Gertrude Ford
«Las mujeres deben llorar»
Lloran las mujeres pero trabajan mientras tanto y
enmascaran su llanto con una sonrisa.
Los padres luchan en campos teñidos de rojo pero
los hijos deben ser alimentados,
que la alegría, aunque fingida, engañe a las lágrimas.
A través de inmensas tierras desfilan legiones, los
hombres marchan milla tras milla mientras, enjutas
y en busca del pan diario, lloran las mujeres.
Pon piedra sobre la piedra más noble del Arte, deja que
se pudran los templos, arcos y naves, Mammón y Marte
fueron gemelos.
Los corderos son llevados al matadero. Mientras, hasta
que Amor y Muerte se reconcilien,
lloran las mujeres.
Cierra este sexteto de poetas recuperadas la también periodista y sufragista S. Gertrude Ford,
apasionada feminista que trabajó sin descanso por la causa femenina en todos los frente
imaginables. Sus poemas aparecieron en resvistas como Poetry y Poetry Review, y su primer libro
de versos, Sung by the Way, se publicó en 1905. Posteriormente escribió varios volúmenes de poesía
patriótica durante la Primera Guerra Mundial: Poems of War and Peace (1915), A Crown of
Amaranth (con Erskine Macdonald, 1915), Our Heroes (1916) y A Fight to a Finish (1917). En sus
versos destaca la preocupación por los sentimientos de la mujer, en especial las familiares de
los soldados y muy en concreto, las madres, a quienes dedica bellos versos en poemas como "El
corazón de una madre":
¿Acaso vacilaron o les dolió
este séptuplo golpe?
No era más que el corazón de una mujer
lo que tomaron y rompieron.
El corazón de una madre
No era más que el corazón de una madre
atrapado entre las ruedas de la refriega:
los señores de la guerra supieron, desde el principio,
que las ruedas llegarían lejos.
Sabían que molerían y aplastarían;
lo sabían, pero ¿qué les importaba?
Los señores de la guerra tienen medios para acallar
lo que dicen sus mujeres.
Así que los muchachos se fueron, ni maldijeron
esto que los reyes habían hecho:
siete valientes muchachos, al principio.
Ahora, ni uno.
¿Cuánto tiempo lloró la madre?
Frenética, ella murió a su vez.
¿Y entonces qué? "Las mujeres valen poco"
dijeron los señores de la guerra.
¿Acaso vacilaron o les dolió
este séptuplo golpe?
No era más que el corazón de una mujer
lo que tomaron y rompieron.
S. Gertrude Ford,
S. Gertrude Ford, fue también periodista y sufragista. Se saben pocas cosas de su vida. Al parecer,
una discapacidad la mantuvo alejada de la escuela y tuvo que formarse de manera autodidacta.
Escribió los poemarios Sung by the Way (1905) y Lessons in verse-Craft (1919), publicó poemas
pacifistas en prensa y participó en volúmenes de poesía patriótica durante la guerra. En la antología
Nada tan amargo podemos leer este poema suyo, donde fijaba la mirada en el dolor de las madres:
El corazón de una madre
No era más que el corazón de una madre
atrapado entre las ruedas de la refriega:
los señores de la guerra supieron, desde el principio,
que las ruedas llegarían lejos.
Sabían que molerían y aplastarían;
lo sabían, pero ¿qué les importaba?
Los señores de la guerra tienen medios para acallar
lo que dicen sus mujeres.
Así que los muchachos se fueron, ni maldijeron
esto que los reyes habían hecho:
siete valientes muchachos, al principio.
Ahora, ni uno.
¿Cuánto tiempo lloró la madre?
Frenética, ella murió a su vez.
¿Y entonces qué? “Las mujeres valen poco”
dijeron los señores de la guerra.
¿Acaso vacilaron o les dolió
este séptuplo golpe?
No era más que el corazón de una mujer
lo que tomaron y rompieron.
(S. Gertrude Ford)