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Oral de Historia Dictadura Comisarial (1973-1976)

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Dictadura

Comisarial
(1973-1976)
Hecho por: Agustina Resquin, Fiorella Santoro,
Nicolás Corchs, Joquín Silva y Filippo Beltramini.
Proceso hacia la Dictadura
Cívico-Militar en Uruguay (1968–
1976)
La dictadura no apareció de un día para el otro. Fue el resultado
de un largo proceso de crisis política, social y económica, en el
que confluyeron: la radicalización de la protesta social, el ascenso
de la guerrilla, la represión estatal, la intervención creciente de las
Fuerzas Armadas (F.F.A.A.) y la incapacidad de los partidos
políticos tradicionales para dar respuestas. Este proceso se
intensificó entre 1968 y 1973, hasta desembocar en el golpe de
Estado de Febrero de 1973.

Donde Están – Documentos para la Historia de la dictadura cívico-


militar en Uruguay.
Crisis económica a fines de los
60 y principios de los 70
A fines de los años 60 e inicios de los 70 Uruguay vivía una profunda crisis:
inflación alta, caída del salario real, desempleo y pérdida de confianza en el
sistema político. Al mismo tiempo, surgió la guerrilla urbana (MLN-Tupamaros),
que cuestionaba el orden institucional. Esta combinación de crisis económica,
política y social abrió espacio para el protagonismo de las Fuerzas Armadas
(F.F.A.A.).
Transnational Institute – A 50 años del golpe en Uruguay (análisis económico-político).
Reforma
costitucional del 67:
La reforma constitucional del 1967, se basó en reemplazar el sistema colegiado por un
sistema presidencialista (más poder para el presidente). Pacheco Areco no confiaba en el
sistema colegiado porque lo veía lento e ineficiente para tomar decisiones, especialmente
frente a la crisis económica y la violencia, y prefería concentrar el poder en la presidencia
para actuar con rapidez.
Gobierno de Pacheco
(1968–1972)
Antes de Pacheco Areco, el presidente era Óscar Gestido, quien duró solo 10 meses en el cargo debido a su
muerte. Al ser vicepresidente, Pacheco Areco asumió la presidencia.

El gobierno de Jorge Pacheco Areco se caracterizó por un uso sistemático de las medidas prontas de seguridad
(MPS), un mecanismo constitucional pensado para situaciones excepcionales que pasó a aplicarse de manera
permanente. Con ellas, el Poder Ejecutivo podía censurar prensa, suspender reuniones, detener personas sin
orden judicial y militarizar servicios. A esto se sumó una fuerte represión sindical y estudiantil, con clausura de
locales gremiales, censura a diarios y radios, y uso de la fuerza contra movilizaciones. Pacheco también impulsó
reformas políticas, como el retorno al sistema presidencialista en 1967, que reforzó el poder del Ejecutivo. Todo
esto generó un clima de creciente autoritarismo que abrió las puertas a la intervención militar. En 1971, los
Tupamaros secuestran a Ulysses Pereira Reverbel, muy cercano a Pacheco Areco, como forma de presión
política y advertencia hacia el presidente.

Sitios de Memoria Uruguay – recortes de prensa.


1968 – Huelga estudiantil por
la muerte de Líber Arce
En agosto de 1968, durante una movilización estudiantil, la policía mató al joven
Líber Arce, transformándose en el primer mártir estudiantil de la época. Su
asesinato marcó un antes y un después: a partir de allí, las movilizaciones de la
FEUU y de los sindicatos aumentaron en intensidad, y también la represión del
Estado. A la muerte de Arce le siguieron otras, como la de Susana Pintos y Hugo
de los Santos. La juventud universitaria se radicalizó y en muchos casos confluyó
con la lucha sindical y política de izquierda. El enfrentamiento entre Estado y
movimiento popular se profundizó, alimentando un clima de violencia política.
Elecciones de 1971
Las elecciones de 1971 fueron un punto de inflexión. Con la ley de lemas, la victoria
fue para el Partido Colorado, aunque la suma de votos de la oposición superaba a
los oficialistas y hubo votos perdidos por la dispersión de fuerzas. En esta elección
apareció por primera vez el Frente Amplio, que nucleó a comunistas, socialistas,
sectores de la democracia cristiana, independientes y parte de los wilsonistas.
También se plebiscitó la reelección de Pacheco Areco, que fue rechazada. El
resultado final dio la presidencia a Juan María Bordaberry, por escaso margen sobre
Wilson Ferreira Aldunate (Partido Nacional), mostrando un sistema político
fragmentado y con legitimidad cuestionada.
Fuga de Punta Carretas
(1971)
En septiembre de 1971, 106 militantes del MLN-Tupamaros, de los cuales al menos 100 eran presos
políticos, se fugaron del Penal de Punta Carretas a través de un túnel de 40 metros, usando 14 autos
robados, las “chanchitas militares”, para escapar. Fue una de las fugas más grandes de Latinoamérica,
que mostró la organización de la guerrilla, aumentó su prestigio y reforzó la percepción de que la
situación estaba fuera de control, justificando la militarización de la represión.

Sitios de Memoria Uruguay – Actas Tupamaras


Secuestros y
enfrentamientos (1970–72)
El MLN-Tupamaros realizó numerosos secuestros de diplomáticos, empresarios y
militares. El más famoso fue el del estadounidense Dan Mitrione en 1970, que
estaba dentro del Fbi de EEUU, quien finalmente fue asesinado. También fueron
secuestrados el embajador británico Geoffrey Jackson y el agente brasileño
Aloysio Dias Gomide, entre otros. Estos episodios dieron visibilidad internacional al
conflicto uruguayo. En paralelo, la represión se intensificó, con operativos
militares en barrios y enfrentamientos armados que dejaron decenas de muertos.
La violencia política pasó a ser parte de la vida cotidiana. También estos secuestros
y enfrentamientos se pueden relacionar con la canción “Cielo del 69", debido a las
palabras utilizadas para describir el momento que estaban pasando los ciudadanos
uruguayos.
Montevideo Portal – Comunicados 4 y 7: el poder y la miseria.
Jornada del 14 de abril de 1972:
Ese día comandos tupamaros asesinaron en ataques coordinados a cuatro integrantes
de las fuerzas armadas (F.F.A.A.) y policiales. En venganza, las fuerzas conjuntas
(F.F.C.C.) mataron a ocho militantes en la llamada “masacre de Mariano Soler” estos
hechos marcaron un quiebre: días después el Parlamento declaró el “estado de guerra
interno”, habilitando la plena acción militar contra la guerrilla y acelerando el camino
hacia la dictadura. En este mismo año fue nuevamente capturado Raúl Sendic,
principal dirigente del MLN-Tupamaros. Su caída simbolizó el debilitamiento definitivo
de la guerrilla, ya que sus principales líderes estaban presos o muertos.

Grieco-Rovira, “Uruguay, viernes 14 de abril de 1972” (Sitios de Memoria Uruguay, colección Premio Casa de las Américas, 1973)
El 9 de febrero de 1973

Ese día, el Ejército y la Fuerza Aérea desconocieron la autoridad del ministro de Defensa y emitieron
los famosos Comunicados 4 y 7, criticando al sistema político y planteando un “proyecto nacional”. La
Marina se alineó con Bordaberry y ocupó la Ciudad Vieja, mostrando la fractura interna.

Uypress – Comunicados 4 y 7
Peruanismo en Uruguay
(1973)
En 1973, el peruanismo fue un sector del Ejército uruguayo que admiraba el proceso de Velasco
Alvarado en Perú y buscaba negociar con la guerrilla tupamara evitando represión extrema. Entre sus
miembros estaban Ramón Trabal, Gregorio Álvarez y Esteban Cristi. Intentaron incluso un plan de
rendición con beneficios para algunos tupamaros, pero no prosperó. Los comunicados 4 y 7 del 9 de
febrero de 1973 reflejaron la tensión entre el peruanismo y los sectores más duros del Ejército
Los Comunicados 4 y 7

El comunicado nro 4 presentaba una crítica al sistema de partidos, al que acusaba de ineficiencia y corrupción. Planteaba la
necesidad de un programa económico y social liderado por las Fuerzas Armadas, con propuestas de corte reformista. Fue un
texto que mostró las ambiciones políticas del estamento militar.

El comunicado nro 7 reforzaba la idea de que las Fuerzas Armadas eran el nuevo “comandante” del país. Cuestionaba
directamente a los partidos tradicionales y afirmaba que los militares tenían la misión de garantizar el orden, marcando el fin del
equilibrio democrático.

Comunicado Nº 4- 9 de febrero de 1973


Comunicado Nº7 – 9 de febrero 1973
¿Qué es el Cosena?
El Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) en Uruguay fue
creado por decreto en febrero de 1973 y consolidado por el
decreto-ley 14.157 en 1974, durante la dictadura cívico-militar. Fue
creado por un decreto de dudosa legalidad, ya que carecía de
sustento constitucional durante la dictadura. Estaba compuesto
por el Presidente, los ministros y los comandantes de las Fuerzas
Armadas, y su función era asesorar al Poder Ejecutivo y
conducir las políticas de seguridad nacional. El COSENA tuvo un
papel clave en la represión política y territorial, y fue derogado
en 1986 con el restablecimiento de la democracia.

Diacronie – análisis sobre el papel de los militares y los


comunicados
¿Cómo se presentó el
Cosena dentro de la
dictadura?
El Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) se
presentó en la dictadura uruguaya como un
organismo de coordinación cívico-militar para
gestionar el país, establecido formalmente por el
Pacto de Boiso Lanza de 1973 entre los militares y el
entonces presidente Bordaberry.
¿Por qué se hizo el Pacto de Boiso
Lanza (12 de febrero)?
El cosena hizo un pacto, conocido como el Acuerdo de
Boiso Lanza, debido a la necesidad de establecer un
marco de participación militar en la gestión de seguridad
y desarrollo nacional, con el fin de restaurar la
estabilidad y el orden en el país tras un periodo de
conflicto político y social. Este acuerdo buscó
institucionalizar el papel de las Fuerzas Armadas en la
política y la administración del Estado, marcando una
transición de un contexto de inestabilidad a uno de
mayor control y participación militar.
Febrero-junio 1973

Durante esos meses hubo un gobierno híbrido: un presidente debilitado, militares con poder creciente y
partidos políticos intentando negociar. El peruanismo perdió espacio, y figuras como Trabal fueron
desplazadas o eliminadas, mientras Álvarez se alineaba con los sectores más radicales.
Golpe del 27 de junio de 1973
El 27 de junio de 1973, el presidente Bordaberry disolvió el Parlamento con
apoyo de las Fuerzas Armadas. Ese mismo día, la CNT declaró la huelga
general, que se extendió durante 15 días con ocupaciones de fábricas y
resistencia obrera. La represión fue inmediata y durísima: desalojos
violentos, detenciones y militarización de empresas públicas. A partir de allí
se instauró la dictadura cívico-militar. Aunque Bordaberry fue la cara
política, el poder real estaba en manos de los militares, que decidían las
grandes líneas de acción.
Huelga general de la CNT (1973)

La huelga general fue la respuesta inmediata al golpe. Durante 15 días, fábricas y oficinas públicas
fueron ocupadas, y los trabajadores intentaron resistir. Sin embargo, la represión fue implacable y la
huelga terminó derrotada. A pesar de ello, quedó en la memoria como un símbolo de dignidad y
resistencia, mostrando que hubo una respuesta popular organizada frente al golpe.
Dictadura comisarial
Los historiadores definen esta primera etapa como dictadura comisarial: los militares no gobernaban
directamente, sino a través de un presidente civil (Bordaberry), pero controlaban y supervisaban todas
sus decisiones. Bordaberry era el rostro político, pero el poder real estaba en los cuarteles. La represión
fue brutal, pero se intentaba mantener una fachada institucional mínima, con un presidente y un
Poder Judicial subordinado.
Contradicciones internas
(1973–1976)
Pronto surgieron tensiones entre Bordaberry y los militares. El presidente quería instaurar un
autoritarismo civil corporativo, sin partidos políticos pero con poder concentrado en su figura. Los
militares, en cambio, pretendían dirigir directamente el proceso político, sin intermediarios civiles. El
conflicto estalló en 1976, cuando Bordaberry fue destituido por los propios militares y sustituido por
Aparicio Méndez. Desde entonces, la dictadura pasó a ser abiertamente militar.
Represión política y social
Durante la dictadura se ilegalizaron los partidos, se disolvió el Parlamento y se prohibieron las
actividades sindicales. Miles de personas fueron detenidas, muchas sin proceso judicial. Las cárceles se
llenaron de presos políticos, que sufrieron torturas sistemáticas. La Doctrina de la Seguridad Nacional
justificaba estas prácticas como parte de una “guerra” contra el enemigo interno. La represión se
extendió a toda la sociedad: estudiantes, trabajadores, intelectuales, incluso sectores religiosos.
Represión cultural

La dictadura no solo persiguió a militantes políticos, sino también a la cultura. Se prohibieron libros,
obras de teatro y canciones consideradas “subversivas”. Escritores como Eduardo Galeano y músicos
como Daniel Viglietti fueron censurados o forzados al exilio. El canto popular fue perseguido y artistas
como Alfredo Zitarrosa o Los Olimareños se marcharon del país. También hubo un control estricto de
la educación, con censura de programas y depuración de docentes.
Casos emblemáticos de represión

La dictadura dejó un saldo de desaparecidos, presos y asesinados. Uno de los casos más emblemáticos
fue el asesinato en Buenos Aires en 1976 de Zelmar Michelini (senador) y Héctor Gutiérrez Ruiz
(diputado), en el marco del Plan Cóndor, un sistema de coordinación represiva entre dictaduras del
Cono Sur. También hubo desaparecidos dentro y fuera del país, y el uso sistemático de la tortura marcó
a toda una generación.
“Año de la orientalidad”
El “Año de la Orientalidad” (1975) fue una iniciativa de la dictadura uruguaya que buscaba resaltar la identidad
nacional y los valores históricos del país, en el marco de la conmemoración de los 150 años de la independencia. La
campaña exaltaba héroes patrios y tradiciones populares, promoviendo la unidad nacional y la lealtad al Estado, al
mismo tiempo que buscaba legitimar al gobierno militar frente a la movilización social y la creciente influencia de los
movimientos de izquierda.
1976: Destitución de Bordaberry y
sucesión presidencial
En junio de 1976, las Fuerzas Armadas destituyeron a Juan María
Bordaberry, quien había intentado instaurar un régimen corporativista
sin partidos políticos.
Fue reemplazado por Alberto Demicheli, designado como presidente
interino bajo el control directo de los militares.
Este hecho marcó la consolidación definitiva del poder militar en el
gobierno, confirmando que los civiles ya no tenían peso real en las
decisiones.
El 1º de septiembre de 1976 asumió Aparicio Méndez, quien permaneció
como presidente de facto hasta 1981, asegurando la continuidad de la
dictadura.
Gracias por
escucharnos!!!

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