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FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, JURÍDICAS Y

HUMANIDADES.

CARRERA: DERECHO
Materia: Historia del Paraguay

INDEPENDENCIA
NACIONAL

DOCENTE: Abg. Vanessa Caje

ESTUDIANTE: Rocío Yohana González de Delvalle

PRIMER AÑO

CAPIATÁ – PARAGUAY
2024
INTRODUCCIÓN

La independencia nacional de Paraguay es un momento histórico de gran relevancia que marcó


el inicio de una nueva era para el país. Esta independencia, alcanzada el 14 y 15 de mayo de
1811, representó el fin del dominio colonial español en la región y el surgimiento de una
nación libre y soberana.

El proceso hacia la independencia de Paraguay estuvo marcado por una serie de eventos y
circunstancias políticas, sociales y económicas. La influencia de figuras destacadas como José
Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López y su hijo Francisco Solano López fue
fundamental en este proceso. La independencia de Paraguay no solo implicó la ruptura con el
dominio español, sino también la consolidación de una identidad nacional y el establecimiento
de instituciones propias de gobierno. Este período inicial de la historia paraguaya estuvo
marcado por desafíos, conflictos internos y externos, pero también por un ferviente espíritu de
lucha y determinación por preservar la libertad y la autonomía del país.
INDEPENDENCIA NACIONAL

La Independencia del Paraguay no se circunscribió al 14 y 15 de mayo de 1811; aquélla fue el


resultado de un proceso largo y dificultoso que se extendió hasta la Jura de la Independencia
en 1842, logrando su consolidación política con el reconocimiento de la misma por la
Confederación Argentina, en 1852.

Para comprender mejor la situación socio-política y económica de la Intendencia del Paraguay


durante las primeras décadas del siglo XIX es conveniente recordar, entre otros aspectos, que
los treinta pueblos de las ex misiones jesuíticas del Uruguay y Paraná habían

* Doctora en Historia por la Universidad Nacional de Asunción, miem- bro de Número de la


Academia Paraguaya de la Historia, docente de la Universidad Católica de Asunción, asesora de
la Comisión Nacional del Bicentenario de la Independencia y del Museo de la Justicia de la
Corte Suprema de Justicia.

En 1803 la Corona española nombró en reemplazo de Liniers al brigadier general Bernardo de


Velasco y Huidobro, separando el conjunto de las reducciones, de las jurisdicciones de Buenos
Aires y del Paraguay. A partir de entonces, los pueblos misioneros tuvieron y militar
independiente.

un gobierno político En 1806 Velasco fue nombrado gobernador intendente de la Provincia del
Paraguay, sin sustraerse del cargo anterior que ejercía sobre las Misiones.2

Fue justamente en aquel año y el siguiente, cuando se produje- ron las invasiones inglesas al
Río de la Plata (1806-1807). Por su parte, la monarquía española cayó rendida ante Napoleón
Bona- parte (1808), lo que motivó la insurrección popular de Buenos Aires contra España y la
consiguiente destitución del virrey Santiago de Liniers.

Al producirse la revolución de mayo de 1810, Buenos Aires pre- tendió incorporar bajo su
jurisdicción las ocho Intendencias que conformaban el Virreinato del Río de la Plata. Fue por
eso por lo que la Junta de Buenos Aires, además de solicitar al Paraguay su adhesión al
levantamiento, pretendió que la reconociera como sucesora de la autoridad que le
correspondía al virrey, hasta que se convocara el Congreso General de las Provincias; en esa
ocasión se organizaría el gobierno definitivo, para lo cual el Paraguay fue invitado a enviar un
diputado.

Ante tan complejo escenario, el gobernador Velasco no se atrevió a tomar unilateralmente


ninguna determinación, tampoco el Cabildo de Asunción. Se decidió entonces convocar un
congreso general el 24 de julio de 1810. En la oportunidad se resolvió jurar
ANA-NE, vol. 3385. Padrón del pueblo de Candelaria formado por el gobernador de Misiones.,
Francisco Bruno de Zavala, año 1799.

2 ANA-CRB, carp. 3405, f. 145.

obediencia al Consejo de Regencia y guardar respetuosa comunicación y fraternal amistad con


la Junta Provisional de Buenos Aires.

La negativa paraguaya de reconocer a dicha Junta avizoraba una inminente invasión armada.
Velasco se aprestó a ocupar los pasos del Paraná, tanto de Misiones como de Corrientes. La
situación de la primera le favorecía, por reunir en su persona el mando de las dos
gobernaciones. Apenas se instaló la revolución porteña, la Junta pactó con el teniente
gobernador de Misiones y segundo de Velasco, el coronel Tomás de Rocamora, si bien la Junta
siguió manteniendo a Velasco en el poder.

Buenos Aires castigó la resistencia paraguaya con el bloqueo, como lo hizo antes con
Montevideo. Velasco, entre tanto, organizó una expedición a las Misiones en busca de
armamentos, en agosto de 1810; en el terreno, acordó con el subdelegado Pablo Thompson un
plan de cobertura de los pasos de Itapúa y Candelaria sobre el Paraná; logró, además, adherir a
la causa de la Regencia de España a la mayoría de los pueblos de Misiones. Sin embargo,
Velasco sabía que aquellos territorios eran para la causa española un conglomerado
indiferente y pasivo de comunidades indígenas con los que no debía entusiasmarse ni confiar
en la adhesión de sus autoridades.

En septiembre de 1810, Velasco ordenó a Fulgencio Yegros, que se encontraba descansando


en Quyquyó al término de una comisión cumplida en Yapeyú, que recorriera la margen norte
del Paraná exigiendo a sus pobladores a tener listos los caballos para cualquier eventualidad;
aprovechó sus correrías para expulsar a los sospechosos y apresar a los espías e insurrectos.
Días después, Yegros fue nombrado comandante general de los pasos del Paraná y logró
broquelar y cercar en gran medida la Provincia del Paraguay.

Como se ha dicho en su momento, Buenos Aires no podía tolerar que el Paraguay, con sus
enormes recursos, diera las espaldas a la revolución y fortaleciera el frente español. Había que
intimar al gobernador, al Cabildo y al obispo para que se sumaran a la revolución porteña. Para
el efecto, en septiembre de 1810, la Junta de Buenos Aires comisionó a uno de sus integrantes,
el general Manuel Belgrano, para encabezar una expedición al Paraguay. Las instrucciones que
éste recibió de la Junta fueron terminantes. Debía arrestar a las autoridades de cada pueblo
por donde pasare, en caso de resultar sospechas o de ideas contrarias a la causa y acabar con
los españoles que no estuviesen radicados o con familia en el lugar donde los hallare.
Belgrano traía órdenes de atacar y dispersar a las fuerzas del gobernador Velasco, instaladas
en los pueblos de Misiones, para luego pasar a la provincia del Paraguay a fin de ponerla "en
completo orden". También debía renovar "todo el Cabildo y funcionarios públicos, colocando
hombres de entera confianza en los empleos". Las citadas instrucciones fueron contundentes y
claras; un párrafo de las mismas así lo señala:

Interpelará a nombre del Rey al Gobernador, al Cabildo y al Obispo para que salgan del mal
paso en que se hallan empeñados. Si se avinieran al partido les ofrecerá toda garantía a
nombre de la Junta, con condición de que se presenten a esta Capital. Sacará del Paraguay
todos los vecinos sospechosos. Y si hubiere resistencia de armas, morirán el Obispo, el
Gobernador y su sobrino, con los principales causantes de la resistencia.

Fueron reiteradas las advertencias contra los españoles: "Todo Es- pañol con armas, en función
de guerra o no, ya sea en el Ejército del Paraguay o en el de Montevideo, será arcabuceado. La
ejecución será puntual, debiendo estar entendido que la Junta no dejará lugar a la compasión
o sensibilidad, sino que lo constituye a Vuestra Merced, un ciego ejecutor de esta medida, de
cuyo puntual cumplimiento le pedirá la Patria estrecha cuenta".

3 Efraím Cardozo, "Las Instrucciones a Belgrano para la campaña del Paraguay", La Prensa,
Buenos Aires, diciembre, 1930; Historia del Paraguay Independiente, Asunción, 1964, p. 3.
Musco Mitre, Contribución documental para la historia del Río de la Plata, Velasco y Belgrano
no alcanzaron a enfrentarse en Misiones porque, cuando aquél entró en Asunción, Belgrano
recién llegaba a la Bajada del Paraná (Entre Ríos), después de atravesar el río, por Santa Fe.

El ejército porteño llegó a las costas del Paraná el 4 de diciembre de 1810 y se detuvo a orillas
de la isla Apipé. Allí escribió Belgrano aquel ultimátum al Gobernador, Cabildo y Obispo, al que
ya se hizo referencia. También envió un emisario ante el comandante de las fuerzas
paraguayas de Itapúa, y comisionó al oficial Ignacio Warnes a Itatí, antigua reducción
franciscana situada en la margen izquierda del Paraná.

Entre tanto, la defensa paraguaya permanecía alerta en sus puestos fronterizos. En el


Campichuelo del paso de Candelaria se hallaba apostado el capitán Domingo Soriano; en
Itapúa, el sub- delegado Pablo Thompson; en Tacuary, el capitán Servián; en San Cosme, el
subdelegado y comandante de armas, el capitán Tomás Mármol, y en Santiago, el comandante
interino Pedro Nolasco Al- faro. Prestas a intervenir ante cualquier eventualidad se hallaban las
compañías de Yuty, Bobí (Artigas) y Cangó (San Pedro del Paraná), al mando del capitán
Vicente Antonio Matiauda.

El 17 de diciembre de 1810, desde el cuartel de Itapúa, Thompson comunicó al comandante de


Santiago que Belgrano ya se encontraba en Candelaria y que desde allí le había exigido que
reviera su posición, de lo contrario, decía éste a Alfaro, "me justiciaría a mí el primero".
Resultó que igual advertencia también había enviado a Mármol, en San Cosme, y a Soriano, en
el Campichuelo. Uno de los párrafos de la misiva dice así:
Buenos Aires, 1813, tomo 1, Cfr. Velázquez, Juan Antonio, "Mariauda. Capitán y vértice de
Mayo. La Revolución de los Patricios", Asunción, s/f, pp. 89-90.

5 Pablo Thompson era el subdelegado de Concepción del Uruguay; abandonó su


Departamento y optó por el Paraguay.

CAUSAS

La independencia del Paraguay, al igual que la de muchas otras en América Latina, es la


consecuencia de la crisis de la Monarquía Española que generaba un descontento entre los
virreinatos de la región; en nuestro caso, el Virreinato del Río de la Plata, donde ya reinaba el
descontento entre los criollos de aquella época.

PLAN

Este viernes 14 de mayo se recuerdan los 210 años de aquella gesta independentista que daba
inicio a una nueva nación en el corazón de Sudamérica. El golpe que se ejecutó por parte de los
próceres fue fundamental para derrocar al yugo español e iniciar así un nuevo Estado
soberano y libre, el de la República del Paraguay.

Este plan y el proceso para tomar las riendas del Paraguay no empezaron a gestarse en la fecha
misma, sino que en realidad mucho antes, según manifestó el investigador y promotor cultural
Fabián Chamorro, en una entrevista con La Nación. La figura del prócer Fulgencio Yegros fue
fundamental en este proceso.

“Siempre se tuvo la idea de que los próceres solo tomaron los cuarteles y que ahí comenzó el
movimiento. Realmente fue más que eso. No fue una operación tan rápida como siempre nos
enseñaron, sino algo más elaborado”, recordó.

Alrededor de lo que hoy es la Casa de la Independencia había varios cuarteles y el objetivo era
tomarlos todos, expuso Chamorro. “Eso hicieron, se movieron rápido. Formaron cuerpos
militares para ir a cada uno de los cuarteles. Por supuesto ya estaba concretado con cada líder
de las unidades militares pero de todas maneras no iba a ser algo tan sencillo porque podría
haber algo de resistencia”, señaló.

El hecho llamativo es cómo pudieron tomar la totalidad de los cuarteles en tan solo un día, en
aquel momento. “Después ya vinieron las negociaciones que fueron emprendiendo desde la
toma del Cuartel de la Plaza, la principal unidad militar, y el trato al que se llegó para la
rendición de Bernardo Luis de Velasco, entonces gobernador de la provincia del Paraguay.

¿Cuánto antes se gestó el plan?

Chamorro remarcó que el plan inicial de los próceres era la revolución; traer cuerpos militares
desde diferentes partes del país y caer con toda la fuerza en Asunción. “Esto habrá nacido en
abril de 1811, pero como ‘Plan B’ tenían ideado el asunto del golpe militar que es lo que
terminó ocurriendo”, afirmó.

Debido a la premura que exigía el momento, en atención a que los españoles ya sospechaban
de los movimientos de los próceres, estos se vieron obligados a improvisar el “Plan B”. “No hay
documentación que asegure esto pero los hechos históricos registrados hacen hilar esta
situación”, mencionó.

En ese sentido, explicó el también profesor que no se tomaron los cuarteles tan rápido sin una
planificación previa. Se ejecutó un trabajo de inteligencia y se habló con gente dentro de los
cuarteles.

documentación que asegure esto pero los hechos históricos registrados hacen hilar esta
situación”, mencionó.

En ese sentido, explicó el también profesor que no se tomaron los cuarteles tan rápido sin una
planificación previa. Se ejecutó un trabajo de inteligencia y se habló con gente dentro de los
cuarteles.

IMPORTANCIA

La independencia de Paraguay es crucial en la historia de América Latina. Lograda el 14 y 15 de


mayo de 1811, marcó el fin del dominio colonial español en la región y abrió el camino hacia la
autodeterminación y el desarrollo nacional. Esta independencia permitió a Paraguay forjar su
propio destino político, económico y cultural, contribuyendo así a la configuración de la
identidad latinoamericana y a la lucha por la libertad en todo el continente.

CALIDAD INTELECTUAL DE LOS PRÓCERES

Los próceres de Paraguay eran personas de gran calidad intelectual y liderazgo. Figuras como
José Gaspar Rodríguez de Francia, conocido como "El Supremo", destacaron por su
pensamiento político y su habilidad para guiar al país hacia la independencia y la estabilidad.
También hubo otros líderes como Fulgencio Yegros y Pedro Juan Caballero, cuyo compromiso y
visión fueron fundamentales en la lucha por la libertad y el progreso de Paraguay. Estos
próceres demostraron su valía a través de sus acciones y contribuciones al desarrollo de la
nación.

EL PRIMER TRIUNVIRATO

El 16 de mayo se formó un triunvirato integrado por Velasco, José Gaspar Rodríguez de Francia
y Juan Zeballos. Ese mismo día, el triunvirato juró fidelidad al rey de España, Fernando VII, que
entonces se encontraba en Francia, prisionero del emperador francés Napoleón.
CONCLUSIÓN

La independencia nacional de Paraguay representó el comienzo de una nueva era para el país,
marcando el fin del dominio colonial español y el surgimiento de una nación libre y soberana.
A lo largo de este proceso histórico, se evidenció la valentía, el compromiso y la determinación
del pueblo paraguayo por alcanzar su autonomía y defender su identidad nacional.

Sin embargo, la independencia también trajo consigo desafíos y conflictos, tanto internos
como externos, que moldearon el devenir de la nación. A pesar de las dificultades, los líderes y
ciudadanos paraguayos demostraron una notable capacidad de resiliencia y unidad para
preservar su libertad y consolidar su soberanía.

La independencia nacional de Paraguay no fue simplemente un evento histórico aislado, sino


el inicio de un proceso continuo de construcción y consolidación del Estado paraguayo. A lo
largo de los años, el país ha enfrentado diferentes desafíos y ha experimentado cambios
significativos, pero el espíritu de independencia y la voluntad de defender la soberanía
nacional siguen siendo fundamentales en la identidad del pueblo paraguayo.
WEBGRAFÍA

[Link]
ANEXO

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