Jessie Pope
Una humilde petición
Ella era una yegua bonita y bien educada,
mascota de los niños, orgullo y cuidado del señor, Hasta que
un hombre de caqui llegó un día,
miró sus dientes y a llevársela se apresuró.
Con otros caballos metidos en un tren en
vano anhelaba la voz de su dueño;
más tarde, entre resbalosos tablones que asustan, la
cargaron, aterrorizada, a bordo de un barco.
Allí los golpes y los zumbidos llenaban el aire, su
primera experiencia del mal de mar;
y cuando terminó ese oscilante viaje la
engancharon al tiro de un cañón.
Trabajaba, tiraba y sudaba con los mejores; un
extraño ahora acariciaba su lustroso pelaje
hasta que estallaron las tormentas con destellos
y escupieron granizo de plomo que se dispersó por el terreno.
Con miembros temblorosos y sedosas orejas agachadas, siente
un choque seguido de un agudo chasquido
y relinchando su lastimosa sorpresa,
se tambalea y cae, y en vano trata de levantarse.
Especialmente conocidos en esos años de comienzos de siglo, fueron los versos de la poeta,
escritora y periodista Jessie Pope (1868-1941), que publicó durante la Gran Guerra multitud de
poemas patrióticos de motivación, que vieron la luz originalmente en The Daily Mail. En la
memoria popular pervivió largos años el estribillo de "Marchando hacia Alemania":
Durante la contienda, Pope llegó a publicar tres volúmenes de poemas: Jessie Pope's War Poems
(1915), More War Poems (1915) and Simple Rhymes for Stirring Times (1916) y después del
conflicto, continuó escribiendo: una novela corta, libros para niños y poemas, muchos de los cuales
continuaron la temática bélica reflexionando sobre la guerra y sus secuelas.
Jessie Pope
Chicas de la guerra
Está la chica que pica tu billete de tren
y la que dirige el ascensor de piso en piso,
está la chica que reparte leche bajo la lluvia,
y la que trae los pedidos hasta tu puerta.
Fuertes, sensatas, preparadas,
están ahí fuera para mostrar su valor
y hacer su trabajo con energía y destreza.
Ya no están enjauladas o encerradas,
van a seguir tirando del carro
hasta que los chicos de caqui regresen marchando.
Está la chica que conduce un gran camión,
está la carnicera que te trae tu pieza de carne,
está la chica que grita "¡Billetes, por favor!" como un hombre
y la que silba a un taxi por la calle.
Bajo cada uniforme
late un blando y amable corazón,
aunque no les falta astucia de madre sagaz.
Pero es esta una solemne declaración:
no tienen tiempo para el amor y los besos
hasta que los chicos de caqui regresen marchando.
La llamada
¿Quién es para la trinchera?
¿Eres mi, señor?
¿Quién va a seguir francés
? ¿Lo harás , mi muchacho?
¿Quién se preocupa por comenzar,
quién va a ganar?
¿Y quién quiere salvar su piel?
¿Tú, mi muchacho?
¿Quién es para el traje de color caqui?
¿Lo eres, mi muchacho?
¿Quién anhela cargar y disparar?
¿Tú, mi muchacho?
¿Quién está dispuesto a ponerse en forma?
¿Quién quiere mostrar su determinación? ¿
Y quién preferiría esperar un
poco? ¿Lo harías tú, mi señor?
¿Quién ganará las gracias del Imperio?
¿Lo harás , mi muchacho?
¿Quién va a engrosar las filas del vencedor?
¿Lo harás , mi muchacho?
Cuando llega esa procesión,
pancartas y tambores rodantes.
¿Quién se pondrá de pie y morderá sus
pulgares? ¿Lo harás, mi muchacho?
De 1914 a 1916, la poeta más famosa de la lengua inglesa era Jessie Pope. Se publicaron 4 libros
suyos en esos dos años, y sus poemas aparecían en diarios y revistas: El llamado, Poemas de
Guerra; Más poemas de guerra y Rimas sencillas para tiempos agitados. El verso de Horacio en
todos ellos. Pope participó y animó, junto con las sufragistas, la costumbre de entregar una “pluma
blanca” como señalamiento de cobardía, a todos los varones que no se alistaran para combatir. (Hay
una película: The Four Feathers, de 2002). Muchas jóvenes británicas juraron no casarse con
alguien que no hubiera combatido: sólo era digno de amor el sobreviviente. Wilfred Owen dio fin a
esa pendencia con uno de los grandes poemas del siglo XX: llamó “esa vieja mentira” al verso de
Horacio.
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