DOCUMENTO HISTÓRICO
Manuel Belgrano y los Pueblos Originarios
RÉGIMEN POLÍTICO Y ADMINISTRATIVO Y REFORMA
DE LOS 30 PUEBLOS DE LAS MISIONES
1810
Reglamento enviado por Manuel Belgrano a la Primera Junta
estableciendo “el Régimen Político y Administrativo y Reforma
de los 30 Pueblos de las Misiones”
30 de diciembre de 1810
Manuel Belgrano
MANUEL BELGRANO Y EL “NUEVO TRATO” CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS.
UN RECLAMO BICENTENARIO.
Los Pueblos Indígenas en lo que actualmente es Argentina, reclaman, merecen y esperan un trato respetuoso de parte
de los Estados y sus funcionarios. Una igualdad de trato que reconozca sus derechos colectivos, sus instituciones, su
autodeterminación como pueblos.
Sabemos que nuestro país se fundó bajo el mito de país blanco, aniquiló la presencia indígena, la negó, la persiguió,
despojó a quienes sobrevivieron de enormes extensiones de tierra. Se trató de un plan sistemático basado en una visión
de la superioridad europea.
Pero no todos los fundadores de la actual Argentina compartían esa visión. Algunos entendieron la necesidad de res-
petar otras culturas y reconocerles un lugar importante en la organización social y política, al margen del abuso, el
despojo y la explotación. El creador de nuestra bandera, Manuel Belgrano lo defendió hace más de 200 años.
UNIÓN, LIBERTAD Y RESPETO
Manuel Belgrano pensó una Nación libre de sometimiento y esclavitud.
En su cosmovisión consideró especialmente a los Pueblos Originarios (“los naturales”) y esta impronta se ve clara-
mente expresada en el Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 Pueblos de las Mis-
iones, redactada por Belgrano en el campamento de Tacuarí, en 1810, texto que fue incorporado por Juan Bautista
Alberdi en 1853 como una de las bases de la Constitución Nacional. Manuel Belgrano solicitó que el Reglamento fuera
traducido al idioma guaraní, y así todos “los naturales” lo entendieran.
En el ideario de “Unión y Libertad”, Belgrano sostenía que “todos somos iguales y nos debemos respeto. En esta tierra
todos somos dignos y debemos contribuir a la grandeza de nuestra Patria”.
Por la importancia de su revisión, desde el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen, compartimos a continuación el docu-
mento completo del Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 Pueblos de las Misiones.
Equipo Nacional de Pastoral Aborigen / Junio del 2016
MAPA DE LAS MISIONES 1810
A
consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos
de Misiones que venía a restituirlos a sus derechos de libertad, propiedad y seguridad de
que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente para las rapiñas
de los que han gobernado, como está de mani�iesto hasta la evidencia, no hallándose una sola
familia que pueda decir, éstos son los bienes que he heredado de mis mayores, y cumpliendo con
las intenciones de la excelentísima Junta de las Provincias del Río de la Plata, y a virtud de las
altas facultades que como a su vocal representante me ha conferido, he venido a determinar los
siguientes artículos, con que acredito que mis palabras no son las del engaño ni alucinamiento
con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de hierro, tratándolos
peor que a las bestias de carga, hasta llevarlos al sepulcro entre los horrores de miseria e infelici-
dad, que yo mismo estoy palpando con ver su desnudez, sus lívidos aspectos, y los ningunos re-
cursos que les han dejado para subsistir:
1. Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer
de ellas como mejor les acomode; como no sea atentando contra sus semejantes;
2. Desde hoy les liberto del tributo; a todos treinta pueblos y susrespectivas jurisdicciones, les
exceptúo de todo impuesto por el espacio de diez años;
3. Concedo un comercio franco y libre de todas sus producciones incluso la del tabaco, con el
resto de las Provincias del Río de la Plata;
4. Respecto a haberse declarado en todo iguales a los españoles que hemostenido la gloria de
nacer en el suelo de América, les habilito para todos los empleos civiles, políticos, militares y
eclesiásticos, debiendo recaer en ellos como en nosotros los empleos del Gobierno, Milicia y
Administración de sus pueblos;
5. Estos se delinearán a los vientos nordeste, sudoeste, nordeste, sudeste, formando cuadras
de a 100 varas de largo y 20 de ancho, que se repartirán en tres suertes cada una, con el fondo
de 50 varas;
6. Deberán construir sus casas todos los que tengan poblaciones en la campaña, sean natu-
rales o españoles, y tanto unos como otros podrán obtener los empleos de la República;
7. A los naturales se les darán gratuitamente las propiedades de las suertes de tierra que se les
señalen, que en el pueblo será un tercio de cuadra, y en la campaña según las leguas y calidad
de tierras que hubiere cada pueblo, su suerte, que no haya de pasar de legua y media de frente
y dos de fondo;
8. A los españoles se les venderá la suerte que desearen en el pueblo después de acomodados
los naturales, e igualmente en la campaña por precios moderados para formar un fondo con
que atender a los objetos que adelante se dirá;
9. Ningún pueblo tendrá más de siete cuadras de largo y otras tantas de ancho, y se les se-
ñalará por campo común dos leguas cuadradas, que podrán dividirlos en suertes de a dos
cuadras, que se han de arrendar a precios muy moderados, que han de servir para el fondo
antedicho con destino a huertas u otros sembrados que más les acomodase, y también para
que en lo sucesivo sirvan para propios de cada pueblo;
10. Al Cabildo de cada pueblo se le ha de dar una cuadra que tenga frente a la plaza Mayor, que
de ningún modo podrá enajenar ni vender y sólo sí edi�icar, para con los alquileres atender los
objetos de su instituto;
11. Para la iglesia se han de señalar dos suertes de tierra en el frente de la cuadra al Cabildo, y
como todos o los más de ellos tienen sus templos ya formados, podrán éstos servir de guía
para la delineación de los pueblos aunque no sea tan exacta a los vientos que dejo de termina-
dos;
12. Los cementerios se han de colocar fuera de los pueblos señalándose en el ejido una cuadra
para este objeto, que haya de cercarse y cubrirse con árboles como hoy los tienen en casi todos
los pueblos, desterrando la absurda costumbre, prohibida absolutamente, de enterrarse en las
iglesias;
13. El fondo que se ha de formar con los artículos 8o y 9o no ha de tener otro objeto que el es-
tablecimiento de Escuelas de primeras letras, artes y o�icios, y se han de administrar sus pro-
ductos después de a�incar los principales, como dispusiera la excelentísima junta o el Congreso
de la Nación por los Cabildos de los respectivos pueblos, siendo responsables de mancomún e
insolidum los individuos que los compongan, sin que en ello puedan tener otra intervención
los gobernantes que la del mejor cumplimiento de esta disposición, dando parte de su
cumplimiento para determinar al superior Gobierno;
14. Como el robo había arreglado los pesos y medidas para sacri�icar más y más a los infelices
naturales, señalando doce onzas a la libra, y así en lo demás, mando que se guarden los mismos
pesos y Medidas que en la gran Capital de Buenos Aires, hasta que el superior Gobierno deter-
mine en el particular lo que hubiere conveniente. Encargando a los Corregidores y Cabildos que
celen el cumplimiento de este artículo, imponiendo la pérdida de sus bienes y extrañamiento de
la jurisdicción a los que contravinieron a él, aplicando aquéllos a bene�icio del fondo para Es-
cuelas;
15. Respecto de que a los curas satisface el erario el sínodo conveniente, y en la sucesivo pagará
por el espacio de diez años de otros ramos, que es el espacio que he señalado para que estos
pueblos no sufran gabela ni derecho de ninguna especie, no podrán llevar derechos de bautismo
ni entierro, y por consiguiente los exceptúo de pagar cuartas a los obispos de las respectivas
diócesis;
16. Cesan desde hoy en sus funciones todos los Mayordomos de lospueblos, y dejo al cargo de
los Corregidores y Cabildos la administración de lo que haya existente, y el cuidado del cobro
del arrendamiento de tierras, hasta que esté veri�icado el arreglo, debiendo conservar los pro-
ductos en arca de tres llaves, que han de tener el Corregidor, el Alcalde de primer voto, y el Sín-
dico procurador, hasta que se les dé el destino conveniente, que no ha de ser otro que el del
fondo ya citado para las Escuelas;
17. Respecto a que las tierras de los pueblos estén intercaladas, se hará una masa común de
ellas y se repartirán a prorrata entre todos los pueblos para que unos y otros puedan darse la
mano, y formar una Provincia respetable de las del Rio de la Plata;
18. En atención a que nada se haría con repartir tierras a los naturales, si no se les hacían an-
ticipaciones así de instrumentos para la Agricultura, como de ganados para el fomento de las
crías, ocurriré a la excelentísima junta, para que abra una suscripción, para el primer objeto, y
conceda los diezmos de la cuatropea de los Partidos de Entre Ríos, para el segundo, quedando
en aplicar algunos fondos de los insurgentes que permanecieron renitentes en contra de la
causa de la Patria, a objetos de tanta importancia, y que tal vez son habidos del sudor y sangre
de los mismos naturales;
19. Aunque no es mi ánimo desterrar el idioma nativo de estos pueblos; pero como es preciso
que sea fácil nuestra comunicación, para el mejor orden prevengo, que la mayor Parte de los
Cabildos se han de componer de individuos que hablen el castellano, y particularmente el Cor-
regidor, el Alcalde de primer voto, el Síndico Procurador, y un Secretario que haya de extender
las actas en lengua castellana;
20. La administración de Justicia queda al cargo de Corregidor y alcaldes, conforme por ahora a
la legislación que nos gobierna, concediendo las apelaciones para ante el superior Gobierno de
los treinta pueblos y de éste para ante el superior Gobierno de las Provincias en todo lo con-
cerniente a gobierno y a la real Audiencia en lo contencioso;
21. El Corregidor será el presidente del Cabildo, Pero con un voto solamente, entenderá en todo
lo político, siempre con dependencia del Gobernador de los treinta Pueblos;
22. Subsistirán los Departamentos que existen con las subdelegaciones que han de recaer pre-
cisamente en hijos del país para la mejor expedición de los negocios que se encarguen por el
Gobernador, los que han de tener sueldo por la real Hacienda, hasta tanto el superior Gobierno
resuelva lo conveniente;
23. En cada capital del Departamento, se ha de reunir un individuo de cada pueblo que lo com-
puso, con todos los poderes para elegir un diputado que haya de asistir al Congreso nacional,
bien entendido que ha de tener las calidades de probidad y buena conducta, ha de saber hablar
el castellano, y que será mantenido por la real Hacienda, en atención al miserable estado en que
se hallan los pueblos;
24. Para disfrutar la seguridad, así interior como exteriormente, se hace indispensable que se
levante un cuerpo de Milicia, que se titulará Milicia patriótica de Misiones, en que indistinta-
mente serán o�iciales así los naturales como los españoles que vinieren a vivir a los Pueblos,
siempre que su conducta y circunstancias los hagan acreedores a tan alta Distinción: en la inteli-
gencia de que estos cargos tan honrosos no se dan hoy al favor, ni se prostituyen como lo hacían
los déspotas del antiguo gobierno;
25. Este cuerpo será una legión completa de infantería y caballería, que irá disponiéndose por
el Gobernador de los pueblos, igualmente que el cuerpo de artillería, con los conocimientos que
se adquieran de la población, y están obligados a servir en ella según el arma a que se les des-
tine desde la edad de 18 años hasta los 45; bien, entendido que su objeto es defender la Patria,
la religión y sus propiedades, y que, siempre que se hallen en actual servicio se les ha de abonar
a razón de 10 pesos al mes al soldado y en proporción a los cabos, sargentos y o�iciales;
26. Su uniforme para la infantería es el de los Patricios de Buenos Aires, sin más distinción que
un escudo blanco en el brazo derecho, con esta cifra: "M.P. de Misiones"; y para la caballería, el
mismo con igual escudo y cifra, pero con la distinción de que llevarán casacas cortas y vuelta
azul;
27. Hallándome convencido de que los excesos horrorosos que se cometen por los bene�icia-
dores de la yerba, no sólo talando los árboles que la traen, sino también con los naturales, de
cuyo trabajo se aprovechan sin pagárselo, y además hacen padecer con castigos escandalosos,
constituyéndose jueces en causa propia, prohíbo que se pueda cortar árbol ninguno de la yerba,
so la pena de 10 pesos por cada uno que se cortare, a bene�icio, la mitad del denunciador, y la
otra para el fondo de las escuelas.
28. Todos los conchavos con los naturales se han de contratar ante el Corregidor o Alcalde del
pueblo donde se celebren, y se han de pagar en tabla y mano, en dinero efectivo, o en efectos, si
el natural quisiere, con un 10 por ciento de utilidad, deducido el principal y gastos que tengan
desde su compra, en la inteligencia de que no ejecutándose así, serán los bene�iciadores de
yerba multados por la primera vez en 100 pesos, por la segunda con 5000, y por la tercera em-
bargados sus bienes y desterrados, destinando aquellos valores por la mitad al delator y fondo
de escuelas;
29. No les será permitido imponer ningún castigo a los naturales, como meconsta lo han
ejecutado con la mayor iniquidad; pues si tuvieren de qué quejarse, ocurrirán a sus jueces para
que les administren justicia, so la pena, que si continuaron en tan abominable conducta, y levan-
taron el palo para cualquier natural, serán privados de todos sus bienes, que se han de aplicar
en la forma dicha arriba, y si usaren del azote, serán penados hasta el último suplicio.
Campamento de Tacuarí, 30 de diciembre de 1810.