LA TRADICIÓN HERMÉTICA (1931)
de Julius Evola
Primera parte
LOS SÍMBOLOS Y LA DOCTRINA
Cap. 7. La Mujer. El Agua. El Mercurio. El Veneno
Hemos hablado del “en to pan”. Hay que determinar ante todo el aspecto “caos” o “todo” del
“uno”. En sentido estricto, el caos es la materia prima: la posibilidad indiferenciada, principio de
toda generación. El simbolismo que lo designa en el hermetismo es bastante diverso en cuanto
que recupera los símbolos utilizados en muchas antiguas civilizaciones. Es la Noche, el Abismo, la
Matriz; luego el Árbol, y como hemos visto, también la Mujer -la Madre, la “Señora de los
Filósofos”, la “diosa de belleza sublime”- 1 Pero los símbolos técnicos y específicos de los textos
hermético-alquímicos son, sobre todo, el Agua y el Mercurio.
“Sin el Agua divina nada existe”, dice Zósimo; 2 “ella realiza cada operación en el compuesto (o sea,
en lo que forma con ella)”. Agua del abismo, Agua Misteriosa, Agua divina, Agua permanente,
Agua viva (o Agua de Vida), Agua eterna, Agua-Plata, Océano, Mare Nostrum, Mare Magnum
Philosophorum, AcquaSpirito, Fons perennis, Acqua celeste, etcétera, son expresiones que se
encuentran por doquier en los textos. Por otra parte, entre los símbolos del principio femenino y
el de las Aguas -entre Tierra Madre, Aguas, Madre de las Aguas, Piedra, Caverna, Casa de la
Madre, Noche, Casa de la Profundidad o de la Fuerza o de la Sabiduría- existe una conexión que se
remonta a los primeros tiempos.3 Y el hermetismo la recupera.
Al propio tiempo las Aguas, lo “Húmedo radical”, la “Señora de los Filósofos”, el Caos, el “misterio
buscado por todos y finalmente encontrado”, etc., son, alquímicamente, el Mercurio. Todo está
compuesto de Mercurio (o de agua mercurial), dicen los textos: es lo que constituye, a su decir, la
materia, el principio y el fin de la Obra.
Ya hemos mencionado otra asociación: la existente con la Serpiente o el Dragón. Se trata de la
Serpiente universal o cósmica, que, según la expresión gnóstica, “se mueve en el interior de todas
las cosas”.4 Su relación con el principio del caos “nuestro Caos o Espíritu es un dragón de fuego
que a todo vence”-5 y con el principio de la disolución -el Dragón Uroboros es la disolución- de los
cuerpos,6 se remonta a mitos antiquísimos.
1
Esta última, en B. VALENTINO (Aurelia Occultam Philosophorum, en Manget, II, 3.ª clave) es ofrecida como
la “Mujer del Mar”, y al mismo tiempo hay una referencia al “centro del Árbol que hay en el centro del
Paraíso”, que “los Filósofos han buscado tan afanosamente”.
2
CAG, II, 144.
3
Cf. H. WIRTH, Der Aufgang der Menrchheit, Jena, 1928 y J. J. BACHOFEN, Urreligiou und antike Symbole,
Leipzig, 1926.
4
Apud HIPÓLITO, Philos., V. 9. Cf. V, 16, donde la Serpiente es asimilada, como el Mercurio hermético en
Basilio Valentino, a la corriente que nace en el centro del Edén; en segundo lugar, al Logos de Juan, aquel
por medio del cual todas las cosas se hacen (asimilación que también encontramos en el hermetismo): para
BÖHME el Mercurio es el Sueño, el Verbo, la “Palabra de Dios, manifestación del Abismo eterno”
(Morgenröte, IV, § 13-14, De Signatura Rerum, VIII, § 56).
5
FILALETES, Introitus, etc., c. II.
6
Textos Pseudodemocriteos, CAG, III, 22.
Sin embargo, el hermetismo utiliza los símbolos más particulares del Veneno, Víbora, Disolvente
universal, Vinagre universal para designar el aspecto de la potencia de lo indiferenciado, en cuyo
contacto todo lo diferenciado no puede menos que ser destruido. Pero, al propio tiempo, para
designar el mismo principio encontramos el término Menstruo y, como tal -o sea, como la sangre
de la simbólica “Señora” que alimenta la generación-, asume también el significado opuesto de
Espíritu de Vida, de “Fuente de Agua Viva”, la “Vida en los cuerpos, lo que atrae, la Luz de las
Luces”.7
El principio en cuestión tiene pues un “doble sentido”, es , Muerte y Vida, tiene el doble poder del
“solve” y del “coagula”: “Basilisco Filosófico”, como un rayo quema a todo “metal imperfecto”
(Crollio); “Fuente Terrible”, a la que si se deja desbordarse, todo lo devasta, pero que confiere la
victoria sobre cualquier cosa al “Rey” que consiga bañarse en ella (Bernardo Trevisano); el Ruach,
el Espíritu o Hálito, “principio indeterminado de todos los individuos”; 8 es el “Plomo negro”, y
también la “Magnesia”, la “Quintaesencia”, lo que puede todo en todo, y que a quien sabe y
comprende su uso proporciona Oro y Plata.9
En realidad, por la propia naturaleza, absolutamente indiferenciada, de lo que ello quiere
significar, el simbolismo usado por los textos a este propósito es desmesurado: los autores
herméticos dicen explícitamente que lo que es el todo puede ser designado con todo -incluso con
las cosas más extravagantes-, con el fin de desorientar al ignorante.
Lo que interesa, sin embargo, es relacionar estos símbolos con un estado del espíritu, con el
encubrimiento de una experiencia: puesto que para el hermetismo hay que considerar válido
aquello que Aristóteles dice acerca de los Misterios, o sea que no se iba a ellos a aprender, sino
para realizar a través de una experiencia vivida una profunda impresión. 10 En ese sentido hay que
entender las expresiones relativas al mismo principio, que encontramos en las corrientes afines al
hermetismo: “Agua que produce temblores”; 11 “Las Tinieblas son un Agua terrible”; 12 “Potencia
entera de la agitación violenta, semejante al agua en movimiento”, la que trae “aquello que
permanece, libera lo que anda, destruye lo que crece”, y a cuya imagen fueron hechos Cefeo,
Prometeo y Japeto”.13 Böhme añade: “El ser se libera de la muerte con una agonía, que se realiza
en la gran angustia de la impresión, que es la vida mercurial... Este estremecimiento procede del
Mercurio, o angustia de la muerte”.14 Se trata del contacto con el veneno, con la fuerza disolvente
que como muerte rompe las esencias finitas.
Así, el Mercurio hermético, “Basilisco Filosófico”, que actúa como un rayo (recuérdese el rayo que
abatió a los titanes), se corresponde con el prâna la fuerza de vida que en la tradición hindú se
llama también “causa suprema de estremecimiento”, y “rayo blandido”, que sin embargo “hace
inmortal a quien lo conoce”.15 En la mitología asiria el dios Merodak tiene rayos en ambas manos
7
Texto Siriaco, CMA, II, 158.
8
PERNETY, Dict., p. 141.
9
Cf. CAG, II, 91, 94-96, 98, 144.
10
En SINESIO, Dion., 48.
11
Gran Papiro Mágico de París, texto en Intr. alla Magia, vol. I, p. 144 y ss.
12
Apud HIPÓLITO, Philos., V, 19.
13
Ibid., V, 14.
14
BÖHME, De Signatura Rerum, III, 19, 20.
15
Katha-Upanishad, II, IV, 2.
cuando combate contra el monstruo del caos, Tiamat. Este combate simbólico nos conduce a la
fase siguiente, la de la separación.