La Inmutabilidad de Dios
Hermanos y hermanas, hoy nos reunimos para meditar en la inmutabilidad
de Dios, esa verdad gloriosa que nos asegura que nuestro Dios es
eternamente constante, inalterable en su esencia, carácter y promesas. En
un mundo donde todo parece tambalearse—los planes fallan, las personas
cambian, las circunstancias nos sorprenden—, la inmutabilidad de Dios es
nuestra roca firme, un refugio eterno para nuestras almas.
Escuchen las palabras de Malaquías [Link] “Porque yo, el Señor, no cambio;
por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido consumidos.” ¡Qué
promesa tan poderosa! Dios no es como nosotros, sujetos al vaivén de
emociones o limitados por el tiempo. Su amor no se desvanece, su justicia
no se doblega, su fidelidad no se quiebra. Él es el mismo ayer, hoy y por
siempre, como nos asegura Hebreos 13:8.
¿Qué significa esto para nosotros?
Primero, la inmutabilidad de Dios es nuestra seguridad. En las tormentas
de la vida—enfermedades, pérdidas, decepciones—podemos descansar en
que el Dios que nos amó desde la eternidad no cambiará su corazón hacia
nosotros. Su gracia es constante, su misericordia es nueva cada mañana, y
sus promesas son inquebrantables, como dice Isaías [Link] “La hierba se
seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para
siempre.”
Segundo, la inmutabilidad de Dios nos llama a la confianza. Si Él no
cambia, podemos acercarnos a Él sabiendo que sus planes son perfectos y
su voluntad es buena. Aunque no entendamos sus caminos, podemos confiar
en que nunca actúa por capricho, nunca se equivoca, nunca se retracta. Lo
que Él promete, lo cumple. Lo que Él planea, lo lleva a cabo.
Y finalmente, la inmutabilidad de Dios nos invita a la adoración. ¿No es
maravilloso que el Creador del universo, el Rey de reyes, sea tan perfecto
que no necesita cambiar? Su santidad es inalterable, su poder es infinito, su
amor es eterno. Frente a un Dios así, solo podemos postrarnos y exclamar:
“¡Digno eres, Señor, de recibir gloria, honra y poder!”
Evidencias de la Inmutabilidad de Dios en Nuestra Vida Diaria
¿Cómo vemos esta inmutabilidad en nuestra vida cotidiana? Aquí hay cinco
ejemplos que reflejan la constancia de Dios:
1. La Fidelidad de Su Presencia: Cada día, cuando oramos, sentimos
la paz de saber que Dios está con nosotros, escuchándonos, como lo
ha hecho desde el principio. Su promesa de “Nunca te dejaré ni te
abandonaré” (Hebreos 13:5) se cumple en cada momento de intimidad
con Él.
2. La Constancia de Su Palabra: Cuando leemos la Biblia, encontramos
las mismas verdades que han guiado a generaciones. Sus
mandamientos, promesas y enseñanzas no cambian con las modas o
las culturas, dándonos una guía firme para vivir.
3. La Creación que Nos Rodea: El sol sale cada mañana, las estaciones
siguen su curso, la naturaleza refleja un orden establecido por un Dios
que no varía. Como dice Santiago 1:17, todo don perfecto viene de Él,
“en quien no hay mudanza ni sombra de variación.”
4. El Perdón que Nos Ofrece: Cada vez que confesamos nuestros
pecados, experimentamos el mismo amor perdonador de Dios. Su
misericordia no se agota; es la misma que redimió a David, a Pedro y a
nosotros hoy.
5. La Fuerza en Nuestras Pruebas: En los desafíos diarios—un
problema en el trabajo, una preocupación familiar, una lucha personal
—vemos que la fortaleza que Dios nos da nunca falla. Su poder para
sostenernos es tan firme hoy como lo fue para los héroes de la fe en el
pasado.
Examen sobre la Inmutabilidad de Dios
Para reflexionar más profundamente, aquí tienen un breve examen de cinco
preguntas de opción múltiple:
1. ¿Qué significa que Dios es inmutable?
a) Que Dios cambia según las circunstancias humanas.
b) Que Dios es perfecto y no cambia en su esencia, carácter o
promesas.
c) Que Dios no interactúa con su creación.
d) Que Dios es limitado por el tiempo.
Respuesta correcta: b)
2. ¿Qué versículo bíblico enfatiza la inmutabilidad de Dios?
a) Juan 3:16
b) Malaquías 3:6
c) Mateo 5:5
d) Salmo 23:1
Respuesta correcta: b)
3. ¿Qué nos ofrece la inmutabilidad de Dios en nuestra vida
diaria?
a) Inestabilidad y confusión.
b) Seguridad y confianza en su constancia.
c) Cambios constantes en sus promesas.
d) Indiferencia hacia nuestras necesidades.
Respuesta correcta: b)
4. ¿Cuál de los siguientes es un ejemplo de la inmutabilidad de
Dios en nuestra vida cotidiana?
a) Los cambios en las estaciones del año sin un orden claro.
b) La constancia de la Palabra de Dios que nos guía a través de las
generaciones.
c) Las emociones variables de las personas a nuestro alrededor.
d) Las modas culturales que cambian con el tiempo.
Respuesta correcta: b)
5. ¿Cómo nos invita la inmutabilidad de Dios a responder?
a) A dudar de su presencia en nuestras vidas.
b) A adorarle por su perfección y constancia.
c) A ignorar sus promesas eternas.
d) A buscar un Dios que cambie con nosotros.
Respuesta correcta: b)
Hermanos, salgamos hoy con esta verdad en nuestros corazones: nuestro
Dios no cambia. En un mundo incierto, Él es nuestra certeza. En nuestras
debilidades, Él es nuestra fortaleza. Y en cada paso de nuestra vida, Él es el
mismo Dios fiel que nos sostiene. ¡Confiemos en Él, descansemos en Él y
vivamos para su gloria! Amén.