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TEMA 1.

EL ESPACIO GEOGRÁFICO ESPAÑOL


ÍNDICE
1. El espacio geográfico español
2. El relieve peninsular
3. Los relieves insulares
1. El espacio geográfico español
1.1. La composición del territorio
España es un estado europeo situado en la zona templada del hemisferio norte.
Sus 505.987 km2 comprenden parte del territorio de la península ibérica (junto a
Portugal y Andorra), dos archipiélagos (Baleares y Canarias) y las ciudades
norteafricanas de Ceuta y Melilla:

• La España peninsular presenta una posición de encrucijada entre dos


continentes, Europa y África, y entre dos masas de agua, el océano
Atlántico y el mar Mediterráneo. Esto ha convertido a España en un cruce
geopolítico entre pueblos de Europa y África.
• El archipiélago balear se localiza en el mar Mediterráneo, a unos 300 km
de la Comunidad Valenciana. Comprende las islas de Mallorca, Menorca,
Ibiza, Formentera y Cabrera.
• El archipiélago canario se sitúa en el océano Atlántico. A unos 100km de
las costas del noroeste de África. Comprende ocho islas habitadas:
Tenerife, La Palma, El Hierro, La Gomera, Gran Canaria, Fuerteventura,
Lanzarote y La Graciosa.
• Ceuta y Melilla se encuentran en la costa norte de África.

1.2. La diversidad geográfica


El territorio español se caracteriza por su diversidad. La diversidad natural
viene dada por la gran variedad geomorfológica, climática, vegetal y edáfica,
creadora de diferentes paisajes naturales. Esta variedad supone un reparto
desigual de los recursos naturales y, por consiguiente, de las actividades
económicas y los asentamientos, generando una gran pluralidad de paisajes
humanos.
2. El relieve
El relieve es el conjunto de formas que presenta la superficie terrestre y se
organiza en grandes conjuntos o unidades morfoestructurales que son el
resultado de la estructura geológica y del modelado.
2.1. El relieve español
El relieve español (peninsular e insular) es muy variado, con unidades
morfoestructurales muy complejas y formas diversas, debido a una evolución
geológica iniciada hace 650 millones de años. Se caracteriza por:

• La forma maciza de la Península, determinada por su gran anchura de


oeste a este y por sus costas rectilíneas, que dificulta la influencia
marítima en el interior.
• Su elevada altitud media (660m) debido a las cordilleras montañosas
existentes y a una Meseta interior situada entre 600-800m de altitud.
• Disposición periférica de los sistemas montañosos, dificultando la
llegada de masas de aire marítimo al interior.

2.2. Tipos de unidades morfoestructurales


Las unidades morfoestructurales que encontramos en la península son:

• Los zócalos son llanuras o mesetas formadas en la era primaria al ser


arrasadas por la erosión de las cordilleras surgidas en las orogénesis del
período. Está compuestas por materiales paleozoicos duros, de rocas
silíceas (pizarras, granitos, cuarcita), que sometidos a empujes
orogénicos no se pliegan, sino que se fracturan.
• Los macizos antiguos son montañas aparecidas en la orogenia alpina
de la Era Terciaria a causa del reelevamiento de partes del viejo zócalo.
Están formados por rocas duras: Sistema Central, Montes de Toledo,
Macizo Galaico y el occidente de la cordillera Cantábrica.
• Cordilleras de plegamiento son un relieve montañoso cuyos materiales
se han visto afectados por presiones laterales, generando estructuras
plegadas. Su origen está unido a la orogenia alpina y podemos diferenciar
dos tipos:
o Las cordilleras alpinas, que alcanzan máximas altitudes,
originadas a partir de la acumulación de potentes capas de
sedimentos en depresiones marinas durante la era secundaria, que
la orogenia alpina plegó y levantó (Pirineos y Sistemas Béticos).
o Las cordilleras o cadenas de cobertera, surgieron en un borde
de zócalo sobre el que descansaba una cobertura sedimentaria. La
orogenia alpina deformó el conjunto, fracturó el zócalo y plegó la
cobertera, adaptándose a la nueva estructura deformada. Estas
cordilleras aparecen en el borde oriental de la Meseta: en la mitad
este de la Cordillera Cantábrica y en el Sistema Ibérico.
• Las cuencas sedimentarias son relieves de morfología llana que han
sido recubiertos por sedimentos tras un hundimiento de la corteza
terrestre; se formaron a lo largo del periodo terciario. Están constituidas
por materiales sedimentarios, de origen marino y continental (calizas,
arcillas, margas). Distinguimos dos tipos de cuencas:
o Cuencas interiores castellanas. Formadas a partir de la fractura
y hundimiento de un bloque del zócalo herciniano durante la
orogenia alpina y se colmatan con los sedimentos procedentes de
los relieves montañosos circundantes.
o Cuencas sedimentarias prealpinas: Ebro y Béticas. Son
cuencas cuyo hundimiento está relacionado con la formación de
las grandes cordilleras alpinas que se levantan junto a ellas.

2.3. La evolución geológica de la península.


2.3.1. El Precámbrico: 4600-540 m.a. El nacimiento de Iberia
Iberia nació a finales del Precámbrico (650m.a) en la orogénesis cadomiense en
la plataforma continental de NO de África. En la actualidad, sus materiales,
adosados a cordilleras posteriores y transformados en pizarras. Se encuentran
en Extremadura y Sierra Morena y en puntos de los montes de Toledo, el sistema
Central, Galicia y Asturias.
2.3.2. La era primaria: 540-220 m.a. La orogénesis herciniana
En la era primaria o paleozoico, Iberia se desplazó hacia el norte hasta chocar
con el continente de Euramérica para formar un único supercontinente: Pangea.
La orogenia herciniana eleva materiales silíceos (granito, pizarra y cuarcita) para
formar el macizo Hespérico, convirtiéndose en la Meseta. Al noreste aparece el
macizo de Aquitania, la zona catalano-balear y del Ebro; y al sureste el macizo
Bético-Rifeño.
2.3.3. La era secundaria: 225-65 m.a. Calma y sedimentación
La era secundaria o mesozoico fue un periodo de calma en el que Pangea se
dividió en varios continentes. Es un periodo protagonizado por la erosión,
desgastando los zócalos hercinianos y rellenando con sedimentos las zonas
deprimidas, cubiertas por calizas y margas (Macizo del Ebro).
2.3.4. La era terciaria: 65-2.5 m.a. La orogénesis alpina
En el terciario tuvo lugar la orogénesis alpina, la elevación por plegamiento de
los sedimentos depositados en las fosas marinas pirenaica y bética, creando los
actuales Pirineos y Sistemas Béticos (y su continuación baleárica), y dejando al
norte y sur de ambos dos grandes depresiones (Ebro y Guadalquivir) que se
rellenarían con sedimentos.
El zócalo de la Meseta, formado por materiales de la era primaria, experimentó
fracturas y fallas. Algunos bloques se elevaron formando el reborde de la Meseta
(Macizo Galaico y cordillera Cantábrica) y sus sierras interiores (Sistema Central
y Montes de Toledo). Así, la Meseta pasó a inclinarse hacia el Atlántico,
determinando la orientación hacia este océano de buena parte de los ríos
peninsulares.
En algunas zonas, las fracturas de la corteza generaron relieves volcánicos (Olot
o el Campo de Calatrava) y las Islas Canarias (excepto el Hierro que surge en el
Cuaternario).
2.3.5. La era cuaternaria: desde 2.5 m.a. El glaciarismo
En el cuaternario, la alternancia de periodos glaciares e interglaciares ocasionó
los modelados glaciar y periglaciar.
El modelado glaciar afectó a las cordilleras más altas: Pirineos, cordillera
Cantábrica, Sistema Central, Sistema Ibérico, Sierra Nevada y las cimas más
altas del macizo galaico.
La mayoría de los glaciares fueron de circo, limitándose a la cabecera del valle,
mientras que los glaciares de valle fueron menos comunes, limitándose a los
Pirineos. La erosión del hielo ensanchó los circos y valles glaciares, dándoles la
forma de artesa o U. La sedimentación de los materiales creó depósitos en el
frente del glaciar (morrena frontal), en los laterales (morrena lateral) y en el lecho
(till).
El modelado periglaciar afectó a las zonas menos elevadas, donde las
temperaturas alternaban por encima y por debajo de los 0ºC, alterando rocas y
suelos. Las rocas se rompen cuando el agua se introduce por sus fisuras; estos
fragmentos rotos se acumulan en las vertientes formando canchales, que
pueden disponerse en mantos o en conos y abanicos al pie de una pared. El
suelo, por su parte, en las zonas llanas forma «césped almohadillado». También
son típicos los suelos poligonales, formados por grietas.
Las terrazas fluviales son franjas planas y elevadas situadas en los márgenes
del río y que tienen su origen también en la alternancia climática del Cuaternario.
2.4. La variedad litológica del relieve
En España se distinguen cuatro grandes áreas litológicas, según la
naturaleza del roquedo: silícea, caliza, arcillosa y volcánica. En cada una de
estas zonas se van a modelar distintas formas de relieve.

• ESPAÑA SILÍCEA: Formada por materiales antiguos de origen plutónico


(granito) y metamórfico (gneiss, cuarcita, pizarra, ...). Son rocas duras,
rígidas, resistentes a la erosión. Forman relieves viejos, suaves y
redondeados por la erosión. Se localizan mayoritariamente en el oeste
peninsular, en zonas en las que aflora en superficie el viejo zócalo
herciniano (Macizo Galaico, parte occidental de la Cordillera Cantábrica,
Sistema Central, Montes de Toledo y Sierra Morena) y en zonas donde
quedan restos de macizos antiguos (zona axial de los Pirineos, Cordillera
Costero-Catalana, Sistema Ibérico y altas cumbres de la Cordillera
Penibética en Sierra Nevada).
En esta área la roca predominante es el granito que al alterarse (las rocas
se rompen al filtrarse el agua por las fracturas y helarse posteriormente,
puesto que el hielo presiona en las fisuras de las rocas y las rompe)
determina diferentes formas de relieve:
o Canchales o acumulación de fragmentos de roca rotas a pie de
montaña.
o Tores o apilamientos de bolas graníticas.
o Rocas caballeras o bolas de granito situadas sobre una superficie
más pequeña.
o Berrocales o caos granítico, que son bolas dispuestas en las laderas
o al pie de las montañas.

• ESPAÑA CALIZA. Está formada por sedimentos de la Era Secundaria, de


origen, sobre todo, marino (areniscas, conglomerados, margas, caliza, ...)
que han sido plegados por los movimientos alpinos. Forma los relieves de
las cordilleras jóvenes con grandes alturas y pendientes acusadas.
Comprende los Pirineos, los Montes Vascos, parte oriental de la Cordillera
Cantábrica, Sistema Ibérico y Cordilleras Béticas, formando una Z
invertida.
En esta área de predominio calizo, debido a su gran solubilidad, la acción
erosiva de las aguas ha originado un relieve kárstico, cuyas formas más
características son las siguientes:
o Lapiaces: surcos producidos en las vertientes por la disolución de la
caliza por la acción de los arroyos.
o Gargantas u Hoces: valles profundos de vertientes abruptas
originadas por la acción de los ríos.
o Poljés: depresión o valle cerrado de fondo plano recorrido por
corrientes de agua que desaparecen por un sumidero y continúan
circulando subterráneamente.
o Cuevas: creadas al infiltrarse agua por las fisuras del terreno calizo y
circular de forma subterránea. En ellas pueden formarse estalactitas
(a partir del agua, rica en carbonato cálcico que gotea del techo) y
estalagmitas (a partir del agua depositada en el suelo. El agua
infiltrada puede volver a la superficie a través de manantiales.
o Simas: son aberturas estrechas que comunican la superficie con las
galerías subterráneas.
o Dolinas: Cavidades o depresiones cerradas que se forman en los
lugares donde el agua se estanca. Al unirse varias dolinas se forma
una uvala.
La naturaleza permeable de la caliza convierte a algunos sistemas
montañosos en auténticas “esponjas”, en importantes reservas de agua de lluvia,
que pasa al interior de la roca a través de fracturas o sumideros y, en ocasiones
sale a la superficie por fuentes y manantiales existentes a los pies de las
montañas.
• LA ESPAÑA ARCILLOSA. formada por materiales sedimentarios poco
resistentes (arcillas, margas, yesos, calizas, sal común, ...) del Terciario y
Cuaternario. Corresponde a las grandes depresiones del Ebro y del
Guadalquivir, submeseta norte y sur, hoyas interiores de los Sistemas
Béticos y las llanuras costeras peninsulares. Topográficamente se
caracteriza por un relieve plano, de suaves ondulaciones que ofrecen
excelentes condiciones para la agricultura. Son terrenos de materiales
blandos, no afectados por plegamientos posteriores que han sido
erosionados fácilmente. En las zonas en las que alternan largos períodos
secos y cálidos con otros de lluvias torrenciales, se han formado cárcavas
o hendiduras estrechas y profundas debido a la acción desgastadora del
agua, originando, en ocasiones, el típico paisaje de bad lands (los
Monegros, en Aragón, y Guadix, en Granada)

• LA ESPAÑA VOLCÁNICA. Corresponde al archipiélago canario. En la


Península se encuentran pequeñas y aisladas manchas de terreno
volcánico en la provincia de Almería, submeseta Sur y norte de Cataluña.
En las Islas Canarias los materiales predominantes son los basaltos y las
formas de relieve volcánicas son muy diversas:
• cráteres y conos volcánicos
• calderas o cavidad del cráter de un volcán: Taburiente, en la isla
de La Palma
• malpaíses (terrenos malos) formados por coladas de lava que al
solidificarse rápidamente han dado lugar a superficies rocosas y
agrietadas
• roques o pitones de lava que la erosión ha dejado al descubierto
grandes acantilados y profundos barrancos labrados por la erosión del agua.
2.5. Las unidades morfoestructurales del relieve
El relieve peninsular se organiza en torno a la Meseta. Es una llanura elevada,
dividida en dos sectores por el Sistema Central: la submeseta norte y la
submeseta sur (ligeramente accidentada gracias a los Montes de Toledo).
Rodeando la Meseta encontramos los rebordes montañosos (Macizo Galaico,
cordillera Cantábrica, sistema Ibérico y Sierra Morena), dos depresiones (Ebro y
Guadalquivir) y cadenas montañosas periféricas (Montes Vascos, Pirineos,
cordillera Costero-Catalana y cordilleras Béticas).
2.5.1. La Meseta
Por su extensión y posición central, la Meseta es la unidad más destacable del
relieve peninsular. Ocupa una superficie aproximada de 210 000 km2 (45% de la
superficie peninsular) y su altura media es de 600 m. Es el resto de un antiguo
macizo -Macizo Hespérico- surgido en la orogénesis herciniana de la Era
Primaria, que fue arrasado por la erosión y convertido en penillanura o Meseta.
En la Era Terciaria La Meseta fue deformada y destruida, en gran parte, durante
la orogénesis alpina. Dentro de la Meseta pueden diferenciarse las siguientes
partes:
El antiguo zócalo paleozoico. Es una zona llana que sólo aflora hoy en la zona
oeste, en la que la erosión ha barrido la cobertera de materiales terciarios
(penillanuras zamorano-salmantina y extremeña).

Las sierras interiores de la meseta: Sistema Central y Montes de Toledo. El


Sistema Central es la espina dorsal de la Meseta. Constituye la amplia
ondulación provocada por la orogenia alpina sobre el zócalo herciniano, lo que
explica la amplitud de cumbres aplanadas y de extensas superficies llanas por
encima de los 1.000 metros. Sus principales núcleos orográficos son de Este a
Oeste: Sierra de la Pela, Ayllón, Somosierra, Guadarrama, Gredos, (con la
máxima altura en la cumbre del Moro Almanzor 2592), Béjar, Gata, Peña de
Francia y, ya en Portugal, la Sierra de la Estrella. Estas sierras están separadas
entre sí por corredores transversales o puertos (Somosierra, Navacerrada,...)
que facilitan la comunicación entre las dos submesetas. La litología es silícea.
En las sierras periféricas predominan materiales metamórficos (pizarras,
cuarcitas,...), mientras que en las sierras centrales dominan los granitos, en los
que la erosión ha modelado formas de relieve diversas: domos, tores, berrocales,
como el de la Pedriza del Manzanares. En las zonas más altas son visibles las
huellas del glaciarismo cuaternario, glaciares de circo convertidos en lagunas,
apreciables en la Sierra de Gredos, Guadarrama, [Link] Sistema Central divide
a la Meseta en dos submesetas: submesetaNorte y submeseta Sur.
Los Montes de Toledo dividen a la submeseta Sur en dos cuencas hidrográficas:
la del Tajo y la del Guadiana. Su génesis es común a la del Sistema Central.
Están formados por material paleozoico, presentan menor altitud y una
morfología de tipo apalachense consecuencia de la erosión diferencial que ha
dejado al descubierto las capas duras (cuarcitas formando crestones sobre los
valles de material blando. Entre sus sierras se encuentran: Altamira, Guadalupe,
Montanchez, San Pedro y San Mamed.
Las cuencas sedimentarias del interior: las Submesetas Norte y Sur. Se
formaron también en la Era Terciaria, cuando la orogénesis alpina provocó el
hundimiento de algunos bloques de la Meseta. La Submeseta Norte o cuenca
sedimentaria del Duero: formada por la cuenca del río Duero, su altitud media
es de 800 metros. Está asentada en una amplia depresión constituida por
material paleozoico sobre la que se ha producido una importante sedimentación
terciaria y cuaternaria. Topográficamente se distinguen en ella las siguientes
formas de relieve:
• Al Este y Norte, los páramos o mesas, superficies estructurales planas,
elevadas y pedregosas, coronadas por una cubierta caliza resistente a la
erosión, con cultivos pobres y pocos asentamientos humanos (páramos
de la Alcarria).
• La parte central de la depresión ha sufrido mayor erosión, resultando una
llanura ondulada denominada campiña, muy aprovechada para el cultivo
(comarca de Tierra de Campos); en ella, a veces, aparecen, cerros
testigos u oteros -relieves residuales coronados por calizas resistentes
a la erosión- (Cerro del Otero de Palencia, Cerro de los Ángeles en
Madrid;...).
• Al Oeste, la erosión cuaternaria ha barrido la cobertera terciaria, dejando
al descubierto el zócalo paleozoico, formándose penillanuras, la
zamorano-salmantina, en la que los ríos han excavado profundas
gargantas o tajos que se han aprovechado, en ocasiones, para la
construcción de centrales hidroeléctricas.
La Submeseta Sur. Con una altitud media de 600 metros, está accidentada por
los Montes de Toledo que separa la cuenca hidrográfica del Tajo de la del
Guadiana. En ella encontramos las siguientes unidades morfológicas:

• Al Este, Mesetas y amplias llanuras: La Mancha, es una depresión


rellena de sedimentos terciarios que forma una llanura perfecta donde la
erosión fluvial ha provocado la aparición de páramos calcáreos. También
son frecuentes los fenómenos kársticos (Lagunas de Ruidera).
• En el centro, la fosa tectónica del Tajo, en estrecho valle.
• Al Oeste, destaca la penillanura extremeña, interrumpida por sectores
deprimidos rellenos de depósitos lacustres terciarios (arenas, arcillas, ...)
que forman llanos fértiles paran el cultivo (La Serena, Tierra de Barros,...).

2.5.2. LOS REBORDES MONTAÑOSOS DE LA MESETA


La Meseta está rodeada por todas partes, menos por el Oeste, por cadenas
montañosas que la aíslan de la influencia marítima. Estos rebordes montañosos
se formaron en la Era Terciaria por el rejuvenecimiento de bloques de la Meseta
o por el plegamiento de los materiales depositados en el mar en la Era
Secundaria en los bordes de la Meseta. Destacan:
El macizo Galaico-Leonés, era el ángulo NO del zócalo de la Meseta, que en
la orogénesis alpina se fracturó y rejuveneció. Es por tanto de materiales
paleozoicos y presenta montañas redondeadas de poca altura, cortadas por
fallas. De Oeste a Este se distinguen en él las siguientes partes:

• La zona costera, muy recortada, es una costa sumergida, por lo que los
antiguos valles fluviales han sido ocupados por el mar formando rías;
destacan las Rías Bajas (Vigo) y Altas (Ferrol, Betanzos y La Coruña).
• La zona central de altitud moderada, donde destaca el escalón de
Santiago de Compostela (500 metros), la Cuenca de Lugo y un conjunto
de sierras (Segundera, Cabrera, Ancares,...) formando la llamada dorsal
gallega, cuyo punto culminante es Cabeza de Manzaneda (1778 m).
• Los Montes de León, es la unidad más oriental. Forman un conjunto de
montañas de mayor altura (Teleno: 2188 m.). Las cumbres más altas
conservan importantes huellas de glaciarismo, destacando el Lago de
Sanabria, mayor lago español de origen glaciar. Dificultan las
comunicaciones hacia La Meseta al escasear los valles transversales.

La Cordillera Cantábrica. Constituye el borde septentrional de La Meseta; se


extiende desde Asturias al País Vasco, en paralelo al litoral del Mar Cantábrico.
Forma una muralla que. dificulta una comunicación entre la costa y las tierras
del interior, obstaculizando el acceso de las masas de aire húmedo al interior
peninsular. Presentan una disposición longitudinal O - E, desde el Macizo
galaico, al oeste, hasta enlazar al este con los Montes [Link] la Era
Primaria la zona que ocupa la cordillera era un geosinclinal con algunas
emergencias en la parte occidental de Asturias. En la Era Secundaria se produce
una sedimentación marina (transgresión) al Este de la zona emergida. Los
movimientos alpinos afectan a todo el conjunto que presenta diferentes
sectores:

• La zona occidental, presenta afinidad con el macizo galaico, pues


también es producto de la orogenia herciniana. Está formada por material
paleozoico (cuarcita, pizarra,...) y del período carbonífero, época en la
que se forman las capas de carbón de esta zona. Con los movimientos
alpinos estos materiales se fracturan formándose un conjunto de sierras
de aspecto vigoroso donde se encuentran las mayores alturas (Picos de
Europa - Naranjo de Bulnes (2.519), Torre de Cerredo (2.648),
dificultando las comunicaciones de Asturias con La Meseta. En esta zona
el modelado glacial es importante.
• La zona central - oriental, de material calizo se pliega dando lugar a
formas de relieve más suaves y de menor altitud en las que tampoco
faltan las cimas (Sierra de Híjar, con más de 2.000 metros, y Peña Labra
-2.006-). Son frecuentes los fenómenos kársticos, como las Cuevas de
Altamira y Cueva del Castillo, en Cantabria.
En todo el conjunto de la Cordillera Cantábrica son numerosos los puertos:
Pajares, entre León y Asturias y el del Escudo, entre Burgos y Cantábrica.
Sistema Ibérico. Forma el borde oriental de la Meseta, se extiende en dirección
NO - SE, desde Burgos hasta la costa valenciana. Está formada por sierras
separadas por una serie de depresiones longitudinales. Aunque tiene una
pequeña parte al NO de roquedo paleozoico (resto del antiguo Macizo del Ebro)
con alturas superiores a los 2.000 m., está formada predominantemente por
materiales secundarios depositados por el mar en el borde este de la Meseta,
que se plegaron en la orogénesis alpina. En ella se distinguen dos sectores: la
mitad norte, formada por un conjunto de sierras elevadas, de dirección NO-SE
(Sierras del Moncayo, Picos de Urbión, Demanda y Cebollera) y la mitad sur,
desde Teruel, que se bifurca en dos ramas, separadas por una fosa tectónica,
la depresión Calatayud – Teruel, recorrida por el río Jiloca: la interior o
castellana (Sierra de Albarracín y la Serranía de Cuenca, en la que encontramos
formas cársticas en la Ciudad Encantada) y la exterior o aragonesa
(Maestrazgo, Javalambre, Gúdar).
Sierra Morena. Constituye el límite meridional de La Meseta, no es propiamente
una cordillera, sino un brusco escalón que separa la Meseta del Valle del
Guadalquivir. Se ha interpretado como una gigantesca falla, pero parece que se
trata de una gran flexión fracturada en muchos puntos que se produjo por el
empuje desde el sur al levantarse las Cordilleras Béticas. El roquedo es
paleozoico, de color oscuro, lo que unido a la vegetación (jara) le da su nombre.
La forman un conjunto de sierras no muy elevadas (Sierra Madrona, Pedroches,
Alcudia, Almadén, Aracena y Andévalo). La ausencia de valles transversales
entre ellas dificulta las comunicaciones, el paso más importante que comunica
la Sub meseta Sur con Andalucía es el de Despeñaperros.
2.5.3. SISTEMAS Y UNIDADES EXTERIORES DE LA MESETA
Fuera de la Meseta se sitúan las unidades de relieve a las que, en razón de su
posición geográfica se denominan unidades exteriores. Son cordilleras y
depresiones cuya formación se inicia en la Era Terciaria.
Las cordilleras exteriores. Se formaron en la orogénesis alpina de la Era
Terciaria, al plegarse los materiales depositados en las fosas oceánicas situadas
entre los antiguos macizos que actúan como topes. Destacan:
- Los Pirineos ocupan el istmo peninsular, desde el Golfo de Vizcaya
hasta el Cabo de Creus, (435 km). Las máximas altitudes de su tramo
central marcan la línea de frontera entre Francia y España.
Estructuralmente, se distinguen:
o La zona axial, es el núcleo y el eje directriz de la cordillera, de
material paleozoico, restos del antiguo macizo herciniano de
Aquitania. Es la zona más alta y de relieve más abrupto; aquí se
sitúan las mayores cimas de la cordillera como Puigmal (2913 m)
o el conocido Pico Aneto (3404 m) en el macizo de la Maladeta.
o Los prepirineos, calizos, menos altos y más [Link] dos
alineaciones paralelas a la zona axial: las sierras interiores
(Collarada, 2884 m, Monte Perdido, 3355 m.) y exteriores (Sierra
de Leyre, en Navarra, 1371 y Guara, en Aragón,1864 m., Sierra
del Cadí, en Lérida, 2.567 m). Entra ambas alineaciones
montañosas se sitúa La Depresión Media Prepirenaica, donde
los cursos fluviales han abierto amplios valles longitudinales y
profundos cañones.
El retoque glaciar cuaternario afectó a casi todo el conjunto de la cordillera,
donde son visibles las típicas formas del relieve glaciar (valles en U, morrenas,
circos,...). En esta zona son muy abundantes los lagos llamados ibones en
Aragón y estanys en Cataluña. También son frecuentes los puertos
(Roncesvalles, Somport, Envalira,...) que permiten la comunicación.
Entre los rasgos morfológicos de la cordillera pirenaica destaca el predominio
de valles transversales, orientados de Norte a Sur originados por el
encajamiento de la red pluvial.
- Los Montes Vascos son considerados una prolongación de los Pirineos
occidentales. Su roquedo es secundario. Tienen escasa altura y formas
suaves y onduladas, puesto que todo el conjunto presenta escasa
resistencia a la erosión. Sus mayores alturas son Peña Gorbea (1475
metros) y Aitzkorri (1544 metros).

- La Cordillera Costero-Catalana. Barrera montañosa paralela a la costa


que aísla al valle del Ebro de la influencia mediterránea. La mitad norte
está formada por materiales paleozoicos, restos del viejo macizo
herciniano del Ebro levantados en la orogénesis alpina. La mitad sur está
constituida por terrenos calizos secundarios plegados en la orogénesis
alpina. Longitudinalmente está formada por tres unidades: la Cordillera
Litoral, paralela a la costa, de escasa altura (Altos del Garraf,
Tibidabo,...), la Cordillera Prelitoral, interior, más extensa, desde
Gerona hasta el delta del Ebro, y con mayores alturas (Montseny,
Montserrat). Ambas están separadas por una depresión longitudinal o
fosa tectónica, que se rellenó con materiales terciarios y cuaternarios,
dando lugar a un relieve de colinas suaves y valles. Discurre desde
Gerona hasta Tarragona a través de un espacio de gran significación
geográfica por su importancia agrícola demográfica y económica (la
depresión del Vallés, del Penedés,...).

- Las Cordilleras Béticas, sistema montañoso alpino que se extiende


desde Cádiz hasta el cabo de La Nao en dirección SO - NE. Contiene las
mayores cumbres de la Península (Mulhacén, con 3478 metros).
Surgieron en la segunda mitad de la Era Terciaria a medida que el
plegamiento alpino, por desplazamiento de la placa africana contra el
zócalo meseteño,comprimió los materiales blandos secundarios
depositados en el mar del Thetis. Al alternar margas y calizas muchos
pliegues fueron desplazados de su lugar de origen formando mantos de
corrimiento (los materiales más sólidos, ante la presión orogénica, se
deslizaron sobre los más plásticos). Desde el punto de vista litológico y
estructural, las Béticas se dividen en tres grandes unidades
morfoestructurales:
o La Cordillera Penibética, bordea la costa mediterránea, desde la
Serranía de Ronda, al Oeste hasta la Sierra de las Estancias al
Este. En una de sus sierras, en Sierra Nevada, afloran materiales
primarios o paleozoicos, restos del antiguo macizo herciniano
Bético-Rifeño. Sierra Nevada cuenta con la cota máxima: el pico
Mulhacén (3479). En el resto de las sierras predominan calizas
plegadas. Estructuralmente, en la Penibética, existen diferencias
entre el sector occidental (Sierras de Tejera, Almijara y Serranía de
Ronda) y el oriental (Contraviesa, Sierra de Gádor, Filabres y
diversos conos volcánicos en torno a Cabo de Gata).
o La Cordillera Subbética, en el interior, al norte de la Penibética,
de materiales secundarios, entre ellos abundan calizas y margas
que han dado lugar a amplias superficies acarcavadas de malas
tierras y sorprendentes modelados kársticos (Torcal de Antequera
y Cuevas de Nerja) Su tramo oriental presenta un conjunto
orográfico importante (Sierra de Cazorla, Segura y la Sagra). En
su sector occidental destacan las Sierras de Ubrique, Grazalema,
y próxima a Gibraltar, la de Luna).
o Depresión intrabética, que separa la cordillera Subbética de la
Penibética. No es una depresión continua, sino que está
fragmentada en varias depresiones pequeñas (hoyas de Ronda,
Antequera, Loja, Guadix, Baza, Almanzora y Elche), rellenas de
material terciario. Sobre ellas ha actuado la erosión, dando lugar
al típico paisaje de bad-lands y cárcavas.

2.5.4. Depresiones exteriores a la Meseta.


Eran cuencas o fosas prealpinas que, tras la orogénesis terciaria, quedaron
entre las cordilleras alpinas y los macizos antiguos. Fueron rellenadas por
sedimentos del terciario y cuaternario y hoy son relieves prácticamente
horizontales en los que los ríos han abierto valles y dejado en resalte
plataformas tabulares.
La Depresión del Ebro, o Ibérica, forma un triángulo entre los Pirineos, el
Sistema Ibérico y las Cordilleras Costero-Catalanas que la cierran al Mar
Mediterráneo. Estuvo primero ocupada por el mar, pero luego se cerró,
transformándose en un gran lago. Por ello tiene depósitos marinos (margas y
calizas) y continentales (conglomerados de los Pirineos, arcillas y arenas). La
diferente dureza de los materiales y la erosión fluvial han originado formas de
relieve bien diferenciadas:

• Los somontanos o piedemontes, tierras llanas entre las sierras


exteriores y el centro de la depresión. Formadas por materiales gruesos
y duros transportados por los ríos desde los relieves montañosos. En
ellas son frecuentes los mallos o torreones rocosos individualizados y
también hoyas o depresiones sobre los materiales blandos.
• En el centro de la depresión los estratos son horizontales y
alternativamente duros y blandos, resultando un relieve de muelas o
páramos, donde se conservan las calizas duras y de bad-lands, sobre
materiales blandos.
La Depresión del Guadalquivir, o Bética, es también una prefosa alpina, de
forma triangular abierta al Océano Atlántico, se une a la Meseta a través de
Sierra Morena. En la Era Secundaria era un brazo marino que unía el Atlántico
con el Mediterráneo. Con el levantamiento de las Béticas quedó convertida en
una albufera que se colmata con sedimentación fluvial. En la zona próxima al
océano, la de las marismas y dunas, la colmatación continúa. La erosión fluvial
ha erosionado un relieve de campiñas onduladas con suaves lomas y algunos
cerros testigos (afloramientos de calizas duras).
2.6. El relieve costero peninsular
La primera característica destacable del litoral peninsular es su trazado
predominantemente rectilíneo (salvo las costas gallegas) y su gran longitud. La
posición geográfica de la Península Ibérica nos permite diferenciar distintos
tramos, bañados por sus respectivos mares y océano, en los que ha jugado un
papel esencial la configuración del relieve:
o La costa cantábrica (770Km.), al norte, que corre paralela a la cordillera
del mismo nombre es rocosa y con abundantes acantilados. En ella
abundan cuevas y arcos marinos, formados por la erosión del mar,
cabos (Machichaco, Ajo, Peñas,…), bahías (Santander), pequeñas rías
(Bilbao, Avilés, San Vicente de la Barquera), aunque también son
frecuentes las playas y las rasas (terrazas elevadas y escalonadas
paralelas a la costa).
o La costa gallega atlántica (440 Km) es la más alta y accidentada de
España. Destacan grandes rías (Muros, Arosa, Noia, Vigo,
Pontevedra,…), cabos (Ortegal, Finisterre, Turiñana,…), e incluso
pequeñas islas (Cíes).
o La costa atlántica andaluza (294 Km.), en el Golfo de Cádiz, es baja y
arenosa. Forma un paisaje de extensas playas y campos de dunas, con
marismas (depresión del Guadalquivir), bahías (Cádiz y Algeciras).
o El litoral mediterráneo es el más extenso (1663 Km.). A pesar de la
proximidad al mar de los sistemas montañosos, predominan las costas
bajas y arenosas. Encontramos playas, dunas, cordones litorales,
albuferas (Mar Menor y Valencia), golfos (Almería, Valencia y Rosas),
deltas (Ebro y Llobregat). También existen tramos rocosos donde son
frecuentes los acantilados (Costa Brava en Cataluña), cabos (Cabo de
Gata, de Palos, de la Nao, de Creus,…) y los peñones (Ifac en Calpe,
Alicante).
En las costas de los archipiélagos alternan acantilados y calas con
grandes extensiones de playas arenosas y bahías. En Mallorca la costa de
la Sierra de Tramontana es rectilínea y acantilada; la costa de Levante es
rocosa, caracterizada por grutas excavadas en roca caliza y calas. Las costas
de la llanura central se abren en dos bahías: la de Palma, al Sur, y la de
Alcudia, al Norte. Por su parte, Menorca presenta una costa muy abrupta con
acantilados y calas.
En Canarias predominan los acantilados sobre las playas, algunos con
alturas considerables (entre 100-500 m, Costa de los Gigantes). Por la orografía
del terreno las playas arenosas son más abundantes en las islas orientales
gracias a la existencia de una plataforma litoral mas ancha que permite la
acumulación de arena de origen marino, y, en ocasiones, la formación de dunas
(Maspalomas en Gran Canarias).
3. LOS RELIEVES INSULARES.
Los archipiélagos ofrecen formas de relieve claramente diferenciadas.
Las Islas Baleares guardan una estrecha relación con el relieve peninsular,
mientras que las Canarias son completamente independientes, tanto por su
posición geográfica como por su carácter volcánico.
Las islas Baleares geológicamente son un eslabón entre las dos cordilleras
alpinas del Mediterráneo, las Béticas y la Costero Catalana. Mallorca e Ibiza son
fragmentos de las Cordilleras Béticas, con las que se unen por debajo del agua
a través de un estrecho brazo de mar de escasa profundidad. Menorca está
ligada a la Cordillera Costero Catalana. Ibiza tiene pequeñas alineaciones
montañosas y escasean las llanuras. Mallorca, por su parte, presenta tres
conjuntos:
o La Sierra de Poniente o Tramontana, abrupta, de roquedo calizo,
que contiene lamayor elevación del archipiélago (Puig Major, 1445
m.).
o La depresión central o Pla, de relieve suave y roquedo arcilloso,
extendida entre las bahíasde Alcudia y Palma.
o La Sierra de Levante, que no alcanza los 500 m y enlaza con el
mar, de roquedocalizo.
o En las islas son importantes también las formaciones kársticas:
Cueva del Drac.
En Menorca, la mitad norte tiene una alineación montañosa que hace a la costa
de esta zona, prácticamente inaccesible, mientras que la mitad sur es llana y de
roquedo calizo. En Formentera dominan las superficies llanas.
El conjunto de las islas Canarias está formado por las islas: Gran Canaria,
Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife, La Palma, Gomera y El Hierro. Tienen un
origen volcánico, su formación se remonta a la Era Terciaria cuando la orogenia
alpina rompió el fondo marino del Atlántico y a través de sus fracturas o fallas
ascendieron grandes masas de rocas volcánicas a lo largo de varias fases. El
resultado es un relieve volcánico, joven y montañoso, que se eleva varios miles
de metros sobre los fondos marinos hasta llegar a la superficie. El conjunto
volcánico más complejo se encuentra en la isla de Tenerife, Las Cañadas y
dentro de él se halla la mayor altitud de España, el Teide (3718 m). Lanzarote
cuenta también con un importante complejo volcánico: Montaña de Fuego,
Timanfaya y Pico Partido. El vulcanismo continúa en la actualidad (la última
erupción tuvo lugar en 1971 en el volcán Teneguía, en la isla de La Palma).

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