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Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1612
Clave o Número: I.7o.P.96 P
Rubro (Título/Subtítulo): DELITOS FISCALES. EL ARTÍCULO 101 DEL CÓDIGO FISCAL DE LA FEDERACIÓN
QUE PROHÍBE LA SUSTITUCIÓN Y CONMUTACIÓN DE SANCIONES O CUALQUIER OTRO BENEFICIO A LOS
SENTENCIADOS POR ESTOS DELITOS, NO VIOLA LA GARANTÍA DE DEBIDA MOTIVACIÓN PREVISTA EN EL
DIVERSO 16 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.
Texto: Si bien es cierto que el legislador en el artículo 101 del Código Fiscal de la Federación negó a los
sentenciados por delitos fiscales la sustitución y conmutación de sanciones o cualquier otro beneficio,
concretamente respecto de las conductas tipificadas en el numeral 109 del citado ordenamiento legal, también lo es
que en la exposición de motivos de trece de noviembre de mil novecientos noventa y ocho, publicada en el Diario
Oficial de la Federación el treinta y uno de diciembre de esa anualidad, precisó las razones que tuvo para hacerlo,
expresando que se propone un conjunto de modificaciones tendientes a combatir m ás eficazmente la evasión y
elusión fiscal, toda vez que aquélla, además de ser contraria a la obligación constitucional de contribuir de manera
proporcional y equitativa al gasto público, provoca inequidad y competencia desleal entre contribuyentes; en
consecuencia, la negativa de cualquier beneficio en los casos espec íficos señalados por la ley en el citado artículo
101, no viola la garantía individual de una debida motivación prevista en el diverso 16 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, pues no se delimitó ni restringió la potestad y facultad discrecional de la autoridad
judicial para imponer las penas establecidas en el artículo 21 constitucional.
Precedente: Amparo directo 86/2007. 17 de mayo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Hugo Luna
Ramos. Secretario: Mario Sánchez González.
Nota: El criterio contenido en esta tesis no es obligatorio ni apto para integrar jurisprudencia en t érminos del punto 11
del capítulo primero del título cuarto del Acuerdo Número 5/2003 del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, de veinticinco de marzo de dos mil tres, relativo a las Reglas para la elaboraci ón, envío y publicación
de las tesis que emiten los órganos del Poder Judicial de la Federación, y para la verificación de la existencia y
aplicabilidad de la jurisprudencia emitida por la Suprema Corte.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1635
Clave o Número: XV.4o.13 P
Texto: Si el inculpado prestó auxilio a quien participó en la ejecuci ón de una conducta o hecho calificado por la ley
como delito, ello no es suficiente para tener por acreditada su responsabilidad penal en la comisi ón del delito previsto
en el artículo 334 del Código Penal para el Estado de Baja California, dado que el actuar del encubridor debe implicar
conocimiento, voluntad y conciencia de que la ayuda que presta es il ícita, es decir, atendiendo a las circunstancias
del acontecimiento, el desarrollo pasivo de prestar auxilio debe efectuarse con la intenci ón dolosa de eludirse de la
acción o lugar de los hechos; además, si el inculpado trasladó al activo después de cometido el ilícito a un lugar
específico señalado por éste, ello no puede considerarse como un favorecimiento para auxiliarlo a huir del lugar del
evento, luego de que esa conducta debió materializarse con el conocimiento real de que se había cometido un delito.
Precedente: Amparo directo 193/2007. 6 de junio de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Faustino Cervantes
León. Secretario: Heriberto Santana Escobar.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1681
Clave o Número: III.2o.P.205 P
Rubro (Título/Subtítulo): LIBERTAD PROVISIONAL BAJO CAUCIÓN. CASO EN QUE NO PROCEDE REVOCAR
DICHO BENEFICIO POR EL INCUMPLIMIENTO DE UNA OBLIGACIÓN PROCESAL, POR ACREDITARSE QUE
FUE EN RAZÓN DE UNA CAUSA JUSTA.
Texto: El artículo 20, apartado A, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prevé los
requisitos para que la autoridad judicial conceda, a favor del inculpado, el beneficio de la libertad provisional bajo
caución. A su vez, el numeral 411 del Código Federal de Procedimientos Penales establece que una vez concedido
dicho beneficio, el juzgador debe comunicar al encausado las obligaciones procesales que contrae y las causas de
revocación de la libertad caucional, entre las que se encuentra, el no ausentarse del lugar donde se lleve el proceso
sin el permiso del tribunal respectivo. De lo anterior se colige que es el Juez el primer facultado por la ley para velar
por la buena marcha del proceso, para lo cual, dentro de los cauces legales, está autorizado para emitir
determinaciones que redunden en la satisfacción de los fines del proceso. Una de ellas es la orden de revocaci ón
del citado beneficio, en virtud del incumplimiento de un mandato leg ítimo del órgano jurisdiccional que haya sido legal
y oportunamente notificado; sin embargo, no cualquier incumplimiento o desacato a una orden del juzgador debe
conducir necesariamente a la revocación de la libertad. Para ello, es preciso que existan causas graves que lleven al
Juez a la convicción de que el procesado intenta evadir la acción de la autoridad o que se entorpecerá y retardará la
marcha normal del proceso con motivo de su desobediencia. En ese sentido, si el inculpado demostró que faltó a
firmar un día el libro de procesados, pues debía atender cuestiones académicas y de salud de su hijo que se
encontraba en el extranjero, no se ausentó del tribunal por un lapso prolongado y regresó a justificar ese
incumplimiento, se advierte que tuvo una causa justa, sustentada en el deber primario que impone el art ículo 4o. de
la Constitución Federal de promover y proteger a los hijos, aunado a que no hubo intenci ón de evadir la acción de la
autoridad, ni de evadir o retardar la marcha normal del proceso, por lo que resulta inconcuso que no procede revocar
el beneficio de la libertad provisional bajo caución, toda vez que la conducta desplegada por el procesado no
conforma una causa grave.
Precedente: Amparo en revisión 33/2007. 18 de mayo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Hugo Ricardo
Ramos Carreón. Secretario: Daniel Castañeda Grey.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1760
Clave o Número: XX.2o.71 P
Rubro (Título/Subtítulo): PLAGIO O SECUESTRO. AUN CUANDO EL INCULPADO HAYA PARTICIPADO CON
POSTERIORIDAD AL ASEGURAMIENTO DE LA VÍCTIMA, PROPORCIONÁNDOLE ALIMENTOS DURANTE LA
PRIVACIÓN ILEGAL DE SU LIBERTAD, DEBE RESPONDER DE ESTE DELITO UNITARIAMENTE Y NO
SOLAMENTE DEL RESULTADO DE SU CONDUCTA CONCRETA.
Texto: Ante la naturaleza permanente del delito de plagio o secuestro, cuya consumaci ón se prolonga durante todo
el tiempo que la víctima esté ilegalmente privada de la libertad, resulta irrelevante que el inculpado no haya
Precedente: Amparo directo 477/2006. 7 de junio de 2007. Mayoría de votos. Disidente: Marta Olivia Tello Acuña.
Ponente: Carlos Arteaga Álvarez. Secretario: José Martín Lázaro Vázquez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1801
Clave o Número: II.4o.P.1 P
Texto: De los artículos 22, fracción III y 29 del Código Penal del Estado de México se advierte que la reparación del
daño es una pena pública, la cual debe exigirse de manera oficiosa como consecuencia de la comisi ón de un delito.
Por su parte, la fracción III del artículo 26 de la referida legislación prevé que dicha pena comprende la indemnización
de los daños material y moral causados. A su vez, la jurisprudencia 1a./J. 88/2001 sustentada por la Primera Sala de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena
Época, Tomo XIV, diciembre de 2001, página 113, de rubro: "REPARACIÓN DEL DAÑO EN EL DELITO DE
HOMICIDIO. PARA QUE SE CONDENE A ELLA BASTA QUE EL JUZGADOR TENGA POR ACREDITADA LA
COMISIÓN DEL ILÍCITO (LEGISLACIÓN DEL DISTRITO FEDERAL).", establece que, tratándose del delito de
homicidio, el monto de la reparación del daño no podrá ser menor del que resulte de aplicarse las disposiciones
relativas de la Ley Federal del Trabajo, cuyos artículos 500 y 502 prevén una indemnización equivalente a dos
meses de salario mínimo por gastos funerarios (daño material) y una cantidad adicional, equivalente a setecientos
treinta días de salario mínimo, con la que se pretende compensar el daño moral. De esta manera, es inconcuso que
tratándose del delito de homicidio, la autoridad judicial de primera o segunda instancia se encuentra compelida, en
caso de condenar al inculpado, a pronunciarse respecto de la reparaci ón del daño, para lo cual, ante la falta de
pruebas específicas respecto del daño causado, debe determinar su cuantificación exclusivamente con base en el
artículo 30 del Código Penal del Estado de México, en relación con los numerales 500 y 502 de la citada legislación
laboral, toda vez que dicho ordenamiento federal, con apoyo en el criterio jurisprudencial referido, taxativamente
establece para el juzgador parámetros predeterminados por concepto de reparación del daño material y moral, de
donde se advierte la inaplicabilidad del párrafo segundo de la fracción III del referido artículo 26, ello en razón de que
en caso de aplicarse la referida hipótesis, se impondría al inculpado de forma reiterada e ilegal la pena concerniente
a la reparación del daño moral.
Precedente: Amparo directo 49/2007. 19 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Arturo Sánchez
Jiménez. Secretario: Javier Pérez Walters.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1844
Texto: Con independencia de que se acredite el tipo básico de robo, no se actualiza la agravante prevista en el
artículo 290, fracción II, del Código Penal del Estado de México relativa a que el delito se cometa "en el interior de
casa habitación", cuando el inculpado tenía libre tránsito en el domicilio del ofendido y, por ende, la confianza para
entrar, salir o permanecer en el inmueble, más aún, cuando quien lo habita observa que está en su interior y no da
importancia a tal circunstancia. Lo anterior no es óbice para que en su caso, bajo otras condiciones, se actualice
diversa calificativa, como cuando el citado ilícito lo comete un invitado, de acuerdo con la fracción VII del referido
artículo.
Precedente: Amparo directo 85/2007. 27 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Arturo Sánchez
Jiménez. Secretaria: María Abel Ramos Ávalos.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Agosto de 2007; Pág. 1889
Clave o Número: VI.2o.P.84 P
Texto: De acuerdo con la fracción II del artículo 258 del Código de Defensa Social del Estado de Puebla, el delito de
usurpación de profesión se integra con los siguientes elementos: a) al que sin tener título legal, se atribuya el
carácter de profesional, y b) ejerza actos propios de esa profesi ón; por tanto, si el activo se atribuyó el carácter de
maestro de educación primaria, lo cual prueba con un documento apócrifo y ejerce actos propios de esa profesión,
ello es suficiente para que se actualice el citado delito y se acredite la probable responsabilidad penal en su
comisión, no obstante que en la época en que se perpetró, la Ley de Escalafón del Magisterio del Estado de Puebla
no exigiera título como requisito fundamental para ejercer esa actividad, toda vez que la citada responsabilidad se
acredita por haberse ostentado como profesionista mediante la exhibici ón de un documento falso y haber ejercido
esa actividad.
Precedente: Amparo en revisión 55/2007. 1o. de marzo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Tarcicio Obregón
Lemus. Secretaria: Nérida Xanat Melchor Cruz.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 89
Clave o Número: 1a./J. 51/2007
Texto: De la interpretación armónica de los artículos 206 del Código Federal de Procedimientos Penales y 20,
apartado A, fracción V, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se advierte que el juzgador est á
obligado a admitir y mandar desahogar las pruebas que en su defensa ofrezca el inculpado, sin otra limitaci ón que la
establecida por la ley, siempre que legalmente puedan constituirse, pues de no hacerlo así se viola su garant ía de
adecuada defensa, contenida en el citado precepto constitucional. En tal virtud, independientemente de que la
participación del agente del Ministerio Público y de sus testigos de asistencia en el acta circunstanciada en que
consta la diligencia de cateo se debe a la obligaci ón que tienen de intervenir como parte del personal ministerial, ello
no impide que el procesado ejerza su derecho a defenderse de las imputaciones que arroje el cateo, pues aunque
éste conforme a lo dispuesto por el artículo 284 del citado código procesal penal, hace prueba plena cuando se
desahoga con las formalidades establecidas en la ley, esto no implica que no puedan controvertirse los hechos y
circunstancias derivados de él, mediante la prueba que se estime más idónea -como pueden ser los careos o la
testimonial de quienes hayan intervenido en el desarrollo de dicha diligencia -; pues en este caso se considera que
tiene mayor peso específico la garantía de defensa adecuada, que consagra el invocado precepto constitucional;
sobre todo si se toma en cuenta que el artículo 240 del mencionado Código establece que el tribunal no debe dejar
de examinar durante la instrucción a los testigos presentes cuya declaración soliciten las partes.
Precedente: Contradicción de tesis 21/2006-PS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en
Materia Penal del Primer Circuito y Quinto Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito. 10 de enero de 2007.
Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Beatriz Joaquina Jaimes Ramos.
Tesis de jurisprudencia 51/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veinticinco
de abril de dos mil siete.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 2485
Clave o Número: II.1o.P.146 P
Texto: Cuando de las pruebas que obran en autos no se demuestra la intenci ón del sujeto activo de suministrar el
narcótico o su pretensión de entregarlo a alguna persona para su consumo dentro de un centro de reclusi ón
preventivo o penitenciario, es evidente que no se actualiza el delito contra la salud en su modalidad de suministro en
grado de tentativa, dado que dicha circunstancia constituye un elemento indispensable o fundamental para su
acreditación, sin que lo anterior implique inobservancia al contenido de la tesis de jurisprudencia 1a./J. 46/1998,
sustentada por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci ón, visible en la página 198, Tomo VIII,
septiembre de 1998, Novena Época del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, de rubro: "SALUD,
DELITO CONTRA LA. MODALIDAD DE SUMINISTRO GENÉRICO, EN GRADO DE TENTATIVA. LOS ACTOS DE
CONSUMACIÓN IDÓNEOS PARA LA CONFIGURACIÓN.", que establece que se reúnen los elementos
indispensables para la integración típica del delito en cuestión, cuando el activo obtiene el estupefaciente y lo oculta
para tratar de ingresarlo a un centro de reclusión preventivo o penitenciario y entregarlo a alguna persona para su
consumo, pero no logra su finalidad delictiva porque es sorprendido al momento en que se realiza la revisi ón previa a
su ingreso a las instalaciones carcelarias, toda vez que dicho criterio no resulta aplicable cuando de autos se
advierte que no quedó demostrado que el activo pretendió entregar el estupefaciente a otra persona del penal.
Precedente: Amparo directo 435/2006. 8 de marzo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Martha María del
Carmen Hernández Álvarez. Secretario: Juan Manuel Velasco Santiago.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 2502
Clave o Número: I.9o.P.62 P
Texto: La estructura ontológica del tipo legal, pone en evidencia su naturaleza aut ónoma e incondicionada, en razón
de que la proposición normativa "... después de la ejecución de un delito ...", no implica una condición objetiva de
punibilidad, ya que no hay disposición legal que condicione la materialidad del delito de encubrimiento por
favorecimiento, al dictado de una resolución judicial que determine la existencia del ilícito que se encubre. Por
consiguiente, el enunciado aludido debe entenderse como un elemento del tipo que, para acreditarse, únicamente
requiere del conocimiento común que tiene toda persona para discernir que se cometió un hecho delictivo,
prescindiendo de cualquier conocimiento técnico-jurídico, ya que de no ser así, se propiciaría impunidad ante la
imposibilidad de enjuiciar y sancionar al encubridor, pues por un lado, dif ícilmente se podría esperar de él que tuviera
los conocimientos necesarios para tener una concepci ón del delito conforme a derecho, y por otra parte, de
aceptarse tal situación, además de irreal, daría lugar a un derecho penal discriminatorio, contrario a los ideales que
persigue un estado social y democrático de derecho. Asimismo, desde la perspectiva del lenguaje que emplea el
legislador en la construcción del enunciado normativo "... ayude en cualquier forma al delincuente ...", debe
entenderse referido a cualquier persona que ha contravenido el orden jur ídico, más allá de las connotaciones que
esto tenga en el ámbito forense (indiciado, inculpado, probable responsable, etcétera), en virtud de que estas
categorías sólo tienen aplicación una vez iniciado el procedimiento penal.
Precedente: Amparo directo 85/2007. 30 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Emma Meza Fonseca.
Secretario: Luis Fernando Lozano Soriano.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 2657
Clave o Número: XV.4o.11 P
Texto: De acuerdo con los artículos 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 1o., 2o. y 4o.
del Código Federal de Procedimientos Penales, compete al Ministerio Público la persecución de los delitos, la
integración de la averiguación previa y el ejercicio, en su caso, de la acción penal ante los tribunales; sin embargo,
carece de facultades para tramitar un incidente no especificado de los previstos en el art ículo 494 del código citado y
para solicitar el levantamiento de bienes asegurados, pues dicho precepto no dispone tal procedimiento como
facultad afín del órgano investigador, lo que trastocaría todo el sistema de normas que son propias de la autoridad
jurisdiccional convirtiendo al Ministerio Público en Juez y parte.
Precedente: Amparo en revisión 61/2007. 19 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Inosencio del Prado
Morales. Secretario: Ciro Alonso Rabanales Sevilla.
Nota: Por ejecutoria de fecha 31 de octubre de 2007, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 2665
Clave o Número: XXI.1o.P.A.41 P
Texto: De la interpretación sistemática de los artículos 16, segundo párrafo y 20, apartado A, fracción V y último
párrafo, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se advierte que cuando el acusado ofrece
pruebas en la averiguación previa, éstas deben ser valoradas por la autoridad judicial al proveer lo relativo a la orden
de captura y no cabe posponer su apreciación hasta el auto de término constitucional o la sentencia definitiva, ya
que así se salvaguarda el derecho de defensa que aqu él ejerció con el propósito de desvirtuar el material de cargo
del Ministerio Público sobre su probable responsabilidad en la comisi ón del delito que se le atribuye, sin que en
contrario exista apoyo legal que respalde tal postergaci ón. En ese tenor, si en el caso el material probatorio
desahogado consiste en testimoniales para desvirtuar las pruebas de cargo recabadas por la representaci ón social,
la autoridad judicial tiene la obligación de analizar ambas versiones estableciendo de un modo cierto la realidad de
los hechos y luego determinar su valor probatorio acorde con la ley de la materia, porque de ello depender á, en su
caso, si libra o no la orden de aprehensión.
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y ADMINISTRATIVA DEL VIGÉSIMO PRIMER CIRCUITO.
Precedente: Amparo en revisión 513/2006. 12 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Guillermo Esparza
Alfaro. Secretario: Ricardo Genel Ayala.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 2698
Clave o Número: I.7o.P.94 P
Texto: De conformidad con el artículo 42, fracción I, del Código Penal para el Distrito Federal, los alcances de la
reparación del daño comprenden el restablecimiento de las cosas en el estado en que se encontraban antes de
cometerse el delito; por tanto, aun cuando el ilícito de enajenación de documentos de identificación de vehículos
automotores sea de resultado formal, si del sumario se advierte que los medios ejecutivos empleados por la
encausada, tuvieron como consecuencia directa e inmediata en el denunciante un detrimento patrimonial en su
persona, resulta evidente que deberá condenar al sentenciado a la reparaci ón del daño, como consecuencia de la
erogación sufrida por el sujeto pasivo.
Precedente: Amparo directo 107/2007. 26 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Hugo Luna
Ramos. Secretario: Mario Sánchez González.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 2707
Clave o Número: II.2o.P.220 P
Texto: En tratándose de una vecindad o unidad habitacional "en condominio" o "multifamiliar", por sus
características físicas específicas, hay comunidad en ciertas áreas como lo son el acceso y el patio existente entre
las viviendas propiamente dichas, lugares en los que las personas tienen libre acceso a éstas por ser vecinos de la
edificación común. En consecuencia, si la agravante del delito de robo cometido en el interior de casa habitaci ón, de
acuerdo con la intención del legislador, busca sobreproteger y sancionar el apoderamiento de los bienes en el
interior del domicilio, es evidente que no se actualiza cuando el activo vive en una vecindad y el objeto del robo se
ubica en el área común de libre acceso a los condóminos.
Precedente: Amparo directo 432/2006. 12 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Adalid Ambriz Landa.
Secretario: Roberto Antonio Domínguez Muñoz.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXVI, Julio de 2007; Pág. 2721
Clave o Número: I.2o.P.148 P
Rubro (Título/Subtítulo): TESTIGOS. DEBEN COMPARECER ANTE EL AGENTE DEL MINISTERIO PÚBLICO
CUANDO ÉSTE LO REQUIERA, CON INDEPENDENCIA DE QUE NO ESTÉN OBLIGADOS A DECLARAR
RESPECTO A LOS HECHOS INVESTIGADOS O DE DATOS QUE IMPLIQUEN INFORMACIÓN RESERVADA.
Texto: De conformidad con el artículo 21, párrafo primero, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, compete al Ministerio Público la investigación y persecución de los delitos, por lo que en uso de tales
facultades, puede legalmente girar citatorios para hacer comparecer a las personas que de la averiguaci ón previa
resulte presenciaron, en calidad de testigos, los hechos investigados, a fin de estar en condiciones de obtener los
medios de convicción suficientes para determinar la existencia o no de alg ún delito. En tales condiciones, es deber
de los testigos presentarse ante la autoridad ministerial cuando ésta lo requiera (y precise, desde luego, las razones
y fundamentos correspondientes), sin que sea óbice para ello el que aquéllos cuenten con un derecho especial para
abstenerse a declarar, si ese fuera su deseo, con relaci ón al asunto de que se trate o respecto de datos que tengan
en su poder e impliquen información reservada, en virtud de que tal circunstancia es una cuesti ón que no atañe al
citatorio respectivo, en el que únicamente se les insta para que comparezcan ante el fiscal, sino que tiene que ver
directamente con la diligencia objeto de la citación, en cuyo desahogo bien pueden hacerlo valer; tal es el caso, por
ejemplo, de los periodistas, quienes en términos del numeral 243 Bis, fracción III, del Código Federal de
Procedimientos Penales, no están obligados a declarar respecto de los datos que conlleven a la identificaci ón de las
personas que les proporcionen información reservada con motivo de su trabajo y la cual sea base de alguna de sus
publicaciones; puesto que de ser citados por la fiscal ía, necesariamente tendrían que presentarse ante la misma y
será hasta el momento de que tenga verificativo la audiencia respectiva, que podr án hacer uso del citado derecho a
no revelar sus fuentes de información, si fueren cuestionados sobre el particular.
Precedente: Amparo en revisión 83/2007. 7 de junio de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Irma Rivero Ortiz de
Alcántara. Secretario: Marco Antonio Menéses Aguilar.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 113
Clave o Número: 1a./J. 52/2007
Rubro (Título/Subtítulo): ROBO EQUIPARADO PREVISTO EN EL ARTÍCULO 365 BIS, FRACCIÓN III, DEL
CÓDIGO PENAL PARA EL ESTADO DE NUEVO LEÓN. PARA CONFIGURARSE NO EXIGE COMO ELEMENTO
CONSTITUTIVO QUE EL SUJETO ACTIVO HAYA COLABORADO CON OTRAS PERSONAS.
Texto: De la redacción del citado precepto que establece que se equipara al delito de robo y se sancionará con
pena de cinco a quince años de prisión y multa de cien a mil cuotas, con independencia de las penas que le
correspondan por la comisión de otros delitos, al que detente, posea o custodie ileg ítimamente uno o más vehículos
robados, o detente, custodie, altere o modifique de cualquier manera la documentaci ón que acredite la propiedad o
identificación de uno o más vehículos robados, no se advierte que para configurar el delito equiparable al robo se
requiera como elemento adicional que el sujeto activo haya colaborado con otras personas. Ello es as í, porque de la
descripción típica de ese ilícito, en relación con el sujeto activo del delito, sólo se lee "al que", lo que significa que
para su actualización exige la intervención de una sola persona; de ahí, que en acatamiento a la garantía de exacta
aplicación de la ley en materia penal, contenida en el artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, dicho delito se configura sin requerir la colaboración de otras personas con el sujeto activo.
Precedente: Contradicción de tesis 13/2007-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero y
Segundo, ambos en Materia Penal del Cuarto Circuito. 11 de abril de 2007. Unanimidad de cuatro votos. Ausente:
José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Rosalba Rodríguez Mireles.
Tesis de jurisprudencia 52/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veinticinco
de abril de dos mil siete.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 202
Clave o Número: 1a. CXVIII/2007
Rubro (Título/Subtítulo): POSESIÓN DE ARMAS DE FUEGO. PARA EFECTOS DEL LUGAR EN EL QUE PUEDE
EJERCERSE ESE DERECHO, LAS NEGOCIACIONES MERCANTILES NO QUEDAN COMPRENDIDAS DENTRO
DE LA ACEPCIÓN "DOMICILIO" A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 10 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
Texto: Conforme al artículo 10 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el derecho de poseer
armas de fuego en el domicilio no es ilimitado, ya que al respecto se except úan las prohibidas por la Ley Federal
relativa y las reservadas para el uso exclusivo del Ej ército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional. Ahora bien,
aunque del proceso legislativo que originó dicho precepto se advierte que el aludido derecho tiene por objeto la
defensa de los hogares, la vida de los habitantes de nuestro pa ís y sus familiares, así como su patrimonio, no define
lo que debe entenderse por domicilio ni señala los requisitos que deben reunirse para que los gobernados ejerzan
ese derecho, sino que la reglamentación relativa se dejó a cargo del legislador ordinario federal, quien en
congruencia con el mencionado proceso legislativo emitió la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, cuyos
artículos 15 y 16 establecen como concepto de domicilio aquel en donde se encuentran los moradores (los que
habitan o residen de asiento en un lugar), en donde las personas físicas tienen su lugar de residencia permanente
para sí y sus familiares, es decir, en donde se habite, locuci ón que expresamente señala el artículo 9o. del
Reglamento de la aludida Ley Federal. Por ello para efectos del lugar en el que puede ejercerse el derecho de
posesión de armas de fuego, las negociaciones mercantiles no quedan comprendidas dentro de la acepci ón
"domicilio" a que alude la referida norma constitucional. La conclusi ón anterior no se opone a la tesis 1a. L/2007, de
rubro: "DOMICILIO. SU CONCEPTO EN MATERIA PENAL.", derivada de la contradicción de tesis 75/2004-PS, pues
mientras en ésta se interpretó el artículo 16 de la Constitución General de la República, relacionado con las órdenes
de cateo, en donde el concepto de domicilio se entiende en un sentido m ás amplio con el fin de proteger al
gobernado de cualquier arbitrariedad por parte de las autoridades correspondientes, en el caso se interpreta el
Precedente: Amparo directo en revisión 249/2007. 18 de abril de 2007. Mayoría de tres votos. Ausente: José de
Jesús Gudiño Pelayo. Disidente: José Ramón Cossío Díaz. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Jaime Flores
Cruz.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 206
Clave o Número: 1a. CXXIII/2007
Texto: El citado precepto, al establecer que se sancionará con prisi ón y multa a quien por sí o por interpósita
persona, con propósito de tráfico, pretenda llevar o lleve a mexicanos o extranjeros a internarse a otro pa ís, sin la
documentación correspondiente; a quien por sí o por medio de otro u otros introduzca, sin la documentaci ón
respectiva expedida por autoridad competente, a uno o varios extranjeros a territorio mexicano, y a quien con
propósito de tráfico los albergue o transporte por el territorio nacional, con el fin de ocultarlos para evadir la revisi ón
migratoria, no transgrede la garantía de exacta aplicación de la ley en materia penal, contenida en el tercer p árrafo
del artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en tanto que señala todos los elementos
para la acreditación del delito de tráfico de indocumentados, como son: a) conducta: pretender llevar o llevar a
mexicanos o extranjeros a internarse a otro país; b) sujeto activo: cualquier persona, pues no se requiere alguna
calidad especial; c) sujeto pasivo: los mexicanos y extranjeros que sin documentos para su legal estancia se les
traslada a otro país; d) resultado: internar o pretender internar a mexicanos o extranjeros a otro pa ís; e) bien jurídico
tutelado: la seguridad de los nacionales o extranjeros que pretendan ingresar a otro pa ís sin la documentación
correspondiente; f) objeto material: la conducta delictiva debe recaer en personas nacionales o extranjeras; g )
circunstancias de lugar: el territorio nacional con el fin de trasladarse a otro pa ís; h) medios utilizados: cualquiera,
pues no señala algún medio específico; i) elementos normativos de valoración jurídica: la documentación
correspondiente; y j) elemento subjetivo específico: el propósito de tráfico. De ahí que con lo anterior se otorga
certeza jurídica a los gobernados en la medida en que pueden conocer espec íficamente la conducta que constituye
dicho tipo penal.
Precedente: Amparo directo en revisión 868/2006. 30 de agosto de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretaria: Constanza Tort San Román.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 207
Clave o Número: 1a. CXXIV/2007
Texto: El citado precepto legal, al establecer que se sancionará con prisi ón y multa a quien por sí o por interpósita
persona, con propósito de tráfico, pretenda llevar o lleve a mexicanos o extranjeros a internarse a otro pa ís, sin la
documentación correspondiente; a quien por sí o por medio de otro u otros introduzca, sin la documentaci ón
Precedente: Amparo directo en revisión 868/2006. 30 de agosto de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretaria: Constanza Tort San Román.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 208
Clave o Número: 1a. CXXI/2007
Texto: De la interpretación integral y sistemática del proceso legislativo que originó la reforma y adici ón del citado
precepto legal, publicado en el Diario Oficial de la Federaci ón de 8 de noviembre de 1996, se advierte la voluntad del
legislador federal consistente en que la actualizaci ón del delito de tráfico de indocumentados, además de la
conducta descrita en dicho numeral, requiere de la acreditaci ón del elemento subjetivo relativo al "propósito de
tráfico", entendido como el comercio en general, ilícito y clandestino de migrantes que llevan a cabo uno o m ás
sujetos activos a cambio de una retribución o ganancia económica actual, es decir, previa o concomitante al
transporte o albergue de indocumentados, o inminente, cuando se vincula a un pago futuro, o sea, cierto en cuanto a
la cantidad a entregar y la fecha de pago, pero mediante acuerdo previo. Lo anterior obedeció a la necesidad de dejar
a salvo los actos humanitarios de personas o agrupaciones mexicanas cuya intenci ón es asistir a los extranjeros
indocumentados sin obtener para sí provecho alguno, y castigar únicamente a quienes los lesionan y ponen en
peligro al realizar actividades ilícitas con la pretensión de obtener un beneficio lucrativo cierto, actual o inminente; de
manera que para perfilar la connotación típica del elemento "propósito de tráfico" deben estudiarse todas las
circunstancias y los hechos que revelen la finalidad del sujeto activo.
Precedente: Amparo directo en revisión 868/2006. 30 de agosto de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretaria: Constanza Tort San Román.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 209
Clave o Número: 1a. CXXII/2007
Texto: Del proceso legislativo que derivó en el Decreto de reformas y adiciones del citado art ículo, publicado en el
Diario Oficial de la Federación de 8 de noviembre de 1996, se advierte que la conducta típica consistente en el tráfico
de indocumentados no se dirige solamente a quienes la realizan como actividad habitual, pues si la acci ón de
traficar se define como negociar o comerciar, no debe entenderse como sin ónimo de habitualidad, por lo que no es
válido exigir como elemento típico del mencionado delito la existencia de una conducta reiterada; de ahí que éste se
configura con el traslado ilegal de personas de un pa ís a otro sin la documentación correspondiente, con la intención
de cobrar una cantidad de dinero, aunque sea por única ocasión. Máxime que de los antecedentes legislativos de
dicho dispositivo no se advierte que la intención del legislador hubiera sido exigir una conducta reiterada para la
configuración del ilícito, sino combatir con mayor rigor las conductas vinculadas con el traslado ilegal de seres
humanos, por lo que resulta ilógico que condicionara la sanción de la conducta a circunstancias de reiteración o
habitualidad.
Precedente: Amparo directo en revisión 868/2006. 30 de agosto de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretaria: Constanza Tort San Román.
Localización: [J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 967
Clave o Número: I.10o.P. J/12
Texto: Al hacer uso de la potestad judicial para individualizar las penas y medidas de seguridad y determinar el
grado de culpabilidad, el juzgador debe analizar los diversos requerimientos que se ñalan los artículos 70 y 72 del
Código Penal para el Distrito Federal, sobre las circunstancias exteriores de ejecuci ón del delito y las peculiares del
delincuente, entre las que destaca la señalada en la última parte de la fracción VII, del mencionado precepto 72,
relativa al: "comportamiento posterior del acusado en relaci ón al delito cometido". Esta circunstancia, que atañe a la
conducta del activo posterior al hecho ilícito, naturalmente no puede referirse a las declaraciones vertidas por el
acusado en la indagatoria e instrucción, pues éste tiene el derecho constitucional de declarar en el sentido que
estime adecuado e incluso de abstenerse de hacerlo, en atenci ón al principio de no autoincriminación contenido en
el artículo 20 apartado "A" fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En ese orden, si
la Sala responsable, al pronunciarse sobre el comentado comportamiento posterior, alude a la negativa que vertió el
enjuiciado sobre la comisión del injusto; sin duda viola las garantías individuales de éste, dado que deponer en uno u
otro sentido o abstenerse de ello, es un derecho fundamental, de manera que como "comportamiento posterior del
acusado en relación al delito cometido", debe entenderse la conducta que asumió después de la perpetración del
delito, como por ejemplo, si trató o no de reparar el da ño, si auxilió a la víctima después de la comisión del delito, o si
trató o no de disminuir la lesión al bien jurídico tutelado por la norma, circunstancias que acaso podr ían influir en el
arbitrio judicial para precisar el índice de culpabilidad que revela el acusado.
Precedente: Amparo directo 57/2007. 15 de marzo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Juan Wilfrido Gutiérrez
Cruz. Secretario: Óscar Esquivel Martínez.
Amparo directo 86/2007. 13 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Juan Wilfrido Gutiérrez Cruz.
Secretaria: Eva Ríos de la Fuente.
Amparo directo 98/2007. 30 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Ojeda Velázquez. Secretaria:
Herlinda Álvarez Romo.
Amparo directo 104/2007. 30 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Enrique Rueda Dávila.
Secretaria: María Manuela Ferrer Chávez.
Amparo directo 126/2007. 17 de mayo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Enrique Rueda Dávila.
Secretaria: Cristina Ruiz Sandoval.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 1057
Clave o Número: I.2o.P.147 P
Texto: Conforme a lo establecido en el artículo 36, punto 1, incisos b) y c), de la Convención de Viena sobre
Relaciones Consulares, todo extranjero en prisión preventiva, tiene derecho a que se informe a la representaci ón
diplomática de su país, su situación jurídica y también por virtud de la disposición del instrumento internacional
citado, que se haga de su conocimiento, la facultad con que cuenta para recibir la visita de los funcionarios
consulares y en su caso, organizar su defensa ante los tribunales respectivos, salvo que exista oposici ón expresa
del detenido para ello; la falta de acatamiento de esa disposici ón, constituye una violación al procedimiento en
términos de lo dispuesto en el artículo 160, fracción XVII, con relación a la II, de la Ley de Amparo, toda vez que la
misma tiene por objeto equilibrar la desigualdad que padece una persona detenida en otro pa ís por desconocer el
sistema policíaco y judicial que lo retiene, acusa y juzga, esto es, busca que esa persona pueda valerse del apoyo
de las oficinas consulares de su país, a través de visitas, del auxilio para contar con la opinión profesional de
abogados, de asesoría sobre el sistema judicial, para facilitar en su caso, la comunicaci ón con fiscales y Jueces,
disponer de respaldo en la tarea de recabar pruebas y de acreditar causas de exclusi ón del delito o de extinción de
responsabilidad penal, además de facilitar la identificación de testigos y la comunicación con familiares, fuera de ese
otro país.
Precedente: Amparo directo 69/2007. 19 de abril de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Manuel Baráibar
Constantino. Secretaria: Laura Oliva Sánchez Aguirre.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Junio de 2007; Pág. 1118
Clave o Número: XVII.16 P
Texto: La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al emitir la jurisprudencia 1a./J. 39/2005,
publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XXI, mayo de 2005, página
314, de rubro: "LIBERTAD PROVISIONAL BAJO CAUCIÓN. PARA DECIDIR SOBRE SU OTORGAMIENTO NO ES
NECESARIO QUE EL INCULPADO SE ENCUENTRE PRIVADO DE SU LIBERTAD.", interpretó el artículo 20,
apartado A, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y determinó que para conceder
ese beneficio basta que el indiciado tenga jurídicamente el carácter de detenido o sea inminente su captura por
existir orden de aprehensión o auto de formal prisión; sin embargo, dicho criterio es inaplicable cuando el inculpado
haya comparecido solamente ante el Ministerio Público como sujeto de una investigación para ser escuchado en
declaración y, por tanto, no se encuentre privado preventivamente de su libertad ni sea inminente su detenci ón, ya
que ni de la reforma que sufrió el artículo 20 constitucional, al adicionarle un penúltimo párrafo (actualmente último
del apartado A), publicada en el Diario Oficial de la Federación el 3 de septiembre de 1993, ni del artículo 128,
Precedente: Amparo en revisión 815/2006. 22 de febrero de 2007. Mayoría de votos. Disidente: José Luis Gómez
Molina. Ponente: Jesús De Ávila Huerta. Secretaria: Cecilia Aceves Pacheco.
Amparo en revisión 816/2006. 8 de marzo de 2007. Mayoría de votos. Disidente: José Luis Gómez Molina. Ponente:
María Teresa Zambrano Calero. Secretario: Jesús Manuel Erives García.
Amparo en revisión 817/2006. 8 de marzo de 2007. Mayoría de votos. Disidente y Ponente: José Luis Gómez Molina.
Secretario: Ismael Ruiz Villanueva.
Amparo en revisión 827/2006. 8 de marzo de 2007. Mayoría de votos. Disidente y Ponente: José Luis Gómez Molina.
Secretaria: María Guadalupe Contreras Jurado.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 411
Clave o Número: 1a./J. 40/2007
Texto: Del Título Primero, Capítulo XII, del Código Federal de Procedimientos Penales, concretamente de sus
artículos 103 a 112, se advierte la forma en que los tribunales deben notificar a las personas que con el car ácter de
parte o como testigos intervienen en el proceso penal federal, para que derivado de ello comparezcan ante el titular
del órgano jurisdiccional para el desahogo de alguna diligencia. Por ello, las reglas establecidas en dichos preceptos
legales no son aplicables cuando la notificación se dirige al titular de una dependencia local o federal, que tiene el
carácter de autoridad y como tal, de acuerdo a sus atribuciones tiene el deber de coadyuvar con el juzgador penal
federal en el trámite del proceso. En ese tenor, se concluye que las notificaciones dirigidas al Director de un Centro
Federal de Readaptación Social, atendiendo a su calidad de autoridad, pueden hacerse a trav és de oficio entregado
en la oficialía de partes de dicho centro penitenciario, ya que recibir esta clase de requerimientos es parte de su
estructura organizativa, cuyas posibles deficiencias no hacen necesaria una forma de notificaci ón distinta. Máxime
que ello es en beneficio de las propias funciones institucionales que prev én la existencia de entes públicos
conformados legalmente, lo cual obvia el procedimiento de b úsqueda y localización personal, en virtud del carácter
oficial con que se notifica al órgano público.
Precedente: Contradicción de tesis 179/2006-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero y
Segundo, ambos en Materia Penal del Segundo Circuito. 7 de marzo de 2007. Unanimidad de cuatro votos. Ausente:
José Ramón Cossío Díaz. Ponente: José Ramón Cossío Díaz; en su ausencia hizo suyo el asunto José de Jes ús
Gudiño Pelayo. Secretario: Miguel Enrique Sánchez Frías.
Tesis de jurisprudencia 40/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha siete de
marzo de dos mil siete.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 510
Clave o Número: 1a./J. 33/2007
Rubro (Título/Subtítulo): PRISIÓN PREVENTIVA TRATÁNDOSE DE DELITOS CONEXOS DEL FUERO COMÚN
Y DEL FEDERAL. DEBE COMPUTARSE A PARTIR DE QUE SE EFECTUÓ LA PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD
POR EL PRIMER DELITO.
Texto: Si bien es cierto que el segundo párrafo de la fracción XXI del artículo 73 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, así como el 10 del Código Federal de Procedimientos Penales, facultan a las
autoridades federales para atraer a su conocimiento los delitos del fuero com ún cuando éstos tengan conexidad con
delitos federales, también lo es que el ejercicio de dicha facultad no interrumpe la detenci ón del inculpado, toda vez
que sólo implica la sustitución de la autoridad que conoce del asunto, lo cual supone la remisi ón tanto de las
actuaciones como del detenido, cuya libertad deambulatoria estará restringida en tanto se sigue el proceso. Por otra
parte, el segundo párrafo del artículo 64 del Código Penal Federal establece que si las penas se imponen en el
mismo o en diversos procesos, pero los hechos son conexos o similares, o derivados uno del otro, aqu éllas deben
contarse desde el momento en que se privó de la libertad por el primer delito. Así, en virtud de que la prisión
preventiva y la punitiva comparten la misma naturaleza en tanto que ambas entra ñan la privación de la libertad del
gobernado, se concluye que la privación de la libertad a que se refiere el señalado artículo 64 corresponde tanto a la
ordenada durante el proceso (prisión preventiva) como a la impuesta en la sentencia (prisión punitiva), por lo que
tratándose de delitos conexos del fuero común y del federal, la prisión preventiva debe computarse desde el
momento en que al inculpado se le privó de la libertad por el primer delito, independientemente de la autoridad
(federal o local) ante quien se haya realizado tal privaci ón. Máxime que el artículo 20, apartado A, fracción X, tercer
párrafo de la Constitución de la República categóricamente señala que en toda pena de prisión se computará el
tiempo de detención, sin hacer distinción alguna respecto al tipo de autoridad ante quien ésta se realice.
Precedente: Contradicción de tesis 22/2006-PS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en
Materia Penal del Sexto Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito. 28 de febrero de 2007. Cinco
votos. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Ana Carolina Cienfuegos Posada.
Tesis de jurisprudencia 33/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veintiocho
de febrero de dos mil siete.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 753
Clave o Número: 1a./J. 32/2007
Texto: La determinación de sanciones y el otorgamiento de los sustitutivos penales se sustentan tanto en el C ódigo
Penal Federal como en el Código Federal de Procedimientos Penales, los cuales no deben estudiarse aisladamente,
pues constituyen un sistema normativo que permite y obliga al juzgador, adem ás de sancionar al responsable de un
delito, a garantizarle un debido proceso y el respeto de otros derechos fundamentales. Así, para determinar el
alcance y la procedencia de la sustitución de la pena de prisión prevista en el artículo 70 del Código Penal Federal,
debe analizarse dicha institución a la luz del fin de la sanción penal que se sustituye y del sistema que al respecto
prevén los ordenamientos legales citados. Ahora bien, del an álisis de los artículos 24, 42 y 70 del Código Penal
Federal, se advierte que la pena de prisión no es el único medio para resocializar al condenado y reincorporarlo en el
seno común del Estado, sino que es posible acudir a otros medios sancionatorios que adem ás de propiciar la
prevención especial, motivan al reo para adaptarse nuevamente a la sociedad, esto es, tienen como fin prevenir y
evitar que el sentenciado vuelva a cometer un ilícito, lo cual es acorde con el artículo 528 del Código Federal de
Procedimientos Penales, que dispone que en toda sentencia condenatoria deberá ordenarse la amonestaci ón del
sentenciado para que no reincida, advirtiéndole de las sanciones a que se expone, entre las cuales está la
consistente en que en caso de cometer un nuevo delito no se le podr án conceder los sustitutivos penales a que se
Precedente: Contradicción de tesis 147/2006-PS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en
Materia Penal del Tercer Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado del D écimo Quinto Circuito. 24 de enero de 2007.
Cinco votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Miguel Enrique Sánchez Frías.
Tesis de jurisprudencia 32/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veintiocho
de febrero de dos mil siete.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 787
Clave o Número: 1a. LXXXIV/2007
Rubro (Título/Subtítulo): AUDIENCIA DE VISTA EN SEGUNDA INSTANCIA. ACTUACIÓN QUE DEBE OBSERVAR
EL TRIBUNAL DE ALZADA PARA HACER EFECTIVO Y RESPETAR EL DERECHO FUNDAMENTAL A LA
DEFENSA ADECUADA.
Texto: Del contenido del artículo 20, apartado A, fracción IX, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, y de los diversos preceptos que regulan la tramitaci ón de la segunda instancia en el Código Federal de
Procedimientos Penales, se advierte que para hacer efectivo el derecho fundamental a la defensa adecuada, el
tribunal de alzada debe observar lo siguiente: 1) si al momento de interponerse la apelación o durante el trámite de la
segunda instancia, el inculpado no designa a ninguna persona que lo represente, al recibir las constancias relativas
al recurso el tribunal de alzada hará la designación oficiosa de un defensor público, quien una vez notificado ejercerá
el cargo y representará al inculpado -ofreciendo pruebas o formulando agravios- además de que tendrá la obligación
de comparecer a la audiencia de vista. 2) Si al interponerse la apelación el inculpado nombra a su defensor, cuando
el tribunal de alzada reciba el recurso deberá tener por hecha dicha designaci ón, debiendo ordenar se notifique
personalmente al defensor nombrado por el inculpado a efecto de que comparezca a aceptar el cargo conferido,
señalando que en tanto se produce la comparecencia referida, ejercerá la defensa del inculpado el de oficio de la
adscripción, quien también será notificado de dicha circunstancia, así como al inculpado, a efecto de que aqu él
acepte el cargo y éste manifieste lo que a su derecho corresponda. En esta hip ótesis pueden actualizarse dos
supuestos: a) que el defensor designado no acuda a aceptar el cargo conferido o b) que sí lo haga; en el primer
caso, la defensa se ejercerá a través del defensor público -designado desde la recepción del recurso- quien deberá
comparecer a la audiencia de vista, salvo que en el trámite de la segunda instancia el inculpado haya realizado el
nombramiento de algún otro defensor y éste acuda a aceptar el cargo; mientras que en el segundo caso, cuando el
defensor particular designado comparece a aceptar el cargo conferido, adquiere la obligaci ón de asistir a todas las
diligencias que se le requieran, entre ellas, la audiencia de vista en segunda instancia, debiendo apercibirlo que en
caso de inasistencia injustificada se le hará efectiva una medida de apremio. 3) Si el defensor particular, a pesar de
haber aceptado el cargo y ser debidamente notificado, no comparece a la audiencia de vista en segunda instancia,
en estricta observancia de la garantía de defensa adecuada -con base en lo expuesto en la presente resolución es
Precedente: Contradicción de tesis 160/2006-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del
Vigésimo Tercer Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Circuito, el Cuarto Tribunal Colegiado del
Décimo Sexto Circuito (ahora Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del mismo circuito) y el Segundo Tribunal
Colegiado del Décimo Primer Circuito. 7 de marzo de 2007. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: José Ramón
Cossío Díaz. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Hizo suyo el proyecto José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario:
Miguel Enrique Sánchez Frías.
Nota: Esta tesis no constituye jurisprudencia, pues no contiene el tema de fondo que se resolvió.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 2043
Clave o Número: III.2o.P.203 P
Texto: De la interpretación del artículo 105, último párrafo, del Código Fiscal de la Federación se advierte que al
referirse a una "aduana a la entrada al país o a la salida del mismo", dicho precepto no constriñe la configuración del
tipo penal de contrabando equiparado en él previsto, a que la omisión de declarar cantidades superiores a las
señaladas en tal precepto se verifique físicamente en un puesto aduanal, sino que para colmar la materialidad de
dicho ilícito basta con que el activo se encuentre en el supuesto de entrar o salir del territorio nacional, por cualquier
vía, y no formule la declaración correspondiente ante la autoridad fiscal.
Precedente: Amparo directo 302/2006. 2 de marzo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Silvia Irina Yayoe
Shibya Soto. Secretaria: Michell Covarrubias Martínez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 2095
Clave o Número: VI.1o.P.250 P
Rubro (Título/Subtítulo): ESTUPRO, DELITO DE. AL DICTARSE EL AUTO DE FORMAL PRISIÓN RESPECTIVO
Texto: En el delito de estupro previsto en el artículo 264 del Código de Defensa Social del Estado, se contemplan
como medios para alcanzar el consentimiento de la víctima, la seducción o el engaño, cuya acepción es diversa,
aun cuando ambos conceptos pertenecen al medio empleado, tal como lo sostuvo la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación en su anterior integración, en la tesis visible a página 176, Tomo LXXXIX, del
Semanario Judicial de la Federación, Quinta Época, de rubro: "SEDUCCIÓN Y ENGAÑO EN EL ESTUPRO.". Ahora
bien, siendo el auto de formal prisión donde se determina el delito por el cual se seguirá proceso al quejoso, en él
debe especificarse el medio comisivo empleado, y si de las constancias se aprecia que al momento en que el activo
persuadió a su víctima para que tuvieran relaciones sexuales, diciéndole que si accedía a ello se irían a vivir juntos, e
incluso se casarían, a sabiendas de que no podía cumplir lo prometido, dado que vivía en unión libre con otra mujer,
en ese caso es claro que fue el engaño el único medio que el inculpado utilizó para lograr el ayuntamiento carnal, y
no la seducción, que usó inicialmente para lograr que la agraviada aceptara entablar una relaci ón de noviazgo; de
considerarse en el auto de formal prisión, ambos medios comisivos, debe concederse la protecci ón de la Justicia de
la Unión para el efecto de que se especifique el medio empleado para alcanzar el consentimiento, que qued ó
demostrado en autos, para que el quejoso esté en posibilidad de fincar adecuadamente su defensa.
Precedente: Amparo en revisión 13/2007. 1o. de febrero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: José Manuel
Torres Pérez. Secretaria: Hilda Tame Flores.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 2126
Clave o Número: XIX.1o.10 P
Precedente: Amparo directo 231/2006. 21 de febrero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Miguel Mendoza
Montes. Secretario: Arturo Ortegón Garza.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 2143
Clave o Número: I.9o.P.61 P
Texto: Las diligencias que realiza el Ministerio Público en averiguación de los delitos y sus probables responsables,
generalmente no propician alguna afectación que sea materia de inmediato control constitucional, al no haber
certeza de cómo terminará la investigación; sin embargo, esa facultad no es omnímoda, porque tiene como límite la
no transgresión a los derechos fundamentales de los gobernados; de ahí que para determinar la procedencia del
juicio de garantías debe atenderse en forma casuística a los supuestos que se presenten. Por tanto, cuando en esa
etapa procedimental se ordena la práctica de diligencias que puedan causar extremas molestias al gobernado,
como es un examen de poligrafía, que mediante la colocación de conductores o electrodos en ciertas partes del
cuerpo que registran en gráficas cambios neurofisiológicos o psicofisiológicos como son la frecuencia y ritmo
respiratorios, sudoración en la piel, y frecuencia y ritmo cardiacos, generados con motivo de una entrevista previa y
a través de cuestionamientos directos en torno al tema que se trate de averiguar no puede afirmarse a priori que su
realización no afecte de manera cierta e inmediata derechos fundamentales del gobernado, ni establecerse que se
trata de un medio de investigación indispensable para la integración de la averiguación previa, ni si la orden de su
práctica está debidamente fundada y motivada; al no poderse evaluar en forma objetiva los efectos y trascendencia
jurídica específica que pudiera tener su ejecución. Por lo cual, es inconcuso que al afectado le asiste el derecho de
acudir al juicio de garantías para que se examine la constitucionalidad de ese mandato ministerial y su pr áctica, ya
que de llevarse a cabo, dada la especial naturaleza de la diligencia, los efectos que produzcan en el gobernado no
podrían ser reparados en la sentencia definitiva, aun cuando se le restara valor probatorio por haberse obtenido de
forma irregular y que por ello no fuera un eficiente indicio de convicción para el Juez.
Precedente: Amparo en revisión 29/2007. 15 de marzo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Lilia Mónica López
Benítez. Secretario: Luis Manuel Fiesco Díaz.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 2240
Clave o Número: XIX.2o.P.T.6 P
Texto: Del artículo 250, fracción IV, del Código Penal Federal que señala como conducta punible, entre otras
hipótesis, al que usare credencial de servidor público a la que no tenga derecho, se advierte que el bien jur ídico
tutelado es la seguridad de la sociedad, tratando de evitar que se produzcan conductas enga ñosas por sujetos que
pretendan obtener u obtengan prerrogativas que no les corresponden. Por lo que para acreditar el cuerpo del delito
de uso indebido de credencial de servidor público es necesaria la acreditación de que el sujeto activo intente o se
haga servir sin derecho de las prerrogativas inherentes al servidor p úblico autorizado por la credencial; de tal manera
que si de los datos aportados por el Ministerio Público al realizar la consignación se aprecia que el inculpado en
ningún momento se atribuyó la calidad de servidor público a que alude ni ejerció o pretendió llevar a cabo alguna de
las funciones encomendadas a éste, sino que solamente la usó para identificarse en cuanto a los rasgos f ísicos y
nombre para acceder a un edificio público al que cualquier persona puede ingresar con independencia de que sea o
no servidor público, se concluye que no se acreditaron los elementos típicos del ilícito.
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y DE TRABAJO DEL DÉCIMO NOVENO CIRCUITO.
Precedente: Amparo en revisión 6/2007. 15 de febrero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Olga Iliana Saldaña
Durán. Secretario: Francisco Rivelino Arias Moreno.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Mayo de 2007; Pág. 2247
Clave o Número: XX.2o.68 P
Rubro (Título/Subtítulo): VIOLACIÓN A LAS LEYES DEL PROCEDIMIENTO PENAL ANÁLOGA A LA PREVISTA
EN LA FRACCIÓN VI DEL ARTÍCULO 160 DE LA LEY DE AMPARO. SE ACTUALIZA SI EL DEFENSOR DE OFICIO
SE ABSTIENE TOTALMENTE DE APORTAR PRUEBAS TENDENTES A FAVORECER LA SITUACIÓN JURÍDICA
DEL INCULPADO.
Precedente: Amparo directo 204/2006. 23 de marzo de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Marta Olivia Tello
Acuña. Secretario: Jesús Gerardo Montes Gutiérrez.
Localización: [TA]; 9a. Época; Pleno; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Abril de 2007; Pág. 6
Clave o Número: P. IX/2007
Texto: La interpretación sistemática del artículo 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
permite identificar la existencia de un orden jurídico superior, de carácter nacional, integrado por la Constitución
Federal, los tratados internacionales y las leyes generales. Asimismo, a partir de dicha interpretaci ón, armonizada
con los principios de derecho internacional dispersos en el texto constitucional, así como con las normas y premisas
Precedente: Amparo en revisión 120/2002. Mc. Cain México, S.A. de C.V. 13 de febrero de 2007. Mayoría de seis
votos. Disidentes: José Ramón Cossío Díaz, Margarita Beatriz Luna Ramos, José Fernando Franco González
Salas, José de Jesús Gudiño Pelayo y Juan N. Silva Meza. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretarios:
Andrea Zambrana Castañeda, Rafael Coello Cetina, Malkah Nobigrot Kleinman y Maura A. Sanabria Martínez.
El Tribunal Pleno, el veinte de marzo en curso, aprobó, con el número IX/2007, la tesis aislada que antecede. México,
Distrito Federal, a veinte de marzo de dos mil siete.
Nota: En la sesión pública de trece de febrero de dos mil siete, además del amparo en revisión 120/2002, promovido
por Mc Cain México, S.A. de C.V., se resolvieron los amparos en revisión 1976/2003, 787/2004, 1084/2004,
1651/2004, 1277/2004, 1576/2005, 1738/2005, 2075/2005, 74/2006, 815/2006, 948/2006, 1380/2006, y el amparo
directo en revisión 1850/2004, respecto de los cuales el tema medular correspondió a la interpretaci ón del artículo
133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a que se refiere esta tesis aislada.
Localización: [TA]; 9a. Época; Pleno; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Abril de 2007; Pág. 6
Clave o Número: P. VIII/2007
Texto: A partir de la interpretación del precepto citado, si aceptamos que las Leyes del Congreso de la Uni ón a las
que aquél se refiere corresponden, no a las leyes federales sino a aquellas que inciden en todos los órdenes
jurídicos parciales que integran al Estado Mexicano y cuya emisi ón deriva de cláusulas constitucionales que
constriñen al legislador para dictarlas, el principio de "supremacía constitucional" implícito en el texto del artículo en
cita claramente se traduce en que la Constitución General de la República, las leyes generales del Congreso de la
Unión y los tratados internacionales que estén de acuerdo con ella, constituyen la "Ley Suprema de la Unión", esto
es, conforman un orden jurídico superior, de carácter nacional, en el cual la Constitución se ubica en la cúspide y,
por debajo de ella los tratados internacionales y las leyes generales.
Precedente: Amparo en revisión 120/2002. Mc. Cain México, S.A. de C.V. 13 de febrero de 2007. Mayoría de seis
votos. Disidentes: José Ramón Cossío Díaz, Margarita Beatriz Luna Ramos, José Fernando Franco González
Salas, José de Jesús Gudiño Pelayo y Juan N. Silva [Link]: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretarios:
Andrea Zambrana Castañeda, Rafael Coello Cetina, Malkah Nobigrot Kleinman y Maura A. Sanabria Martínez.
El Tribunal Pleno, el veinte de marzo en curso, aprobó, con el número VIII/2007, la tesis aislada que antecede.
México, Distrito Federal, a veinte de marzo de dos mil siete.
Nota: En la sesión pública de trece de febrero de dos mil siete, además del amparo en revisión 120/2002, promovido
por Mc Cain México, S.A. de C.V., se resolvieron los amparos en revisión 1976/2003, 787/2004, 1084/2004,
1651/2004, 1277/2004, 1576/2005, 1738/2005, 2075/2005, 74/2006, 815/2006, 948/2006, 1380/2006, y el amparo
directo en revisión 1850/2004, respecto de los cuales el tema medular correspondió a la interpretaci ón del artículo
133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a que se refiere esta tesis aislada.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Abril de 2007; Pág. 178
Clave o Número: 1a./J. 15/2007
Texto: De la interpretación sistemática de los artículos 135, párrafo tercero y 157, ambos del Código Federal de
Procedimientos Penales, se advierte que si el Ministerio Público ejerce acción penal, el Juez instructor debe librar
una orden de presentación para que el indiciado comparezca a rendir su declaraci ón preparatoria, cuando éste
disfruta de libertad caucional, tratándose de delitos que ameritan pena corporal, sin que sea necesario que en dicha
orden se examine lo relativo al cuerpo del delito y la probable responsabilidad del indiciado. Lo anterior es as í, pues
tal acto está regulado por el referido numeral 135, tercer párrafo, que faculta al Juez a ordenar su presentación, sin
obligarlo a determinar dichos supuestos, ya que dentro de las obligaciones que asume el indiciado cuando se le
otorga el aludido beneficio está la de comparecer cuando sea requerido, so pena de ordenarse su reaprehensi ón,
mas no su "aprehensión"; de ahí que en la orden de presentación sea innecesario fundar y motivar aludiendo al
cuerpo del delito y la probable responsabilidad, pues con independencia de que se haya cometido o no un delito, el
indiciado transgredió una obligación diversa, asumida al momento de otorgársele la libertad provisional. Además, la
orden de comparecencia y la de presentación son distintas, porque en la primera la ley dispone que se examine el
cuerpo del delito y la probable responsabilidad del indiciado y la Polic ía Judicial es la encargada de cumplimentarla
acorde con el párrafo segundo del artículo 195 del citado Código, de manera que se trata de un acto que restringe la
libertad -aun cuando en menor grado que en la orden de aprehensi ón-; mientras que la segunda se traduce en una
citación que se notifica directamente al indiciado que disfruta de la libertad provisional bajo cauci ón concedida en la
averiguación previa, razón por la cual se le hace saber que de no acatarla las consecuencias ser án: I. Revocar el
beneficio de la libertad caucional, II. Hacer efectiva la garant ía otorgada y III. Ordenar su reaprehensión por haber
incumplido la obligación de acudir cuando sea llamado.
Precedente: Contradicción de tesis 3/2006-PS. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado del
Vigésimo Tercer Circuito, Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en
Materia Penal del Séptimo Circuito. 15 de noviembre de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez Cordero de
García Villegas. Secretaria: Rosalía Argumosa López.
Tesis de jurisprudencia 15/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veinticuatro
de enero de dos mil siete.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Abril de 2007; Pág. 370
Clave o Número: 1a. XCII/2007
Rubro (Título/Subtítulo): SECUESTRO EXPRESS. EL ARTÍCULO 163 BIS DEL CÓDIGO PENAL PARA EL
DISTRITO FEDERAL QUE PREVÉ ESE DELITO, NO VIOLA EL ARTÍCULO 22 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA
DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.
Texto: Mediante reforma publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 9 de junio de 2006 se derogó el párrafo
quinto del artículo 160 del Código Penal para el Distrito Federal, por resultar innecesario y contradictorio, y provocar
confusión al prever la misma conducta con diversa sanción en el artículo 163 bis de dicho Código; de ahí que es
irrelevante si la pena prevista en este último numeral es mayor o menor a la que se contenía en aquel precepto. En
congruencia con lo anterior, resulta inconcuso que el referido art ículo 163 bis no viola el artículo 22 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos al prever una pena de mayor gravedad que la que conten ía el quinto
párrafo del mencionado artículo 160, pues además de estar referida a las causas y particularidades tomadas en
Precedente: Amparo directo en revisión 1987/2006. 7 de febrero de 2007. Cinco votos. Ponente: José Ramón
Cossío Díaz. Secretario: Miguel Enrique Sánchez Frías.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Abril de 2007; Pág. 1691
Clave o Número: XX.2o.67 P
Texto: Las agravantes o calificativas son circunstancias modificativas de la responsabilidad delictuosa que
aumentan las sanciones del ilícito básico, pero no constituyen en sí mismas delitos autónomos, ya que dependen de
la subsistencia de éste; por tanto, para la configuración del delito contra la salud en su modalidad de suministro de
narcóticos en un centro de reclusión, en primer término, debe analizarse si se acredita el tipo penal b ásico
(suministro genérico de narcóticos) previsto en la fracción I del artículo 194 del Código Penal Federal y,
posteriormente, si procede o no la aplicación de la calificativa (hipótesis de que se cometa en un centro de reclusión
preventivo o penitenciario) establecida en la fracci ón IV del numeral 196 del mismo ordenamiento, toda vez que la
agravante descrita no debe influir, a priori, en la adecuación de la conducta al tipo penal.
Precedente: Amparo directo 727/2005. 28 de febrero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Arteaga
Álvarez. Secretario: Juan Manuel Morán Rodríguez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Abril de 2007; Pág. 1692
Clave o Número: XX.1o.146 P
Rubro (Título/Subtítulo): DELITO ELECTORAL PREVISTO EN LA FRACCIÓN X DEL ARTÍCULO 403 DEL
CÓDIGO PENAL FEDERAL. NO SE CONFIGURA CON LA ALTERACIÓN O DESTRUCCIÓN DE UNA
CREDENCIAL PARA VOTAR CUANDO EL TITULAR FALLECIÓ CON ANTERIORIDAD AL DESARROLLO DE LA
CONDUCTA.
Texto: La lectura de la exposición de motivos del decreto de veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y
cuatro que dio lugar a la adición del título vigésimo cuarto al Código Penal Federal, específicamente, el artículo 403,
fracción X, se obtiene que el bien jurídico que se tutela en la hipótesis relativa a quien destruya o altere documentos
electorales, a más de la seguridad, certeza y libertad de sufragio, así como el respeto a los derechos de
participación de los ciudadanos en la jornada electoral, es el adecuado desarrollo de la funci ón pública electoral, lo
cual no se limita solamente al proceso electoral, toda vez que es manifiesta la necesidad de proteger en todo tiempo
los documentos o cualquier material electoral que utilicen o resguarden las autoridades electorales, antes, durante y
después del proceso electoral, pues la función electoral es de carácter permanente; por tanto, la conducta relativa a
la destrucción o alteración de una credencial de elector perteneciente a una persona fallecida no implica que se
actualice la hipótesis anteriormente descrita, toda vez que en relaci ón a ello, es necesario se pondere la finalidad
para la que fue expedido el documento y no solamente su integridad, en virtud de que con la tutela de la integridad se
protege también el correcto desempeño de la función pública electoral, esto es, el legislador no pretendió proteger la
Precedente: Amparo en revisión 266/2005. 8 de marzo de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: José Atanacio
Alpuche Marrufo. Secretario: Salomón Calvo Marín.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 46
Clave o Número: 1a./J. 3/2007
Texto: Cuando en la etapa de acusación por el delito contra la salud en su modalidad de posesi ón de narcóticos, en
las conclusiones formuladas por el Ministerio Público sólo se cita el artículo 194 del Código Penal Federal, sin
precisar la conducta a que se refiere alguna de sus fracciones, y de los hechos materia de la acusaci ón no se
desprenda la finalidad de la posesión del estupefaciente, es decir, no existe certeza de cu ál de las fracciones es
aplicable a la conducta desplegada por el acusado, se está en presencia de conclusiones deficientes y, por lo tanto,
ante una evidente violación al procedimiento. A causa de tal omisión el acusado no ha tenido oportunidad de
defenderse respecto de la conducta imputada, por lo que no es aplicable el art ículo 388 del Código Federal de
Procedimientos Penales, que prevé los supuestos en los que procede ordenar la reposici ón del procedimiento. Lo
procedente es que el Juez o tribunal, al dictar la sentencia correspondiente, conceda el amparo y protecci ón de la
Justicia Federal para el efecto de que se revoque la sentencia de primera instancia, y sin reponer el procedimiento,
la autoridad responsable no tenga por acreditada la finalidad de la posesi ón del estupefaciente, quedando en libertad
de jurisdicción para que al momento de dictar la nueva resolución, establezca cuál es el delito que se actualiza, con
base en los hechos denunciados y de acuerdo al art ículo 195 bis, del Código Penal Federal. Lo anterior es así,
porque además de que no se da ninguno de los supuestos jurídicos que podrían dar lugar a la reposición del
procedimiento, se iría en contra del principio de igualdad procesal entre las partes, ya que se le estar ía dando una
segunda oportunidad al órgano acusador, para que integrara adecuadamente su acusaci ón, lo cual debió hacer
desde el primer momento en que consignó los hechos y formuló su acusaci ón ante el Juez correspondiente, por ser
esa su facultad y obligación constitucional.
Precedente: Contradicción de tesis 100/2006-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del
Vigésimo Tercer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito. 29 de noviembre de 2006. Cinco votos.
Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Mariana Mureddu Gilabert.
Tesis de jurisprudencia 3/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha diez de enero
de dos mil siete.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 80
Clave o Número: 1a./J. 29/2007
Precedente: Incidente de inejecución 23/2006. Artemio Sotelo Méndez. 15 de febrero de 2006. Cinco votos.
Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Fernando A. Casasola Mendoza.
Incidente de inejecución 94/2006. Mayque Antonio Martínez Clement. 15 de marzo de 2006. Cinco votos. Ponente:
José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Carmen Vergara López.
Incidente de inejecución 254/2006. Juan Gabriel Corvera Caraza. 4 de agosto de 2006. Unanimidad de cuatro votos.
Ausente: Sergio A. Valls Hernández. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Fernando A. Casasola
Mendoza.
Incidente de inejecución 313/2006. Isidoro Attie Laniado y otro. 16 de agosto de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga
Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Ana Carolina Cienfuegos Posada.
Incidente de inejecución 374/2006. Santa Fe Inmobiliaria Parve, S.A. de C.V. 16 de agosto de 2006. Cinco votos.
Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Rosaura Rivera Salcedo.
Tesis de jurisprudencia 29/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de veintiocho de
febrero de dos mil siete.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 96
Clave o Número: 1a./J. 20/2007
Texto: De la interpretación armónica de los artículos 63, párrafos primero y tercero, y 51, párrafo segundo, ambos
del Código Penal Federal, y partiendo del principio de culpabilidad que rige el sistema penal mexicano para la
individualización de las penas, se concluye que para la imposición de las sanciones tratándose de delitos calificados
como graves por la ley, cometidos en grado de tentativa, debe atenderse, en primer t érmino, a la regla general
contenida en el artículo 63, párrafo primero, del citado código, que establece la punibilidad para los casos de
tentativa, esto es, disminuir hasta las dos terceras partes en su m ínimo y máximo el rango de punibilidad previsto en
la norma aplicable, tanto para el delito básico como para las agravantes; y satisfecho lo anterior, debe realizarse la
individualización de las penas a imponer al sentenciado, conforme al grado de culpabilidad que le fue apreciado, y
Precedente: Contradicción de tesis 137/2006-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en
Materia Penal del Sexto Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado del D écimo Circuito. 31 de enero de 2007. Cinco
votos. Ponente: Sergio A. Valls Hernández. Secretario: Antonio Espinosa Rangel.
Tesis de jurisprudencia 20/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha treinta y uno
de enero de dos mil siete.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 202
Clave o Número: 1a./J. 1/2007
Texto: De la interpretación sistemática y armónica de los artículos 285, 286 y 290 del Código Federal de
Procedimientos Penales se advierte que la prueba testimonial no es una prueba tasada, sino circunstancial o
indiciaria, porque la codificación en estudio no le otorga valor probatorio pleno, sino que se deduce la posibilidad de la
libre valoración por parte del juzgador, con la limitante de que éste funde y motive debidamente su resolución y las
conclusiones a que arribe al valorar dicha probanza. Ahora bien, en t érminos del artículo 289 de la codificación
procesal penal en cita, los requisitos formales que deben tomarse en cuenta al momento de valorar la prueba
testimonial, entre otros son los siguientes: a) que por su edad, capacidad e instrucción, tenga el criterio necesario
para declarar en relación a los hechos que narra; b) que por su honradez e independencia de su posici ón y
antecedentes personales, se llegue al convencimiento de que no tiene motivos para declarar en favor o en contra del
inculpado; c) que el hecho de que se trate sea susceptible de conocerse por medio de los sentidos, y que el testigo
lo conozca por sí mismo y no por inducciones ni referencias de otro; d) que la declaraci ón sea clara y precisa, sin
dudas ni reticencias, respecto de la sustancia del hecho y sus circunstancias esenciales; e) que el testigo no haya
sido obligado por fuerza o miedo, ni impulsado por enga ño, error o soborno, siendo que el apremio judicial no se
reputará como fuerza. Además de observar los requisitos formales recién indicados, se estima también
imprescindible que el juzgador aprecie el contenido de la declaraci ón vertida por el testigo, lo que implica que al
momento de decidir sobre el mérito convictivo que merece un ateste, en uso de su arbitrio judicial y libertad para
realizar la valoración de las pruebas, el juzgador deberá tener en cuenta todas las dem ás circunstancias, objetivas y
subjetivas que, mediante un proceso lógico y un correcto raciocinio, conduzcan a determinar la mendacidad o
veracidad del testigo. Por tanto, se estima que el libre albedr ío otorgado al juzgador para apreciar en conciencia el
material probatorio, no puede tener como consecuencia absoluta el efecto de negar valor probatorio alguno a las
declaraciones de aquellos que hayan conducido con falta de probidad al proporcionar sus generales, porque al ser la
prueba testimonial una probanza no tasada por nuestra legislaci ón, el juzgador debe considerar otros elementos
probatorios y al relacionarlos con lo manifestado por el testigo, llegar a determinar si los hechos que éste narra, se
encuentran corroborados con otros elementos de prueba, que permitan al órgano jurisdiccional formarse la
convicción respecto de la veracidad de la declaración del ateste. Además, de la lectura de la fracción II del artículo
289 del Código Federal de Procedimientos Penales, se advierte que el aspecto primordial que privilegió el juzgador al
apreciar la declaración de un testigo, es precisamente la imparcialidad del mismo, tomando en cuenta tanto la
probidad, como la independencia y antecedentes personales del ateste, sin embargo, como ya se dijo, la probidad
del testigo representa sólo uno de diversos elementos que debe tomar en cuenta el juzgador, para otorgarle o no
valor probatorio al testimonio de un ateste, por lo que no se ajustar ía al sistema procesal mexicano respecto de la
libre apreciación de la prueba, si por falta de probidad al proporcionar sus generales, se dejaran sin valor probatorio
las declaraciones de los testigos.
Tesis de jurisprudencia 1/2007. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha diez de enero
de dos mil siete.
Nota: Por ejecutoria del diecisiete de abril de dos mil trece, la Primera Sala declaró improcedente la solicitud de
sustitución de jurisprudencia 8/2013 derivada de la solicitud de la que fue objeto el criterio contenido en esta tesis,
toda vez que estimó innecesario modificar la presente tesis jurisprudencial al tenor de las razones expuestas en la
solicitud respectiva.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1594
Clave o Número: XVI.P.8 P
Texto: El artículo 387 del Código Federal de Procedimientos Penales faculta al tribunal de alzada a reponer el
procedimiento, en suplencia de la deficiencia de los agravios; suplencia que, en t érminos del diverso 364 del propio
ordenamiento, sólo opera a favor del acusado o su defensor, por exclusi ón nunca procederá para la institución
técnica acusadora, tan es así que el invocado precepto 387 prevé como presupuesto para la reposición, que la
violación manifiesta afecte las defensas del procesado y que dada la ineptitud de su defensa, no se haya impugnado .
En tal virtud, si quien apela es el Ministerio Público de la Federación, por no estar conforme con el sentido de la
sentencia absolutoria, el ad quem quedó circunscrito al estudio de esa decisi ón, a la luz de los agravios que
propuso, por operar el principio de limitación estricta a los planteamientos de los agravios. Pretender que el tribunal
de alzada apoyándose en los artículos mencionados, reponga oficiosamente el procedimiento, cuando no apeló la
reo o su defensor, es tanto como admitir que la figura de la suplencia en la deficiencia de agravios en esa instancia,
es extensiva al órgano acusador, so pretexto de advertir una violación manifiesta del procedimiento.
Precedente: Amparo en revisión 366/2006. 11 de enero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Arturo Mejía Ponce
de León. Secretaria: Patricia Guadalupe Lee Martínez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1645
Clave o Número: VI.1o.P.249 P
Texto: Si bien es cierto que la fracción I del artículo 11 del Código de Justicia para Adolescentes del Estado Libre y
Soberano de Puebla dispone que la aplicación territorial, personal y temporal de dicho código se refiere a conductas
tipificadas como delitos, realizadas en territorio del Estado y que no sean de competencia federal, tambi én lo es que
el numeral 500 del Código Federal de Procedimientos Penales establece la competencia de los tribunales locales
Precedente: Competencia 1/2007. Suscitada entre el Juzgado Segundo de Distrito en el Estado de Puebla y el
Juzgado Especializado en Justicia para Adolescentes del Estado, con residencia en Cholula, Puebla. 25 de enero de
2007. Unanimidad de votos. Ponente: José Manuel Vélez Barajas. Secretario: Jorge Patlán Origel.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1653
Clave o Número: VI.1o.P.244 P
Texto: El artículo 102 del Código de Defensa Social para el Estado de Puebla establece las reglas para fijar la multa
que sustituya a la prisión y que son: I. Si el sentenciado no percibía salario alguno al cometer el delito, la multa será
el equivalente, por cada día de prisión conmutado, al cuarenta por ciento del salario mínimo vigente en la región; II.
Cuando el sentenciado al cometer el delito percibía un salario, la multa será el equivalente por cada d ía de prisión
conmutado, al cincuenta por ciento de aquel salario, si éste no excede de nueve tantos el importe del mínimo vigente
en la región; y III. Si el salario percibido por el sentenciado fuere mayor de quince tantos del m ínimo vigente, no se
tomará el excedente para fijar el importe de la conmutación; por lo que los tribunales al resolver sobre el citado
beneficio deberán precisar en cuál de las hipótesis se ubica la fijación de la multa para obtener su cuantía, pues de
no hacerlo así se produce incertidumbre jurídica para el sentenciado al no saber la cantidad que en su momento
deberá exhibir para tal fin y, en consecuencia, se violan sus garant ías individuales contenidas en los artículos 14 y 16
constitucionales.
Precedente: Amparo directo 427/2006. 5 de enero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Margarito Medina
Villafaña. Secretario: José Luis Zayas Roldán.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1669
Clave o Número: VI.2o.P.77 P
Precedente: Amparo en revisión 500/2006. 30 de noviembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Tarcicio
Obregón Lemus. Secretaria: María del Rocío Moctezuma Camarillo.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1671
Clave o Número: VI.1o.P.243 P
Rubro (Título/Subtítulo): DESPOJO. COMETE ESTE DELITO UNO DE LOS COPOSEEDORES QUE TURBA LA
POSESIÓN PACÍFICA DE LOS OTROS EXPULSÁNDOLOS Y DESPUÉS NEGÁNDOLES EL ACCESO AL
INMUEBLE AFECTO A LA CAUSA, DE PROPIA AUTORIDAD Y MEDIANTE LA VIOLENCIA (LEGISLACIÓN DEL
ESTADO DE PUEBLA).
Texto: El artículo 408, fracción I, del Código de Defensa Social para el Estado establece que el delito de despojo se
configura cuando un sujeto activo de propia autoridad y haciendo violencia o furtivamente, o empleando amenaza o
engaño, ocupe un inmueble ajeno o remueva o altere sus límites o, de otro modo, turbe la posesión pacífica del
mismo o haga uso de él, o de un derecho real que no le pertenezca. Ahora bien, comete este delito uno de los
coposeedores que turba la posesión pacífica de los otros expulsándolos y después negándoles el acceso al
inmueble afecto a la causa, de propia autoridad y mediante la violencia, en virtud de que la ley no le permite realizar
tal conducta por el hecho de ser coposeedor.
Precedente: Amparo en revisión 529/2006. 5 de enero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: José Manuel Vélez
Barajas. Secretaria: Marcela Aguilar Loranca.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1676
Clave o Número: VI.2o.P.79 P
Texto: De acuerdo con la segunda hipótesis del artículo 13 del Código de Defensa Social del Estado de Puebla, el
dolo eventual se caracteriza por la eventualidad o incertidumbre respecto de la producci ón de los resultados típicos
previstos pero no queridos directamente por su impetrante, es decir, el sujeto, no dirigiendo precisamente su
Precedente: Amparo en revisión 528/2006. 14 de diciembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Tarcicio
Obregón Lemus. Secretaria: Nérida Xanat Melchor Cruz.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1681
Clave o Número: I.2o.P.145 P
Rubro (Título/Subtítulo): EXTRADICIÓN, TRADUCCIONES DE CORTESÍA. SON VÁLIDAS LAS REMITIDAS VÍA
DIPLOMÁTICA.
Texto: El requisito contemplado en el punto 5 del artículo 10 del Tratado de Extradición celebrado entre México y los
Estados Unidos de América, se satisface con traducciones de cortesía de los documentos en que se apoya la
petición formal de extradición, ya que al ser remitidas vía diplomática por la Embajada del país requirente, adquieren
autenticidad en términos de la fracción III del numeral 282 del Código Federal de Procedimientos Penales.
Precedente: Amparo en revisión 2152/2006. 2 de febrero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Irma Rivero Ortiz
de Alcántara. Secretario: Jorge Vázquez Aguilera.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1724
Clave o Número: VIII.3o.23 P
Texto: Si bien es cierto que conforme al artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
corresponde exclusivamente al Ministerio Público la investigación y persecución de los delitos, y por ende, integrar la
averiguación previa, siendo esa autoridad la que a través de su fe pública debe proporcionar certeza a todas las
actuaciones que realiza para la investigación de aquéllos, así como la consignación de los ciudadanos ante las
autoridades; también lo es que no existe dispositivo legal que obligue al fiscal federal de m érito a estar presente en
todas las diligencias que se practiquen con motivo de la investigaci ón de conductas delictivas en la etapa de
averiguación previa, ya que de los artículos 113, 123 y 124 del Código Federal de Procedimientos Penales, así como
de los numerales 4, 20, 21 y 26 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República, que reglamentan las
facultades que sobre el particular concede el invocado art ículo 21 constitucional al Ministerio Público en la fase
Precedente: Amparo directo 304/2006. 14 de diciembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Ezequiel Neri
Osorio. Secretaria: Anabell Rodríguez Elydd.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1739
Clave o Número: I.3o.C.596 C
Rubro (Título/Subtítulo): PAGARÉS SUSCRITOS CON MOTIVO DE UNA COMPRA REALIZADA CON TARJETA
DE CRÉDITO. LOS BANCOS TIENEN OBLIGACIÓN DE CONSERVARLOS Y ES LEGAL EL APERCIBIMIENTO DE
TENER POR CIERTOS LOS HECHOS A PROBAR SI NO LOS EXHIBEN.
Texto: El artículo 1061, fracción III, del Código de Comercio, establece la aplicación de medidas de apremio, para el
caso de que el responsable de la expedición de un documento que obre en sus archivos, se niegue a entregar copia
certificada del mismo a alguna de las partes en un juicio; sin embargo, esa medida de apremio se debe hacer
efectiva únicamente cuando el renuente sea una persona o dependencia ajena al juicio, ya que el citado precepto
sólo se refiere a esa hipótesis. Al respecto, debe advertirse que existe una laguna en el C ódigo de Comercio, pues el
artículo 1061, no establece qué se debe hacer en el supuesto en que quien se reh úse a presentar el documento
base de la acción sea alguna de las partes y si debe o no presumirse la existencia del propio documento, por lo que
de conformidad con el artículo 1054, del citado ordenamiento, se debe aplicar supletoriamente alguna disposici ón del
Código Federal de Procedimientos Civiles, que subsane esa omisi ón. Ahora bien, si se considera que las
instituciones de crédito tienen la obligación de conservar los documentos que respalden las compras efectuadas por
sus clientes a través de una tarjeta de crédito, de conformidad con los artículos 99, 100 y 115, de la Ley de
Instituciones de Crédito y con las "Reglas a las que habrán de sujetarse las instituciones de banca múltiple en la
emisión y operación de tarjetas de crédito bancarias", emitidas por el Banco de México; sin perjuicio de que dicho
proceso de almacenamiento y conservación de datos se haga a través de algún medio electrónico, pues de lo
contrario estarían impedidos para efectuar los cargos correspondientes a sus acreditados por el importe de los
pagarés suscritos por éstos, es válido concluir que tal documento necesariamente existe; por tanto, es legal el
apercibimiento realizado en términos del artículo 89 del Código Federal de Procedimientos Civiles de aplicación
supletoria al Código de Comercio, de tener por ciertos los hechos a probar, cuando la instituci ón bancaria
demandada no exhibe los pagarés que tiene en su poder.
Precedente: Amparo directo 10/2007. Banco Santander Mexicano, S.A., Institución de Banca Múltiple, Grupo
Financiero Santander Serfín. 9 de febrero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Víctor Francisco Mota
Cienfuegos. Secretaria: Ana Lilia Osorno Arroyo.
Nota: Por ejecutoria del 30 de noviembre de 2011, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis
316/2011, derivada de la denuncia de la que fue objeto el criterio contenido en esta tesis, al estimarse que no son
discrepantes los criterios materia de la denuncia respectiva.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1759
Clave o Número: VI.2o.P.80 P
Texto: Para que un delincuente pueda considerarse reincidente, es indispensable que el nuevo delito sea cometido
con posterioridad a la declaración de sentencia ejecutoriada por uno previo, ya que esta instituci ón penal, cuyo
nombre proviene de la voz latina reincidere que significa "recaer, volver a", propiamente es una causa de agravación
de la pena, por la que en función del poco efecto correctivo que habría tenido en el sujeto la sanción precedente, se
busca, a través del aumento de las que se impongan por los nuevos delitos, evitar la reiteraci ón de conductas
delictivas por parte del reo. Así, esta figura prevista en el artículo 31 del Código de Defensa Social para el Estado de
Puebla establece que hay reincidencia cuando el condenado por sentencia ejecutoriada de cualquier tribunal
mexicano o extranjero cometa un nuevo delito, ya sea culposo o intencional; de manera que por definici ón, sólo será
reincidente el sujeto que al momento de cometer el nuevo il ícito, ya tuviere la calidad de condenado por sentencia
ejecutoriada.
Precedente: Amparo directo 457/2006. 18 de enero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: Diógenes Cruz
Figueroa. Secretario: Francisco Marroquín Arredondo.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1787
Clave o Número: VI.1o.P.248 P
Texto: El artículo 373 del Código de Defensa Social para el Estado tipifica el delito de robo que comete quien se
apodera de un bien ajeno mueble, sin derecho o sin consentimiento de la persona que puede disponer de él con
arreglo a la ley, mientras que el artículo 380, fracción I, del referido código, establece como una calificativa de dicho
delito el que el robo se ejecute con violencia contra la v íctima de aquél o contra otra u otras personas que se
encuentren en el lugar de los hechos. Por su parte, el art ículo 305 del citado ordenamiento legal dispone que comete
el delito de lesiones el que causa a otro un daño que altere su salud física o mental, o que deje huella material en el
lesionado. Ahora bien, de lo anterior se advierte que la calificativa mencionada es propia del delito de robo y agrava la
conducta del sujeto activo por ejecutarse con violencia; sin embargo, ello no significa que las lesiones que se
ocasionen en la víctima se subsuman en dicha calificativa, pues éstas no son requeridas como resultado de la
violencia con que se ejecutó el robo, el cual puede consumarse con cualquier tipo de violencia y no necesariamente
aquella que tenga como resultado la alteración de la salud; por lo que ambas conductas -robo calificado y lesiones-
conservan su autonomía.
Precedente: Amparo en revisión 22/2007. 9 de febrero de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: José Manuel Vélez
Barajas. Secretario: Francisco Maldonado Vera.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1788
Clave o Número: III.2o.P.201 P
Texto: Del análisis del artículo 368, fracción II, del Código Penal Federal, en relación con el numeral 176 del Código
Federal de Procedimientos Penales se advierte que para la comprobaci ón de los elementos del delito de robo
equiparado se requiere forzosamente de la inspección que realice el agente del Ministerio Público de la Federación,
con la asistencia de peritos, en el lugar de los hechos para especificar si se encuentra conectada una instalaci ón
particular a las tuberías o líneas de la empresa, ya sea de electricidad, gas o de cualquier fluido, ello con la finalidad
de especificar o cuantificar, tanto la naturaleza del fluido, como de ser posible, el consumo aproximado; por lo que si
no se satisface dicho requisito formal, la inspección que se realice carecerá de valor probatorio de conformidad con
el artículo 284 del invocado ordenamiento adjetivo, habida cuenta que se trata de una prueba a la que la doctrina
denomina "tasada", puesto que su eficacia depende de la estimación que la ley hace de ella, ya que
sacramentalmente establece que adquirirá valor sólo si se cumple con ese requisito, de manera que no podr á
acreditarse el delito en cuestión con los restantes medios de convicción, aun cuando se practiquen dictámenes en
materias eléctrica y contable, pues éstos se apoyan en la evaluación técnica de la información que recabó la
empresa denunciante (Comisión Federal de Electricidad), cuando practicó las visitas de verificación en el domicilio
del activo.
Precedente: Amparo en revisión 187/2006. 16 de octubre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Humberto
Benítez Pimienta. Secretaria: Elsa Beatriz Navarro López.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Marzo de 2007; Pág. 1829
Clave o Número: VI.2o.P.78 P
Texto: De acuerdo con la fracción II del artículo 258 del Código de Defensa Social para el Estado de Puebla, el delito
de usurpación de profesión requiere para su consumación que el agente sin contar con título legalmente expedido,
se atribuya el carácter de profesionista y ejercite actos propios de esa profesi ón, acciones que deben coincidir y
actuar simultáneamente para integrarlo. Por tanto, si el activo, quien firmó con los ofendidos un contrato de mutuo
con interés y garantía hipotecaria ofreció por su inversión el pago de intereses superiores a los que normalmente
otorgan los bancos, dijo ser abogado, tenía exhibido en su despacho un título que lo avalaba como tal, utilizó un
lenguaje y proceder correcto, explicó acerca de los intereses moratorios de forma clara y precisa con t écnica de
abogado, mencionó que podía representarlos en caso de que no les pagaran, y adem ás que resolvería el asunto de
forma legal, todo ello justifica que se atribuyó el car ácter de abogado (quien es la persona que realiza aquellos actos
de defensa en juicio por escrito o de palabra, de los derechos e intereses jur ídicos ajenos, que protege todos los
intereses que sean susceptibles de defensa jurídica y que aconseja o da dictamen sobre cuestiones jur ídicas o
acerca de los puntos legales que se le consultan); sin embargo, su conducta no acredita que ejerció actos propios
de la profesión de licenciado en derecho, ya que si éstos consisten fundamentalmente en hechos o acciones
efectuados por ese profesionista para recurrir ante los tribunales por escrito o de palabra para la soluci ón de un
pleito, oponerse a cualquier pretensión aducida por la parte contraria para que se resuelva una controversia, o bien,
con la pretensión de hacer efectivos los reclamos que se consideren jur ídicamente justificados, o que esa
pretensión se encuentre reconocida por las normas del derecho, así como tambi én, advertir a alguien de lo que debe
hacer, opinar sobre algún asunto prescrito por la ley o que atañe al derecho, o asesorar a la persona que haya
acudido ante él para preguntarle su parecer, es inconcuso que no se configura el delito en comento ya que no se
acredita el segundo de los elementos del tipo.
Precedente: Amparo en revisión 493/2006. 30 de noviembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Tarcicio
Obregón Lemus. Secretaria: Nérida Xanat Melchor Cruz.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 219
Clave o Número: 1a./J. 104/2006
Texto: Al existir diversos preceptos legales que pretenden sancionar el hecho punible consistente en poseer un
vehículo de procedencia extranjera sin la documentación que acredite su legal estancia en el país, se actualiza un
concurso aparente de normas que debe resolverse aplicando el principio de especialidad contenido en el art ículo 6o.
del Código Penal Federal, que esencialmente implica preferir a la norma que describa m ás detalladamente la
conducta. En congruencia con lo anterior, y tomando en cuenta que existen preceptos que se refieren en espec ífico
a la conducta y mercancía señaladas y que, por ende, habrá de preferirse su aplicaci ón respecto del tipo genérico
relativo a la posesión de mercancía extranjera, se concluye que el delito de contrabando equiparado previsto en la
fracción I del artículo 105 del Código Fiscal de la Federación no se configura cuando el sujeto activo se encuentra en
posesión de un vehículo de procedencia extranjera sin la documentación que acredite su legal estancia en el país,
sino que, en todo caso, se actualizan los tipos relativos al contrabando b ásico, contrabando presunto o contrabando
equiparado a que se refieren los artículos 102, 103, fracción II, o 105, fracción VII, del aludido Código,
respectivamente, dependiendo de las circunstancias espec íficas en que se haya cometido el ilícito. Esto es, si el
sujeto activo se encuentra en posesión de este tipo de vehículos dentro de la zona de veinte kilómetros que señala el
citado artículo 103, fracción II, sin la documentación que acredite su tránsito por dicha zona o por el resto del país, se
actualiza el delito de contrabando básico (artículo 102); si se encuentra fuera de tal zona sin la documentaci ón que
acredite los trámites aduanales para su introducción al territorio nacional o para su internación de la franja o región
fronteriza al resto del país, se configura el ilícito de contrabando presunto (fracción II del artículo 103), y cuando la
posesión es respecto de un vehículo importado en franquicia, importado a la franja fronteriza, o importado o
internado temporalmente pero sin autorización legal para ello, el delito que se actualiza es el contrabando equiparado
(fracción VII del artículo 105).
Precedente: Contradicción de tesis 45/2006-PS. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado del Décimo
Noveno Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito. 8 de noviembre de 2006.
Cinco votos. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Roberto Ávila Ornelas.
Tesis de jurisprudencia 104/2006. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veintidós
de noviembre de dos mil seis.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 264
Clave o Número: 1a./J. 95/2006
Precedente: Contradicción de tesis 53/2006-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia
Penal del Tercer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito. 8 de noviembre de 2006. Cinco
votos. Ponente: Sergio A. Valls Hernández. Secretario: Arnoldo Castellanos Morfín.
Tesis de jurisprudencia 95/2006. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha ocho de
noviembre de dos mil seis.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 318
Clave o Número: 1a./J. 105/2006
Rubro (Título/Subtítulo): FRAUDE POR VENTA INDEBIDA DE COSA AJENA. EL SUJETO PASIVO DEL DELITO
ES EL COMPRADOR DE LA COSA AJENA Y SÓLO ÉSTE SE ENCUENTRA LEGITIMADO PARA QUERELLARSE
POR EL MISMO Y RESPECTO DEL PROPIETARIO DE LA COSA INDEBIDAMENTE ENAJENADA, SE PODRÍA
CONSTITUIR UN DELITO AUTÓNOMO DIVERSO O SÓLO DARÍA LUGAR AL EJERCICIO DE LAS ACCIONES
CIVILES CORRESPONDIENTES SEGÚN FUERE EL CASO (CÓDIGOS PENALES DEL ESTADO DE BAJA
CALIFORNIA Y DEL ESTADO DE CHIHUAHUA).
Texto: De conformidad con los artículos 219 fracción II, y 280, fracción I, de los referidos Códigos punitivos el delito
de fraude específico se actualiza cuando el sujeto activo realiza cualquiera de las conductas descritas -en el Código
Penal de Baja California: enajene, arriende, hipoteque, empe ñe o grave de cualquier modo, y en el Código Penal del
Estado de Chihuahua: enajene, grave, conceda el uso o de cualquier otro modo disponga de una cosa- analizándose
como materia de la presente contradicción, exclusivamente la hipótesis de fraude específico por venta de cosa
ajena, que se materializa cuando el sujeto activo enajena una cosa ajena con conocimiento de que no tiene derecho
para disponer de ella. En esta hipótesis delictiva el sujeto activo es el vendedor, quien enga ña al pasivo haciéndole
creer que adquiere determinados derechos reales cuando en realidad carece de facultades para transmitirlos, por
tanto el pasivo del delito lo es el comprador o adquirente a t ítulo oneroso, pues éste es el que resiente el engaño o es
colocado en el error sufriendo el quebranto patrimonial en tanto que hace entrega del precio total o parcial de la
compraventa y que se encuentra legitimado para querellarse por este preciso delito; mientras el propietario de la
cosa indebidamente vendida, no es ofendido en ese il ícito, pues no sufre perjuicio que pueda ser directamente
vinculado con la actuación del defraudador, ya que si bien el propietario de la cosa indebidamente vendida podr ía
resultar afectado, sería consecuencia inmediata de aquellas conductas que le sirvieron de medio al activo para
obtener la cosa de que indebidamente dispuso, y constituir ían un delito autónomo diverso o sólo daría lugar al
ejercicio de las acciones civiles correspondientes, según sea el caso.
Precedente: Contradicción de tesis 95/2006-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del
Décimo Quinto Circuito y por el entonces Primer Tribunal Colegiado del D écimo Séptimo Circuito (ahora Primero en
Materias Civil y de Trabajo del Décimo Séptimo Circuito). 8 de noviembre de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga
Sánchez Cordero de García Villegas. Secretario: Carlos Mena Adame.
Tesis de jurisprudencia 105/2006. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha veintidós
de noviembre de dos mil seis.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 635
Clave o Número: 1a. XL/2007
Rubro (Título/Subtítulo): CONVENIO DE ASISTENCIA JUDICIAL EN MATERIA PENAL ENTRE LOS ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS Y LA REPÚBLICA FRANCESA. NO ES INCONSTITUCIONAL POR LA CIRCUNSTANCIA DE
QUE NO HAYA SIDO RATIFICADO POR EL PRESIDENTE DE MÉXICO, YA QUE EL CONSENTIMIENTO
RESPECTIVO QUEDÓ DEMOSTRADO CON EL CANJE DE NOTAS DIPLOMÁTICAS.
Texto: Conforme al artículo 11 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, publicada en el Diario
Oficial de la Federación el 14 de febrero de 1975, el consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado
internacional puede manifestarse mediante las siguientes formas: firma, canje de instrumentos que constituyan un
tratado, ratificación, aceptación, aprobación o adhesión, o en cualquier otra forma que se hubiere convenido. En ese
tenor, se concluye que el Convenio de Asistencia Judicial en Materia Penal entre los Estados Unidos Mexicanos y la
República Francesa no es inconstitucional por la circunstancia de que no haya sido ratificado por el Presidente
Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, por no ser éste un requisito esencial para su validez y entrada en
vigor, ya que en el artículo 24 de dicho Convenio los Estados parte acordaron que cada uno notificar ía al otro el
cumplimiento de los procedimientos constitucionales requeridos para su entrada en vigor, como una manera de
mostrar su plena aceptación, lo cual quedó satisfecho con el canje de notas diplom áticas efectuado en la ciudad de
París los días 19 de julio de 1994 y 2 de enero de 1995, según se desprende del Decreto Promulgatorio publicado en
el Diario Oficial de la Federación el 15 de marzo de 1995.
Precedente: Amparo en revisión 1570/2006. 29 de noviembre de 2006. Cinco votos. Ponente: Sergio A. Valls
Hernández. Secretario: Enrique Luis Barraza Uribe.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 636
Clave o Número: 1a. XXXIX/2007
Rubro (Título/Subtítulo): CONVENIO DE ASISTENCIA JUDICIAL EN MATERIA PENAL ENTRE LOS ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS Y LA REPÚBLICA FRANCESA. NO VIOLA EL ARTÍCULO 133 DE LA CONSTITUCIÓN
FEDERAL POR LA CIRCUNSTANCIA DE QUE EL PRESIDENTE DE MÉXICO NO LO HAYA SUSCRITO
PERSONALMENTE.
Texto: El Tribunal en Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que la validez de los tratados
internacionales signados por México no depende de la intervención directa del Presidente de la República en todas
las fases del procedimiento para su formalización, sino que puede actuar a través de su representante o del
secretario de Estado que corresponda, conforme a las facultades que éste ostenta en términos de la Ley Orgánica
de la Administración Pública Federal, toda vez que la interpretación de la Constitución Federal en relación con los
tratados no debe efectuarse limitadamente. En congruencia con dicho criterio, se concluye que el Convenio de
Asistencia Judicial en Materia Penal entre los Estados Unidos Mexicanos y la Rep ública Francesa, publicado en el
Diario Oficial de la Federación el 15 de marzo de 1995 no viola el artículo 133 constitucional, por la circunstancia de
que el Presidente de México no lo haya suscrito personalmente, pues fue firmado el 27 de enero de 1994 por
plenipotenciarios debidamente autorizados (como se indica en el Decreto Promulgatorio respectivo), en el caso de
México, por el Secretario de Relaciones Exteriores, siguiendo las instrucciones del propio Presidente de la
República, y fue aprobado por la Cámara de Senadores en sesión de primero de junio de ese mismo año; además
de que se advierte que el titular del Ejecutivo Federal otorgó su consentimiento mediante la entrega de notas
diplomáticas que se efectuó en la ciudad de París los días 19 de julio de 1994 y 2 de enero de 1995, tal como se
obligaron las partes en el artículo 24 de dicho Convenio.
Precedente: Amparo en revisión 1570/2006. 29 de noviembre de 2006. Cinco votos. Ponente: Sergio A. Valls
Hernández. Secretario: Enrique Luis Barraza Uribe.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 644
Clave o Número: 1a. XXIII/2007
Rubro (Título/Subtítulo): HOMICIDIO CALIFICADO. EL ARTÍCULO 242, FRACCIÓN II, DEL CÓDIGO PENAL DEL
ESTADO DE MÉXICO, QUE ESTABLECE LAS PENAS APLICABLES PARA QUIEN COMETA ESE DELITO, NO
VIOLA LA GARANTÍA DE EXACTA APLICACIÓN DE LA LEY PENAL.
Texto: El delito de homicidio previsto en el artículo 241 del citado ordenamiento legal se actualiza cuando se priva de
la vida a una persona; sin embargo, el estudio relativo a ese il ícito no debe hacerse aisladamente, sino que han de
analizarse las diversas circunstancias bajo las cuales se actualiza el supuesto referido, atendiendo, en su caso, al
artículo 245 del mencionado Código, que establece las diversas calificativas para el delito de homicidio, por lo que en
caso de actualizarse dichas hipótesis -las señaladas en los aludidos numerales 241 y 245- debe remitirse al artículo
242 del citado ordenamiento que prevé las sanciones aplicables para ese delito y dispone la pena m ínima y la
máxima a imponer. En congruencia con lo anterior, se concluye que el art ículo 242, fracción II, del Código Penal del
Estado de México, que establece las penas aplicables para quien cometa el delito de homicidio calificado, no viola la
garantía de exacta aplicación de la ley penal contenida en el artículo 14, párrafo tercero, de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, en virtud de que los supuestos de individualizaci ón de la conducta reprochable se
describen claramente en los artículos aludidos.
Precedente: Amparo directo en revisión 634/2006. 5 de julio de 2006. Cinco votos. Ponente: Sergio A. Valls
Hernández. Secretaria: Miriam Flores Aguilar.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 1597
Clave o Número: VI.2o.P.73 P
Texto: Del artículo 347 del Código de Defensa Social del Estado, que prevé y sanciona el delito de abandono de
personas, se colige que son dos sus elementos estructurales: a) que el activo abandone a sus hijos menores o
cónyuge sin motivo justificado; y, b) que éstos no cuenten con recursos para atender sus necesidades de
subsistencia; de lo que se sigue que el núcleo esencial reprochable en este delito lo constituye el riesgo en que se
coloca a los pasivos, en virtud de la falta de recursos para atender sus necesidades de subsistencia, las cuales
comprenden, de acuerdo con los artículos 497 y 498 del Código Civil del Estado, alimentación, vestido, habitación,
asistencia médica y educación, consecuentemente, para su configuración es preciso que se evidencie que con esa
omisión se ha creado tal estado de abandono en sus acreedores. Por tanto, si el indiciado donó a favor de sus
menores hijos un inmueble, realizó pagos por concepto de colegiatura y los montos depositados por él en la cuenta
de la agraviada, desde la firma del convenio de divorcio voluntario que lo obliga a proporcionar pensi ón alimenticia en
su favor y de sus menores hijos -pese a ser diversas a la ahí pactada-, fueron suficientes para su educación, vestido
y alimentación; es inconcuso que no se configura el delito de abandono de personas, ya que no puso en riesgo o en
peligro de insubsistencia a sus acreedores alimenticios.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 1614
Clave o Número: I.7o.P.90 P
Texto: Para que exista antinomia o concurso aparente de normas incompatibles entre s í, es necesario que
participen leyes de similar nivel jerárquico, por lo cual no es factible que concurran los art ículos 38, fracción II, de la
Carta Magna y 46 del Código Penal Federal, pues también se requiere que las normas que intervengan en la
contienda regulen la misma conducta o hecho, supuesto que tampoco se actualiza, ya que mientras el art ículo
primeramente citado se refiere a los efectos que produce el auto de formal prisi ón, el segundo precisa las
consecuencias de la pena de prisión determinadas en una sentencia definitiva, tratándose entonces de diferentes
etapas procesales con una misma consecuencia; además de que este último no amplía los derechos públicos
subjetivos contemplados en el citado precepto constitucional, pues no contiene prerrogativas a favor del ciudadano,
sino una restricción a éstas.
Precedente: Amparo en revisión 1817/2006. 15 de noviembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Hugo
Luna Ramos. Secretario: Aureliano Pérez Telles.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 1689
Clave o Número: I.5o.P.56 P
Texto: El segundo párrafo del artículo 193 del Código Penal Federal establece que son punibles las conductas que
se relacionan con los estupefacientes, psicotrópicos y demás sustancias, previstos en los preceptos 237, 245,
fracciones I, II y III, y 248 de la Ley General de Salud, que constituyen un problema grave para la salud p ública. De lo
anterior debe entenderse que el empleo de dichos narc óticos afecta de manera grave a la salud pública y, por ende,
ello es punible de conformidad con el citado código, sin que para tal afirmación se requiera el reenvío al artículo 245
antes mencionado, toda vez que el aludido precepto 193, en su párrafo segundo, así lo declara, sin que sea óbice
que el numeral 245 de la Ley General de Salud haga una clasificación de los psicotrópicos, pues ésta corresponde a
las medidas de control y vigilancia que deben adoptar las autoridades sanitarias, y no para efectos de considerar
punibles las conductas vinculadas con ese tipo de sustancias, con la intenci ón de preservar la salud pública como
bien jurídico tutelado por la norma en los delitos contra la salud.
Precedente: Amparo en revisión 385/2006. 19 de mayo de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Manuel Bárcena
Villanueva. Secretaria: Mayra León Colín.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 1698
Clave o Número: XV.3o.19 P
Rubro (Título/Subtítulo): DISPARO DE ARMA DE FUEGO SOBRE PERSONA. LA IMPUTACIÓN DEL OFENDIDO
DE QUE EL ACUSADO LE DISPARÓ, AUNADA A LAS TESTIMONIALES DE CARGO QUE SÓLO AFIRMAN
HABER ESCUCHADO DETONACIONES SIN QUE LES CONSTE QUE EL INCULPADO LAS HIZO, SON
INSUFICIENTES PARA FINCAR SU PROBABLE RESPONSABILIDAD EN LA COMISIÓN DEL CITADO DELITO
(LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA).
Texto: El artículo 156, fracción I, del Código Penal para el Estado de Baja California tipifica el delito de disparo de
arma de fuego contra una persona. Ahora bien, no puede considerarse probado el cuerpo de ese delito si el acusado
niega haber disparado el arma y los testigos de cargo s ólo afirman haber escuchado detonaciones, pero sin
constarle a alguno de ellos que el acusado disparó, máxime que si del dictamen químico pericial practicado al
inculpado se concluye que los elementos resultantes del disparo de un arma de fuego fueron negativos (prueba de
rodizonato de sodio); por tanto, la imputación del ofendido y la de los testigos de cargo de que el acusado dispar ó,
sólo es un indicio no corroborado con otros medios de prueba, razones por las cuales dichas pruebas de cargo son
insuficientes para fincar la probable responsabilidad del indiciado en la comisión del citado delito.
Precedente: Amparo en revisión 325/2006. 11 de octubre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Raúl Molina
Torres. Secretaria: Oralia Barba Ramírez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Febrero de 2007; Pág. 1845
Clave o Número: XIX.1o.7 P
Rubro (Título/Subtítulo): PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO RESERVADA PARA EL USO EXCLUSIVO DEL
EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA NACIONALES. CUANDO EL SUJETO ACTIVO DEL DELITO ES UN
ELEMENTO DE LA POLICÍA DE SEGURIDAD PÚBLICA MUNICIPAL EN EJERCICIO DE SUS FUNCIONES, LAS
CIRCUNSTANCIAS ESPECIALES DEL CASO PUEDEN EXCLUIR LA ANTIJURIDICIDAD.
Texto: La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la tesis 1a./J. 45/2002, publicada en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XVI, octubre de 2002, página 142, con el
rubro: "PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA O FUERZA AÉREA
SIN EL PERMISO CORRESPONDIENTE. SE CONFIGURA ESE DELITO AUN CUANDO AQUÉLLA SE
ENCUENTRE EN MAL ESTADO MECÁNICO O LE FALTEN ALGUNA O ALGUNAS DE SUS PIEZAS, Y POR ESE
MOTIVO NO FUNCIONE.", estableció que los bienes jurídicos tutelados en el delito de portación de arma de fuego
del uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacionales, tipificado en el artículo 83, fracción I, en relación
con el 11, ambos de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos son la vida, integridad personal de los
ciudadanos, la paz y la seguridad pública. Ahora bien, cuando quien porta dicho artefacto bélico, sin contar con el
permiso expedido por autoridad competente, es un elemento de la Polic ía de Seguridad Pública Municipal, cuya
función es velar por la seguridad de las personas, para tener por acreditada la antijuridicidad es menester analizar
las circunstancias especiales que rodean el evento y así decidir si se puso en peligro el inter és que se pretende
salvaguardar. Por lo que si el acusado portó un arma de uso exclusivo de las aludidas fuerzas castrenses, pero
demostró en la causa penal que: es elemento de la policía con grado de comandante; se encontraba en ejercicio de
su labor; no tiene antecedentes penales; no es adicto al consumo de drogas; tiene registrada a su nombre dicha
arma ante la Secretaría de la Defensa Nacional y que contaba con la autorizaci ón de sus superiores para emplearla,
ante la escasez de equipo, tal acción no trasciende al ámbito penal, porque ante esas circunstancias no se afectan
Precedente: Amparo directo 117/2006. 7 de diciembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Miguel Mendoza
Montes. Secretaria: Piedad del Carmen Hernández Ávila.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 356
Clave o Número: 1a./J. 81/2006
Texto: El artículo 289 del Código Federal de Procedimientos Penales establece que para apreciar la prueba
testimonial, el juzgador debe considerar que el testigo: a) tenga el criterio necesario para juzgar el acto; b) tenga
completa imparcialidad; c) atestigüe respecto a un hecho susceptible de conocerse por medio de los sentidos, y que
lo conozca por sí mismo y no por inducciones o referencias de otro sujeto; d) efectúe la declaración de forma clara y
precisa, sin dudas ni reticencias sobre la sustancia del hecho ni sobre las circunstancias esenciales; y, e) no haya
sido obligado por fuerza o miedo, ni impulsado por enga ño, error o soborno. En congruencia con lo anterior, se
concluye que cuando en una declaración testimonial se aportan datos relevantes para el proceso penal, unos que
son conocidos directa o sensorialmente por el deponente y otros por referencia de terceros -y que, en
consecuencia, no le constan-, el relato de los primeros, en caso de cumplir con los dem ás requisitos legalmente
establecidos, tendrá valor indiciario, y podrá constituir prueba plena derivado de la valoraci ón del juzgador, cuando se
encuentren reforzados con otros medios de convicci ón, mientras que la declaración de los segundos carecerá de
eficacia probatoria, por no satisfacer el requisito referente al conocimiento directo que prevé el citado numeral.
Precedente: Contradicción de tesis 133/2005-PS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del
Sexto Circuito, actualmente Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito y el Tribunal Colegiado
del Vigésimo Quinto Circuito. 18 de octubre de 2006. Mayoría de tres votos. Disidentes: Juan N. Silva Meza y Olga
Sánchez Cordero de García Villegas. Ponente: Sergio A. Valls Hernández. Secretario: Arnoldo Castellanos Morfín.
Tesis de jurisprudencia 81/2006. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha dieciocho
de octubre de dos mil seis.
Localización: [TA]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 484
Clave o Número: 1a. III/2007
Rubro (Título/Subtítulo): ROBO AGRAVADO. EL ARTÍCULO 225 DEL NUEVO CÓDIGO PENAL PARA EL
DISTRITO FEDERAL, QUE INCREMENTA CON PRISIÓN LAS PENAS PREVISTAS PARA ESA CLASE DE
DELITO, NO INFRINGE LA GARANTÍA DE LEGALIDAD O DE EXACTA APLICACIÓN DE LA LEY PENAL,
CONTENIDA EN EL TERCER PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 14 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
Texto: El citado artículo está contenido en el Título Décimo Quinto, denominado Delitos Contra el Patrimonio,
Capítulo I, relativo al delito de robo, de dicho ordenamiento legal, el cual establece diversas calificativas para ese
delito. Ahora bien, el referido artículo 225, al disponer que "las penas previstas en los artículos anteriores se
incrementarán con prisión de dos a seis años, cuando el robo se cometa: ...", no viola la garantía de legalidad o de
exacta aplicación de la ley en materia penal contenida en el artículo 14 de la Constitución General de la República.
Dicho precepto establece que las penas previstas en los art ículos que le anteceden -esto es, del 220 al 224 que se
refieren al mismo delito- se incrementarán cuando el robo se cometa en las circunstancias enunciadas en el propio
Precedente: Amparo directo en revisión 1473/2006. 13 de octubre de 2006. Cinco votos. Ponente: Juan N. Silva
Meza. Secretario: Jaime Flores Cruz.
Localización: [J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2141
Clave o Número: I.3o.P. J/20
Texto: El artículo 29 del Código Penal para el Distrito Federal en Materia del Fuero Común y para toda la República
en Materia Federal, determina en los párrafos cuarto y quinto que la multa podrá ser sustituida para el caso de
insolvencia del sentenciado, por jornadas de trabajo no remuneradas a favor de la comunidad y que cada jornada de
trabajo saldará un día multa, entendiéndose que la sentencia que establece tal sustitutiva de multa por jornadas de
trabajo, debe ser específica en cuanto a su aplicación, determinándose con precisión las jornadas de trabajo que se
van a señalar como sustitutiva, ya que la falta de tal determinaci ón deja al quejoso en estado de indefensión, frente a
la autoridad ejecutora.
Precedente: Amparo directo 545/93. 14 de mayo de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: Manuel Morales Cruz.
Secretario: Santiago F. Rodríguez Hernández.
Amparo directo 437/93. 13 de julio de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos de Gortari Jiménez. Secretaria:
Martha Yolanda García Verduzco.
Amparo directo 1039/94. 14 de octubre de 1994. Unanimidad de votos. Ponente: Manuel Morales Cruz. Secretario: V.
Óscar Martínez Mendoza.
Amparo directo 1255/97. 11 de julio de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos de Gortari Jiménez. Secretaria:
Leticia Ramírez Miranda.
Amparo directo 3143/2001. 15 de noviembre de 2001. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos de Gortari Jiménez.
Secretaria: Flor Palma Gutiérrez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2179
Clave o Número: XX.2o.60 P
Rubro (Título/Subtítulo): ABORTO CULPOSO. SE ACTUALIZA ESTE DELITO SI DE AUTOS SE ADVIERTE QUE
EL PRODUCTO DE LA CONCEPCIÓN ESTABA MUERTO AL SER EXPULSADO PARCIALMENTE DURANTE EL
Texto: El artículo 302 del Código Penal Federal establece que comete el delito de homicidio el que priva de la vida a
otro; por su parte, el segundo párrafo del numeral 9o. del mismo ordenamiento dispone que obra culposamente el
que produce el resultado típico que no previó, siendo previsible, o previó confiando en que no se producir ía, en virtud
de la violación a un deber de cuidado, que debía y podía observar según las circunstancias y condiciones
personales. Ahora bien, para tener por acreditado el homicidio culposo trat ándose de la muerte del producto de la
concepción durante el trabajo de parto, es necesario que el órgano técnico de acusación acredite que tuvo vida
extrauterina, toda vez que esta figura jurídica supone la existencia previa de un ser nacido vivo, circunstancia que
puede acreditarse mediante prueba histórica y directa, por ejemplo, por medio de testigos que afirmen haber visto al
niño moverse por sí mismo después de salir del claustro materno, o escuchado sus vagidos; o con la pericial
respectiva, en la que, por los métodos correspondientes, se justifique que el infante tuvo vida fuera del útero. En esa
tesitura, si de las constancias de autos se advierte que el producto de la concepci ón estaba muerto al ser expulsado
parcialmente, y no existe prueba científica que demuestre lo contrario, se entenderá que el deceso ocurri ó
intrauterinamente y, por tanto, se actualiza el delito de aborto culposo previsto en el art ículo 329, en relación con el
60, ambos del Código Penal Federal y no el diverso de homicidio.
Precedente: Amparo directo 628/2005. 29 de septiembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Arteaga
Álvarez. Secretario: José Martín Lázaro Vázquez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2236
Clave o Número: XIX.1o.6 P
Texto: Si el inculpado declara que viajó de un punto geogr áfico a otro distinto en un vehículo que tenía un
compartimiento oculto en el que se encontró droga, del cual dijo ignorar su existencia hasta el momento de su
detención, se está ante una confesión divisible en el tipo penal, pues admite la parte objetiva, pero niega la subjetiva .
En este supuesto, como la división recae en el dolo, corresponde al Ministerio Público la carga de probar conforme a
la jurisprudencia 1a./J. 117/2005, de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XXII, octubre de 2005, página 253, de rubro: "DELITO
CONTRA LA SALUD EN SU MODALIDAD DE TRANSPORTACIÓN. LA SOLA MANIFESTACIÓN DEL INCULPADO
RESPECTO A QUE DESCONOCÍA LA EXISTENCIA DEL NARCÓTICO TRANSPORTADO, NO DESVIRTÚA LA
EXISTENCIA DEL DOLO.". Por tanto, si en la causa penal no existen pruebas directas o no se conforma la
indiciaria, encaminadas a demostrar ese elemento subjetivo que hagan inveros ímil lo negado por el acusado, la
confesión debe valorarse atendiendo al principio de presunci ón de inocencia conforme al cual éste no tiene la carga
de demostrarla, por lo que su confesión será divisible verosímil.
Precedente: Amparo directo 15/2006. 18 de octubre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Miguel Mendoza
Montes. Secretaria: Piedad del Carmen Hernández Ávila.
Nota: Por ejecutoria de fecha 3 de septiembre de 2008, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis
69/2008-PS en que participó el presente criterio.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2237
Clave o Número: XIX.1o.5 P
Texto: Del artículo 207 del Código Federal de Procedimientos Penales se advierte que la confesi ón opera cuando el
inculpado acepta ante el Ministerio Público, el Juez o tribunal de la causa, la comisión de hechos propios que son
constitutivos de un delito, entendiéndose por éste la conducta típica, antijurídica y culpable. Ahora bien, para que
exista confesión debe manifestarse un reconocimiento sobre todos los aspectos del delito, aunque es factible que la
aceptación se divida y recaiga sólo sobre alguno de sus componentes de modo total o parcial, en cuyo caso se
estará ante una confesión divisible. Por lo que, si el acusado acepta la parte objetiva del tipo, pero niega la subjetiva
por ignorar sus elementos, esta división presenta un problema relativo a la verosimilitud del aspecto no confesado
que se resuelve tomando en cuenta el principio de inocencia, la carga de la prueba y los medios de convicci ón
directos o indirectos que obren en la causa penal. De manera que, si el aspecto no reconocido que hace divisible a
la confesión no se trata de un hecho cuya prueba corresponda demostrar al inculpado, sino a la representaci ón
social al no existir en las constancias pruebas directas o indirectas en contrario, debe convenirse que la confesi ón
divisible será verosímil, pues quedará intacto el principio de presunción de inocencia, conforme al cual, el acusado
no tiene la carga de probar su inocencia.
Precedente: Amparo directo 15/2006. 18 de octubre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Miguel Mendoza
Montes. Secretaria: Piedad del Carmen Hernández Ávila.
Nota:
Por ejecutoria de fecha 3 de septiembre de 2008, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis
69/2008-PS en que participó el presente criterio.
Por ejecutoria del 30 de agosto de 2017, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis 336/2016
derivada de la denuncia de la que fue objeto el criterio contenido en esta tesis, al estimarse que no son discrepantes
los criterios materia de la denuncia respectiva.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2286
Clave o Número: I.2o.P.139 P
Texto: De acuerdo a lo dispuesto en los numerales 40 y 41 constitucionales, el Estado mexicano está políticamente
conformado como Estado Federal, lo que origina una doble jurisdicci ón, una en materia federal y otra del orden
común, bajo esa premisa, como en el artículo 73 constitucional, la materia penal no aparece reservada
exclusivamente a la Federación, es objeto de regulación por los gobiernos de los Estados y del Distrito Federal;
acorde a ello, el artículo 1o. del Código Penal Federal, señala que tal normatividad se aplicará en toda la República
para los delitos del orden federal. Por tanto, el dispositivo 25 de esa legislación, que prevé el compurgamiento
Precedente: Amparo en revisión 1832/2006. 9 de noviembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Irma Rivero
Ortiz de Alcántara. Secretaria: Laura Olivia Sánchez Aguirre.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2287
Clave o Número: XI.2o.56 P
Texto: De conformidad con los principios que rigen la tesis de jurisprudencia 1a./J. 174/2005 de la Primera Sala de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, visible en la página 455, Tomo XXIII, febrero de 2006, Novena Época del
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, de rubro: "REDUCCIÓN DE LA PENA. LA APLICACIÓN DE LA
LEY MÁS FAVORABLE AL REO, AUN CUANDO YA ESTÉ EN EJECUCIÓN LA SENTENCIA, CORRESPONDE A
LA AUTORIDAD JUDICIAL (LEGISLACIÓN FEDERAL).", se concluye que no es el Juez de Distrito que conoce del
juicio de amparo ante quien debe solicitarse la aplicaci ón retroactiva del beneficio de compurgar simultáneamente
las penas previsto en el reformado artículo 25 del Código Penal Federal, sino que ello debe hacerse ante la autoridad
judicial que conoció de la causa penal de origen, aun cuando esté en ejecuci ón la sentencia; lo anterior es así, toda
vez que fue dicha autoridad quien impuso la pena privativa de la libertad que pretende darse por compurgada,
además, porque el acto de reducción de ella tiene relación directa con la facultad de los Jueces para imponer las
sanciones, ya que al modificarse los límites señalados por el legislador para sancionar un delito, necesariamente
debe realizarse una adecuación entre lo ya impuesto y lo que entró en vigor, debido a lo cual no puede estimarse
como una cuestión de ejecución de las penas.
Precedente: Amparo en revisión 248/2006. 24 de agosto de 2006. Mayoría de votos. Disidente: Hugo Sahuer
Hernández. Ponente: Victorino Rojas Rivera. Secretario: Víctor Ruiz Contreras.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2297
Clave o Número: XI.2o.58 P
Texto: De acuerdo con este principio las pruebas desahogadas en el proceso penal se tornan comunes a todos los
sujetos procesales, por lo que pierden la pertenencia al que aisladamente las aportó.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXV, Enero de 2007; Pág. 2319
Clave o Número: XIX.1o.P.T.5 P
Texto: El artículo 47 del Código Penal de Tamaulipas, define claramente la forma de pago tanto de la multa como de
la reparación del daño; en el primer párrafo establece que para cuantificar el pago de la primera se fijará por d ías de
salario, desde uno hasta diez mil, sin que pueda exceder de esta última y que su importe se calculará tomando
como base el salario mínimo general en la capital del Estado. En el párrafo segundo, determina los parámetros a fin
de cubrir la reparación del daño, atendiendo a cada una de las hipótesis contempladas en sus diversas fracciones,
así como al contenido del numeral 91, inciso d), del citado ordenamiento legal, que estipula que los Jueces al
establecer alguna condena de reparación del daño están obligados a tomar en cuenta las disposiciones de la Ley
Federal del Trabajo y del Código Civil en su caso, sin perjuicio de valorarlas proporcionalmente seg ún el daño
causado, el delito cometido, lo obtenido por el mismo, las condiciones econ ómicas de la víctima y las del obligado a
pagar, y que tratándose de los delitos contra la vida, cuando el delito produzca la muerte de la v íctima, la
indemnización comprenderá una cantidad equivalente al importe de mil noventa y cinco a tres mil d ías de salario y
cuatro meses por concepto de gastos funerarios. Ahora bien, la tasaci ón para su condena debe ajustarse a lo
dispuesto por el referido artículo 47, fracción II, en relación con el diverso 91, inciso d), ambos del Código Penal del
Estado de Tamaulipas, aplicando supletoriamente las disposiciones de la ley laboral; puesto que los numerales 485
y 486 de la Ley Federal del Trabajo, prescriben que para el caso de determinar la indemnizaci ón por muerte, se
tomará como base la percepción diaria del trabajador en la fecha en que ésta se produjo, la cual no podrá ser inferior
al salario mínimo, y si el salario que percibía el trabajador, excede del doble del salario mínimo del área geográfica de
aplicación a que corresponda el lugar de prestación del trabajo, se considerará esa cantidad como salario máximo.
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y DE TRABAJO DEL DÉCIMO NOVENO CIRCUITO.
Precedente: Amparo directo 227/2006. 10 de julio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Francisco Martínez
Hernández. Secretario: Serafín Mora Castro.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 154
Clave o Número: 1a./J. 74/2006
Texto: Conforme al artículo 38, fracción III, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como al
numeral 57, fracción I, del Nuevo Código Penal para el Distrito Federal, la suspensión de derechos políticos es una
sanción que se produce como consecuencia necesaria de la pena de prisi ón, por lo que su naturaleza es accesoria,
pues deriva de la imposición de la pena corporal y su duración depende de la que tenga ésta; de ahí que su
aplicación no corresponda al juzgador, como sí sucede tratándose de penas autónomas, las cuales son impuestas
en uso de su arbitrio judicial y de conformidad con el tipo penal respectivo. En esa virtud, cuando la pena de prisi ón
es sustituida, la suspensión de derechos políticos como pena accesoria de la primera, sigue la misma suerte que
aquélla, pues debe entenderse que se sustituye la pena en su integridad, incluyendo la suspensi ón de derechos
políticos que le es accesoria.
Precedente: Contradicción de tesis 8/2006-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Tercero y
Noveno, ambos en Materia Penal del Primer Circuito. 27 de septiembre de 2006. Cinco votos. Ponente: Olga
Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Ana Carolina Cienfuegos Posada.
Tesis de jurisprudencia 74/2006. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha de cuatro
de octubre de dos mil seis.
Localización: [J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1138
Clave o Número: I.7o.P. J/5
Texto: Del análisis de los artículos 51 y 52 del Código Penal para el Distrito Federal (artículos 70 y 72 del Código
Penal del Distrito Federal vigente) se advierte que el Juez goza de autonom ía para imponer las penas y medidas de
seguridad que estime justas, tomando en consideraci ón los márgenes de punibilidad que para cada delito
establezca la ley, la gravedad del ilícito de que se trate y el grado de culpabilidad del inculpado; sin embargo, y
precisamente en atención al arbitrio del juzgador, la ley no fija denominaciones o categor ías predeterminadas
respecto de la graduación de la culpabilidad, sino que se limita a proporcionar reglas normativas para regular el
criterio del Juez; de ahí que éste deba ser especialmente cuidadoso con la expresi ón que emplee para designar el
grado de culpabilidad del enjuiciado, sin perder de vista que de acuerdo al principio de congruencia que rige en toda
resolución judicial, el quántum de la pena (cualquiera que ésta sea) o medida de seguridad impuesta, debe ser
proporcional a dicho grado, así como que para referirse a las diferentes graduaciones entre la m ínima y la máxima
se han empleado diversos vocablos convencionalmente aceptados, tales como "mínima", "equidistante entre la
mínima y media", "media", "equidistante entre media y máxima" y "máxima"; sin que esto signifique que para
mencionar los puntos intermedios entre estos parámetros, el Juez esté obligado a realizar combinaciones de los
vocablos anteriores ad infinitum; por ende, basta que la expresi ón empleada por el juzgador permita determinar con
congruencia, motivación y exhaustividad en cada caso concreto, y tomar en cuenta el m ínimo y máximo de la
punibilidad del delito de que se trate, la correspondencia entre la pena concretamente impuesta y el grado de
culpabilidad del sentenciado.
Precedente: Amparo directo 267/2002. 8 de febrero de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: Miguel Ángel Aguilar
López. Secretaria: Ana Luisa Beltrán González.
Amparo directo 2827/2004. 28 de octubre de 2004. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Hugo Luna Ramos.
Secretaria: Rosa Dalia A. Sánchez Morgan.
Amparo directo 2107/2005. 18 de agosto de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Ricardo Ojeda Bohórquez.
Secretario: Jorge Antonio Salcedo Garduño.
Amparo directo 2077/2005. 25 de agosto de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Ricardo Ojeda Bohórquez.
Secretario: Jorge Antonio Salcedo Garduño.
Amparo directo 2467/2005. 8 de septiembre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Ricardo Ojeda Bohórquez.
Secretario: Jorge Antonio Salcedo Garduño.
Localización: [J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1176
Clave o Número: I.10o.P. J/10
Texto: A diferencia de los requisitos exigidos para la sustituci ón de la sanción privativa de libertad, en la suspensión
condicional de la ejecución de la pena, el Nuevo Código Penal para el Distrito Federal no exige que al sujeto se le
hubiere condenado con anterioridad en sentencia ejecutoria por delito doloso que se persiga de oficio; por lo que si la
Sala responsable motiva su negativa a conceder la suspensi ón condicional de la pena, tomando en cuenta los
antecedentes penales del sentenciado, el acto reclamado que emita no es conforme a lo dispuesto por la fracci ón III
del artículo 89 del Código Penal para el Distrito Federal, que exige, entre otros requisitos, que el reo cuente con
antecedentes personales positivos y un modo honesto de vida, los cuales se pueden demostrar con las constancias
que obren en la causa, como son: cartas de buena conducta, testificales o cualquier otro medio de prueba que
demuestren que el sujeto se ha incorporado a la sociedad como trabajador manual o intelectual, puesto que de esa
actitud positiva se infiere el deseo del cambio de vida del activo del delito que debe ser ponderado al momento de
analizar si se concede o no este beneficio.
Precedente: Amparo directo 1720/2006. 29 de junio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Ojeda
Velázquez. Secretaria: Rosario Jácome Maldonado.
Amparo directo 1810/2006. 13 de julio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Enrique Rueda Dávila.
Secretaria: Cristina Ruiz Sandoval.
Amparo directo 2220/2006. 16 de agosto de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Ojeda Velázquez.
Secretaria: Herlinda Álvarez Romo.
Amparo directo 2500/2006. 12 de septiembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Ojeda Velázquez.
Secretaria: Herlinda Álvarez Romo.
Amparo directo 2750/2006. 17 de octubre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Juan Wilfrido Gutiérrez Cruz.
Secretaria: Eva Ríos de la Fuente.
Localización: [J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1194
Clave o Número: I.7o.P. J/4
Texto: Los artículos 36, último párrafo y 39 del Nuevo Código Penal para el Distrito Federal establecen la facultad
del órgano jurisdiccional para sustituir total o parcialmente la multa por trabajo en beneficio de la v íctima o trabajo a
favor de la comunidad, cuando se acredite que el sentenciado no pueda pagarla, es decir, sea insolvente o
solamente pueda cubrir parte de ella; en ese orden de ideas, si el Juez natural en uso de esa potestad, concedió la
sustitución de la multa impuesta por jornadas de trabajo no remunerado a favor de la comunidad, y la Sala
responsable revocó y determinó negar tal sustituci ón, es obvio que esta última determinación viola en perjuicio del
Precedente: Amparo directo 1567/2005. 23 de junio de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Ricardo Ojeda
Bohórquez. Secretario: Néstor Alexander Enríquez González.
Amparo directo 1587/2005. 30 de junio de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Hugo Luna Ramos.
Secretario: Jorge Roberto Flores López.
Amparo directo 1777/2005. 30 de junio de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Hugo Luna Ramos.
Secretario: Mario Sánchez González.
Amparo directo 2127/2005. 18 de agosto de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Horacio Armando Hernández
Orozco. Secretario: Mario Ariel Acevedo Cedillo.
Amparo directo 2217/2005. 25 de agosto de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Ricardo Ojeda Bohórquez.
Secretario: Alejandro Gómez Sánchez.
Notas:
Por ejecutoria de fecha 4 de noviembre de 2005, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis
126/2005-PS en que participó el presente criterio.
Por ejecutoria de fecha 31 de mayo de 2006, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis
169/2005-PS en que participó el presente criterio.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1241
Clave o Número: XX.1o.143 P
Rubro (Título/Subtítulo): ACCIÓN PENAL. SU REITERADO EJERCICIO EN DIVERSAS CAUSAS AUNQUE POR
DIVERSOS DELITOS, PERO APOYADA EN LOS MISMOS HECHOS TOMADOS EN CONSIDERACIÓN EN
AQUÉLLOS INFRINGE EL ARTÍCULO 19 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
Texto: La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la jurisprudencia 1a./J. 15/95, publicada en
la página 97 del Tomo II, noviembre de 1995, del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época,
intitulada: "MINISTERIO PÚBLICO AL INCOAR OTRA AVERIGUACIÓN POR DELITO DIVERSO AL INCULPADO
ADVERTIDO CON POSTERIORIDAD AL EJERCICIO DE LA ACCIÓN PENAL, NO INFRINGE LO DISPUESTO
POR EL ARTÍCULO 19 CONSTITUCIONAL.", estableció que una vez iniciado el procedimiento penal respectivo y si
el Ministerio Público se percata de la existencia de un diverso delito del que con anterioridad ejerció acción penal,
puede radicar nueva averiguación previa por separado, con apoyo en los mismos hechos de los que ya ten ía
conocimiento al integrar la primera en contra del indiciado, a fin de que sobre cada delito que se le impute haya una
resolución expresa que declare su probable responsabilidad y tenga conocimiento exacto de los hechos delictivos
que se le imputan, y de los elementos que se tomaron en cuenta para presumirlo responsable de delito, y esté en
Precedente: Amparo en revisión 25/2006. 7 de junio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: José Pérez Troncoso.
Secretario: Julio Arturo Hernández Ruiz.
Nota: Por ejecutoria del 6 de mayo de 2020, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de criterios
390/2019, derivada de la denuncia de la que fue objeto el criterio contenido en esta tesis.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1302
Clave o Número: VII.2o.P.47 P
Texto: Si bien es cierto que los artículos 28, 86 y 144 del Código Penal vigente para el Estado definen la tentativa,
establecen las sanciones que en ella deben imponerse y la descripci ón de las calificativas de los delitos de
homicidio y lesiones, respectivamente, también lo es que ninguno de esos preceptos legales estatuye que, adem ás
de la pena que corresponda por el delito en grado de tentativa, deba aumentarse la sanci ón privativa de libertad por
la existencia de alguna calificativa, por lo que se concluye que las que se actualicen en los delitos de tentativa,
únicamente permiten establecer un grado mayor de peligrosidad en el reo.
Precedente: Amparo directo 333/2006. 13 de septiembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Vicente Salazar
Vera. Secretario: Lucio Marín Rodríguez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1310
Clave o Número: IX.3o.5 P
Texto: El artículo 18 del Código Penal Federal dispone que el concurso real de delitos se actualiza cuando con
pluralidad de conductas se cometen varios delitos; luego, si el acusado en cierta fecha vendió algún narcótico y en
otra mantuvo dentro de su radio de acción determinada cantidad de aquél, resulta inconcuso que existe un concurso
real, toda vez que el inculpado cometió el ilícito contra la salud en dos ocasiones, pues las circunstancias de
ejecución en ambos casos fueron distintas, por lo que conforme al art ículo 64 de la citada legislación, las penas
aplicables son las previstas para cada una de las conductas indicadas, esto es, las de los preceptos 194 y 195 del
propio ordenamiento sustantivo, respectivamente.
Precedente: Amparo directo 332/2006. 9 de junio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Gerardo Torres García.
Secretario: Juan Pablo Ramírez Huerta.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1321
Clave o Número: VII.2o.P.46 P
Rubro (Título/Subtítulo): DAÑO EN PROPIEDAD AJENA CON MOTIVO DEL TRÁNSITO DE VEHÍCULOS. ES
INCORRECTA LA DETERMINACIÓN DEL JUZGADOR QUE UBICA, PARA EFECTOS DE PUNICIÓN, LA
CONDUCTA DE UN CONDUCTOR EN ESTADO DE EBRIEDAD O BAJO EL INFLUJO DE ESTUPEFACIENTES U
OTRAS SUSTANCIAS TÓXICAS EN LA HIPÓTESIS PREVISTA EN EL ARTÍCULO 85 DEL CÓDIGO PENAL PARA
EL ESTADO DE VERACRUZ.
Texto: La circunstancia descrita en el artículo 227 del citado código consistente en que el conductor de un vehículo
se halle en estado de ebriedad o bajo el influjo de estupefacientes u otras sustancias t óxicas en la comisión del delito
de daño en propiedad ajena, constituye un elemento destacado para la actualizaci ón del ilícito de que se trata, que lo
distingue del delito previsto en el diverso numeral 85 del propio cuerpo normativo, que sólo establece "Los delitos
culposos serán sancionados, salvo disposición en contrario, con ..."; de ahí que el juzgador procede incorrectamente
cuando ubica, para efectos de punición, el proceder del conductor en esta última hipótesis legal, soslayando la
existencia de la norma citada en primer término prevista con la finalidad de sancionar la comisión del delito de daño
en propiedad ajena con motivo del tránsito de vehículos, siempre que se actualice bajo las condiciones antes
precisadas.
Precedente: Amparo directo 281/2006. 23 de agosto de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Guadalupe Patricia
Juárez Hernández, secretaria de tribunal autorizada por la Comisión de Receso del Consejo de la Judicatura Federal
para desempeñar las funciones de Magistrada. Secretaria: Siloy Jazbeth Almanza Herrera.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1324
Clave o Número: IX.3o.4 P
Texto: En uso del arbitrio judicial a que alude el artículo 286 del Código Federal de Procedimientos Penales, es
jurídicamente correcto tomar en cuenta la cantidad del narc ótico y las demás circunstancias del hecho para
determinar que los acontecimientos materia de la acusaci ón son constitutivos del delito de posesión genérica de
narcóticos previsto por el ordinal 195 del Código Penal Federal, cuando la cantidad de la droga incautada no exceda
de los máximos previstos en las tablas contempladas en el Código Penal Federal. Ello es así, porque el citado
numeral 195, en su párrafo primero, señala que se impondrá de cinco a quince años de prisión y de cien a
trescientos cincuenta días multa, al que posea alguno de los narcóticos señalados en el artículo 193, sin la
autorización correspondiente a que se refiere la Ley General de Salud, siempre y cuando esa posesi ón sea con la
finalidad de realizar alguna de las conductas previstas en el art ículo 194 del mismo ordenamiento; además, porque
el numeral 195 bis del invocado código establece que cuando la posesión o transporte, por la cantidad o demás
Precedente: Amparo directo 203/2006. 9 de junio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Gerardo Torres García.
Secretario: Juan Pablo Ramírez Huerta.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1325
Clave o Número: XXIV.13 P
Texto: La conducta delictiva prevista y sancionada en el art ículo 112 del Código Fiscal de la Federación establece:
"Se impondrá sanción de tres meses a seis años de prisión, al depositario o interventor designado por las
autoridades fiscales que, con perjuicio del fisco federal, disponga para sí o para otro del bien depositado, de sus
productos o de las garantías que de cualquier crédito fiscal se hubieren constituido ...", y que: "Igual sanción, de
acuerdo al valor de dichos bienes, se aplicará al depositario que los oculte o no los ponga a disposici ón de la
autoridad competente."; de lo que se deduce, que para la procedencia o emisi ón de la orden de aprehensión por
dicha conducta delictiva, no es factible el estudio de la legalidad o ilegalidad de la diligencia de embargo, ni de la
actuación en la que se designó al depositario, puesto que dichas actuaciones al haber sido practicadas por fedatario
público se presumen legales, por lo que sólo se requiere demostrar que el sujeto activo del delito, despu és de que
fue designado depositario de un bien embargado, pese al requerimiento que se le formuló por parte de la autoridad
hacendaria se niega a entregarlo o ponerlo a su disposici ón, ya que la conducta delictiva en cuestión se configura
con el ocultamiento del bien o negativa del depositario de entregar el que le fue dejado en custodia por parte de las
autoridades fiscales.
Precedente: Amparo en revisión 109/2006. 31 de agosto de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Arturo Cedillo
Orozco. Secretario: Jaime Rodríguez Castro.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1335
Clave o Número: I.6o.P.99 P
Texto: En el procedimiento de extradición la libertad personal puede restringirse por diversas causas: a) la
existencia de mandamiento de detención provisional, fase en la que el reclamado queda bajo jurisdicci ón del Juez de
Distrito que la haya ordenado; b) el acuerdo que recae a la petici ón formal de extradición, etapa en la que el
extraditado queda en prisión preventiva bajo la jurisdicción del Juez de Distrito que tramita la extradición y hasta en
tanto emite su opinión jurídica, ya que al dictar ésta se pone al reclamado a disposición de la Secretaría de
Relaciones Exteriores y; c) el dictado de la resolución que concede la extradición, periodo en el que el reclamado
permanece a disposición de la autoridad administrativa hasta su entrega al Estado solicitante. Ahora bien, cada una
de esas fases cuenta con características peculiares que se rigen por normas jurídicas que las condicionan y
determinan la restricción de dicha libertad, a lo que se denomina situación jurídica, la cual al variar de un supuesto a
otro produce un cambio que trae como consecuencia considerar irreparablemente consumadas las violaciones
surgidas dentro de la situación jurídica anterior.
Precedente: Amparo en revisión (improcedencia) 1016/2006. 16 de agosto de 2006. Unanimidad de votos. Ponente:
María Elena Leguízamo Ferrer. Secretario: Julio Carmona Martínez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1336
Clave o Número: I.6o.P.100 P
Texto: Del artículo 119, párrafo tercero, última parte, de la Carta Magna, que fija los requisitos y duraci ón de la
detención provisional, y del numeral 11 del Tratado de Extradición entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados
Unidos de América, que regula los requisitos de procedencia y t érmino de ese acto de molestia, se advierte que se
trata de una medida precautoria que afecta la libertad personal para evitar que el acusado o sentenciado, en
jurisdicción de un Estado extranjero, continúe sustrayéndose de la acción de la justicia y su existencia jurídica
depende de dos condiciones: el término perentorio de sesenta días y el acuerdo del Juez de Distrito que recae a la
petición formal de extradición, en virtud del cual el requerido queda en prisión preventiva a disposición del Juez de
Distrito, para el trámite del procedimiento de extradición, supuesto con el cual ocurre un cambio de situaci ón jurídica
respecto de la detención provisional, pues esta nueva determinación sustituye a aquélla respecto de la restricción de
la libertad y, en esa virtud, las violaciones reclamadas a la detenci ón provisional deben considerarse
irreparablemente consumadas para efectos del juicio de amparo.
Precedente: Amparo en revisión (improcedencia) 1016/2006. 16 de agosto de 2006. Unanimidad de votos. Ponente:
María Elena Leguízamo Ferrer. Secretario: Julio Carmona Martínez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1367
Clave o Número: XX.1o.144 P
Rubro (Título/Subtítulo): MINISTERIO PÚBLICO. UNA VEZ QUE EJERCITA LA ACCIÓN PENAL CARECE DE
FACULTADES PARA CERTIFICAR CONSTANCIAS DE LA INDAGATORIA RESPECTIVA, YA QUE DICHA
ATRIBUCIÓN LE COMPETE A LOS SECRETARIOS DE ACUERDOS DEL JUZGADO QUE CONOCE DEL
Texto: Si bien es cierto que el Ministerio Público como órgano persecutor de los delitos al actuar como instructor en
la integración de la averiguación previa está facultado para certificar las constancias que pertenezcan y que consten
en la indagatoria respectiva, también lo es que dicha facultad fenece en aquellos casos en que en t érminos del
artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ejercita la acción penal, toda vez que dicha
atribución compete, exclusivamente, a los secretarios de Acuerdos del juzgado de instrucci ón que por razón de
turno le corresponda conocer del asunto.
Precedente: Amparo en revisión 25/2006. 7 de junio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: José Pérez Troncoso.
Secretario: Julio Arturo Hernández Ruiz.
Nota: Por ejecutoria del 13 de mayo de 2020, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis 314/2018,
derivada de la denuncia de la que fue objeto el criterio contenido en esta tesis, al estimarse que no son discrepantes
los criterios materia de la denuncia respectiva.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1377
Clave o Número: XX.2o.36 C
Texto: El primer párrafo del artículo 103 de la Ley de Instituciones de Crédito dispone que ninguna persona física o
moral podrá captar directa o indirectamente recursos del p úblico en territorio nacional, mediante la celebración de
actos causantes de pasivo directo o contingente, oblig ándose a cubrir el principal y, en su caso, los accesorios
financieros de los recursos captados, salvo las excepciones previstas en las fracciones I a IV del propio precepto .
Por otra parte, el numeral 111 del referido ordenamiento estatuye que se sancionará con prisi ón y multa a las
personas físicas, consejeros, funcionarios y administradores de personas morales que realicen tales operaciones .
Ahora bien, del análisis de dichos dispositivos se advierte que no son limitativos, esto es, no establecen que la única
forma en que puedan captarse recursos económicos sea mediante depósitos de dinero en efectivo, pues si ese
hubiera sido el desiderátum del legislador, así lo habría plasmado expresamente; en esa tesitura, no existe
prohibición legal para que la aludida operación financiera se realice a través de un pagaré mercantil, porque éste es
un título abstracto que contiene la obligación del otorgante de pagar en un lugar y época determinados una suma de
dinero previamente recibida por él; por tanto, es un modo ordinario de obtención de capitales ajenos por parte de las
instituciones financieras, ya que constituye una de las operaciones pasivas que prevé el numeral 46, fracciones XI y
XVI, del aludido ordenamiento legal.
Precedente: Amparo directo 40/2005. Ricardo Álvarez Gómez. 5 de octubre de 2005. Unanimidad de votos.
Ponente: Carlos Arteaga Álvarez. Secretario: Jorge Alberto Camacho Pérez.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Diciembre de 2006; Pág. 1407
Clave o Número: XX.1o.142 P
Texto: El primer párrafo del artículo 138 de la Ley General de Población establece como ilícito el que con propósito
de tráfico se pretenda llevar o lleve a mexicanos o extranjeros a internarse a otro pa ís sin la documentación
correspondiente; esto es, la conducta de mérito implica el transporte o la pretensión de transportar nacionales o
extranjeros desde un punto geográfico ubicado dentro del territorio nacional a otro localizado en diverso pa ís, pues
de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa ñola, el verbo "llevar" significa transportar,
conducir una cosa desde un lugar a otro alejado de aquel en el que se habla o se sit úa la persona que emplea el
término; luego, cuando la finalidad última es llevar al o los extranjeros a internarse a otro pa ís, la referida conducta no
puede coexistir simultáneamente con la diversa que establece el segundo p árrafo del referido numeral consistente
en transportar por territorio nacional a extranjeros indocumentados, con prop ósito de tráfico y con el fin de ocultarlos
para evadir la revisión migratoria, atento a que aquella conducta no puede ser constitutiva de un delito aut ónomo
dada su finalidad, o sea, llevar a los indocumentados a una diversa naci ón, razón por la cual el hecho del transporte
debe subsumirse al de llevar extranjeros a internarse a otro país.
Precedente: Amparo en revisión 314/2004. 9 de marzo de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: José Atanacio
Alpuche Marrufo. Secretario: Salomón Calvo Marín.
Amparo en revisión 655/2004. 24 de agosto de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: José Atanacio Alpuche Marrufo.
Secretario: Salomón Calvo Marín.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Noviembre de 2006; Pág. 1028
Clave o Número: I.9o.P.59 P
Rubro (Título/Subtítulo): COMPETENCIA PARA CONOCER DE LOS DELITOS COMETIDOS POR MÉDICOS
DE GUARDIA RESIDENTES EN NOSOCOMIOS QUE FORMEN PARTE DE LA ESTRUCTURA ORGÁNICA DE LA
SECRETARÍA DE SALUD DEL DISTRITO FEDERAL CON MOTIVO DEL EJERCICIO DE SUS FUNCIONES. SE
SURTE EN FAVOR DE UN JUEZ PENAL DEL FUERO COMÚN.
Texto: De la interpretación sistemática del Manual Administrativo de la Secretaría de Salud, de los artículos 3o. y 7o.
de la Ley de Salud, así como 2o. y 15, fracción VII, de la Ley Orgánica de la Administración Pública, todos del Distrito
Federal, se advierte que si la Secretaría de Salud de la Ciudad de México es un órgano centralizado del Gobierno del
Distrito Federal y que dentro del organigrama de la Direcci ón General de Servicios Médicos y Urgencias,
dependiente de dicha secretaría, se contemplan diversos nosocomios de dicha entidad, es evidente que un m édico
de guardia residente que labore en uno de ellos debe ser considerado un servidor p úblico de la administración
pública del Gobierno del Distrito Federal; por tanto, las conductas delictivas derivadas de sus funciones son
competencia de un Juez penal del fuero común, sin que sea dable considerar que podría corresponder a uno federal,
por el hecho de que el numeral 39, fracción II, de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal disponga que
a la Secretaría de Salud (federal) le corresponde "crear y administrar establecimientos de salubridad, de asistencia
pública y de terapia social en cualquier lugar del territorio nacional y organizar la asistencia p ública en el Distrito
Federal", y que el diverso 29, fracción V, de la Ley Orgánica de la Administración Pública local, establezca que la
Secretaría de Salud (del Distrito Federal), tiene como facultad "apoyar los programas y servicios de salud de las
dependencias, órganos desconcentrados y entidades de la administraci ón pública federal", lo anterior es así, toda
vez que dichas disposiciones no generan una dependencia o subordinaci ón de la Secretaría de Salud del Distrito
Federal hacia la federal, pues del primer precepto sólo se advierte la facultad del citado organismo federal para
Precedente: Competencia 79/2006. Suscitada entre los Juzgados Sexagésimo Noveno Penal y Décimo Tercero de
Distrito de Procesos Penales Federales, ambos en el Distrito Federal. 15 de agosto de 2006. Unanimidad de votos.
Ponente: Lilia Mónica López Benítez. Secretario: Juan Pablo García Ledesma.
Localización: [J]; 9a. Época; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Octubre de 2006; Pág. 15
Clave o Número: 1a./J. 46/2006
Texto: La conducta atribuida al quejoso consistente en colocar obst áculos en una vía general de comunicación con
el objeto de impedir el paso de vehículos, en principio quedaría contenida en una norma de carácter general, esto es,
en el artículo 167, fracción III, del Código Penal Federal; sin embargo, existe un ordenamiento especial que prevé y
sanciona dicho comportamiento, a saber, el numeral 533 de la Ley de Vías Generales de Comunicación; por lo que
se actualiza la figura del concurso aparente de tipos penales, el cual debe resolverse conforme al principio de
especialidad contenido en el artículo 6o. del Código Penal Federal, según el cual, la ley especial debe prevalecer
sobre la general. Ahora bien, los elementos que integran el delito previsto en el citado C ódigo quedan inmersos en el
que sanciona la Ley de Vías Generales de Comunicación e incluso ésta recoge mayor número de elementos,
circunstancias o características del hecho; de ahí que, en la referida hipótesis, la disposición especial (artículo 533)
desplaza a la norma general (artículo 167, fracción III). Lo anterior es así, entre otros aspectos, porque el tipo general
se actualiza por el solo hecho de colocar estorbos o cualquier obst áculo adecuado en un camino público con el
objeto de detener los vehículos que por ahí transitan, mientras que el delito especial, con mayor amplitud, sanciona a
quienes por cualquier medio interrumpan los servicios que operan en las v ías generales de comunicación o los
medios de transporte, agregando una circunstancia de modo, al referir que dicha interrupci ón puede ser total o
parcial; en cuanto al resultado, amplía los casos de afectación derivados de la conducta delictiva, pues no sólo
sanciona la interrupción de los medios de transporte, sino también la de los servicios que operan en las vías
generales de comunicación, y en lo relativo al objeto material, en lugar de aludir únicamente a los caminos públicos
-como lo hace la norma general-, utiliza una nomenclatura que engloba la diversidad de aspectos relacionados con
la materia que regula; además, el tipo penal contenido en la ley especial, precisamente en funci ón de la diversidad de
comportamientos que establece, permite regular la óptima aplicación de sanciones a quienes transgreden dicha
norma, desde el punto de vista de los bienes jurídicos tutelados, es decir, el adecuado funcionamiento de las v ías
generales de comunicación, de los medios de transporte y de los servicios auxiliares.
Precedente: Contradicción de tesis 9/2006-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materias
Penal y Administrativa del Vigésimo Primer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Cuarto Circuito
(actualmente Tribunal Colegiado del Vigésimo Cuarto Circuito). 28 de junio de 2006. Mayoría de tres votos.
Disidentes: Sergio A. Valls Hernández y José Ramón Cossío Díaz. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Jaime
Flores Cruz.
Tesis de jurisprudencia 46/2006. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha cinco de
julio de dos mil seis.
Rubro (Título/Subtítulo): PENA DE PRISIÓN. CONFORME AL ARTÍCULO 33, EN RELACIÓN CON EL DIVERSO
71, PRIMER PÁRRAFO, DEL NUEVO CÓDIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL, LA MÍNIMA A IMPONERSE
ES DE TRES MESES PARA TODOS LOS DELITOS DEL FUERO COMÚN COMETIDOS EN DICHA ENTIDAD.
Texto: De la exposición de motivos del Nuevo Código Penal para el Distrito Federal, así como del respectivo
dictamen de la Comisión de Administración y Procuración de Justicia de la Asamblea Legislativa, se advierte que la
intención del legislador al establecer las penas y medidas de seguridad aplicables en dicha entidad fue que el
mínimo de prisión fuera de tres meses en cualquier caso. En congruencia con lo anterior y en acatamiento al
principio de exacta aplicación de la ley penal previsto en el artículo 14, tercer párrafo, de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, se concluye que el artículo 33, en relación con el diverso 71, primer párrafo, del
mencionado Código establecen una regla aplicable en todos los casos conforme a la cual, trat ándose de delitos del
fuero común cometidos en el Distrito Federal, el órgano jurisdiccional al individualizar la pena privativa de libertad no
debe imponer una de duración inferior a tres meses. La regla de mérito es aplicable a los delitos consumados, así
como a lo establecido en los Capítulos: II (punibilidad de los delitos culposos); III (punibilidad de la tentativa); IV
(punibilidad en el caso de concurso de delitos y delito continuado ); V (punibilidad de la complicidad, auxilio en
cumplimiento de promesa anterior y autoría indeterminada); y VI (error vencible y exceso en las causas de licitud),
del Título Cuarto, Libro Primero, del ordenamiento legal de referencia.
Precedente: Contradicción de tesis 43/2006-PS. Entre las sustentadas por el Tercer y Noveno Tribunales
Colegiados, ambos en Materia Penal del Primer Circuito. 5 de julio de 2006. Cinco votos. Ponente: Juan N. Silva
Meza. Secretario: Jaime Flores Cruz.
Tesis de jurisprudencia 52/2006. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha nueve de
agosto de dos mil seis.
Localización: [J]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Octubre de 2006; Pág. 1300
Clave o Número: V.3o.P.A. J/1
Texto: De acuerdo con lo dispuesto por el artículo 289 fracción II, del Código Federal de Procedimientos Penales,
para la valoración de la prueba testimonial se debe atender a la probidad de un testigo, pues sin ésta no puede
producir convicción alguna el testimonio que se rinda. Por tanto, si de las constancias se advierte que los testigos
proporcionaron datos de identidad o localización falsos, dado que los domicilios que indicaron son inexistentes o
corresponden a terceras personas, lo que impidió localizarlos no obstante las diligencias que con ese fin practicó el
Juez de la causa y, los diversos informes que al efecto solicitó a las autoridades competentes, debe concluirse que
no se condujeron con probidad, y por ende, sus dichos no pueden producir convicci ón, en virtud de que no son
garantía de veracidad que los hagan insospechables de falsear los hechos sobre los que declararon, por lo que ese
medio de prueba se reduce a un simple indicio verosímil, es decir, con mínima probabilidad de certeza, insuficiente
para sostener una sentencia condenatoria cuando no se encuentra corroborado con otro medio de prueba.
Precedente: Amparo directo 166/2005. 8 de septiembre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Irma Francisca
Cuesta Briseño. Secretaria: Guillermina Ortega Prado.
Amparo directo 268/2005. 14 de octubre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Irma Francisca Cuesta Briseño.
Secretaria: Guillermina Ortega Prado.
Amparo directo 192/2005. 9 de noviembre de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: Irma Francisca Cuesta Briseño.
Secretaria: Guillermina Ortega Prado.
Amparo directo 843/2005. 24 de marzo de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Juan José Rosales Sánchez.
Secretaria: Nancy Ortiz Chavarría.
Amparo directo 243/2005. 16 de marzo de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Guillermina Ortega Prado,
secretaria de tribunal autorizada por la Comisión de Carrera Judicial del Consejo de la Judicatura Federal para
desempeñar las funciones de Magistrada. Secretario: Ricardo Chavira López.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Octubre de 2006; Pág. 1348
Clave o Número: IV.1o.P.31 P
Texto: De la interpretación sistemática de los artículos 103, 109 y 373 del Código Federal de Procedimientos
Penales y de la jurisprudencia 1a./J. 19/95, sustentada por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo II, diciembre de
1995, página 269, con el rubro: "AUDIENCIA DE VISTA. NO SE INFRINGEN LAS GARANTÍAS INDIVIDUALES DEL
PROCESADO SI SE LE CITÓ PERSONALMENTE A ÉL Y A SU DEFENSOR PARA COMPARECER A LA.", se
concluye que el auto dictado en segunda instancia, que se ñala fecha y hora para la celebración de la audiencia de
vista, debe notificarse personalmente al sentenciado en el domicilio que designó para tal efecto cuando menos con
cuarenta y ocho horas de anticipación. Por tanto, si se le cita en un domicilio diverso y en el acta de la audiencia
aparece que no acudió, es dable considerar ilegal la diligencia relativa, toda vez que tal proceder originó su
incomparecencia y, por ende, la violación procesal prevista en el artículo 160, fracción V, segunda hipótesis, de la
Ley de Amparo, sin que sea óbice a lo anterior el hecho de que haya autorizado a su defensor para o ír y recibir
notificaciones en su nombre y, éste se apersone en la audiencia de mérito, pues con independencia de ello, el
sentenciado que se encuentra en el lugar del juicio y goza del beneficio de la libertad provisional bajo cauci ón, tiene
el derecho de asistir a la audiencia de vista para alegar lo que a su inter és convenga, en términos del artículo 373
antes invocado, el cual obliga al tribunal de alzada a llamar a la audiencia de vista, en forma independiente, al reo y a
su defensor.
Precedente: Amparo directo 398/2005. 5 de abril de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Ramón Ojeda Haro.
Secretario: José Daniel Aguilar del Toro.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Octubre de 2006; Pág. 1360
Clave o Número: XX.1o.145 P
Texto: El artículo 18 del Código Penal Federal establece que existe concurso real cuando con pluralidad de
conductas se cometan varios delitos. Ahora bien, si el activo introduce, sin la documentaci ón correspondiente
expedida por autoridad competente, a extranjeros a territorio mexicano y los transporta dentro de éste con propósito
de tráfico y con el fin de ocultarlos para evadir la revisión migratoria, resulta inconcuso que se actualiza un concurso
real de delitos en términos del citado numeral, toda vez que en la comisión de dichos ilícitos existió una pluralidad de
conductas, sin que sea óbice que haya existido unidad de resolución en el activo, pues aunque determinó llevar a
extranjeros fuera del territorio nacional, la ejecuci ón de esa resolución única implicó la realización de varias
conductas en diversos momentos, lo que originó, primeramente la comisión del delito previsto en la primera parte del
segundo párrafo del artículo 138 de la Ley General de Población, consistente en introducir, sin la documentación
correspondiente a diversos extranjeros a territorio mexicano y, posteriormente, el il ícito previsto en la segunda parte
del mismo párrafo, al transportar a extranjeros indocumentados por el territorio nacional, con prop ósito de tráfico y
de ocultarlos para evadir la revisión migratoria.
Precedente: Amparo directo 80/2006. 23 de agosto de 2006. Mayoría de votos. Disidente: José Pérez Troncoso.
Ponente: José Atanacio Alpuche Marrufo. Secretario: Salomón Calvo Marín.
Localización: [TA]; 9a. Época; T.C.C.; S.J.F. y su Gaceta; Tomo XXIV, Octubre de 2006; Pág. 1379
Clave o Número: VI.1o.P.237 P
Texto: El Código Penal Federal en su artículo 24, arábigo 8, establece como pena el decomiso de instrumentos,
objetos y productos del delito. Por su parte, el diverso numeral 423 del mismo ordenamiento legal establece
claramente que no se aplicará pena alguna en el delito de transporte de recursos forestales maderables, cuando el
sujeto activo sea campesino y realice la actividad con fines de uso o consumo dom éstico dentro de su comunidad;
por tanto, si los objetos afectos a la causa penal son de uso l ícito y se actualiza la mencionada excusa absolutoria,
la cual impide que prospere la aplicación de la pena principal, tampoco puede aplicarse el decomiso de esos objetos
lícitos, porque éste constituye una sanción accesoria a la principal.
Precedente: Amparo directo 128/2006. 8 de junio de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: José Manuel Vélez
Barajas. Secretario: Jorge Patlán Origel.