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Just Mercy (2019)

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JUST MERCY

Cesar Luis Guerra Bolaño

Luis Julián Núñez Pineda

Docente

Angela María Puerta Jaraba

Fundación Universitaria del Área Andina

Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas

Valledupar-Cesar

29/09/2025
Justicia, ciudadanía y desigualdad: una reflexión sobre Just Mercy (2019)

La película Just Mercy (2019), basada en hechos reales, nos sumerge en la historia del

abogado Bryan Stevenson y su incansable lucha por liberar a Walter McMillian, un hombre

afroamericano condenado injustamente a muerte en Alabama. Desde sus primeras escenas, la

película nos confronta con una realidad dolorosa: la persistencia del racismo institucional, la

fragilidad del sistema judicial y el abandono de quienes no encajan en los márgenes del poder.

Como estudiante universitario de ingeniería industrial, acostumbrado a pensar en términos de

eficiencia, procesos y resultados, esta historia me obliga a detenerme y mirar con otros ojos.

¿Qué sentido tiene optimizar sistemas si esos sistemas perpetúan injusticias? ¿De qué sirve

diseñar cadenas de valor si en el fondo se deshumaniza al individuo?

Just Mercy no solo es una denuncia social; es una invitación profunda a repensar el rol de

las profesiones técnicas en la construcción de una sociedad más justa. En un mundo cada vez

más automatizado, donde los algoritmos y los indicadores parecen definir el rumbo de las

decisiones, esta película nos recuerda que la ética, la empatía y la dignidad humana deben ser el

centro de cualquier modelo de desarrollo. La ingeniería, lejos de ser una disciplina fría o neutral,

tiene el poder —y la responsabilidad— de transformar realidades. Pero para lograrlo, debe

dialogar con el pensamiento humanístico, con la historia, con la justicia, y sobre todo, con las

personas.

La película Just Mercy (2019) me dejó pensando mucho sobre cómo funciona realmente la

justicia y qué tan lejos puede estar de lo que nos dicen en teoría. Lo que más me impactó es ver

cómo a través del activismo legal del protagonista, Bryan Stevenson, se puede ejercer una

ciudadanía activa, una ciudadanía que no se queda solo en tener derechos o votar, sino en luchar

porque esos derechos se cumplan de verdad. Stevenson no se conforma con trabajar como
abogado, sino que usa todo su conocimiento para defender a personas que el sistema ya había

condenado antes de escucharlas. Ese papel de defensor de los derechos humanos me hace pensar

que la ciudadanía también se trata de tomar responsabilidad frente a la injusticia, aunque no nos

toque directamente.

Su rol es muy importante porque muestra que un individuo puede desafiar instituciones

enteras. A veces creemos que el sistema es tan grande que no se puede hacer nada, pero la

película nos demuestra lo contrario. Stevenson desafía la injusticia enfrentándose a jueces,

fiscales, policías y hasta a la opinión pública, y lo hace utilizando el mismo sistema legal que

parecía estar en contra de sus defendidos. Esa es una enseñanza grande: el activismo individual

puede mover montañas, pero también necesita del colectivo, de las comunidades que apoyan y

dan fuerza a la causa. La importancia de este activismo radica en que abre caminos para que

otros también se atrevan a cuestionar lo que está mal.

Otro punto clave de la película es cómo expone la falta de pluralidad en el sistema

judicial de Estados Unidos. Uno esperaría que la justicia sea imparcial, pero lo que se muestra es

que las personas de color, como Walter McMillian, están en desventaja desde el primer

momento. Hay sesgos raciales evidentes: lo arrestan sin pruebas sólidas, se manipulan testigos y,

aunque existían evidencias de su inocencia, los jueces y fiscales prefieren ignorarlas. Esto

demuestra que la justicia no siempre se guía por la verdad, sino por prejuicios. Aquí aparece algo

que me parece clave: la diferencia entre la ley escrita y la ley aplicada. La Constitución habla de

igualdad, pero en la práctica no se cumple, sobre todo para las comunidades afroamericanas.
La película nos recuerda que no basta con tener leyes bonitas, lo que importa es cómo se

aplican. En el caso de McMillian, la aplicación estuvo marcada por la discriminación y el

racismo, lo cual no solo refleja la situación de un hombre, sino de todo un grupo social. Esto me

hace pensar que la justicia debería ser más que un conjunto de normas; debería ser también un

valor humano, un compromiso real con la dignidad de las personas.

Si lo miro desde la perspectiva de la ingeniería social, la película muestra cómo el

prejuicio se mete en las instituciones y se reproduce sin que mucha gente lo cuestione. Por

ejemplo, los jurados que juzgan a las personas suelen estar compuestos casi siempre por blancos,

lo que genera una mirada parcializada desde el inicio. Los procesos judiciales se diseñan de tal

manera que quienes tienen menos recursos o son minorías ya están en desventaja. Además, los

medios de comunicación ayudan a reforzar esos prejuicios, difundiendo historias donde las

personas de color aparecen como culpables incluso antes del juicio. Todo esto forma un sistema

que no está hecho para la igualdad, sino para mantener desigualdades.

Entonces surge la pregunta: ¿cómo se puede desmantelar un sistema así? La película no

da una respuesta sencilla, pero sí muestra un camino. Se necesita valentía, constancia y un

trabajo colectivo que no se canse de señalar las injusticias. Stevenson es un ejemplo, pero

también lo son las comunidades que apoyaron la defensa de McMillian. Desarmar un sistema

desigual implica no solo cambiar leyes, sino cambiar mentalidades, dejar de normalizar el

racismo y el prejuicio en las instituciones.


Al final, Just Mercy no es solamente la historia de un caso judicial. Es un recordatorio de

que la ciudadanía se construye todos los días, con actos grandes o pequeños de resistencia frente

a lo que está mal. Nos enseña que la justicia no es automática, que hay que luchar por ella, y que

el silencio también puede ser una forma de complicidad. La película me hizo pensar que ser

ciudadano no es solo estar dentro de un país, sino participar activamente en la construcción de

una sociedad más justa.

En conclusión, Just Mercy deja varias lecciones importantes: la necesidad de un

activismo que no se rinda, la denuncia de un sistema judicial lleno de prejuicios raciales, y la

urgencia de transformar instituciones que en vez de proteger, discriminan. Stevenson muestra

que una sola persona, con compromiso y firmeza, puede cambiar la vida de muchos, y que las

nuevas ciudadanías se construyen precisamente en esa lucha constante contra la desigualdad.


Referencia bibliográfica

Box Office Mojo. (2020, 25 de febrero). Just Mercy (2019). https://www.boxofficemojo.com

The Hollywood Reporter. (2019, febrero 20). Warner Bros. picks up Michael B. Jordan

legal drama ‘Just Mercy’. https://www.hollywoodreporter.com

The Hollywood Reporter. (2019, febrero 20). Brie Larson joins Michael B. Jordan in ‘Just

Mercy’. https://www.hollywoodreporter.com

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