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Plan de Acción

Primer apartado de un informe de prácticas como modo de titulación
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“2025.

Bicentenario de la vida municipal en el Estado de México”

CARÁTULA

ESCUELA NORMAL DE SULTEPEC

PLAN DE ACCIÓN

TÍTULO: EL DOCENTE MEDIADOR Y SU IMPACTO EN

LA PRÁCTICA LECTORA

COMPETENCIA: IMPLEMENTA PTOYECTOS ACADÉMICOS Y


CULTURALES PARA RECONOCER, VALORAR, RESPETAR Y DIFUNDIR
LAS RIQUEZAS LINGÜÍSTICAS Y LITERARIAS DE SU ENTORNO

PRESENTA: VALERIA ROMÁN REYNOSO

ASESOR ACADÉMICO: MARIA DE JESÚS NAVARRO ESQUIVEL

SULTEPEC, ESTADO DE MÉXICO; SEPTIEMBRE DE 2025


ÍNDICE

CARÁTULA......................................................................................1

ÍNDICE........................................................................................... 2

1. INTRODUCCIÓN...........................................................................2

2. INTENCIÓN.................................................................................3

3. PLANIFICACIÓN...........................................................................6

4. ACCIÓN.....................................................................................9

5. OBSERVACIÓN Y EVALUACIÓN......................................................12

6. REFLEXIÓN.............................................................................. 14

CRONOGRAMA...............................................................................15

REFERENCIAS................................................................................16

HOJA DE FIRMAS............................................................................17
1. INTRODUCCIÓN
El presente plan de acción se elabora a partir de mi experiencia en prácticas
profesionales en el nivel básico en la Escuela Secundaria Técnica Industrial y
Comercial No. 0030 “Gral. Agustín Millán” donde mi participación se centró
principalmente en la observación de la práctica docente y en la identificación de áreas
de mejora relacionadas con la mediación y el fomento de la lectura. Esta etapa, aunque
no implicó todavía una intervención directa, me permitió reconocer la importancia de
analizar de manera crítica lo que ocurre en el aula y de pensar propuestas que
contribuyan al fortalecimiento de la práctica educativa.

El enfoque de este trabajo se sitúa dentro de un plan de acción, entendido como un


proceso reflexivo y sistemático en el que primero se observa la realidad, se identifican
problemáticas concretas y posteriormente se diseñan propuestas que pueden aplicarse
para transformar la práctica docente. En este caso, la problemática observada estuvo
relacionada con la lectura, ya que varios estudiantes mostraban poco interés hacia ella
y la asumían más como una obligación escolar que como una herramienta útil para su
vida académica y personal.

A lo largo de mi estancia en la escuela, pude constatar que la falta de motivación hacia


la lectura repercute en la comprensión de textos, en la expresión oral y escrita, y en el
aprovechamiento escolar en general. Por ello, este trabajo busca no solo describir lo
observado, sino también proponer un plan de acción que, desde la mediación docente,
ayude a repensar estrategias para motivar a los estudiantes y favorecer el desarrollo de
competencias lectoras.

Este documento está estructurado en diferentes apartados que responden a las fases
de un plan de acción: la intención, donde se justifica el trabajo y se plantean los
compromisos como docente en formación; la planificación, que parte de un diagnóstico
de lo observado; la acción, entendida como el diseño de estrategias que podrían
aplicarse; la observación y evaluación, que considera los recursos metodológicos para
analizar lo vivido; y finalmente, la reflexión, donde cierro este proceso con una mirada
retrospectiva y prospectiva sobre mi formación.
2. INTENCIÓN
Elegí centrarme en este tema porque pude darme cuenta de que una de las principales
problemáticas en el aula es el poco interés de los estudiantes por leer, así como las
dificultades que enfrentan al hacerlo. Esta situación no solo limita su desempeño
académico, sino que también afecta su desarrollo en competencias importantes para la
vida, como la comprensión crítica, la capacidad de argumentar, la creatividad y la
posibilidad de relacionar lo aprendido con su entorno social y cultural.

Para mí, este trabajo representa un espacio valioso de reflexión sobre mi propia
práctica y sobre lo que significa formarme como docente. Me permite reconocer tanto
mis fortalezas como mis debilidades, pero, sobre todo, me ayuda a asumir un
compromiso ético con la mejora continua. Ser maestra no es únicamente transmitir
información, sino también construir ambientes de aprendizaje más significativos,
inclusivos y motivadores. En ese sentido, sé que transformar la práctica docente es un
desafío constante, porque implica cuestionar y replantear lo que hacemos día a día en
el aula, y tener la disposición de cambiar cuando es necesario para responder mejor a
las necesidades de los estudiantes.

El papel del docente como mediador resulta clave en este proceso, ya que es quien
tiende un puente entre el estudiante y el texto, generando experiencias de lectura más
cercanas y significativas. La mediación, más que imponer respuestas, se trata de guiar,
acompañar y estimular el diálogo. De esta manera, el maestro deja de ser únicamente
un transmisor de contenidos para convertirse en alguien que despierta la curiosidad y el
pensamiento crítico en los alumnos. Creo firmemente que esta labor puede tener un
impacto real no solo en el aprendizaje, sino también en la formación de personas
autónomas y capaces de interpretar y transformar su realidad.

La práctica lectora, tema que guía este informe, se conecta directamente con las
competencias que seleccioné durante mi práctica: favorecer la lectura y la escritura
como herramientas transversales y generar ambientes de aprendizaje inclusivos y
participativos. Ambas competencias me han exigido reflexionar constantemente sobre
mi quehacer pedagógico y buscar nuevas maneras de motivar a los alumnos. Estoy
convencida de que leer no puede ser visto únicamente como un requisito académico;
debe convertirse en una experiencia enriquecedora que despierte el gusto por aprender
y que contribuya a la formación de ciudadanos críticos y reflexivos.

El compromiso que asumo a través de este plan de acción es múltiple. En primer lugar,
reconozco que la práctica docente siempre es perfectible y que habrá áreas que
requieran ajustes. En segundo lugar, me comprometo a planear y evaluar estrategias
de mediación lectora que respondan a las características reales del grupo con el que
trabajé. En tercer lugar, asumo la responsabilidad de analizar y reflexionar sobre mi
práctica de manera constante, con el fin de que mis aprendizajes no se queden solo en
el espacio escolar, sino que fortalezcan mi formación profesional y personal.

Sé que este proceso no está libre de retos. Uno de los principales conflictos que
enfrenté fue la resistencia de algunos estudiantes hacia la lectura, ya que la consideran
aburrida o poco útil en su vida diaria. También observé que dentro del grupo existen
distintos niveles de competencia lectora, lo que complica planear actividades que se
adapten a todos. A esto se suman las limitaciones de tiempo, que en ocasiones no
permiten profundizar en los textos, así como la falta de recursos materiales y
tecnológicos, que me obligan a ser más creativa y a buscar soluciones prácticas.

Aun así, estoy convencida de que cada obstáculo representa una oportunidad de
aprendizaje. La resistencia de los alumnos hacia la lectura me llevó a replantear los
materiales y a elegir textos más cercanos a sus intereses. La diversidad de niveles me
hizo pensar en actividades diferenciadas, y la carencia de recursos me motivó a usar
estrategias didácticas creativas e innovadoras. Por todo ello, este trabajo no solo es un
registro de lo que observé y realicé, sino también una forma de mostrar cómo cada reto
puede transformarse en una posibilidad de mejora dentro de la práctica docente.
3. PLANIFICACIÓN

3.1 Planteamiento del problema

Durante el proceso de la práctica de observación he identificado que una de las


principales problemáticas presentes en el grupo de 2° “C” es la falta de interés y
motivación hacia la lectura. La mayoría de los estudiantes no ven la lectura como una
herramienta útil o significativa, sino como una obligación impuesta desde la escuela.
Esto provoca que, al momento de realizar actividades relacionadas con la comprensión
lectora, su participación sea limitada, sus aportaciones superficiales y, en muchos
casos, se note una resistencia evidente para involucrarse.

El problema no radica solamente en que los alumnos no lean, sino en que no han
logrado comprender la importancia de la lectura como una herramienta que les
permitirá aprender de manera autónoma y reflexiva. Esta situación repercute
directamente en su rendimiento académico, pues la lectura atraviesa todas las
asignaturas, y sin ella se dificultan procesos como la interpretación de consignas, la
elaboración de textos propios o el análisis crítico de la información.

Además, he notado que esta problemática no es algo nuevo ni exclusivo de este


semestre, sino que viene arrastrándose desde grados anteriores. Los estudiantes
llegan a secundaria con hábitos de lectura poco desarrollados, con una visión reducida
del acto lector y con dificultades para comprender textos básicos. Ante esto, considero
necesario plantear estrategias que permitan transformar la manera en la que se
presenta la lectura dentro del aula, de modo que los alumnos la perciban como una
experiencia enriquecedora y no solo como una exigencia académica.

El problema a mejorar es entonces doble: por un lado, la falta de motivación de los


alumnos hacia la lectura; por otro, las limitaciones en la comprensión lectora que
afectan su aprendizaje integral.
3.2 Diagnóstico

El diagnóstico de esta situación se llevó a cabo a través de diversas observaciones en


el aula, la aplicación de actividades diagnósticas y la interacción directa con los
estudiantes. Al leer en voz alta, muchos mostraban inseguridad, dificultad para entonar
y poca fluidez. Al responder preguntas sobre los textos, se limitaban a repetir
fragmentos literales sin poder realizar inferencias o expresar opiniones personales. En
actividades escritas, se identificaron errores frecuentes al redactar ideas principales o
al relacionar lo leído con sus experiencias cotidianas.

Estas observaciones me hicieron reflexionar sobre mi propia práctica: ¿qué estoy


haciendo?, ¿cómo lo hago? y ¿por qué lo hago de esa manera? Reconocí que, en
ocasiones, al querer abarcar demasiado contenido, dejo poco espacio para actividades
significativas de lectura. También noté que tendía a seleccionar textos académicos sin
considerar del todo los intereses de los alumnos, lo cual contribuía a que se
desconectaran de la actividad.

La causa del problema se relaciona con varios factores: la falta de estrategias


diversificadas para fomentar el gusto por la lectura, la ausencia de un acompañamiento
constante que motive al alumno a reflexionar y el limitado tiempo dedicado a
actividades lectoras dentro de la jornada escolar. Todo esto genera un círculo en el que
los alumnos leen por obligación, sin disfrutarlo, y eso repercute directamente en su
desempeño académico.

El objetivo de mejorar esta situación es lograr que los estudiantes se acerquen a la


lectura de una forma más activa, participativa y crítica. No se trata únicamente de que
lean más, sino de que comprendan, analicen y disfruten lo que leen. Además, este
objetivo está vinculado con las competencias profesionales del docente en formación,
particularmente con la de generar ambientes de aprendizaje inclusivos y significativos,
y la de favorecer la lectura y la escritura como herramientas para el aprendizaje
autónomo.

Este problema afecta directamente a los alumnos, quienes en su proceso de formación


escolar ven limitado su aprendizaje por la falta de comprensión lectora. También
impacta a los docentes, ya que se enfrentan a grupos poco motivados, lo cual dificulta
la implementación de dinámicas participativas. En un plano más amplio, afecta a la
comunidad escolar y familiar, pues la lectura es una competencia fundamental que
trasciende el espacio del aula y repercute en la vida cotidiana.

Para llevar a cabo esta mejora en la práctica lectora necesito una combinación de
recursos, estrategias y compromisos personales que me permitan enfrentar la
problemática de manera integral. En primer lugar, es fundamental contar con textos
adecuados y significativos, que no se limiten a lo que dicta el plan de estudios, sino que
respondan a los intereses, contextos y experiencias de los alumnos, de modo que
encuentren en la lectura un espacio de identificación y disfrute. Asimismo, requiero
implementar estrategias didácticas variadas que hagan de la lectura una experiencia
dinámica y atractiva; entre ellas considero las lecturas guiadas, los círculos de lectura,
los debates, las dramatizaciones y la escritura de diarios, ya que estas actividades
permiten a los estudiantes acercarse a los textos de diferentes maneras y con distintos
niveles de participación.

También necesito organizar mejor el tiempo de clase, destinando momentos


específicos para trabajar la lectura de forma intencionada y no como una actividad
secundaria o de relleno, pues solo así los alumnos podrán percibirla como parte
esencial de su formación. De igual manera, resulta necesario aprovechar los recursos
tecnológicos que están al alcance, como videos, audiolibros, aplicaciones y plataformas
digitales, que pueden convertirse en un complemento motivador y accesible para los
estudiantes.

En este proceso, reconozco la importancia de contar con espacios de reflexión docente


que me permitan analizar los resultados obtenidos, identificar mejoras y replantear
estrategias; para ello llevaré un registro anecdótico y un diario de práctica que sirvan
como guía en mi propia formación. Finalmente, pero no menos importante, necesito
asumir el compromiso profesional de reconocer que la transformación de la práctica
lectora no depende únicamente de los alumnos, sino también de la forma en que yo,
como docente en formación, planifico, guío y acompaño las actividades. Sé que los
retos son grandes, pero también estoy convencido de que, a través de la creatividad, la
constancia y la reflexión crítica, es posible generar cambios significativos que impacten
en la formación de lectores críticos, autónomos y reflexivos.

4. ACCIÓN
Comenzare a planear esta intervención teniendo claro que debo diseñar acciones que
realmente incidieran en la mejora de la práctica lectora. No se trata únicamente de
llenar el tiempo de clase con lecturas obligatorias, sino de pensar en estrategias que
despierten el interés de mis alumnos y les permitan disfrutar y comprender lo que leen.
Para mí, esta acción representa la oportunidad de poner en práctica todo lo aprendido
en mi formación, de llevar a la realidad los conocimientos teóricos y metodológicos que
he estudiado, y de comprobar cómo, con creatividad y compromiso, se pueden
transformar las experiencias en el aula.

Este trabajo lo iniciare creando un ambiente de confianza en el que los estudiantes


sientan que la lectura no es un castigo o una obligación, sino una actividad donde
pueden expresarse, dialogar y compartir. Iniciare con actividades muy sencillas, como
preguntarles qué libros les llamaban la atención, qué temas disfrutaban y qué
experiencias previas tienen con la lectura. Desde ahí puedo ir construyendo una
relación más cercana entre los textos y los intereses del grupo. Mi meta es, y sigue
siendo, lograr que la lectura se convierta en un espacio significativo, donde ellos
puedan reflexionar y conectar lo aprendido con su vida cotidiana.

Empecé este trabajo partiendo del diagnóstico: sabía que los alumnos no estaban
motivados, que la mayoría veía la lectura como una obligación más y que, al momento
de analizar un texto, sus respuestas eran superficiales. Entonces, el primer paso fue
despertar su curiosidad, motivarlos poco a poco y mostrarles que la lectura podía ser
diferente si se abordaba de una manera más dinámica.

Hasta dónde quiero llegar con esta acción tiene que ver con transformar esa
percepción negativa. No quiero que mis alumnos lean únicamente porque el maestro lo
pide, sino porque descubren en los textos algo que les aporta, que les hace pensar y
que incluso disfrutan. Mi meta es que lleguen a ser lectores autónomos, capaces de
interpretar un texto más allá de las palabras, que puedan dialogar con él y cuestionarlo.
En otras palabras, quiero formar estudiantes críticos que comprendan que la lectura no
es solo para la escuela, sino para la vida.

Lo que espero conseguir con este plan de acción es que mis alumnos se sientan más
motivados hacia la lectura y que esa motivación se refleje en una participación más
activa dentro de las actividades de clase. Pretendo que mejoren sus niveles de
comprensión, que no se queden únicamente en identificar lo literal, sino que sean
capaces de inferir, analizar y dar su propia opinión sobre lo leído.

Un resultado importante para mí es que los estudiantes puedan expresarse con mayor
seguridad, tanto de manera oral como escrita, y que sus ideas tengan coherencia y
sentido. También espero que los productos que realicen, como los diarios de lectura,
las reseñas o las dramatizaciones, muestren que realmente se apropiaron de los textos
y que tienen la capacidad de interpretarlos desde su propia perspectiva. En el fondo, lo
que más me interesa es dejar sembrada en ellos la idea de que leer puede ser algo
valioso y útil para sus vidas.

La aplicación de este plan la organizaré en diferentes fases. Primero seleccionaré


textos variados, desde cuentos y relatos cortos hasta fragmentos de novelas juveniles,
procurando que estén cercanos a la edad y a los intereses de mis alumnos. Con esos
textos trabajaré lecturas guiadas en las que haremos pausas para comentar, reflexionar
y compartir opiniones. Después organizaré círculos de lectura, donde cada estudiante
tendrá un papel activo y podrá expresar lo que piensa; además, realizaré debates sobre
los temas de los textos, con el fin de fomentar el diálogo y el respeto hacia los
diferentes puntos de vista.

Más adelante, incorporaré actividades de escritura como diarios y reseñas de lectura,


que permitirán a los alumnos plasmar sus reflexiones de manera personal. También
incluiré dramatizaciones y lecturas en voz alta, que no solo servirán para mejorar la
fluidez y la entonación, sino que también les ayudarán a ganar seguridad al momento
de expresarse frente a los demás.

En una tercera etapa decidiré integrar recursos digitales como audiolibros, videos y
algunas plataformas que harán la experiencia más atractiva, especialmente para
aquellos estudiantes que se muestren menos motivados. Esta combinación de
actividades tradicionales y tecnológicas me permitirá diversificar las dinámicas y
mantener la atención del grupo.

Durante todo este proceso, mi papel como docente mediadora será esencial. No me
limitaré a dar indicaciones, sino que formularé preguntas abiertas, animaré a mis
alumnos a dialogar, ofreceré retroalimentación constante y los motivaré a que se
atrevan a compartir sus ideas sin miedo a equivocarse. Al mismo tiempo, llevaré un
registro de lo que vaya observando, lo que me permitirá reflexionar sobre los avances y
replantear algunas de las estrategias para seguir mejorando.
5. OBSERVACIÓN Y EVALUACIÓN

La observación y la evaluación de este plan de acción representarán un momento clave


dentro de mi práctica profesional, ya que me permitirán identificar los logros que se
vayan alcanzando, los aspectos que necesiten mejorarse y, sobre todo, reflexionar
acerca de mi propio quehacer docente. A lo largo de la intervención seré consciente de
que no bastará con diseñar actividades atractivas o innovadoras; lo más importante
será dar un seguimiento constante a lo que ocurra en el aula, analizarlo con
profundidad y replantear lo que sea necesario para lograr que la práctica se transforme.

Mi papel como docente en formación me llevará a observar de manera intencionada no


solo la participación de los estudiantes, sino también las reacciones que tendrán frente
a las diferentes estrategias de mediación lectora. En cada actividad procuraré registrar
quiénes participen más, quiénes muestren resistencia, qué dudas surjan y qué
aspectos de la dinámica generen mayor interés. Estas observaciones se convertirán en
la base para comprender mejor el impacto de las acciones que pondré en marcha.

La evaluación no se limitará a asignar calificaciones, sino que la asumiré como un


proceso continuo y formativo, en el que los estudiantes podrán autoevaluarse,
coevaluarse y recibir retroalimentación constante. Para lograrlo utilizaré distintos
recursos metodológicos y técnicos. Entre ellos, las rúbricas me servirán para valorar
aspectos concretos como la comprensión, la participación y la expresión oral y escrita.
También aplicaré listas de cotejo que me ayudarán a registrar de manera clara si los
alumnos logran aplicar determinadas estrategias lectoras durante las actividades.
Además, incluiré cuestionarios breves de autoevaluación y coevaluación, con el fin de
que los propios estudiantes reflexionen sobre sus avances y reconozcan sus áreas de
oportunidad.

Para analizar de manera adecuada las evidencias que obtenga, necesitaré


herramientas de reflexión que me permitan interpretar los datos de manera crítica y no
solo descriptiva. Los registros anecdóticos que elaboraré después de cada sesión
serán fundamentales, ya que en ellos anotaré las actitudes, reacciones y progresos que
observe en los alumnos. Asimismo, llevaré un diario docente que me ayude a
reflexionar sobre mi propio desempeño: qué hice bien, qué aspectos podría mejorar y
cómo reaccioné frente a los desafíos que enfrente en el grupo.

Al analizar los resultados, me apoyaré en diferentes marcos teóricos que me ofrecerán


rutas claras de interpretación. Por ejemplo, el círculo reflexivo de Smith me permitirá
comprender que la práctica docente no es lineal, sino un proceso en espiral donde
observaré, analizaré, actuaré y volveré a replantear. De igual forma, las unidades de
análisis de Zabala me ayudarán a centrarme en aspectos específicos del aprendizaje,
como las actitudes de los alumnos hacia la lectura o la calidad de sus aportaciones en
los debates.

Por otra parte, el ciclo de análisis de Elliot me servirá para entender que cada acción
emprendida deberá someterse a evaluación constante, lo que me permitirá ajustar mis
estrategias durante el proceso y no esperar hasta el final para realizar cambios.
Finalmente, el diario del profesor de Porlan será un recurso valioso porque me permitirá
no solo describir lo que ocurra, sino también interpretarlo desde mi experiencia
personal como docente en formación. Este diario se convertirá en un espacio íntimo de
reflexión donde podré reconocer mis aciertos, mis errores y también las emociones que
vayan surgiendo durante la práctica.
6. REFLEXIÓN
Al llegar a este punto de mi práctica profesional, me doy cuenta de que la reflexión no
es solamente un apartado más dentro del trabajo, sino un proceso profundo que me
permite cerrar una etapa y, al mismo tiempo, abrir la puerta a nuevos aprendizajes y
experiencias. Este ejercicio se convierte en una mirada retrospectiva hacia todo lo
vivido en mi trayectoria académica, pero también en una proyección hacia lo que aún
quiero lograr como futura docente.

Cuando pienso en mi camino académico, no puedo dejar de reconocer que ha sido un


recorrido lleno de aprendizajes, retos y momentos que marcaron mi formación. Desde
los primeros semestres de la licenciatura fui descubriendo la importancia de la lectura
como un eje transversal en la educación, pero también comprendí que trabajarla en el
aula requiere creatividad, paciencia y compromiso. Poco a poco, fui entendiendo que
ser docente no se limita a transmitir contenidos, sino que implica ser mediadora,
acompañante y guía en los procesos de aprendizaje de los alumnos.

Durante estas prácticas enfrentare momentos de inseguridad, dudas y obstáculos que,


lejos de desmotivarme, me ayudaran a reafirmar mi vocación. Cada reto se convertirá
en una oportunidad de crecimiento: la falta de interés de algunos estudiantes me
impulsara a diseñar nuevas estrategias, las limitaciones de tiempo y recursos me
obligaran a ser creativa, y los errores cometidos en clase me enseñaran a replantear mi
práctica y a reconocer que la docencia es un proceso en constante construcción.

Esta reflexión me permite mirar hacia atrás y valorar todo lo que he aprendido, pero
también me invita a mirar hacia adelante. ¿Hasta dónde quiero llegar? Quiero seguir
creciendo como docente, consolidar una práctica cada vez más reflexiva y crítica, y
sobre todo, quiero convertirme en una maestra capaz de dejar huella en sus
estudiantes. Aspiro a que mis alumnos no solo aprendan contenidos, sino que
desarrollen competencias para la vida, que sean críticos, autónomos y que vean en la
lectura una herramienta para comprender y transformar su mundo.
CRONOGRAMA
ACTIVIDAD SEP OCT NOV DIC ENE FEB MAR ABR
1. Diagnóstico y problema X
Realizar el diagnóstico para identificar el problema. X
2. Tema y modalidad X
Elegir el tema y la modalidad de trabajo. X
3. Plan de acción X
Elaboración y autorización del plan de acción. X
4. Primer ciclo X
Investigación y desarrollo del primer ciclo X
5. Segundo ciclo X
Investigación y desarrollo del segundo ciclo X
6. Redacción del Informe X
Redacción del informe de prácticas profesionales. X
7. Revisión y entrega final X
Revisión, correcciones y entrega final del informe. X
REFERENCIAS
 Colomer, T. (2005). Andar entre libros: la lectura literaria en la escuela. Fondo de
Cultura Económica.
 Díaz Barriga, A. (2009). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo.
McGraw-Hill.
 Elliot, J. (1993). El cambio educativo desde la investigación-acción. Morata.
Mendoza Fillola, A. (2004). Didáctica de la lengua y la literatura. Pearson.
 Porlan, R. (1997). El diario del profesor: un recurso para la investigación en el
aula. Díada Editora.
 Smith, R. (1996). Teacher Research: Models, Methods, and Topics. Falmer
Press.
Zabala, A. (2000). La práctica educativa: cómo enseñar. Graó.
HOJA DE FIRMAS

REALIZÓ REVIZÓ

_____________________________ ____________________________________
VALERIA ROMÁN REYNOSO MARIA DE JESÚS NAVARRO ESQUIVEL
DOCENTE EN FORMACIÓN ASESOR ACADÉMICO

AUTORIZÓ

_____________________________________
RODRIGO HERNÁNDEZ CAMPUZANO
RESPONSABLE DEL ÁREA DE TITULACIÓN

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