Segato
Segato
La escritura en el cuerpo
de las mujeres asesinadas 1a. edición: La escritura en el cuerpo de las mujeres
asesinadas en Ciudad Juárez. Territorio, soberanía y crímenes
en Ciudad Juárez de segundo estado, Universidad del Claustro de Sor Juana,
México DF, 2006.
Territorio, soberanía
y crímenes de segundo estado
Diseño de cubierta: Sofia Durrieu
Prólogo | 5
La escritura en el cuerpo
de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.
Territorio, soberanía
y crímenes de segundo estado | 11
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Lo visible y lo invisible (en Ciudad Juárez o en el conurbano bonaerense) nos
indican el estado actual del cuerpo social pero sin lle-
Cada uno de estos rasgos que caracterizan la situa- gar a proveer una inteligibilidad sobre las relaciones
ción latinoamericana constelan o co-funcionan (ma- que traman estos fenómenos.
quinalmente, como diría Guattari) en torno a lo que
podemos llamar –como hipótesis– “lo financiero”.
Nos referimos a una modalidad global de apropia- Una hipótesis: la violencia expresiva
ción y gobierno de la riqueza generada colectivamen-
te, cuyo modus operandi consiste en reglar la pro- Rita Segato nos presenta en este texto una hipótesis
ducción de valor de manera cada vez más exterior al respecto de este preciso problema: la violencia expre-
proceso de valorización colectiva, comunitaria. Esta siva. A diferencia de la “violencia instrumental”, ne-
“exterioridad” es abstracción. Y determina, coaccio- cesaria en la búsqueda de un cierto fin, la violencia
nándolos, los procesos de producción/reproducción expresiva engloba y concierne a unas relaciones deter-
de lo común, sometiendo la trama colectiva de pro- minadas y comprensibles entre los cuerpos, entre las
ducción de la vida a mecanismos de valorización di- personas, entre las fuerzas sociales de un territorio. Es
neraria y a la desposesión de equipamientos sociales una violencia que produce reglas implícitas, a través
de bienestar. de las cuales circulan consignas de poder (no legales,
Quienes intentan dar cuenta del funcionamiento no evidentes, pero sí efectivas).
de este fenómeno se dividen entre aquellos que se La investigación militante se ve arrojada a inter-
dedican a investigar lo que sucede en la dimensión pretar signos, a leer en ellos la pugna de nuevas fuer-
“visible”, en torno a las regulaciones explícitas, la zas sin las cuales no es posible comprender la natu-
normativa legal, la legitimidad tal y como se organiza raleza dual de la máquina soberana. Este dualismo
bajo la forma de opinión pública y quienes dirigen su (que Segato atribuye a la lógica indígena y que no hay
inquietud a ese terreno sumergido, de un dinamismo que confundir con el tipo de binarismo del racionalis-
extremo. El dilema es aquello que permanece oscuro mo occidental), se desdobla permanentemente entre
al saber pero que intuimos como fuerza real e insos- regla y excepción. En este desdoblamiento (que se
layable que produce la división misma entre lo visible observa en casi todas las instituciones de regulación:
y lo invisible. de los bancos a la policía) funciona lo que hay que
Entre quienes se atreven a dar un paso más en la desentrañar: la magia y la fuerza con la cual los dis-
investigación siguiendo la realidad en sus desdobla- positivos de control identifican y subsumen las má-
mientos oscuros se formula la cuestión de los signos. quinas de guerra en los territorios, en las economías,
Porque la sucesión de episodios trágicos o mórbidos en los discursos.
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Esta hipótesis empuja a crear una nueva sección
en nuestro pensamiento para sacar de la página de
“policiales” el tratamiento de estos hechos (mone-
tarios, sociológicos, subjetivos, corpóreos), o bien
hacer de la investigación oficio de nuevos detectives
(salvajes) para situar allí, en este nivel, las claves del
nuevo conflicto social. Sobre esta cuestión tan urgen-
te y tan delicada tuvimos una larga conversación con
Rita –que agregamos al final de este libro– que propo-
ne una nueva trama interpretativa, un lenguaje para
empezar a hablar de estas nuevas formas de la guerra
y sus posibles resistencias.
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las organizaciones mexicanas Epikeia y Nuestras Hijas
de Regreso a Casa me habían oído formular lo que me
pareció ser la única hipótesis viable para los enigmá-
ticos crímenes que asolaban la ciudad; unas muertes
de mujeres de tipo físico semejante que, siendo des-
proporcionadamente numerosas y continuas a lo lar-
La escritura en el cuerpo go de más de once años, perpetradas con excesos de
de las mujeres asesinadas crueldad, con evidencia de violaciones tumultuarias y
en Ciudad Juárez. torturas, se presentaban como ininteligibles.
Territorio, soberanía y crímenes El compromiso inicial de nueve días para participar
de segundo estado en un foro sobre los feminicidios de Juárez fue inte-
rrumpido por una serie de acontecimientos que cul-
minaron, en el sexto día, con la caída de la señal de
Ciudad Juárez, en el Estado de Chihuahua, en la fron- televisión de cable en la ciudad entera cuando comen-
tera norte de México, es un lugar emblemático del su- cé a exponer mi interpretación de los crímenes en una
frimiento de las mujeres. Allí, más que en cualquier entrevista con el periodista Jaime Pérez Mendoza del
otro lugar, se vuelve real el lema “cuerpo de mujer: canal 5 local. La asustadora precisión cronométrica
peligro de muerte”. Ciudad Juárez es también, signifi- con que coincidieron la caída de la señal y la primera
cativamente, un lugar emblemático de la globalización palabra con que iría a dar inicio a mi respuesta sobre
económica y del neoliberalismo, con su hambre insa- el porqué de los crímenes hizo que decidiéramos par-
ciable de ganancia. tir, dejando Ciudad Juárez la mañana siguiente para
La sombra siniestra que cubre la ciudad y el miedo preservarnos y como protesta por la censura sufrida.
constante que sentí durante cada día y cada noche de Cuál no sería nuestra impresión al percibir que todos
la semana que allí estuve me acompañan hasta hoy. aquéllos con quienes hablamos confirmaron que la
Allí se muestra la relación directa que existe entre ca- decisión de irnos de inmediato era sensata. No olvidá-
pital y muerte, entre acumulación y concentración des- bamos que en Ciudad Juárez no parece haber coinci-
reguladas y el sacrificio de mujeres pobres, morenas, dencias y, tal como intentaré argumentar, todo parece
mestizas, devoradas por la hendija donde se articulan formar parte de una gran máquina comunicativa cu-
economía monetaria y economía simbólica, control de yos mensajes se vuelven inteligibles solamente para
recursos y poder de muerte. quien, por una u otra razón, se adentró en el código.
Fui invitada a ir a Ciudad Juárez durante el mes de Es por eso que el primer problema que los horrendos
julio de 2004 porque el año anterior dos mujeres de crímenes de Ciudad Juárez presentan al forastero, a
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las audiencias distantes, es un problema de inteligibi- la ciudad donde el año anterior fuera encontrada otra
lidad. Y es justamente en su ininteligibilidad que los víctima. Esa otra víctima era la hija asesinada –todavía
asesinos se refugian, como en un tenebroso código niña– de la madre que precisamente habíamos entre-
de guerra, un argot compuesto enteramente de acting vistado la víspera, 25 de julio, en el sombrío barrio de
outs. Solamente para dar un ejemplo de esta lógica Lomas de Poleo, asentado en el desierto inclemente
de la significación, la periodista Graciela Atencio, del que atraviesa la frontera entre Chihuahua y el estado
diario La Jornada de la Ciudad de México, también de Nuevo México, en el país vecino.2 Los comentarios
se preguntó, en una de sus notas sobre las mujeres generales también apuntaban al hecho de que el año
asesinadas en Ciudad Juárez, si habría sido algo más pasado, justamente coincidiendo con la intervención
que coincidencia que justamente el día 16 de agosto federal en el Estado de Chihuahua ordenada por el
de 2003, cuando su periódico publicaba por primera presidente Fox, otro cuerpo había sido hallado. Las
vez la noticia de un revelador “informe del FBI que cartas estaban dadas. El siniestro “diálogo” parecía
describía un posible modus operandi en el secuestro y confirmar que estábamos dentro del código y que la
desaparición de jóvenes”, problemas de correo impi- huella que seguíamos llevaba a destino.
dieron su distribución en Ciudad Juárez.1 Ese es el camino interpretativo que deseo exponer
Desafortunadamente, no había sido ésa la única aquí y, también, lo que estaba por comenzar a decir
coincidencia que se nos ocurrió significativa durante cuando la señal de la televisión de cable cayó, en la ma-
nuestra estadía en la ciudad. El lunes 26 de julio, des- drugada del viernes 30 de julio de 2004. Se trata, justa-
pués de haber concluido mi primera exposición, a me- mente, de la relación entre las muertes, los ilícitos resul-
dio camino de la extensión total del foro que nos reu- tantes del neoliberalismo feroz que se globalizó en las
nía y exactamente cuatro meses después del hallazgo márgenes de la “gran frontera” después del NAFTA y la
del último cuerpo, apareció el cadáver de la obrera de acumulación desreglada que se concentró en las manos
maquiladora Alma Brisa Molina Baca. Ahorro aquí el de algunas familias de Ciudad Juárez. De hecho, lo que
relato de la cantidad de irregularidades cometidas por más impresiona cuando se le toma el pulso a Ciudad
los investigadores y por la prensa local en torno a los Juárez es la vehemencia con que la opinión pública re-
restos de Alma Brisa. Era, sin cualquier exageración, chaza uno a uno los nombres que las fuerzas públicas
ver-para-creer, estar allí para ser testigo de lo inconce- presentan como presuntos culpables. Da la impresión
bible, de lo increíble. Pero hago notar, sí, que el cuer-
po aparecía en el mismo terreno baldío del centro de
2 Los restos de Alma Brisa fueron hallados entre girasoles en el
mismo terreno del centro de la ciudad donde había sido hallado
1 Graciela Atencio, “El circuito de la muerte”, en “Triple Jornada”, el cuerpo de Brenda Berenice, hija de Juanita, una de las princi-
suplemento del diario La Jornada, núm. 61, septiembre de 2003. pales colaboradoras del proyecto de Epikeia.
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de que la gente desea mirar en otra dirección, espera social. La otra es que “se trata de crímenes con móvil
que la policía dirija sus sospechas hacia el otro lado, sexual”. El diario del martes, un día después del ha-
hacia los barrios ricos de la ciudad3. El tráfico ilegal de llazgo del cuerpo de Alma Brisa, repetía: “un crimen
todo tipo hacia el otro lado incluye las mercancías pro- más con móvil sexual”, y la Fiscal especial subrayaba:
ducidas por el trabajo extorsionado a las obreras de las “es muy difícil conseguir reducir los crímenes sexua-
maquiladoras, el valor excedente que la plusvalía extraí- les”, confundiendo una vez más las evidencias y des-
da de ese trabajo agrega, además de drogas, cuerpos orientando el público al conducir su raciocinio por un
y, en fin, la suma de los cuantiosos capitales que estos camino que creo que es equivocado. Es de esta forma
negocios generan al sur del paraíso. Su tránsito ilícito que autoridades y formadores de opinión, aunque pre-
se asemeja a un proceso de devolución constante a un tenden hablar en nombre de la ley y los derechos, es-
tributador injusto, voraz e insaciable que, sin embargo, timulan una percepción indiscriminada de la cantidad
esconde su demanda y se desentiende de la seducción de crímenes misóginos que ocurren en esta localidad
que ejerce. La frontera entre la miseria-del-exceso y la como en cualquier otra de México, de Centroamérica y
miseria-de-la-falta es un abismo. del mundo: crímenes pasionales, violencia doméstica,
Existen dos cosas que en Ciudad Juárez pueden ser abuso sexual, violaciones a manos de agresores seria-
dichas sin riesgo y que, además, todo el mundo dice –la les, crímenes por deudas de tráfico, tráfico de mujeres,
policía, la Procuraduría General del República, la Fiscal crímenes de pornografía virtual, tráfico de órganos, etc.
especial, el Comisionado de los derechos humanos, la Entiendo esa voluntad de indistinción, así como tam-
prensa y las activistas de las ONG–: una de ellas es que bién la permisividad y naturalidad con que en Ciudad
“la responsabilidad por los crímenes es de los narcos”, Juárez se perciben todos los crímenes contra las mu-
remitiéndonos a un sujeto con aspecto de malhechor jeres, como un smokescreen, una cortina de humo cuya
y reafirmando nuestro terror a los márgenes de la vida consecuencia es impedir ver claro un núcleo central
que presenta características particulares y semejantes.
Es como si círculos concéntricos formados por una va-
3 Por ejemplo, presencié, en noviembre de 2004, en el Centro Cívi-
riedad de agresiones ocultasen en su interior un tipo de
co de Coyoacán, Ciudad de México, una manifestación de madres
y familiares de las víctimas quienes, al mismo tiempo, pedían el crimen particular, no necesariamente el más numeroso
fin de la impunidad para los verdaderos asesinos y la liberación pero sí el más enigmático por sus características pre-
de “el Cerillo”, un joven preso y, de acuerdo a los manifestantes, cisas, casi burocráticas: secuestro de mujeres jóvenes
acusado falsamente por los crímenes. Por otro lado, ya es bien con un tipo físico definido y en su mayoría trabajado-
conocida la actuación de la abogada Irene Blanco, defensora de ras o estudiantes, privación de la libertad por algunos
Latif Sharif, falsamente acusado por los crímenes, cuyo hijo sufrió
un atentado; o el reclamo de las madres contra el encarcelamiento
días, torturas, violación “tumultuaria” –como declaró
de la pandilla Los Rebeldes, por la misma razón. en el foro el ex-jefe de peritos Oscar Máynez más de
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una vez–, mutilación, estrangulamiento, muerte segu- una lista de lugares y personas que tienen, de una
ra, mezcla o extravío de pistas y evidencias por parte forma u otra, relación con las desapariciones y los
de las fuerzas de la ley, amenazas y atentados contra asesinatos de mujeres.
abogados y periodistas, presión deliberada de las au- Conversé con Diana Washington en dos oportu-
toridades para culpabilizar a chivos expiatorios a las nidades del otro lado de la frontera (pues la FBI no
claras inocentes, y continuidad ininterrumpida de los le permite cruzar el puente sin escolta) y leí el libro
crímenes desde 1993 hasta hoy. A esta lista se suma el de Sergio González. Lo que emerge es que personas
hecho de que nunca ningún acusado resultó verosímil “de bien”, grandes propietarios, están vinculados
para la comunidad y ninguna “línea de investigación” con las muertes. Falta, sin embargo, un eslabón cru-
mostró resultados. cial: ¿qué lleva a estos respetados jefes de familia,
La impunidad, a lo largo de estos años se revela exitosos en las finanzas, a implicarse en crímenes
espantosa, y puede ser descrita en tres aspectos: 1. macabros y, por lo que todo indica, cometidos colec-
Ausencia de acusados convincentes para la opinión tivamente? ¿Cuál sería el vínculo plausible entre es-
pública; 2. Ausencia de líneas de investigación consis- tos señores y los secuestros y violaciones tumultua-
tentes; y 3. La consecuencia de las dos anteriores: el rias que permitiría indiciarlos y llevarlos a proceso?
círculo de repetición sin fin de este tipo de crímenes. Falta ahí una razón. Y es justamente aquí, en la bús-
Por otro lado, dos valientes periodistas de investi- queda de esta razón, que la idea de la que tanto se
gación, Diana Washington Valdez, autora de Cosecha abusa del “móvil sexual” resulta insuficiente. Nuevas
de mujeres,4 y Sergio González Rodríguez, quien escri- tipificaciones y un refinamiento de las definiciones
bió el libro Huesos en el Desierto5 (golpeado y dejado se hacen necesarios para que sea posible compren-
por muerto en una calle de la ciudad de México hace der la especificidad de un número restringido de las
más de cuatro años, cuando se encontraba en plena muertes de Juárez, y es necesario formular nuevas
investigación para su libro, lo que le causó la pérdi- categorías jurídicas. Especialmente, es necesario de-
da de todos los dientes y lo obligó a permanecer un cir lo que parece obvio: que ningún crimen realizado
mes hospitalizado), recogieron numerosos datos que por marginales comunes se prolonga por tanto tiem-
la policía descartó a lo largo de los años y llegaron a po en total impunidad, y que ninguna policía seria
habla con tamaña liviandad de lo que, en general, es
4 Cosecha de mujeres. Safari en el desierto mexicano, México, Edi- producto de una larga investigación: el móvil, el mo-
torial Océano, 2005. Fragmentos del libro fueron apareciendo en tivo, la razón de un crimen. Esas verdades elemen-
la columna de Diana Washington en el diario El Paso Times de la tales causaron estremecimiento en Ciudad Juárez y
ciudad de El Paso, Texas. resultaron impronunciables.
5 Huesos en el desierto, Barcelona, Anagrama, 2002.
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La ciencia y la vida entender las violaciones como verdaderos actos que
acontecen in societate, es decir, en un nicho de comuni-
Algún tiempo antes de oír hablar de Ciudad Juárez por cación que puede ser penetrado y entendido.
primera vez, entre los años 1993 y 1995, conduje una Uso y abuso del cuerpo del otro sin que éste
investigación sobre la mentalidad de los condenados participe con intención o voluntad compatibles, la
por violación presos en la penitenciaria de Brasilia.6 violación se dirige al aniquilamiento de la voluntad de
Mi “escucha” de lo dicho por estos presidiarios, todos la víctima, cuya reducción es justamente significada
ellos condenados por ataques sexuales realizados en por la pérdida del control sobre el comportamiento de
el anonimato de las calles y a víctimas desconocidas, su cuerpo y el agenciamiento del mismo por la volun-
respalda la tesis feminista fundamental de que los crí- tad del agresor. La víctima es expropiada del control
menes sexuales no son obra de desviados individuales, sobre su espacio-cuerpo. Es por eso que podría decir-
enfermos mentales o anomalías sociales, sino expresio- se que la violación es el acto alegórico por excelencia
nes de una estructura simbólica profunda que organiza de la definición schmittiana de la soberanía: control
nuestros actos y nuestras fantasías y les confiere inteli- legislador sobre un territorio y sobre el cuerpo del otro
gibilidad. En otras palabras: el agresor y la colectividad como anexo a ese territorio.8 Control irrestricto, volun-
comparten el imaginario de género, hablan el mismo tad soberana arbitraria y discrecional cuya condición
lenguaje, pueden entenderse. Emerge de las entrevistas de posibilidad es el aniquilamiento de atribuciones
con más fuerza que nunca lo que Menacher Amin ya equivalentes en los otros y, sobre todo, la erradicación
había descubierto en los datos empíricos y su análisis de la potencia de éstos como índices de alteridad o
cuantitativo:7 que, contrariando nuestras expectativas, subjetividad alternativa. En ese sentido, también este
los violadores, las más de las veces, no actúan en sole- acto está vinculado a la consumición del otro, a un
dad, no son animales asociales que acechan a sus víc- canibalismo mediante el cual el otro perece como vo-
timas como cazadores solitarios, sino que lo hacen en luntad autónoma y su oportunidad de existir solamen-
compañía. No hay palabras suficientes para enfatizar la te persiste si es apropiada e incluida en el cuerpo de
importancia de ese hallazgo y sus consecuencias para quien lo ha devorado. Su resto de existencia persiste
sólo como parte del proyecto del dominador.
¿Por qué la violación obtiene ese significado?
6 Presenté los resultados en mi libro Las estructuras elementales de la
violencia. Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los Porque debido a la función de la sexualidad en el mun-
derechos humanos, Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes/
Prometeo, 2003.
8 Agamben, Giorgio. Homo Sacer: El poder soberano y la nuda vida,
7 Menacher Amir, Patterns in Forcible Rape, Chicago y Londres, The Pretextos, 1998; Schmitt, Carl. Teología política, Del Rey Livraria,
University of Chicago Press, 1971. 2008 (1922).
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do que conocemos, ella conjuga en un acto único la exterminio. En un régimen de soberanía, algunos están
dominación física y moral del otro. Y no existe poder destinados a la muerte para que en su cuerpo el poder
soberano que sea solamente físico. Sin la subordina- soberano grabe su marca; en este sentido, la muerte de
ción psicológica y moral del otro lo único que existe estos elegidos para representar el drama de la domina-
es poder de muerte, y el poder de muerte, por sí solo, ción es una muerte expresiva, no una muerte utilitaria.
no es soberanía. La soberanía completa es, en su fase Es necesario todavía entender que toda violencia,
más extrema, la de “hacer vivir o dejar morir”. 9 Sin aun aquélla en la cual domina la función instrumental
dominio de la vida en cuanto vida, la dominación no como, por ejemplo, la que tiene por objetivo apropiar-
puede completarse. Es por esto que una guerra que re- se de lo ajeno, incluye una dimensión expresiva, y en
sulte en exterminio no constituye victoria, porque so- este sentido se puede decir lo que cualquier detective
lamente el poder de colonización permite la exhibición sabe: que todo acto de violencia, como un gesto dis-
del poder de muerte ante los destinados a permanecer cursivo, lleva una firma. Y es en esta firma que se co-
vivos. El trazo por excelencia de la soberanía no es el noce la presencia reiterada de un sujeto por detrás de
poder de muerte sobre el subyugado, sino su derrota un acto. Cualquier detective sabe que, si reconocemos
psicológica y moral, y su transformación en audiencia lo que se repite en una serie de crímenes, podremos
receptora de la exhibición del poder de muerte discre- identificar la firma –el perfil, la presencia de un sujeto
cional del dominador. reconocible por detrás del acto–. El modus operandi de
Es por su calidad de violencia expresiva más que un agresor es nada más y nada menos que la marca de
instrumental –violencia cuya finalidad es la expresión un estilo en diversas alocuciones. Identificar el estilo
del control absoluto de una voluntad sobre otra– que la de un acto violento como se identifica el estilo de un
agresión más próxima a la violación es la tortura, física texto nos llevará al perpetrador, en su papel de autor.
o moral. Expresar que se tiene en las manos la voluntad En este sentido, la firma no es una consecuencia de la
del otro es el telos o finalidad de la violencia expresiva. deliberación, de la voluntad, sino una consecuencia del
Dominio, soberanía y control son su universo de signi- propio automatismo de la enunciación: la huella reco-
ficación. Cabe recordar que estas últimas, sin embargo, nocible de un sujeto, de su posición y de sus intereses,
son capacidades que sólo pueden ser ejercidas frente en lo que dice, en lo que expresa en palabra o acto.10
a una comunidad de vivos y, por lo tanto, tienen más Si la violación es, como afirmo, un enunciado, se
afinidad con la idea de colonización que con la idea de dirige necesariamente a uno o varios interlocutores
que se encuentran físicamente en la escena o presen-
tes en el paisaje mental del sujeto de la enunciación.
9 Michel Foucault, “Curso del 17 de marzo de 1976”, en Defender
la Sociedad. Curso en el Collège de France (1975-1976), México,
Fondo de Cultura Económica, 2000. 10 Jacques Derrida, Márgenes de la filosofía, Madrid, Cátedra, 1989.
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Sucede que el violador emite sus mensajes a lo largo conquista y, sobre todo, supeditado a la exacción de
de dos ejes de interlocución y no solamente de uno, tributos de un otro que, por su posición naturalizada
como generalmente se considera, pensándose exclusi- en este orden de estatus, es percibido como el provee-
vamente en su interacción con la víctima. dor del repertorio de gestos que alimentan la virilidad.
En el eje vertical, él habla, sí, a la víctima, y su dis- Ese otro, en el mismo acto en que hace entrega del
curso adquiere un cariz punitivo y el agresor un perfil tributo instaurador, produce su propia exclusión de
de moralizador, de paladín de la moral social porque, la casta que consagra. En otras palabras, para que un
en ese imaginario compartido, el destino de la mujer sujeto adquiera su estatus masculino, como un títu-
es ser contenida, censurada, disciplinada, reducida, lo, como un grado, es necesario que otro sujeto no lo
por el gesto violento de quien reencarna, por medio de tenga pero que se lo otorgue a lo largo de un proceso
este acto, la función soberana. persuasivo o impositivo que puede ser eficientemen-
Pero es posiblemente el descubrimiento de un eje te descrito como tributación.11 En condiciones socio-
horizontal de interlocución el aporte más interesante políticamente “normales” del orden de estatus, noso-
de mi investigación entre los presidiarios de Brasilia. tras, las mujeres, somos las dadoras del tributo; ellos,
Aquí, el agresor se dirige a sus pares, y lo hace de los receptores y beneficiarios. Y la estructura que los
varias formas: les solicita ingreso en su sociedad y, relaciona establece un orden simbólico marcado por
desde esta perspectiva, la mujer violada se comporta la desigualdad que se encuentra presente y organiza
como una víctima sacrificial inmolada en un ritual ini- todas las otras escenas de la vida social regidas por la
ciático; compite con ellos, mostrando que merece, por asimetría de una ley de estatus.
su agresividad y poder de muerte, ocupar un lugar en En síntesis, de acuerdo con este modelo, el cri-
la hermandad viril y hasta adquirir una posición des- men de estupro resulta de un mandato que emana de
tacada en una fratría que sólo reconoce un lenguaje la estructura de género y garantiza, en determinados
jerárquico y una organización piramidal. casos, el tributo que acredita el acceso de cada nue-
Esto es así porque en el larguísimo tiempo de la vo miembro a la cofradía viril. Y se me ocurre que el
historia del género, tan largo que se confunde con cruce tenso entre sus dos coordenadas, la vertical, de
la historia de la especie, la producción de la mas- consumición de la víctima, y la horizontal, condicio-
culinidad obedece a procesos diferentes a los de la nada a la obtención del tributo, es capaz de iluminar
producción de femineidad. Evidencias en una pers- aspectos fundamentales del largo y establecido ciclo
pectiva transcultural indican que la masculinidad es
un estatus condicionado a su obtención –que debe
11 Ver el capítulo “La célula violenta que Lacan no vio: un diálogo
ser reconfirmada con una cierta regularidad a lo lar- (tenso) entre la antropología y el psicoanálisis” en mi libro de
go de la vida– mediante un proceso de aprobación o 2003 ya citado.
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de los feminicidios de Ciudad Juárez. De hecho, lo sagrado dominio, los parientes subalternos –padres,
que me llevó a Ciudad Juárez es que mi modelo inter- hermanos, amigos– de las víctimas. Estas exigencias y
pretativo de la violación es capaz de lanzar nueva luz formas de exhibicionismo son características del régi-
sobre el enigma de los feminicidios y permite orga- men patriarcal en un orden mafioso.
nizar las piezas del rompecabezas haciendo emerger
un diseño reconocible.
Inspirada en este modelo que tiene en cuenta y en- Los feminicidios de Ciudad Juárez:
fatiza el papel de la coordenada horizontal de interlocu- una apuesta criminológica
ción entre miembros de la fratría, tiendo a no entender
los feminicidios de Juárez como crímenes en los que Presento aquí una lista con algunas ideas que, com-
el odio hacia la víctima es el factor predominante.12 binadas, se constelan en una imagen posible del lu-
No discuto que la misoginia, en el sentido estricto de gar, las motivaciones, las finalidades, los significados,
desprecio a la mujer, sea generalizada en el ambiente las ocasiones y las condiciones de posibilidad de los
donde los crímenes tienen lugar. Pero estoy convencida feminicidios. Mi problema aquí es que la exposición
de que la víctima es el desecho del proceso, una pieza no puede más que ser hecha en forma de listado. Sin
descartable, y de que condicionamientos y exigencias embargo, los temas desplegados forman una esfera
extremas para atravesar el umbral de la pertenencia al de sentido; no una sucesión lineal de ítems sucesivos
grupo de pares se encuentran por detrás del enigma sino una unidad significativa: el mundo de Ciudad
de Ciudad Juárez. Quienes dominan la escena son los Juárez. Y es por eso que no es preciso que los hechos
otros hombres y no la víctima, cuyo papel es ser con- formen parte de una conciencia discursiva por parte de
sumida para satisfacer la demanda del grupo de pares. los autores, ya que son, fundamentalmente, acciones
Los interlocutores privilegiados en esta escena son los constitutivas de su mundo. Hablar de causas y efec-
iguales, sean éstos aliados o competidores: los miem- tos no me parece adecuado. Hablar de un universo de
bros de la fratría mafiosa, para garantizar la pertenencia sentidos entrelazados y motivaciones inteligibles, sí.
y celebrar su pacto; los antagonistas, para exhibir poder
frente a los competidores en los negocios, las autori- El lugar: La Gran frontera
dades locales, las autoridades federales, los activistas,
académicos y periodistas que osen inmiscuirse en el Frontera entre el exceso y la falta, Norte y Sur, Marte y
la Tierra, Ciudad Juárez no es un lugar alegre. Abriga
muchos llantos, muchos terrores.
12 Como se afirma, por ejemplo, en el libro de Hill Radford and
Diana E.H. Russell: Femicide: The Politics of Woman Killing. Nueva
Frontera que el dinero debe atravesar para alcanzar
York, Twayne Publishers, 1992. la tierra firme donde el capital se encuentra, finalmen-
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te a salvo y da sus frutos en prestigio, seguridad, con- Podría ser que, si bien el caldo de cultivo para los ase-
fort y salud. La frontera detrás de la cual el capital se sinatos es el ambiente que acabo de describir, carac-
moraliza y se encuentran los bancos que valen la pena. terizado por la concentración de poder económico y
La frontera con el país más controlado del mundo, político y, por lo tanto, con altos niveles de privilegio
con sus rastreos de vigilancia cerrada y casi infalible. y protección para algunos grupos, se me ocurre sin
A partir de ese punto, de esa línea en el desierto, cual- embargo que nos equivocamos cuando pensamos en
quier negocio ilícito debe ser ejecutado con un sigilo la impunidad exclusivamente como un factor causal.
más estricto, en sociedades clandestinas más cohesio- Deseo proponer que los feminicidios de Juárez se
nadas y juradas que en cualquier otro lugar. pueden comprender mejor si dejamos de pensarlos
El lacre de un silencio riguroso es su requisito. como consecuencia de la impunidad e imaginamos
La frontera donde los grandes empresarios viven que se comportan como productores y reproducto-
de un lado y “trabajan” del otro; de la gran expansión y res de impunidad. Ésta fue mi primera hipótesis y es
valorización territorial – literalmente, terrenos robados posible también que haya sido el primer propósito de
al desierto cada día, cada vez más cerca del Río Bravo. sus perpetradores en el tiempo: sellar, con la compli-
La frontera del tráfico más lucrativo del mundo: trá- cidad colectivamente compartida en las ejecuciones
fico de drogas, tráfico de cuerpos. horrendas, un pacto de silencio capaz de garantizar
La frontera que separa una de las manos de obra la lealtad inviolable a cofradías mafiosas que operan
más caras del mundo de una de las manos de obra a través de la frontera más patrullada del mundo. Dar
más baratas. prueba, también, de la capacidad de crueldad y poder
Esa frontera es el escenario del mayor y más pro- de muerte que negocios de alta peligrosidad requie-
longado número de ataques y asesinatos de mujeres ren. El ritual sacrificial, violento y macabro, une a los
con modus operandi semejante de que se tiene noticia miembros de la mafia y vuelve su vínculo inviolable.
en “tiempos de paz”. La víctima sacrificial, parte de un territorio domina-
do, es forzada a entregar el tributo de su cuerpo a
Los propósitos la cohesión y vitalidad del grupo y la mancha de su
sangre define la esotérica pertenencia al mismo por
La evidencia de un larguísimo período de inercia de la parte de sus asesinos. En otras palabras, más que
justicia en torno a los crímenes conduce inmediata- una causa, la impunidad puede ser entendida como
mente nuestra atención hacia el subtexto permanente un producto, el resultado de estos crímenes, y los crí-
de los mismos: los crímenes hablan de impunidad. menes como un modo de producción y reproducción
Impunidad es su gran tema y, por lo tanto, es la im- de la impunidad: un pacto de sangre en la sangre de
punidad la puerta de entrada para su desciframiento. las víctimas.
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En este sentido, es posible apuntar ya aquí una di- articulación tentacular con sujetos insertados en la ad-
ferencia fundamental entre este tipo de crimen y los ministración oficial a varios niveles, revelándose por
crímenes de género perpetrados en la intimidad del lo tanto como un Segundo Estado que controla y da
espacio doméstico, sobre víctimas que pertenecen al forma a la vida social por debajo del manto de la ley.
círculo de relaciones de los abusadores –hijas, hijas- Esto es así porque en la capacidad de secuestrar,
tras, sobrinas, esposas, etc.–. Si al abrigo del espacio torturar y matar reiterada e impunemente, el sujeto au-
doméstico el hombre abusa de las mujeres que se en- tor de estos crímenes ostenta, más allá de cualquier
cuentran bajo su dependencia porque puede hacerlo, duda, la cohesión, vitalidad y control territorial de la
es decir, porque éstas ya forman parte del territorio red corporativa que comanda. Es evidente que la conti-
que controla, el agresor que se apropia del cuerpo fe- nuidad de este tipo de crímenes por once años sin que
menino en un espacio abierto, público, lo hace porque su recurrencia sea perturbada requiere recursos huma-
debe para mostrar que puede. En uno, se trata de una nos y materiales cuantiosos que involucran: control de
constatación de un dominio ya existente; en el otro, una red de asociados extensa y leal, acceso a lugares
de una exhibición de capacidad de dominio que debe de detención y tortura, vehículos para el transporte de
ser reeditada con cierta regularidad y puede ser aso- la víctima, acceso e influencia o poder de intimidación
ciada a los gestos rituales de renovación de los votos o chantaje sobre los representantes del orden público
de virilidad. El poder está, aquí, condicionado a una en todos sus niveles, incluso federal; acceso e influen-
muestra pública dramatizada a menudo en un acto cia o poder de intimidación o chantaje sobre los miem-
predatorio del cuerpo femenino. Pero la producción bros del gobierno y la administración pública en todos
y la manutención de la impunidad mediante el sello sus niveles, incluso federal. Lo que es importante notar
de un pacto de silencio en realidad no se distinguen es que, al mismo tiempo que esta red de aliados es
de lo que se podría describir como la exhibición de la accionada por quien comanda los crímenes corporati-
impunidad. La estrategia clásica del poder soberano vos de Ciudad Juárez, se exhibe su existencia, en franca
para reproducirse como tal es divulgar e incluso es- ostentación de un dominio totalitario de la localidad.
pectacularizar el hecho de que se encuentra más allá
de la ley. Podemos entender también de esta forma Los significados
los crímenes de Ciudad Juárez y sugerir que, si por un
lado son capaces de sellar la alianza en el pacto mafio- Es precisamente al cumplir este último papel que los
so, por otro lado, también, cumplen con la función de asesinatos pasan a comportarse como un sistema
ejemplaridad por medio de la cual se refuerza el poder de comunicación. Si escuchamos con atención los
disciplinador de toda ley. Con el importante agregado mensajes que allí circulan, podremos acceder al ros-
de que la asociación mafiosa parece actuar en red y tro del sujeto que en ellos habla. Solamente después
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de comprender lo que dice, a quién y para qué, po- los avisados, los que la hablan, aun cuando no par-
dremos localizar la posición desde la cual emite su ticipen directamente en la acción enunciativa. Es por
discurso. Es por eso mismo que debemos insistir en eso que, cuando un sistema de comunicación con un
que, cada vez que el lema del móvil sexual se repite alfabeto violento se instala, es muy difícil desinstalar-
con liviandad antes de analizar minuciosamente lo lo, eliminarlo. La violencia constituida y cristalizada en
“dicho” en estos actos de interlocución, perdemos la forma de sistema de comunicación se transforma en
oportunidad de seguirle el rastro a quien se esconde un lenguaje estable y pasa a comportarse con el casi-
detrás del texto sangriento. automatismo de cualquier idioma.
En otras palabras, los feminicidios son mensajes Preguntarse, en estos casos, por qué se mata en
emanados de un sujeto autor que sólo puede ser iden- un determinado lugar es semejante a preguntarse por
tificado, localizado, perfilado, mediante una “escucha” qué se habla una determinada lengua – el italiano en
rigurosa de estos crímenes como actos comunicati- Italia, el portugués en Brasil. Un día, cada una de esas
vos. Es en su discurso que encontramos al sujeto que lenguas se estableció por procesos históricos como
habla, es en su discurso que la realidad de este suje- conquista, colonización, migraciones o unificación
to se inscribe como identidad y subjetividad y, por lo de territorios bajo un mismo estado nacional. En este
tanto, se vuelve rastreable y reconocible. Así mismo, sentido, las razones por las cuales hablamos una len-
en su enunciado, podemos encontrar el rastro de su gua son arbitrarias y no pueden ser explicadas por una
interlocutor, su impronta, como un negativo. Eso no lógica necesaria. Son, por lo tanto, también históricos
es verdad solamente para los acting outs violentos que los procesos por los cuales una lengua es abolida,
la policía investiga, sino también para el discurso de erradicada de un territorio. El problema de la violen-
cualquier sujeto, como lo han explicado una variedad cia como lenguaje se agrava aún más si considera-
de filósofos y teóricos literarios contemporáneos.13 mos que existen ciertas lenguas que, en determinadas
Si el acto violento es entendido como mensaje y condiciones históricas, tienden a convertirse en lingua
los crímenes se perciben orquestados en claro estilo franca y a generalizarse más allá de las fronteras étni-
responsorial, nos encontramos con una escena donde cas o nacionales que le sirvieron de nicho originario.
los actos de violencia se comportan como una lengua Preguntamos entonces: ¿Quién habla aquí? ¿A
capaz de funcionar eficazmente para los entendidos, quién? ¿Qué le dice? ¿Cuándo? ¿Cuál es la lengua
del feminicidio? ¿Qué significante es la violación? Mi
apuesta es que el autor de este crimen es un sujeto
13 Ver un panorama de esta forma de “escucha” contemporánea que valoriza la ganancia y el control territorial por en-
del texto en autores como Bakhtin, Lacan, Levinas y otros en
David Patterson, Literature and Spirit. Essays on Bakhtin and his
cima de todo, incluso por encima de su propia felici-
contemporaries, Lexington, The University Press of Kentucky, 1988. dad personal. Un sujeto con su entorno de vasallos
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que deja así absolutamente claro que Ciudad Juárez Se pronuncia de esta forma cuando se consolida
tiene dueños, y que esos dueños matan mujeres para una fratría; cuando se planea un negocio amenazado
mostrar que lo son. “Soberano es aquél para quien por el peligro del ilícito en esta frontera patrullada;
todos los hombres son potencialmente hominis sacri” cuando se abren las puertas para algún nuevo miem-
(vida “nuda” que puede ser aniquilada sin consecuen- bro; cuando otro grupo mafioso desafía el control
cias porque, como expresaba una variedad jurídica de sobre el territorio; cuando hay intrusiones externas,
la pena de muerte en el derecho romano, su condena inspecciones, en el coto totalitario de la localidad.
consistía en retirarles cualquier status civil y huma- La lengua del feminicidio utiliza el significante
no14) –“y homo sacer es aquél con respecto a quien to- cuerpo femenino para indicar la posición de lo que
dos los hombres actúan como soberanos”–.15 ¿Sabrá puede ser sacrificado en aras de un bien mayor, de un
el autor de esas líneas que, en cierto sentido, la no- bien colectivo, como es la constitución de una fratría
ción de vida nuda puede ser referida a las mujeres, mafiosa. El cuerpo de mujer es el índice por excelencia
ya que, como queda claro en comarcas como Ciudad de la posición de quien rinde tributo, de víctima cuyo
Juárez, es posible apagar su existencia sin consecuen- sacrificio y consumición podrán más fácilmente ser
cias para la ley? absorbidos y naturalizados por la comunidad.
El poder soberano no se afirma si no es capaz de Es parte de este proceso de digestión la acostum-
sembrar el terror. Se dirige con esto a los otros hom- brada doble victimización de la ya víctima, así como
bres de la comarca, a los tutores o responsables de la doble y triple victimización de su familia, represen-
la víctima en su círculo doméstico y a quienes son tada las más de las veces por una madre triste. Un
responsables de su protección como representantes mecanismo de defensa cognitiva casi incontrolable
del Estado; le habla a los hombres de las otras fratrías hace que, para reducir la disonancia entre la lógi-
amigas y enemigas para demostrar los recursos de ca con que esperamos que la vida se comporte y la
todo tipo con que cuenta y la vitalidad de su red de manera en que se comporta en realidad, odiemos a
sustentación; le confirma a sus aliados y socios en los quien encarna esa inversión, esa infracción a la gra-
negocios que la comunión y la lealtad de grupo conti- mática de la sociabilidad. Ante la ausencia definitiva
núa incólume. Les dice que su control sobre el territo- de un agresor, alguien tiene que ser responsabilizado
rio es total, que su red de alianzas es cohesiva y con- por la desdicha colectiva así causada.
fiable, y que sus recursos y contactos son ilimitados. Así como es común que el condenado recuerde a
su víctima con gran rencor por asociarla al desenla-
14 Agamben, 1998. ce de su destino y a la pérdida de su libertad, de la
15 Agamben, Giorgio: Estado de excepción, Buenos Aires, Adriana
misma forma la comunidad se sume más y más en
Hidalgo, 2007. una espiral misógina que, a falta de un soporte más
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adecuado para deshacerse de su malestar, le permite reducción moral es un requisito para que la domina-
depositar en la propia víctima la culpa por la cruel- ción se consume y la sexualidad, en el mundo que co-
dad con que fue tratada. Fácilmente optamos por re- nocemos, está impregnada de moralidad.
ducir nuestro sufrimiento frente a la injusticia intole- ¿Qué es, entonces, un feminicidio, en el sentido
rable testimoniada, aduciendo que “debe haber una que Ciudad Juárez le confiere a esta palabra? Es el
razón”. Así, las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez asesinato de una mujer genérica, de un tipo de mujer,
se transforman rápidamente en prostitutas, mentiro- sólo por ser mujer y por pertenecer a este tipo, de la
sas, fiesteras, drogadictas y en todo aquello que pue- misma forma que el genocidio es una agresión gené-
da liberarnos de la responsabilidad y la amargura que rica y letal a todos aquellos que pertenecen al mismo
nos inocula depararnos con su suerte injusta. En la grupo étnico, racial, lingüístico, religioso o ideológico.
lengua del feminicidio, cuerpo femenino también sig- Ambos crímenes se dirigen a una categoría, no a un
nifica territorio y su etimología es tan arcaica como sujeto específico. Precisamente, este sujeto es desper-
recientes son sus transformaciones. Ha sido constitu- sonalizado como sujeto porque se hace predominar
tivo del lenguaje de las guerras, tribales o modernas, en él la categoría a la cual pertenece sobre sus rasgos
que el cuerpo de la mujer se anexe como parte del individuales biográficos o de personalidad.
país conquistado. La sexualidad vertida sobre el mis- Pero hay, me parece, una diferencia entre estos dos
mo expresa el acto domesticador, apropiador, cuando tipos de crímenes que debería ser mejor examinada y
insemina el territorio-cuerpo de la mujer. Por esto, la discutida. Si en el genocidio la construcción retórica
marca del control territorial de los señores de Ciudad del odio al otro conduce la acción de su eliminación,
Juárez puede ser inscrita en el cuerpo de sus mujeres en el feminicidio la misoginia por detrás del acto es un
como parte o extensión del dominio afirmado como sentimiento más próximo al de los cazadores por su
propio. La violación tumultuaria es, como en los pac- trofeo: se parece al desprecio por su vida o a la con-
tos de sangre, la mezcla de substancias corporales de vicción de que el único valor de esa vida radica en su
todos los que en ella participan; el acto de compartir disponibilidad para la apropiación.
la intimidad en su aspecto más feroz, de exponer lo Los crímenes, así, parecerían hablar de un verda-
que se guarda con más celo. Como el corte voluntario dero “derecho de pernada” bestial de un Barón feudal
del que aflora la sangre, la violación es una publica- y posmoderno con su grupo de acólitos, como expre-
ción de la fantasía, la transgresión de un límite, un sión por excelencia de su dominio absolutista sobre
gesto radicalmente comprometedor. un territorio, donde el derecho sobre el cuerpo de la
La violación, la dominación sexual, tiene también mujer es una extensión del derecho del señor sobre
como rasgo conjugar el control no solamente físico su gleba. Sin embargo, en el más que terrible orden
sino también moral de la víctima y sus asociados. La contemporáneo posmoderno, neoliberal, postestatal,
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posdemocrático, el Barón se volvió capaz de controlar ción y alianza. Estas redes instalan, entonces, un ver-
de forma casi irrestricta su territorio como consecuen- dadero totalitarismo de provincia y pasan a demarcar
cia de la acumulación descontrolada característica de y expresar sin ambigüedades el régimen de control vi-
la región de expansión fronteriza, exacerbada por la gente en la región. Los crímenes de mujeres de Ciudad
globalización de la economía y las reglas sueltas del Juárez me parecen una forma de significar ese tipo de
mercado neoliberal en vigencia. Su única fuerza regu- dominio territorial. Una característica fuerte de los regí-
ladora radica en la codicia y en la potencia de rapiña menes totalitarios es el encierro, la representación del
de sus competidores: los otros Barones del lugar. espacio totalitario como un universo sin lado de afue-
Microfascismos regionales y su control totalitario ra, encapsulado y autosuficiente, donde una estrategia
de la provincia acompañan la decadencia del orden de atrincheramiento por parte de las élites impide a los
nacional de este lado de la Gran Frontera y requie- habitantes acceder a una percepción diferente, exterior,
ren, más que nunca, la aplicación urgente de formas alternativa, de la realidad. Una retórica nacionalista
de legalidad y control de cuño internacionalista. Los que se afirma en una construcción primordialista de la
misteriosos crímenes perpetrados contra las mujeres unidad nacional –como es el caso de la “mexicanidad”
de Ciudad Juárez indican que la descentralización, en en México, la “civilización tropical” en Brasil o el “ser
un contexto de desestatización y de neoliberalismo, nacional” en Argentina– beneficia a los que detentan
no puede sino instalar un totalitarismo de provincia, el control territorial y el monopolio de la voz colectiva.
en una conjunción regresiva entre posmodernidad y Estas metafísicas de la nación basadas en un esencia-
feudalismo, donde el cuerpo femenino es anexado al lismo antihistórico, por más populares y reivindicativas
dominio territorial. que puedan presentarse, trabajan con los mismos pro-
cedimientos lógicos que ampararon el nazismo. Este
Las condiciones de posibilidad mismo tipo de ideología nacional puede ser también
encontrado en las regiones cuando una élite regional
La extrema asimetría por la extracción desregulada consolida su dominio sobre el espacio y legitima sus
de ganancias por parte de un grupo es una condición privilegios en una ideología primordialista de la región,
crucial para que se establezca un contexto de impuni- es decir, trabajando su identificación con un grupo ét-
dad. Cuando la desigualdad de poderes es tan extrema nico o con una herencia de civilización. Consignas na-
como en un régimen irrestricto neoliberal, no hay po- tivistas poderosas presionan para la formación de un
sibilidad real de separar negocios lícitos de negocios sentimiento de lealtad a los emblemas de la unidad
ilícitos; que la desigualdad se vuelve tan acentuada que territorial con los cuales la élite, por otro lado, diseña
permite el control territorial absoluto a nivel subestatal su heráldica. Cultura popular significa, en un medio to-
por parte de algunos grupos y sus redes de sustenta- talitario, cultura apropiada; pueblo son los habitantes
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del territorio controlado; y autoridades son los dueños Es blandiendo ese conjunto de representaciones
del discurso, la cultura tradicional, la riqueza producida típicamente totalitarias –de un totalitarismo de pro-
por el pueblo, y el territorio totalizado. Como en el tota- vincia– que los medios de comunicación juarenses
litarismo de nación, una de las estrategias principales descalifican uno a uno a los veedores foráneos. El
del totalitarismo de región es la de prevenir a la colec- discurso de los medios, cuando se “escucha” el sub-
tividad contra cualquier discurso que pueda ser tildado texto de la noticia, cuando se lee entre líneas, es: es
de no autóctono, no emanado y sellado por el compro- mejor un asesino propio, por más cruel que sea, que
miso de la lealtad interior. “Extranjero” y “extraño en la un justiciero ajeno, aunque tenga razón. Esta cono-
comarca” son transformadas en categorías de acusa- cida estrategia propagandística elemental construye,
ción y se confisca la posibilidad de hablar “desde afue- todos los días, frente a cualquier amenaza de la mi-
ra”. Por lo tanto, la retórica es la de un patrimonio cul- rada exterior, la muralla totalitaria de Ciudad Juárez,
tural que ha de ser defendido por encima de todo y la y ha contribuido, a lo largo de estos años, a escamo-
de una lealtad territorial que predomina y excluye otras tear la verdad al pueblo y a neutralizar las fuerzas de
lealtades –como, por ejemplo, la del cumplimiento de la ley que se resistan a una articulación protética con
la ley, la de la lucha por la expansión de los derechos y los poderes locales.
la demanda de activismo y arbitraje internacional para Imposible no recordar Ciudad Juárez cuando lee-
la protección de los derechos humanos. mos Hannah Arendt: “Los movimientos totalitarios
Es por esto que, si el “lado de adentro” y el sitio mediá- han sido llamados de ‘sociedades secretas montadas
tico son la estrategia inequívoca de los líderes totalita- a la luz del día’.16 Realmente, [...] la estructura de los
rios, el “lado de afuera” es siempre el punto de apoyo movimientos [...] nos recuerda en primer lugar cier-
para la acción en el campo de los derechos humanos. tas características de esas sociedades. Las socieda-
En un ambiente totalitario, el valor más martillado es des secretas forman también jerarquías de acuerdo
el “nosotros”. El concepto de nosotros se vuelve de- con el grado de ‘iniciación’, regulan la vida de sus
fensivo, atrincherado, patriótico, y quien lo infringe miembros según un presupuesto secreto y ficticio
es acusado de traición. En este tipo de patriotismo, la que hace que cada cosa parezca ser otra diferente;
primera víctima son los otros interiores de la nación, adoptan una estrategia de mentiras coherentes para
de la región, de la localidad –siempre las mujeres, los engañar a las masas de afuera, no iniciadas; exigen
negros, los pueblos originarios, los disidentes–. Estos obediencia sin reservas por parte de sus miembros,
otros interiores son coaccionados para que sacrifiquen, cuya cohesión se mantiene por la fidelidad a un líder
callen y posterguen su queja y el argumento de su dife-
rencia en nombre de la unidad sacralizada y esenciali- 16 Apud Alexandre Koyré: “The Political Function of the modern
zada de la colectividad. lie”. Contemporary Jewish Record, junio 1945.
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frecuentemente desconocido y siempre misterioso, de complicidad que controlan18. Los feminicidios de
rodeado, o supuestamente rodeado, por un pequeño Ciudad Juárez no son crímenes comunes de género
círculo de iniciados; y éstos, a su vez, son rodeados sino crímenes corporativos y, más específicamente,
por semi-iniciados que constituyen una especie de son crímenes de segundo Estado, de Estado paralelo.
‘amortiguador’ contra el mundo profano y hostil. Los Se asemejan más, por su fenomenología, a los ritua-
movimientos totalitarios tienen todavía en común les que cimientan la unidad de sociedades secretas
con las sociedades secretas la escisión dicotómica y regímenes totalitarios. Comparten una característi-
del mundo entre ‘hermanos por pacto de sangre’ y ca idiosincrática de los abusos del poder político: se
una masa indistinta e inarticulada de enemigos jura- presentan como crímenes sin sujeto personalizado
dos [...] distinción basada en la absoluta hostilidad al realizados sobre una víctima tampoco personaliza-
mundo que los rodea. [...] Tal vez la más clara seme- da: un poder secreto abduce a un tipo de mujer, vic-
janza entre las sociedades secretas y los movimien- timizándola, para reafirmar y revitalizar su capacidad
tos totalitarios resida en la importancia del ritual [...]. de control. Por lo tanto, son más próximos a críme-
(Sin embargo), esa idolatría no prueba la existencia nes de Estado, crímenes de lesa humanidad, donde
de tendencias seudo-religiosas o heréticas [...] son el Estado paralelo que los produce no puede ser en-
simple trucos organizacionales, muy practicados en cuadrado porque carecemos de categorías y proce-
las sociedades secretas, que también forzaban a sus dimientos jurídicos eficientes para enfrentarlo. Es
miembros a guardar secreto por miedo y respeto a por eso que sería necesario crear nuevas categorías
símbolos truculentos. Las personas se unen más fir- jurídicas para encuadrarlos y tornarlos jurídicamente
memente a través de la experiencia compartida de un inteligibles, clasificables: no son crímenes comunes,
ritual secreto que por la simple admisión al conoci- o sea, crímenes de género de motivación sexual o de
miento del secreto”.17 falta de entendimiento en el espacio doméstico, como
Pero ¿qué Estado es ése?, ¿qué liderazgo es ése afirman frívolamente agentes de la ley, autoridades
que produce el efecto de un totalitarismo regional? Es y activistas. Son crímenes que podrían ser llamados
un segundo Estado que necesita de un nombre. Un de segundo Estado o crímenes de corporación, en los
nombre que sirviera de base para la categoría jurídi- que la dimensión expresiva del control totalitario pre-
ca capaz de encuadrar en la ley a sus dueños y la red
18 Giorgio Agamben (2007) reconoce la noción de “estado dual”
como adecuada para hablar del funcionamiento de sistemas
totalitarios como el fascismo y el nazismo. Ella alude a que estos
17 Arendt, Hannah : Origens do Totalitarismo. São Paulo: tenían un marco constitucional y reglas secundarias, las de un
Companhia das Letras, 1998 (1949), pp. 425- 427. Mi traducción “segundo estado”, que mantenían el sistema cohesionado y
de la edición portuguesa. funcionando.
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valece. Entiendo aquí “corporación” como el grupo o y terrenos, de cuerpos como parte de terrenos– por el
red que administra los recursos, derechos y deberes acto de su humillación y supresión. Nos encontramos,
propios de un Estado paralelo, establecido firmemen- así, frente al sin-límite de ambas economías, simbóli-
te en la región y con tentáculos en las cabeceras del ca y material. La depredación y la rapiña del ambiente
país. Si invirtiésemos los términos por un momento y y de la mano de obra se dan las manos con la viola-
dijéramos que el telos o finalidad del capital y de “los ción sistemática y corporativa. No olvidemos que rapi-
mandamientos de la capitalización” no es el proceso ña, en español, comparte su raíz con rape, violación en
de acumulación, porque eso significaría caer en una inglés. Si esto es así, no solamente podemos afirmar
tautología (la finalidad de la acumulación es la acu- que una comprensión del contexto económico en gran
mulación; la finalidad de la concentración es la con- escala nos ayuda a iluminar los acontecimientos de
centración) y, por lo tanto, estaríamos describiendo el Ciudad Juárez, sino también que las humildes muertas
ciclo cerrado de un fin en sí mismo; si en lugar de eso de Juárez, desde la pequeña escala de su situación y
dijésemos que la finalidad del capital es la producción localidad, nos despiertan y nos conducen a una relec-
de la diferencia mediante la reproducción y ampliación tura más lúcida de las transformaciones que atraviesa
progresiva de la jerarquía hasta el punto del extermi- el mundo en nuestros días, mientras se vuelve, a cada
nio de algunos como expresión incontestable de su instante, más inhóspito y aterrador.
éxito, concluiríamos que solamente la muerte de al-
gunos es capaz de alegorizar idóneamente y de forma
auto-evidente el lugar y la posición de todos los domi- Epílogo19
nados, del pueblo dominado, de la clase dominada. Es
en la exclusión y su significante por autonomasia: la Las muertes y nosotros
capacidad de supresión del otro, que el capital se con-
sagra. ¿Y qué más emblemático del lugar de someti- Examinar con cautela mis razones personales al invo-
miento que el cuerpo de la mujer mestiza, de la mujer lucrarme en el caso de Ciudad Juárez es, al final, nece-
pobre, de la hija y hermana de los otros que son po- sario. Forma parte de mis resultados el haber entendi-
bres y mestizos? ¿Dónde podría significarse mejor la do que, si bien es de las propias víctimas, sus madres
otredad producida justamente para ser vencida? ¿Qué y deudos próximos el sufrimiento mayor, los atroces
trofeo emblematizaría mejor la prebenda de óptimos
negocios más allá de cualquier regla o restricción? Esa 19 Texto que leí para la presentación del libro Ciudad Juárez: De este
doblemente otra mujer emerge así en la escena como lado del puente y de la obra Lacrimosa de Rogelio Sosa, interpretada
por Lorena Glinz, junto al Fiscal anticorrupción español Carlos
el lugar de la producción y de la significación de la últi- Castresana y a Isabel Vericat, el 29 de noviembre de 2004 en el
ma forma de control territorial totalitario –de cuerpos Museo del Chopo de la Ciudad de México.
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crímenes de mujeres de Ciudad Juárez son jurisdic- origen y causa no atinamos a identificar porque el
ción obligatoria de todos los fueros y preocupación in- sufrimiento causado nos parece que se exhibe y mani-
eludible de todas las personas que valorizan la justicia fiesta exclusivamente en los otros.
y la felicidad colectiva. Esto es así por dos caminos: Pero no es éste el único tipo de razón por la que
Por un lado, el tema teórico, ético y jurídico de estamos frente a un problema de todos. Como he ar-
los feminicidios es semejante al gran tema del gumentado, en el caso particular de los feminicidios
Holocausto y sus dilemas: ambos crímenes son pa- de Ciudad Juárez, estoy convencida de que tenemos,
trimonio, aprendizaje y lección que pertenece a la además, otros motivos, porque entiendo que se trata
Humanidad toda. Ni se encuentran sus perpetrado- de crímenes perpetrados contra nosotros, para noso-
res fuera de un horizonte de humanidad común, ni tros – las mexicanas y los mexicanos, las mujeres de
están sus víctimas dotadas de una cualidad esencial otros países y toda la humanidad en su conjunto. Y
e idiosincrática que las distinga de todos los otros que lo que nos coloca en interlocución con sus per-
pueblos masacrados de la historia. Las condicio- petradores es deliberado e intencional. No lo digo de
nes históricas que nos transforman en monstruos una manera general sino en el sentido estricto de que
o cómplices de los monstruos nos acechan a todos. estoy convencida de que esos crímenes nos están di-
La amenaza de la “monstruificación” pende sobre rigidos, lanzados, como enunciados de soberanía to-
todos, sin excepción, así como la amenaza de la vic- talitaria sobre el territorio regional, de un control ce-
timización. Basta establecer una frontera rigurosa y rrado sobre ese confín de México y de este lado del
precisa entre un “nosotros” y un “los otros” y el pro- mundo. Dicho de otra forma: no afirmo que estamos
ceso estará en marcha. involucrados simplemente porque los crímenes nos
De otra manera, y para dar otro ejemplo, también agreden, nos hacen sufrir, nos ofenden. Sino en un
el problema del racismo es un problema de todos y riguroso sentido técnico que me permite afirmar que
no sólo de los que lo sufren. “El problema del racis- la exhibición de un dominio discrecional sobre la vida
mo es de ustedes, los blancos, que lo producen” me y la muerte de los habitantes de ese territorio límite,
dijeron en una ocasión. Y quien ve pasar a su lado la representada e inscripta en el cuerpo de sus mujeres
marcha de su reproducción, creyendo que no le afec- como un documento, como un edicto, sanción inape-
ta, tiene un alto precio a pagar. Mientras que, en su lable de un decreto, es la puesta en escena de un diá-
sufrimiento, la víctima tiene una oportunidad para la logo establecido con la ley y con todos los que en ella
lucidez y la conciencia regeneradora, es la humanidad buscamos refugio. Esos asesinatos, destinados a la
del supuestamente “no afectado” la que se deteriora exhibición ANTE NOSOTROS de intensa capacidad de
sin noción y sin remedio, y se sume en una decaden- muerte, pericia para la crueldad y dominio soberano
cia inexorable. Se instalan tiempos sombríos, cuyo sobre un territorio, nos dicen que se trata de una juris-
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dicción ajena, ocupada, sobre la que no podemos in- samente, esto no lo salvó, ni a él ni a Tebas, de su
terferir. Y es justamente porque no estamos de acuer- destino trágico.20
do con esto, porque pensamos que Ciudad Juárez no Y fue justamente después del acto que asumió la
se encuentra fuera de México y fuera del mundo, que apariencia de entender, inteligir, descifrar, desvelar,
tenemos que hacernos cargo de la posición de interlo- que la trama trágica, inapelable, se instaló. Es ésta,
cutores antagónicos, críticos, en desacuerdo, en que creo yo, nuestra situación ahora en Ciudad Juárez. Es
los asesinatos nos colocan. posible que hayamos dado un paso en la compresión
de los hechos, una imagen asoma, pálida pero reco-
nocible, del juego de piezas dispersas que componen
¿Qué hacer? la siniestra charada. Sin embargo, el descubrimiento,
una vez más, en un “campo algodonero”, de un cuer-
Cuando creí que había hecho correctamente mi traba- po hace algunos días, el 25 de noviembre último, coin-
jo de intérprete del texto social y que había dado mi cidiendo con el Día Mundial de Combate a la Violencia
contribución para entender lo que bien podría llamar contra las Mujeres, parece reforzar la incertidumbre.
de “el enigma de Ciudad Juárez”, recordé, más una El nuevo hallazgo coincide también, espantosamente,
vez, la frase que me estuvo rondando desde el día en con el aniversario exacto de un hallazgo semejante en
que el documental “Señorita Extraviada” de Lourdes otro terreno baldío de Ciudad Juárez en 2003. Un in-
Portillo introdujo el tema en mi vida: Descíframe o terlocutor recalcitrante y hostil a las intervenciones no
te devoro…. Descíframe-o-te-devoro. Asociaba, en un desiste de pronunciarse.
proceso inconsciente, la interpelación de la esfinge Digamos, supongamos, que se ha descifrado el
que asoló el reino de Tebas con el desafío entre las enigma, que sabemos lo que quiere decir. Sin embar-
facultades racionales y las infamias de Ciudad Juárez.
Al llegar ahora el momento de hacer un balan- 20 “Oidipous, los pies que caminan hacia el saber, el famoso
ce vuelve, con toda su fuerza amenazadora, el reto Edipo que sabe del famoso enigma, pero desconoce que ‘es la
t’ che [causa divina, esquiva a la lógica humana, y que alude a
burlón de la Esfinge: “Descíframe o te devoro”. Y
la arbitrariedad del destino humano y de la Historia] quien todo
en plena duda, me acuerdo de Edipo, el héroe que, lo gobierna, como le anticipa, inútilmente, Yocasta’”. (Vicentini,
pensamos, venció a la esfinge, descifró el enigma Ana: “Entre t che e autómaton: o próprio nome de Édipo”. Percurso,
que ella anteponía a los viajeros, hoy transformado 23/2,1999, p. 61), y por eso, aun descifrándola, queda atrapado
en inocente adivinanza del folklore infantil. Edipo, en los términos de la adivinanza. De hecho, Oidipous y toda su
efectivamente, fue lo suficientemente hábil, astuto familia pertenecen al enunciado: “¿Cuál es el ser que es al mismo
tiempo dípous, trípous, tétrapous?, que la esfinge propone, y
e inteligente, como para encontrar la respuesta cer- no por descifrar su significado aparente queda disuelta la trama
tera. Entendió. Consiguió dar sentido. Pero, curio- oculta de las pertenencias a la estructura de la Historia.
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go, al igual que el héroe trágico, nos sumergimos más Madrazo o de Alfredo Bonfil fueron efectivamente ac-
y más en un destino que no conseguimos detener. cidentes, nunca se sabrá quién organizó el holocaus-
Y eso cavilaba, cuando un libro de Federico to de Topilejo, nunca se sabrá quién asesinó a Rubén
Campbell me llegó a las manos: La memoria de Sciascia. Jaramillo en 1962, nunca se sabrá quiénes y por órde-
Es del capítulo “Nunca se sabrá”, en que comenta el nes de quién y para qué asesinaron a los ejidatarios
libro Negro sobre Negro, donde Leonardo Siascia publi- de San Ignacio de Río Muerto, Sonora, en 1975, nun-
có, reunidas, sus colaboraciones a periódicos italianos ca se sabrá quién mandó matar al periodista Héctor
entre 1969 y 1979, que extraigo el fragmento siguiente: Félix Miranda (a) el Gato en Tijuana, en 1988, nun-
Nunca se sabrá ninguna verdad respecto a hechos ca se sabrá por órdenes de quién fueron acribillados
delictivos que tengan relación incluso mínimamente, Francisco Xavier Ovando –uno de los líderes de la can-
con la gestión del poder. Máxima que pasa a ilustrar didatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de
con numerosos ejemplos tomados de la historia re- la República el 2 de julio de 1988 y el joven militante
ciente de México e Italia: Román Gil Heráldez.22
Nunca se sabrá quién mató a Pasolini, nunca se Sin embargo, y Campbell cita ahora directamente a
sabrá quién envenenó a Pisciotta, nunca se sabrá Sciascia, “hemos sabido muy pronto, en pocas horas,
quién acribilló a Manuel Buendía,21 nunca se sabrá de dónde salía la bomba que mató al agente Marino:
quién fraguó la matanza de Tlatelolco, nunca se sa- señal evidente de que los responsables no tenían co-
brá si la muerte de Enrico Mattei fue accidente o de- nexiones con el hiperpoder”.
lito, nunca se sabrá quién puso la bomba en la Banca
dell’ Agricoltura de Piazza Fontana, nunca se sabrá
quiénes debieron ser consignados por la matanza del Medito en mi fuero más íntimo: Me temo que el
10 de junio de 1971 en San Cosme, nunca se sabrá carácter trágico del destino humano sea el patrón que
cómo y a manos de quién murió el editor Feltrinelli, estructura la vida personal y la historia, y si la trage-
nunca se sabrá por qué ultimaron a los moradores de dia tiene una característica, entre muchas, es que no
El Mareño, Michoacán, nunca se sabrá quién firmó la acoge la posibilidad de la justicia sin distorsionar su
sentencia de Huitzilac en 1927, nunca se sabría quién naturaleza. ¿Y si tal vez la justicia no fuera posible
le disparó a Salvatore Giuliano y a Francisco Villa, nun- sino solamente la paz? ¿Alguna paz sería suficiente?
ca se sabrá si fueron envenenamientos intencionales o ¿Podríamos conformarnos con que los asesinatos de
no las muertes de Benjamín Hill y de Maximino Ávila mujeres de Ciudad Juárez un día, simplemente, aca-
Camacho, nunca se sabrá si los avionazos de Carlos
22 Federico Campbell, La memoria de Siascia, México, FCE, 2004
21 Periodista mexicano asesinado el 30 de mayo de 1984. (1989), pp. 23-25.
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ben y se vayan transformando lentamente en pasado,
sin que nunca se llegue a hacer justicia?
Planteo estas preguntas seriamente, auténtica-
mente. Me las pregunto en primer lugar a mí misma,
en la máxima privacidad. ¿Si nos dijeran que la única
salida es un armisticio, sería yo, serían ustedes, ca-
paces de aceptarlo? ¿Y seríamos capaces de no acep-
tarlo? Quedo perpleja ante esta pregunta, porque, si
Sciascia tiene razón, la década de impunidad indica
que los crímenes de Ciudad Juárez son crímenes del
poder y, por lo tanto, posiblemente, sólo podamos
negociar su declinación y cese.
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un barrio u otro, en una ciudad u otra, y nos llama
la atención. Solo podemos conjeturar su sentido a
partir de una estructura de relaciones invisible que
imaginamos existir en algún plano y que sea capaz
de explicar su ocurrencia. Entendemos, así, que tales
actos de crueldad no son otra cosa que epifenóme-
La nueva elocuencia del poder nos de una realidad que solamente podemos inferir
Una conversación con Rita Segato1 y postular, irrupciones violentas en las cuales un cir-
Por el Instituto de Investigación cuito profundo de vínculos se asoma a la superficie y
y Experimentación Política deja el rastro, deja indicios de su existencia. Es decir,
hay un fondo secreto, una estructura oculta por de-
trás de esos fenómenos de extraña violencia…
El diseño de un modelo que pueda darnos una ex-
¿Cómo pensar las formas de violencia desbocada que se plicación de lo que está pasando no es otra cosa que
están expandiendo en las periferias de las grandes ciuda- una apuesta, una suposición, de lo que se esconde de-
des argentinas y latinoamericanas? trás de esa miríada de epifenómenos dispersos, frag-
mentarios, como son los hechos que me contaban,
No podemos pensar las nuevas formas de violencia por ejemplo, con relación a los niños de las villas rosa-
que se expanden en las periferias de las grandes ciu- rinas o lo que yo he tratado en mi ensayo sobre Ciudad
dades de América Latina sin proponer modelos que Juárez: son los fragmentos mas visibles de un fondo
nos permitan hacer apuestas sobre su significado. Es secreto, una estructura oculta. Apostamos a que ella
decir, sin suponer una estructura de relaciones, un tiene un cierto diseño que vincula figuras, personajes
circuito subterráneo de personas, situaciones, inte- situados en la escena de los negocios, de los cargos de
reses; no podemos pensar tales eventos de violencia la política y de la administración pública, de la justicia,
aparentemente irracional, fortuita, casi caprichosa. de la policía, etc. pero no podemos, excepto en raras
No es posible proceder de otra manera que no sea oportunidades, constatar los acuerdos que se sellan
proponiendo modelos explicativos porque la única en esos circuitos, ni cómo se llega a los mismos.
evidencia de superficie con que contamos son las Para buscar tornar inteligibles una serie de datos
noticias de una crueldad ininteligible que estalla en inconexos de la realidad y llamativos por su crueldad,
que no podemos explicar con relación a fines prácti-
1 Esta conversación se desarrolló en el transcurso del año 2013,
cos, tenemos que atribuirles, como ya he sostenido en
entre Buenos Aires, Río Cuarto y Brasilia. otras ocasiones, una intención expresiva. Como, por
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ejemplo, en primer lugar, la de una ejemplaridad que exhibición de masculinidad y de capacidad cruel, letal.
se constituye inmediatamente en una amenaza parali- Más que nada, es una forma de exhibir la absoluta falta
zante, aterrorizante, dirigida a toda y cualquier inten- de sensibilidad compasiva. Una prueba exigida, indis-
ción de desobediencia, como en las antiguas ejecucio- pensable, en ciertos ambientes. Y esa “masculinidad”,
nes públicas que Foucault analiza en su Vigilar y casti- así construida y comprobada, resulta perfectamente
gar. Esta ejemplaridad, que alcanza con su dolor y su funcional para la actividad mafiosa, para el accionar
truculencia a toda la sociedad, es clara en la crueldad del crimen organizado. Las estructuras de las mafias y
ejercida en el cuerpo de las mujeres y también, como de la masculinidad, como he afirmado muchas veces,
en el caso de los adolescentes de las villas rosarinas, son perfectamente análogas.
en el cuerpo de niños y adolescentes de las periferias Como venía diciendo, entonces, la función de la
pobres y también pobremente organizadas, como las ejemplaridad es central en las prácticas crueles, pues
de Rosario. Lo que se espectaculariza ahí, en estos ella permite el ejercicio de una soberanía, de un con-
castigos ejemplares contra figuras sociales que, evi- trol territorial, que se expresa en su capacidad de acción
dentemente, no son el antagonista, no son el miembro irrestricta sobre los cuerpos. Por detrás de este control
de la patota enemiga, de la facción sicaria enemiga, de territorial se esconden límites jurisdiccionales subterrá-
la corporación armada enemiga, sino personas que se neos y, en este sentido, control territorial es control ju-
encuentran entre el fuego cruzado de la guerra sorda, risdiccional, con estratos de autoridades “informales”,
informal, que allí se está librando, lo que se muestra desde el punto de vista de la esfera estatal, pero contun-
en ese espectáculo de crueldad no es otra cosa que la dentes en sus prácticas. Quiero, todavía, enfatizar que
propia capacidad de muerte y la insensibilidad extrema existe una segunda función de las prácticas violentas,
frente al sufrimiento; es decir, un trazo cultivado con especialmente sobre las mujeres, y es la función peda-
esmero en todos los procesos de iniciación de jóvenes gógica de las mismas. Tomando y modificando la expre-
guerreros, o sea, en todas la prácticas ancestrales y sión de Hannah Arendt al hablar del nazismo como una
presentes, de todas las tribus y sociedades conocidas, “Pedagogía de la Traición” en sus Orígenes del Totalita-
que transforman a los hombres en guerreros tribales rismo, describo esta función como una “Pedagogía de
o en soldados modernos. Pues es así, las estrategias la Crueldad” que, por razones que no puedo examinar
psíquicas y físicas de des-sensibilización son esencia- aquí, es absolutamente esencial al mercado y al capital
les en la preparación de los hombres para la guerra. Y en esta fase ya apocalíptica de su proyecto histórico. Sin
esa costra gruesa frente al sufrimiento, ese callo espi- embargo, la función ejemplar del castigo en el submundo
ritual es lo que se cultiva y lo que se exhibe y, más que de las jurisdicciones informales mafiosas y la “Pedago-
se exhibe, se espectaculariza, ante la tropa informal, gía de la Crueldad” ejercida en el cuerpo de las muje-
la mara, la patota, y ante la sociedad también. Es una res y esencial para forjar sujetos dóciles al mercado y
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al capital, aunque emparentadas, no son lo mismo, no privada, cuyas contabilidades son siempre ambiguas
constituyen la misma función. pues es común contratarse, para los mismos, “en ne-
gro”, el trabajo de policías en sus horarios fuera de
¿Y cómo ves la estructura que se encuentra por detrás de servicio. El valor extraído del trabajo no remunerado
todos esos episodios de extrema crueldad y que permite en la extracción de trabajo esclavo y servil, no paga-
explicar lo que está ocurriendo en términos de violencia? do en la forma de salario declarado, así como en la
diferencia entre los valores de pagos declarados y no
Al respecto de esta violencia desenfrenada, la prime- declarados. Las varias formas de la evasión de im-
ra suposición que hago es que una serie considera- puestos, las varias magnitudes de la coima, así como
ble de negocios ilícitos produce sumas masivas de los dineros que circulan en el tráfico de influencia y
capital no declarado. Estos negocios son de muchos la compra de voluntades políticas. La corrupción que
tipos: contrabandos diversos como el narcotráfico, el circunda todas las grandes obras, los emprendimien-
tráfico gigantesco de armas, de personas en forma de tos intermediados por las mega-corporaciones con-
tráfico consentido y de la trata engañosa de adultos y tratistas, con conexiones transnacionales; la evasión
de niños, el tráfico de órganos; el tráfico también de de impuestos en los grandes negocios, los impuestos
una cantidad inmensa de bienes de consumo legal de los sectores ricos de la sociedad (no de las híper y
que ingresan desde el exterior, incluyendo bebidas estúpidamente vigiladas clases medias que viven de
alcohólicas, drogas lícitas y partes de aparatos elec- sus sueldos). Y la lista podría seguir. Nos convence-
trónicos, entre muchos otros productos que pasan a mos, entonces, de que se trata de una segunda econo-
venderse en el comercio legal. También por el contra- mía de porte y caudal extravagantemente inmenso.
bando hacia el exterior de minerales estratégicos, pie- En el subtítulo “La Conexión Perversa: La Economía
dras preciosas, maderas, y hasta animales exóticos. del Crimen Global” de Fin de Milenio, último volumen
Aquí también suma mucho dinero la explotación de de su trilogía sobre la Era de la Información, Manuel
la prostitución en reductos francamente concentra- Castells hace una reseña estimativa de este bulto de
cionarios donde se somete especialmente, pero no capital de origen criminal, y dice, por ejemplo, que
exclusivamente, a las mujeres al trabajo sexual escla- la Conferencia de la ONU de 1994 sobre el Crimen
vo. Otra fuentes de ese gran lago de capital sumergi- Global Organizado estimó que solo el narcotráfico ya
do, subterráneo, no declarado, son las casas de jue- rendía cifras anuales mayores que las transacciones
go, los casinos, públicos o clandestinos, en los que globales de petróleo. Eso nos da una idea de la im-
es muy difícil medir los dineros que por allí circulan. portancia de esa segunda economía, de la que pode-
También el pago de varias formas de protección ma- mos suponer que duplica, especularmente, la primera
fiosa como, por otra parte, de servicios de seguridad economía, que circula a cielo abierto.
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La informalidad de la economía hoy es inmensa. constituida por todo aquello regido por la esfera del
Pero, una vez más, cuando hablamos de informalidad Estado, todo aquello declarado al Estado, visible en las
de la economía estamos hablando de banqueros, de cuentas de la Nación, en las páginas de Internet de la
grandes empresarios, de gente “blanca” y de “buenas Transparencia en Gestión Pública, los impuestos re-
familias”. No podría ser de otra forma, dada la enorme caudados, los pagos “en blanco”, todo lo producido y
masa de caudales que allí se administra. Desafortuna- comercializado, las propiedades compradas o hereda-
damente, lo que vemos en los noticieros es la solda- das, las empresas y sociedades de lucro y ONGs regis-
desca oriunda de las ranchadas pobres y no blancas, tradas, etc., y las fuerzas policiales y militares, institu-
la leva reclutada por la persuasión, por la necesidad ciones y políticas de seguridad pública que protegen
de los desposeídos o por la fuerza, para ser carne de ese caudal legítimo, legal. Por otro lado, en el subsue-
cañón en la primera línea de fuego a la que son man- lo de ese mundo de supuestas transparencias, se en-
dados los peones, los soldados rasos, de esa organi- cuentra lo que en mi ensayo sobre Ciudad Juárez llamé
zación gigantesca que atraviesa todos los estratos y “Segundo Estado”, y que hoy prefiero llamar Segunda
niveles económicos de la sociedad. Realidad, pues es una realidad especular con relación
Entonces, volvamos por un momento a la realidad a la primera: con bulto de capital probablemente idén-
a cielo abierto y pensemos en lo que es el Estado, en el tico, con caudal circulante ídem, y con fuerzas de se-
papel del Estado con sus leyes y normativas de diver- guridad propias y ocupadas en proteger la riqueza que
sos niveles. ¿Qué se protege, cuáles son los valores ju- en ese universo se produce y administra.
rídicos que los códigos normativos estatales colocan en No podemos entender la violencia como nos la
foco, cuáles son los derechos privilegiados por su mira presentan los medios, es decir, como dispersa, media-
protectora? En primer lugar, la propiedad y, en segun- tizada como anómala y, en algunos casos, como espo-
do lugar, se protege la vida contra la violencia ilegítima, rádica. Tenemos que percibir la sistematicidad de esta
quedando garantizada la violencia legítima en manos de gigantesca estructura que vincula redomas aparente-
los agentes estatales que actúan en la seguridad pública. mente muy distantes de la sociedad y atrapa a la pro-
Decimos, entones, que el Estado dedica una proporción pia democracia representativa. Y, si pensamos un poco
considerable de sus fuerzas y de la violencia legítima de más, concluiremos que necesariamente esa estructura
que dispone a proteger la propiedad. Será inevitable la tiene una extensión global y una importancia política,
pregunta: ¿y qué fuerzas y qué tipo de violencia protege es decir, que interfiere en la política, como también es
la cuantiosa y enormemente variada propiedad en el ni- interferida por centros imperiales. En el ámbito nacio-
vel subterráneo de la “segunda economía”? nal porque su impacto es determinante en los pleitos
Llegamos, a través de esa pregunta, a postular la electorales. Y en el ámbito global porque, por un lado,
existencia de dos realidades: una Primera Realidad, prestigiosos bancos del Norte lavan el dinero que pro-
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duce y acumula la segunda economía y no es posible septiembre de 2012 para dictar un curso en el Ministe-
investigarlos y procesarlos con todo el rigor de la ley, rio de Defensa sobre Seguridad Nacional y Guerras no
allá, en el mismo Norte, ya que, como afirmó este año Convencionales. En esa época Página/12 publicó va-
el propio Fiscal General de los Estados Unidos, Eric rias notas de Horacio Verbitsky sobre el tema, por las
Holder, los actos de corrupción y fraude cometidos que nos enteramos que los tres instructores enseñan
por los ejecutivos de los bancos norteamericanos no regularmente en un Centro creado especialmente en
pueden ser judicializados debido al tamaño de esas 1994 para reorientar a las Fuerzas Armadas de nues-
instituciones y su incidencia en las economías nacio- tros países en un escenario bélico ya no intervenido
nal (de los Estados Unidos) y global. Estamos aquí en por la Guerra Fría y diseñado ahora por nuevas formas
la clara duplicación del Estado y en la llana aceptación de conflictividad. Las “pandillas” fueron su tema cen-
de la intocabilidad y funcionalidad de la “segunda rea- tral, un tipo nuevo de amenaza que requiere, según
lidad”. Una muestra también de la conexión entre los los visitantes, de asesoría del Norte. Resaltaron, según
caudales que fluyen subterráneamente y los que fluyen cuenta Verbitsky, que dos años antes, cuando ofrecie-
en la superficie. Por otro lado, los siempre atentos es- ron sus servicios de expertos para discutir el tema de
trategas del Norte ven también, en esta partición del las pandillas en los países de América del Sur, no hubo
control estatal, una nueva oportunidad para controlar interés. Hoy, curiosamente, pasados apenas dos años,
nuestros destinos como naciones, y ciertamente se según los expertos, el tema causa gran preocupación.
hacen presentes aquí, con agentes al servicio de in- También nos enteramos por Verbitsky de un dato evi-
tereses imperiales interviniendo en ambos lados de tado por los anfitriones del curso de 2012, y que es
la realidad, es decir, tanto en los negocios sombríos y sin duda de la mayor importancia: que uno de los ins-
subterráneos como en las políticas represivas. La aber- tructores, de nombre Goetze, trabajó en la embajada
tura y vulnerabilidad de los negocios subterráneos a la Argentina entre julio de 1976 y julio de 1978, época
ingerencia de los servicios imperiales y su expertise es en que la dictadura perpetró las mayores atrocidades,
de mano doble: por debajo, a través de los acuerdos concentrando en su persona dos agregadurías, la de la
del mundo subterráneo, sus tráficos de capital, bienes Fuerza Aérea y la del Pentágono.
e influencias, como muestra la omisión declarada, que Es vinculando estas dos evidencias que acabo de
cité hace un momento, del Fiscal General de los Esta- mencionar –la complicidad de los bancos del Norte con
dos Unidos frente al hecho de que sus bancos lavan el lavado del dinero que arrojan los negocios mafiosos
el dinero de los negocios sucios en América Latina; en el Sur, por un lado, y la oferta de instrucción para la
y, por arriba, en los servicios de asesoría para la re- represión de las pandillas por parte de expertos mili-
presión como, por ejemplo, es el caso del equipo de tares norteamericanos– que podemos afirmar que las
tres militares estadounidenses que visitó Argentina en formas nuevas de la conflictividad son puertas de ac-
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ceso para el control de nuestros asuntos en una vía de de mafialización de la nación y un escenario bélico
doble mano, como estoy diciendo, en ambos universos en expansión. Como parte de ese escenario debemos
o “realidades”, la Primera y la Segunda Realidad, como agrupar tanto las guerras del para-estado mafioso,
las vengo llamando aquí. Estoy por lo tanto convencida como las guerras de los Estados cuando actúan como
de que hay que pensar grande para entender este tipo para-estados. Lo que esta ocurriendo es una expan-
de asunto. No hay que conformarse con el menudeo de sión vertiginosa de lo que podríamos llamar “esfera
los epifenómenos ofrecido por los medios. para-estatal”, que siempre existe; que, en sus varie-
dades, siempre está operativa, que es inherente a la
¿Cuáles son las consecuencias para la sociedad de esta naturaleza del Estado, pero que ahora, nuevamente,
estructura que conecta, como decís, sectores aparente- amenaza con imponerse sobre la esfera estatal, ya no
mente muy distantes de la sociedad y también engloba por el camino de un golpe militar, sino desde abajo
la política? y por una forma nueva de inflación de la dimensión
para-estatal que ya habita dentro del Estado.
Una de las consecuencias es la expansión de un cam- La duplicación del Estado fue teorizada por Ernst
po bélico de características nuevas, difuso, de difícil Fraenkel en una obra de 1941, en el contexto de la Ale-
aprehensión, que está afectando progresivamente la mania nazi. Allí el autor cita a Toennies diciendo que la
vida de las sociedades latinoamericanas. Se dijo que principal característica de todo estado moderno es su
México se “Juarizó” (aludiendo a las formas de ope- naturaleza dual. La co-etaneidad de la regla y la excep-
rar del cartel de Ciudad Juárez, en la frontera norte ción, como afirma Giorgio Agamben en su relectura
mexicana), y yo creo que Argentina se ha mexicaniza- de Schmitt, Benjamin y Kafka, y también Zaffaroni en
do. Sin duda el proceso se expande también en Brasil, su relectura de Gunther Jacobs, es propia de todo Es-
pero allí los medios confunden todavía más la per- tado en toda y cualquier época, de paz o de guerra, de
cepción de la existencia de un universo que conspira democracia y, claro, de autoritarismo. Esa estructura
contra la propia democracia. En Brasil, la ilusión de dual se debe a que ningún gobierno puede actuar sólo
transparencia es siempre mayor que en la Argentina. estatalmente. Es imposible controlar o disciplinar una
Fuera de estas diferencias de percepción, los méto- sociedad nacional, con toda su pluralidad de intere-
dos, las prácticas, son muy semejantes en los diver- ses y de grupos, sólo con las leyes constitucionales. El
sos países, delatando la existencia de conexiones y, gatillo fácil, por ejemplo, es la consecuencia de que el
posiblemente, de una agenda común. Son guerras in- policía en la calle tiene poder de juez. El agente puede
formales y difusas, que están ocupando cada vez más juzgar la situación si está en peligro de muerte, y ese
espacios en nuestros países. En América Latina, des- vacío es un agujero negro de la legalidad. Ese hiato
de Centroamérica hasta la Argentina, hay un proceso natural de la ley, digamos así, ese vacío de jurisdicción,
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permite que un policía en la calle se comporte como de esas corporaciones armadas tiene por finalidad
juez, y que esto no sea precisamente ilegal sino una proteger la propiedad, el comercio ilegal, el flujo de los
de las formas naturales de la duplicación del accionar capitales sumergidos, y la propia intocabilidad de este
estatal a través de sus agentes. Eso permite que ese ambiente todo. Es, por esto, un Segundo Estado, con
policía concentre en sí, y dentro de la legalidad, las sus leyes, fuerzas de seguridad y organización propia.
dos funciones. A esto se le llama discrecionalidad de El efecto, para toda la sociedad, de la existencia subte-
la decisión policial en la calle, y yo lo considero una de rránea de esos elementos es la expansión, muy actual,
las formas en que se revela la dualidad del estado, en de un escenario bélico caracterizado por la informali-
su accionar “normal”. Dualidad aquí entendida como dad, tipo de guerras no convencionalizadas, en las que
su duplicación en un permanente accionar estatal y las facciones en conflicto por la apropiación territorial
para-estatal, porque la licencia policial de actuar con de espacios barriales y personas, en general jóvenes
capacidad de juez abre un espacio no claramente nor- reclutas que se agregan a sus fuerzas, no usan uni-
mativo, abre un peligrosísimo espacio de arbitrio que, formes ni insignias y expresan su poder jurisdiccional
encontrándose plenamente dentro de la ley se resbala con la ejemplaridad cruel a la que hice referencia an-
con facilidad hacia afuera de la misma. Esta es una de tes. Por otra parte, no hay un lenguaje para hablar de
las formas en que el estado es legalmente dual y actúa estas nuevas formas de la guerra. No están legisladas
para-estatalmente sin traicionar su normativa. Existen en ningún lugar. La Convención Contra la Tortura, por
varias formas de duplicación, y todo un territorio li- ejemplo, habla de la tortura a mano de agentes del Es-
minal entre lo legal y lo criminal, un verdadero limbo. tado, pero allí practican la tortura los agentes de otro
Entonces, si la Primera Realidad a la que me he re- Estado, los miembros de otro tipo de corporaciones
ferido ya contiene, en su accionar, ese tipo de desdo- armadas. La segunda realidad es un campo incierto
blamiento, de duplicación, la Segunda Realidad es toda completamente, un pantano. No es fácil entender con-
ella operada por un segundo Estado, marcado por la tra quién estamos actuando.
acción de corporaciones armadas propias, sicariatos En la frontera o corredor intermediario entre las
organizados y conducidos por cabezas que actúan a dos realidades se encuentra la policía, que participa
nivel local, barrial, y otras más distantes, a distancias de ambas, tiene tránsito en ambas, inevitablemente.
sociales por el bulto de capital que circula, y a distan- Una vez un director de seguridad de la penitenciaría
cias geográficas que no podemos verificar pero que de Brasilia me dijo: “Nosotros, la policía, somos el
podemos suponer por la recurrencia de ciertas tácti- ‘condón’ de la sociedad, el muro de contención, los
cas, por la sistematicidad de su forma de operar en que retenemos toda la suciedad para que no pase,
localidades distantes e inclusive cruzando fronteras para que no atraviese”. Una especie de liminar activo,
nacionales y continentales. Como expliqué, el accionar de umbral intermediario entre la Primera y la Segunda
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Realidad que, de repente, se vuelve potente, se extrali- cordobés que identificó los nexos entre la política de
mita, parece estar en control de los dos mundos. Sin su provincia y el narcotráfico– ofrecen descripciones
embargo, no nos confundamos sobre esto: la policía muy relevantes y precisas de las circunstancias, descri-
tiene un margen grande de poder, pero un margen li- ben un cuadro muy similar al que yo vengo alertando
mitado, porque ciertas decisiones de los liderazgos del en mis clases, conferencias y entrevistas más recien-
Estado y del para-estado pueden asociarse y promover tes, sobre la conexión indeclinable entre políticos de
recambios. La policía, así como los sicariatos, que mu- todos los partidos y las mafias, con sus aportes indis-
chas veces se mancomunan, son recursos humanos pensables de fondos electorales. Es muy importante
descartables. Allí no están las cabezas. Son solamente estar al tanto de ese dato de conexión y entramado
los elementos más visibles, la superficie productora de entre la Segunda y la Primera Realidad. Así como tam-
los epifenómenos del sistema. bién tener conciencia de que los políticos piensan
Finalmente, un tema central aquí es el papel de la que, desde su posición de autoridad en el campo del
política o, mejor dicho, de los políticos, y la situación Estado, no perderán control, es decir, tendrán en to-
de la propia democracia liberal representativa en este dos los casos la última palabra sobre la policía, que
complejo escenario –la “democracia real” deberíamos es la agencia intermediaria por excelencia a cargo de
decir, la “democracia realmente existente”. En estos extraer, mediante coima o extorsión, las dádivas que
días, el 19 de octubre, el periódico brasilero O Globo fluyen desde la Segunda Realidad hacia las fondos elec-
publicó una entrevista con el jefe del Combate al Cri- torales de los procesos políticos sacramentados por el
men Organizado de la Policía Federal brasileña, Oslain Estado. La policía también tiene fe en que no perderá
Santana. Lo que él dice allí, los datos que aporta, son control. Pero este sistema de tres partes se mantiene
importantísimos. Literalmente afirma que no existe po- en un equilibrio inestable y, por lo tanto, no es posible
lítico, de partido alguno, que se elija sin contar con un afirmar quién tendrá la capacidad última de controlar
fondo de campaña de origen ilícito. De acuerdo a esa la manija que opera todo el sistema. No es imposible
autoridad policial, todos los partidos se comportan de que sean las mafias, las cabezas de la mafia, quienes,
la misma forma, y ninguno de ellos podría permitirse por otro lado, operan a la luz del día, en bancos y em-
rechazar una fuente que aporte a la caja electoral, a la presas, y también en el submundo.
“caja dos”, como se llama en Brasil. No nos confundamos entonces, hay una diferen-
La diferencia entre lo que el entrevistado dice con cia que es fundamental con lo que intento señalar. En
lo que yo digo no es una diferencia relativa a la infor- mi perspectiva, intento la formulación de un modelo
mación, a los datos. Él y otros muchos actores estata- que trascienda los casos particulares, con todo su do-
les, de las fuerzas públicas o también de los medios lor. Y esa formulación teórica no es otra cosa que un
–como, por ejemplo, Tomás Méndez, el periodista discurso sobre la estructura misma de la democracia
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representativa de masas. En otras palabras, no se tra- conseguirá por sí misma dar cuenta de la magnitud
ta, para mí, de hacer una crítica constructiva a su mal de las dificultades que tenemos en puertas, es decir,
funcionamiento, sino una crítica destructiva a sus ba- conseguirá blindarse contra la expansión oportunista
ses estructurales, que no pueden defenderse ni de su del para-Estado que actúa en su interior o a su lado, en
propia sombra para-estatal ni del capital en su doble la Segunda Realidad.
flujo: su flujo en los circuitos de la Primera Realidad y Yo he sido clara en todos mis textos de la última dé-
su flujo en los circuitos de la Segunda Realidad, am- cada y tengo una certeza: sólo un Estado que promue-
bos interconectados por adherencias irrigadas capi- va la reconstrucción de los tejidos comunitarios, un
larmente por vasos sanguíneos muy bien surtidos. La Estado que devuelve, restituidor de foro étnico o co-
democracia hace aguas, está expuesta al nuevo golpe munitario podrá proteger a la gente en América Latina.
en curso, que no le llegará desde arriba, a manos de Es por esto que tenemos que reaprender a pensar
militares uniformados que por la fuerza se apropia- por fuera de la Res-Pública, libertarnos del secuestro
rán del Estado, todos sus recursos y aparataje. Sino de toda política en la esfera pública estatal. Los movi-
que este golpe le llega a la democracia desde abajo, mientos se han dejado capturar por esa esfera pública,
desde el control que las mafias obtienen por su capa- y emplean toda su energía e inteligencia en ese campo.
cidad de financiamiento de la propia política. Sin su Por eso creo que su fe en el Estado es pía, su ingenui-
contribución, ningún candidato se encuentra hoy en dad es total. Es importante advertir que las luchas y la
condiciones de elegirse, pues ese influjo de recursos recomposición política debe correr dentro y también
es necesario para la compra de voluntades políticas, fuera del campo estatal.
así como para la destrucción de coaliciones y alianzas
del campo antagonista. Cuando el poder no puede expresarse a través de la ley y
Entonces, mi argumento sobre la indefensión del del código, utiliza los cuerpos como territorio de inscrip-
campo estatal con relación a la Segunda Realidad es ción. En Ciudad Juárez las mujeres ocupan ese lugar de
un argumento que se encuentra dentro de un horizon- bastidor, pero acá en Argentina aparecen los jóvenes como
te teórico político de mayor alcance. No se trata de superficie de escritura de esta nueva forma de soberanía.
pensar remedios para resolver algunos casos y pren-
der a los culpables ocasionales, ni se trata de reformar Yo empecé a pensar esto como alternativa de expli-
las policías para que se vuelvan respetuosas de la ley, cación ante algo que aparecía como irracional. Por-
para que se disciplinen y sean confiables. Es necesa- que buscamos siempre la dimensión instrumental de
rio evaluar de forma cruda y realista las verdaderas la violencia. Nos preguntamos “para qué”. Intenté,
posibilidades efectivamente constatables a la luz de en cambio, rastrear en estos crímenes la dimensión
experiencias pasadas de que una estructura estatal expresiva. Toda violencia tiene una dimensión ins-
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trumental y otra expresiva. En la violencia sexual, la una agresión tremenda pero no necesariamente un
expresiva es predominante. No se trata de obtener asesinato moral, a pesar de que su intención lo sea.
un servicio sin pagar. El ataque sexual común, del Es la atmósfera patriarcal que respiramos lo que la
violador de calle, tiene una racionalidad evasiva, di- convierte en un asesinato moral, atmósfera patriarcal
fícilmente capturable hasta para los propios agreso- de la cual el violador es un agente.
res. Cuando un preso, ya condenado, un tiempo des-
pués del hecho, es confrontado con la violación que En este pasaje al acto que describís, ¿qué tipo de fuerza se
cometió, lo que encuentra es algo tan opaco que se estaría expresando?
asombra, se espanta, él mismo no consigue acceder
a la racionalidad de ese acto, a pesar de que lo ha Algo que atraviesa al sujeto, una estructura que pasa a
perpetrado. Es como que la violación se apropia de través de todos nosotros. La violación no es una ano-
la persona del propio violador, la sorprende. Hay una malía de un sujeto solitario, es un mensaje pronun-
estructura compartida que actúa a través del sujeto, ciado en sociedad. Hay una participación de toda la
desde dentro de sí, utilizando al individuo para operar sociedad en lo dicho ahí. No en cuanto conciencia dis-
un pasaje al acto. Y la persona se disuelve en ese acto. cursiva pero sí en una especie de conciencia inmedia-
El sujeto que está en una búsqueda por reconstruir su ta, práctica. La finalidad de esa crueldad no es instru-
virilidad se apropia de un tributo femenino y se cons- mental. Esos cuerpos no están siendo forzados para
truye como hombre. He analizado este tipo de irrup- la entrega de un servicio, sino que hay una estrategia
ción de un contenido compartido a través del sujeto dirigida a algo mucho más central, una pedagogía de
en la violación en mi libro Las Estructuras Elementales la crueldad en torno a la cual gravita todo el edificio del
de la Violencia. Lacan tiene dos categorías diferentes capitalismo. Enseñar la mirada exterior con relación a
para dar cuenta de estas irrupciones: el acting out, la naturaleza y a los cuerpos; producirse como seres ex-
en la cual en lugar de hablar la persona se expresa a ternos a la vida, para desde esa exterioridad colonizar y
través de una acción expresiva de ese contenido; y el dominar la vida, extorsionarla y rapiñarla de una forma
“passage a l’acte”, en la que el sujeto se destruye en nueva. Pero estamos hablando aquí de la violación en
la acción. Esto ocurre en la violación. Es muy impre- un escenario de género y, más especialmente, de un
sionante escuchar al violador decir: “yo ahí me morí”, tipo de acto referido a la construcción y reconstrucción
“me maté”. En la atmósfera patriarcal-colonial moder- de la masculinidad. Sin embargo, el foco de esta en-
na, la violación se vive como un asesinato moral. Sólo trevista es el crimen de guerra, es decir, la violación y
que la mujer que es violada no tiene por qué acatarlo la tortura sexual de mujeres y, en algunos casos como
de esa forma. Esto me trajo muchos problemas con los de las villas de Rosario, de niños y jóvenes, como
las feministas, sobre todo mejicanas. La violación es crimen de guerra en el contexto de las nuevas formas
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de la conflictividad en las barriadas periféricas de las Cabe preguntarse por la finalidad de la avioneta. Al
grandes ciudades latinoamericanas. La violación en el papá lo matan, pero al niño no sólo lo matan, sino
contexto de las pandillas y maras. Allí, la racionalidad que también le cortan las manos. Y los medios dicen:
es otra, aunque algunos elementos de la estructura “Bueno, lo mataron como quema de archivo, porque
patriarcal permanecen como, por ejemplo, lo que he había testimoniado cómo mataban al papá”. Pero,
descripto como el mandato de violación emanado de ¿por qué cortarle las manos? Se trata claramente de
la cofradía masculina en el horizonte mental del vio- una “firma” mafiosa. Es la expresividad misma de la
lador común, que acaba siendo análogo al mandato amenaza truculenta lanzada a toda la colectividad.
de la mara o pandilla que ordena reducir, subordinar, Un mensaje de ilimitada capacidad violenta, y de ba-
masacrar moralmente mediante la violación sexual de jos umbrales de sensibilidad humana. En la acción
la mujer asociada a la facción antagonista o al niño para-estatal de estos grupos es todavía más crítica la
que no se deja reclutar o que desobedece. necesidad de demostrar esa ausencia de límites en
la ejecución de acciones crueles, ya que no hay otros
Sin embargo, hay distintos campos de inteligibilidad. Hay documentos o insignias que designen quién detenta
quienes comprenden la gramática de esas violencias, sus la autoridad jurisdiccional.
códigos, y otros que guardan distancia y lo que ven son
muertes sin sentido. En Rosario hay estadísticas de los pibes muertos por el ac-
cionar del narco, pero no aparecen datos sobre la crueldad
Volviendo a la primera pregunta, cuando empecé a que se pone en juego y las marcas que se dejan inscriptas
ver lo que sucedía con las mujeres en el caso de Ciu- en aquellos cuerpos que no se quieren matar. Nosotros,
dad Juárez, con la mutilación y tortura sexual de los en diálogo con trabajadores de la salud, vamos sabiendo
cuerpos, luego desechados en baldíos y basurales, que los disparos en esos casos se realizan a la cintura, a
me di cuenta que esto podía suceder también con los la altura del nervio ciático o la columna vertebral, y las
niños. No es una agresión al cuerpo antagonista, al rodillas, para que queden paralíticos.
cuerpo del sicario de la facción enemiga, es otra cosa.
Los agredidos son cuerpos frágiles, no son cuerpos Eso lo hacía el IRA (Irish Republican Army) en Irlanda
guerreros. Y me dio un escalofrío. Candela (Rodrí- a los traidores y desertores, y se llama, en inglés, knee-
guez) era una niña. En Argentina también está el caso capping. Les tiraba a las rodillas porque esa ruptura es
de un niño (Marcos de Palma) que es impresionante. irrecuperable y dejaba a la persona definitivamente ren-
Un niño que era huérfano de madre, y al padre lo se- ga. En otras palabras, le dejaba una marca indeleble en
cuestran con él. Era un empresario de medio porte a el cuerpo. En el caso del tiro a la médula, a la espina
quien comenzó a irle bien y se compró una avioneta. dorsal, la persona queda parapléjica. Son castigos im-
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puestos por diversas formas de desacato o pequeñas naturaleza, no es el territorio. El territorio es el espacio
traiciones, porque las grandes se castigan con la muer- delimitado, circunscrito y políticamente habitado, ad-
te. No olvidemos que las condiciones de esa Segunda ministrado. La mujer siempre fue apropiada, violada e
Realidad no permiten la manutención de cárceles, que inseminada como parte de las campañas de conquis-
son el lugar del castigo en la primera realidad. ta. En ella se plantó una semilla tal como se planta en
Todas esas formas de castigo y violencia difusa, ese la tierra, en el marco de una apropiación. Pero no es lo
temor que se ha alojado ya sin duda entre las gentes de que está pasando ahora. La tortura de las mujeres has-
las periferias pobres de Rosario, de Córdoba, de Bue- ta la muerte es una acción de guerra de tipo distinto.
nos Aires y de todas las grandes urbes latinoamericanas Es la destrucción del enemigo en el cuerpo de la mujer.
muestran que hay un caldo de cultivo del cual emana No es su conquista apropiadora sino su destrucción.
una amenaza clara para toda la sociedad, son señales Y yo creo que es la expresión también de una nueva
disimuladamente emitidas a voz en cuello para anun- relación rapiñadora con la naturaleza. Ese huevo de la
ciar que un peligro se cierne sobre el orden y previsibi- serpiente que está siendo incubado, cuya existencia se
lidad de la existencia. Un signo de interrogación planea revela en varios epifenómenos, es un nuevo orden en
ahora sobre los códigos y las convenciones que dan es- el cual el mal es regla.
tabilidad a las relaciones entre las personas.
Pienso en la extraordinaria película de Igmar Berg- ¿La novedad cuando aparece la tortura en la mujer sería
man sobre los preanuncios del nazismo “El huevo que hay menos un intento de captura y de dominio y más
de la serpiente”. Es una película que muestra cómo una agresividad destructiva de lo humano?
se cocina un nuevo régimen de poder, como emerge
un nuevo poder. Es el huevo de la serpiente que está En mis análisis yo no incluyo el gozo ni hablo del móvil
siendo incubado en un nido oculto. Todo esto de las del odio. No uso, por ejemplo, la expresión “crímenes
mafias que está pasando es muy nuevo. Este tipo de de odio”, porque es monocausal y porque alude al fue-
crueldad, por ejemplo, con el cuerpo de la mujer, es ro íntimo, emocional, como causa única. Sugiero que
propio de las nuevas formas de la guerra, inauguradas la persona que ataca tiene interés en pertenecer a una
en nuestras dictaduras militares y guerras sucias con- corporación armada, a una pandilla de sicarios, a una
tra la gente, en Guatemala, en las guerras internas, en mara. Es un cálculo: para ser parte, será necesario ofre-
la guerra de la Antigua Yugoslavia, de Ruanda, y ahora cer algunas demostraciones de capacidad letal y cruel
en el universo de los sicariatos. Antes, en las guerras sin quebrantarse. Por lo tanto empieza a trabajar y a ser
hoy consideradas convencionales, desde el mundo tri- entrenado por este grupo para lograr el descenso del
bal hasta las guerras entre Estados durante el siglo XX, umbral de fragilidad, y el aumento de la capacidad de
la mujer era capturada, como el territorio. La tierra, la crueldad sin sufrir ni vulnerarse. Se prepara para entrar
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en un mundo en el cual el sufrimiento es el modo, es la como el caso de este pobrecito al que le cortaron las
forma de vida, la persona se sujeta a ese orden intere- manos, aparece en el imaginario general en la misma
sadamente. La crueldad es expresiva y se separa de lo posición de la mujer, es decir, aquello que tiene que
instrumental; pero la opción por ella es instrumental. estar protegido, aquel cuerpo que por definición es un
Es un cálculo con referencia a los beneficios codiciados. cuerpo tutelado. La falla en poder tutelarlo, protegerlo
de la saña enemiga es un indicativo de quiebra moral,
En distintos barrios del conurbano bonaerense se han visto una de las formas más importantes de la derrota en
idénticas acusaciones a referentes de organizaciones so- un imaginario que es arcaico, ancestral. La imagina-
ciales por supuestos abusos de menores, impulsadas por ción de género no se modifica fácilmente, no se mo-
miembros de grupos criminales con la intención de orga- difica por un decreto, tiene tiempos muy largos para
nizar puebladas y quemarles las casas. El objetivo es que el cambio. Los cuerpos de las mujeres y los niños, en
se vayan del lugar, y disponer del territorio. Pero quienes la perspectiva de esa imaginación de tiempo larguísi-
agreden, violan y brutalizan a los niños del barrio son las mo, tienen que estar protegidos. Para eso están los
propias organizaciones criminales padres, los hermanos mayores, sus tíos, el intendente,
los soldados, que tienen que custodiar el cuerpo de
Es la inversión de un procedimiento comunitario, que las mujeres que se encuentran bajo su cuidado, en su
es ahora adoptado como una metodología de la bandas jurisdicción territorial.
pero con intención contraria: destruir la organización Pero en el caso, como sucede en Rosario, que
comunitaria, la politización de la gente. En el caso del quienes sufren este tipo de ataque son niños que ya
castigo a niños varones violándolos, el castigo mismo son potenciales soldados, es decir, que tienen doce
es la feminización de sus cuerpos, su desplazamiento años o más, la estructura, la economía simbólica que
a la posición femenina –incluso, vale la pena comentar confiere significado al mensaje no es exactamente
aquí, la violación de las mujeres es también su destitu- la misma, porque éste es un niño que ya es un su-
ción y condena a la posición femenina, su clausura en jeto con relativa autonomía, en la percepción de la
esa posición como destino, el destino del cuerpo vic- consciencia colectiva, por lo tanto no tiene que ser
timizado, reducido, sometido. Cuando se viola a una cuidado. Cuando se agrede el cuerpo de un niño, o
mujer o a un hombre, la intención es su feminización. el cuerpo de una mujer, a través de ese cuerpo se de-
Esto porque nos atraviesa un imaginario colectivo que safía y destruye la moral de aquel que debería poder
confiere significado a la violación y que establece la proteger y cuidar ese cuerpo. En el caso de los “sol-
relación jerárquica que llamamos “género”, es decir, daditos”, en cambio, se estaría reclutando cuerpos
la relación desigual que vincula la posición femenina como mano de obra para la guerra, o castigando y
y la posición masculina. Cuando se trata de un niño, destruyendo la mano de obra que no se deja reclutar,
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que no se entrega a esa leva forzada para el tráfico y sorprendentemente, la libertad de los acusados que se
otras tareas del nuevo frente de conflictividad. encontraban en prisión. Algo nunca visto, porque las
víctimas y sus parientes por lo general siempre quie-
La diferencia que hiciste entre niño y soldadito, aún cuan- ren un culpable y su linchamiento. Pero esas madres,
do puedan tener la misma edad, puede ser una clave. La no. Esas madres, de alguna forma inquietante, sabían
pregunta por qué a esos pibes no se los viola, y sí se les que los que estaban presos no eran los culpables. ¿Por
pega un tiro en la rodilla o la cintura parecería entonces qué? Eso es lo interesante… ¿Cómo lo sabían? ¿Dónde
que tiene que ver con inutilizar a la fuerza de trabajo… se originaba su certeza? Y la razón, en toda su gran-
deza e interés, es que en Ciudad Juárez hay un con-
Claro, si no vas a ser de mi legión, no vas alimentar senso, un saber compartido, que no es otra cosa que
las filas de ninguna. También lo que me parece asus- el conocimiento de que esos raros crímenes contra
tador es que hay métodos que se transnacionalizan. las mujeres son crímenes del poder. Y los presos no
Pero, ¿cómo se transmite el conocimiento de esos mé- son ni representan el poder. Quiero aclarar que pienso
todos? Hay una tradición bélica de esta Segunda Rea- que, así como le estoy poniendo nombre a lo sucedido
lidad que tiene ramificaciones transnacionales. Hay en esa extraña protesta que no demandaba el lincha-
migraciones de jefes, se sabe que los colombianos se miento de los presos y sí su liberación, así como que
fueron a México, Sendero Luminoso se desparramó en el nombre que he encontrado es “crímenes del poder”,
el Cono Sur…, y ellos se desplazan con sus métodos. por ese camino, estoy convencida que nuestro papel
También hay correos, atravesadores que relatan e ins- como intelectuales es producir retóricas, ofrecer un
truyen sobre las nuevas tácticas. léxico a las gentes para que puedan dar voces a lo que
ya saben. Porque la gente estaba diciendo algo en la
La impresión es que en esta Segunda Realidad se arma un marcha: no son éstos, son los poderosos. Y nosotros
código que supone un tipo de legibilidad específico, cada somos los operarios de las palabras, que podemos for-
vez más heterogéneo respecto del campo de sentido de la mular la idea de “crímenes del poder”.
Primera Realidad. La capacidad de leer esas formas de Por otra parte, déjenme, finalmente, decir que la in-
manifestación de la violencia es casi exclusiva para quienes tocabilidad e impunidad que se constata en estos es-
viven en esos territorios, y quienes lo vemos desde afuera, a cenarios de la guerra contemporánea es gigante. El go-
través de los medios, no entendemos de qué se trata. bernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli,
dio respaldo a todos los implicados por la investigación
En una oportunidad participé de una movilización del Congreso Provincial en torno al caso Candela. Por lo
de madres de Ciudad Juárez que pedían dos co- tanto, yo no creo que este Estado pueda proteger a las
sas: el fin de la impunidad, por un lado, y también, personas. Se trata de una ficción que no funciona.
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¿Qué avances hay en el campo del Estado? cierta coherencia entre esos hechos de la superficie. El
ensayo sobre Ciudad Juárez, en este sentido, es una
En el caso de las violencias contra las mujeres, nunca modelización posible a partir de la cual cobran inteligi-
hubo tantas leyes de protección a las mujeres, nunca bilidad una serie de hechos.
hubo tanta capacidad de denuncia. Leyes, políticas pú- De forma análoga, para Argentina, podemos hablar
blicas, instituciones. Pero la violencia letal contra las de la trata y preguntarnos muchas cosas que sólo pue-
mujeres en lugar de disminuir, aumenta. En Brasil mue- den ser respondidas sugiriendo un modelo de relacio-
re asesinada una mujer cada hora y media. Para una nes invisibles, que no pueden fácilmente ser observa-
cantidad de problemáticas cada vez más urgentes no das, constatadas, pero cuya suposición permite expli-
hay correlación entre derecho y justicia. Las exigencias car algunos aspectos ininteligibles de ese fenómeno,
de justicia no alcanzan a ser traducidas en el lengua- como, por ejemplo: ¿cómo puede ser que la trata y
je del derecho. El derecho está muy distanciado de las la impunidad con relación a la misma persistan? Pa-
cuestiones importantes, la vida se está feudalizando, y recería que hay una intocabilidad de ciertos tipos de
las redes corporativas de favores ganan cada vez más crímenes, cuando sería facilísimo destruirlos. La trata
espacio en la vida de los ciudadanos comunes. Esta está a la vista de todos, en lugares conocidos; en las
constatación debe ser proyectada a nivel teórico, para localidades es muy fácil saber dónde se encuentran los
elaborar una crítica contemporánea a la estructura de burdeles. ¿De dónde surge esa imposibilidad de ata-
la democracia representativa de masas. Como dije, es carla, de desmontar la trata, siendo algo tan evidente?
posible que ya no alcance con una crítica constructiva Entonces, tenemos que ponernos a pensar: ¿dónde
a su mal funcionamiento, porque sus bases estructura- reside, en qué consiste lo que blinda a la trata, lo que
les son muy vulnerables y aparecen comprometidas e la vuelve indestructible, lo que le permite permanecer,
involucradas. Las instituciones ya no pueden defender- como crimen a la vista de todos? Y para contestar esa
se del doble flujo del capital del que hablé. pregunta, al igual que en el caso de Ciudad Juárez, te-
Eso supone también un desafío para nosotros, para nemos que valernos de conjeturas razonables, acepta-
quienes estamos proponiendo una lectura de lo que bles, convincentes. Como, por ejemplo, los siguientes
acontece. Un modelo es una apuesta de interpretación aspectos que producen, garantizan su intocabilidad: 1.
que permite dar sentido y constelar una cantidad de Desde el punto de vista económico, la trata y explota-
eventos dispersos que parecen sueltos e inexplicables, ción de la prostitución forzada es una forma de despose-
respecto de los cuales no se ha descubierto qué los sión del cuerpo de las mujeres que arroja valor, es decir,
causa. De repente a uno empieza a ocurrírsele que capitaliza con bajísimos niveles de inversión, al punto
existe una estructura profunda que no podemos ob- que puede decirse que se trata de un tipo de renta de-
servar, pero que tenemos que postularla para develar rivada de la explotación de un territorio cuerpo que ha
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sido apropiado. Se puede hablar, inclusive, en términos ternización entre hombres que incluye la celebración de
estrictamente económicos, de acumulación por despo- acuerdos, alianzas, negocios y pactos que entrelazan a
sesión. De acuerdo a cifras de la ONU, la trata con fi- empresarios de los más diversos portes y ramos, jueces,
nes de explotación sexual produce anualmente un lucro policías y miembros de otras fuerzas, y políticos con sus
de 27,2 billones de dólares; 2. Las cuantías que la trata punteros y cabos electorales; 5. Como un subproducto
produce, en consonancia con la tesis que vengo susten- derivado del burdel como local para el pacto comercial
tando aquí, pasa, a través de las coimas entregadas a entre hombres se encuentra la exclusión de mujeres em-
la policía para que ésta no desactive los burdeles, a los presarias, políticas, juezas, etc., del acceso a los nego-
fondos de elección de los políticos. He sabido de un co- cios que allí se aciertan. La trata y la explotación sexual
misario de los alrededores de La Plata a quien, por no en los burdeles es, por lo tanto, un negocio redondo,
aceptar la explotación de niñas paraguayas en un burdel perfectamente blindado por donde se lo mire. Solo así
de su distrito, le fueron ofrecidas dos opciones: o pasar a podemos explicar su comprobada indestructibilidad.
retiro prematuramente o ser trasladado a municipio bo-
naerense remoto y de importancia menor. La orden vino Nosotros estamos proponiendo una hipótesis según la
directamente de un funcionario de gobierno por motivo cual, en el marco de esta complejidad promiscua, ha
de la disminución de la colecta para la caja electoral. La emergido un nuevo tipo de conflicto social que exige la
razón no es el mero enriquecimiento sino, como vengo creación de un inédito estilo de intervención política...
defendiendo aquí, la alimentación de los fondos electo-
rales de lo que llamamos “democracia representativa”; Para mí, este tipo de estructura de relaciones que he
3. Simultáneamente, su práctica juega un papel en una descripto representa la trampa final de la democracia.
economía simbólica que sustenta y alimenta la econo- Un golpe a la misma que le llega desde abajo. No sor-
mía material propia del mercado en esta fase apocalípti- prende entonces el ataque de los sicarios al servicio
ca del capital, pues escenifica una pedagogía perversa, lo de las organizaciones criminales contra las organiza-
que he llamado más arriba de una pedagogía de la cruel- ciones comunitarias que intentan politizar los barrios,
dad, al promover y acostumbrar al espectáculo de la ra- construir colectividades que practican la reciprocidad
piña de la vida hasta el desecho, hasta dejar solo restos. y construyen polos de economía popular alternativa.
Es la propagación de la idea del goce como secuencia El antagonismo entre las dos formas de organización
de consumo y desecho; 4. La motivación de la visita a es total: la organización criminal opera fuera de la ley
burdeles por parte de los hombres en la actualidad no es pero no nos engañemos porque, por otro lado, ope-
la satisfacción sexual –si alguna vez lo fue. Los clientes ra, como surge de lo dicho más arriba, perfectamente
generalmente concurren en grupos. Es común que estos dentro de la lógica del capital. Por lo tanto, la construc-
grupos tengan el burdel como el local para una confra- ción de economías alternativas, populares, basadas en
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la reciprocidad y en la ayuda mutua se encuentra en el hasta el momento en esa barrera infranqueable para las
campo enemigo, lo que es un obstáculo para la expan- pandillas reclutadas como tropa sicaria de las organiza-
sión de su mercadeo. Al mismo tiempo, la organiza- ciones mafiosas. Para este enigma de cuál es el antídoto
ción comunitaria ofrece una alternativa de sobreviven- nicaragüense para las maras hay dos respuestas que, al
cia para la gente que, al tener esa opción, no aceptará final de cuentas, apuntan a una cuestión común: la po-
la muerte como proyecto de vida. Es esencial que no lítica. Un analista, Steven Dudley, lo explica a partir de
exista esperanza alternativa para la expansión del capi- la diferencia del tratamiento que se dio a los migrantes
tal en la Segunda Realidad, con su correlato de guerra nicaragüenses en los Estados Unidos durante los años
y muerte como forma de vida. Solo cuando no existe 80, ya que, naturalmente, los que dejaron Nicaragua por
opción la gente se deja entrampar por esa escena. Es Estados Unidos en esa década eran disidentes del nue-
por eso que la organización criminal destina mucha vo orden instalado en su país después de la Revolución
munición a extinguir el conjunto de oportunidades ba- Sandinista y, por lo tanto, muy bienvenidos en el país
sadas en la solidaridad y la organización comunitaria. del Norte. Al contrario, los inmigrantes de El Salvador,
Honduras y Guatemala eran vistos como marginales in-
Entonces, ¿cuál es la opción? ¿Qué es lo que puede frenar deseables y fueron deportados masivamente hacia sus
las nuevas formas de conflictividad? ¿Cuál sería el papel países de origen, donde a su llegada dieron origen a las
del Estado frente al peligro de la expansión del control ma- pandillas de mareros. La segunda explicación, ofrecida
fioso sobre la sociedad y la política? por Francisco Bautista Lara, uno de los fundadores de la
policía sandinista después del derrocamiento de Somo-
El laboratorio que es Centroamérica para estos temas za, me parece todavía más interesante: la transformación
puede ofrecernos una luz para responder esa pregunta de la sociedad nicaragüense en el proceso revoluciona-
y orientarnos acerca de cómo detener la destrucción del rio sandinista y la reorganización del país después de su
proyecto popular a manos del proyecto mafioso. Hay un victoria, con vigorosos mecanismos de participación po-
fenómeno muy revelador sobre cuál es y cuál no es el cal- pular en la política. Este autor destaca también el hecho
do de cultivo favorable a la proliferación de las pandillas de que Nicaragua es un país donde la gente mantiene
que actúan al servicio de las organizaciones criminales. fuertes lazos comunitarios. Allí encontramos, por lo tan-
Es sabido que las maras que se multiplicaron desde El to, la respuesta a lo que estamos buscando: el freno a la
Salvador hacia los otros países de la región no atrave- mafialización solo puede venir de la participación política
saron la frontera sur de Honduras. Y es sabido que el de la sociedad y su organización comunitaria.
territorio que no consiguieron cruzar en dirección a Cos- En fin, sintetizando, lo que he afirmado aquí es
ta Rica y Panamá es Nicaragua. Entonces, los analistas que no se puede mirar más los problemas del Estado
se han preguntado por qué Nicaragua se ha constituido como una falla de sus agentes, de sus representantes,
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de sus gestores. Tenemos que encarar la vulnerabili-
dad del Estado, su flanco abierto al oportunismo de la
expansión del capital en sus dos realidades. Necesita-
mos volver a preguntarnos sobre la estructura misma
del Estado, sobre su verdadera capacidad de conducir
a la sociedad hacia metas de paz, justicia e igualdad y,
en especial, sobre las razones por las cuales a lo largo
de la historia de los países latinoamericano su fracaso
es recurrente, permanente. ¿Por qué las buenas inten-
ciones de todos aquellos que han trabajado por correc-
tivos parciales no han dado resultado?
Yo creo, como he argumentado en otra parte, que
los Estados latinoamericanos deben abandonar el te-
rror étnico que orientó el proceso de unificación na-
cional emprendido a partir de la fundación de las Re-
públicas y promover la reconstitución de los tejidos
comunitarios agredidos y desintegrados por la inter-
vención colonial primero ultramarina y más tarde re-
publicana. El único Estado capaz de frenar la expan-
sión mafiosa es el que devuelve fuero comunitario y
garantiza los mecanismos de deliberación interna, un
Estado restituidor de ciudadanía comunitaria. Sólo
las comunidades con tejido social vigoroso, política-
mente activas y dotadas de una densidad simbólica
aglutinante tienen la capacidad de proteger a todas
sus categorías de miembros, mantener formas de
economía basadas en la reciprocidad y la solidaridad,
y ofrecer un sentido para la vida. Cuando esa opción
existe, la muerte como proyecto es rechazada.
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