4.
El maestro zen
“Érase una vez, durante una guerra civil en la época feudal, un pequeño poblado en el que
vivía un maestro zen. Un día, llegó a ellos la noticia de que un temible general se dirigía en su
dirección para invadir y tomar la zona. El día anterior a la llegada del ejército toda la aldea
huyó, con la excepción del anciano maestro. Cuando llegó el general, tras encontrar la aldea
prácticamente desierta y sabiendo de la existencia del anciano, ordenó que el maestro zen se
personase ante él, pero este no lo hizo.
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El general se dirigió rápidamente hacia el templo donde el maestro descansaba. Furioso, el
general sacó su espada y se la acercó a la cara, gritándole que si no se daba cuenta de que
estaba simplemente parado delante de quien podría atravesarle en un instante. Con total
tranquilidad, el anciano maestro le contestó que precisamente el general estaba ante alguien
que podía ser atravesado en un instante. El general, sorprendido y confuso, terminó
haciéndole una reverencia y marchándose del lugar.”
Esta historia corta refleja la cualidad del autocontrol emocional y el valor de tener la
capacidad de mantenerse sereno en cualquier circunstancia. La cuestión es que cualquier
cosa puede pasarnos en cualquier momento, y perturbarnos ante ello no nos conduce a
nada.