizás sería
más correcto decir que el cómic que se mueve dentro de estos parámetros
marcados por los géneros que los editores españoles publicaban en España,
por lo general, se trata de los géneros más populares: fantástico, romántico,
fantasía épica, ciencia-ficción y erótico. De esas dinámicas editoriales
y primeros títulos de autores nacionales se establecieron una serie de
géneros canónicos de los que los autores españoles siguen a día de hoy.
Otro factor importante es el origen de estos autores, todos surgen del
fandom, es decir podemos considerar a gran parte de ellos como otakus,
grandes conocedores del medio y de los autores y los géneros japoneses.
También hay que tener en cuenta que dentro del manga español existe
un mayor de autoras que de autores, que en otros cómics nacionales con
influencias de otras nacionalidades. Pero quizás el aspecto más importante
de este fenómeno es la visión holística que los fans tienen de la lectura de
mangas, que pasa tanto por la organización y participación en eventos así
como la percepción que existe dentro de este colectivo de la posibilidad
de pasar a ser autores de cómic.

Pérez-Gómez. El manga español 87


Historieta o Cómic, 77-88

Bibliografía

Bernabé, Marc (2009). «El primer manga publicado en España…» [online].


Mangaland, 6 de noviembre. URL [Link]
el-primer-manga-publicado-en-espana/ (2014-03-02).
Díez, Manuel (1995). «Listado de fancines sobre manga y anime». Shonen
mangazine, 11, 100-1.
García, Aurora (2013). «Entre tebeos y mangas. Orígenes del manga
español desde 1978 hasta 2012» [online]. Estudio Kosen, 4 de julio.
URL [Link] (2014-02-20).
Pérez-Gómez, Miguel Ángel (2013). «Spain is Pain #110. Entrevista a
María Llovet. Autora de Eros/Psique y Porcelain» [online]. Laraña Bo-
letín Digital, 18 de mayo. URL [Link]
es/2013/05/[Link] (2014-02-10).
Santiago, José Andrés (2010). Manga: del cuadro flotante a la viñeta japo-
nesa. Vigo: Grupo de Investigación dx5; Universidade de Vigo.

88 Pérez-Gómez. El manga español

También podría gustarte