y la menor piñón.
[3] Un engranaje sirve para transmitir movimiento circular mediante el contacto
de ruedas dentadas.
Una de las aplicaciones más importantes de los engranajes es la transmisión del movimiento desde
el eje de una fuente de energía, como puede ser un motor de combustión interna o un motor
eléctrico, hasta otro eje situado a cierta distancia y que ha de realizar un trabajo. De manera que
una de las ruedas está conectada por la fuente de energía y es conocida como rueda motriz y la
otra está conectada al eje que debe recibir el movimiento del eje motor y que se denomina rueda
conducida.[4] Si el sistema está compuesto de más de un par de ruedas dentadas, se denomina
'tren'.
La principal ventaja que tienen las transmisiones por engranaje respecto de la transmisión
por poleas es que no patinan como las poleas, con lo que se obtiene exactitud en la relación de
transmisión.
Historia
Molde chino para fabricar engranajes de bronce (siglos II a. C. a III d. C.).
Desde épocas muy lejanas se han utilizado cuerdas y elementos fabricados en madera para
solucionar los problemas de transporte, impulsión, elevación y movimiento. Nadie sabe a ciencia
cierta dónde ni cuándo se inventaron los engranajes. La literatura de la
antigua China, Grecia, Turquía y Damasco mencionan engranajes pero no aportan muchos detalles
de los mismos.
Mecanismo de Anticitera
El mecanismo de engranajes más antiguo de cuyos restos disponemos es el mecanismo de
Anticitera.[5] Se trata de una calculadora astronómica datada entre el 150 y el 100 a. C. y compuesta
por al menos 30 engranajes de bronce con dientes triangulares. Presenta características
tecnológicas avanzadas como por ejemplo trenes de engranajes epicicloidales que, hasta el
descubrimiento de este mecanismo, se creían inventados en el siglo XIX. Por citas de Cicerón se
sabe que el de Anticitera no fue un ejemplo aislado sino que existieron al menos otros dos
mecanismos similares en esa época, construidos por Arquímedes y por Posidonio. Por otro lado, a
Arquímedes se le suele considerar uno de los inventores de los engranajes porque diseñó
un tornillo sin fin.
En China también se han conservado ejemplos muy antiguos de máquinas con engranajes. Un
ejemplo es el llamado "carro que apunta hacia el Sur" (120-250 d. C.), un ingenioso mecanismo
que mantenía el brazo de una figura humana apuntando siempre hacia el Sur gracias al uso de
engranajes diferenciales epicicloidales. Algo anteriores, de en torno a 50 d. C., son los engranajes
helicoidales tallados en madera y hallados en una tumba real en la ciudad china de Shensi.[5]
No está claro cómo se transmitió la tecnología de los engranajes en los siglos siguientes. Es posible
que el conocimiento de la época del mecanismo de Anticitera sobreviviese y contribuyese al
florecimiento de la ciencia y la tecnología en el mundo islámico de los siglos IX al XIII. Por ejemplo,
un manuscrito andalusí del siglo XI menciona por primera vez el uso en relojes mecánicos tanto de
engranajes epicíclicos como de engranajes segmentados.[6] Los trabajos islámicos sobre astronomía
y mecánica pueden haber sido la base que permitió que volvieran a fabricarse calculadoras
astronómicas en la Edad Moderna. En los inicios del Renacimiento esta tecnología se utilizó
en Europa para el desarrollo de sofisticados relojes, en la mayoría de los casos destinados a
edificios públicos como catedrales.[7]
Engranaje helicoidal de Leonardo.
Leonardo da Vinci, muerto en Francia en 1519, dejó numerosos dibujos y esquemas de algunos de
los mecanismos utilizados hoy diariamente, incluido varios tipos de engranajes de tipo helicoidal.
Los primeros datos que existen sobre la transmisión de rotación con velocidad angular uniforme
por medio de engranajes, corresponden al año 1674, cuando el famoso astrónomo danés Olaf
Roemer (1644-1710) propuso la forma o perfil del diente en epicicloide.
Robert Willis (1800-1875), considerado uno de los primeros ingenieros mecánicos, fue el que
obtuvo la primera aplicación práctica de la epicicloide al emplearla en la construcción de una serie
de engranajes intercambiables. De la misma manera, de los primeros matemáticos fue la idea del
empleo de la evolvente de círculo en el perfil del diente, pero también se deben a Willis las
realizaciones prácticas. A Willis se le debe la creación del odontógrafo, aparato que sirve para el
trazado simplificado del perfil del diente de evolvente.
Es muy posible que fuera el francés Phillipe de Lahire el primero en concebir el diente de perfil en
evolvente en 1695, muy poco tiempo después de que Roemer concibiera el epicicloidal.
La primera aplicación práctica del diente en evolvente fue debida al suizo Leonhard Euler (1707).
En 1856, Christian Schiele descubrió el sistema de fresado de engranajes rectos por medio de
la fresa madre, pero el procedimiento no se llevaría a la práctica hasta 1887, a base de la patente
Grant.[8]