EL FEDERALISMO
1. CONCEPTO
El federalismo es una doctrina y un modo de organización política que consiste en
la unificación de entidades políticas soberanas en una federación, regulada por
una ley constitucional común y administrada por un gobierno federal. Este tipo de
organización reconoce cierto grado de autonomía a las provincias o estados
federados, que cuentan con sus propios gobiernos, leyes y constituciones pero,
simultáneamente, quedan sujetos a una serie de leyes y políticas comunes.
Los Estados organizados según los principios del federalismo son llamados
Estados federales o federativos. En ellos, el sistema de gobierno consiste en la
negociación entre los poderes locales o provinciales y el gobierno central, y en la
administración descentralizada del Estado. Esto se logra mediante instituciones
que aseguran la convivencia de dos tipos de gobiernos: los gobiernos locales o
regionales de cada provincia o estado federado, y el gobierno central o federal,
que rige al conjunto. Esta división abarca a todas las ramas del poder público:
ejecutivo, legislativo y judicial.
2. CARACTERISTICAS
El federalismo se caracteriza por lo siguiente:
Reconoce la soberanía de cada provincia o estado federado, con sus propias
autoridades y Constitución. Estas se unen en un Estado federal o federativo,
administrado por un gobierno federal y regulado por una ley fundamental
común.
Se apoya en una Constitución federal que establece las funciones del
gobierno federal y los límites en los que comienza el poder local o provincial.
Establece una organización política y territorial descentralizada. El poder
político y la administración de las provincias o estados federados son ejercidos
por sus propios gobiernos y representantes políticos. Estos coexisten con el
gobierno central, que tiene su sede en la capital de la nación y se encarga de
la conducción política del país y de las decisiones que atañen al conjunto
(incluidas las relaciones exteriores).
Confía a una Corte Suprema de Justicia, con autoridad nacional, la
interpretación de la Constitución federal, para resolver posibles discrepancias
respecto a los límites de las facultades o jurisdicciones del gobierno federal y
los gobiernos provinciales o locales.
Determina que los estados federados no pueden separarse a voluntad y en
cualquier momento (salvo que se trate de una confederación, un modelo de
federalismo en el que no existe una ley constitucional común), sino a través de
un proceso legal y político complejo, dado que las entidades políticas están
obligadas por el texto constitucional a permanecer en la federación. Además,
las leyes y constituciones de las provincias o estados federados no pueden
contradecir las disposiciones de la Constitución federal.
Surgió como doctrina política en el siglo XVIII y provocó conflictos entre
federalistas y centralistas (o federales y unitarios) en distintos países a lo largo
del siglo XIX. Allí donde triunfaron las ideas federalistas, como en Estados
Unidos, México o Argentina, se organizaron Estados federales que perduran
en la actualidad. La primera Constitución federal se promulgó en Estados
Unidos en 1787.
3. TIPOS
Los tipos de federalismo se pueden clasificar de acuerdo a la igualdad de
competencias entre los estados federados, a la distribución del poder o a la forma
en que se creó la federación.
Federalismo simétrico Todos los estados federados tienen los mismos
poderes y responsabilidades.
Federalismo asimétrico Algunos estados federados tienen más autonomía que
otros, por razones culturales, sociales o históricas.
Federalismo dual El estado central y los estados particulares son soberanos e
iguales, y se distribuyen los poderes entre ambos.
Federalismo cooperativo Los poderes se comparten entre los niveles nacional,
provincial y local, sin competencias exclusivas para un solo nivel.
Federalismo integrativo Estados independientes se unen para formar una
federación.
Federalismo devolutivo Un estado unitario se desintegra y se convierte en una
federación.
El federalismo es un sistema organizativo que se caracteriza por la unión de
estados soberanos, la no-centralización y el respeto a la diversidad.
4. CAUSAS
Las razones que puedan tener diversos territorios o estados nacionales para
asociarse en una entidad federativa apuntan por lo general a:
La extensión de su territorio. Los gobiernos federales son idóneos para países
vastos o extensos, ya que los recursos y las decisiones cotidianas más
elementales pueden ser tomadas de manera independiente y expedita.
Las diferencias en la población. A menudo los países federalistas son uniones
de Estados soberanos compuestos por poblaciones muy distintas étnica,
cultural o lingüísticamente, por lo que en este sistema político pueden
agruparse sin sacrificar sus individualidades.
La debilidad frente a un enemigo común. En muchas ocasiones las
federaciones surgen como respuesta mancomunada de Estados o naciones
débiles, que por separado serían incapaces de lidiar con una situación de
gravedad, como un enemigo o una crisis de algún tipo, y encuentran que
sumando sus fuerzas pueden ser más poderosos y vencer.