Jesús Vicente Ruiz Omeñaca
Juegos perdidos
Tirar la barra
Un juego ya extinguido dentro de nuestra
tradición lúdica
En los trabajos que desde el año 2011 a 2015 realizó Con posterioridad se sumaron barras usadas con otros fines
Francisco Javier Palacios para la catalogación de los libros y en contextos laborales, como las de los barreneros.
documentos del Archivo Parroquial de Ágreda, examinó el A lo largo de la historia son numerosas las referen-
libro presentado bajo el título «Libro de cuentas Anuales cias a este juego, hasta el punto de que se le ha considerado
de la Cofradía de las Ánimas (1821-1895)». Se detallan, en como el implemento de lanzamiento más genuinamente
este texto, los ingresos y gastos de dicha Cofradía. Y entre la español.
información en él recogida se incluye la siguiente:
Así, en relación con los juegos y ejercicios Cristóbal
En el año 1821 los ingresos proceden del alquiler Méndez (1553) relata:
de una casa y unas eras en la Puerta de Añavieja, donde se Destos exercicios comunes ay muchos y todos
celebraría una fiesta, refiriendo una partida dineraria de se hacen estando en pie el hombre, sino es quando
«33 reales gastados en refresco de vino y tortas el día del hay regozijo de caballeros y de yr a caça, que van
arriendo de las eras», así como los «16 reales que costó un caualgando, que son buenos exercicios. Y son así
barrón para tirar a la barra» . como jugar birlos, o jugar a la herradura, herrón,
o tejo; tirar la barra, lança o dardo; correr parejas,
El juego del «barrón» o «tirar la barra» estuvo vincu- saltar, baylar, esgrimir o jugar espada de dos manos,
lado, con frecuencia, a las fiestas populares. Y cabe la posi- bastón, juego de pelota, o chueca, o vilorta. Todos
bilidad de que se practicara, a tenor de lo recogido en esta estos exercicios se pueden tomar, pero los más son
referencia, en las eras próximas a la Puerta de Añavieja, así de hombres robustos.
como en las ubicadas en las proximidades de otros barrios,
dentro de un contexto lúdico y festivo. También en el Diccionario del erudito Sebastián de
Se trataba de un juego alejado de la vida infantil, Covarrubias (1611) aparece una referencia a la barra como
practicado únicamente por hombres y muy extendido por instrumento de trabajo y como elemento de juego:
todo el país (Lavega y Olaso, 2007; Doncel, 2010).
Consistía este en lanzar una barra cilíndrica y aca-
bada en punta con intención de que cayera lo más lejos
posible. Solamente si quedaba clavada en el suelo, el lanza-
miento resultaba válido.
Por lo que respecta a las técnicas de lanzamiento, la
más común era la denominada “lanzar a pecho”. Se toma-
ba, en este caso, la barra por su centro, con la punta hacia
abajo y, o bien sin movimiento previo de los pies, o bien
mediados varios giros pivotando sobre un pie, se trataba
de aprovechar el impulso para transmitírselo a la barra que
describía una trayectoria curva, sin rotación sobre sí misma,
hasta caer de punta sobre el suelo.
En lo que se refiere al material, dos eran los referen-
tes habituales: la barra usada por los molineros con el fin
de mover la piedra de molino y la que formaba parte del
arado romano, además de otras fabricadas ad hoc, tal como
aconteció a tenor de lo presentado al inicio de este artículo. Ilustración 11. Referencia a la Barra en el Diccionario de Covarrubias
1. AHPA. Archivo Histórico Parroquial de Ágreda. Signatura 08/012.pp. 2 y 8.
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CETAMS, 7 (2016) - ISSN: 2530-0946
Etnografía
En la obra más representativa de la literatura en Próximo a nosotros, la vinculación entre juego, can-
castellano, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, ción popular y fiesta se hace explícita al recogerse la barra
aparece también una referencia a este juego, en su Capítu- en varias jotas y coplillas aragonesas recopiladas por Serrate
lo XX, donde se cuentan las bodas de Camacho el rico y el (2016), algunas de las cuales pasamos a presentar:
suceso de Basilio el pobre: El mozo para ser mozo,
Yo apostaré un brazo que puede Camacho Ha de tirar la barra,
envolver en reales a Basilio; y si esto es así, como Ha de beber buen vino
debe de ser, bien boba fuera Quiteria en desechar Y ha de comer carne asada.
las galas y las joyas que le debe de haber dado y le
puede dar Camacho, por escoger el tirar de la barra y En Tarazona se visten,
el jugar de la negra de Basilio. Sobre un buen tiro de Camisa blanca y calzón,
barra o sobre una gentil treta de espada no dan un Y alpargatas abiertas,
cuartillo de vino en la taberna. Habilidades y gracias Para tirar al barrón.
que no son vendibles, más que las tenga el conde En Borja también se tira,
Dirlos; pero, cuando las tales gracias caen sobre La bola, barra y barrón,
quien tiene buen dinero, tal sea mi vida como ellas No vayas a La Rivera
parecen. Sobre un buen cimiento se puede levantar Para ver un campeón.
un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del
El que quiera ser buen mozo
mundo es el dinero.
Y buen tirador de barra,
Que coma mucha lechuga
Y Rodrigo Cara, en su obra Días geniales y lúdicos,
Y beba un buen trago de agua.
finalizada en 1626, aunque publicada con posterioridad al
fallecimiento del autor, recoge este juego, propio de pue- Con todo, se trata de una actividad lúdica de la
blos pequeños y serranías. que no hemos podido recoger testimonios orales, lo que
Más recientemente, del paso de los hermanos Béc- nos lleva a pensar que dejó de practicarse ya hace mucho
quer, por la Tierra del Moncayo, queda también un refe- tiempo, dentro de una tónica repetida en buena parte de
rente a esta práctica lúdica, en forma de ilustración, creada nuestro entorno. Estando este juego próximo a desaparecer,
por Valeriano. recibió el impulso de quienes trataron, durante décadas, de
rescatar la práctica lúdica tradicional. En la actualidad se
mantienen tres modalidades de lanzamiento ubicadas en
tres comunidades: Aragón, Castilla y León y el País Vasco.
En los tres casos se trata de alternativas reguladas y regla-
mentadas, lo que no es óbice para que su historia siga afe-
rrada a los momentos de diversión de la gente del campo
en momentos de fiesta, o a la de grupos de hombres que,
los domingos, se jugaban la merienda o el porrón de vino
tirando la barra.
Referencias:
Doncel, J. (2010). Deportes tradicionales de fuerza en España. Madrid:
Visor
Lavega, P. y Olaso, S. (2007 ). 1000 juegos y deportes populares y tradicio-
nales. La tradición jugada. Barcelona: Paidotribo
Méndez, C. (1553). Libro del ejercicio corporal y sus provechos. Trascrip-
ción moderna y comentarios de Eduardo Álvarez del Palacio, Carmen
García López y José Manuel Zapico. Cádiz: Instituto Andaluz del Deporte
De Covarrubias, S. (1611). Tesoro de la Lengua Castellana. Edición di-
gital publicada por la Universidad de Sevilla. Recuperado de: http://
fondosdigitales.us.es/fondos/libros/765/16/tesoro-de-la-lengua-castellana-
o-espanola/
Serrate, J. A. (2016). El tiro de la barra en Fañanás. Recuperado de: http://
Ilustración 1. Tiro de barra. Costumbres de Aragón. Valeriano Bécquer www.fanyanas.com/2011/08/el-tiro-de-barra-en-fananas-y.html
2. Ilustración de Valeriano Bécquer para la Revista El museo universal, nº 41 de octubre de 1865. Recuperado de http://www.fanyanas.com/2011/08/
el-tiro-de-barra-en-fananas-y.html 63
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