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Sobre La Transformación

Sobre el concepto de transformación.

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Algunos textos sobre la transformación

“Consider: whether you are a human “Piensa: ya seas un ser humano, un


being, an insect, a microbe, or a insecto, un microbio o una piedra,
stone, this verse is true. este versículo es cierto. Todo lo que
All that you touch you Change. tocas lo cambias. Todo lo que
All that you Change cambias te cambia a ti. La única
Changes you. verdad duradera es el cambio. Dios
The only lasting truth is Change. es cambio”.
God Is Change.”

“God is Power Infinite, “Dios es poder infinito, irresistible,


Irresistible, Inexorable, Indifferent. inexorable, indiferente. Y, sin
embargo, Dios es maleable,
And yet, God is pliable embaucador, maestro, caos, arcilla.
Trickster, Teacher, Chaos, Clay. Dios existe para ser moldeado. Dios
God exists to be shaped. es cambio”.
God is Change.” Octavia E. Butler, Parábola del
Octavia E. Butler, Parable of the Sower sembrador

“Deja la puerta abierta a lo desconocido, la puerta tras la que se encuentra la


oscuridad. Es de ahí de donde vienen las cosas más importantes, de donde
viniste tú mismo y también a donde irás. Hace tres años estuve impartiendo un
taller en las Rocosas y una alumna trajo una cita que dijo que era del filósofo
presocrático Menón. Decía así: «¿Cómo emprenderás la búsqueda de aquello
cuya naturaleza desconoces por completo?». La copié y la he tenido presente
desde entonces. Esta alumna hacía grandes fotografías transparentes de figuras
nadando bajo el agua y las colgaba del techo dejando que la luz pasara a través
de las imágenes, de tal forma que si andabas entre ellas, las sombras de los
nadadores se desplazaban por tu cuerpo y el propio espacio acababa adoptando
un aspecto acuático y misterioso. La pregunta que trajo esta alumna me pareció
la pregunta táctica fundamental de la vida.

Las cosas que deseamos son transformadoras, y no sabemos, o bien solamente


nos creemos que sabemos, lo que hay al otro lado de esa transformación. El
amor, la sabiduría, la gracia, la inspiración: ¿cómo emprender la búsqueda de
cosas que, en cierto modo, tienen que ver con desplazar las fronteras del propio
ser hacia territorios desconocidos, con convertirse en otra persona?”
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“La gente que se ve introducida en otras culturas atraviesa algo similar a la


agonía de la mariposa, cuyo cuerpo tiene que desintegrarse y volver a formarse
más de una vez a lo largo de su ciclo vital. En su novela Regeneración , Pat Barker
escribe sobre un médico que «sabía de sobra que muy a menudo, en las etapas
iniciales del cambio o la curación, se producía el deterioro. Si uno abría una
crisálida, encontraba un gusano podrido. Lo que nunca encontraría era esa
criatura mítica, medio gusano, medio mariposa, símbolo del alma humana para
aquellos cuya mentalidad los lleva a buscar esa clase de símbolos. No, el proceso
de transformación consistía casi por entero en descomposición». Pero la
mariposa es un símbolo tan apropiado del alma humana que su nombre en
griego es psyché , la palabra con la que se designa el alma. No tenemos muchas
palabras para apreciar esa fase de descomposición, ese repliegue, ese final que
debe preceder al comienzo.
Tampoco para hablar de la violencia de la metamorfosis, que a menudo se
describe como un proceso tan delicado como el de una flor al abrirse.

Después de escribir esto, un día tengo una hora libre entre una conversación y
una obligación y voy al antiguo jardín botánico que hay cerca de mi casa,
reabierto recientemente tras haber sido restaurado. Hacía nueve años que no
iba, desde que el edificio quedó arrasado por una fuerte tormenta de invierno.
Pensaba ir a ver las relucientes hojas de color oscuro, grandes como mapas, las
enredaderas, los musgos y las orquídeas, y respirar aquel aire húmedo, aquellos
placeres envueltos en vapor que conservaba en mi memoria. Pero el ala oeste
del enorme invernadero, con sus cristales blanquecinos, se había convertido en
un jardín de mariposas. En el centro de la sala había un criadero, con un cristal
situado a unos centímetros de una tabla de madera, o más bien una serie de
baldas estrechas, de las que colgaba un ejército de futuras mariposas, ordenadas
por especies. Las crisálidas habían adoptado la forma de las mariposas que
tenían dentro y algunas se movían como agitadas por una suave brisa, aunque
las de su lado estuvieran quietas. En el tiempo que estuve allí mirando salieron
cuatro mariposas, y otro día que volví vi salir otras siete.

Salían con las alas recogidas como paracaídas plegados, como cartas arrugadas.
En el momento en que emergían, parecía increíble que sus grandes alas
hubiesen cabido en un espacio tan pequeño. Mientras salían, sus cuerpos
quedaban a la vista de una forma en que prácticamente no serían visibles nunca
más, una vez que las alas se expandieran y fueran lo que dominara toda la
criatura, y durante esos instantes parecían bichos, insectos, y no lo que serían
cuando se convirtieran en puras alas de colores brillantes, casi como flores
dotadas de capacidad sensorial. Sus cuerpos aún estaban llenos del fluido que
tenían que bombear a las alas en los primeros minutos para estirarlas y
transformarlas en las membranas con las que volarían. Se mantenían aferradas a
sus crisálidas mientras las alas se iban desplegando en fases casi imperceptibles.
Algunas no conseguían liberarse por completo y sus alas no llegaban a estirarse
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del todo. Una mariposa se quedó inmóvil con una de sus alas naranjas retorcida
dentro de la crisálida. Otra parecía haberse quedado encasquillada cuando
estaba a medio salir; sus alas negras y amarillas eran como capullos que no iban
a florecer. Otra empezó a aletear desesperadamente e intentó salir subiéndose a
las crisálidas cerradas que tenía al lado, hasta que también estas empezaron a
sacudirse con un pánico contagioso. Esa mariposa acabó liberándose y cayendo,
aunque quizá demasiado tarde para que sus alas se desplegaran. El proceso
detransformación consiste sobre todo en descomposición, seguida de esta crisis
en la que la emergencia de aquello que hubo antes tiene que ser abrupta y total
.
Pero no todos los cambios en la vida de una mariposa son tan dramáticos.
También están los estadios por los que pasa entre las sucesivas mudas de piel, ya
que una oruga, igual que una serpiente, igual que Cabeza de Vaca en su periplo
por el suroeste, se desprende de su piel una y otra vez a medida que va
creciendo. La oruga sigue siendo una oruga mientras pasa por las sucesivas fases
entre mudas, pero no siempre es la misma oruga con la misma piel. Existen
rituales que celebran estas rupturas —graduaciones, actos de adoctrinamiento,
ceremonias de transición—, pero la mayoría de los cambios tienen lugar sin que
los alentemos o señalemos tan explícitamente. Quizá el cambio sea así, unas
veces espectacular y otras más discreto, algo visible y a la vez oculto, una
constante oscilación entre lo lejano y lo cercano”.

Rebecca Solnit, “Una guía en el arte de perderse”

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