Joseph Goebbels
Joseph Goebbels
AUTORA
DIRECTOR
2 Marco Contextual.............................................................................................................. 4
3.3.3 El Cine.............................................................................................................. 14
4.3.1 Postverdad, uso de datos y 280 Caracteres Para Cabrear Al Mundo ................. 22
1
5.3.2 La radio frente a la televisión ........................................................................... 37
6 Conclusiones ................................................................................................................... 49
7 Bibliografía ...................................................................................................................... 52
2
1 Introducción
El interés del ser humano por la creación de la opinión pública, así como los medios de
comunicación utilizados para su consolidación, ha desembocado en la aparición de
diferentes modelos discursivos a lo largo del tiempo, entre ellos la demagogia. De acuerdo
con la RAE el término demagogia hace referencia a la actuación por parte de la clase
política que consiste en concesiones y halagos a los sentimientos de los ciudadanos para
conseguir o mantener el poder (RAE, 2020).
Este trabajo pretende comparar las figuras de dos demagogos en ciertos aspectos de la
comunicación: Joseph Goebbels, como Ministro de Propaganda Nazi, y Donald Trump,
como presidente actual de EEUU. El objetivo del estudio consistirá en explicar por qué
han triunfado con un mensaje radical, totalmente alejado del mensaje político tradicional,
y cuáles son sus diferencias y similitudes entre ambos y sus estrategias. Se estudiará el
discurso de Goebbels y Trump, el tipo de receptores al que se enfrentan, sus estrategias
discursivas y los medios a trvés de los que articulan su mensaje propagandístico.
El interés por el estudio de estos dos políticos viene dado por su popularidad y éxito en
cuanto al convencimiento de las masas de acuerdo con sus propios ideales. Si bien ambas
figuras comparten ciertos rasgos que les han hecho populares en lo que se refiere a la
comunicación, también hay una serie de diferencias en cuanto a su ideología y métodos
utilizados, al igual que los cargos que ocupan/ han ocupado.
Por medio del marco contextual y el estudio de ambas biografías se detallará la situación
política, social y económica en la que ambos desarrollan su estrategia propagandística,
gracias al análisis de las audiencias se podrá explicar el uso de los medios de
comunicación e instrumentos que Trump y Goebbels eligieron para articular sus
mensajes. Por último, el análisis de sus estrategias de propaganda servirá para entender
el éxito de ambos demagogos.
Para concluir, la comparativa más detallada de ambas figuras aportará una visión más
clara sobre cómo Donald Trump y Joseph Goebbels han creado sus discursos y cuáles son
los factores claves a la hora de desarrollar sus estrategias en los diferentes momentos
históricos y sociales que cada uno ha vivido.
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2 Marco Contextual
Tanto Goebbels como Donald Trump servirán, a lo largo de este estudio, como
herramientas para entender las audiencias y el modelo de comunicación a principios del
siglo XX y XXI. Sus discursos propagandísticos se centraron en conocer al máximo las
cualidades de sus receptores y explotar las nuevas herramientas que estaban a su alcance
para comunicar sus mensajes.
Este estudio se centra en diferentes espacios temporales, ya que, aunque ambos periodos
se sitúan en la Edad Contemporánea, los modelos de vida son muy distintos, en especial,
a causa de la irrupción de internet en nuestras vidas, lo que hace que las transformaciones
se produzcan a un ritmo frenético. Sin embargo, ambas épocas están marcadas por la
novedad y el cambio, no solo tecnológico, sino en las formas de vida tal y como se habían
conocido anteriormente.
Para acercarnos un poco más a Goebbels debemos situamos en la primera mitad del siglo
XX. Tras la Primera Guerra Mundial, también conocida como la Gran Guerra, los
regímenes políticos autoritarios surgen como resultado de una profunda situación de crisis
económica, social y política. Alemania fue declarada culpable por causar este conflicto
bélico y fue llamada a pagar una deuda inabarcable que ascendió a 6.500 millones de
libras, algo nunca antes visto en la historia, que hundió al pueblo Alemán y lo puso en
contra de las ineficaces medidas de la república instaurada, pues se presentaba como una
solución incompetente ante los problemas que se iban planteando.
La República de Weimar se proclamó una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. Este
gobierno no satisfacía los deseos de los partidos ni de izquierda ni de derecha, frente a
esta situación, en 1920 apareció el NSDAP, el Partido Nacional-Socialista de los
Trabajadores Alemanes, liderado por Adolf Hitler. En el espacio de tiempo entre su
fundación y 1923 consiguió 55.787 afiliados, y en las elecciones de 1924 este partido
contaba ya con más del 6% de los votos. Debido a la grave situación económica, las
fábricas del país comenzaron su declive y poco a poco Alemania acabó en banca rota, el
marco pasó de valer 5 libras en 1914, a 0,2 en 1920 (Marnvell y Frankel, 2010, p.54)
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El gobierno de entonces eligió a Hjalman Schacht como delegado de la moneda y
presidente de la Reichsbank, y se procedió a la creación de una nueva moneda, el
rentmmark, que equivalía a un trillón de las antiguas monedas. La solución que se propuso
a esta crisis en el extranjero fue el conocido Plan Dawes, cuyo creador, el norteamericano
Charles G. Dawes, fijó los pagos de la deuda y concedió créditos al gobierno alemán.
Para llegar al poder, Hitler contó con la ayuda de la derecha tradicional y una serie de
delegados y consejeros que tuvieron gran influencia en cada una de sus decisiones y en
el curso de la guerra, como Joseph Goebbels quien fue nombrado Ministro de Propaganda
del III Reich.
Junto a Goebbels, Hitler consiguió controlar el pensamiento del pueblo alemán con sus
discursos raciales, promulgando el uso de la violencia ante judíos, negros o enemigos del
partido. El control de Goebbels en la propaganda fue total, su plan se encargó de producir
una generación afín al pensamiento nazi creando las juventudes hitlerianas. El poder
sobre los medios de comunicación, en especial la prensa, la radio y el cine, jugó un papel
clave en su sistema de control.
Estos instrumentos, que estudiaremos a fondo más adelante, fueron usados como
herramientas para propagar los discursos de odio y nacionalismo que impactaron en la
moral de las personas haciéndolas obedientes ante cualquier orden irracional y
deshumanizada. Gracias a estos medios de comunicación los receptores de los discursos
de Hitler y Goebbels respondieron pasivamente ante lo que se les estaba pidiendo. Dicho
en las palabras de Adolfo Hitler: “Hay que reducir tanto más el nivel intelectual de la
propaganda cuanto mayor es la masa de hombres a los que se quiere llegar” (Julian &
López, 2000, p. 4).
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los procesos de industrialización y en cómo ello afectó a la vida cotidiana, su principal
característica es la creación de un consumo cultural que no discrimina a ninguna clase
social; es decir, una cultura única y homogénea perpetuada por los medios de
comunicación en masas como el cine, la radio y posteriormente la televisión. Por medio
de la cultura de masas los flujos de comunicación se simplifican y, a su vez, se
multiplican, existe un mensaje que llega a todo el mundo a través de un canal de una
manera rápida, simple y efectiva (Abruzzese, 2004).
En 2016 Donald Trump ganó las elecciones y sucedió a Barack Obama en la presidencia
de Estados Unidos, el triunfo del mandatario se apoyó en una serie de medidas
económicas, políticas y sociales bastante alejadas de las de su predecesor. Para entender
mejor el triunfo de Trump, es necesario conocer el marco social y económico, en especial
el estadounidense.
Estados Unidos está delimitado por un marco que engloba una sociedad de mercado, un
Estado asistencial y una democracia. Los procesos de globalización ven necesaria una
readaptación al sistema internacional ya que las diferentes formas políticas, culturales y
económicas no dejan de entremezclarse y, cada vez más, las decisiones de un país afectan
a otros. De acuerdo con Ulrich Beck (1998), el sociólogo Manuel Castells informó de que
el capitalismo global o informacional genera riqueza, pero a su vez esta se redistribuye
de manera injusta y crea desigualdades. El acceso a la información depende de las
plataformas y los medios, algo bastante sencillo para los países del primer mundo, pero
casi inaccesible para aquellos del tercer mundo; estas desigualdades continúan creciendo
a medida que el mundo se va desarrollando.
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Haciendo alusión a la pirámide de Maslow tal como indica Arias (2017), el primer mundo
vive en una sociedad que ya cuenta con casi todas sus necesidades cubiertas. El psicólogo
Abraham Maslow dividió las necesidades de una persona en las vitales para la
supervivencia, la seguridad, sociales, estima y, por último, autorrealización. Si nos
centramos en la sociedad estadounidense, gran parte de su población tiene cubiertas la
mayoría de ellas, salvo la de autorrealización que es difícil de conseguir, y por ello la que
se encuentra en la cúspide de la pirámide. Nos encontramos ante una sociedad
individualista y consumista que trata de vivir al día y cubrir sus necesidades de la cúspide
de la pirámide, ya que las de los estratos más bajos suelen estar cubiertas por medio de su
trabajo. Lo individual y personal ayuda a preservar ese estatus y adquiere menor
importancia que lo compartido, la América de Donald Trump es una sociedad de consumo
postindustrial; es decir, ya no se consume nada por su función, sino por lo que supone
adquirir un servicio o producto en una dimensión social. La tecnología también pretende
cubrir esas necesidades y, en especial, las redes sociales proporcionan a sus usuarios la
posibilidad de que su voz individual sea reconocida. Es un sistema de competición
constante en el que la presencia en la red es indispensable para ser visible, como muestra
la política que Trump articula por medio de Twitter. Esta red social se ha convertido en
una herramienta indispensable para el presidente y será estudiada con más detalle en
adelante.
La llegada del Trump al poder chocó con los discursos políticos tradicionales y se vio
favorecida por las características post capitalistas e individualistas que ya formaban parte
de la sociedad estadounidense. Su nuevo modelo político llama la atención a todo mundo,
en especial sus faltas de respeto y declaraciones desmesuradas que están más cerca de lo
que podría ser un show de televisión. Lo que es innegable es que su estrategia ha triunfado
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en un país que venía de ser gobernado por Barack Obama, quien proponía medidas que
se ajustaban más a un modelo social y menos individualista.
3 Joseph Goebbels
3.1 Biografía
Nació el 29 de octubre de 1897 en el seno de una familia humilde y católica que aspiraba
a elevar su posición económica, su casa se ubicaba en Rheydt (Alemania) en un pequeño
pueblo dedicado a la industria textil. Con tan solo cuatro años, Goebbels contrajo
poliomiletis, una enfermedad que le dejó una leve cojera e hizo que no se desarrollara del
todo, por lo que siempre fue físicamente más débil que sus compañeros de colegio e
instituto.
Los primeros recuerdos de Joseph eran de infelicidad y anormalidad. Para él era obvio que su
condición era una preocupación constante para sus padres, y desde la más temprana infancia hubo
una semilla de inseguridad depositada en los más profundo de su naturaleza.
Los libros fueron su refugio y más adelante su intelecto acabó compensando sus
debilidades físicas. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, a Goebbels se le negó
su participación en la misma debido a su mala condición física, esta situación le resultó
favorable ya que pudo seguir cursando sus estudios universitarios mientras sus
compañeros lucharon en el frente. La rama escogida por el futuro Ministro de Propaganda
fue Filosofía – que consistía en una especie de cajón de sastre que incorporaba cualquier
disciplina que no estuviera en los campos del saber de la teología, medicina o derecho-
(Marnvell y Frankel, 2010, p.34).
Pese a sus estudios, Goebbels vivió una juventud marcada por la posguerra y no fue
aceptado en aquellos puestos de trabajo que él consideraba aptos para con su persona.
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Muchos periódicos y editoriales rechazaron sus artículos y obras, fue entonces cuando su
antisemitismo se fue engendrando, ya que la mayor parte de la industria cultural estaba
controlada por judíos. Hasta entonces, Goebbels no había tenido ningún problema al
compartir su vida con personas de origen judío como profesionales universitarios, amigos
o conocidos de la familia. Fue su búsqueda de empleo la que le condujo a la política y lo
llevó hasta el Partido Nazi.
Joseph Goebbels pronto llegó a ser empleado de Gregor Strasser, orador del partido y
representante en Renania-Westfalia, región de Alemania a la que Goebbels pertenecía,
más tarde fue nombrado por Hitler Gauletier del partido en Berlín. Poco a poco fue
mejorando como orador, y Hitler le acabó ofreciendo un papel en distintas charlas por
Alemania, algo en lo que sin duda sobresalió (Marnvell y Frankel, 2010).
Para 1928, año en el que fue por fin nombrado Ministro de Propaganda, el partido aún
era pequeño y solo obtuvieron el 2,6 % de los votos, tuvieron pocos escaños en el
Reichstag, pero Goebbels ya ocupó uno de ellos. En 1931, Goebbels se casó con Magda
Quandt que pasaría a adoptar su apellido, una militante del partido con una buena posición
económica con quien tuvo siete hijos e hijas. Es importante resaltar la importancia que
tenía ya en esta época dentro del partido y su confianza con Hitler, pues este mismo fue
el padrino en la boda (Marnvell y Frankel, 2010).
Tras ser nombrado jefe del Ministerio de Propaganda Nazi, Joseph Goebbels comenzó a
elaborar una serie de estrategias que fueron clave en el triunfo de Hitler y la ferviente
devoción que parte del pueblo alemán le demostró durante los años en los que el partido
Nazi gobernó Alemania. Entre las estrategias que Goebbels incorporó al nuevo régimen
destacan: la creación de las juventudes hitlerianas para preservar la ideología nazi, el uso
de nuevos elementos como la radio y el cine para la propaganda, la simbología como
medio de reclamo en las marchas y desfiles, y el uso de héroes y mártires políticos. Pese
a sus ambiciones, la derrota en la guerra truncó sus planes, los últimos días de su vida los
pasó en el búnker en el que tanto él como Hitler y sus familias se suicidaron.
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3.2 Receptores del discurso
Podemos designar a los receptores de Goebbels como masas cuya principal característica
es el choque contra los parámetros impuestos anteriormente en el arte y la cultura
burguesa. Como se ha mencionado, Goebbels no hizo ninguna distinción entre sus
receptores en lo que se refiere a una clase social o unas características determinadas,
simplemente se dirigía al pueblo alemán (exceptuando aquellos que no eran considerados
arios). La estrategia de propaganda hacia estas masas consideraba la cultura como un
mensaje que tiene que asimilarse de manera universal sin variaciones, en este caso los
ideales del régimen nazi. Esto solo fue posible gracias a la utilización de medios técnicos
en su producción, transmisión y recepción, que permitían así su homogeneización y
serialización; es decir, medios de comunicación como la radio, el cine o la prensa.
Para acercarnos un poco más a estos receptores antes y durante el periodo de la Segunda
Guerra Mundial, es necesario comprender el sentimiento de pérdida que se vivía en
Alemania tras la posguerra, a nivel moral, económico y de capacidad de respuesta ante
un medio social transformado radical y rápidamente, así como el descontento ante los
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discursos anteriores. Las personas de la época nunca habían vivido una situación similar,
ni habían hecho frente a este tipo de discurso y las herramientas que Goebbels usó.
Los medios de comunicación, primero la prensa y más tarde la radio y el cine, fueron
entendidos como trasmisores de ideas de propaganda y promotores del consumo. Joseph
Goebbels se dio cuenta de la enorme capacidad de influencia que estos tenían sobre las
multitudes, por lo que se hace necesario que nos centremos en el estudio de estos factores.
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mostrar la fuerza de las ideas con las que pretendía conquistar la opinión pública
denominado Der Angriff, ‘El ataque’; este fue un instrumento particularmente útil en el
que se publicaron una serie de carteles propagandísticos del color rojo sangre como si
tratara sobre una guerra. Goebbels jugó con la fuerza de las palabras, usaba las noticias
que iba a publicar en este diario como si se tratara de una batalla y con un objetivo claro,
unos enemigos a los que derrotar. Las ofensivas de este periódico se centraron en el
pueblo judío pero también servía para meterse con la policía. El público objetivo de Der
Angriff era la clase obrera trabajadora de Berlín, tenía un tono airado y fuertemente
anticomunista y antisemita. Además, la estrategia de este periódico se sustentaba en el
victimismo, ya que siempre se presentó al diario como un periódico perseguido por
aquellos a los que realmente estaba criticando como los judíos, la policía y los comunistas.
La periodicidad del diario era semanal y si bien no poseía un número elevado de ventas,
fue uno de los primeros medios de expresión del propio Joseph Goebbels, que más tarde
transferiría a los demás diarios controlados por el estado (Marnvell y Frankel, 2010).
3.3.2 La Radio
Los canales principales de la propaganda nazi fueron la prensa y la radio, esta última era
un invento relativamente nuevo por lo que la estrategia de Goebbels se introdujo a base
de experimentos. En 1935 se presentó el primer magnetófono de cinta K-1, obra de un
ingeniero alemano-austriaco. Este aparato mejorado y unido a la difusión de las emisoras
de radio supuso un gran avance para las estrategias de propaganda (Gonzáles, 2015).
La Organización de Radio implantada por el régimen Nazi dejó que los miembros del
partido pudieran inmiscuirse en las emisoras, las asociaciones de radio e incluso saber
quiénes eran los radioyentes (Faus, 1995). La Compañía de Radio Nacional, que antes
había pertenecido al Servicio Postal Alemán, fue reubicada bajo el Ministerio de
Propaganda, capitaneado por Goebbels, para una serie de cambios. Los puestos en las
emisoras de radio estaban a cargo de los nazis, se aumentó la potencia de los trasmisores
y se presionó para que el coste de los aparatos de radio se abaratara. De esta manera cada
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una de las familias alemanas podría tener una radio en casa, pues la razón por la que este
medio de comuniccaión funcionaba tan bien era por la existencia de un elevado número
de aparatos receptores, estos aparatos se denominaron VE301 (Volks Empfänger), o radio
del pueblo. La numeración hacía referencia al día exacto en que Hitler alcanzó el poder,
el 30 de enero de 1933; y su diseño también ensalzaba los símbolos del régimen como el
águila y las esvásticas. Sin embargo, estos aparatos también tenían una serie de
deficiencias y podían captar las ondas de emisoras extranjeras, algo en lo que el régimen
se mantenía firmemente en contra. En el momento de la venta, todos los aparatos veían
con un aviso: "Piense en esto, escuchar emisoras extranjeras es un crimen contra la
seguridad nacional y contra nuestro pueblo. Es una orden del Führer, y su no
cumplimiento será castigado con prisión y trabajos forzados” (Pizarroso, 1990, p. 341).
A lo largo de la Segunda Guerra Mundial la prohibición de la escucha de emisoras de
otros países fue más acusada, si no era tu función escuchar emisoras extranjeras; pero
incluso si esta era tu función, escucharlas fuera del horario de trabajo era un delito penado
con ir a prisión o a campos de concentración. Por el contrario, se usó la radio durante la
guerra para difundir la propaganda nacionalsocialista en el exterior.
En el periodo de 1933-34, los hogares alemanes que tenían una radio aumentaron en más
de un millón, elevando el total de receptores por encima de los seis millones. Para que los
alemanes pudieran escuchar la radio en sus casas los nazis crearon la radio del pueblo o
Volksempfanger, el encargado del diseño de esta radio fue Otto Griessing. Los primeros
aparatos fueron producidos en 1933 y su coste ascendía a 76 marcos, aproximadamente
la mitad que un aparato normal de la época. Hacia 1936 ya había en Alemania más de
8.000.000 de receptores, lo que implicaba una audiencia potencial de casi 25 millones de
personas. Hacia 1938 la cifra era de nueve millones y medio, y después de eso hubo
aparatos incluso más pequeños y baratos pensados para los trabajadores de forma que la
radio pudiera estar presente prácticamente en todos los hogares (Marnvell y Frankel,
2010, p. 161).
La radio se posicionó como un canal muy importante para que el régimen se dirigiera al
exterior. Muestra de ello fueron los Juegos Olímpicos de 1936 en Munich, que se
retrasmitieron tanto dentro como fuera de Alemania en veintiocho lenguas durante la
duración de los juegos. Los progresos en la radio también sirvieron para retrasmitir
emisiones a los diferentes continentes (Pizarroso, 1990, p. 341-343). Se colocaron
altavoces en lugares públicos para que las noticias importantes fueran conocidas por todos
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de antemano. Las agencias de noticias alemanas, como Trans-Ocean (que trasmitía
gratuitamente noticias en español perfecto en Sudamérica), se convirtieron en servicios
muy útiles. El objetivo de Goebbels era claro, ganar terreno a los Estados Unidos, también
se enviaban agregados de propaganda a todas las embajadas de Alemania en el extranjero.
Conforme avanzaba la guerra se promovieron campañas en contra de aquellos adversos a
la dirección que había tomado la nueva Alemania como, por ejemplo, Austria, Polonia,
Checoslovaquia o Inglaterra (Marnvell y Frankel, 2010).
3.3.3 El Cine
El nacimiento del séptimo arte se data a finales del siglo XIX a manos de los hermanos
Lumiére por lo que era un invento nuevo con el que jugar y experimentar, visto por
Goebbels como una herramienta de propaganda más que como una expresión artística. El
teorizador sociológico del cine alemán Siegfried Kracauer (1989) postuló que las
películas sirven para complementar la vida real y pueden ayudar a concebir la opinión
pública, también habla de un subconsciente dentro de cada una de las personas y que
aflora en determinadas situaciones sin explicación y de manera irracional. Este
subconsciente está estrechamente ligado a las sensaciones y emociones algo con lo que
el cine permite jugar. Conocer a este público, a esas masas que iba a ver las películas, sus
deseos, reacciones y actitudes era primordial para hacer cine de provecho y conseguir
trasmitir un mensaje (Kracauer, 1989).
Todo ello lo entendió muy bien Joseph Goebbels, por lo que consiguió reunirse con
representantes de la prensa cinematográfica y la industria del cine, aludiendo a su enorme
afán por el séptimo arte, y propuso una estrategia para revitalizar la industria
cinematográfica que debía ajustarse al nacionalsocialismo. En esta estrategia el Ministro
de Propaganda elaboró una lista de películas que los cineastas debían imitar, entre ellas
se encontraban; el Acorazado Potemkin, Anna Karenina y The Rebel, ya que en la
producción de estas películas había judíos implicados.
Goebbels entendió el cine como un medio para llegar al público. Trató de atraer a
intelectuales del género para que trabajaran junto a él como fue el caso del director Fritz
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Lang quien acabó huyendo ya que tenía ascendencia judía. Y como el director, muchos
otros artistas alemanes se fugaron de la nueva Alemania perseguidos o aterrados por los
ideales del régimen nazi.
Con los medios adecuados se puede crear una idea en los receptores, pero es la manera
en la que este mensaje se elabora la clave para llegar al público objetivo. El sistema de
repetición de estímulos que Goebbels elaboró, tanto en sus mensajes como el los de Adolf
Hitler, seguían siempre un patrón diseñado para introducir una serie de ideas en las
cabezas de los receptores, como el odio y la supremacía alemana de manera automática.
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En su diario1 Goebbels explicó cómo había ayudado a la construcción de la nueva
Alemania, y destacó cuatro aspectos de su contribución. En primer lugar, introdujo los
elementos socialistas de los trabajadores en sus discursos. Él mismo dijo que había
conquistado Berlín con su oratoria y, por la tanto, había preparado el camino para el poder
del Reich. Introdujo nuevas técnicas y estilos en las ceremonias públicas, como las
marchas con estandartes, los rituales de los grandes acontecimientos del partido o las
manifestaciones de masas. Su cuarta contribución fue crear el mito de Hitler (Marnvell y
Frankel, 2010). Un reportero italiano de Il Popolo d’Italia afirmó que Goebbels “había
creado la mayor y más avanzada propaganda en Europa”, y había elevado la política a un
arte (Marnvell y Frankel, 2010, p.133).
En febrero de 1927 Goebbels realizó una jugada en busca de publicidad, alquiló una sala
de reuniones, utilizadas generalmente para mítines comunistas, e hizo que todos los
militantes del partido nazi desfilaran con una bandera del partido; fue el primer desafío
que organizó. A partir de ahí, Goebbels comenzó a mostrar a los heridos como mártires y
héroes, escribía sus discursos teniendo en cuenta el énfasis y el tono que debía dar a ciertas
ideas, también adquirió la habilidad de la improvisación para capturar el ambiente
específico que se vivía en cada mitin. Siempre tenía en mente al público y cómo incitarlo,
usaba música, banderas, marchas y procesiones para conmover a los asistentes, también
se valía de entradas dramáticas en los mítines cuando las salas se encontraban abarrotadas
y siempre dejaba bien preparado el terreno emocional antes incluso de que hubiera
hablado (Marnvell y Frankel, 2010).
En 1929 Joseph aún no contaba ni con la radio ni con el cine a su disposición, por lo que
se tenía que conformar con recursos como la prensa, mítines y manifestaciones; por otro
lado, la muerte de ciertas personas afiliadas al partido nazi le sirvió como estrategia
política. Por lo general, aquellos afiliados que morían, fuera por la causa que fuera,
aunque generalmente en peleas, se convertían en mártires políticos canonizados como
guerreros en el Der Angriff.
La crisis económica que Alemania atravesó fue, sin duda, un elemento favorable,
Goebbels se mantuvo fiel a la idea de que el partido estaba hecho para los obreros y
1
Las menciones al diario de Goebbels vienen recogidos dentro de Joseph Goebbels, vida y muerte, en el
libro se hace mención a diversas fuentes de las que se han extraído estos escritos como Los Diarios de
Goebbels, traducidos por Louis P. Lochner, Mi parte en la lucha de Alemania, por Joseph Goebbels (1935),
con permiso de Hurst y Blackett, El Hitler que conocí, de Otto Dietrich y La charla de la mesa de Hitler,
publicada por Weidenfeld y Nicolson (Marvel y Frankel, 2010).
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trabajadores, quienes serían los que peor lo pasaran. Razón por la que en uno de sus
diarios mencionó que durante esta crisis y en adelante “los enemigos eran: los Aliados,
los judíos, los comunistas y las grandes compañías” (Marnvell y Frankel, 2010, p.118).
Tras un mes como Ministro de Propaganda, se inició la campaña de Goebbels contra los
judíos, la prensa internacional no tardó en reaccionar y ofreció una visión de Alemania
de violencia y opresión. Goebbels pronto relacionó estas informaciones con los judíos
exiliados y lo aprovechó para castigar a los judíos que aún permanecían dentro del país.
Comenzó a vislumbrar las posibilidades que tanto el cine como la radio le ofrecían, así
como la elección deliberada de jóvenes mártires que habían perecido y que pertenecían a
las Juventudes Hitlerianas (Marnvell y Frankel, 2010, p.137).
En su diario se referenciaba a sí mismo como buen orador: “Me reciben con abucheos.
Cuando termino hay silencio o aplausos” (Marnvell y Frankel, 2010, p.138). También
aprendió ciertas técnicas para dirigirse al público, utilizaba la tarima estableciendo el tono
correcto para captar la atención de la sala, mientras retrasmitía por medio de un micrófono
su discurso en la radio; algo bastante complejo si tenemos en cuenta que hay que emplear
el grado correcto de proyección de un micrófono a tan solo sesenta centímetros del rostro
del orador mientras se intenta llegar a los extremos de una sala de conferencias
completamente llena. Con la llegada de la radio tuvo que aprender nuevas técnicas de
oratoria.
Una de las decisiones que Goebbels tomó fue la de adoptar el 1 de mayo, que
anteriormente había sido una tradicional fiesta comunista, como la fiesta nacional para
los nazis. Esta celebración se efectuaba por todo lo alto y aparecía en todos los periódicos,
con desfiles en los que donde los militantes portaban esvásticas para demostrar la
grandiosidad del día. En estos discursos, Goebbels ponía el valor del trabajador por
encima de todo, e incidía en cómo los trabajadores serían la clave para la nueva Alemania.
También jugaba con la luz del sol para presentar a Hitler en los momentos en el que el
sol más brillaba (Marvel y Frankel, 2010).
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Durante la guerra, Goebbels impulsó lo que él llamó programas más alegres y animados
en los que se permitía escuchar jazz, antes prohibido por estar relacionado con judíos y
negros, o la emisión de música popular de todo tipo. Otro curioso recurso que Goebbels
usó fue la astrología sin creer realmente en ella, algo que mencionó bastante en su diario
en 1942:
En los Estados Unidos los astrólogos trabajan profetizando un final prematuro para el Führer.
Volveremos a emprender nuestra propaganda astrológica lo antes posible. Berndt ha trazado un plan
demostrando cómo podríamos incluir la ayuda del ocultismo, los americanos y los ingleses se tragan
con facilidad esas cosas.
En sus últimos años de vida Goebbels ajustó las estrategias propagandísticas a la situación
que Alemania estaba viviendo. Frente al bombardeo de la ciudad de Berlín, a sabiendas
de que las ruinas no se podían ocultar, Goebbels adoptó una actitud caritativa con el
pueblo, visitando las áreas devastadas y siguió mitificando en sus comunicados la leyenda
del Führer hasta el final (Marnvell y Frankel, 2010).
4 Donald Trump
4.1 Biografía
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Casado 3 veces, padre de 5 hijos y abuelo de 7 nietos, Trump es también autor de 15 libros (algunos
de ellos referentes en el mundo de los negocios); un asiduo colaborador de diversas causas y
organizaciones benéficas como Cruz Roja o UNICEF a través de su propia organización sin ánimo
de lucro, la Fundación Trump; uno de los oradores mejor pagados del mundo y, desde 2004, una
celebrity de la televisión que le ha llevado a tener varias nominaciones a los premios EMMY y su
propia estrella en el paseo de la fama de Hollywood.
Desde los años 70, Donald Trump ha apoyado y ha hecho donaciones al Partido
Republicano, y en el año 2000 se dio su primer intento por alcanzar la presidencia de
Estados Unidos. Sin embargo, no fue hasta 2012 cuando Trump consiguió acaparar los
medios y presentarse como alternativa ante el presidente Barak Obama, al cual le
cuestionaba su nacionalidad estadounidense. Tras varias campañas fallidas, su
candidatura oficial para las elecciones se dio en 2016, en las cuales gano frente a Hilary
Clinton que representaba al partido Demócrata.
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Los sujetos nos vamos constituyendo a partir de las prácticas sociales de nuestro tiempo
histórico y de los discursos que circulan. Nuestras prácticas – hoy – están dominadas por
tecnologías sofisticadas y, en general, recientes. El choque entre las nuevas tecnologías y
los léxicos heredados han producido una fragmentación en los procesos de constitución
de los sujetos y, por lo tanto, de identificación de nosotros mismos.
(Díaz, 2020)
El siglo XXI se caracteriza por la tendencia a diseñar productos cada vez más
personalizados. Puesto que los medios de comunicación son un tipo de negocio, es
inevitable que los tipos de discurso y las estrategias de comunicación se vean
encaminadas a adaptarse a los nuevos tiempos. De este mismo modo, los discursos
políticos deben cambiar y ajustarse tanto a las nuevas tecnologías, como las nuevas
audiencias.
Tal como explica el Doctor en Ciencias de la Información, José Luis Orihuela (2004), se
han producido diez cambios de paradigmas que han dado lugar a la comunicación en la
red o e-Comunicación, que van desde los cambios de formatos a cómo se articula un
nuevo tipo de lenguaje. Entre estos paradigmas aparecen varios que influyen sobre los
receptores del discurso de Trump, que podemos resumir de la siguiente manera:
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El doctor en ciencias de la comunicación José Luis Orihuela (2004) propuso diez paradigmas sobre la e-
comunicación basándose en la irrupción de internet en el discurso comunicativo tradicional, estos diez
paradigmas son: el paso de audiencia a usuario, de medio a contenido, de formato a multimedia, de
periodicidad a tiempo real, de escasez de información a abundancia, de intermediación a desintermediación,
de distribución a acceso, de unidireccional a interactividad, de lineal a hipertexto y de información a
conocimiento.
20
y la obsesión de inmediatez, lo que dificulta -en muchas ocasiones- los
mecanismos de control, verificación y contraste de fuentes. Muchas veces estos
últimos son sacrificados por quienes quieren llegar a ser los primeros en ofrecer
el titular sobre un suceso, y caen en el pozo de las fake news (Orihuela, 2004).
- Los usuarios, en el terreno informativo, viven una sobrexposición a la
información, es decir han pasado de la escasez a la abundancia. Debido a la
complejidad de la producción en los medios escritos, el sector de la comunicación
se valió de la producción de un número determinado de productos hasta la llegada
de internet. Hoy en día las nuevas tecnologías facilitan enormemente la
producción y distribución de contenidos, por lo que la oferta es mucho más
abundante. A su vez, tanto los usuarios como los medios deben interpretar y
alfabetizarse para seleccionar lo más relevante y entender esta cantidad ingente de
información (Orihuela, 2004).
- Por último, el cambio de unidireccionalidad a interactividad supone una alteración
en los roles entre emisor y receptor, ya que son perfectamente intercambiables
gracias a la utilización del mismo canal que permiten las plataformas multimedia.
Las estrategias que Donald Trump ha usado para llegar a su público objetivo van desde
jugar con la prensa tradicional, para aprovechar la larga trayectoria que este medio de
comunicación lleva consigo, al dominio total de las nuevas tecnologías, como son las
redes sociales, pasando por la televisión para crear su propio espectáculo.
21
4.3.1 Postverdad, uso de datos y 280 Caracteres Para Cabrear Al Mundo
¿Cómo puede usar una persona de 73 años con tal maestría las redes sociales? Para
hacernos una idea, en marzo de 2017 la cadena estadounidense CNN creó un cronómetro
en la red social Twitter que indicaba el tiempo que llevaba Donald Trump sin meterse con
alguien (La Nación, 2017). Sin duda Twitter es la red social favorita del presidente
estadounidense, y es que le basta con 280, anteriormente 140, caracteres para cabrear a
medio mundo, puesto que la mayoría de los mensajes del mandatario no dejan de ser
amenazas e insultos.
Pero, ¿por qué funcionan tan bien las redes sociales en la actualidad y sobre todo a la hora
de hacer política? Si nos fijamos en la palabra del año de Oxford Dictionaries en 2016
encontraremos postverdad, un término que explica cómo es posible crear la opinión
pública o en este caso, cómo hizo Donald Trump, para tener a su favor parte del pueblo
estadounidense. La postverdad hace referencia a la percepción que generan las noticias o
rumores en las redes sociales; es decir, apela a los sentimientos por encima de los datos
contrastados o la verdad objetiva (Vázquez, 2017). Fueron este tipo de noticias falsas y
rumores los que ayudaron a Donald Trump a llegar a la Casa Blanca y los que siguen
manteniéndolo ahí por encima de escándalos concretos o sucesos reales- como cualquiera
de los escándalos mencionados en la sección dedicada a su biografía-. De esta manera,
cualquiera puede construir su verdad y crear su propia historia, pues las redes sociales
permiten hacerlo con total libertad. Donald Trump usó esta libertad para acusar a Hillary
Clinton de corrupción sin tener suficientes pruebas, al pueblo hispanoamericano de robar
empleo a los estadounidenses y de ser unos delincuentes, o para tachar a la comunidad
musulmana de terroristas.
Donald Trump no tuvo a Goebbels, pero sí a Dan Scavino, quien actuó como Asistente
del Presidente en lo referente a las redes sociales. La labor de Scavino consistió en crear
y almacenar noticias ambiguas o falsas para fomentar la mala imagen que Donald Trump
pretendía dar de sus contrincantes, o sustentar alguno de los puntos de la campaña de
Trump y las razones por las que eran necesarias sus medidas (Vázquez, 2017).
Twitter no fue la única red social que el presidente usó en su campaña, ya que tras su
victoria en las elecciones presidenciales, se publicaron una serie de noticias acerca de
Facebook, y cómo se usó para difundir el mensaje de Trump o captar votantes. Ejemplo
de estas publicaciones fue la revista Wired, la cual publicó un reportaje titulado “How
22
Trump Conquered Facebook Without Russian Ads”, en el que explicaba la importancia
de la red social para obtener datos de los votantes. Cuando nos registramos en Facebook,
y en cualquier sitio web, aceptamos una política de cookies en la que se nos recuerda que
nuestros datos son almacenados y pueden ser usados para sugerirnos preferencias en base
a nuestras búsquedas. Sin embargo, no se especifica si esos datos son utilizados para otros
fines políticos, por ejemplo. Las noticias falsas también fueron un factor clave en la
campaña presidencial, noticias que circularon sin cesar en Facebook. Una serie de
artículos publicados en The Guardian y The New York Times mostraron cómo Cambridge
Analytica, empresa encargada de analizar al electorado, consiguió los datos de 50
millones de usuarios en Facebook. Esta información fue cedida a la campaña de Donald
Trump, por lo que el análisis de estos datos pudo contribuir a la elaboración de un mensaje
y una propaganda totalmente individualizada (Ansorena, 2018).
Ahora volvamos a Twitter, cualquier persona que tenga acceso a internet puede echar un
vistazo a la cuenta del presidente en esta red social, y no tendrá que deslizar mucho para
encontrar amenazas o insultos a algún contrincante político o mandatario de algún país
extranjero. La estrategia del presidente no se encuentra en el propio mensaje, totalmente
provocativo y digno de estudio, sino en su repercusión y cómo obliga al resto del mundo
a posicionarse en bandos, tomar posturas o incluso revelar alianzas. El uso de Twitter por
parte del presidente es algo que no habíamos visto antes y que roza la incredulidad.
Cuando Donald Trump publica un Tweet es una opinión precisa sobre un tema, no se
puede tergiversar porque está publicado y es una declaración corta para no dar cuenta a
ningún error. Es la herramienta perfecta para hacer política desde casa y llegar al resto
del mundo de forma inmediata (Vázquez, 2017).
Analizando este uso de Twitter, podemos destacar cómo Trump se vale de esta red social
porque no necesita seguir ningún hilo narrativo ni elaborar un relato con introducción,
nudo y desenlace, por lo que puede cambiar de un tema a otro sin esfuerzo y sin saturar a
los receptores. La efimeridad es una de las características de nuestro siglo, estamos
saturados de mensajes y necesitamos algo atractivo y corto o de fácil asimilación, como
un mensaje en una red social. El presidente se centra más en la carga emocional que trae
consigo un mensaje corto que en elaborar una historia detallada que se sustenta con
pruebas y trasfondo creíble (Saraqueta, 2017).
23
4.3.2 Donald Trump en portada, la prensa del siglo XXI
A diferencia de Joseph Goebbels, quien dominaba todos los periódicos gracias al control
del estado, Donald Trump consigue hacer que los periódicos independientes hablen de lo
que él quiere sin tener relación directa con estos medios. La prensa se encarga de trasladar
lo que Trump publica en su cuenta de Twitter y convertir en portada los temas más
controvertidos del presidente, o al menos los que más repercusión han tenido en las redes.
Las investigadoras y docentes de la Universidad de Sevilla, Concha Pérez-Curiel y Pilar
Limón Naharro, publicaron en 2019 un análisis en la revista Comunication & Society
sobre los mensajes publicados por Trump en su cuenta de Twitter, haciendo referencia a
la equivalencia con las portadas en los periódicos más relevantes de la prensa
estadounidense, tales como USA Today, The Boston Globe, The Wall Street Journal y
The New York Times. El objeto de este estudio consistió en analizar los primeros cien
días del gobierno de Trump en relación con la Agenda Setting. Rubio (2009), indica que
la Teoría de la Agenda Setting, acuñada por los comunicólogos McCombs y Shaw en
1972, postula que los medios de comunicación no solo tienen gran influencia sobre el
público, sino que también determinan qué asuntos son de interés informativo por medio
de una simplificación de la realidad y, como consecuencia, también influyen en las
preocupaciones de las personas. Los Tweets que se eligieron para el estudio se centraban
en los siguientes temas: inmigración, mujer, relaciones internacionales y medios de
comunicación; ya que eran asuntos en los que el presidente había provocado en algún
momento de su campaña una confrontación. También se tomó en consideración las
cuentas de Twitter de los respectivos periódicos y cómo respondían ante las diferentes
temáticas. La conclusión fue que la prensa tradicional no solo llevó a portada todos
aquellos temas en los que Trump conseguía más actividad por parte de sus seguidores (ya
fuera por estar de acuerdo, rechazo o por neutralidad), sino que se ajustó a cómo lo decía,
24
ya que utilizaron marcas de su modelo discursivo tales como el lenguaje, planteamiento,
etc. (Pérez-Curiel & Limón Naharro, 2019).
La importancia de las redes llega hasta tal punto en lo referente a la comunicación que
los medios tradicionales las usan para nutrirse de nuevos temas e informarse; algo
bastante peligroso si consideramos que en las redes no hay un sistema de control de
contenido, y que las fake news están por todas partes. Este es el discurso de la postverdad
tan característico del siglo XXI al que hasta los medios de comunicación tradicionales se
han sumado. En definitiva, si controlas la realidad, te haces también con el control de lo
que se publica en la prensa y, como hemos visto antes, en esto Donald Trump tiene un
gran dominio.
La televisión ha sido hasta hace unos pocos años uno de los medios más potentes para la
difusión del mensaje en masa, aunque esta no haya desaparecido, la televisión se ha
quedado obsoleta por culpa de la nueva era tecnológica. El mensaje audiovisual se codea
cada vez más con las plataformas streaming que ofrecen contenido a la carta, esto permite
al usuario elegir qué mensaje escuchar, cuándo y cómo hacerlo.
Pero la televisión no ha muerto, de hecho, hay muchas personas que siguen sentándose a
ver la pantalla en su salón y, mientras lo hagan, la televisión seguirá siendo un potente
medio de trasmisión de información, y así es como lo ha hecho ver Donald Trump.
La televisión de pago apareció ofreciendo canales y ofertas que nunca antes habíamos
imaginado. Un servicio que antes era público y único se privatizó, ofreciendo ciertas
ventajas, como un contenido a la carta o sin publicidad. El concepto de masa o público
general en la televisión se desvaneció, la centralidad del discurso se disolvió, pues ya no
existían uno o dos canales para hablar a todo un país, sino cientos de ellos, por lo que la
fuerza y el poder de recepción disminuye notablemente (Ramonet, 2002).
25
televisivo o más bien a un reality. Siguiendo la línea de estos reality, la persona que llama
más la atención se gana al público porque conecta de algún modo con la audiencia. Otros
elementos los reality que Trump adhiere a sus discursos son: la continua confrontación
que roza lo soez, la falta continua de respeto y una constante llamada de atención, es decir,
pase lo que pase, las cámaras deben grabarle solo a él (Rodríguez, 2016).
Lo que pone en manifiesto que alguien con esta estrategia triunfe en Estados Unidos es
el concepto de fama en el siglo XXI. El reconocimiento de la persona es básico en lo que
se refiere a la política estadounidense, más allá de la seriedad y el saber estar, prima ser
famoso por encima de la carrera política o los méritos. Trump explicó en una entrevista
publicada en la revista Time en 2016 que lo más importante en la televisión
estadounidense eran los ranting, o cuota de pantalla, y que él hacía que esta cuota subiese
cada vez que aparecía en la televisión. Volviendo al problema que las cadenas generalistas
y públicas tienen, ya que compiten con las plataformas digitales o especializadas, por lo
que dejar que Donald Trump aparezca en sus programas, les asegura una mayor audiencia,
y esto se traduce en publicidad gratuita para Trump (Rodríguez, 2016).
26
pública y crea su propio discurso a través de las redes sin necesidad de que un medio le
dé voz (Kitzberger, 2017).
El discurso de Trump consta de una fuerte carga emocional que debe tener cualquier
relato para ahondar en los sentimientos de aquellos que lo escuchan. Aplica una tensión
narrativa para mantener el interés público y, por último, utiliza una retórica épica
compuesta por mitos, símbolos y estereotipos. No obstante, el presidente estadounidense
desmonta por completo el relato político tradicional, el cual se articula como unidad
discursiva tripartita (introducción, nudo y desenlace), probando su veracidad o
verosimilitud acerca de lo narrado (Sarasqueta, 2017).
¿Qué hizo Donald Trump para ganar las elecciones presidenciales que otros no supieron
hacer? A simple vista el discurso de Donald Trump va en contra de todos los valores que
caracterizan al siglo XXI y a la globalización: igualdad, respeto al medioambiente,
intercambios a escala global, etc. Quizás la importancia del mensaje radique en la forma
y en los canales más que en la profundidad de este.
El psicólogo Gregory Bateson habló por primera vez en 1974 sobre el frame (o marco) y
su importancia en la psicología social. La teoría del framing postula que existe un marco
contextual o frame que delimita nuestra realidad, que es subjetiva. Cualquier discurso que
se encuentre dentro del marco captará la atención de los individuos de manera consciente
o inconsciente, mientras que aquellas ideas que no estén dentro de este frame serán parcial
o totalmente ignoradas. El frame es un concepto abstracto que abarca las culturas,
simbologías y vivencias de las personas, por lo que conocer estos marcos será de vital
importancia para ganar cualquier debate, independientemente de quién tenga los
argumentos más sólidos o la razón (Ardèvol-Abreu, 2015). Donald Trump se vale de este
conocimiento previo a la hora de articular su discurso, ya que conoce a su público objetivo
y todos los nexos que comparten los norteamericanos, por ello su campaña se centró en
una serie de objetivos específicos.
Ejemplo de este uso del frame fue el lenguaje que Trump utilizó para designar a su
contrincante, pues siempre nombraba a Hillary con un adjetivo que sugería corrupción.
Por medio de esta estrategia enmarcaba a la candidata demócrata en un cuadro lleno de
metáforas y símbolos que influían sobre el inconsciente de los votantes y hacía que
percibieran como corrupta (Peytibi, 2019).
27
Peytibi (2019) explica que el framing construye metáforas en la comunicación política,
destaca un punto del discurso que sobresale sobre los demás, y solo funciona cuando los
receptores no se cuestiona su visión del mundo; es decir, reciben un mensaje y lo
interiorizan. Donald Trump consigue que estos frames lleguen a los estadounidenses y
que ellos se encarguen de compartirlos y reproducirlos; por lo que es importante estudiar
la campaña política del presidente y sus mensajes para analizar que tipo de frames ha
construido. A continuación, se exponen las medidas que el propio Trump propuso en su
candidatura para ver qué era lo que estaba ofreciendo a los estadounidenses y los
escándalos que hubo durante la misma.
“Make America great again!” ¡Hagamos a América grande de nuevo! Así era el eslogan
del candidato a la presidencia por el Partido Republicano. La campaña de Donald Trump
dirigida por Corey Lewandowski fue del todo polémica, tanto, que sus propuestas
aparecerían continuamente en los medios de comunicación. No obstante, esto es
precisamente lo que interesaba a Trump y Lewadowski, pues la publicidad, buena o mala,
es publicidad.
Ajeno a las repercusiones que su discurso xenófobo pudiera causar, Donald Trump lo
incluyó en una de sus tres propuestas de campaña, en cuestiones migratoria. Los puntos
sobre los que giraban sus propuestas eran una reforma económica, una reforma migratoria
y la defensa del derecho por el que todo ciudadano estadounidense puede portar armas.
En lo que se refiere a la economía, Trump pretendía ser “el presidente del empleo”, su
objetivo era bajar los impuestos, simplificar el sistema tributario, aumentar la
28
competitividad del país a nivel mundial y no seguir aumentando el déficit. Con estas
medidas, el presidente pretende promover el gasto interno, fomentar el ahorro y la
inversión para un crecimiento económico (Royo y Ureña, 2015).
Respecto a las cuestiones migratorias, la propuesta más sonada y que más revuelo ha
causado es la creación de un muro fronterizo con México, alegando que de esta manera
los inmigrantes no podrán pasar trayendo consigo el crimen y la pobreza. Ahora bien,
aumentar los aranceles y las tasas en los puertos de entrada a los EEUU, triplicar el
número de agentes en las fronteras, deportar a los criminales de otros países, aumentar
las normas para aceptar a los refugiados y eliminar la ciudadanía por nacimiento son otras
las medidas que se encuentran en su plan de migración.
El presidente expuso una serie de puntos sobre este tema, como son el aumento de la
inversión en un sistema de salud mental, el derecho a poder portar armas con la
verificación de antecedentes legales y médicos a la hora de adquirirlas, convertir este
derecho en un derecho nacional que se respete en los 50 estados y permitir que el ejército
porte armas en los lugares de trabajo y espacios públicos (Royo y Ureña, 2015).
El mensaje de Donald Trump y Goebbels es distinto, pero posee una serie de similitudes
entre las que destaca el hecho de atacar al gobierno previo y proponer soluciones
totalmente alejadas de la política tradicional. El antisemitismo y la llegada de una
dictadura, que erigiría a Alemania como un imperio, chocaban con la República de
29
Weimar que pretendía seguir los tratados de paz de la I Guerra Mundial. Mientras, las
leyes proteccionistas, el racismo hacia el pueblo hispano y la política armamentística que
Trump propuso en su campaña electoral eran totalmente opuestas a las medidas del
gobierno de Barack Obama.
No hay judíos aquí en absoluto, y eso es realmente una bendición. Los judíos me enferman físicamente, la
mera vista de ellos hace esto. Ni siquiera puedo odiar al judío. Sólo puedo despreciarlo. Ha violado a nuestro
pueblo, ensuciado nuestros ideales, debilitado la fuerza de la nación, corrompido la moral. Es el eccema
venenoso en el cuerpo de nuestra nación enferma.
En cuanto a Donald Trump, destacan las declaraciones que hizo sobre el pueblo hispano
y otros escándalos, como cuando expulsó a un famoso presentador hispanoamericano de
una de sus conferencias mencionado anteriormente, pero sobre todo mediante la
declaración de intenciones que expresaba en su campaña electoral al querer erigir un muro
para que los inmigrantes, especialmente hispanoamericanos, no cruzaran la frontera.
Fuente: Twitter
Traducción propia: A la luz del ataque del enemigo invisible, al igual que la necesidad de proteger los
trabajos de nuestros GRANDES ciudadanos americanos, firmaré una orden ejecutiva para la suspensión
temporal de la inmigración en los Estados Unidos.
30
Estas figuras también han aspirado a elevar a sus países como grandes imperios, si bien
Goebbels compartió la visión Nazi de convertir a Alemania en una gran potencia
basándose en méritos del pasado y la creación de las juventudes hitlerianas para perpetuar
la raza aria (Marnvell y Frankel, 2010), la campaña de Donald Trump se llamaba “Make
America Great Again”, que sugería retomar la grandeza que Estados Unidos había
poseído en el pasado (Royo y Ureña, 2015). Además, el modelo discursivo de Trump y
Goebbels se centra en la apelación a los sentimientos y emociones, en el caso de
Goebbels, como se ha comentado al hablar de sus estrategias de propaganda, solía usar
música de fondo y cuidar la puesta en escena para que sus mítines conmovieran al público.
Por su parte, Donald Trump utiliza un lenguaje agresivo que invita al enfrentamiento y
convierte cualquier debate en un espectáculo que implica al televidente (Rodríguez,
2016). Ambos discursos se acercan a la teatralidad y al espectáculo, pues tienen muy en
cuenta la escenografía y el uso efectivo del lenguaje en relación con los diferentes medios
de comunicación por los que se expresan.
31
Donald Trump gesticulando mientras pronuncia un discurso.
Fuente: https://www.bibliatodo.com/NoticiasCristianas/evento-inesperado-hace-que-trump-ore-y-cante-amazing-
grace-en-publico/
Como ya hemos adelantado cuando hablábamos de los receptores del discurso de cada
uno de los políticos que nos ocupan, existían diferencias acusadas entre los receptores de
Goebbels que eran masas homogéneas y los receptores de Donald Trump, descritos como
usuarios individualizados; estas diferencias serán claves a la hora de establecer un
discurso propagandístico y elegir los medios de comunicación para articularlo.
32
La situación política y económica de la población en cada época es muy diferente.
Mientras que en la Alemania Nazi la gente había pasado por la miseria tras la derrota de
su país en la I Guerra Mundial y sus recursos eran muy limitados, los usuarios en el siglo
XXI rara vez tienen problemas en lo que se refiere al acceso a las plataformas, y el nivel
económico y de vida es mucho más alto (Royo y Ureña, 2015). Además, hay que tener
en cuenta que unos viven dentro de una dictadura y los otros en un sistema democrático,
por lo que la coerción de los ciudadanos es otro punto que diferencia a unos receptores
de los otros.
33
el sistema totalitario se muestra cerrado y hostil al mundo exterior; y, por último, los
líderes de opinión se encuentran controlados. Puesto que en este sistema no existe libertad
de pensamiento, expresión y organización, no se da la pluralidad de opiniones que podría
encontrarse en una sociedad democrática y policéntrica como la estadounidense de
Donald Trump. El investigador además advierte que mientras se dé un sistema totalitario,
no puede existir la opinión pública. Visto esto, Trump debe tener en cuenta que sus
receptores son mucho más participativos y, por lo tanto, su opinión cuenta y es mucho
más peligrosa para con su mensaje. Un solo usuario, si lo hace de una manera correcta,
puede hacer que la gente cambie de opinión sobre cualquier medida del presidente, los
medios multiplataforma e internet le dan el poder discursivo a las personas normales y
corrientes que nunca han tenido a lo largo de la historia (Orihuela, 2004).
El cambio de periodicidad a tiempo real supone la última diferencia entre los receptores,
en el primer tercio del siglo XX las personas esperaban para recibir noticias e
información, cada día, de forma mensual o semanal, como lo hacía el Der Angriff
(Marnvell & Frankel, 2010) en el siglo XXI son las noticias las que nos llegan de manera
incesante (Foot, 2016). De este modo, nunca se rompe la cadena de información y una
noticia tiene que ser extraordinaria para captar nuestra atención; por el contrario, en el
pasado si una noticia rompía esa periodicidad, ya era extraordinaria y recibía
automáticamente la atención de la audiencia.
Hemos visto las herramientas más utilizadas tanto por Donald Trump como por Goebbels;
algunas son las mismas y otras diferentes, debido al tiempo histórico en el cada uno ha
vivido. Sin embargo, todas ellas han servido para el propósito de propagar un mensaje de
una manera efectiva. El análisis de las similitudes y diferencias entre las respectivas
audiencias de cada uno de los demagogos nos servirá como hilo conductor en este
apartado.
34
concentración3-, y controlaba la producción y los discursos de los diferentes periódicos
tanto dentro de Alemania como en parte del exterior (Marnvell y Frankel, 2010). Para
Donald Trump, la prensa es un instrumento útil sin tener un total control sobre ella, el
influjo que el presidente tiene sobre este medio de comunicación se debe a la
trascendencia de sus palabras en otros medios como la televisión o Twitter, lo que hace
que los periódicos independientes reproduzcan sus declaraciones más controvertidas sin
un sistema de coerción detrás. El 25 de abril de 2020 el presidente se quejaba de cómo
sus palabras habían sido tergiversadas tras una conferencia de prensa en la Casa Blanca,
explicaba que era una fake news y que los medios lamestream4 son corruptos y apestan.
Donald Trump acusando a los medios de tergiversar sus palabras. Fuente: Twitter
Las personas que siguen a Trump en Twitter son también los lectores de los periódicos,
por ello, el contenido que dirige Donald Trump a sus receptores a través de la prensa ya
ha pasado el filtro de la Agenda Setting. Los lectores, de este modo, son conocedores de
las noticias por medio de sus redes sociales antes de que salgan en las páginas de los
periódicos (Rubio, 2009).
Un punto en común que tienen ambos demagogos es la creación de noticias falsas para
favorecer a sus mensajes propagandísticos y la difamación de ciertos adversarios por
3
Todas aquellas personas en contra del régimen Nazi en Alemania fueron asesinadas o apresadas en campos
de concentración. Uno de los episodios más populares en la historia del régimen Nazi fue La noche de los
cuchillos largos en 1934 que supuso una purga para deshacerse de todas las personas en contra de los
ideales del partido Nacional Socialista y que duró del 30 de junio al 2 de julio (Marvel y Frankel, 2010).
4
Los medios Lamestream son aquellos medios impresos y de radiodifusión tradicionales que se consideran
carentes de equidad, creatividad e independencia (Dictionary, 2020).
35
medio de ellas. Las fake news de Trump no son un invento nuevo, Joseph Goebbels las
usó para difamar al pueblo judío, a los comunistas y demás opositores del régimen nazi
por medio de su periódico Der Angriff (Marnvell & Frankel, 2010). En el caso de Trump
este objetivo son los inmigrantes o diferentes adversarios políticos tanto dentro de los
Estados Unidos como en el extranjero (Royo & Ureña, 2015).
Cuando Goebbels utilizaba los periódicos para lanzar un mensaje, este no era cuestionado,
ya que la falta de reacción es una característica de las masas como receptores y nadie
ponía en entredicho lo que aparecía en un medio de comunicación (Cabot, 2011, p.138).
Por el contrario, los usuarios en el siglo XXI tienden a desconfiar y cuestionarse la
veracidad de una noticia u otra a través de las redes sociales, porque la confianza en la
prensa ha ido disminuyendo debido a las fake news (Ansorena, 2018).
Goebbels, por medio de un comunicado falso dos días después de iniciarse la Segunda
Guerra Mundial, afirmó que el transatlántico británico Athenia, lleno de mujeres y niños,
había sido hundido por torpedos de camino a Estados Unidos. Gracias a esta noticia
desvió la implicación de Alemania sobre aquel incidente, aún siendo la culpable del
ataque, y puso el ojo de mira sobre Winston Churchill al afirmar que este quería acusar a
los alemanes de haber hundido el submarino (Marvel y Frankel, p. 191).
36
En cuanto a Donald Trump, en marzo de 2011 empezó a cuestionar el lugar de nacimiento
del presidente de entonces, Barack Obama, en programas de televisión como The View
de ABC y Today de NBC. Por medio de estas afirmaciones, Trump pretendía desacreditar
a Obama y demostrar que no era realmente estadounidense, por lo que no debería tener
derecho a ser el presidente de los Estados Unidos. Sus afirmaciones sobre el nacimiento
del expresidente también fueron publicadas en su cuenta personal de Twitter
(Maheshwari, 2017).
Donald Trump cuestionando en su cuenta de Twitter en lugar de nacimiento de Barack Obama. Fuente:
https://www.crowdbabble.com/blog/the-11-best-tweets-of-all-time-by-donald-trump/
37
Goebbels probando el nuevo aparato de radio. Fuente: http://www.od43.com/DKE_radio_1216_Pi.html
Por su parte, Donald Trump llevaba tras de sí una amplia trayectoria como presentador
en un reality show de televisión y bastantes apariciones en la pequeña pantalla como
presentador e invitado (Royo y Ureña, 2015).
38
aumento de oferta de emisoras y canales es desfavorable para Donald Trump, y por ello
su estrategia es diferente a la de Goebbels (Sarasqueta, 2017). Trump debe captar la
atención para que la audiencia no cambie de canal, mientras que Goebbels tenía el
monopolio de las emisoras y un único canal.
El uso de recursos visuales y sonoros que dinamizan el mensaje y lo hacen más atractivos
es otra característica en común, Goebbels utilizaba recursos sonoros y música para
amenizar sus mensajes o darles más protagonismo a las partes más importantes (Marnvell
y Frankel, 2010). Donald Trump promueve una imagen extravagante en televisión y
cuenta con la oportunidad de mostrar su imagen y expresión, algo muy importante a la
hora de pronunciar discursos o, en su caso, recrearse en un personaje para captar la
atención del público (Rodríguez, 2016).
En conclusión, ambos demagogos pretenden atraer la atención del público por medio de
innovaciones como recursos sonoros y un buen uso del lenguaje; la diferencia consiste en
el tipo de herramienta utilizada por cada uno, ya que exige una serie de habilidades.
Por último, se han de comparar dos herramientas que no se entienden como propiamente
medios de comunicación, pero que han sido dos grandes instrumentos en lo que se refiere
a la propaganda para ambas figuras de estudio. La creación de estas historias ya sea por
redes sociales o a través de la gran pantalla sirve para reproducir el mensaje que tanto
39
propaganda se mezcla con la sociedad y la cultura para calar en lo más hondo de las
personas, reproduciendo un modelo político en otros contextos de la vida (Cabot, 2011).
El cine y las redes sociales parecen no tener una relación clara a simple vista, pero ambas
son herramientas que articulan un mensaje y cuentan historias sin un filtro de veracidad
(que los anteriores medios de comunicación deberían poseer), además, comparten la
sucesión de imágenes que hacen que en nuestra cabeza se cree un concepto. El lenguaje
en ambos medios es totalmente distinto, mientras que en el cine se muestra un
planteamiento, nudo y desenlace, las historias en las redes se encuentran fracturadas y no
siguen un hilo conductor (Vázquez, 2017). La otra gran diferencia se encuentra en la
periodicidad del relato, mientras una película dura alrededor de una hora y media o dos
horas por lo general, una historia en las redes puede durar semanas o minutos.
Los seguidores o fans de una historia se comportan de una forma similar, en ambos casos
alaban a un protagonista. En el caso de las redes sociales y Donald Trump, los influencers
son los protagonistas de esta historia y el discurso que van articulando en las redes es el
hilo conductor de la trama (Vázquez, 2017), Donald Trump es el encargado de crear la
historia y situarse a sí mismo como protagonista que hará un gran favor a Estados Unidos
siempre velando por su país. En Twitter, se autoproclama héroe: “La gente que me
conoce y conoce la historia de nuestro país dice que soy el presidente que ha trabajado
más duro en la historia. No sé sobre eso, pero soy muy trabajador y probablemente he
hecho más en los primeros tres años y medio que cualquier otro presidente en la historia,
¡las fake news odian eso!”.
40
En cuanto al cine de Goebbels, la historia está sujeta a un guion previo en el que el
protagonista es el héroe y debe enfrentarse a una serie de obstáculos, como es el caso de
películas como El Triunfo de la Voluntad (1936) de la directora alemana Leni
Riefenstahl. El documental de corte propagandístico exalta la figura de Adolf Hitler en
1934 tras su reciente llegada al poder, en este filme pone en manifiesto la gran
contribución que hizo Hitler por Alemania y la raza aria en tan poco tiempo de mandato
(Kracauer, 1989).
41
Eslogan de la campaña de Trump para las elecciones estadounidenses de 2016, fuente: Banco de imágenes
Morguefile
En ambas situaciones el mensaje es cuidado, pero esto no significa que en ninguno de los
casos sea formal o políticamente correcto. Trump y Goebbels hacen uso de su maestría
como oradores en cada una de sus estrategias para captar la atención del público, de
hecho, la agresividad de su mensaje es otro de los puntos en común. Los dos demagogos
tienen una misión: atacar en sus discursos por medio del uso de un lenguaje agresivo y
despectivo. Así, tanto la política Nacional Socialista como la campaña de Donald Trump
tienen por objetivo crear empleo para los habitantes de sus naciones y ponerlos en contra
de un objetivo. En el caso de Goebbels, los discursos en sus mítines y las publicaciones
del Der Agriff tachaban al pueblo judío de robar el empleo a los alemanes: “Ni siquiera
puedo odiar al judío. Sólo puedo despreciarlo. Ha violado a nuestro pueblo, ensuciado
nuestros ideales, debilitado la fuerza de la nación, corrompido la moral” (Marvel y
Frankel, 2010. p, 41).
42
Traducción propia: El Congreso debe aprobar inmediatamente la legislación fronteriza, utilizar la opción nuclear si es
necesario, para detener la entrada masiva de drogas y personas. Los agentes de la Patrulla Fronteriza (e ICE) son
GRANDES, pero las débiles leyes de Dem no les permiten hacer su trabajo. ¡Actúen ahora en el Congreso, nuestro país
está siendo robado! Fuente: https://cnnespanol.cnn.com/2018/04/02/donald-trump-twitter-inmigracion-ilegal-estados-
unidos/
Goebbels decidió organizar uno de sus famosos mítines para convencer a la multitud de
la necesidad de ir en contra del pueblo judío, en especial, sobre aquellos que poseían
tiendas o negocios. Esta reunión se celebro en abril de 1933 y consiguió incitar al pueblo
alemán contra los judíos, pues un mes más tarde se produjo la quema de libros que no
eran afines al régimen nazi.
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Goebbels como orador en un mitin celebrado el 2 de abril de 1933. Fuente: libro Joseph Goebbels vida y muerte.
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hiciera a Estados Unidos grande de nuevo: “Ninguna vida americana debe perderse
porque nuestro país haya fracasado a la hora de controlar su peligrosa frontera” (Mars,
2019).
Uno realmente se pregunta en qué motivos los ingleses tuvieron la insolencia de declarar la guerra
a las potencias del Eje. O no conocían nuestra superioridad y su inferioridad, o bien —y esto parece
más plausible— pretendían desde el principio que otros países y pueblos lucharan por ellos. Así
son los caballeros ingleses: son indiferentes y educados siempre y cuando todo esté bien con ellos,
pero se quitaron las máscaras y se revelan como opresores del mundo brutal. Los ingleses, de todos
modos, son los judíos entre los arios.
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Los italianos no sólo no están haciendo nada sobre el esfuerzo bélico, sino que apenas producen
nada que valga la pena en el reino de las artes. Casi se podría decir que el fascismo ha reaccionado
a la vida creativa del pueblo italiano más bien como la esterilización. Después de todo, no se parece
en nada al nacionalsocialismo. Mientras que este último se adentra en las raíces, el fascismo es sólo
superficial.
En 2011 Trump escribía en su cuenta de Twitter: “China es nuestro enemigo, nos quiere
destruir”, el presidente también ha declarado en otras ocasiones que China es tramposa
en lo que se refiere al comercio y que está quitando puesto de trabajo a los
estadounidenses. En otra de sus publicaciones de Twitter, esta vez en 2012, Trump
afirmaba que el calentamiento global fue creado por y para los chinos, para hacer que la
manufactura de Estados Unidos no fuese competitiva (Rodríguez, 2017).
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En cuanto a Joseph Goebbels, los mítines que organizaba, donde incitaba a las violentas
luchas callejeras, suponían una provocación para el partido comunista de la época. “Sólo
en Prusia, 461 disturbios políticos tuvieron lugar en cincuenta días, del 1 de junio al 20
de julio, con 82 muertos y 400 heridos graves” (Marvel y Frankel, p. 261).
El uso de las nuevas tecnologías, entendidas en el caso de Joseph Goebbels como la radio
y el cine, y el caso de Trump como las redes sociales, es uno de los puntos más llamativos
en sus respectivas estrategias de propaganda. Pese al poco tiempo que cada una de estas
herramientas llevaba de vida, ambos demagogos han demostrado desenvolverse con
facilidad en estos nuevos lenguajes y adelantarse a la reacción de sus receptores ante estas
nuevas tecnologías. Goebbels demostró su maestría como orador en la radio y la convirtió
en un medio de comunicación en masas (Gonzáles, 2015); Donald Trump ha conseguido
utilizar Twitter de una forma innovadora y articular un discurso nunca antes visto a través
de esta red social rompiendo el discurso político tradicional (Vázquez, 2017).
Como se ha mencionado anteriormente, el framing fue utilizado por Trump para construir
una realidad con la que sus votantes se identificaban, y para configurar una serie de ideas
que se encontraban en ese marco, como tachar a su adversaria Hillary Clinton de Crooked
(corrupta); pues, como se ha mencionado anteriormente, cada vez que Trump menciona
a Hillary lo hace junto a un adjetivo como este para reforzar la idea de su mala imagen en
la mente del seguidor (Peytibi, 2019).
Donald Trump calificando de corrupta a Hillary Clinton en su cuenta de Twitter. Fuente: Twitter
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Joseph Goebbels usó este tipo de recursos para enmarcar una realidad e idear una política
afín al marco del régimen Nazi; todos los alemanes relacionaron las ideas de grandiosidad
y espectáculo de los desfiles y mítines que organizaba Goebbels con la leyenda de Hitler
que este quería crear (Marvel y Frankel, 2010).
Goebbels pronunciando su discurso en un mitin del partido nazi. Fuente: libro Joseph Goebbels vida y muerte pág. 223
Para finalizar, cada una de estas figuras se ajusta al tipo de receptores que les escucha.
Mientras que el lenguaje y todas las estrategias de Goebbels van dirigidas a una masa
homogénea, en su diario describe la dependencia directa de los ideales nazis y la voluntad
del pueblo: “Debemos apelar a los instintos primitivos en las masas. Uno nunca debe caer
en contacto con el pueblo. El pueblo es el principio, el medio y el final de todos nuestros
esfuerzos” (Marvel y Frankel, p.123). Trump articula su mensaje para usuarios
individuales con diferentes características, en Twitter menciona a personas o medios
específicamente, además, contesta o comparte opiniones de otros usuarios. Las
menciones o me gustas de estas intervenciones muestran el grado de repercusión que
tienen sus ideas o respuestas (Orihuela, 2004). En el primero de los siguientes Tweets
Trump contesta a las influencers estadounidenses seguidoras del presidente Diamond and
Slik; en el segundo menciona y felicita al gobernador de Texas Greg Abbot por su trabajo.
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Traducción propia. Pero yo amo Diamond and Slik y así lo hacen millones de personas.
Traducción propia. Texas abrirá negocios en fases a partir del viernes. Gran trabajo por parte de Greg Abbot.
6 Conclusiones
Este estudio sirve para comparar a Joseph Goebbels con Donald Trump en base a sus
estrategias de propaganda acercándonos al secreto de su éxito como demagogos. Por
medio del análisis de cada una de estas figuras se pueden visualizar los rasgos en común
que comparten sus estrategias: la exaltación de las emociones y sentimientos en sus
discursos para calar en el pueblo, su ruptura con el discurso político tradicional, el
proteccionismo y la idea de una patria con una historia de grandeza que lo respalda, la
elaboración de un discurso xenófobo, el uso de un lenguaje que incita a la violencia y la
confrontación o el uso de recursos visuales y sonoros que ayudan a reforzar las ideas de
sus mensajes en los diferentes medios de comunicación.
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Las repercusiones obtenidas por ambos demagogos son enormes. la ideología nazi se
propagó rápidamente por Alemania gracias a las contribuciones de Joseph Goebbels, para
hacernos una idea, en 1928 los votos de este fueron apenas 800.000, una cifra escasa para
gobernar; pero en 1930 el número de votantes ascendió a los 6,4 millones, lo que confería
al partido Nacional Socialista 107 escaños en el Reichstag; y en 1932, cuando Hitler se
presentó a las elecciones presidenciales obtuvo trece millones y medio de votos (Marvel
y Frankel, 2010).
En 2016 Donald Trump ganó las elecciones a la presidencia de los Estados con 306
escaños en la Cámara de Representantes y en el Senado de EEUU frente a los 232 de
contrincante Hillary Clinton. Trump consiguió el 47, 5 % de los votos americanos lo que
equivalía a 59.389.590 votantes a su favor (Bassets, 2016), además de este éxito en las
elecciones, el presidente posee actualmente más de 79 millones de seguidores en Twitter.
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Receptores con acceso a la información X
Receptores con buena capacidad de atención X
Receptores que confían en los medios de comunicación y las
noticias X
Receptores con capacidad crítica que se cuestionan la
veracidad de las noticias X
Temporalidad de la información X
Atemporalidad de la información X
Uso de medios tradicionales de comunicación X X
Uso de innovaciones y tecnología en la comunicación X X
Propietario de los medios de comunicación X X
Influencia en la esfera de opinión X X
Uso de noticias falsas X X
Lenguaje ajustado a las diferentes plataformas de
comunicación X X
Uso de la radio X
Uso de la televisión X
Uso de recursos visuales y sonoros en los discursos X X
Uso de la cultura como medio propagandístico X X
Unificación de todas las clases sociales en su discurso X X
La maestría de ambas figuras como oradores conjuga con su adaptación a cada uno de los
medios de comunicación que usaron para articular su mensaje propagandístico, a su vez,
la introducción de nuevos medios de comunicación como la radio y el cine en el caso de
Goebbels, o las redes sociales en el caso de Donald Trump, es otro punto que tienen en
común ambos demagogos.
Para concluir, más allá del tiempo histórico y el marco político, económico y social que
separan a Donald Trump y a Joseph Goebbels, la principal diferencia en sus estrategias
de propaganda viene dada por el tipo de receptores a los que cada uno debe referirse, los
medios de comunicación, el lenguaje, los recursos simbólicos, el mensaje propagandístico
etc. Todo está influido por las personas a las que va dirigidas el mensaje, en el caso de
Goebbels son masas homogeneizadas sin capacidad de respuesta, y en cuanto a Trump,
se trata de usuarios individualizados con voz y capacidad de respuesta, por lo que el
conocimiento previo y ajustado de estos receptores es la clave del éxito en las estrategias
de ambos demagogos.
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