Tania Din - Hombres fósiles, suegras temibles y niñas inútles en la
escritura periodística de Alfonsina Storni y Roberto Arlt
1919, Buenos Aires, argentina: Alfonsina Storni escribe una comuna
periodística a mujeres. “Feminidades” en la revista La Nota. Aquí se seleccionó “La
Joven casadera” y “La niña inútil”, porque en esos ironiza sobre los tópicos centrales de
los textos escritos para mujeres: la subjetivación femenina vinculada al matrimonio.
Uso de la ironía combinada con parodia con conciencia crítica que se resiste al
pensamiento socialmente unificador de pensamientos y conductas, perturbando las
convenciones establecidas. La parodia engendra un vacío de poder por medio del
descentramiento de las certezas.
Los modos de decir son muy similares a las Aguafuertes Porteñas de diez años
más adelante. Las niñas y los hombres fósiles se pondrán en diálogo con las novias y
suegras de Roberto Arlt.
“Feminidades”, la primera crónica en “La nota” de Alfonsina, dentro de la
columna con el mismo nombre. En charla con el Emir, toma el trabajo luego de mirarlo
con furia, para darle una vuelta de tuerca, considerando con ironía su resistencia a la
denominación de respetables secciones. Dentro, algunas mujeres escribían encarnando a
“La Mujer”, y otras ofrecían otras maneras como la confrontación o la parodización.
Alfonsina crea un fenómeno de demarcación genérica que se transcribe luego en la
comuna, aclarando que ella escribe versos con los que reubica su lugar como poeta,
renegándose a ver subsumida su subjetividad en la identidad Mujer. Veía la ciudad y sus
tipos urbanos femeninos.
Entra en tensión con las marcas de subjetividad propias de los relatos
femeninos, dado que no se identificaba como la dócil niña que escribía columnas
femeninas. Esta tensión queda reflejada en el sujeto de enunciación de las crónicas.
Utiliza la ironía como resguardo ideológico subyacente.
Las crónicas (entre 1919 y 1921) tienen ciertas características tales como la
creación de tipos urbanos, el modo de retratar la ciudad y el gesto irónico, que también
son propias de las Aguafuertes Porteñas de Roberto Arlt (1928 en adelante), diez años
más adelante. Arlt, al margen de las instituciones, de los grupos que autorizaban la voz,
las escribe. Crónicas herederas de las crónicas modernas, cuenta las historias urbanas,
describiendo personajes, opinando sobre anécdotas que descubre o le envían sus
lectores. Luego da conferencias acerca del amor y del matrimonio y le dedica tres meses
al tema en su columna, lo que evidencia que el noviazgo y el casamiento eran temas
polémicos en la década del treinta. Columnas femeninas, manuales de conducta, en uso
hace varios años. La vida sexual comenzaba a ser tematizada por la difusión temprana
de Freud, entre otras cosas. Temas como sufragio, divorcio y vida doméstica, temas
actuales de debate y Artl, muy atento a lo popular, denuncia la comedia del matrimonio.
Aparecen una multitud de voces que opinan y debaten, y el dedo acusador
hacia un lugar: las mujeres que bloquean, con motivos o no, la existencia de una
sociedad más libre. Evidente misoginia que obtiene respuestas. La dulzura de las novias,
trampa segura, las suegras harpías, acusando finalmente a las mujeres de la perversión e
hipocresía de la sociedad.
Storni y Artl buscan descomponer el ideal de felicidad supuesto en el contrato
matrimonial, ideal que los folletines y el cine promocionaban en los años treinta.
Critican la pasión por el consumo y la obsesión por el matrimonio por conveniencia,
pero hay diferencias importantes:
Arlt reconoce como única culpable a la mujer, y los maridos son las víctimas.
Storni va más allá, criticando la actitud de ellas (más las jóvenes casaderas), pero
también señalando la dificultad de subjetivación de las mujeres como consecuencia de
que se hallan en un sistema que las coacciona. Muestra cómo el varón es también
generador de los tipos femeninos.
Arlt transcribe cartas, diálogos telefónicos, haciendo del lector, un locutor
más. En cambio, la prosa está más ligada a una escritura que se producía en un entorno
de conocidos y no aparecían posibles respuestas a sus crónicas. En “La Nota” se
asomaban las voces de los lectores, pero nunca se presentan como en los textos de Arlt,
que llegan a contaminar la escritura.
Ambos poseen una escritura polifónica que corre de lugar al narrador pero de
modos diferentes: en Arlt está en el ocultamiento para la permeabilidad de las voces
hasta llegar a diálogos que preanuncian la escritura teatral. En Storni, la polifonía está
en la parodización de la enunciadora y en los ecos ironizados de otros discursos que
inventan a la Mujer. *”Compra de maridos”: tema clave: el noviazgo como antesala al
casamiento. Tres tipos femeninos a partir de la escasez de hombres: solterona, la que se
dedica a una actividad masculina y la joven casadera que confía en sus ojos, sonrisas y
gestos para llegar al candidato. Le propones que se someta a la ley de oferta y demanda.
Storni retoma dos características centrales del discurso androcéntrico: el
enunciador masculino como el que organiza el mundo y lel saber científico que es el
espacio de fundamentación de la inferioridad femenina. EL hombre fósil encarna el ojo
panóptico que mira a las mujeres. En sus crónicas, ni la solterona ni la independiente
volverán a la escena, ya que la mayoría de los tipos femeninos se centran en las niñas
ocupadas en obtener un buen candidato, como las lectoras arltianas.
Arlt y Storni desenmascaran el matrimonio relacionándolo con el interés
económico, hasta el punto del suicidio de muchachas pobres. Las novias, esposas y
madres creadas por ella anteceden y dialogan con las que inventa Roberto Arlt en el
diario “El mundo”, cerca de la década del treinta.
En Storni, ni la solterona ni la independiente volverán a la escena, y la mayoría
de los tipos femeninos se centran en las niñas ocupadas en obtener un buen candidato,
como en Artl. EL relato folletinezco es parodizado, en donde la felicidad se realiza en el
casamiento. El sarcasmo lleva a las mujeres pobres y casaderas al suicidio, sintetizando
varios finales de folletines en los que las jóvenes que han tenido deseos en contra del
orden moral o social, culminaron con su vida. La ironía, bajo la forma de una necesidad
de asociar niñas, develando el interés económico que suponía el casamiento para las
jóvenes casaderas.
*Tipos femeninos callejeros. La narradora, distante, transforma avecillas en
loras pendientes de los autos más que de los hombres. Descripción minuciosa y
destacando sus atributos. En in crescendo, asciende el grado de ironía, llegando al
acicalamiento del cuerpo de la chica loro como lugar en donde la desnuda,
preanunciando una crítica constante en Storni: la imitación del figurín, como conducta
imitativa.
En el período siguiente, *Bocetos femeninos de la nación”, la autora repudia la
conducta imitativa de las mujeres, desde la ropa hasta los gestos, palabras y
pensamientos. Gestos que tienen un sentido: Se imita para comprar un marido. Más que
la salida del hogar, es una inversión económica.
*Diario de una niña inútil: La soltería por incumplimiento, en vez del infierno.
Imitación sutil de los manuales de conducta, que sintetizan la obsesión por el
matrimonio. La caza del novio. El lema de la asociación secreta dice que toda mujer ha
nacido para desarrollar una acción moral y educadora, lo que rige en los principios de la
educación, también en la encuesta de la revista Nosotros. Era muy común asociar mujer
y moral, especialmente en la crianza de los hijos en la época.
La ironía aparece descalificando al yo biográfico para poner en escena la
percepción de un mundo interior vacío, yo artificial que necesita decálogo para construir
identidad femenina. La niña se empeña en ser una perfecta inútil para encontrar un
pretendiente y casarse. Ironiza sobre los mandatos sociales. El novio es el eterno
ausente. Hay que buscarlo como alguien que nunca estuvo. Es su motor de acción. La
pasividad es su respuesta. Casarse para ser una señora. La mujer da forma a esa
ausencia, que elabora su función, porque tiene tiempo para ello. Las niñas construyen la
figura de la ausencia antes que la del novio. Negación antes que la llegada. Si lo
obtienen, no descansan por el temor de la pérdida. Figura paródica de mujer enamorada
haciendo su tarea.
Artl en una aguafuerte retoma el estereotipo de la casadera: encuentran al
primero que pueden si no consiguen a nadie. Realizan balances al mes. Estudian y
observan. Si no es mercadería para casarse, buscan a otro.
Storni acepta la tarea de escribir artículos femeninos pero no respeta las reglas
propias de este género discursivo, abusa de la literatura para introducir la ficción,
parodia a la escritora de estos artículos, impone la ironía en sentido crítico, sobre las
niñas. Desnuda al hombre fósil que Arlt, cegado por la misoginia, no pudo ver. Se burla
de las esposas, se encarniza con la joven casadera hasta penetrar en su alma y demostrar
que sus pensamientos más íntimos han sido invadidos por los mandatos sociales y,
finalmente, devuelve una construcción del cuerpo femenino atravesado por el trabajo
disciplinario de producción y artificio que se ejerce sobre él, para demarcar sus formas,
gestos y cubrirlo con telas y maquillaje.
(Hombre fósil: En cuanto a la subjetividad masculina, el novio, en las
crónicas de Storni, también, es el bien preciado en el futuro, en tanto bien material
(corbata, auto), pero, la cronista agrega otro tipo masculino: el que porta una mirada
censora sobre comportamiento femenino, o sea, el varón que impone y controla los
mandatos de la domesticidad en los cuerpos femeninos, pero que no entra en relación
con la mujer, solamente es la “mirada evaluadora” que condena o festeja el ser
femenino. Así es que lo femenino, tras la madre, cumple con la formación moral y lo
masculino, asume la mirada inquisidora que valúa y controla la adecuación al
reglamento de género. Este último es el tipo masculino que Storni denomina “hombre
fósil”)
La ironía desestabiliza la certeza, apuntando a volver contingente lo
considerado universal.