POLANCO SERGIO
PUNTO ASIGNADO PARA EXPO PROCESAL LABORAL 2DO LAPSO.
TEMA 21
APELACIÓN
Las decisiones sobre medidas cautelares en el proceso laboral son recurribles para
garantizar el control judicial y la legalidad.
El recurso procedente contra un auto que concede o niega una medida cautelar es la
apelación. Es crucial entender que esta apelación se oye en un solo efecto, lo que significa
que la medida decretada continúa ejecutándose incluso mientras el Tribunal Superior del
Trabajo revisa la decisión. Esta particularidad busca preservar la finalidad preventiva de la
cautelar, impidiendo que el recurso se convierta en una táctica dilatoria que haga ilusorio
el derecho. El plazo para interponer este recurso es de tres (3) días hábiles contados
desde la notificación de la decisión. Esto se fundamenta en el Artículo 137 de la LOPT.
Por ejemplo, si se embarga una cuenta bancaria de una empresa, aunque esta
apele la decisión, el dinero permanecerá embargado hasta que el Tribunal Superior
decida si el embargo fue correcto o no. Este mecanismo permite un balance entre
el derecho a la defensa y la necesidad de proteger la efectividad de la justicia
laboral.
OPOSICIÓN DE TERCERO
Cuando una medida cautelar afecta bienes que no pertenecen a las partes involucradas
directamente en el juicio, la legislación prevé un mecanismo para proteger a quienes son
ajenos al conflicto.
La oposición de tercero es la acción que ejerce una persona que, sin ser parte
demandante ni demandada, busca levantar una medida cautelar (como un embargo o
secuestro) sobre un bien que le pertenece o del cual ejerce posesión legítima. Aunque la
Ley Orgánica Procesal del Trabajo (LOPT) no regula este procedimiento de forma
exhaustiva, supletoriamente se aplican las disposiciones del Código de Procedimiento
Civil (CPC). El tercero debe probar su derecho de propiedad o posesión sobre el bien
afectado. Esto se fundamenta en la remisión general del Artículo 11 de la LOPT a los
Artículos 546 y siguientes del CPC.
Un ejemplo claro sería si se embarga un vehículo propiedad de un tercero que era
usado en régimen de alquiler por la empresa demandada; el verdadero dueño
puede oponerse para que su bien sea liberado del embargo. Este mecanismo es
vital para proteger los derechos de terceros de buena fe que puedan verse
afectados incidentalmente por el proceso.